Mentalidad experimental y sentido del ridículo

Hay que parecer un poco loco de cuando en cuando para seguir avanzando

–Homo Minimus

Vivía en Granada (España) y decidí tomar unas clases para refrescar mi inglés. Encontré un anuncio en una farola de un tal David Bolton, un americano residente en la ciudad que ofrecía clases de inglés —conversación y gramática— con la primera clase gratuita.

A los pocos días, había concertado una entrevista y estaba entrando por la puerta de su casa en el casco antiguo. El americano era  alto y muy delgado. Me recordó al Mr. Burns de los Simpsons pero  veinte años más joven; tenía una sonrisa astuta pero a la vez acogedora, y una mirada algo burlona. Me recibió en una sala un tanto desordenada con un ordenador, un clavicordio, y un par de butacas. Allí nos sentamos, uno enfrente del otro,   con una mesa de té en medio de los dos.

Después de ofrecerme alguna bebida, sin más prólogos, me dijo en inglés que, antes de comenzar la clase, necesitaba someterme a un pequeño test o prueba; él diría algo y yo, de la manera más fiel posible, debería repetir lo que él dijera. Supuse que se trataba de una prueba de nivel de pronunciación, algo que los españoles no solemos dominar. Yo en particular podía mejorar mucho en ello. Me preguntó si estaba preparado —un poco teatralmente— y respondí que sí. Hubo un par de segundos de silencio;  me dispuse a intentar reproducir lo que él iba a decir.

Entonces,  inesperadamente, un aullido que duró varios segundos salió de su boca, como un grito de loco con poderosas cuerdas vocales: “ ¡¡¡UAAAAAAAEEEEUUUUAAAAUUUUuuuu!!! Duró unos pocos segundos, pero se me hizo interminable. Lo más probable es que se hubiera oído a varias decenas de metros a la redonda, pues la ventana de la habitación estaba abierta. Quizá los vecinos pensaron que estábamos sacrificando a un cerdo. Paró, y mientras le miraba pasmado, aguardó impasible mi respuesta.

No tardé en reaccionar, y convirtiendo el pasmo en energía, aullé  yo también algo similar a lo anterior: “¡¡¡UUUUUUUAAAAAAEEEUUUUAAAAAAAAAAAUUUUUUuuuu!!!”.

Después me callé,  un poco sorprendido de mí mismo.

Me miró tranquilamente sin hablar, como si lo anterior fuera lo más normal del mundo.  Pasaron un par de segundos y dijo, con su voz algo aguda y acento de la costa este: “Excelente, muy bien…”; y prosiguió: “esta es una prueba que hago con mis alumnos españoles para comprobar sus aptitudes para el aprendizaje del inglés: normalmente se suelen callar después de mi berrido, pues la gente tiene un gran sentido del ridículo. Pero tú lo has hecho bien. “

Me explicó que si quería aprender bien un idioma, tenía que quitarme la vergüenza y el sentido del ridículo, pues iba a cometer muchos errores y tenía que aceptarlos. Normalmente, los alumnos españoles están adiestrados para evitar el error, quieren ser perfectos desde el principio; y si no lo son, se ponen nerviosos, se frustran y bloquean.

Quién es David Bolton

David Bolton es un personaje digno de conocer del que aprendí mucho,  y del que seguiré contando  historias más adelante. Podéis comprar un estupendo libro suyo sobre el aprendizaje de idiomas o leer decenas de artículos interesantes en su página web (eso sí, en inglés).

Ahora vive  en Japón con su esposa japonesa, Maki, a la  que conoció en Granada. Pero eso es otra historia…

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45 pensamientos en “Mentalidad experimental y sentido del ridículo

  1. Julio Ortiz Gonzalez

    que buen post me reí mucho… si el profesor lo escuchara decir UUUIUIIAAAAAAAAOOOOO… creo que me voy de la clase… jejeje … pero creo que es un genial comienzo … ya que a uno le hace pensar y aterrizar rápidamente que se debe olvidar del ridículo e invitarlo a la clase jejeje

    Responder
  2. Jaime

    Este tema es interesante. Tienes razón, la verguenza o el sentido del ridículo son sentimientos muy limitantes que conducen a la pasividad, a la dejadez a la indolencia…

    Creo que en el trabajo de crecimiento personal habría dedicarle atención a este asunto. Como es un problema dificil habría que dividirlo en trozos pequeños y más fáciles.

    Un abrazo

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  3. Mermaid

    Cuanta verdad, llevo años sin practicar el inglés y unas de mis principales debilidades es la vergûenza que me da pronunciar mal … me animas a intentarlo nuevamente, sabiendo que cometeré errores pero es parte del proceso de aprendizaje.

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  4. Alina

    La vergüenza desaparece cuando la necesidad de comunicarse aprieta y no tienes a tu lado a quien haga de traductor mientras todo tu entorno habla otro idioma. Aprendí castellano bastante rápido, en unos dos meces me comunicaba correctamente, con el vocabulario bastante amplio, sin embargo mi madre al tener el sentido de ridículo a flor de piel y a mi al lado habla casi como al principio estando en España ya muchos años. El sentido de ridículo es un verdadero obstáculo para aprender un idioma, al igual que falta de practica y motivo.

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  5. Clara green

    “¡¡¡UUUUUUUAAAAAAEEEUUUUAAAAAAAAAAAUUUUUUuuuu!!!” ¡¡ gracias homonimus¡¡¡ muy bueno

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    1. homominimus Autor de la entrada

      Dicen que a los 20 estás muy preocupado por todo lo que piensan de ti; a los 40, te empieza a importar un bledo lo que piensan de ti; y a los 60 te das cuenta de que durante todo ese tiempo nadie se ha preocupado de lo que hacías o no hacías (posiblemente porque estaban muy preocupados pensando lo que los demás pensaban de ellos).

      PD: Me alegro de verte por aquí, ya iba a poner una orden de busca y captura. ¿Vas a volver a publicar?

      Responder
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