Ridículum Vitae-dículum VítaeRidículum Ví

La experiencia es el nombre que damos a nuestros errores

—Oscar Wilde

Los currículum vítae se crean  para hacernos parecer capaces, formados, experimentados, fiables y dignos del trabajo al que aspiramos. Tendremos que crear un currículum  adecuado al puesto, y que muestre y demuestre  lo mejor de uno mismo. Hay todo un arte de la creación de CVs; modelos  que emplear, tipo de papel, estructura, qué incluir, qué no incluir, cómo adaptarlo al empleador, cómo destacar de la masa. Etcétera.

Bien, todo esto es conocido, pero en este blog hemos empezado a hablar de la mentalidad experimental y el sentido del ridículo, de responder de manera original a las preguntas de los entrevistadores,  del poder de los pequeños cambios, de hacer prototipos, y del cambio por el cambio; simplemente para ver qué pasa y ver si podemos aprender algo de estos pequeños intentos-experimentos o al menos divertirnos un poco y evitar que la rutina termine perdiendo la t.

Así que seamos consecuentes.

Ridícula propuesta

Propongo lo siguiente: la próxima vez que aspires a un puesto construye un tipo distinto de currículum. Redacta tu Ridículum Vítae, el detalle pormenorizado de tus fracasos profesionales y existenciales.  Lo puedes anexar a tu CV oficial si quieres o —si eres más audaz—  entregarlo como única carta de presentación.

¿Rompedor? ¿Excéntrico? ¿Raro? ¿Extraño? ¿Provocará prevención en el potencial empleador? ¿Ni-se-molestarán en leerlo? ¿Tirarán mi RV a la basura?¿Es posible que me incluyan en alguna lista negra de la empresa? ¡¿Del sector?! ¿Seré catalogado como bicho raro o como candidato a alguna enfermedad mental grave? ¿Algún amigo o compañero que tenga noticia murmurará a mis espaldas? ¿Mi jefe llegará a conocer mi RV? ¿Me amonestarán en mi trabajo actual? ¿Me despedirán? ¿Seré condenado al ostracismo social  o al exilio laboral ? ¿Mi novia me dejará por algún otro con un CV como Dios manda? ¿Me daré a la bebida y añadiré una nueva línea a mi RV? ¿Terminaré mis días solo, pobre, sin amigos, repudiado por mi familia y el complejo militar-industrial?  Respuesta: probablemente sí. Probablemente te ocurran todas o algunas de esas cosas. No podemos descartarlo.

Consejos para redactar un buen RV

Aceptado ese extremo, ¿qué supondría el redactar y publicar un buen Ridículum Vítae? ¿cómo podríamos estructurarlo y dotarlo de contenido?

Estructura tu RV por importancia de los fracasos.  Un buen RV incluiría un detalle sincero de los principales errores  o fracasos profesionales. Busca tu fracaso más sonoro, ponlo en lo alto de la lista. Después en orden decreciente.

 Has de provocar el máximo impacto en el reclutador. Tu objetivo es que en dos o tres líneas hayas provocado el pasmo y estés despedido sin ni siquiera haber sido entrevistado. Así, a botepronto, recuerdo un trabajo en el que duré poco tiempo: a la hora renuncié sin despedirme y salí por la puerta buscando praderas profesionales más verdes. Supongo que elegí mal el trabajo o no fui persistente. También podría traer a colación varios proyectos que fueron sonoros fracasos en los que quizá pequé de ambición o bisoñez.

 Adicionalmente, podría  relatar la vez en que dos guardias de seguridad tuvieron que acompañarme a la salida de mi ex – empresa cuando acababa de ser despedido por no cumplir ciertas reglas. No necesitan ser fracasos muy grandes o que produjeran mucho daño; es más importante que sean ilustrativos de tu actitud y  orientación vital.

—Alternativamente, puedes diseñar un RV cronológico  en el que detalles tus fallos y fracasos desde la primera vez que entraste en una organización formal hasta la actualidad; podrías empezar con la escuela de pre-escolar, por ejemplo. Uno de mis errores: una vez robé un paquete de chocolatinas a otro niño; lo guardé debajo de la camisa pero la profesora no nos dejó salir del aula hasta que se descubriera al autor del robo o en su defecto se encontraran las chocolatinas. Llegada la hora de salir las madres esperaban fuera y los niños eramos registrados uno por uno. Al final fui descubierto y se devolvió el paquete de chocolatinas a su legítimo dueño. Este hecho en apariencia insignificante, o alguno parecido, puede mostrar algo de tu carácter y de cómo se fue forjando desde la más tierna infancia.

Personaliza tu Ridículum. Los fracasos, errores, fallos, etc. dicen más de ti que tus éxitos, que tenderán a ser convencionales, previsibles y del montón: seguramente que haya muchos como tú con mejores credenciales académicas, con más proyectos exitosos o resultados en su haber, con más idiomas que tú, con mejores cualidades personales, con más orientación a resultados. Pero seguramente pocos puedan igualar la particularidad de tus fracasos. Explota tus fracasos, sé conciso, ve al grano, no los expliques en demasía como buscando causas ajenas, asume la autoría de ellos  con gallardía.

—No dudes en incluir los fracasos existenciales o errores personales más rotundos. El trabajo y el ocio están relacionados, son vasos comunicantes, el aspecto profesional contamina el aspecto personal y viceversa. Saca partido a  tus derrotas.

Prueba siempre que puedas tus episodios más bochornosos. Aporta documentos de las cartas de despido procedente, si las hubiera. Proporciona el vínculo a tu página de facebook y asegúrate de incluir las fotografías del último fin de semana en ese bar de copas; evita la tentación de retirar las fotos más comprometidas.  Aporta referencias de gente que conozca el detalle de tus fracasos o que pueda hablar  de ti. Ya sabes, que hablen de uno, aunque sea bien.

Si tienes un blog ombliguista, donde te desahogas emocionalmente, proporciona también el enlace. Tu futuro empleador (¿?) tiene derecho a conocer el tipo de fracturas emocionales que escondes y que a primera vista no se detectarían en una entrevista de trabajo.

—En el RV es muy importante detallar las lecciones aprendidas de todos esos ridículos vitales anteriores. Los fracasos son cicatrices que hay que llevar con un cierto orgullo. Toda cicatriz tiene una historia que contar y que forma parte de tu biografía. En el RV esbozas la cicatriz pero sin extenderte demasiado: en la entrevista (que dudo que llege a celebrarse) tendrás posibilidad de ampliarla y explicarla.

Preguntas que te puedes hacer para extraer lecciones de los ridículos: ¿qué me enseño ese golpe?, ¿qué dice esa cicatriz de mí,?, ¿cómo conseguiré cicatrices distintas en el futuro?, ¿cuál es el hilo conductor de mis cicatrices?, ¿cómo he ido aprendiendo a fracasar mejor?, ¿cómo me levanto con más gracia? Analiza bien tus experiencias (perdón, fracasos) y obtén toda la información que puedas. Esto te servirá para tu aprendizaje tanto como para publicitar el tipo de persona que eres.

Mantén actualizado tu Ridículum Vítae. Si vas en el buen camino, no dejarás de escribir nuevas líneas periódicamente. Un empleador necesita saber qué clase de derrotas has sufrido últimamente. El mayor peligro es que dejes de cometer errores y te duermas en los laureles. Si hay lapsos o lagunas temporales en tu RV en las que no has sufrido contrariedades, frustraciones o fracasos, tu futuro empleador querrá saber por qué. No se lo pongas fácil, intenta excavar en tu memoria y explorar fracasos en esos tiempos sin aparentes equivocaciones: seguramente existen, pero los has olvidado. El error de los errores es cometer una equivocación y volverte conservador por ello: vuelve a fracasar. Rápido. Ya. ¿Qué haces que no estás fracasando ahora?

Todo éxito incluye muchos errores.  Aprovecha tus pretendidos éxitos para encontrar nuevos ridículos. Seguro que los encuentras. ¿Por qué pudo haber sido mejor y no lo fue? ¿Por qué ese trabajo del que me sentía tan orgulloso no fue espectacular? ¿Por qué mi último proyecto no dejó una muesca en el universo?

Como puedes haber deducido, se necesita estar hecho de una pasta especial para ser capaz de enviar tu RV a un empleador y ser sincero y objetivo sobre tus experiencias profesionales o vitales. Pero un primer paso es que crees ese RV para consumo personal, que  escribas un nuevo relato objetivo distinto a la historia oficial, y que te des cuenta de que esos fracasos son los que te vuelven interesante y dan color a tu vida. Con el tiempo aprenderás a fracasar con eficacia y levantarte con gracia.

Si a pesar de las bondades del RV, estás todavía reacio a enviarlo y  tienes miedo a no ser contratado, no te preocupes demasiado: siempre es posible que hagas el ridículo por ti mismo; en solitario o en compañía de otros tan ridículos como tú. –

Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.

—Samuel Becket.

Artículos de la serie Fracasa más, fracasa con gracia: 

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30 pensamientos en “Ridículum Vitae

  1. Malina

    Me gusta! Muy ingenioso!
    Desde luego el efecto sorpresa puede ser tal, que el
    empleador querrá ver al sujeto creador de tan original obra! 🙂 A partir de ese momento todo es posible.

    Justo ayer una persona me comentaba que había enviado un sinfín de currículum a las empresas en toda la zona de donde procedía sin ningún resultado. Sin ton ni son me pidió un consejo; No me sentía capacitada de dar ese tipo de consejos pero he recordado las historias que me contaba sobre los pájaros salvajes que cuidaba y con que pasión lo hacia, le sugerí que en pocas palabras describiese esa pasión y que adjuntase las fotos de sus polluelos desde pichones hasta aves adultas cronológicamente y que los mandase a las tiendas especializadas o algún zoo de la zona. Esa actividad no tenia nada que ver con su profesión pero si… Era su pasión y si alguien tiene ojos seguro que no lo pasara por alto.
    Puede que la idea no se ajusta al ridiculum 🙂 pero espero que le resulte y si no le pongo en contacto con ese blog y con ese articulo en especial 😉

    Responder
    1. homominimus Autor de la entrada

      Es otro enfoque innovador. Sería un Pasión Vitae. Creo que el PV sería equivalente en muchos aspectos al RV: hablaría de las cosas que te importan y de lo que estás dispuesto a hacer por ellas.

      Responder
      1. Malina

        Un Pasión Vitae 🙂
        Justamente hoy, tenia una entrevista de trabajo en una embajada, y aunque no venia a cuento, termine haciendo el masaje de cervicales, a la esposa de embajador jaja,

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  2. tiburonblanco00

    Es una buena idea, evidentemente para consumo interno, como manera de relativizar fracasos o tomarlos con humor, aunque tiene el inconveniente de centrar la atención en lo negativo.
    Mandarlo que no se le ocurra a nadie, puede que sorprenda, pero para eso también se puede ir en ropa interior, y se consigue un efecto más rápido e igualmente desastroso.

    Responder
    1. homominimus Autor de la entrada

      La idea subyacente al post es que los “fracasos” no es que sean tolerables, o que podamos tomarlos con humor, sino que son necesarios. Si no has fracasado sostenidamente, es que probablemente no has hecho gran cosa o lo que has hecho es previsible.

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  3. Juan Antonio

    Totalmente de acuerdo con tu entrada.

    Lo mejor como siempre es mentir como un bellaco, hay verdaderos especialistas, a mí me hace mucha gracia cuando ponemos lo de “nivel de ingles medio”, casi siempre quiere decir “del Good morning, no salgo”.

    Nota: tampoco exageréis mucho, que al final puede que te contraten y te os pase como a “ese hombre tan humilde, tan humilde, que se encontró un trabajo y lo devolvió” ;).

    Responder
    1. homominimus Autor de la entrada

      La mentira tiene poco recorrido.
      De todas maneras, mi artículo no es un artículo sobre lo bueno de la sinceridad. Mi artículo es un artículo sobre las virtudes del fracaso. El “éxito” continuado para mí es fracaso. El “fracaso” sostenido que proviene de la experimentación y de intentar nuevas cosas es para mí ÉXITO con mayúsculas.
      Un Ridículum Vítae abultado habla muy bien de uno mismo.
      Sin errores, fracasos, derrotas (como quieras llamarlo) no hay feedback ni aprendizaje. Uno que “fracasa” mucho (cada vez en cosas diferentes) es alguien que aprende constantemente.

      Responder
  4. Malina

    Estoy deacuerdo contigo “Sin errores, fracasos, derrotas (como quieras llamarlo) no hay feedback ni aprendizaje. Uno que “fracasa” mucho (cada vez en cosas diferentes) es alguien que aprende constantemente.”
    Pero…Que valor hay que tener para actuar de esa manera!

    Responder
  5. Anónimo

    Tengo 15anos siendo empresaria con negocio propio empeze desde muy joven y durante este tiempo he entrevistado a mucha gente. si alguien me llegara con un ridiculum como el q mencionas con toda seguridad lo contrataria. Primero por la valentia y segundo porque Como bien mencionas eso indicaria q es una persona q reconoce y aprende de los errores ante lo cual claro q me gustaría tenerlo en mi negocio. Buen post, saludos
    homonimus

    Responder
  6. Anónimo

    Buen blog homominimus, disiento cuando arguyes que “probablemente” suceda lo que cuestionas si se lleva a cabo el proyecto que planteas (2º párrafo)
    . El hecho que señalas, y en el que si convengo, de que no se pueda descartar; lo sitúa en lo posible pero no en lo probable. Supongo que solo es una cuestión de gradación. Insisto: Enhorabuena.

    Responder
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  22. Malina

    Esta vez, en la entrevista de trabajo que recientemente hice, no hacia falta ‘Currículum Vitae”, ni Ridículum Vitae”, ni “Pasión Vitae”, simplemente me dijeron; “Háblanos de ti” y les hablé. 🙂 Lo que no supe, que mientras hablaba, me gravaban… (parece que les gusté)
    Me doy cuenta, que ya, no importa tanto lo que dices, sino como lo dices, y… si el lenguaje del cuerpo lo confirma…
    Saludos cordiales.

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  24. atreverseacambiar

    ¡Me gusta! Tengo algunos fracasos bien sonados, o a mí me lo parecen y los curriculum normales son un coñazo. Me haré uno aunque sea para disfrute personal. Igual lo publico en el blog para ir perdiendo vergüenza 🙂

    Responder
    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      Estás invitada a un artículo invitado en este blog. Por qué no publicar el ridículum vitae en HM. Te lanzo el guante. Tú verás si aceptas el desafío…

      Responder

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