Quintaesencias

esencia

Del lat. essentĭa, y este calco del gr. οὐσία ousía.

1. f. Aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas

2. f. Lo más importante y característico de una cosa.

3. f. Extracto líquido concentrado de una sustancia generalmente aromática.

4. f. Perfume líquido con gran concentración de la sustancia o sustancias aromáticas.

5. f. Quím. Líquido muy oloroso, presente en gran número de familias vegetales, constituido principalmente por hidrocarburos y derivados, y que se utiliza en perfumería.

 

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quinta esencia

1. f. Quinto elemento que consideraba la filosofía antigua en la composición del universo,especie de éter sutil y purísimo, cuyo movimiento propio era el circular y  del cual estaban formados los cuerpos celestes.

2. f. Entre los alquimistas, principio fundamental de la composición de los  cuerpos, por cuyo medio esperaban operar la transmutación de los metales.

 

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Toda mi vida uno de mis grandes deseos ha sido viajar para ver y tocar países desconocidos, nadar en mares desconocidos, dar la vuelta al globo, observar nuevas tierras, mares, gente e ideas con apetito insaciable, ver todo por primera vez y por última vez, imprimiendo una lenta y prolongada mirada, para después cerrar mis ojos y sentir las riquezas depositarse dentro de mí, con calma o tormentosamente de acuerdo a su gusto, hasta que el tiempo las sobrepase por fin a través de su fino tamiz,  separando la quintaesencia de todos los gozos y todas las penas.

~ Nikos Kazantzakis

 

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El minimalismo existencial podría ser también  llamado esencialismo, tanto porque trata del espíritu o  realidad última de la experiencia vital, como porque es una fragancia inefable que acompaña al ser que lo acoge, como  porque despoja al mundo de lo contingente y lo accidental en busca de un meollo las más de las veces inalcanzable.  Es un afán sin fin que busca reducir la insoportable complejidad del mundo interno y externo a su más mínima expresión. Pocas veces esta reducción es lograda y cuando uno cree haberla alcanzado, siquiera tocado,   te explota  en las manos en mil pedazos, como si la realidad maniatada por la síntesis se rebelara ante el intento y te mostrara dolorosamente lo estúpido e inútil de la mortaja.

~Sensei Mínimus

 

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Los símbolos son actos o imágenes específicas, mientras que los mitos desarrollan y convierten esos símbolos en una historia que contiene personajes y varios episodios. El mito, por tanto, incluye más. Pero ambos, el símbolo y el mito, tienen la misma función psicológica; son el modo que tiene el hombre de expresar la quintaesencia de su experiencia, su modo de ver su vida, su autoimagen y sus relaciones con el mundo de sus congéneres y de la naturaleza, en una imagen completa que al mismo tiempo lleva el significado vital de su experiencia.

~ Rollo May

 

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La inexpresable profundidad de la música, tan fácil de comprender y sin embargo tan inexplicable, es debida al hecho de que reproduce las emociones de nuestro ser más profundo, pero completamente  sin realidad y lejos de su dolor… La música expresa solo la quintaesencia de la vida y sus sucesos, nunca estos en sí mismos.

~ Arturo  Schopenhauer

 

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Puedes entrenar mucho tiempo, pero si meramente mueves tus manos y tus pies y saltas arriba y abajo como una marioneta, entonces aprender kárate no es muy diferente de aprender una danza. Nunca habrás alcanzado el meollo del asunto; habrás fracasado en asimilar la quintaesencia de karate-do. ~ Gichin Funakoshi

 

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Las matemáticas, vistas adecuadamente, poseen no solo verdad, también suprema belleza  —una belleza fría y austera, como la de la escultura— sin la apelación a ninguna parte de nuestra naturaleza más débil, sin la exuberancia de la pintura o la música, pero sublimemente pura, y capaz de una perfección severa tal como solo el arte más grande puede mostrar.  ~Bertrand Russell

 

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El gusto puede compararse con el exquisito sentido de la abeja, que descubre al instante y extrae la quintaesencia de cualquier flor y prescinde del resto de ella.  ~ Fulke Greville

 

 

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La muerte, como la quintaesencia de la otredad, es para los demás. ~ Woodrow Wilson

 

 

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Más obran quintaesencias que fárragos  ~Baltasar Gracián

 

 

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Pablo Picasso
‘Toro’, 1945 (una serie de once litografías)

Operaciones y proyectos

Comprender la distinción proyectos-operaciones es crucial en una adecuada organización personal. Es una distinción prestada del mundo de las organizaciones, en especial de las empresariales.

Las operaciones son las actividades que realizas cotidianamente para mantener tu vida en marcha, acciones habituales y recurrentes para mantener tu bienestar; en una empresa, son las actividades de adquisición, producción y entrega de bienes y servicios junto con todas las actividades de apoyo, administrativas, contables y de otra índole que apoyan esas actividades básicas. Son las que transforman las materias primas y otros recursos en un producto que se puede vender a un precio suficiente para obtener beneficio y asegurar la viabilidad de la empresa.

Ejemplos de operaciones en el ámbito empresarial son los procesos productivos habituales, el reclutamiento y contratación de nuevos empleados, la contabilidad de los resultados o la facturación a clientes. Todas actividades necesarias para mantener el día a día de la empresa y la generación de valor.

Los proyectos son actividades únicas con un presupuesto fijo de recursos y una fecha límite de entrega con las que pretendes obtener algo nuevo, introducir una innovación, un cambio positivo. En la empresa, los proyectos son los que  cambian el statu quo a través de la transformación de los procesos de producción, la forma de organización o la generación de nuevos productos.

Ejemplos de  proyectos son el  I+D que investiga un nuevo medicamento, el lanzamiento de un nuevo producto, la reestructuración del diseño organizativo o la la construcción de una nueva planta de producción.

Hay empresas cuyas actividades están organizadas casi enteramente por medio de proyectos, por ejemplo una productora de cine en la que cada película es un producto único con personal y recursos específicos y cuya producción tiene una fecha límite. Lo más habitual es que las empresas tengan un núcleo fuerte y duradero de operaciones,  y proyectos esparcidos a través del tiempo que actualizan y desarrollan las capacidades empresariales.

En el ámbito del minimalismo existencial (diseño de vida minimalista), los proyectos son “las unidades mínimas de acción con significado completo” (por analogía con la definición de oración gramatical) y contrastan con las meras tareas, que son piezas de acción pero solo con significado dentro de otra  tarea o proceso de orden superior. Un proyecto busca un cambio concreto y engloba multitud de tareas.  Las operaciones son también conjuntos de tareas, pero integradas para mantener el statu quo, el funcionamiento habitual de las actividades.

Ejemplos de proyectos personales  serían  cambiar de trabajo, abrir un blog, aprender a tocar la mandolina o llevar a cabo una dieta para bajar peso.

Ejemplos de operaciones en el ámbito de la organización personal son el aseo diario, las ocho horas diarias en el trabajo haciendo un trabajo ya conocido, el shabbat semanal, comer, dormir o jugar la acostumbrada partida de  póker los viernes por la noche con los amigos. Escribir en este blog periódicamente (una o dos veces a la semana, por ejemplo) pertenecería al ámbito de las operaciones si fuera capaz de disciplinarme para escribir todas las semanas (cosa que todavía no he logrado a pesar de los años).

Las diferencias más importantes entre operaciones y proyectos en el ámbito existencial son por tanto las siguientes:

  • Un proyecto es un esfuerzo único con fecha de caducidad que busca un resultado concreto; las operaciones son indefinidas y sostienen la creación de valor y satisfacción personal de una manera previsible y continua.
  • Las operaciones buscan contribuir al statu quo y mantener el bienestar alcanzado mientras que los proyectos pretenden lograr  una ampliación de las potencias vitales, de la capacidad de hacer.
  • Los proyectos se distinguen por su alcance (lo que pretenden lograr) , su duración y recursos empleados. Las operaciones se distinguen por su contribución a distintas áreas vitales (funciones en las empresas): física, emocional, profesional, relacional, financieras, intelectuales, etc.
  • Las operaciones son recurrentes y una vez configuradas se repiten indefinidamente. Los proyectos, por ser una exploración de un espacio de posibilidades y no haber un camino único y conocido, han de ser necesariamente creativos y no reducibles a una fórmula (en cuyo caso, dejarían de ser proyectos).
  • Las operaciones son fuerzas conservadoras y de mantenimiento; los proyectos son los cambios disruptivos que buscan el crecimiento y progreso.

En resumen:

las operaciones son el reino del orden, lo nutricio y la estabilidad (el eterno femenino).

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Los proyectos pertenecen al  caos, los saltos al vacío y la ampliación de posibilidades (el eterno masculino).

 

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Es conveniente tener claras estas ideas a la hora de configurar una organización personal. Es importante explicitar los proyectos en curso y sus elementos principales (objetivos, duración  y fechas límites, recursos de tiempo y financieros asignados, etc.), y llevar una lista actualizada de proyectos que permita saber qué estamos haciendo y qué recursos tenemos disponibles.

Los proyectos han de insertarse en el  escaso espacio que nos permiten las operaciones diarias, las agendas profesionales y nuestras novias o esposas, y han de ser cuidadosamente elegidos para que procuren el mayor crecimiento y sorpresa eficaz en el esquema general de nuestras vidas.

Principios para una conversación racional

La racionalidad es una condición  indispensable para las conversaciones en  que las cuestiones de hecho son importantes. Cuando se debaten cuestiones de hecho, es esencial que nuestros métodos de optimización de creencias (racionalidad teórica) sean los mejores posibles y produzcan las creencias más cercanas a la realidad objetiva.

En paralelo a la distinción de Kant entre razón teórica y práctica, Jesús Mosterín habla de  racionalidad  teórica y práctica (también llamada epistémica e instrumental) [1]

[…] La racionalidad teórica se puede decir más propiamente que regula nuestra aceptación de creencias más que nuestras creencias. La racionalidad práctica es la estrategia para vivir la mejor vida posible, logrando las metas más importantes y satisfaciendo las propias preferencias lo más posible.

Para el filósofo español,  razón y racionalidad son conceptos distintos; el primero es la facultad común a todos los seres humanos, las funciones cognitivas que hacen posible razonar y conocer el mundo; el segundo son los métodos de optimización de las creencias y de la acción. Según esta distinción, todos los seres humanos tenemos razón pero no todos racionalidad, es decir, no todos empleamos métodos de optimización de creencias y acción, o los empleamos en distintos grados.

La racionalidad práctica (métodos de optimización de la acción individual y colectiva) se beneficia de un sistema de creencias los más cercano posible a la realidad objetiva del mundo logrado a través de  la racionalidad teórica y  permite obtener los resultados mejores posibles de acuerdo a  las preferencias que tienen los sujetos racionales.

El proyecto de la Ilustración del siglo XVIII, la era de la razón o el siglo de las luces [2], era  principalmente  un proyecto de racionalidad en el que se perseguía que el sistema de  creencias estuviera basado en la coherencia lógica y la evidencia empírica, en vez del poder de la autoridad, fuera esta la del monarca absoluto o la  eclesiástica. De esta racionalidad teórica y unos ciertos valores éticos y preferencias  se nutrió la racionalidad práctica y se derivaron innovaciones  políticas y sociales tales como el estado constitucional,  la democracia y la tolerancia con las minorías.

La razón ilustrada es una idea reguladora de la inteligencia, de las facultades cognitivas del ser humano , es un proyecto en construcción que no acaba nunca,  que ha de perseguirse todos los días y en todos los asuntos, no es un producto acabado.

En ciencia buscamos la aproximación continua a la verdad, como si fuera un límite asintótico al que nos podemos acercar más y más pero sin nunca tocarlo —o solo tocarlo en el infinito—.  En los asuntos personales y sociales, también buscamos el acercamiento al mayor bien individual y colectivo posible con los recursos disponibles.

El proyecto de racionalidad  se convierte en racionalidad práctica y por tanto en acción comparativamente óptima  cuando  va de la mano de  las virtudes intelectuales de emoción, pensamiento y acción que lo hacen posible.

Las conversaciones, especialmente las conversaciones en las que se debaten cuestiones de hecho, han de ser guiadas por principios de racionalidad encarnados (o más bien espiritualizados) en virtudes intelectuales.

Uno de los filósofos más importantes del siglo XX, Karl Popper, escribió en un 1981 [3] una serie de doce principios para la ética profesional de los intelectuales. Esos principios son extrapolables a cualquier sujeto racional, no son exclusivos, ni mucho menos, del intelectual profesional, el académico o el hombre de ciencia. Es más, sería un gigantesco paso (a la vez que desconocido) si estos principios permearan más allá de la actividad académica profesional hacia los espacios de debate social, políticos, organizativos y personales.

Transcribo estos doce principios para una nueva ética profesionl del intelectual , las negritas son mías.

  1. Nuestro saber conjetural objetivo va siempre más lejos del que una persona puede dominar. Por eso no hay ninguna autoridad. Esto rige también dentro de las especialidades.

  2. Es imposible evitar todo error o incluso tan sólo todo error en sí evitable. Los errores son continuamente cometidos por todos los científicos. La vieja idea de que se pueden evitar los errores, y de que por eso se está obligado a evitarlos, debe ser revisada: ella misma es errónea.

  3. Naturalmente sigue siendo tarea nuestra evitar errores en lo posible. Pero precisamente, para evitarlos, debemos ante todo tener bien claro cuán difícil es evitarlos y que nadie lo consigue completamente. Tampoco lo consiguen los científicos creadores, los cuales se dejan llevar de su intuición: la intuición también nos puede conducir al error.

  4. También es nuestras teorías mejor corroboradas pueden ocultarse errores, y es tarea específica de los’ científicos el buscarlos. La constatación de que una teoría bien corroborada o un proceder práctico muy empleado es falible puede ser un importante descubrimiento.

  5. Debemos, por tanto, modificar nuestra posición ante nuestros errores. Es aquí donde debe comenzar nuestra reforma ético-práctica. Pues la vieja posición ético-profesional lleva a encubrir nuestros errores, a ocultarlos, y así a olvidarlos tan rápidamente como sea posible.

  6. El nuevo principio fundamental es que nosotros, para aprender a evitar en lo posible errores, debemos precisamente aprender de nuestros errores. Encubrir errores es, por tanto, el mayor pecado intelectual.

  7. Debemos, por eso, esperar siempre ansiosamente nuestros errores. Si los encontramos, debemos grabarlos en la memoria: analizarlos por todos lados para llegar a su causa.

  8. La postura autocrítica y la sinceridad se toman, en esta medida, deber.

  9. Porque debemos aprender de nuestros errores, por eso debemos también aprender a aceptar agradecidos el que otros nos hagan conscientes de ellos. Si hacemos conscientes a los otros de sus errores, entonces debemos acordamos siempre de que nosotros mismos hemos cometido, como ellos, errores parecidos. Y debemos acordamos de que los más grandes científicos han cometido errores. Con toda seguridad no afirmo que nuestros errores sean habitualmente perdonables: no debemos disminuir nuestra atención. Pero es humanamente inevitable cometer  errores.

  1. Debemos tener bien claro que necesitamos a otras personas para el descubrimiento y corrección de errores (y ellas a nosotros); especialmente personas que han crecido con otras ideas en otra atmósfera. También esto conduce a la tolerancia.

  2. Debemos aprender que la autocrítica es la mejor crítica; pero que la crítica por medio de otros es una necesidad. Es casi tan buena como la autocrítica.

  3. La crítica racional debe ser siempre específica: debe ofrecer fundamentos específicos de por qué parecen ser falsas afirmaciones específicas, hipótesis específicas o argumentos específicos no válidos. Debe ser guiada por la idea de acercarse en lo posible a la verdad objetiva. Debe, en este sentido, ser impersonal.

Como síntesis, son una excelente guía para cualquier tipo de debate racional, nos pueden ayudar a construir mejores estrategias de optimización de creencias y de acción personal y colectiva.  Están muy unidos a sus ideas sobre epistemología (teoría filosófica del conocimiento) y  se pueden condensar todavía más en estos tres principios, que son a la vez principios éticos y epistemológicos:

1) Principio de falabilidad. El error es inevitable. Yo puedo estar equivocado, tú puedes estar equivocado, las dos partes podemos estar equivocadas.

2) Principio de debate racional. Debemos criticar y poner a prueba nuestras teorías mediante argumentos racionales evitando el ataque personal (argumentos ad hominem y sus variantes).

3) Principio de aproximación a la verdad. Podemos acercarnos a la verdad mediante el debate racional y mejorar nuestro entendimiento.

El desafío para cualquier sujeto racional es grabar en el espíritu muy profundo estos principios y convertirlos en hábitos intelectuales y morales de pensamiento, emoción y acción que apliquemos consistentemente —con las inevitables recaídas y olvidos—  en nuestras conversaciones habituales.

Me gustaría saber si esta ética intelectual-profesional se puede entrenar y cómo hacerlo. ¿Alguna idea?

 

 

Referencias

[1]Racionalidad teórica y práctica

[2] Ilustración

[3]Extracto de la conferencia «Tolerancia y responsabilidad intelectual» pronunciada el 26 de mayo de 1981 en la Universidad de Tubinga, Alemania. Repetida el 16 de marzo del año 1982 en el Ciclo de Conversaciones sobre la Tolerancia en la Universidadde Viena, Austria.

 

Proyecto El perdido Arte de la Conversación:

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