Proyectos zombis: están muertos pero no lo sabes

El proyecto personal es la unidad mínima de acción con significado completo.

La palabra es a la oración gramatical  lo que la tarea es al  proyecto. Tanto las palabras como las tareas solo adquieren  sentido en el contexto de la oración o el proyecto del que forman parte y al que sirven.

Puede haber tareas aisladas que no formen parte de ningún proyecto en particular, como cuando te viene una palabra a la cabeza sin saber por qué  y sin ánimo de expresar nada, pero en general las tareas responden a la existencia de un proyecto al igual que las palabras están incrustadas en oraciones con sentido completo y contienen sujeto, verbo y predicado.

El término proyecto se usa tanto en la filosofía existencialista (el “proyecto vital”  de Sartre, por ejemplo) como en el mundo de la ingeniería y las organizaciones empresariales (un puente o el lanzamiento de un nuevo producto son proyectos).

En este artículo, defino al proyecto como una unidad estructurada de acción compuesta de tareas o sub-acciones que persiguen un resultado concreto o visión;  por tanto, lo uso en el sentido ingenieril o empresarial, no en el sentido filosófico de  “plan de vida o proyecto vital”.

Iniciamos los proyectos con un anhelo o deseo de traer a la existencia algo que no existe.

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El caminante sobre el mar de nubes. Caspar David Friedrich.

El anhelo o deseo va unido a una visión de lo que queremos que sean las cosas. El proyecto   se despliega en una sucesión de  acciones, planes, objetivos, tareas, hitos, medidas de logro y sistemas de control.  La visión inicial del proyecto puede cambiar o actualizarse a lo largo del ciclo vital del proyecto.

Hay proyectos formales, con planes, hitos y compromiso claro, y proyectos informales, a los que no llamamos siquiera “proyectos” pero que siguen siendo proyectos porque parten de una visión que unifica un conjunto de acciones y tareas a lo largo del tiempo.

Una vida organizada requiere pensar y planear en términos de proyectos;  de otra manera, nuestros días serán una sucesión de acciones inconexas y viviremos en modo reactivo,  no seremos mucho más que un manojo  de hábitos, instintos  y reacciones,  será el entorno el que dirigirá el comportamiento, seremos veletas que solo se mueven al albur del viento que corra en cada momento.

Qué es un proyecto zombi

Los proyectos zombis son proyectos que han perdido su razón de ser  o su energía hasta el punto de que están literalmente muertos, pero bien por inercia o costumbre siguen arrastrándose moribundos  en nuestra agenda y memoria de trabajo.

zombis

El sesgo de acción (creemos que es mejor hacer algo que no hacer nada) y el sesgo de inercia (tendemos a seguir haciendo lo que estamos haciendo) se confabulan para que mantengamos proyectos zombis en la agenda comiendo tiempo y en la mente ocupando UPAs, unidades de atención permanente en la memoria.

Ejemplos de proyectos zombis, formales e informales:

  • Tu proyecto de perder 5 kg. y esa   bicicleta estática que lleva acumulando polvo y ocupando espacio en tu salón durante meses. Otro vestigio de este proyecto zombi podría ser la  suscripción anual al gimnasio, que dejaste de frecuentar en marzo. De cuando en cuando, si hay conjunción de astros te pasas por el gimnasio o la bicicleta.
  • Un grado universitario que empecé con ilusión pero en el que me estoy dando cuenta que no se adapta a mis capacidades e intereses personales; por ejemplo, quería ser médico de familia pero me agota tratar con la gente. No obstante, sigo porque ya he invertido más de dos años de mi vida y mucho dinero.
  • La relación con un amigo con el que hace tiempo perdiste los intereses comunes pero al que sigues viendo y cuyo círculo frecuentas más por costumbre que por la satisfacción que obtienes. Una relación personal es una forma de proyecto interactivo que requiere tiempo, esfuerzo e intereses comunes para que crezca y se desarrolle, pero como todo en la vida puede llegar a un punto muerto.
  • Los CDs de música clásica que compraste porque un buen día decidiste culturizarte y refinar tus gustos. Muchos de ellos siguen envueltos en papel de plástico.
  • El trabajo insatisfactorio y mal renumerado en el que ellos hacen como te pagan y tú haces como que trabajas. O quizá, si eres funcionario o profesor de universidad, ellos te pagan pero tú haces como trabajas y dejas tu imaginación y corazón en la entrada de la oficina o del aula.
  • Etc.

Entre los proyectos vivos y los proyectos zombis hay conflictos y el canibalismo es habitual. Los unos comen el tiempo, atención y recursos a los otros; el resultado es caos mental, ineficacia y frustración.

 

Ningún sistema de productividad personal, por complejo que sea, te va a sacar de esta situación: hay demasiados proyectos en general y demasiados proyectos zombis en particular para que una mejor organización solvente el problema de tener proyectos inadecuados o un exceso de ellos. Recuerda: primero, omitir o eliminar; segundo, organizar.

Proceso de zombificación

1º Todos los inicios son hermosos.

Iniciamos el proyecto con un entusiasmo ingenuo en el que solo visualizamos los beneficios al final del camino: un acento de Oxford, una cintura de avispa,  un trabajo remunerador y rodeado de gente interesante o una cultura deslumbrante que refine los gustos y mejore la imagen personal .  Los costes del  proyecto, el esfuerzo y los obstáculos, no se tienen  en cuenta o se infravaloran.

2º Energía y motivación al principio.

Empezamos trabajando de manera sistemática en el proyecto y adquirimos  los recursos necesarios: las zapatillas de deporte último modelo, la inscripción en la academia de idiomas, el esmero y diligencia en el trabajo diario en la oficina, la ilusión de que el proyecto marque una diferencia.

3º La hierba del vecino es siempre más verde.

Pero surgen los problemas, las dificultades, los obstáculos; de hecho, no dejan de crecer a lo largo de la vida del proyecto. A la vez, cualquier otra opción o proyecto potencial se hace más brillante: quizá me apetece ahora  más aprender a tocar el piano  que  sudar en el gimnasio.

4º Se pierde energía y motivación.

Como la hierba del vecino es más verde y como me doy cuenta de que el proyecto está perdiendo lustre, voy transfiriendo tiempo, atención y recursos a otras posibilidades vitales: la cocina vegana, el curso de submarinismo o el instrumento musical (sí, ahora lo mejor es que aprenda a tocar un instrumento, no limitarse a escuchar CDs, tiene mucho más glamur).

 

5º El proyecto se ha transformado en un muerto viviente.

Pasan las semanas y cada vez le dedico menos tiempo, pero no lo dejo del todo. Si me acuerdo de él en un ataque de remordimiento vuelvo a él, salgo a correr un día, voy una tarde al gimnasio, repaso los verbos irregulares; pero ya no hay esperanza, el proyecto y su visión han perdido brillo. No me atrevo a decir que está muerto porque sería como reconocer otro fracaso y el zombi sigue en mi agenda  y en el segundo plano de mi conciencia durante semanas y meses, a veces años.

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En flickr: https://flic.kr/p/nJqVDD , por Dominique Chanut

6º   El cementerio de los sueños rotos.

En consecuencia, los proyectos zombis y otros episodios  irresueltos siguen vagando por nuestras vidas sin sentido y sin rumbo pero sin acabar de morir, canibalizando los recursos de otros proyectos vivos.

La solución: matar zombis.

Si esto fuera un videojuego, el videojuego de la vida, tu meta número sería matar zombis y evitar que se reproduzcan. Los zombis crean caos, distraen de los asuntos importantes, dispersan tu atención en mil direcciones y succionan tiempo y energía.

La solución está en aplicar la primera O de la Ley de las tres Oes del minimalismo existencial la Omisión.

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El mejor momento para matar proyectos zombis es al final de la reencarnación o al final del año cuando practicas el ritual de purificación anual.

Muchas veces,  los proyectos zombis aparecen con el disfraz de los frentes abiertos, operaciones o acciones habituales cuyo beneficio esperado no supera su coste de oportunidad pero que seguimos manteniendo en parte por inconsciencia, en parte porque no se nos ocurre nada mejor que hacer. El hábito hace al monje y al proyecto zombi.

Cómo reducir la población de zombis

Lo mejor es explicitar los anhelos, definir la visión del resultado apetecido  y  registrarlos en un inventario permanente de proyectos, un documento o lista donde reconoces proyectos en curso.

Una vez que sepamos qué proyectos tenemos entre manos, hay que  establecer reglas claras de entrada y salida de proyectos.

Reglas de entrada proyectos:

  1. Un proyecto solo entra en mi agenda vital si tengo tiempo para ello o salen otros proyectos que liberen tiempo y atención.  Si tengo 48 horas a la semana  para proyectos y ya están todas ocupadas,  he de librarme de algún otro proyecto, quizá tenga que matar uno o dos proyectos zombis a los que todavía me esté aferrando.
  2. Un proyecto solo entra en mi agenda si he considerado su entrada durante al menos siete días. Así evito el actuar a base de caprichos e improvisación.  Idealmente, los proyectos nuevos solo deberían entrar al principio del mes o de la reencarnación.
  3. Un proyecto nuevo ha de estar claramente justificado. El proyecto nuevo tiene que encajar en mi red de proyectos actuales y añadir más valor que otros proyectos alternativos. He de tener en cuenta no solo los beneficios sino también los costes: el tiempo, atención, esfuerzo y otros recursos necesarios. Todo proyecto nuevo requiere  un documento de justificación del proyecto.
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En flickr: https://flic.kr/p/nrZKmh por Dominique Chanut

Reglas de salida proyectos:

  1. Regla de las dos semanas: si un proyecto lleva inerte —sin actividad— dos semanas, sin causa justificada o sin haberlo suspendido temporalmente de forma explícita, lo elimino implacablemente.
  2. Si no hay horas suficientes para todos los proyectos en curso, reduzco las horas asignadas a algunos proyectos  o elimino alguno de los proyectos en curso. Esto implica que tenemos que llevar un inventario permanente de proyectos en curso que incluya el tiempo necesario para cada uno de ellos y el  tiempo disponible semanal.
  3. Si el beneficio esperado de un proyecto cambia, también ha de cambiar nuestra valoración de él. Hemos de ser suficientemente fuertes para nuncanizar, renunciar a viejos anhelos y dejar espacio a lo nuevo.
  4. Como hay riesgo de abandonar proyectos solo porque son difíciles, no tomo la decisión de abandonarlos caprichosamente, espero a la revisión de la semana o el mes para decidirlo. Hay riesgo de abandonar demasiado pronto debido al efecto “La hierba del vecino (=otros proyectos nuevos) es siempre más verde” y a que siempre  lo excelso es tan difícil como raro.

Resumen

  • Un proyecto es la visión de un resultado novedoso atractivo y el proceso que nos lleva desde la realidad actual  a la realidad deseada. Por ejemplo: una habilidad personal, un grado universitario, una relación personal, una empresa, un cuerpo saludable,  un proyecto artístico, un viaje de exploración, etc.
  • Un proyecto intenta traer a la existencia algo que no existe pero que a nuestro juicio merecería existir.
  • Los proyectos zombis son proyectos que están muertos pero no lo sabemos o no lo queremos reconocer.
  • Los proyectos zombis proliferan en nuestras vidas y agendas robando tiempo y energía a otros proyectos.
  • La solución es convertirse en un implacable cazador de zombis: aprender a nuncanizar proyectos que han perdido energía o razón de ser pero que siguen vagando por nuestras habitaciones mentales y agendas.
  • Un censo de proyectos permite determinar las horas disponibles a la semana y cercenar los zombis que canibalizan  los proyectos plenamente vivos.
  • Si establecemos unas reglas claras de entrada y salida de proyectos podremos adecuar  los proyectos a los recursos disponibles y seleccionar aquellos de más valor.

12 pensamientos en “Proyectos zombis: están muertos pero no lo sabes

  1. Ama Blanca

    Es muy agradable comprobar que este blog no es uno de tus zombies. Muy instructivo, tengo más de uno condenado a un tiro en la sien. Gracias.

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  2. Jos

    Brillante. Pero veo complicado diferenciar un “diario de proyectos modificable” de “adaptarse al entorno”.
    Esto es: el párrafo que más me ha impactado es: “Una vida organizada requiere pensar y planear en términos de proyectos; de otra manera, nuestros días serán una sucesión de acciones inconexas y viviremos en modo reactivo, no seremos mucho más que un manojo de hábitos, instintos y reacciones, será el entorno el que dirigirá el comportamiento, seremos veletas que solo se mueven al albur del viento que corra en cada momento”. Cómo se diferencia esto de un “voy a cambiar de proyecto porque me ha salido zombi???

    Insisto: brillante. Menos mal que has vuelto, que estabas muy callaito..

    Responder
    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      Es un delicado equilibrio. No creo que haya recetas para decidir cuándo dejar un proyecto y cuándo continuar. En ambos casos, se necesita criterio; las reglas no son más que un intento de solidificar una parte de ese criterio.
      Saludos, Jos.
      P.D. uno de mis caballos de batalla es aprender a distinguir entre la flexibilidad adaptativa y la mera flojera derivada de siempre desear cosas nuevas y aburrirme de las viejas.

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  3. estoicismo40

    INSPIRADOR! Qué pasa cuando llegas a una edad en que el proyecto más ambicionado es la jubilación?

    Responder
    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      La jubilación no es un proyecto, es una oportunidad para crear nuevos proyectos. Peor que tener proyectos zombis es convertirse en un zombi.
      Gracias.

      Responder
  4. Melisa

    Ay, qué emoción ver nuevas publicaciones en el blog! Me hiciste reír mucho con lo de que la hierba del vecino es siempre más verde. Lo es!

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  5. Anónimo

    Cuando Homoninimus no nos responde personalmente, hace algo mejor, escribe artículos como éste. 😉

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  6. Anónimo

    En su lista de chicas, por ejemplo, hay lugar para 10, las demás están demás, son algo así como zombi o fantasmitas o sensaciones dulce-amargas. 😉

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  7. Jos

    Ufff, parece que te ha salido un/a ex-novio/a Anónimo un poco YU-troll. Paciencia, habilidad, suerte e inacción. Asfixia por no riego. Tiempo. O ejecutar los derechos de administrador. No sé.

    Responder

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