¿Cuál será tu verso?

Si hoy somos sellados en el libro de los vivos, podemos empezar de cero. Podemos mirar con nuevos ojos al futuro, pero sin engañarnos sobre el pasado, con los pies firmamente asentados en el presente. Reconocemos los errores y nuestra responsabilidad en ellos. Asumimos nuestra culpa, intentamos rehacer los vínculos deshechos con Él y con ellos. Borrón y cuenta nueva. Volvemos al origen.

Añadamos una mejor letra a nuestra pequeña historia y a la gran historia.

Como decía el Profesor Keating, citando al loco de dientes sudorosos Walt Whitman:

¡Oh, mi yo! ¡oh, vida!
de sus preguntas que vuelven,
del desfile interminable de los desleales,
de las ciudades llenas de necios.

La pregunta, ¡oh, mi yo!,
la pregunta triste que vuelve 
– ¿qué de bueno hay en medio de estas cosas?
oh, mi yo, oh, vida

Respuesta:
Que estás aquí,
que existe la vida y la identidad,

que prosigue el poderoso drama, 
y que tú puedes contribuir con un verso.

¿Cuál será tu verso?

Semana 1. Programa de 7 semanas para promover el silencio

Sé que este programa de siete semanas se inicia de forma algo abrupta.

Disculpadme la precipitación.

Este programa de siete semanas se inserta dentro de mi Proyecto Silentud, que se inició en el 2023 y que continúa pese a mi silencio y mi lentitud para hacerlo avanzar.

En esencia, consiste en realizar cada día de la semana una práctica relacionada con un tema relacionado con el silencio. Los resultados se pueden registrar en un cuaderno que dediques específicamente para este programa de siete semanas.

Durante esta semana daré más detalles.

Si el tema y el proyecto silentud y el programa de siete semanas resuena en ti, te puedes unir a él y escribir tus comentarios durante la semana en este artículo. O, si eres más audaz, puedes añadir un comentario silencioso en blanco.

Semana 1: El arte de callar 🕊️

Tema de la semana: Introducir el silencio como forma de presencia.

Símbolo: 🕊️ Paloma

Día 1 🕊️

«Toda mi vida he crecido junto a los sabios, y no he encontrado nada mejor para el cuerpo que el silencio» (Ética de nuestros padres 1:17).”

🧘‍♂️ Práctica: Una hora sin palabras ni distracciones.

🪞 Reflexión: ¿Qué voz interna empieza a sonar más alto cuando todo calla?

📓 Registro: ¿Lo lograste? ¿Cómo te sentiste? ¿Qué descubriste?

Día 2 🕊️

“Un tiempo para callar, y un tiempo para hablar.” — Eclesiastés 3:7

🧘‍♂️ Práctica: Contar hasta 3 antes de responder en cada conversación.

🪞 Reflexión: ¿Cuántas veces hablas para imponer o defender tu ego?

📓 Registro: ¿Qué cambió en tus interacciones hoy?

Día 3 🕊️

“Y fue el mundo creado en silencio.” — Midrash Tehilim

🧘‍♂️ Práctica: Escucha tu respiración durante 10 minutos.

🪞 Reflexión: ¿Cómo se siente el silencio dentro del cuerpo?

📓 Registro: Describe tu respiración en una palabra simbólica.

Día 4 🕊️

Sal al campo… y habla con D-s como con un amigo.” — Rebe Najman

🧘‍♂️ Práctica: Caminar solo sin tecnología.

🪞 Reflexión: ¿Qué diálogo íntimo nace en el andar callado?

📓 Registro: ¿Hablaste o callaste? ¿Qué escuchaste en el camino?

Día 5 🕊️

“Una voz… de un silencio suave.” — 1 Reyes 19:12

🧘‍♂️ Práctica: Meditación de 15 minutos con una palabra repetida (Hineni, Shalom, paz, Jesús, , om, aquí estoy, etc.).

🪞 Reflexión: ¿Qué dice el silencio cuando le das forma?

📓 Registro: ¿Qué palabra elegiste y qué emociones emergieron?

Día 6 🕊️

“D-s se contrajo para dejar espacio.” — Isaac Luria, Tzimtzum

🧘‍♂️ Práctica: Cede el protagonismo. Escucha más, habla menos.

🪞 Reflexión: ¿A qué renuncias hoy para que el otro exista?

📓 Registro: ¿Cómo sentiste ese vacío?

Día 7 🕊️

“Cuando el sabio escucha… permanece callado.” — Avot deRabí Natán

🧘‍♂️ Práctica: Anota a quién juzgaste en silencio. Haz una reflexión interior.

🪞 Reflexión: ¿A quién le debes un perdón silencioso?

📓 Registro: ¿Qué tipo de silencio cultivaste: ético, estético, espiritual?

Cómo leer y caminar (a la vez)

Del dicho al lecho, hay mucho trecho.

–Juan Bonilla, escritor español. El arte del yo-yo.

Como sabes, este es un blog sobre trucos minimalistas; esto es, pequeñas acciones, sencillas en su implementación y su concepto, pero que pueden tener un impacto desproporcionado en relación a su tamaño o complejidad aparente: esto es lo que buscamos siempre que aplicamos la ley de los pocos vitales y los muchos triviales.

Situación. Muchos de nosotros encontramos dificultad en establecer buenos hábitos. Las intenciones de cultivarlos y establecerlos en nuevas vidas acaban, desgraciadamente, rebosando por los bordes del día. No bastan buenas intenciones, con las que ya sabemos que se pavimenta el camino hacia el infierno; necesitamos intenciones de ejecución (cuando X, entonces Y).

Esta semana he descubierto, o quizá re-descubierto, una acción que me permite instaurar dos hábitos de un tiro: le lectura diaria y los paseos diarios.

¿Qué necesitas? Dos piernas. Un dispositivo de lectura electrónico tipo Kindle con luz incorporada. Quizá funcionaría con un teléfono inteligente, pero no lo he testado. En todo caso, no será tan cómodo como con un libro electrónico. Un libro físico también serviría si hay luz ambiental y si es de un tamaño que se pueda manejar cómodamente.

¿Cómo se ejecuta? Al final del día, o quizá durante del día, si tienes algún tiempo libre, puedes salir a una calle peatonal rectilínea y con pocos viandantes. Entonces, enciendes tu libro electrónico y te pones a leer. Puedes leer mientras caminas, sin peligro de coches o colisión con otros viandantes (si es de noche es más probable que haya poca gente).

He experimentado unos cuantos días con este nuevo sistema, quizá se convierta en un ritual en el futuro, y los resultados son prometedores.

Después de cenar, salgo a caminar durante una media hora y voy leyendo durante el camino en mi dispositivo de lectura. Me resulta extremadamente agradable y fácil. Con esta media hora diaria, puedo acabar un libro no muy denso de unas doscientas páginas cada diez días mientras forjo mi apolíneo físico.

Podrías probar y seguir desarrollando una saludable mentalidad experimental.

Be flexible, my friend

Uno de mis hermanos cuenta la anécdota de estar pasando unas vacaciones en una isla del Caribe, Granada,  y conocer a un negro  simpático y hablador. Confraternizaron y charlaron durante un rato.

Este hombre decía que todo lo que era se lo debía a su maestro, un rastafari muy sabio, y que seguía todas sus enseñanzas; una de ellas era la importancia de ser flexible. “I’m flexible”, decía repetias veces; entendemos que no solo al realizar estiramientos sino en diversidad de asuntos.  

En cierto momento, el rastafari confesó que su maestro también le inculcó el odio hacia los blancos.

Después de una pausa, agregó con tono tranquilizador que en este punto no seguía los pasos de su maestro y que también era ‘flexible’.

Esta anécdota me recuerda la dificultad de guiarse por principios tales como   “Be Flexible”  cuando tienes otros como “Hate white people”.

Principios, reglas y herramientas

Mi sistema de minimalismo existencial se concibió como un sistema de principios, reglas y herramientas del minimalismo.

Podemos decir que forman una jerarquía. Las herramientas son medios para fines más altos, mientras que las reglas intentan operacionalizar los principios. Los principios, por otro lado, son exhortaciones generales lo suficientemente vagas para aplicarse en diversas situaciones, sirviendo más como guías en la toma de decisiones que como rutas definidas

Es innegable que odiar a la gente blanca parece más una regla de conducta que un principio, pero se asemeja a este último. Si fuera una regla,  habría que definir qué significa exactamente odiar a los blancos y en qué tipo de acciones o inacciones se traduce.

Podría ser que hubiera que odiar la blancura o la raza blanca en general pero no a las personas blancas individuales; sería como la exhortación de Concepción Arenal “Odia el delito y compadece el delincuente”1.  Resulta complicado determinar si el maestro rastafari interpretaba la regla de odiar a los blancos como un principio general de desconfianza hacia ellos o como una norma más activa de llamada a la lucha.

La dificultad de lidiar con varios principios

Si ser flexible era un principio para el maestro rastafari, pero al mismo también otro era odiar a los blancos, el discípulo dudaría sobre cuál aplicar si se encontrara con un blanco europeo.

Esto obligaría a crear una jerarquía de principios para deshacer algunas de las contradicciones del sistema, aunque en un mismo nivel jerárquico siempre podría haber conflictos que tendrían que dirimirse apelando a un principio superior.

Puede que en el caso anterior el principio de ser flexible fuera jerárquicamente superior al de odiar a los blancos.  También podría ser que la exhortación a odiar a los blancos no admitiera excepciones y fuera un principio tan importante  o más que el de ser flexible.

Podría ser que en la mayoría de los asuntos importantes –sean estos cuestiones éticas,  estéticas o de la búsqueda de la verdad– no haya reglas, ni siquiera principios de actuación suficientemente claros.

Por tanto,  en muchas ocasiones habrá que seguir la intuición, el ojo clínico o la corazonada que permita dirimir los dilemas cotidianos caso por caso.

Ante la imposibilidad de  sistematizar, de diseñar una ecuación que resuelva todas nuestras equis,  nos queda la experiencia, la casuística, el gusto, el tocar de oído, sin partitura e improvisando de cuando en cuando.

Cabalgando las contradicciones

Puede que necesitemos llevar un caos dentro de nosotros, un caos de opuestos y contradicciones derivado de considerar muchas posibilidades, y, a la manera de Nietzsche, podamos así alumbrar una estrella danzarina, un cometa, una estrella fugaz…

Quizá la apertura mental nos lleve a tolerar mejor las contradicciones, o, al contrario, el tolerar las contradicciones sin anular ninguno de los opuestos, nos lleve a la apertura mental.

Confía en las contradicciones y míralas todas. Nunca anules una fuerza para dar supremacía a otra. La contradicción misma es la realidad en toda su multiplicidad. El hombre, desde su punto de vista, sólo puede ver la realidad en las contradicciones. Y cuanto más fiel es a su percepción de la contradicción, más abierto está a lo que hay que saber. La «armonía» como un bien absoluto es para los dioses, no para el hombre.

—Alfred Kazin. Citado en The marginalian2 por Maria Popova

Caerse el cerebro de ser tan abiertos

De lo anterior, parece derivarse que  tengamos que estar con Marx (Groucho) y digamos  de cuando en cuando eso de “Señora, estos son mis principios, y si no le gustan… pues tengo otros”.

Pero ser marxistas en esto nos llevaría al problema planteado en la cita: ¿Podríamos estar siendo demasiado flexibles, ser de mentes tan abiertas que se nos abra la tapa de los sesos y se caiga el cerebro?

[Los caballeros prácticos] tienen una serie de comentarios amargamente sarcásticos sobre personas cuyas mentes son tan abiertas que se les cae el cerebro .

—Max Radin, 1937

Podríamos ser tan abiertos a las nuevas ideas que ninguna germinara profundamente, que no hubiera tiempo para considerar y experimentar lo suficiente para conocer su ámbito de aplicación o su forma de aplicarla.

Esta apertura mental, este abrir el grifo de las influencias,  puede derivar fácilmente en inconstancia, irregularidad, capricho, exceso de sensibilidad a los sucesos internos y externos que nos asaetean. Como resultado, careceríamos de fondo, de fundamento, de cimientos mínimos sobre los que sustentar una vida bien vivida.

La bestia, al vivir en un eterno presente, no puede comprometer su acción para el futuro, tanto por incapacidad de conceptualizar la promesa como por carecer de la habilidad para gestionar  inteligentemente sus variados y a veces contradictorios motivos.

Comprometer al yo futuro es algo que solo el yo presente del Hombre puede hacer, no está al alcance de ningún otro ente conocido. La sociedad, la civilización y sus frutos no serían posibles sin la capacidad de empeñar la palabra, que a su vez depende que seamos capaces de empeñarnos en algo, esforzarnos y entregar parte de nuestra alma y de nuestra acción futura. 

Ningún viento es favorable para quien no sabe hacia donde navega

–Lucio Aneo Séneca

El problema con la apertura mental y la excesiva “inclusividad” de las ideas —por usar un término actualmente en boga—  es que nos quedemos a medio camino en todo, que no nos comprometamos lo suficiente con ninguna idea o dirección intelectual o vital: por querer tener el dedo en todas las tartas, podemos no llegar a tenerlo en ninguna; por no privilegiar ninguna doctrina u orientación vital  podemos caer en un pantano inclusivo. Este pantano espiritual no muestra tanto bonhomía como nuestra molicie y carencia de criterio.

En última instancia, la capacidad de comprometerse con valores claros distingue a una persona de carácter y proporciona un fundamento para una vida bien vivida.

El sé flexible –o  inclusivo o diverso o igualitario– con todas las ideas, opiniones o doctrinas  es el signo de los tiempos, pero deberíamos empezar a considerar las bondades de la discriminación y si la flexibilidad o acogimiento universal de personas e ideologías es siempre tan apropiada como indudablemente lo fue en el caso del rastafari de Granada que desafío a su maestro y optó por no odiar a los blancos.

Referencias

  1. Odia al delito y compadece al delincuente. Diario ABC ↩︎
  2. Perception and the Power of the Critical Imagination: Alfred Kazin on Embracing Contradiction and How the Sacredness of Human Attention Shapes Our Reality. Blog The Marginalian. ↩︎

Husos probabilísticos y decisiones transcendentales


En las decisiones pequeñas, sabemos que cualquier decisión que tomemos será suficientemente buena; si es mala, tendrá poca relevancia y nos recuperaremos rápido de ella, aprenderemos la lección y la siguiente vez elegiremos una mejor opción.

Por ejemplo, si este domingo elijo una película española, se que me abofetearán con su mal gusto, seré adoctrinado ideológicamente, escucharé a actores sin dicción y motivaré a directores diversos, inclusivos e igualitarios a que sigan realizándose profesionalmente produciendo malas películas. No solo eso, perderé el dinero de la entrada y el tiempo dedicado a verla, que podría haber empleado más provechosamente.

Pero si escarmiento de una vez, y si somos suficientes espectadores los que aprendemos de estas experiencias negativas, aprenderemos a ser más cuidadosos en la elección de películas, refinaremos nuestros gustos—originariamente ingenuos— y, poco a poco, descartaremos de la faz de nuestros impulsos cinematográficos las películas españolas con monjas embarazadas, argumentos progres de parvulario y empresarios con bigotito fascistoide, malos, muy malos.

No pasa nada, el error es el nombre que muchos dan a la experiencia personal. Equivocarse está permitido, aunque hay que procurar que esos errores sean cada vez distintos, o al menos mejores y más inteligentes. La próxima vez probaremos con el venerado realizador finés Aki Kaurismäki (es un poner).


Kaurismäki retorciéndose en la alfombra roja a su llegada al Palais des festivals para asistir a la proyección de El hombre sin pasado durante el 55º Festival de Cannes, el 22 de mayo de 2002

En principio, las pequeñas decisiones malas pueden acumularse y ser igual de letales en sus consecuencias que las decisiones erróneas transcendentales. Por ejemplo, tomar el teléfono móvil en un momento de aburrimiento en la cola de la cafetería está entre las decisiones irrelevantes en el corto plazo y las muy relevantes en el largo plazo. Sobre todo si eres un director de culto que gusta de enviar mensajes picantes a amigas o becarias traicioneras.

El director Carlos Vermut, en noviembre de 2022, en una entrevista promocional por ‘Manticora’.Juan Barbosa/ Europa Press via Getty Images

Los malos hábitos son decisiones tomadas cotidianamente que han dejado de parecer decisiones, son rutinas mentales y de comportamiento que ejecutamos por defecto, sin considerar sus implicaciones, sus costes y beneficios. Imagina que automática e irreflexivamente, y por contentar a tu mujer o novia, siempre vieras películas de Almodóvar, Fernando Trueba o Carlos Vermut (no, este no, que ha caído en desgracia [2]): las consecuencias sobre tu bienestar estético y progreso moral serían terribles.

Pero dejemos a un lado las hábitos-decisiones sobre los que ya hemos escrito y seguiremos escribiendo mucho.
Hoy nos vamos a centrar en las decisiones de calado, transcendentales, con consecuencias potenciales muy positivas o muy negativas, y sobre las que muchas veces agonizamos.

trascendental
Tb. transcendental.

De transcendente.

  1. adj. Que se comunica o extiende a otras cosas.
  2. adj. Que es de mucha importancia o gravedad, por sus probables consecuencias.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Modelo de husos probabilísticos (divergencia)

Este es un modelo de la acción humana para un subconjunto importante de nuestras decisiones.
Imagina el sistema de husos horarios:
Estrecho por un extremo, el polo sur, de donde empiezan a divergir las franjas o hilos y aumentar la distancia entre ellos . Cada franja o línea es una decisión tomada y sus consecuencias se extienden a lo largo del tiempo. Esta es la manera en que se nos presentan muchas decisiones en la vida: un multitud de opciones, de hilos conductuales y existenciales posibles, cada uno con sus pros, con sus contras, y que según avance el tiempo irán difiriendo más en sus consecuencias positivas y negativas.



No son simples hilos o cadenas de acciones y resultados que podamos valorar y elegir el mejor, porque hay una complicación añadida: los resultados son solo conocidos en términos de probabilidad, es decir, hay incertidumbre sobre cómo acabará y dónde acabará cada hilo del huso de la decisión. Es como si cada hilo fuera uno de nuestros hijos y no supiéramos su destino. Es como si cada hilo fuera un caballo al que podemos apostar, y no sabemos quién ganará, cuándo ganará o cuánto ganará.


Nuestra capacidad de predecir los resultados de decisiones futuras es limitada; además, según pasa el tiempo, hay más incertidumbre; por lo tanto, ya de partida sufrimos una casi inevitable miopía existencial, existencial y además esencial, porque forma parte de la esencia de la condición humana.

Lo que tenemos claro, es que las consecuencias de seguir tal o cual huso probabilístico serán muy diferentes, y las decisiones no tomadas, los husos no seguidos, quemarán más adelante en nuestra conciencia, sobre todo en el momento en que el curso elegido no responda a nuestras expectativas iniciales, lo que inevitablemente terminará sucediendo; en ese momento, miraremos atrás, al polo sur de la decisión y maldeciremos nuestro nulo discernimiento o nuestra mala suerte o ambas cosas.

Este modelo de huso horario es aplicable a muchos dilemas o encrucijadas existenciales en nuestras vidas: elijo esta carrera o esta otra; me voy a vivir a la gran ciudad o sigo viviendo en un pequeño pueblo o capital de provincia; ingreso en un monasterio o me caso con la mujer de vida,; compro el iPhone 15 Pro o el iPhone 15 Pro Max, y dentro de cada categoría lo compro en titanio negro, titanio blanco, titanio azul o titanio natural.

El problema de mirar la parte ancha del huso

Habitualmente, miramos la parte ancha del sistema de husos, donde la diferencia en consecuencias es más grande. Esto produce vértigo y conduce a la postergación de la decisión y a una especie de tierra de nadie existencial donde temporalmente vives en el limbo, más bien purgatorio, esperando el fin de la condena y el paso al cielo de la mejor decisión tomada.

Alternativamente, también puede ser que la dificultad de soportar la tensión, la incertidumbre y la ambigüedad te lleve a tomar una decisión precipitada, con poca información y más movido por el deseo de dejar de sufrir que por el de mejorar la situación.
Cuando queremos dejar de estar en vilo, cuando queremos cerrar cognitiva y emocionalmente el asunto, es probable que perdamos el contacto con nuestros mejores deseos y con las posibilidades más a largo plazo, que no tendrán rédito inmediato.

En ambos casos, bien postergando por miedo a no acertar, bien precipitándonos hacia la decisión más estereotipada y con frutos a corto plazo, nos estaremos equivocando.

La segunda parte del huso probabilístico (convergencia)

Ninguna decisión tomada puede competir con los mejores resultados positivos de otras decisiones distintas. Es improbable que tomes la mejor decisión y en muchas puedes equivocarte con consecuencias desastrosas.
Pero puede que esta sensación de equivocación sea relativa a un horizonte temporal corto; dicho de otro modo, es posible que en horizontes temporales más extensos, no importe mucho una decisión errónea en un punto dado.
El modelo del huso probabilístico sostiene que hay una parte del espacio de resultados posibles donde la mayoría de las opciones tomadas termina convergiendo en resultados similares, en un norte del sistema de husos probabilísticos.


Una mala decisión en un momento dado se puede compensar con buenas decisiones en otro punto del hilo decisional probabilístico; es probable que a lo largo de cada hilo decisional se pueda remontar un mal resultado, o se pueda echar por tierra uno bueno inicial, de tal modo que los resultados finales no cambien mucho. Muchos de estos hilos decisionales convergen en un mismo punto o en una región de resultados similares.
En resumen, puede ser que para muchas situaciones de decisión con consecuencias aparentemente transcendentales, todos los caminos posibles terminen llevando a Roma.

Horizontes de la decisión

En un plazo de tiempo lo suficientemente largo la esperanza de vida de cualquier persona se reduce a cero.

El club de la lucha. Chuck Palahniuk

Tomando la perspectiva de la duración de toda una vida, podríamos decir que todos empezamos en un mismo lugar, el nacimiento (el polo sur de donde surgen todos los husos) y según sucesivas decisiones y la suerte, los resultados divergen, hay muchos futuros posibles.

Pero es evidente que en un plazo suficientemente largo la probabilidad de estar muertos se acerca peligrosamente a uno, con lo que todos acabamos en el mismo lugar.

No es necesario tomar una perspectiva tan amplia —de toda una vida—, en su lugar podemos decir que muchas decisiones sobre las que agonizamos puedan terminar convergiendo en un plazo moderado en un mismo lugar, porque o la suerte se equilibra, o a lo largo de un hilo decisional aprendemos a tomar mejores decisiones que nos llevan a un extremo del huso probabilístico donde convergen muchas de las decisiones malas, regulares y buenas tomadas en un inicio.

Es razonable pensar que esta convergencia tiene que ver con nuestros talentos, capacidades y motivaciones. El talento puede crecer o decrecer, pero tiene un techo; nuestras capacidades son más grandes o más pequeñas, pero limitadas; nuestras preferencias y temperamento y carácter suelen tender a ser estables y por eso determinan en el largo plazo donde llegamos.

Al mismo tiempo, hay una convergencia de tipo hedónico, que es independiente del tipo de resultado que obtengas. Es decir, los niveles de satisfacción percibida tanto positivos como negativos tienden a equlibrarse en el medio y largo plazo, por lo que tenemos una convergencia emocional o de valor percibido con independencia del resultado objetivo obtenido con nuestras decisiones.

La Adaptación Hedónica es muy sencilla de explicar, el chute de dopamina está muy bien, pero dura muy poco, o como diría mi abuelo, a todo te acostumbras, ya sea bueno o malo.
En un estudio de 1978 titulado «Lottery Winners and Accident Victims: Is Happiness Relative?» se expone que, tras un evento positivo o negativo, como puede ser ganar la lotería o sufrir una lesión incapacitante, tras el impacto inicial de felicidad o desgracia los niveles generales de satisfacción volvían al nivel medio tras un tiempo.

Pablo matilla, en el artículo invitado en este blog Aprende a necesitar menos: efecto Diderot y adaptación hedónica


El final de muchos caminos posibles

Dicho de otro modo, puede ser que la cabra de nuestra voluntad tire siempre al monte, sin importar que decida en la mañana decida darse un baño en el lago o un paseo por el pueblo. Al avanzar el día y llegar la tarde, toda cabra, cabrito o cabrón que se precie terminará pastando y retozando en el monte.

Siguiendo a Bruce Lee, podríamos decir “Sé agua, mi amigo” o bien podríamos decir, con Antonio Machado, “Nuestras vidas son los ríos/que van a dar a la mar/ gran cantar”. Puede que todos los afluentes terminen desembocando en un gran río y los grandes ríos en el mismo lago.

También puede ser que nos estemos internando en un laberinto de un frondoso jardín de altos setos que no nos deja ver donde conducen los senderos; algunos de estos parecen enrevesados y enseguida se pierden de vista; otros son más líneas rectas que permiten ver el camino durante un trecho.

También puede ser que el jardín en el que se aloja el laberinto no esté acabado, que esté en constante cambio, que incluso tras los callejones sin salida y los caminos más accidentados haya una legión de jardineros cósmicos construyendo insospechadas posibilidades.

The maze of Longleat House. Autor: Rurik

Puede incluso ocurrir que reconstruyamos el jardín en cada una de las decisiones que tomamos en esas encrucijadas, y con ello creemos nuevos senderos en el jardín. Puede que no haya camino, oh, caminante, y se haga el camino, el jardín y el laberinto al andar. Puede incluso que los finales sean distintos, sean muy parecidos o haya una sola salida del laberinto.

Puede ser que haya un multiverso de jardines existenciales cada uno con sus senderos que se bifurcan y sus nudos existenciales. Puede que nos haya tocado uno de tantos posibles y que no podamos elegir; puede que nos hayan dado unas cartas y unos jardines que hemos de jugar, y que lo importante sea seguir dando pasos y salvando encrucijadas sin agonizar sobre los resultados. Incluso, podría ser que en ciertas encrucijadas del laberinto podamos transmutar el laberinto y aterrizar en un jardín distinto.

Pero bueno, basta de elucubraciones, que me estoy metiendo ya en muchos jardines llenos de charcos.

La pregunta que hago es esta:

¿Cuál será tu siguiente paso?

No importa tanto cuál sea, basta con que sea eso… un paso.

Eso sí, asegúrate de que no estés al borde de un precipicio.


Referencias artículo

Escapando de la fortaleza interior

Durante este mes del Elul, en la hora diaria dedicada al silencio y la contemplación, han surgido muchas reminiscencias de mi pasado lejano, y, entre ellas, muchas ideas de las que puedo encontrar su fuente originaria en libros.

Por ejemplo, han pasado muchos años desde que leí los fragmentos que reproduzco más abajo de un libro del filósofo y Nobel de literatura Bertrand Russell, Los problemas de la filosofía1. Concretamente, pertenecen al capítulo XV con el título «El valor de la filosofía».

Debía de tener 17 o 18 años cuando leí este librito, al que llegué, como en otras ocasiones, por el deseo de conocer más del autor con el que me había identificado con su estilo o con algún elemento de su visión del mundo. A este filósofo lo conocí librescamente con 15 o 16 años a través de su Por qué no soy cristiano, libro que encontré en la biblioteca del padre de un camarada del instituto al que inmediatamente se lo pedí prestado.

Recuerdo en un verano en la Universidad de Sheffield haber robado de la biblioteca de la residencia uno de sus libros de epistemología, y algo más tarde leer El conocimiento humano. Su alcance y sus límites y dejarlo en la guantera o el asiento del copiloto del coche con la esperanza de que alguien leyera el título y reconociera lo intelectual e interesante que era mi yo juvenil. Parece que no he cambiado mucho, pues aquí estoy décadas más tarde en un blog dejando caer nombres de autores y libros que son más útiles como lucimiento personal vicario que para reforzar o iluminar la reflexión del artículo de hoy…

En el libro mencionado, Los problemas de la filosofía, encontré formulada una orientación vital que desde entonces ha resonado fuertemente en mí –aunque ciertamente, no continuamente, sino a intervalos–: el valor de la contemplación, no solo la religiosa, no solo la filosófica, también la de cualquier variante contemplativa que me aleje del mundo inmediato y egocéntrico de los intereses personales y me ponga en contacto con el proverbial “Algo más grande que uno mismo”.

La vida del hombre instintivo está encerrada en el círculo de sus intereses privados: familia y amistades se pueden incluir, pero el mundo exterior no es tomado en cuenta a menos que ayude o estorbe lo que esté dentro del círculo de los deseos instintivos. En tal vida hay algo febril y confinado en comparación con la vida filosófica, que es calma y libre. El mundo privado de los intereses instintivos es muy reducido, ubicado en medio de un mundo grande y poderoso que deberá, tarde o temprano, reducir a ruinas nuestro mundo privado.

Este y otros párrafos similares formulados con lenguaje claro, conciso y suma elegancia, confrontaron a mi yo juvenil con uno de los conflictos existenciales en toda vida humana: la finitud de nuestro tiempo en la tierra y la estrategia existencial trágica de perseguir nuestros intereses provinciales y provincianos en un universo infinito indiferente a nuestros deseos del que somos menos que infinitesimales granos de arena en una playa inacabable que se pierde en la distancia

A menos que podamos ampliar de tal manera nuestros intereses que incluyan la totalidad del mundo exterior, permaneceremos como en una guarnición de una fortaleza sitiada, sabiendo que el enemigo nos impide la escapatoria y que la rendición final es inevitable. En tal vida no hay paz, sino la lucha constante entre el deseo insistente y la impotencia de la voluntad. De una forma u otra, si queremos una vida grande y libre, debemos escapar a esta prisión y a esta lucha.

Con este texto de reminiscencias budistas, Russell me revelaba una encrucijada vital: afirmar mis deseos e intentar realizarlos en el mundo, o, considerando mis escasas capacidades personales, mayores o menores que las de muchos, pero escasas y finitas al fin y al cabo, buscar el contacto con lo infinito a través de la inmersión del yo en el no-yo. En definitiva, bien seguir en la lucha, o bien escapar de la prisión del yo y buscar una segunda vía más grande, más amplia, menos apegada y autocentrada.

En la contemplación, por el contrario, empezamos del no-yo y a través de su grandeza los límites del yo son ampliados; a través de la infinitud del universo la mente que lo contempla alcanza a compartir algo de esta infinitud

Wittgenstein, el filósofo analítico, estudiante un tiempo de Russell en Cambridge, odiaría y se burlaría de esta palabrería grandilocuente, pseudomística, de carácter New age cuando todavía no se había inventado el New age (“Infinitud”, “Grandeza”, “Límites del yo”), y consideraría el discurso como jerga impropia de un filósofo otrora creativo y riguroso, que a sus 40 años ya había entrado en decadencia y se rendía al embrujo de las palabras grandes que significan poco.

Su reacción no fue porque no compartiera sus inquietudes místicas sino por el intento de capturar esta experiencia en palabras.  (Wittgenstein, The duty of genius, Ray Monk, capítulo 4. 1990).

 Así la contemplación amplía no sólo los objetos de nuestros pensamientos, sino también los objetos de nuestras acciones y afectos: nos hace ciudadanos del universo, no sólo de una ciudad amurallada en guerra con los demás. En esta ciudadanía del universo consiste la verdadera libertad del hombre, y su liberación de la esclavitud de las estrechas esperanzas y miedos.

Russell vuelve al yo desde el no-yo, y acaba recalcando el efecto de la contemplación sobre la conducción de los asuntos personales y sociales. Después de ver el universo con los ojos puros de no-yo, resulta que la contemplación puede llevar a realizar en este mundo algunos de los ideales humanistas tales como la liberación de la esclavitud y el miedo.

Ciertamente, son palabras poéticas y alusivas, o grandilocuentes y confusas, según decidas, pero sin duda palabras que a un espíritu joven y con hambre de mundo pueden conmover, y quizá afectar e influir corriente abajo (“Nuestras vidas son los ríos, que van a dar a la mar, que es el morir” …).

El shofar se toca durante la plegaria matutina. El sonido de este cuerno, casi siempre de carnero, llama a los judíos a la meditación y a retomar el camino de la justicia (Teshuvá).

En este mes de Elul2, estoy dedicando una hora diaria a la contemplación y el silencio, y muchos recuerdos –literarios y no literarios– han surgido. Mi esfuerzo está siendo el tirar del hilo de recuerdos inconexos y sensaciones asociadas para intentar tejer historias personales con retales de episodios biográficos. Mi esperanza es que mejores historias personales, más veraces, más coherentes, más conectadas, me permitan explicar el origen de mis acciones e inacciones presentes, y, quizá con ello, situarme en una mejor posición para cambiar de curso en el nuevo año 5784.

Te deseo que seas inscrito y sellado en el Libro de la Vida3, y el nuevo año sea mejor que el anterior y, a ser posible, peor que el siguiente.


  1. Los problemas de la filosofía. Bertrand Russell. 1912. pdf. Accedido 14/9/2023 ↩︎
  2. Mes de Elul: introspección, arrepentimiento y retorno ↩︎
  3. Inscriptos en el Libro de la Vida (o no). Accedido el 14/9/23 ↩︎

Las excepciones que crean y consolidan la regla

Este mes de Elul 1, estoy dedicando una hora diaria al retiro contemplativo y reflexión moral para dedicarme a revisar mi comportamiento, mi vida, mis errores, con el fin de subsanarlos y alumbrar nuevas y mejores resoluciones y compromisos de mejora antes del nuevo año

A diferencia de otros años, que dediqué escasos días a revisar mis asuntos y a formular las tradicionales resoluciones del nuevo año, este me he concedido un periodo de cuarenta días para hacer la reflexión más pausada y dar más tiempo a que se desplieguen las implicaciones y quizá revelaciones de mi actividad contemplativa.

Mi tendencia habitual es primero reflexionar, darme cuenta de los errores, y, después de formular compromisos de cambio, esperar al nuevo año para dar el pistoletazo de salida y comenzar de cero.

Solemos creer que, para conseguir grandes cambios y significativas reformas morales, se requieren grandes ocasiones, oportunidades magníficas, espectaculares acciones que refuljan en el telón de fondo de la existencia. Pero el cambio no suele funcionar así, de manera espectacular o sorprendente, voluntariosa o corajuda. Es más probable que el cambio se produzca por evolución a lo largo del tiempo2 –haciendo pequeños ajustes y consolidando las pequeñas mejoras día a día– que a través de iluminaciones extáticas y bruscos golpes de timón..

Hay otra posibilidad más inteligente que diferir la acción al primer día del nuevo año : empezar ya con cualquier acción en la buena dirección.

Justo en el momento en que detectas un área de la vida o rasgo del carácter que necesita corrección y mejora, empiezas a buscar activamente oportunidades –por pequeñas o insignificantes que parezcan– para mejorar, aunque sea mínimamente, el área o rasgo del carácter en cuestión; tras haber encontrado esa acción mínima –no suele llevar mucho tiempo—la ejecutas sin dilación derribando cuanto te cierra el paso (principalmente, la inercia vital, la segunda fuerza más poderosa del Universo Psicológico).

Si yo no me ocupo de mí, ¿quién lo hará? Y si sólo me ocupo de mí, ¿qué soy? Y si no es ahora, ¿cuándo?

Hillel, Pirket Avot 1:14

Si imaginas la determinación de cambio como una esfera rodante, y la conciencia y el deseo de algo mejor como las fuerzas que llevan la bola hasta el borde del plano inclinado, entonces  la Acción Consecuente Siguiente (A.C.S)  es el empujón que permite que la bola empiece a desplazarse por la pendiente y adquiera momento.

Necesito una nueva palabra para este concepto: reflacción:  la actividad de reflexión que conlleva, casi inmediatamente, una A.C.S, acción consecuente siguiente.

Esa primera A.C.S es como la excepción a la regla de mi mal comportamiento; y aunque la excepción no invalida la regla de mi corrupto carácter, sí que contribuye a crear la anti-regla de un mejor comportamiento, el comportamiento espejo que terminará desaprobando la vieja regla y consolidando la nueva.

No creo que un acto aislado de compasión o bonhomía desconfirme la regla de que soy una persona manifiestamente mejorable, pero ese acto aislado es un primer paso en la dirección correcta y permite vislumbrar, aunque sea de muy lejos, un carácter reformado.

A lo largo de estos últimos diez días, he detectado muchas áreas de mejora; además suele ocurrir que la A.C.S es muy evidente, y es fácil encontrarla; así que, en vez de esperar al inicio del año, he decidido empezar inmediatamente a ejecutarla.

Por ejemplo, resulta que no siempre mantengo contactos frecuentes con mis mejores amigos, resulta que pueden pasar meses sin saber de ellos o hacer algún esfuerzo de conexión. Ya sé que en teoría los mejores amigos retoman su amistad como si el tiempo no hubiera pasado, pero también creo que esto tiene parte de excusa cuando no has tenido la voluntad de hacer algún pequeño esfuerzo para mantener la llama comunicativa encendida.

A este amigo llevo sin verlo casi dos años. Aunque de cuando en cuando hablamos por teléfono, es inaceptable no haber tenido un encuentro en persona en tanto tiempo.  Por eso, en cuanto tomé conciencia de esta aberración, me fui al calendario y establecí la tarea(-ritual-hábito-directriz) de tener una conversación profunda, larga y distendida, cada dos meses. Calendaricé inmediatamente esta acción para hacer más probable su cumplimiento; no solo eso, sino que además tomé el teléfono y llamé a mi amigo para concertar un encuentro en los próximos días.

La A.C.S es la esperanza en el fondo de la caja de Pandora3 de nuestros pecados: después de habernos aventurado en las profundidades de nuestro peor pasado y dejado salir a la luz del día nuestras fallas morales, lo siguiente es hacer lo mínimo evidente para cambiar de rumbo y dar el primer paso de un nuevo camino con un nuevo destino.


  1. Mes de Elul: introspección, arrepentimiento y retorno: ↩︎
  2. Viva la evolución ↩︎
  3. Caja de Pandora. En Wikipedia. https://www.wikiwand.com/es/Caja_de_Pandora ↩︎

Estructuras de reflexión

Llegado el ecuador de este año 2023, es importante para un minimalista existencial hacer balance del año en curso y quizá virar y reorientar la nave. He completado dos reencarnaciones [1] y me he bañado en las dos estaciones.

Esta revisión del semestre, en la mitad del 2023, es una más de mis estructuras de reflexión. Sin ellas, estaría perdido, desnortado, inmerso en el gran alboroto, sin tiempo para hacer balance y podar algunos de los muchos triviales, que como malas hierbas amenazan por monopolizar mis días.

Nos faltan, ¡me faltan!, más estructuras de reflexión, que son pausas tácticas y estratégicas en el camino, posadas donde reponer fuerzas y hacer descansar o cambiar de caballo. Nadie nos obliga a parar, quizá algún susto, alguna enfermedad que nos recuerda la mortalidad, un shock vital; aunque sé por «experiencia» (el nombre que doy a mis errores) que la ventana de oportunidad que abren estos accidentes es fugaz.

Nada nos vuelve más reflexivo que la desgracia o la calamidad, pero no hay suficientes calamidades en nuestra vida, ni se producen con la regularidad que sería necesaria para tomar conciencia, hacer recuento de pérdidas y ganancias, cambiar de rumbo, amortizar los proyectos zombies [2] y alentar nuevos afanes.

Algunas estructuras de reflexión sin las que no podría vivir, aunque sin duda seguiría existiendo, son:

  • La revisión semanal, que es la diástole de la semana y me permite hacer recuento a corto plazo, anticipar lo próximo y recobrar el equilibrio.
  • La revisión diaria, esa, en mi caso, gran olvidada, donde hago recuento, cuando se amontonan las cenizas de la jornada, y así cierro el día y alumbro el gato fénix del siguiente.
  • El shabbat [3], dedicado a la familia, los placeres simples y la conexión con algo más grande que uno mismo. Sin el shabbat, sería un hacedor vivo, me habría olvidado de ser y de vislumbrar el infinito.
  • Los libros, casi cualquier libro, me sirven para conectar conmigo, iniciar una meditación y entrar en un mundo de símbolos, abstracciones y sueños. De vez en cuando, me paro, me pregunto y conecto lo conocido con lo desconocido, lo interno con lo externo, la memoria con la anticipación, las gotas de mi conocimiento con el infinito océano de lo que está por conocer, el misterio.
  • La revisión mensual y del ecuador del año, que en distintos marcos temporales, me permite contemplar, extender el shabbat unos dias, dejar de hacer y ser un poco más.
  • Los artículos de este blog, que no dejan de ser recuento de ideas, balance de valoraciones, destellos reflexivos, esfuerzos por solidificar las sombras e intentos de capturar evanescentes fantasmas. Los comentarios y las reacciones son a su vez acicates para refinar y ponderar ideas cristalizadas.
  • Los paseos [4], porque pienso mientras ando, y porque los grandes pensamientos y destellos suceden con las piernas en movimiento.

Reflejarme en el espejo, sumergirme en el agua de la memoria, valorar lo pasado, corregir lo errado, anhelar lo nuevo y mejor, esto es para mí una estructura de reflexión.

Artículos relacionados:

[1] La reencarnación minimalista. La herramienta de productividad existencial definitiva

[2] Proyectos zombis: están muertos pero no lo sabes

[3] Ritualiza el descanso y el recogimiento con el Sabbat

[4] Rutina itinerante de Homo Minimus: trabajar andando

Minimalismo en la expresión

No deja de sorprenderme cómo Pantomima Full es capaz de de captar la esencia de un personaje o un carácter en unas pocas pinceladas. Simplicidad en la expresión sin exceso de simplismo. Exuberancia en la recopilación de lugares comunes y clichés del mundo del minimalismo existencial y la decoración de interiores.

Me siento reflejado en la camiseta gris de manga corta, el gorro negro de lana y el tono pseudoespiritual de recién iluminado que dice banalidades en tono transcendente.

Me han puesto ante el espejo de mi ridiculez y, en vez de sentirme insultado o avergonzado, me han hecho reír de mí mismo. No se puede pedir más por tanto menos.


Artículo relacionado (si te has quedado con ganas de mucho más): Minimalismo: exuberancia y simplicidad.

Artículo relacionado (si te has quedado con ganas de un poco más): Reduzco la variedad de calcetines.

Cómo me convertí en una persona más positiva

No me considero la alegría de la huerta. Es más, creo que mis pensamientos tienden a lo grave y lo oscuro si los dejo  cabalgar incontrolados y seguir su propia naturaleza.

El sesgo de negatividad [1] es uno de los fenómenos mejor documentados y con manifestaciones más variadas de la ciencia psicológica.

Un  sesgo negativo puede llegar a ser excesivo: si siempre creo que me va a pasar lo peor y creo que solo lo malo me puede pasar, me voy a paralizar, comenzaré a procrastinar y no tomaré acciones razonables.

Además, si interpreto todo lo que me ocurre de la peor manera: «Soy un idiota, torpe, todo el mundo es mejor que yo, etc.», esto va a generar un tono emocional no muy agradable que va a minar mi motivación.

Hace unos años, me propuse llegar a ser alguien más positivo. Lo que sigue es la técnica que empleé para lograrlo.

Técnica del reencuadre

El problema con muchas de las terapias está en que te ayudan a sentirte mejor, pero no mejoras. Tienes que respaldar la terapia con acción, acción, acción.

Albert Ellis


Habiendo resuelto que quería ser más positivo y teniendo en cuenta la idea de Ellis de respaldar el cambio con la acción —no con simples afirmaciones positivas—  decidí que debía modular mi sesgo de negatividad.



Para ello, usaría la técnica de reencuadre, pero no aplicada al futuro «Todo va a salir bien» sino al presente: «Vamos a ver cómo puedo sacar partido a este suceso que no me gusta”.

Intentaría enmarcar o interpretar las experiencias negativas cotidianas como oportunidades e intentar encontrar lo beneficioso en ellas.

Eso me haría más resistente a los cambios y mejoraría mi bienestar emocional, me volvería más aerodinámico; en especial, ante los pequeños roces cotidianos.

La técnica de reencuadre consiste en aumentar el rango de posibilidades a la hora de interpretar situaciones de cierto contenido emocional. Se resaltan las interpretaciones más positivas de lo ocurrido y se buscan activamente oportunidades escondidas en la situacion aparentemente negativa.

Por ejemplo, si tengo un golpe con el coche cuando estoy aparcando, me puedo decir: «Eres un torpe, idiota, ¡en qué estabas pensando!».

Pero también podría decirme: «En las últimas doscientas veces que has aparcado no hiciste ni un rasguño al coche, todo el mundo a veces se despista o roza el coche, esta es una de esas veces excepcionales; además, el arreglo te lo va a pagar el seguro; es más, ni siquiera se nota, seguro que puedes seguir llevando una vida normal con esa rozadura en la pintura de la carrocería; no creo mañana haya un titular en los periódicos señalándote como un peligro público».

Esto es un enmarcado más positivo de la experiencia que modula el fastidio y la reacción inicial, y lo complementa con otras consideraciones que relativizan lo negativo  del suceso.

Dirás que esto es fácil para nimiedades como hacer una pequeña rozadura en el coche pero que no se aplica a situaciones más serias.

Creo que es aplicable a situaciones más graves; de hecho, si empiezas practicando con situaciones sencillas estarás mejor preparado para afrontar las situaciones realmente difíciles cuando se presenten.

Una situación dramática encuadrada positivamente

Puedo ponerte un ejemplo personal que relaté en este mismo blog cuando hablaba de mi diario de éxitos:

En el 2014 una noche  fui atropellado por una moto que se salió de la calzada, entró en la acera y me impactó de lleno. Pero incluso en esa situación tan dramática fui capaz de hacer un reencuadre de la situación. Podía haberme lamentado por mi mala suerte, pero apliqué, casi automáticamente, mi mil veces ensayada (en situaciones menos dramáticas) técnica del reencuadre:

[…] Habría que explicar lo que significa «reencuadre en tiempo real»: cinco minutos después de haber sufrido el accidente me estaba diciendo que era un tipo con suerte y que, pudiendo haber acabado en una silla de ruedas,  no había perdido el conocimiento y solo tenía un brazo roto, un esguince muy fuerte y contusiones dolorosas en brazos y piernas, pero ninguna parte vital (cráneo o columna vertebral) aparentemente estaba afectada.

En este episodio tomé nota de lo bueno: estaba vivo, podía haber sido mucho peor: podría haber acabado en una silla de ruedas o muerto.


Había reencuadrado la experiencia para hacerla positiva y más agradable pocos minutos después de haberla sufrido.

En definitiva, estaba muy dolorido, con un brazo roto, con contusiones, pero me sentía feliz.

No soy tan idiota como para pensar que la situación era buena y que en el fondo era una bendición disfrazada, no «Todo es para bien», ni «Todo va a salir bien» en cualquier circunstancia,  pero sí mantuve mi control emocional para no hacerla peor.

Y es para esto para lo que sirve encuadrar positivamente las dificultades mientras mantienes el respeto por los hechos y la realidad.

El frasco de la positividad

¿Cómo conseguí volver automática la técnica del reencuadre positivo y vencer mi predisposición a las interpretaciones negativas?

Te he dicho que la había ensayado miles de veces.

Bien, es una exageración, no creo que llegara a mil veces, pero sí unos cuantos cientos de veces.

Empty Marson Jar. Por drburtoni


Usé un frasco vacío de cristal y decidí que todos los días intentaría reencuadrar al menos una experiencia con contenido emocional negativo. Cada vez que lo hiciera, introduciría una moneda para reconocer la proeza y así seguir mi recomendación de siempre estar celebrando (S.E.C)

Introducir la moneda servía como una pequeña celebración que retroalimentaba mi motivación.

Al principio, me costaba recordar mi determinación de usar el reencuadre, pero en poco tiempo se convirtió en un placer y me convertí en un cazador-recolector de experiencias negativas.

En pocos días, había pasado a interpretar positivamente decenas de experiencias que antes me producían malestar y aumentaban el rozamiento cotidiano.

Al cabo de algunas semanas, las experiencias negativas novedosas escaseaban y me esforzaba por percibir casi insignificantes fastidios para así poder añadir una moneda más al frasco.

Y mi frasco de la positividad seguía llenándose

Jar of change. Por OTA Photos


La única desventaja del frasco de la positividad es que no es portable; si estás fuera de casa cuando ejecutas el reencuadre, tienes que recordar introducir la moneda después.

Lo ideal es introducir la moneda justo después del reencuadre.

Una herramienta alternativa, que sí es  portable y que uso para contabilizar éxitos y para generar otros hábitos, es el contador manual, del tipo de los que emplean los porteros en las discotecas o pubs para controlar el aforo.

Contador manual para genios del cambio



Ciertamente, un número en un contador no tiene el impacto visual y sensual que tiene el tintineo de una moneda golpeando otras monedas y haciendo crecer el montón, pero con el tiempo he aprendido a amplificar emocionalmente  el clic y disfrutar de su chasquido.


Referencias

[1] Baumeister, R. F.(2001). Bad is stronger than good. Review of General Psychology Vol. 5. No. 4. 323-370. Disponible en: http://assets.csom.umn.edu/assets/71516.pdf

Burbuja lógica: la llave de la conversación inteligente

En las conversaciones, como en casi cualquier otra área de las relaciones humanas, nos encontramos habitualmente con comportamientos y opiniones incomprensibles e inexplicables.

Dicho de forma simple: muchas veces no tiene sentido lo que otros dicen o hacen.

Mi primera reacción, y seguramente también la tuya, es pensar que el otro o bien es idiota o bien es malvado, posiblemente ambas cosas al mismo tiempo.

Dicho de una manera más compasiva y menos extremista:  mi primera reacción es pensar que el otro tiene desafíos cognitivos relacionados con el procesamiento de información o bien no está actuando en buena fe.

Por tanto, hay dos casos (no excluyentes): el interlocutor está pensando incorrectamente o es malvado.


En el primer caso, entramos en modo profesoril e intentamos sacarle del error; en el segundo, confrontamos al sujeto y pasamos a alguna forma de argumentación ad hominem: atacamos a la persona más que a sus argumentos, porque sus intenciones son malvadas y por tanto explican que sus opiniones y acciones sean erróneas.

En resumen, pasamos a educar o aleccionar al ignorante, o a confrontar al malvado.

Sabemos por experiencia que ninguna de esas opciones suele llevarnos muy lejos. Como dice el proverbio ruso: «Si intentas enseñar a tocar el violín a un cerdo, perderás el tiempo e importunarás al cerdo».

El cerdo resulta que también es un burro que no atiende a razones y  probablemente reaccione con una coz o un gruñido.

¿Qué podemos hacer? ¿Cuál sería nuestra reacción inteligente ante situaciones de incomprensión (sus opiniones no son correctas) o conflicto (hacen lo que no deben hacer)?

Cuchilla de Hanlon

En una primera aproximación,  una buena regla práctica es no apresurarnos a tildar de malvados a los que no piensan o actúan como creemos adecuado; es  mejor tratar a todos los animales (bípedos implumes de uñas planas) que entablan conversación con nosotros como burros y no como cerdos:

Según la cuchilla o principio de Hanlon, «Nunca atribuyas a la malicia lo que es adecuadamente explicable por la estupidez»,

O bien, esta otra expresión del filósofo Denis Diderot: «Condenar a un hombre por malos razonamientos es olvidar que es un imbécil para tratarle como a un malvado».

Esta regla comunicativa, a pesar de su aparente crudeza, nos orienta en el buen camino. En vez de partir de la base de que el otro es un ser corrupto moralmente, es mejor pensar que algo falla en su capacidad de procesamiento de información, lo que le lleva a opinar o hacer erróneamente

Este es el enfoque que adoptan  muchos liberales políticos: atribuyen las ideas de los progresistas y socialistas más a la estupidez y la ignorancia que a la maldad:

«No son gente malvada, es solo que están equivocados»·.

Los progresistas y socialistas, suelen adoptar la otra perspectiva: atribuyen a la malicia el comportamiento y opiniones contrarias de sus opositores políticos:

«Están actuando siguiendo agendas egoístas e individualistas o intereses de clase,

no es que sean especialmente idiotas».

La corrupción que atribuyen a los no-socialistas  se refiere a sus valores, a su falta de corazón, a su aparato moral, no a su aparato cognitivo. Sus razonamientos están viciados de origen, porque solo tratan de engañar al otro y promover su agenda política de explotación o supremacía de clase.

La cuchilla de Halon es un heurístico (una regla útil que no siempre funciona) y por tanto  no significa que no haya gente que alguna vez  actúe de manera malvada o  con desconsideración por los demás.

Esta regla ayuda a evitar asumir automáticamente que el otro es malvado.

Sin embargo, la regla de Hanlon entraña una cierta soberbia intelectual y falta de caridad cristiana: damos por hecho que el otro es idiota, pero pasamos por alto  que nosotros probablemente también seamos idiotas en ciertos asuntos en algunos momentos. Después de todo, un idiota no tiene criterio para saber quién es idiota o no en un momento dado.

Es aquí donde la idea de racionalidad limitada es muy útil.

Racionalidad limitada

La hipótesis de que los seres humanos  son «burros» —actúan irracionalmente o sin seguir las leyes de la lógica— se puede matizar más.

Sería mejor decir que los seres humanos somos agentes inteligentes con racionalidad limitada; no es que seamos burros, irracionales; resulta que es difícil ser racional en términos absolutos, en todas las ocasiones y dadas nuestras limitaciones cognitivas.

Por tanto, pocas veces podemos llegar a la solución óptima y la opinión correcta.

Somos todo lo racionales que podemos ser dados la escasez de tiempo para pensar y decidir, y lo finito de nuestros recursos cognitivos.

Es más realista suponer que  las personas están sometidas a limitaciones derivadas de  la escasez  de información y  lentitud de procesamiento mental de esa información

De hecho, los burros biológicos actúan dentro de ese marco de limitación cognitiva y han sobrevivido a lo largo de miles de años; es por esto que los burros no son «burros» en el sentido anterior de torpes o idiotas, simplemente hacen lo que pueden y sobreviven con su limitada inteligencia.

Sin necesidad de ser malvados o sostener valores inmorales, ni de ser «burros» o especialmente torpes, podemos mantener opiniones erróneas y comportarnos inadecuadamente.

Está hipótesis de la racionalidad limitada está  apoyada por muchos de los hallazgos de la psicología cognitiva y la relativamente nueva escuela de  economía llamada «Economía del comportamiento o conductual» (Behavioral Economics), que ha socavado muchas de las hipótesis de racionalidad en las que se basan los modelos matemáticos de la Economía estándar. 

Mejor solución: la burbuja lógica de De Bono (no el cantante)

En 1979, en su libro Futuro perfecto, el experto en enseñanza del pensamiento y creatividad  Edward De Bono, presentó por primera vez su el concepto-herramienta mental de la burbuja lógica.

La idea es sencilla: en una situación dada cada persona actúa en función de sus percepciones del momento (incluyendo a las emociones como una forma de percepción) y sus marcos de referencia y creencias,  lo que De Bono llama «burbuja lógica».

undefined


Dicho de otro modo, las opiniones y el comportamiento de una persona, no importa lo absurdos que parezcan al observador externo, resultan  explicables cuando conoces su burbuja lógica, porque esta es la que permite llegar a esa opinión o comportamiento.

Dentro de cualquier burbuja, para quien está dentro de ella, los comportamientos propios resultan perfectamente lógicos.

El concepto-herramienta mental de burbuja lógica es también una regla de comportamiento falible: es posible, casi inevitable,  que la gente no aplique siempre las reglas de la lógica e incorpore  la evidencia disponible para llegar a conclusiones.

A pesar de ser una regla que no se cumple siempre, la idea de burbuja lógica es útil para poner el foco en las circunstancias de la persona (que se pueden alterar) en vez de su inmoral carácter  o  falta de racionalidad (difícilmente modificables).  

El terrorista suicida y su burbuja lógica

Pongamos un ejemplo extremo de aparente irracionalidad y sinsentido: los terroristas suicidas.

¿Hay alguna racionalidad o lógica en este comportamiento manifiestamente criminal y absurdo?

Nuestra primera reacción es la de encuadrar al joven terrorista en la categoría del mal en estado puro.

Si vencemos nuestra repugnancia al terrorista, podemos llegar como mucho a intentar quitarle parte de la responsabilidad atribuyendo su comportamiento a la manipulación religiosa o su entorno socioeconómico de pobreza y exclusión social.

Pero cuando uno investiga y conoce el dato de que muchos de los terroristas vienen de familias acomodadas con vidas confortables, la explicación del terrorista como un ser agitado por el ambiente donde le ha tocado vivir, simple víctima de las circunstancias, tiene menos verosimilitud.

Decir que el terrorista suicida es malvado o simplemente víctima de la irracionalidad o la  presión de su entorno —económica, social o religiosa— no nos lleva muy lejos.

Pero si vemos el comportamiento terrorista desde el punto de vista del yihadista e intentamos hacer un doloroso esfuerzo de empatía intelectual (no compasiva), podemos resolver que sus actos tienen perfecto sentido:

  • El mártir yihadista cree en un paraíso eterno donde será recompensado con 72 vírgenes y la felicidad eterna.
  • Cree que su causa es justa y es reforzado y adoctrinado por una comunidad de creyentes.
  • Su familia, cuando muera, será ayudada por la comunidad,  y sus amigos y familiares se sentirán orgullosos con su heroico acto y perdurara en la memoria de todos. 
  • La muerte en acto de combate proporciona un sentido heroico a su vida.

Si uno conoce su burbuja lógica —las creencias del terrorista, su comunidad de apoyo y un relato de resentimiento e indignación—, su comportamiento resulta más comprensible y se pueden empezar a pensar en acciones que cambien su burbuja lógica y eviten el crimen.

Por ejemplo, se podría debilitar a su comunidad de apoyo, contrarrestar mediáticamente el relato victimista o combatir policial y militarmente a las células de entrenamiento terrorista.

Conclusiones

La regla de la cuchilla de Hanlon es  muy eficaz  porque nos hace ir más allá de la reacción visceral inicial («Es malvado») y nos conduce más a la idea más probable («Es idiota»), condición que en ciertas ocasiones tiene remedio o es subsanable a través de la educación o la persuasión.

En cambio, la maldad  es una condición más difícil de manejar y requiere probablemente la intervención divina.

Es mejor pensar en términos de burros que de cerdos.

La idea de racionalidad limitada es más potente porque nos permite conceptualizar al ser humano como un ser imperfecto con inteligencia finita y siempre con información limitada.

No se trata de que el ser humano sea necesariamente un asno, más bien es un agente capaz de comportamientos inteligentes pero con capacidad de procesamiento finito y tiempo escaso.

De hecho, todos estamos en esa situación de fragilidad cognitiva, no es patrimonio de ningún grupo de seres humanos en concreto.

Es mejor ver a los demás y a uno mismo como seres humanos con limitaciones que como burros, y así promover la humildad intelectual, la conciencia de ser falibles y la autocrítica, que es la mejor forma de crítica.

Por último, el concepto de burbuja lógica de De Bono nos lleva todavía más lejos: podemos hacer un esfuerzo por comprender qué marco de referencia y percepciones hacen que sus opiniones y comportamiento tengan sentido.

En vez de etiquetar al contrincante como un idiota irracional o simplemente alguien al que le falta la información y el tiempo para procesarla, indagamos en las bases de su razonamiento y acciones, en sus supuestos de partida.

En el marco más restringido de una conversación racional , la exploración de la burbuja lógica de la otra persona nos permite comprender de manera emocional e intelectual las posiciones contrarias y nos proporciona varias palancas desde la que podemos llegar a un acuerdo o una mejor comprensión de la posición contraria.

También podemos llegar a ver y tomar conciencia de nuestra propia burbuja lógica y analizarla críticamente, quizá descubriendo maneras alternativas de ver las cosas.

Proyecto El perdido arte de la conversación

argument2

Todos los artículos y podcasts del Proyecto El perdido Arte de la Conversación




Pon a competir proyectos

Una de las dificultades más habituales  con las que se encuentra una persona inquieta es la de elegir proyectos, decidirse por unos cuantos  y no abarcar más de lo que humanamente puede acometer  dado el tiempo disponible y la energía sobrante después de dedicarla a los asuntos cotidianos.

El consejo minimalista tradicional recomienda la contención y ceñirse a uno o dos proyectos simultáneamente; uno profesional y otro personal, por ejemplo. En el extremo te vuelves uniproyecto y te centras en un solo resultado deseado durante un periodo prolongado de tiempo, a lo largo de semanas, meses y quizá años. No empiezas uno nuevo hasta acabar el anterior o hasta que oficialmente lo das por finalizado o lo abandonas.

Mis simpatías teóricas minimalistas están con este último extremo, con el uniproyecto. En la práctica, pocas veces he soportado la inmersión y mantenido un solo proyecto durante periodos prolongados. La lucha ha sido continua y grande el pesar por mi incapacidad de centrarme en una sola dirección o en unas pocas.

Otro enfoque es el de  mejorar la organización y gestionar varios proyectos, quizá  cuatro, cinco, o más en paralelo, el enfoque multiproyecto. Con eso, la sensación de estar haciendo algo se incrementa, no hay aburrimiento, y puedes gestionar los puntos muertos en un proyecto cambiando a otro para más adelante retomar.  El día que sientes que no avanzas en uno, puedes pasar a otro, añadir el brillo de la novedad, azuzar las ganas  y hacer algún progreso. Todas tus facetas e intereses, o al menos muchas de ellas, tienen cabida en tu agenda y no sientes que te estás perdiendo nada o que dejas  fuera alguna  oportunidad prometedora.

Puesto que cambiar de actividad sirve muchas veces para consolidar ideas, para concebir otras e incluso para descansar, puede ser un enfoque razonable para algunas personas. Lo que pierdes en tiempo de inmersión, lo puedes ganar en intensidad si eres capaz de organizarte para pasar de forma hábil de proyecto a proyecto. También permites las sinergias o trasvases de ideas de un área a otra. No tienes que renunciar a ningún proyecto y puedes acoger nuevos proyectos según surjan las oportunidades, se acabó el miedo de estar perdiéndose algo.

 En este sistema, es conveniente tener una lista abierta de proyectos para no perder el control, además de hacer un seguimiento periódico.

Sin embargo, hay costes importantes en mantener varios/muchos proyectos abiertos: es fácil sentirse abrumado por las demandas, hay costes de cambio de proyecto, no es tan fácil pasar de uno a otro haciendo borrón y cuenta nueva, existe el peligro de que el sistema multiproyecto termine pareciéndose a la multitarea, con los costes para la capacidad de centrarse en una sola cosa y el aumento del estrés.

Las reglas de entrada y salidas de proyectos deben ser establecidas y cumplirse a rajatabla, so pena de verse empujado en todas direcciones sin orden ni concierto, como un malabarista que a duras penas puede mantener las bolas en el aire.

Mis antipatías minimalistas teóricas están contra este enfoque multiproyecto. En la práctica, es el enfoque que históricamente ha predominado en mi agenda semanal.

 

Enfoque evolutivo de gestión de proyectos

Hoy voy a proponer un tercer enfoque: el enfoque evolutivo de proyectos.

En el enfoque evolutivo de gestión de proyectos, permites la entrada casi indiscriminada, o al menos con pocas restricciones, de proyectos. Mantienes una lista abierta y dinámica de proyectos y distribuyes tu tiempo en los proyectos de acuerdo al grado de motivación que sientes por ellos. La selección se produce naturalmente a través de tus ganas y desganas.

En principio, y por simplicidad, asignas el mismo tiempo o muy parecido a cada uno de tus proyectos y sigues hacia adelante. Si tienes 16 horas disponibles a la semana y cuatro proyectos, dedicas cuatro a cada uno.

A principio de año, cuando haces un reseteo del sistema, empiezas con uno o pocos proyectos, pero según avanza el año es probable que los cantos de sirena de nuevos proyectos y el tedio de los que ya tienes en marcha te lleven a incorporar más descuidando los que tienes en curso. También los mismos proyectos pueden evolucionar, bifurcarse o transmutarse en versiones distintas.

La ventaja es que no dices no a nada y casi siempre dices sí a todo: cuando aparece un nuevo proyecto, si la motivación pasa un cierto umbral,  lo acoges y lo añades a la lista.

Es obvio que en el camino  vas a suspender o reducir el tiempo y la intensidad de los viejos proyectos. Está bien, permites  y acoges con naturalidad el habitual proceso de zombificación (proyectos moribundos que han perdido fuelle o ya muertos sin saberlo) y sigues avanzando en aquellos proyectos que demuestran mejores resultados y/o mayor capacidad para movilizar tus energías.

En resumen, el enfoque evolutivo de gestión de proyectos es análogo a una carrera de caballos donde los caballos se incorporan en cualquier momento y los dejas correr libremente; unos irán más rápido, otros más lentos y otros se pararán o volverán a las caballerizas. Ellos no saben siquiera que están en una carrera, pero tú observas los que llegan más lejos y los que se paran o se tumban a dormir.  Muchos caballos ni siquiera siguen por el circuito que previamente habías definido y se quedan trotando y pastando a su aire.

A lo largo del tiempo te encuentras con que has probado muchas direcciones, movido sobre todo por tu entusiasmo y por los resultados obtenidos (dos conceptos relacionados), y  obtienes experiencia de las decenas de proyectos que se quedan por el camino, conoces mejor tus gustos y preferencias y tienes una visión más realista de lo que supone asumir una determinada dirección vital.

La configuración final es imprevisible, puede que haya un solo proyecto ganador inacabable que monopoliza tus recursos y tu tiempo y que ocupa el resto de tu vida (lo que se llama “vocación” si lo conoces al principio de tu vida o «iluminación» si tienes una revelación),  o puede haber muchos que te hacen esparcirte fino en muchas direcciones y luchan por tu atención, al menos durante un tiempo, antes de consolidarse uno o unos pocos ganadores.

 Quizá nunca venza un solo proyecto ni una pequeña coalición de ellos y te pases el resto de tu vida saltando de un caballo a otro sin aparente sentido u orden.

Este enfoque evolutivo de gestión de proyectos  se corresponde con la estrategia existencial emergente de la que hablé en Estategia existencial: cuatro enfoques y contrasta con estrategias existenciales más deliberadas o visionarias:

[…] Doy un paso, actúo a base de impulsos, reacciono  a las oportunidades que se  presentan, veo lo que funciona y me satisface, descarto lo que no… y cuando miro atrás me percato  de que aparece  un patrón coherente, una línea que me condujo a un buen resultado y que retrospectivamente parece sensata, pero que no había planeado inicialmente y que ha surgido a lo largo del tiempo.

estrategia-emergente

Para un observador externo, estás dando palos de ciego, puedes parecer frívolo, inconstante y quizá un bala perdida, pero cada uno de esos proyectos es un experimento en el que descubres algo sobre ti y sobre el mundo.

Muchos de esos proyectos son los antepasados de otros proyectos más consistentes, integrados e integradores; es posible que con el tiempo observes un patrón en los proyectos que asumes, veas que hay un orden en tanta locura,  y es posible que adviertas una unidad temática que termine convirtiéndose en un proyecto más grande,, quizá de duración indefinida; la miríada de proyectos puede terminar convirtiéndose en un proyecto vital definitivo.

La belleza del enfoque evolutivo es que te permite asumir humildemente que no conoces el futuro, las oportunidades que te depara, el rendimiento o resultado de tus afanes, tus preferencias  ni tu reacción emocional ante lo logrado.

Puede parecer que renuncias a configurar el futuro y que careces de fuerza de voluntad y determinación, pero en verdad estás permitiendo que sea tu brújula interior la que indirectamente, a través del compromiso y tiempo que dedicas a cada proyecto, te muestre qué es lo que verdaderamente valoras y qué es lo que tiene menos importancia para ti.

El mayor o menor tiempo que dedicas a ciertas áreas de tu vida y a ciertos proyectos y a ciertas personas  te revela  inequívocamente cuáles son tus preferencias y los resultados que consideras dignos de perseguir.  Observando tus acciones y tus reacciones subjetivas a los resultados de tus acciones, permites que el  aumento o disminución de compromiso sea el que determine el rumbo.

Anuncio Proyecto El perdido Arte de la Conversación

FILÓSOFO. —Nada más. Y todo lo que no está en prosa está en verso; y todo lo que no está en verso, está en prosa.

JOURDAIN. —Y cuando uno habla, ¿en qué habla?

FILÓSOFO. —En prosa.

JOURDAIN. —¡Cómo! Cuando yo le digo a Nicolasa: «Tráeme las zapatillas» o «dame el gorro de dormir», ¿hablo en prosa?

FILÓSOFO. —Sí, señor.

JOURDAIN. —¡Por vida de Dios! ¡Más de cuarenta años que hablo en prosa sin saberlo! No sé cómo pagaros esta lección…

Resulta cuando menos extraño que tenga que crear un proyecto para fomentar-aprender-entrenar algo tan natural y sencillo como la conversación entre seres humanos. Después de todo, casi todos podemos y sabemos hablar, y lo hacemos desde los dos, tres o cuatro años.

7504517214_f91147fca6_z
Rachel demsick – These #kids are having one SERIOUS #conversation! #babytalk

Nos pasamos el día hablando y escuchando, entrando y saliendo de decenas o centenares de conversaciones orales, escritas, divagaciones mentales entre las distintas personas en nuestra mente, diálogos propiamente dichos entre personas de carne y hueso, discusiones, tertulias, intercambios verbales corteses, saludos con añadido, chistes, charlas improvisadas, comentarios a pie de evento, conversaciones de ascensor (sobre el tiempo y la salud de la familia principalmente).

Nada más cotidiano que el intercambio verbal y paraverbal entre seres humanos. Sin embargo, pocas veces nos ponemos a reflexionar sobre esa actividad tan ubicua en nuestras vidas. Somos como el burgués gentilhombre de Molière [1], que un día advirtió que, sin saberlo, llevaba toda la vida hablando en prosa

Llevamos toda la vida inmersos en conversaciones, podríamos decir que la mente es una conversación continua, que las relaciones humanas son conversaciones, que la cultura es un determinado tipo de conversación y  que la sociedad en conjunto es una amalgama de  millones de  conversaciones. ¿Por qué entonces no pensamos en la conversación? ¿Por qué no la fomentamos? ¿Por qué no la perfeccionamos? ¿Acaso ya sabemos todo lo que hay que saber sobre la herramienta de la conversación?

Arte

El ser humano transmuta lo meramente computacional, funcional  y rutinario en estética;  el algoritmo, en guía general llena de excepciones; la pragmática en Ética; la información en conocimiento; el contacto físico en espiritual.

Tengo un alto concepto o ideal de lo que debería ser, de lo que puede ser la conversación, y por ello me refiero a ella como un Arte, un arte perdido o en desuso, pero Arte al fin y al cabo. A este tipo de Conversación con vocación —o ínfulas—  de Arte me refiero y consagro este nuevo proyecto. Pero es un arte  especial, no el fruto del genio solitario, es un arte que es co-arte,  co-creación de varios seres humanos reunidos que dan a luz a algo distinto de aquello con lo que empezaron. Allá donde hay dos o más dos personas  existe la posibilidad —solo la posibilidad—  de que salte la chispa y se encienda el fuego de la conversación.

764756946_7e81606f39_z
ReflectedSerendipity – Conversation

Perdido Arte

La conversación es una habilidad que  está cayendo en desuso y en mal uso, es una herramienta oxidada.

Un tema recurrente en este blog es cómo las tecnologías digitales, en especial las redes sociales digitales, están pasando factura a la calidad y cantidad de nuestras conversaciones personales. El ritmo acelerado de nuestras vidas, el impacto de los medios de comunicación de masa y las redes sociales digitales fragmentan nuestras conversaciones, las acortan, las empequeñecen, las banalizan.

Si nos alimentamos de excrementos de pensamiento y de sucedáneos de conversaciones  es razonable deducir que nuestra excrecencias verbales y paraverbales no serán mucho mejores.

Quizá estoy exagerando, quizá mi visión es muy sesgada, quizá cada día hay más y mejores conversaciones, pero todo apunta a que no es así.

Cuando hablo de arte de la conversación, voy más allá de la presunta pobreza de nuestro vocabulario (dos o tres mil palabras son las que empleamos habitualmente) o lo tosco o degenerado de nuestra sintaxis o la superficialidad conceptual o la ausencia de argumentos racionales.

Cuando hablo de conversación, me estoy refiriendo a un resultado y a un proceso de comunicación genuino, lento, centrado y concentrado, multidireccional, entre unos pocos seres humanos; a un proceso cuidadoso, al que se le dedica tiempo, atención, esfuerzo y al que se le da importancia. Estoy proponiendo que cada conversación puede ser una pequeña obra de arte que con poco logra mucho, que crea un significado, un sentido, una novedad —por minúscula que parezca— emocional, afectiva, intelectual o espiritual, que no estaba en ninguno de los conversadores antes de entrar en la conversación y que se crea, se desarrolla y emerge durante el acto de la conversación.

8543282293_1f7446cb71_z
The Conversation – Kurfurstendamm, Berlin, 2012

Meta del proyecto

Aprender- entrenar- fomentar el Perdido Arte de la Conversación.

Alcance

Conversaciones con mayúscula, dignas de tal palabra. Tendré que delimitar el concepto de conversación.

Si es cierto, a la manera de Diógenes de Sinope [2], que «el movimiento se demuestra andando», también será cierto que la conversación se demuestra conversando; por lo tanto, este proyecto incluye la conversación como medio y como fin del proyecto.

Algunas de estas conversaciones serán metaconversaciones, dirigidas a discernir la naturaleza y rasgos de una conversación ideal. Las metaconversaciones servirán para orientar el proyecto.

Duración

Del 11 de septiembre de 2018 al 31 de diciembre de 2018 2019 [ampliacion oficial a 6.4.19] 2020 [ampliación oficial a 8.12.19]. [ampliación sine die a 24.7.25]

Estrategia

Visionaria y emergente [3]

Siguiente paso

Tener una conversación  sobre la idea de Conversación —es decir, una metaconversación—. La grabaré y la colgaré en el podcast de Homo Mínimus [4]. El invitado será Escépticus Máximus.

Referencias

[1] El búrgues gentilhombre, comedia-ballet  de Moliere
[2] Diógenes de Sinope, el Santo patrón del Minimalismo Existencial. Artículo hagiográfico en este blog.
[3] Estrategia existencial: cuatro enfoques, artículo en este blog sobre cuatro tipos de estrategias existenciales.
[4] Podcast Homo Mínimus

Proyecto Em-18.1 Re-meditación

De acuerdo a mi  PYC 2018 (planificación y control) una de las iniciativas y proyectos estrella en el 2018 va a ser el retomar y refinar la práctica cotidiana de la meditación.  Le he dado el nombre en clave Pro. Em-18.1 Re-meditación (todos mis proyectos tienen un código).

Durante estos días, para definir el alcance, objetivos y estrategia del proyecto,  he estado rememorando mis experiencias en el mundo de la atención plena y la meditación y revisando libros, artículos y otro material al respecto.

Me he encontrado (en este mismo blog) un artículo del 2014 casi olvidado, Afinar el instrumento hombre, que capta muy bien los beneficios de la meditación para la toma de conciencia sobre la energía personal y la elección de la siguiente acción.

Puesto que sigo un paradigma de  organización personal más basado en la  gestión de la energía que en la tradicional  gestión de horarios y  tareas, este artículo me ha servido como un buen recordatorio de los beneficios que espero obtener de este proyecto.

Te recomiendo que lo leas si también estás interesado en motivar y justificar una práctica de meditación cotidiana o experimentar con ella durante algún tiempo.

 

Espiritualidad de fin de año

Interpreto este concepto como una combinación de integración y perspectiva temporal.

Tradicionalmente, es el ámbito de la religión.

Es una de mis áreas de responsabilidad. Otras áreas de responsabilidad son:

  • física,
  • emocional,
  • mental,
  • relacional,
  • profesional,
  • financiera,
  • intelectual.

Él área espiritual de mi organización personal es integradora de las distintas áreas de responsabilidad. Podría haberla llamado «Propósito» e imprimir así un carácter más abstracto al concepto.

Prefiero conservar el nombre de «Espiritual», no tanto para enfatizar el carácter transcendente como el carácter integrador que proporciona el propósito al coordinar mis proyectos y acciones.

Para promover el área espiritual en mi vida mantengo los siguientes rituales/hábitos/rutinas:

Durante estos próximos días estaré concentrado en revisar el año 2017, celebrar éxitos y aprender de la experiencia (el nombre que doy a mis fracasos). Bill Gates se toma una semana al año para estos menesteres. Yo me tomo al menos diez días.

Tengo que tomar varias decisiones, entre ellas la de si seguir o no con este blog. Tengo la sensación de que Homo Mínimus se empieza a parecer a un proyecto-Zombi: está muerto pero no lo sabe. ¿Ha llegado el momento de enterrarlo? Quizá ya no sea capaz de mejorar el silencio y deba cerrar el blog, liquidar mis deudas y emprender nuevas aventuras. Ave Fénix de las ganas y las desganas.

La Ley de las tres Oes del minimalismo existencial dice que lo más importante es Omitir (después Organizar  y Optimizar).  Hay que predicar con el ejemplo.

Mi siguiente paso: despejar las cubiertas.

 

 

Conversación con el Tío Gilito: cómo alcanzar la libertad financiera

Este es una conversación con el Tío Gilito sobre la libertad financiera y cómo alcanzarla.

Puedes escucharla en el blog o escucharla y bajarla aquí.

En ella, hablamos sobre el significado de la libertad financiera y una herramienta conceptual que nos ayudará a alcanzarla: el triángulo de la libertad financiera.

tio-gilito3

Durante el transcurso de la conversación queda patente el tipo de mentalidad necesaria para disfrutar de una buena salud financiera y se proporcionan ideas de sencilla aplicación que pueden ponerse en práctica inmediatamente.

Al final de la conversación, recomendamos  varios libros que nos ayudarán a profundizar en los temas tratados.

Referencias a libros citados:


Padre rico, padre pobre

Padre rico padre pobre

 Vender es humano: la sorprendente verdad sobre cómo convencer a los demás

Vender es humano

El millonario de la puerta de al lado

El millonario de la puerta de al lado

El pequeño libro para invertir con sentido común.

Pequeño libro para invertir con sentido común

Un paso por delante de Wall Street

Un paso por delante de wall street

I will teach you to be rich

I will teach to be rich

 

 

Proyectos zombis: están muertos pero no lo sabes

El proyecto personal es la unidad mínima de acción con significado completo

La palabra es a la oración gramatical  lo que la tarea es al  proyecto. Tanto las palabras como las tareas solo adquieren  sentido en el contexto de la oración o el proyecto del que forman parte y al que sirven.

Puede haber tareas aisladas que no formen parte de ningún proyecto en particular, como cuando te viene una palabra a la cabeza sin saber por qué  y sin ánimo de expresar nada, pero en general las tareas responden a la existencia de un proyecto al igual que las palabras están incrustadas en oraciones con sentido completo y contienen sujeto, verbo y predicado.

El término proyecto se usa tanto en la filosofía existencialista (el “proyecto vital”  de Sartre, por ejemplo) como en el mundo de la ingeniería y las organizaciones empresariales (un puente o el lanzamiento de un nuevo producto son proyectos).

En este artículo, defino al proyecto como una unidad estructurada de acción compuesta de tareas o sub-acciones que persiguen un resultado concreto o visión;  por tanto, lo uso en el sentido ingenieril o empresarial, no en el sentido filosófico de  “plan de vida o proyecto vital”.

Iniciamos los proyectos con un anhelo o deseo de traer a la existencia algo que no existe.

caspar_david_friedrich_-_wanderer_above_the_sea_of_fog
El caminante sobre el mar de nubes. Caspar David Friedrich.

El anhelo o deseo va unido a una visión de lo que queremos que sean las cosas. El proyecto   se despliega en una sucesión de  acciones, planes, objetivos, tareas, hitos, medidas de logro y sistemas de control.  La visión inicial del proyecto puede cambiar o actualizarse a lo largo del ciclo vital del proyecto.

Hay proyectos formales, con planes, hitos y compromiso claro, y proyectos informales, a los que no llamamos siquiera “proyectos” pero que siguen siendo proyectos porque parten de una visión que unifica un conjunto de acciones y tareas a lo largo del tiempo.

Una vida organizada requiere pensar y planear en términos de proyectos;  de otra manera, nuestros días serán una sucesión de acciones inconexas y viviremos en modo reactivo,  no seremos mucho más que un manojo  de hábitos, instintos  y reacciones,  será el entorno el que dirigirá el comportamiento, seremos veletas que solo se mueven al albur del viento que corra en cada momento.

Qué es un proyecto zombi

Los proyectos zombis son proyectos que han perdido su razón de ser  o su energía hasta el punto de que están literalmente muertos, pero bien por inercia o costumbre siguen arrastrándose moribundos  en nuestra agenda y memoria de trabajo.

zombis

El sesgo de acción (creemos que es mejor hacer algo que no hacer nada) y el sesgo de inercia (tendemos a seguir haciendo lo que estamos haciendo) se confabulan para que mantengamos proyectos zombis en la agenda comiendo tiempo y en la mente ocupando UPAs, unidades de atención permanente en la memoria.

Ejemplos de proyectos zombis, formales e informales:

  • Tu proyecto de perder 5 kg. y esa   bicicleta estática que lleva acumulando polvo y ocupando espacio en tu salón durante meses. Otro vestigio de este proyecto zombi podría ser la  suscripción anual al gimnasio, que dejaste de frecuentar en marzo. De cuando en cuando, si hay conjunción de astros te pasas por el gimnasio o la bicicleta.
  • Un grado universitario que empecé con ilusión pero en el que me estoy dando cuenta que no se adapta a mis capacidades e intereses personales; por ejemplo, quería ser médico de familia pero me agota tratar con la gente. No obstante, sigo porque ya he invertido más de dos años de mi vida y mucho dinero.
  • La relación con un amigo con el que hace tiempo perdiste los intereses comunes pero al que sigues viendo y cuyo círculo frecuentas más por costumbre que por la satisfacción que obtienes. Una relación personal es una forma de proyecto interactivo que requiere tiempo, esfuerzo e intereses comunes para que crezca y se desarrolle, pero como todo en la vida puede llegar a un punto muerto.
  • Los CDs de música clásica que compraste porque un buen día decidiste culturizarte y refinar tus gustos. Muchos de ellos siguen envueltos en papel de plástico.
  • El trabajo insatisfactorio y mal renumerado en el que ellos hacen como te pagan y tú haces como que trabajas. O quizá, si eres funcionario o profesor de universidad, ellos te pagan pero tú haces como trabajas y dejas tu imaginación y corazón en la entrada de la oficina o del aula.
  • Etc.

Entre los proyectos vivos y los proyectos zombis hay conflictos y el canibalismo es habitual. Los unos comen el tiempo, atención y recursos a los otros; el resultado es caos mental, ineficacia y frustración.

 

Ningún sistema de productividad personal, por complejo que sea, te va a sacar de esta situación: hay demasiados proyectos en general y demasiados proyectos zombis en particular para que una mejor organización solvente el problema de tener proyectos inadecuados o un exceso de ellos. Recuerda: primero, omitir o eliminar; segundo, organizar.

Proceso de zombificación

1º Todos los inicios son hermosos.

Iniciamos el proyecto con un entusiasmo ingenuo en el que solo visualizamos los beneficios al final del camino: un acento de Oxford, una cintura de avispa,  un trabajo remunerador y rodeado de gente interesante o una cultura deslumbrante que refine los gustos y mejore la imagen personal .  Los costes del  proyecto, el esfuerzo y los obstáculos, no se tienen  en cuenta o se infravaloran.

2º Energía y motivación al principio.

Empezamos trabajando de manera sistemática en el proyecto y adquirimos  los recursos necesarios: las zapatillas de deporte último modelo, la inscripción en la academia de idiomas, el esmero y diligencia en el trabajo diario en la oficina, la ilusión de que el proyecto marque una diferencia.

3º La hierba del vecino es siempre más verde.

Pero surgen los problemas, las dificultades, los obstáculos; de hecho, no dejan de crecer a lo largo de la vida del proyecto. A la vez, cualquier otra opción o proyecto potencial se hace más brillante: quizá me apetece ahora  más aprender a tocar el piano  que  sudar en el gimnasio.

4º Se pierde energía y motivación.

Como la hierba del vecino es más verde y como me doy cuenta de que el proyecto está perdiendo lustre, voy transfiriendo tiempo, atención y recursos a otras posibilidades vitales: la cocina vegana, el curso de submarinismo o el instrumento musical (sí, ahora lo mejor es que aprenda a tocar un instrumento, no limitarse a escuchar CDs, tiene mucho más glamur).

 

5º El proyecto se ha transformado en un muerto viviente.

Pasan las semanas y cada vez le dedico menos tiempo, pero no lo dejo del todo. Si me acuerdo de él en un ataque de remordimiento vuelvo a él, salgo a correr un día, voy una tarde al gimnasio, repaso los verbos irregulares; pero ya no hay esperanza, el proyecto y su visión han perdido brillo. No me atrevo a decir que está muerto porque sería como reconocer otro fracaso y el zombi sigue en mi agenda  y en el segundo plano de mi conciencia durante semanas y meses, a veces años.

14263648123_78f2888218_z
En flickr: https://flic.kr/p/nJqVDD , por Dominique Chanut

6º   El cementerio de los sueños rotos.

En consecuencia, los proyectos zombis y otros episodios  irresueltos siguen vagando por nuestras vidas sin sentido y sin rumbo pero sin acabar de morir, canibalizando los recursos de otros proyectos vivos.

La solución: matar zombis.

Si esto fuera un videojuego, el videojuego de la vida, tu meta número uno sería matar zombis y evitar que se reproduzcan. Los zombis crean caos, distraen de los asuntos importantes, dispersan tu atención en mil direcciones y succionan tiempo y energía.

La solución está en aplicar la primera O de la Ley de las tres Oes del minimalismo existencial la Omisión.

manga-zombi-cazador

El mejor momento para matar proyectos zombis es al final de la reencarnación o al final del año cuando practicas el ritual de purificación anual.

Muchas veces,  los proyectos zombis aparecen con el disfraz de los frentes abiertos, operaciones o acciones habituales cuyo beneficio esperado no supera su coste de oportunidad pero que seguimos manteniendo en parte por inconsciencia, en parte porque no se nos ocurre nada mejor que hacer. El hábito hace al monje y al proyecto zombi.

Cómo reducir la población de zombis

Lo mejor es explicitar los anhelos, definir la visión del resultado apetecido  y  registrarlos en un inventario permanente de proyectos, un documento o lista donde reconoces proyectos en curso.

Una vez que sepamos qué proyectos tenemos entre manos, hay que  establecer reglas claras de entrada y salida de proyectos.

Reglas de entrada proyectos:

  1. Un proyecto solo entra en mi agenda vital si tengo tiempo para ello o salen otros proyectos que liberen tiempo y atención.  Si tengo 48 horas a la semana  para proyectos y ya están todas ocupadas,  he de librarme de algún otro proyecto, quizá tenga que matar uno o dos proyectos zombis a los que todavía me esté aferrando.
  2. Un proyecto solo entra en mi agenda si he considerado su entrada durante al menos siete días. Así evito el actuar a base de caprichos e improvisación.  Idealmente, los proyectos nuevos solo deberían entrar al principio del mes o de la reencarnación.
  3. Un proyecto nuevo ha de estar claramente justificado. El proyecto nuevo tiene que encajar en mi red de proyectos actuales y añadir más valor que otros proyectos alternativos. He de tener en cuenta no solo los beneficios sino también los costes: el tiempo, atención, esfuerzo y otros recursos necesarios. Todo proyecto nuevo requiere  un documento de justificación del proyecto.

14077671740_14e921391c_z
En flickr: https://flic.kr/p/nrZKmh por Dominique Chanut

Reglas de salida proyectos:

  1. Regla de las dos semanas: si un proyecto lleva inerte —sin actividad— dos semanas, sin causa justificada o sin haberlo suspendido temporalmente de forma explícita, lo elimino implacablemente.
  2. Si no hay horas suficientes para todos los proyectos en curso, reduzco las horas asignadas a algunos proyectos  o elimino alguno de los proyectos en curso. Esto implica que tenemos que llevar un inventario permanente de proyectos en curso que incluya el tiempo necesario para cada uno de ellos y el  tiempo disponible semanal.
  3. Si el beneficio esperado de un proyecto cambia, también ha de cambiar nuestra valoración de él. Hemos de ser suficientemente fuertes para nuncanizar, renunciar a viejos anhelos y dejar espacio a lo nuevo.
  4. Como hay riesgo de abandonar proyectos solo porque son difíciles, no tomo la decisión de abandonarlos caprichosamente, espero a la revisión de la semana o el mes para decidirlo. Hay riesgo de abandonar demasiado pronto debido al efecto “La hierba del vecino (=otros proyectos nuevos) es siempre más verde” y a que siempre  lo excelso es tan difícil como raro.

Resumen

  • Un proyecto es la visión de un resultado novedoso atractivo y el proceso que nos lleva desde la realidad actual  a la realidad deseada. Por ejemplo: una habilidad personal, un grado universitario, una relación personal, una empresa, un cuerpo saludable,  un proyecto artístico, un viaje de exploración, etc.
  • Un proyecto intenta traer a la existencia algo que no existe pero que a nuestro juicio merecería existir.
  • Los proyectos zombis son proyectos que están muertos pero no lo sabemos o no lo queremos reconocer.
  • Los proyectos zombis proliferan en nuestras vidas y agendas robando tiempo y energía a otros proyectos.
  • La solución es convertirse en un implacable cazador de zombis: aprender a nuncanizar proyectos que han perdido energía o razón de ser pero que siguen vagando por nuestras habitaciones mentales y agendas.
  • Un censo de proyectos permite determinar las horas disponibles a la semana y cercenar los zombis que canibalizan  los proyectos plenamente vivos.
  • Si establecemos unas reglas claras de entrada y salida de proyectos podremos adecuar  los proyectos a los recursos disponibles y seleccionar aquellos de más valor.

El aburrimiento espolea la creatividad

Esta es una traducción y publicación autorizada del artículo original en inglés de Roger Schank, uno de los   teóricos más influyentes de la Inteligencia Artificial, psicólogo cognitivo, científico del aprendizaje y emprendedor. Es uno de mis más queridos ídolos intelectuales.

Gracias, Roger.

Roger_Schank
Roger Schank, uno de los pioneros más influyentes en Inteligencia Artificial

El aburrimiento es importante. Lo necesitamos. Pero hay dos conjuntos de entes supuestamente pensantes que nunca se aburren: ordenadores (aprendizaje profundo) «inteligentes» y la gente que está pegada a sus teléfonos (lo que viene a ser casi todo el mundo).

El hijo adolescente de un amigo (que vino a verme buscando consejo) llamó a mi puerta el otro día. En menos del tiempo que me llevó abrir la puerta, ya estaba mirando a su teléfono. Cuando estoy subiendo en el ascensor de mi apartamento en Nueva York me doy cuenta de que literalmente todo el mundo ha consultado su teléfono durante el trayecto. Sherry Turkle ha dicho que esta conducta está matando la conversación, y tiene razón. Pero está matando algo quizá más importante: la creatividad.

La creatividad depende de muchas cosas, pero una clave es el aburrimiento. Cuando estás aburrido la mente divaga. Haces esa cosa tan rara llamada «pensar».

He empezado a pensar más sobre la Inteligencia Artificial en los últimos meses debido a la continuas estupideces que se están escribiendo sobre lo que los ordenadores pueden o no pueden hacer. Así que déjame que haga una simple pregunta. ¿Se aburre alguna vez Watson? [Watson es un sistema informático de Inteligencia Artificial que es capaz de responder a preguntas formuladas en lenguaje natural y ha sido desarrollado por IBM]. ¿Estas máquinas de «aprendizaje profundo» se aburren? Es obvio que no. ¿Por qué no? Porque para que uno se aburra tiene que tener algo que le guste hacer, una meta que perseguir, un problema interesante o sobre el que se hace preguntas, y que sea difícil de resolver.

Wittgenstein dijo que todo el pensamiento creativo tiene lugar en las «tres Bes»: bed, bath y bus [la cama, el baño y el autobús]. Lo que quería decir es que esos eran los únicos momentos en que no había nadie hablando o distrayéndole, y que, con nada que hacer, su mente divagaba y se le ocurrían ideas interesantes.

¿Cuándo puede esto ocurrir en la vida de jóvenes que son incapaces de dejar de mirar sus teléfonos? ¿Qué cosas hay para aburrirse o sobre las que aburrirse? Si te aburres con un post de facebook simplemente vas al siguiente. Si te aburres con lo que hay en televisión simplemente cambias de canal. Si no tienes nada que hacer navegas por internet. Ya nadie se sienta tranquilamente y piensa.

Encuentro que esto da mucho miedo, por dos razones. Nuestro sistema educacional está en taln malas condiciones en parte porque no dejamos espacio para el aburrimiento, lo que significa que no promovemos la creatividad. Hay respuestas que memorizar, libros que leer y exámenes que hacer. En el instituto, nunca se espera que tengamos pensamientos originales (a menos que el chaval tenga por casualidad un profesor verdaderamente bueno y más libertad de la que típicamente se le concede).

Ahora los ordenadores. La idea de que la inteligencia artificial está progresando es evidentemente absurda. ¿Qué significaría tener un ordenador inteligente que no tuviera de cuando en cuando una idea original sobre algo? ¿Cómo podría un ordenador ser inteligente si no se preocupa por las cosas de cuando en cuando? Los estadounidenses están ocupados preocupándose sobre las elecciones Trump-Clinton. Hablamos sobre ello. Nos preguntamos sobre ello. Ese preocuparse se parece a estar pensando. ¿Qué ordenador se preocuparía sobre eso? ¿Cómo podría un ordenador preocuparse sobre eso? ¿Se preocupa Watson?

Ahora bien, por supuesto que esa es la verdadera pregunta en Inteligencia Artificial y en la que yo trabajé cuando la Inteligencia Artificial se financiaba por gente que pensaba que la Inteligencia Artificial era algo más que «aprendizaje profundo». Yo preguntaba a mis estudiantes y a mí mismo cómo podríamos lograr que un ordenador tuviera pensamientos creativos. Una respuesta es que un ordenador tendría que estar intentando averiguar las cosas de alguna manera, considerando hipótesis sobre lo que fuera que estuviera intentando explicar, y entonces imaginando explicaciones alternativas e intentando inventarlas por sí mismo. Esto es a lo que se parece la creatividad.

¿Podría un ordenador hacer eso? Por supuesto que en principio podría, pero no van a hacerlo las así llamadas máquinas de Inteligencia Artificial que tenemos ahora, que son muy buenas contando, emparejando y buscando. La clase de Inteligencia Artificial de la que yo hablo depende de estar molesto por un estado de cosas y pensar que se debe hacer algo para dar con una mejor respuesta, y luego ponerte en el equivalente de una bañera o cama o cualquier otro lugar tranquilo y en el que no haya distracciones, para que así puedas dejar la mente divagar.

Los ordenadores no llegarán a ser creativos (o sentirse aburridos) en ningún futuro previsible a menos que esos que financian la Inteligencia Artificial cambien de perspectiva.

Lo que realmente me fastidia es que las personas no serán creativas tampoco. El primer pensamiento de los jóvenes hoy día es publicar una fotografía de ellos mismos o de lo que están mirando, en lugar de  pensar sobre el mundo a su alrededor.

Cuarta semana de los cursos Los tres hábitos que cambiarán tu vida

Seguimos con los tres cursos en paralelo que os propuse en ¿El hábito que cambiará tu vida?. Ahí puedes encontrar todas las prácticas.

Estas son las prácticas, misiones y retos de esta cuarta semana:

Curso de atención plena: Sé gentil con las puertas. Un ejercicio aparentemente insignificante de atención centrado en un pequeño gesto. Dios y el Diablo están en los detalles, así que hazte consciente de ellos.

Curso de perseverancia y autorregulación: Sé paciente en las conversaciones. He de decir que para mí esto es casi imposible, por eso lo necesito más que nadie, por eso esta será mi misión de esta semana.

Curso de salud minimalista. ¡El reto de meditación 10×10!. Este reto es muy completo e incluye habilidades de los cursos anteriores de atención plena y perseverancia: tienes que practicar la plena consciencia o atención plena durante 10 minutos diarios y tienes que esforzarte durante 10 días por seguir la práctica.

En otro artículo te sugiero un posible método para recordar el hábito de meditación, lo he llamado El santo grial de la formación de hábitos: Anuncio cuarto reto de meditación 10×10.  Es aplicable a cualquier otro hábito que quieras formar.

Durante 10 días practicaremos 10 minutos de meditación guíada. Te proporciono los audios con la descripción de las prácticas y algunos consejos e ideas. Si nunca has practicado la meditación, podría ser una buena ocasión para darle una oportunidad. Luego ya decidirás  si la meditación es para ti y quieres continuar. Como dura diez días, ocuparemos esta y la siguiente semana.

No importa que no sepas nada de meditación, en los audios te digo cómo hacerlo de manera sencilla mientras te guío con mi aterciopelada voz.

 

Primera semana de los cursos de atención plena, perseverancia y salud minimalista en HM

Hoy comienza oficialmente una nueva serie, esta vez en paralelo, de los cursos del libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida:

Aquí puedes conocer más en detalle mi propuesta: ¿El hábito que cambiará tu vida? 

Este es un curso lleno de sugerencias. Tú eres libre para adaptarlas, simplificarlas o modificarlas según tus circunstancias. No recomiendo intensificarlas… pero eres muy libre.

Por ejemplo, en la primera práctica del curso de Salud Minimalista, si no tienes podómetro, teléfono inteligente que mida pasos o aparato similar, podrías seguir el método alternativo de Robert Sánchez  anotando el tiempo en que haces alguna actividad a través de un cronómetro que enciendes cada vez que te pones en pie y detienes cada vez que te sientas o te tumbas.

También podrías simplemente hacer una estimación aproximada cada hora del tiempo que permaneces de pie preguntándote cuánto tiempo has estado en pie.

En este caso, no importa tanto el método como la toma de conciencia. Be flexible, my friend.

Diez razones para seguir durante tres meses uno de los cursos

  1. Te servirá como un primer paso para avanzar en atención plena, perseverancia o salud.
  2. Pondrás los fundamentos de un macrohábito o habilidad compleja.
  3. Te ayudará a formar el hábito de formar hábitos.
  4. Mantendrás durante tres meses tu foco en un área importante de tu vida.
  5. Experimentarás con varios elementos del hábito y conocerás sus beneficios y desventajas o dificultades.
  6. Puedes elegir tu nivel de implicación: todas las semanas, algunas semanas, una semana, hacer todos los ejercicios, hacer los que más te gusten, hacer los que menos te gusten, leer los artículos simplemente, leer y hacer, etc.
  7. Te permite comprometerte en público. Lo puedes hacer en la sección de comentarios en las pestañas del curso de atención plena, Curso de perseverancia y Curso de Salud minimalista.
  8. Te darás cuenta de que la sencillez y los pequeños pasos te pueden llevar muy lejos.
  9. Podrás contar todas las semanas con tus compañeros de curso y conmigo mismo para recibir apoyo, compartir experiencias y resolver dudas.
  10. ¿Qué tienes que perder por intentarlo una semana? ¿Qué podrías ganar si te ayudará a dar el salto?

Puedes comprometerte públicamente, si lo deseas, en las pestañas del blog de los cursos correspondientes. No olvides indicar al menos una razón para iniciar el curso.

Al final de esta semana, elaboraré la lista  con todos los participantes. Por supuesto, puedes incorporarte en cualquier momento durante el curso. Basta con que te comprometas públicamente o hagas algún comentario en la práctica de la semana.

Te comprometas públicamente o no, te recomiendo que hagas comentarios de cuando en cuando con tus impresiones y dudas en los artículos de las prácticas, misiones y retos.

Ten en cuenta que la primera práctica, misión o reto es en la semana del  6 al 12 de julio de 2015, y a partir de ahí se suceden semanalmente hasta finales de septiembre.

Mucha suerte y experiencias para todos.

¿El hábito que cambiará tu vida?

En el 2014 en este blog completamos tres cursos basados en el libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida. Un curso por reencarnación o trimestre.

Semana a semana, presentaba una práctica, la entrenábamos y durante la semana comentábamos nuestras impresiones y las dificultades que nos íbamos encontrando, y al final de la semana escribía un artículo resumen con las lecciones aprendidas y vuestras contribuciones.

También escribía artículos complementarios para enriquecer la práctica o arrojar cierta luz sobre el propósito de la práctica. Cada curso duraba doce semanas.

Los tres macrohábitos seleccionados y sus correspondientes cursos para cambiar nuestras vidas fueron:

  • La atención plena, el hábito de estar presentes en nuestras propias vidas y aumentar la conciencia interna y externa.
  • La perseverancia y la capacidad de autorregulación, para encontrar el combustible emocional que transforme nuestras determinaciones en acciones consecuentes.
  • La salud minimalista, los pequeños pero eficaces hábitos que nos proporcionan la energía física y emocional para hacer lo que queremos hacer.

Mi propuesta

Hemos llegado casi a la tercera reencarnación, julio del 2015. Tenemos un trimestre usualmente más tranquilo. Esto puede aumentar la energía y  favorecer la disciplina. ¿Por qué no dedicar los próximos tres meses a practicar e instaurar un nuevo macrohábito?

Podrías elegir aquel que creas que es más importante para ti, para el que estés más motivado o que simplemente te apetezca entrenar.

Las prácticas, misiones y retos son sencillos; algunos requieren pocos minutos al día, algunos son más demandantes. En todo caso, empezamos con prácticas muy fáciles y gradualmente aumentamos la dificultad o complejidad.

Puedes conocer la filosofía y explicación de los cursos en mi libro-folleto Los tres hábitos que cambiarán tu vida. Te proporciono gratuitamente el libro.

Lo que yo haré

Durante las doce semanas estaré atento a los comentarios de cada una de las prácticas de cualquiera de los tres cursos y al menos una vez a la semana animaré, resolveré dudas y ayudaré en los comentarios a:

  • Los psiconautas (curso de atención plena)
  • Los guerreros (curso de perseverancia)
  • Y los habitantes de su cuerpo (curso de salud minimalista)

Sea cual sea el curso que elijas, que tengas y mantengas un propósito y durante doce semanas te convertirá en un mejor  habitólogo.

El pistoletazo de salida para el inicio del curso es el lunes 6 de julio de 2015. Durará doce semanas.

Como el compromiso público es útil para muchos de nosotros, he abierto tres pestañas en el blog (Curso de atención plena Curso de perseverancia Curso de salud minimalista) para que declares tu compromiso y aportes al menos una buena razón para iniciar las prácticas, misiones o retos. Elaboraré una lista con todos los participantes en los cursos.

Los tres cursos

Echa un vistazo a la presentación de cada curso para conocer más detalles o lee este artículo, recopilación de lecciones aprendidas, en Los tres hábitos que cambiaron mi vida.

Puedes acceder a los artículos en la pestaña «Todos los artículos» de este blog.

Para tu comodidad, recojo aquí los títulos y vínculos a los artículos de cada curso, de los más recientes a los más antiguos:

Todas las prácticas y artículos del curso de atención plena(empieza por el final)

Todas las misiones y artículos del curso de perseverancia (empieza por el final)

Todos los retos y artículos del curso de salud minimalista (empieza por el final)

 

Tú decides: la píldora azul o la roja. Empezamos el lunes  6 de julio de 2015. Puedes anunciar tu compromiso público en la pestaña correspondiente del blog.

 

Los diez mandamientos del aprendizaje

  1. Aprende aquello que genere un resplandor en tu espíritu. Dicho de otra manera, haz lo que amas.
  2. La pasión y la inspiración están sobrevaloradas. No siempre estarás al 100% de energía y motivación. Sigue adelante igualmente. Ama lo que haces. Ama el proceso.
  3. Vida y aprendizaje no son compartimentos estancos. La mejor forma de aprender es estando presente en tu propia vida e involucrado con tu entorno social y geográfico. La separación vida–aprendizaje  es un residuo del sistema de línea de montaje de la educación del siglo XX.
  4. Aprende haciendo. Convierte tus metas de aprendizaje en proyectos en los que quieras obtener algo concreto. No dejes que el conocimiento se estanque en tu mente, conviértelo en acción, exprésalo, haz algo útil para alguien con ello. Usa los proyectos, los mini-proyectos, los ensayos, los blogs, la escritura, las simulaciones, los programas pilotos, los prototipos, los experimentos, las contribuciones a los proyectos de otros y las comunidades de práctica como forma de visibilizar tu aprendizaje y desarrollarlo.
  5. Si no sabes algo, enséñalo. Es una de las mejoras formas de aprender. Enseña y escribe para multiplicar el efecto. Si eres realmente ambicioso, conviértete en mentor de alguien. ¿Por qué te crees que escribo en este blog?
  6. Conviértete en un maestro de la autorregulación y la automotivación. La iniciativa y la autonomía dependen de ellos. La libertad necesita de estos humildes ayudantes para desplegarse. No sería una mala idea echar un vistazo al curso de autorregulación y perseverancia de este blog.
  7. Convierte tu aprendizaje en algo social. Participa en comunidades de aprendizaje y grupos de estudio.  No basta con ser autodidacta, ve un paso más allá y sé un interdidacta.
  8. Busca un mentor y profesores excelentes que te ayuden, guíen y orienten a lo largo del camino. Cuando el aprendiz está preparado, aparece el maestro. ¡No pienses que los vas a encontrar necesariamente en escuelas, cursos y sistemas de aprendizaje tradicional!
  9. El mejor momento para hacer o aprender algo es cuando sientes dudas sobre si podrás hacerlo. Tírate a la piscina más a menudo y desarrolla una saludable mentalidad experimental. Empieza a escribir un buen Ridículum Vitae.
  10. Desarrolla una mentalidad de crecimiento con una teoría de la inteligencia dinámica. Nunca “eres inteligente”; en el mejor de los casos “estás siendo inteligente” en un momento y lugar concreto desarrollando una tarea particular. Olvídate del talento, eso pertenece a la mentalidad fija, a una teoría de la inteligencia como un monolito que asegura el éxito.

¿Qué te parecen estos diez mandamientos?

¿Bien?

Me alegro, pero… ¿acaso me has tomado por Dios?

Falta el mandamiento más importante:

11.   Rompe las tablas de la Ley de la sabiduría popular, incluidos los mandamientos anteriores,  y crea tus propias reglas y principios.

The TEN COMMANDMENTS

 El primer mandamiento debería ser: rompe las tablas de la ley y crea tus propios mandamientos.

Para saber más

Tengo la convicción de que nuestro sistema educativo no favorece los mandamientos anteriores, casi siempre los dificulta.

A veces tengo la sensación de ser un predicador que clama en el desierto, que dice «¿Pero es que acaso no veis lo que yo veo tan claro?».

Hoy la boca se ha quedado sin saliva y la tinta del bolígrafo secado y el computador colgado. Puedes seguir por aquí:

Estructura sabática del alma

Este artículo iba a llamarse “Estructura sabática del año”. Pero terminé cambiando el título debido a un error:

Me acababa de levantar de una sesión de yoga hispánico (=siesta), quizá algo soñoliento pero energizado y de buen humor. La siesta me obsequia con un segundo día dentro del día y me pone en compañía de otros genios como Leonardo Da Vinci, Winston Churchill o Edison.

Con las pilas recargadas, es uno de los mejores momentos del día para escribir y quise dedicarle al menos un pomodoro. El título estaba ya en mi mente, lo había programado esta mañana: “Estructura sabática del año”. Pero cuando lo escribí confundí el “alma” con el “año”.

Mi primera reacción fue corregir el error, pero me di cuenta de que el error tenía cierto sentido: El shabbat es un espacio de tiempo con el que regularmente me obsequio. Este año mi estrategia 2015 contempla disminuir la sobrecarga cognitiva y aumentar los espacios en blanco; también aumentar la lentitud deliberada en mi forma de conducirme en los asuntos cotidianos. En un artículo a principio de año mencioné la intención de dotar de una estructura sabática al año entero, no solo a la semana.

El año pasado introduje sistemáticamente y con éxito la costumbre judía del shabbat. He adquirido una isla temporal en la semana donde cesa la acción intencional. Esto me permite, como escribió el teólogo y filósofo Joshua Jeschel, “echar un vistazo a la eternidad, construir un palacio en el tiempo”. Para este autor, el judaísmo es una religión del tiempo, no del espacio, y el shabbat simboliza la santificación del tiempo.

El minimalismo no es una religión, pero sí una filosofía existencial, si es que miras más allá de lo epidérmico. Aunque pasemos mucho tiempo ponderando el lugar de los objetos en nuestras vidas y convirtamos en una causa la reducción de las posesiones y trastos, nuestra preocupación principal está en liberar nuestro tiempo de lo accesorio para así sacar el meollo a la vida y dirigir nuestra dirección a lo verdaderamente importante.

No basta con decidir más o menos perezosamente que voy a vivir más despacio y dedicar más tiempo a las relaciones lentas, la contemplación espiritual y el deleite de los sentidos. Es fundamental, en mi marca de minimalismo existencial, crear las estructuras, en este caso las estructuras sabáticas del alma, que me permitan alcanzar mis fines.

Históricamente, el shabbat fue un acuerdo social elevado a ley religiosa de obligado cumplimiento que permitió descansar a toda una comunidad y celebrar sus tradiciones sin el miedo de que unos sobrepasaran a otros u obtuvieran ventajas por seguir trabajando o persiguiendo asuntos prácticos. Hoy en día es un mecanismo de defensa contra el poder omnímodo de los medios digitales, el bombardeo informativo y la tendencia a que el trabajo termine por inundar todos los minutos de nuestras vidas

No hay dos horas iguales. Cada hora es única y la única que se nos da en cada momento, en exclusiva e infinitamente preciosa. El judaísmo nos enseña a vincularnos a la santidad en el tiempo, a aprender cómo consagrar santuarios que emergen de la magnífica corriente del año. —Abraham Joshua Jeschel

La estructura sabática de mi año, de mi alma, es la siguiente:

  • Shabbat tradicional judío, una vez a la semana. Detallé en este artículo su razón de ser y funcionamiento. Empieza los viernes al anochecer y concluye el sábado cuando aparecen las tres primeras estrellas en el firmamento. Podría hacerse cualquier otro día de la semana, por supuesto.
  • Un shabbat de siete días, una semana completa cada reencarnación; esto es, cada tres meses. Aunque no pueda dejar de trabajar por completo en esta semana, sí que reduzco el tiempo de trabajo y el esfuerzo al mínimo posible, y lo dedico, si es posible, a actividades creativas y contemplativas; habitualmente, de lunes a jueves trabajo a media jornada. Si quieres conocer qué entiendo por reencarnación y su filosofía subyacente y utilidad como unidad de planificación existencial, pues consultar este artículo. Esta variante del shabbat es de cosecha propia.
  • Un shabbat de tres días, al final del mes, los meses que no sean final de reencarnación (todos menos marzo, junio, septiembre y diciembre). Es el equivalente a un fin de semana en el que tomo el viernes como día adicional.

Por lo tanto, el número total de días sabáticos en cada reencarnación es de 23 días: 1+(1+1+1+3)+ (1+1+1+3)+(1+1+1+7), no un número muy distinto de los aproximadamente 26 días de fin de semana del calendario laboral por trimestre.

A ti te puede venir bien el calendario laboral y descansar dos días por semana en vez de mis 1,3 y 7 respectivamente. O tu sabbaht puede ser el día del Señor, el domingo, si eres cristiano o simplemente te viene mejor. Lo importante es que, sea cual sea tu estructura sabática, la ritualices.

Otras estructuras sabatizantes

En la tradición bíblica tenemos un año sabático en cada periodo de siete años en el que ciertas labores del campo estaban prohibidas. En la actualidad, cuando hablamos de año sabático lo hacemos más en referencia a un año de licencia que el académico puede dedicar a visitar otras universidades, investigar o escribir un libro. Pero no hay nada que nos impida sistematizar un año sabático cada cinco, seis o algún otro número de años.

En este artículo puedes ver las ventajas de tomarte un año libre o de descanso cada cierto número de años y  así distribuir mejor el tiempo libre a lo largo de tu vida laboral en vez de concentrarlo todo al final de tu existencia tras la jubilación.

En un plazo más corto, establezco micro-estructuras sabáticas o sabatizantes:

Referencias:

Solo los perdedores leen libros

Rafael Casado nos obsequió hace semanas con dos de los artículos más leídos de este blog: Cómo leer un libro con atención plena parte 1ª y parte 2ª.

Su fórmula es muy buena. Es sencilla. Está avalada por mi experiencia y por la de muchos otros: cuanto más pones, más recibes. Te haces preguntas antes de empezar, lees lentamente a lo largo de una o varias semanas,tomas notas, elaboras, usas mapas mentales y resumes. Os recomiendo, por supuesto, que leáis ambos artículos. Son excelentes.

Yo también he escrito varios artículos sobre la gestión de libros: la regla de los siete días de la compra de libros, para evitar las compras impulsivas,la regla del 3+3+3 de los libros y cómo leer libros minima-listamente.

Sin embargo, el enano discutidor que llevo dentro no está convencido. Cree que podemos ir más allá. Vamos a dar una vuelta de tuerca a la lectura de libros.

Mi tesis es la siguiente: leer libros está sobrevalorado.

Ya sé que es lo contrario de lo que has estado oyendo toda la vida: has de leer más, leer es bueno, has de leer aunque sea las etiquetas del champú, blablabla. No tengas miedo, algún día deberías ir más lejos de la sabiduría tradicional que te transmitieron tus maestros, padres y consejeros espirituales.

El problema no está en leer poco sino en leer demasiado. El recurso escaso no es la información; estamos infoxicados. Cuando sobra la información, cuando está en todos lados en forma de programas de televisión, cursos, libros, manuales, formato digital, pantallas de iPad, teléfonos móviles, etc., el recurso escaso es nuestra atención.

Has de hacer todo lo posible por evitar leer libros. Si consigues leer menos, no solo libros, sino también blogs (este blog incluido), tuits, comentarios en facebook, emails, etc., y si lo haces más selectivamente, es probable que aumentes tu disfrute y aprovechamiento de las lecturas.

¿Qué deberías hacer antes de considerar leer un libro?

En esencia: buscar todas las razones posibles para no leerlo.

Para lograrlo es mejor que partas de una actitud de atracción (tú has de atraer la información y los libros) y  evitar la presión que ejerce el entorno para que prestes atención a sus demandas y leas los libros con los que te topas.

Puedes ir más allá. Nunca pienses que encontrarás en un libro la respuesta a tus problemas. Mucho menos en un artículo de blog. Mucho menos en un mensaje en una red social. Por supuesto que jamás en una programa de televisión o una película.

En el principio, fueron los proyectos

La clave: los libros que leas han de estar ligados a proyectos personales. Un libro no es un proyecto, un libro es un medio para alcanzar algo con relevancia o significado personal en el marco de un proyecto explícito:

  • Primero tienes una visión, una panorámica de un estado de cosas futuro, luego tienes metas y objetivos que te permiten acercarte a esa visión soñada. Hasta aquí no necesitas libros para nada.
  • Después tienes que saber qué está ocurriendo a tu alrededor, cuál es la realidad actual en tu vida. Aquí los libros solo tienen un papel marginal. Lo fundamental es la capacidad de percepción de la realidad y las conexiones sociales, las personas.
  • Más adelante, necesitas una estrategia y un plan sencillo; aquí quizá te empiecen a venir bien los libros. Pero siempre muy seleccionados y nunca como primera opción, so pena de que quieras pasar el resto de tu vida sumergido en libros.
  • Por último, necesitas acción y revisar cada cierto tiempo las fases anteriores: visión-realidad actual-estrategia-planes-acciones.

Los libros son una pieza pequeña de ese engranaje, NUNCA la más importante.

La excepción a lo anterior es la lectura por entretenimiento o por placer. Que cada uno lea por los motivos que quiera, pero si lo que buscas es mejorar tu vida, aprender alguna habilidad o dominar alguna disciplina, los libros NO son la respuesta.

Me importa un bledo lo que te dijera tu mamá, lo que te dijera la maestra, lo que hayas oído que dicen los intelectuales. En la mayoría de los casos estarías mejor con menos libros.

¿Qué puedo hacer antes de leer un libro?

Primero. Tener un proyecto en el que encaje. Regla: si no hay proyecto personal, no hay libro. Lo primero es el proyecto, más adelante quizá venga algún libro.

Recuerda: el primer ingrediente del aprendizaje es la motivación. Si no tienes un proyecto, estarás leyendo solo por placer.

Segundo. Las personas siempre antes que los libros. Es mejor buscar personas que te puedan ayudar en tus metas que buscar libros. Incluso, si necesitas libros para alcanzar tus metas, has de empezar buscando personas que te conduzcan a los libros. Es mejor que sean personas de carne y hueso, expertos que sean buenos en aquello que quieres aprender; si no, usa medios digitales, blogs o artículos .

Recuerda: este es el tercer ingrediente del aprendizaje: la colaboración.

Tercero. Eres una cerda. Eres un cerdo. Mánchate con el fango de lo real. Si quieres pintar, pongamos por caso, puedes hacer mil cosas antes de leer un libro: puedes ver a alguien pintar; puedes ir a una tienda, comprar pinturas y ponerte a pintar sin más preparación; puedes pedir a un amigo que te enseñe a pintar; puedes usar lo que tienes a mano y hacer tus pinitos.

NO necesitas hacerlo perfecto ni seguir ninguna receta cuando estás empezando. De hecho, nada de lo que te cuenten en teoría tendrá demasiado sentido si no te has engorrinado, si no te has manchado con el barro de lo real.

Recuerda: este es el segundo ingrediente del aprendizaje: las aplicaciones.

Última barrera contra los libros

Supongamos ahora que después de todo lo anterior has localizado un buen libro. ¿Has de leerlo? ¡No!

No todo está perdido. Puedes hacer muchas cosas que te allanen el camino antes de empezar a leer un libro. Si tienes suerte, puede que no necesites leer el libro o solo una parte.

Yo siempre sigo estos pasos, aunque no todos siempre estén disponibles. Después de cada uno de ellos me pregunto: ¿Sé lo suficiente? ¿De verdad necesito aprender más? ¿En qué querría profundizar? ¿Merece la pena seguir buscando más información?

  1. Miro las críticas en amazon.com (si el libro es en inglés). Hay reseñas tan buenas que muchas veces decido no leer el libro. Leo siempre, al menos, la mejor y la peor.
  2. Pregunto a un amigo que lea mucho para saber si lo ha leído. Le pido un resumen oral de doscientas palabras.
  3. Busco un artículo o reseña en línea que me condense un libro de 300 páginas en 3 o menos.
  4. Leo una entrevista en la que el autor venga a hablar de su libro.
  5. Leo la solapas de los libros.
  6. Leo el prólogo y el capítulo final con las conclusiones. Esto lo puedo hacer de gorra en la librería en unos pocos minutos.
  7. Busco una conferencia en youtube del autor. Después de una presentación del libro de una hora no suelo necesitar leer el libro. O solo leo aquellas partes que me resultaron interesantes en la conferencia.
  8. Echo un vistazo al índice. Señalo qué capítulos puede tener sentido leer y cuáles son los prioritarios. ¿Quién dijo que un libro hay que leerlo en el orden de los capítulos? ¿Quién dijo que hay que leerlo todo?
  9. Me tomo uno o dos días de descanso.
  10. Si pasados esos días, sigo pensando que el libro es interesante, entonces me pongo a leerlo. Pero solo las partes que resulten relevantes para mi proyecto en curso.
  11. Sigo un método muy parecido al que presentó Rafael en Cómo leer un libro con atención plena 1º y 2º.

Mantra: solo los perdedores leéis libros.

Referencias del artículo:

Amagar los hábitos

Muchos días no tengo ganas de hacer algo. Por ejemplo, hoy no tengo ganas de escribir este artículo. Es más, llevo semanas con pocas ganas de escribir artículos. No solo eso, digamos que llevo muchos días sin decidirme a empezar artículos.

Los dos o tres primeros días me costaba retroceder ante la fuerza del deber, pero mi pereza era más grande. Mr. Hyde, mi lado oscuro, terminaba dando con buenas razones para hacer excepciones a la regla. Nunca soy más inventivo que cuando busco excepciones a la regla.

Las primeras veces me cuesta no hacer lo que debo hacer, lo que he determinado hacer y  acabo con sensación de culpa. Según pasan los días sin escribir un artículo (sin ir al gimnasio, sin salir a correr, sin mantener el equilibrio en mis comidas, sin trabajar en mi proyecto personal más importante; pon aquí  tú particular caballo de batalla: lo que evitas una y otra vez); según pasan los días sin escribir un artículo en este blog, el agudo sentido de culpa se diluye en un regusto amargo, después en una sensación indefinida de fastidio y más tarde en una simple incomodidad que termina por desaparecer.

¿Fin de la historia? No. Nunca me rindo. Por mí que no quede. Me levanto del suelo cual Fénix renaciendo de sus cenizas motivacionales.

He dado con un arma  para que el  Dr. Jekyll meta en cintura a Mr. Hyde. Lo he llamado “Amagar el hábito”.

Amagar.  (Quizá del gót. af-maga ‘desamparar’, y este der. de magan ‘tener fuerza’).

  1. tr.Mostrar intención o disposición de hacer algo próxima o inmediatamente.

 

Consiste en lo siguiente: cuando no tengo ganas de cumplir mis compromisos personales, cuando ni siquiera el compromiso público tiene fuerza para obligarme a hacer lo que sé que tengo que hacer, me digo lo siguiente (recuerda la importancia del diálogo interior):

“Sé que no tienes ganas. Bien. Lo acepto. Pero aunque no tengas ganas, seguro que ‘puedes amagar el hábito’”.

Entonces doy un pequeño paso que me recuerda que había resuelto hacer algo que hoy no me siento con fuerzas para hacer.  Por ejemplo, en el caso del artículo que no quiero escribir hoy: abro un nuevo documento de texto y escribo un título, una fecha y escribo una línea. Eso es todo, he amagado el hábito de escribir artículos de blog todos los días.

Sé que debería escribir 1000 palabras diarias al menos. Pero hoy no me siento con ganas. Es superior a mis fuerzas. Bien. No importa, la fuerza volitiva es precaria. Me basta con amagar el hábito, hacer como que voy a hacer, un pequeño movimiento en la dirección correcta que anuncia que sigo comprometido con mi decisión  primera.

La técnica de amagar el hábito también funciona retrospectivamente. Hacer como que he hecho.

Supón que has decidido meditar todas las mañanas, pero esta mañana camino del trabajo, cuando estás en el metro o en el autobús, te das cuenta de que no lo has hecho, no tenías ganas o no tuviste tiempo. Bien, no pasa nada.

Puedes amagar el hábito retrospectivamente: cierras los ojos y observas tu respiración durante 60 segundos. Ya está.

Con eso has hecho honor a tu intención de meditar todas las mañanas. El sentido de culpa se mitiga y has ratificado tu compromiso con la meditación, has renovado tus hábitos matrimoniales tras la infidelidad.

No son los 30 minutos planeados en tu dojo doméstico, no había olor a incienso ni una acogedora penumbra, sino más bien el ajetreo de gente entrando y saliendo, el traqueteo y la conducción  espasmódica  del autobusero, pero has hecho honor a la intención y te has reconciliado con la flojedad de tu voluntad.

Has evitado el fenómeno “De perdidos al río” y la pendiente resbaladiza que te hubiera conducido  al deterioro del ritual de meditación.  Estás reconduciendo la desviación y retomando el rumbo. Esto es lo que cuenta.

Enlaces relacionados

Cómo convertirte en el Stanley Kubrick de tu mente

El escenario de un teatro:  el telón se abre en la mañana y ahí están los actores interpretando una pieza. Durante todo el día, sigue la función hasta que llegada la noche  se baja el telón  y los actores se van a descansar o confraternizar entre ellos hasta el día siguiente.

No todo es controlable por el director. Intenta mantener un guión o propósito y coordinar a los intérpretes. No es trabajo fácil. De hecho, su control es limitado. Imagina una obra de teatro donde continuamente están entrando y saliendo personajes que  no siempre siguen el guión.

 

8088893416_2d383798c9_z
En flickr: https://flic.kr/p/djMGcA

 

A veces se le cuelan actores detrás de las bambalinas, que no habían sido llamados, o  irrumpen espontáneos, personas del público que saltan al escenario sin haber sido citados, ante el pasmo del director; otras veces se escapan profesionales cuando más se les necesita, o actúan de forma errática porque han dormido poco o aparecen a trabajar borrachos, o improvisan sobre la marcha siguiendo su  inspiración y desafían las órdenes del director.

Muchas veces, la obra cuidadosamente planificada se convierte en una suerte de performance o teatro de improvisación, donde la acción se despliega en respuesta a las interacciones no previstas de  actores y  público,  y emergen pautas de comportamiento y giros de la historia que no podían haber sido previstos inicialmente.

La conciencia como escenario

La conciencia se puede comparar con un proyector de potencia variable que ilumina en cada momento una zona de la mente. Allá donde está iluminado está nuestra conciencia. En psicología cognitiva, el material que manejamos conscientemente  se llama memoria de trabajo (working memory): son los contenidos mentales de los que somos conscientes: los actores en el escenario más las operaciones de combinación y manipulación de esos contenidos.

 

14714004939_cfae6c3d4c_z
En flickr: https://flic.kr/p/oqe83k

 

El director  supervisa  los contenidos y las operaciones mentales, esto es, la escena  interpretándose en cada momento y los actores que intervienen en ella. José Antonio Marina [1], el filósofo español,  lo ha llamado Yo Ejecutivo o Yo negociador, porque tiene que poner de acuerdo a muchos recursos mentales para dotar de una cierta coherencia a las piezas interpretadas. A través de  guiones, metas o proyectos coordina la ejecución de la pieza que está representando.

La misión del director es observar lo que ocurre en el escenario, la escena actual, compararla con el guión de la obra que está intentando interpretar y hacer los cambios pertinentes en el momento adecuado; por ejemplo: este actor ha de salir ahora, y este otro ha de entrar , y justo después estos dos entran en una conversación mientras los otros se quedan a la escucha esperando su intervención.

A veces, es cierto, el Yo Ejecutivo está ausente, las inhibiciones se reducen, las intenciones se olvidan momentáneamente, y los lunáticos dirigen el hospital psiquiátrico.

En la vida mental, la conciencia es la excepción

Pero en la vida mental, como  en el teatro, la conciencia y los actores en el escenario son minoría;  la gran mayoría  está en los contenidos inconscientes, en el público que está en el patio de butacas y otros actores preparándose para intervenir detrás de las bambalinas.  El inconsciente y su dinamismo es influenciable pero no controlable por el director escénico:  tiene una cierta idea de lo que puede aportar, conoce lo que ha hecho en el pasado, puede darle instrucciones para ejecutar planes previos, pero tanto la entrada y salida de personajes (emociones, pensamientos, impulsos) como su comportamiento e interacciones es en ocasiones imprevisible.

A esa parte inconsciente, solo conocida en parte, no controlable directamente aunque sí influenciable, la he hemos llamado Mr. Hyde [2], por su carácter oscuro, indómito, salvaje.

 

Mr Hyde

 

José Antonio Marina asigna un nombre más descriptivo y aséptico a nuestro Mr. Hyde: Yo Ocurrente o Inteligencia Generadora, puesto que es la fuente de ideas y de conexiones  mentales que son la materia prima con las que opera el Yo Ejecutivo o director escénico de la mente.

La inteligencia creadora, la inteligencia humana, es la inteligencia generadora de ocurrencias dirigida por proyectos. Los proyectos , que se terminan traduciendo en guiones mentales, son la intersección entre la posibilidad imaginada y la materia prima de la realidad.

En el artículo Entrenando a Mr. Hyde iniciamos a una aproximación a la autorregulación de la vida mental a través de la formación de hábitos, las intenciones de ejecución [3] y las pautas para domar al inconsciente con el fin de que nuestros automatismos jueguen a nuestro favor y no en contra de nuestras intenciones y planes conscientes.

La multitarea es realmente cambio rápido de tareas

En el escenario no caben muchos actores, casi todas las personas están en el patio de butacas o esperando su turno entre  bambalinas. En el caso de una ópera puede haber decenas, pero en la mente humana son muchos menos, alrededor de cuatro. En psicología cognitiva, reciben el nombre de “chunks” o unidades de contenido manejado conscientemente.

Si permitimos la entrada de más actores en el escenario, se genera sobrecarga cognitiva, unos actores empujan a otros, quitan la palabra a otros, algunos caen del escenario al patio de butacas y la acción se vuelve errática: imagina una situación de tu vida en que navegas en una tempestad emocional en que tienes montones de emociones y pensamientos contradictorios y turbadores invadiendo el espacio de tu conciencia. Por ejemplo, estás a punto de divorciarte o dejarlo con tu novio.

O —no imagines— piensa en un día de trabajo: estás hablando por teléfono con un cliente, mientras echas un vistazo a la bandeja de entrada del correo, en tu campo visual tienes a un colega que está hablando voz en cuello y no te deja oír del todo al cliente, buscas una factura en tu escritorio porque  necesitas un número de identificación fiscal, y por el rabillo del ojo ves que tu jefe se acerca a tu puesto con cara de pocos amigos…

El escenario es la memoria a corto plazo, es la información que podemos manipular conscientemente en cada momento, es una pizarra mental donde podemos escribir nuestras operaciones mentales; pero la pizarra es muy pequeña, enseguida se llena de actores compitiendo unos con otros por el escaso espacio disponible, lo que se traduce en estrés, caos mental y frustración.

 

8069884413_8f992a695e_z
El escenario de la conciecia es pequeño y enseguida se satura. En flickr: https://flic.kr/p/di7gua

 

Cuando hacemos multitarea, realmente no estamos ejecutando varias actividades a la vez, más bien  cambiamos rápidamente de actores y papeles, que entran y salen rápidamente del escenario con sus escenas sin concluir.

Solo es posible hacer verdadera multitarea cuando alguna de las actividades es automática y no requiere actividad cognitiva ejecutiva, como respirar o conducir mientras hablas con el copiloto;  en este último caso, si de repente entras en una calle o carretera no familiar, dejas de hablar para aumentar el foco en la conducción y liberar espacio mental para la percepción del entorno físico.

 

multitasking secretary with phones

 

Los actores que están en una escena (escribiendo un informe, por ejemplo) son rápidamente desalojados por otro grupo de actores con papeles distintos (para consultar la notificación en el smartphone o el último mensaje de whatsapp o una nueva publicación en el muro de facebook); cuando el director escénico se da cuenta de la interrupción, rápidamente manda volver a la escena originaria y cambiar nuevamente de actores, y así continuamente durante toda la jornada de trabajo.

En el mundo de la acción, la rutina es la regla

Para ejecutar una buena actuación, necesitamos muchos personajes y papeles. Hay conciencias donde siempre están los mismos actores repitiendo el mismo papel. Un director de cine compulsivo tipo Stanley Kubrick  trae una y otra vez a los mismos actores con el mismo guión y les obliga a interpretar una y otra vez la misma escena hasta alcanzar la perfección.

 

Kubrick

 

[…] Decir que Kubrick es un perfeccionista es un eufemismo: su intención fue rodar las escenas tantas veces que agotara a sus actores y se olvidaran que las cámaras estaban ahí. Durante el rodaje de “Eyes Wide Shut”, el director rodó 95 tomas de Tom Cruise pasando a través de una puerta.

…Cruise estaba tan ansioso de dar lo que quería al legendario director que desarrolló una úlcera. Nunca se lo dijo a Kubrick.

…Cruise no es el único actor que rodó docenas de tomas. Vinessa Sha, que hizo el papel de prostituta, recuerda haber rodado unas 90 veces la misma escena.

…Si Kubrick no hubiera muerto antes de que la película se acabase, estaría todavía haciendo ajustes hoy, como hizo con The Shinning después de aparecer en pantallas. “Creo que Stanley hubiera seguido  retocando la película veinte años más”, dijo Kidman. “Estaba todavía retocando y dando vueltas a películas que había rodado hace décadas. Nunca estaban acabadas. Nunca eran lo suficientemente perfectas.”

—Fuente: Huffingtonpost.com [4]

 

Nos puede sorprender conocer estos datos de un director como Stanley Kubrick al borde del trastorno obsesivo-compulsivo; bueno, no “al borde”, sino chapoteando en el trastorno. Pero yo te preguntaría lo siguiente:

“Del día que has vivido hoy, ¿qué parte es diferente, sorpresiva, novedosa, creativa? ¿Realmente has sorprendido a ti mismo o a otra persona con algún comportamiento “out-of-character”(que sale de tu interpretación habitual)? Si tuvieras que apostar por cómo va a ser tu vida en la próxima semana, ¿apostarías a que va a diferir mucho de lo que te ha ocurrido esta semana?”

La diferencia entre el Yo Ejecutivo en tu conciencia, y Stanley Kubrick dirigiendo películas no está tanto en la variedad de las “tomas” de tu conciencia (escasas y repetitivas), las escenas que representas cotidianamente, sino en que Stanley busca la perfección y acercarse a un ideal mientras que tú repites una y otra vez la misma escena y supervisas las escenas con ojos vidriosos o duermes la siesta.

Quizá la culpa no es tanto del director como de los  actores, que han entrado en la rutina de acaparar el escenario impidiendo la entrada de otros nuevos,  que no tienen muchos registros y se han acomodado en un papel que les resulta cómodo y por eso repiten día tras día. Mitad por costumbre, mitad por incapacidad, los otros actores no se atreven a intervenir y el director, que no quiere alborotos y costosas negociaciones ni tiene tiempo para experimentos, se aferra a las mismas escenas, como si con ellas bastara para interpretar toda la obra.

El Yo Ejecutivo o director escénico de la conciencia actúa habitualmente siguiendo el principio de dirección por excepción: mientras no ocurra nada que se salga de lo habitual, no interviene, deja hacer. La intervención del Yo ejecutivo es un proceso mental costoso, requiere energía, y sigue el principio de economía cognitiva: “cuanto menos intervenga mejor”, “si no está roto no lo arregles”.

En resumen, el fin del pensamiento consciente es crear  soluciones o guiones suficientemente buenos como para poder evitar el pensamiento consciente y la necesidad de creación de nuevos guiones.

 

Meiozation
A la izquierda: búsqueda de soluciones o nuevos guiones ante un nuevo problema.                                                             A la derecha: camino mental o guión mental ante situación familiar

Casting del reparto

Pero no  siempre hay un guión adecuado: surgen problemas o nuevas situaciones, cambian los gustos del público, o los antiguos guiones dejan de funcionar. Es aquí donde el director ha de remangarse, y, de acuerdo al principio de dirección por excepción,  poner todos sus sentidos en juego y tomar el control.

La inteligencia creadora  se puede definir  como lo que hacemos  cuando no sabemos qué hacer. Si sabes qué hacer, no hay necesidad de pensamiento consciente y acción deliberada.

El director puede proporcionar  algo de estructura a la improvisación, para que el alboroto de la conciencia no degenere en caos, pero ha de ser flexible porque necesita probar muchas posibilidades con nuevos actores y con nuevos papeles y escenas.

Este es el juego creador combinatorio de la inteligencia. Lo que vamos a encontrar en la mente es una mezcla de comportamiento automático y previsible, de obras enlatadas y mil veces vistas,  y de teatro de improvisación, donde hay que reaccionar a las circunstancias en tiempo real.

 El director puede querer nuevos actores y no bastarle los que están ya en la escena ni siquiera detrás de las bambalinas, en el preconsciente  esperando su turno; ha de buscar nuevas caras, reemplazar a algún actor, probar otras posibilidades, dejar que otros contenidos  interaccionen y probar nuevas mezclas, quizá cambiando el guión sobre la marcha, introduciendo frases o descartando diálogos.

¿Dónde encuentra las nuevas caras para una escena o una obra que nunca antes ha interpretado?

¡En la oscuridad del patio de butacas! Allí hay centenares de posibles actores (en el inconsciente o Inteligencia Generadora realmente hay miles, millones) . El director tiene una idea de quién puede necesitar y lo busca en la memoria a largo plazo, en el contenido mental no activado pero que puede ser útil en la escena siguiente.

Echa un vistazo a las primeras filas y allí encuentra un rostro interesante o alguna persona ansiosa de actuar que puede aportar un nuevo registro o que resulta ser el intérprete perfecto para este preciso momento.

 

4634075161_5ca994b423_z

 

El espectador se levanta de su butaca y salta al escenario, el director expulsa a un viejo actor pidiéndole que ceda su puesto y  a regañadientes este sale de la escena. El director da unas pocas órdenes , transmite su intención, marca pautas  y el nuevo grupo de actores empieza a trabajar.

Creación y descanso deliberado

El proceso de sustituir unos actores  por otros no es siempre tan rápido, a veces no se encuentra de inmediato al adecuado para la escena. El director puede tener en la punta de la lengua el actor  que tendría que intervenir en un momento preciso, pero sin dar con él. No lo encuentra en las primeras filas (preconsciente). Pero el patio de butacas y los palcos son inmensos (la memoria a largo plazo) y si persevera terminara encontrando la persona o personas que desarrollen la siguiente escena.

A veces, el director se cansa, desespera y renuncia temporalmente; es como hacer un descanso en la obra y dejar que público y actores tomen un refrigerio y se relajen. En estos descansos en los que no hay un foco deliberado de la conciencia, el público en el patio de butacas puede confraternizar, cambiar de lugar, formar nuevos grupos, contarse chistes, conversar entre ellos.

Es probable que cuando se retome la obra, tras adoptar una actitud contemplativa y el descanso deliberado, el director se encuentre con un grupo de actores nuevos en las primeras filas dispuestos a ejecutar la escena que antes se resistía y que después de unos cuantos ensayos resuelva la necesidad o problema dramático planteado.

Platón sugirió una metáfora para las ideas:  son como pájaros revoloteando en el aviario de nuestras mentes. Para que las aves se posen en el suelo,  necesitamos periodos  de calma libre de intenciones y propósitos.

 

8015120109_32b48f58a0_z

 

Si quieres experimentar directamente el efecto del pensamiento concentrado y el efecto del descanso o distracción para dar con soluciones creativas, intenta resolver el acertijo que planteé en este blog Juego Sucio en la fontana [5]. Date una semana para resolverlo. Solo después, consulta la respuesta. Pista: cuando des con la solución, sabrás que es LA respuesta, no tendrás dudas.

Nota: La solución está en el artículo Experiencias ajá [6]. Pero no la mires hasta pasada una semana.

Metacognición, atención plena y orden de parada

Hay un concepto en psicología cognitiva que recoge muchos de los procesos que he mostrado con la analogía del escenario de la conciencia y su director escénico: metacognición [7]. Literalmente significa “conocimiento sobre el conocimiento”, o “pensamiento sobre el pensamiento”. Tiene varios componentes, como en nuestra metáfora escénica:

  1. Observar lo que está ocurriendo en la escena, y tomar conciencia de los procesos mentales
  2. Ordenar qué actores deben entrar en escena en cada momento y orquestar sus interacciones.

Para la primera función, es conveniente desarrollar un potente Yo Observador, lo que hicimos en nuestro curso de Atención plena [8] el año pasado cuando entrenábamos la capacidad de detectar emociones, impulsos y pensamientos.

El Yo observador experto es el equivalente a un director muy atento a los detalles de la acción en escena.

La segunda función  tiene varios elementos; hay dos especialmente importantes:

A) La “Orden de parada”: cortar la ejecución de un comportamiento o escena en el momento en que deje de ser útil o sea contraproducente o se quiera mejorar.

B) La  “Orden de inicio” de un nuevo comportamiento.

Después de parar la ejecución de una escena, el director escénico o cinematográfico puede  iniciar una nueva toma con variaciones con los mismos actores interpretando la misma escena, como Kubrick ordenando a Tom Cruise que pase 95 veces por una puerta hasta que se acerque a su ideal de perfección. También puede decidir ejecutar una escena distinta que contribuya mejor a la trama o el efecto dramático buscado.

En el Curso de perseverancia [9], también el año pasado, dedicamos otras doce semanas a fortalecer nuestras órdenes de inicio y de parada para decir no a impulsos y sustituir acciones por otras más eficaces.

Ambos cursos, el de atención plena y el de autorregulación y perseverancia, siguen disponibles en el blog para que entrenes estas habilidades metacognitivas.

Mi amigo bloguero Iván Entusiasmado acaba de iniciar un proyecto dedicado a cambiar sus guiones o protocolos habituales y diseñarlos conscientemente para una máxima eficacia: El Proyecto 0 [10].

 

12041421074_35863d6f01
Proyecto 0. Flickr: :flickr.com/photos/pinksherbet/12041421074/

 

Es un proyecto ambicioso, yo diría que megalomaniaco, pero deliciosamente artístico: pretende ejecutar la obra de sus días con gracia y eficacia. Su primer protocolo, el Protocolo de despertar #P0 [11], diseña una coreografía de movimientos desde que abre los ojos en la cama por la mañana hasta el momento del desayuno. Tiene en cuenta si ha sonado la alarma o si simplemente ha abierto los ojos porque le apetecía, si es día de trabajo, si lleva puesta la férula dental, etc.

Si alguna vez pensaste que mi marca de minimalismo era demasiado reglamentista o robótica,  esto te va a parecer ciencia-ficción.

 

Android with Depression
Homo Minimus intentando asimilar las implicaciones del Proyecto 0 de Entusiasmado

Resumen sobre el escenario de la conciencia

En cada momento, solo pueden estar unos pocos actores en el escenario porque el espacio disponible es siempre pequeño. El director ha de elegir juiciosamente quién ha de continuar y quién ha de abandonar la escena para que la obra siga funcionando.

El director escénico de la mente, lo que hemos llamado Yo ejecutivo o Yo negociador, no puede controlar los procesos inconscientes que se dan entre el público en la butaca o en los actores tras bambalinas, pero sí puede hacer que algunos grupos de pensamientos o actores estén más cerca del escenario, y procurar las recombinaciones a través de pausas y descansos estratégicos cuando los ensayos en el escenario de la conciencia parecen no estar llevando a ninguna parte.

El juego de combinación y recombinación del material en el inconsciente mientras no se persigue ningún objetivo deliberadamente está en la base de los  procesos de creación que tan misteriosos nos parecen. Los problemas que aparecían insolubles de repente se vuelven cristalinos y una solución, aparentemente venida de la nada, aparece.

Cuando los actores adecuados están en escena y la escena es la adecuada para el propósito o intención, el director se limita a observar lo que ocurre para considerar si algún cambio mejoraría la escena. En cualquier momento, puede dar la orden de parada “¡corteeeen!” y dar instrucciones para quese cambien los actores, se repita o se cambie la escena.

La capacidad de observación y monitorización del escenario de la conciencia y la habilidad para cambiar de actores, papeles o estrategias interpretativas son los componentes esenciales de la metacognición, de una buena dirección escénica del espectáculo de tu mente.

De esta dirección depende en última instancia el aplauso del público.

Referencias

Minimalismo: exuberancia y simplicidad

Hay una anécdota sobre Picasso, probablemente apócrifa,  en la que se  cuenta que estaba en un compartimento de tren en un viaje por el sur de  Francia; un hombre lo reconoció y entabló conversación con él.  El viajero le dijo que su pintura no le acababa de convencer porque  “no era realista”.  A lo que Picasso respondió “¿Qué quiere decir con que ‘no es realista’? “. El hombre, confrontado respondió: “Pues que no es realista, que no es real, está claro, que le falta vida, usa unas pocas líneas y figuras geométricas”.

 

Les-Demoiselles-d-Avignon

 

Picasso siguió inquiriendo: “Pues no sé a qué se refiere con eso de que mi pintura no es realista, ¿puede ponerme un ejemplo de algo que sea realista? No lo acabo de entender. ”. El hombre ya un poco molesto sacó una fotografía de su mujer de la cartera y dijo triunfante: “¿Ve a mi mujer? , ¡Esto es realista!». A lo que el pintor espetó “pues qué pequeñita y plana es su mujer…”

Cualquier representación humana es una simplificación, incluso la aparentemente más completa y compleja. Si no lo fuera, nuestros  cerebros serían incapaces manejar computacionalmente esas representaciones. Un mapa del mundo que fuera tan grande como el mundo que representa no sería de ninguna ayuda.

 

foto hiper-realista huevo
Este dibujo hiper-realista que parece una foto y casi más huevo que el mismo huevo es también una simplificación que representa (y distorsiona) aspectos del huevo real. Más dibujos del artista aquí: http://www.designfaves.com/2015/02/hyperrealistic-paintings-of-mouth-watering-gourmet-food

Una buena simplificación, un buen modelo mental, capta lo que hay de esencial o lo más importante para un propósito determinado y permite mantener  y manipular la información correspondiente. La misma percepción sensorial, en toda su riqueza, es un pálido reflejo de la realidad subyacente, un modelo también simple de lo que hay ahí fuera. No nos queda más remedio que simplificar si queremos obtener guía para la acción.

El cerebro cuando predice o anticipa el resultado de una acción es como un ordenador que  simula  la realidad a través de un modelo  matemático desplegándose en el tiempo: parte de unas condiciones iniciales y unas leyes o reglas de transformación y obtiene una predicción que usamos en nuestro proceso de decisión.

Por eso, cuando el hombre práctico o el hombre de mundo se burla de los hombres de ciencia y de sus teorías, y declara que le dejen de teorías, que él es un hombre de  acción, no sabe de lo que está hablando. Un hombre práctico que busca seleccionar un curso de acción  depende tanto de las teorías como un profesor universitario de ciencias (de los profesores de humanidades, hablamos otro día), solo que sus teorías son más simples, poco o nada argumentadas  y menos sometidas a la crítica racional.

Habitualmente, como dijo Keynes, detrás del hombre de acción, del hombre de Estado, hay varios economistas muertos hace décadas cuyas teorías quedaron obsoletas mucho tiempo atrás, pero que el hombre autodenominado práctico sigue empleando porque no conoce otras mejores.

 

keynesjm
El economista John Maynard Keynes, el intelectual más influyente del siglo XX. Posiblemente no haya nada más práctico que una buena teoría (aunque en el caso de Keynes, algunas de las más influyentes sean malas…)

En el minimalismo existencial pretendemos hacer algo parecido a lo que hace un científico: creamos teorías del mundo y de nosotros mismos que son útiles para nuestros propósitos  y que cuentan con  diversos grados de abstracción. También consideramos que cuanto más verdaderas sean, mejores serán nuestras predicciones y decisiones.

Cuando se nos crítica por teóricos o porque no tenemos en cuenta la rica textura de la vida y sus complicaciones, podemos aducir lo mismo que Picasso: que todos simplificamos y que nuestras simplificaciones intentan resolver problemas; en nuestro caso, problemas existenciales.

Tan simple como podamos

Mira este  dibujo de una madre amamantando a su bebé:

 

mujer con niño picasso

 

Ahora echa un vistazo a este otro más realista de una escena similar de una madre con su bebé:

 

Mujer con niño otro autor

 

Quitando tu gusto por la representación más naturalista o la más abstracta, ¿cuál crees que capta mejor la esencia de la maternidad y la relación entre la madre y su  hijo?

Mi respuesta es que la economía de líneas del primer dibujo , que resulta ser de Picasso,  capta mucho mejor en unas pocas líneas  y en toda su simplicidad la maternidad.  En esos trazos, pocos pero bien puestos, se recoge un aspecto de la realidad difícil de poner en palabras. Esta es  la función cognitiva del arte: usar sonidos, trazos o materia para transmitir un sentido profundo, difícil de condensar y captar de otra manera.

Esta sería una analogía pictórica para lo que pretendo lograr con mi filosofía del  minimalismo existencial: captar lo esencial de la realidad , reducirlo a su síntesis más profunda, practicar la economía de medios y  sacar el meollo a la vida.

Pero no más simple de lo que es posible

La discusión anterior nos podría llevar a pensar, erróneamente, que menos es siempre más o mejor. Los minimalistas, según esta concepción, serían un tipo de ascetas del siglo XXI, casi quietistas,  que siempre hacen lo menos o lo hacen siempre con los medios más reducidos.

No digo que no me gustaría que así fuera, pero mi creencia es que no es posible, que no es posible hacer lo mínimo si aspiras a lo más.

En realidad, creo que en muchas cuestiones existenciales, entre ellas la invención  y el descubrimiento propias de la actitud existencial creadora, es justamente lo contrario: hay que privilegiar la cantidad a la calidad: miles de pasos tentativos inciertos, torpes, provisionales, para quizá alcanzar una idea que valga la pena.

 

Escoge la cantidad porque la calidad ya viene sola
Anca Balaj argumenta persuasivamente la preferencia por la cantidad sobre la calidad en la creación: http://creatividad.ancabalaj.com/2015/02/cantidad-y-calidad.html

Los procesos evolutivos suelen ser derrochadores, precisamente porque sin derroche no se pueden testar nuevas direcciones y combinar miles de elementos con la esperanza de dar con uno un poco mejor.

 Puede que el producto minimalista sea en ocasiones terso, sencillo, elegante como una ecuación matemática o como un dibujo de Picasso, pero no creo  que el proceso minimalista deba o pueda ser así. Sería irracional pensar que podemos alcanzar lo más con lo menos, por muy bien que administremos los recursos.  Cuantos más recursos de tiempo y atención tengamos, más margen para obtener mejores resultados tenemos.

En el artículo El minimalismo existencial en cien frases una lectora me decía que estaba bien, pero que esa lista no era minimalista, que eran demasiadas frases. Le repliqué fastidiado: “¿Demasiadas frases en la lista comparado con qué?”, a lo que replicó: “comparada con un lista más corta”.

Finalmente contraataqué con una declaración de principios:

Las cosas han de hacerse todo lo simples y cortas que se pueda, pero no más, so pena de no decir nada o de eliminar algún esencial.

Podía haber escrito “Menos es mejor” o “Menos es más” y olvidarme del resto de las frases, pero tengo la sensación de que no sería lo mismo.

No hay que confundir el minimalismo con hacer siempre lo mínimo.

Si quiero transmitir la esencia del minimalismo necesito al menos cien frases; las síntesis del tipo «Menos es mejor», al igual que las definiciones, solo suelen ser útiles al final del proceso, como recordatorio, cuando ya has hecho todos los experimentos y trabajado para comprender en profundidad.

Hago tantos dibujitos…

El otro día me llamó la atención en twitter esta viñeta tan sencilla y llena de significado, es como un aforismo de esos que dan que pensar y explotan en un montón de significados:

 

El autor es Amarillo Indio, puedes seguirle en twitter: @amarilloindio

Pero me gustó más todavía  la respuesta de Amarillo Indio a la alabanza de uno de sus seguidores:

@amarilloindio Amigo, está es maravillosa.

@Kartoffelmensch Gracias, hago tantos dibujitos que algo ha de funcionar 🙂

Hago tantos dibujos que algo ha de funcionar.

¡Esta sí que es una frase de artista!

Exuberancia  metódica

Esta última anécdota me permite conciliar mi obsesión con la concisión y la simplicidad  con algunas otras ideas que repito una y otra vez en este blog:

Cómo leer un libro con atención plena (1ª parte)

Rafael Tejado, del blog Máster en independencia, nos visita para obsequiarnos con un experimento intelectual especialmente interesante para los informívoros y demás trabajadores del conocimiento.

cHnstSwgEn el primero de los dos artículos, nos presenta un método de lectura minimalista con atención plena tremendamente potente. Pretende aplicar el método a The Obstacle is the Way, un libro sobre estoicismo y el arte de transformar la adversidad en oportunidad.

En el segundo artículo, después de poner en práctica su método y leer el libro, nos lo reseñará e  informará de los resultados del experimento.

Este es uno de los artículos más útiles que os encontraréis en el blog. Disfrutad.

Esta es una entrada para todos aquellos que pasan horas y horas leyendo. A los que los libros les abrasen las yemas de los dedos circulen, por favor. Aquí no hay nada que ver.

Sobre todo, esta es una entrada para los que leemos por algo más que mero entretenimiento. Ya sea por necesidades estudiantiles o laborales, o por el simple gusto de aprender cosas nuevas. La cuestión es que pasas mucho tiempo delante de libros y probablemente tengas la sensación de que podría ser menos, que no sacas el provecho debido por el tiempo que inviertes o que tienes una tonelada de libros pendientes de lectura y te entran las prisas. O por lo menos a mi me pasaba eso.

6607720433_08f4804719_z
¿Demasiados libros? Flickr: https://www.flickr.com/photos/runnever/6607720433

 Muchas veces la solución que se plantea es la lectura rápida. Muchos libros hay escritos sobre la materia y más son los cursos que pueblan internet asegurándote que podrás leer 1000 palabras por minuto (guau).

Sea verdad o no, después de intentarlo un par de veces llegué a la conclusión de que para mi no es la solución idónea al problema. Seguramente sea puro autoconvencimiento, pero creo que coger un libro no es simplemente una cuestión de extraer información. Es algo más.

 Leer es el momento tranquilo en el que reflexionas y aprendes, no es una carrera. Es el momento que pasas con algunas de las personas más inteligentes que han vivido. No es algo por lo que hay que pasar como una tromba. Hay que saborearlo, disfrutarlo y hacerlo deliberadamente.

 Esta cita es del autor del libro que me ha llevado a escribir como invitado en este blog. Su nombre es Ryan Holiday, y el libro se titula The obstacle is the way. Es un libro que busca la aplicación práctica de la filosofía estoica, ya de por si una disciplina con una orientación bastante práctica. Interesado por el tema, Homo Minimus me pidió que escribiera una doble entrada sobre el libro. Una previa a su lectura y otra posterior.

8193079579_0684a7abb9_z
La mentalidad experimental es la marca de fábrica de este blog. En flickr:  https://flic.kr/p/dtZF7K

Así que decidí tomarme esta oportunidad para hacer un pequeño experimento sobre cómo sacar el mayor rendimiento a la lectura de un libro desde la perspectiva de la atención plena y el compromiso total con lo que estás haciendo.

Para ello utilizaré esta primera entrada para marcar las actividades claves de ese experimento junto con su justificación más o menos teórica. Y ya la segunda parte tratará más sobre el estoicismo y todas las lecciones importantes que haya extraído del libro, junto con los resultados del experimento.

El experimento

Objetivo

Dar con un método de lectura basado en la atención plena.

Puntos clave

Entre las condiciones que debe cumplir el método se incluyen:

  • Fácil de poner en práctica. Si es un proceso demasiado laborioso o denso las probabilidades de éxito son bajas.
  • Reducir el número de libros leídos y maximizar los beneficios de cada libro.
  • Favorecer la fijación de ideas y la puesta en práctica de las mismas.
  • Convertir la lectura en un momento de reflexión y no en una carrera.

Actividades que voy a realizar

  1. Previo a la lectura
    1. Hacer una investigación previa de las ideas que puedo encontrar por internet, incluyendo reseñas y opiniones.
    2. Revisar el índice, la contraportada, y ojear el libro por encima para hacerme una idea mayor del contenido.
    3. Plantear 3 preguntas que quiero responder cuando acabe de leer.
  2. Durante la lectura
    1. Dialogar con el libro mientras leo, haciendo anotaciones y marcando los pasajes que llamen mi atenció. Marcar las páginas que hayan sido tocadas para poder volver a ellas.
  3. Después de la lectura
    1. Nada más terminar redactar 3 conclusiones y 3 aplicaciones que le podría dar a lo leído.
    2. Una semana después revisar el libro y pasarlo a tarjetas 10×15.
    3. Escribir reseña del libro para Homo Minimus.
    4. Escribir conclusiones del experimento de lectura de atención plena. (Ampliar el experimento a otros 5 libros más si el experimento resulta exitoso).

Preguntas que responder tras el experimento

Al acabar el experimento, responderé a las siguientes preguntas para analizar los resultados y ver puntos donde podré mejorar el sistema.

  • De todas las actividades realizadas… ¿Cuáles han dado el 80% de los resultados?
  • ¿Qué actividad ha producido mayor fricción?
  • ¿Se puede añadir/eliminar algo?

 Fuentes del experimento

 Justificación de las actividades

Si tuviéramos que resumir los problemas a los que nos enfrentamos, serían los siguientes:

  • Exceso de material -> Dificultad para elegir el material adecuado.
  • Gran inversión de tiempo necesaria. Riesgo coste de oportunidad.
  • Mentalidad de coste perdido
  • Dificultad de retención
  • Extraer verdaderos beneficios de la lectura. Crecer.

Poniéndonos un poco filosóficos, quizás la pregunta clave aquí sería: ¿Por qué leemos?

Yo diría que más allá del entretenimiento ya descartado al principio de la entrada, lo hacemos por la necesidad de aprender y crecer. Los libros son una de las principales y más baratas fuentes de conocimiento que tenemos a nuestra disposición.

8330702243_d03d8aaa2d_z
El conocimiento ocupa lugar y tiempo. En flickr: https://flic.kr/p/dGa2xi

Sin embargo, sabemos que solo con leer no basta. Si no, piensa en los últimos libros que has leído e intenta recordar de qué iban, aunque sea solo por encima. Difícil, ¿verdad? Y encima le dedicaste unas cuantas horas para acabarlo, para luego no acordarte de nada.

Las orientaciones que he seguido tanto de Homo Minimus como de Ryan Holiday van precisamente encaminadas a mejorar ese retorno de la inversión de tiempo que hacemos cada vez que cogemos un libro. Homo Minimus desde una perspectiva más simple, con su regla del 3+3+3, pero en general primando la calidad sobre la cantidad.

Antes de la lectura

La primera fase del proceso resulta fundamental para vencer la primera problemática a la que nos enfrentamos: entre todo el material que tenemos disponible para leer… ¿Qué debo elegir?  O dicho de otro modo “Tú, libro que estás ahora mismo entre mis manos, ¿por qué debería leerte?. Dime, ¿qué voy a encontrar en tu interior?”.

Traducido a las actividades del experimento, sería revisar el libro por encima, ojear el índice y ese tipo de cosas que te permiten hacerte una idea de qué va.

Pero si quieres ya bordarlo, nuestro amigo Ryan tiene una recomendación especial para ti: Reviéntate el final. ¿A quién le importa cómo acaba el libro? Esto no es una novela de misterio. Lo importante es entender el por qué de las cosas que se tratan en el libro, no el qué. Si con anterioridad sabes las afirmaciones básicas, los contenidos fundamentales, te liberará la mente para poder profundizar en los significados de lo propuesto. Entender los porqués y plantearte si estás de acuerdo o no.

4343871865_998315b625_z
Un libro de no ficción no es una novela de misterio: averigua quién mata a quién justo al comienzo. En flickr: https://flic.kr/p/7BRtLv

Debes gastar tu energía en descubrir si el autor está en lo cierto y cómo puedes beneficiarte tú de ello.

Por eso, antes de leer haz una pequeña investigación. Busca reseñas sobre el libro, resúmenes de las ideas clave y opiniones de lectores previos. Las opiniones de tres estrellas de Amazon son una buena fuente de información, ya que no son ni fans acérrimos ni haters descarados. Valoran los puntos fuertes pero también exponen las debilidades y carencias del libro, abriéndote a todas las posibilidades. Goodreads también es una buena fuente de información.

Con todo el bagaje adquirido, es el momento de seguir a Homo Minimus y plantearte las 3 preguntas que te gustaría poder responder tras la lectura. Como bien dice:

Con las preguntas, estás motivando la lectura y determinando blancos de información. Relacionas tus intereses, objetivos, proyectos con lo que estás a punto de leer. Con ello procuras una lectura más activa.”

 Bastante claro. ¿No crees?

Durante la lectura

Ya con las manos en la masa… Bueno, cambiemos la masa por un lápiz. Y haz el libro tuyo. Es la hora de dialogar con él. Y lo digo en serio. Leer página tras página sin pararte ni un segundo es casi como si no leyeras. Implícate un poco en la lectura.

6796113096_6e16a97542_z
En flickr: https://flic.kr/p/bmxRDJ

 Subraya los pasajes que:

  1. Te resulten interesantes
  2. Te hagan pensar
  3. Sean importantes para el libro

Escribe en los márgenes las cosas que se te ocurran. Hazle preguntas al libro. Insúltale cuando no estés de acuerdo si lo sientes necesario. Lo peor que puedes tener mientras estás leyendo es indiferencia. ¡Implícate!

Hay a quien le llama a este tipo de prácticas marginalia, y son muchas las grandes figuras de la historia que la han empleado.

Una recomendación: marca todas las páginas donde hagas anotaciones o subrayes. Será importante para la fase posterior a la lectura. Puedes hacerlo con banderillas de esas de post-its o doblando las esquinas de los libros.

libro anotado
Un libro es como un/a amante: no es un jarrón chino, no se va a romper,  ¡has de meterle mano!

Si tienes objeciones con la idea de “mancillar” un libro de esta manera, te propongo una metáfora un poco pasa de rosca. Lo que tienes con un libro debería ser como una relación de pareja. ¿Para qué tienes maromo o maroma? ¿Para tenerlo en un pedestal impoluto? No. Pues con los libros igual. ¡Hay que meterles mano y disfrutar del rato con ellos!

¡Ah! Y mientras leas no te olvides de leerlo TODO. Introducción, prólogo, notas, prefacio, epílogo… Que al final son pistas que te llevarán a una mayor comprensión.

Aunque aquí me permito la licencia de aconsejarte que si ves que no te aporta nada alguna de esas partes… Simplemente pasa. Igual que si después de cincuenta páginas leídas no has obtenido nada útil no seas cabezota. Salta un poco hacia adelante en busca de cosas más fructíferas y si aún así no hay nada no pierdas más el tiempo.

Recuerda: porque hayas dedicado unas horas a algo no estás obligado a terminarlo si es una basura o no encuentras nada valioso en ello. Hay miles de libros ahí fuera esperando que te calientes un poco la cabeza con ellos.

Eso si, no confundas el aburrimiento producido por la densidad y la dificultad de lo que estás leyendo con la falta de algo interesante y/o útil que aprender. Lo primero te hará crecer, lo segundo te hará perder el tiempo.

Después de la lectura

Nada más terminar la lectura, antes de que se te vaya la cabeza a otra cosa, completa las otras dos partes de la regla del 3+3+3: conclusiones y aplicaciones que le podrías dar:

Con las conclusiones, estás haciendo un esfuerzo de síntesis sobre el contenido del libro.

Con las aplicaciones, estás relacionando lo que has leído con tus metas y te aseguras de que tenga un valor que puedas poner en práctica.

 Por mi parte intento siempre buscar algún tipo acción respecto a lo que leo. Como mínimo escribir sobre el tema para jugar con los conceptos. Aunque no lo publiques en ningún lado, escribir es una forma fantástica de reflexionar sobre lo leído e integrarlo en ti mismo. Incluso dedicarte a contarle a todo el que pilles las conclusiones que has sacado del libro es una buena forma de convertir en algo útil el esfuerzo y tiempo dedicados.

Deja el libro reposar durante una o dos semanas. Pasado ese tiempo llegará el momento de revisar todo lo que anotaste desenfrenadamente y reactivarlo pasando las cosas que veas realmente relevantes al repositorio de ideas que tengas (y si no tienes ya estás tardando en hacerte uno). Es lo que en inglés llaman commonplace book y que en español no tiene una traducción clara.

Notas 15x10
Lo que escribes con la mano se queda en el cerebro.

En mi caso, yo sigo la versión del mentor de Ryan, Robert Greene, que usa tarjetas 15×10 donde va desgranando todo lo que lee para poder utilizarlo de forma independiente en futuros escritos, discursos, etc.

Si prefieres los formatos digitales, aplicaciones como Evernote son muy apañadas para estos menesteres. De todas formas, es muy recomendable hacer este proceso a mano porque te implica mucho más en cada idea que trasvasas.

Conclusión

Todo este proceso de primeras parece bastante largo y tedioso. Pero yo creo que será mucho más enriquecedor y profundo que el lanzarte a los libros al estilo kamikaze. ¿Qué espero conseguir con todo esto? Leer menos y multiplicar exponencialmente los beneficios que sacaré de cada momento delante de un libro.

Es lectura minimalista en estado puro. Inversión menor de tiempo, concentración al máximo y el placer de expandirte a ti mismo, tu conocimiento y tu realidad.

¿Funcionará? Cuando termine The Obstacle is the Way, encontrarás la respuesta en la segunda parte de este artículo, junto con las lecciones y conocimientos sobre la filosofía estoica que haya extraído de su lectura.

Mientras tanto, te invito a que compartas tus hábitos de lectura en los comentarios. Seguro que encontramos más formas con las que mejorar el experimento en futuras versiones.

Rafael Tejado se encuentra actualmente embarcado en  un Máster en Independencia. Puedes  seguirlo también en twitter @Teddyviking

Puedes leer la segunda parte de este artículo y conocer los resultados del experimento aquí: Cómo leer un libro con atención plena (2ªparte)

Lista de errores 2.0

 La lista de errores es  una lista de los errores cometidos día a día. Es una herramienta de productividad existencial minimalista. Es una anti-lista de cosas que hacer, esto es, una lista de cosas que no hacer.

Esta es una versión mejorada  de la lista de errores 1.0.

Nuestros programadores existenciales han estado trabajando intensamente en la última versión. Varios sujetos de indias han testado la nueva herramienta y han declarado una gran satisfacción.

6911765668_44a9c0868e_z
En flickr: https://flic.kr/p/bwLB8A

Cómo funciona. Al final del día, con motivo de la revisión diaria, o en el momento que se produzcan—si eres consciente—, tomas nota de los errores y evitas cometerlos al siguiente día.

Justificación. En los sistemas de productividad personal tradicionales se suele olvidar crear sistemas para eliminar actividades y tareas de bajo o negativo valor. La poda minimalista sugiere que la eficacia se obtiene reduciendo elementos en vez de introduciendo nuevos. Es más importante hacer las cosas correctas (y evitar las incorrectas) que hacer las cosas correctamente.

Mejoras en la versión 2.0

Solo apuntas un error diario. Tres son muchos (el máximo en la versión 1.0). Eliges uno solo (principio de concentración) para que lo tengas en mente al día siguiente y procures no cometerlo.  Si el mismo error se produce muchos días, sigues apuntando una y otra vez ese error hasta que desaparezca (principio de continuidad).

P1610513
En flickr: https://flic.kr/p/9KgmXc

Elige un error recurrente en orden de dificultad creciente. Elige un error fácil de solventar, para crear motivación y generar momentum . Luego pasas a otro igual de fácil o ligeramente más difícil.  No elijas, al menos durante los seis primeros meses, errores o hábitos muy arraigados y difíciles de eliminar,  como morderte las uñas,  fumar o abusar de la bebida.

En la versión 1.0 no indicaba más  criterio de elección de errores que  su recurrencia. Si no es recurrente, es muy probable que no surja al día siguiente y por tanto tenerlo en mente no servirá de mucho.

Por ejemplo,  para un vendedor, un error en su forma de saludar a un potencial cliente es  un error recurrente en su trabajo diario que requiere solución inmediata y que conviene solucionar lo antes posible;  pero para un eremita como yo, que lleva una vida solitaria dedicada al estudio de las escrituras y la contemplación espiritual, es un error que tardará semanas o meses en volverse a producir.

En esta actualización de la herramienta añado el requisito de la dificultad creciente. Es más importante generar el hábito de la conciencia y la atención al detalle que el solventar errores de alto impacto, si es que van a requerir un gran esfuerzo.

El ideal es elegir un error recurrente, relativamente fácil de solventar y que tenga el mayor impacto posible en el largo plazo, por este orden de prioridad. Cuando se te vayan acabando los errores recurrentes tendrás que pasar a los que simplemente sean fáciles de solventar y se produzcan de cuando en cuando; cuando se acaben estos, pasarás a  los no habituales y difíciles de solventar, pero que tengan el mayor impacto posible.

Nueva funcionalidad en la  versión 2.0 (opcional). Haz una lista maestra de 26 errores que te gustaría eliminar y ordénalos según los criterios fijados en el punto anterior.

6803522400_2b8a43d6df_z
En flickr: https://flic.kr/p/bncQbm

Imagina que resuelves un error cada dos semanas (una lapso temporal conservador). En un año tendrías solventados 26 errores de organización, productividad o toma de decisiones. Si tienes esa lista general a la vista y vas tachando uno tras otro los errores, obtendrás una motivación adicional.

Es conveniente que en la lista maestra,  junto al error correspondiente, determines  la acción alternativa que lo sustituirá.  Así será más fácil evitar el error.

Ejemplo de sustitución. Error: sueles revisar el email o pasar un rato en redes sociales al principio del día; en su lugar, antes de consultar el correo o entrar en facebook,  determinas planear el día y trabajar  dos horas ininterrumpidas en tareas prioritarias o de alto impacto.

Si realmente estás comprometido con el cambio personal y tienes mentalidad experimental, puedes escribir tu lista maestra de 26 errores y yo comentaré si los errores que quieres solventar están bien elegidos y si el orden de resolución que sugieres es apropiado.

 

.

La soga del compromiso público

Un compromiso público es como si tomaras una larga soga, te hicieras un nudo corredizo al cuello, el nudo del ahorcado, salieras  al escenario del teatro y dijeras:  “Hola, público”.

Luego lanzas un extremo de la soga al tipo con más cara de fastidio por estar en la función, el que querría estar viendo el partido de fútbol, pero que a regañadientes fue arrastrado por su novia a ver tu actuación. Entonces le gritas desde el estrado:

“Si no cuento algo  divertido en los próximos quince minutos, por favor, tira de la soga más y más fuerte hasta que me duela tanto y me ponga tan rojo  que si sigues tirando me tenga que callar y tú puedas irte con tus amigotes a ver la segunda parte del encuentro deportivo»

4805398757_d9d64c712c_z
Hanged, en flickr

Este blog es principalmente un mecanismo para hacer públicos mis compromisos y aumentar la probabilidad de ser fiel a ellos. No empezó como una máquina de comprometerme; ya sabes que una cosa es la estrategia existencial deliberada y otra la emergente, pero con el tiempo me fui dando cuenta de que exponerme a un público (real o simplemente imaginado) aumentaba mi capacidad de autorregularme y lograr pequeños retos personales.

Por ejemplo, en un blog ya extinto, Tecnologías del Yo, me comprometí a ducharme con agua helada durante 28 días seguidos al menos durante 5 minutos. Una vez anunciado el reto, hubiera sido muy vergonzante reconocer que no tuve lo que hay que tener para mantenerme. Teniendo en cuenta que era un blog sobre disciplina y autorregulación personal, sería como haber reconocido que el experto era un fraude o que el rey estaba desnudo o que el chulo de la ducha fría no pudo aguantar la presión.

En este blog, en diciembre de 2013, escribí un libro de sesenta páginas, Los tres hábitos que cambiarán tu vida, solo para comprometerme con todos los lectores a llevar a cabo el programa que proponía en el durante el 2014: formar el hábito de la atención plena,  la autorregulación y perseverancia y  la salud minimalista.

tres1

Para  convertir las buenas intenciones en acciones coherentes, describí detalladamente decenas de prácticas, retos y misiones que pretendidamente iba a llevar a cabo durante todas y cada una de las semanas del 2014. En el 2014 escribí más de 150 artículos desarrollando las ideas del libro y animando a los lectores a que me acompañaran en la travesía.

Sin un compromiso público y el aliento de la gente que se unió al proyecto es casi seguro que hubiera abandonado a las pocas semanas.

Mi proyecto Escritura 80/20 es un proyecto para aprender a escribir en el menor tiempo posible que llevaré a cabo durante el 2015. Lo voy a llevar a buen término. ¿Por qué? Porque es un proyecto conjunto con el bloguero Entusiasmado. Me he comprometido personalmente con él (un público de uno) y ahora públicamente con los que estén leyendo este artículo.

Si cuando pasen los meses ves que el proyecto es un proyecto Zombi me dirás: “Oye, Mínimus, ¿qué fue del famoso proyecto Escritura 80/20?” Entonces,  rojo por la presión de la soga de la vergüenza, tendré que bajar la mirada y cambiar de tema.

1683107999_2c254579ec_z (1)
Zombie walk, en flickr: https://flic.kr/p/3yJnnr

Todos los especialistas en productividad hablan del poder del compromiso público por esas razones: aliento, recursos que te pueden aportar los que saben de tu proyecto, ánimos y alabanzas, más sensación de responsabilidad e ideas que surgen de la mera expresión pública de tus intenciones.

Cuando durante el 2015  tenga momentos bajos y deseos de abandonar o de bajar el ritmo,  seguro que Entusiasmado (haciendo honor a su sobrenombre)  me espolea a seguir hacia adelante;  y cuando necesite descanso, él tomará el relevo, y me permitirá recuperar fuerzas. Un proyecto en equipo  es como una carrera de relevos: la energía, las ideas, el mayor peso de la carrera  son aportados sucesivamente por cada uno de los corredores; cuando uno flojea, los compañeros toman temporalmente el relevo o le animan a perseverar.

El lado oscuro del compromiso público

Sin embargo, no todos son parabienes cuando se trata de comprometerse. Friedrich Nietzsche decía que las promesas más poderosas se hacen en silencio, que después de hacerlas deberíamos llevarnos la mano a la boca, pues la fuerza de la promesa decrece cuando se expresa. Es como si una promesa verdaderamente fuerte, verdaderamente sentida, verdaderamente sincera, tuviera el halo de lo sagrado y el solo hecho de nombrarla la debilitara, como si fuera sacrilegio.

callar

Aparte del argumento casi metafísico  de Nietzsche a favor del silencio en la promesa, hay argumentos más psicológicos: Derek Sivers, el músico, minimalista y empresario digital, nos recomienda no hacer nuestros compromisos públicos. Según él, el tiro nos puede salir por la culata; expresar públicamente el compromiso nos hace creer que ya hemos dado un importante paso en dirección a aquello que queremos conseguir,  es como si estuviéramos enviándonos  el mensaje de que estamos cerca de la línea de llegada  sin ni siquiera haber sonado el pistoletazo de salida. Y esa falsa señal de avance resulta confortante y hace menos probable que nos pongamos a  hacer el verdadero trabajo.

Moraleja: guárdate tus metas para ti. Vence la tentación de anunciar tu compromiso. Cierra la boca.

Muchos ejemplos tenemos todos los días de gente que dice que va a hacer tal o cual cosa. En ese “voy a hacer” obtienen un anticipo de las mieles del triunfo o del resultado apetecido. Es la euforia que se experimenta en los inicios de año cuando 365 días quedan por delante y todo parece posible.  Un buen propósito de inicio de año  es una especie de compra a crédito: obtén la satisfacción ahora y paga en 365 cómodos plazos.

El Yo que profirió la promesa podía sentirse muy energizado y virtuoso y hasta admirado haciéndola, pero el Yo que tiene que soportar la presión social y la carga de mantenerla puede resentirse de la imprudencia de su antepasado.

Puede que ese compromiso verbal termine experimentándose como un lastre, como una fuerza externa que nos obliga a hacer algo que no queremos: basta que algo externo nos obligue para que lo rechacemos.

3750480602_b645d085c3_z
Masked, en flickr: https://flic.kr/p/6HqcdE

En definitiva, el compromiso público es irónico, tiene una fuerza ambigua:  puede impulsarnos a ser fieles a nuestra identidad o yo ideal y promover una actuación estelar, pero también puede resultar una corbata que apriete demasiado el cuello, que entorpezca nuestros movimientos y nos vuelva demasiado temerosos de defraudar al público real o imaginario para el que siempre estamos actuando.

Enlaces del artículo:

Mi estrategia existencial para el 2015

Debemos estar dispuestos a librarnos de la vida que hemos planeado para así tener la vida que nos está esperando.

—Joseph Campbell

New Year's Resolutions

Mi estrategia en breve

Se define por lo que dejo fuera, por las restricciones:

  1. Fijo una sola meta para todo el año.
  2. Adopto una personalidad antifrágil
  3. Practico la lentitud deliberada.
  4. Introduzco espacios en blanco libres de tareas e interrupciones.

Mi estrategia en extensión

Estamos a primeros  de febrero. Si tenías un plan para este año, ¿cuáles son tus resultados de enero?: ¿has cumplido lo que te habías prometido?, ¿has avanzado en tus metas y has trabajado en ellas regularmente?, ¿has ido tres veces por semana al gimnasio?, ¿has dejado de trabajar a las siete de la tarde?, ¿comes más fruta y verduras?

Hazte la pregunta con tus buenos propósitos de inicio del año u objetivos favoritos y responde sinceramente. Para mí, el final del mes de enero suele ser la confrontación de mi lista de deseos de inicio de año con la realidad, que es mucha y a veces mala.

Los planes no sobreviven al primer contacto con el enemigo. Las fuentes de fricción son tantas y tan poderosas que un plan detallado suele estar condenado al fracaso. En el fondo, un plan no es más que un conjunto de hipótesis sobre el futuro. Estas son simples conjeturas, no sólidas certezas sobre las que deductivamente puedas construir un edificio organizativo que no se desmorone a las primeras de cambio.

Las hipótesis de planificación  incluyen una lista deseos y una lista de recursos;  ambas suelen cambiar en el horizonte temporal del plan.

En una semana o un mes puede que no se modifiquen, pero en un año es muy probable que las motivaciones y los recursos con los que contamos se alteren, y es casi seguro que los efectos que esperábamos obtener de las acciones no serán  los esperados.

Es una ley de la naturaleza que lo que había determinado hacer no se hará ni como lo programé ni en el momento en que lo programé.

evolución linea optimismo año - Mundo caco

Mi yo del 1 de enero supone que el yo de mitad de enero o el de junio o el de septiembre será el mismo, querrá lo mismo y estará igual de motivado. Si coincide la lista de deseos y jerarquía de preferencias de uno y de otro será mera casualidad. Si los recursos no han cambiado es que tu entorno profesional y personal  es particularmente estable o tu mente no es demasiado inquieta.

Las fuentes de fricción externa (las que afectan a los recursos financieros o relaciones y las oportunidades y amenazas) son las que más nos preocupan; pero las verdaderamente determinantes son las fuentes de fricción internas: la desmotivación, el cambio en la jerarquía de deseos, la lucha y conflicto por los recursos mentales entre varias metas y demandas, la frustración, las reacciones a lo inesperado que drenan energía.

La fricción externa enfanga el camino y lo hace más fatigoso, la fricción interna mueve nuestros pies en direcciones opuestas o nos hace abandonar el camino

Este año decidí que tenía que poner en práctica lo que predico  y hacer uso de mi mentalidad experimental. En vez de definir una estrategia como plan (esto es, marcando metas claramente, proyectos, hitos, objetivos intermedios y considerando mis recursos y los riesgos), he decido hacer un importante cambio.

Mi estrategia como plan se ha convertido en una estrategia definida por un conjunto de restricciones: hago un esfuerzo  deliberado por introducir límites, reducir el número de decisiones y  a su vez mantener mis opciones abiertas a los inevitables cambios. Mi estrategia se define por lo que queda fuera. En lo que queda dentro, busco y exploro.

Esta estrategia basada en restricciones es análoga a la poda minimalista del minimalismo existencial: menos es mejor: reduciendo posesiones y posibilidades , enfocamos nuestros recursos de energía y atención las direcciones más provechosas; lo que no es más que la aplicación de la ley de Pareto o de los pocos esenciales y los muchos triviales.

Mi estrategia de restricciones en detalle

1. Fijo una sola meta para todo el año.

Una meta de mejora a la que consagro todo el tiempo que tenga disponible después de las actividades obligatorias de mantenimiento (sueño, comida, algo de ejercicio) , profesionales  y de relación con familia y amigos.

548548453_20e370012b_z
Benefit of hindsight, en flickr: https://flic.kr/p/QtskX

Esta meta es un verbo, no un sustantivo; es una acción, no un resultado. Por ejemplo: no fijo la meta diciendo “Voy a ser un buen jugador de ajedrez y ganaré el torneo de mi club”;  en su lugar, formulo la meta así: “Voy a jugar al ajedrez durante todo este año cada vez mejor”. El énfasis está en el proceso,  no en el resultado.

La meta se inserta ecológicamente en el esquema general de mi vida  y no interfiere con ningún aspecto esencial  físico, emocional, mental o espiritual.

2. Adopto una personalidad antifrágil.

  • Algo frágil  es dañado  por la variación y la incertidumbre.
  • Algo resiliente es flexible, se adapta  y resiste los embates y lo aleatorio manteniendo sus propiedades  a pesar de las dificultades.
  • Algo antifrágil es algo que mejora ante los cambios y lo imprevisible: no solo resiste, sino que se hace más fuerte, prospera en la incertidumbre.

14350124010_8e13f229bc_z
La esponja se deforma y retorna a su forma inicial tras la presión: es resiliente. En la naturaleza, los seres vivos se adaptan y mejoran ante los cambios. En flickr: https://flic.kr/p/nS58Vd

 

En finanzas,  una personalidad antifrágil equivaldría a  adoptar una estrategia de haltera:

A. Un núcleo de inversiones muy seguras sin apenas volatilidad y que me asegura un colchón financiero por muy mal que vaya todo. Por ejemplo, invierto el 80% de mis recursos en letras del tesoro  del estado alemán o americano.

B. Un presupuesto para inversiones de altísimo riesgo que puede generar pérdidas y solo excepcionalmente beneficios desmesurados. Por ejemplo, un 20% de mis inversiones estaría colocado en productos financieros  de alto riesgo,  en mercados emergentes o materias primas con alta volatilidad en precios.

Para adoptar  una personalidad o actitud existencial antifrágil,  favorezco una saludable mentalidad experimental: me someto voluntaria y deliberadamente a un montón de pequeños experimentos  de bajo coste que proporcionan la mayorías de las veces rendimientos negativos, con la esperanza de que algunos de esos experimentos tengan unos beneficios desproporcionados.

Por ejemplo, dedico el 10% de mi tiempo diario a un proyecto empresarial sumamente arriesgado que me motiva, apasiona, pero cuya probabilidad de supervivencia y  éxito financiero es despreciable. En esta aventura empresarial soy arriesgado y sigo el principio de probar muchas cosas y fracasar rápido obteniendo algo de aprendizaje en cada ensayo.

En el resto de mi vida, mantengo la estabilidad y no asumo riesgos; por ejemplo, una profesión estable en la que hay una relación muy estrecha entre esfuerzo y rendimiento; o una relación sentimental satisfactoria con un fuerte compromiso a largo plazo o una familia feliz con hijos.

3. Practico la lentitud deliberada

Esta es una restricción en la velocidad. Este año voy a hacer mucho menos de lo que puedo y a imprimir a mis actividades un ritmo parsimonioso.

Mi mantra  es” lento, pero seguro; eficaz, pero sin estrés”.

slow-dancing

Voy a aplicar disciplinadamente el poder de la contención. Voy a evitar  caer pasto de las euforias cuando me sienta rebosar de energía o pasión,  y en su lugar voy a presionar el freno y obligarme a bajar el nivel de revoluciones.

Voy a jugar el juego a largo plazo, no el juego cortoplacista de los fuegos artificiales, la gratificación instantánea y los beneficios a corto  plazo.Como aspiro a la excelencia, practico la lentitud deliberada para lograr el aprendizaje profundo.

Ve más despacio y recuerda esto: la mayoría de las cosas no son importantes. Mantenerse siempre ocupado es una forma de pereza: pensamiento perezoso y acción indiscriminada.

—Tim Ferriss

4. Introduzco más espacios en blanco libres de trabajo e interrupciones.

Esta es una restricción de las entradas de información y del número de tareas diarias. Reduzco la sobrecarga cognitiva, las redes sociales, los libros leídos, las reuniones no deseadas, los medios de comunicación de masas y todos los impactos externos autoinfligidos o sobre los que tengo elección.

lienzo-en-blancojpg1

El Sabbath y la estructura sabática del año me permitirán asumir una actitud despreocupada y ligera en mi tiempo de desconexión y descanso. Pasaré más tiempo conmigo mismo en actitud contemplativa y en la naturaleza, con personas elegidas y en actividades significativas que no tengan que ver con el trabajo.

No solo promoveré el pensamiento difuso o sin intenciones, también favoreceré la empatía y la compasión, que son modalidades emocionales lentas.

Las operaciones mentales son como las cargas de caballería en una batalla: deben estar estrictamente limitadas en su número, precisan de caballos descansados y sólo deben realizarse en momentos decisivos.

—Alfred North Whitehead

Ritual de purificación para empezar el año

Todas las sociedades, tribales o no, tienen alguna forma de rito de paso o transición vital. Un rito que marque  el tránsito de una etapa de la vida a otra o señale algún evento de importancia: el fin de la infancia y el inicio de la responsabilidad, el título de caballero o guerrero, el matrimonio, las ceremonias de graduación académicas, las bodas de plata, hasta el paso al otro mundo en los funerales.

En el judaísmo, tenemos el Bar Mitzvá a los trece años (para los hombres) y el Bat Mitzvá  a los doce años (para las mujeres), que marcan el paso a la madurez y la consideración de miembros responsables de sus actos ante la comunidad.

bar mitzva
Bar Mitzvá

En el catolicismo, entre los doce y los dieciocho años el sacramento de la confirmación, en que el creyente confirma ante la comunidad la fe recibida de sus padres  y se convierte en un miembro activo de la iglesia que defiende su fe y la transmite.

Los amish tienen todo un periodo ritual llamado Rumspringa,  una moratoria psicosocial que permite a los adolescentes experimentar con relativa libertad en el mundo exterior a la comunidad amish (que los amish llaman a veces «parque de recreo del diablo») y reflexionar sobre el curso que van a seguir sus vidas antes de convertirse en amishs adultos y contraer matrimonio.

En  círculos sociales de la clase alta, y para las mujeres, tradicionalmente tenemos las puestas de largo, que cumplen una función de señalamiento social y de apertura de la veda para el ritual del cortejo. Para un joven, un acto como el primer afeitado u obtener el permiso de conducir  puede hacer las veces de rito hacia la  juventud y mundo de los adultos y marcar indeleblemente el cambio.

Hoy en día, con el desprecio por el símbolo religioso y el ritual, muchas de estas señalizaciones sociales han perdido su vigencia. Pero la necesidad de marcar transiciones  permanece. Seguimos necesitando adoptar un estado de ánimo o una actitud especial para los cambios que inevitablemente se suceden en nuestras vidas.

Todo ritual va unido a una liturgia, a unos procedimientos llenos de símbolos y alegorías  que cumplen una función práctica además de espiritual. La cultura, la religión, las asociaciones, nos proporcionan algunas de estas valiosas herramientas existenciales que se pierden cuando dudas de las creencias recibidas, de la fe de tus padres o las costumbres de tu entorno social.

En el minimalismo existencial, propongo aprovechar las antiguas tradiciones, eligiéndolas conscientemente, responsablemente, y creando los rituales, que marquen nuestras transiciones individuales. He hablado, por ejemplo, del Shabbat y de la necesidad de una liturgia de desconexión exterior, digital e intencional, para conectar interiormente y con las personas que deliberadamente elijo.

En un tiempo en que se abandonan estas tradiciones, incluso en sus propias comunidades de origen, es más importante que nunca recuperar el poder del ritual y la liturgia. Llámalo Shabbat o llámalo «tiempo para ti mismo en la naturaleza y con la familia», pero crea una etiqueta que te recuerde que hay un tiempo sagrado. O «sagrado», si te desagradan las connotaciones  religiosas.

Hoy hablo del ritual de purificación de inicio de año, el que me permite despejar las cubiertas mentales.

Zafarrancho de combate: despejando las cubiertas mentales

El ritual de purificación de inicio de año es la señal que me envío para comenzar otra vez, adoptar una actitud de apertura y nuevo comienzo, a pesar de que todo a mi alrededor siga siendo externamente lo mismo: mismo trabajo, mismo entorno, mismos amigos, misma casa, mismas urgencias, mismas obligaciones.

Los comienzos de año o los comienzos de cualquier etapa y fin de la anterior pasan desapercibidos si no los marcamos mentalmente. Los eventos significativos han de ser señalados para la comunidad y para uno mismo.

zafarrancho.

(De zafar, desembarazar, y rancho).

1.  m. Mar. Acción y efecto de desembarazar una parte de la embarcación, para dejarla dispuesta a determinada faena. Zafarrancho de combate, de limpieza.

En inglés, el término equivalente es más visual: “clear the decks”, literalmente «despejando las cubiertas del barco«. Significa lo que en español, pero se suele usar en sentido figurado: prepararse para una acción o trabajo eliminando previamente todo lo que obstaculice esa acción prevista.

Me imagino a un buque de guerra preparándose para el abordaje, retirando las sogas y cubos, arriando las velas, desempolvando los cañones y  un torbellino de marineros y soldados dirigiéndose a sus puestos de combate mientras la bandera del barco pirata se distingue ya en la distancia.

8341616971_c3f1223a9d_z
En flickr: https://flic.kr/p/dH7Y7g

Hay que eliminar todo lo que  dificulte el libre movimiento de marineros y armas en la cubierta del barco.

Algo similar he hecho este año cuando planeaba  el 2015. En vez de comenzar con un plan estratégico con sus correspondientes metas y objetivos intermedios, con  una programación de actividades con hitos y entregables en cada uno de los meses y reencarnaciones, he preferido empezar soltando lastre.

Soltando lastre

El lastre que se interpone entre mi visión y mi situación actual, el que me entorpece el camino y ofusca mentalmente, es sobre todo informacional y adopta la forma de:

  • Proyectos en curso que han perdido energía y que se van asemejando cada semana que pasa a proyectos-zombies, todos saben que están muertos  pero ellos siguen arrastrándose por  el suelo de los días.
  • Tareas procrastinadas. Esas que aparecen día tras día en la lista de tareas diarias y semanales y que de todos modos me las arreglo para evitar.
  • Deudas pendientes de pago. Y que siguen pesando sobre mi conciencia. Tanto monetarias como no monetarias.
  • Compromisos asumidos verbalmente pero que no acabo de completar y que por tanto siguen pesando sobre mi conciencia, como UPAs (Unidades Permanentes de Atención en la memoria), a menudo en forma de sentimiento de culpabilidad o débiles racionalizaciones.
  • Un escritorio lleno de carpetas, archivos, y residuos digitales que me digo que algún día eliminaré, archivaré o incorporaré a algún proyecto.
  • Mi lista de favoritos en el navegador, que crece sin fin, y que sé que jamás podré explorar debidamente.
  • Una bandeja de entrada de correo que dista de ser mi bandeja de entrada viriginal ideal. En ella se acumulan decenas correos sin respuesta o ni siquiera inspeccionados y que aúllan lastimeramente cada vez que abro el gestor de correo.
  • Hojas sueltas con listas de tareas.
  • Facturas no pagadas o incluso ya vencidas.
  • Carpetas especiales con montones de artículos de blogs y listas de correo a los que estoy suscrito y en los que a duras penas puedo mantenerme al día.
  • Comentarios en el blog que todavía no he respondido, algunas con varias semanas de antigüedad.
  • Libros físicos que se agolpan en las estanterías y encimeras esperando el improbable turno de ser leídos.
  • Y un gran etc.

Cada uno de vosotros podría confeccionar su particular lista de material físico, digital y mental en las cubiertas de la memoria a corto plazo y en el espacio visual que entorpece los movimientos y la ejecución.

Mi lista de la compra inversa o lista de la descompra es esta:

Despejar las cubiertas

Antes de pensar cómo orientar la siguiente reencarnación y el próximo año es conveniente ejecutar este ritual de purificación que elimine la multitud de asuntos pendientes.

Navegador sin favoritos
Navegador limpio de favoritos y distracciones

Bandeja de correo virginal
Paz-

Arbol de la vida 2015
Arbol de la vida 2015

Escritorio limpio
Escritorio

Los espacios en blanco libres de actividades, objetos, y compromisos son hermosos y liberadores. Una vez que tienes las cubiertas limpias y organizadas y has creado un espacio minimalista en el loft de tu mente, es mucho más fácil poner el contador a cero.

Referencias

Revisión final del reto de los treinta días

He completado mi reto de los treinta días.

Sin tener en cuenta mi grado de cumplimiento, esto ya es un éxito: he mantenido  en mente durante treinta días una decisión de cambio en una pequeña parcela  de la vida (comer con atención plena sin televisión, radio u ordenador), y, día a día, he avanzado, más o menos torpemente, hacia mi determinación.

 

318070770_68638ad19d_o
Victory, en flickr: https://flic.kr/p/u7cmN

 

El grado de cumplimiento ha sido de un 83%. La cifra solo es una aproximación útil para valorar los resultados del experimento, daría lo mismo que fuera 89% que 82%, no busco la precisión, sino la orientación:

  • Menos de un 60% o 70%, por ejemplo, me obligaría a replantearme las condiciones del hábito o  su viabilidad y ajustar en consecuencia.
  • Menos de un 40% hubiera indicado un flojo compromiso inicial o una sobreestimación de las capacidades actuales.
  • Un 98% o un 100% indicaría que puse  la barra a un nivel muy bajo o que el reto se refería a una actividad que domino o un hábito plenamente instalado en mi rutina diaria.

Los primeros días  me costó mucho, incluso empezaba a comer con la pantalla de ordenador delante y ponía algún podcast mientras dejaba abierta la ventana del twitter. Me daba cuenta ya pasados varios minutos de haber empezado a comer. En alguna cena o comida fui más lejos y decidí hacer alguna excepción. Es tan fácil convencerse de que las excepciones son excepciones y que no son parte de una pendiente resbaladiza que te conduce al abandono de la determinación inicial.

He constatado que me cuesta mucho reducir el flujo de información: siempre tengo que estar leyendo un libro, escuchando un podcast, consultando la línea de twitter, respondiendo comentarios en el blog; en pocas palabras, optimizando el tiempo, evitando los espacios vacíos o los “minutos de la basura” (tiempos muertos).

Según pasaban los días fue haciéndose más fácil y empecé a disfrutar de la experiencia. Como consecuencia, he apreciado durante este mes una mayor calma y menos reactividad o irritabilidad. Puede ser temporal y fruto del efecto placebo, pero la he sentido.

Descubrí  durante estos treinta días  que en comidas con amigos y familiares mi nivel de tensión interna aumenta y tiendo a comer más de la cuenta.

He decidido mantener el hábito de comer conscientemente sin interferencias digitales. En las comidas en compañía haré un esfuerzo deliberado por saborear la comida.

Cómo evaluar el reto de los treinta días

De los retos, como de los experimentos existenciales, aprendemos más cuando no transcurren según lo esperado. Si consideras que has “fracasado” en el reto de los treinta días, te pido que pongas en suspenso esa evaluación blanco-negro  y antes respondas a las siguientes preguntas.

 

5079872752_96ba72547c_z
Random thoughts, en flickr: https://flic.kr/p/8JTFbY

1º ¿Has mantenido la determinación durante treinta días o has abandonado antes, a los cinco, diez o quince días?

 ¡Ojo! No te pregunto si has cumplido el reto al 100% todos los días o solo el 80% o el 40%. Lo que te pregunto es si has mantenido el compromiso con el reto durante treinta días,  incluso  aunque fueras incapaz de cumplirlo varios días seguidos .

  1. Si has mantenido la determinación treinta días, para mí es ya un gran éxito. Has hecho honor a tu intención original.
  2. Si no, pregúntate por qué decidiste abandonarlo antes de acabar. ¿No merecía la pena, simplemente perdiste fuelle o quizá circunstancias imprevisibles familiares o laborales se interpusieron?

2º ¿En términos generales, cuál ha sido tu grado de cumplimiento en una escala de 1 a 5 (5 el máximo)?

Basta con que hagas un repaso mental o quizá consultes tus estadísticas o notas, si es que llevabas un sistema de registro (muy recomendable).

3º Lecciones aprendidas:

¿Qué has aprendido sobre el reto y sobre ti mismo? ¿Qué has aprendido sobre el funcionamiento del mundo externo gracias a tu experimento? ¿Subestimaste la dificultad del reto? ¿Sobrevaloraste tu capacidad?¿Qué ha sido lo más valioso del reto? ¿Qué harías distinto si volvieras a empezar?

Solo por extraer lecciones de tu experiencia con el reto, con independencia de los resultados, ya conviertes el reto de los treinta días en un éxito.

4º Más allá de este reto:

  • Si el reto se refería a un hábito, ¿vas a mantenerlo en los meses siguientes? ¿Es sostenible y conveniente? ¿Vas a hacer alguna modificación?
  • Si el reto no se refería a un hábito, ¿qué consecuencias tiene el experimento? ¿Vas a hacer alguno parecido en el futuro? ¿Cómo modificarás tus comportamiento a la luz de lo aprendido? ¿Qué nuevos proyectos o cambios sugieren los resultados del reto?

Algunas ideas generales sobre retos, experimentos personales y hábitos

¡Aaah, pero qué facil, me apunto!   —dijo saramber, justo antes de palmarla—.

—Saramber

 

13967718326_8054130a84_z
Shipwrecked, en flickr: https://flic.kr/p/nhhd2L

 

  • Sobrevaloramos nuestra capacidad de autorregulación cuando se trata de tareas nuevas. En los comentarios tendréis que revisar vuestros particulares retos e informarnos sobre si lo habéis completado o no y vuestro grado de cumplimiento. Empezamos más de 66 gladiadores del cambio, ¿cuántos habremos acabado?
  • Sufrimos un sesgo de optimismo y la falacia de la planificación al subestimar los riesgos, dificultades y costes futuros y sobrevalorar los beneficios. Eso conspira contra la constancia y favorece el rápido abandono.
  • Sobre el papel, todo es más fácil. No nos faltan capacidades de planificación, pero sí de ejecución.
  • Creemos que todo es “cuestión de voluntad” y que la técnica o las habilidades autorregulatorias son redundantes si uno “quiere realmente algo”.
  • El concepto de voluntad como facultad monolítica que se tiene o no se tiene en un determinado momento para una determinada tarea no es operativo: es como la X que resuelve todas las ecuaciones del comportamiento y  explica por qué hago o no hago las cosas.
  • Es más razonable concebir la voluntad como un conjunto de habilidades de autorregulación que se pueden aprender y entrenar. La voluntad es  la gestión inteligente de los motivos: la habilidad para promover o inhibir los motivos estratégicamente y orientar nuestra conducta en función de lo que creamos más importante en cada momento.
  • Este reto de los treinta días ha sido un entrenamiento en habitología y autorregulación.

Los mejores planes de ratones y hombres
a menudo se frustran
y no nos dejan más que sufrimiento y dolor
por el gozo prometido.

—Robert Burns. Poeta escocés.

  • Siempre hay condiciones externas que conspiran contra las mejores intenciones de ratones y hombres. Es imposible prever si vas a tener una urgencia familiar, una demanda laboral extraordinaria e incluso si tu salud va estar más delicada durante el reto.
  • Además, los estados de ánimo son muy cambiantes. Por eso, es conveniente pecar de conservador, empezar  con objetivos moderados, mejorar incrementalmente siguiendo el principio del Kaizen y construir sólidos cimientos.

Tu turno

En los comentarios, te animo a que hagas una revisión final de tu reto y me digas qué has aprendido.

Para los que perseveraron durante treinta días, aunque el grado de cumplimiento sea bajo ( ¡hay que premiar el esfuerzo!) hay una sesión de revisión voluntaria con Homo Minimus en grupos de dos-tres personas a través de Skype  o talky (plataforma anónima alternativa a Skype). Si te apetece una revisión conmigo y algunos compañeros de reto, no tienes más que escribirme a homominimus@hotmail.com o decirlo en los comentarios. Si eres del otro lado del charco, estoy dispuesto a madrugar para adaptarme a tus horarios.

Artículos serie  Reto de los treinta días:

30days_home

Reto de los treinta días 

Reto de los treinta días: la punta de lanza del cambio 

66 aguerridos habitólogos en el reto de los treinta días 

Primera revisión reto de los treinta días 

Revisión final reto de los treinta días

Afinar el instrumento Hombre

Esta mañana propuse al Genio, Rafael Sarmentero,  reunirnos con un amigo mío, que quería conocerle, para charlar y tomar una infusión. Se excusó diciendo que había sido “demasiado condescendiente con el Shabbat el fin de semana y tenía una cierta acumulación”, lo que traducido a nuestra lengua significa que no estaba para eventos sociales después de un fin de semana socialmente agitado.

Esto me ha hecho pensar que los genios lo son no solo por su talento y  su capacidad de decir NO (requisito imprescindible para priorizar, posteriorizar y nuncanizar), también  por la habilidad de sintonizar con sus recursos en cada momento, su nivel de energía, su capacidad para determinadas actividades.

 

2769886314_b258dd9323_z
Crispy, en flickr: https://flic.kr/p/5dLoGA

 

En el Tao de la productividad, el matemático Terence Tao nos mostraba cómo la capacidad de gestión de la energía es la clave del trabajo creativo. La forma que tenemos de detectar nuestro nivel y calidad de energía es a través de las emociones: ¿cómo me estoy sintiendo en este momento? ¿Tengo baja o alta energía? ¿Es una energía en calma o energía en tensión? Estas son las variables básicas: nivel de energía  y calidad de esa energía.

Hay preguntas más de detalle: ¿mi energía es expansiva  (y por lo tanto puedo tolerar/necesitar interacción con seres humanos) o es más introspectiva (y prefiero explorar mis ideas en soledad)? ¿Tengo un ánimo explorador y quiero/necesito novedades, o, por el contrario, prefiero explotar lo que ya sé y ya tengo, y construir a partir de ello?

Un experto no necesita hacerse explícitamente estas preguntas, se limita a percibir la longitud de onda en la que está emitiendo su cuerpo y espíritu, y usa esa información para decidir su próxima acción.

¿Estoy haciendo lo correcto?

Normalmente, empiezo a escribir un artículo siguiendo la técnica de la escritura libre usando el programa Write Or Die: doy el pistoletazo de salida y me lanzo a escribir sin interrupción quinientas, mil o dos mil palabras. Me da lo mismo el estado de ánimo de partida. No me permito parar y sigo y sigo hasta tener un texto con una longitud mínima estipulada previamente, un prototipo o versión 1.0 del artículo.

Hay mucho de frenesí en la escritura libre. Cuando después de media hora o una hora paro, estoy extenuado, a semejanza de un corredor de mil quinientos metros después del sprint final. Detrás queda un chorro de palabras de calidad variable.

Me pregunto si estoy haciendo lo correcto. ¿Cuál debería ser el nivel de activación y la calidad de mi energía cuando empiezo a escribir? ¿No estará la cuerda demasiado tensa? ¿O acaso demasiado floja? ¿Está afinado el violín para la ejecución de la pieza?

 

345056372_e5a1aa9f1a_z
Tunes his violin, en flickr: https://flic.kr/p/wuveN

 

Cada tarea tiene un nivel óptimo de energía: si quieres conciliar el sueño, necesitas energía baja y en calma;  si vas interpretar un papel en una obra de teatro o jugar un partido de fútbol, necesitarás  alta energía y una cierta tensión; y si tienes que escribir código, generar ideas originales  o  elaborar un informe, la mejor energía será intensa pero en calma; por el contrario, si te apetece sentirte deprimido, lo mejor será que adoptes una combinación de baja energía y excitación ansiosa.

Adaptar el ritmo del espíritu al ritmo de las cosas

Hoy he querido empezar el artículo en un marco mental distinto, sin metas de palabras y sin aceleramientos. He decidido escribir tranquilamente, dejando que las ideas llegaran a mí sin forzar ni elevar la presión interior. He intentado generar un estado mental más relajado, menos efervescente de lo habitual. He asumido una actitud deliberadamente lenta, casi caribeña, ralentizando los movimientos de los dedos sobre el teclado y tolerando las pausas. Ha sido como afinar el instrumento Hombre antes de la ejecución de una pieza existencial.

 

5801862473_d65955a7d8_z
Violin practice in the middle of the night, en flickr: https://flic.kr/p/9QG4zB

 

Después de este precalentamiento espiritual, me he sentido más fluido y activo, pero a la vez sereno, y he entrado en algo parecido al estado de flujo: inmerso en la actividad, sin distinción entre el yo y el objeto de mi esfuerzo.

Pasados tres pomodoros, he dejado de escribir, no me he sentido extenuado, sino satisfecho, al igual que un solista que termina  su actuación, apoya el violín sobre sus piernas, relaja el cuerpo, mira al público, recibe el aplauso, asiente con la cabeza y esboza una sonrisa.

De la misma forma que un ritual de escritor, un ritual de meditación practicado todas las mañanas o un desayuno en soledad pueden generar un clima mental y emocional propicio: sería como dar el tono para interpretar la pieza musical del día en las mejores condiciones posibles. El modo en que pases la primera hora determina la calidad de la energía durante el resto de la jornada.

Referencias:

El Tao de la productividad

Este artículo pertenece a la serie Lo que podemos aprender de X. Agradezco a Antonio, comentarista de este blog, por compartir sus ideas y descubrirme  a Terence Tao y sus consejos sobre productividad.

Terence Tao es uno de los hombres más inteligentes del planeta, tiene un cociente intelectual de 230 puntos. Fue un niño prodigio de las matemáticas. Con dos años, enseñaba aritmética a niños  de 5 años usandos bloques (la había aprendido viendo Barrio Sésamo) ; con solo nueve, acudía  a cursos de matemáticas de nivel universitario.  Ha sido el ganador más joven de las olimpiadas matemáticas en todas las medallas: bronce, plata y oro. Con 31 años ganó la medalla Fields, el premio Nobel de las matemáticas.  Hoy tiene 39 años.

paul-erodos+terence-tao
El gran matemático Paul Erdös con Terence Tao

Si algún día tienes la tentación de creerte muy listo en comparación con alguien un poco más torpe que tú, recuerda a Terence Tao para poner tu  talento en perspectiva.

Hoy le traigo a colación para averiguar  qué puede aportarnos en relación a la productividad y la organización de la acción.

Antonio  me llamó la atención sobre el personaje:

No sé si conoces el caso de Terence Tao, un matemático muy ilustre, del que se dice que publica, en promedio, un artículo de investigación cada semana.

Este hombre lleva muchos proyectos complejos en paralelo. Cuando deja un proyecto no lo deja “en el aire”, correría el riesgo de tener que rehacerlo de nuevo al retomarlo, lo deja en un punto más o menos cerrado, un punto donde sea posible retomarlo sin perder información y sin que, mientras está a la espera, ocupe espacio en su cabeza. En su caso, la procrastinación no es un peligro.

Mi primera reacción fue cuestionar la referencia de Antonio: ¿qué diablos voy a aprender de un tipo que se sale de las gráficas en cociente intelectual? Es un genio, uno entre diez millones, lo que haga o deje de hacer no es aplicable al común de los mortales.

Terence-Tao (1)

Antonio aludía a la capacidad  de Terence Tao de mantener varios proyectos en paralelo dejándolos temporalmente en puntos “cerrados” que le permitían retomar el proyecto sin perder información y sin que los proyectos inconclusos siguieran revoloteando en su cabeza e interfirieran unos con otros. Dice Terence en su blog:

Lo que hay que evitar es dejar una tarea cuando está parcialmente acabada sin ningún buen “punto de cierre”; porque entonces se pierde o se queda en la mente y me impide pensar plenamente sobre alguna otra cosa, o bien hay que rehacer la tarea desde un punto previo cuando uno vuelve a ella. Pero uno no tiene que acabar cada tarea completamente, siempre que pueda retomarse más tarde.

Esto corrobora la técnica de Hemingway de dejar la escritura en un punto interesante, pero “en el que supiera lo que iba a ocurrir después”, para descansar en el tiempo entre medias y retomar al día siguiente el texto sin mucho esfuerzo.

Tao Mantiene varios proyectos en paralelo, a diferencia de Hemingway que escribía un libro cada vez, y por eso para él es muy importante evitar el  efecto cliffhanger (ideas revoloteando en la memoria a corto plazo) y su interferencia  con otros trabajos en curso.

A la vez, necesita tiempo para  madurar las ideas en proyectos a largo plazo que pueden llevar años. Dejar los trabajos en un punto cerrado pero abierto al  trabajo inconsciente (esto suena a koan Zen) puede ser una de las claves del trabajo creativo de altura.

Bertrand Russel, el filósofo y lógico matemático, describía sucintamente esta estrategia mental en su libro La conquista de la felicidad:

Yo he notado, por ejemplo, que si he de escribir sobre un asunto difícil, no hay mejor plan que pensar en ello intensamente –con la mayor intensidad de que soy capaz—durante algunas horas diarias, y luego dar órdenes, por decirlo así, de que el trabajo continúe subrepticiamente. Después de algunos meses vuelvo a mi asunto y encuentro que el trabajo está hecho. Antes de descubrir esta técnica solía perder los meses intermedios preocupándome porque no hacía progreso alguno. No encontraba por ello con más prontitud la solución y perdía meses que ahora puedo dedicar a otras cosas.

russell-pipe
Bertry Russel, filósofo y lógico-matemático

En el artículo Experiencias ajá de este blog os propuse un experimento mental para que apreciaráis la potencia de la técnica de Russel a pequeña escala (durante una semana y con un acertijo, en vez de con un problema matemático).

Lo que podemos aprender de Terence Tao: gestión de la energía

Visto que un genio de la lógica (Bertry) y  un genio literario (Erny) pueden estar de acuerdo con un genio matemático (Terry) y dar consejos razonables para el ciudadano medio, decidí examinar con mayor atención el blog de Tao y tus técnicas  de productividad.

Su estilo de escritura es terso, sencillo, conciso, como se esperaría de un matemático. Todo lo que escribe añade significado y  apenas hay retórica o digresiones no funcionales.  Es un modelo de expresión. Tomo nota.

terence-tao

De todo lo que he leído, lo que más me ha llamado la atención es el énfasis que Terry pone en la conciencia  del nivel de energía y motivación como criterio principal en su organización del trabajo. Aunque titula la entrada de blog  Sobre la gestión del tiempo (On time management) debería haberla llamado más propiamente Sobre la gestión de la energía:

Otro asunto es que mi habilidad para hacer trabajo matemático serio fluctúa mucho de un día a otro; a veces, puedo pensar intensamente sobre un problema durante una hora, otras veces me siento preparado para escribir los detalles completos de un esbozo que mis coautores o yo ya hemos escrito, y en otras ocasiones solo me siento capacitado para responder al correo electrónico y hacer recados, o simplemente para dar un paseo o echarme una siesta.

Terence  está en contacto con sus emociones y actúa de acuerdo a esta información. Está claro que no sigue una organización “industrial” del trabajo mecanicista o rutinaria y  no se obliga a trabajar siempre al mismo ritmo o con una agenda fija. Es un trabajador autoprogramado. La libertad inherente al trabajo académico y la ausencia de supervisión obviamente facilita este enfoque:

Encuentro muy útil organizar mi tiempo para adaptarme a estas fluctuaciones: por ejemplo, si tengo una tarde libre y me siento inspirado para ello, puedo cerrar la puerta de mi despacho,  desconectarme de internet y empezar a escribir un trabajo de investigación que  estaba medio muerto; o si no, me pongo a procesar una semana de correo electrónico atrasado, comentar un trabajo de investigación, escribir un artículo en el blog o lo que sea que parezca apropiado a mi nivel actual de energía y entusiasmo.

Este énfasis en la energía como determinante de la elección de la siguiente tarea es compartido también por David Allen, el gurú de la productividad,  pero creo que el mensaje de este último  se pierde o queda desdibujado entre tanta lista de tareas, repositorios y diagramas de flujo de trabajo.

Sobre la estructura y la flexibilidad

No es que Terence desprecie la estructura (no concibo a un matemático despreciando la estructura…), al contrario:

Mi sugerencia final es  escoger algún sistema de organización y esforzarse de verdad por ceñirse a él; un sistema a medias es probablemente peor que ningún sistema en absoluto. [Un corolario a esto es no intentar crear un sistema demasiado ambicioso desde cero que uno difícilmente va a seguir; probablemente , es mejor dejar que el sistema evolucione a lo largo del tiempo.]

Estoy totalmente de acuerdo con esta última sugerencia. Uno de los cuellos de botella de la productividad es la capacidad de autorregulación, la voluntad. Siempre andamos escasos de ella y es importante racionarla juiciosamente. Si empiezas con un sistema muy complejo, como el GTD de David Allen, quizá lo seguirás las primeras semanas, cuando tu ilusión y motivación estén por las nubes, pero con casi toda seguridad lo irás abandonando poco a poco. Esto se aplica a cualquier receta  de productividad.

Tao-lecture-MIT-300x201

Hay otra razón a favor de dejar que “el sistema evolucione”:  ningún sistema funciona al 100% para el 100% de la gente. Es preferible cultivar una saludable mentalidad experimental, comenzar con un sistema sencillo que recoja los elementos más importantes, probarlo durante algún tiempo, quedarse con lo que funciona y eliminar lo que no. Has de adaptar cualquier sistema a tus circunstancias y carácter. .

Mr. Tao tiene un artículo donde habla de la aplicación de la técnica de prototipos rápidos del mundo del software a la escritura de artículos matemáticos. Aprovecha ideas de un campo  muy distinto al suyo y lo adapta. Esto es un síntoma de una mente flexible y creativa.

La elección del sistema es seguramente un asunto muy personal y no podría dar consejo sobre lo que funcionaría mejor para nadie aparte de mí mismo.

Elegir la siguiente tarea

El consejo más potente de Terence es el referente a la elección del tipo de trabajo  en función de las circunstancias (internas y externas). Creo que esta habilidad —elegir la siguiente tarea—  es la clave  de la productividad y del trabajo creativo:

Ayuda mucho ser capaz de evaluar honestamente y con precisión tu potencial de trabajo (una función del lugar, tu nivel actual de motivación y energía, los deberes y compromisos próximos, la disponibilidad de recursos y el nivel esperado de distracción) en un periodo dado de tiempo en el futuro (por ejemplo, el resto del día): pasarte de confiado o por el contrario pecar de falta de confianza sobre lo que puedes lograr lleva a asumir más o menos de lo que puedes gestionar adecuadamente, y ambas cosas llevan a ineficacias (conozco por experiencia directa las dos caras de este problema).

Siempre he considerado que el superpoder por antonomasia es la conciencia del foco de atención y la capacidad de dirigirlo en las dirección más apropiada en cada momento. No en vano hemos dedicado un año en este blog a entrenar la atención plena y la autorregulación (dos de los tres hábitos que cambiarán tu vida…).

main-qimg-4e0e745638145d38088422067482a6c3

Tao es plenamente consciente de su nivel y calidad de atención y sabe obtener lo mejor de sus recursos mentales:

Encuentro que estos sistemas [de organización personal]  liberan un montón de memoria; si no tengo que preocuparme sobre lo que se supone que tengo que estar haciendo a las 3pm el martes o sobre qué trabajo tengo que hacer en X, Y y Z por los motivos A, B y C, puedo dedicar más atención a intentar comprender un argumento matemático o probar un lema peliagudo o lo que sea que necesite hacer.

Otra técnica muy útil  es la de usar proyectos más pequeños o tareas rutinarias como forma de descansar de los proyectos más difíciles. Esta habilidad de equilibrar el tiempo de trabajo intenso con el descanso o el trabajo más ligero es una cualidad de la gente altamente creativa y permite sostener un trabajo excepcional sin quemarse en pocos años tal y como vimos en el artículo de Alex Soojung-Kim Pang sobre el Descanso deliberado. Terry lo expresa así:

Habrá, por supuesto, ocasiones en los que uno está demasiado frustrado, cansado o no motivado para trabajar en el proyecto entre mano. Esto es perfectamente normal, intentar forzarse a seguir en el proyecto puede ser contraproductivo después de algún tiempo. Creo que ayuda tener un pequeño número de proyectos más pequeños (o quizá algunos recados no matemáticos) a mano cuando no estoy dispuesto por la razón que sea a trabajar en mis proyectos más importantes; al contrario, si me aburro con estas pequeñas tareas, a menudo me puedo convencer de afrontar las más grandes.

Lo que ya aprendimos sobre el paradigma del velocista y  la práctica deliberada  es confirmado por este comentario:

En términos generales, es mejor intentar disponer unas pocas horas de trabajo de alta calidad, que intentar encajar en la agenda un gran número de horas de trabajo de baja calidad.

En resumen

¿Qué conclusiones obtengo a la vista de la lectura de los artículos de organización personal de Terry Tao?

  • Es una persona excepcional, pero sus procesos mentales son similares a los de cualquiera (¿tenías dudas?).
  • Se encuentra con las mismas limitaciones que el resto de los mortales: energía, motivación, capacidad de mantener la atención prolongadamente, interferencias entre tareas y proyectos, puntos muertos, etc.
  • Sus estrategias mentales son  extrapolables a cualquiera que quiera organizarse mejor.
  • Es un genio, pero su forma de hablar sobre su trabajo y métodos es sorpresivamente razonable y exenta de glamour.
  • Cree en las ventajas de tener un sistema, aunque sea imperfecto, y ceñirse a él. Ha aprendido a base de ensayos, observaciones, errores y correcciones.
  • Es flexible, sabe cuándo hacer excepciones a las reglas y aprovecharse de lo inesperado:

Ah, y una matización final: a veces uno debería abandonar sus propias reglas y permitir la serendipia. Ha habido muchas veces, por ejemplo, cuando había planeado trabajar en algo durante la hora de la comida (yendo a por algo rápido para comer), y he sido interrumpido por un colega o visitante haciéndome una proposición para ir a comer. Ha ocurrido a menudo que he sacado mucho más de esa comida (matemáticamente hablando o de otra manera) de lo que había pensado a priori, aunque no en la forma en que había anticipado. Y fue más divertido también.

Referencias:

Artículos blog Terence Tao:

Otros artículos relevantes:

Superpoder: promesas a uno mismo

Un hombre se define por su capacidad de prometer.

—Friedrich Nietzsche

Este es otro de los superpoderes que debería estar en la panoplia de todo habitólogo y  gladiador del cambio.

Cuando pensamos en las promesas, casi siempre pensamos en las promesas que los demás nos hacen (y que con cierta frecuencia incumplen) o en las promesas que hacemos a otros (que solo incumplimos por buenas razones y cuando no queda más remedio).

La promesa está en la base de la coordinación social.  Si no hubiera promesas o —si habiéndolas— las personas no pudiéramos ajustar nuestro comportamiento a ellas, no podría haber intercambios comerciales y las relaciones humanas en general, no solo las comerciales,  serían mucho más accidentadas o simplemente imposibles.

 

461848858_c0968872e5_z
Rings and promises, en flickr: https://flic.kr/p/GP6zm

 

La necesidad de preservar una buena reputación y que nos vean como personas fiables, así como el deseo de evitar el rechazo y posibles represalias derivadas de no cumplir  las promesas, nos mantiene habitualmente en el camino prometido.

La promesa permite aumentar la certidumbre de las acciones propias y ajenas y hace más practicable la navegación en sociedad.  Engrasa el engranaje social. Facilita el intercambio no simultáneo en el que una parte paga algo o entrega un bien o servicio  ahora y la otra se com-promete en el futuro a retribuir lo recibido mediante precio u otro bien o servicio. Permite reducir el caos y coordinarnos alrededor de proyectos conjuntos.

Empeñamos la palabra y luego nos empeñamos en convertirla en acción coherente.  Un hombre que es capaz de prometer y hacer honor a sus promesas es un “hombre de palabra”.  Es un componente esencial del carácter.

Prometer a otros no es suficiente

En el artículo  Trabajadores autoprogramables vimos que gran parte de la regulación de nuestra conducta proviene de las organizaciones o grupos humanos  a los que pertenecemos, sobre todo  empresas, que son una excelente tecnología de motivación y coordinación social.

En la economía del conocimiento, cada vez necesitamos más dirigir nuestro propio trabajo y tomar decisiones y hacer trabajo creativo;  en la dirección de nuestra vida en sentido amplio no podemos contar con los mecanismos de las organizaciones tradicionales: una empresa no te va a ayudar a buscar el equilibrio trabajo-vida personal, no  te va a poner a dieta , no va dedicar muchos recursos a mejorar tus hábitos de organización personal, ni por supuesto ayudarte a descubrir intereses o aficiones que expandan tus horizontes.

Si quiero autorregularme necesito expandir el superpoder de la promesa y aplicarlo también a las promesas que me hago a mí mismo: si en la planificación de la semana digo que voy a hacer A, B y C, tengo que otorgar a  esta promesa  el rango de contrato con la persona a la que menos quiero decepcionar en este mundo: yo mismo. Si no estoy seguro de poder hacer honor a mi palabra, no planifico que voy a hacer A o B, no me prometo nada.

 

2545797471_e18dae0273_z
Dancing in the rain, en flickr: https://flic.kr/p/4SXSTR

 

Si no soy capaz de prever mi propio comportamiento estoy añadiendo más incertidumbre al mundo: no solo dependo de sucesos incontrolables o de las acciones de otras personas, sino que también estoy a merced del viento emocional que sople en mi mente en cada momento. En tal situación la planificación es una simple danza de la lluvia, un rito supersticioso; el modo creativo de estar en el mundo no es factible y nos sumimos en un comportamiento reactivo, como de rata de Skinner, a merced de los estímulos internos y externos.

Un hombre se define por su capacidad de prometer-se.

Superpoder: hacer promesas a uno mismo y cumplirlas.

Primera revisión reto de los treinta días

Han pasado ya diez días desde el comienzo del reto el 1 de noviembre. Más de 66 personas participan en el reto. Digo “más de”, porque hubo un par de incorporaciones posteriores.

2258998753_7f9f53363f_z
‘Tutto bene fratello, so far so good!’, en flickr: https://flic.kr/p/4rBXCn

Ha llegado el momento de hacer una primera revisión del reto.

Mi informe de resultados hasta el momento

“Mi reto va a ser no ver TV, escuchar radio o estar con el ordenador cuando como. Espero conseguir lo mismo que Luca: masticar más, comer más despacio y hacerme consciente de mi nivel real de hambre para así alcanzar antes la sensación de saciedad. Así quizá consiga consolidar la práctica del Hara Hachi Bu del curso de salud minimalista.”

Puedo decir que en todas las comidas, excepto en una, que no recordé en absoluto el reto, he eliminado el ordenador, la TV y demás. Los primeros días me sorprendía habiendo empezado a comer  con la pantalla del computador delante o escuchando algún audio, pero en los primeros minutos me daba cuenta y rectifiqué. En algunas ocasiones he  mirado fugazmente la pantalla del ordenador, pero sin caer bajo su influjo.

El grado de cumplimiento del reto, en cantidad y calidad, ha sido durante los diez primeros días  de un 85%.

3584986505_3b7545d7de_z

Cuando he comido solo, el resultado ha sido más tranquilidad mental y menos compulsión. He intentado ser más consciente de lo que como y masticar un poco más. Sin embargo, me ha resultado difícil dejar de pensar en mis asuntos del día o el trabajo y centrarme en la comida. He tenido que volver una y otra vez a la textura, sabor y olor de la comida. Ha sido como en las sesiones de meditación formal en las  que te sientes especialmente disperso y tienes que volver una y otra vez al foco de atención.

También, como esperaba, me ha sido más fácil aplicar la técnica del Hara Hachi Bu y dejar de comer antes de llegar al punto de saciedad. Si en algún momento, sentía ganas de comer más, aunque ya estuviera cercano a la saciedad, he aplicado la técnica del contrato de cinco minutos, pero con veinte minutos: “Si cuando pasen veinte minutos, sientes la necesidad de seguir comiendo, lo puedes hacer”. La mayoría de las veces no he vuelto a comer nada.

He tenido algunas comidas familiares y con amigos. Me he dado cuenta de que en ellas tiendo a comer más de la cuenta. Aunque no haya televisión u otro medio de comunicación, sí que hay montones de distracciones en forma de animadas conversaciones. Siendo la interacción social sana, sin duda alguna, también promueve una cierta desconexión con las sensaciones y un menor saboreo de la comida.

Los primeros diez días, por tanto, han sido muy satisfactorios.

Ajustes del reto

Mi tendencia a comer de más se da sobre todo por las noches. Es aquí donde debería ser deliberadamente más lento y consciente al comer.

En las comidas con amigos y familiares, intentaré no dejarme llevar por el frenesí de las conversaciones, ralentizar el ritmo mental  y ser consciente de cuando en cuando  de mi estado de saciedad y de que estoy comiendo. Puedo decirme: “Ahora estoy masticando”, “Ahora estoy saboreando un trozo de carne”. “Ahora siento el sabor del café en mi boca”, etc.

Si me ofrecen una porción más de carne, un plato más de pasta o una ración más de pollo, haré una breve pausa para considerar mi grado de saciedad, lo cuantificaré entre cero y cien, y si es mayor de ochenta declinaré amablemente la oferta: “No, muchas gracias, me he quedado bien”.

Adoptar un ritmo deliberadamente más lento en las comidas con otras personas me puede ayudar a escuchar más y monopolizar menos las conversaciones.

Creo que ha sido todo un acierto elegir este reto y POR SUPUESTO que sigo comprometido con él, al menos durante diez días más, con la esperanza de cumplir los treinta días.

8696334761_a28eef10ba_z
Flickr: https://flic.kr/p/efsZme

Ahora es tu  turno

En la sección de comentarios, de forma resumida, puedes anotar tus impresiones hasta la fecha. Si lo deseas, puedes seguir un guión parecido a este:

  1. ¿Cuál ha sido el grado de cumplimiento de tu  reto? Intenta cuantificarlo con un porcentaje: 20%, 40%, 85%, 98%.
  2. ¿Puedes/quieres aportar alguna prueba? (para los que tenéis que escribir en un blog o similar)
  3. ¿Qué has observado o descubierto durante los primeros días del reto? ¿Has aprendido algo?
  4. ¿Te has encontrado con alguna dificultad inesperada o con algún refuerzo que no habías anticipado que te ha facilitado el reto?
  5. ¿Necesitas ajustar las condiciones del reto o tus intenciones de ejecución (pequeños planes para llevar el reto a buen puerto)?
  6. ¿Sigues comprometido con el reto otros diez días (hasta la próxima revisión) o decides abandonarlo y probar el próximo mes?

Referencias

 Artículos serie  Reto de los treinta días:

30days_home

Reto de los treinta días 

Reto de los treinta días: la punta de lanza del cambio 

66 aguerridos habitólogos en el reto de los treinta días 

Primera revisión reto de los treinta días 

Revisión final reto de los treinta días

Técnica del contrato de cinco minutos

Técnica del contrato de cinco minutos

El presente es un poderoso dios.

–Goethe

Al Yo Ejecutivo, encargado de dirigir las operaciones mentales, José Antonio Marina, el filósofo español,  lo ha llamado también Yo Negociador. Y es una expresión muy bien traída. En la lucha entre los deseos y necesidades del Yo Presente y los del Yo futuro hay que recurrir a la transacción, a la negociación.

Es difícil, estando sometidos a la inmediatez, urgencia e incluso tiranía del momento presente, adoptar la visión a largo plazo integradora de necesidades y metas en todos los horizontes temporales. Es aquí donde el Yo Negociador puede operar y resultar muy útil.

2434691031_dc47fc162a_z
Flickr: https://flic.kr/p/4H9qPz

La técnica del contrato de cinco minutos es una técnica negociadora básica, engañosamente simple e ingenua, que puede reportar pingües beneficios en nuestros esfuerzos por ejercer el autocontrol.

ESTA ES LA SITUACIÓN

Supongamos que tienes delante un helado, un programa de televisión  o cualquiera de tus  tentaciones favoritas o caballos de batalla de tus intentos de autorregulación.

La tentación está ahí, punzante, urgente, temblorosa, ejerciendo su poder; todas las determinaciones, planes, resoluciones palidecen ante ella; la fuerza de la voluntad, las promesas y auto-promesas llegan como un callado eco a la conciencia, casi inaudibles ante el alboroto que ejerce el objeto del deseo inmediato.

Ahora no hay nada más que el precipicio existencial: un paso más  y nos despeñaremos, rodaremos por la pendiente y una nueva derrota interior manchará nuestra hoja de servicios con nosotros mismos.

Disculpad si pongo el asunto en términos demasiado dramáticos o melodramáticos; pero estamos ante un momento clave en la afirmación del ser. Lo cotidiano de la situación no lo vuelve menos transcendente.

Bien, todavía no está todo perdido, todavía hay un clavo ardiendo al que nos podemos agarrar; ¿un arma secreta quizá?

El Yo Negociador tiene un triunfo en su manga: la técnica del contrato de cinco minutos. Consiste en lo siguiente: se trata de una propuesta que —mientras quede un atisbo de autodeterminación— puede servirnos para diferir brevemente el impulso. Estos son los términos del contrato que podemos expresar en nuestro diálogo interior:

 TÉRMINOS DEL CONTRATO DE CINCO MINUTOS

“Sé que el impulso y la urgencia de lo inmediato es fuerte, casi insoportable. Lo entiendo, por eso no voy a pedirte a ti Yo Ocurrente (yo impulsivo, cortoplacista o computacional) que renuncies a satisfacer el deseo aquí y ahora.

Sin embargo, puesto que cedo y no te voy a martirizar con el sentimiento de culpa, el remordimiento o la vergüenza después de ‘la caída’, te pido una sola concesión: ¿serías capaz de diferir mínimamente, solo cinco minutos, no más, el impulso?

Si ese deseo merece la pena ahora mismo, con casi toda seguridad la seguirá mereciendo dentro de cinco minutos. Pasados los cinco minutos, puedes hacer lo que quieras, comer el helado, comerlo en parte o incluso no comerlo, si eso es lo que te place.

¿Aceptas el trato?”

¿De qué sirve diferir solo cinco minutos lo inevitable? No hemos hecho más que alargar la agonía, no parece que hayamos ganado mucho.

Sorprendentemente, te encontrarás con que pasados los cinco minutos (te recomiendo que uses un cronómetro o reloj de precisión) la pugnacidad del deseo ha remitido y en muchas ocasiones, no siempre,  te encontrarás con que has restablecido la fuerza del Yo Ejecutivo y puedes vencer la tentación.

Por qué funciona

  •  El Yo Ocurrente o impulsivo busca evitar el dolor o incomodidad inmediato  o cercano. Ante la amenaza de sentirse mal como consecuencia de una acción impulsiva, encuentra la salida perfecta en la propuesta del Yo Negociador: solo son cinco minutos y después se podrá entregar sin sentimiento de culpa alguna y sin consecuencias.
  • La técnica tiene flexibilidad. Si esos cinco minutos son demasiado o una eternidad que no se puede soportar, el Yo Negociador puede regatear los términos del contrato: “Quizá no cinco minutos, pero… ¿podrías tres, dos, quizá un minuto?».  .
  • El tono del Yo Negociador es empático, se pone en el lugar del otro, no le hace sentir mal y abona el terreno para la negociación. Con este clima es más fácil llegar a un acuerdo.
  • Los incentivos a largo plazo no suelen tener fuerza. La tasa de descuento temporal en el muy corto plazo es hiperbólica, no exponencial; el Yo presente es casi insensible a cualquier castigo o recompensa con la  que el Yo negociador pueda amenazar o prometer a un plazo más largo.
  • Con los cinco minutos ganas el tiempo suficiente para que el deseo disminuya la intensidad. El gancho que pone el Yo Negociador es eliminar el sentimiento de culpa.
  • Si al final logras inhibir el impulso y triunfas sobre el  impulso del Yo Ocurrente, este no lo interpreta como una derrota, una renuncia o privación. Después de todo, tuvo la decisión en sus manos y pudo decidir si entregarse al deseo; pero no lo hizo.
  • Desde el punto de vista del equilibrio emocional, es un acuerdo ganar-ganar entre el Yo Ocurrente y el Yo Negociador: ambos salen beneficiados y su relación se mantiene saludable y amistosa.

66 aguerridos habitólogos en el reto de los 30 días

A continuación aparecen  los sesenta y seis participantes en el Reto de los treinta días de noviembre  con sus respectivos retos.

Es un artículo extenso de  5.939 palabras. Es muy interesante comprobar la diversidad de retos, motivaciones y técnicas de autorregulación que describen los aspirantes a habitólogos. Merece la pena leerlo solo por ello.

Cuando he creído que podía aportar algo, he añadido sugerencias y comentarios  a los retos formulados por los habitólogos.

Suerte para todos.

15649254371_5277e26216_z
‘La suerte está echada’ , en flickr: https://flic.kr/p/pQSw7x

El héroe se aleja, avanza y tolera la incertidumbre.

—Ibsen

Frieden: “En el reto de los 30 días voy a lograr no comer harinas refinadas”.

Su plan para evitar la tentación cuando esté en un entorno social es decir que está en una dieta libre de gluten.

Alejandro Paciotti, inclaudicable: “30 días sin comer harinas refinadas. Y 30 días escribiendo al menos 30 líneas de código en un proyecto en el cual esto”.

Si no escribe 30 líneas de código no entra en redes sociales, ante cada tentación de comer pan, se bebe un vaso de agua o cereal en barrita. Estuvo madurando varios días el reto. Lo maduró tanto que dobló las apuestas y creó dos retos por el precio de uno. Solo los gladiadores  muy entrenados a lo largo del año en Los tres hábitos que cambiarán tu vida se pueden permitir semejante audacia…

Annamm: “Me levantaré en cuanto suene la alarma”.

¡Suerte!

Lau, del blog Desde villa Kunterbunt : “Voy a hacer en NaNoWrimo (para el que no lo conozca: http://nanowrimo.org/whatisnano) … Se trata de escribir 1666 palabras al día para completar un libro de 50000 palabras en un mes”.

Tendrá que hacer encaje de bolillos para poder completar el reto en medio de varios viajes y otras obligaciones durante el mes.  En este artículo, Desprendimiento educativo, hace público su compromiso con el reto de los treinta días y la escritura del libro. El compromiso  público, como sabemos, es una excelente manera de generar incentivos para la compleción de nuestras resoluciones.

Amparo: para mí el reto será 30 días seguidos de bicicleta elíptica (tengo una en casa). A cualquier hora del día y un mínimo de 10 minutos.

Rectificación de Amparo: “El compromiso requiere de una certeza de la que carezco en este momento. Lo pensaré. De momento, no me comprometo al reto.”

No requiere “certeza”, requiere que sea importante para ti, que te aporte algo nuevo en tu vida y que sea un poco difícil. Es bueno que no tengas certeza de completar el reto, un 50-70% de probabilidad de tener éxito está bien.
Si no lo consigues, habrás aprendido algo y podrás asumir nuevos retos en el futuro.
Lo de los diez minutos me parece factible, a menos que tengas muchos dolores o algún impedimento físico. De todos modos, puedes esperar a un mejor momento. Tú decides, Amparo.

La diferencia entre nada y todo es un poco.

No es un juego de palabras.

 

Tienes un proyecto. No le dedicas tiempo. Pasan los días y tienes y no tienes nada.

Sin embargo, si le dedicas un poco cada día, al final tienes un proyecto terminado.

Entre nada y todo hay una diferencia muy grande.

Pero entre nada y un poco, la diferencia es un poco.

No supone un gran esfuerzo y representa un gran cambio.

Un poco lo es todo.

—Rafael Sarmentero en  No puedes ser escritor (Cómo ser un genio nº 1)

Herman, gladiador incombustible: “Mi propósito para el mes de noviembre será tirar cinco cosas cada día. También daré por válidas, la realización de tareas eternamente postergadas.

Este propósito es preciso y medible. Genera mucha sensación de control. Los resultados inmediatos e interesantes harán que no se requiera “persuasión” para el cumplimiento. Aun así contaré con la motivación del compromiso público que en este momento realizo.

El trabajo en equipo es fundamental. Gracias Homo Minimus por hacerlo posible. Os deseo a todos mucho éxito con vuestros propósitos.”

Gracias a ti, Herman, por tus ánimos y por tu, para mí, legendaria perseverancia. 🙂

Lucecita, habitoloca: “En definitiva me apunto a este reto, siempre he luchado con el reloj, mi reto será madrugar de verdad y ser puntual, nunca lo he sido, siempre hago esperar a las personas… y obviamente no me gusta esperar…”

5049104886_92b3faab49_z
‘Punctuality is the thief of time’, en flickr: https://flic.kr/p/8GaYYw

Lucecita, ¿qué significa “madrugar”?, ¿qué significa “ser puntual”? Si concretas, aumentas la probabilidad de éxito.

Marijota: “Me apunto a este reto, que ,por cierto , ya solo el mero hecho de comprometerme ante los demás y expresarlo por escrito, ya es un GRAN reto para mí!!!!.
Ahí va mi reto!!!: Dedicar diariamente, 15 minutos mínimo, a hacer ejercicios de estiramientos, sentadillas, etc. Animo a todos!!!!!”

Cierto, un compromiso público ya es un reto en sí mismo. Ánimo.

Tomelin5: “Me levantaré a la salida del sol, sin posibilidades de posponer ni ‘5 minutos más’. Lo sábados serán 2 horas posteriores a la salida del sol y los domingos libres.”. Por la noche preparará la alarma a la hora exacta, la ropa y las actividades de la mañana.

Richard: “Mi reto: Levantarme entre semana a las 5:45 a.m. para ir al gym sin pretexto alguno!!!!”

Ángela: “ COCINAR ALGO CADA DÍA EN LA NOCHE Y DEJAR LAVADOS LOS PLATOS.”

Un reto mayúsculo…

Saramber, nuestra escritora maldita, del blog Libres para nada: “Mi reto es como el de Lau: escribir entre 3 páginas al día de la novela que llevo casi 3 años procrastinando.”. Se ha apuntado a “lo loco”.

Espero que el reto le sirva para estructurar creativamente tanta locura.

Lleva tres años procrastinando la escritura de esta novela. Sería un gran éxito que en solo un mes le diera un gran empujón. Suerte.

reto 30 días Saramber

En este artículo de su blog habla del reto de los treinta días.

Galvordentensa: “Aunar placer con deber y recuperar un viejo hábito que las tecnologías me están arrebatando ( o yo que me dejo llevar por la comodidad): leer una hora cada día”. Libera tiempo renunciando a tiempo de redes sociales o similares y lo sustituye por el viejo arte de la lectura.

Rosinuzza: “ Terminar de escribir un libro. He pensado en un número comprendido entre quinientas y mil palabras diarias. No creo que pueda hacer más de mil y no quiero hacer menos de quinientos.”. Su línea roja son las quinientas palabras diarias.

Olgacc: “Mi reto es tomar beber un vaso de agua con cada impulso que tenga que sé que lleva a actuar de manera desordenada”.  [Habría que concretar que quiere decir Olga con impulso de actuar de manera desordenada…]

César: “Mi autorreto: Iniciar o provocar una conversación con un desconocido (o conocido solo de vista) cada día.

Para mí esto es algo ambicioso, no creáis. Me obliga a salir de la zona de confort, vencer timideces, echarle cara, hacer cosas que no suelen ir con la inercia de mi forma de ser. Como objetivo a largo plazo pretendo potenciar la parte “social” de mi salud minimalista.

5223924805_b4ddb93393_z
‘The flrits’. En flickr: https://flic.kr/p/8XBYR4

Técnicamente, el disparador es el encontrarse con alguien en camino entre casa y el trabajo y viceversa, y paseos de fin de semana, en bares, semáforos, reuniones, salas de espera. Debo iniciar una conversación con temas intrascendentes como el tiempo, la hora, la calle tal. A continuación, hacer un comentario gracioso, hablar sobre alguna noticia, presentarme o alabar algo en el atuendo de mi interlocutor. Si se me olvida o no lo consigo deberé pagarlo con dos conversaciones el día siguiente. Para reforzar el asunto, me comprometo públicamente y mantendré una lista de impresiones.”

César, gran reto. Yo hace años me planteé un reto semejante.

Sugerencia: pon un criterio de éxito algo más bajo para la primera semana o dos primeras semanas: si inicias la conversación y la persona te responde ya has tenido éxito. Lo del comentario gracioso y la continuación de la conversación ya es para nota, pero no lo metas como criterio de éxito. Se trata de que des el primer paso y dejes que lo demás venga por añadidura.¡¡¡Gradualidad!!!

María del Carmen González de Uruguay: “Hola a todos: me apunto en el Reto de los treinta días. Mi reto es meditar lo siete días de la semana, diez minutos, inmediatamente luego de levantarme”.

Excelente.

Lilian: “Estaré tomando agua cada vez que me vea perdida en pensamientos negativos”.

Me gustaría discutir este reto con Lilian y ayudarle a rediseñarlo, porque no quiero que muera ahogada…

4733920397_23ae87f1f3_z
‘Ten glasses of water a day’, en flickr: https://flic.kr/p/8djzBc

Sofía: “Mi reto va a ser el de trabajar las dos primeras horas de la mañana al llegar al despacho antes de mirar cualquier cosa en internet que no tenga relación con el trabajo.” Uno de los retos de productividad que nos podemos proponer. Ver mi artículo Empezar el día sacando.

Eduardo Laporte de El náufrago digital: “ Cien abdominales al día durante 30 días. Me interesa también ver si realmente eso tiene algún efecto, porque me interesa la idea de que cierta constancia deje sus frutos” + “Mira, voy a incorporar 20 fondos a mis 100 abdominales…”.

Cuando acabe el reto vamos a tener un chico diez.

3812397608_d3c080ff9b_o
En flickr: https://flic.kr/p/6NTwZf

Mercè: “ He sido despedida y ahora eso que sé hacer tan bien lo voy a hacer por mi cuenta, por tanto, mi proyecto es escribirlo, buscar los proveedores y tener el escandallo listo para el 1 de diciembre.” . “Y diciembre presentación en las empresas. UAOOOOO, da vértigo y todo pero me encanta ver si soy capaz luchar con mis excusas y miedo.”

Recomiendo que Mercè se ponga un horario de trabajo diario. Ahora más que nunca hay que hacer uso de la disciplina.

El reto de treinta días es también útil para proporcionarte un empujón  que te motive. Cuando trabajas para otros, ellos te dan los empujones y te ponen las fechas límites; cuando estás por tu cuenta, tienes que asumir  la labor de dirección, proponerte metas, fechas límite y proporcionarte la motivación.  Has iniciado el camino del héroe.

Oscarvisus: “Mi reto de los 30 días es escribir cada día un post de por lo menos 100 palabras en un nuevo blog que hace poco que he empezado. Lo publico anónimamente, de manera que prefiero no mostrar la URL. :-P”

Como gustes, Oscarvisus, pero motiva mucho que los demás puedan ver que vas completando el reto. Al menos, semana a semana, comenta si lo estás cumpliendo. Me parece perfecto lo de las cien palabras: la gente tiende a ponerse objetivos demasiado grandes al principio (500,1000,1500 palabras)
Salud y allá vamos.

Raquel: “No sólo haré cada mañana, al levantarme los estiramientos, si no que me comprometo a escribir aquí como me va y si noto cambios con el paso de los días y que tipo de cambios (físicos, emocionales, lo que sea que note diferente) y así, si a alguien le resulta interesante y quiere probar, pues le digo los estiramientos que he hecho….¡Risas, abrazos, amor y humor!”

6145446572_9a3ee839bf_z
‘Hugs’, en flickr: https://flic.kr/p/an42ao

Raquel, amor-humor-risas-abrazar.

Brújula: “Durante los 30 días de noviembre haré una serie de ejercicios con mis ojos”. Recomiendo que brújula determine claramente el tiempo mínimo de ejercicio diario. Si reduces la ambigüedad de las intenciones, es más probable cumplirlas y evitar las pendientes resbaladizas que nos llevan a abandonar nuestras en principio sólidas determinaciones.

Landés, de Andés Visión integral, entrenamiento, nutrición y salud: “Decidido mi reto: Nada de pan para comer o cenar durante 30 días, es lo que me falta para quitarme del todo las harinas refinadas.”.

Se permite el pan en el desayuno. Aprovecho para recomendaros que echéis un vistazo en su blog.  a su reto físico de noviembre, para que completéis vuestras rutinas de ejercicios. También tiene un artículo reciente que me ha impresionado, Me estoy muriendo, que os puede motivar a los que necesitéis un empujón de energía e ilusión.

Isaac: “ ¡Acepto el reto! El reto que cumpliré será hacer todos los días la rutina de rehabilitación de la sentadilla de Ido Portal.

Nuria: “Mi reto de los 30 días , es que tengo que hacer ejercicio todos los días, yoga, andar, nadar… A ver si consigo bajar los kilos de más que puse desde que deje de fumar…uf…”

Nuria, has de concretar, quizá en tiempo. Y si partes de un nivel de ejercicio bajo, Luis Andés seguramente te recomendaría que empezaras a andar más, quizá los 45 minutos diarios que dice Eduardo Laporte. Luis Andés te hace más recomendaciones en la página del reto.
En el curso de salud minimalista tienes varios retos al respecto con recomendaciones. Échalos un vistazo por si te ayudan a concretar tu reto.

Cristina Font: “Allí va mi súper reto…. hacerme la cama cada día antes de salir de casa para ir a trabajar. Los días que no tenga que salir, tiene que estar hecha una hora después de haberme levantado.”

No hay reto pequeño. Excelente ejemplo del principio minimalista Piensa a lo pequeño:

Si piensas demasiado tiempo a lo grande, todo lo demás te sabrá a poco,  cualquier acción diaria te parecerá prosaica, deslucida, indigna de tus sueños. Por eso, olvídate de la grandeza, de ser el número uno, de construir un castillo en el aire. Deja a tus sueños ahí, en el firmamento, donde deben estar, y seguidamente céntrate en algo reducido,  quizá insignificante;  y hazlo tan ridículamente bien que los ángeles del cielo lloren de emoción.

3616617104_e92d577482_z
‘Angels are here’, en flickr: https://flic.kr/p/6vA7gj

Pero no hay ángeles, nadie te mira, solo tú te miras, estás solo, con tu pequeño esfuerzo, con tu pequeña vida, con tus pequeños afanes, con tus sueños remotos, con la muesca que puedes hacer hoy en el universo.

Cualquier nuevo comportamiento que quieras mantener durante treinta días ya es de por sí desafiante. Te parece poca cosa, pero en mi opinión es un reto perfecto para tonificar la fuerza de voluntad o capacidad de autorregulación. Aprenderás a sostener determinaciones durante periodos extensos de tiempo y en el futuro aplicarás la técnica del reto de los treinta días a otras metas valiosas.

Nicolás: “Mi reto, meditar al menos una vez al día.” .” Me cuesta pasar de los 10 minutos, así que me parece que lo dejo en 10 como tope mínimo.”

Para quien quiera dar los primeros pasos en el mundo de la meditación, recuerdo que en el curso de saludo minimalista tenemos un reto de meditación 10×10 de diez días con audios de  diez minutos para iniciarte.

Arte: “Mi reto: aprendo vocabulario alemán con el programa de tarjetas Anki. Durante 30 días, todos y cada uno de ellos, haré la revisión y el aprendizaje del día (unas 30 tarjetas más o menos, lo decide el programa según las vaya memorizando).”

30×31 son 930 palabras en un mes. Estas son muchas palabras.  Con un pequeño esfuerzo diario se puede extender mucho el vocabulario. Ten en cuenta que el vocabulario básico en cualquier idioma suele estar en las 2000 palabras, y el hablante medio no usa más allá de 5000, aunque el total de palabras conocidas o reconocidas esté sobre las 15.000.

Omar Carreño, nuestro gurú de la productividad minimalista del blog Análisis Realista : “Pues hace algún tiempo que no he “publicado” ningún reto, lo que hago, lo hago de manera personal y eso me ha servido para lograr mis cosas, pero hoy quiero comprometerme a dejar de comer carbohidratos después de las 16:00 horas de lunes a sábado, solo con una ligera salvedad los domingos que es el día que a veces me doy un “gustito” de Yakimeshi con mi esposa a eso de las 19:00.”

Omar, está bien hacer alguna excepción , como lo del domingo (tu faturday), sobre todo si esas excepciones están definidas previamente. No es lo mismo renunciar a algo hasta la próxima semana que renunciar para siempre…

Rafael Tejado del blog Máster en independencia : “Pues… Después de mucho pensarlo, he decidido que mi reto va a ser dar un cumplido al día (tanto a conocidos como a desconocidos, aunque intentando que sean mayoría los segundos). Con él lograré dos cosas: estar más atento al mundo que me rodea y alegrar un poco la vida a los que me rodean :)”

9337642439_58db2e227a_z
‘Piropo’, en flickr: https://flic.kr/p/fe8RMa

Es un reto en el que haces algo por los demás, les haces sentir bien, y a su vez mejoras tu atención. Te ayuda a mejorar las relaciones sociales y te obliga a salir todavía más de la zona cómoda. Muy original y “ecológico”.

Vanessa del blog Viviendo el cambio:  “Mi reto son 30 días de juego creativo. Es decir, en mi caso, dibujar, bocetear, pintar, esculpir y/o crear algo que no sea directamente “trabajo”, simplemente por el placer de disfrutar del proceso y dejar ir el resultado. No vale escribir, cocinar o hacer punto.
Todos los días, incluido fin de semana, un mínimo de 15 minutos.”

“Me emocioné tanto con la idea que ya publiqué mi compromiso en mi blog empezando hoy…

6537327109_824c3ecdf1_z
‘Mechanical paintings by Random nº 6’, en flickr: https://flic.kr/p/aXFvAn

Un reto tremendamente interesante: el reto de desconectar, de otorgarte el placer del juego y de la creación libre, de la creación porque sí. ¡Leed su artículo en su blog anunciando y detallando el reto! Merece la pena:

“Para mí es abrirle la puerta a la diversión y soltar el perfeccionismo y el control y el tiene que servir para algo, cuestiones que todavía se hallan enganchadas en rinconcitos de mi conciencia. Creo que son las defensas de una niña que escondió parte de su brillo y se refugió en su cabeza.”

Mercedes: “Dejar de morderme las uñas a ver cuánto me crecen en 30 días.”

3810596963_4ece6ba62b_z
‘Supernervous’ en flickr: https://flic.kr/p/6NJiHD

Una sugerencia: una técnica que te puede ayudar a sobrellevar el reto. Lleva contigo una hoja de papel o pequeña libreta y cada vez que tengas el impulso de morderte las uñas, haz una marca. Puedes dividir la hoja en días y semanas y así ver la evolución del número de impulsos a lo largo del tiempo.
Tu reto es un excelente ejercicio de conciencia. Y la conciencia es el inicio de la liberación…

Roberto Trivinyo: “Yo estudiare todas las mañanas (de lunes a domingo de 05:40 a 06:40) una hora de derecho laboral (tres artículos legislativos y una sentencia) después de meditar 12 minutos (esto ya lo hago).”

2488694307_fbbdd9be27_z
‘Cram time. Spring’ en flickr: https://flic.kr/p/4MVd7x

Roberto une un hábito ya formado, la meditación, con otro que quiere formar, el estudio. Usa como desencadenante un hábito para crear otro hábito. Esta es una técnica muy interesante llamada “apilado de hábitos”. Hablaremos de ella en algún artículo.

Mabel: “Reto de cero quejas por 30 días, con la finalidad de tomar consciencia plena de lo que digo, por cada día que no logre el objetivo colocaré un billete (cuya denominación aún no determino) en un pote y al final del mes donare ese dinero. Saludos!”

¿Puedo sugerir una variación?
Piensa en la organización social, política, etc. que más desprecias. Cada semana donas lo que haya en el bote a esa organización.
Esto es algo retorcido. Pero seguro que te motiva todavía más, por pequeña que sea la cantidad donada. 🙂

Petro: “Me gustaría que mi objetivo fuera algo así como “disminuir mi sensibilidad a los ruidos cotidianos”. Llevo una temporada que cada vez uso más los tapones para los oídos (para dormir, para estudiar…)…”

Mi consejo es que desarrolles una desensibilización progresiva. El ideal es que pudieras estudiar con ruidos porque estuvieras tan centrado en el estudio que nada te perturbara (siempre que los ruidos no sean objetivamente perjudiciales o demasiado altos, que no lo son, como dices).
¿Qué tal si intentas prescindir de los tapones 15 minutos al principio y después vas aumentando este tiempo?
Cada vez que te perturbe un ruido haces una señal en el papel y continúas. (si son muchos, te fijas en los que pasen un umbral alto).

Santacenero del blog @santacenero : “ Aún no lo tengo decidido al 100% pero creo entraré en el reto de los 30 días. Quiero retomar mi faceta de blogger, me apetece escribir, y creo que este reto es una buena oportunidad para volver a recuperar el hábito. “

Santacenero ha publicado su reto en su blog y lo ha titulado así: 30 días, 30 artículos.

“Por tanto, mi reto será escribir un artículo cada día durante este mes de Noviembre. Con esta práctica espero dar un buen empujón inicial al blog y continuar con el posteriormente pero ya a un ritmo más relajado de 2 o 3 artículos a la semana”

Este reto me parece una excelente manera de generar momentum para tu nuevo proyecto. Suerte.

Yolanda Merchante: “Me apunto, mi reto va a ser levantarme cuando suene la alarma. De lunes a Viernes a las 7.30 horas y los fines de semana a las 9 horas.”

Tener un buen ritmo de sueño es uno de los hábitos más saludables que podemos tener, como ya comenté en el curso de salud minimalista. Si tu nivel de ejercicio físico es aceptable, tu alimentación razonable, el sueño en cantidad y calidad es el elemento más importante para obtener un alto rendimiento y productividad, pero también para el bienestar físico y emocional.

Leo: “haré una mezcla de dos cosas, meditación y ejercicio. Lo haré al iniciar el día, me levantaré treinta y cinco minutos antes de lo normal y creare el hábito. “

Me parece un excelente ritual para iniciar el día. Creo que es tremendamente potente y que notarás sus beneficios en poco tiempo.

Narci: “El mío será organizar mi estudio-despacho. Auténtico ecosistema del desorden y de montón de cosas que he ido acumulando a lo largo del tiempo: apuntes de carrera, documentos de la casa que ya no sirven, revistas, cds que no ya no escucho (prefiero Spotify), colecciones, enciclopedias, etc., etc., Una habitación que pesa muchísimo y mentalmente más!! Necesito un lugar limpio y eficiente. Sé que tengo que tirar/limpiar un montón de cosas y superar mi permanente parálisis por análisis.. Es la hora de remangarse y ponerse las pilas!! “

2377587415_530f2ca0e4_z
‘Cluttered room’, en flickr: https://flic.kr/p/4C6KUt

Limpiar el despacho de trastos es una excelente metáfora para una actitud mental, emocional y existencial.
Solo te recomendaría que te pusieras una cuota diaria. ¿10 trastos u objetos eliminados u ordenados? Serían 300 en un mes. Si tienes ganas de más, más, pero ponte una cuota mínima. Eso ayudará a dar consistencia a tu compromiso.

María: “Yo también quisiera participar en el reto de Noviembre. En mi caso va a ser no comer a partir de las 8 de la tarde. A ver qué cambios produce!…me da que esto es como una ficha de domino que al mismo tiempo va tirando otros hábitos mal empleados…”

Este puede ser un hábito-llave para ti. Adelante.

Bettydran: “Mi reto es bajar de peso, al menos 5 kg, para ello voy a dejar de comer hidratos de carbono y bajar las escaleras todos los días (vivo en el piso 14). Excepto los fines de semana que voy al campo. Sábado y domingo me propongo bailar 30 min.”

Creo que sería más interesante que te centraras en el proceso en vez de fijarte en bajar 5 kg. Si quieres, al final del mes o cada dos semanas te pesas, pero creo que es más importante que te centres  en aquello que vas a hacer.
De todo lo que te propones, creo que lo más potente para tu meta de bajar de peso es limitar los hidratos de carbono, aunque está muy bien complementado por el ejercicio.
Mi recomendación: elige comprometerte con una sola cosa. En mi opinión, reducir la ingesta de carbohidratos. Aunque hagas también ejercicio, céntrate en la reducción de carbohidratos.

Astrid B.: “Después de revisar bien mis cinco posibles retos me quedo con el de meditación. Sus efectos son fantásticos . Todos los días durante un mes meditare antes de comenzar con mis proyectos y tareas diarias. Están incluidos los fines de semana. Gracias por los fantásticos audios del reto de los diez días.”

17647469_54187f8578_o
‘Meditation begins at birth’, en flickr: https://flic.kr/p/2yrYH

En los próximos mes haré recomendaciones de lecturas sencillas para cultivar el hábito de la atención plena.

Tremendosky, del blog literario Aviones desplumados : “Este será mi reto para noviembre… Tiene que ver con 2 hábitos que tengo en construcción:

  1. Meditaré todos los días al menos 5 minutos….
  2. Dedicaré al menos 20 pomodoros por semana a un proyecto importante para mí…
  3. Cada fallo —día o pomodoro— penalizará en forma de serie de 20 abdominales (otro hábito que…).»

Sugerencia: medita cinco minutos antes del comienzo de tus sesiones de trabajo para el proyecto importante (a menos que ya tengas un hábito establecido en otro momento del día), así será más fácil recordar ambos compromisos y se reforzarán mutuamente. Así aplicarás la técnica de apilado de hábitos.

Patricia: “Mi reto es nada más levantarme hacer 20 sentadillas, 20 fondos en nivel 1 y 25 seg de plancha.”

Excelente ejercicio para desperezarte e iniciar el día.

Luca: “Mi reto va ser dejar pasar 2 minutos antes de empezar a comer, y masticar la comida saboreándola e ingerirla hasta que esté muy bien masticada. Es un mal hábito que tengo de tragar y como la primera digestión pasa por la boca…”

Yo voy a hacer algo parecido.

Homo Minimus: “MI reto va a ser el no ver tv, escuchar radio o estar con el ordenador cuando como. Espero conseguir lo mismo que Luca: masticar más, comer más despacio y hacerme consciente de mi nivel real de hambre para así alcanzar antes la sensación de saciedad. Así quizá consiga consolidar la práctica del Hara Hachi Bu del curso de salud minimalista.”

¡Ánimo, muchacho!

15473711726_a89f298581_z
‘Por qué tan serio, ome’, en flickr: https://flic.kr/p/pzmPpd

Ana Liz García: “Mi reto para va a ser comenzar el día con mis TMI. Ya me hice el hábito de escribir cada noche las del día siguiente, pero cuando llega la mañana me diluyo en cualquier tontería. Quiero superar eso.

Germán Nicolás Zabala: “Voy a escribir 1500 palabras por día, 45000 en total, para hacer de la escritura un estilo de vida para mí bienestar y desarrollo intelectual.”

Creo que escribir todos los días es una excelente herramienta de introspección y aprendizaje. Gran reto el tuyo si consigues convertirlo en un “estilo de vida”. Dependiendo de tu nivel inicial de escritura, yo sería un poco más gradual, pero tú decides.

Ángel: “ Mi reto va a consistir en leer uno de tus artículos al día durante 30 días y no más ni menos.
Llevo un cierto tiempo brujuleando inconsistentemente por tu blog y me fascina, pues me resuenan casi todos los temas que tratas y tu manera de acercarte a ellos que me suele sorprender. Enhorabuena.”

Ángel, te propongo una vuelta de tuerca al reto para que le saques más partido: escribe un comentario de al menos 4 líneas por cada artículo que leas. Así interiorizarás mejor los mensajes y podrás recibir algo de mi realimentación si haces alguna pregunta o comento sobre tus comentario.

Gorka del blog minimalista gorka.co:

“1.- Hacer deporte todos los días. No tiene por qué ser ir a correr o pegarme una paliza de gimnasio. Cuenta la escalada, rutinas de sentadillas/abdominales, salir en bici, senderismo. La cosa es romper con el estar sentado y hacer algo de ejercicio.

2.- Deshacerme de todo lo innecesario. Lo que los ingleses llaman declutter. Hice un intento y llené cajas con cosas, pero no llegué a deshacerme de todo. Este es el mes. Cada día he de repasar la utilidad de los objetos que me rodean y si no me son útiles, puerta.

¡Fuerza y honor! “

2354184255_b728e57f48_z
‘Gladiator in snow’, en flickr: https://flic.kr/p/4A2NXH

¡Hermano!, lo que hacemos en la vida resuena en la eternidad.

Eshac: “yo he estado pensando y mi reto va a ser publicar un post cada día, con ello espero avanzar un proyecto de ensayo que tengo entre manos. No hay mínimo de palabras, quizá un máximo de 1000… Pero el post tiene que tener al menos un enlace a el trabajo ya hecho para que me sirva para ir enlazando y repasando ideas.”

Carmenchumaria: “Quiero hacer algo sencillo, pero cotidiano, que me brinda bienestar inmediato y que no me representa más tiempo que esfuerzo. Entonces, empezando mañana y cada día de la semana, escribir un texto a modo de poema cada día. “

5068292757_13313a3466_z
‘Poema’, en flickr: https://flic.kr/p/8HSjRT

Un reto muy creativo. Enhorabuena por la iniciativa.

Bernardo Munuera, alias Blumm, de La manía de leer : “Me reto a escribir 50.005 palabras en NaNoWriMo en noviembre y lo hago público aquí. Escrito queda.”

Bere: “Mi reto es prepararme de desayunar jugos variados con frutas y verduras. Ya lo había logrado por 15 días a principio de año pero luego lo dejé, así que es buen momento para retomarlo. “

Un reto muy saludable.

Cristina: “ Mi objetivo es reducir mi ansiedad en el trabajo pero no se me ocurre que sería más efectivo. Empecé por probar con la sugerencia de las primeras 2h trabajar sin mirar Internet, ni el correo, ni nada que me distraerse. Me funcionó un día con gran satisfacción pero al día siguiente me fue imposible por gestiones y reuniones. Así que ahora no se si seguir con ello aunque haya días que no pueda o probar algo distinto. Que me aconsejas?”

Cristina, podrías replantear el reto como dedicar tus dos horas primeras de trabajo “disponibles” a trabajo concentrado sin conexión a internet o redes sociales. Si un día solo puedes una hora, pues una hora. Si tienes una reunión a primera hora de la mañana, pues las dos horas después de la reunión, etc.
Recuerda: no necesitas la perfección todos los días, solo ir logrando que tus dos primeras horas estén lo más centradas posible.

Marta: “Mi reto es ir andando al trabajo todos los días. Son 50 minutos de trayecto, lo que implica levantarme antes para llegar a tiempo, y lo que implica también acostarme antes la noche anterior para dormir lo suficiente.”

Nurnpm: “Hola habitólogos! En el reto de los 30 días quiero consolidar el hábito de dedicar 2 horas todos los días al aprendizaje. Voy a empezar/seguir con el inglés (y después vendrá programar), los días de diario. Y los findes a dibujar. ¿Un consejo para ser consciente mientras y no distraerme?

Para mí los retos de salud minimalista fueron un éxito, el que más me cuesta es el de la regla hara hachi bu, pero creo que el conjunto fue el “hábito llave” “

Hola, habitante de tu cuerpo, a mí me gusta la técnica pomodoro. Si sabes que vas a tener 2 horas, unos 8 pomodoros de 25 minutos, podrías probarla para ver si aumentas el foco y la concentración.

Jorge, de Futuro Nómada:

“Me parece mejor plantearme como Reto establecer una organización horaria durante 30 días. Tengo la ventaja de trabajar por cuenta propia y combinar (dentro de lo posible) los horarios con mis clientes. Aprovechando eso quiero ver si respetando esa organización puedo focalizarme en lo que tengo establecido y así resolverlo…”.

“Armando este cronograma me di cuenta de que en Twitter pierdo una cantidad de tiempo impresionante. Confieso que regular mi tiempo tuiteando iba a ser mi Reto original, pero luego pensé que “recortar” mi tiempo de tuiteo no garantiza que me ordene automáticamente en todo lo demás, así que creo mejor ir directamente a un esquema de fondo.”

Jorge, en los comentarios,  establece un cronograma para la semana con un montón de acciones y nuevos hábitos.

Una observación: Jorge, ¡creo que estás gravemente infoxicado! (¡más de 14 horas semanales en twitter!)

nexo5_1208_15m2506

Una sugerencia: aunque quieras cambiar tantas cosas a la vez, te recomendaría que el reto de los treinta días se limitara a una sola cosa. Sé que cuando uno quiere dar una vuelta a su vida, cualquier espera se hace larga, pero también sé por experiencia que si vas más lento al principio, es más fácil y los avances se consolidan. Vas ganando confianza y en unos cuantos meses has dado un giro a tu vida. Pero hay que ir más lento.

¿Con cuáles de tus múltiples acciones te comprometes para el reto?

[Recomendación: reducir tu exposición a twitter y redes sociales. Así liberarás tiempo y  energía que podrás dedicar a otras actividades más fructíferas. También lograrás más calma mental. Puedes intentar otros cambios simultáneamente, pero céntrate en uno para este reto]

Te recomiendo encarecidamente que leas este artículo: Descanso deliberado un manifiesto;  o este otro: Ritualiza el descanso y el recogimiento con el Sabbat.

Melina: “Me apunto al reto. Voy a dibujar media hora todos los días. Siempre he querido aprender. Y también voy a practicar yoga de lunes a viernes, ya lo hago pero hay días en que pongo pretextos”.

Me gustan los retos creativos. Adelante.

Mónica: “El 31 de Octubre ha sido mi cumpleaños y mi reto para esa fecha era comenzar mi primer blog. Estoy ya trabajando en ello, hace 2 días 😉
¿Cómo lo voy a hacer? Cómo detonante he elegido beber agua con zumo de limón en ayunas (lo tenía pendiente) y como recordatorio sobre mi mesa he colocado un frutero negro repleto de limones. ¿No son alegres?
Mi rutina pasa por dejar a mis hijas en el cole y al regresar a casa para trabajar en el blog/ configurar /escribir… Sólo 1 hora seguida.

Cómo no sé nada de blogs se me hace un lío todo, pero pasito a pasito, aprenderé.
Graciasssss. Publicarlo aquí me anima.”

Un reto impecable desde un punto de vista técnico: concreto, con detonantes y con acciones claras. Está muy bien que no sepas nada de blogs, aprenderás por el camino y todo será más emocionante. Si puedes y quieres, no dudes en decirnos cuál es tu blog.

Rafael Sarmentero: “Mi reto va a ser no hacer ningún comentario político en los próximos 30 días.”

DSCN4380
Rafael Sarmentero con su disfraz de no-polemista.

Será lo más saludable que hagas en este año. Tendrás que poner en juego una gigantesca fuerza de voluntad y estar atento a los infinitos impulsos de quejarte, perorar y debatir. Tres retos en uno: atención plena, autorregulación e higiene mental. No esperaba menos de un genio.

María: “Mi reto muy meditado es no comer una sola gominola o chuche en noviembre. Soy adicta al dulce y mis hijas no me lo ponen fácil. Pero seré fuerte.”

Recomendación: elimina los dulces de tu casa, para no tener tentaciones. Permítete un “faturday” a la semana o al mes para comer chuches con tus hijas. Pero solo uno.

4565737642_cdd9a693bc_z

Uno de los primeros retos del curso de salud minimalista era eliminar el azúcar. Echa vistazo al artículo para motivarte un poco más. Después de completado el reto te lo vas a agradecer.

Desde que se fue, ella es un fantasma, y yo soy el lugar de sus apariciones.

—Juan Bonilla

Melisa: “Mi reto es el siguiente: NO voy a revisar ninguna de las redes sociales de un amigo mío (con quien tengo una especie de amor/obsesión unilateral e insensata). No sé cuántas veces al día reviso sus redes sociales, tal vez no sean tantas… pero sé que lo hago más veces de las que soy consciente. Creo que dejar de obsesionarme con eso me va a ayudar a enfocar mi mente en actividades productivas y en proyectos propios. La verdad es que pienso que el hecho de estar obsesionada con esa persona es una excusa que usa mi mente para no ocuparse de temas importantes.”

Melisa, lo de dejar de vigilar a tu amigo… y más en general reducir las redes sociales te va a hacer mucho más feliz. Liberará un montón de tiempo para relaciones con personas de carne y hueso.

Para ayudarte con ese amigo que no te puedes quitar de la cabeza, te recomiendo un libro de mi amigo Entusiasmado: Cómo olvidar a alguien en diez pasos.

Minimo Da Vinci: «Propongo hacer dos retos de 30 días:

  1.  No utilizar el facebook personal durante 30 días.
  2. Comer una fruta todos los días.
Retos que a la vista parecen fáciles. Pero como siempre, el papel lo aguanta todo.»
El primero es muy desafiante. Suerte con él. Me gustaría que al final del reto (que vas a cumplir) nos cuentes tus impresiones y sensaciones. ¿Qué tal un pequeño diario de bitácora con tus sensaciones?

Hasta aquí los retos de sesenta y seis habitolocos. Venga, un abrazo.

1923984297_4b4ff39ed2_z
‘Group hug’, en flickr: https://flic.kr/p/3W1Vv4

Artículos serie  Reto de los treinta días:

30days_home

Reto de los treinta días 

Reto de los treinta días: la punta de lanza del cambio 

66 aguerridos habitólogos en el reto de los treinta días 

Primera revisión reto de los treinta días 

Revisión final reto de los treinta días

Reto de los treinta días: la punta de lanza del cambio

La semana pasada propuse el reto de los treinta días para noviembre. Hoy explicaré las ventajas de un reto de treinta días como herramienta de cambio .

5151761887_2e8a68f10c_z
‘Punta de lanza’ en flickr: https://flic.kr/p/8Rf8jP

Zamora no se hizo en una hora (ni en treinta días)

La creencia de que necesitamos  21 días para crear un hábito es uno de los más extendidos mitos de la psicología del cambio personal. De acuerdo a un estudio del 2009 [1], un nuevo comportamiento tarda en hacerse habitual una media de 66 días, más de dos meses, y este número depende mucho de la persona, del tipo de hábito y las circunstancias. En el estudio, los hábitos tardaron en formarse entre 18 y 254 días (¡más de ocho meses!).

Mi experiencia personal también corrobora que los hábitos son difíciles de establecer intencionalmente y pueden necesitar mucho tiempo y atención. Soy un especialista en iniciar hábitos que no llegan a buen puerto.

2749052116_15a94a511c_z
Naufragio en flickr: https://flic.kr/p/5bVBqh

Por lo tanto, no es probable que formemos un hábito en solo treinta días. El reto de los treinta días no hará que formes un hábito, aunque te puede poner en el buen camino.

¿Para qué sirve este reto entonces?

Para  dar un empujón en una dirección vital importante para ti  y con la que quieras comprometerte.

Recuerda: sentir interés por algo, pensar que es bueno,  ponerlo en la carta a los Reyes Magos o la lista de deseos  no es suficiente. El reto de los treinta días te permite subir de rango a un interés y convertirlo en un compromiso. Es algo que vas a hacer con independencia de como te sientas. Es una manera de formalizar el coraje:

Coraje es hacer lo correcto sin importar como te sientas.

—Doctor Paul

¿Sobre qué puede tratar un reto de los treinta días?

Es una buena manera de poner los cimientos de un hábito que sea importante para ti.

Puede ser un hábito muy simple, como levantarse al amanecer todos los días, o más complejo, como un ritual matutino para iniciar el día, un Shabbat, un ritual de meditación o un hábito de ejercicio físico semanal.

  • Si el hábito es simple, suele bastar con definir claramente una intención de implementación con la estructura:  Si <DETONANTE>  Entonces  <ACCIÓN>.
  • Si el hábito es más complejo, tiene muchos detonantes posibles, es rico, como en el caso de un hábito de Atención plena o mindfulness en la vida cotidiana, entonces vas a necesitar mucho más esfuerzo y atención.

Los cursos de Atención plena, Perseverancia y Salud minimalista de las tres primeras reencarnaciones de 2014 en este blog han sido intentos de crear y cultivar tres macrohábitos o grandes habilidades que he considerado fundacionales o pilares básicos del  carácter.

 El programa diseñado en Los tres hábitos que cambiarán tu vida en este año es tremendamente ambicioso.  Hemos dedicado un trimestre en exclusiva a cada uno de ellos y hemos seguido entrenándolos durante el resto del año a través de prácticas, misiones y retos. Este trabajo largo e intenso es imprescindible para  macrohábitos o hábilidades complejas.

En el caso de los hábitos complejos, como el hábito  de sueño saludable,  has de crear un ritual cuidadosamente pensado y ponerlo por escrito. Ya tratamos de ello en varios artículos sobre diseño de rituales .

Pero por muy bueno que seas diseñando rituales, este es solo el primer paso, un ritual ha de ponerse en práctica, ver sus ventajas e inconvenientes, refinarlo y hacerlo evolucionar. Es una pequeña obra de arte existencial.

Posibles contenidos de un reto de treinta días

El reto de treinta días puede servirte para crear un prototipo de hábito, ver qué tal te sientes con él, ajustar sus detalles, integrarlo armoniosamente en el resto de tu vida y evaluar su conveniencia.

El reto no solo sirve para hábitos también está indicado para experimentar o desarrollar de forma sistemática algún interés que podría llegar algún día a convertirse en compromiso. Por ejemplo, siempre has querido aprender a dibujar, has hecho algún torpe intento, pero lo has dejado o has desistido por los resultados descorazonadores. O has querido aprender alemán, pero nunca has pasado de los primeros fascículos del curso para principiantes. ¿Qué tal si decidieras consagrar un mes entero a dibujar todos los días y dedicar una o dos horas al alemán?

El reto también es muy útil para formalizar  pruebas o cambios vitales, sin necesidad de dar el salto definitivo. Por ejemplo, imagina que llevas pensando mucho tiempo en probar otro tipo de trabajo, por ejemplo, dedicarte a la enseñanza o hacerte entrenador personal o empezar a trabajar por cuenta propia. Pero te da miedo, porque no sabes si estás preparado, si realmente serás capaz de aceptar el riesgo y si ese nuevo trabajo te permitirá mantenerte económicamente.

5843684696_5ab2328011_z
Leaping on the high line, en flickr: https://flic.kr/p/9UopSq

En el caso anterior, no necesitas dejarlo todo, podrías probar durante un mes en tu tiempo libre con un proyecto profesional diferente para comprobar tu grado de motivación, tu satisfacción personal y explorar el mercado para esa nueva ocupación que sobre el papel parece tan prometedora.

Mantienes tu trabajo y vida de siempre, pero experimentas con otra identidad profesional fuera de tus obligaciones laborales cotidianas.  Completado el reto, decides si realmente te satisface tanto como pensabas, si hay posibilidades  de seguir en esa dirección y si quieres seguir inviritiendo tiempo y esfuerzo en desarrollar tu nueva vocación.

El reto de treinta días puede ser también algo más lúdico o aventurero. Podrías intentar hacer el  Camino de Santiago sin mochila [2] o aprender alemán  en un mes [3]. Estas dos iniciativas las intentó mi amigo Luis José, alias Mínimo, hace unos años. No concluyó el camino  por lesión y se dio cuenta de que era muy difícil aprender alemán en tan poco tiempo, pero seguro que mereció la pena y aprendió mucho como consecuencia del intento.

9625106215_fb87c73292_z
Amazing high flying dog en flickr: https://flic.kr/p/fExbKa

Mi desafío de la ducha fría, no apto para todos los públicos, fue creado más por espíritu lúdico (curioso concepto de la diversión que tengo) o aventurero que por los beneficios que esperaba cosechar. En todo caso, fue más barato que irme a Vietnam o escalar el Mont Blanc.

Laura Mascaró y Saramber, ambas blogueras y escritoras,  han decidido emplear el reto de los treinta días propuesto en este blog para escribir en noviembre  un libro de unas 50.000 palabras y seguir las reglas del proyecto NaNoWriMo.

Iraide Talavera del blog Palabritisaguda.com tiene un excelente artículo sobre el proyecto NaNoWriMo donde te proporciona más detalles:

crest-bda7b7a6e1b57bb9fb8ce9772b8faafb

[…] National Novel Writing Month es un evento internacional que tiene lugar en noviembre e invita a escritores aficionados de todo el mundo a unirse al reto de escribir una novela de 50.000 palabras, en el idioma que quieras, durante los 30 días que dura este mes (es decir, una media de 1667 palabras diarias).

Este es un buen ejemplo de reto de treinta días: es concreto, específico, con fecha de finalización y el trabajo diario está claramente delimitado.

También puedes emplear el reto de los treinta días para introducir una nueva técnica de aprendizaje (por ejemplo, hacer preguntas en los márgenes de los libros que leas), experimentar con un programa informático para escritores (por ejemplo, con el Write or Die o el Scrivener), o un hábito de productividad, como Sofía,  que ha decidido dedicar las dos horas primeras de trabajo del día exclusivamente a trabajar en los asuntos más importantes sin entrar en redes sociales o el correo electrónico.

Los retos pueden establecerse en términos negativos, como hace nuestro entrenador y amigo Luis Andés, que ha decidido eliminar el pan durante un mes. o Frieden, que ha decidido eliminar la harina refinada.

Para inspirarte, puedes consultar cualquiera de las prácticas, misiones o retos de los cursos de Atención plena, Perseverancia o Salud Minimalista. Aunque eran retos semanales, tú puedes extenderlos a treinta días y adaptarlos a tus necesidades y metas.

Reglas del juego del Reto de  los treinta días

  • Dura treinta días. Obviamente. Es una cifra redonda que te proporciona concreción, una línea roja, una meta clara  y te ayuda a mantenerte centrado.
  • Has de ser concreto y específico con la tarea que quieres completar todos los días. Cuanto más concreto, más probable que te ciñas al reto. Así evitas la ambigüedad que te puede llevar a la laxitud. El proyecto NaNoWriMo te obliga a 1666,66 palabras al día. Aunque tengas un objetivo mensual (escribir una novela de 50.000 palabras), la clave está en cada uno de los pasos diarios.

Me sumo al reto, pero me voy a tomar hasta el Viernes 31 de Octubre para publicarlo acá. Porque si algo he aprendido en este año es que no hay que dejarse llevar por los impulsos, así que si tengo tiempo para pensarlo, pues, lo voy a pensar bien! (¿aprobé maestro?)

—Alejandro Paciotti

  • Madura tu decisión sobre el reto. Vas a invertir un mes. No te dejes llevar por el primer impulso. Define y refina el reto durante un par de días. Puedes hacer una lista de los diez retos que te vengan a la cabeza primero y luego seleccionas o varías en alguno de sus elementos. Usa la página de este blog Reto de los treinta días para obtener realimentación de Homo Minimus y otros compañeros de travesía.
  • Es mejor que elijas algo que se pueda hacer todos los días. Quizá puedes descansar algún día, en el Shabbat o el fin de semana,  pero es conveniente que sea algo diario. Los hábitos diarios son más fáciles de crear y sostener que los semanales.
  • Tienes que comprometerte a hacerlo todos los días. De otra manera, no podrás experimentar los efectos y costes del hábito y extraer lecciones. Aunque sientas un bajón emocional momentáneo, no cedas, sigue. Después de todo, sabes que pasados los treinta días podrás abandonarlo completamente o modificarlo.
  • Si fallas uno o dos días, no pasa nada, sigue igualmente. La creación de hábitos no es un proceso “todo o nada”,  se necesita constancia y continuidad, pero no busques el perfeccionismo. Haz honor a la intención.
  • Si fallas, cuatro o más días, entonces, no has completado el reto. Considera abandonarlo y empezar un nuevo reto de treinta días el siguiente mes que aproveche el conocimiento obtenido y te permita empezar un nuevo reto con más garantía de éxito.
  • No subestimes  la dificultad del reto de los treinta días. El papel soporta todos los planes, pero «los mejores planes de ratones y hombres a menudo se frustran y no nos dejan más que sufrimiento y dolor por el gozo prometido«…  ya nos avisó el poeta.

¿No has elegido tu reto todavía? Entra en la página del reto de treinta días y comprométete públicamente. Somos muchos y entre todos nos proporcionáremos apoyo durante el mes.

Referencias del artículo

Artículos serie  Reto de los treinta días:

30days_home

Reto de los treinta días 

Reto de los treinta días: la punta de lanza del cambio 

66 aguerridos habitólogos en el reto de los treinta días 

Primera revisión reto de los treinta días 

Revisión final reto de los treinta días

Reto de los treinta días

Hermanos, ¡lo que hacemos en la vida resuena en la eternidad!

—Gladiator

Gladiadores del circo cotidiano (Ara Magdaleno), habitantes de vuestros cuerpos (nurnpm), exploradores del espíritu, incombustibles (¡Herman!),  frikis a la carrera (Amparo), losanos (Joaquín), inclaudicables (Alejandro Paciotti), perseverantes (Astrid B.), ex-gordos :), jíbaros de vosotros mismos (Tremendosky), conseguidores (Blanca), navegantes de mil mares, chamanes del cambio, habitólogos (Daniel), y demás fauna del minimalismo existencial,

 ¡ha llegado el momento de mostrar y demostrar lo que hemos avanzado durante este año gracias al proyecto Los tres hábitos que cambiarán tu vida y los correspondientes cursos de Atención plena, de Perseverancia y Salud minimalista!

757229214_d47cddc409_z
En flickr: https://flic.kr/p/29UZS7

Estamos ya en la cuarta reencarnación del 2014. Tenemos veinticinco años. Ha sido un largo camino con venturas y desventuras, avances y retrocesos, alegrías y seguro que también nuestra buena dosis de frustración. Casi cuarenta  propuestas de prácticas, misiones y retos que cada uno de vosotros siguió desde el interés y desde la acción. Sea cual sea vuestro grado de participación y satisfacción con los resultados,  enhorabuena por haber llegado hasta aquí.

5949861143_2b6a96448a_z
En flickr: https://flic.kr/p/a4LAqP

Cualquiera que durante este año haya probado, intentado, experimentado o convertido en acción —aunque sea unas pocas veces, aunque sea en una sola ocasión— alguna de las ideas que he  presentado en el blog , o que se haya sentido inspirado por los comentarios, sugerencias y experiencias de nuestros compañeros de travesía, puede darse por satisfecho. Ya habéis hecho más que lo que la mayoría de la gente hace en un año. Posiblemente habéis vivido con más conciencia de lo que la gente vive usualmente sus vidas.

6300331795_f8b56f0ef4_z
Walden Pond al atardecer. Henry David Thoreau vivió durante dos años, dos meses y dos días en Walden Pond desde julio de 1845 a septiembre de 1847. Su experiencia en Walden le facilitó el material para el libro Walden, La vida en los bosques, al que se le reconoce como inspiración de la consciencia y el respeto por el medio ambiente. Tim Hettler en flickr: https://flic.kr/p/aAJR9g

Decía Henry David Thoreau que la mayoría de la gente vive su vida en una silenciosa desesperación. Pero nosotros, parafraseando sus palabras en Walden, podemos decir que  al comienzo de este año “nos fuimos a los bosques porque queríamos vivir sin prisas (¡pero sin pausa!), queríamos vivir a conciencia (¡y con ciencia!), y sacar todo el meollo a la vida (allá donde se esconda), para no descubrir, a la hora de la  muerte,  que no habíamos vivido”.

Este mes de octubre no he propuesto hasta el momento ningún reto. Quería que tuvierais un par de semanas para… descansar… para que los echarais de menos… y para… tomar impulso para lo que os propongo ahora.

¿En qué consiste el reto?

Durante el mes de noviembre acometeremos un reto personal. Puedes llamarlo también experimento, hábito, misión o práctica, etc., da lo mismo. Lo importante es lo siguiente:

Durante treinta días cada uno de nosotros se centrará   en completar un  reto libremente escogido.

Regla de los treinta días

¿Cuándo empieza el reto?

El 1 de noviembre.

¿Cuál es el propósito de este reto?

El reto de los treinta días es una poderosa herramienta de cambio personal y a la vez es la ocasión para que dejemos las ruedecillas de la bicicleta que han sido los cursos de este blog y probemos a diseñar nuestros propios retos. Cada uno tendrá que elegir su reto personal.

Durante este año, según avanzábamos en el plan diseñado en el libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida, nos fuimos dando cuenta de que todo nuestro entrenamiento en atención plena, perseverancia, autorregulación y salud minimalista tenía un tema común subyacente: la capacidad de diseñar comportamientos que nos hagan avanzar en nuestras vidas y convertirlos en hábitos. Estamos en el camino de convertirnos en habitólogos.

 A la vez, sentirse inspirados por el cambio, atreverse a dar el salto y dar el salto requiere que seamos audaces, ambiciosos, que mantengamos una saludable mentalidad experimental y seamos… un poco locos. Es por eso que una de nuestras compañeras, Lucecita, propuso que nos autodenomináramos “habitolocos”.

¿Sobre qué tiene que ser el reto?

Sobre cualquier elemento de tu comportamiento que te haga avanzar.

Puede ser la creación de un hábito importante para ti, un experimento de aprendizaje de treinta días, un reto personal, una práctica, un proyecto,  un trabajo temporal, alguno de los retos de los cursos de este blog, lo que sea.

En un próximo artículo proporcionaré algunas ideas o sugerencias, pero ahora simplemente quiero que pienses algo que te motive, que sea importante para ti.

¿Tiene que ser algo difícil o ambicioso?

No.

De hecho, no recomiendo que escojas algo muy complicado o duro como el Desafío de la ducha fría, porque el reto de mantener un comportamiento sin excepciones durante treinta días ya es suficientemente ambicioso. Poca gente es capaz de ser constante  durante tanto tiempo y ceñirse a una determinación, por fácil que parezca.

cold-shower

Pero si quieres elegir el Desafío de la ducha fría o algún otro reto o experimento extravagante, adelante. No seré yo el que te corte las alas.

¿Con qué recursos o ayuda contaré?

Una página en este blog: Reto de los treinta días. En ella declararás cuál es tu  reto de los treinta días y te  comprometerás públicamente. Yo haré una lista con todos los participantes y sus retos. Tienes hasta el viernes 31 de octubre.

Los artículos sobre el reto de los treinta días que vayan apareciendo cada semana de noviembre y donde podrás ir comentando tus impresiones y experiencias.

Si te comprometes personalmente, y detallas en qué consistirá tu reto, yo te ayudaré a diseñarlo o te sugeriré alguna mejora, si es necesario. Me puedes escribir a homominimus@hotmail.com o simplemente usar la página del reto de los treinta días para pedirme opinión o pedírsela a tus compañeros.

¿Cómo me motivaré?

Eligiendo un reto que tenga profundo significado personal para ti y que, sacándote un poco de la zona cómoda, sea factible.

Repito: mantener un comportamiento treinta días ya es suficientemente difícil. Por eso, elige algo que te sea útil o interesante, aunque no sea espectacular.

Recuerda: esto es un maratón, una carrera de fondo. Este reto pondrás las bases de posteriores cambios personales más ambiciosos.

¿Cómo me motivará Homo Minimus?

Para todos los que completen el reto de los treinta días y así lo deseen, crearé reuniones virtuales  vía skype o algún medio similar para comentar nuestros aprendizajes y experiencias y conocernos a través de la palabra hablada.

Como espero que seamos algunas decenas los que lo completemos, crearé grupos de tres personas y me iré reuniendo con todos a lo largo de varias semanas tras completar el reto.

Artículos serie  Reto de los treinta días:

30days_home

Reto de los treinta días 

Reto de los treinta días: la punta de lanza del cambio 

66 aguerridos habitólogos en el reto de los treinta días 

Primera revisión reto de los treinta días 

Revisión final reto de los treinta días

La gran destreza (The One Skill), de Leo Babauta. Cómo el arte del desapego transformará tu vida

Mi amiga Elisa Erbali —del estupendo blog minimalista  No quiero otro pijama—  y yo, hemos traducido al español el último libro de Leo Babauta, The One Skill. En español, La gran destreza.

La gran destrezca

 

Puedes suscribirte a este blog y recibirlo gratuitamente junto con focus y El pequeño libro de la satisfacción, también de Leo Babauta, y así iniciar tu camino en el minimalismo existencial.

También puedes descargarlo en formato pdf aquí.

La gran destreza. Cómo el arte del desapego transformará tu vida

 

La raíz de todos nuestros problemas es nuestra incapacidad para el desapego.

—Leo Babauta

 

En este pequeño libro de menos de ochenta páginas podemos aprender la habilidad del desapego y obtener los siguientes beneficios:

  • Reducir el estrés
  • Procrastinar menos
  • Mejorar nuestras relaciones
  • Aumentar la habilidad para gestionar el cambio
  • Aprender a cambiar hábitos
  • Estar más presente en nuestras propias vidas

En la primera parte del libro, Leo describe la  tendencia a aferrarnos a las cosas e  ideales  sobre cómo debe ser el mundo y deberían comportarse las personas

La práctica del desapego

Dominar el arte del desapego es una forma de reducir muchos problemas cotidianos.

En la segunda parte del libro, nos enseña a practicar la habilidad del desapego. Para ello divide la práctica en partes que entrenaremos individualmente:

  • Advertir las señales
  • Ver los ideales a los que nos aferramos
  • Desapegarse de los ideales
  • Ver la realidad tal como es y aceptarla para responder adecuadamente a los desafíos que nos vaya planteando la vida.

Este libro desarrolla la vertiente más práctica del hábito de la atención plena o mindfulness, que  estamos entrenando en el Curso de Atención Plena de este blog.  El desapego es la consecuencia de la aceptación de la realidad y nuestras emociones.

Puedes leer la reseña de Elisa Erbali aquí.

Como todos los libros de Babauta, La gran destreza es sencillo, tremendamente claro y práctico.

¡Disfruta!

Empezar a las y media o a las en punto

Esta mañana, justo antes de escribir estas letras que estás leyendo ahora, me he pasado veinte minutos viendo páginas web, mirando el correo electrónico y demorando el comienzo de mi pomodoro de escritura diario en este blog. Esto va contra mi regla de Empezar el día sacando, una de las reglas más antiguas e importantes de mi sistema de productividad minimalista.

533185806_3f7758dc97_z (2)
‘Eleven Sharp’, por Lia Brown en flickr: https://flic.kr/p/P7HyJ

Cuando lo he advertido, ya había pasado un buen rato desde que me había sentado a trabajar (presuntamente) y he sentido el fastidio de quebrar la regla. Me he dado  cuenta de que durante unos minutos he olvidado la regla de comenzar el día con las cosas importantes, con mis compromisos y obligaciones. El entrenamiento del curso de atención plena me ha hecho más consciente de mis emociones y por eso he sido capaz en tiempo real de observar mi estado emocional sin sobrerreacionar.

He recordado uno de los consejos del Reto de meditación 10×10: no flagelarme por los errores, darme cuenta  de la desviación de mi atención con serenidad, sin amplificar mi descontento, y retomar el rumbo con suavidad.

Y aquí estoy en medio del pomodoro intentando gesticular con palabras pensamientos inconexos y dotarlos de unidad para extraer alguna lección o enseñanza.

Ya he hablado de las líneas rojas (puntos no negociables, límites máximos y mínimos) y su utilidad para evitar pendientes resbaladizas: un minuto para ver el correo se convierte en cinco, y en diez y en veinte. Como siempre se puede demorar el comienzo un minuto más, y como un minuto no supone una gran diferencia en el gran sistema del universo, el comienzo de la actividad incómoda se demora.

Solo escribo cuando estoy inspirado. Afortunadamente, siempre estoy inspirado a las nueve en punto todas las mañanas.

—William Faulkner

Puesto que no tengo un punto exacto donde empezar el pomodoro, este tiende a demorarse, los descansos a hacerse más largos y mi actividad pierde foco. Se me ha ocurrido (¡Gracias Yo Ocurrente[o Inteligencia Generadora]!) que si supiera cuándo empezar exactamente el pomodoro habría una línea roja clara que actuaría como detonante del inicio del pomodoro y evitaría la postergación cotidiana.

La solución está en el título de este artículo: empezar mis pomodoros a las 8.30, 9:00,  9:30, etc.  O a las 16:00, 16:30, 17:00, etc. Exactamente, sin dudas ni demoras. Con eso se acaba el debate interior sobre si empezar ahora o dentro de cinco minutos y reduzco la fricción de la decisión. Como mis pomodoros son de veinticinco minutos, eso me asegura un máximo de cinco minutos entre pomodoro y pomodoro. Sería una buena forma de automatizar el inicio de los pomodoros y de asegurarme que cumplo los descansos entre pomodoro y pomodoro.

No sé si con esta nueva técnica he hecho una muesca en el universo o si simplemente  he añadido una regla más a mi caja del minimalismo robótico.

Trabajadores autoprogramables

Siempre me ha sorprendido que una persona que en el trabajo profesional es disciplinada, aplicada, cumplidora, digna de confianza, trabajadora, laboriosa… cuando sale del entorno laboral pierde su capacidad de autodeterminación y se entrega al ocio vacío, es un desastre en su vida personal,  tiene problemas de peso y es incapaz de hacer ejercicio regularmente o tener una alimentación adecuada.

 

26017781_565c03e8b9_z
Un esforzado y motivado trabajador en su tiempo libre.                                                                                                ‘Lazyness’, por Mr. Greenjeans en flickr: https://flic.kr/p/3imbr

 

Ese tipo de personas no es capaz de generar por sí sola hábitos saludables como la meditación o le resulta imposible tomar la decisión de dar un giro a su vida y cultivar sus aficiones más queridas.

¿Cómo es posible que seas una pieza fiable y bien engrasada de una organización empresarial, sirviendo a metas corporativas o colectivas —que no siempre coinciden con las tuyas o que no armonizan con tus valores— mientras que cuando se trata de dirigir tu vida y moverte hacia metas personales,  procrastines, evites el trabajo duro, te muestres irresoluto, no cumplas ninguno de los plazos que te impones (o peor, que no te pongas ningún plazo),  no colabores con otras personas que están en tu misma situación y comparten las mismas metas?

¿Por qué la creatividad, disciplina e ingenio que a veces desplegamos  en la vida profesional no se transfiere  cuando se trata de perseguir nuestros  fines (no los de la organización a la que temporalmente pertenecemos)?

¿Por qué nos cuesta tanto perseguir nuestros propios fines?

Creo que la respuesta está en que algunos de nosotros no hemos desarrollado realmente la capacidad de autorregulación o no lo hemos hecho suficientemente.

Somos adultos, nos esforzamos, logramos metas, avanzamos en nuestra carrera, pero NO  es por nuestra perseverancia, voluntad o capacidad de autorregulación; es por nuestra capacidad de responder a los incentivos externos, a las  recompensas y castigos (el palo y la zanahoria de los incentivos)  que nos proporcionan las organizaciones empresariales y  otros estímulos sociales.

Cualquier grupo humano, desde la asociación de vecinos, hasta el club de ajedrez, pasando por el gremio de artesanos, es un mecanismo de integración de esfuerzos e intereses individuales hacia metas colectivas.  Hablo específicamente de las organizaciones empresariales porque son las que nos proporcionan nuestro medio de vida y las que más demandan de nuestro tiempo, energía y compromiso.

Algunos estudiosos de la dirección de empresas, como Peter Drucker,  sugieren que el máximo logro de la civilización occidental en el siglo XX no es la electrónica, los avances en el transporte o las tecnologías de la información, sino  la gran organización empresarial, que ha sido capaz de canalizar hacia metas colectivas los intereses y esfuerzos de cientos y miles de individuos. La gran empresa es una tecnología de motivación de personas, que ha permitido aunar y coordinar el esfuerzo y el conocimiento disperso en las mentes de los trabajadores.

Y lo hacen excepcionalmente bien, tan bien que —al menos hasta época reciente y en la mayoría de los sectores— podían funcionar  con trabajadores que solo fueran buenos obedeciendo órdenes, aunque no fueran muy buenos dirigiéndose a sí mismos.

Los tiempos han cambiado

El trabajo flexible, la inestabilidad inherente a un mundo globalizado, la apertura de mercados, lo borroso de las distinciones profesionales y la aceleración del cambio hace que las antiguas certidumbres corporativas vayan desapareciendo.

La automatización de procesos hace que muchos puestos  queden obsoletos, desaparezcan  o conviertan el trabajo de muchas personas en trabajos rutinarios de poco valor añadido y por tanto mal remunerados . Si quieres prosperar debes aportar un valor diferenciado y eso supone que tu principal activo es el cerebro, tu capacidad de innovar y de crear.

 

15113188661_ff804e6ab6_z
‘Id-iom’, por Ponderland, en flickr: https://flic.kr/p/p2v3si

 

El trabajo intelectual en una economía de servicios depende cada vez más de obtener un tipo de resultados que es difícil de medir (satisfacción del cliente, innovación en métodos y productos, creación de valor empresarial, etc.). Y ese trabajo intelectual es  más difícil de dirigir. El liderazgo autoritario  de ordeno y mando no funciona tan bien con trabajadores intelectuales, muy bien formados y que tienen cubiertas sus necesidades primarias.  La piedra filosofal del liderazgo empresarial está en saber cómo extraer lo máximo de trabajadores altamente educados y que tienen la capacidad de dirigirse a sí mismos.

En la era de la información, se necesita transformar la vieja pregunta taylorista acerca del trabajo físico (a saber, “¿pueden las extremidades del trabajador operar de forma aún más efectiva?”) en otra de índole más espiritual: “¿puede la vida interior de la persona moverse de una forma aún más efectiva?”.

—La ética del hacker, Petra Himanen

En un nivel personal, la única forma de crear un valor diferenciado (único, si fuera posible) para el mundo está en la construcción de nuestras habilidades de forma que estén tan  alineadas como podamos con nuestros talentos particulares y nuestros intereses, con las cosas que disfrutamos especialmente haciendo. Y, por supuesto, que respondan a una necesidad de otras personas u organizaciones humanas.

Nuestra vida profesional no es solo un esfuerzo autista de satisfacción personal y persecución de nuestros sueños. Si queremos poder sostener una vida significativa y ser retribuidos por nuestros esfuerzos debemos buscar la manera  de encajar nuestro trabajo con las necesidades de otros seres humanos. Nadie nos debe nada, y si queremos que alguien haga algo por nosotros, también debemos estar dispuestos a encontrar la manera de hacer algo por los demás.

El sistema educativo tradicional no genera trabajadores autogestionados

Esto requiere de un esfuerzo de introspección,  de autoconocimiento, de  saber  cómo automotivarnos, de averiguar  cómo aprendemos y trabajamos mejor, y  también un interés por las necesidades de otros seres humanos, que esperamos satisfacer con nuestro trabajo.

Pero el sistema educativo tradicional no favorece la experimentación y el autodescubrimiento de intereses y capacidades, así lo expresé en el artículo Treinta y tres daños colaterales resultado de escolarizar a tu hijo: por cada joven que tiene una vocación clara, que sabe aprender por sí solo y  conoce sus fortalezas y debilidades,  hay decenas que no saben en qué son buenos, con qué tipo de actividades disfrutan especialmente;  por tanto, no saben qué hacer con  su vida. Tampoco suelen conectar sus esfuerzos educativos con la función que van a desarrollar en la vida real. Creen que basta con aprender en abstracto y que simplemente se les pagará por ello.

 

3253618647_3881fd15e0_z (1)
https://flic.kr/p/5XvDte

 

Lo habitual es que el niño y el joven se dejen arrastrar (si todo va bien) por la inercia del sistema educativo superando las pruebas que los profesores les ponen para pasar a la siguiente fase.  Como el sistema suele ser de talla única, no hay demasiadas posibilidades para experimentar con distintos campos del saber y la actividad humana y poco a poco ir descubriendo nuestro lugar en el mundo.

Aprendizaje autodirigido y trabajadores autoprogramables

Daño colateral número veintinueve: Tu hijo estará mal preparado para convertirse en el tipo de trabajador creativo, autogestionado y con iniciativa que se demanda en los puestos que generan alto valor añadido en la economía del conocimiento. Y peor preparado incluso para crear su propio trabajo como trabajador por cuenta propia o empresario.

Treinta y tres daños colaterales resultantes de escolarizar a tu hijo, por Homo Minimus.

El aprendizaje autodirigido es casi una excepción en los sistemas de aprendizaje tradicional. Y es justamente este tipo de aprendizaje el que necesita una persona que cree un valor diferenciado tanto si trabaja en el seno de una organización empresarial como si es un emprendedor o un trabajador por cuenta propia o que vende sus servicios al mejor postor y trabaja por proyectos. El aprendizaje autodirigido es el propio de un “trabajador autoprogramable”, por emplear las palabras del sociólogo Manuel Castells.

En la trayectoria laboral típica de la sociedad tardoindustrial (aunque sin duda nunca se llevó a cabo exactamente de este modo), una persona era preparada para realizar un oficio en el cual trabajaría durante el resto de su vida productiva, de nueve a cinco. En la economía de la información, ya no sucede así; más bien, el nuevo profesional de la información es, para emplear las palabras de Castells, “autoprogramable” y tiene la capacidad de reciclarse y adaptarse a nuevas tareas, nuevos procesos y nuevas fuentes de información a medida que la tecnología, la demanda y la dirección aceleran su ritmo de cambio.”

— La ética del hacker, Petra Himanen

El problema es que el aprendizaje autoridigido necesita de la capacidad de sostener el esfuerzo durante largos periodos de tiempo sin recibir recompensas externas. Sin perseverancia es difícil conseguir nada de valor.  La autonomía y el seguir las propias inclinaciones necesita de un potente músculo de autogestión personal que poca gente desarrolla espontáneamente. Habitualmente somos buenos paras seguir órdenes ajenas (hemos entrenado esta “habilidad” durante más de diez, quince o veinte años de educación formal), pero somos patéticamente ineficaces generando órdenes para nosotros mismos y cumpliéndolas.

 

6416285269_b9242340cc_o
‘Carrot and Stick Management’, por David Gray en flickr: https://flic.kr/p/aLZ956

 

Sin la presión constante del jefe o del maestro o de los padres, sin la zanahoria del premio externo o el miedo al palo, sin la fecha límite impuesta por las circunstancias  o los clientes, lo tenemos difícil para ponernos en marcha  y procrastinamos y cedemos a las sirenas de las ganas y la satisfacción inmediata o la gratificación instantánea.  Es quizá esta una de las razones  por la que muchos trabajadores que podrían trabajar en casa y ahorrarse muchas horas de desplazamiento prefieren seguir yendo a la oficina. Algunas empresas tecnológicas como Yahoo han dado marcha atrás en la promoción del teletrabajo:

La CEO de Yahoo, Marissa Mayer, decidió prohibir a los empleados del buscador trabajar desde sus casas. El mensaje lo hizo llegar a través de la directora de Recursos Humanos, Reses Jackie, en una nota que asegura que «la comunicación y la colaboración son fundamentales así que debemos trabajar codo con codo, y por este motivo es crítico que estemos físicamente en la oficina».

Mayer ya mostró en otras ocasiones su preocupación por la colaboración entre equipos, y opina que es difícil reforzar esas conexiones si los colaboradores trabajan de forma remota.

El Curso de perseverancia  de este año en este blog  pretende fortalecer el músculo de la voluntad y ayudarnos a ser más disciplinados, no como un fin en sí mismo, sino como un medio para lograr las cosas que nos importan en la vida pero que no son fáciles ni automáticas.

Lo mejor de los dos mundos: autodidactas que son interdidactas

En este blog defiendo la autonomía, la autogestión y el ser autodidactas fijando nuestras propias metas, buscando nuestros propios recursos, desarrollando nuestras habilidades y valorando el resultado de nuestra trabajo en nuestros propios términos de acuerdo a nuestros valores personales.

Como ilustración casi pura de la disciplina y la fuerza de voluntad he estudiado a deportistas y escritores, especialmente los novelistas, pues son el paradigma del aprendizaje autodirigido y la capacidad de autogestión y su trabajo es principalmente solitario: capaces de iniciar sus propios proyectos, motivarse a lo largo del camino, vencer la frustración, continuar a pesar de las dificultades, lidiar con la falta de confianza y las dudas,  y avanzar poco a poco durante meses y años hasta concluir sus obras.

 

411771001_a3295065ed_z
‘Willpower!’, por j. en flickr: https://flic.kr/p/Corb2

 

Los artículos de este blog sobre Ernest Hemingway (su cuota de palabras diarias), Raymond Chandler (técnica de las 0 alternativas) o Rafael Sarmentero (su disciplina, técnicas y estilo de vida) son buenas ilustraciones de los rituales, técnicas y métodos de autorregulación que emplean los escritores de manera habitual.

Pero a veces tengo la sensación de que el énfasis que pongo en la autonomía, aunque conveniente, es excesivo. Somos seres sociales que aprendemos mucho con otras personas. De hecho, es probable que nuestros cerebros estén preparados para ser motivados y aprender más rápido cuando estamos rodeados de personas.

En Autodidactas e interdidactas me inspiré en el mundo de los programadores,  concretamente en el movimiento de la artesanía de la programación, una comunidad de programadores preocupados por la calidad de su trabajo y que sostiene una ética profesional muy fuerte. Escribía lo siguiente:

Somos animales sociales, gran parte de nuestro aprendizaje no se  hace en solitario, sino en un entorno social del que obtenemos interacción, conocimiento y estímulo. Un aprendiz inteligente buscará la comunidad de aprendizaje que mejor le ayude a alcanzar sus metas. Por eso, la palabra autodidacta no está bien escogida para referirse a las personas que aprenden a su ritmo, movidas por sus pasiones o intereses y que lo hacen al margen de los caminos trillados de escuelas, universidades y academias.

8885061128_7264d6ee1c_z
‘Hackers huddle on project’, por Intel Free Press en flickr: https://flic.kr/p/ex9g87

Nos falta un manifiesto del interdidacta, una declaración de principios e intenciones de lo que constituye el aprendizaje en libertad: diverso, múltiple, sorpresivo, creador, que hace uso pleno del principal recurso humano: la capacidad de aprender de/con otras personas, inventar y conectar medios y fines, y hacer uso de la  habilidad empresarial de descubrir oportunidades beneficiosas de intercambios y mejoras individuales y colectivas. Esto sería el APRENDIZAJE con mayúsculas.

A pesar del mito del hacker o el programador encerrado en su cubículo sobreviviendo a base de coca-cola y pizzas sin contacto con otros seres humanos, los artesanos del sofware , gente altamente capaz y muy brillantes profesionalmente, son aparentemente más gregarios que el trabajador ordinario, mantienen reuniones para mejorar y profundizar en conceptos y técnicas de programación, practican el “pair programming” o la programación en grupos de dos, usan técnicas innovadoras de gestión de proyectos como los métodos Agile o Scrum y en general se mantienen socialmente muy activos. Hice referencia a esta comunidad en mi artículo Jaque a el sistema, hackea tu educación.

Los movimientos del software gratuito, wikipedia, linux y miles de proyectos colaborativos han surgido de este tipo de personas que aprende y prospera en comunidades de programadores altamente motivados, que aman su trabajo y buscan el aprendizaje continuo.

Un interdidacta fija sus metas, busca sus recursos y valora sus resultados, pero en vez de hacerlo siempre en solitario en su habitación aislado del mundo, busca el apoyo emocional e intelectual de otras personas que comparten fines o metas parecidas.

Trabajamos en equipos y los mejores trabajadores son los que saben desarrollarse, liderar y armonizar en el seno de equipos y proyectos conjuntos. Goleman en su libro Inteligencia emocional en la práctica  muestra a través de estudios que los trabajadores estrella no se caracterizan por unas habilidades técnicas excepcionales, sino que más bien, siendo esas habilidades altas, lo que les distingue y les hace más eficaces es su capacidad de “navegar” en equipos de trabajo (no solo en internet) y su capacidad para formar redes de apoyo mutuo;

 

7016111651_bfb7b9d0c4_z
Los trabajadores estrella no son gente aislada según Daniel Goleman.                                                                            ‘Lone hacker on warehouse’, por Brian Klug en flickr: https://flic.kr/p/bFZpyg

 

es decir, lo que en términos muy amplios se ha llamado inteligencia emocional y que más coloquialmente se llama don de gentes, ser sociable o saber tratar a las personas. Esto es cierto incluso para los trabajadores eminentemente técnicos, que no dirigen equipos.

Goleman encuentra que el éxito en los negocios procede principalmente de una fuerza de trabajo que despliega iniciativa y empatía, adaptabilidad y capacidad persuasiva; es decir, aspectos claves de lo que él define como inteligencia emocional. Presenta estudios que muestran que el CI representa solo entre el 4% y el 25% del éxito de un individuo en el trabajo, mientras que las competencias emocionales (autoconciencia, autorregulación y motivación) son dos veces más importantes en el lugar de trabajo que las habilidades puramente cognitivas.

—Reseña Publishers Weekly a La práctica de la inteligencia emocional de Daniel Goleman.

Interregulación: crear un hábitat social que nos propulse

Así que a la búsqueda del santo grial de la voluntad o de la autorregulación, le faltaba la interactividad. Hemos de aprender a crear deliberadamente un entorno social y profesional nutricio que nos ayude a prosperar en nuestros esfuerzos creativos y profesionales.

El aprendizaje y trabajo en grupos de personas no solo proporciona más diversidad y rapidez en la adquisición de conocimiento, también es una poderosa herramienta de motivación que descarga parte del esfuerzo emocional de motivarse y dirigirse a uno mismo en los grupos a los que pertenecemos. Además, nos proporciona un medio más de conocernos y mantener la plena conciencia y la visión ajustada de la realidad si conseguimos un entorno laboral o de aprendizaje donde primen la transparencia, las opiniones honestas y la realimentación entre aprendices o trabajadores y con jefes y profesores.

Podríamos comparar la motivación en el entorno de un equipo de trabajo o grupo de aprendizaje a una carrera de relevos: en cada momento, son distintas personas las que llevan el peso. Cuando pierden energía, se frustran o bajan la guardia, allí están otros compañeros para tomar el testigo, para alertar sobre las desviaciones y animar a proseguir el camino. El esfuerzo de dirección también puede ser asumido en distintos momentos por distintas personas y con eso mantener la energía colectiva a pesar de las inevitables irregularidades de las energías individuales.

 

2817697432_ba0deda595_z
‘Bekilted relay’, por Gregor Dogson en flicrk: https://flic.kr/p/5hZrhd

 

El modelo de las comunidades científicas o de los programadores artesanos o el de los antiguos gremios nos puede servir de plantilla o inspiración para crear nuestro propio hábitat. No es algo que venga naturalmente, sobre todo si has sido educado de manera tradicional, con el énfasis en aprendizaje individual y competitivo movido por el incentivo de las calificaciones.

La web 2.0 (blogs, wikis, crowdsourcing y otras plataformas colaborativas), que permite mucha más interacción, es una excelente herramienta disponible para canalizar esfuerzos individuales hacia proyectos conjuntos. Los MOOCs (plataformas educativas online, muchas gratuitas) son otra manera de acceder a educación y grupos de estudio. Los meetups, grupos de interés para temas muy concretos, que se reúnen presencialmente facilitados por plataformas como meetup.com, son también la manera de encontrar tu “tribu”, el grupo de gente de tu ciudad que puede compartir las mismas inquietudes o pasiones.

 

4692045706_3e56e77577_o
‘Goth Quartet’ por Fluffy_Steve en flickr: https://flic.kr/p/89BXHL

 

Hoy en día tenemos un menú de posibilidades de contacto y colaboración más amplio que nunca. Si permitimos que la dinámica del ocio y el entretenimiento más o menos frívolo tome el control, podemos usarlo para pasar sin mucha consciencia las horas en facebook viendo fotos de amigos, para ver videos de youtube de gatos,  para picotear en twitter los últimos fragmentos de actualidad y participar en guerras incendiarias o para quedar hipnotizados por el flujo de whatsapp,

O podemos aprovechar toda la  fuerza de la red para crear proyectos significativos, unir personas, crear productos y servicios, y seguir aprendiendo e “intereducándonos”con otros seres humanos con los que tengamos afinidad emocional y metas compartidas.

Referencias

El pozo sin fondo de las listas de tareas

La tesis fundamental en la que se basa el sistema de productividad Getting Things Done (GTD para los iniciados) es que cualquier idea, preocupación, tarea pendiente, cita en el futuro,  etc., que no sea anotada en una lista, se queda en la memoria a corto plazo —lo que David Allen llama RAM biológica— e interfiere con la acción presente además de generar estrés.

Estoy de acuerdo que cuando uno tiene muchos proyectos, objetivos, responsabilidades y papeles en su vida (trabajador, jefe, padre, amigo, director del proyecto A, Patrocinador del proyecto H, tesorero de la asociación de padres, entrenador del equipo del colegio, novio o esposo, etc.) es difícil llevar un registro mental de todo lo que hay que hacer.

6882140549_a63d5fea0a_z
Por Gonzalo Malpartida en flickr: https://flic.kr/p/bu9LBF

Nuestro cerebro está extraordinariamente dotado para generar asociaciones entre ideas y para generar intuiciones, pero es muy malo para llevar listas mentales de cosas que hacer y avisarnos en el momento en que acaba un plazo o tiene que hacerse una tarea concreta.

Como consecuencia, las tareas pendientes  se quedan revoloteando en la RAM biológica, apareciendo y desapareciendo periódicamente, en un bucle permanente que interfiere con las tareas que estemos ejecutando en cada momento. Y da lo mismo que esa tarea sea una reunión transcendental para nuestro futuro que tener que recoger el automóvil en el taller o pagar una factura: el poder de interrupción y el estrés que genera la aparición recurrente de la preocupación o aviso mental es similar.

La solución de David Allen es descargar la memoria de estas tareas y registrarlas en un sistema fiable de listas y archivos  que tengamos disponibles en el momento adecuado para la acción correspondiente. La lista de tareas  es la estrella de su método  y de muchos otros sistemas de productividad.

Los problemas con las listas de tareas

Las únicas listas que funcionan son las que tienen solo un elemento.

—Nassim Nicholas Taleb

Cualquiera que haya llevado una lista de tareas habrá sufrido  muchos de estos inconvenientes:

La lista de tareas tiende a crecer ad infinitum. Es muy fácil añadir nuevas tareas. El papel lo soporta todo. Da lo mismo que no haya horas en el día o en la semana para hacer ni una fracción de todo lo que vierto en la lista.

1108237245_53a405271b_z
‘Pozo iniciático’, por Pablo Arroyo en flickr: https://flic.kr/p/2FW1jH

Genera una sensación de control que, en parte,  es ilusoria. Sientes un cierto  logro o alivio cuando pones en negro sobre blanco la tarea que antes solo tenías en tu mente. Y más cuando tachas una acción completada.  Pero esa sensación de control es hasta cierto punto irreal. Puedes estar completando frenéticamente tareas marcadas cuando el trabajo esencial queda sin hacer o los proyectos no avanzan.

La lista tiende a convertirse en una lista de deseos o carta a los reyes magos. Más que las cosas esenciales que hay que hacer, las que elegirías según el principio de Pareto o Regla del 80/20,  escribes las cosas que te gustaría hacer o las que antes te vienen a la cabeza.

Cuantas más tareas introduces en la lista, más difícil es elegir la siguiente tarea. La organización por contextos (casa, oficina, computador, automóvil) o los códigos de prioridades (ABC) intentan atenuar la dificultad de elección, pero si hay treinta tareas en un contexto o quince tareas prioritarias tipo A el problema subsiste.

La sensación de ver una lista de tareas atestada puede ser abrumadora y desmoralizante. “¿Todavía me queda todo esto?”, “¡No tengo horas en el día para esta montaña!”. Lo que has ganado en concreción, por registrar todo lo que quieres hacer, lo has perdido en calma mental.

Es muy probable que hagas lo que más te gusta hacer, eres humano. Demasiado humano. La lista de tareas es una diabólica forma de fomentar la procrastinación. Puedes ir relegando las tareas incómodas sin sentido de culpa. Basta con que elijas las tareas más apetecibles y pospongas las otras. Tienes una excusa perfecta: estás en movimiento, haciendo cosas, llenando tu día de trabajo, tachando tareas completadas, nadie diría que estás holgazaneando.

Agotas parte de tu fuerza de voluntad. Cada vez que tienes que elegir una tarea  de la lista maestra dedicas recursos mentales para la decisión. Si cada vez que completas una tarea, consideras la nueva tarea entre una masa grande de posibles tareas,  generas fricción.

Una lista de cosas que hacer abultada genera una variante de la Paradoja de la elección: cuantas más opciones tenemos es más probable que difiramos la decisión, que peores decisiones tomemos y que más insatisfechos estemos con las decisiones tomadas.

Siempre puedes añadir nuevas tareas. Da lo mismo lo rápido y eficiente que seas completando tareas, siempre se te ocurrirán más o se le ocurrirán a tus jefes, colegas y familiares. La sensación de angustia existencial derivada puede ser similar a la de Sísifo castigado por los dioses obligado a cargar y subir  una y otra vez la gran piedra a la cumbre de una colina para luego dejarla caer rodando por la ladera y tener que volver a empezar. ¿Te imaginas una vida así? Quizá ya vives una vida así sin haberte percatado.

512px-Sisyphus_by_von_Stuck

Ahogas la intuición. La pregunta relevante es: “¿Cuál es el próximo paso?”, dicen los gurús de la productividad. La solución según  muchos: ve a tu lista de tareas y elige una. Pero, ¿cómo la eliges? Esto es lo difícil. No basta con elegir la más prioritaria, la que esté marcada como A, tienes que tener en cuenta los recursos disponibles, materiales y humanos, y, sobre todo, algo que se suele olvidar, el nivel de energía. 

Sin energía, da lo mismo que tengas los recursos y que la actividad sea prioritaria.  Mi tesis es que un sistema muy estructurado debilita la intuición que te permite elegir el siguiente paso. Te vuelve dependiente de la lista, te desconecta de tu estado interno —especialmente de tu energía y sensaciones— y pierdes flexibilidad y perspectiva.

Lo que ganas en control lo pierdes en perspectiva. Es fácil entrar en visión de túnel y convertirte en una máquina de completar tareas pero que no es capaz de integrar su trabajo y relacionar unas tareas con otras, unos proyectos con otros, o generar ideas creativas.

Lo intangible queda relegado en la lista de tareas. ¿Cuándo fue la última vez que escribiste en tu lista de tareas algo como “Dar un paseo por el parque y dejar volar la imaginación”?.  Parecería una pérdida de tiempo, al final del paseo podrías volver con las manos vacías y sentirías que estás holgazaneando. Si quieres exorcizar este sentido de culpa, te recomiendo que leas Descanso deliberado: un manifiesto.

8083511317_68f6c5d2ee_z
Zombie walk Paris 2012 en flickr: https://flic.kr/p/djj7hM

Listas zombis. Es muy probable que la lista de tareas se arrastre durante semanas y meses como un muerto viviente. La visitas esporádicamente, dejando que lo urgente coma tu tiempo y que la lista acabe muerta sin que tú lo adviertas o te atrevas a expedir su certificado de defunción.

Visión con anteojeras sociales

Durante la mayor parte de la historia evolutiva del hombre, hemos vivido en pequeños grupos  de cazadores-recolectores y, desde hace unos doce mil años, en pequeñas comunidades agrarias alejadas unas de otras. Los núcleos urbanos solo se han convertido en el entorno cotidiano  para la mayoría de la población mundial en el último siglo.

En un paseo de una hora por una gran ciudad veremos más caras desconocidas de las que una persona en la Edad Media o una persona en un pequeño pueblo de hace cien años vería en toda su vida.  No solo estamos hiperconectados a través de los medios digitales, sino que también estamos hiper-rodeados de personas durante nuestro trabajo, nuestro ocio y descanso (playas atestadas, bares repletos de gente, restaurantes con largas colas) y nuestros paseos por la ciudad.

 

5461558123_f767471233_z
Crowd in Times Square, por Victor Jolyot en flickr: https://flic.kr/p/9jBUXe

 

Las personas que vienen de pueblos  e incluso de pequeñas capitales de provincia no pueden dejar de sentirse abrumadas cada vez que ponen sus pies en una gran ciudad.  Ya he relatado en este blog mi sensación de entrar en un frenético hormiguero cuando hace años llegaba de una ciudad relativamente pequeña a una gran capital. Me sentía acelerado casi automáticamente y me contagiaba en segundos del ritmo  de las personas a mi alrededor.

El control de los estímulos informacionales es un asunto recurrente en el minimalismo existencial. Somos seres informívoros, nos alimentamos de información en las más variadas formas.

 En una economía de lo intangible (o de los servicios) dominada cada vez más por el conocimiento y la capacidad de aprender,  la habilidad de controlar la dieta de información es tan importante o más que controlar nuestra dieta alimenticia.  De la misma forma que un entorno rico en comida fácilmente disponible  amenaza nuestra salud física, un entorno rico en impactos informacionales,  además de crear escasez en la atención, crea dificultades para nuestra salud psíquica y bienestar emocional.

Si tienes un espíritu inquieto y una personalidad vigilante, alerta a los cambios en el entorno, especialmente los sociales (si eres un hombre o un primate con la habilidad de leer blogs), estarás muy afectado por las personas que aparezcan y desaparezcan de tu campo visual. Consideramos cualquier novedad como una fuente de amenaza o de oportunidad.

Antes, siempre me sentía casi obligado a estar pendiente de cualquier forma humana, especialmente femenina, que apareciera en mi campo visual.  Ahora me doy cuenta de que la mayoría de las personas no son amenazas y que, aunque sean oportunidades, pueden anegar mi memoria a corto plazo,  mi capacidad contemplativa y calma.

Las diferencias individuales respecto al nivel de estimulación social-visual son acusadas: algunos  parecen necesitar ese estímulo social constante y otros se cansan rápidamente del ajetreo, pero todos necesitamos espacios de descanso para recargar nuestras baterías y tener algún tiempo para la reflexión o la simple contemplación.

Los paseos por parques o por entornos naturales son especialmente restauradores de la calma y de nuestra capacidad de atención y por eso los he insertado dentro de mi rutina itinerante de trabajo-descanso.

Anteojeras sociales

Hoy traigo a colación una técnica que he desarrollado de manera intuitiva a lo largo de los años para lidiar con la sobreexposición a los estímulos humanos: las anteojeras sociales. Aunque solo en las últimas semanas he empezado a usarla sistemáticamente.

 

4240744343_ac98cc9443_z
Horse Blinkers, por Alex Proimos en flickr: https://flic.kr/p/7sJVxM

 

Anteojeras. ¿Qué quiero decir con anteojeras? ¿Las de un burro? ¿Quizá algo parecido al velo islámico? ¿Quizá un pequeño casco que me aisle del mundo? ¿Unas gafas google que solo me permitan mirar hacia delante y oscurezcan los estímulos visuales periféricos?

No. Tecnología simple. En vez de mirar a todos lados cuando voy por la calle, observando la diversidad de gentes y personas, cada una fuente de estímulos interesantes, pero también potencialmente agotadores, intento no cruzar la mirada con la gente y mirar hacia delante.

Así preservo el recurso escaso de mi atención y mi calma. Intento dirigir mi mirada hacia los objetos más que hacia los sujetos, y evito,  sobre todo, cruzar la mirada, que para los homínidos tiene una fuerza de atracción casi hipnótica. Los ojos son el espejo del alma y de las intenciones y por eso es la primera variable de observación que tenemos en cuenta cuando interaccionamos con otros seres humanos.

Si estoy en un parque, dirijo mi mirada hacia plantas y árboles, la hierba o los patos en el estanque (sí, está permitido cruzar la mirada con un pato); cuando estoy en un entorno más de cemento, busco los árboles (en mi ciudad afortunadamente hay muchos árboles), y si no los encuentro, miro al cielo, sus tonalidades azules y las caprichosas formas de las nubes.

Las nubes. ¿Te puedes creer que hasta hace pocas semanas no había tenido consciencia de la diversidad de las nubes ni de las distintas tonalidades del cielo a lo largo del día? Por supuesto, intelectualmente sí que era consciente de ello, pero creo que nunca me había parado a contemplar cinco minutos seguidos el cielo ni me había quedado casi extasiado con él. Quizá sí en algún parque natural, en la montaña, pero nunca en la ciudad. En la ciudad sigue habiendo cielo, por rara que parezca esta afirmación.  Creo que he podido pasarme días y semanas sin mirar al cielo, y durante todo ese tiempo el cielo seguía  ahí arriba. ¿No es extraño?

 

8720002090_b047dd1240_z
Angel Cloud, por Richard Raymond en flickr: https://flic.kr/p/ehyhPC

Objeciones y refutaciones

Al principio, puede parecer antinatural, complicado y es posible que experimentes aversión. ¿Por qué dejar de mirar a la gente por la calle? ¿En qué voy a emplear el tiempo? ¿Y si me tropiezo con la gente por no mirarla? ¿Voy a convertirme en un autista? ¿Pareceré un sabio distraído? ¿Un loco? ¿Un loco peligroso de dientes sudorosos?

Míralo así: la visión con anteojeras es una herramienta  mental más, como  la meditación, la lista de cosas que hacer o el pomodoro. Nos permite tomar el control de nuestra fuerza atencional y su dirección. Todo nuestro Curso de atención plena está dirigido a tomar las riendas de la atención; esto es, de nuestros productos  mentales;  esto es, del material del que está hecha nuestra vida.

En la meditación de atención plena y las mini-meditaciones o pequeñas meditaciones informales a lo largo del día, te haces consciente en tiempo real de los productos de tu conciencia.  Puedes estar atento a todo simultáneamente  o decidir enfocarte en un solo canal: pensamientos o emociones o el ritmo de la respiración o  sonidos u olores o sensaciones  propioceptivas.

 

Canoa

 

Puedes considerar la visión con anteojeras mentales  como una modalidad de la atención plena en la que te centras en objetos de tu campo visual y filtras las personas. Es como una bomba de neutrones que elimina a las personas pero deja en pie edificios y otros objetos inertes.

En vez de estar sentado en tu cojín de meditación Zen, estás andando, navegando como un viejo chamán en el río de asfalto y te conduces con su misma calma y concentración; el chamán  se enfoca en sus manos asiendo firmemente los remos y la  corriente del río; nosotros nos hacemos conscientes de las plantas de nuestros pies, el espacio vacío enfrente de nosotros y el mobiliario urbano;  cuando nos detenemos en un semáforo, elevamos la mirada y contemplamos el cielo.

Descanso deliberado: un manifiesto

I unplug to writeEsta es la traducción de «Deliberate rest: a manifesto« de Alex Soojung-Kim Pang, un escritor norteamericano y consultor tecnológico. Escribe sobre personas, tecnología y el mundo que está emergiendo.

Quedé tan fascinado con su manifiesto que no pude menos que ponerme en contacto con él y leer su libro Enamorados de la distracción, que te  recomiendo sin duda alguna.

Alex me ha concedido amablemente permiso para que traduzca al español y publique en este blog el manifiesto por el descanso deliberado.

Disfrutad y reflexionad sobre él.

En mi último libro, Enamorados de la distracción, he dedicado dos capítulos al descanso, la recuperación y el movimiento del Sabbath Digital. En el capítulo del descanso, hablo sobre el largo muro en un sendero que Darwin construyó en el borde de sus tierras, Down House, y lo importantes que fueron esos paseos en su vida creativa diaria.

From Cambridge to Grandchester

Examinar la vida de Darwin me inspiró a mirar más de cerca las vidas de otros reputados científicos, y luego la vida de escritores,  matemáticos, guionistas, generales y mucha otra gente con éxito en sus respectivos campos.  He advertido que mucha de estas personas tienen en común algo que normalmente pasa desapercibido, pero que es esencial para su éxito: la habilidad para descansar deliberadamente.

La expresión “descanso deliberado” es una adaptación del famoso concepto de “práctica deliberada” de Anders Ericsson; la práctica atenta, estructurada, regular, que argumenta que convierte a las personas en extraordinarios expertos.

Guitars

Lo que veo es que mucha gente brillante  y experta considera detenidamente cómo  va a ser su descanso; son muy cuidadosos sobre él; descansan regularmente, casi rigurosamente; y lejos de ser un mero respiro de sus vidas laborales o creativas, se convierte en una parte esencial de esas vidas.

Aquellos que estamos interesados en cómo trabajar mejor no pensamos mucho sobre cómo descansar mejor. Los libros de productividad ofrecen trucos para mejorar, consejo sobre cómo hacer más cosas o historias sobre lo que hacen famosos CEOs o escritores. Pero no dicen casi nada sobre el papel del descanso en las vidas o carreras de la gente creativa y productiva.

Outside looks like fun

Los biógrafos tratan al descanso de igual forma: casi puedes sentir la impaciencia del autor cuando su biografiado pasa un mes en el campo o hace un largo viaje por Europa o tiene una semana de baja. Para ellos, las vacaciones son una parada de la acción, una interrupción en la narrativa, no realmente parte de la historia.

Los libros sobre el ocio o el descanso, por otra parte, parecen principalmente interesados en escapar del trabajo, no en mejorar tu capacidad de trabajo. Sus autores alaban la ociosidad como un antídoto al exceso de trabajo y una expresión de sabiduría. El hombre inteligente puede que trabaje mejor pero no más duro, dicen, pero el hombre creativo —el verdadero esteta— no trabaja en absoluto.

Como resultado, vemos el trabajo y el descanso como polos opuestos. Consideramos el descanso como la simple ausencia de trabajo, no como algo que valga por sí mismo o tenga sus propias cualidades. El descanso es un espacio negativo en una vida definida por el esfuerzo, la ambición y el logro.

Workplace

Cuando nos definimos por nuestro trabajo, nuestra dedicación, efectividad y disposición para dar el todo por el todo, es entonces fácil ver el descanso como la negación de todas esas cosas. Cuando tu trabajo es tu yo, cuando dejas de trabajar, dejas de existir.

Grand Central Station

Cuando pensamos en el descanso como el opuesto del trabajo, nos lo tomamos menos seriamente e incluso lo evitamos. Los norteamericanos trabajan más y tienen menos vacaciones que casi cualquier otro país en el mundo. Contrariamente a las expectativas de los economistas (y desafiando el sentido común), según nos hacemos más productivos, más horas trabajamos, no menos. Dejamos días de vacaciones sin usar. Cuando finalmente nos vamos de vacaciones, revisamos el correo electrónico compulsivamente.

Texterians at autotopia

Como resultado, infraestimamos lo mucho que un buen descanso en serio puede hacernos. Y también infravaloramos lo mucho que podemos hacer si nos tomamos el descanso en serio.

Los antiguos griegos, una civilización construida sobre el trabajo de granjeros, mercaderes y guerreros (y esclavos), veía el descanso como un gran regalo, como el culmen de una vida civilizada. Reconocían que el trabajo y el descanso eran necesarios: el uno proporcionaba los medios para vivir, el otro daba significado a la vida.

Elgin Marbles

Los estoicos romanos sostenían que no puedes tener una buena vida sin buen trabajo. Ciertamente, casi toda  sociedad, religión o  escuela filosófica, reconoce la necesidad del trabajo y el descanso y la necesidad de equilibrarlos.

British Museum

Hoy en día necesitamos repensar la relación entre trabajo y descanso, reconocer su íntima relación y redescubrir el papel que el descanso juega en ayudarnos a ser creativos y productivos. Afortunadamente, ha habido muchos descubrimientos en psicología, neurociencia, comportamiento de organizaciones, medicina del deporte, sociología y otros campos que nos dan una nueva percepción sobre el olvidado pero crítico papel que el descanso juega en fortalecer el cerebro, mejorar el aprendizaje, permitir la inspiración y hacer sostenible la innovación.

He encontrado tres grandes nuevas ideas circulando a través de este cuerpo de conocimiento diverso.

El primero es que el descanso es un componente esencial del buen trabajo.

Músicos de talla mundial, atletas olímpicos, escritores, diseñadores y otra gente experta y creativa alterna periodos de trabajo intenso y concentración con largas pausas.

Durante mucho tiempo, la inspiración y la creatividad han sido un misterio: nuestro anhelo de creatividad ha sido mayor que nuestra comprensión sobre cómo funciona, por qué aparece algunas veces y no otras, y qué, si es posible, podemos hacer para mejorarla. Estamos ahora unos pasos más cerca de destapar los procesos cognitivos que están activos durante los momentos creativos, de ver qué ocurre en el cerebro cuando las nuevas ideas surgen.

More Brains

No lo comprendemos todo, de ningún modo; “cerebro” y “creatividad” son dos de las cosas más complejas que se pueden estudiar, y hay montones de  preguntas importantes que nuestras herramientas no pueden responder. Pero es claro que el trabajo creativo del cerebro nunca finaliza, que incluso en su estado de descanso la mente está perseverando con los problemas, examinando y descartando posibles respuestas, buscando novedades. Este es un proceso que no podemos controlar.

Pero aprendiendo a descansar mejor, podemos apoyarlo, dejarlo funcionar y advertir cuando ha encontrado algo que merece nuestra atención.

Segundo, podemos aprender a descansar más efectivamente.

El descanso resulta ser como el cantar o el correr. Todo el mundo sabe básicamente cómo hacerlo. Pero con un poco de trabajo y comprensión, puedes aprender a hacerlo mucho mejor. Puedes disfrutar el descanso más profundamente y salir más fresco y revitalizado.

Images from Kauai

Las personas no llegan a ser expertos de talla mundial solo a través de la práctica deliberada. También practican lo que podríamos llamar descanso deliberado. Encuentran descanso que es psicológica y físicamente reparador, y también mentalmente productivo. El descanso deliberado te ayuda a recuperarte del estrés y el cansancio del día, permite que las nuevas lecciones y experiencias se asienten en tu memoria y proporciona a tu mente subconsciente espacio para seguir trabajando.

Y es a menudo en estos periodos de descanso deliberado y aparentemente ocio —cuando no estás explícitamente trabajando o esforzándote— que puedes tener algunas de las mejores ideas.

Finalmente, el descanso deliberado te ayuda a llevar una vida creativa que dure toda tu vida.

Hoy en día veneramos al niño emprendedor, admiramos al millonario adolescente y vemos las largas jornadas como honorables. Esto no es malo de por sí. Yo rememoro con cariño algunos de mis trabajos más duros a causa de la camaradería que encontré trabajando largas jornadas con buena gente, empujando los límites de la empresa y probando cosas nuevas.

Today's workplace with bamboo and dog

Pero tenemos que reconocer que en la economía de servicios profesionales de hoy echarle muchas horas no tiene que ver con aumentar la productividad. En una fábrica o taller es fácil ver quién es la persona más productiva: al final de la jornada, puedes contar el número de piezas que fabricó.

Scenes from Kauai

En algunas profesiones hay medidas claras de productividad: el número de clientes a los que se ayuda, los pacientes atendidos, el dinero que se gana, los  automóviles reparados. Pero para aquellos de nosotros que trabajamos en equipo en proyectos abiertos y complicados, las largas jornadas de trabajo son una expresión de nuestra identidad y una prueba de nuestra seriedad.

Arlington VA

No nos hacen necesariamente más productivos; nos hacen parecer más productivos. Para los jefes, es un método fácil de ver quién está realmente comprometido y quién no lo está, incluso si esto es un predictor muy malo de quién va a ser bueno en el trabajo.

En Silicon Valley, donde vivo, el supuesto general es que el éxito es una carrera contra el tiempo y la obsolescencia. Si no eres rico a los 30, antes de que tus habilidades se vuelvan obsoletas y tú estés demasiado decrépito para trabajar semanas de 100 horas, nunca lo serás.

Este es un modelo que funciona estupendamente bien para un número muy pequeño de personas. Pero muchos más que trabajan así se queman y al final tienen poco que mostrar. Pero los que aprenden a descansar deliberadamente pueden hacer más cosas al final y durante un tiempo más extenso de sus vidas. Sus carreras no son carreras contra el tiempo, porque no tienen que serlo.

Back among my people

Necesitamos repensar la relación entre  el trabajo y el descanso. Así que trabajo y descanso no son opuestos como el blanco y el negro o el bien y el mal; son más como diferentes puntos en la ola de la vida. No puedes tener un pico sin tener un valle. No puedes tener momentos altos  sin tener momentos bajos.

Pero también necesitamos reconocer que podemos aprender a descansar mejor. Algunas de las personas más creativas de la historia,  gente cuyos logros en arte, ciencia y literatura son legendarias, se tomaron el descanso muy seriamente. Se dieron cuenta de que para llevar a cabo sus ambiciones, hacer la clase de trabajo que querían,  las formas apropiadas de descanso reintegrarían su energía, a la vez que permitirían a sus musas (esa parte misteriosa de sus mentes que ayuda a conducir el proceso creativo) a seguir adelante.

El trabajo y el descanso no son polos opuestos. En una buena vida, el descanso no es lo contrario del trabajo. El descanso es el socio del trabajo. Se complementan y completan uno al otro.

Enamorados de la distracción

Enamorados del a distracción

El último profundo y divertido libro de Alex se llama Enamorados de la distracción.

Tiene el sugerente subtítulo: «Cómo obtener la información que usted necesita y la comunicación que desea sin enfurecer a su familia, sin molestar a sus colegas y sin destruir su propia alma».

Puedes leer el último libro de Alex Soojung-Kim Pang en kindle: Enamorados de la distracción.   ¡Muy recomendable!

Ranas hervidas, líneas rojas y pendientes resbaladizas

Supongamos que tienes 94.714 pelos en tu cabello (la media es alrededor de 100.000). Si te quito uno, ¿eres calvo? No. Tienes 94.713 pelos. Si te quito otro, ¿eres calvo? No. Tienes 94.712. Entonces, ¿si te quito un solo pelo no te conviertes en calvo? No ¿Por qué no?  Porque un solo pelo menos no puede suponer la diferencia entre estar calvo y no estarlo, podrías aducir. De la misma forma que una golondrina no hace verano, un pelo no es nunca la diferencia entre estar calvo y no estarlo.

Si aplicamos este razonamiento, podría seguir quitándote pelos hasta que tuvieras unos pocos y seguirías sin estar calvo. Podrías tener cero pelos y seguir sin estar calvo, porque un pelo nunca marca la diferencia. Es más, si pudiera quitarte más pelos del cabello de los que tienes, podrías tener un número de pelos negativo en tu “cabellera” y seguir sin estar calvo.

En resumen, de una diferencia cuantitativa insignificante (un pelo arriba, un pelo abajo) no puede derivar una diferencia cualitativa (estar calvo o no estar calvo), y por tanto  no hay personas calvas.

12468172633_0c84fbd307_z
Big Yawn, por B. Garding en flickr: https://flic.kr/p/jZLDkF                                                                                                   ¿Está este hombre calvo?

Este tipo de falacia se llama “falacia del continuo”. Obviamente, todos sabemos que aunque no podamos definir exactamente el punto en que uno empieza a o deja de ser calvo, realmente hay personas calvas en el mundo. Ser calvo y no serlo son dos posibilidades en una persona.

No tenemos un número de pelos a partir del cual se considere que alguien es calvo, ni un grado de pigmentación en que  la piel clara se convierte en oscura; tampoco sabemos dónde está el límite entre seguir una dieta y no seguirla: ¿comer una chocolatina muy pequeña un día aislado en más de dos meses de dieta rompe la dieta? ¿Y dos chocolatinas en un solo mes? ¿Cuándo la excepción rompe el estado de estar siguiendo una dieta?

Parece que es difícil encontrar los límites en conceptos imprecisos o borrosos. Pero pocos de nosotros diríamos que no hay pieles oscuras, que es imposible no seguir una  dieta o que no hay calvos en el mundo. Por absurdo que parezca, la falacia del continuo  la usamos en juegos mentales con nosotros mismos más de lo que creemos.

640px-Color_gradient_illustrating_a_sorites_paradox
Gradiente de color de verde a rojo, los colores adyacentes son indistinguibles para el ojo humano (compuesto de 256 rectángulos de colores realmente únicos y distintos unos de otros)                                                                                 .       Por Jorchen Burghardt bajo licencia de dominio público en Wikipedia Commons.

La falacia del continuo es un argumento que usa nuestro Yo Ocurrente o Mr. Hyde para hacer excepciones y transgredir las reglas que nos fijan o nos fijamos a nosotros mismos. Por ejemplo, ¿te conviertes en una mala persona solo porque a veces digas alguna mentira piadosa o una mentirijilla para conseguir una ventaja personal? Creo que pocos de nosotros —exceptuando los muy  rigurosos moralmente y excepcionalmente íntegros— nos juzgaríamos tan mal solo por tener algún desliz o no comportarnos virtuosamente en toda ocasión. Mr. Hyde tiende a repetir este argumento cada vez  y las excepciones terminan acumulándose.

Pendientes resbaladizas y ranas hervidas

Los estudiosos de  las relaciones humanas, la política y las estrategias de negociación hablan del concepto de pendiente resbaladiza.

Veamos un ejemplo de política internacional:  una pequeña vulneración del territorio de un país, pongamos una lancha deportiva que entra en aguas jurisdiccionales, no justifica una represalia, se puede hacer la vista gorda. Pero si no se hace nada, otras lanchas aprenden que no hay gran peligro y repiten el mismo movimiento. ¿Y si fuera una patrullera de otro país con policías o  militares que por error entran durante unos minutos? Si no hay un aviso claro, podemos estar animando acciones más inaceptables; el problema es que nos estamos acostumbrado poco a poco a la situación ¿Y si las patrulleras del otro país permanecen durante horas? Parece que tampoco se haría nada violento, sería desproporcionado, se permitió durante minutos y se ha creado un precedente, es más cómodo dejar pasar la situación esperando que sea solo temporal. ¿Y si fuera un buque  más grande sin armas pero con propósitos científicos? Quizá tampoco se haría nada o se elevaría una leve protesta, pero poco más; no hay motivos agresivos, ya hubo lanchas en el pasado y eso no fue una amenaza. ¿Y si son tres patrulleras con hombres armados que han entrado dos metros en las aguas del otro país? Los precedentes anteriores, la tibieza en la respuesta y que el público se ha acostumbrado a las intromisiones en aguas jurisdiccionales hacen probable que se mire a otro lado. Podría seguir aumentándose gradualmente el nivel de amenaza, sin respuestas disuasorias de las autoridades, hasta tener una flota de guerra que estuviera amenazando alguna base militar y que  fuera demasiado tarde para defenderse con éxito.

pendiente resbaladiza
Obstacle Race – Dornoch Highhland Gathering 2007, por John Haslam en flickr: https://flic.kr/p/2wL9qa

Cada vulneración adicional de las aguas juridisccionales por la potencia extranjera es lo suficientemente pequeña como para no justificar la declaración de guerra y simultáneamente cada paso hace más probable el siguiente paso, hasta que  la acumulación de pequeños pasos potencialmente agresivos  se  convierten en una gran amenaza  para la seguridad nacional.

El argumento de la pendiente resbaladiza pone el énfasis en que una pequeña acción sin importancia puede desencadenar una reacción en cadena que lleve del punto A al Z de manera muy probable o casi inevitable, pasando casi automáticamente por los puntos B, C, D, E, F, etc.. Por eso hay que procurar evitar esas acciones o cortarlas de raíz cuando se produzcan, por insignificantes que puedan ser.

Ahora veamos un caso relacionado con la voluntad y la autorregulación de las personas:  el  exfumador que  una noche en la que está de muy  buen humor —quizá en una fiesta o en una celebración familiar como en una boda— se  dice  “un día es un día”. Su razonamiento es que un solo pitillo, un solo día, en una ocasión señalada, no le va a hacer mal. Y quien dice un pitillo en una noche, dice dos pitillos, y así sucesivamente. A la semana ha vuelto a retomar su hábito de fumar un paquete diario.

El argumento de la pendiente resbaladiza reviste cierto parecido con el fenómeno la rana hervida: metes a una rana en un recipiente con agua hervida: la rana salta inmediatamente y evita ser escaldada.  Pero imagina que la metes en una olla con agua tibia: la rana nada tranquilamente o se queda flotando plácidamente. Ahora pones a fuego muy lento la olla y elevas la temperatura medio grado: la rana sigue flotando sin casi advertir la diferencia;  o si la advierte, no se dispara su sistema biológico de alarma.

4585125664_ffd0d8c856_z
Photo © 2010 J. Ronald Lee. http://jronaldlee.com/

Sigues aumentando poco a poco la temperatura;  como es tan gradual, la rana no se siente impelida a saltar de la olla.  Pero la temperatura sigue subiendo y cada vez que sube la rana está más y más adormecida, con menos fuerzas para salir de la olla. Hasta que llega el momento en que la temperatura es tan alta y la rana está tan debilitada que cuando advierte la necesidad de escapar no puede hacerlo y fallece en la olla de agua hervida.

Casos ilustrativos dramáticos

No pienses que esta imagen de la rana es una mera imagen muy llamativa pero sin relevancia práctica. Después de todo, puedes decir, las personas individuales son inteligentes, no ranas: anticipan la acumulación de pequeños cambios y evitan la escalada de los acontecimientos.

Hay multitud de ejemplos por todos conocidos que siguen la dinámica de la rana hervida y la pendiente resbaladiza:  una persona sometida al acoso de su jefe directo o compañeros en el trabajo sufre una acumulación de pequeñas agresiones y estrés que termina afectando su equilibrio psíquico y puede degenerar en ansiedad clínica, depresión y graves problemas de salud.

bullying-in-the-workplace

El jefe o los compañeros de trabajo no empiezan a acosarle desde el primer día, antes tientan el terreno con pequeñas desconsideraciones o comentarios jocosos;  si no hay reacción siguen elevando el nivel del acoso hasta hacerlo poco a poco casi insoportable. Si ese mismo trabajador hubiera sido humillado abierta y directamente por su jefe en su primer día de trabajo, se hubiera largado del trabajo, habría tomado medidas o acudido a instancias superiores.

El otro caso paradigmático es el de las personas  maltratadas por sus parejas. Aquí se mezcla el problema de las distinciones borrosas (amor–no amor, discusiones de pareja normales–agresiones, etc.) con el fenómeno de la pendiente resbaladiza y la rana hervida. ¿En qué punto una desconsideración o una palabra más alta que otra se convierte en agresión? ¿Cómo sabes cuando alguien te ama y cuando te ha dejado de amarte o te ama de una manera que pone en riesgo tu integridad personal o incluso tu vida? ¿Cuándo es el momento exacto en que debes dejar a tu pareja o pedir ayuda?

Puede ocurrir que el debilitamiento gradual que produce en las personas la acumulación de pequeñas agresiones, la dificultad de categorizar el comportamiento humano y el no saber determinar el momento exacto en que se han de tomar medidas conspiren para mantener y escalar estas circunstancias de maltrato o acoso descritas anteriormente.

Autorregulación y líneas rojas

Y ahora relacionemos todo lo anterior con nuestro Curso de Perseverancia y autorregulación.

Mi tesis es que muchos de los fallos en nuestro sistema de autorregulación personal —por ejemplo, la dificultad de seguir una dieta, de mantener un peso saludable, de ceñirse a rutinas de trabajo o seguir los planes— son debidos a que nuestras estándares de comportamiento o reglas están sometidos a una erosión continua resultado de pequeñas desviaciones que se acumulan y que vuelven gradualmente más tolerables conductas que en un principio hubiéramos considerado inaceptables.

Se puede alegar que una excepción a la regla no da al traste con la regla, es incluso sana; después de todo somos humanos, y tenemos que dar rienda suelta de cuando en cuando, dentro de unos límites, a nuestra espontaneidad. Una vida solo dirigida por reglas y con solo consideraciones  de futuro y casi desprecio por el placer presente, amenazaría con hacernos perder mucho del gozo de vivir. ¿No es así?

De hecho, si nos sacrificamos en el presente es porque disfrutaremos de sus frutos en un presente futuro. No tendría sentido un sacrificio eterno, a menos que todo lo hiciéramos por nuestros descendientes y no valoráramos nada nuestro placer o satisfacción personal.

Usamos este argumento de las “excepciones que no tienen importancia” en nuestro diálogo interior todos los días. Pero si abusamos de él  podemos estar resbalando hacia el abismo mientras que consideramos que cada uno de nuestros pasos es razonable y no tiene gran repercusión.

La solución que propongo a esta escalada de pequeñas desviaciones es establecer claramente una “línea roja”. Esta expresión es un calco del inglés (“red line”) que puede traducirse también por “punto innegociable” o “límite máximo” o “límite mínimo”, según los casos.

red line

En cualquiera de los planes que nos marquemos o las reglas por las que organicemos nuestras vidas o los hábitos que consideremos necesario establecer o los resultados que queremos obtener, nos fijamos unos límites que no hemos de traspasar, pase lo que pase. Si lo traspasamos, se desatan las alarmas y debemos  saltar de la  olla  antes de que empiece a hervir el agua y sea demasiado tarde.

La  línea roja  tiene algo de arbitraria:  podría haberla  marcada un poco antes o un poco después, pero es importante que esté claramente definida y que se fije en un punto donde todavía no estemos debilitados o hayamos perdido claramente el rumbo.

Algunos ejemplos de líneas rojas

  • Toque de queda digital. A partir de las 0:00 me desconecto de las  redes sociales, cierro el correo electrónico y apago el smartphone. Así evito estar conectado (y perturbado) todo el día. Ya sé que no pasaría nada por estar hasta las 0:03, pero soy implacable y a las 0:00 se acaba temporalmente mi vida digital.
  • Entre pomodoro y pomodoro me tomo un “pequeño” descanso. El límite son diez minutos. Si me paso de ese tiempo, puedo perder la concentración y los beneficios de la pausa y tengo que hacer más esfuerzo de voluntad para retomar el trabajo.
  • Faturday. Línea roja para las excepciones a la dieta. Fuera del día que determine para el faturday, no hay más excepciones en mi dieta. De otra manera, una pequeña excepción amenazará con repetirse y hacerme perder el norte saludable al que aspiro.
  • 70.000 pasos semanales. Intento hacer alrededor de 10.000 pasos diarios, me permito hacer más algunos días y otros días menos, pero al final de la semana el mínimo admisible es de 70.000. O si quiero más flexibilidad, 280.000 al mes. Pero en todo caso el mínimo está claro.
  • Sabbat. Línea roja para el trabajo. Pone un límite máximo al número de días semanales que puedo dedicar a trabajar (máximo seis). El Sabbat es un mecanismo para promover el necesario descanso y recogimiento  y protegerlo de las distracciones digitales o la tendencia de lo profesional a invadirlo todo. Tiene un carácter al menos tan sagrado como mi carrera profesional: si no he dejado de ir a trabajar un solo día en diez años porque no me apeteciera, lo mismo ocurre con el Sabbat: forma parte de mi identidad y mi moral respetar el Sabbat.
  • El tiempo asignado a tareas importantes pero no urgentes. Por ejemplo, las dos primeras horas del día están dedicadas exclusivamente a mis TMI (tareas más importantes). El mínimo innegociable son esas dos horas al principio de la mañana.
  • Relaciones con mis mejores amigos. Me pongo un recordatorio en el calendario cada cuatro meses. Si cuando salta el aviso de contactar con el amigo, me doy cuenta de que no he tenido ninguna conversación o contacto con él en los cuatro últimos meses, le llamó e intento quedar con él. La línea roja en este caso es no pasar sin ver a mis amigos más cercanos al menos una vez cada cuatro meses.
  • Fechas límite para fin de proyectos. Evita la extensión de plazos y evita caer en la procrastinación propiciada por la ley del Parkinson: un proyecto tiende a ocupar todo el tiempo que le asignemos, por amplio que sea.
  • Economía doméstica. El mínimo dinero ahorrado ha de ser el suficiente como para pasar un año sin ingresos. Esto me proporciona un colchón de seguridad y evita las escaladas de pequeños gastos que terminan acumulándose y me ponen en dificultades financieras. Si mis ahorros bajan de la cantidad estipulada, enseguida reduzco mis gastos, cancelo viajes o dejo de salir a cenar fuera los fines de semana.
  • Salgo por la noche con los amigos. En el pasado tuve problemas con el alcohol. Mi línea roja son tres copas. 
  • Peso máximo innegociable. El mío es 80,0 kg. a partir de hoy. Por encima de él saltan todas mis alarmas y tomo medidas correctivas inmediatas: control alimentación y ejercicio físico.

Toque de queda digital

En mi versión del minimalismo existencial, es capital trazar líneas divisorias entre actividades. Las restricciones en la acción y  la sujeción a reglas de comportamiento son las cadenas autoimpuestas que nos hacen libres: nos permiten elegirnos y elegir cómo queremos ocupar nuestro tiempo.

Toque de queda

Todas las noches a las 0:00, después de que den las doce campanadas en el reloj de la catedral  y suene el aviso de toque de queda digital en mi computador,  cierro   el correo electrónico, twitter y otras redes sociales.  Dejo de navegar y mirar los comentarios en mi blog. Apago mi móvil vintage, que no es tan peligroso como un smartphone  pero sigue siendo fuente de distracción e interrupciones.

Mi vida digital queda cancelada hasta la mañana siguiente. Si es el viernes por la noche, el comienzo de mi Sabbat, no vuelvo a exponerme a un medio digital hasta el domingo por la mañana.

Me permito ver alguna película, escuchar música o algún audio porque son actividades más pasivas que las anteriores y no me desvelan. Elijo por lo general películas sin mucho contenido dramático, que no me alteren emocionalmente  y me relajen, a ser posible.

El trabajo propiamente dicho ha finalizado varias horas antes,  también a una hora fija e innegociable; así sé que el tiempo que dedico a mi actividad profesional  no se va a extender más de lo deseado. Esto también me motiva a  concentrarme más intensamente durante la jornada para hacer lo que pueda con el tiempo estipulado. Como sabemos, de acuerdo a ley del Parkinson de la productividad: «una tarea o proyecto se expande hasta ocupar todo el tiempo disponible»; fijando una frontera temporal para el trabajo, más allá de la que no pueda seguir trabajando, evito que el tiempo que considero disponible sea todo el día y por tanto mi trabajo se extienda a todo el día.

Una política más radical de control de los medios de comunicación

Anca Balaj, escridibujante y entrenadora en creatividad, sigue la política más extrema de evitar todo tipo de series o películas e incluso noticias. Es muy interesante leer su artículo Silencio y descanso donde argumenta su decisión de privarse de radio, televisión, películas y series. Aquí tienes un fragmento:

[…] En mi casa ya no hay voces estridentes, mujeres llorando, gritos de personas asustadas, bombas o coches que explotan, sirenas de la policía, etc. En mi casa nadie mata a nadie. Nadie sufre. Y no hay conflictos que atender. Las películas (y toda historia que se precie) tienen como motor el conflicto, es decir, el deseo de alguien que entra en conflicto con el deseo de otro alguien y que queremos saber cómo acabará resolviéndose. Esto mantiene nuestra atención pero también nos provoca tensión. Así pues, cuando estamos viendo una película o una serie, estamos viviendo (creando en nosotros) esta tensión. La próxima vez que veas una película, despégate del argumento por un momento y revisa tu cuerpo, observa si estás relajado/a o tenso/a.

4815494364_ce6ce0d89d_z
‘I Am Sure It Means Us No Harm’, por Leontine Greenberg en flickr: http://wp.me/pTJ3F-3mZ

Me gustaría imitarla o al menos experimentar por las noches entresemana con la eliminación de series, películas, radio y programas de entretenimiento. Quizá lo convierta en un reto personal.

Reto-práctica 100×100 ideas

En varios artículos de este blog he usado la técnica de los cien: generar cien ideas sobre cualquier tema  que quiera explorar o sobre el que desee aumentar las posibilidades u opciones.

Por ejemplo:

La creatividad y la innovación consisten en  algo más que meramente decir lo primero que se te pasa por la cabeza. Es solo el primer paso. Pero este primer paso de extracción de ideas y asociaciones de ideas  en la memoria a largo plazo es fundamental.

Hay tests de creatividad, como el test de usos alternativos de Guildorf,  que miden  la habilidad de generar opciones; te piden que de un objeto, pongamos un ladrillo o un clip, obtengas en menos de noventa segundos todos los usos que se te ocurran.  Con ello se pretende medir el pensamiento divergente, la capacidad de generar muchas ideas en poco tiempo.

Más adelante, mediante combinaciones de esas ideas, extracción de patrones y nuevas asociaciones se van refinando las soluciones iniciales hasta dar con una idea nueva y eficaz. Esta segunda fase echa mano del pensamiento convergente, que también es importante en la creatividad.

Pero, ¿no decíamos que menos es más?

Si el minimalismo busca la esencia, la concisión y el mínimo número de elementos, parece un poco contradictorio seguir el principio de “Cuanto más mejor”. Sin embargo, ese es el comienzo, no el final del camino o el producto acabado.

En el campo de la ingeniería y el marketing, y en la innovación en general, para llegar a una buena idea que funcione se necesitan una gran cantidad de  ideas previas y muchos prototipos o pruebas de mercado  para testarlas y refinarlas.

El diseño de vida del minimalismo existencial no es una excepción a este proceso de ensayo y error: necesitamos de nuestra capacidad de generar opciones y combinarlas de modo eficaz para crear el tipo de resultados que queremos ver en nuestra vida.

Ser creadores forma parte de nuestra naturaleza, y generar ideas —a veces sorpresivas y eficaces— sobre cualquier cosa es algo que hacemos prácticamente todos los días. Nuestro Yo Ocurrente es muy bueno en eso; basta que dejes de esforzarte en una tarea y que tu mente vuele unos segundos sin rumbo fijo para que enseguida surjan montones de ocurrencias sobre los más diversos temas y las asociaciones se multipliquen de tal manera que puedes empezar pensando sobre el sombrero de  Mr. White en Breaking Bad   y terminar preguntándote sobre el sentido de la existencia.

Mr. White
Soy un tipo ingenioso que no tiene nada que perder. Por eso soy peligroso, muy peligroso.

Propósito de la técnica de los cien

Con la técnica de los cien, lo que pretendo es entrenar la habilidad de generar muchas ideas. Lo habitual es que cuando te pones a buscar soluciones a un problema o a crear cursos de acción alternativos  generes dos o tres o cuatro posibilidades y cese rápidamente el proceso de exploración. Entre las dos o las tres que parecen más prometedoras (las primeras que se te han ocurrido más bien) empiezas a valorar y te quedas con una.

Eso está bien cuando tienes restricciones de tiempo, como solemos tenerlas habitualmente, o cuando las decisiones no son muy importantes. En la regla de los tres de los marines americanos vimos como en condiciones de urgencia y situaciones de vida o muerte generar unas pocas opciones (tres) y decidir entre ellas o una combinación de ellas es una manera de tomar decisiones rápidas que contengan algo de creatividad y que no nos lleven a la parálisis por el análisis.

Pero la mayoría de nuestras decisiones o de las soluciones a nuestros problemas, grandes y pequeños, pecan de automatismo y de previsibilidad, tienden a ser estereotipadas. A veces, ni siquiera pensamos dos opciones, nos quedamos con la primera que viene a la mente y actuamos; muchas veces ni siquiera generamos  opciones,  adoptamos una solución trillada que tomamos de nuestro comportamiento pasado o bien recurrimos a la imitación.

Beneficios de la técnica de los cien

  • Aumenta mi capacidad de generar ideas.
  • Aprendo a seguir generando ideas aunque esté satisfecho con las que tenga.
  • Mejoro mi capacidad de extraer información de la memoria a largo plazo y de generar asociaciones.
  • Pongo la primera piedra de la construcción de una mente creadora.
  • Voy más allá de mi zona cómoda. Pasadas unas cuantas decenas de ideas la mente empieza a humear y cada vez cuesta más. Es habitual pensar que uno no tiene  tantas ideas en la cabeza. Pero si uno persevera surgen varias decenas más.
  • Idealmente, habría que ser capaz de generar muchas ideas, que fueran originales, que se refirieran a campos o zonas de la realidad distintas y que fueran detalladas.

monty-pythons-the-meaning-of-life-tc-DI-to-L8
Empezamos con Mr. White y acabamos con los Monty Python’s. Siempre mira el lado brillante de la vida…uh,uh; uh, uh…

Condiciones del  Reto-Práctica 100×100 ideas

  1. Durante cien días generaré cien ideas sobre cien temas distintos que se me vayan ocurriendo.
  2. Las ideas serán meras ocurrencias. Escribiré entre diez y veinte palabras por idea, de forma telegráfica. Serán ideas no extensas por tanto, pero puedo desarrollarlas algo más si me place.
  3. Me centraré en la fluidez (muchas ideas),
  4. Otras características del pensamiento divergente creativo —la originalidad (que se salgan de lo común), la flexibilidad (que se refieran a campos  de la realidad distintos) y la elaboración (grado de detalle)— quedarán en un segundo plano, no son prioritarias en este reto.
  5. Aunque me centraré en la fluidez en la generación de ideas, espero que los otros componentes se beneficien del reto.
  6. A diez-veinte palabras por idea, escribiré unas 100.000-200.000 palabras, la extensión de un libro de 200-400 páginas.
  7. Siento que este reto no solo me sacará de mi zona de comodidad sino que está bastante por encima de mis capacidades actuales. Por eso mismo me siento más motivado a acometerlo.
  8. Mi mente va a sudar.
  9. Usaré Beeminder para registrar la evolución del proyecto y motivarme.
  10. Como generar cien ocurrencias  no me parece sencillo, sobre todo según vayan pasando los días, lo haré cinco veces por semana y descansaré dos, así evitaré quemarme mentalmente.
  11. En veinte semanas, por tanto, tendré que haber finalizado el reto.
  12. Como anticipo que será difícil escribir cien ideas de una tacada, me permitiré dejar y volver a la lista varias veces durante el día hasta alcanzar la cuota diaria.
  13. Puesto que no quiero aburrir a los lectores de este blog, abriré una página en el blog especial para el reto y allí, semana a semana, iré registrando  los títulos de las listas y los enlaces a las listas por si alguien quiere echarlas un vistazo.
  14. Cada  cuatro o cinco semanas, informaré de la evolución del reto  y mis impresiones.
  15. Si alguna lista no resulta tediosa y tiene algún interés o es especialmente divertida, la  publicaré como un artículo más del blog.
  16. Empiezo la próxima semana.
  17. Estoy pensando que la primera lista podría ser una lista de cien temas para hacer listas de cien ideas.

Puedes sugerirme temas para las listas de cien en los comentarios.

Si eres más audaz, puedes aplicar la técnica de los cien al próximo problema o decisión que tengas entre manos.

Este es un reto personal (para mi), no pido que escribas 100 ideas todos los días, solo digo que podrías probarla alguna vez para ver qué tal funciona.

Entrenando a Mr. Hyde

Coraje es hacer lo correcto sin importar cómo te sientes.

~Doctor Paul

Podríamos reducir el elemento esencial de los procesos de cambio personal a un simple problema: cómo hacemos lo que (creemos que) sabemos que hay que hacer en el momento oportuno nos sintamos con ganas o sin ellas.

Este es también el hilo conductor de nuestro Curso de Perseverancia y las misiones que nos hemos propuesto hasta el momento.

No es tan prioritario encontrar la  estrategia o técnica perfecta para la tarea o proyecto entre manos como el impulsarnos a hacer algo que intelectualmente sabemos o creemos saber que es lo correcto.

Podemos equivocarnos en qué es lo correcto, pero mi experiencia y la de muchos es que es mucho más difícil ejecutar que planear o buscar la información necesaria, en especial cuando lo correcto y lo importante o lo que más efecto tiene es difícil o requiere esfuerzo. Esta suele ser la norma.  El que nuestra estrategia o técnica esté equivocada, no es gran problema, pues a través de un proceso de ensayo y error podemos ajustarla hasta obtener un resultado suficientemente bueno.

Un ejemplo: todos sabemos que tenemos que hacer para mantener la salud física, al menos los elementos clave. El problema de alguien con sobrepeso no se resuelve comprando más libros, ensayando con nuevas dietas, buscando al entrenador personal perfecto o acudiendo a un curso de crecimiento personal donde el resultado suele ser crecer…sí… pero cinco centímetros… a lo ancho.

Lo esencial es actuar de acuerdo al conocimiento que disponemos. Este es el verdadero cuello de botella del cambio, la capacidad de autorregulación (o voluntad), no el conocimiento, que generalmente está disponible de forma rápida y barata. De hecho, si quieres profundizar y encontrar la solución perfecta la cacofonía de técnicas y opiniones contradictorias puede sumirte en una suerte de  parálisis por el análisis.

Un caso personal

La semana pasada me sorprendí haciendo algo bueno, aunque inintencionado y ciertamente inesperado:

 Sé que para conciliar mejor el sueño es importante evitar la televisión o los podcasts o las pantallas brillantes, sin embargo suelo llevarme el portátil al dormitorio y eso hace que me duerma  más tarde. Esa noche, no sé por qué, no me llevé el portátil. El resultado fue que me dormí en menos de cinco minutos y me desperté a la hora habitual pero mucho más descansado y relajado.

A la mañana siguiente, me di cuenta del hecho y establecí la relación:

No aparatos electrónicos en la habitación  —> Me duermo antes.

Me pregunté por qué no podría hacer esto todos los días. Puede ser que estuviera más cansado de lo habitual y que el no haberme llevado el portátil no tuviera nada que ver, pero en todo caso, seguro que las distracciones en forma de pantalla en el dormitorio no son buenas.

Esta es  la secuencia:

  1. Sé que algún comportamiento es bueno.
  2. Sé que debería hacerlo.
  3. Sé que no lo hago.
  4. Lo hago, quizá accidentalmente, una vez.
  5. Pero no vuelvo a repetir el comportamiento bueno o lo hago de higos a brevas.

¿Cómo conseguiría hacerlo habitualmente, no por mero accidente?

Me di cuenta de que si respondiera a esa pregunta habría dado un gran paso en el desarrollo de mi  capacidad de autorregulación.

Como voy siendo día a día más consciente de la necesidad de tomarme el tiempo necesario para los problemas complejos, me limité a escribír en una hoja en blanco  la pregunta y la dejé en barbecho esperando la respuesta:

“¿Cómo consigo que un comportamiento deseable que hago por accidente  o a veces  deliberadamente se quede conmigo?”

El comienzo de la respuesta: la chica y el muñeco

Ese mismo día, surfeando en un descanso de mi sesión de pomodoros me encontré con un artículo de Entusiasmado que me llamó mucho la atención y se quedó en mi cabeza: Cada acción que realizas es un paso al futuro.

En este artículo cuenta el caso de una chica, Veronica Chaos, que en internet se ha hecho famosa teniendo sexo con un muñeco.

Veronica Chaos ii
La artista: Veronica Chaos

La chica explica cómo llegó a hacer una cosa tan extraña:

“Bueno, es una carrera que ocurre paso a paso, es como si  el personaje de Leonardo DiCaprio en El lobo de Wall Street, que gradualmente se convierte en un artista del engaño,  en vez de acabar cometiendo  fraudes ilegales acabara con un muñeco eyaculando sobre él con su pene mecánico.”

maxresdefault

La conclusión de Entusiasmado es la siguiente:

«Cada acción que realizas es un paso hacia tu futuro … Esa chica no comenzó practicando el sexo con un muñeco después de conversar con él. A algo tan extraño solo se llega poco a poco. A cualquier cosa que esté lo suficientemente distante de lo normal solo se llega poco a poco

«Nadie empieza robando un banco. Nadie empieza siendo un gran maestro del ajedrez. Nadie empieza quedándose con el dinero de miles de personas. Nadie empieza siendo premio Nobel de literatura. Cada acción que realizas es un paso hacia tu futuro.«

Veronica Chaos llegó a la situación  poco a poco, paulatinamente, fruto de  las circunstancias y de ocurrencias por el camino que le animaban a seguir en esa senda; es decir, llegó  profundizando en una dirección que no pudo prever y en la que cada paso le fue conduciendo poco a poco a un resultado sorprendente y muy alejado de lo común.

Hay una famosa anécdota de un torero Juan Belmonte que ilustra este mismo concepto en forma jocosa:

«Una tarde en que Juan Belmonte no toreaba, subió al palco de la presidencia, acompañado de su amigo, para presenciar la corrida desde allí. Al entrar en el palco el presidente, a la postre Gobernador Civil, le saludó con cariño y les dio los mejores asientos. Cada vez que el presidente se dirigía a él lo hacía con el tratamiento de “don Juan”. El amigo de Belmonte no comprendía bien todo aquel comportamiento del presidente. Cuando acabó la corrida le preguntó a Juan la razón, y Belmonte respondió:

— Es que fue un antiguo picador mío.

Torero_Belmonte

— ¿y cómo ha llegado de simple picador a presidente y gobernador?

Belmonte, con su típica ironía, contestó:

— Pues ya ves, degenerando».

El artículo sobre la chica que tenía relaciones con un muñeco en internet y la anécdota del picador que llegó a gobernador civil quedaron  rondando en mi mente durante varios días y me pusieron  en la pista del enigma que me había propuesto resolver. Si a muchas cosas raras (la chica del muñeco) e inmorales (gobernador civil, político) se llega poco a poco, degenerando, quizá también se pueda llegar a cosas más saludables y morales de igual manera, y quizá deliberadamente.

De palos, zanahorias, liderazgo y el fuego de Plutarco

Pasaron varios días y seguía con la incógnita. Una tarde de un día de trabajo, en la que había pasado el día siguiendo mi rutina itinerante,  me vino a la mente una idea mientras paseaba,:

En el artículo de la semana anterior había escrito sobre la estructura del Yo, sobre los distintos personajes que “nos habitan” y que tenemos que coordinar para dotar de una cierta coherencia a nuestros actos y llevar a término nuestros proyectos.

En especial, hablé sobre los distintos nombres, que en las tradiciones religiosas, la filosofía, la psicología  y la literatura se han dado a la parte intuitiva, inconsciente, espontánea de nuestra psique, lo que Daniel  Kahneman ha llamado Sistema 1 o Jose Antonio Marina llama “Yo ocurrente”.

La historia del desarrollo individual y casi podríamos decir que de la civilización es un intento de domar a esa parte no racional de la naturaleza humana: el caballo negro desbocado de Platón que tiende hacia lo material y lo sensual, el Ello de Freud gobernado por el principio del placer, el elefante ingobernable que toma el camino que más le apetece en cada momento, el diablillo que siempre aconseja  hacer lo más fácil y placentero y que se caracteriza por su miopía temporal, o el Mr. Hyde de Robert Louis Stephenson, el oscuro y violento alter ego del Dr. Jeckyl.

Todas estas son imágenes para la parte irracional de la mente humana, la parte indómita de nuestra naturaleza, el animal que llevamos dentro, «el burro que podemos acercar a la fuente pero al que no podemos obligar a beber si no tiene sed»… y esa expresión  me recordó a una frase de Plutarco:  «La mente no es una vasija que haya que llenar (de órdenes, de contenido, de ideas) sino un fuego que hay que encender.»

¿Cómo podría generar ese fuego y luego dirigirlo en la dirección que conviniera al Dr. Jeckyl? ¿Cómo conseguir que el burro tenga ganas de beber.

5450839877_19026bb6f4_z
Water is free! por Pawsitive_Candie_N en flickr: https://flic.kr/p/9iEYMT

Esta imagen del burro que tiene sus propias apetencias me condujo a otra pregunta sobre la  doma de animales. ¿Cómo es posible que se pueda enseñar a una foca  a hacer malabarismos o a un león a pasar por un aro o a un caballo a ejecutar movimientos casi de ballet?

¿Cómo es posible si  el domador o entrenador humano ni siquiera tiene la herramienta de la comunicación verbal, si el animal no atiende a razones –ni siquiera puede comprenderlas– y tiene generalmente su propia agenda, muchas veces desconocida ?

Con el burro está claro el método: palo y zanahoria. Castigo y recompensa. Estos son las formas de comunicarnos con un burro.

Los sociólogos o psicólogos industriales o especialistas en liderazgo dirían algo parecido en lenguaje técnico respecto a la gestión de personas en las organizaciones: “hay que generar una estructura de incentivos que motive a los trabajadores a alcanzar las metas de la organización”.

Si extrapolamos estas ideas al caso de la autorregulación el equivalente sería crear un sistema de castigo y recompensa para uno mismo, para que el Yo ejecutivo o planificador se comunicara con el Yo Ocurrente o Mr. Hyde y le llevara por el camino correcto. En el artículo multas y peajes de la autorregulación: sé el guardia de tráfico de tu mente ya hice algún intento de implantar el palo para regular mi conducta.

Nunca castigues a un aprendiz

Aunque el castigo o su amenaza sea la receta tácita no confesada para el liderazgo en la escuela y organizaciones empresariales, sabemos por experiencia que el castigo es muchas veces contraproducente, que genera resentimiento en los subordinados y en el aprendiz.

Si la queremos aplicar el enfoque del palo y la zanahoria a nuestro Mr. Hyde,  puede ser incluso peor, va a encontrar resistencia. Es muy fácil que nuestro anarquista interior se sienta amenazado y se muestre reacio a seguir las órdenes  del Yo Ejecutivo o Yo Planificador.

Aunque parezca ceder a las órdenes, a las reglas autoimpuestas o mandatos, es seguro que será temporalmente y que cuando ceda la presión o el Yo Ejecutivo esté distraído minará los esfuerzos, tergiversará las órdenes o empezará a hacer «merecidas» excepciones.

En mi Santo Grial de la formación de hábitos (técnica fundamental de la creación de hábitos) hablé de introducir la conducta deseada entre la aparición de una necesidad (el detonante) y su satisfacción (la recompensa), de tal manera que si no cumplo la acción que quiero convertir en hábito me retiro la recompensa.

Detonante (necesidad) —> Acción (que quiero convertir en hábito) —>      Recompensa (satisfacción de la necesidad)

Por ejemplo, para instalar el hábito de meditación matutina, introduzco la meditación de diez minutos entre la necesidad de sentirme limpio y fresco por la mañana y la ducha, de tal manera que siempre medito diez minutos antes de ducharme. Y si no medito un día, no me ducho.  Otro ejemplo:  si no he andado diez mil pasos al final del día me quedo sin cenar.

Pero esta retirada de la recompensa se puede interpretar como un castigo; una lectora del blog, Amparo, exponía el siguiente reparo a motivarse a través de castigos:

“Mis experiencias de meditación nunca han durado más de tres días. Y tengo una duda: ¿es imprescindible el castigo por inacción? No creo en los castigos, no creo que sirvan para nada, como medio de aprendizaje. Pero lo cierto es que, a pesar de mi convicción de las bondades de la meditación, no he conseguido el hábito de meditar. ¿O acaso es un prejuicio personal?”

La reticencia es acertada y creo que impone una importante limitación a la aplicación del palo en el ámbito de la autorregulación.

En el contexto social de las organizaciones modernas se considera –al menos de cara a la galería–  que el castigo o el miedo son malos motivadores de las personas, que no sacan lo mejor de ellas y que no crea una cultura de colaboración, además de minar la motivación intrínseca en el trabajo.

Así que a pesar de haber avanzado en la solución de mi problema: —“¿Cómo consigo que un comportamiento deseable que hago por accidente  o a veces  deliberadamente se quede conmigo?”— me encontraba en un  punto muerto.

El Yo Ocurrente ataca de nuevo

El Yo Ocurrente tiene su propia dinámica y si algo le interesa te va a proporcionar ideas o impulsos que puedes aprovechar. Tiene mala prensa pero es parte fundamental de la psique y es un generador de asociaciones, a veces sorprendentes, que se pueden usar como palancas en la solución de problemas .

El caso es que no mucho más tarde el elefante, mi Yo ocurrente, me proporcionó la clave que me puso en la pista definitiva:

Burros, caballos, focas, niños, mascotas, maridos, etc., terminan aprendiendo a comportarse como el domador o  domadora desean. Me resultaba un poco chocante comparar a Mr. Hyde con una mascota o con un burro o una novia con carácter, así que pensé que sería mejor compararlo con un animal con mejor prensa… con un delfín.

El delfín me es más afín

Quien haya presenciado un espectáculo de delfines en un acuario no puede dejar de maravillarse sobre las monerías (ok, delfinadas) que es capaz de ejecutar el animal.  Una espectáculo en el delfinario es un festival de pasadas por el aro, piruetas, giros sobre sí mismo, y hasta bromas entre entrenador y delfín.

¿Cómo han conseguido compenetrarse tan bien? Vale que el delfín es uno de los animales más inteligentes de la creación, con un cociente de encefalización  (relación peso cerebro – peso cuerpo ) solo por debajo del del hombre y con sofisticados sistemas de comunicación dentro de la especie. Pero, ¿cómo logra comunicarse y coordinarse tan bien con su compañero humano en sus actuaciones?

El método de entrenamiento es revelador

Supongamos que el domador quiere que el delfín salte varios metros por encima del agua o haga algún tipo especial de pirueta. El animal normalmente está en la piscina nadando al azar de un lado a otro. No va a encontrar ningún delfín que espontáneamente a la vista de un aro en el momento que el domador lo diga, salte el aro o ejecute la pirueta. En los océanos no hay aros y Mr. Hyde, quiero decir, el Señor Delfín, no va a tener motivación especial inscrita en sus genes para saltar a través de aros;  sus genes no encuentran la relación entre saltar a través de aros y la supervivencia o reproduccion.

Para ejecutar un comportamiento complejo, el domador empieza con una aproximación muy simple al número que quiere ver ejecutando al delfín. Mete un aro bajo el agua de un color brillante que llame la atención del delfín. Después se sienta a esperar.

Cuando el delfín se acerca a menos de un metro, el domador le regala casi inmediatamente una sardina o alguna otra chuchería para delfines. Esto hace que el delfín tenga ahora una razón para volver a por más. El domador saca el aro y lo lleva a otro lugar de la piscina.

Espera.

El delfín es probable que esta vez tarde menos en acercarse al aro. Cuando el delfín se acerca, el entrenador le obsequia de nuevo. Y lleva el aro a otra zona.

La siguiente vez, el delfín se acerca buscando la sardina pero esta vez el domador no le refuerza.

Espera.

El delfín sigue por las inmediaciones del aro dando vueltas, a ver si suena la flauta,  hasta que por casualidad en alguna ocasión pasa a través de él.

El astuto amaestrador se precipita a recompensar al delfín. ¡Bien!

Una vez que el delfín aprende a acercarse a los aros y pasar a través de ellos, el entrenador eleva el aro fuera de la superficie. Si el delfín pasa por él, otra sardina.  Más adelante, sigue subiendo el aro y añade nuevos elementos si es necesario, de acuerdo a la pirueta o comportamiento que ha visionado para el espectáculo.

Al comienzo de cada número hay una clave visual que le indica al delfín lo que se espera de él (el aro, por ejemplo, pero podría ser un movimiento especial de brazos o alguna otra señal diferenciada), cada paso es recompensado, pero una vez que un paso intermedio se ha dominado se deja de recompensar.

 Si el delfín no ejecuta bien lo que se espera de él, o si comete algún error, ¿qué ocurre? ¿Una descarga eléctrica? ¿Un golpe con una vara? No.

Simplemente silencio.

Recuerda, nunca castigues a un aprendiz. Los errores no se penalizan y una vez dominado un paso intermedio solo se recompensa un paso más avanzado del proceso.

Pero hay un elemento que se nos olvida y que es fundamental antes de empezar. En este video en inglés se explica. Yo te traduzco lo más importante abajo:

Reportera: Lo creas o no, puedes usar las mismas técnicas que usas con tu perro en casa para entrenar a un delfín de 250 kilos en Seaworld. Todo consiste en recompensar los buenos comportamientos y forjar una muy buena relación.

Reportera: Cuando se entrena a un animal el paso más importante es construir una relación especial entre el entrenador y el animal.

Entrenador: para interaccionar con estos animales tenemos que construir una relación de confianza fuerte.

Con refuerzos positivos puedes animar, motivar y crear animales llenos de energía que quieran estar contigo.

Reportera: La clave de esta técnica de entrenamiento es simple: recompensa al animal con cosas que le guste, como frotarle en la espalda o una ducha de gotas. Cada animal disfruta de cosas diferentes.

Entrenador: para seleccionar los mejores refuerzos y motivarlos pasamos un montón de tiempo observándolos y también mucho tiempo interactuando codo con codo  viendo lo que les gusta y lo que no.

Reportera: El castigo no es parte del programa, tampoco la palabra “no”.

Entrenador: “No,no,no” no motiva más que “Sí, sí, sí”. Si soy capaz de decir más “sí, sí, sí” voy a tener más suerte construyendo una relación fuerte con el animal.

Reportera: El entrenamiento con refuerzo positivo es simple y funciona. Al final el entrenamiento es tan satisfactorio para el delfín como para el entrenador.

Entrenador: no hay nada tan motivador como ver al animal mirándote a la cara cuando le vas a pedir que haga un comportamiento específico y lo hace exactamente tal y como tú lo habías visionado. Todo funciona a la perfección.

Reportera: sea un delfín o un perro un buen entrenamiento requiere tiempo y paciencia para advertir y recompensar el buen comportamiento. Cuanto más trabajes en ello, más satisfactorios serán los resultados.

La razón por la que el delfín aprende del entrenador

El elemento previo al comienzo del entrenamiento es la construcción de una relación fuerte de confianza entre el entrenador y el delfín. Por eso ambos tienen que pasar mucho tiempo interaccionando para que el entrenador vaya conociendo las preferencias del delfín, que, como en los seres humanos, varían mucho.

Es interesante también el comentario del entrenador en el video cuando habla de lo satisfactorio o motivante que es para él conseguir que el delfín ejecute un comportamiento a la perfección. Lo mismo podríamos decir para educar a nuestro Mr Hyde o Yo Espontáneo:  nos sentiremos más motivados para entrenar a Mr. Hyde cuando desarrollemos una relación de confianza con él y poco a poco empiece a responder a nuestro entrenamiento.

A veces se observa que durante el día el entrenador le da una sardina al delfín sin que haya hecho nada en especial, sin que forme parte del entrenamiento. Si le preguntas que por qué lo ha hecho, te podría responder: «porque somos colegas, quiero que sepa que tenemos una buena relación».

Hay que notar que en la práctica de la meditación formal e informal en nuestro Curso de Atención Plena siempre enfatizamos la necesidad de ser amables con nosotros mismos, no desesperarnos cuando nos distraemos o nuestra mente vaga lejos del punto de atención elegida. Esta actitud paciente y benevolente es la misma que queremos aplicar con nuestra mente de mono o Mr. Hyde, en especial cuando está aprendiendo una nueva pirueta (= hábito).

Las señales y la importancia de variar las condiciones de ejecución

Poner la señal justo al comienzo del entrenamiento tiene unos cuantos beneficios. Permite al animal asociar la señal a todos los pasos que conoce de un comportamiento. Permite al animal mostrar al entrenador lo que ya sabe y así el entrenador puede añadir el nuevo paso.

La señal permite al delfín trabajar en distintos comportamientos con diferentes entrenadores en lugar de aprender un solo comportamiento cada vez. Cuando el entrenador llega al último paso del entrenamiento, el animal podrá hacer todo el número con esa sola señal.

Números completos pueden llevar unas pocas sesiones o varios meses. Una vez que el comportamiento esté aprendido, el entrenador original volverá a ejecutar la señal correcta con sus criterios correspondientes con otros entrenadores, o entrenadores secundarios.

Esto se hace para asegurarse la comprensión del comportamiento por parte del animal, pero también para eliminar otros criterios irrelevantes o muy específicos que el animal haya aprendido, pero que no pertenezcan a la señal o las condiciones de ejecución.

Por ejemplo, el delfín puede haber asociado el número con un aro de un determinado color o diámetro, o con  su entrenador originario;   hay que asegurarse de que lo hace con aros de cualquier color y diámetro y con todos los entrenadores del delfinario.

 Se trata de entrenar el comportamiento en una variedad de condiciones. Es muy habitual que perdamos los buenos hábitos simplemente cambiando de entorno fisico, cuando cambiamos de casa o de trabajo; esto es porque asociamos inconscientemente el comportamiento a una serie de  señales, claves o detonantes de la acción que dependen de un entorno muy concreto y específico, y por tanto  cuando se pierden, hacen desaparecer el comportamiento o hábito que deseábamos mantener.

Por ejemplo, en un viaje en vacaciones es muy fácil perder algunos de los buenos hábitos, como cepillarnos los dientes después de la comida; no solo porque a veces no llevemos un cepillo con nosotros, sino también porque comemos a distintas horas, en distintos lugares y con distinta gente. Las claves ambientales habituales han desaparecido.

Es por esta razón que recomiendo que una vez que hayas establecido un hábito como el de la meditación formal, que propuse hace unas semanas, lo sigas entrenando en una diversidad de condiciones. No queremos ser capaces de meditar solo si estamos en nuestra casa a las ocho de la mañana, tranquilos y descansados, con nuestro cojín de meditación o silla favorita y oliendo incienso.

Podrías meditar de pie o tumbado,  cambiar de habitación, por la mañana o por la noche, con mucha luz o a oscuras, con los ojos abiertos o entreabiertos, meditar en el tren o en el metro, solo unos segundos cuando esperas que el disco del semáforo cambie a verde o que algunos días extiendas el periodo habitual. De esta manera, reducirás las condiciones de meditación o señales a la mínima expresión: por ejemplo, te bastará sentir el impulso de aclarar la mente  y haces tres respiraciones profundas para entrar en estado de meditación.

En el Curso de atención plena comencé con las mini-meditaciones o meditaciones informales en vez de con la meditación formal. Aquellas permitían insertar momentos de conciencia plena armoniosamente dentro de nuestra actividad diaria, no como un elemento ajeno o alienígena desconectado de las condiciones normales de nuestra existencia.

En resumen, ¿cómo lograr que los avances se queden con nosotros y convertirlos en hábito?

  • Hay que tener una visión del comportamiento final o hábito que queremos construir y después, con aproximaciones sucesivas, siguiendo el principio del Kaizen, ir acercándonos mediante pasos de bebé y mejoras incrementales.
  • Los avances pueden ser deliberados, pero también pueden ser accidentales o imprevistos. Cuando hagamos un pequeño avance en la dirección del hábito o comportamiento que queramos crear, hemos de darnos cuenta y celebrarlos, con una «sardina» motivacional.
  • No dar por sentado un comportamiento bueno. Hay que premiarlo. NO sirve el «es su obligación», puede ser su obligación (o la mía), pero eso no significa que el comportamiento se vuelva permanente. Puede haber ocurrido por accidente o por presión externa fuerte (la amenaza de un palo). Lo que queremos es que se mantenga en ocasiones no excepcionales o accidentales, como cuando el delfín pasa por el aro por casualidad.

La inspiración es para amateurs

  • Necesitamos agudeza y atención continua  para reconocer los avances. Hemos de fijarnos sobre todo en lo positivo, lo que nos acerca, más que en lo negativo; y sobre todo, recompensar los avances, S.E.C (Siempre Estar Celebrando), porque el progreso personal, al igual que la felicidad, se parece  más una lluvia fina que a golpes de  iluminación e inspiraciones que todo lo resuelven.
  • Ejemplos de sardinas motivacionales: un descanso después de un  intenso pomodoro, un desayuno opíparo porque hoy has madrugado por primera vez en mucho tiempo, un autoaplauso después de dar con la solución de un problema, un paseo para despejarte después de una mañana en la que te has atrevido a llamar a clientes con los que antes procrastinabas el contacto, etc.
  • Nunca castigues a un aprendiz. Y somos siempre aprendices. Hemos de establecer una relación de confianza con nuestro Mr. Hyde y ser amables con sus «debilidades».
  • Mantener contento a Mr. Hyde, aunque no haga nada especial hay que estar a bien con él y darle alegría, es nuestro colega.  Aunque mantengas una alimentación saludable, los faturdays o días locos están permitidos; las fiestas, el carnaval, las excepciones de cuando en cuando también;  el modo de pensamiento no intencional o no guíado por objetivos debería tener un espacio privilegiado en tu vida, disfruta de su espontaneidad.

It’s not a bug, it’s a feature. (No es un error del sistema, es una característica)

  • Lo que llamamos debilidad en Mr. Hyde –miopía temporal, impulsividad, inconstancia, volatilidad, falta de cálculo– es más una característica que un error o algo que tengamos que subsanar. Necesitamos desarrollar una relación de amistad con nuestra parte más subsconsciente o automática y aprovechar su poder: intuición, fuente de ocurrencias, creatividad, asociaciones sorpresivas, energía, vitalidad.

Enlaces documentación artículo:

El artículo de Entusiasmado Cada acción que realizas es un paso al futuro que me sirvió de inspiración. Advertencia: por su contenido de sexo explícito solo es apto para mayores de 18 años.

La historia de Veronica Chaos.

Cómo se entrena a un delfín: http://wonderopolis.org/home/wonder/how-do-you-train-a-dolphin/http://www.dolphinencounters.com/education-how.php

Video entrenamiento delfines.

El Santo grial de la formación de hábitos

Intenciones de ejecución.

Cuellos de botella de la autorregulación

Reto de meditación 10×10, en el Curso de Salud Minimalista

Diario de éxitos

Mi Diario de Éxitos es una herramienta más del minimalismo existencial.  Te hablo de él para explicar su conveniencia y los beneficios que obtengo, junto con sus inconvenientes, que también los hay.

En ese diario a lo largo de más de diez  años he ido recogiendo todos los éxitos significativos de mi vida. Puede haber grandes cosas y muy pequeñas. En la actualidad ya he superado el millar de anotaciones, cada una referida a un éxito.

Lo importante es que reconozca los avances  a lo largo del camino. No son narraciones largas o literarias de los sucesos exitosos, más bien son titulares de periódico casi telegráficos. El grado de detalle es el mínimo necesario  para evocar claramente la experiencia. En ocasiones incluyo alguna foto si el suceso se presta a ello, pero esto lo hago excepcionalmente porque muchos son avances no visualizables o de los que no queda registro más que en mi memoria.

Beneficios

No te conceden un problema sin otorgarte  simultáneamente un don. Necesitamos los problemas porque queremos sus dones.

~Richard Bach, Ilusiones

  • Me permite saborear y re-vivir acontecimientos memorables. Son como fotografías mentales de mi biografía. Mucho mejor que sacar fotos con el móvil en un concierto al aire libre.
  • Con este diario hago operativo mi mantra-lema-principio S.E.C, Siempre Estar Celebrando, porque la felicidad se parece más a una lluvia fina que cala a los bobos felices que a un chaparrón de fuegos artificiales que instala en el éxtasis a los bobos grandilocuentes.

7603598570_8628766829_z
‘Weird camera light effect. Light rain’, por Waldopeper, en flickr: https://flic.kr/p/czUqX5

  • Es fácil pasar por alto lo logrado, sobre todo cuando las cosas no van bien. En los momentos difíciles me gusta repasar este diario para relativizar los reveses del momento  y el coyuntural  ánimo crepuscular. Este diario de éxitos es como un botiquín de emergencia para mis heridas emocionales o la falta de confianza “ontológica”. La falta de confianza para asuntos concretos y en los que estoy aprendiendo no me importa lo más mínimo.
  • Me ayuda a desarrollar una percepción positiva de los acontecimientos y compensar el natural sesgo de negatividad con el que ya venimos de fábrica. Me he vuelto más experto en reencuadrar las experiencias; hasta de las aparentemente más negativas, obtengo éxitos que sumar a mi ya abultada lista.

Por ejemplo, cuando el año pasado me atropelló una moto y como resultado estuve varios meses de baja, escribí dos días después, tecleando con una sola mano, todavía dolorido y en tono algo lacónico:

912. Afronto el accidente en el que me atropella la moto con mucha entereza. Reencuadre en tiempo real.

No escribí más detalles, pero es suficiente para recordar la experiencia.

Reconocí mi “entereza” porque en una situación difícil no perdí la calma: mientras volaba por los aires después del impacto escuché las siguientes palabras “Esto es el fin”, como el que escucha el parte del tiempo en el noticiero.

Cuando yacía en el suelo, mantuve la calma e hice un recuento de daños  físicos como si fuera el mecánico informando al cliente de alguna avería en el motor  de su coche. Es bueno saber que en situaciones verdaderamente difíciles soy capaz de mantener la mente fría y la objetividad.

5520661385_411b33abd5_z
‘Under the umbrella’, por Louish Pixel en flickr: https://flic.kr/p/9pQQhZ

Habría que explicar lo que significa “reencuadre en tiempo real”: cinco minutos después de haber sufrido el accidente me estaba diciendo a mí mismo que era un tipo con suerte y que, pudiendo haber acabado en una silla de ruedas,  no había perdido el conocimiento y solo tenía un brazo roto, un esguince muy fuerte y contusiones dolorosas en brazos y piernas, pero ninguna parte vital (cráneo o columna vertebral) aparentemente estaba afectada.

En este episodio tome nota de lo bueno: estaba vivo, podía haber sido mucho peor. Había reencuadrado la experiencia para hacerla positiva y más agradable pocos minutos después de haberla sufrido.

Efectos secundarios

  • Este diario de éxitos es muy ombliguista: mis éxitos, mis interpretaciones, mis avances, mis cositas.
  • Puede que promueva una cierta vanidad o soberbia. Es un diario autocentrado, como si yo fuera la capital del universo. Escasa referencia a otras personas, excepto si contribuyen a la magnitud del éxito con sus palmas o aplausos.

7154214936_4ab723654c_z
Hoy, como casi todos los días, he venido a hablar de mi ombligo.                                                          [Machfest 2012: Pappy’s friend’s belly button, por Isabelle, en flickr: https://flic.kr/p/bUcdRo%5D

  • Hay semanas que no se me ocurre nada que reseñar. Entonces tengo que escarbar para encontrar algún éxito que llevarme al ego.
  • Si pasan varios días o semanas sin escribir nada es como si mi vida fuera un erial en el que no crece nada de valor. A veces puede dar esa impresión, aunque no es común.
  • Es una obligación más que añadir a mi catálogo de reglas, principios de conducta y herramientas de productividad existencial.  Al principio, me ponía una cuota de escritura todos los días, luego todas las semanas; al final la regla de escritura evolucionó hasta decidir que escribiré cuando me plazca, sin cuotas de éxitos o  momentos programados para hacer anotaciones.
  • Existe el peligro de quedarse anclado en el pasado acariciándose la autoestima y volver una y otra vez sobre los mismos éxitos, como una abuelita que ya solo vive de recuerdos.
  • O peor, que los éxitos sean siempre los mismos, se repitan. Si me doy cuenta de esto, entonces la sensación de estancamiento y angustia existencial puede ser todavía mayor: el mito de Sísifo y el eterno retorno de lo idéntico.

Reto-experimento 20×25: leer un libro de 500 páginas

Motivación

En esta época de búsqueda de la eficiencia, de la productividad personal y colectiva –que yo también profeso y a la que dedico parte no despreciable de este blog–, se corre el riesgo de confundir rapidez y acortamiento de tiempos con eficiencia.

Quizá es una rémora de nuestros tiempos de colegio pensar que cuanto más rápido leas, más rápido acabes las tareas, más veloz seas adquiriendo, deglutiendo y reproduciendo conocimientos, más aprendes y más rendimiento obtienes.

En el caso de la lectura, creo que he vivido gran parte de mi vida bajo este paradigma de la rapidez: más rapidez significa  mayor eficiencia, aprendizaje y… brillantez, porque los tipos rápidos son tipos brillantes. Si vacilas en dar una respuesta o eres lento leyendo y absorbiendo información, es que eres torpe.

Habitualmente, empiezo un libro y, si me interesa, dedico todas las horas que puedo a su lectura hasta que lo agoto. A veces leo de forma obsesiva y compulsiva. No puedo dejar de leer, subrayo furiosamente y estoy deseando llegar al final del capítulo. Devoro el libro hasta que solo quedan los huesos, luego lo arrojo al pozo de nuncajamás y paso a la siguiente obsesión en forma de libro.

En ocasiones, pierdo el interés a mitad de camino, quizá por saturación de leer tanto en tan poco tiempo, y considero que ya sé lo suficiente (a veces esto es una racionalización) y abandono el libro, no sin un regusto de culpabilidad.

¿En qué consiste el reto?

Propósito del reto: espaciar mi tiempo de lectura y ralentizar mi ritmo de lectura.

Cómo: para hacer operacional esta intención, establezco que voy a leer un libro a razón de unas 20 páginas/día. Espero que el espaciamiento promueva también una lectura más atenta.

Qué: el libro elegido es un mamotreto que he querido leer hace mucho tiempo, The Constitution of Liberty,  Los fundamentos de la libertad, de Friedrich Von Hayek, un economista y filósofo político. Siento interés por el tema y sé que será muy estimulante intelectualmente.

Los-fundamentos

En principio había pensado en otros dos grandes libros:  uno es La acción humana, de Ludwig Von Mises, que tiene 1029 páginas y que siempre me ha costado decidirme a empezar.

El otro es Infinite Jest, La broma infinita, la obra maestra de David Foster Wallace, el escritor postmoderno  americano que los lectores de este blog conocen a través su discurso de graduación del Kenyon College y el video esto es agua, esto es agua, del que hablamos en el curso de atención plena en la primera reencarnación del 2014. Tiene 1248 páginas.

51aerbp4t9l-_ss500_
Parece una  broma cuasi-infinita obligarse a leer 1248 páginas

Lo tengo comprado desde comienzo de año pero sigo intimidado por la magnitud de la lectura y el esfuerzo que tendría que dedicar: si Hayek me llevaría 25 días y Von Mises, 52, Foster Wallace me llevaría 63 días.

Como estoy empezando, creo que es mejor si tomo un paso gradual y aplazo la lectura de libros de 1000 páginas para más adelante, en un reto más ambicioso.

Recuerda algunos de los mantras de nuestro curso de perseverancia: “No importa lo lento que vayas siempre que no te detengas” y “Da un paso de bebé”. Este reto no es un paso de bebé, es más bien un paso de fornido adolescente, pero me siento preparado después de más de siete meses con los cursos de Los tres hábitos que cambiarán tu vida.

Duración: La duración del reto es, por tanto, 25 días, unas tres semanas y media. El libro tiene 500 páginas, sin contar las notas y bibliografía. Es un número redondo que me permite distribuir mi tiempo de lectura en 25 días a razón de unas 20 páginas por día.

Sistema de rendición de cuentas: voy a emplear una vez más el sistema de Beeminder, que me proporciona un colorido gráfico de progreso y me penaliza con dinero si fallo alguna semana con el reto.

Proyecto 20x25

Declarar mi reto en este blog es una manera de fortalecer el compromiso personal y aumentar las posibilidades de completar el reto.

Obstáculos probables: sé que me va a  costar limitarme a los 40 minutos-1 hora de lectura diarios, si me siento interesado. Al contrario, si pierdo motivación, puede que algunos días me resulte difícil llegar a las 20 páginas de lectura cuidadosa por cuestiones de tiempo o falta de energía, pero voy a intentarlo.

¿Qué deseo testar?

Hay estudios que muestran las ventajas del aprendizaje espaciado (spaced learning). Quiero explorar  varios elementos:

  • Mi nivel de satisfacción a lo largo de la lectura cuando deliberadamente me restrinjo a unas pocas páginas al día.
  • Mi nivel de comprensión final en relación a lo que sería concentrar el esfuerzo en unos pocos días. Podría ser que cuando estuviera en la segunda o tercera semana hubiera olvidado lo leído en la primera y me costara dar sentido a las partes que dependan de los capítulos anteriores  menos frescos en mi memoria.
  • Las ventajas, si las hay, para motivarme a lo largo de la lectura de un libro relativamente extenso y denso. Quizá vaya perdiendo la motivación por tener que cortar en partes interesantes la lectura, y tener que dejar y retomar el libro tantas veces.
  • ¿Que relación hay entre el espaciamiento en la lectura de un libro y el grado de atención e intensidad con el que lo leo? Espero que la lectura sea más atenta, pero podría ser que la obligación de leer todos los días hiciera que la lectura fuera más superficial.
  • ¿Aumentar el tiempo de deglución puede producir una mejor digestión e incorporación a largo plazo del conocimiento adquirido? Dedicaré el mismo tiempo total que dedicaría en unos pocos días de lectura, pero distribuiré ese tiempo en sesiones más cortas a lo largo de varias semanas.

Técnica pomodoro y atención plena

Ya conoces mi predilección por la técnica pomodoro como herramienta de productividad. La he elogiado profusamente.

¿Qué tiene que ver la técnica pomodoro y la atención plena? Mucho. Aunque esta relación suele pasar desapercibida o al menos no se pone de manifiesto explícitamente por los expertos en productividad.

pomodoro_technique

Si lees la descripción de la técnica verás que hay varios  apartados que hacen referencia a elegir  la tarea y mantener la concentración  que se pueden asociar fácilmente con las prácticas de meditación “formal” (para distinguirlas de las meditaciones informales o mini-meditaciones que entrenamos en la primera reencarnación en el curso de atención plena).

Gestión de interrupciones con la técnica pomodoro

  • Si surge alguna interrupción externa (una llamada, la señal luminosa de llegada de un e-mail, un saludo de un compañero, etc.) tomamos nota realizando una marca horizontal, ─“,en nuestra lista de cosas que hacer y seguimos trabajando.
  • Si surge una interrupción interna (un recado que recuerdo que tengo que hacer,  una bajada de la intensidad del trabajo, un temor no resuelto, etc.) tomo igualmente nota de ello marcando una barra vertical, “|“, y sigo trabajando.
  •  Si esa interrupción genera o aconseja alguna otra acción que realizar, entonces tomo nota de ella en la lista de tareas diarias o bien la añado al inventario general de acciones. Y sigo trabajando.

La práctica de la meditación  formal genera igualmente una mejora en la gestión de las interrupciones, las internas y las externas: sostienes el foco en una parte de tu vida mental: respiración, pensamientos, emociones, sensaciones corporales, sonido, tacto, etc., y, si algún suceso interno o externo lo perturba, tomas nota mental de él y retomas el foco.

En la técnica pomodoro yo recomiendo, al menos al principio, tomar una nota por escrito, no meramente mental, para hacernos más y más conscientes de la perturbación de nuestra atención y retomar la tarea en la que nos estamos enfocando lo más rápidamente posible.

Modos mentales en la técnica pomodoro

La esencia de la técnica pomodoro es distinguir entre tres modos mentales y separarlos claramente en el proceso de trabajo:

  • Modo planificador, antes de iniciar el pomodoro: reconsidero la planificación diaria, me adapto flexiblemente a los cambios y sucesos del día. Anticipo dificultades . Marco un objetivo para el siguiente pomodoro
  • Modo ejecución o concentración intensa: me sumerjo con una bombona de oxígeno mental de 25 minutos (o más grande, si elijo otro periodo de tiempo) en la tarea decidida en la planificación.
  • Modo descanso o contemplativo: relajo la atención sin centrarme en nada particular, me levanto de la silla, hago flexiones, estiramientos, bebo un vaso de agua o converso con un colega  y alejo mi mente del modo de concentración intensa anterior.

Atención e intención en la meditación formal

La meditación de la atención plena o mindfulness  se ha definido en ocasiones como una mezcla de intención y atención: atención al objeto que intencionalmente hemos decido consagrar nuestras fuerzas mentales. Y  atención a la intención o determinación de meditar o centrarnos en ese objeto.

Es decir, la meditación de atención plena incorpora dos elementos:

  1. Involucra tu mente cuando prestas tu  atención a un objeto o pones el foco en un área de tu experiencia.
  2. También involucra capas más profundas de tu persona: la voluntad, la emoción, el deseo de seguir una dirección;  además de prestar tu atención, prestas tu intención.

Actitud intencional en la meditación y en los pomodoros

Ya has visto el paralelismo:

La fase de planificación en la técnica pomodoro te permite determinar la intención o tarea que empeñará tu vida durante los 25 siguientes minutos.  Es el equivalente a la determinación de meditar unos minutos por la mañana.

La segunda parte es hacer honor a la intención de sumergirnos en una tarea o actividad. Los 25 minutos del pomodoro o de la práctica de meditación centran nuestra atención en la dirección elegida, nos mantenemos conscientes momento a momento del paisaje mental y advertimos rápidamente las desviaciones o interrupciones internas y externas, reconduciendo el foco de la atención flexiblemente y con suavidad al objeto de nuestra intención inicial.

Artículos de la serie «pon un tomate en tu vida»(técnica pomodoro):

fire-love-300x205Técnica pomodoro 
Técnica pomodoro y minimalismo existencial
Apología de la técnica pomodoro
Técnica de las cero alternativas
La pausa es bella
La pausa es bella y el cliffhanger
Lo que podemos aprender de Hemingway
Técnica pomodoro y atención plena

Rutina itinerante de Homo Minimus: trabajar andando

Todos los pensamientos verdaderamente grandes se conciben mientras caminamos.

 ~Nietzsche

Esta es con diferencia mi forma preferida de pasar un día de trabajo.

Salgo por la mañana después de haber meditado diez minutos y haberme dado una ducha. Llevo conmigo la mochila, algunos libros, cuadernos y habitualmente el portátil. Desconecto el móvil.

Entonces ando como media hora para despejarme con el frescor o el frío de la mañana, según la época del año.

Y hago mi primera parada en una cafetería. Trabajo entre dos y cuatro pomodoros. Cuando acabo salgo por la puerta y ando otro rato hasta encontrar la siguiente parada.

Las paradas

Cualquier lugar me vale. Principalmente son los siguientes:

  • Una cafetería.
  • La biblioteca. Vivo en una ciudad con muchas bibliotecas y puedo pasar el día visitándolas. No suelo estar más de dos horas en ninguna de ellas.
  • Un banco en el parque. Con buen tiempo es uno de los mejores lugares.
  • En verano me echo una siesta de una media hora en el césped.
  • La casa de un amigo o familiar que me cede durante unas horas algún lugar en su casa.
  • Lugares al aire libre, con wifi o sin wifi.
  • El tren de cercanías o el metro. Si el trayecto es largo se puede pensar y escribir con fluidez. Entre gente desconocida me concentro muy bien.
  • Un rato en la oficina del cliente si tengo clientes con oficinas y me pueden dar una sala.

Los paseos

Entre parada y parada tengo que dar un paseo. Es como una forma de bajar el telón después de un par de horas de trabajo intenso. Puedo andar entre media hora y una hora.

Algunos pensarán que me sobra el tiempo, si es que puedo desperdiciar tanto andando. Al contrario, es una forma de tonificar la mente, cambiar de un modo mental intencional y extremadamente concentrado a uno más contemplativo y de descanso. Esos paseos ayudan a consolidar la información en la memoria y suelen ser origen de muchas ideas.

Aunque habitualmente mi paseo es urbano, procuro frecuentar parques y jardines. La mente descansa más en un entorno natural. Hay estudios que muestran los beneficios cognitivos de un simple paseo por el campo o el parque. Son mayores que si andas por la calle.

Echa un vistazo a este artículo de Antonio Crego si quieres conocer los estudios que avalan mi afirmación anterior.

[…] Caminar, especialmente en entornos naturales, parece tener un efecto beneficioso como estrategia de recuperación cognitiva y emocional. Algunas investigaciones recientes han encontrado que la práctica de esta actividad se asocia a mejoras en el estado de ánimo, reduciendo el estrés e incrementando la afectividad positiva. Además, parece favorecer el pensamiento creativo y algunas funciones cognitivas, como determinados aspectos atencionales y de la memoria.

DSC02600
‘Walking mand with file’, por Lynn Friedman, en flickr: https://flic.kr/p/9r3BKG

Ventajas de la rutina itinerante

En el bosque no hay wifi, pero te aseguro que allí encontrarás una mejor conexión.

  • Los frecuentes cambios de escenario son como un reseteo mental que me ayuda a generar ideas nuevas cuando estoy encallado. Basta con cambiar el entorno que te rodea para que se generen nuevas asociaciones. Cambiar de lugar cambia las claves ambientales y distintas zonas de la memoria se activan. Esto es suficiente para favorecer el pensamiento creativo.
  • Aumenta el número de pasos diarios. Como el máximo de pomodoros que puedo hacer en un día productivo son dieciséis, eso son unas siete horas de trabajo real, y puedo estar diez o doce horas fuera eso hace que pase andando fácilmente tres horas o más. Con esto cumplo más que de sobra el segundo reto del curso de salud minimalista: andar más, moverme más.
  • Los descansos entre sesiones de pomodoros sirven para que mientras descanso la mente siga bullendo y buscando soluciones a los problemas que se generan durante el pomodoro. Es habitual que me vengan espontáneamente gérmenes de ideas o distintas formas de aproximación. Muchos de los que pasaron el año pasado una semana intentando resolver el acertijo que les propuse en Juego sucio en la fontana lo solucionaron de manera espontánea cuando no estaban pensando en él y vivieron una «experiencia ajá».  Para pensar mejor a veces hay que pensar menos.
  • Hago pausas y descansos estratégicos más frecuentes que las que haría si estuviera todo el día en la oficina y reduzco las interrupciones, que serían mucho mayores si estuviera en un entorno laboral habitual.

Efectos del ruido externo sobre la productividad y la creatividad

Paradójicamente, el alboroto (moderado) a mi alrededor facilita la concentración. Hay cierta evidencia de que trabajar en un entorno con ruido moderado como el de una cafetería o un lugar concurrido puede mejorar la concentración.

Los días que me quedo en casa trato de emular los lugares públicos usando una página web, Coffivity, que simula los sonidos de una cafetería.

creatividad en lugares públicos

Hay un documento de investigación  sobre la relación entre el ruido ambiental y la creatividad. El estudio sugiere que hay un punto dulce de nivel de ruido, ni demasiado silencioso ni demasiado fuerte, en el que los procesos cognitivos son más eficientes.  En mi caso, una biblioteca con poca gente o mi casa en silencio puede ser demasiada poca estimulación externa, mientras que un lugar muy concurrido o en hora punta me dificulta sobremanera la concentración.

Los autores del estudio teorizan que la distracción generada por un nivel moderado de ruido incrementa la dificultad de procesamiento o disfluidez.  La disfluidez en el procesamiento se define como la falta de «la experiencia subjetiva de facilidad o velocidad en el procesamiento de información». En el estudio encuentran que la disfluidez en el procesamiento induce un nivel de contrucción más alto, con lo que los sujetos se involucran en un tipo de pensamiento más abstracto.

En resumen, un nivel moderado de ruido puede mejorar el pensamiento y la creatividad. De forma más o menos consciente,  yo antes había observado ese fenómeno y solía cambiar de entorno y buscar algo de animación a mi alrededor para sumergirme en mis tareas.

En general, el ambiente de oficina no resulta para mí tan apropiado debido al alto nivel de interrupciones y el hecho de estar mucho más vigilante.  La rutina itinerante en los días en que me la puedo permitir es una excelente forma de implantar el paradigma del velocista  de intensidad-descanso y alternar los modos de ejecución y de contemplación o dispersión mental. Y es una forma inmejorable de aumentar el movimiento y reducir el sedentarismo al que nos suele condenar la vida moderna.

Segundo reto del curso de salud minimalista: aumenta el número de pasos

La mejor medicina para el hombre es caminar  ~Hipócrates

En el reto de la semana pasada te pedí que te hicieras consciente de tu nivel de actividad física y, si podías, usaras un podómetro.

Mi registro fue de 10.249 pasos diarios de media, unos 7,6 km (para una zancada media de 75 cm). Es bastante aceptable. Sin embargo, mi patrón de movimiento está muy espaciado: ando un par veces al día, y el resto estoy parado delante del computador, sentado en el sofá o sin casi movimiento.

Andando, que es gerundio
Andando, que es gerundio

La práctica, misión o reto más importante del año… y de tu vida

El reto de esta semana es que aumentes el movimiento a lo largo del día; en especial, que aumentes tu número de pasos. Este es el reto más importante de todo el libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida. Con diferencia es el que más impacto puede tener sobre tu salud física, tu bienestar emocional y tu capacidad cognitiva a lo largo de la vida.

Andar es algo que casi todos podemos hacer a todas las edades;  hacer pesas o ir al gimnasio o artes marciales no. Este es un hábito que llega para quedarse para siempre en tu vida. No necesitas más recursos que tus piernas y  la determinación de andar.

No nos vamos a poner meta alguna, solo la determinación general de movernos más. Pero sigue llevando el podómetro contigo, para ver si haces algún avance esta semana.

Andar es tan eficaz como salir a correr para controlar muchos riesgos para la salud. Importa más el tiempo que la velocidad  a la que vayamos, aunque sería conveniente que probaras más adelante con cuestas  inclinadas y acelerando el ritmo de cuando en cuando. Pero ahora al principio basta con que andes más.

Algunas ideas para movernos más

    • Salir a pasear al principio de la mañana.
    • Bailar en estilo libre justo después de levantarme. Sería conveniente  que empezara suave y  que fuera ganando animación. Cada uno puede elegir su música favorita. Usaré música de los proclaimers, de la banda sonora de Sunshine on Leith. Con cinco o diez minutos será suficiente. I’ll walk 500 miles: 
  • Si me quedo con ganas:
  • Si necesito más música a lo largo de la semana usaré la del Proyecto 26 del año pasado. Tú elige la tuya. Aquí están todas las canciones del proyecto 26.
  • Bajarme dos paradas antes de llegar en el autobús.
  • Ir andando a todos los sitios que pueda.
  • Quedar con un amigo para tomar un café y en lugar de eso sugerirle que demos un paseo andando.
  • Cada dos horas al menos  levantarme de la silla y dar una vuelta a mi edificio.
  • Buscar una calle en cuesta e ir hacia arriba a ritmo desafiante y luego hacia abajo dejándome caer.
  • Cada vez que tenga ganas de comer entre horas salir a la calle y dar un paseo de cinco minutos.
  • Cada vez que tenga ganas de encender la televisión, salir a la calle y dar un paseo de cinco minutos.
  • Si es posible y seguro usa la bicicleta para ir al trabajo o para ir a hacer recados.
  • En el tren, el autobús o el metro no te sientes, quédate de pie.
  • Andar “en intervalos”, unos tramos a ritmo normal y durante treinta segundos o un minuto acelerando el paso.
  • Ten las reuniones de pie. Lo que también es una excelente manera de evitar que se eternicen.
  • Ofrécete a hacer recados de la casa: ir a comprar al supermercado u otras tiendas, recoger los niños al colegio, etc.
  • Cada vez que tengas que reflexionar o pensar sobre un asunto delicado sal a andar y piensas por el camino.
  • Juega con los niños al escondite.
  • Cada vez que te frustres agáchate y pasa por debajo de la mesa. O da varias vueltas alrededor de ella.
  • Aparca el automóvil en un lugar más alejado de lo habitual de la oficina o tu casa.
  • Para ir a la tienda o al trabajo elige el camino o trayecto más largo o cuando llegues da una vuelta al edificio.
  • El fin de semana aprovecha para un largo  paseo por el campo o por algún parque público.
  • Búscate a un compañero de paseo que se comprometa a salir contigo varios días a la semana. Fija los días. El  compromiso con otra persona refuerza las determinaciones.
  • Si no tienes amigos, cómprate un perro y sácale a pasear todos los días.
  • Aprovechar para hacer una meditación andando en vez de sentado siendo consciente de las plantas de los pies, de los músculos, de los movimientos, etc.
  • Cuando tengas que hablar por teléfono levántate y anda por la habitación.
  • Haz todas tus llamadas de teléfono largas andando por la calle por un lugar suficientemente tranquilo para poder andar sin prestar demasiada atención y concentrándote en llamada.
  • Dar un paseo al final del día, a ser posible acompañado.

La consigna de esta semana es: MUÉVETE MÁS.

La madre de todos los retos

Este reto es también una misión del curso de perseverancia, quizá la más duradera, porque ha de convertirse en un hábito de por vida. Si en todo el 2014 gracias a este blog solo consigues una cosa y es esta, habrá sido un gigantesco avance. Con este reto estás matando muchos pájaros de un tiro.

El caminar es una forma de meditación. Recuerda la sexta práctica de la primera reencarnación del curso de atención plena Las plantas de tus pies«. Ahora tienes la oportunidad de meditar diariamente y aumentar la plena presencia mientras caminas durante diez minutos  o un minuto, si estás empezando (aconsejo que te pongas un requisito de mínimos).

Para aumentar el compromiso es conveniente que lo hagas público, se lo cuentes a tu familia y amigos, y , si quieres, te comprometas públicamente en la sección de curso de salud minimalista de este blog.

Si tienes más ideas, escríbelas en los comentarios y yo las incorporo a la lista. Al final de la semana, comenta en este artículo cuántos pasos hiciste y el aumento respecto a la semana pasada.

Curso de salud minimalista

Alguien tiene que hacer algo y es increiblemente patético que tengamos que ser nosotros.

~Jerry García, guitarrista de ‘Grateful Dead’ (‘Los muertos agradecidos’).

 

En la segunda reencarnación  del 2014  hemos mantenido dos pelotas en el aire: el curso de atención plena y  el curso de perseverancia. Ha llegado el momento de añadir una tercera y seguir el plan del libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida :  vamos a entrenar el hábito de la salud minimalista.

33855580_4cff8788f1_z
‘On the air’, por Antonio L. Martín, en flickr: https://flic.kr/p/3Zw5U

Tengo la convicción de que estos tres hábitos tienen el poder para transformar tu vida.  Inicialmente, pensaba dedicar la tercera reencarnación al ejercicio o el hábito del movimiento, pero he decidido que seamos mucho más ambiciosos y desarrollemos retos que cultiven la salud en todas sus vertientes.

Los cuatro pilares de la salud son:

  • Ejercicio físico.
  • Alimentación
  • Sueño
  • Conexión social.

Nos enfocaremos en los dos primeros, pero tendremos en cuenta los dos últimos, porque la salud es una forma de estar en el mundo que incluye el tiempo en que dormimos y la relación con nuestros semejantes.

Emplearemos, como es habitual en este blog, la perspectiva del minimalismo existencial. Intentaremos identificar los elementos claves y desarrollar prácticas o experimentos, que llamo «retos», que nos ayudarán a incorporar hábitos saludables permanentemente.

Hazlo social

El apoyo emocional y social es fundamental para tener éxito en la formación de nuevos hábitos, en especial cuando son tan ambiciosos como los del curso de salud minimalista.

Este blog es un primer apoyo. Te animo a participar con tus comentarios, opiniones, sugerencias, maldiciones, etc. Es probable que enriquezca las actividad social del blog con artistas invitados, especialistas o reuniones online con cursillistas motivados.

Pero si estás verdaderamente comprometido y quieres aumentar las posibilidades de éxito te recomiendo que aumentes el coeficiente de socialización.

Propuestas

1. Envía este artículo a tres amigos y proponles que se embarquen contigo en un programa de salud minimalista este verano durante doce semanas. Y quizá durante el resto del año, si os sentís animados.

2. Comenta con tus amigos y otros seguidores del curso tus avances todas las semanas.

Soy un aprendiz y no lo digo por humildad

Una salvedad: no soy un experto en nutrición y mucho menos un deportista o un especialista en salud física. Yo aprenderé al mismo ritmo que todos. Siempre he procurado ir al menos una lección por delante. En esta ocasión, muchos participantes en los retos irán muchos kilómetros experienciales por delante de mí.

images
Pero bueno, si supiera lo que estoy haciendo, no lo llamaríamos experimentación, ¿verdad?

Semana a semana, durante doce semanas primero, y después espaciadamente durante el resto del 2014, introduciremos desafíos que nos saquen de la zona cómoda y nos hagan experimentar e incorporar nuevos hábitos para promover la salud.

Los principios en los que baso el curso de salud minimalista

Groucho_Marx
Estos son mis principios, y si no te gustan… tengo otros. ~Groucho Marx

1.  Aplicaremos implacablemente el Principio de Pareto o regla del 80/20. Parto de la base de que todos tienes poco tiempo disponible y muchos asuntos en tu vida. La salud es importante, pero no es el tema principal de tu existencia. Por eso solo voy a ocuparme de lo esencial, lo que tenga más impacto, lo que requiera los mínimos recursos posibles.

Si necesitas sofisticación, gente que realmente entienda del tema y que sepa explicártelo busca en libros o en buenos blogs de verdaderos expertos (aunque humildes) como Robert Sánchez, de Escucha tu cuerpo, o el blog de Luis Andés, un maratoniano y entrenador personal, o el estupendo Esto no es Comida.

Luis Andés
Luis Andés, uno de nuestros asesores en deporte y nutrición. Le  conocí personalmente en la última comida del Proyecto 52.

Serán nuestros referentes y consultores personales. Me voy a apoyar en ellos y en algunos otros amigos para elegir las mejores prácticas y buscar justificación o consejo.

2. Usaré las ideas de la biología evolucionista para justificar parte de los retos que afrontaremos. Nuestros cuerpos son el resultado de incontables generaciones de supervivientes. Estemos o no satisfechos con nuestra salud actual, somos los herederos de una raza de triunfadores en el juego de la vida.

Los hábitos que incorporemos han de tener sentido biológico. Las ideas evolucionistas nos ayudarán a comprendernos y orientar nuestras acciones de mejora de salud.

images (1)
Las ideas también son sexys…

También nos apoyaremos en todas las  tradiciones religiosas, filosóficas o de cualquier otro carácter que hayan pasado la prueba del tiempo (varios siglos). Estas incluyen el shabbat, el ayuno, la meditación  y los rituales de conexión con otros seres humanos.

La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.  Y lo que funciona, funciona, aunque no sepamos cómo o por qué.

3. Ecología personal. Todos los retos que prescriba o recomiende han de poderse  integrar armoniosamente en nuestra vida cotidiana. Pretendo que sean sostenibles en el ecosistema de nuestros entornos  familiares y profesionales.

Quiero que la mayoría de los retos lleguen para quedarse  y se transmuten en hábitos después de experimentarlos durante algunas semanas. El problema no suele estar en el conocimiento, sino en la toma de conciencia y en la acción.

Este curso de salud minimalista proporcionará una conciencia ampliada y un acicate para la acción. 

El macrohábito de la salud física se complementará y apoyará en los hábitos de la atención plena y la perseverancia. Entrenaremos los tres simultáneamente desde ahora hasta fin de año.  Como iremos viendo, se apoyan mutuamente.

Esto es un menú a la carta, yo proporciono los platos y tú decides cuáles degustar y quizá terminar introduciendo en tu dieta vital.  ¡Bon appétit!

 

Cuando te suscribas a este blog,  recibirás  cómodamente en tu e-mail los retos, prácticas y misiones semanales y los libros de Leo Babauta (focus y El pequeño libro de la satisfacción) junto con Los tres hábitos que cambiarán tu vida.

Puedes acceder a todas las prácticas de atención plena , perseverancia y salud minimalista en las pestañas superiores correspondientes y comprometerte públicamente, si lo deseas, para aumentar la motivación.

Puedes descargarte Los tres hábitos que cambiarán tu vida en la página del libro.

Puedes leer el primer reto del curso de salud minimalista aquí.

Primer reto del curso de salud minimalista: cuenta el número de pasos diarios

  1. Compra un podómetro barato y sencillo. O instala en tu smartphone alguna aplicación gratuita (por ejemplo, accupedo)  o de pago que te servirá para medir el número de pasos. Las versiones gratuitas son suficiente para nuestros objetivos.
  2. Durante esta semana vas a llevarlo contigo a todos lados. Al final del día apuntas el número de pasos.
  3. El domingo por la noche haces la media de los pasos de la semana, entras en el artículo de revisión del reto de la semana y comentas cuál ha sido tu media.

7160760330_2f98249b12_z
De Ivan Anisimov en flickr: https://flic.kr/p/bULLz1

No me gastaría más de diez euros, si compras un podómetro físico.  Esta es toda la inversión que te voy a pedir para el curso. El resto del equipamiento lo llevas contigo.

En el pasado, yo cometí el error de matar moscas a cañonazos e invertir más de  cien euros  en monitores  que miden pasos, kilómetros, calorías, escalones, calidad del sueño, pulsaciones, etc. No lo hagas, no pierdas tu tiempo y tu dinero. Cuanto más sencillo, mejor.

No te preocupes por aumentar el número de pasos o por establecer objetivos. Con este primer reto pretendes conocer tu nivel de partida en cuanto a ejercicio físico  tomando una variable indicativa suficientemente buena.

Este es un curso de salud  minimalista, no te vas a convertir en un deportista de élite o marcar tus abdominales. Pero vas a instalar un conjunto de hábitos relativos al ejercicio, la alimentación, el sueño y  la salud física en general que, si tenemos éxito, se quedarán con nosotros el resto de nuestras vidas.

Puedes comprometerte públicamente con el curso en la pestaña de “Curso de salud minimalista”. Indica tres razones por las que quieres iniciar un programa integral de salud minimalista junto con tu nombre o pseudónimo.

Si quieres recibir todos los artículos con los retos semanales, puedes suscribirte y obtener el libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida.

La perseverancia y la fuerza de voluntad en Satori Time

La perseverancia y la fuerza de voluntad en Satori Time

En Satori Time, el podcast que hemos creado  mi amigo Ivan Entusiasmado y yo sobre la mente y el comportamiento humano, debatimos sobre los conceptos de perseverancia, «grit» y fuerza de voluntad, y aportamos algunas ideas para desarrollarlas.

Puedes escucharlo directamente en este blog o bien bajártelo como un archivo mp3 para disfrutarlo en tus noches de insomnio.

Sinopsis

En este podcast describimos el “grit”, un rasgo de la personalidad no cognitivo que se basa en la pasión individual por una meta a largo plazo.

Distinguimos el grit de la fuerza de voluntad. Entusiasmado considera que la capacidad de actuar en el presente con metas a largo plazo es una habilidad, no un rasgo que se tiene o no se tiene. Experimento de los marshmallows con niños de 5 años.

Comentamos la mala prensa del sacrificio, la disciplina y la perseverancia en la cultura actual. Al final hacemos referencia a algunas técnicas sencillas para aumentar la capacidad de autorregulación y de mantener metas en el largo plazo.

Algunos enlaces sobre los temas y conceptos mencionados en el podcast

Revisión misión ayuno 24 horas

Como se te muera alguien….jajajajajaja

~Inma Torres, del estupendo blog Vida en positivo, mostrándose algo negativa.

No, no se nos murió nadie… La misión de ayunar durante 24 horas  ha sido una de las más demandantes de lo que llevamos de curso de perseverancia. Lo comparo con el desafío de caminar descalzo sobre las brasas o sobre cristales  que practican en algunos cursos de crecimiento personal o motivación.  La semejanza con esos cursos es que nos ayuda a darnos cuenta de la fuerza de las barreras mentales y la capacidad que tenemos de superarlas.

La diferencia es que caminar o correr sobre las brasas dura unos segundos y produce euforia después de completarlo. El ayuno de 24 horas en cambio es largo, te pone en contacto con un montón de racionalizaciones a lo largo del camino, te enfrenta con la estructura de tu personalidad, con tus contradicciones, con tu forma habitual de enfrentar los retos, la incomodidad, con el modo en que estás presente en tu propia vida.

Es una experiencia mucho más rica, requiere ratificarse en la determinación minuto a minuto, en especial cuando el aguijón de la incomodidad molesta. También creo que es una experiencia más extrapolable a la vida cotidiana. No basta con un «momento de coraje o locura» en el que te atreves a algo a lo que antes nunca te habías atrevido, necesitas además la perseverancia y la capacidad de sobreponerte a los momentos de duda y y los deseos de abandonar.

Lista de psiconautas que han superado el ayuno de 24 horas en orden de compleción de la misión

  • Amparo
  • Herman
  • Homo Minimus
  • Mercé
  • Cristina
  • JotaJ
  • Ale Paciotti
  • Sofi
  • Tomelin

Enhorabuena a todos los cursillistas que han completado el reto. No era fácil.

Aquí tenemos algunos de sus comentarios:

Relatos en primera persona sobre el  reto de ayunar 24 horas

Domingo a la noche. Me entero de la experiencia pero el diablillo me dijo “hoy cenaste poco, mejor dejar la prueba para mañana cuando estés mejor preparado”
Martes, desayuné y después recordé el reto. Pasa para mañana.
Miércoles, un almuerzo de trabajo con asado (barbacoa). El asado es muy rico y podrías ofender al asador no comiendo, así que lo mejor es dejarlo para otro día.
Jueves: Tienes todo el resto de la semana para intentarlo, mejor después.
Viernes: Luego de 14 hs de ayuno, invité a mi novia un pancho (hotdog). No tenía hambre ni molestia, fue una decisión inconsciente, a la salida de un mall.
Sabado: Cena con amigos, ya empiezo a notar que no voy a lograrlo esta semana, pero sin asumirlo.
Domingo: Finalmente, lo dejamos para la próxima semana.
Lunes : Hoy es Lunes, encima de todo ayuno? mejor mañana…
Martes: Con todo lo aprendido de la semana anterior, pude esquivar las tentaciones, estar atento a los impulsos y lograr 25 horas de ayuno, que premié con una fruta y a dormir.

~Tomelin

Arranqué anoche a las 22:30, si bien había ayunado a pan y agua muchas veces por una cuestión religiosa, esta vez el desafío es mayor porque no hay pan que calma el hambre y la ansiedad. Desde temprano el sentir hambre o apetito o ansiedad por ingerir me hizo reflexionar sobre esa sensación como disparadora de hábitos y me pareció muy bueno poder aprovechar ese disparador para tratar de sentirme a gusto con la incomodidad.

~Ale Paciotti

Misión cumplida! Y he de decir que con relativo poco esfuerzo y de forma muy satisfactoria. La ocasión me sirvió para comentar el tema con compañeros de trabajo. La mayoría afirmaba no poder hacer algo así, “me moriría de hambre” “me entraría muy mal humor” “me marearía”… Estamos rodeados de blandos!!

~Cristina

A mí me ha sorprendido detectar pequeños cambios en asuntos muy importantes. Tal vez ayunar 24 horas me ha recordado que soy capaz de realizar pequeñas grandes proezas. […] Y ánimo para todos los que se lo estén pensando; cada quien recogerá frutos diferentes pero será muy provechoso en cualquier caso.

~Amparo

Desde las 22:00 del martes hasta las 7:00 de jueves. Ha sido una gran experiencia. He aprendido mucho en todos los sentidos. He tomado consciencia de muchas cosas. De como nos hemos vuelto inconscientes y tontos. De lo relativas que son las cosas. Del sufrimiento de todos los seres vivos. Y de que el único camino para evolucionar conscientemente es practicar y practicar, porque como dice el gran minimalista Roberto Sánchez, “todo es mentira excepto lo que experimentamos”.

~Herman

Estoy contenta de haberlo conseguido una vez ya en esta semana. Para mi sorpresa no pasé realmente mucha hambre, sentía más el deseo de parar a comer por costumbre o por desconectar del trabajo. Es verdad que tuve un día bastante ocupado, así que creo que eso ayudo. Ahora mismo no me parece que me haya ayudado a ser una persona más fuerte o que me sepa controlar un poco más, pero espero que a la larga y junto a todas las demás propuestas esté cambiando algo en mi.

~Sofi

Lo conseguí!! Fue desde las 14:00 del miércoles a las 14:00 del jueves, tras una buena comida me mantuve entretenido a la hora de la cena para evitar tentaciones, las horas de sueño hicieron la espera más llevadera y pasé con un café por la mañana y agua hasta la hora de comer. Esa mañana tuve momentos de sensación de hambre pero como estaba mentalizado con el reto lo superé más fácil de lo que pensaba.

~JotaJ

Conseguido! llegué a las 24 horas sin comer nada. Interesante ejercicio, había hecho semiayunos y otras cosas pero en este me he sentido más consciente de lo que es la determinación y la decisión en algo. cuando uno quiere y va a por ello puede, a pesar de la incomodidad que genera y el deseo. Mi reto ahora sería hacerlo en otras cosas que me hacen sentir muy miserable y que me cuesta sostener… y que acabo sucumbiendo por miedo, por ansiedad, incertidumbre…

~Mercè

Entrenamiento de la autorregulación

Esperaba que la mayor dificultad estuviera en pasar toda una mañana trabajando intensamente sin haber probado un bocado desde la noche anterior.  Suponía que me resultaría difícil o imposible concentrarme con un vacío en el estómago. No fue así. No solo no fue así, sino que noté una agudeza mental ligeramente superior a la habitual. Puede que el hambre en periodos breves despierte la inteligencia y favorezca las capacidades cognitivas  Evolutivamente tiene sentido que sea así.

Este experimento ha sido muy revelador. He echado por tierra otra suposición sobre lo incómodo de una actividad y sobre la duración de la incomodidad. Una vez más, he sentido el fenómeno de la habituación. He dado un paso más, un pequeño paso, en la mejora de mi fortaleza psicológica.

Saber que cualquier incomodidad, no importa lo desagradable que parezca, va a terminar remitiendo es un conocimiento que me permitirá seguir exponiéndome a situaciones molestas y sobrellevarlas mejor. En vez de rehuir lo arduo, es más probable ahora que me lance a la piscina, por así decirlo, y tolere la incomodidad inicial que suele ir asociada al tipo de actividades que nos sacan de la zona cómoda.

Duodécima misión del curso de perseverancia: sí a todo y a todos

Durante siete días vas a decir sí a todas las personas y a todo lo que  te ocurra (siempre que no sea peligroso o dañino para ti, obviamente). Pero ten mucho cuidado de no confundir el peligro con la mera incomodidad o aversión.

  • Cuando sientas el impulso de mostrarte en desacuerdo o quejarte ante  alguna incomodidad o suceso, tómate unos segundos para decidir si es  realmente necesario. Este será un sí interior.
  • Cuando quieras decir no o rechazar una idea o una acción que alguien te proponga dí sí. Este será un sí exterior que irá unido a una acción.

¿Podrías callarte o asentir o estar de acuerdo o aceptar el comentario o la situación o la petición o propuesta?

Esta misión es una de las misiones del Curso de perseverancia y del libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida con más potencial para revolucionar tu vida. Te va a poner en el camino de desarrollar una chispeante y anfetamínica mentalidad experimental.

Una palabra puede cambiarlo todo

Como recordatorio, podrías tatuarte la palabra “” en la palma de la  mano, llevar tarjetas contigo con el “” escrito en grandes letras o  colocar un póster con la palabra en tu puesto de trabajo o en el escritorio del ordenador.

Mantente atento a tu necesidad de contrariar, replicar o sacar del error a otras personas. También sé consciente de tu  propensión a quejarte o lamentarte cuando tienes que soportar  pequeñas incomodidades como esperar una cola, el semáforo que tarda  en ponerse en verde o la torpeza o lentitud de la gente.

Aprovecha todas las oportunidades que se te presenten durante la semana para decir sí. Esto incluye propuestas, peticiones, sugerencias, consejos, etc.

Ejemplos de propuestas, experiencias o situaciones a las que tienes que decir sí

¿Quieres tomar un café conmigo? … ¡SÍ!

Un tipo extraño que te acaba de conocer o que no conoces te envía un correo y te dice: ¿Te apetecería comer conmigo? (proyecto 52) … ¡SÍ!

Un entrevistador te aborda en la calle y te pregunta si podría hacerte una encuesta que solo te va a llevar un minuto… ¡SÍ!

Una bloguera de éxito te propone traducir un libro de Leo Babauta al alimón. Estás fatal de tiempo, un montón de trabajo… te gustaría pero no puedes… dices: ¡SÍ!

Tu jefe te pregunta si te gustaría asumir un nuevo proyecto que no supone recompensa monetaria pero que será muy «interesante»… ¡SÍ!

Un vecino te pregunta si podrías quedarte un par de horas con sus niños porque tiene que ir al médico. Tienes una excusa buenísima. Pero dices… ¡SÍ!

Te encuentras a un tipo curioso que te llama la atención, es raro… pero interesante. Recuerdas la regla de las cuatro efes, F.F.F.F, de Homo Minimus y aceptas la propuesta: ¡SÍ! : te diriges  con gesto amigable al personaje y entablas una conversación.

Esta semana puede ser divertida, muy divertida. Por favor, amigos psiconautas, aguerridos exploradores, comentad algunos de vuestros SÍ más peculiares en la sección de comentarios de este artículo.

Si quieres más inspiración, puedes ver el trailer de la película Di que sí,  de Jim Carrey. Si sientes curiosidad, puedes ver la película entera una de las noches de esta semana. ¿Qué respondes a mi propuesta? :)))

 

Revisión undécima misión curso de perseverancia

La práctica empieza a dar sus frutos. Esta semana he hecho cosas que llevaban tiempo en la lista de tareas pendientes. He hecho muchas cosas sobre la marcha. Y he hecho cosas que sencillamente no hubiera hecho. Por ejemplo, algunas llamadas de teléfono.

~Herman

En la misión de esta semana pretendíamos aprender a vencer las microevitaciones, los comportamientos de escape ante situaciones que nos provocan aversión. Como creo en el principio de gradualidad en el aprendizaje, o principio del kaizen, he preferido que la prueba se ocupara de situaciones ligeramente aversivas.

Herman, matando al dragón de la procrastinación esta semana.                                                                                (Foto: ‘Hawpar Villa’, por Amit Shah en flickr: https://flic.kr/p/fg6iVh)

Algunas lecciones aprendidas (o recordadas)

  • La vida cotidiana está plagada de microaversiones y sus correspondientes microevitaciones.
  • Las microevitaciones generan fricción existencial; esto es, la acumulación de esos pequeños roces de la realidad con el carácter consume energía mental, genera frustración, desazón, cansancio.
  • El minimalismo existencial, que es una aerodinámica de la acción humana, ha de tener en cuenta estas fricciones para reducirlas y permitirnos deslizar por el día con  gracia.
  • La procrastinación se empieza venciendo en las pequeñas cosas, en actos aparentemente insignificantes, como lavar los platos nada más acabar la comida, o recoger un papel del suelo cuanto lo ves, o hacer una llamada incómoda que día a día has demorado, o responder a un correo electrónico justo después de haberlo leído en vez de dejarlo oxidar en la bandeja de entrada.
  • Me sorprende seguir teniendo aversiones y microaversiones que ya tenía a los diez años. No puedo elegir mis aversiones, parece, pero sí puedo elegir mi reacción ante ellas. La diferencia entre el niño y el hombre es su disposición a hacer lo que hay que hacer en el momento adecuado sin importar lo que siente.

A propósito, sigo postergando la revisión de la misión ayuno de 24 horas de hace 2 semanas. Por supuesto que tengo buenas razones para ello. Pero es que la mente se pone al servicio de la indolencia con suma facilidad.

Atraviesa la puerta y mata al dragón.

~Herman (su comentario esta semana no tiene desperdicio. Os aconsejo que lo leáis por entero).

Peajes y multas de autorregulación: sé el guardia de tráfico de tu mente

La infoxicación y la irrefrenable atracción de lo nuevo son las amenazas más importantes de la sociedad de la información y el conocimiento para nuestra capacidad de autorregulación. Millones de estímulos pugnan por controlar el espacio limitado de nuestra atención e influenciar nuestros hábitos y comportamiento. Las redes sociales y el marketing cada vez más individualizado y científico trabajan constantemente por colonizar nuestro espacio y tiempo mental.

Ante esto necesitamos armas defensivas que estén a la altura de las fuerzas distractoras contra las que nos enfrentamos. Ya hemos hablado en un artículo anterior de la técnica Las verduras antes que el postre, que relega las actividades de más bajo valor al final del día o después de haber completado las tareas que para nosotros tengan más valor.

Hay otras herramientas mentales que podemos emplear para controlar la tendencia a salirnos del camino marcado y nuestra planificación del día: los peajes y  multas de la autorregulación. Son  refuerzos negativos  que nos administramos por entrar en actividades de poco valor.

Peajes

Por ejemplo, si leo un artículo de blog, que puede ser relevante para mis proyectos en curso, pero también puede ser una distracción o proporcionar muy poco valor de aprendizaje, me obligo a extraer mis ideas sobre el tema antes de comenzar a leerlo y hacerme 3 preguntas que quiero que el artículo responda.

Esto sería un peaje, un pequeño esfuerzo mental  que hago antes de acometer una tarea susceptible de convertirse en infoxicación. Así me lo pienso dos veces antes de emprenderla, me hago consciente de que la voy a iniciar y le añado una actividad inicial que permite sacar partido a la lectura o la actividad potencialmente distractiva o de bajo valor.

En todos los sitios cuecen peajes.

La técnica Las verduras antes que el postre incluye implícitamente un peaje para las actividades de menos valor: antes del postre –la actividad de menor valor– me obligo a pagar un peaje en forma de verduras –la actividad de mayor valor–, posiblemente también de peor «sabor» motivacional.

Es conveniente que los peajes de autorregulación sean actividades que disuadan de la actividad de menor valor por su dificultad, pero también que tengan valor en sí, para que, aunque seamos indulgentes con postres o actividades de bajo valor, nos aseguremos de haber hecho trabajo de calidad antes de ceder a la tentación.

La misma organización del trabajo en el día puede contener implícitamente también esta estructura de peajes de la autorregulación. Las actividades más placenteras, como redes sociales, lectura de artículos relacionados o no con nuestros proyectos en curso o las pequeñas actividades administrativas, quedan relegadas al final del día, en las horas de menos energía; solo me permito las tareas de bajo valor o más placenteras después de haber completado un buen número de horas con trabajo de alto valor en el que he aplicado gran intensidad mental y esfuerzo.

Multas

En ocasiones, incurriremos en actividades de bajo valor en medio de la jornada de trabajo o nos permitiremos comidas poco sanas pero sabrosas. Esto puede ocurrir por falta de autocontrol o porque la actividad de bajo valor ha pasado bajo el radar de nuestra conciencia.

El mal, por así decirlo, ya estará hecho. No podemos dar marcha atrás. El helado de vainilla ya está comido y ya hemos dedicado media hora a consultar facebook o seguir las recomendaciones de twitter de nuestros amigos. ¿Qué hacer en este caso?

Another Fine

Podríamos dejarlo pasar, hacernos conscientes de que hemos bajado la guardia, y retomar nuestras actividades. Después de todo, somos humanos, estamos sometidos a las tentaciones y nuestra conciencia y capacidad de autorregulación nunca es perfecta. Podemos ser condescendientes, no fustigarnos por ello, y volver al camino que nos hemos marcado.

El inconveniente es que una tentación o una mala acción suficientemente repetida amenaza con convertirse en un mal hábito y por lo tanto en convertirse en automática, más fija, más natural, más por debajo del radar de la conciencia. La recompensa de la tentación o de la acción de bajo valor anima a la repetición y con ello terminará desplazando otros comportamientos más efectivos, productivos o eficientes.

Por eso, es conveniente compensar el poder motivador de la acción que queremos evitar con un   castigo o refuerzo negativo creado artificialmente, no inherente a la acción, que rebaje la fuerza del comportamiento ineficaz o malsano. Este refuerzo negativo es lo que llamo multa de autorregulación.

Pongamos un ejemplo: me paso la tarde tumbado en el sofá consultando facebook, chateando y navegando al azar por Internet. Pasadas un par de horas me doy cuenta. Decido que he de cambiar a una actividad más provechosa. Pero antes de cambiar a esa actividad más provechosa, por ejemplo, ver a amigos, salir a pasear o leer un libro, busco en mi lista de multas y selecciono una acorde a lo malsano del comportamiento anterior.

En el caso de la pérdida de un par de horas en la red social, busco una multa proporcional a la magnitud del mal causado: decido limpiar la cocina, ordenar mi habitación o hacer la declaración de la renta, que llevo postergando varias semanas.

De esta manera, disuado comportamientos de poco valor o no saludables en el futuro. Me voy acostumbrando al hecho de que los comportamientos no saludables tienen  consecuencias negativas, no solo a largo plazo, sino también a corto plazo. Puesto que las consecuencias a largo plazo es difícil anticiparlas y habitualmente las infravaloramos, son las consecuencias negativas autoinfligidas  a corto plazo –las multas– las que más poder tienen para inhibir el comportamiento no deseado.

Conclusión

En resumen, disponemos de dos nuevas armas de defensa contra las tentaciones y las actividades de bajo valor o de valor negativo:

  • Los peajes de autorregulación: actividades difíciles o que requieren cierto esfuerzo y que nos obligamos a completar ANTES DE incurrir en un comportamiento de valor bajo o negativo.  Son disuasores, precios o barreras de entrada para las actividades de bajo valor. Las convierten en menos atractivas y reducen su frecuencia. 
  • Las multas de autorregulación: castigos autoinfligidos DESPUÉS DE incurrir en un comportamiento de valor bajo o negativo. Son un refuerzo negativo o castigo después de un comportamiento no deseable. Compensan los refuerzos positivos o recompensas que van unidos a muchas actividades de bajo valor. 

Undécima misión curso de perseverancia: Microevitaciones, el diablo está en los detalles

La oportunidad baila con los que ya están en la sala de baile.

~H. Jackson Brown

Te concentrarás en detectar  microaversiones, y el  impulso de evitar tareas. Una vez que las detectes, harás aquello que te  molesta, incómoda o te genera un cierto temor.

Todo el fenómeno de la procrastinación puede superarse si nos  acostumbramos a hacer lo que tenemos que hacer, nos guste o no, en  el momento en que hay que hacerlo.

3612374180_7bbdbbc44e_z
‘Procrastination’, por Amy en flickr: https://flic.kr/p/6vdmZs

La práctica de la regla de los dos minutos de David Allen en la quinta  semana te habrá servido para prepararte para este desafío. La práctica de la novena semana del curso de atención plena te habrá preparado para detectar los sentimientos de aversión que suelen acompañar a las actividades  que diferimos porque son incómodas.

Me estoy refiriendo a pequeñas evitaciones, a microevitaciones, a las que nos generan acciones que van unidas a una pequeña incomodidad:

  • Responder a un e-mail en el momento en el que lo leo y no diferir la acción solo porque no me apetece.
  • Meditar diez minutos. Meditar un minuto.
  • Escribir un comentario en un blog .
  • Usar las escaleras en vez del ascensor o las escaleras mecánicas en el metro o en un gran almacén.
  • Lavar los platos inmediatamente después de comer, sin postergar la acción.
  • Cepillarme los dientes, aunque no pase nada por no hacerlo un día.
  • Salir a dar un paseo, porque hoy no he andado nada.
  • Pedir un plato de verduras.
  • Etc.

Al igual que en el caso de la misión contra las microtentaciones, apúntate un punto  por cada vez que logras vencer una microevitación o evitación y actúas a pesar de la incomodidad.

Por qué un ayuno de 24 horas te hará más fuerte

Probablemente, es algo que nunca antes habías hecho. Es la misión de esta semana en nuestro Curso de Perseverancia. Esta prueba solo es apta para los que están verdaderamente comprometidos con el cambio. La acción es elocuencia, amigos. 

Aviso: la propuesta es para personas con un razonable nivel de salud. Si tienes dudas, consulta a tu médico. Aunque no he oído nunca de que alguien haya salido dañado por dejar de comer un solo día.

El ayuno se asocia a la religión o las prácticas ascéticas y no es una costumbre muy extendida en el mundo occidental. El concepto de privación voluntaria, no importa la que sea, no está en boga; es casi un anatema en la sociedad de consumo que prima la satisfacción inmediata de deseos y necesidades. 

Fast?
Reacción de un participante en el curso de perseverancia ante la propuesta de ayuno de esta semana.

 La inspiración  de esta misión ha estado en el último libro de Nassim Nicholas TalebAntifrágil: las cosas que se benefician del desorden,  que hace referencia –entre otros muchos temas relacionados con la gestión de riesgos y la probabilidad–  a los efectos benefactores de la variabilidad y el estrés sobre el cuerpo humano. Según argumentos expuestos muy convincentemente en el libro, los seres humanos, y los entes biológicos en general, somos «antifrágiles», y prosperamos en condiciones de volatilidad o variaciones.

La tríada que se expone en el libro Antifrágil es la siguiente: frágil – robusto – antifrágil.

  • Lo frágil es lo que es muy afectado por las condiciones del entorno y es por tanto dañado por la variabilidad. El ejemplo sería un jarrón chino.
  • Lo robusto es lo que es resistente a la variación y el cambio. Mantiene sus propiedades en dificultades y ante el estrés. Un ejemplo sería el de un diamante.
  • Lo antifrágil es lo que ante las variaciones y la volatilidad, no solo mantiene su integridad, sino que mejora o prospera. Esto se puede decir de los seres vivos. Estamos diseñados por la evolución para prosperar y hasta «desear» un cierto estrés; dentro de unos límites, lo que nos daña, al someter a presión o estrés al sistema, contribuye a mejorarlo.

La vida moderna nos expone a condiciones de alimentación y actividad física muy regulares. Así que introducir un cierto nivel de variabilidad puede tener efectos beneficiosos. A su vez, un exceso de regularidad, puedes dañarnos. Esta es una de las razones para iniciar este pequeño experimento. La otra razón es, por supuesto, el entrenamiento de la autorregulación, uno de los temas centrales de nuestro Curso de perseverancia. 

Entrenamiento de la autorregulación

Sentir hambre es una sensación a la que el hombre de las sociedades occidentales no está muy acostumbrado. Podemos sentir apetito y comer con muchas ganas, pero no estamos acostumbrados a pasar más de unas horas sin ingerir alimento.

En cuanto uno siente hambre, si no está sumergido en el trabajo o en alguna actividad altamente inmersiva, el reflejo habitual es buscar rápidamente algo que comer para mitigar la incomodidad. Dado que es muy fácil satisfacer el deseo, raramente pasamos más de diez horas sin comer nada.

Creo que somos unos blandos. Bueno yo no soy un blando, yo ya hice mi ayuno de 24 horas hace dos días.

¿Eres tú un blando?

¿Te vas a quedar ahí mirando?

¿Crees que se ha escrito algo bueno de los cobardes?

Décima misión del curso de perseverancia: 24 horas de ayuno

Deja pasar 24 horas sin comer nada. Permitido agua o café o té o infusiones sin azúcar.

No vas a morir. Espero.

Intención de meta: ayunar durante 24 horas

Intención de ejecución: decide cuál es tu «última cena», la mía es esta misma noche. Anota la hora en que acabas, por ejemplo: las 22:22. No desayunes. No comas. Espera a que pasen 24 horas. Cuando sientas hambre, aprovecha para experimentar plenamente la sensación de hambre y entrenar la plena presencia. Cuando lleguen las 22:22 del día siguiente puedes volver a comer.

5896426643_8fed66d494_z
‘Tomad las rosas de la vida, fugaz el tiempo vuela, las flores que lucen hoy lozanas mañana yacerán marchitas…’         Dance with the devil, por Eddi van W. en flickr: https://flic.kr/p/9Z3Jdk

No dejes para mañana lo que puedas hacer pasado mañana.

~Mark Twain

  • El mejor día para empezar es el lunes: no comas nada mañana.
  • El segundo mejor día para empezar es el martes.
  • El tercero… ya me has entendido. Vence al diablo de orejas puntiagudas de la procrastinación.

Si tienes lo que hay que tener y cumples la misión, entra a este blog y en la sección de comentarios, alardea de tu coraje.

 

Revisión novena semana curso de perseverancia

Esta semana ha sido intensa. En nuestra novena misión pretendíamos negarnos a nosotros mismos; esto es, decirnos NO más a menudo. En una práctica anterior del Curso de plena presencia habíamos aprendido a ser más conscientes de las microtentaciones o microimpulsos,  y esa conciencia ampliada que hemos ido desarrollando en los últimos meses nos ha permitido estar más alerta e ir un paso más allá: inhibir el impulso y evitar dar rienda suelta a la tentación o microtentación.

Don't just say no, say yes to something more important
No digas simplemente no, di sí a algo más importante.                                                             ‘Don’t just say no’, por cheerfulmonk en flickr: https://flic.kr/p/6rRRiu

Por qué es bueno NEGARSE a uno mismo

Como vimos en el artículo Regalos al yo futuro, este decir NO es un decir a alguna versión futura de nuestro yo, hacerle la vida más fácil a un sucesor temporal del yo presente. Pretendía con este marco conceptual ontológico desarrollar la empatía y la compasión por nuestros yoes venideros.

No nos decimos NO y evitamos las tentaciones porque acaso  seamos masoquistas o porque sostengamos una visión ascética de la vida. Nos decimos NO porque queremos obtener un mayor valor en el futuro o porque el decir SÍ a una tentación en el presente nos pondría en aprietos y nos haría la vida más difícil o se la haría más difícil a nuestros seres queridos, incluyendo nuestros yoes temporales futuros.

Por ejemplo, si durante la semana decimos no al postre azucarado, a la televisión basura, a la navegación inconsciente en internet (porque nos quita tiempo y atención de nuestros proyectos y tareas prioritarias), cosecharemos avances y satisfacción personal en un no muy distante futuro; nuestro peso estará mejor regulado y las armas de distracción masivas estarán bajo nuestro control consciente.

En el artículo Cómo electrificar tu correo electrónico proporcioné un método para reducir nuestra vulnerabilidad a las tentaciones en forma de distracción electrónica: aprendimos reglas de gestión del correo que mueven la balanza motivacional hacia la concentración y la alejan de la gratificación fácil e inmediata de consultar frecuentemente el correo.

Cómo dejar el azúcar o la sacarina

Hace muchos años que dejé el azúcar. La sacarina por temporadas. Esta es una ocasión excelente para dejar definitivamente la sacarina.

~Herman

Por si estos retos no fueran pocos, al final de la semana propuse un nuevo reto: eliminar el azúcar del café, el té, el mate o otro tipo de infusiones. Propuse que lo intentaras cuatro días, pero hacerlo una sola vez ya puede considerarse un triunfo personal.

Aunque suelo defender siempre un enfoque gradual para el cambio de hábitos, en el caso del azúcar en el café propuse una terapia de choque expeditiva y totalmente resolutiva; en vez de reducir poco a poco la cantidad de azúcar, eliminarla de golpe. A mucha gente le funciona:

Mi mejor arma para cualquier cambio de hábitos es el pleno convencimiento de que es lo que necesito, y luego me lanzo sin dudas y de golpe. Paso del todo al nada y me da muy buen resultado, eso sí, el convencimiento o creencia no ha de tener fisuras.

~Juan Nuñez, del blog Aprendizaje y vida

Cómo aprendí a tomar café sin azúcar o sacarina

Hasta hace 4 años siempre  había tomado el café con sacarina, y antes con azúcar, pero consideré que la sacarina también podía tener efectos perjudiciales así que decidí librarme de ella.

Hubo un tiempo en que yo decía que tomaba azúcar con café más que café con azúcar. La sacarina fue un sucedáneo que me permitió evitar este exceso. Iba a resultar difícil dejar la sacarina porque el café solo sin añadidos me resultaba terriblemente amargo. Podría haber decidido dejar el café y con ello resolver el problema de una vez por todas, pero consideré que eso sería como tirar el agua con el niño o matar moscas a cañonazos o hacer «overkill», como dicen los militares americanos, así que determiné librarme de la sacarina y aceptar el sabor amargo del café.

4159174273_d189c90ebc_z
Coffee without sugar por Bertalan Szürös en flickr: https://flic.kr/p/7kwRBg

Cómo lo hice

El método que empleé fue sencillo. Tan sencillo como tajante: en los siguientes días eliminaría la sacarina completamente y me obligaría a tomarme el café sin añadidos. Supuse que iba a costarme mucho y llevarme mucho tiempo; puesto que mi capacidad de soportar la incomodidad no era grande, la probabilidad de éxito me parecía remota. Con todo, proseguí con el plan.

Una alternativa menos drástica hubiera sido ir abandonando gradualmente la sacarina reduciendo poco a poco la dosis hasta que fuera imperceptible. Ese enfoque hubiera sido menos doloroso pero también necesitaba más tiempo y atención constante a las dosis. La perspectiva de un largo proceso de deshabituación de la sacarina me hizo desistir del enfoque gradual.

Al día siguiente, tomé mi primer café sin sacarina o azúcar o leche; me resultó terriblemente amargo, pero pude tomarlo. Los tres o cuatro siguientes cafés siguieron siendo desagradables, pero sorprendentemente al tercer día ya me había olvidado de la sacarina y no sentía lo amargo del café.

Me había acostumbrado en menos de tres días a tomar el café sin añadidos. Me chocó que una costumbre tan arraigada pudiera vencerse en tan poco tiempo. Desde ese día no he vuelto a tomar el café con azúcar o sacarina y no lo he echado nunca de menos.

Observaciones y lecciones aprendidas

  • La terapia de choque a veces puede ser útil.
  • El esfuerzo o sacrificio fue mucho menor de lo esperado. 
  • En solo tres días me deshice de un hábito insano.
  • Me sentí triunfante y me pregunté qué otros hábitos profundamente arraigados podría eliminar en poco tiempo. 
  • Aunque habitualmente abogo por la gradualidad, las soluciones expeditivas también tienen su lugar en materia de autorregulación y fuerza de voluntad.
  • Me di cuenta de que la incomodidad y la sensación de privación y el sufrimiento son emociones no estables. La habituación se produce para lo negativo y lo positivo. 

Reto-experimento  para los participantes en el curso de perseverancia y atención plena

Un espíritu libre y alegre necesita de vez en cuando algo de peligro, de lo contrario la vida se le vuelve insoportable.

~Friedrich Nietzsche

Prueba a tomar el café o el té o infusiones sin azúcar durante cuatro días seguidos. Observa tus emociones y sensaciones a lo largo de ese tiempo, saborea la resistencia a tomar café amargo. Vence la incomodidad. Habitúate a ella.   Este experimento de cuatro días forma parte de nuestro Curso de perseverancia y también del Curso de atención plena.

Si cuatro días son muchos para ti, hazlo una sola vez.

 ¿Serás capaz de vivir con una situación incómoda o desagradable durante cuatro días seguidos? ¿Durante tres? ¿Durante uno?

Si te parece que este ejercicio no tiene sentido o que no merece la pena, recuerda que el miedo a  la incomodidad podría estar arruinando tu vida.

Cómo electrificar tu correo electrónico

Las razones por las que a lo largo del día consultamos con excesiva frecuencia el correo electrónico son las siguientes:

  • La recompensa es  inmediata : un chute de novedad, sorpresa, diversión o la simple excusa para evitar enfrentarse a una tarea más importante o mantener la concentración intensa en una tarea demandante.
  • La recompensa es variable. Como Entusiasmado nos explica en su artículo, el esquema de recompensa variable es el más efectivo para motivarnos:  los correos importantes o entretenidos   se intercalan al azar entre un montón de correos anodinos o irrelevantes, como los premios en las sucesivas partidas de una máquina tragaperras.
  • El coste percibido a corto plazo es pequeño: solo tenemos que hacer un clic. El trabajo no hecho o interrumpido –el coste de oportunidad de mirar el correo– pasa desapercibido porque no somos en general conscientes de aquello a lo que renunciamos cuando tomamos una decisión, como nos explica Elisa Erbali de No quiero otro pijama en uno de sus artículos.

Como habitualmente recorremos con la vista rápidamente el correo y nos fijamos solo en lo urgente o más interesante, dejamos   el archivado del mensaje, su procesamiento y acción de respuesta para más adelante. Estos son costes también, pero al ser a más largo plazo tienen poco peso en nuestra decisión de consultar el correo en un momento dado.

El resultado: acumulación de correo  en la bandeja de entrada, una sensación de sentirse abrumado por él y las pérdidas de concentración continuas generadas por la revisión constante.

Bad e-mail, por Henry Chilcott en flickr:  https://flic.kr/p/3LGW5L

¿Qué podemos hacer?

A. Si las recompensas percibidas son tan grandes que exceden por tanto margen a los costes percibidos a corto plazo y nos convierten en ratas de Skinner pulsando la tecla una y otra vez para recibir nuestro chute de gratificación instantánea, la solución es evidente: aumentar los costes inmediatos de la consulta: recibir una descarga eléctrica que nos disuada de la compulsión.

Descargas eléctricas:

  • Responde en el momento a la persona que te envía el correo. No difieras la respuesta. Convierte esta forma de proceder en tu política de gestión del correo.
  • No selecciones el correo por grado de interés o urgencia. Lee secuencialmente el correo y procesa sobre la marcha.
  • Procesa todos y cada uno de los correos evitando que se queden sine díe en la bandeja de entrada: elimina o archiva o genera una acción y toma nota de ella  o, siguiendo la regla de los dos minutos, acomete la acción inmediatamente.

B. Como medida complementaria a la electrificación del correo electrónico, limita la consulta del correo a un par de momentos durante el día o a uno solo.

Más detalles:

  • Nunca consultes el correo justo al comienzo de la jornada. En su lugar, planea el día y acomete la TMI (Tarea Más Importante) del día.
  • Practica la regla minimalista de empezar el día sacando. Completa al menos dos horas de trabajo centrado e intenso antes de exponerte a los impactos informacionales y demandas de otras personas. Si no lo haces, terminarás cediendo al influjo de lo urgente y relegarás lo importante.
  • No uses la bandeja de entrada como recordatorio para tus acciones. Si de un correo deriva o puede derivar una acción, apúntalo en tu lista de cosas que hacer o en un calendario.
  • Si en el correo hay información importante necesaria para la acción, archiva el correo y  haz referencia a la fecha del correo en tu lista de cosas que hacer junto a la acción correspondiente.
  • Considera la consulta del correo como una recompensa después de haber completado cuatro pomodoros o un par de horas de trabajo de calidad. Así practicarás la regla  las verduras antes que el postre.

Regalos al yo futuro

–¿Qué desea de postre, señor?

Imagina que estás ante  la tentación de comerte un postre en un día de diario. Forma parte del menú del día y puedes elegir entre manzana y tarta de chocolate. El yo presente quiere la tarta de chocolate, el impulso es fuerte. El presente es un poderoso Dios. Es difícil que el yo presente renuncie a la tarta .

Pero el yo presente forma parte de una cadena de yoes temporales: sus ascendientes, sus descendientes, sus hijos . Quiere tener hijos fuertes, sanos, con cintura de avispa. Al mismo tiempo desea fuertemente el azúcar y el chocolate.

Un deseo o impulso solo puede vencerse con otro impulso o deseo de signo contrario.  El yo presente siente compasión y afecto por sus yoes futuros. Se siente altruista, paternal, quiere lo mejor para sus hijos y nietos.

El yo presente recuerda a los yoes futuros y decide hacerles un pequeño regalo en forma de sacrificio actual: “voy a comer manzana para beneficiar a mi yo futuro (o muchos de los yoes futuros)”.  “Cuando ellos   recojan el fruto de mi sacrificio yo ya no estaré ahí viéndolos crecer sanos y fuertes; pero quiero lo mejor para ellos.”

–Manzana, por favor.

 

8085629858_be68d12232_z
Gift boxes, por Futundbeidl en flickr: https://flic.kr/p/djuY4m

Regalos intergeneracionales

Podríamos concebir a nuestra persona como una sucesión de yoes temporales. Tras la etiqueta Homo Minimus, o Pedro Guerra o Matilde Fernández no se escondería solo  una persona compleja, dinámica, diversa y con distintas propensiones o preferencias; podríamos dar un paso más allá y considerar que tras esa etiqueta  se ocultan infinitos yoes en momentos del tiempo separados, una sucesión de yoes relacionados pero diferenciados, un conjunto de yoes temporales.

Mi yo del 4.6.14 a las 14:26 sería el antecesor del yo del 8.7.15 a las 18:43 y, sin duda, tendrían algo que ver, pero no serían el mismo ente. Compartirían una parte de la biografía del yo que llamamos en general Homo Minimus,  pero ambos serían individuos con derecho a veto: cada uno de ellos tiene la voz cantante en el preciso momento en el que vive.

La única manera de integrar al conjunto de yoes temporales del artista conocido como Homo Minimus es convertir a ese grupo variopinto y egoísta carente de empatía temporal y compasión intergeneracional  en miembros de una misma familia.

Habría que  recordarles su historia constantemente: ellos recibieron el relevo de muchos yoes temporales anteriores que se sacrificaron  y permitieron que se convirtiera en el  bloguero minimalista  de éxito , gigante intelectual y galán de ensueño que existe ahora, en este preciso momento.

Ese sentimiento de estar en deuda con las anteriores generaciones de yoes y el amor a la familia venidera pueden ayudar al yo presente a ser más sacrificado, a dejar de postergar o procrastinar acciones tan valiosas como esforzadas o difíciles.

A partir de ahora, cada vez que venzas la incomodidad, la falta de energía, la desgana, incluso el sufrimiento, piensa que lo estás haciendo por tus yoes-hijos-futuros , para que crezcan más sanos, felices y fuertes.

El fruto del amor bien entendido está creciendo ahora mismo.  Y se recoge mañana mismo. Qué digo mañana… y pasado mañana, y dentro de diez años, y dentro de diez minutos.

 

Novena semana del curso de perseverancia: Microtentaciones. Niégate a ti mismo

El hombre que mueve una montaña empieza acarreando piedras pequeñas

~Confucio

Sé  que  la  negación  de  uno  mismo  es  casi  un  anatema  en  esta  sociedad  actual  de  consumo,  hedonismos a corto plazo   y  que promueve  la  gratificación instantánea de nuestros deseos o impulsos. Por eso he aplazado esta prueba a la semana  novena  del  segundo  trimestre.

En  el  primer  trimestre en el curso de atención plena  pusiste  una  semilla:  aprendiste  a  detectar  los  impulsos,  no  importa  lo  pequeños  o  insignificantes  que  fueran.  Ahora  vas  a  entrenar  tu  capacidad  de inhibición  de  los  impulsos.  Ya  sabes  detectarlos  y  tomar  nota  mental, ahora vas a inhibirlos.

Negación, por pachakutik en flickr: https://flic.kr/p/4Ag6nd

El disparador o desencadenante de esta práctica es cualquier impulso  de hacer algo. Ejemplos:

  • Sientes un picor. Quieres rascarte. Inhibes el impulso.
  • Estás  en  un  semáforo  en  rojo,  es  seguro  cruzar  la  calle,  no  pasa ningún coche, sientes el impulso de cruzar. Te reprimes y esperas a que el disco se ponga en verde.
  • Ves  una  chocolatina  en  la  mesa.  Sientes  el  deseo  de  comerla.  Te das cuenta y te dices que no.
  • Alguien  dice  una  estupidez  o  algo  con  lo  que  no  estás  de  acuerdo (¡montones de ocasiones todos los días!). Sientes la necesidad de replicar,  de  señalar  el  error,  de  mostrar  tu  conocimiento.  Te reprimes, te dices que no. Respiras hondo.
  • Twitter es un excelente lugar para inhibir la necesidad de replicar o mostrarte en desacuerdo con alguien.
  • Etc.

Como  recompensa  por  estos  actos  de  heroísmo  cotidiano,  usas  una simple  técnica:  dibujas  un  palote  en  tu  tarjeta  recordatorio  de  la  práctica  semanal  y  al  final  del  día  haces  recuento.  Es  probable  que acumules  decenas.  Te  sentirás  muy  bien.  Sigue el principio SEC (Siempre Estar Celebrando) y presume en este blog  de  todas  las microtentaciones o impulsos vencidos en el día o la semana.

Revisión octava semana curso de perseverancia

Octava semana. Una semana desconectado. Ni radio cuando me ducho, ni televisión, ni facebook, ni blogs, ni libros, etc. Me ha encantado la experiencia. Ha ido bien. Entrenamiento del autodominio y otros efectos colaterales positivos.

~Herman

Toda una experiencia. En esta semana el reto era hercúleo: una semana de ayuno de  redes sociales , medios de comunicación social (tv, radio, periódicos, etc.), internet, incluso de libros. Con esto nos  asegurábamos que íbamos a sentir el aburrimiento o  tener que usar la imaginación para evitarlo.

Muchos de nosotros, exceptuando algunas vacaciones  en algún lugar aislado en la montaña o en una playa desierta,  no habíamos tenido jamás una semana así en nuestras vidas.

 Esta misión me ha permitido seguir experimentando en el minimalismo existencial mientras que progresaba en la creación de uno de los tres hábitos propuestos en  el libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida:  la perseverancia y la autorregulación.

Algunas observaciones

  • El experimento ha sido un rotundo éxito. La mayor parte del tiempo he estado fuera de las redes sociales. He ido al cine y he usado el teléfono móvil como vía de escape, pero ha sido solo un par de veces.
  • He andado 103.321 pasos, casi un 50% más que mi objetivo semanal: 70.000 pasos.  Antes, el reflejo habitual era entrar en twitter, leer artículos  o echar un vistazo a mi  blog. Esta semana la alternativa fue estirar las piernas o quedarme mirando pasar la vida por la ventana.

Actividad física del 26 mayo al 1 de junio

  • He hablado algo más por teléfono. No había prohibido esta posibilidad y por eso la he empleado más, a pesar de que no me gusta hablar mucho por teléfono.
  • Las noches se han hecho más largas.  No podía ver películas, escuchar música  o consultar páginas web así que ha habido más tiempo para la contemplación.
  •  He tenido mucho para no hacer “nada”.  Pero es difícil no hacer nada, así que como es habitual me he lacerado con  acontecimientos pasados y anticipaciones futuras. Eso fue sobre todo al principio; según pasaban los días mi mente se ha estabilizado y he puesto en práctica algunas de las ideas de la atención plena: contemplación sin juicios, de forma abierta y con curiosidad de mis productos mentales, sin intentar eliminarlos, transformarlos o querer que permanezcan, simplemente dejándolos estar.
  • Han surgido muchas ideas relacionadas con el trabajo y con el no trabajo.  El tiempo de no actividad explícita y liberado del fragor de las redes sociales me ha permitido considerar con mayor perspectiva mis actividades diarias. He obtenido una visión de pájaro estratégica sobre muchos  asuntos.
  • Han surgido multitud de tentaciones, en especial en los primeros días. Una vez que me he acostumbrado,  la tentación de volver a internet o las redes sociales ha remitido.
  • Tras el experimento he comprendido el artículo de Anca BalajSilencio y descanso, en el que anuncia su decisión de dejar de ver películas por la noche tras sentir cómo el tiempo se transforma si disminuyes el ruido:

[…] Desde que no veo esta película diaria, el tiempo se ha trasformado (sí, el tiempo, toda mi percepción del tiempo, no sólo el tiempo que ocupaba la película) y mi estado general ha cambiado por completo, por supuesto a mejor. He vivido de manera distinta: me he pasado una hora y media observando atentamente cómo duermen mis gatos, he conocido a un frutero políglota-mentalista y he cocinado a fuego lento, siendo que yo odio pasar mis horas en la cocina.

  •  Menos tiempo en las redes sociales, leyendo y sujeto a los impactos informacionales ha significado menos procrastinación.  Era una consecuencia esperable, puesto que a menudo usamos la inmersión en la vida social virtual y no virtual como forma de evitar nuestras responsabilidades, obligaciones o bien como forma de diferir su comienzo.
  • Cuando la niebla informacional y social se disipa y te quedas a solas contigo mismo, el camino es claro y la decisión ineludible: das un paso hacia adelante o lo das hacia atrás. Es más difícil engañarse respecto a lo que quieres o no quieres, o a lo que te atreves o no te atreves.
  • Siento que he vivido más esta semana. Siento que  parte de la neblina vital se ha disipado.

En adelante

He comprendido emocionalmente no solo intelectualmente el argumento de Anca Balaj sobre la relación entre el silencio y la creatividad:

[…] ¿Y qué tiene que ver todo esto con la creatividad? Tiene que ver con el fluir. En tensión no fluimos. En estado de nerviosismo y deseosos de nuevos estímulos no prestamos atención a los detalles, que son los nutrientes de la creatividad. No descansamos y perdemos concentración. Para crear se necesita silencio y descanso.

He decidido aumentar los espacios en blanco en mi vida. Ya tengo el shabbat, así que añadiré  a partir de hoy algunas tardes-noches en la semana como espacios de silencio y contemplación.

Y ahora es tu turno, si aceptaste el reto en todo o en parte, ¿qué has observado y sentido durante el tiempo libre de redes sociales y medios de comunicación de masas?

Octava misión del curso de perseverancia: ayuno toda la semana de medios de comunicación y redes sociales.

¿Se te estaba quedando corto el curso de perseverancia? ¿Demasiado fácil hasta el momento?

Ten en cuenta que Homo Minimus es como un buen texto universitario de matemáticas o de ciencias norteamericano:  empiezo con lo muy básico, parece que subestimo al lector o escribo para niños, explico con detalle y con muchos ejemplos,  me aseguro de que se comprende lo sencillo; pero una vez que los fundamentos están consolidados y las ideas principales han penetrado hondo, añado más y más conceptos y retos más demandantes.

Para la misión de esta semana tendrás que convertirte en un héroe en mangas de camisa. El camino hacia convertirte en un Caballero Jedi no es para los débiles de espíritu…

2522135992_a38f974fc1_z
‘Tarde p’al trabajo’ por Eneas de Troya en flickr https://flic.kr/p/4QSBaj

La misión de esta semana

Durante esta semana el reto es gigantesco. Es posible que nunca en tu vida hayas experimentado un solo día libre de medios de comunicación, tv, radio, periódicos o de libros; y más recientemente tampoco habrás estado libre de internet (blogs, youtube, periódicos digitales…) o redes sociales (twitter,, facebook,  foros, whatsapp, instagram…).

Di adiós al iPad, al iPod, al whatsapp, al libro electrónico y a leer libros o artículos en el ordenador, el laptop, el móvil o en papel. También están prohibidas las películas y los videos de todo tipo. La única excepción es el uso necesario para el trabajo que te da de comer. Pero tienes excluido completamente medios de comunicación de masas, internet, lecturas y redes sociales para ocio y entretenimiento.

Como beneficio colateral derivado de eliminar las armas de distracción masiva,  liberarás un montón de tiempo para estar con personas de carne y hueso y el probable aburrimiento te ayudará a buscar formas creativas de llenar tus horas.

Quizá no desees llenar el tiempo con nada y descubras los beneficios de la contemplación y simplemente ser. Después de todo, eres un ser humano, no solo un hacedor humano.

Todos estamos actualmente infoxicados, somos infoobesos, esta misión no es fácil, creo que necesitamos un apoyo y un compromiso especial. Por eso, te pido que si decides aceptar el reto de esta semana, anuncies tu determinación en los comentarios de este artículo. Después de anunciar tu compromiso, no vuelvas a este blog hasta el próximo domingo a las 22:00 de la noche de tu país.

Que la fuerza nos acompañe.

Revisión séptima misión curso de perseverancia

¡Esta misión será pan comido!
…ah, no, tampoco.

~Tomelin5

La misión de esta semana consistía en permanecer al menos un día sin comer nada durante 16 horas.

6 días sobre 7 no desayuné. A veces, fueron 14 horas de ayuno, otros días llegué a las 16 horas. No me supuso gran esfuerzo, pero yo ya he practicado este ayuno bastantes veces en el último año, así que no puedo hablar por el resto de los cursillistas.

Estamos poco familiarizados con el hambre. Creemos que no podemos pasarnos una o dos comidas sin desfallecer. Si eso fuera verdad, nuestros antepasados lo hubieran tenido difícil para sobrevivir. Los entes biológicos estamos preparados para variaciones e incluso prosperamos con ellas. Un poco de variación no nos suele venir mal, siempre que no sea extrema.

Para mí el descubrimiento más importante derivado de la práctica del ayuno es que el hambre es una sensación «impermanente», por usar la terminología budista de la atención plena. Dura unos minutos, se hace intensa en algunos momentos, pero pasado un cuarto de hora o poco más deja de molestar. Es una excelente práctica para estar con una sensación demandante, apremiante, tomar conciencia de ella y dejarla estar, sin intentar reprimirla o satisfacerla inmediatamente.  Ha sido otra buena oportunidad para aprender a convivir con la incomodidad. Aunque esta sea física, es generalmente soportable.

¡Qué gran libertad hay en ser capaz de hacer las cosas que no te apetecen! El horizonte vital se expande, lo que antes no era posible se vuelve probable.

En la tercera reencarnación, cuando entrenemos el hábito del ejercicio y consigamos instalarlo permanentemente en nuestra rutina diaria, vamos a seguir enfrentándonos a la incomodidad de raíz física. De todos modos, es difícil saber dónde acaba lo físico y empieza lo mental. Creo que parte de lo que llamamos «hambre» muchas veces tiene que ver con sentirse ansioso. En la práctica de atención plena de la primera reencarnación,  un bocado cada vez, tuvimos la oportunidad de ralentizar la ingesta de comida y saborear las sensaciones.  Esta misión ha sido un paso más para familiarizarnos con nuestras sensaciones internas y nos vendrá muy bien en el curso de ejercicio físico de la tercera reencarnación.

¿Ayunos y shabbat?

Estoy considerando el introducir más a menudo los medio-ayunos en mi semana. Descarto que forme parte de mi shabbat, que ya practico regularmente 24 horas a la semana entre dos puestas de sol (la del viernes y el sábado; y a veces, la del sábado y el domingo).

El shabbat es un espacio para la contemplación espiritual y el deleite de los sentidos, así que lo más probable es que mi faturday semanal coincida con el shabbat.  La mayor tranquilidad de ese día promoverá un consumo de comida responsable.

 

Mi visión de lo que será tener un carácter perseverante

No importa lo lento que vayas con tal de que no te detengas.

Confucio

Espero que a 31 de diciembre de 2014, gracias al curso de perseverancia y el entrenamiento que durante todo este año los psiconautas (o exploradores del ser) llevamos a cabo en el blog, estos sean mis comportamientos, pensamientos y emociones:

Comportamientos

Soy capaz de mantener planes a largo plazo de semanas, meses y años. Sostengo el compromiso y la motivación durante mucho tiempo, a pesar de los inevitables bajones anímicos y resultados frustrantes. Personifico lo que Carol Dweck llama «mentalidad de crecimiento«. Cuando las cosas se ponen complicadas redoblo mi esfuerzo y mi compromiso. Me rodeo de personas de las que puedo aprender y con las que puedo crecer. Pido ayuda resueltamente sin importarme la imagen de debilidad que puedo proyectar. Hago un montón de cosas incómodas todos los días con alegría. Aprovecho cualquier oportunidad diaria para tonificar mi capacidad de autorregulación. Me muestro mucho más audaz y explorador. Si para dominar una materia debo soportar mucha incomodidad, la soporto. Puedo estar durante semanas y meses intentando dominar los aspectos básicos  de mi disciplina hasta que se convierten en segunda naturaleza. Busco las actividades de alto valor.


8471084040_1f53e53233_b

Pensamientos

Cuando me esfuerzo por vencer un obstáculo y pongo toda mi atención,  la incomodidad es la señal de que me estoy volviendo más capaz, más inteligente, imagino mi cerebro creando nuevas conexiones entre neuronas y mi inteligencia expandiéndose. La inspiración me encuentra trabajando. Cuanto más trabajo, más talento tengo. Interpreto la incomodidad como una señal de que estoy haciendo algo importante o valioso. Si algo no cuesta, no es difícil, no me genera una cierta incomodidad al principio, pienso que no estoy avanzando. Mi foco está en la actividad, no en lo que la actividad y sus resultados dicen de mí. No necesito estar preparado ni tienen que darse las condiciones perfectas para empezar o para seguir trabajando en algo. Si no hay incomodidad me pregunto si estaré haciendo algo mal o habré dejado de avanzar. Pienso que las actividades de alto valor conllevan, al menos durante un tiempo, un esfuerzo importante. Quien tiene algún éxito es porque ha tenido muchos fracasos y ha cometido muchos errores: no hay otra forma de aprender. Soy un ser que aprende y se entrena.

Emociones

Sensación de autoría, de autoeficacia, el centro de control está en mí, no en las circunstancias,  las dificultades me vigorizan.  Las dificultades me hacen sentir más vivo, más alegre. Conecto emocionalmente el esfuerzo en el presente con valores y resultados que solo podré ver realizados en un futuro lejano. Experimento la satisfacción de avanzar lentamente y el gozo del aprendizaje y los éxitos  pacientemente  alcanzados.  Disfruto con el proceso.

Las verduras antes que el postre

La gente joven está amenazada por el mal uso de las técnicas de publicidad que estimulan la natural inclinación de evitar el trabajo duro prometiendo la satisfacción inmediata de cualquier deseo.

Papa Juan Pablo II

Una estrategia para afrontar el trabajo diario es aplicar el consejo «las verduras antes que el postre»

Eat all your vegetables!

Razones en contra

  • Como lo que cuesta es empezar, quizá haya que empezar por lo más sencillo, lo que más nos gusta.
  • Una actividad de baja energía de activación, placentera, hará que nos pongamos a trabajar enseguida y evitemos la postergación.
  • ¿Por qué el trabajo ha de ser duro? ¿No deberíamos hacer que el trabajo fuera más placentero posible?
  • Las verduras antes del postre parece una política digna de un masoquista.
  • Si aplicas esta política diferirás lo más posible el momento de empezar porque nadie quiere empezar por lo difícil.
  • Si empiezas por lo fácil generarás una cierta confianza y sensación de logro que puede aumentar tu motivación y tu nivel de energía; así será más fácil empezar tareas más difíciles.

Razones a favor

  • Las tareas de alto valor requieren salir de la zona cómoda o familiar. Tarde o temprano tendrás que afrontar esas tareas de alto valor.
  • Deberíamos empezar con las tareas de alto valor. Hay el peligro de que las tareas de bajo valor (usualmente más fáciles) terminen desplazando a las de alto valor (más incómodas).
  • Las tareas incómodas de alto valor lo son sobre todo al principio. Una vez que has comenzado a trabajar y estás inmerso en ellas, es más fácil que entres en la zona de flujo. Las actividades más demandantes son también las que más posibilidades tienen de sumergirte en flujo.
  • Las tareas incómodas y de alto valor, después de superadas, generan una sensación de satisfacción mucho más grande que las fáciles y de menos valor.
  • Como consecuencia de ello, la motivación en el largo plazo será más grande. A cambio, tienes que vencer el natural impulso inicial a hacer lo más placentero o más fácil.

Para la mayoría de las cosas importantes, el momento siempre es pésimo.

 Tim Ferriss.

  • Sumergirse en tareas fáciles es una forma diabólica de procrastinación. Habitualmente usamos las tareas más sencillas como pretexto o excusa para no hacer las tareas verdaderamente importantes. El hecho de hacer algo, aunque sea irrelevante, nos justifica ante nosotros mismos, nos hace creer que estamos en el camino.
  • Puesto que vas haciendo lo más difícil al principio, las tareas que restan son más y más cómodas y la motivación irá en aumento a lo largo de la jornada. Si empiezas con las tareas fáciles con la esperanza de hacer las más difíciles después, te encontrarás con que la motivación a lo largo de la jornada de trabajo va en decremento constante.
  • Si comienzas con lo difícil, con lo arduo, según avance la jornada conseguirás tres efectos: a) satisfacción personal por haber hecho lo difícil. b) motivación creciente porque las tareas por delante son más placenteras. c) puesto que tienes un incentivo para acabar antes las tareas, serás más eficaz y ágil acabando las tareas incómodas.
  • Otra razón adicional es que con esta política de hacer lo incómodo antes que lo fácil estás entrenando tu músculo de la autorregulación. Esto es lo que hacemos todas las semanas con nuestro curso de perseverancia y lo que seguiremos haciendo todo el 2014 en este blog.

 

Séptima misión del curso de perseverancia: medio día de ayuno

Nos vas a comer nada en un intervalo de 16 horas. Es decir, si cenas a las diez de la noche, no podrás probar un bocado hasta las dos de la tarde del día siguiente.

4930248398_6c117ec17f_z

Empieza el lunes. Y si no, el martes. Si lo consigues una vez, prueba  a intentarlo otra vez, todos los días de la semana que puedas. Luego pásate por homominimus.com y cuéntanos tus observaciones y descubrimientos.

Yo me comprometo a medio-ayunar todos los días de esta semana para liderar con el ejemplo.

¿Cuántos días de medio ayuno puedes soportar? El desafío está superado si esta semana logras medio-ayunar una sola vez.

Revisión sexta misión del curso de perseverancia

 

El problema de ir demasiado deprisa es que no ves bien el paisaje. No es lo mismo un viaje en carruaje que uno en el AVE, aunque la ruta sea la misma. Lo mismo pasa con la vida, si corres demasiado, no te enteras de los lugares por los que has pasado, porque antes de que lo percibas ya estás en otro lugar con otras emociones.

Anca Balaj

La misión de esta semana fue practicar la lentitud deliberada. La lentitud no es un plato de gusto. Menos de gusto incluso que el no plato de nuestra próxima misión. La lentitud es un gusto adquirido.

Al menos una vez  cada día recordé y practiqué la reducción del ritmo. Aunque fuera una tramo de escalera o diez metros en mi paseo diario. La siguiente expresión ha estado en mi cabeza muchos días: “mente apresurada”. Mente apresurada.

 

Vísteme despacio que tengo prisa

Nuria, de Casa Tía Julia , nos proporciona en su blog una receta contra la prisa en boca de Carmen Martín Gaite.

[…] “Vísteme despacio, que voy deprisa”, dice un refrán español. Lo cual no quiere decir: “deja de vestirme: mándalo todo al diablo, porque al fin ya no llego a tiempo”. Sino todo lo contrario: “vísteme con atención, haciendo bien lo que haces, y no pienses en si vamos a llegar a tiempo o no”. Parece una paradoja aconsejar reposo, serenidad dentro de la misma prisa, y, sin embargo, es la única forma de darle batalla, la única solución. Y es posible aunque sea difícil.

O este otro:

[…] Se trata esencialmente de liberar nuestro pensamiento de la confusión que la prisa produce. Se puede dejar que la prisa invada nuestras piernas, nuestros brazos: que alcance a todos los miembros eficaces para servirla. En cambio, hay que poner a salvo nuestra mente, en cuyo terreno hace la prisa sus verdaderos y más lamentables perjuicios, ya que puede llegar a sustituir al pensamiento. Cuanta más prisa tenemos, menos nos damos cuenta de por qué la tenemos.

En el artículo, Recetas contra la prisa de Nuria podéis leer el fragmento entero.

Dice anónimo en los comentarios:

[…] En un entorno urbano habrán ritmos lentos y rápidos, al igual que en un entorno rural y, puede darse, que el ritmo urbano “lento” se corresponda con el “rápido” rural. Para mí, la dicotomía es: estresado /no estresado. O sea, que puedes mantener un ritmo “rápido” con toda la tranquilidad del mundo. ¿Os parece paradójico?

Creo que el apresuramiento es un fenómeno mental más que físico, pero intuyo que en la mayoría de nosotros la rapidez en el movimiento físico va unido al de la mente.

Eduardo Laporte, en su blog El náufrago digital  se hace eco en un artículo esta semana de esta-nuestra-de todos-necesidad de ir más despacio y lo relaciona con sus próximos proyectos creativos:

[…Iré más lento en mis próximos proyectos. Y la perspectiva me alegra, porque intuyo que los resultados pueden ser interesantes y porque al dilatar la permanencia en el proyecto se dilata también la sensación, balsámica, solemne, quijotesca, de estar en el mundo por algo, para algo.

¿Cómo parece el mundo cuando ralentizamos la mirada? (gracias, Antonio)

 

Faturday o día loco

 

Tim Ferriss ha hablado del faturday, literalmente «día del gordo», para referirse al día de la semana, usualmente el sábado, en que se permite saltar todas sus normas sobre alimentación sana y dieta equilibrada. Por ejemplo, en un faturday Ferriss se permite comer decenas de piezas de pizza, helados y otros alimentos muy sabrosos pero no saludables.
También se le puede llamar «día loco» o algún término similar que haga referencia a su excepcionalidad o carácter de liberación de las propias reglas o normas.

 

Hope is not a strategy
La esperanza no es una estrategia, la suerte no es un factor, el miedo no es una opción.

Tiene mucho sentido que nos permitamos un escape ante una regla estricta de difícil cumplimiento como es la eliminación de alimentos no saludables o un programa de ejercicios exigente. No es solo un día de descanso sino también una especie de liberación de la disciplina que nos hemos impuesto; es una especie de carnaval personal que nos permitimos antes o después de la abstinencia de nuestra cuaresma personal.

¿Decir no para siempre o decir no hasta el próximo faturday?

Es mucho más fácil mantener una determinación difícil si sabes que la privación no será para siempre; si sabes que hay una válvula de escape que te permitirá satisfacer tus deseos instintivos y bucear en el placer inmediato. Si la renuncia es de por vida, la lucha interior es mucho más grande; si sabes que el «tormento» de la renuncia a la gratificación inmediata tiene fecha de caducidad, conseguirás navegar la ola de la tentación con mayor facilidad.

Con el día loco, evitamos los movimientos pendulares que se producen cuando la fuerza de voluntad o la motivación decae; esos momentos de bajón emocional o motivacional siempre aparecen y pueden echar por tierra todo el esfuerzo anterior.

Efecto bola de nieve y erosión de las metas

Es muy común que tras semanas o meses de esfuerzo intenso, la motivación decaiga, sintamos que hemos avanzado y nos sintamos legitimados para hacer una excepción.  El problema con estas excepciones no planeadas es que tienden a multiplicarse y hacer más fácil volver a caer en la excepción: si ayer comiste postre azucarado en la comida o no vas al gimnasio porque no tienes ganas, es más fácil que en los sucesivos días te sientas más legitimado para volver a vulnerar tus propias reglas. Creas un precedente que te hace más fácil vulnerar la norma.

El faturday es  una excelente manera de conjurar la pendiente resbaladiza que suponen las excepciones no planeadas y de hacer más soportable la privación.

Es importante cumplir escrupulosamente los faturdays y relegarlos a un día especial dentro de la semana o del mes. Este día  puede servir además de acicate adicional para perseverar. Sabes que en un día loco no existe la culpa, que tienes licencia para transgredir todas las reglas, incluso las propias, como en el carnaval, y es una válvula de escape que te  reconcilia con parte de tu falible naturaleza humana: el presentismo, la espontaneidad del momento, el instinto.

El día loco fortalece nuestras determinaciones, hace más llevaderas las privaciones y nos ofrece un aliciente adicional para hacer esfuerzos de voluntad.

Cómo comer un chupa chups

Durante muchos años he tenido problemas de autocontrol respecto a las golosinas. Una vez que tengo una delante, me es muy difícil, casi imposible, inhibir el impulso y decirme que no. Las teclas evolutivas en favor del azúcar son presionadas ante la presencia del manjar. No resisto la tentación.

 

chupa-chups
Este caballero sabe comer un chupa chups mejor que yo

 

Hay evidencia anecdótica de que cuando uno tiene delante un plato de su gusto no ralentiza el ritmo, como sería lo razonable si lo que se pretende es prolongar el placer: si comes más despacio, haces que la comida entre en contacto más tiempo con las papilas gustativas y el olfato; de esta manera, el placer que obtengas de una porción dada aumenta.

Sin embargo, parece que es justo lo contrario: cuanto más te gusta un alimento, más rápido lo comes, menos tiempo pasa el alimento en la boca y de menos tiempo de degustación dispones.

Esta ha sido mi experiencia con el chupa chups, un trozo de caramelo en el extremo de un palito. La forma ortodoxa de tomar esta golosina es chupando el caramelo para que se humedezca y pase poco a poco a la boca. Es una manera lenta de comerlo. El resultado final suele ser una lengua coloreada por el caramelo.

 

4480924557_250783b5f2_z
Estas señoritas sí saben comer chupa chups

Mi comportamiento nunca ha sido el ortodoxo. Hasta hace un par de años nunca tuve la paciencia de chupar el chupa chups y hacer que poco a poco se deshaciera en mi boca. Mi forma era más rápida, más expeditiva: simplemente lo mordía, lo trituraba en mi boca, sentía un festival de sabor en mis papilas, y en cuestión de segundos lo había deglutido y solo quedaba un triste palito sin caramelo.

Lo que podía haber sido un placer de varios minutos, cinco o seis por lo menos, se quedaba en una sensación de poco más de un minuto, si es que llegaba a ello.

Puedo atribuir este comportamiento a la impaciencia o a un temperamento impulsivo. También puedo achacarlo a la dificultad para extender el placer, o, incluso, a la creencia de que en cuestión de comida, cuanto más rápido mejor. Sea cual sea la razón de mi rapidez en devorar chupa chups, golosinas y postres, resulta ser un comportamiento muy revelador, un síntoma claro de una capacidad de autorregulación manifiestamente mejorable.

Del síntoma a la oportunidad

Siendo un problema o un comportamiento indeseado desde el punto de vista del autocontrol, también es una oportunidad de mejorar y entrenar mi autorregulación. Ninguna acción es insignificante como ocasión de entrenamiento.

He dicho que hace poco tiempo fui capaz de mantener un chupa chups en mi boca sin morderlo durante varios minutos, dejando que poco a poco se fuera diluyendo en mi boca. Fue una novedad sentir la  sensación de que se iba haciendo más y más pequeño hasta desaparecer.

En materia de autorregulación, la conciencia del comportamiento es el primer paso, el segundo paso es la intención de crear un nuevo comportamiento que sustituya al indeseado. El tercer paso es aprovechar la primera ocasión que se presente para hacer honor a la intención.

Siguiendo este simple proceso de tres pasos he logrado reaprender la ingesta de chupa chups.

Cada nuevo hábito o comportamiento creado intencionalmente es un pequeño triunfo que fortalecerá la capacidad de autorregulación.

Sexta misión del curso de perseverancia: lentitud deliberada

«La velocidad puede darte un sentimiento de excitación, y hay lugar para ello en la vida y en la música», dice Kliemt. «Pero tienes que dibujar la línea y no siempre hacer uso de la velocidad. Es tonto beber un vaso de vino rápidamente. Y es estúpido interpretar una pieza de Mozart demasiado rápido.

–Carl Honoré, en Elogio de la lentitud: desafíando el culto a la rapidez

Durante siete días vas a ralentizar el ritmo al que haces las cosas. En esta práctica no establecemos disparadores concretos para acciones  particulares, a diferencia de las anteriores. Se trata de que asumas una  actitud general de lentitud, de parsimonia incluso.

Sé lento, sé bello.

Para recordártelo, lleva contigo todo el día una tarjeta con el nombre de la práctica o ponte un anillo o una pulsera que te recuerde ralentizar el ritmo al que haces las cosas.

Este reto te sacará de la zona cómoda

 Esta práctica es especialmente difícil. Te la propongo para mostrar un ejemplo de un principio o intención general en el que tienes que buscar y detectar las ocasiones en tu vida cotidiana para aplicarlo. Podría convertir esta actitud en un conjunto de reglas o intenciones de implementación, pero en esta semana te dejo el trabajo a ti.

En la primera reencarnación, en el curso de atención plena, llevamos a cabo la práctica de conducción minimalista: con plena atención, con cierta parsimonia, sin querer adelantar a nadie, sin apresurarse por arañar unos metros o unos minutos a los otros conductores. Esa práctica te sirvió para conocer los placeres de la lentitud.

Date cuenta de que saborear los momentos puede ser tanto un ejercicio de de atención plena, como uno de voluntad y autorregulación.  Según veremos más adelante, el control de la atención y la perseverancia y la voluntad están inextricablemente unidos. Los tres hábitos que cambiarán nuestras vidas son sinérgicos, se apoyan mutuamente y afectan a casi todas nuestras experiencias vitales.

Durante todo el año 2014 seguiremos entrenando la atención plena y la perseverancia mediante misiones, prácticas y desafíos semanales.

Revisión quinta semana del curso de perseverancia

La perseverancia tiene muchas caras, pero en definitiva se trata de hacer lo que hay que hacer y hacerlo cuanto antes.

Herman

Como es usual, cuando llega el domingo siento deseos de procrastinar y dejar para mañana (el día más ocupado de la semana es mañana, como ya sabes) el trabajo de escribir la revisión de la  práctica semanal de perseverancia.

En los domingos por la tarde la vida parece batirse en retirada, como los supervivientes de un ejército diezmado. Hoy es un día en el que  me encuentro con menos energía y con un ánimo más abismal que de costumbre.

Estoy justificado ante el tribunal de mí mismo para dejar para mañana esta revisión de la práctica semanal. Las racionalizaciones siempre suenan muy convincentes: creemos con más facilidad lo que nos gusta creer. Y nada más placentero que pasar la factura del esfuerzo a tus yoes temporales futuros.

Pero me he pasado mucho tiempo postergando  y poniendo mi vida a la espera. Es hora de remediarlo.  Es hora de practicar la caridad con mi yo del lunes, que de otra manera tendría que cargar con una tarea más. Este artículo me va a llevar bastante más que dos minutos. El entrenamiento semanal de hacer cosas molestas o incómodas que deseo aplazar y que me van a llevar menos de dos minutos me ha permitido ampliar mi zona de tolerancia a la incomodidad. No soy un caballero jedi de la perseverancia. Pero estoy en camino.

Jesús Domínguez en flickr
La espada Jedi es solo para los que lleguen al final del curso de perseverancia

Recuerdo el artículo de Babauta: «La zona de incomodidad, cómo dominar el universo». Yo quiero el superpoder de ser capaz de convivir con la incomodidad.

La regla de los dos minutos

La regla de los dos minutos se justifica en que cuesta menos hacer las cosas en el momento en el que surgen que clasificarlas o dejarlas para más adelante e  introducirlas en nuestro sistema de organización de la acción.

No la aplico si estoy en medio de un pomodoro de trabajo intenso; se trata de que los miles de interrupciones importantes y baladís dejen de estrellarse como meteoritos en la superficie lunar de mi conciencia.

El pomodoro es la esfera protectora que me protege de los impactos internos y externos. Así que si en mi mente surge algún deseo de hacer algo o alguna preocupación que pueda convertirse en acción lo que hago es tomar nota de ella y afrontarla más adelante; con esto evito que siga revoloteando y se convierta en una U.P.A (unidad permanente de atención).

Pero si no estoy en medio de un pomodoro y surge una acción que he de hacer y que no va a llevar mucho tiempo (quizá dos minutos), la hago. La hago sin más. No la apunto, no la programo para otro día, no la dejo merodeando en mi memoria a corto plazo esperando mejor ocasión para ejecutarse.

Ejemplos

  • Acabo de comer, dejo el plato en el fregadero -> Lo lavo
  • Una llamada incómoda que no durará ni dos minutos -> La hago
  • Doce mensajes nuevos en la bandeja de entrada de correo -> no los miro por encima para ver cuál llama mi atención y dejo el resto sin eliminar, clasificar o ejecutar. Al contrario, los leo secuencialmente y aplico la regla de la bandeja de entrada  de correo virginal.
  • Dos minutos de meditación que reafirman mi compromiso diario con la práctica porque hoy no puedo dedicarle más tiempo -> En vez de racionalizar y decirme que algo tan insignificante no puede tener valor, me siento y observo mi respiración durante dos minutos.
  • Alguien escribe un comentario en el blog. Es interesante. Lo leo. Quiero responderlo, pero me entra la desgana, podría comentarlos todos juntos… mañana -> No me va a llevar ni dos minutos, respondo.
  • Etc.

Me gusta esto de entrenarme para ser resolutivo; he sido un especialista en demorarme en tareas que podrían ser ejecutadas de manera más rápida (o en un mejor orden), y quiero romper con eso.

Tremendosky

 

¡Hoy es mañana!, Rocky, ¡Hoy es mañana!

Mañana es siempre el día más ocupado de la semana.

Rocky, abrumado por las dudas, la responsabilidad y el cansancio, dice a  su sparring y entrenador: «mañana, seguiremos mañana.»:

Este es nuestro reflejo habitual ante una situación de presión o cansancio, nuestro modo por defecto. En una situación muy estresante, o cuando nuestras energías están bajas, muchas veces puede ser lo más aconsejable.

Pero sospecho que en la vida cotidiana usamos ese «seguiremos mañana» no como una retirada táctica, para reponer fuerzas, sino como una evasión del esfuerzo de hoy. Nos lo podemos justificar o «vender» como un aplazamiento necesario, pero en lo más profundo sabemos que no es más que una retirada no muy honrosa  del esfuerzo presente.

El hoy, la acumulación de hoys, termina convirtiéndose en nuestro mañana. Y una cosa es cierta, mañana siempre llega.

Un día que no dediquemos a nuestro objetivo o proyecto es un día más que tardaremos en alcanzar la meta. Siempre que dices «mañana» y abandonas, estás alejando el día de llegada, la línea de meta. Entre las personas más eficientes, productivas y exitosas que he conocido siempre he encontrado el sentido de urgencia de actuar en el día y  de no postergar la acción. Esta debería ser nuestra actitud: la actitud de trabajar intensamente en el día en curso a pesar de las dificultades, las desganas o las racionalizaciones.

Nuestro entrenamiento de la fuerza de la voluntad o de nuestra capacidad de autorregulación debería estar también caracterizado por esta orientación al presente, a hacer el esfuerzo en el aquí y en el ahora. Porque nos guste o no el mañana siempre llega y depende de muchos hoys trabajados con dirección e intensidad. Puede que no tengamos un entrenador que nos lo esté continuamente recordando; por eso hemos de ser nuestros propios entrenadores y animadores y gritarnos:

«¡Hoy es mañana!, Rocky, ¡hoy es mañana!»

Podríamos convertirlo en nuestro mantra personal para mantener el esfuerzo en el momento en que estemos tentados a aplazar o postergar el trabajo o el esfuerzo que nos hemos propuesto al comienzo del día.

53 aventureros, 53 psiconautas, 53 buenas razones para emprender un curso de perseverancia

Comenzamos el proyecto colectivo Los tres hábitos que cambiarán tu vida   el 1.1.14. Y seguiremos hasta el 31.12.14.
  • En la primera reencarnación practicamos la atención plena. el estar presente en nuestras propias vidas.
  • En la segunda añadimos la perseverancia, el hacer lo que tenemos que hacer sin importar cómo nos sintamos.
  • En la tercera sumaremos el ejercicio físico, como una forma de estar en el mundo. O alguna otra meta personal de vuestra elección.

5253975736_8563a29037_z

En la cuarta reencarnación del 2014 entrenaremos simultáneamente los tres hábitos que cambiarán nuestras vidas
La aventura acaba de empezar. De hecho, empieza cada día, cada reencarnación, cada instante.
Si conoces a algún psiconauta amigo o conocido que pueda beneficiarse no dudes en reenvíarle el enlace a la página o reenvíarle la carta a suscriptores. Si quieres apuntarte, puedes hacerlo en la pestaña «Curso de perseverancia» del blog.

Los aventureros y sus razones

A  6.5.14, esta es la lista de 53 personas comprometidas públicamente con el curso de perseverancia y aquí están sus razones:
  1. Soru, a la que tambien le hace mucha falta y este año es su año.
  2. Olga, que da gracias por el cambio.
  3. Maruska, porque su vida está estancada y dice llevar años en la casilla de salida.
  4. Herman, porque no se le ocurre un hábito más interesante que el hábito de hacer lo que hay que hacer.
  5. Sandamaya, porque aunque cree que tiene fuerza de voluntad, piensa que nunca está de más mejorar.
  6. Kenpachi, ya que procrastina a menudo.
  7. María del Carmen González, porque tiene la tendencia a abandonar emprendimientos o proyectos cuando se pone difícil el camino.
  8. Sergio G, porque ha pasado mucho tiempo tratando de encontrar libros y prácticas que le permitan crecer. Ha sido revelador el encontrar que no necesitaba más, sino menos.
  9. Fscari, porque está logrando cambios perceptibles en su persona.
  10. Alberto, porque le  gustan los cambios de pequeñas cosas poco a poco, y porque le hago  mucha gracia (!!!)
  11. Joan, porque lo necesita, dice ser el «rey de la procrastinación».
  12. Violeta Pencistora, porque está en una etapa de cambio en su vida profesional y necesita ayuda y herramientas.
  13. Susana, ya que necesita hacer cambios en y cree que este curso le ayudará.
  14. Estersensehac, porque hizo el anterior curso de atención plena  y le sentó muy bien.
  15. Isidro, porque… ¡seguimos adelante!
  16. Marco, porque seguiremos a ver si con perseverancia acabamos todo el curso de todo el año.
  17. Elviraf porque  el balance es muy positivo gracias a la guía del curso anterior.
  18. Vicky Muns, porque en su caso a veces la perseverancia vuela.
  19. Tremendosky, porque está intentando aprender toda esta martingala de la atención plena, la perseverancia, etc., por si pudiera pasarse el resto de su vida reencarnándose (cada tres meses, cada dos horas, en este mismo segundo…).
  20. Antares, porque este hábito es de los más útiles y necesarios para conseguir nuestros propósitos.
  21. Laura Garpri, porque es una magnífica experiencia.
  22. Ccuencawp, por varias razones.
  23. Cavelupum, porque en su anterior “reencarnación” pudo sacar provecho del curso.
  24. Ainhoa, porque le gusta asumir nuevos retos.
  25. Ogulnio, porque perseverar no es ni mucho menos su fuerte.
  26. Maria Antonia, porque libra grandes batallas contra la perseverancia.
  27. Carmenchumaria, porque le falta lo de la perseverancia.
  28. Mabel, porque es muy poco perseverante y espera aprender tanto como en el primer trimestre y hacer que su consciencia este aquí, hoy y ahora más veces.
  29. LuzdeYoga, porque cree que este curso le puede ayudar a ser más constante en sus tareas y también a centrarse  más y conseguir sus objetivos, ya que hay muchas cosas que le llaman la atención y comienza una, luego otra… y luego le cuesta terminar con la primera y así sucesivamente entra en un bucle sin fin…
  30. Gallego, porque le  ha encantado la primera reencarnación, aunque no ha sido todo lo perseverante que hubiera querido, así que esta segunda le viene que ni pintada.
  31. Cereza, porque pide una reencarnación doble de queso y cerveza y porque con el compromiso público espera llegar al postre.
  32. Veronik LoGu, porque el  primer curso le ha ayudado mucho después de pasar por una etapa difícil y quiere  aprender a mantener estos avances que tan bien le han ido.
  33. Somos Reding, porque le gusta eso de “Hacer lo que tenemos que hacer en el momento en que hay que hacerlo, sin importar cómo nos sintamos”.
  34. Cristina, porque… ¡¡¡allá va!!!
  35. KairosFrancisco, porque le vendría bien.
  36. La mujer semilla, ya que quiere hacer las cosas cuando, dónde toca y no posponerlas por mil historias autocreadas y creídas, y porque… ¡¡podemos!! –> Yes, we can!
  37. JotaJ porque lo andado va dando sus frutos y porque integraremos lo aprendido sobre la atención plena con el nuevo hábito y seguiremos desarrollando la plena presencia en nuestras vidas con prácticas adicionales.
  38. Ara Magdaleno, mucho más atenta que antes del curso de atención plena y porque ha disfrutado mucho de la conducción minimalista.
  39. Zelia con Zeta, porque… quiere.
  40. Alsafru, porque los resultados de la primera reencarnación(curso de atención plena) han sido muy satisfactorios.
  41. Meryneit, porque es la parte de Los tres hábitos que cambiarán tu vida que estaba esperando.
  42. Sonia, porque es lo que necesita.
  43. Nora, y que «la perseverancia nos acompañe«.
  44. Balerys, porque las cosas que se empiezan y te van bien hay que acabarlas.
  45. Nooky, porque este proyecto tiene que acabarlo antes de que el proyecto acabe con él.
  46. Jero, porque se ha dado cuenta de que tiene una estrecha relación con la ansiedad.
  47. Roberto Trivinyo: «Porque quiero mejorar, y compartir este viaje personal con todos.».
  48. Luis García: «Por que la única vida que tengo me la quiero gastar bien!»
  49. Hintxu: «Mi motivo: la perseverancia es imprescindible para conseguir cuaquier cosa en la vida que merezca la pena. La felicidad por ejemplo.»
  50. Clementine: «vuelvo al trabajo en breve y esta sensación de plenitud que me invade al vivir en el presente no quiero perderla. A ver si tu curso me ayuda a conservarla y me abre perspectivas nuevas
  51. Edwin BiCHoS Mediavilla, porque es necesario complementar la formación que iniciamos a inicios de este año.
  52. Freden: «porque aprendí mucho con atención plena y estoy llegando aquí, a la perseverancia, lo necesito, tengo tendencia a no terminar muchas cosas que emprendo.»
  53. Homo Minimus, porque es el primero que necesita desarrollar esta habilidad.

 Si me he dejado algún psiconauta fuera de la lista, por favor, inscríbete en la pestaña curso de perseverancia.

Quinta semana del curso de perseverancia: Regla de los dos minutos

Una vez tomada una resolución voy directamente hacia mi objetivo, derribando cuanto me cierra el paso.

~Cardenal Richelieu

La regla de los dos minutos fue enunciada por el gurú de la productividad David Allen: cuando surge una acción en la mente, hay que hacerla inmediatamente, si va a llevar menos de dos minutos.

Resolute

Esta es una versión más inmediata, concreta y operativa del tradicional dicho: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Según David Allen, puede suponer un tremendo aumento de la productividad personal.

Los dos minutos son orientativos. Cualquier regla ha de ser concreta, pero también ha de ser configurable en sus parámetros para adecuarla a las distintas circunstancias. Puede haber contextos en que una interrupción de dos minutos repetida muchas veces sea un Trabajus Interruptus intolerable o puede ocurrir que en vez de esos dos  minutos nos podamos permitir realizar esas acciones si no pasan de cinco o de diez.

Una regla siempre tiene una estructura SI <CONDICIONES> ENTONCES <ACCIONES>.

Es importante que las condiciones queden claramente explicitadas para mover a la acción. La concreción aumenta el compromiso con la regla y la probabilidad de recordarla. Cuanto más concreción, más automatismo y menos fricción emocional.

Esta regla de los dos minutos es un buen ejemplo de “intención de implementación”: no solo defines una intención de meta («ser más resolutivo»), además determinas las condiciones concretas de ejecución para así hacer más probable la acción y el logro de la meta. En el curso de atención plena, usamos intenciones de implementación cuando determinamos disparadores o desencadenantes de la acción deseada.

Con este ejercicio pretendo que desarrolles una actitud más resolutiva, que demores menos las acciones ligeramente incómodas.

 Como bien señala Raúl Hernández, la regla de los dos minutos no es la que yo he enunciado en una versión muy particular mía. Valga su corrección:

El planteamiento de Allen no es exactamente como dices… no es “cuando surja una acción en la mente”. Allen lo que dice es que cuando surja un pensamiento debemos capturarlo inmediatamente y seguir con lo que estuviéramos haciendo. Es después, durante la fase de proceso (cuando repasamos nuestros “inbox” y decidimos qué hacer con cada una de las cosas que hemos volcado allí) cuando aplica la regla de los 2 minutos en el sentido que dice Iván: si vamos a tardar más en clasificarlas que en hacerlas, mejor hacerlas YA.

Revisión cuarta semana del curso de perseverancia

El regalo más precioso que podemos dar a alguien es nuestra atención. ~Thich Nhat Hahn

La reacción en estado puro es la reacción ante las palabras de los demás. Ahora no tengo ganas de escribir este artículo. He aumentado el hiato entre el estímulo y la respuesta. No es fácil. Nada fácil. Nada fácil.

 

La inteligencia de saber escuchar
Esta semana entrenamos la escucha paciente

 

La marca de la madurez es la capacidad de aumentar el espacio entre el estímulo y la respuesta. Pero tengo un compromiso público con los lectores anunciado el 1.1.14. En ese impulso suspendido en el tiempo reside la llave de la libertad. La pereza… la pereza… Gran parte de la fricción diaria surge de las conversaciones con otras personas. Hacer lo que tengo que hacer sin importar cómo me siento. Es sorprendente todo lo que se puede ver si sabes escuchar.

El santo grial de la formación de hábitos

No  puedes  hacer  muchas  obras  de  carpintería  con  tus  manos desnudas;  tampoco  puedes  hacer  muchas  obras  valiosas  en  la vida con tu cerebro desnudo. Necesitas buenas herramientas.

~Homo Minimus, adaptando una frase de Daniel Dennett

Sabes que estoy determinado a difundir a través de este blog las teorías y prácticas más potentes. Y creo que he dado con una. Esta idea puesta en práctica  vale su peso en oro y he decidido compartirla con todos los suscriptores del blog.

En Los tres hábitos que cambiarán tu vida presenté la estructura de la formación de hábitos. A estas alturas la tienes que tener muy clara en tu mente:

Disparador -> Acción -> Recompensa

Si quieres los detalles, puedes releer el libro. Puedes encontrar esta estructura en cualquier libro sobre hábitos y autorregulación y en muchos libros de autoayuda.

Dificultades en la formación de hábitos siguiendo este esquema

Cualquiera que haya intentado formar hábitos conscientemente sabe que no es tan fácil como aparece en los libros y en los blogs y que es muy fácil fracasar. Puede llevarte varios intentos, Dios y ayuda el instalar un buen hábito en tu vida. Las resoluciones de principio de año empiezan con fuerza pero la tumultuosa vida termina echando por tierra nuestras mejores intenciones.

  1. Es difícil determinar un buen disparadero que inicie la acción. Luego no es tan sencillo recordarlo cuando aparece y asociarlo a la conducta que quieres convertir en hábito.
  2. En cuanto a la recompensa, requiere  un esfuerzo consciente  determinar la recompensa más adecuada.  Y muchas pierden su brillo una vez repetidas. Hasta que disfrutamos de un hábito con su mera práctica y se convierte en automático puede pasar mucho tiempo. Si no perseveramos, nuestra determinación se diluirá antes de que hayamos consolidado el hábito.
  3. La dificultad está en encontrar un buen disparadero, uno que se produzca diariamente, y en aplicar una recompensa que no pierda el brillo con el tiempo, que sea fácil de aplicar, no consuma mucha energía mental o necesite preparación y suceda casi inmediatamente después de la acción que queremos convertir en automática.

Mi hack para formar hábitos

En esencia: introduce una acción entre las dos tapas del “bocadillo”  Necesidad – Acción que satisface necesidad. Este es el proceso:

  1. Elige un disparadero, a ser posible físico, que se produzca todos los días invariablemente, que exista mientas estés vivo . Este disparadero es una sensación física unida a una emoción fuerte, generalmente desagradable que necesita ser satisfecha. Ejemplo: sueño, hambre, sentirme sucio
  2. Elige una acción que quieres convertir en hábito y la introduces entre el disparadero y la satisfacción de la necesidad (que genera la recompensa).
  3. Determina que solo satisfaceras la necesidad unida a la sensación desagradable del disparadero si cumples la acción.

Lo mostraré con un ejemplo:

  1. Disparadero: por la mañana me siento somnoliento, poco limpio, entumecido. Esta es la señal que iniciará la acción.
  2. La acción que quiero convertir en automática es meditar al menos diez minutos todos los días. Medito diez minutos.
  3. Recompensa: Después de ducharme me siento limpio, fresco, despierto y con energía. Esta sensación  se asociará poco a poco con la meditación y constituirá su recompensa. La ducha quedará inextricablemente unida a la meditación. me ducharé solo si antes he meditado diez minutos. Si no medito diez minutos esa mañana, no me ducho. Y soy implacable en seguir esta regla.

Es importante asociar  inequívocamente meditar diez minutos con ducharse y sentirse limpio y fresco. Si no medito, no me ducho. Es importante que la  inacción tenga un pequeño “castigo”.

El disparadero (soñoliento y sensación de suciedad)  y la recompensa (ducha, limpieza, frescura) forman parte ya de mi rutina habitual diaria. No tengo  que preocuparme de diseñar y recordar disparaderos y recompensas y memorizar asociaciones disparadero-acción.

Estoy introduciendo la acción que quiero  convertir en hábito entre dos sucesos que ya ocurren diariamente.

Si un día no medito por las razones que sean, incluso porque no me apetece, no pasa nada. Pero si me privo de la ducha, tendré una sensación de pérdida: no me voy a sentir fresco, limpio y despejado por no tener la ducha. Echaré de menos la recompensa.

El “castigo” por no cumplir el hábito (meditar diez minutos)  consiste en la retirada de la recompensa. No se siente  tanto como un castigo como una pérdida de una oportunidad de placer (la ducha).

No hay tantos disparaderos diarios que vayan seguidos invariablemente de una recompensa. Está el hambre -> comida (3 veces al día al menos), sueño->irse a dormir , ganas de conexión social –> twitter, Facebook. Tendrás que observar la estructura de tu día y los disparaderos que más sobresalgan.

Es importante cumplir escrupulosamente la regla. Si no piensas en ella la lucha por motivarte para construir el hábito desaparece. Puedes liberar energía mental para otros asuntos más interesantes.

Con el tiempo, tendrás una segunda fuente de recompensa: la satisfacción, calma y equilibrio que genera la meditación diaria. Pero percibir la  conexión entre meditación y bienestar emocional llevará tiempo. Si tu hábito está bien elegido, añade valor y es funcional, obtendrás recompensas intrínsecas adicionales derivadas de la simple práctica del hábito.

Aplicaciones

En los últimos meses he introducido este hack o truco de autorregulación para consolidar varios hábitos que siempre se me han resistido o que he cumplido de manera irregular.

Los resultados han sido asombrosos. Casi sin excepción he cumplido simultáneamente todos estos hábitos durante varias semanas.  Y la sensación de esfuerzo ha sido mínima.

  • Soñolencia, suciedad -> Meditación 10 minutos -> Ducha
  • Hambre a mediodía (martes y viernes) -> Gimnasio al menos 25 minutos -> Comida
  • Ganas de descansar y conexión social – > Escribir al menos 25 minutos en el blog -> Entrar un rato a twitter y leer comentarios blog.
  • Hambre  al final del día -> 10.000 pasos diarios -> Cena

Me he quedado sin comer varios días y en ocasiones he tenido que salir a andar a horas avanzadas solo para poder probar un bocado y no irme a la cama con el estómago vacío. Pero ha sido soportable y un interesante experimento de autorregulación.

El reto

La próxima semana voy a proponer la práctica de la meditación formal para reforzar nuestros hábitos de atención plena y las mini-meditaciones que practicamos en la primera reencarnación.

 ¿Crees que podrías darle una oportunidad a  este hack de formación  y consolidación de hábitos?

Cuarta misión del curso de perseverancia: sé paciente en las conversaciones

Escoge una conversación diaria o una persona con la que vas a ser deliberadamente paciente todos los días de la semana.

Podrías practicar una escucha más activa, una conversación más calmada y poner mucho cuidado en nunca interrumpir y permitir que la otra persona tenga más tiempo para expresarse y encontrar las palabras.

Live Strong

Presta mucha atención al lenguaje no verbal y pon el foco en la otra persona y sus pensamientos y menos en lo que vas a decir o en tu réplica. Si te aburres, porque ya crees que sabes lo que va a decir, crea una historia visual con lo que te cuenta la otra persona y añade sabores, colores, movimientos, olores, a esa historia que dibujas en tu imaginación.

En otra variante de esta práctica prestas atención a la persona que tienes delante y simultáneamente a tu respiración, al menos un par de veces durante la conversación.

Antes de responder a una pregunta del interlocutor, puedes dejar pasar el tiempo de una inspiración y expiración. Así no te precipitarás y tendrás oportunidad de salir del modo automático en la comunicación.

En definitiva, experimenta, improvisa, juega.

Esta misión podría considerarse tanto una práctica de atención plena como de fuerza de voluntad y autorregulación.

Cómo recordarlo: disparador

Ponte una pulsera o una goma elástica o goma del pelo en la muñeca derecha (o en la izquierda, si eres zurdo).

Cuando cumplas la misión diaria de mantener una conversación plenamente presente y seas consciente en tres  ocasiones durante la la charla de tu respiración y simultáneamente de las palabras de tu interlocutor, cambias la pulsera o la cinta a la mano izquierda (o derecha).

Este recordatorio es aplicable para casi todas las misiones semanales.

Date cuenta también de que he dicho que la misión está cumplida con hacerlo una sola vez al día. Este es mi criterio de mínimos, el hecho observable fácilmente alcanzable; obviamente, puedes hacerlo cuantas veces quieras al día. Igual hasta te vuelves adicto.

Anuncio (con efecto cliffhanger)

Esta proxima semana, compartiré con los suscriptores del blog  en mi carta semanal lo que creo que es el Santo Grial de la formación de hábitos, el bálsamo de Fierabrás, la bala de plata del automatismo en la acción, la panacea a todos los problemas de autorregulación.

Será mi obsequio a los lectores y mi forma de celebrar la primavera.

(Efecto cliffhanger)

Revisión tercera misión del curso de perseverancia

La misión de esta semana me ha resultado inesperadamente fácil. He recordado todos los días dejar impoluto y ordenado el espacio elegido: el cuarto de baño. He sido un fantasma bueno.


Celebration of Light 2010: Spain - Hell & Heaven

¡Bien por mí! (-> Aplicando mi política motivacional S.E.C).-

Recompensas incorporadas en la acción y recompensas resultado de la acción

Cómo me gusta esta misión. Últimamente tengo el propósito de poner orden en mi casa y esto me anima a seguir con este propósito. Adelante.

~Marco

Este es el tipo de misiones o acciones que tienen una recompensa incorporada en su acción o al menos muy cercana a su compleción. Me propuse ser muy cuidadoso y dejar todo muy limpio y ordenado a mi paso (-> acción) ; me di cuenta –inesperadamente– de que el actor de ir limpiando y dejando todo tal o como me lo encontré –o mejor– me hacía sentir bien. Además, se convertía en una mini-meditación adicional a las ya planteadas en el curso de atención plena en nuestra primera reencarnación.

La misión de esta semana me ha resultado relativamente fácil para mí. Me considero ordenada, el orden es mi aliado, como dice Herman, el orden me produce bienestar, paz y sensación de control, también me ayuda a mantener el orden tener pocas cosas y prácticas.

~Vicky Muns

Cuando salía del cuarto de baño y contemplaba el orden y limpieza me sentía muy a gusto, experimentaba una sensación de control y compleción (-> Recompensa), aunque fuera en un área limitada de mi vida . Es probable que en el futuro me vuelva más cuidadoso por querer volver a sentirme así de bien.

No voy a imponerme una nueva rutina, mini-meditación o  hábito, porque ya estoy inmerso en muchos proyectos y tengo multitud de objetivos. Sin embargo, es probable que algo de lo practicado esta semana deje huella y yo empiece a dejar menos huellas en los espacios que habito o por los que paso.

El poso de la práctica: las conexiones.

Estas prácticas, misiones y retos que vamos completando en estos meses empiezan a dejar poso.

Poso del café. Mojón

También me doy cuenta de que todo está conectado o puede estar conectado con todo (-> principio metafísico) . Los vínculos entre la atención plena y la autorregulación, la fuerza de voluntad y la perseverancia se me hacen más evidentes.

Por ejemplo, ser más consciente de las actividades, el vivir no solo en la meta y el futuro, sino también simultáneamente en el proceso y en el presente (modo de conciencia dual), me hace disfrutar más de las «insignificancia» de lo cotidiano: ya sabemos que en los «minutos de la basura» se esconden muchas joyas.

Mucho de lo que hago son medios para fines, pero prestando atención a los medios los convierto también en satisfacciones, no solo en instrumentos para fines ulteriores.

Todas las prácticas de nuestro curso de atención plena han sido misiones o incursiones en territorios inexplorados y ejercicios de voluntad. Prestar atención es un esfuerzo que practicado regularmente fortalece el músculo de la voluntad.

Levantar pesas regularmente en el gimnasio de lo cotidiano

Durante esta semana he sido consciente de mis impulsos evitativos: una toalla mojada que puede esperar a que la ponga a secar, o un lavabo con pelos que puedo limpiar más tarde.

En el fondo todo o casi todo puede esperar (algunos, de hecho, ponemos nuestra vida a la espera, mientras encontramos el mejor momento de empezar a vivir). El problema es que una tarea que queda pendiente, a la espera, es una U.P.A (unidad de atención permanente en la memoria) que mariposea en mi conciencia y me hace sentir mal.

Me he dado cuenta de que limpiar los espacios en el momento en que los ensucio u ordenar los objetos justo después de usarlos me hace mucho más resolutivo. Es un excelente entrenamiento para una de mis reglas de productividad: la regla de los dos minutos de David Allen. También me sirve como un paso de bebé en la batalla contra el monstruo de la procrastinación.

Siento que esta misión se expande o extrapola con facilidad a otros espacios, como la cocina (después de usar un plato lo lavo, evitando que se acumulen) o a otras áreas vitales (en cuanto llega un correo lo gestiono y elimino y evito que siga merodeando en el buzón de entrada).

Agradecimiento: a todos los que seguís el curso basado en Los tres hábitos que cambiarán tu vida y a los que vais a seguirlo o lo hicistéis en el pasado: GRACIAS.

La zona de incomodidad: cómo dominar el Universo (por Leo Babauta)

El siguiente artículo de Leo Babauta habla sobre un superpoder personal que estamos entrenando en nuestro curso de perseverancia: la capacidad de experimentar y abrazar  la incomodidad en el presente para obtener beneficios y alcanzar metas en el futuro.

La psicología popular te habla de amar lo que haces, disfrutar del proceso y  sentirte muy motivado y a gusto en el camino. Esto solo es una parte de la verdad. La otra parte es que lo excelso es tan difícil como raro y que hay muchas actividades valiosas en la vida que no llevan consigo la satisfacción inmediata. Aprender a tolerar e incluso a abrazar la incomodidad es la clave de la formación de un carácter perseverante.

Si quieres retos y misiones que entrenen tu capacidad de soportar la incomodidad, suscríbete a este blog y recibirás artículos y libros que te ayuden a forjar tu carácter.

La zona de incomodidad: cómo dominar el Universo (por Leo Babauta)

[Esta es la traducción al español de un artículo de Leo Babauta aparecido en su blog Zen Habits. ]

La única cosa que no puedo soportar es la incomodidad –Gloria Steinem

De todas las habilidades que he aprendido en los últimos siete años de cambios en mi vida, hay una que sobresale:

Aprender a sentirme confortable con la incomodidad.

Si aprendes esta habilidad, puedes dominar casi cualquier cosa. Puedes vencer a la procrastinación, empezar a hacer ejercicio,  mantener una dieta más saludable, aprender un nuevo idioma, afrontar los desafíos y situaciones físicamente exigentes, explorar nuevas cosas, hablar delante del público, dejar a un lado todo lo que sabes y convertirte en un minimalista.

Y esto es solo el principio.

Desafortunadamente, mucha gente evita la incomodidad. Quiero decir que realmente lo evitan—al primer síntoma de él, corren en la otra dirección tan rápido como pueden. Este es quizá el factor limitante más grande para muchas personas, y es por eso por lo que no pueden cambiar sus hábitos.

Piensa sobre esto: mucha gente no come verduras porque no les gusta su sabor. No estamos hablando de dolor intenso aquí, no es una tortura de Guantánamo, sino un sabor al que simplemente no estás acostumbrado. Y por eso comen lo que ya les gusta, los fritos y los dulces y carnes y quesos y cosas saladas y un montón de harina procesada.

El simple acto de aprender a habituarse a algo que sabe diferente –no tan difícil en el gran esquema de la vida—vuelve a la gente insana, a veces con sobrepeso. Lo sé porque yo estuve ahí muchos años. Me volví gordo y sedentario, fumador y con un montón de deudas, con muchos trastos y procrastinación, porque no me gustaban las cosas que me hacían sentir incómodo. Y por eso creé una vida que era profundamente incómoda como resultado.

Lo bonito es: aprendí que un poco de incomodidad no es una cosa mala. De hecho, puede ser algo que con un poco de entrenamiento la disfrutes. Cuando aprendí esto, pude cambiar todo y soy todavía bastante bueno haciendo cambios a causa de esta habilidad.

Domina tu miedo a la incomodidad  y puedes dominar el universo.

Evitación de la incomodidad

Cuando la gente está estresada, a menudo se vuelven hacia los cigarros, la comida, las compras, el alcohol, las drogas… Cualquier cosa para librarse de la incomodidad de lo que les está estresando. Y sin embargo, si echas una mirada atenta al estrés, verás que es un miedo infundado lo que lo causa (a menudo el miedo a que no seamos lo suficientemente buenos), y si lo examinamos a la luz del día empezará a desvanecerse.

Cuando la gente comienza a hacer ejercicio después de haber sido sedentarios, se sienten incómodos. ¡Es duro! Te puede dejar dolorido. No es tan fácil como no hacer ejercicio. No es algo que estén habituados a hacer y tienen miedo de hacerlo mal o parecer tontos. Y por eso lo dejas después de poco tiempo, porque es incómodo, cuando realmente no es tan horrible sentirse incómodo por un rato. No estamos hablando de dolor insoportable, simplemente de incomodidad.

Cuando la gente comienza una dieta más saludable a menudo no les gusta –comer verduras  y avellanas  y semillas de lino  y frutas y tofú o tempeh o judías negras no es tan excitante como comer fritos, grasas, salados o dulces. Es una forma de incomodidad cambiar tus papilas gustativas, pero la verdad es que ocurre con facilidad si soportas un poco de incomodidad.

La incomodidad no está mal. Es solo algo a lo que no estamos acostumbrados. Y por eso la evitamos, pero al coste no de ser capaces de cambiar las cosas, no estar sanos, no estar abiertos a la aventura y el caos de la vida en toda su pureza.

Dominando la incomodidad

La manera de dominar la incomodidad es llevarla con comodidad. Puede sonar contradictorio, pero no lo es. Si tienes miedo de la incomodidad e intentas vencerla con una actividad muy exigente, probablemente te rendirás y fracasarás y volverás a tu comodidad. Así que hazlo en pequeñas dosis.

  1. Escoge algo que no sea difícil. Por ejemplo, la meditación. No es tan difícil: simplemente siéntate y presta atención a tu cuerpo y respiración en el momento presente. No tienes que vaciar la mente (solo advierte tus pensamientos), no tienes que entonar cantos extraños, simplemente te sientas y prestas atención. Si no te gusta la meditación, prueba una comida saludable nueva, como el kale o almendras o quinoa. O un ejercicio fácil si eres sedentario, como andar o correr.
  2. Haz solo un poco. No tienes que empezar haciendo 30 minutos de algo que no estás acostumbrado a hacer. Solo un par de minutos. Solo empieza.
  3. Sal de tu zona de confort, un poco. Mi amiga y abadesa Zen Susan O’connell tiene una instrucción favorita de meditación que puedes usar realmente para cualquier actividad: cuando estás meditando y siente el impulso de levantarte, no lo hagas; cuando sientas el impulso de levantarte una segunda vez, no lo hagas; y cuando sientas el impulso de levantarte una tercera vez, entonces levántate. Así que sigues sentado atravesando el impulso, la incomodidad, dos veces antes de ceder a la tercera. Es un bonito equilibrio, ya que estás saliendo de tu zona de confort un poco. Puedes hacer esto con el ejercicio y con muchas otras actividades –empuja un poco.
  4. Observa la incomodidad. Mírate a ti mismo según te vas sintiendo un  poco incómodo: ¿estás empezándote a quejar (internamente)? ¿Estás buscando maneras de evitarlo? ¿Hacia dónde miras? ¿Qué pasaría si sigues con ello y no haces nada?
  5. Sonríe. Este no es un consejo trivial. Si puedes sonreír sin sentirte incómodo, puedes aprender a estar contento con la incomodidad con la práctica. Cuando hice el Goruck Challenge en 2011, fueron 13 hora de incomodidad –tobillos ensangrentados, arena en mis zapatillas mientras andaba y corría con más de 60 libras en mi espalda, acarreando a compañeros de equipo y troncos, haciendo flexiones y  paso del cangrejo  y otros ejercicios, necesitando ir al baño y estando hambriento y helado. Y sin embargo, puse en práctica algo simple: intenté mantener la sonrisa a través de toda esta incomodidad. Es una práctica importante.

Repite esta práctica diariamente. Será extraño, quizá difícil al principio, pero pronto tu zona de confort se expandirá. Si practicas lo suficiente, con distintas actividades, tu zona de confort se expandirá para incluir la incomodidad. Y entonces puedes dominar el universo.

Lo que puedes dominar ahora

Si domina la incomodidad, ¿qué puedes dominar entonces? Casi cualquier cosa.

  1. Procrastinación. Procrastinamos para evitar algo que no es cómodo, pero si aprendes a estar con la tarea, incluso si no es confortable. La incomodidad no es mala. Aquellos de vosotros que estáis atravesando el Módulo de procastinación en mi Sea Change Program estáis aprendiendo sobre el tratar con la incomodidad de continuar con tu tarea importante.
  2. Ejercicio. Evitamos el ejercicio porque no es cómodo, pero si expandimos la zona cómoda un poco cada vez, podemos conseguir que el ejercicio sea cómodo después de repetir un poco.
  3. Escribir. Si quieres escribir pero siempre parece que estás posponiéndolo, eso es porque escribir es a menudo difícil o menos cómodo que mirar el correo electrónico o las redes sociales (por ejemplo). Mantente con la incomodidad y escribirás más que nunca.
  4. Comer sanamente. Es sorprendente cuánto pueden cambiar tus papilas gustativas a lo largo del tiempo, si gradualmente nos acostumbramos a comidas más sanas. Eso significa pasar por cortos periodos de incomodidad, pero no es tan malo en pequeñas dosis.
  5. Meditación. Evitamos la incomodidad de sentarnos y no hacer nada, de enfocarnos en el presente. Pero no es tan difícil, sólo un poco incómodo.
  6. Levantarse temprano. Levantarse temprano significa estar un poco cansado por un rato, pero no es una cosa horrible. Lee más sobre levantarse temprano.
  7. Aprender una lengua/instrumento. ¿Quieres aprender algo nuevo? Eso significa, por definición, hacer algo a lo que no estás acostumbrado, y por eso a menudo lo dejamos antes de dominar esta nueva habilidad, simplemente porque (lo has adivinado) nos hace sentir incómodos. Mantente con la incomodidad, y en no mucho disfrutarás aprendiendo esta nueva habilidad.
  8. Trastos. Los trastos son otra forma de procrastinación. No quitas las cosas de en medio o dejas que se acumule una pila de cosas que no necesitas, porque no es cómodo ocuparse  ahora mismo (comparado con, digamos, navegar en Internet o ver TV). Pero ocuparte con algo justo ahora no es difícil una vez que pasa la incomodidad.
  9. Leer novelas. Tendemos a evitar el sentarnos con un libro porque nos atrae algo más cómodo (de nuevo, navegar por Internet). Si nos podemos sentar con el libro y un poco de incomodidad, podemos leer más.
  10. Bandeja de entrada vacía. Otra forma de procrastinación: llegan algunos correos, quizá los miras, pero pospones ocuparte de ellos justo ahora porque es más fácil no hacerlo.
  11. Deuda. Hay una serie de cosas de las que nos tenemos que ocupar que son incómodas: hacer un listado de deudas y facturas, hacer un presupuesto sencillo, hacer cosas que son gratis en vez de comprar, etc. Pero me libré de las deudas finalmente afrontando todas estas cosas y fue maravilloso.
  12. Nuevas aventuras. Mucha gente se queda en lugares en los que se siente cómodo, lo que significa perderse experiencias nuevas que podrían ser un poco incómodas. Incluso cuando viajan,  mucha gente se ciñe a las vistas turísticas y la comida a la que están acostumbrados, en vez de encontrar algo extraño pero más auténtico en una tierra nueva. Evitamos conocer a gente nueva, hablar delante de todos, renunciar a los que sabemos, estar abierto a cosas nuevas… para evitar la incomodidad.

Y esto es solo el principio. Dentro de cada una de esas áreas hay muchas cosas en las que puedes trabajar en los próximos años ahora que ya no tienes miedo de la incomodidad y que hay muchas otras áreas de exploración abiertas para ti. La incomodidad puede ser la llave gozosa que te abra todas las puertas.

La incomodidad es gran parte de mi plan maestro. –Jonathan Lethem

Cómo doblar el número de visitas a tu blog en menos de 3 meses

Algoritmo
Escoge 3 de las 10 sugerencias de abajo y ponlas en práctica en un mes
Ejecuta la primera
Ejecuta la segunda
Ejecuta la tercera
Tu audiencia se doblará en menos de 3 meses
Si no ocurre lo anterior, anuncia tu ejecución inminente.

5431359510_69222b7960_z
https://flic.kr/p/9gX8Xu . Do I have your attention?

Menú

1. Pide a todos tus lectores que recomienden tu blog a una persona que crea que pueda beneficiarse.
2. Escribe diez artículos invitados en diez blogs de temática afín o remotamente afín.
3. Escribe un folleto prometiendo el oro y el moro , como  Los tres hábitos que cambiarán tu vida, y regálalo a cualquiera que se suscriba.
4. Escribe diez artículos rompedores. Escribe sobre un tema distinto o con un estilo poco habitual en ti.
5. Piensa en las tres ideas más importantes en el área de tu expertismo y compártelas gratuitamente con todo el mundo en tu blog. Estas ideas han de ser tan buenas que te resulte difícil compartirlas gratuitamente.
6. Sigue a 1000 personas en twitter. Luego las dejas de seguir. Un porcentaje de ellas te habrán seguido a ti por reciprocidad. No se darán cuenta cuando tú dejes de seguirlas.
7. Crea un proyecto participativo con tus lectores del blog.
8. Escribe y publica un artículo todos los días durante un mes.
9. Crea un grupo en tu ciudad a través de meetup (solo para ciudades grandes) y convoca reuniones para presentar o exponer al publico interesado tus ideas. Aporta todo el valor que puedas y sé sumamente generoso con tu tiempo y conocimientos.
10. Entrevista a 10 blogueros de éxito y pídeles ideas para doblar/robar la audiencia. Luego pon en práctica 10 de esas ideas en menos de un mes.

40647618_da6ffe1410_z
https://flic.kr/p/4Ak81    En el amor y en la guarra todo está permitido

Hasta aquí las ideas convencionales. Ahora 23 ideas menos trilladas. De estas elige un mínimo de 10 y aplícalas al albur de tus vientos emocionales.

Menú gourmet

11. En tus artículos, venga al caso o no, añade una fotografía de una parte de tu cuerpo desnuda. Empieza por una oreja. A partir de ahí in crescendo hasta donde te atrevas. Más partes del cuerpo, más visitas. Inspirado por Juan, de aprenvida, que tiene la costumbre de fotografíar partes de su cuerpo y de mujeres en edad de merecer.

12. Busca dos blogueros de tu entorno que te caigan mal e inicia una guerra incendiaria contra ellos mediante artículos en tu blog y mediante comentarios irónicos o punzantes en sus blogs. Si es necesario, invéntate afrentas y pon palabras falsas en sus labios o en su pluma.

3217841103_ed4539a4d8_z
https://flic.kr/p/5Umh42  Los dos blogueros de éxito

13. Busca a todos los blogueros de tu campo. Envíales un ramo de flores. Entabla una bonita relación de amistad, sin excluir que pueda surgir el amor.

14. Crea un podcast donde hables sobre lo divino y lo humano. A ser posible con otro bloguero más loco que tú o más listo o ambas cosas. Yo he elegido a @Entusiasmadocom de entusiasmado.com y hemos creado satoritime.com

15. Pide a tus seguidores que dejen de seguirte si no te puntúan entre 8 y 10 puntos en una escala de 1 a 10 de calidad bloguera. O si solo te siguen por costumbre, pero ya has dejado de aportarles valor y te repites más que el ajo. Yo pedí a mis lectores que se dieran de baja de mi blog: se volvieron más fieles y mis visitas crecieron como la espuma.

16. Lee o relee los 10 libros principales sobre tu temática. Escribe y publica reseñas sobre todos y cada uno de esos libros.

17. En twitter, dedica una tarde a la semana a un consultorio sentimental para tus seguidorAs.

18. Di que eres experto de algo que no eres. Fake it until you make it.

19. Inicia un viaje por el mundo y ve contando tus experiencias. Hazlo de forma muy vívida. Cuenta tus aventuras. Luego confiesa que todo fue un montaje, que nunca saliste de Albacete.

989584269_9d37f786e3_z
https://flic.kr/p/2vrSVK Quien dice de Albacete, dice de Cáceres.

20. Haz uso de la variabilidad con tus lectores. Por ejemplo, no publicas nada durante tres semanas, y durante las tres semanas siguientes les bombardeas a artículos, algunos días varias veces.

21. Crea una lista de preguntas más comunes en tu blog. Lo importante es que no sean comunes.

22. Invéntate testimonios de lectores que alaban tus servicios, conocimiento, personalidad, bonhomía, etc.

23. Discrepa o insulta a cualquier lector que haga un comentario impar en tu blog. A los comentaristas pares les tratarás con sumo respeto.

24. Acude a los blogs afines y haz un montón de comentarios laudatorios-misteriosos-apocalípticos durante un mes. Intenta añadir valor y que la gente desee saber quién eres y visite tu blog.

25. Haz artículos que sean listas de 3, 33, 333 cosas. Los de 333 muy de cuando en cuando.

26. Muéstrate como un personaje cercano, tierno, cariñoso.

27. Muéstrate como un personaje lejano, que habla desde una olímpica distancia. Saca al cerdo narcisista que llevas dentro y atibórralo de pienso.

5162524714_fdf510b4d1_b
https://flic.kr/p/8SchJN     ¿Os gustan mis calcetines?

28. Sacrifica a un carnero virtual en el fuego de tu ira para ofrendar a las diosas. Suplica que doblen tu número de visitantes.

29. Ten un romance con una bloguera/o de éxito. Difunde tus hazañas en las redes sociales.

30. Vive por y para tu blog. Deja tu trabajo, deja a tu marido, deja a tus hijos, déjate  de excusas.

31. Olvídate de las estadísticas durante 3 meses y escribe con el corazón en la mano.

32. Da todos los días un paso virtual en la dirección correcta. Un paso sobre las brasas.

33. Cambia la temática de tu blog, escribe sobre algo que de verdad conecte con el centro capital de ti mismo;  los lectores brotarán como un maná digital de debajo de las piedras.

1525791545_cb47bb4c7b_z
https://www.flickr.com/photos/laughingsquid/1525791545 Espero que los platos sean de vuestro agrado

 

Tercera misión del curso de perseverancia: no dejes huella

Elige una habitación de tu casa; podría ser tu dormitorio o la cocina o un baño. Durante una semana vas a poner tanto cuidado que cuando abandones el espacio será como si nadie hubiera estado. Vas a ser tan sumamente cuidadoso que va a parecer que eres un fantasma, un ectoplasma, una presencia silenciosa que no toca o modifica los espacios donde habita.

https://flic.kr/p/9N8QRq
https://flic.kr/p/9N8QRq

Cuando abandones la estancia nadie sabrá que pasaste por allí, excepto, quizá, por el orden y el olor a limpieza.

Revisión segunda misión del curso de perseverancia

/ Aceptando el reto de la puntualidad a \
\ las 19:36 h /
—————————————
\ ^__^
\ (oo)\_______
(__)\ )\/\
||—-w |
|| ||

~Inclusa

La segunda misión del curso de perseverancia ha sido relativamente fácil para mí. Soy generalmente puntual, aunque tengo tendencia a salir en el último momento posible para llegar a la hora acordada. Si hay algún imprevisto por el camino, atasco en la carretera, retraso de autobús, etc., puedo retrasarme algunos minutos y eso me genera una cierta tensión.

Lo más fácil es salir con un cierto margen de seguridad para estar en la cita un poco antes. El tiempo antes de la cita o entrevista se puede dedicar a relajarse o a movilizar en la memoria toda la información relevante.

La puntualidad genera ante los demás –y también ante uno mismo– una imagen de persona que cumple sus compromisos y que es concienzuda y previsible. Si estás en el ámbito profesional esta imagen es un poderoso activo. Pero el efecto más importante es el efecto que genera en tu autoimagen: alguien que cumple lo que dice, que es capaz de empeñar su palabra, que está bien organizado y que controla su acción y su tiempo. Solo por esto ya merecería la pena ser puntual.

Hacer un esfuerzo consciente por puntual –si no lo eres todavía o no lo has convertido en un hábito– es una excelente entrenamiento para la autorregulación y el autocontrol. Has de observar tu comportamiento, los obstáculos que se interponen en tu camino hacia la puntualidad, definir planes de antemano para evitar la impuntualidad y reforzar periódicamente la intención.

la hora sin demora

¿Qué he aprendido o re-aprendido esta semana sobre autorregulación?

1. La gente, al menos en hispanoamérica y en España, no suele ser muy puntual. En Perú hace 7 años el gobierno promovió una campaña por la puntualidad llamada «La hora sin demora». En una de las presentaciones oficiales de esta campaña el representante del gobierno… llegó tarde.

Suelo ser bastante puntual y tiendo a llegar casi siempre antes de la hora, no me preguntéis por qué, creo que es una manía. He observado la puntualidad de los demás a lo largo de la semana y cuál ha sido mi sorpresa de que sólo una persona de 6 ha sido puntual…más que yo incluso..:-)
~Sandamaya

2. Es importante saber por qué haces las cosas, cuáles son tus motivos para hacerlas. Es el famoso «Si sabes el porqué, encontrás el cómo». A diferencia de las prácticas de atención plena que propuse en el primer trimestre, las misiones o desafíos de esta reencarnación no tienen que convertirse necesariamente en hábitos (la puntualidad sí que sería un buen hábito, pero el quedarse mirando al plato antes de empezar a comer dos minutos no).

El propósito de las misiones es fortalecer el músculo de la voluntad poco a poco con misiones de dificultad ascendente. Ten en cuenta, durante el resto de esta reencarnación que los esfuerzos semanales van a tonificar tu capacidad de autorregulación y en ocasiones van a profundizar atención plena o se van a valer de las habilidades de atención plena que ya dispones.

3.  Es importante establecer recordatorios o señales que nos recuerdan las intenciones. Estas pueden adoptar muchas formas: el diario de bitácora o comentar en el blog es una manera. Esta semana yo he llevado conmigo una goma elástica en mi muñeca izquierda y cuando durante el día he sido puntual una vez la he pasado a la muñeca derecha.

4.  Hay que tener planes de contingencias para poner en práctica las intenciones o para lograr las metas que te has propuesto; quiero decir: no basta con marcarse una meta u objetivo o decir «voy a hacer X», es importante también definir a priori cómo vas a hacerlo, estas son las intenciones de implementación, una técnica fundamental de la capacidad de autorregulación.

No te limites a decir «voy a ser puntual», además crea un plan de contingencia  o alguna regla sencilla que te diga cómo ser puntual, por ejemplo:   «30 minutos antes de la reunión (señal temporal que puedes establecer con una alarma), recogeré mis cosas y saldré por la puerta (acción que facilitará que cumplas tu meta última de ser puntual)».

5.  En el test de perseverancia que proporcioné en la carta a suscriptores mi puntuación fue de 1,83 sobre 5. Tengo un largo, muy largo camino por delante.

Aerodinámica existencial

He definido el minimalismo existencial como una aerodinámica de la acción en la que pretendo reducir la fricción cotidiana.  En este blog proporciono las herramientas.

Uno de los beneficios que estoy obteniendo del entrenamiento en  los cursos  de atención plena y  de  autorregulación y perseverancia es la toma de conciencia de mis emociones y el control de mis reacciones en tiempo real.

En los últimos días me he sorprendido gratamente por haber controlado reacciones habituales que en otras ocasiones me habrían alterado, metido en discusiones o desvíado de mi camino y mis metas. Tres muestras:

Camarero en un bar

11:11 El camarero se demora en atenderme cuando no hay nadie más en el bar. Me sirve y ni siquiera me mira a los ojos.

Antes:

-> Sensación difusa de fastidio-> Rumia mental «este tío es antipático», «no sabe hacer su trabajo», «que se dedique a otra cosa si no es capaz de hacer sentir bien a un cliente», «no me gusta su calva», etc. -> esperando a nuevas señales de indolencia o de falta de atención -> con nuevas señales o sin ellas le digo: «No veo nadie en el bar. Llevaba cinco minutos esperando. Lo menos que puede decirme es que ahora viene. No sé por qué contratan a gente como usted», etc. -> sensación de victoria. Le he puesto en su lugar -> Me he alterado y no me concentro en el informe.

2374030181_41c90805d8_z
https://flic.kr/p/4BMwsR

Hoy :

-> Sensación difusa de fastidio -> conciencia de la sensación, siento acelerarse la respiración cuando empiezo a rumiar, me concentro en mi respiración acelerada, dejo que mis emociones y pensamientos estén, los observo con curiosidad de entomólogo.

-> Pausa -> me calmo, la emoción sigue ahí, pero aparecen otros pensamientos: «decirle lo que pienso de él solo va a aumentar mi fastidio», «ELIGE BIEN TUS BATALLAS» (mantra de control), tengo que concentrarme en preparar el informe -> Tomo la coca cola, hago mi trabajo. Cuando he acabado, limpio la mesa, llevo mi vaso a la barra, le miro a los ojos y le pido la cuenta, le doy las gracias y me voy a paso lento aprovechando para hacer una pequeña meditación andando y hacerme consciente de las plantas de mis pies.

Empleado público en el gimnasio municipal

13:42 Voy a hacer algo de ejercicio. El tipo de la recepción (dumbworker) al que tengo que presentarle la tarjeta  está consultando su smartphone.

Antes:

-> Pienso: «verás como no levanta la mirada» -> me pongo a un metro de él. Le miro impasible. Sigue consultando su teléfono. Sigo parado impasible -> me exaspero,  me siento despreciado, «funcionario indolente, vago, maleducado» -> la vena palpita en mi sien
-> Digo: «No sé a qué esperan a poner tornos automáticos para que a tipos como usted pasen a la cola del paro y sigan siendo tan inútiles como siempre pero al menos no les tenga que ver la cara» -> Disputa verbal -> Posible escalada -> Le pido su nombre y le digo que voy a hablar con su jefe y presentar una queja formal.

Hoy:

-> Pienso: «verás como no levanta la mirada» -> me pongo a un metro de él. Le miro impasible. Sigue consultando su teléfono. Sigo parado impasible -> me exaspero, me siento despreciado, «funcionario indolente, vago, maleducado» -> la vena palpita en mi sien

-> Observo el pálpito en mi sien y la respiración acelerada -> Tomo nota de mis pensamientos que pasan del empleado público indolente a la ineficiencia del estado y a su coacción organizada.

-> Pausa -> Respiro. Me doy la vuelta y miro por la ventana del gimnasio para retomar la compostura. -> Vuelvo a la mesa de recepción: «buenos días, ¿sería tan amable de pasarme la tarjeta para entrar al gimnasio»», «Gracias» -> Me siento dócil, pienso: «alguien debería poner en su lugar a esta gente». -> Mantra de control: «ELIGE BIEN TUS BATALLAS». -> Entro en el gimnasio y me desfogo en una carrera a un ritmo algo más elevado de lo habitual en la cinta.

Twitter

20:02 Como no he agotado mi cuota asignada de 30 minutos de redes sociales entre las 8:00 am y las 8:00 pm, me concedo un respiro después de una sesión de cuatro pomodoros y entro en twitter.

Leo lo siguiente:

Editoriales

Antes:

-> Sensación aguda de fastidio, deseos intensos de demostrarle que es un ignorante -> Rumia mental: «no tiene ni idea de economía». «¿por qué no crea él una editorial, un sistema de distribución y marketing y se lleva el 100% de los beneficios (si sabe hacer todo eso y tiene beneficios)?» , «me fastidian los lugares comunes, que no piensen antes de hablar», «que escriban para creerse justicieros y morales».

-> Respuesta encendida a su twitter. -> Guerra incendiaria. -> Me altero, se me van 18 minutos en réplicas y contrarréplicas, me siento superior intelectualmente -> Alteración. He perdido la calma mental -> Me cuesta retomar la siguiente tanda de pomodoros y cuando lo hago, mi mente es como un río de aguas turbulentas.

Hoy:

->Sensación aguda de fastidio, deseos intensos de demostrarle que es un ignorante -> Rumia mental: «no tiene ni idea de economía». «¿por qué no crea él una editorial, un sistema de distribución y marketing y se lleva el 100% de los beneficios (si sabe hacer todo eso y tiene beneficios)?» , «me fastidian los lugares comunes, que no piensen antes de hablar», «que escriban para creerse justicieros y morales».

-> Escucho retumbando en las bóvedas mentales de mi cráneo: «SÉ COMO EL SÁNDALO..» -> Marco como favorito su tuit.   -> Echo un vistazo a los tuits de amigos, leo un artículo interesante y un rato después vuelvo al trabajo dueño de mí mismo.

https://flic.kr/p/7v2UnZ

Sé como el sándalo que perfuma el hacha que le hiere.

Rabindranath Tagore

Curso de perseverancia. Segunda misión: puntualidad inglesa

La puntualidad es la más inútil de las virtudes. Nunca hay nadie allí para apreciarla.

~ Un consecuencialista moral

En esta semana vas a llegar a la hora exacta a cualquier cita o reunión. Completamente puntual, ni antes, ni después.

Para recordártelo y hacerlo más espectacular, te recomiendo no quedar a las horas en punto o a las y media. Concierta tus citas a horas como las cinco y cinco, o las ocho menos diez,  o –si eres más audaz– a las tres y veintidós.

9460417663_a1e64b9879_z

 –Será un buen entrenamiento inicial para acostumbrarte a cumplir todos tus compromisos: tanto los que acuerdas con los demás, como los que estableces contigo mismo. Un hombre se define por su capacidad de prometer. Y de prometerse.

Nunca habría podido hacer nada sin los hábitos de la puntualidad, el orden y la diligencia, sin la determinación de concentrarme en una sola materia a la vez.

~ Charles Dickens

 

Revisión primera misión curso de perseverancia

En la primera misión del curso de perseverancia esta semana bastaba con pasar dos minutos delante del plato de comida sin probar un bocado. Idealmente, teníamos que hacerlo toda la semana todas las comidas. Pero en esta primera semana el criterio de mínimos era hacerlo una sola vez.

Pasos diminutos, gradualidad, principio del kaizen. Las cosas grandes tienen pequeños principios.

grit
https://flic.kr/p/5TG5Sc

Voy a ser machacón con los mismos conceptos una y otra vez durante esta reencarnación.
Voy a ser machacón porque los fundamentos son importantes y no podemos erigir un edificio sin haber construido unos sólidos fundamentos.
Voy a ser machacón porque en el espíritu de los tiempos el esfuerzo, la autonegación y el sacrificio no tienen buena prensa.
Voy a ser machacón porque ante la gris fuerza de voluntad se oponen adversarios imponentes que le quieren quitar protagonismo: motivación, pasión, suerte, talento.
Voy a ser machacón porque vamos a ser humildes.
Voy a ser machacón porque creo que no puedo repetir demasiadas veces la necesidad de la gradualidad, el esfuerzo y el avanzar un poco cada día.
Voy a ser machacón porque este curso de perseverancia es un entrenamiento.
Voy a ser machacón porque quiero que tengamos éxito.
Voy a ser machacón porque quiero que llegue el mensaje alto y claro.
Voy a ser machacón porque son pocas cosas las que tenemos que aprender, pero esas pocas cosas son muy difíciles.
Voy a ser machacón porque tenemos que repetir una y otra vez las escalas.
Voy a ser machacón porque quiero os canséis de leer estas líneas y tengáis que esforzaros en seguir leyendo.
Voy a ser machacón porque quiero que se grabe a sangre, sudor y fuego en mi mente y en la vuestra que esto es un entrenamiento.
Voy a ser machacón porque al final del 2014 cuando acabéis los tres cursos de atención plena, autorregulación y perseverancia, y ejercicio físico del libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida no os va a conocer ni la madre que os parió.

Pasos diminutos

En la presentación de la primera misión de el curso de perseverancia, mirando el plato (=permanecer dos minutos delante de la comida sin probar un bocado), he establecido como criterio de éxito que logres cumplir la misión una sola vez en todas las comidas de la semana.
Por supuesto, cuantas más lo hagas, más puntos, pero nuestro criterio de éxito es mínimo: una sola vez en 21 comidas (desayunos, almuerzos o cenas).
A algunos les parecerá ridículo. Dirán que los subestimo y pensarán que vamos demasiado lento.

 

Un pequeño paso....

¿Pecamos de poca ambición?

No hay que confundir la gradualidad con  poca ambición. Somos ambiciosos en el largo plazo, pero realistas y precavidos en el corto plazo. Es mejor dar un pequeño paso en la dirección correcta y consolidar lo aprendido que intentar abarcar mucho en poco tiempo y olvidarlo en pocos días.
Los pequeños pasos iniciales nos ayudan a vencer la incomodidad que todo cambio supone; también evita que se active nuestro sistema de alerta. Más adelante, podremos aumentar la intensidad de la práctica o la dificultad de nuestras misiones o desafíos.
Todo suma, todo se acumula.

Curso de perseverancia. Primera misión.

Tenía que haber escrito este artículo el pasado domingo. Sin embargo, he aplazado su escritura hasta hoy martes. Sé que tengo algo que hacer. Algo que es importante para mí. Pero lo postergo. Lo postergo con cierta sensación de culpa y arrastro esa tensión de no hacer lo que quiero hacer durante días. Ni siquiera disfruto de mi vagancia, es una vagancia que duele. La pereza me puede, no soy capaz siquiera de iniciar ningún proyecto ambicioso o que demande sacrificios temporales  ante la perspectiva de un trabajo cuyos frutos se dilatan en el tiempo o son dudosos.

O empiezo un proyecto con mucha ilusión: por ejemplo, quiero aprender una lengua extranjera, el francés, pago un trimestre y en seis semanas falto a clase; o decido aprender un lenguaje esotérico de programación  y la ilusión de los inicios se desvanece; o comienzo mis clases de baile Bollywood o clases de Taichi y a la tercera semana surge algo más interesante, —de repente es el Tango el baile más exquisito y elegante–; –

Quiero bailar así, pero no quiero parecer torpe ni tampoco  sudar para dejar  de  parecer torpe. 

O empiezo un programa de ejercicio físico el día 1 de enero, y el 8 de enero empiezo a perder fuelle, y lo que era tan saludable y necesario deja de serlo; o simplemente me agoto por el camino, no obtengo los resultados inmediatos que esperaba, pienso que no tengo talento, mi ego sufre, y decido que no merece la pena continuar.

Y me encuentro año tras año aquejado por la maldición de Sísifo: el  mismo ciclo de inicio, esfuerzo ilusionado, no resultados inmediatos, trabajo con intensidad decreciente porque siempre aparecen otras metas más apetecibles, sufro la desesperanza y la  frustración, olvido gradual mis sueños y los entierro para siempre. Y vuelta a empezar con otra ilusión que terminaré dejando inacabada.

Zombie Parade - DSC 0533 ep
No saben que están muertos, igual que mis proyectos abandonados.

Mi vida se puede definir como una sucesión de proyectos y pasiones que empiezan en primavera (o a comienzo de año) con energía y llenos de promesas pero que pronto languidecen, se vienen abajo ante la presión y poco a poco pierden fuelle hasta convertirse en verdaderos zombis que se arrastran por mi agenda durante semanas, meses, años, ya muertos  sin saberlo, hasta que se desploman  y desaparecen definitivamente de la faz de mis intenciones.

Y sé que no soy el único. Sé que no estoy solo. Hay muchos como yo, igual de frustrados, igual de enfadados consigo mismos, igual de anhelantes de tierras que no se atreven a pisar o que se convierten en espejismos.

Yo estoy enfadado conmigo, otros solo estarán tenuemente molestos, pero todos, estoy seguro, sabemos que podemos ser mucho más de lo que somos y que hay tierras que solo veremos si emprendemos un largo y trabajoso camino.

Hay  un  proverbio  africano  que  dice  que  “si  quieres  ir rápidamente,  ve  solo;  si  quieres  ir  lejos,  ve  acompañado”. Nosotros necesitamos ir lejos rápidamente.  ~Al Gore

Seguimos con el plan

En el libro Los tres hábitos que  cambiarán tu vida planteé la creación de tres hábitos fundamentales con los que estoy convencido que puedes dar un vuelco a tu vida si eres capaz de perfeccionarlos y consolidarlos. En este artículo puedes ver un resumen de esos tres hábitos: atención plena, perseverancia o autorregulación y ejercicio físico.

No importa lo que digan los gurús del crecimiento personal, el éxito y  la felicidad:  no creo que puedas desarrollar ninguno de estos hábitos fundamentales en unas pocas semanas o meses. Lo sé porque lo he intentado muchas veces y siempre he fracasado.

Por esta razón decidí tomarme un año completo para formar y consolidar los hábitos que debería haber desarrollado mucho antes. Pero, como dice Seth Godin, el mejor momento para comenzar un reto fue el año pasado; el segundo mejor momento es este año. Este es nuestro segundo mejor momento: el 2014.

En el primer trimestre hicimos el curso de atención plena, que nos ayudará en esta segunda reencarnación en el curso de perseverancia. No importa si no fuiste perfecto, si solo conseguiste mantener el esfuerzo en parte: hemos dado algunos pasos y seguiremos dándolos.

El curso de atención plena habrá sido un buen entrenamiento para testar tu  perseverancia y todo lo que hayas aprendido te servirá ahora. Si no seguiste el curso, será más difícil, pero puedes  incorporarte ahora, tendrás que trabajar más fuerte, pero todavía puedes lograrlo: tenemos 9 meses por delante y todos nosotros podemos ayudarte.

Para los que os incorporéis a nuestra aventura por primera vez y queráis poneros al día

Aquí os dejo gratuitamente el libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida, con el plan del curso de atención plena, curso de perseverancia y curso de ejercicio físico para todo el año y que desarrollaremos en este blog semana a semana a través de prácticas, misiones y desafíos.

DESCARGAR  gratuitamente Los tres hábitos que cambiarán tu vida

Solo pido una cosa: si crees que algún amigo, familiar o conocido puede beneficiarse de él, regaláselo y envíale el enlace a esta página: http://wp.me/pTJ3F-2UA o usa el botón de compartir por correo al final de este artículo.

Si quieres seguir el curso para obtener cómodamente en tu correo las prácticas y misiones, puedes suscribirte (esquina superior derecha). También  recibirás el libro anterior y dos libros de Leo Babauta traducidos por mí al español:  focus y El pequeño libro de la satisfacción, dos pequeñas joyas del minimalismo existencial.

¿En quién te convertirás tras el curso de perseverancia (y todo un año de entrenamiento)?

En este:  

True Grit
Verdadero carácter

Para todos, la 1º misión del curso de perseverancia de esta semana:

1ª misión: Mirando el plato

Cuando te sientes a comer, no empezarás a comer inmediatamente. Dejarás  pasar  dos  minutos  y  solo  después  empezarás.

Hazlo  en  todas las  comidas  del  día a  durante  una  semana.  Observa  la  comida,  huele, aprecia los colores y respira calmadamente.

Un  ejercicio  adicional de refuerzo es  el  siguiente:  cuando  abras  el  portátil  o  el ordenador,  quédate  mirando  la  pantalla  mientras  se  inicia  el  sistema operativo y respira lentamente con atención plena. No hagas nada más. Solo respira.

apúntate un punto por comida, desayuno, cena, etc., en que esperes dos minutos. Al final de esta semana dinos cuántos puntos has obtenido. Si lo haces una sola vez, has tenido éxito en la misión.

No importa lo lento que vayas siempre y cuando no pares. 

~Confucio

Como ves, este ejercicio es similar a la práctica la Campana de la atención plena en el curso de atención plena, pero con un obstáculo: el hambre o la impaciencia.

Revisión curso de atención plena 12 semanas

Durante el primer trimestre del año 2014 en este blog,  hemos llevado a cabo el curso de atención plena basado en el libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida.

Más de 130 personas se inscribieron oficialmente y varios cientos lo fueron siguiendo de manera informal.

Lanzarote landscape

Método

A lo largo de 12 semanas fuimos planteando prácticas o pequeños retos de atención plena en la vida cotidiana.

El enfoque que usé fue algo diferente al habitual en otros cursos : nada de ejercicios de meditación formal, incienso y largos espacios de tiempo contemplando los procesos mentales; en su lugar, hemos practicado las mini-meditaciones o espacios de conciencia y calma a lo largo del día con duración de pocos segundos o minutos.

Mi propósito es que lo que practiquemos este año deje huella en nuestra memoria y se incorpore de forma definitiva a nuestra vida cotidiana: pequeñas pausas a lo largo del día en la campana de la atención plena, ser consciente de las plantas de los pies al caminar, ser gentil con las puertas y el cambio de habitaciones, prestar atención a los sonidos, aumentar la sensorialidad en nuestra vida mental como forma de pasar más tiempo en el presente y conectado con el mundo externo, pero también ser más consciente de nuestras emociones positivas y negativas, impulsos, el sufrimiento propio y ajeno, o costumbres tan sencillas como la de pararnos a saborear el primer bocado de cada comida.

Espero que las hayamos introducido en nuestro día y que algunas de ellas se queden para siempre en nuestra vida y sirvan como un ancla o asidero para la calma y la conciencia.

  • Si tuviera que resumir muy brevemente el método que estamos empleando, usaría la palabra “gradualidad”. Pequeños pasos, casi insignificantes, pero diarios, que nos acercan poco a poco a nuestro propósito a través de la generación de hábitos.
  • Si tuviera que integrar el contenido del libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida, diría que tras los tres –atención plena, perseverancia y ejercicio físico– subyace un hábito más general o meta-hábito: la capacidad de diseñar y formar hábitos para moldear nuestras vidas y tomar las riendas de nuestra existencia.

¿Qué ha sido lo mejor de estos tres meses pasados?

La participación a través de comentarios, sus experiencias y ánimos de todos los que han decidido desarrollar la atención plena a través de este curso. He aprendido mucho de todos los lectores y participantes; también me han motivado a seguir hacia delante a pesar de las desganas ocasionales o la sensación de que el progreso era difícil o muy lento.

A todos los que han participado públicamente y todos los que han estado, semana a semana o de manera intermitente, leyendo los artículos, probando prácticas y permaneciendo en silencio junto a nosotros, mi más sincero agradecimiento. Gracias.

¿Y ahora qué?

Tenemos por delante tres “reencarnaciones” o trimestres en las que seguiremos con el plan marcado al principio del año:

  • 2ª reencarnación (abril – junio): hábito de la perseverancia y la autorregulación. Hacer lo que tenemos que hacer en el momento en que hay que hacerlo, sin importar cómo nos sintamos. Mañana lunes comenzamos el curso de perseverancia, al que ya os podéis apuntar oficialmente en la pestaña correspondiente de este blog.
  • 3ª reencarnación (julio – septiembre): hábito del ejercicio físico. Convertirlo en una parte consustancial de nuestra vida, igual que el respirar.
  • 4ª reencarnación (octubre – diciembre): consolidación de los tres hábitos que cambiarán nuestras vidas y perfeccionamiento del metahábito de creación de hábitos.

Aunque hayamos acabado el curso de atención plena, no hemos acabado el entrenamiento de la atención plena. Al contrario, integraremos lo aprendido sobre la atención plena con el nuevo hábito y seguiremos desarrollando la plena presencia en nuestras vidas con prácticas adicionales.

Esto ha sido solo el comienzo. Lo mejor está por llegar. Allá vamos.

 

En un próximo correo enviaré a los suscriptores de nuevo el test de atención plena para que si lo deseas puedas comparar tu puntuación inicial de enero y la de abril. Yo prefiero esperar a final de año. Pero tú puedes hacer lo que creas más conveniente.

Duodécima semana: ¿en qué estás pensando, cariño?

Observa tus pensamientos sobre el futuro, sobre el pasado, sobre lo que está ocurriendo. No tanto las emociones como el discurso o charla interior que casi siempre está ocurriendo dentro de tu cabeza. Sé consciente, toma nota de ellos, no intentes inhibirlos o bloquearlos o rechazarlos o calificarlos de buenos o malos. Mantén una actitud imparcial, como de notario de la realidad. Si quieres, puedes etiquetarlos de manera descriptiva como: “pensamiento sobre la reunión de esta mañana”, “rumia sobre el comentario desagradable de un compañero”, “pensando en la lista de la compra”, etc.

Thinking...

Para recordar esta práctica, ponte una pulsera toda la semana, lleva contigo una tarjeta recordatorio, o escríbete en la palma de la mano: “¿Qué estoy pensando?”. Otra posibilidad es avisarte con el móvil mediante citas programadas contigo mismo a lo largo del día.

Poco a poco serás más consciente de la aparición de los pensamientos y de que llevas un buen rato sumido en ellos sin haberte dado cuenta, quizá desviándote de la actividad que tenías entre manos.

Undécima semana: conducción minimalista

El ejercicio de esta semana es mucho más completo que los de las semanas anteriores. Es el primer ejercicio de meditación cuasi-formal que te propongo. Y para él puedes aprovechar una situación cotidiana. Si no tienes coche, no importa: puedes adaptarlo a tus desplazamientos en transporte colectivo o andando.

—-

ryan-gosling

Vacía tu mente de todo lo que no sea la acción de conducir. Cuando conversas, conversas. Cuando comes, comes. Cuando conduces, conduces. Está por tanto desaconsejada la radio y la música; y por supuesto el hablar por el móvil. Un alto porcentaje de accidentes son consecuencia de distracciones producidas por ellos.

Tampoco comas, toques a tu acompañante o discutas. No intentes optimizar el tiempo de desplazamiento con audiolibros, cursos de idiomas o cualquier otro medio de exprimir el tiempo de conducción. Cuando conduces, conduces.

Sonríe, respira y ve despacio. El ritual comienza sentándote calmadamente, abrochándote el cinturón, comprobando los retrovisores y encendiendo el motor. Absolutamente centrado en lo que haces. Metes primera y comienza tu meditación diaria al volante. El foco de tu atención es la carretera y las condiciones del tráfico.
Sé grácil. Las manos en la posición de las dos menos diez. Siente la textura y temperatura del volante. Introduce las marchas como si interpretaras una pieza musical exquisita. Suavidad y alerta en calma. Atención al tráfico mental interno y al tráfico motorizado externo.
Sé amable. Como regla general, siempre conduces por el carril derecho, no efectúas adelantamientos, mantienes una respetuosa distancia de seguridad, anticipas los  movimientos de tus compañeros conductores, respetas escrupulosamente los pasos de cebra, los semáforos y los límites de velocidad. Estás preparado para cualquier cosa. Plena presencia.
Sé compasivo. Si algún conductor menos evolucionado te pita, se cruza, se exaspera, se queja de tu parsimonia al retomar la marcha tras un semáforo, sonríes y rezas un  microsegundo por su alma. El conductor exasperado es también un ser vivo. Aprovecha para ejercitar la compasión. Sé como el sándalo, que perfuma el hacha que le corta. Lo importante es el camino, no la posada.

Conducir es un proceso, no un destino. Confúndete con el acto de conducir: destino, camino, conductor, coche, todo forma parte de un mismo proceso. Sumérgete.

Cuando llegues al lugar de destino busca con tranquilidad y desapego un lugar para aparcar, relájate, no mires el reloj, controla la ansiedad, acepta la demora en aparcar. Deslízate con tu automóvil como un anciano chamán remando con una canoa en un río de asfalto.

Aparca. Apaga el motor. Desabróchate el cinturón. Haz tres respiraciones profundas. Estás calmado, relajado, totalmente presente, eres como el agua, flexible, adaptable. Estás preparado para empezar una nueva jornada, presto para cualquier cosa. Esbozas una tenue sonrisa.

Al final del día, mismo ritual. Una ligera variación: el viaje de vuelta a casa es un ritual de descompresión. Dejas todos los problemas, asuntos, tensiones, detrás de ti. No te preocupes por ellos, mañana seguirán allí, esperando como un perro fiel con la roja lengua fuera. Te centras una vez más en el tráfico y la conducción. Eres flujo en movimiento. Alerta en calma. Estás vivo.

Décima semana: ¿cómo estoy de ansioso?

Durante el día haz una pausa deliberada para observar tu nivel de ansiedad. A diferencia de otras emociones negativas, esta no suele tener una causa clara y puede ser muy difusa.  Cuando pares para valorar tu nivel de ansiedad, escribe en un papel un número entre el 1 (calma beatífica) y 10 (extrema ansiedad, pánico).

¿Qué puede haberlo producido? ¿El comentario de tu jefe? ¿Demasiado café? ¿Hambre? ¿Un ritmo de trabajo frenético? ¿Malas noticias o pensamientos temerosos?

 


Si puedes, haz una o dos respiraciones conscientes. Una respiración consciente es una respiración completa y relajada en la que llenas por completo los pulmones y luego dejas que el aire sea expulsado hasta que queden totalmente vacíos.

Para recordártelo lleva contigo una tarjeta con la pregunta “¿Estás ansioso?”, colócala en tu puesto de trabajo o llévala en un bolsillo. Otra posibilidad es que crees cuatro o cinco citas diarias contigo mismo en el móvil con el mensaje: “¿Cómo te encuentras ahora? ¿Qué nivel de ansiedad tienes?”.

No siempre estamos al tanto de nuestros niveles de ansiedad, pero siempre estamos influenciados por ellos. Cuanto más tiempo vivamos en el presente, menos ansiedad experimentaremos. El hecho de prestar atención a la emoción nos libera de la anticipación o el pensamiento o la situación que la generó.

Curso de atención plena. Revisión novena semana.

Ufff, sorprendido de la cantidad de emociones negativas. Ahí estan, no he hecho nada, ¿qué voy a hacer? Se dan, están. Me salgo del río para ver la corriente, contemplo y sigo.

–Inclusa

A mí me ha ocurrido en la práctica de observación del disgusto y la aversiones en esta semana lo contrario que a Inclusa: me he sorprendido por no tener tantas sensaciones de  disgusto y aversiones hacia personas, cosas y actividades como creía. Quizá es que no esté siendo muy consciente de ellas, en especial de las más sutiles o de baja intensidad; también podría ser. Pero no creo, porque tiendo a ser crítico y dar mucha importancia a lo negativo.

Lo mejor de todo es que cuando las detectaba casi inmediatamente me venía a la mente la idea de que esa emoción no es «la última palabra» emocional o cognitiva sobre la persona, cosa o actividad. Me decía que es  como una fotografía o instantánea emocional o valorativa en una situación concreta. Hoy es esta, mañana puede ser diferente.


Luz I - Rayos de luz / Beams of light.

Es muy liberador imaginar las emociones de disgusto y aversión como nubes que no dejan ver el cielo azul o el sol. Aunque llueva y truene y el cielo esté gris y encapotado, sabes que el cielo azul está ahí todavía, más allá de las nubes, que las borrascas son «impermanentes» (en la jerga de la meditación budista) y por tanto las tormentas emocionales vienen y van.

La atención plena permite adoptar una posición mental de piloto que observa las nubes desde arriba y que es  consciente de que el cielo azul y la claridad están por encima de las nubes.

Cloud Stack Leaning

Una nota sobre las etiquetas

Hemos visto a lo largo del curso que el etiquetado de emociones, impulsos, pensamientos, etc., puede ser una forma útil de identificarlos y de «desactivar» parte del poder que tienen para engullir nuestra atención y desplazarla del foco que nos hayamos marcado.

Dicho esto, hay que evitar que el esfuerzo de etiquetado se convierta en una distracción más. Me explico: puede que empecemos a buscar la etiqueta correcta para un determinado estado mental y eso nos lleve a una rumia que ahonde en el pensamiento o emoción que estamos observando.

Creo que es mejor que la etiqueta sea genérica o abstracta y no preocuparnos excesivamente por encontrar la categoría perfecta para cada una de las cosas que sentimos. A veces bastaría con que la etiqueta fuera algo tan simple como: «impulso», «pensamiento», «negativo», «emoción», etc.

Hay una ventaja adicional: si no nos complicamos la vida clasificando lo que sentimos, especulando sobre sus causas o naturaleza, podemos tener un acceso más rico al mundo mental y observar, por así decirlo, con una mirada más limpia. Después de todo, muchos estados mentales son sutiles, tienen muchos matices y se resisten al etiquetado.

Novena semana: sentimientos de disgusto o aversión

Esta semana vas a centrarte en tus emociones o sentimientos negativos hacia cosas o personas o actividades. Estos pueden ser moderados, incluso casi imperceptibles, como en el caso de la incomodidad o una remota irritación, o muy fuertes, como en el caso de la ira, los celos o una fuerte aversión hacia una persona o cosa o actividad. No hagas nada por eliminarla o bloquearla, simplemente siente su aparición, toma nota de ella y obsérvala lo más imparcialmente posible, con un cierto desapego y a la vez con apertura mental y curiosidad, como si fueras un entomólogo observando con lupa una araña o algún otro curioso insecto.

dsc06452.jpg

El disparador es emocional. Tienes que sentir la emoción surgir y apoderarse de ti. A veces, solo podrás detectarla cuando esta haya dominado tu conciencia, pero es posible advertirla cuando está surgiendo. Puede ser producida por una persona, por una cosa, por algo que oyes o por una actividad que estás realizando o a punto de realizar.

En una tarjeta puedes escribir “Aversión y sentimientos de disgusto” y llevarla contigo durante toda la semana. Poco a poco serás más consciente de tus emociones y aumentarás el hiato entre estímulo y acción. La emoción podrá convertirse o no en algún tipo de acción, pero el proporcionarte aire mental o espacio mejorará con el tiempo tu forma de reaccionar y tu bienestar. Una de las habilidades más importantes de inteligencia emocional es la  conciencia de las propias emociones y sentimientos. Esta habilidad facilita o mejora otras habilidades como la empatía por los sentimientos ajenos y la capacidad de autorregulación.

Leo Babauta y todos sus consejos para cambiar hábitos

El hábito sí hace al monje

–Anónimo con espíritu de contradicción

En nuestro curso de atención plena, parte del programa de un año de cambio personal que desarrollo en este blog  (y que baso en mi libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida) aparecen una y otra vez los mismos comentarios de cursillistas y lectores:

  • «He vuelto a fallar»
  • «Hoy no he podido hacerlo»
  • «En cuanto tengo una semana ajetreada en el trabajo descarrilo y dejo de prácticar»
  • «El estrés me altera y se me olvida seguir el hábito»
  • «Soy un desastre»
  • «Tengo demasiadas cosas en la cabeza»
  • «A veces estoy tan cansado que no tengo energía»
  • «Me acuerdo de hacer tal o cual cosa cuando ha pasado la ocasión»
  • Etc. 

A lo largo de las primeras semanas de este año he intentado transmitir mensajes que nos ayuden a hacer más transitable el camino del cambio personal. En el artículo de hoy tomo prestada la ayuda de Leo Babauta.

Leo Babauta
Leo Babauta, minimalista existencial y tipo razonablemente feliz

Ya sabes que he traducido al español  varios libros de Leo: focus y El pequeño libro de la satisfacción, y que creo que Leo  es un ejemplo de simplicidad y sentido común.

Un tipo que estaba en bancarrota, con mala salud física, con seis hijos (!!!)  y, que a pesar de todo, se pone a escribir un blog, deja su trabajo,  corre maratones y es capaz de hacer decenas de cambios en unos pocos años, y en menos de seis se convierte en uno de los blogueros más famosos del mundo, merece nuestra atención.

En su artículo original en inglés 36 lessons I’ve Learned About Habits resume muy bien todo lo que necesitas saber sobre la formación de habitos:

Leo desarrolla todas estas ideas y añade alguna complementaria. Disfruta del artículo:

36 lecciones que he aprendido sobre los hábitos, de Leo Babauta

He aprendido estas lecciones a base de cometer errores. Luché con dejar mi hábito de fumar en los principios de los 2000, y fracasé  siete veces antes de finalmente tener éxito al final del 2005. Luché con el hábito del ejercicio, con cambiar mis terribles hábitos de alimentación, con levantarme más temprano y ser más productivo y con librarme de las deudas y simplificar mi vida.

Fracasé mucho y todavía fracaso. Fue a través de estos errores que estas lecciones tan duramente aprendidas emergieron y por eso no me resiento de los errores. Recomiendo esta actitud.

He enseñado hábitos a miles de personas, además de cambiar docenas de mis propios hábitos. Enseñar lo que he aprendido a otros me enseño más incluso.

Y todavía estoy aprendiendo. Esta es la parte divertida.

Cambiar hábitos es una de las habilidades más fundamentales que puedes aprender, porque te permite dar forma a tu vida. Dar forma a quien eres. En verdad es transformativo.

Comparto contigo estas lecciones no como Mandamientos de lo Más Alto, sino como cosas que podrías probar en tu camino de cambio y aprendizaje. Prueba una o dos cada vez para no sentirte abrumado. Vuelve a esta lista después de hacer eso.

Espero que ayude.

  1. Cuando haces un pequeño cambio, tu “normal”  se ajusta. Imagina que estás acostumbrado a un conjunto de condiciones –si te desvías de esas condiciones mucho, estarás incómodo–. Irte a vivir a un país extranjero donde no hablas el idioma, no conoces a nadie, no estás acostumbrado a la comida, no comprendes las costumbres, no tienes el mismo tipo de casa al que estabas acostumbrado… puede ser muy difícil. Pero si haces un cambio minúsculo, no es muy incómodo y se convierte en parte de las condiciones a las que estás habituado. Tu nuevo normal. Cambiar tu vida en pequeños pasos así, un pequeño paso cada vez, es mucho más fácil y tienes muchas más probabilidades de tener éxito que haciendo muchos y grandes cambios a la vez. Gradualmente cambias tu normal.
  2. Los pequeños cambios son más fáciles de acometer. Un gran cambio no solo requiere un compromiso mental, también más tiempo y esfuerzo. Si ya tienes tu tiempo atado a otras cosas, encontrarás difícil encontrar el tiempo de para comenzar un nuevo hábito. Podrías hacerlo una o dos veces (ir al gimnasio una hora) pero ese hábito está muerto antes de empezar al menos que pongas un extraordinario esfuerzo. Un pequeño cambio –solo unas pocas flexiones por la mañana, por ejemplo— es mucho más fácil de  comenzar. Podrías empezar ahora mismo, en mitad de la lectura de este artículo. Hacer fácil el comenzar un hábito significa que es mucho más probable que lo sigas.
  3. Los pequeños cambios son más fáciles de mantener. Si empiezas un gran cambio (¡ir al gimnasio treinta minutos todos los días!), realmente sí que podrías empezar por todo el entusiasmo que tienes al principio. Pero ese entusiasmo se diluye dependiendo de los niveles de energía y sueño, de lo que está pasando en tu vida, cambios de rutina, etc. Y al final probablemente fracases. Pero si haces que el hábito sea muy pequeño cuando empiezas, es mucho más probable que lo mantengas más tiempo. Es más fácil mantener una cosa pequeña en marcha que una grande. Y mantenerla en marcha es lo que cuenta.
  4. Los hábitos están unidos a los disparadores. Cuando el disparador tiene lugar, el hábito le sigue, si está asentado fuertemente como hábito. Por ejemplo, algunas personas, cuando llegan al lugar de trabajo inmediatamente encienden el ordenador. Y entonces quizá inmediatamente tienen otro hábito después de eso. El vínculo disparador-hábito se fortalece con montones de repeticiones.
  5. Los hábitos con disparaderos variables o múltiples son más difíciles. Si quieres meditar todas las mañanas después de andar y beber tu acostumbrado vaso de agua (por ejemplo), es mucho más fácil crear un hábito como este con un disparadero diario… a diferencia de un hábito que requiere 1) disparaderos variables, como no reaccionar con enfado cuando alguien te critica (no sabes cuándo ese disparadero ocurrirá), o 2) distintos tipos de disparaderos, como fumar, que puede ser activado por el estrés o por otras personas o por beber alcohol o café, etc.
  6. Aprende a formar los hábitos más fáciles al principio. Si intentas formar hábitos difíciles (como los que tienen disparaderos múltiples o variables o los que te disgustan o encuentras muy difícil), y no eres hábil creando hábitos, es mucho menos probable que tengas éxito. Yo recomiendo enfáticamente hacer los hábitos fáciles al principio, los que requieran un par de minutos al día, estén unidos a un único disparadero diario y disfrutes y te resulten fáciles. ¿Cuál es el objeto de formar un hábito fácil? Bueno, podrías encontrarlo más difícil de lo que crees, pero también estás construyendo tu habilidad para formar hábitos, y, lo que es más importante, estás construyendo la confianza en ti mismo.
  7. Construir la confianza en ti mismo. Lo que me faltaba antes de ser mejor en cambiar hábitos era la confianza de que me ceñiría a un hábito. ¿Por qué? Porque había fracasado tanto antes, permitiéndome romper las promesas a mí mismo, porque era más fácil que cumplirlas. Es como si una persona te miente constantemente –ya no confías en esa persona–. Lo mismo es cierto de tus promesas a ti mismo. Y la solución es la misma –construir la confianza lentamente, con pequeñas promesas y pequeñas victorias–. Esto lleva tiempo. Pero se puede decir que es la cosa más importante que puedes hacer.
  8. Cambios incrementales se van sumando hasta crear cambios inmensos. Esto parece tener sentido en apariencia, pero no creo que la mayoría de la gente sienta esta verdad en su corazón. Todos queremos los cambios que queremos, justo ahora. No podemos hacernos renunciar por un tiempo algunos de esos cambios, para enfocarnos en uno, porque entonces no tendríamos lo que queremos justo ahora. He visto esto tantas veces –la gente quiere hacer diez cambios a la vez y no puede centrarse solo en uno. Pero hacer un montón de cosas a la vez o grandes cambios significa que tienes menos posibilidades de tener éxito. Pero si te ciñes a los pequeños cambios, verás algunos cambios importantes a largo plazo. Intenta hacer pequeños cambios en tu dieta y niveles de actividad –después de un año, estarás mucho más en forma que antes–. Intenta aprender algo nuevo un poco cada vez –si puedes convertirlo en un hábito y ceñirte a él, serás mucho mejor en seis meses. Esto es lo que he visto en mi vida y ha tenido un alcance tremendo.
  9. No importa en qué cambio te centres primero. No estamos en esto para obtener beneficios pasajeros, estamos en esto para el largo plazo. Puede ser difícil decidir qué cambio hacer justo ahora, porque eso significa un montón de otros cambios importantes. He visto a gente agonizar sobre qué cambio hacer primero porque piensan que el orden importa. Sin duda, quizá sería óptimo aprender a meditar primero antes de cambiar los hábitos alimenticios, pero, ¿sabes lo que no es óptimo? No hacer cambios. A largo plazo, si escoges un pequeño cambio cada vez, tendrás todos los hábitos importantes formados. Así que, honestamente, simplemente coge el que te apetezca hacer más –el que disfrutes más–.
  10. Los niveles de energía y el sueño importan mucho. Escribí sobre esto recientemente, pero si tienes falta de sueño, estarás cansado y tendrás poca energía para centrarte en los cambios de hábitos. Eso está bien cuando tu entusiasmo por el nuevo hábito es alto, pero en cuanto las cosas se pongan un poco difíciles, te saltarás el hábito porque no tienes la fuerza de voluntad suficiente para tolerar un poco de incomodidad. El sueño importa.
  11. Gestionar la alteración de rutinas es una habilidad que se aprende. Una de las causas más comunes en fallar con los hábitos es un cambio de rutina –hacer un viaje, tener un gran proyecto en el trabajo que te exige trabajar hasta tarde, tener visitas, tener un resfriado–. Esta clase de cosas cambian tus rutinas normales, que afectan en un par de aspectos que estás formando: 1) el disparadero puede no producirse (si estás enfermo podrías no levantarte y ducharte, por ejemplo, si es que las duchas eran tu disparador), y 2) podrías estar tan ocupado/cansado que no tuvieras tiempo/energía para practicar el hábito. ¿Así que cómo lidias con este obstáculo? Anticípalo. Has de saber que ocurrirá (sí, las rutinas de todos cambian). Haz un plan para tomarte un descanso mientras viajas (por ejemplo), o bien crear  un nuevo disparador cuando el anterior está alterado. Esta clase de anticipación y planificación es una habilidad que puedes aprender, y esta habilidad te hace mejor creando nuevos hábitos.
  12. Mira hacia adelante para evitar obstáculos previsibles. Además de alteraciones de tu rutina, hay otras cosas que puedes anticipar. Por ejemplo, si estás cambiando tus hábitos alimenticios (digamos, nada de azúcar) y vas a un restaurante con amigos o a una fiesta de cumpleaños, ¿qué vas a comer? ¿cuál será tu estrategia si hay azúcar(que la va a haber)? Si te olvidas de esto y esperas a que ocurra, no estarás preparado y será menos probable que te ciñas al hábito. ¿Cómo y dónde harás ejercicio cuando estés de viaje? Anticípate y prepárate.
  13. Observa tu diálogo interior. Todos nos hablamos a nosotros mismos. No es siempre obvio, porque el diálogo interior ocurre en la trastienda de nuestras cabezas y pasa inadvertido la mayor parte del tiempo. Es normal, pero cuando el diálogo interior es negativo, puede arruinar por completo el cambio de hábitos. Si tu diálogo interior es una serie de cosas como, “Esto es demasiado difícil, no puedo hacerlo, por qué me estoy haciendo sufrir, está bien engañarse, está bien dejarlo, esto es demasiado difícil, odio esto”… necesitas detectarlo o probablemente vas a fracasar. Tienes que hacerte consciente de lo que estás haciéndote y reconocer que no es verdadero. Entonces dite cosas positivas. Esta es una habilidad clave.
  14. Hazte bueno observando los impulsos pero no actuando en base a ellos. Cuando sientas la urgencia de fumar o comer una bolsa entera de Doritos o de no meditar o procrastinar o no salir a correr de mañana… puedes hacer una pausa y observarla pero no actuar en base al impulso. El impulso normalmente pasa desapercibido y simplemente actúas en base a él. Pero puedes observarlo y no actuar. Te puedes dar una opción. En el momento en que estás observando, profundiza y recuerda tus fuertes motivaciones.
  15. Ten fuertes motivaciones. Es fácil decir, “¡Por supuesto que me gustaría aprender a programar!”. Suena bien. Pero algo que suena bien no va a persistir cuando las cosas se pongan un poco más duras. Necesitas tener una motivación muy fuerte –querer tener buena salud para no sufrir mucho, querer crear una buena vida para tus hijos, querer ayudar a personas en estado de necesidad–. Parecer bueno no es un buen motivador, pero sentirte fuerte y con opciones sí lo es. Escribe tu motivación. Recuérdatela cuando las cosas se pongan difíciles.
  16. Hazte responsable para generar bucles de realimentación positiva y negativa. Los bucles de realimentación te ayudan a dirigirte hacia la práctica del hábito lo suficiente como para que se consolide como hábito… o te ayudan a conducirte lejos del hábito. El azúcar y las drogas tienen ciclos de realimentación que son buenos para formar hábitos (obtienes placer de practicar el hábito y sufres si no lo haces), mientras que el ejercicio a menudo tiene los ciclos de realimentación equivocados (es difícil practicar el hábito, disfrutas viendo TV y saltándote el hábito). Sin embargo, podemos conformar el hábito y los ciclos de realimentación haciéndonos responsables, que es uno de los mejores métodos. Si vas a quedar con un amigo a las 6am para salir a correr, te sentirías realmente mal si te pierdes la carrera y bien saliendo a correr con tu amigo y disfrutando de la conversación. Boom. Nuevo ciclo de realimentación. Lo mismo cuando escribes en tu blog sobre tu hábito a una audiencia o te unes a un grupo para hacerte responsable ante él.
  17. Los desafíos funcionan realmente bien. Pequeños desafíos de 2-6 semanas pueden ser realmente motivantes. Quizá es un desafío entre dos personas (tú y un amigo) o un desafío de grupo. Es una forma de hacerte responsable que es divertida y, de nuevo, altera el ciclo de realimentación de forma positiva. Ejemplos de desafíos: sin azúcar durante un mes, hacer ejercicio durante 21 días, ceñirse a una dieta durante 6 semanas, etc.
  18. Las excepciones llevan a más excepciones. Es realmente fácil  justificarse y no cumplir el nuevo hábito (o seguir con el viejo hábito que estás intentando dejar) diciendo: “Solo una vez no puede hacer daño”. Solo que lo hará, porque ahora piensas que está bien hacer excepciones. Y ahora ya no confías en ti mismo para cumplir la promesa que te hiciste. Es mucho más efectivo no hacer excepciones –date cuenta si estás pensando en ello e intentando justificarlo y recuerda tus motivaciones–. Cuando dejo de fumar me digo “Ni Una Vez Más”.
  19. El hábito es la recompensa –no es una faena rutinaria–. Añadir recompensas externas puede ser un modo útil de obtener realimentación positiva por practicar el hábito, pero la mejor posible recompensa es interna. La recompensa es practicar el hábito. Así obtienes la recompensa inmediatamente, no después. Por ejemplo, si crees que hacer ejercicio es un fastidio, vas a obtener realimentación negativa al practicar el hábito –no durarás mucho–. Pero si puedes encontrar formas de disfrutar el ejercicio (haciéndolo con un amigo, viendo los aspectos más divertidos del ejercicio, haciendo un deporte que te guste mucho, yendo a algún lugar con vistas muy bonitas, etc.) entonces obtienes realimentación positiva mientras practicas el hábito. Cambia tu pensamiento –el hábito es maravilloso, una recompensa en sí mismo, una forma de cuidar de ti mismo–. No pienses en él como un fastidio del que te tienes que librar o empezarás a evitarlo.
  20. Muchos hábitos a la vez hacen que probablemente fracases. Ve e intenta un experimento: practica 5 hábitos a la vez. Mira a ver con cuántos tienes éxito. Después intenta solo un hábito y comprueba cuánto tiempo lo mantienes. En mis experimentos, un hábito tiene mucho más éxito que dos a la vez y tiene muchísimo más éxito que 5-10 hábitos a la vez.
  21. Reconoce cuando te estás distrayendo. Al principio, podemos centrarnos mucho en el nuevo hábito y poner mucha energía. Pero otras cosas pueden surgir y podríamos encontrar un nuevo juguete con el que emocionarnos… y pronto el viejo cambio de hábito se desmorona. Esto me ha pasado muchas veces. Ahora bien, no estoy diciendo que un hábito necesite ocupar todo tu espacio mental y tiempo libre. Esto no es sano tampoco. Pero deberías poder centrarte en él durante un corto periodo de tiempo todos los días, disfrutarlo y tener ganas de practicarlo. Si eso no ocurre, reexamina tu motivación y prioridades, y  deja el hábito o bien reenfócate.
  22. Un blog es una estupenda herramienta. Como he dicho, asumir la responsabilidad ante otros supone una gran diferencia en los ciclos de realimentación. Escribir en un blog es una muy buena manera de responsabilizarte. Y mientras compartes lo que estás haciendo y aprendiendo, te fuerzas a reflexionar sobre el hábito, y eso convierte lo que aprendes sobre el hábito y ti mismo en una experiencia más profunda.
  23. El fracaso es una herramienta de aprendizaje. Fracasarás en tus intentos de cambiar hábitos –eso dalo por sentado–. Pero en vez de verlo como un fracaso tuyo como persona (no lo es), míralo como un modo de aprender sobre ti mismo y el cambio de hábitos. Cada persona es distinta –lo que funciona para mí no funcionará necesariamente para ti–. Y no lo sabrás hasta que lo intentes y falles. Cuando fallas, aprendes algo nuevo y eso te ayuda a mejorar.
  24. Cómo te relaciones con el fracaso es clave. Muchas personas cuando  fracasan se sienten mal consigo mismos y abandonan. Esto es por lo que lo pasan tan mal cambiando hábitos. Si en vez de eso se levantaran y lo intentaran de nuevo, quizá ajustando su método (alguna forma nueva de responsabilizarse, por ejemplo), tendrían obviamente más probabilidades de éxito. Los que tienen éxito formando hábitos no son gente que nunca falle –son gente que sigue adelante después de fallar–.
  25. Haz ajustes o muere. En relación con lo anterior, el cambio de hábitos tiene que ver con aprender a hacer ajustes. ¿Un nuevo trabajo? Eso cambiará las cosas, así que necesitarás ajustar el hábito. ¿Lo dejaste varios días? Averigua lo que fue mal y haz un ajuste. ¿El hábito no resulta agradable? Encuentra una forma nueva de hacerlo agradable. ¿El diálogo interno está saboteando el cambio de hábito? Enfócate en ser consciente de tu diálogo interior para así poder solucionar el problema. Haz ajustes, haz ajustes, haz ajustes.
  26. Obtén apoyo. ¿A quién recurrir cuando las cosas se pongan difíciles? ¿Cuándo necesitas ánimo? ¿Cuándo fracasas? Ten un amigo que te dé apoyo –yo tenía uno cuando estaba dejando de fumar y lo he tenido en otras ocasiones también–. Si empiezas sin apoyo y fracasas, está BIEN –ajusta buscando a alguien que te ayude–. Podría ser tu esposa o tu mejor amigo o tu padre o tu hermano o un compañero de trabajo. O quizá encuentres apoyo en un grupo en internet. Esto cambia mucho las cosas.
  27. Te limitas. Muchas veces sugiero a la gente que renuncie a algo como el queso o el azúcar o la cerveza, al menos por un periodo corto. Responden: “Nunca podría renunciar al queso (o la carne o los dulces, etc.). Bien,  es verdad si crees que es verdad. Sin embargo, he aprendido que a menudo creemos que no podemos hacer algo cuando realmente sí que podemos. Hace poco hablé con alguien que estaba convencido de que no podría dejar las comidas horneadas. Ella se limita con esa creencia. Todos lo hacemos hasta cierto punto, pero si examinas tus creencias y estás dispuesto a testarlas, a menudo te das cuenta de que no son ciertas.
  28. Dispón tu entorno para el éxito. Si vas a dejar los dulces, líbrate de todos los dulces que haya en tu casa. Pide a tu esposa que te apoye no haciendo o comprando dulces por algún tiempo. Di a los amigos que no comes dulces y pide que te apoyen. Sí, esto puede exigir que otros hagan ajustes, pero si pides ayuda amablemente, a menudo estarán contentos de apoyarte. Pero la clave es que encuentres formas de crear un entorno donde sea probable que tengas éxito. Asume la responsabilidad ante otros, crea recordatorios, busca apoyo, elimina las tentaciones y distracciones, etc.
  29. Simplemente átate los cordones de tus zapatos y sal por la puerta. Reduce la barrera para iniciar el hábito. Si necesito salir a correr, muchas veces pensaré lo difícil que es, el tiempo que me llevará, el frío que hace, etc., y me sugestionaré para no salir a correr. Pero si mi regla es “Simplemente átate los cordones y sal por la puerta”, es tan fácil que es difícil decir  no. Esa es la valla que tengo que saltar. Tan fácil como sea posible. Una vez que estoy fuera de casa, siempre estoy contento de haber empezado y todo va bien. Para meditar, basta con que pongas tu trasero en el colchón. Para escribir, basta con abrir tu editor de textos y escribir una frase.
  30. Define tus rupturas de hábito. Si vas a viajar y sabes que no puedes cumplir el hábito, por ejemplo, fija con antelación las fechas de la ruptura del hábito, en vez de dejar que se vaya debilitando y luego pensar que has fracasado. Y anota la fecha en la que volverás a retomarlo y crea un recordatorio para que no te olvides. Esto evitará que un acontecimiento ya planeado te aparte del cambio de hábito.
  31. Los hábitos son situacionales. Un hábito está unido a un disparadero, pero realmente el disparadero es el entorno. Por eso, si tu disparadero es la ducha por la mañana, es estupendo, pero no es la ducha en sí misma. El disparadero es ducharte en tu casa, salir, ver algo en tu cuarto de baño que de alguna manera haga saltar el impulso de ponerte a meditar (o el hábito que sea). Así que si te duchas en un baño distinto en tu casa o en un hotel, el disparadero no tiene lugar. Lo mismo ocurre si recibes una llamada telefónica mientras sales de la ducha o viene tu esposa y te da un abrazo, ambos interrumpen el disparadero. De todos modos, no hay mucho que puedas hacer con esta información, puesto que no puedes controlar todo en tu entorno, pero si te haces consciente de los sutiles cambios en tu entorno que afectan tu hábito te ayudará a comprender lo que está pasando.
  32. Aprende a seguir hacia delante de otras formas. A menudo los malos hábitos son formas de afrontar una necesidad real –como necesitar afrontar el estrés o malos sentimientos sobre ti mismo o una pelea con un ser querido–. La necesidad de afrontar estas cosas no se va a ir y por eso el mal hábito es como una muleta. Puedes encontrar otras formas de afrontar situaciones que sean más saludables, para que no necesites la muleta más. Lee más.
  33. Sé amable contigo mismo. Fracasarás y puedes ser duro contigo mismo y sentirte culpable y pensar que eres basura. Eso no ayuda nada. Ser amable con uno mismo es una buena habilidad para formar hábitos, si lo acompañas de un ajuste que te permita mejorar tu método de creación de hábitos. Sé amable contigo mismo: recuérdate lo difícil que es ser feliz y que estás luchando por encontrar la felicidad a pesar de las cosas que te causan estrés y frustración e ira e irritación y decepción. Es difícil. Ten empatía contigo. Sé comprensivo y compasivo. Te ayudará mientras hagas ajustes y lo intentes de nuevo.
  34. La perfección es el enemigo. A menudo la gente se esfuerza por alcanzar la perfección, pero esto se pone en medio de tu camino al progreso. El progreso es mucho más importante que la perfección. Si no empiezas un hábito porque quieres las circunstancias perfectas o no meditas porque quieres el tiempo o espacio perfecto o no escribes porque quieres la herramienta perfecta o no estás feliz porque no has sido perfecto con tu hábito, echa a un lado tus expectativas y simplemente practica el hábito.
  35. Un compañero para hacer ejercicio obra maravillas. Para el ejercicio, el método más efectivo para mí es tener un compañero. Eso es así tanto si vas al gimnasio, haces crossfit o yoga, o vas a correr o haces senderismo. Cuando no tengo un compañero la frecuencia muchas veces se reduce. Este concepto puede aplicarse a cualquier hábito con el que estés lidiando.
  36. Los cambios de hábitos son herramientas para el auto-aprendizaje. Los cambios de hábitos no son solo formas de añadir algo nuevo a tu vida. Son herramientas para aprender sobre ti mismo. Mediante el cambio de hábitos aprendes sobre lo que te motiva, sobre diálogo interior y racionalización, sobre impulsos, sobre recompensas internas vs. Externas, sobre debilidades y amabilidad, sobre el progreso y tener más opciones. Puedes aprender más sobre ti mismo en unos pocos meses de cambio de hábitos que en toda una década, si prestas atención. Y de ese modo, el cambio de hábitos es un proceso extremadamente motivador, sin importar el resultado.

Leo Babauta2
Leo, con uno de sus seis hijos

Puedes conseguir focus y El pequeño libro de la satisfacción, de Leo Babauta, y Los tres hábitos que cambiarán tu vida, de Homo Minimus, con solo suscribirte a este blog (esquina superior derecha) .

Adicionalmente, puedes comprometerte públicamente con el curso de atención plena en la página correspondiente.

Si tuiteas o facebukeas este artículo me harás un hombre feliz y quizá ayudes a mucha otra gente. 🙂

Octava semana: sé consciente de los impulsos

Cada vez que sientas un deseo o impulso de hacer algo, como por ejemplo rascarte un picor, tomar una chocolatina, comprar una prenda de ropa, tomarte un descanso, etc., haz una nota mental de ello y ponle nombre: “impulso de rascarme”, “impulso de tomar una  chocolatina más”, “impulso de salir corriendo cuando tengo que hablar en público”,  impulso de replicar a un dato erróneo que alguien me acaba de dar”, etc. Después de la nota mental, puedes satisfacer el impulso si así lo deseas.

Pequeños y dulces placeres ¿Pecados?

El disparador es el impulso o deseo urgente de hacer algo o de dejar de hacerlo. Observarás que a lo largo del día hay innumerables impulsos. Te darás cuenta de hasta qué punto nuestra vida mental está colonizada por  deseos más o menos efímeros.

Como reto adicional, podrías llevar la cuenta o imponerte una cuota  diaria de impulsos o urgencias detectados. Por ejemplo, «voy a detectar 25 impulsos». Podrías dibujar un palote por cada impulso y agruparlos en grupos de cinco, como si fueras  un preso contando los días que lleva encerrado.

Siendo más consciente de los impulsos también te haces menos dependiente o esclavo de ellos. El instante de conciencia del impulso permite enfríarlo y proporciona un espacio mental para reconsiderar si hay que satisfacerlo. Muchas veces te das cuenta que la mera conciencia del impulso hace que te sientas menos propenso a satisfacerlo inmediatamente. El beneficio más importante de esta práctica es que te volverás menos reactivo.

En el entrenamiento del segundo hábito en el segundo trimestre de 2014 veremos cómo esta conciencia ampliada de impulsos y deseos será una gran ayuda para favorecer la autorregulación.

Curso de atención plena. Revisión séptima semana

Resultado de la séptima semana: plena conciencia en cada comida.
Esta semana ha estado todo riquísimo.

–Santamaya

Esta séptima semana de nuestro curso de atención plena ha sido un paso en más en nuestra entrenamiento para alcanzar la plena presencia. No puedo decir que haya estado plenamente consciente en todas mis comidas, pero sí que he recordado al menos una vez  en cada ocasión saborear un bocado con atención plena. Como resultado, al igual que Santamaya, he experimentado en verdad los sabores y obtenido más placer de la comida.

mindful eating demo of wonderfull cake

Muy interesante la práctica, y seguro que muy útil. Yo soy consciente de que como muy deprisa y de que cuando estoy ansiosa literalmente engullo.

–Nora

La relación entre ansiedad con el  hambre y la forma de comer es muy directa. Creo que hay dos tipos de hambre: el hambre física y el hambre emocional o del corazón. La primera tiene que ver con las necesidades del cuerpo; la segunda, con las del espíritu.

A menudo, empleamos la comida como una forma de regulación emocional y por eso tendemos a engullir y anestesiarnos con la comida. Si has advertido la relación entre tus estados emocionales y tu forma de comer, habrás dado un gran paso en tu relación con los alimentos.

Ser más conscientes de los bocados nos anima a ralentizar los movimientos. Si ralentizamos los movimientos, tardaremos más en acabar la comida. Si tardamos más en comer, daremos tiempo al estómago a envíarnos información de retorno con el mensaje de que hemos comido lo suficiente.

Libres de ansiedad y asumiendo un ritmo más lento, crearemos el espacio y el tiempo suficiente para advertir que estamos ya satisfechos, sin necesidad de alcanzar la saciedad completa. Quizá podamos empezar a aplicar la regla de los habitantes de Okinawa, el Hara Hachi Bu, que recomienda dejar de comer en el momento en que hayamos alcanzado el 80% de nuestra capacidad.

Gradualidad y amabilidad: clave de la formación de hábitos

Ha habido días que solo he recordado el bocado atento en medio de la comida o casi al final. Pero lo he considerado como un pequeño triunfo. Creo que es difícil estar plenamente presente durante todo el tiempo.

Siguiendo nuestra línea minimalista en la formación de hábitos, cada pequeño paso en la dirección correcta es digno de celebrar. Así ponemos en práctica la regla S.E.C: «Siempre Estar Celebrando«. La visión de lo que pretendemos es suficientemente clara (una vida en la que conjuguemos el presente la mayor parte del tiempo) pero no hay que esperar alcanzar esa meta en solo unas pocas semanas. Por lo tanto, seguid celebrando los pequeños avances, sed amables con vosotros mismos y disfrutad del camino.

Adaptar el ritmo del espíritu al ritmo de las cosas

¿Qué pienso de la marcha de este curso? Creo que el mundo está lleno de buenos consejos que nadie pone en práctica. Si no existiera este curso seguiría enredado con los “debería”, los “tendría que” y los “es que”, pero atrapado en la postergación, porque nunca es buen momento para arrancar.

–Herman

Algunos querríamos obtener todos los resultados aquí y ayer; somos impacientes. Creo que un marco mental más saludable sería el practicar considerando la práctica un viaje de exploración y aventura, y no tanto en una herramienta para lograr algún fin ulterior. La actitud de atención plena sufre si la coloreamos con una cualidad meramente instrumental.

RW01

Más allá de un bocado

Para profundizar en la práctica, podríamos reservar una comida cada semana para tomarla en soledad –siendo consciente de cada uno de los bocados– sin otros comensales, sin televisión, radio, teléfono móvil, iPad y lecturas. Podríamos convertirla en una meditación sensorial muy completa,  ya que están casi todos los sentidos:  el gusto, el olfato, el tacto o textura,  la visión de la comida y hasta  su sonido al juntarse con los cubiertos y nuestra boca.

No puede haber ninguna fiesta en la boca si la mente no está invitada.

–Jan Chozen Bays

Séptima semana: un bocado cada vez

Cada vez que cortes un trozo de comida o tomes una cucharada de sopa deja el utensilio boca abajo sobre el plato y centra toda tu atención en el sabor y el olor de la comida que estás degustando. No vuelvas a tomar los cubiertos hasta que hayas acabado el bocado.
La mejor manera de recordarlo es asociar la práctica con el gesto de dar la vuelta al utensilio para la comida y dejarlo sobre el plato.

 

Con esta práctica o mini-meditación tendrás al menos un par de ocasiones durante el día, en la comida y en la cena, para desconectar de la mente discursiva. El olfato y el sabor son dos de los sentidos menos intelectuales, y más directos y primitivos; por eso mismo nos pueden ayudar a acallar la cháchara verbal.

Como beneficio colateral, aumentarás tu apreciación de la comida. Con una menor cantidad de comida obtendrás más placer. Es probable que también ralentices el ritmo al que comes y con ello des más tiempo para que la información de retorno del estómago llegue a tu conciencia y sepas que ya has comido suficiente. Ten en cuenta que muchas veces usamos la comida como una forma de reducir la tensión; si esta se reduce, nos sentimos menos impelidos a devorar alimentos y más a degustarlos.

Esto es agua. Esto es agua.

Curso de atención plena. Sexta semana. 14.2.14

David Foster Wallace, en el siguiente video creado a partir de  un extracto de su  discurso de graduación del Kenyon college de 2005, expresa en forma poética la idea  de toma de conciencia y reconsideración de nuestras reacciones en forma de pensamientos y emociones.

Puedes ver el video también en inglés con subtítulos en español aquí:

La V mayúscula de Verdad se refiere a la vida ANTES de la muerte.

Es acerca de los valores que implica la real educación, que no tiene nada que ver con el acumular conocimiento y sí con la simple atención, atención a lo que es real y esencial, tan oculto en plena vista a nuestro alrededor, todo el tiempo, que tenemos que estar constantemente recordándonos a nosotros mismos, una y otra vez: esto es agua. Esto es agua. Esto es agua. Es inimaginablemente arduo de llevar a cabo, estar conscientes y vivos en el mundo adulto, día a día. Lo que trae a colación otro gran cliché archisabido: la educación es un trabajo para toda la vida. Y comienza ahora.

 ~David Foster Wallace

Son  los peces los que menos nos pueden decir sobre el agua. Lo más difícil de ver es lo que tenemos delante de las narices. Tu propia vida desplegándose ante tus  ojos quizá sea en el fondo bastante desconocida.

Uno de los temas centrales de la atención plena es la toma de conciencia sobre nuestra falta habitual de conciencia. Vivimos gran parte de nuestras vidas en piloto automático, prisioneros de un manojo de reacciones habituales. Con el paso del tiempo, nuestra conducta, tanto la externa como la interna (la de los pensamientos y emociones) se vuelve más y más previsible, más y más estereotipada. Nuestras acciones se acaban pareciendo a resortes, a muelles que saltan ante estímulos externos e internos. Acabamos siendo prisioneros de unas cadenas invisibles.

El modo automático es el modo por defecto de nuestra vida mental, es el que nos permite hacer multitud de tareas con precisión y eficiencia. Al principio nosotros hacemos y tiramos de nuestros hábitos y… al final los hábitos tiran de nosotros. Pero gran parte de los hábitos entran sin nuestro consentimiento, como consecuencia de interaccionar con el entorno físico y social.

La atención plena crea un espacio o tierra de nadie, una pausa en el camino, para observar lo que ocurre y observar nuestras propias interpretaciones sobre lo que ocurre. Por muy prisioneros que estemos de las circunstancias, de la vida, de nuestras limitaciones, siempre podemos reconquistar la libertad interior que nos permita parar, pausar nuestras mentes y generar nuevas interpretaciones de la realidad.

Auditoría de hábitos y conciencia ampliada

De cuando en cuando, nos vendría bien hacer una «auditoría de hábitos»:  contabilizar las rutinas  más importantes, según el principio de importancia relativa (nos fijamos en los que más peso tienen) y reconsiderar si son funcionales y hay que mantenerlas. En mi caso, la institución y ritual  del Sabbat y las revisiones periódicas son la manera que tengo de hacer balance.

Cometemos el error de creer que los mensajeros de las emociones y de nuestras interpretaciones del mundo siempre dicen la verdad, que son la palabra última sobre el significado de las cosas.

Las  prácticas de nuestro curso de atención plena en las últimas seis semanas nos han puesto en contacto con nuestra experiencia. Date cuenta de que no hemos necesitado cambiar la realidad ni nuestras interpretaciones de la realidad. La atención plena nos permite aumentar los puntos de contacto con la realidad, obtener más información, bien externa, como en «Sé gentil con las puertas»,  o bien interna, sobre nuestros procesos mentales, como en la práctica «observa el sufrimiento». Estamos aprendiendo o reaprendiendo a vivir en modo experiencial y dar el relevo más a menudo al modo discursivo, a nuestra caja parlante.

A diferencia de David Foster Wallace, nosotros no hemos intentando cambiar conscientemente el significado de lo que experimentamos a través de nuevas interpretaciones;  nos limitamos a vivirlo lo más plenamente posible, a amplificar mentalmente las experiencias y observarlas con curiosidad y espíritu abierto. Sin embargo, creo que es probable que el mayor espacio mental permita también mayor flexibilidad mental y nuevas interpretaciones.

En las próximas semanas aprenderemos a observar nuestros pensamientos y emociones con más detalle y considerarlos como una forma de experiencia sensorial, como un paisaje interno semejante al paisaje externo de árboles y automóviles en la carretera.

Si te ha gustado el extracto del discurso de David Foster Wallace,  puedes dar un paso más allá y escuchar todo el discurso de graduación también subtitulado en español, merece la pena:

Artículos de la serie «Lo que podemos aprender de…»:

imagesLo que podemos aprender de Hemingway

Técnica de las 0 alternativas de Raymond Chandler

Mi vida sin mí, de Isabel Coixet

Esto es agua, esto es agua, de David Foster Wallace

Lo que podemos aprender de Rafael Sarmentero

Sexta semana: las plantas de tus pies

Esta es nuestra sexta semana del curso de atención plena. A continuación va la descripción de la práctica. Recuerda que puedes incorporarte al curso en cualquier momento y  escribir tus comentarios durante la semana en la sección de comentarios de este artículo.

Durante esta semana vas a estar atento a la presión que ejerce el suelo sobre tus pies al andar y al estar de pie inmóvil.


001123 - Pies

Una forma algo incómoda, pero efectiva, de recordarlo es poner una piedra entre la planta del pie y el zapato. También puedes intentar asociar el esperar delante de un semáforo o en la cola del supermercado con la conciencia de las plantas de tus pies. Puedes recordártelo con una tarjeta que lleves siempre contigo o bien una alarma que suene cada cierto tiempo.

Curso de atención plena. Revisión quinta semana

No me cuesta nada empatizar con el sufrimiento de los demás, lo veo rapidísimo, puedo hasta llegar a sentirlo, pero ¿y el mío? El que llevo yo por dentro disfrazado entre pensamientos que me distraen de lo que realmente me pasa no lo veo tan claro. Me cuesta mucho reconocer emociones como miedo o tristeza, las aparto rápido y sigo (¡como las puertas!) Así que me estoy conectando mucho con mis propias emociones, no solo el sufrimiento, esta semana la rabia está muy muy presente…

–Ángela

Esta semana la consigna  del curso de atención plena ha sido «Observa el sufrimiento». Esta es una de las primeras prácticas que choca contra la doctrina del pensamiento positivo o de la positividad perpetua que encontramos en nuestra cultura y en la psicología popular. En unas pocas semanas más nos fijaremos  en las aversiones y los disgustos, en todas las variedades de la ansiedad e incluso en los pensamientos negativos. Esta práctica ha sido solo el aperitivo.

That not so little black cloud

El reflejo o comportamiento habitual ante los sentimientos, emociones y sensaciones  «negativos», como la tristeza, la desesperanza o cualquiera de las infinitas formas de dolor es casi siempre el mirar a otro lado,  distraernos,  cambiar el foco de atención, negar lo que estamos sintiendo o repetir afirmaciones positivas.

Lo más habitual es que el ritmo frenético de la vida cotidiana no nos permita pararnos y experimentar por completo ninguna de esas emociones. Tenemos que sufrir algún suceso traumático, quizá catastrófico, para permitirnos experimentar la tristeza en toda su plenitud; incluso resulta de mala educación si prolongamos el dolor o el luto más allá de lo estipulado por las reglas de la buenas costumbres. Sufre, pero que no se note mucho y pasa sobre tu dolor lo antes posible, no sea que me vaya a salpicar.

Los que tengan la desgracia de haber estudiado programación neuro-lingüística, seguido alguna escuela de pensamiento positivo o cualquiera de las técnicas de la psicología new age habrán también aprendido técnicas para sugestionarse sobre lo que están sintiendo y negarlo, transformarlo o sustituirlo por pensamientos y emociones más placenteras.

Algunos  creen que lo más adecuado es cuidar la autoestima o la confianza,  reconfigurar el sistema de creencias para no sentir lo que estan sintiendo; o peor, investigar las raíces autobiográficas del dolor, quizá retrotrayéndose a la infancia para dar con el origen del mal, del sufrimiento y con ello volver a sonreír y poder continuar con sus vidas.

La atención plena aconseja un enfoque radicalmente distinto: en vez de matar al mensajero de la emoción que nos trae malas noticias, darle la bienvenida, leer la carta  que nos trae, y asumir plenamente el mensaje, nos guste o no. Jamás matar al mensajero. Ofrécele un té y unas pastas y deja que se explaye sin interrumpirle.

Queremos experimentar  lo que está pasando aquí y ahora, y ese aquí y ahora implica también las emociones de tonalidad negativa.

Por qué resisitirse a las emociones es un esfuerzo inútil y contraproducente

Hay una ecuación afectiva que siempre hemos de recordar:

Dolor + Resistencia = Sufrimiento.

No podemos eludir el dolor en nuestras vidas. Cualquier ser vivo lo va a sentir necesariamente de muchas formas y con distintas intensidades. Forma parte del paisaje y negarlo es como arrancarnos los ojos para no ver. Lo que está en nuestras manos es nuestra reacción ante el dolor y la tristeza. El dolor es obligatorio, el sufrimiento añadido por nuestras mentes es opcional.

Paradójicamente, el esfuerzo por eliminar la tristeza y el dolor cuando se presenta es  un tiro que nos sale por la culata. Nos convertimos en las piezas blancas de una partida de ajedrez tratando de aniquilar a las piezas negras. El mismo esfuerzo de eliminar lo negativo crea en nuestras mentes un sistema de refuerzo de lo negativo. El foco de nuestra conciencia se estrecha hacia la emoción negativa y cuanto más la negamos, más rápido y con más fuerza aparece.  Estamos continuamente preguntando: «¿sigue ahí el dolor?», «¿Ha desaparecido ya?».

Intenta no pensar en un elefante rosa con pintas violetas. Venga. Intenta no pensar en un elefante rosa con pintas violetas haciendo funambulismo sobre un cable suspendido a veinte metros. Hazme caso. Te he dicho que no pienses en ese elefante rosa con un paraguas amarillo haciendo equilibrismo en la pista central del circo. Concéntrate. Inténtalo otra vez.

Bah. Nunca me haces caso.

La atención plena es una actitud de observación de nuestras experiencias sin juicios y con espíritu abierto, con una cierta curiosidad. Podemos experimentar nuestro dolor o tristeza sin derrumbarnos. Como no luchamos contra las emociones, no tenemos tampoco que explicarlas, remediarlas, eliminarlas, lamentarnos por ellas. Si son negativas, son como las nubes negras de una tormenta: están ahí, nos traen la lluvia, pero no son permanentes; hoy están aquí, y mañana no están. Las observamos con interés y curiosidad sin racionalizarlas y  explicarlas; tampoco nos culpamos o maldecimos por lo que estamos sintiendo.

Aceptar las emociones negativas no significa resignarnos y renunciar a atajar las causas del dolor, si es posible hacerlo. Solo significa que no rumiamos nuestras emociones, no las negamos, no las evitamos. Las tenemos en cuenta como un elemento más de nuestro bosque afectivo y no generamos una espiral de realimentación de pensamientos negativos sobre emociones negativas, ni de emociones negativas sobre esos pensamientos negativos.

Cuando uno se siente triste o con baja energía, por las razones que sea, es fácil que si dejamos a nuestro pensamiento intervenir, especular, atraigamos más emociones negativas y más pensamientos crepusculares; es como cuando volvemos a un escenario de la infancia que llevamos muchos años sin transitar: de repente los olores, la vista de los viejos lugares, el sonido de la voz de gente que hace mucho que no vemos nos trae a la memoria decenas de recuerdos que creíamos casi olvidados o con los que solo teníamos una relación intelectual lejana. Hemos activado regiones de la memoria relacionadas con ese paraje.

 Lo mismo ocurre con las emociones negativas; si dejamos que intervengan los pensamientos, si dejamos de centrarnos en la emoción, si nos resistimos a ella de mil maneras, lo más probable es que activemos episodios del pasado relacionados, heridas ya curadas que vuelven a doler, viejas inseguridades que parecían vencidas. Da lo mismo que ya todo ese dolor haya pasado, que ya no tengamos nada que temer, la mente no ve la diferencia entre una realidad pasada o sucesos que ya no pueden afectarnos y un dolor o un mal en el presente.

Esta espiral de emoción negativa -> rumia -> + emociones negativas está en el origen o agravamiento de enfermedades mentales como la depresión.

Atención plena y compasión

Pensar en el sufrimiento me hace más consciente del sufrimiento ajeno que del mío propio. Pienso más en los demás que en mí misma y me encanta. Dejar de mirar mi ombligo es una sensación fantástica que hace ya meses que trabajo y que aligera mis pensamientos egocéntricos.

–Mercè

Decía en la descripción de la práctica hace una semana que hacerte consciente del dolor y tristeza quizá también te haga más consciente del dolor y la tristeza en los otros. Si te permites tener emociones negativas y eres más sensible a ellas, es probable que aprendas a tolerarlas y detectarlas con más facilidad en otras personas.

Hay una relación directa entre la compasión con uno mismo y la compasión con los demás; si eres un intolerante dictador contigo y siempre estás juzgando lo que sientes es probable que hagas lo mismo con las debilidades de los demás. Una actitud benevolente interior se reflejará con el tiempo en más tolerancia y empatía externa. La autoconciencia no es condición necesaria para la empatía, pero adivino que contribuye a reforzarla.

 Estoy con Mercè, si rumio menos mis tristezas, les doy menos vueltas, tendré más espacio mental para detectar la de los demás y dejaré de mirarme tanto el ombligo.

Mirar al dolor a los ojos

 Trabajo en un instituto y, como suponéis, es un sitio donde se observa el sufrimiento sin tener que fijarte demasiado. Pero esta semana, al prestarle mi atención, he descubierto muchas formas en la que este se da. En especial he visto miedo, debilidad y agobio de personas buenas ante el acoso de compañeros. también he visto sentimientos de humillación, de frustración ante la idea de no comprender algo, y sobretodo, desgana. también he visto el sufrimiento mucho más escondido en esas personas que acosan a los demás. Aunque he tomado parte en la solución de estas situaciones, ha sido triste de observar. El sufrimiento encoge el alma de las personas.

–Soru

Hay un beneficio añadido en el dolor y la tristeza: contrastan con el placer y las pequeñas felicidades. Hacen que apreciemos y saboreemos más las pequeñas satisfacciones, que casi siempre están a nuestro alcance. En un fondo de dolor siempre puedes encontrar pequeñas alegrías por las que regocigarte, aunque sea la remisión del dolor. 

No diré que sea fácil mirar siempre a los ojos de la tristeza y el dolor, no es un hábito que se promueva o que nos hayan enseñado. Pero a pesar de no ser fácil, creo que es lo correcto. Los monstruos vistos a la luz del día pierden parte de su poder.

La próxima vez que mire la cara de la tristeza y el dolor, espero ser el último en pestañear.

Puedes participar en el curso de atención plena, recibir artículos especiales para suscriptores y obtener el libro con solo suscribirte a este blog en el recuadro de la esquina superior derecha. También puedes bajarte el libro a cambio de un tweet o publicación en facebook.

Quinta semana: observa el sufrimiento

A lo largo de la semana presta atención al sufrimiento o la tristeza en todas sus formas, tanto en ti como en los demás. No solo el sufrimiento obvio o intenso, como en el caso de la pérdida de un ser querido, también el más callado o sutil, el cansancio, un gesto de tristeza, una mirada, una forma de andar levemente abatida, el temblor o debilidad
en la voz.

La muerte mata, la vida hiere

Si te fijas, verás que en el día a día hay muchas posibilidades de observarlo en ti y en los demás. Lleva contigo una tarjeta con la frase “Observa el sufrimiento”. Te volverás más sensible a tus emociones y sabrás cuando tus niveles de energía son bajos. También desarrollarás una mayor empatía hacia el sufrimiento ajeno y quizá una actitud más compasiva. Este ejercicio nos saca del ensimismamiento y nos hace más conscientes de
las necesidades de otras personas. La conciencia de este dolor o este sufrimiento propio y ajeno también hará que inicies caminos para atenuarlo.

Curso de atención plena. Revisión cuarta semana

Este artículo es un artículo para suscriptores del blog y participantes del Curso de Atención plena, que es  una parte del programa de entrenamiento presentado en el libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida.

Puedes participar en el curso de atención plena, recibir artículos especiales para suscriptores y obtener el libro con solo suscribirte a este blog en el recuadro de la esquina superior derecha. También puedes bajarte el libro a cambio de un tweet o publicación en facebook.

La puerta como metáfora. ¿Cuántas veces no somos conscientes del momento en que entramos-salimos o iniciamos-finalizamos un ciclo, una pauta o determinada interacción?

–Cyn Aware, una de nuestras compañeras del curso de atención plena.

El comentario de Cyn Aware es muy pertinente para la práctica de la cuarta semana  «Sé gentil con las puertas»: la puerta es una metáfora de cualquier inicio y salida de un proceso, no solo es la  entrada y salida física de una estancia o habitación. Cambiar de habitación es cambiar de atmósfera. Cambiar de tarea es cambiar de clima mental, quizá para eso también necesitemos «puertas».

A menudo parece que vivimos en un continuo casi amorfo de actividades con una tonalidad mental semejante. Podemos hacer distintas cosas pero con un  fondo de ansiedad, de urgencia, de incomodidad; a veces puede ser  también de placer, comodidad o calma, pero es un tono indiferenciado que no está abierto a la actividad del momento o al entorno físico o social siempre cambiante: hay una inercia emocional o cognitiva que nos acompaña durante todo el día o toda la semana.

Casi todas las culturas y religiones tienen ritos de paso, como el de la adolescencia a la vida adulta, o  el cambio de estado civil en el paso de la soltería al matrimonio, o para el paso de esta vida a la otra vida. Demarcan claramente las transiciones personales  ante los demás y ante uno mismo,  diseñan ceremonias y liturgias que los celebren y los graben indeleblemente en la memoria, para así permitir asimilar los cambios –algunos traumáticos– y adaptarse con más rapidez.

rites_of_passage73.jpg– 

Ser gentil con las puertas como rito de paso

El ritual de ser gentil con las puertas es un rito de paso a una mucha menor escala, en el flujo cotidiano de nuestras actividades diarias.

Por ejemplo, al entrar por la tarde o noche en nuestra casa, todavía estamos pensando en los problemas del día en el trabajo, nos traemos los proyectos y las fechas límites. ¿Qué tal si el salir por la puerta de la oficina marcara la desconexión con el torrente laboral diario y nos permitiéramos cambiar de régimen mental? ¿Y si entrar por la noche en nuestro hogar fuera el clic o pistoletazo de salida para la calma, la comunicación profunda con nuestra familia o la contemplación pausada en la preparación de la comida, la lectura o cualquier otra actividad cotidiana?

Las puertas nos pueden ayudar a marcar esas pequeñas transiciones diarias, a conectar con nuestros sentidos y conectar un poco mejor con nosotros mismos.

Las puertas ni siquiera tienen que ser puertas. El sonido de un teléfono o una campana en el monasterio budista de nuestras jornada puede obrar la misma función de permitirnos parar, observar nuestra respiración o la tensión muscular,  reconectar cuerpo y mente  y permitir  el cambio de marcha o reanudar lo que suspendimos temporalmente para descansar.

Dificultad en ser gentil con las puertas

Muchos compañeros de viaje han expresado su dificultad para recordar la conexión entre el pomo de la puerta y el acto de consciencia.  O bien no lo recordaban o solo lo hacían después de pasar la puerta.  Algunos apuntan al cansancio o que la motivación inicial se ha reducido.

Esta es una de las prácticas más difíciles que hay en este curso (exceptuando el opcional desafío de la ducha fría en el segundo trimestre para el curso de perserverancia) . Lo habitual es que en un momento estés delante de la puerta y segundos después estés detrás de ella como si te hubieras teletransportado o viajado en el tiempo y perdido toda la conciencia del tránsito o del paso por la puerta.

Siempre que vamos a pasar a través de una puerta hay una especie de movimiento mental que nos proyecta al futuro, nuestra mente abandona el momento presente y se pregunta y anticipa lo que habrá al otro lado de la puerta y lo que hará después. Es un fenómeno sutil que requiere mucha sensibilidad  percibir. Quizá alguno lo  haya observado durante la semana, aunque no lo haya llegado a verbalizar.

Este es un ejemplo más de cómo podemos ir a lo largo de grandes porciones del día (¡y de nuestras vidas!), vivimos como  sonámbulos moviéndonos automáticamente como si estuviéramos en un sueño.

Paciencia. Este es el modo habitual que tenemos de hacer transiciones entre espacios y actividades. Pero podemos llegar a ser más conscientes. Tenemos muchas prácticas por delante.

Hábitos y motivación intrínseca

Se repite mucho la palabra «fallado». Yo creo que hemos descubierto algo: que no todos los disparaderos son igual de potentes para todas las personas.

Para Entusiasmado o Tremendosky, por ejemplo, ha sido una práctica fácil y placentera:

Esta consigna ha sido la más sencilla de implementar: no me gustan los portazos, así que suelo tratar bien a las puertas (salvo cuando me golpeo con ellas por ir más rápido de lo que debería o por tratar de hacer dos cosas a la vez). Además, como me pareció más relajada, puede combinarla con las tres anteriores.

—Tremendosky

Es importante que no olvidemos uno de los tres elementos clave  en la formación de hábitos:

Disparadero -> Acción -> Recompensa

La recompensa es lo que nos va a hacer desear volver a la acción. En las prácticas de atención plena la recompensa está en la propia acción; es una recompensa intrínseca, asociada a la misma actividad, Si ves la acción como un trámite, es más difícil que la vuelvas a repetir o lo harás menos frecuentemente. Por eso es importante esforzarse en encontrar y realzar  el incentivo, gracia o satisfacción en la acción que te has propuesto.

Cada uno encontrará la motivación intrínseca en distintos detalles o cualidades de la práctica. A mí me resulta especialmente placentero el clic de los interruptores, me genera una cierta voluptuosidad difícil de explicar que he aprovechado para ser más y más consciente de los interruptores y acumular a lo largo del día muchos instantes de conciencia auditiva y táctil.

Y para beber me pones un "sexo en la playa"

Consignas

Un pensamiento que me da vueltas desde que empecé el curso: me gustan estas consignas porque me ayudan a entrenarme en un hábito complicado como pocos…, el de construir hábitos. Marcha bien la cosa, digo.

–Tremendosky

Me gusta la palabra empleada por Tremendosky: «consigna». Nuestras consignas hasta ahora han sido: «La campana de la atención plena«, «sé gentil con las puertas«, «¿Qué estás oyendo?», «Hazte consciente de tu postura»;  la próxima semana será «observa el sufrimiento».

Cada práctica semanal es una mezcla de consigna y acertijo que te entrego para que la apliques y extraigas su significado.

En la consigna hay un elemento de dirección, pero también hay un elemento de exploración que no te quiero hurtar con mi particular interpretación personal. Es muy enriquecedor leer los diversas experiencias e interpretaciones que los más de 120 participantes oficiales en el curso («intrépidos exploradores», como dice Herman) van dejando a lo largo de la semana en la sección de comentarios. Aprendo mucho y veo la práctica con una nueva perspectiva.

Según Tremendosky, con todos estos ejercicios estamos construyendo un hábito de mayor nivel: el hábito de construir habitos. Y tiene toda la razón. Mientras construimos el hábito de la atención plena, o el de perseverancia y autorregulación, en el segundo trimestre , o el de ejercicio físico en el tercero, estamos entrenándonos –quizá sin darnos cuenta– en la capacidad de crear hábitos en general, no solo los tres elegidos en este año. Este quizá sea el hábito con mayúsculas que cambiará nuestras vidas.

Cuarta semana: sé gentil con las puertas

Esta es nuestra cuarta semana del curso de atención plena. A continuación va la descripción de la práctica. Recuerda que puedes incorporarte al curso en cualquier momento y  escribir tus comentarios durante la semana en la sección de comentarios de este artículo.

Siempre que entres o abandones una estancia y tengas que abrir y cerrar una puerta hazte consciente de la forma en la que abres y cierras la puerta: el tacto del pomo, el giro de la muñeca, la presión que ejerce tu mano, la temperatura, el clic. Hazlo serenamente y con tranquilidad y pon atención a tus sentidos.

Handle with care (it's a heart)

Una vez que asocies el entrar y salir por la puerta con la atención, dispondrás de muchas ocasiones todos los días para practicar la plena presencia en tu vida. Estos instantes de conciencia sensorial liberan a tu mente del continuo parloteo mental.

Un ejercicio similar a este y quizá más simple es el de encender y apagar los interruptores de luces y lámparas con plena conciencia y parsimonia gentil.

Mear fuera del tiesto y atención plena

— Papáaaaa, tu amigo ha hecho pisss fuera de la taza… y me da mucho asco…

Entonces entra el papá (y presunto amigo) en el salón  y me espeta lo que le acaba de decir su hija de 8 años: «Mira lo que me acaba de decir Lucía…». No tiene ningún reparo en ponerme en ridículo y usar la munición de la que dispone.  Cree que va a neutralizar mis andanadas verbales sobre lo divino y lo humano y los grandes temas… y sí… cree bien… había visitado el cuarto de baño hace unos minutos, no tengo escapatoria;  por un momento me sonrojo, al menos interiormente. intento poner cara de póker, aprieto la mandíbula,  observo la tormenta emocional interior y siento el bochorno.

Con una leve sonrisa,  la mujer de mi presunto amigo, como intentando quitar hierro al asunto, dice:

–Pero si tú lo haces siempre también… Es que no apuntáis. –(a dios gracias que hay espíritus compasivos, me digo).

Meando fuera del tiesto

No digo una palabra. No sé qué podría decir, me concentro en saborear la sensación de vergüenza, respiro conscientemente tres veces,  me siento como el niño de diez años al que hace ya muchos años su tío le hizo volver al cuarto de baño y le indicó la  necesidad de subir la tapa para no derramar el líquido. Creo que no he progresado mucho.

Por qué traigo este escatológico tema a colación

Porque esto no es más que un exponente de una forma de funcionamiento mental. En vez de fijarnos en lo que estamos haciendo tenemos la mente en nuestro parloteo interior, en un mundo virtual que construimos con frases del pasado y anticipaciones del futuro. Hemos olvidado el mundo sensorial, el mundo de los sentidos, el mundo de lo que está aquí, delante de nosotros.

Por qué. Porque siempre hay algo más importante esperándonos y siempre hay algún peligro que estamos anticipando. Porque siempre hay algún escenario futuro mejor que el escenario presente. Vivimos conjugando cualquier tiempo verbal excepto el presente continuo.

Eso es lo que nos hace humanos. Es parte de nuestra naturaleza. Pero la vida social lo exacerba con los planes, las fechas límites, los proyectos con fecha de caducidad, los cálculos financieros, los tipos de interés y los periodos de maduración de las inversiones que hacemos en nuestras vidas.

Y sabemos que gran parte de este parloteo es inútil –la mayor parte de las tragedias de nuestra vida nunca llegan a ocurrir–, genera ansiedad que se retroalimenta, no hace que hagamos más cosas, ni que emprendamos acciones constructivas, drena nuestra energía, nos hace fruncir el ceño y apretar la mandíbula.

Y como el agua que sostenemos en las palmas de las manos, el presente se nos escapa entre los  dedos.


Hand & Water

Ya me siento mejor, pasó el chaparrón,  ahora intento llevar la conversación a otro tema. Se ha olvidado el episodio, puedo seguir arreglando el mundo con mi amigo (ok, ya no es presunto, pero ya conoces las intermitencias de la simpatía y la antipatía).

Me juramento. No volverá a ocurrir, toma nota, el bochorno pasará, pero has de extraer la lección: pon más atención en lo que haces. Usa este estacazo de  vergüenza para cultivar la atención plena. Hay consecuencias sociales. Ya tengo otra oportunidad cotidiana para estar más presente en mi propia vida. Y así surgió mi Curso de atención plena. Como una forma de evitar el bochorno. Me gustaría tener razones más espirituales, pero mis razones son las que son. Si te gustan bien, y si no, pues tengo otras.

Tercera semana. ¿Qué estás oyendo?

Esta es nuestra tercera semana del curso de atención plena. A continuación va la descripción de la práctica. Recuerda que puedes escribir tus comentarios durante la semana en la sección de comentarios de este artículo.

Varias veces a lo largo del día párate y escucha todos los sonidos que hay a tu alrededor, tanto los cercanos, como los remotos; los externos y los que proceden de tu respiración o el interior de tu cuerpo; de aparatos electrónicos o del aire acondicionado o de animales o el
viento o fenómenos naturales. Escucha a tu alrededor como si una pieza musical estuviese interpretándose especialmente para ti.


Parry Sound at Dusk

Como disparador, podrías disponer una alarma que sonara a intervalos regulares inusuales como cada 47 minutos o así. O siempre que entres en un ascensor o cuando paseas por la calle o el parque.

Es posible que la mayor conciencia del sonido te haga estar más atento a él y a su efecto sobre tus estados de ánimo. Al ser más consciente quizá decidas variar la intensidad o el número de fuentes de sonido en tu vida. Por ejemplo, puedes decidir no estar siempre oyendo música y centrarte más en sonidos ambientales.

Curso de atención plena. Revisión primera semana

Este artículo es un artículo para suscriptores del blog y participantes del Curso de Atención plena, que es  una parte del programa de entrenamiento presentado en el libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida.

Puedes participar en el curso de atención plena, recibir artículos especiales para suscriptores y obtener el libro con solo suscribirte a este blog en el recuadro de la esquina superior derecha. También puedes bajarte el libro a cambio de un tweet o publicación en facebook.

Be Mindful.

La práctica de la campana de la atención plena me ha ayudado a aumentar el número de ocasiones en que respiro con conciencia a lo largo del día. Puedo decir que nunca antes había hecho tantas respiraciones conscientes en una semana.

La enseñanza  más importante de estos siete días:  ¡La consciencia está a la distancia de una sola respiración! Para mí ha sido una revelación.  Algunos participantes en el Curso de Atención Plena relatan experiencias similares tan simples como revelatorias:

Solo llevo un día, tal vez si apuro horas, pero la verdad es que respirar…parece simple, pero lo cambia todo. Respiras y es como concentrar la energía en lo que vas a hacer, centras la atención y desconectas de lo que estabas haciendo o pensando.

~Revolucionamorsalvaje

Tomelín hace una descripción muy gráfica de lo que es la atención plena:

Lo que no esperaba del ejercicio es haber aprendido (creo) que es la atención plena. Antes hubiera dicho que es un esfuerzo de concentración en el presente. Ahora lo siento como parar la corriente de pensamiento, no es un esfuerzo. Es como encender una luz de conciencia , callar la cabeza y sentir de verdad.
No se si cambiará el resto de mi vida, pero esta semana si ha cambiado.

~Tomelín

Para muchos participantes en el curso, como Entusiasmado, el principal desafío ha estado en recordar respirar deliberadamente cuando sonaba el timbre o el teléfono móvil. La técnica de las tarjetas puede ayudar a ello o la de los post-it, de Vicki Muns:

Cómo me va más lo visual, me ayuda a un post-it en la agenda física, uno en la nevera, en el escritorio y un recordatorio en Evernote, que cada vez que lo abro (casi siempre está abierto) aparece en primera posición CAMPANA –> RESPIRA!

~Vicki Muns

También ayuda  “visualizar” la asociación entre el sonido  y la respiración. Si ensayas en tu mente esa relación, aumentas la probabilidad de recordarlo.

El mero hecho de que te des cuenta pasados unos segundos o minutos de que sonó el teléfono o el timbre y te olvidaste de respirar conscientemente es ya un gran avance: tomas nota de que lo olvidaste, y respiras conscientemente en ese momento; eso es lo que yo llamo hacer una “respiración consciente retrospectiva”.

Recomiendo no lacerarse o culparse por no recordarlo, y mucho menos estresarte cada vez que suena una campana o timbre. Olvídate de la práctica perfecta: cada campana no es una prueba, es una ocasión para conectar cuerpo y mente a través de la respiración.

La atención plena no tiene como meta el generar un cierto estado emocional. La meta, que a su vez es el proceso, es prestar atención a lo que está ocurriendo en tu mente sin etiquetas, sin juicios, no conceptualmente, con apertura y con curiosidad. La calma, la relajación, etc.,  son beneficios colaterales que a veces, pero no siempre, aparecen como consecuencia de la práctica.

Inclusa adopta un enfoque de ralentización de los movimientos: se dirige a responder el timbre, pero lo hace con serenidad, demorando los movimientos y quizá dejando un par de segundos antes de responder para retomar la presencia. A mí me gusta esperar a que el teléfono repique tres veces, y solo entonces respondo; Inclusa no responde el telefonillo hasta que no aparece la imagen de la persona que está llamando.

Algunos no estamos expuestos a muchos timbres o sonidos de teléfono, porque trabajamos solos o lo mantenemos en modo silencio. Pero no importa, porque uno se da cuenta de que poniendo un poco de atención en nuestra intención de respirar conscientemente durante el día aparecen montones de “campanas de la atención plena”:

  • La alarma del horno o del microondas.
  • El claxon de los coches
  • La sirena de la policía o las ambulancias
  • El chirrido de los frenos de algunos coches
  • ¡El clic del interruptor de la luz!
  • Los pitidos del silbato de un árbitro en un partido de fútbol
  • El repiqueteo de las monedas en la máquina tragaperras cuando da algún premio.
  • Los sonidos de notificación de un guasap o de llegada de un e-mail
  • El tintineo de las llaves cuando las mueves o cambias de sitio
  • Etc.

Puedes pensar en decenas de estímulos auditivos.

Algún lector  va un paso más allá, e inspirado por la campana que suena en algunos templos budistas nos recomienda descargar la aplicación Mindfulness Bell y programarla para que suene aleatoriamente a lo largo del día en vuestro smartphone o tablet.

También puedes programar la campana  en tu computador con la aplicación web online Mindfulness Bell.  Escribí un artículo en el blog  sobre la forma en que uso esta aplicación para  generar espacios de consciencia durante la jornada laboral.

Mindfulness at schools
Enseñanza de la atención plena en un jardín de infancia en California

Inclusa nos recomienda varios videos que nos cuentan cómo está penetrando la idea de la atención plena en las escuelas. Uno en RTVE, en español, del que os recomiendo que veáis al menos los quince primeros minutos; y otro en inglés, en el que aparece el neurocientífico Richard Davidson, uno de los pioneros del estudio de los efectos de la meditación sobre el cerebro y el bienestar emocional; en este video vemos cómo están aplicando en escuelas infantiles de California los principios del mindfulness con niños de solo 4 o 5 años. Esos dos videos os servirán para profundizar.

El test de atención plena (MAAS) que os proporcioné el viernes en la carta a los suscriptores y participantes del curso os habrá servido para haceros conscientes del punto de partida. Espero que en unos meses hayamos mejorado los resultados en ese test, que por supuesto no es más que una orientación. No diré mi puntuación, pero es menor que todas las que he leído hasta el momento.  Y no me sorprende.

En cuanto al diario de bitácora, o diario de descubrimiento y exploración de la travesía, he de decir que he escrito todos los días al menos una palabra; un par de días, solo una palabra, pero está bien. Me siento contento por aplicar mi propia receta: me ayuda a mantener el compromiso y me sirve como ritual de descomprensión al final del día.

Al final de este domingo  recibirás la descripción de la práctica o mini-meditación de la próxima semana.

Primera semana: La campana de la atención plena

El lunes 6 de enero de 2014 comienza nuestro curso de atención de plena. Pertenece al programa de entrenamiento más amplio que presenté en el libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida. Puedes leer una reseña del libro en el blog de Mínimo, el minimalista existencial español por excelencia.

En este trimestre nos centramos exclusivamente en  entrenar la atención plena o mindfulness.

La atención plena es algo muy fácil de comprender pero muy difícil de practicar.

Herramientas para el entrenamiento de la atención plena

Disponemos de dos herramientas  para el entrenamiento:

  • El cuaderno de bitácora. Un cuaderno, a ser posible físico, donde día a día vas anotando tus observaciones y experiencias. Hazte con uno y escribe todos los días un mínimo de una palabra. Basta con una. Si te animas, sigue escribiendo; si no, está bien. Yo suelo hacerlo al final del día, pero puedes llevarlo contigo y escribir cuando te plazca.
  • La práctica o mini-meditación de la semana. En este artículo puedes leer una descripción del concepto de mini-meditación y su diferencia con la meditación formal tradicional. En este blog presentaré todas las semanas una mini-meditación para que tú practiques durante la semana si así lo deseas.

Curso de atención plena

Si quieres seguir el curso de atención plena, recomiendo que te suscribas al blog (cuadro esquina superior derecha),  para así recibir todas las semanas material adicional, reflexiones y consejos especiales para suscriptores y seguidores del curso.

Aquí puedes leer cuál es nuestro plan de trabajo semanal para suscriptores.

Para reforzar tu determinación con el curso de atención plena, puedes hacer tu compromiso público en la página especial del curso. En esta página expresarás tu intención de comprometerte con el curso. Posteriormente elaboraré una lista pública  con todas las personas que se hayan comprometido. Puedes usar tu nombre o un pseudónimo.

Mini-meditación: la campana de la atención plena

Voy a ser breve en la descripción de la práctica. No te voy a decir exactamente cómo hacerlo ni qué esperar de ella. La razón es que quiero que experimentes  con un espíritu de apertura mental y curiosidad.

Casi todas las prácticas o mini-meditaciones que propongo son simples en apariencia. Pero como decía Yogi Berra, es sorprendente todo lo que puedes ver si miras atentamente.

Mindfulness Bell

Te animo a que durante la semana escribas tus comentarios en este blog.

1ª semana: La campana de la atención plena

Respira al menos una vez ante el sonido de una llamada de teléfono,  la notificación de un mensaje de texto, el despertador o el timbre de la  puerta. Antes de tomar el teléfono o abrir la puerta o levantarte, inhibe la agitación y el impulso de responder, ralentiza el ritmo y haz al menos  una respiración profunda. Por la mañana, en la cama, haz tres respiraciones profundas.

El desencadenante de la acción es obviamente el timbre o zumbido  del teléfono, el sonido del despertador y el timbre de la puerta. Puedes poner una pequeña nota en el teléfono o junto al despertador para recordarlo. También puedes tener a la vista y llevar contigo una tarjeta con la descripción de la práctica.

Esta es la tarjeta que emplea Carlos Miguel Franco
Esta es la tarjeta que emplea Carlos Miguel Franco para recordar la mini-meditación de la semana

Se trata de inhibir el comportamiento reactivo habitual de sobresalto  y respuesta automática. La inspiración para esta mini-meditación la encontré en la campana que suena en algunos monasterios budistas de  manera más o menos aleatoria. Es una excelente manera de recordarte  a intervalos más o menos regulares respirar conscientemente a lo largo del día y conectar cuerpo y mente.

Puedes usar como desencadenante otros sonidos inesperados, como el claxon de un coche que te avisa amablemente de que el semáforo se  ha puesto en verde.

Curso de atención plena

Hay un proverbio africano que dice que “si quieres ir  rápidamente, ve solo; si quieres ir lejos, ve acompañado”.
Nosotros necesitamos ir lejos rápidamente.
~Al Gore

En Los tres hábitos que cambiarán tu vida propongo comenzar un programa de un año para instalar tres hábitos fundamentales: atención plena o mindfulness, perserverancia o autorregulación y ejercicio físico.

Los tres  hábitos que propongo  son como infraestructuras o  autopistas cerebrales que nos van a permitir mejorar en muchos aspectos de nuestras vidas: físico, emocional, mental y espiritual. En el libro, puedes aprender más sobre formación de hábitos y acceder a una descripción detallada del programa de entrenamiento que propongo

 –

Puedes  suscribirte a este blog y recibir el libro (cuadro esquina superior derecha) en tu correo junto con recursos adicionales semanalmente que te permitan entrenar los hábitos. También puedes descargar el libro aquí a cambio de un tweet o una publicación en facebook.

Los tres hábitos que cambiarán tu vida tienen como apoyo este blog y las cartas semanales a suscriptores y  lectores.

Plan de trabajo

  1. Los domingos publicaré un artículo con una breve descripción de la práctica para la semana entrante.
  2. Durante la semana,  compartes tu experiencia en el blog con otros lectores en el artículo con la descripción de la práctica semanal.
  3. Durante la semana, practicas  y escribes en  tu cuaderno de bitácora tus  observaciones y experiencias.
  4. El domingo hago una síntesis de la práctica de la  semana con los comentarios de los lectores que hayan aceptado el reto, con información adicional o reflexiones personales

Durante el primer trimestre del 2014 nos centraremos en la atención plena o mindfulness. Doce semanas con doce prácticas. Empezamos el 6 de enero.

Compromiso público

Para fortalecer la determinación, he creado una página especial,  «Curso de atención plena»donde en la sección de comentarios puedes introducir tu nombre o pseudónimo y declarar públicamente que participas en el reto de crear durante el primer trimestre de 2014 el hábito de la atención plena.

La vigencia de ese compromiso será de un trimestre. Más adelante, si lo crees conveniente, lo podrás renovar para los siguientes hábitos: perseverancia y ejercicio físico.

Con todos los que se hayan aceptado el reto y declarado su intención, elaboraré una lista pública y así reforzaremos el compromiso.

Libro: Los tres hábitos que cambiarán tu vida

En Hiperaprendizaje con primeras versiones de mierda anuncié la publicación de un libro. Muchos lectores del blog me han ayudado a mejorarlo y les estoy agradecido por ello.

Este es su título:  Los tres hábitos que cambiarán tu vida.

Si quieres el libro puedes suscribirte a este blog y recibirlo gratuitamente (introduce tu e-mail en el recuadro superior derecho).

Cuando te suscribas, no solo obtendrás Los tres hábitos que cambiarán tu vida: además, semana a semana recibirás en tu correo  ampliaciones del libro,  aliento y consejos que te ayudarán a establecer los tres hábitos en tu vida. Este libro va unido a un proyecto de cambio de un año  cuyo centro será este blog.

También puedes descargar Los tres hábitos que cambiarán tu vida en formato pdf sin necesidad de suscribirte.

Transformation

Por qué este libro

Hoy es 31 de diciembre del año 2013. Cuando se inicia un nuevo año o se está a punto de comenzar,  muchos comemos las tradicionales uvas de la suerte y formulamos los tradicionales buenos propósitos de año nuevo.  ¿Recuerdas los del año pasado? ¿Dónde quedaron? O peor, si los hicistes realidad,  ¿qué impacto tuvieron sobre tu vida? ¿Fue lo que esperabas o fue algo cosmético?

Los tres hábitos que cambiarán tu vida es un libro breve que pretende ayudarte a construir tres hábitos con poder para transformar tu vida.

En este libro no hay fórmulas mágicas, no hay PNL, no hay pensamiento positivo, no hay un universo que conspira para que se cumplan tus sueños,  no hay soluciones indoloras. Solo hay un reto, una propuesta ilusionante y un posible camino para conseguirlo.

Apoyo de Homo Minimus y el blog en la transformación

Durante el año 2014 este blog se pondrá al servicio del proyecto de transformación formulado en Los tres hábitos que cambiarán tu vida.

No hay nada espectacular, no hay atajos; solo una visión, un método, trabajo duro, compromiso y la promesa  de instalar tres hábitos con el potencial para dar un vuelco a tu vida en el periodo de un año.

Aunque a muchos les puede parecer que un año es muchísimo tiempo, es posible que no sea tanto. Vamos a formar en un año tres macrohábitos o habilidades complejas con un profundo impacto en nuestro carácter. Son hábitos estratégicos cuyo influjo sobre nuestra eficacia, productividad, bienestar emocional y satisfacción es inmenso.

Este proyecto requiere un compromiso especial a la altura de los beneficios vitales que esperamos obtener. No se trata de leer el libro, pensar que es un buen método, quizá ensayar distraídamente alguna idea, y al cabo de unos días o pocas semanas enterrar las intenciones y volver a la antigua forma de hacer las cosas.

Mi blog servirá como medio de apoyo para un proyecto tremendamente ambicioso. Todos los recursos con los que podamos contar van a ser pocos. En este blog proporcionaré material para ayudarte a lo largo del camino y mantener la motivación.

Te deseo lo mejor. Y que trabajes por lo mejor.

Hiperaprendizaje con buenas primeras versiones de mierda

La mentalidad experimental y el aprendizaje rápido chocan contra el escollo del perfeccionismo. Queremos hacer las cosas bien y queremos hacerlas bien desde el primer momento.  Pero esto es contraproducente.

En este blog hemos hablado de fracasar más y con fracasar con gracia. Aunque a muchos les parece que la idea es de locos, exagerada o una salida de tono para llamar la atención, tengo que replicar que no hay otra manera de acelerar el aprendizaje y aumentar la productividad y producir cosas de valor que  cometiendo muchos y nuevos errores.

Mooki FAIL
El modelo no fue maltratado o dañado en manera alguna durante la toma de esta foto

La diferencia entre los que aprenden rápido y los que no es la aversión que los aprendices lentos  tienen a empezar sin estar preparados, cuando no disponen de una idea perfecta; y la reticencia a mostrar el trabajo en los primeros estadios, cuando todo lo que uno hace hiede y da vergüenza mostrarlo.

El mejor momento para empezar fue el año pasado. El segundo mejor momento para empezar es ahora.

~Seth Godin

Metodologías de trabajo más o menos vanguardistas como Scrum resaltan la necesidad de crear un producto visible y funcional lo antes posible, aunque tenga unas pocas características, e iterar el proceso en sucesivas versiones beneficiándose de la realimentación que nos proporcionen los clientes o usuarios. No es nuevo, es lo que ha hecho todo artista o artesano  que se precie desde hace siglos: toda obra de arte y no de arte necesita de versiones previas, lo que yo llamo «primeras versiones de mierda».

La paradoja

El letraherido de llanto fácil y orgullo frágil, el poeta putativo, el bailarín quieroynopuedo, el novicio en el convento, el rookie en la NBA, el becario el primer día de oficina, el emprendedor con gafas de pasta y barba de tres días,  el aprendiz de seductor, el novato en el oficio –todos ellos– van a cometer muchos errores si quieren dejar de ser patéticos payasos, patosos, torpes y risibles seres humanos.

Es paradójico: para dejar de producir risa tienes que arriesgarte y soportar el resbalar y caerte muchas veces. Si quieres no parecer patético tienes que resultar patético un montón de veces. Los mejores artistas del patinaje artístico son los que más tiempo han pasado en el suelo intentando piruetas que estaban más allá de sus posibilidades.

Esta es la elección:  o cometes errores dispersos y no buscados a lo largo del tiempo y poco a poco,  lenta y trabajosamente aprendes; o bien, empiezas a cometer errores rápidamente, doblas, triplicas o quintuplicas tu tasa de fracasos, y soportas el ridículo, la vergüenza y la vindicta popular.

Dolor disperso en el tiempo o mucho dolor concentrado que echa por tierra tu confianza y te hace dudar de tu valor como ser humano.

Pero qué coño, ¡al diablo con la confianza!, lo que queremos es competencia, no engañarnos a nosotros mismos y diferir o postergar el dolor y el aprendizaje.

Los prototipos o primeras versiones de mierda

El primer borrador de cualquier cosa es siempre una mierda

~Ernest Hemingway

Vamos a usar un nombre que dé algo de dignidad a las meteduras de pata, a la actuación ridícula: el prototipo.

El prototipo es una primera versión de mierda que usamos como forma de exteriorizar y materializar nuestras ideas y hacer que choquen contra el duro muro de la realidad. En ellas conocemos el alcance de nuestras maravillosas concepciones y sus limitaciones. De repente, los castillos en el aire se desmoronan y hacen añicos nuestros sueños. Entonces, todavía envueltos en el llanto, recogemos los pedazos, aprendemos de los errores y corregimos lo que hay que corregir.

Las buenas primeras versiones de mierda son herramientas de comunicación con el mundo y con otros seres humanos: clientes, compañeros, lectores, compradores, usuarios, etc. Son el inicio de una conversación, son la forma de acceder a otra mirada humana para que nos diga qué es lo que piensa o cómo lo ve. Son la manera de acceder a la realidad física para que nos diga si la idea inicial, la visión con vocación de realidad, el bebé de nuestra imaginación, tiene visos de convertirse en un hombre sano y fuerte.

Un escritor tiene que escribir muchas primeras versiones de mierda, y segundas, y terceras, y cuartas, y exponerlas a la mirada ajena. Y un pintor, y un artista, y un programador, y cualquier ser humano que quiere aprender y hacer algo de valor para otro ser humano.

Mi petición

Este humilde artículo ha pasado por al menos tres versiones de mierda y ahora está a la vista de todos. Ahora tengo que conocer la reacción, lo más probable la no reacción, la indiferencia. Y tengo que vivir con el resultado, cualquiera que sea.

También  he escrito una primera versión de mierda de un libro corto sobre mindfulness (atención plena) y otros temas que publicaré en este blog antes de que suenen las doce campanadas de fin de año. Este fin de semana completaré una segunda versión de mierda y en la siguiente semana tendré una tercera versión de mierda que seguramenta hieda y me dé vergüenza publicar.

Si quieres ayudarme a mejorar, solo has de decírmelo en los comentarios de abajo o vía e-mail  y te enviaré la segunda versión de mierda este próximo fin de semana para que si tienes a bien me hagas críticas o sugerencias de mejora.

Artículos de la serie Fracasa más, fracasa con gracia: 

FAILFracasa más, fracasa con gracia
Informe de fracasos al 14.1.13
Ridículum vitae
Mentalidad experimental y sentido del rídiculo
James Altucher y su ridículum vitae
Algunas ideas para fracasar con gracia
Cómo asumir riesgos con inteligencia
El fin justifica los miedos
TonteOrías las justas
El poder de la mediocridad
Revisión final del proyecto aumentar los fracasos
Hiperaprendizaje con primeras versiones de mierda

Ritualiza el descanso y el recogimiento con el Sabbat

El Shabbat es un elemento esencial de la arquitectura existencial de la semana. Shabbat es un término prestado de la religión judía y otras tradiciones religiosas que voy a emplear en sentido amplio, no estrictamente religioso –pero sí espiritual–, para designar un día de descanso al margen de la corriente habitual de trabajo, tareas y objetivos, usualmente el sábado o el domingo, pero podría ser cualquier otro.

Es un día de recogimiento en que desconecto del mundo de la acción intencional, la productividad y los inputs electrónicos  para conectar con capas más profundas de mi conciencia.

In the Shadows
Dos judíos vuelven a casa tras el sabbat

La comunicación no es solo entre personas,  también lo es dentro la propia persona: la conexión con la experiencia acumulada, los valores, las emociones. Una persona madura habrá logrado armonía  entre emociones, intelecto y estilo de vida; será congruente, sus distintas partes están en relación y crean sinergias que multiplican la eficacia y la satisfacción. La inteligencia intrapersonal de  Howard Gardner  o la autoconciencia y autorregulación de Daniel Goleman son recursos capitales de la personalidad que promovemos con un día especial de recuperación y recogimiento.

El Shabbat es una institución –costumbre, hábito, procedimiento internalizado– mediante el cual el minimalista existencial desarrolla la autoconciencia, integra experiencias y descansa. La práctica del shabbat no excluye la conexión interna durante el resto de la semana; al contrario, es conveniente que esta conexión se mantenga permanentemente. Sería absurdo vivir como robots productivos y profesionales desconectados de nuestro mundo interior durante la semana laboral, y que solo retomáramos la autoconciencia en el fin de semana o el Shabbat.

Establecer un día específico y un modo existencial especial  durante el Sabbat  es un modo de ritualizar la práctica de  la introspección, el necesario tiempo de recuperación y el recogimiento espiritual. Las mejores ideas e intenciones son agua de borrajas si no creamos rituales, liturgias e intenciones de implementación  que nos las recuerden.

En el minimalismo existencial, el Sabbat es uno de los rituales claves con los que podemos dotar la semana para promover el equilibrio y la recuperación. El paradigma del velocista necesita de rituales que nos permitan la regeneración y la consolidación de las experiencias.

Cómo llevar a cabo un Shabbat

Los efectos reparadores de un Shabbat pueden lograrse de muchas maneras. Los detalles concretos pertenecen a  un diseño que has de bosquejar personalmente –no siguiendo una receta– a través de un proceso de prueba y error  tal como vimos en los principios de diseño de rituales.

Es un buen día para conectar con la Naturaleza, quizá para pequeñas excursiones o para paseos más largos de lo habitual por parques y jardines. Puedes leer libros espirituales e inspiradores  con lentitud, sin prisas, demorándote en la interpretación de los sentidos de las palabras y considerando tranquilamente las implicaciones de lo leído sobre tus valores y tus acciones cotidianas.

Las conexiones digitales –-armas de distracción masiva—  han de reducirse al máximo. Sería un día perfecto para abandonar el móvil en un cajón, para dejar de acceder a las redes sociales y acceder más a seres de carne y hueso que durante la semana andaban tan escasos de tiempo o tan ajetreados como tú.  Considera sustituir facebook o twitter con encuentros y charlas de varias horas en un ambiente relajado.

Acallar el estruendo de lo externo es fundamental para que la voz interior pueda aflorar y tú puedas escucharla. No llenes el Sabbat de actividades, por lúdicas que sean; deja tiempo para estar a solas contigo mismo, al menos unas cuantas horas sin hacer nada en particular, si es posible todo el día.

No hace falta que salgas de la habitación. Quédate sentado en el escritorio  y escucha. No, mejor no escuches, simplemente espera. No, mejor no esperes, quédate callado y solo. El mundo se te ofrecerá libremente sin máscaras; no tiene elección, se extenderá en éxtasis a tus pies.

~Frank Kafka.

Beneficios del Shabbat

  • Descansamos.
  • Cambiamos de ritmo: saltamos de la noria frenética de la semana y desde fuera la contemplamos.
  • Liberamos espacio mental para las modalidades de actividad mental más lentas y contemplativas.
  • Nos socializamos de manera relajada: relaciones humanas lentas y más profundas
  • Obtenemos más perspectiva, relativizamos los pequeños sucesos de alto contenido emocional.
  • Establecemos una periodo libre de impactos comunicativos y sucesos impredecibles.
  • Maduramos las decisiones.
  • Reconsideramos prioridades y proyectos.
  • Podemos iniciar la siguiente semana con más foco.
  • El efecto de un día de recogimiento semanal practicado regularamente  se extenderá poco a poco al resto de la semana como las ondas de un canto arrojado a un lago temporal.

Ondas rojas
El sabbat se extiende como una onda al resto de la semana

Serie artículos sobre rituales:

Rituales Mayas
El eslabón perdido entre la intención y la acción
Naturaleza de los rituales 
Intenciones de implementación
Detalle de mis rituales a 28.9.11
Diseño de rituales
Diseño de rituales, un caso práctico
Ritualiza el descanso y recogimiento con el Sabbat

Ritualiza el descanso y el recogimiento con el Shabbat

El Shabbat es un elemento esencial de la arquitectura existencial de la semana. Shabbat es un término prestado de la religión judía y otras tradiciones religiosas que voy a emplear en sentido amplio, no estrictamente religioso –pero sí espiritual–, para designar un día de descanso al margen de la corriente habitual de trabajo, tareas y objetivos, usualmente el sábado o el domingo, pero podría ser cualquier otro.

Es un día de recogimiento en que desconecto del mundo de la acción intencional, la productividad y los inputs electrónicos  para conectar con capas más profundas de mi conciencia.

In the Shadows
Dos judíos vuelven a casa tras el sabbat

La comunicación no es solo entre personas,  también lo es dentro la propia persona: la conexión con la experiencia acumulada, los valores, las emociones. Una persona madura habrá logrado armonía  entre emociones, intelecto y estilo de vida; será congruente, sus distintas partes están en relación y crean sinergias que multiplican la eficacia y la satisfacción. La inteligencia intrapersonal de  Howard Gardner  o la autoconciencia y autorregulación de Daniel Goleman son recursos capitales de la personalidad que promovemos con un día especial de recuperación y recogimiento.

El Shabbat es una institución –costumbre, hábito, procedimiento internalizado– mediante el cual el minimalista existencial desarrolla la autoconciencia, integra experiencias y descansa. La práctica del shabbat no excluye la conexión interna durante el resto de la semana; al contrario, es conveniente que esta conexión se mantenga permanentemente. Sería absurdo vivir como robots productivos y profesionales desconectados de nuestro mundo interior durante la semana laboral, y que solo retomáramos la autoconciencia en el fin de semana o el Shabbat.

Establecer un día específico y un modo existencial especial  durante el Sabbat  es un modo de ritualizar la práctica de  la introspección, el necesario tiempo de recuperación y el recogimiento espiritual. Las mejores ideas e intenciones son agua de borrajas si no creamos rituales, liturgias e intenciones de implementación  que nos las recuerden.

En el minimalismo existencial, el Sabbat es uno de los rituales claves con los que podemos dotar la semana para promover el equilibrio y la recuperación. El paradigma del velocista necesita de rituales que nos permitan la regeneración y la consolidación de las experiencias.

Cómo llevar a cabo un Shabbat

Los efectos reparadores de un Shabbat pueden lograrse de muchas maneras. Los detalles concretos pertenecen a  un diseño que has de bosquejar personalmente –no siguiendo una receta– a través de un proceso de prueba y error  tal como vimos en los principios de diseño de rituales.

Es un buen día para conectar con la Naturaleza, quizá para pequeñas excursiones o para paseos más largos de lo habitual por parques y jardines. Puedes leer libros espirituales e inspiradores  con lentitud, sin prisas, demorándote en la interpretación de los sentidos de las palabras y considerando tranquilamente las implicaciones de lo leído sobre tus valores y tus acciones cotidianas.

Las conexiones digitales –-armas de distracción masiva—  han de reducirse al máximo. Sería un día perfecto para abandonar el móvil en un cajón, para dejar de acceder a las redes sociales y acceder más a seres de carne y hueso que durante la semana andaban tan escasos de tiempo o tan ajetreados como tú.  Considera sustituir facebook o twitter con encuentros y charlas de varias horas en un ambiente relajado.

Acallar el estruendo de lo externo es fundamental para que la voz interior pueda aflorar y tú puedas escucharla. No llenes el Sabbat de actividades, por lúdicas que sean; deja tiempo para estar a solas contigo mismo, al menos unas cuantas horas sin hacer nada en particular, si es posible todo el día.

No hace falta que salgas de la habitación. Quédate sentado en el escritorio  y escucha. No, mejor no escuches, simplemente espera. No, mejor no esperes, quédate callado y solo. El mundo se te ofrecerá libremente sin máscaras; no tiene elección, se extenderá en éxtasis a tus pies.

~Frank Kafka.

Beneficios del Shabbat

  • Descansamos.
  • Cambiamos de ritmo: saltamos de la noria frenética de la semana y desde fuera la contemplamos.
  • Liberamos espacio mental para las modalidades de actividad mental más lentas y contemplativas.
  • Nos socializamos de manera relajada: relaciones humanas lentas y más profundas
  • Obtenemos más perspectiva, relativizamos los pequeños sucesos de alto contenido emocional.
  • Establecemos una periodo libre de impactos comunicativos y sucesos impredecibles.
  • Maduramos las decisiones.
  • Reconsideramos prioridades y proyectos.
  • Podemos iniciar la siguiente semana con más foco.
  • El efecto de un día de recogimiento semanal practicado regularamente  se extenderá poco a poco al resto de la semana como las ondas de un canto arrojado a un lago temporal.

Ondas rojas
El sabbat se extiende como una onda al resto de la semana

Serie artículos sobre rituales:

Rituales Mayas
El eslabón perdido entre la intención y la acción
Naturaleza de los rituales 
Intenciones de implementación
Detalle de mis rituales a 28.9.11
Diseño de rituales
Diseño de rituales, un caso práctico
Ritualiza el descanso y recogimiento con el Sabbat

Proyecto 52 comidas: evolución y propósito del proyecto

Odio la palabra networking. Tiene un aire a predeterminado, previsible y red de telecomunicaciones con protocolos y servidores Apache que queda lejos de lo que se supone que son las conexiones genuinas. No es que me molesten las metáforas tecnológicas; yo las uso todo el tiempo. Pero es que la palabra networking, además de ser un anglicismo, palidece ante la riqueza del concepto de conexión entre humanos.

Por eso, cuando me dicen que mi proyecto 52 es una excelente manera de favorecer el networking o  cuando lo intentan reducir a mero networking, me rebelo. El proyecto 52 es un generador cuasi-aleatorio de de sorpresas y de  conexiones entre personas.

En una de las primeras comidas,Arturo Herrero me señaló una iniciativa similar, el proyecto 52 cups of coffees,  en que una chica americana tomaba un café con un desconocido todas las semanas durante un año. Entre sus  compañeros de café estaba Steve Wozniak (co-fundador de Apple) y algunos otros  personajes famosos, además de personajes anónimos. También me parece una forma interesante y todavía más flexible de implementar la iniciativa. Yo desconocía este proyecto cafetuno cuando inicié mi proyecto 52.

tumblr_static_screen_shot_2013-10-17_at_3.28.01_pm - copia
Megan, la saltarina chica del proyecto 52 cups of coffee

La ventaja del proyecto 52 comidas respecto al proyecto 52 cups of coffee  es que una comida es siempre algo más formal y su duración habitual es de al menos una hora y media. Dicho de otro modo: la gente no puede escabullirse fácilmente cuando me presento con el pecho descubierto y una capa roja. Tienen que apechar –neverbettersaid– con mi presencia durante un buen rato.

Hasta el momento llevo 34 comidas. Teniendo en cuenta que empecé en febrero, que tuve un accidente (atropello)  que me dejó en el dique seco,  y que el mes de agosto me lo concedí de descanso, el ritmo ha sido bastante bueno, casi una comida por semana, aunque he descarrilado al menos tres semanas.

En el gráfico de Beeminder  muestro la evolución y la meseta del mes de agosto.  Los puntos verdes que veis que no  aumentan el número acumulado de comidas es porque son comidas repetidas o con personas de mi entorno habitual que no puedo considerar frikis.  He pagado 15 dolares como multa por los tres descarrilamientos  que he tenido a lo largo del año.

50ff29eacc19315aad0001b5_graph

 –

Se me ha preguntado habitualmente por qué no actualizaba o relataba las comidas que iba teniendo, como hace la chica del proyecto 52 cups of coffees.

He escrito algo sobre ellas en términos generales en los artículos: Proyecto 52 comidas , Informe de avance del Proyecto 52 comidas al 19.3.13 y Proyecto 52, ¿con quién comeremos esta semana?. Pero no he dado detalles concretos ni de los comensales ni de las conversaciones. La razón es que el propósito del Proyecto 52 no es tener comidas y conversaciones para escribir sobre ellas o para proporcionarme material para el blog; el propósito del proyecto 52 es tener conversaciones estimulantes que aumenten mi coeficiente de variedad social e intelectual.

Consideré que si luego iba a tener que escribir sobre las comidas y las conversaciones, durante la comida estaría más pendiente de recopilar información y tomar notas (mentales) para luego escribir que de la persona que tuviera delante.  Además, si mi compañero de charla sabe que es una conversación estrictamente confidencial, se sentirá más confiado y todo será más natural.

Algunas personas se muestran tímidas y me preguntan por los requisitos para ser candidatos. Lo de “comer con personas interesantes” les hace dudar sobre su idoneidad o sobre mis criterios de selección. Yo siempre respondo que si una persona es lo suficientemente aguerrida para querer comer con alguien desconocido después de leer un artículo u oír hablar de mí,  entonces es lo suficientemente friki según mis estándares. 

Artículos de la serie  Proyecto 52

Guess who is coming to dinner?Proyecto 52 comidas


F.F.F.F-Regla de las 4 efes


Informe de avance del proyecto 52 comidas al 19.3.13


Proyecto 52: ¿con quién comeremos la próxima semana?

Autodidactas e interdidactas

Lentitud deliberada

En los últimos tiempos he advertido que muchas de mis decisiones son tomadas en un clima mental  de urgencia poco saludable. Tengo la sensación de estar en un estado acelerado, en continuo movimiento, haciendo muchas cosas, pero sin avanzar. O actuando vigorosamente pero de forma desenfocada, más para calmar  la impaciencia que para obtener resultados.

Actúo como si prefiriera más  la sensación de estar en marcha que el avance real. Mi lista de cosas que hacer y su compleción se convierte más en un lenitivo de mi ansiedad que una herramienta de organización personal y enfoque.

La mentalidad experimental aconseja  iniciar la acción lo antes posible, pero luego parar y  reconsiderar los resultados para ver qué hemos obtenido. Yo he aprendido a iniciar con mucha más rapidez, pero me temo que tras la ejecución no dedico el tiempo suficiente a consolidar la experiencia. En cuanto acabo algo, ya estoy pensando en iniciar otra acción, como un sísifo que esforzadamente eleva una gigantesca piedra a la cima de la montaña para luego dejarla caer al abismo y comenzar de nuevo.

sisyphus-1
¿Cuál es el propósito de tanta agitación?

Sumergidos y abrumados por nuestra lista de cosas que hacer, perdemos la perspectiva. Intentamos controlar el flujo de la acción y estar en todos los frentes a la vez;  como consecuencia, en el fragor de la batalla perdemos de vista el propósito de la guerra.

Ralentizar el ritmo en la toma de decisiones

Por este motivo, me he propuesto ralentizar el ritmo de la acción y tomarme más tiempo antes de decidir y de añadir ítems a mi lista de cosas que hacer. Para evitar actuar bajo el influjo de la ansiedad, el miedo o la urgencia he decidido proporcionarme más tiempo de contemplación y valoración de los potenciales cursos de acción.

Slow Sweden
Conjugar el verbo caracolear más a menudo

Es habitual confundir  la eficiencia con la eficacia. Y la agitación con el movimiento. Es mucho más importante elegir los cursos de acción más eficaces que enfocarse en ser más eficiente con cursos de acción  desencaminados o con una miríada de cosas que hacer que añade poco valor o que encubre la calidad en el marasmo de la cantidad.

Práctica deliberada y lentitud

Dan Coyle en Las claves del talento  habla de la lentitud deliberada en el contexto de la práctica deliberada. El aprendizaje se consolida antes y es más profundo si somos deliberadamente lentos y atentos en cada una de nuestras acciones.

Coyle pone el ejemplo de una escuela de tenis rusa que ha dado figuras de talla mundial: en el Spartak Tennis Club de Moscú usan una técnica que llaman «imitatsiya” en la que intercambian golpes imaginarios en cámara lenta y sin pelota. Este club ha producido una cantidad enorme de buenos jugadores: Safin, Kournikova, Myskina, Dementieva, Safina, Youzhny, Tursunov.

En las artes marciales y el ballet también hacen uso de la lentitud deliberada como forma de aumentar los inputs y obtener un feedback más grande de los movimientos corporales.

Pretendo extender este enfoque a las decisiones. Tomar las decisiones ensanchando el hiato entre estímulo y acción y asumiendo un ritmo deliberadamente lento en la toma de decisiones y asunción de responsabilidades.

Creatividad y lentitud

Entusiasmado, en el contexto de  su curso de creatividad, alude a un experimento del psicólogo Csikszentmihalyi  con pintores: los más creativos eran los que se tomaban más tiempo para contemplar el objeto que iban a representar: lo observaban desde más puntos de vista, hacían más bocetos y consideraban más posibilidades expresivas antes de decidirse por  un concepto o idea final y ejecutarlo.

slow-dancing
Bailar lentamente con las ideas antes de tomar una decisión o decidir iniciar una acción

Sus compañeros menos creativos se lanzaban antes al fragor de la ejecución pictórica con resultados más rutinarios y calidad más baja. Los más creativos contemplaban muchas más posibilidades iniciales y la ejecución pictórica era rápida. Quizá dedicaban 50 minutos a la observación y los bocetos, y solo diez minutos a la ejecución:

 […] El segundo tipo de artista, por el contrario se pasaba como 5 o 10 minutos examinando los objetos, mirándolos desde todos los puntos de vista. Después frecuentemente volvían y reorganizaban las cosas o cambiaban los objetos. Dibujaban el resultado por 20 o 30 minutos y después cambiaban de opinión, reorganizaban las cosas y borraban y dibujaban de nuevo el bosquejo. Después de una hora de hacer esto, decidían la idea final y dibujaban en 5 o 10 minutos.

Mi desafío actual

Ser deliberadamente lento en mis movimientos mentales, potenciar la atención plena (no sorpresivamente es uno de los tres hábitos que cambiarán tu vida) , ralentizar la toma de las decisiones ensanchando el periodo de deliberación y de contemplación de los diversos cursos de acción.

Pretendo no precipitarme, tomarme mi tiempo, esperar a obtener inputs  y a establecer conexiones entre ellos.

Cuando llegue el momento, actuar decididamente, con espíritu resolutivo y sin dudas.

 

Jaque a el sistema: hackea tu educación

No creo mucho en la educación: cada uno debe ser su  propio modelo aunque éste sea desastroso.

~Albert Einstein

¿Qué hacen en 50 personas de edades diversas e historiales variopintos con gesto serio y aire de luchadores de sumo  formando un círculo a las 9 de la mañana de un sábado que además coincide con el puente del día de todos los santos? ¿No tienen nada mejor que hacer?

Algunos se han levantado a las 7 de la mañana para poder acudir puntualmente a la cita en Impact HUB Madrid (gracias a sus responsables por cedernos el local);  otros  han venido de ciudades a varios cientos de kilómetros como  Bilbao o  Valencia; María Benavente, una chica pizpireta de 15 años,  ha viajado en tren desde Galicia para poder estar en Openspace #HackYourEducation y  encontrar los argumentos para convencer a su madre de que le permita dejar el instituto y dedicarse a la programación. Hay expectación y el evento está a punto de empezar.

hackyouredu
Hummmm, después de todo puede ser que no esté solo. Aparte de mi mismo, hay vida inteligente en este planeta.

Es una conferencia openspace   o anti-conferencia, como prefiero llamarla, que trata sobre cómo hackear la educación y aprender al margen del sistema educativo tradicional de instituto, universidad, másters y otros sistemas formales y formalizados de aprendizaje.

BYAizh9IQAAl6rZ

El evento está organizado por Guillermo Pascual, un hacker (aunque él prefiere denominarse builder o artesano  del software) de 19 años que dejó el instituto a los 16 años porque no era feliz en él y sentía que no respondía a sus verdaderas inquietudes. Tampoco sabía qué hacer con su vida, pero prefirió descubrirlo por sí mismo al margen del sistema. Casualmente lo conocí por su propia iniciativa, no la mía, a través de mi proyecto 52 comidas.

A fuerza de entusiasmo por el sofware y uniéndose a a comunidades de desarrolladores, Guillermo fue aprendiendo y labrándose un lugar en la profesión de los programadores. A los 17 años empezó a desarrollar software informático, y un par de años después es un consultor informático freelance que elige sus trabajos, no por el dinero que gana sino por el interés que le suscitan los proyectos y sobre todo por las personas con las que va a trabajar.

Como maestro de ceremonias, actúa Xavier Gost, un programador veterano  con mucho gracejo. Le podéis ver en su salsa en una conferencia tradicional ante tus colegas programadores explicando cuál debería ser el papel del programador en la sociedad.  Forma parte de la comunidad de artesanos del software; además, es amigo y mentor de Guillermo, el organizador. Xavi explica el concepto de openspace conference y las reglas básicas de funcionamiento: pocas y funcionales. Esto me va a gustar.

Xavi gost
Xavi Gost. El maestro de ceremonias de nuestra conferencia openspace #HackYourEducation

El desarrollo de una anti-conferencia ilustra muy bien lo que significa hackear la educación. El carácter espontáneo, diverso,  emergente (concepto  que obsesiona a Xavi Gost), informal, flexible y fluido de este evento es análogo a muchos de los rasgos que son necesarios para ser un buen hacker de la educación. También requiere de una organización y formalidad mínima, que yo considero muy atractiva desde el punto de vista del minimalismo organizativo y de la eficacia en el aprendizaje.

Rápidamente se proponen varios temas y se forman grupos para charlar sobre ellos.  La gente en función de sus intereses se une a unos y a otros, y cuando quiere cambia de grupo para tocar más temas siguiendo la regla de los dos pies. Nadie debería sentirse ninguneado si la gente se larga cuando está hablando o si el grupo que has formado poco a poco se vacía hasta quedarte solo. De hecho, yo propuse un tema al que nadie se unió. Pero previamente había propuesto otros cuatro que sí tuvieron audiencia y participación. Es lo que ocurre cuando hay libertad y se eliminan algunas formalidades: la gente hace lo que le place. Y está bien.

En un próximo artículo explicaré con más detalle  la dinámica de un openspace, unconference o anti-conferencia y su valor como forma alternativa de generar conexiones, debates, proyectos conjuntos y despertar la conciencia sobre un problema o buscar maneras creativas de construir cosas nuevas.

¿Tienes que ser un genio para hackear tu educación?

Este es habitualmente el primer argumento que se presenta contra el hackear la educación. Eso está muy bien para Steve Jobs (el gurú del marketing de electrónica de consumo, que dejó el college a los 6 meses), Bill Gates (un semi-autista que no pasó del primer año en Harvard), o Richard Branson (un excéntrico millonario inglés  con dislexia que dejó el instituto a los 16 años,  creó Virgin Records y Virgin Airlines, y que pasados los 40 años se enteró de la diferencia entre bruto y neto en una cuenta de resultados). También está bien para gente con un talento especial: superdotados, músicos, deportistas.

—–

Richard Branson a bordo de uno de sus aviones de Virgin Airlines  ejerciendo de azafato.                                           TONY ASHBY/AFP/Getty Images)

O peor, esto está bien para los que tienen muchos recursos y tiempo, proceden de familias adineradas que se pueden permitir este tipo de lujos en el aprendizaje; pero la persona corriente tiene que seguir el camino habitual, ganar un título que le abra las puertas al mercado de trabajo y entrar en una empresa con organización tradicional.

Ciertamente, la gente que fue  a la anti-conferencia era en un cierto sentido “especial”: gente inquieta, de inteligencia activa –algunos seguramente se salen de las gráficas en cociente intelectual–, curiosa y con muchas ganas de forjar su propio destino; pero en otro sentido eran gente normal, de aspecto normal, y con capacidades normales, que concentradas en algo que les apasiona les hace capaces de ser muy buenos profesionales o de aprender nuevas tecnologías. Iván Stepaniuk, de origen argentino, aprendió a programar en BASIC a los 8 años y con 14 años ya producía software comercial. Obviamente, este no es un caso habitual  pero nos sirve para saber de lo que alguien que se interesa por un tema es capaz a base de motivación y perseverancia y un entorno propicio.

Cometeríamos un error si pensáramos que el hackear la educación es para una élite privilegiada genética o socialmente. En absoluto:  es una opción o posibilidad que cada vez está más alcance de todos, gracias a internet y la ingente cantidad de recursos educativos disponibles de manera casi gratuita. Los MOOCS como EdX, Udacity, Udemy o Coursera, los foros de preguntas y respuestas como Quora, o como StackExchange.com o ehow.com y muchos otros que están surgiendo en los últimos años.

Cualquier persona motivada con las ideas claras (o con las ideas confusas y con ganas de explorar, como yo) y que quiera aprender algo nuevo puede hacerlo hoy en día si se lo propone.

Desescolarización

Nunca he dejado que la escuela interfiera con mi educación ~ Mark Twain

En un grupo en el que estaba presente  Laura Mascaró,  especialista española en educación en libertad y  evangelista  del homescholing y el unschooling en España,  se habló sobre una educación alternativa al margen de la escuela. Predica con el ejemplo  y educa a su hijo de 7 años en casa además de asesorar a familias de homeschoolers españoles e impartir conferencias en España y sudamérica sobre el tema.

El último libro de Laura  es Sin escuela. Muy recomendable como texto divulgativo para reflexionar sobre la educación y su actual configuración.

Portada_sin_escuela

La educación en España, con una tasa del 30% de fracaso escolar, episodios habituales de acoso en las aulas, desmotivación de los profesores y exceso de burocracia e intromisión política no parece ya la mejor de las opciones; o, al menos, no es la única que deberíamos contemplar. Esto es extrapolable a casi cualquier país del mundo, incluidos los más desarrollados.

Es sorprendente que con estos datos y conciencia general del problema de la educación en España, la gente (¡incluso dentro de nuestro openspace #HackYourEducation!) se muestre tan conservadora y cauta respecto a la desescolarización en sus diversas formas, homeschooling, unschooling, etc.

Con estos resultados, me pregunto: ¿qué tenemos que perder con experimentar con otras opciones? Supongo que la gente siempre prefiere lo malo conocido que lo bueno por conocer y que el estar del lado de la mayoría protege psicológicamente contra los malos resultados. Después de todo, si me equivoco con otros, el error resulta menos doloroso. El cálido manto del colectivo nos hace sentirnos protegidos a pesar de todo. Somos muy malos percibiendo los riesgos, sobre todo cuando se construyen de forma gradual y se van haciendo más y más familiares. El síndrome de la rana hervida ha operado  en el sistema educativo español.

El concepto de desescolarización y educación en casa al margen de la escuela puede parecer un anatema para muchos, pero en estados unidos hay más de 1,5  millones  de homeschoolers y unschoolers que se educan fuera de las instituciones públicas y privadas. Los resultados suelen ser mejores que los de la educación reglada. Muchas universidades están reservando un cupo especial para chicos educados en casa; su autonomía, creatividad y madurez suele ser superior al de las víctimas, quiero decir, al de los  beneficiarios, de la educación pública.

Para adolescentes que están pensando en dejar el instituto, tomar las riendas de sus vidas y convencer a sus padres de ello recomiendo  The Teenage Liberation Handbook. Me temo que está en inglés solamente, pero merece realmente la pena, en especial los primeros capítulos; es una excelente guía para adolescentes que quieren hacer homeschooling o unschooling y perseguir sus propios intereses y emprender proyectos personales.

ESTE ES UN LIBRO MUY PELIGROSO. Contradice toda la sabiduría convencional sobre los que dejan el colegio y la importancia de la educación formal. Es divertido e inspirador. … El autor no se hace responsable por la felicidad y sentimiento de responsabilidad que pueda resultar.

Uncollege, un paso más allá en la desescolarización

La universidad no es el lugar al que ir a buscar ideas. ~Helen Keller

El movimiento uncollege en Estados unidos lleva este bricolaje intelectual  un escalón educativo más allá al propugnar que no necesitas gastar 100.000 dólares y 4 años de tu vida en la universidad para conseguir unos conocimientos y habilidades que puedes obtener más rápidamente y con menor coste mediante el aprendizaje autodirigido. Dale Stephens, autor de Uncollege es el pionero y mejor representante de este movimiento. Podéis ver su página web y  su uncollege manifiesto.

Si estás a punto de ir a la universidad y no tienes el coraje de leer este libro antes, te mereces exactamente lo que vas a obtener. ~Seth Godin, autor de Stop Stealing Dreams.

Aunque en España el coste para el estudiante no es tan grande, sí que lo es para el estado y los contribuyentes , que gastan una media de 7000 euros anuales por estudiante con resultados más que dudosos en cuanto a formación adquirida.  No tenemos ni una sola universidad española entre las 150 primeras del mundo y los informes PISA relegan a los alumnos españoles a las últimas posiciones del mundo desarrollado  junto con nuestra vecina Portugal y Grecia.

Paradójicamente, nuestros MBAs de negocios  están entre los mejores del mundo, con algunos como el del IESE de Barcelona o el IE de Madrid o el ESADE apareciendo regularmente en el top ten mundial. En el 2012, en el ranking del financial times,   el IE fue el segundo a nivel mundial,  el IESE el sexto,  y el ESADE el quinto.  Ningún otro país de Europa tiene tres MBAs en la lista de los diez mejores.

La paradoja se resuelve fácilmente: todos estos MBAs son de iniciativa privada, están sometidos a las leyes del mercado, dependen de satisfacer sus clientes y no reciben subvención alguna.

¿Hackear el sistema o hackear tu educación?

He de crear mi propio sistema o seré esclavizado por el  de algún otro ~William Blake

Javier Cuevas habla de establecer métodos de marketing de guerrilla, dar charlas en institutos y universidades e incluso poner pancartas en centros universitarios del tipo: “Os están robando el tiempo”, “Vuestra educación es un fraude”, etc. Esta opción serviría para hacer ver la luz a los que siguen en el sistema educativo tradicional. Su argumento es que no podemos dejar a los demás en la estacada e ir a lo nuestro sin preocuparnos por la suerte de la gran mayoría.

Marta Fonda, una ingeniera informática y licenciada en ADE, piensa que podemos hackear el sistema, aprovechar los recursos que nos proporciona y hacer la guerra desde dentro. No creo que sea la mejor estrategia, dado el nivel de burocracia e inercia administrativa, pero es otra vía posible para los que no se atreven a dar el salto completo de hackear su educación y prefieren poner parches al sistema. Los cambios graduales por pequeños que sean en la dirección correcta también pueden ayudar a crear conciencia.

Según vemos, algunos pretenden hackear el sistema en vez de hackear su educación; se les puede perdonar, porque muchos son programadores o hackers profesionales. Pero en mi nada modesta opinión, es una pérdida de tiempo el intentar reformar un  sistema caduco y atrasado, y es mejor buscar formas más imaginativas en las que haya menos (¡o ninguno!) control administrativo o político. En este caso especial prefiero la revolución voluntaria y personal (con la ayuda de espíritus afines) a la reforma colectiva y consensuada o acordada de talla única para todos. Dicho en el lenguaje del software:  es mejor crear Linux que intentar convencer a Microsoft de que debe mejorar su sistema operativo; o expresado de otra forma:  puedes dar un jaque al sistema hackeando tu propia educación en tus propios términos.

Si se trata de hacer llegar el mensaje al resto de la sociedad sobre otras opciones de aprendizaje y educación, es mejor liderar mediante el ejemplo, construyendo nuestro propio sistema, teniendo “éxito” (irónicamente, es una palabra que repugna a mucha gente que lo tiene, pero este es otro tema…), mostrando a los demás que podemos aprender, construir, iniciar y ser ciudadanos productivos y responsables que logran cosas por sus propios medios a base de tesón y energía.

La gente no es estúpida, la gente ni siquiera tiene que ser “enseñada a pensar críticamente”, como dicen algunos (¡este tufo condescendiente y paternalista me repele!), ya tienen un cerebro pensante –aunque piensen otras cosas–, la gente es inteligente y hasta brillante;  si ve que un determinado grupo de personas aprende de manera más eficaz, más rápida, más divertida y motivada y además consigue buenos resultados profesionales, se unirá o al menos considerará la posibilidad de hackear su propia educación, dentro o fuera del sistema educativo tradicional.

En definitiva, proporciona a la gente libertad de elección y acceso al conocimiento y verás cómo te sorprende. ¿Acaso no es este uno de los principios del opensource y de la ética del hacker?

Talleres  informales de programación (o de cualquier otra cosa)

Muchos de los hackers de la educación conscientes de la importancia de la tecnología en la sociedad actual se rasgan las vestiduras ante lo mal que el sistema educativo actual enseña alfabetización digital. Xavi Gost alude al libro Program or be programmed: ten commandements for a digital age (Programa o sé programado: diez mandamientos para la era digital) de Douglas Rushkoff y nos insta a ayudar a los niños y jóvenes a  subirse al carro de la modernidad digital.

Programadores, ingenieros  o tecnófilos proponen crear escuelas o talleres o cursos más o menos formales para jóvenes sobre matemáticas, pensamiento crítico, programación o diseño. Son gente idealista por la que siento simpatía. Tienen verdaderas ganas de contribuir y ayudar.

Solo una cosa me rechina: la mayoría de ellos aprendieron programación o diseño gráfico por su cuenta, al margen de un programa oficial, con sus recursos personales o familiares, movidos por el deseo de aprender, la curiosidad y la motivación intrínseca. Pero sus propuestas no siempre armonizan con sus biografías…

Paradójicamente, algunos de estos hackers de su educación  consideran que los cursos o talleres han de ser de asistencia obligatoria, porque  “si no los obligas” los niños no van a querer esforzarse y acudir regularmente a esos cursos tan importantes de matemáticas o scratch (un lenguaje de programación para niños).

SORPRENDENTE: los mismos que creen en el poder de la curiosidad y la libertad para perseguir su pasión  consideran que hay que tutelar el interés de los niños y jóvenes y obligarlos a aprender estas tecnologías tan importantes, matemáticas o disciplinas similares.

Algunos incluso creen que algunas familias son poco fiables y que el estado (la «sociedad», eufemísticamente dicen) debe intervenir y retirar la libertad de elección a esas familias que no están preparadas o no merecen la responsabilidad de educar a sus propios hijos.

Aparentemente, la Ley de los dos pies, que permite elegir con los pies (huyendo o acudiendo libremente)  el tipo de enseñanzas que quieres recibir, solo se aplica al openspace o a sus propias vidas, no a los talleres que ellos organicen. Parece que no creen que puedan motivar o inspirar a los chicos que voluntariamente decidan participar en sus talleres.

Seamos críticos con nosotros mismos, el lastre de nuestra educación académica formal es muy fuerte, e incluso en los más concienciados de entre nosotros sigue resonando el afán de obligar, reglamentar y estandarizar la enseñanza y el aprendizaje.

Comunidades de aprendizaje

Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte de un conjunto. ~John Donne

El sistema educativo actual  es una carrera individual donde los resultados dependen casi exclusivamente del esfuerzo en solitario. Puedes pasar todo tu proceso educativo encerrado en tu habitación sin casi necesidad de colaborar o participar en proyectos conjuntos con otros alumnos. No se comparten los trofeos y la mentalidad competitiva  de yo gano–tú pierdes está muy extendida. Después de todo, solo uno puede ser el número uno o sacar las notas más altas.

Guillermo Pascual  recalca que él no podría haber aprendido a programar al nivel que lo ha  hecho sin el apoyo, aliento y colaboración de una comunidad de programadores que buscan la excelencia y el aprendizaje. Él no es un autodidacta, sino un interdidacta, que aprende con otros, en el marco de un grupo humano comprometido con un arte-ciencia-oficio.

Muchos otros asistentes al openspace #HackYourEducation describen procesos similares de aprendizaje informal en grupos de gente afín y colaborativa, que presta su tiempo y atención para el bien común.

El aprendizaje es un fenómeno eminentemente social. Lo solemos olvidar. Un buen ejemplo de esta mentalidad de comunidad de aprendizaje es la del movimiento de artesanía del software o software craftmanship. Toman como punto de partida la analogía de la comunidad de programadores con  los gremios artesanales medievales y el largo y nunca acabado camino hacia la excelencia desde aprendiz y ayudante hasta maestro. El aprendizaje se produce haciendo, practicando, por imitación y de la mano de compañeros con más experiencia . En su manifiesto, los artesanos del software  explicitan  los  principios de asociación y comunidad:

Como aspirantes a Artesanos de Software estamos elevando el listón de desarrollo de software profesional mediante la práctica y ayudando a otros a aprender el oficio. A través de este trabajo hemos llegado a valorar:

No sólo que el software este funcionando, pero también que el software este bien diseñado

No sólo responder al cambio, pero también constantemente agregar valor

No sólo los individuos y las interacciones, pero también una comunidad de profesionales

No sólo la colaboración de clientes, pero también asociaciones productivas

Está claro que este espíritu de comunidad, colaboración, orgullo por el trabajo bien hecho  y contribución de los artesanos programadores es extrapolable a los hackers de la educación.

Ángel Sanz, un chico en segundo de carrera que hace un grado en matemáticas e informática en Madrid y que ama la música está planteándose hackear su educación y aprender por su cuenta; encuentra difícil encontrar compañeros de espíritu afín,  realmente motivados y con propósito más allá de aprobar exámenes. Se está planteando crear él mismo un grupo  de estudio o reunión  que le permita  conocer a gente similar apasionada como él por las matemáticas y la informática.

Los meetups o reuniones de gente que se reúne presencialmente para hablar de un tema son cada vez más normales. Meetup.com es la plataforma puntera en todo el mundo  que facilita crear esos grupos y reunir físicamente a la gente. En las principales ciudades del mundo hay cientos de estos pequeños grupos de interés. Los grupos de software son  de los más activos, pero tienes otros como los de los emprendedores, los escritores, los de intercambio de idiomas o los viajeros, que tienen también comunidades muy frecuentadas.

Una de las mejores formas de autoeducación  es el aprendizaje en grupos de estudio, donde varias personas muy motivadas en aprender o explorar un área de conocimiento se reúnen periódicamente y establecen un diálogo sobre asuntos o disciplinas no triviales. Xavi nos recomienda un estupendo manual Knowledge Hidrant: a Pattern Language for Study Groups  para organizar grupos de estudio eficaces.

BYDy3jwIgAAVqSB
La buena noticia: no importa lo raro que seas o lo extravagante de tus intereses intelectuales y vitales, que vas a encontrar cientos de personas interesadas en lo mismo y de los que vas a poder aprender tanto presencialmente como vía internet.

Jose Julián Marín, otro hacker de su educación, ha comenzado a aprender html y programación y diseño web por su cuenta, gracias a amigos y mentores informales y con medios disponibles en la red. También está empezando a escribir un blog para aprender y ayudar a otros que están empezando.

En la línea de la web 2.0, que nos convierte en productores y no solo en receptores pasivos de información, el blog y los wikis son otras dos estupendas herramientas de participación y colaboración. Miles de blogs aparecen todos los días sobre los temas más variopintos. Los medios de comunicación de masas tradicionales, las grandes editoriales, los centros de enseñanza,  han empezado ya a sufrir la competencia de los blogs y medios digitales similares. La opinión ya no es creada centralizadamente y una miriada de nuevos agentes individuales y pequeñas comunidades reta el poder tradicional de las grandes empresas y el estado.

Como herramienta de aprendizaje,  el blog es una herramienta maravillosa para lograr interacción con gente afín y enseñar lo poco o mucho que sabes, ayudar a otros y aprender en el proceso.

Mentores

Este tema suscitó mucho interés en nuestra anti-conferencia #HackYourEducation. Es algo habitual en el seno de las grandes empresas. Tradicionalmente, el mentorazgo se lleva a cabo por un miembro veterano de rango superior con experiencia y conocimiento de la estructura organizativa y los intríngulis políticos y organizacionales. La experiencia de esta persona sirve como ayuda para el desarrollo de la carrera del empleado más joven. A cambio, el mentor tiene información de primera mano sobre niveles más bajos de la organización, se expone a ideas nuevas y obtiene un cierto sentido de contribución o legado a las nuevas generaciones.

daniel-larusso
Cuando el aprendiz está listo, aparece el maestro.

En un ambiente más informal y casual el mentorazgo es una forma excelente de crear comunidad y dar una atención personalizada a un aprendiz joven. Requiere una química importante entre mentor y aprendiz. El mentor debería ser capaz de ofrecer guía, conocimiento tácito o implícito difícil de verbalizar, y experiencia muy específica del campo u orientación hacia las líneas de trabajo o recursos que el aprendiz pueda ir necesitando a lo largo de su camino.

Autocontrol y autorregulación para el aprendizaje independiente

El juego de ponerse límites a sí mismo es uno de los placeres secretos de la vida ~ G. K. Chesterton

Echa un vistazo a este experimento. Es el experimento de los marshmallows o de los malvaviscos. Un niño de unos 5 años está sentado en una silla delante de una mesa en una habitación en la que no hay distracciones. Un profesor le ofrece al niño una golosina, un bombón, una nube, algo similar y le dice que puede comerlo inmediatamente si quiere, o si espera unos minutos a que él vuelva, podrá comer dos golosinas en vez de una.

En este video podéis ver los esfuerzos denodados del niño por aplazar la gratificación inmediata, sacrificando el placer del momento por la promesa de un placer mayor en el futuro (15 minutos, que para un niño puede ser una eternidad).

Lo interesante es que la capacidad del niño para demorar la gratificación, el tiempo que tarda en comerse la golosina, es un mejor predictor del éxito académico y el nivel de madurez social y emocional que tendrá a los 16 años que el coeficiente intelectual o el historial familiar o la clase social. ¿No es sorprendente? Una habilidad tan básica puede ser el factor clave del éxito en la vida.

Un aprendiz independiente, un homeschooler, un unschooler, alguien que crea su propia universidad personal o un aprendiz de por vida necesita especialmente de esta capacidad de persistir en el esfuerzo, enfocarse y decir no al placer inmediato o lo más cómodo en favor de sus intereses de aprendizaje a largo plazo.

Cuando no tienes un profesor o figura de autoridad detrás de ti para ponerte objetivos de aprendizaje, someterte a exámenes y premiarte o castigarte la habilidad de autodirigirse y aplicar la fuerza de voluntad y autorregularse es fundamental.

Es muy habitual que gente que se levanta todos los días para ir a trabajar o al instituto a las 7 de la mañana sea incapaz de hacer un esfuerzo de voluntad fuera del entorno laboral o escolar. La razón es que en el sistema académico formal nos adiestra muy bien para seguir órdenes y trabajar por objetivos marcados por otros, pero la capacidad de autodirección muchas veces queda atrofiada.

No quiero denigrar la motivación, el entusiasmo y la pasión en favor del autocontrol y el sacrificio, pero sí recalcar que muchas veces las personas no persiguen sus mejores intereses, especialmente a largo plazo, por incapacidad para sostener el esfuerzo y mantener el foco cuando la pasión decae o los inevitables bajones o frustraciones a lo largo del proceso de aprendizaje de algo nuevo aparecen.

La fuerza de voluntad o capacidad de autorregulación es esencial  para el aprendiz independiente y, como muchas habilidades humanas, ha de aprenderse por la práctica. También es posible entrenarla, creando pequeños retos, entrenamientos concretos, generando hábitos saludables y recurriendo a montones de técnicas de autorregulación. En el blog tecnologiasdelyo.com  podéis ver un pequeño experimento personal en mi desafío de la ducha fría o en mis intentos por dejar de tomar azúcar en el café o comer un chupa-chups sin morderlo (como veis, no se me puede reprochar mi falta de ambición).

Son experimentos de aire friki pero que más allá de lo divertidos o curiosos que puedan parecer son formas prácticas y explícitas de fortalecer el músculo de la voluntad y tonificarlo para los retos profesionales y educativos del día a día.

Aprendizaje “olímpico” o cómo controlar la avalancha de información

Lo que la información consume es bastante obvio: consume la atención de sus destinatarios. Por tanto una riqueza de información crea pobreza de atención, y la necesidad de asignar de manera eficiente esa atención entre la sobreabundancia de fuentes de información que podría consumir.

 ~Herbert Alexander Simon, científico social estadounidense.

A veces nuestro afán de saber y acumular conocimiento se vuelve en contra de nosotros. Xavi Gost ha llamado a esto “aprendizaje olímpico” quizá por su aire de competición y de lucha continua por acumular puntos y trofeos cognitivos.

Queremos leer más libros que nadie, conocer todo lo que se ha escrito sobre un tema, estar a la última, y poder hablar de cualquier tema novedoso. Para las personas ávidas de conocimiento y que gustan de absorber información esto puede convertirse en una trampa. La información y el conocimiento en la actualidad están disponibles a coste casi cero y el reflejo natural de un aprendiz es intentar leer todos los artículos y libros y visitar todos los blogs y sitios web relevantes para lo que está aprendiendo. Esto puede ser abrumador, puede producir infoxicación o infobesidad.

hydrant
Obtener información de internet es como beber del chorro de una boca de incendios

En un entorno escaso de información, puede ser útil estar completamente abierto a todo lo que sucede en el entorno, alerta y ávido por asimilar todo lo que aparece en nuestro camino; pero en un entorno rico en información, inundado de ella, el recurso escaso es nuestra atención, la que somos capaces de prestar a cada unidad informativa; la información se convierte en ruido y nuestra capacidad de asimilación se reduce. Habitualmente privilegiamos la cantidad en detrimento de la calidad y la superficialidad se termina convirtiendo en la norma.

Aquí son muy importantes las técnicas de productividad y de gestión de la información. Desde una perspectiva minimalista no puedo dejar de aconsejar focus, de Leo Babauta, que nos recomienda técnicas sencillas para trabajar productivamente en una era donde la distracción y la superficialidad es la norma. Necesitas obviamente conciencia de tus procesos mentales, de tu forma de trabajar y la voluntad suficiente para cambiar rutinas o hábitos de trabajo poco saludables.

El libro  The Information Diet: A Case for Conscious Consumption,  es también muy útil para ayudarnos a mejorar nuestra dieta informativa y evitar convertirnos en infobesos. El control de los medios de comunicación de masas, las redes sociales, los móviles y otros dispositivos electrónicos portables,  el tipo de blogs que leemos, nuestros hábitos de gestión del e-mail, etc., son elementos básicos que el trabajador del conocimiento y el hacker de su educación han de tener muy presentes. La alfabetización digital pasa también por aprender a relacionarnos de manera consciente e inteligente con las nuevas herramientas tecnológicas.

Práctica deliberada

Cualquier hombre que siga trabajando no es un fracasado. Puede que no sea un gran escritor, pero si aplica las virtudes ya pasadas de moda del trabajo duro y constante, terminará haciendo una carrera de algún tipo como escritor.

~ Ray Bradbury

Malcom Gladwell  y otros autores han popularizado en los últimos años los estudios sobre la práctica deliberada de K. Anders Ericsson, un psicólogo de la Universidad de Miami.  Ericsson ha estudiado los procesos de entrenamiento y aprendizaje de los expertos  sean estos músicos, ajedrecistas, deportistas o mecanógrafos.

Si la especialización es condición necesaria para crear valor diferenciado en la economía del conocimiento, es muy importante tener presentes algunos de los principios que nos permiten desarrollar la excelencia en el campo que elijamos y cómo alcanzarla de la forma más efectiva y eficiente en el menos tiempo posible.

Los principios básicos son:

  • La excelencia y el expertismo son costosos en esfuerzo y tiempo de dedicación
  • El expertismo se explica mejor en términos de esfuerzo y un tipo especial de práctica, la práctica deliberada, que de talento o genes.
  • Aunque sea necesario algún tipo de condición genética o natural ni los mejores expertos del campo pueden llegar a serlo sin pasar por un número mínimo imprescindible de horas de práctica deliberada.
  • La práctica deliberada –la práctica intensa y enfocada– es la clave del entrenamiento eficaz.
  • Se necesita una poderosa motivación para sostenerla.
  • El feedback de calidad sobre el desempeño es fundamental.
  • Los mentores y profesores capaces son imprescindibles para la adquisición del expertismo.
  • En la práctica deliberada estamos haciendo un esfuerzo constante por salir de nuestra zona de confort intentando buscar el punto entre la zona de comodidad, donde nos aburrimos y todo es demasiado fácil y la zona de pánico, donde el tamaño del reto excede en demasía nuestras capacidades.
  • Cada disciplina tiene sus propios sistemas de entrenamiento óptimos y estos cambian según el estado de desarrollo del aprendiz. No es el mismo para un estudiante de 2º año de conservatorio que para un virtuoso del piano de talla internacional.

Podéis ver una descripción de las ideas de la práctica deliberada en una serie de artículos sobre la práctica deliberada en este blog.

La obra de referencia en la materia es  Handbook of Expertise and Expert Performance. En este artículo tenéis una panorámica muy amena de la práctica deliberada . Algunos libros divulgativos  son Fuera de serie,  de Malcom Gladwell, o  Las claves del talento: ¿Quién dijo que el talento es innato? , de Daniel Coyle.

Los diez mandamientos del hacker de la educación

Hay multitud de ideas, técnicas y herramientas.  Me limitaré a escribir un decálogo de las más importantes y referenciar un impar de libros:

The TEN COMMANDMENTS
Los diez mandamientos de la ley del hackeo de la educación. El primer mandamiento debería ser: rompe las tablas de la ley y crea tus propios mandamientos.

  1. Aprende aquello que genere un resplandor en tu espíritu. Dicho de otra manera, haz lo que amas.

  2. La pasión y la inspiración están sobrevaloradas. No siempre estarás al 100% de energía y motivación. Sigue adelante igualmente. Dicho de otra manera, ama lo que haces. Ama el proceso.

  3. Vida y aprendizaje no son compartimentos estancos. La mejor forma de aprender es estando presente en tu propia vida e involucrado con tu entorno social y geográfico. La separación vida–aprendizaje  es un residuo del sistema de línea de montaje de la educación del siglo XX.

  4. Aprende haciendo. Convierte tus metas de aprendizaje en proyectos en los que quieras obtener algo concreto. No dejes que el conocimiento se estanque en tu mente, conviértelo en acción, exprésalo, haz algo útil para alguien con ello. Usa los proyectos, los mini-proyectos, los ensayos, los blogs, la escritura, las simulaciones, los programas pilotos, los prototipos, los experimentos, las contribuciones a los proyectos de otros y las comunidades de práctica como forma de visibilizar tu aprendizaje y desarrollarlo.

  5. Si no sabes algo, enséñalo. Es una de las mejoras formas de aprender. Enseña y escribe para multiplicar el efecto. Si eres realmente ambicioso, conviértete en mentor de alguien.

  6. Conviértete en un maestro de la autorregulación y la automotivación. La iniciativa y la autonomía dependen de ellos. La libertad necesita de estos humildes ayudantes para desplegarse.

  7. Convierte tu aprendizaje en algo social. Participa en comunidades de aprendizaje y grupos de estudio.

  8. Busca un mentor y profesores excelentes que te ayuden, guíen y orienten a lo largo del camino. Cuando el aprendiz está preparado, aparece el maestro.

  9. El mejor momento para hacer o aprender algo es cuando sientes dudas sobre si podrás hacerlo. Tírate a la piscina más a menudo y desarrolla una saludable mentalidad experimental. Empieza a escribir un buen Ridículum Vitae.

  10. Desarrolla una mentalidad de crecimiento con una teoría de la inteligencia dinámica. Nunca “eres inteligente”; en el mejor de los casos “estás siendo inteligente” en un momento y lugar concreto desarrollando una tarea particular. Olvídate del talento, eso pertenece a la mentalidad fija, a una teoría de la inteligencia como un monolito que asegura el éxito. Te recomiendo encarecidamente el libro de Carol Dweck,Mindset: How You Can Fulfil Your Potential.  Es el libro que más hará por tu educación y por la calidad de tu aprendizaje.

Mandamiento número 11 (muy a mi pesar): aprende inglés. Lo siento. Es así. El mejor material en casi cualquier área está en inglés. Quizá cambie esto con el tiempo. Pero ahora si quieres acceder a lo mejor y lo último tienes que tener un dominio suficiente del inglés.

Un impar de libros recomendados, en especial el primero:

Don’t Go Back to School: A Handbook for Learning Anything un manual para aprender cualquier cosa. Es un canto al aprendizaje independiente y autodirigido.

Cuando des un paso fuera de la empaquetada estructura de la educación tradicional, descubrirás que hay muchos más modos de aprender fuera de la escuela que dentro. ~ María Popova, autora de BrainPickings

cover-683x1024
A veces me siento como la chica de la curva advirtiendo a los todavía-vivos-intelectualmente de la trampa de la escuela y la universidad.

 Manage Your Day-to-Day: Build Your Routine, Find Your Focus, and Sharpen Your Creative Mind, un libro con consejos de los principales expertos en creatividad y productividad.

El arte de aprender, de Josh Waitzkin. Maravilloso. Lecciones de un maestro de ajedrez adolescente y posterior campeón de artes marciales. Una aproximación a lo que es el aprendizaje profundo.

Josh_Waitzkin
Una cosa que he aprendido como competidor es que hay una clara distinción entre lo que se necesita para ser decente, para ser bueno, para ser grande y para estar entre los mejores.                                                                   ~Josh Waitzkin. El arte de aprender.

Palabras finales

En nuestra visión, hackear la educación no tiene que ver necesariamente con dejar el instituto o la universidad (aunque ese puede ser el camino para algunas personas), sino con ser conscientes de las decisiones que estás tomando y tener un claro sentido de propósito. Es cierto que la mayoría de los estudiantes deambulan sin dirección a través del sistema educativo tradicional sin tomarse el tiempo para pensar: «¿Por qué estoy aquí y qué es lo que quiero sacar de esta experiencia?». El truco está en no aceptar las alternativas prefabricadas ciegamente. Fija tus metas y diseña el camino que mejor te convenga.

 ~Ariel Quiñones, de IronHack.com

He necesitado 6193 palabras para describir el concepto de hackear la educación. Para un minimalista existencial   y un aprendiz de por vida, el aprendizaje y la educación son pilares que forman parte esencial de los planos del diseño vital; como tales, no pueden delegarse.

El openspace #HackYourEducation de Madrid del 2 de noviembre de 2013  ha sido un maravilloso hito. Quizá algún día lo recordaremos como un pistoletazo de salida para un cambio en el paradigma educativo en España.  50 personas llenas de ilusión y con ganas de cambiar el mundo cambiándose a ellos y ayudando  a los demás a hackear su propia educación.

El futuro está abierto. 

Homo Minimus también escribe artículos más cortos pero igual de buenos. Puedes suscribirte a este blog y recibirlos cómodamente en tu e-mail pulsando en el botón superior derecho de esta página.

Además, después de suscribirte, te enviaré gratuitamente focus, el libro sobre productividad minimalista de Leo Babauta traducido al español.

¿La plena presencia te volverá insensible?

Para quien haya leído El pequeño libro de la satisfacción de Leo Babauta –un bloguero calvo de mirada afable– hay un interrogante que muchas veces se plantea. Es la misma pregunta que muchas veces se hacen los que oyen hablar de la meditación, el budismo o ciertas tradiciones religiosas y filosóficas que propugnan la contención y el dominio de las pasiones.

LeoBabauta_ZenHabits
Leo Babauta, el autor de Zen Habits, un tipo de aspecto bonachón y equilibrado

Los que practicamos la atención plena, plena presencia o mindfulness, aun en versiones tan mínimas y seculares como las mini-meditaciones, también tenemos la misma inquietud:

Si te vuelves tan equilibrado, dueño de ti mismo, impasible ante las cosas buenas y malas de la vida, ¿no perderás parte de la pulsión animal, alegría de vivir y disfrute  del carrusel emocional que acompaña a una vida plena  o bien vivida? Si evitamos las bajadas y los valles, ¿no estaremos también perdiéndonos los puntos álgidos de la vida, las cimas? 

Respuesta corta: no.

Respuesta larga: el equilibrio emocional y el ser dueño de tu vida no te convierte en un robot emocional  necesariamente. Serás consciente de tus emociones y los impulsos serán igual de intensos que antes. La  diferencia, para el practicante de la atención plena en los asuntos cotidianos, es que creas  o amplías el hiato entre estímulo y acción; en ese hiato es donde reside la libertad. Pasarás de vivir como un resorte o muelle biológico que responde a los estímulos de forma automática y rígida a ser un resorte o muelle biológico que elige respuestas ante el desencadenante interno o externo:

  • Puedes responder en la forma habitual, pero esta vez siendo plenamente consciente de tu decisión, dejando de estar a merced de la rutina o el hábito: Estímulo –> Hiato –> Respuesta habitual
  • Puedes elegir inhibir el impulso y decidir que ese impulso ya no generará el comportamiento que siempre generaba. Pasarás del esquema Estímulo–> Respuesta al esquema Estímulo–> Hiato –> Inhibición de la respuesta.
  • Por último, podrás aprovechar el espacio entre estímulo externo y reacción para diseñar mejores respuestas. A esto se le llama también aprendizaje consciente o inteligencia humana: Estímulo –> Hiato –> Nueva acción o respuesta

La reencarnación minimalista. La herramienta de productividad existencial definitiva

Decir que hay que vivir cada día como si fuera el último de tu vida es un llamativo eslogan, pero es casi imposible vivir de acuerdo a él. Es –como dijo una vez Alquimista Oscuro (aka @entusiasmado de entusiasmado.com)– como si fueras perdiendo un partido por goleada, estuvieras en tiempo de descuento, y lanzaras a todo tu equipo, incluyendo a toda la línea defensiva y el portero, a rematar al área contraria, en un último coletazo de desesperación.

Y vivir cada día como si fueras a vivir siempre es acallar para siempre el sentido de urgencia de actuar. Difícil aplicar la ley de Pareto o del 80/20 cuando subjetivamente tienes toda la eternidad serenamente agazapada ante ti como un gato perezoso. Siempre es posible aplazar el inicio de tu vida un día más, una semana más, un año más…

Templo Budista de Foz do Iguaçu
Tenemos una única vida que vivir. ¡Esto da miedo! Es ahora o es nunca.

Cuando eres niño ni siquiera puedes imaginar el final, y si lo imaginas, piensas que es como un remoto planeta a miles de años luz que tardarás eones en alcanzar. Si eres muy joven, piensas que vas a vivir siempre y vives al momento despreocupadamente, porque siempre puedes rectificar los errores e iniciar tu verdadera vida en cualquier momento.

Cuando vas cumpliendo años,  empiezas a considerar el tiempo como un bien escaso que hay que economizar y te vas dando cuenta de  que las opciones se acortan, cada vez puedes vivir menos vidas, cada vez son menos las carreras posibles, los amores potenciales, las identidades ensayables. Cuando te acercas a la vejez le ves las orejas al lobo y llega un momento en que sientes que lo más importante de tu vida ya queda atrás, que cada vez es más improbable que vivas nada nuevo y bueno.

Esta es la tensión existencial en que todos vivimos. El hombre es un animal  de anticipaciones y recuerdos. Estamos liberados del presente siempre suspendidos como un péndulo entre el pasado  y el futuro. El ser humano es un ser de ansiedades y de lamentos.

O mucho por delante, o poco por delante. Y el tiempo que discurre y se escapa por el sumidero.

¿Hay salida?

¿Qué salida hay a esta tensión existencial? ¿Cómo podemos escapar al precipicio de pensar que nuestra vida es como la única bala de un pistolero que se la juega en un duelo en ok corral? Si nos equivocamos no hay más, o hay una vida eterna, para los creyentes, pero en todo caso, no una vida terrenal.

O una vida terrenal para los budistas, pero si hay mala suerte será la de un cerdo  o una mosca de no haber hecho los méritos suficientes; e, incluso en este caso, con una nueva identidad y cortando para siempre con la biografía anterior, como la nueva vida  de un chivato en un programa de protección de testigos.

En esta situación de vivir una sola vida nos volvemos  conservadores: no podemos equivocarnos en la única vida que tenemos para tener éxito y ser felices. Una sola vida y hay que hacer lo mejor con ella.

Pero si queremos hacer cosas valiosas hemos de arriesgarnos; si queremos vivir y no ser vividos, hemos de emprender acciones, proyectos, perseguir sueños improbables, y a veces quimeras. Una quimera es una ilusión que no ha salido bien. Una ilusión emocional se convierte a veces en una ilusión de mago o prestidigitador, en un juego de manos donde siguiendo la pista al as de la baraja acabamos quedándonos con el cuatro de picas.

Yo tengo la herramienta de productividad existencial

En este artículo presento una herramienta de productividad existencial de larga tradición pero en  su  versión minimalista existencial mejorada: la reencarnación minimalista.

Me explico, yo ya  no mido mi tiempo por años o por etapas vitales o por edades del hombre ( infancia, juventud, madurez, vejez, senectud, etc.). Ahora mido mi tiempo por reencarnaciones minimalistas.

Fenix contador a cero
¿Es posible acabar una vida y renacer sin morir en el intento?

Los periodos de organización del tiempo tradicional no son tan buenos para organizar la existencia:

En un día es imposible hacer nada de calado; una semana es una excelente manera de organizar la vida laboral, pero no la existencia; Una vida es una vida, pero tiene la dificultad de que solo tienes una oportunidad y si no das en la diana con tu profesión, tu identidad, tu entorno, etc., puedes llegar al final de tu vida sintiendo que te has dejado mejores  vidas en el tintero.

Pero imagina que cada día es un año y  toda tu vida dura 90 años. Y cuando se acabe tu vida tienes otros 90 días-años, y luego otros 90 días-años, y así sucesivamente.  Tienes por delante unas decenas, quizá unos cientos de vidas y sus correspondientes reencarnaciones existenciales por delante.

Templo Budista de Foz do Iguaçu
Ahora imagina que tienes decenas de reencarnaciones y vidas posibles por delante. Puedes ser más juguetón y        experimentar con las identidades.

Yo mido el tiempo y organizo mi acción de esta manera: hoy 24 de octubre del 2013 tengo 24 años. Mañana tendré 25 años. Pasado tendré 26 años. He nacido hace 24 días. Tengo una larga vida por delante: me restan 68 años de vida. Vivo cada día como si fuera un año. Vivo cada mes final de cada trimestre como si fueran los 30 últimos años de mi vida (o 31). Sé que en esta reencarnación viviré exactamente 92 años.

Ahora hay menos sensación de precipicio, cada decisión importante que tomes no será un jugárselo  a doble o nada, tienes muchas reencarnaciones minimalistas por delante. Ya no estás haciendo funambulismo sin red en distancias abismales; ahora eres  como un niño que silba mientras anda por el bordillo. Ahora puedes jugar, puedes elegir caminos ilusionantes pero improbables.

En 92 años ( o 91 o 90 años ((si el año oficial es bisiesto)) ), puedes hacer muchas cosas:

  • Iniciar un negocio.
  • Cambiarte de piso.
  • Cambiarte de camisa.
  • Irte a vivir al Himalaya, o a Hospitalet
  • Enamorarte, hacer y deshacer el amor.
  • Fundar una familia
  • Iniciar una nueva afición
  • Aprender a jugar al go.
  • Convertirte en un programador.
  • Convertirte en un artista.
  • Experimentar con la introversión, con el club de la comedia, con una nueva ideología, con una nueva religión  o con ninguna.

El trimestre de la marmota

Podríamos emular a Bill Murray en El día de la marmota y repetir no un día, sino toda una vida (condensada en un trimestre de  90-91-92 días-años). Ya no necesitaríamos fe en la vida después de la vida o en la reencarnación budista. Sabríamos que (casi) con toda seguridad disponemos de otras vidas cuando acabe esta.

groundhog-day
Los trimestres-vidas de la marmota nos permiten jugar, experimentar, aprender y perfeccionarnos.

Si en esta vida (último trimestre del 2013) la pifias y no vives tus sueños o peor, logras lo que deseas  y no te satisface, no importa:  pones el contador a cero, empiezas otra vez, eliges una nueva identidad, nuevas metas o estrategias y comienza otra vez el partido en la nueva reencarnación del primer trimestre del 2014.

Si hoy  tienes 30 años y en tus 120 vidas  anteriores (30 años x 4 reencarnaciones) no lograste lo que quieres, puedes empezar de nuevo; Y lo mejor de todo, no tienes  por qué perder lo aprendido: en tu nueva vida puedes conservar la sabiduría del pasado (tus errores) y lograr que en tu nueva existencia llueva sobre mojado.

Además, de una reencarnación minimalista a otra, el mundo no habrá cambiado mucho  (como en El día de la marmota) y podrás perseguir tus metas con el conocimiento del trimestre de la marmota anterior; a diferencia de la budista, no habrás olvidado quién eras o  qué perseguías la vida anterior, tampoco cambiarás de cuerpo  físico: tu cuerpo  en tiempo cronológico solo será 90 días más viejo que el anterior, y seguirás siendo humano, no una rata o un cerdo.

Gracias al trimestre o reencarnación de la marmota te proporcionas un memento mori cotidiano que te recuerda tu mortalidad; vivirás con un sentido de urgencia: los años pasan muy rápidamente, ¡literalmente vuelan!, hace tres semanas tenías 30 años y hoy ya tienes 51;  pero a diferencia de Sarah Polley muriéndose de cáncer, con solo dos meses de vida por delante en Mi vida sin mí, que tus días estén contados no significa que no tengas otras opciones, otras vidas.

Joven con calavera
Recuerda: «Eres mortal»

Morirás pronto, sí; pero como el ave Fénix de las ganas y las desganas   renacerás de tus cenizas. No te enterrarán, vale; pero a cambio ya nunca más  vivirás enterrado.

Lo mejor de los dos mundos: urgencia de actuar y de vivir  + levedad del juego; y si te va mal  en esta reencarnación minimalista, pues empiezas de nuevo.

Twitter como gimnasio del escritor

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba  allí.

–‘El dinosaurio’, considerado como el cuento más breve de la historia. Augusto Monterroso.

Twitter es una red social. De acuerdo. Concedido. Como minimalista, no puedo alegar nada a mi favor.  No después de haber enterrado a facebook y haber dado 3(33)(333) razones para dejar facebook. No después de renegar de guasap o de pinterest o de los teléfonos móviles o cualquier otro arma de distracción masiva.

Pero sí que tengo atenuantes.

Twittering Haiku in the Garden at Night, after Chikanobu

Si estás intentando mejorar su estilo expresivo escrito, twitter puede ayudarte. Hablo de estilo expresivo escrito, no necesariamente literario, aunque barrunto que también puede mejorarlo.

En un tuit has de concentrar tu pensamiento y potencia expresiva en menos de 140 caracteres. Has de ser preciso, conciso, incisivo y dar en el centro de la diana del mensaje. No hay segundas oportunidades. Un tuit es como un puñetazo en el estómago. Si te equivocas y das el puñetazo en la espinilla o en la rodilla, el tuit será un fracaso. Has de ir al centro capital de la nación del pensamiento, decir lo justo en un texto ajustado. No hay tiempo ni espacio para más.

Es un entrenamiento en tiempo real: alguien dice algo, te choca, no estás de acuerdo/estás muy de acuerdo, sientes una punzada en el pecho, y  necesitas replicar; pero ahora, ya, no mañana, o cuando se te ocurra. Ahora.

A la manera de un haiku, una forma poética japonesa de solo tres versos de cinco-siete-cinco sílabas, tienes que concentrar tu pensamiento y las palabras en muy poco espacio. Es como si bailaras  la danza del vientre mientras estuvieras encerrado en un tubo de resonancia magnética y el operario te indicara que no te muevas para que la imagen salga nítida y  pueda ser interpretada con mayor fiabilidad.

Mi experiencia con Twitter  es que la gente  escribe tuits de una manera rutinaria, irreflexiva, sin chispa, quizá para seguir a algún famoso o para distribuir contenido o para estar al día en algún tema o en conexión con amigos.

Pero hay muchas posibilidades. En un palmo de agua te puedes ahogar si te lo propones, en 140 carácteres puedes escribir chispeantes mensajes y hacer fuego en la mente de tus lectores. ¿Lo dudas?

El poder del la limitación y la restricción

Libertad es libertad para elegir las cadenas. Las cadenas nos hacen libres.

–Homo Minimus

En la literatura y en las artes en general, la constricción, la restricción en la forma –que puede percibirse como una mortaja del arte– obra justo de la manera contraria: es en la limitación, en los recursos escasos, donde el espíritu se libera.

¿Por qué? En un soneto hay que seguir  una forma absolutamente rígida: catorce versos endecasílabos dispuestos en dos cuartetos y dos tercetos;  en un haiku, como hemos dicho, en solo tres versos;  en una película habitualmente no más de dos horas, y en un corto menos de media hora.

¿Cómo es posible concentrar una historia en tan poco tiempo. en tan poco espacio, en tan pocas escenas,  en una sola frase, como en el caso del tuit o el mini-cuento de Monterroso?

La forma obliga al espíritu a destilar su potencia en unas pocas gotas extraídas del tarro de las esencias. La escasez de medios es un acicate para el espíritu, que de tener todos los recursos a su disposición se vería abrumado por las posibilidades. Paradójicamente –pero no para los minimalistas existenciales y los artistas—menos es más.

El tuit es un entrenamiento  para muchas habilidades expresivas :

  • Todas las palabras que escribas –sin excepción– han de contar. Si escribes una de más es una de menos que tienes para transmitir tu mensaje.
  • No hay excusa para no escribir una frase perfecta gramatical y ortográficamente. Has de convertirte en un grammar nazi  o nazi de la gramática. Yo soy un nazi de la gramática y todo lo que escribo, e-mails, mensajes de texto, notas en la puerta del refrigerador, son mensajes pulcros, sin tacha. O intento que sea así. No falta ni un punto, ni una coma, y si cometo errores ortográficos me flagelo.
  •  ¿Si no eres capaz de darte una ducha fría todas las mañanas cómo serás capaz de crear un imperio o dejar tu huella en esta vida? Si no eres capaz de escribir bien en un tuit, ¿cómo vas a ser capaz de escribir un artículo, un cuento o una novela correctamente?

Grammar Nazi
Cuando escribo un tuit me siento como un nazi de la gramática invadiendo Polonia

Empieza con lo pequeño, piensa a lo pequeño, escribe a lo pequeño, sé perfecto en las distancias cortas, porque si lo eres la perfección en las distancias largas vendrá por añadidura; sé un velocista de la escritura, haz los cien metros en tu tuit. Los ultramaratones vendrán después.

Hay muchas oportunidades de aplicar este concepto de perfección expresiva en tu vida cotidiana digital: ¿son tus mensajes de texto en el teléfono móvil perfectos? ¿tus comentarios en el blog limpios como una patena? ¿revisas hasta la extenuación tus e-mails de tres líneas? ¿tienen todos los puntos y las comas? ¿ningún nazi de la gramática te puede denigrar? Si no puedes en lo pequeño, olvídate de poder en lo grande.

Este artículo está escrito en un solo pomodoro, todavía me quedan tres minutos, estoy  usando Write or Die y si me paro los bebés berrearán, la pantalla se pondrá roja de ira y  el texto  ya escrito se borrará. En los tres minutos restantes, he de decir todo lo importante.

La limitación de tiempo, veinticinco minutos, facilita que vomite una idea detrás de otra sin pararme y mirar hacia atrás. No tomo prisioneros. Un pomodoro –al igual que un tuit– es otra distancia corta en la que puedes dar el do de pecho, hacer resonar la grandeza en la bóveda de la capilla sixtina de tu cráneo.

Cuando entrenas una habilidad compleja has de dividirla en micro-habilidades y entrenarlas aisladamente, hasta que se vuelvan automáticas. Solo entonces, puedes dedicar tus recursos cognitivos a la integración de las microhabilidades o a habilidades de más alto nivel  o al pensamiento estratégico.

Tuits finales

  • Los tuits son micro-entrenamientos.
  • El diablo está en los detalles. Los detalles hay que entrenarlos de uno en uno y con fanatismo.
  • En la mesa y el tuiteo se conoce al caballero.
  • Teoría de la cerradura: mirando a través de un pequeño detalle puedes hacerte una idea del todo; practicando lo poco también puedes construir lo mucho.
  • La concisión, el destilado de información y expresión son capitales en un mundo competitivo en que millones de agentes pugnan por la atención.
  • Discurso de tuitero en 140. ¿Lo tienes preparado?
  • ¿Eres capaz de comunicar tu plan de negocio en un minuto, en treinta segundos?
  • ¿Me puedes decir en menos de veinticinco segundos quién eres, de dónde vienes y adónde vas?
  • Un escritor de raza convierte cualquier cosa en literatura. Da lo mismo si eres un escritor sin pedigrí. También puedes hacerlo. Guau.
  • ¿No? Practica en el tuit. Regístrate. Sígueme. Suéltate el pelo.

https://twitter.com/homominimus/status/391264728279814144

100 ideas para una conferencia TED

 


Cuando vi este artículo: «¿Tienes una idea para TEDXSevilla 2014?» me dije: cómo c… es posible tener una sola idea. O tengo 0, o tengo 100, pero es imposible tener solo una idea en nada, si es que tienes un cerebro.

Así que me dije que había que volver a  predicar con el ejemplo, como ya hice anteriormente en el artículo de mis Cien mini-meditaciones, en que inventé cien pequeñas meditaciones, a cual más ridícula;  o el Cien mini-meditaciones +, en el que tomé las mini-meditaciones de los asiduos de este blog y las completé hasta llegar al místico número cien; o en Bloguero a la carta: 100 platos en el menú,  en que propuse a los lectores que votaran por tres temas para que yo escribiera de un menú de cien que yo mismo propuse.

Zaragoza "El puente del pincho" arounds.
«Hay que besar a muchos sapos antes de encontrar a tu príncipe azul»
~Doncella mística ,pero pragmática, con espíritu empresarial.

Siguiendo la idea de la doncella mística  y de Pauli (el premio Nobel de Química)  de que hay que tener muchas ideas para tener buenas ideas, y por tanto primar la cantidad sobre la calidad (esto parece poco minimalista, pero ya trataremos el tema en un próximo artículo), aquí van mis cien ideas para una conferencia TED, en concreto para la conferencia TEDxSevilla 2014, entre cuyos organizadores está mi buen amigo Joaquín López Lérida y al que le meto presión desde ya para que convierta el TEDxSevilla 2014 en algo memorable. ¿Para qué conformarse con menos? Si nos estrellamos, que sea al menos dirigiéndonos a las estrellas.

No sé si mis propuestas (bueno, mis futuras propuestas, porque cuando escribo estas palabras no tengo más que un par) serán factibles, viables, morales, legales, legítimas o se adaptarán al formato TED oficial y las restricciones que han de tener los organizadores, tanto de presupuesto como de contenido. Pero no importa. Ellos harán la criba y quizá como en el caso del romance  y las relaciones entre personas, una cosa llevará a otra y algo sorprendente o sorpresivo ocurrirá.

Lo difícil no es tener ideas. Lo difícil es ponerlas en práctica y jugársela con algunas de ellas. Así que voy a hacer la parte fácil. La difícil la dejo para los organizadores.

Mis cien ideas para TEDxSevilla 2014

  • No se volverá a fichar bajo ningún pretexto a Josef Ajram (se ponga como se ponga) ni a ningún superhombre con tatuajes que nos diga que no sabe dónde está el límite  o que persigamos nuestros  sueños. De todos modos, Josef Ajram podría ser invitado como azafato o animador social, porque es un tipo majo. Ni un gramo de ironía.

20121001_JosefAjram

Josef Ajram. De profesión, tatuado carismático y superhombre.

  • En lugar de Josef Ajram propongo a James Altucher,  un emprendedor en serie, programador, maestro de ajedrez, , bloguero de tremendo éxito, escritor y en mi opinión un digno aspirante al club de la comedia. Será caro contratarle y traerle de los Estados Unidos, pero si tenéis que elegir a un hombre extranjero, este es vuestro candidato. Aquí podéis consultar su ridiculum vitae.  Este  es su aspecto. No es Ajram, vale, pero tiene muy buenas ideas y es divertido:

Grand Central Kiss

James Altucher. Nerd, programador, empresario en serie, millonario, escritor.

  • Que todos los ponentes sean andaluces o con un acusado acento andaluz, aunque sea impostado.
  • Que ninguno de los ponentes tenga acento andaluz, La mayoría debería tener  acento del norte de Europa o en su defecto gallego o vasco.
  • Otra conferencia durará 4 horas y se hará a las doce de la noche. Los que resistan serán invitados al TEDxSevilla 2015.
  • En TEDxSevilla 2014 las conferencias serían anunciadas y no anunciadas: se anunciarán los ponentes, pero no se sabrá el orden de aparición ni la duración.
  • Si a algún organizador piensa, aunque sea por un instante, y en un momento de debilidad en Risto Mejide como ponente, se le pondrá mirando contra la pared durante 5 minutos y se le hará copiar cien veces: «Nunca me dejaré llevar por el afán de provocar por provocar».
  • En otra conferencia se escogerá al azar también a diez personas del público y en una hora prepararán una conferencia sobre el tema que ellos decidan. Cualquiera de ellos o todos a la vez podrán dar la conferencia.
  • Una conferencia será impartida por dos ponentes en vez de uno. Serán de campos distintos; por ejemplo, un empresario de Internet en serie y un zapatero de Valverde del Camino.
  • Una conferencia será una performance en la que el público tendrá que intervenir.
  • En otro acto TED se dividirá a la audiencia también al azar y en grupos de 5 a 15 personas crearán un plan de negocio para una startup o alguna iniciativa de interés social.
  • El equipo organizador de TEDxSevilla se dividirá en dos grupos que trabajarán independientemente hasta el mediados de noviembre, luego se fusionarán y crearán un programa común.
  • En todas o en alguna de las conferencias se retará al ponente a que no pronuncie las siguientes siete palabras: emprendedor, creatividad, startup, equipo, ilusión, pasión, «me encanta Sevilla». La dirección del evento puede sugerir sus siete palabras tabú.
  • Una conferencia TED tendrá lugar al aire libre. Aunque haga frío o llueva.
  • Pedir colaboración a Miguel Ángel Rodríguez Jiménez, alias «el Sevilla», el cantante de los mojinos escozíos, para que haga de maestro de ceremonias con traje de chaqué y sin permitirse una sola broma o gracia. Como bonus, se duchará el día del evento  y se recortará la barba:

el-sevilla

El Sevilla. Cantante de los Mojinos escozíos y showman.

  • Se contratará al menos  a un 50% de personas que no sean conocidas ni conferenciantes profesionales.
  • Se primarán las conferencias sobre temas que nunca se hayan tratado en conferencias TEDxSevilla anteriores.
  • Una conferencia será oscura, pesimista y generará un cierto vacío existencial entre los oyentes. Un político venido a menos, probablemente socialista o de izquierdas,  podría cumplir con cierta holgura la meta. Esta conferencia será una especie de contrapunto al carácter creativo, festivo y optimista general del evento TED.
  • A un ponente se le pedirá que sugiera cinco temas en orden de preferencia. Seguidamente se le exigirá que hable sobre el último de su lista.
  • En una de las conferencias intervendrá un carpintero, un panadero o algún representante de alguna profesión u oficio tradicional. Hablará desde la perspectiva del orgullo profesional, el trabajo bien hecho y el deseo de mejora continua. Intentará relacionar su trabajo con el de los artesanos del software o el craftmanship.
  • Como segundo contrapunto, se convocará a un burócrata de alguna administración pública para que nos explique cómo ser innovadores, creativos y cultivar el espíritu empresarial. A ser posible, esta persona debe haber sido regular estudiante, afiliado a un partido político desde su temprana juventud y haber tenido poca o nula experiencia vital fuera del sector público y la política. Estoy pensando, por ejemplo, en… bueno, pensad vosotros, que para eso os pago.
  • En otra conferencia se buscará el enfrentamiento entre dos formas radicalmente distintas de ver las cosas. Dos expertos con visiones opuestas mantendrán un debate en menos de 20 minutos. Cada ponente asumirá la postura contraria a la que verdaderamente mantiene o defiende.
  • El ponente con mejor valoración del evento será invitado para el 2015. El ponente con peor valoración o el más denostado también; de esta manera fomentaremos la asunción de riesgos y el mantener ideas impopulares. También podría servir para dar una segunda oportunidad al peor de los conferenciantes y que en el 2015 mostrará la capacidad de espíritu humano de aprender y sobreponerse a las dificultades. En el 2015 se repetiría la conferencia del 2014 (ANTES) y seguidamente la conferencia de ese año (DESPUÉS).
  • Se fomentará la interacción entre el público, toda presuntamente gente curiosa, con espíritu empresarial e inquieta. De estas interacciones tendrán que salir colaboraciones posteriores y nuevas empresas o, en su defecto, matrimonios.
  • Por cada conferencia en la que sepamos lo que va a decir el ponente desde el minuto 1 , deberá haber al menos una conferencia en la que no tengamos ni idea de lo que va a decir el ponente.
  • Habrá dos formas de acceder al recinto donde se desarrolle el evento TED:

a) Pagando la entrada con el precio habitual.

b) Aportando cien ideas para el evento TEDxSevilla 2014. Este pago tendría que hacerse antes del mes de diciembre, para que los organizadores pudieran aplicar alguna de estas ideas.

  • Se invitará a Anca Balaj, rumano-española,  escridibujante y entrenadora en creatividad. Nos hablará sobre creatividad o sobre otra de sus especialidades, el coaching para niños.
  • Al menos una conferencia será pronunciada por una persona de 20 o menos años. Propongo a Katherine, de minimalcoin. Nos podría hablar sobre el valor del trabajo y la disciplina y su primacía sobre la pasión.
  • Al menos una conferencia será pronunciada por una persona de 70 o más años.
  • Al menos un conferenciante ha de tener barba, ser de Valencia, caerme  simpático, gustarle los dinosaurios  y dedicarse a la comunicación audiovisual. Gorka Pitarch, por ejemplo.

dino_gorka

Gorka Pitarch. Amante de los dinosaurios y proto-gurú de la comunicación audiovisual.

  • Un ponente hablará sobre cómo convertir el potencial de las redes sociales para canalizar los afanes reproductivos –perdón: productivos– de los jóvenes y no tan jóvenes hacia el mundo de la empresa.
  • Alguien que trabaje en el mundo de las metodologías Agile, Scrum, Kanban, etc., hará una apología de estas técnicas y recomendará su extensión a otros sectores distintos del software o las empresas tecnológicas.
  • En un gran cartel de muchos metros de largo, en una especie de muro de las ilusiones, la gente escribirá una o varias ideas para aplicar el espíritu TED  en las escuelas españolas.
  • Propongo a mi amigo @entusiasmado del blog entusiasmado.com para que imparta una conferencia sobre positividad, ilusión, entusiasmo y cómo sacar todo el meollo a la vida, desde la perspectiva de la psicología evolucionista y el buen vivir.
  • Se proyectarán películas inspiradoras en una sala anexa a la sala de conferencias. Pienso en películas del tipo En busca de la felicidad, El club de los poetas muertos, Footloose, La princesa prometida, Sonrisas y lágrimas, Caballero sin espada o Qué bello es vivir.
  • Contratar a Mario Vargas Llosa. Y que hable de lo que quiera.
  • Contratar a Arturo Pérez Reverte y que hable del espíritu empresarial del Capitán Alatriste o algún otro personaje de sus novelas.
  • Fichar para el evento a Raúl Hernández González. Un profesional todoterreno del mundo de la empresa: consultor, directivo, formador. Pondrá un toque de realismo y sensatez en el discurso habitual sobre la organización empresarial y el trabajo profesional.
  • Se contratará a una madre homeschooler o unschooler (educación al margen de la escuela)  que crea en la educación fuera de la escuela y que relacione su experiencia con la creatividad, la libertad y el progreso social y personal. Estoy pensando en Laura Mascaró.
  • Propongo a Juan, de aprendizajeyvida.com, para que aplique su conocimiento sobre PNL y relaciones humanas (sobre todo en materia de seducción) al mundo de la enseñanza, el aprendizaje, la empresa y la creación en general.
  • Propongo que ningún ponente nos hable de un viaje a un país exótico y todo lo que aprendió en las faldas del Himalaya o en las playas de Tailandia. En su lugar, habrá alguien que nos hable del turismo en el lugar de residencia y cómo podemos viajar a lugares lejanos simplemente abriendo los ojos e interactuando con personas distintas con las que nos cruzamos todos los días.
  • Una ponencia TED será de un artista plástico, un bailarín o un mimo. En todo caso, no se podrán emplear las palabras.
  • Se hablará sobre aprendizaje y educación experimental. Alguien hablará de por qué no necesitamos ir a la universidad para hacer cosas útiles y las ventajas del movimiento uncollege.
  • Un artista nos hablará sobre cómo generar ideas. O un creativo de publicidad. O un guionista de televisión. O un escritor. O un poeta. O un niño. O una niña: Sara M. Bernard.
  • Alguien nos hablará de cinco personas geniales y por qué todas son distintas y por tanto no podemos imitarlas.
  • Propongo contratar a Nassim Nicholas Taleb, mezcla de culturista y filósofo de café o «flâneur«,  trader de éxito, y el autor de Antifrágil, las cosas que se benefician del desorden y  El cisne negro, para que nos explique sus ideas sobre la creación, la evolución, la economía y la supervivencia y muerte de empresas, culturas e ideas.

Nassim+Nicholas+Taleb+2008+Festival+Della+GdXKlZdNFtil

Nassim Nicholas Taleb. Trader, filósofo de café y ensayista de éxito.

  • Un experto en búsquedas nos hablará sobre cómo encontrar lo que necesitamos en internet y cómo gestionar el universo de información a nuestro alcance. Podría ser algún comercial o ejecutivo de  DuckDuckgo  o, si no es posible, y en su defecto, de google.
  • Alguien hablará sobre vida sana desde una perspectiva natural y minimalista. Estoy pensando en Robert Sánchez, del blog Escucha tu cuerpo.
  • Al menos uno de los ponentes ha de ser chino o indio.
  • Contratar a alguien especialista en gamificación. Propongo a una desconocida de Suecia llamada Louise Stigell, apasionada por el lifehacking  ,  que nos hablará sobre cómo gamificar o diseñar la propia existencia  y lo que podemos aprender los juegos de rol  y los videojuegos. Es atractiva, exótica y sueca, lo que la convierte en incluso un mejor reclamo mediático que Josef Ajram.

Stigell

Louise Stigell. Lifehacker, über nerd by heart and aspiring evil genius.

  • Un programador nos explicará el concepto de coding dojo, su aplicación a la empresa y el movimiento de artesanía del software y la ética del trabajo que implica. Estoy pensando en alguien, sí, pero no me permite que le presente de candidato. ¡Mala suerte!
  • Contratar al profesor Anxo Bastos, de la Universidad de Santiago de Compostela, en un incomprensible pero simpático acento gallego nos hablará sobre las ventajas de usar la sociedad civil y el mercado para generar innovación, riqueza y libertad. Es todo un personaje.
  • Un representante del gobierno actual español nos hablará de todas las cosas que van a dejar de hacer para que los empresarios estén estimulados y motivados.
  • Un filósofo finlandés hablará sobre la ética del hacker y la diferencia con la ética protestante y la ética cristiana preprotestante. Estoy pensando en Pekka Himanen .el autor del libro  La ética del hacker y el espíritu de la era de la información.
  • El tema de una ponencia será «Mitos y errores intelectuales que dificultan la creación de empresas y la función empresarial en general». Propongo al profesor de la Universidad Juan Carlos I, Jesús Huerta de Soto, que tiene mucho empuje, vehemencia y es un refinado intelectual de estilo altisonante. Aquí tenéis una muestra de su estilo docente: se sube a una mesa y rompe un billete de 10 € en una clase.
  • Una de las personas seleccionadas será elegida al azar en un paseo por el centro de la ciudad de Sevilla.
  • Una conferencia durará 1 minuto. Podría ser un autor minimalista o alguien con poco que decir, pero que tuviera mucha convicción y presencia en el escenario. No, no estoy pensando en mí.
  • Otra tratará sobre la actitud correcta para iniciar aventuras empresariales y las herramientas de autorregulación emocional que podemos emplear.
  • Para fomentar la creatividad, generar suspense y  promover la tolerancia y disfrute de la incertidumbre, se mantendrá en secreto el lugar y la hora de inicio de  TEDxSevilla. Los asistentes que hayan comprado su entrada tendrán que averiguar vía internet o empleando cualquier otro medio  los detalles del evento. No obstante, se podrá comprar una entrada a doble de precio que dará derecho a saber con toda seguridad el lugar y hora exacta de inicio y el programa de conferencias. Se enviará por correo electrónico a los que compren estas entradas más caras.
  • Un mago y showman nos hablará de cómo podemos usar la «misdirection«, el humor y otras técnicas psicológicas para cautivar a nuestros clientes. Estoy pensando en Dani Alés:

dani alés

Dani Alés. Mágo, showman. Buen tipo en el buen sentido de la palabra bueno.

  • En al menos una de las presentaciones se pondrá de ejemplo al baile y cante de las sevillanas como ejemplo de esclerotización del arte y la innovación.
  • Un alpinista, motorista o piloto de pruebas nos hablará sobre la gestión del riesgo: cómo asumir riesgos inteligentemente, cómo lo hacen en su actividad deportiva y el equilibrio entre razón y pasión.
  • Una conferencia consistirá en un tipo en el estrado dirigiendo una sesión de meditación.
  • La conferencia TED del 2014 se suspenderá el último día y se sustituirá por dos conferencias en días sucesivos el 2015.
  • Una ponencia será una «pelea de gallos» rapera en que los dos raperos-ponentes lucharán por ganar una batalla de ideas.
  • A cada ponente se le dará la bienvenida con una música estimulante distinta y que no tenga nada que ver con el tema de su ponencia.
  • Se intentará fichar a David Bolton, americano, concertista de clavicordio, experto en aprendizaje de lenguas, astrólogo y actor. Es un personaje excéntrico, sabio y con gran sentido del humor. Ha vivido la mayor parte de su vida en España y Alemania. Podría hablar sobre las ventajas de una actitud cosmopolita y la futilidad de la planificación. Actualmente reside en algún lugar del planeta tierra. Habla un muy buen español. Como ejemplo de su mentalidad y espíritu, podeis leer una anécdota  suya que relaté en este blog.
  • Se contratará al doble de ponentes necesarios y por sorteo solo participarán la mitad.
  • Cada ponente reducirá toda su exposición a un eslogan que quedará en la pantalla al final de su intervención.
  • Un experto en aprendizaje nos explicará por qué pasarse el día viendo conferencias de quince minutos en TED o en youtube no es la mejor manera de aprender y qué lugar debería tener TED en nuestra dieta informativa.
  • Se creará una wiki para que todos los que quieran intervenir en la organización de TEDxSevilla 2014 puedan hacerlo.

[Llegado a este punto no se me ocurren más ideas, llevo solo 73 . Pero no puedo diferir más la publicación del artículo. Dejo la sección de comentarios para comentar las propuestas, ampliarlas y recolectar nuevas. Como incentivo, daré las gracias a todos los que hagan más sugerencias para una conferencia TED y así alcanzar las cien prometidas al comienzo del artículo.]

 

Aportaciones de los lectores (hasta llegar a cien)

Entusiasmado (15 aportaciones):

  • Conferencia pronunciada por un gorrilla sevillano acerca de la importancia de la coacción y la dejación de las funciones municipales para prosperar.
  • un perriflauta pronunciará una conferencia acerca de la importancia de la tolerancia de las diversas culturas. Posteriormente será confinado en las 3000 viviendas donde habrá de convivir con una familia de gitanos hasta que haya sido robado o violado en 10 ocasiones. Lo que primero ocurra.
  • Propongo la contratación de Evo Morales, con una conferencia llamada “El fútbol y la alta costura”.
  • Los asistentes estarán atados a la silla y amordazados. Mientras una dominatrix profesional dará una conferencia práctica llamada “Por qué nadie debería leer 50 sombras de Grey”
  • Se pronunciarán tres conferencias. Se elegirá, por aclamación al conferenciante más agudo y brillante. Posteriormente será ajusticiado por el método de garrote vil. La conferencia acabará con gritos de muerte a la inteligencia.
  • Un experto en perder los miedos aleccionará a los asistentes antes de que estos realicen un salto de fe desde lo alto de la giralda. Los supervivientes serán invitados a una ronda de “flamenquitos”.
  • El último ciudadano que no salió en televisión dará una conferencia titulada ” cómo era el mundo cuando no veías a la misma gente hasta en la sopa”. La conferencia será patrocinada por una marca de sopas, y presentada por algún famoso.
  • Algún autor desconocido defenderá la independencia de un territorio de gran tamaño. Posteriormente otro autor aún más desconocido defenderá la independencia de un territorio incluido dentro del anterior, y luego otro que aún sea más ignorado de otra dentro de este. El último autor, que sólo se representará a sí mismo gritará “Libertad para mí” y haciendo un corte de mangas abandonará la sala.
  • Una clase magistral será pronunciada por un gato. El gato habrá de ser blanco, hembra, y el dueño del gato recibirá todos los beneficios de Ted Sevilla hasta 2406.
  • La conferencia será dada por un muerto. Para evitar bromas macabras y suplantaciones de personalidad, el cadáver habrá de estar fresco y presente. Al menos presente, si no es posible que esté fresco. Sólo se podrá hacer preguntas por los asistentes que bien estuvieran muertos al iniciar la conferencia o que hayan muerto durante la misma.
  •  La última conferencia será dada por un gato muerto. En un claro ejemplo de superación, y de búsqueda del más difícil todavía. El gato no habrá de ser el mismo gato del número ocho. De hecho estará prohibido que sea blanco. También estará de cuerpo presente y como prueba de su defunción se exigirá que no maúlle ni mostrándole una sardina.
  • Después de acabar las conferencias de TED Sevilla 2406, se prohibirán por orden alfabético todos los Ted, borrando cualquier referencia a ellos digital o analógica, y se suprimirá en el cerebro de los asistentes cualquier remoto recuerdo. De hecho se prohibirá cualquier tipo de manifestación cultural o partido de solteros contra casados, y se impondrá al Real Madrid como eterno campeón, sin jugar, de Liga y Champions.
  • Se me resucitará para proporcionarme 100 vírgenes de colores de ojos no repetidos que satisfagan mi apetito de recién vuelto de la tumba y 100 más para servirme el alcohol y las comidas que desee.
  • Se me nombrará Padre Benefactor de la Patria, sea cual sea la Patria del momento, y se prohibirá el orgasmo a cualquier varón o cualquier hembra que no haya compuesto un endecasílabo en mi honor.
  • Posteriormente me retiraré a pedir a Dios, a los dioses, o a la Madre Naturaleza que a todos protege, que destruya el mundo y lo reconstruya a partir de un paramecio. Tengo curiosidad por saber si sale todo igual.

Mario (1 aportación):

  • Los participantes tendrán que resolver una ecuación para encontrar su fila y número de asiento. Aquellos que no recuerden matemáticas escolares o no puedan bajar alguna aplicación a tiempo, deberán ver la presentación de pie.

Carochan (1 aportación):

  • Se te pasó que una azafata monisima haga un mini streptease detrás del ponente más importante y después se pase una encuesta para observar los patrones de atención…XDD

Anónimo (1 aportación):

  • Mi idea para conferencia es la siguiente: que alguien de cualquier colectivo ciudadano supuestamente afectado por los “recortes” (profesores, médicos, investigadores, deudores de hipotecas, estudiantes profesionales -preferiblemente miembros de la tuna-, afectados por las preferentes,licenciados con dos carreras y un máster que trabajan de camareros…) dé una charla magistral sobre lo duro que es vivir en esta economía y como estamos retrocediendo a pasos agigantados en nuestros derechos (¿?) universales. Acto seguido aparecerá un ciudadano de a pie de un país menos favorecido por los dioses (cualquier país de Latinoamérica por ejemplo para que no haya problemas de traducción) y cuente cuáles son los derechos y beneficios socilaes con los que cuenta, puesto que terminará rápido, estimo que no más de 5 minutos, se dejará al público unos minutos para que reflexiones, compare y posteriormente diga en voz alta 100 veces: “apreciaré todo lo que me brinda el Estado y jamás volveré a ser un llorón que espera que le resuelvan todos sus problemas”.

Aelena (1 aportación):

  • No se ha hecho mención de la Semana Santa. ¿Qué pasa con el leadership de los capataces de pasos? Ahi tienes otra conferencia. Un costalero también podría hablarnos de team working y team morale. Los gorrillas, de emprendimiento en los márgenes de la administración.

Kate (1 aportación):

  • Pues, según yo, no es justo que estemos todos en la conferencia TED y tu no te hayas incluido en alguna parte del espectáculo. Por ejemplo, con una maravillosa charla de como hacer tu vida productiva, eficiente y desarrollar la capacidad de ser irónicamente un cielo de ciberamigo que, casi siempre, te desea lo mejor.
    Y ya de paso, vístete con uniforme de sensei al estilo Pai Mei (Kill Bill V II), con el movimiento de barba incluido, a poder ser.A cachondeo o en serio, debe ser todo un espectáculo digno de ver

Anca Balaj (1 aportación):

  • De esta idea tuya, se me ocurre otra: que después de cada ponencia salga un niño a dar su punto de vista sobre el asunto (ya sea tras haber escuchado la ponencia, ya sea sus propias ideas sin saber lo que ha contado el ponente).

 

Autodidactas e interdidactas

En su artículo El blog y el aprendizaje autodidacta  Dean Romero defiende la idea de que escribir un  blog es uno de los mejores métodos para el aprendizaje autodidacta. Lo considera como un complemento a la enseñanza reglada tradicional, que es una especie de cadena de montaje del conocimiento, vestigio de la era industrial del siglo XX.

No puedo estar más de acuerdo con Romero. Hablo por experiencia. Escribir un blog me ha ayudado a explorar nuevos campos,  a poner en claro mis ideas y contactar –lo más importante– con una comunidad de minimalistas y mínimamente minimalistas de la que extraigo aliento, ideas e interacción constante.

Las conexiones sorpresivas  son la base de toda creación, no importa si se trata de descubrimientos científicos o de creaciones profesionales y personales más humildes y cotidianas. Son los medios que nos proporciona internet para compartir conocimiento y experiencias, entre ellos ellos el blog,  los que multiplican casi ad infinitum la generación de esas conexiones.

El proyecto 52 comidas como generador de conexiones

Este blog ha sido un generador y catalizador de relaciones personales, tanto virtuales como presenciales. No solo he usado el blog para registrar semana a semana y mes a mes mis reflexiones y exploraciones; también lo he empleado para contactar en persona con lectores y blogueros.

Cuando me di cuenta del potencial del blog para conocer gente, decidí comenzar el Proyecto 52 comidas, y publicitarlo a través del blog Homo Minimus, para así explotar todavía más la capacidad que tienen los blogs de inventar relaciones entre personas.

El proyecto 52 –que me ha proporcionado más de  25 comidas con «frikis» en lo que llevo de año– es una fuente de diversión e inspiración constante. La regla de las 4 efes, F.F.F.F, me ha permitido exponerme a un rango de personalidades e ideas a las que de otra manera hubiera sido casi imposible acceder.

El autodidacta que lo aprendió todo de otros y con otros

En una de esas comidas, conocí a una persona autodidacta, la persona más autodidacta de la que nunca he tenido noticia: alguien que lo ha aprendido casi todo al margen de la cadena de montaje del sistema educativo tradicional; solo con curiosidad, imaginación e iniciativa personal. Un verdadero innovador del mundo del aprendizaje.

Sin embargo, mi comensal y contertulio, el autodidacta por antonomasia, no se sentía muy a gusto con el calificativo de «autodidacta» aplicado a su forma de aprender. Me sorprendió un poco. Pero lo explicó inmediatamente: él prefería llamarse «interdidacta», no tanto porque ha accedido a muchas de sus fuentes de libros y recursos a través de inter-net, sino porque su aprendizaje ha sido inter-activo, con personas apasionadas por los mismos temas que él, y que han constituido su UP o Universidad Personal, una comunidad de seres humanos que busca la excelencia y el crecimiento continuo.  Sin su apoyo jamás hubiera llegado tan lejos. 

 

Charla dojo
Cameron speaking with the guys from Biz Dojo (bizdojo.com/) en flickr https://flic.kr/p/ntwCqw

Enseñanzas

Somos animales sociales y gran parte de nuestro aprendizaje no se  hace en solitario, sino en un entorno social del que obtenemos interacción, conocimiento y estímulo. Un aprendedor inteligente buscará la comunidad de aprendizaje que mejor le ayude a alcanzar sus metas. Por eso, la palabra autodidacta no está bien escogida para referirse a las personas que aprenden a su ritmo, movidas por sus pasiones o intereses y que lo hacen al margen de los caminos trillados de escuelas, universidades y academias.

Nos falta un manifiesto del interdidacta, una declaración de principios e intenciones de lo que constituye el aprendizaje en libertad: diverso, múltiple, sorpresivo, creador, que hace uso pleno del principal recurso humano: la capacidad de aprender de/con otras personas, inventar y conectar medios y fines, y hacer uso de la  habilidad empresarial de descubrir oportunidades beneficiosas de intercambios y mejoras individuales y colectivas. Esto sería el APRENDIZAJE con mayúsculas.

Artículos de la serie  Proyecto 52

Guess who is coming to dinner?
Proyecto 52 comidas


F.F.F.F-Regla de las 4 efes


Informe de avance del proyecto 52 comidas al 19.3.13


Proyecto 52: ¿con quién comeremos la próxima semana?

Indiana Jones y el minimalismo

El minimalismo tiene mucho que ver con el funcionamiento de la mente humana y con los atajos cognitivos; entre ellos, los de la memoria. Por eso me gusta recurrir a imágenes, anécdotas, anuncios publicitarios o escenas de película para ilustrar el concepto que quiero recordar y aplicar en mi vida.

En artículos anteriores hablamos de aprender a elegir bien las batallas o el  no matar moscas a cañonazos, o la famosa regla del 80/20. En este haremos referencia a otro concepto cercano:

 

 

¿Qué me recuerda esta escena? El principio de economía de medios.

Una vez que has decidido hacer algo o tienes un problema delante de ti, es importante elegir la mejor herramienta para el trabajo: la que se adapte mejor a la tarea entre manos y sea más rápida, funcional y expeditiva. En el caso de Indiana Jones, la pistola; aunque se sienta más a gusto con el látigo.

El famoso aforismo «si solo tienes un martillo, tratarás a todo como si fuera un clavo» es la otra cara de la moneda de la economía de medios. Todos tenemos herramientas materiales, intelectuales y cognitivas con las que nos sentimos más a gusto. Por diversas razones:

  • Es la única que conocemos.
  • Es la que más éxito tuvo en el pasado.
  • Es la herramienta estéticamente más atractiva para nosotros o para los demás
  • Etc.

Pero cuando se trata de lograr cosas, hacer el trabajo, ofrecer resultados,  lo mejor es aplicar la herramienta más eficaz para la tarea, el momento y el lugar.

Si delante de nosotros aparece un beduino blandiendo una cimitarra en un alarde de virtuosismo, el reflejo natural es sacar nuestra espada o algún otro arma blanca similar para enfrentar el desafío.

Si el colega de trabajo nos ataca con sarcasmo en una reunión, podemos sentirnos tentados a responderle en su misma moneda, con algún otro comentario mordaz e hiriente. Pero quizá sea mejor  ignorar el comentario o deshacer el ataque de manera expeditiva. Por ejemplo:

  • Lanzándole un beso.
  • Diciendo: sigue, sigue, sigue, saca lo que llevas dentro.
  • Pasando al siguiente punto del orden del día.

A veces –no digo que no– hay que sacar la espada toledana e iniciar un duelo. Con suerte, le cortaremos la cabeza y la serviremos en bandeja de plata. Pero el gasto de  esfuerzo puede convertir en una victoria pírrica el resultado.

Con este artículo, intento exorcizar mi tendencia casi irrefrenable a entrar en batallas donde nada gano usando herramientas que consumen demasiado de mi tiempo y energía. En adelante, espero elegir el arma más adecuada para el problema que tengo entre manos.

Con 444 palabras e Indiana Jones hoy ya es es suficiente.

Cosas que van bien en mi vida

Cuando estés con la moral baja, haz una lista de cosas que van bien en tu vida. Con diez cosas es suficiente, porque si buscas más cada vez cuesta más y podrías tener la sensación de que no hay tantas cosas que vayan bien en tu vida. 

Si paras en diez tienes un número respetable, pero sin sentir que se te está agotando el fondo de cosas que van bien en tu vida. Podrías continuar sin mucho esfuerzo escribiendo otras diez más. 

Esta es una píldora de automotivación que te permite remontar el ánimo bajo o las dificultades.

Un ejemplo de cosas que van bien en mi vida:

  1. Hoy he comido.
  2. Hoy ha salido el sol, chipirón.
  3. He bebido un vaso de agua fresca.
  4. Hoy he dormido bien.
  5. He escrito un artículo para el blog.
  6. He meditado 24 minutos.
  7. Se me ocurren ideas cuando lo intento.
  8. Puedo dar un salto.
  9. Disfruto cuando mi mente crea.
  10. Tengo amigos.

¿Cuáles son las diez cosas que van bien en tu vida?

Quieres ser más feliz: minimaliza tus expectativas


Ecuación de la felicidad atribuida  a William James: Resultados – Expectativas = Felicidad.

Podemos deducir que hay dos maneras de aumentar la felicidad:

  1.  Mejorando los resultados por encima de las expectativas
  2. O bien reduciendo las expectativas tanto que los resultados superen holgadamente las expectativas.

10

El problema de centrarse en mejorar los resultados

El problema con la primera opción es que existe una adaptación hedónica: según mejoramos los resultados, nuestras expectativas aumentan, y tenemos que aumentar los resultados para mantener el mismo nivel de felicidad. A esta adaptación hedónica se le ha llamado también  cinta de correr hedónica: por mucho que corras te mantienes en el mismo sitio.

Hay más dificultades: la dificultad de predecir cuáles serán nuestros estados emocionales ante distintos resultados. Si iniciamos un proyecto o perseguimos un objetivo, lo hacemos con la esperanza de que nos satisfaga. Psicólogos, como Daniel Gilbert en su libro Stumbling on Happiness (Tropezar con la felicidad), recogen muchas pruebas de que los seres humanos tendemos a predecir mal lo que nos van a satisfacer experiencias y resultados futuros, y la duración de esta satisfacción.

El caso paradigmático es la duración de la satisfacción de los ganadores de lotería un año después de haberla ganado. Aunque en principio la emoción positiva es muy grande, poco a poco va diluyéndose hasta retornar a un punto cercano al que se tenía antes del premio.

También es conocido el «efecto cima» [Término acuñado por mí para designar este concepto hedónico]: cuando llegas a la cima, estás solo y tras tanto esfuerzo puedes sentir que el éxito es vacío. Y bien, buscas una nueva cima, o te precipitas al abismo.

A esto añadimos que muchas de las acciones o proyectos que emprendemos son de carácter incierto. Además, si nos proponemos metas medianamente ambiciosas aumenta la  probabilidad de fracaso. Así que tenemos que la opción de mejorar los resultados no es tan evidente o provechosa como en un principio parece.

Por poner un ejemplo:  si trabajas mucho porque quieres comprarte un coche que aumente tu felicidad tienes dos tipos de incertidumbre:

  1. Que tus acciones te proporcionen el resultado monetario deseado.
  2. Que el resultado monetario y el coche que puedes comprar con el dinero no sea tan satisfactorio o duradero como habías previsto.

Bajar las expectativas

La idea es sencilla: si esperas muy poco, los resultados que obtengas siempre o casi siempre rebasarán tus expectativas y tu felicidad será mayor. Cuanto más bajes lo que esperes, más felicidad tendrás.

rajoy de niño

El truco consiste en esperar de tus esfuerzos algo tan pequeño, tan mínimo, tan… insignificante, que puedas rebasarlo con cierta facilidad.

Pongamos un ejemplo:  si quieres evitar sentirte defraudado por las personas, con la consiguiente perturbación emocional: la tristeza, el fastidio, la ira, la incomodidad, el desengaño, el sentimiento de sentirte traicionado, el rencor, etc., entonces has de procurar esperar lo mínimo de la gente.

Puedes seguir deseando forjar relaciones duraderas, recíprocas, beneficiosas, afectuosas, etc., y no hay nada malo en que apuntes alto, pero de cada relación particular mantienes bajas expectativas: decides que una relación o contacto social exitoso es uno en el que la otra parte no huye despavorida antes de  1 minuto de haber iniciado el contacto.

Si te acercas a alguien con intenciones amistosas, esperas que no te escupa o se dé la vuelta en 1 minuto. Pero si no te escupe o tarda más de 1 minuto en desaparecer, entonces has superado el mínimo y puedes estar contento.

[Evidentemente, para relaciones a largo plazo no sería adecuado poner el mínimo aceptable bajo.  Pero sí para otro tipo de relaciones más casuales]

De esta manera, todo lo que supere esta barrera mínima, será fuente de satisfacción; y si  ni siquiera consigues no ahuyentar a las personas con las que te relacionas, entonces «tienes derecho» a sentirte mal. Pero no te preocupes, la mayoría de las veces te vas a sentir aceptablemente. Y si algún día obtienes una respuesta muy por encima del estándar mínimo establecido –por ejemplo, la persona del sexo contrario te invita a cenar para «conocernos mejor»– te sentirás tremendamente afortunado.

Efectos colaterales de bajar las expectativas

Ya no tienes que ser el mejor, ya no es necesario que te compares con los demás, tú marcas un criterio muy básico, muy de mínimos, y te permites montones de resultados mediocres. Cuando comienzas proyectos, no esperas gran cosa, no pasas mucho tiempo mirando a las estrellas y saboreando el maravilloso futuro que te espera; De cada acción particular, aunque procuras que sea efectiva, no esperas que lo sea. La decepción disminuye.

En su lugar,  te puedes concentrar en el trabajo y olvidarte de estar constantemente monitoreando si lo estás haciendo más o menos bien en comparación con tus estándares o los estándares de otros.

El aplauso interno lo tienes casi asegurado la mayor parte del tiempo. Si no es así, es que estás fijando expectativas demasiado altas y has de bajarlas. Conviertes tu vida en una encarnación del lema «lo importante es participar» o lo importante es «estar donde se parte el bacalao» aunque casi nunca ganes, aunque pocas veces te quedes con el bacalao.

Esto te da más libertad, no tienes que ser perfecto nunca más, no tienes que ser el número 1, puesto que tus expectativas jamás pueden apuntar a tanto; tampoco tienes que preocuparte por los ranking, ni siquiera por los resultados: un mono listo podría obtener los mismos.

Cada proyecto, acción, aventura personal deja de ser una forma de probarte  que vales, que eres bueno, que eres mejor que los demás, que eres un experto. Con tan bajas expectativas es imposible fallar. Dejando el ego o identidad personal fuera de la ecuación es posible que te sientas más libre para intentar cosas nuevas, para cometer errores inteligentes y para fracasar con gracia.

Críticas a la minimalización de las expectativas

Ya, pero esto parece un poco tramposo. Al principio vas a ser torpe en cualquier actividad nueva que empieces, y está muy bien no inflar las expectativas para no frustrarte.

Pero con el tiempo, en función de los resultados medios, tendrás una expectativa más o menos razonable de lo que eres capaz en un momento dado, y esa expectativa no va a ser tan mínima a menos que seas catastróficamente  malo.

¿Es posible mantener una expectativa artificialmente baja como estrategia de la felicidad cuando tus resultados medios están muy por encima de esa expectativa tan patética?

Parece que por mucho que te repitas que no esperas gran cosa no vas a dejar de esperar un cierto nivel y es con respecto a ese nivel que te vas a sentir más o menos contento. Es una crítica muy justificada que solo podrá resolverse mediante observaciones personales después de aplicar la idea de las expectativas mínimas.

¿Es posibles seguir manteniendo bajas las expectativas a pesar de que los resultados van mejorando día a día con la experiencia?

Haciendo muchas cosas los resultados van a mejorar. Habría que hacer un esfuerzo por mantener expectativas mínimas en cada acción particular, aunque la media de los resultados no deje de crecer y tus expectativas subjetivas asociadas no dejen tampoco de crecer.

Como consecuencia, uno puede ser mucho más experimental, iniciar muchas más acciones dudosas, arriesgarse más y quizá ser más creativo al abrazar con menos complejos y restricciones la incertidumbre y los fracasos.  James Altucher, el bloguero y empresario americano es un extraordinario ejemplo de esta mentalidad tal y como muestra su «ridículum vitae«.

¿No afectarán unas expectativas tan bajas a tu motivación?

Paradójicamente puede que  ocurra lo contrario: aunque ciertamente la motivación del resultado sea más baja (el premio esperado es más bajo) es posible que la motivación intrínseca de la actividad aumente. Como consecuencia de quitar el foco del resultado al reducirlo a una expresión mínima, puedes centrarte más en el proceso y disfrutarlo más.

También, por estudios neurológicos y experiencia subjetiva anecdótica sabemos que no son las actividades de mayor certidumbre las que más nos motivan. Tampoco ciertamente las que son tan improbables que casi nunca ocurrirán.  Aunque perdamos subjetivamente la anticipación de un gran premio, estaremos ganando más motivación derivada de la incertidumbre al intentar acciones más arriesgadas. Quizá una cosa compense la otra.

Conclusión operativa

Tomad esta estrategia como materia de experimentación. Mi esperanza es que me vuelva más audaz, más aventurero y enriquezca mi vida. No sé si funcionará realmente ni en qué condiciones lo hará. Pero parece prometedora.

Más argumentos a favor de minimalizar tus expectativas

Hay un argumento de peso ya mencionado que merece ser desarrollado: nos puede permitir disfrutar de la actividad en sí  (aumentando la motivación intrínseca) y quizá hacer operativo el principio de la tradición budista de centrarse en el proceso más que en el resultado. Como es un tema amplio,  lo reservaremos para un próximo artículo.

[En el párrafo final aplico una vez más el efecto cliffhanger, no tanto para manteneros con el alma en vilo esperando el artículo como para animarme a escribirlo, pues quiero saber lo que pienso sobre el tema e intuyo que será muy interesante].


Cien mini-meditaciones +

Cien mini-meditaciones +

Intentamos aplicar la actitud minimalista a todos los asuntos de la vida, incluso los espirituales; las mini-meditaciones son la alternativa minimalista a las largas horas en la dolorosa posición del loto al borde del desmayo  mirándonos el ombligo en las laderas del Himalaya.

Como la atención plena –o la plena presencia en el espectáculo de tu existencia– es uno de los tres hábitos que cambiarán tu vida, tenemos que insistir en las mini-meditaciones. A base de repetir amable, pero firmemente, instalaremos la costumbre de observar y observarnos.

En Cien mini-meditaciones propuse cien maneras de practicar la plena presencia en nuestras vidas o mini-meditar durante el día. Algunos animosos lectores propusieron las suyas en los comentarios. He recogido todas esas sugerencias y las he completado hasta alcanzar otras cien:

Anca Balaj

1. Estás en una reunión aburrida (o en cualquier momento y lugar) y te detienes a observar de qué modo se proyectan las sombras sobre los rostros u objetos, intentas ver en qué lugar exacto acaba la sombra, examinas los cambios de color de cada zona.

2. Te sientas en un banco y observas, como público, el modo en que se relacionan los animales entre sí (sean perros, palomas u hormigas).

3. Te quedas completamente quieto y piensas “En este mismo momento, millones de células están trabajando frenéticamente para que yo siga funcionando. Están procesando alimentos, transportando oxígeno, puede que reparando algún vaso que se haya resquebrajado por ahí dentro…” (Esta es mi preferida).

Rossana

4. Aparcas el coche. Hueles la hierba recién cortada del jardín que tienes al lado y caminas hacia el trabajo.

Kusturika

5. Cojo la aspiradora o la mopa. Limpiar es una tarea tediosa pero te permite concentrarte en un pensamiento, o en muchos, o en nada.

6. Vacias o llenas el lavavajillas. Hacerlo rápido es muy ruidoso. Hacerlo con cuidado y tranquilamente te puede desestresar bastante.

7.  En el trabajo aprovecho cuando voy al baño para desconectar un poco del estrés de fuera. Dos o tres respiraciones, un estiramiento y listo para ir con un poco más de calma.

Mario

8.  En el autobús rumbo al trabajo, observas el cambio perceptible de tono del color del cielo al amanecer.

9.  Estás discutiendo/peleando con alguien y por unos segundos olvidas la ira y ves su rostro sin volumen, como un dibujo en un plano

Gorka

10.  Cuando llego a la universidad, antes de bajar del coche, permanezco un par de minutos vaciando la mente para empezar la jornada sin nada que me distraiga.

11.  Antes de ver una película miro fijamente la parte de atrás de la carátula, como si leyera la sinopsis. Pero sin leerla, para que no me condicione la película.

Mortizzia

12. Intento descubrir qué es ese olor, otra vez ese olor que me acaba de llegar, ese olor a algo del pasado que no sé lo que es y que sé que me trae algún recuerdo, pero no sé cuál.

13. Me concentro en los puntitos de la lengua en el momento de quemarme con el café. Las papilas, pienso, distintivamente.

14. Veo a la misma persona todos los días, pero no sé cuál es su historia. Qué hará aquí. Será feliz. Sabrá que existo.

15. Me muerdo los labios antes de entrar en el bar. Lo hago siempre. Pienso en este instante, por primera vez, que es para que tengan un color más atractivo. Me avergüenzo y deseo no haberlo pensado, que esto que sé que es verdad y que se me acaba de venir a la mente se me hubiese quedado en el subconsciente.

16. Voy notando cómo el cordón de la zapatilla de deporte se está aflojando. Sigo caminando, contando los pasos que tarda en soltarse del todo.

17. Estoy durmiendo, pero ya no, de repente ya no. De repente ya estoy despierta. Hago un esfuerzo por no abrir los ojos. Pienso en el cambio de estado, tan insignificante y tan significativo: estoy en el mismo sitio, con la misma postura, la misma respiración, nada ha cambiado, y sin embargo ha cambiado todo respecto a hace cinco segundos.

18. Estos tacones suenan diferente, me parece. Clac, clic, clac, clic. Suenan diferente, totalmente diferente.

19. No sé usar la cafetera en el salón de desayunos del hotel: no cae nada en mi taza. Miro furtivamente alrededor, sabiendo positivamente que nadie está prestando atención a mi torpeza, pero imaginando que sí.

20. Estiro el brazo cansado que sujeta el libro, lo acerco otra vez, lo vuelvo a estirar. Se me cansa, pero qué bien pensado está, el jodío.

21. Abro la nevera, se me olvida lo que iba a coger. La cierro. Me acuerdo de lo que era. Espero con la mano en el tirador a que pasen unos segundos para poder volver a abrirla, sin que se me ocurra una sola idea sobre por qué funcionará así el mecanismo de apertura.

22. Le doy al botón de encender el ordenador y cierro los ojos. Intento tenerlos cerrados y que la claridad de la pantalla a través de los párpados me diga que ya está listo.

Malva

23. Observas el horizonte desde el autobús que te lleva al trabajo, y las luces del amanecer te recuerdan que vives en tu mundo, en el que los problemas son insignificantes.

Aurelio

24. Añado una que trato de incorporar a mi rutina: antes de hablar, especialmente antes de responder, respira dos veces.

Clara Green

25. Estoy frente al espejo peinando mi cabello o cepillando mis dientes detengo lo que estoy haciendo, observo detenidamente mi rostro, me veo directamente a los ojos, no me reconozco…., llevo 10 segundos y ya deseo apartar la mirada, pero me aguanto y prosigo…me sostengo la mirada..me sumerjo en mis ojos………me entran ganas de llorar….

26. Cuando empecé a leer la lista me entró prisa por terminarla y por un momento estuve a punto de dejarla , pero a medida que iba leyendo entre en un estado de concentración que tenia mucho tiempo que no me sucedía.

S.

27. Coges el metro por la mañana para ir a trabajar y en vez de bajarte en la estación de siempre que queda más cerca del sitio donde trabajas, te bajas antes y caminas por el casco viejo, que está vacío, soleado, bonito y ves los bares a los que entraste la noche anterior, recordando cada detalle, :) .

Aprenvida

28. Yo he hecho una minimeditación cuando iba por la 17 dándome cuenta de que mis pensamientos eran “este tío de sexo no va a hablar, ya no leo más”. Y luego mis tripas empezaron a rugir y me comí un plátano con plena consciencia (podéis pensar todo lo mal que os de la gana ;D)

Homo Minimus

29. Hoy es el día del rojo. Sales a la calle y buscas todos los objetos en la gama de los rojos. El semáforo rojo, el sonrojo, la llama, la roja (la selección), tu cuñado «el rojo», los pieles rojas, los ladrillos. De repente el mundo está inundado de miles de tonalidades del rojo.

30. Suena el teléfono. Das un respingo. Te contienes. Cuentas hasta tres y respiras tres veces. Solo entonces lo respondes.

31. Enchufas el portátil. Te demoras en ello.

32. Te miras la palma de una mano como quien mira un profundo estanque dorado. El día ya es completo.

33. Hay una moto de polvo en el rellano de la escalera. Te agachas para observarla mejor. Respiras asombrado.

34. Pasas por un camino de arena. Un desfile de hormigas. Te centras en los eléctricos movimientos de una de ellas. La sigues con la mirada a corta distancia. Zaaaas. La aplastas. Una vida menos. Reflexionas sobre la fugacidad de la existencia. Ahora existes, dentro de un segundo igual no.

35. Te limpias los cristales de las gafas. Te las vuelves a poner. El mundo es nítido otra vez.

36. Cuentas del 37 al 100 con mucho cuidado, como si temieras que se te cayera un número al suelo; y con él, el alma. Sonríes.

37. Tu sensibilidad a las mareas físicas y mentales aumenta. Sientes que vas a bostezar, pero todavía no has abierto la boca. Inhibes la apertura. Te tragas el bostezo.

38. Observas la textura del diario deportivo. Es inferior a la del diario generalista. Te quedas pensativo tras reparar en ello.

39. Ves a una mujer comiendo un helado. Te fijas en la comisura de sus labios: le resbala una pequeña gota blanca. Te concentras en la gota, con el fanatismo hiper-realista de un Asperguer.

40. Te sientes solo. Reparas en ello. Te das un autoabrazo bien fuerte.

41. Llevas varios minutos escribiendo una sentida carta de dimisión. Paras. Un pajarillo trina en el patio. Te regocijas en el contraste.

42. Siente el aire acondicionado acariciándote los brazos.

43. Miras un 8 como si nunca antes lo hubieras visto. Te das cuenta de que cuando se vaya a la cama se volverá eterno… infinito.

44. Te rozas la barbilla con un pulgar. Sientes el cosquilleo sobre la incipiente barba.

45. El sonido chirriante de un autobús que se para en la parada. Lo comparas con un violín mal afinado.

46. Estás a punto de dormirte. Rezas una oración antigua en un extraño lenguaje. Poco a poco te duermes.

47. Reparas en que estás sentado y tienes los pies cruzados uno sobre el otro.

48. Subes un tramo de escaleras muy, muy, muy despacio.

49. Acaba de aparecer un nuevo twitter. Respiro profundamente.

50. «¿Cuál es el sonido de una sola palma dando una palmada?». Siento que hay ser un poco lerdo para inventar un koan.

51. Me quedo callado interna y externamente hasta que alguien dentro de mi cráneo dice algo.

52. Soplo un diente de león.

diente_de_leon

53. Cuento de uno a diez y de diez a uno. Me fijo en la distinta tonalidad afectiva que generan esas dos acciones.

54. Ves una película ya vista sin sonido. Miles de gestos antes imperceptibles aparecen.

55. Andas por la calle. Te concentras en el roce de tu pie derecho sobre el asfalto.

56. Estas solo en casa. Te desnudas. Pones el ventilador al máximo. Te das un baño de aire.

57. Vas a decir algo. Te retienes. Disfrutas del momento. Lo dices.

58. Sientes la textura de las teclas sobre las yemas de tus dedos.

59. Llamas a un número al azar. Escuchas la voz que responde un par de segundos. No dices nada. Meditas dos segundos más sobre la tonalidad madera-que-se-agrieta de la voz que te ha respondido. Cuelgas.

60. Odias las listas. Haces una lista de cien cosas. Caes en trance.

61. Te muerdes la lengua sin querer. Dejas todo lo que estás haciendo y te quedas parado disfrutando de la sensación.

62. Tomas un objeto animado o inanimado al azar, un gato o una pata de la mesa. Le preguntas qué cinco cosas te podría enseñar. Si se trata de un gato, tomas nota de ellas y luego le das las gracias.

63. Alguien escribe un comentario inteligente en tu blog. Le respondes de manera respetuosa pero absurda. Reflexionas sobre los problemas de la comunicación humana.

64. Me beso el dorso de la mano izquierda como si fuera un cortesano besando a una princesa.

65. Estás cansado de hacer algo –pongamos escribir una lista de cien cosas–. Saboreas la sensación. Escribes una más.

66. Haces un giro de 180 grados sobre un solo pie.

67. Te duele el cuello. Visualizas una masajista voluptuosa, pero profesional y despiadada, ordenándote las vértebras.

68. Estás duchándote con agua muy, muy fría. Es por una promesa. Maldices la promesa.

69. Estás cocinando. Vas a hacer una tortilla. Se te cae un huevo al suelo. ¡Ay del huevo!

70. Escuchas el callado eco de la tarde de un domingo. Una cierta melancolía te inunda. La saboreas como si fuera un buen vino.

71. De repente, oyes el aire acondicionado de tu ordenador. Lo escuchas. Es como el ruido de un mar lejano.

72. Estás acabando un informe. Pero todavía no está acabado. Sientes el deseo de retroceder y contemplar tu obra. Te reprimes. Observas tu remoto resentimiento. Escribes un párrafo más.

73. Entras en la habitación de un hotel moderno. Te tumbas en la cama y miras al techo.

74. Alguien dice tu nombre a lo lejos. La más dulce tonada.

75. Te quitas un calcetín. Con profunda elegancia.

76. Estás jugando al póker. En vez de intercambiar ideas, intercambias cartas.

77. Se acerca una tormenta. Escuchas la silenciosa calma.

78. Subes a un mirador. Miras a lo lejos hasta decir basta.

79. Tomas un libro al azar de tu biblioteca particular. Lo vuelves a dejar.

80. Para evitar que se te caiga otra vez el huevo al suelo, decides comerlo duro. Lo frotas contra la superficie de la mesa. Escuchas los chasquidos.

81. Miras a alguien que te llama la atención en la calle. Es sexy. Es sexy y lo sabe.

82. Acabas de comerte una hamburguesa barata. Una hora después todavía sientes su sabor en la boca. La re-saboreas.

83. Te tumbas en el suelo. Está duro.

84. Oyes el crujir de tus huesos mientras andas. Te preguntas si los demás oyen los suyos.

85. Te equivocas al escribir una palabra. Vas a pulsar la tecla de retroceso. No lo haces. Seleccionas la palabra con el ratón y pulsas el botón suprimir.

86. Te descalzas. Tomas un zapato y lo observas como si fuera de otro.

87. Estás intranquilo. Observas la mandíbula tensa.

88. Rozas sin querer una cortina al pasar. Si fuera un alambre electrificado estarías carbonizado.

89. Quieres comprobar el micrófono. Uno, dos. Uno, dos. Uno, dos. Probando.

90. Grabas tu voz comprobando el micrófono. Te presentas ante el mundo. Luego te escuchas. No te reconoces. Tu voz no es tuya.

91. Clic.

92. Ding, dong.

93. Atchiisss.

94. Ves y escuchas uno de los 10 mejores videos del minimalismo existencial. Porque basta muy poco para encontrar momentos de felicidad.

95. Chass.

96. Glu, glu, glu.

97. Pssssshhhh.

98. Tic, tac, tic, tac.

99. Cierras los ojos y todo se oscurece.

100. Escuchas caer la rama en medio del filosófico bosque en el que nadie hay.

[Si os quedáis con ganas de más (glotones). Aquí tenéis 40 «mini-atenciones» con olor a haiku de Durmiendo en los coches. Muy apetitosas y ocurrentes todas.

Me gusta mucho la descripción que hace de la meditación sentada como   «atracones de gimnasio espiritual», y su preferencia –que nosotros compartimos– por una sentadilla acá, un estiramiento allá, un carrerita acullá, etc., en cualquier momento de la jornada y al margen –o entre los resquicios– de la agenda.]

-[

Apología de la técnica pomodoro

Nunca me cansaré de recomendar esta técnica. Para mí ha sido un antes y un después. Hay especialistas en productividad, como Jeroen Sangers de El Canasto, que dicen que no funciona; pero están equivocados.

La principal crítica suele estar en que corta la concentración y que resulta antinatural o muy rígido el dividir el tiempo en fragmentos fijos de 25 minutos, y que no es eficaz. Estoy de acuerdo es que no resulta natural al principio; pero no en que no sea eficaz. Como mostraremos en este artículo, la pausa es bella.


Pomodoro Technique (illustration)

¿Cuáles son las fortalezas de la técnica pomodoro?

Te permitirá desarrollar una concentración de láser en periodos cortos, pero muy intensos.

La técnica  concuerda con el paradigma del velocista y la preocupación por la gestión de la energía –y no la gestión del tiempo– de Jim Loehr y Tony Schwartz en su libro The Power of Full Engagement (El poder del pleno compromiso) :  la técnica pomodoro prescribe acción intensa en una sucesión de intervalos de tiempo de trabajo seguidos de cortas recuperaciones entre pomodoro y pomodoro; y de pausas más prolongadas  entre serie y serie de pomodoros (habitualmente series de 4 pomodoros cada una).

Además,  armoniza con la idea de David Allen, el autor de Getting Things Done (Organízate con eficacia),  de gestionar la acción en lugar del tiempo y de lograr un equilibro entre foco y perspectiva: concentración intensa en tareas particulares siendo consciente del contexto del trabajo y adaptándose flexiblemente a los cambios. La técnica pomodoro te permite reconsiderar el flujo y dirección de tu trabajo cada 25 minutos. Distingue claramente entre tiempo de ejecución (pomodoro) y tiempo de planificación (antes del pomodoro) y descanso (pausas entre pomodoros). 

También se beneficia del efecto Zeigarnik, tal y como vimos en el Pausa es bella y el  cliffhanger. Lo que en principio parece un anatema –interrumpir el trabajo cuando estás en vena o al borde la inspiración– resulta ser un acicate para retomar el trabajo con energías renovadas. Escritores como Hemingway empleaban esta técnica de dejar el trabajo en un momento interesante. Mucho más peligroso que cortar la inspiración es arriesgarse a morir laboralmente por expiración o cansancio.  

Barrera contra las distracciones

La técnica pomodoro es un método inmejorable de controlar la atención y sirve de barrera contra las distracciones.

Imagina que eres un buceador que quiere explorar el fondo marino, pero que bucea a pulmón abierto. El tiempo que puede permanecer sumergido es corto, cada pocos segundos, a lo sumo uno o dos minutos, has de volver a la superficie. Así actuamos en gran parte de nuestra actividad diaria. Somos interrumpidos en nuestras actividades por algún distractor externo o interno que demanda nuestra atención: notificaciones de correo, llamadas telefónicas, demandas de clientes, jefes y colegas.

Estas interrupciones son a veces de unos pocos segundos, pero suficientes para cortar el ritmo y hacernos perder el hilo de la actividad que teníamos entre manos, con los consiguientes costes de cambio de tarea y el estrés mental que esto supone. Así no podemos sumergirnos mucho en ningún tema.

Cemetary Reef: Sexy Blurry Thing

La multitarea, como sabemos, es un mito; lo que realmente existe es una atención parcial continua en la que vamos pasando de una tarea a otra en intervalos muy cortos de tiempo. Algún estudio para trabajadores de oficina americanos contabilizó una media de una distracción cada 3 minutos. Somos como buceadores a pulmón abierto que continuamente toman, abandonan y retoman sus actividades críticas. El grado de profundidad de pensamiento e inmersión del trabajador del conocimiento en este régimen de trabajo es pequeño.

Pero imagina que tienes bombonas de aire y un traje de buzo:

Buzo

Si fuera así, te puedes sumergir durante mucho más tiempo –quizá horas– y bucear mucho más profundo, con lo que puedes explorar regiones más alejadas del fondo marino con mayor exhaustividad. Pasarías de los contactos rápidos y superficiales a la exploración profunda y prolongada de los temas.

Piensa en los pomodoros como bombonas de aire de 25 minutos –o del tiempo que determines– en el que puedes sumergirte sin distracciones en tus actividades críticas o prioritarias proporcionándolas lo mejor de tu atención y energía.

Distribución y programación de tareas

Otra ventaja de la técnica pomodoro es que permite programar las actividades y asignar tiempos con más precisión y realismo. Empiezas a organizar tu jornada en términos de los pomodoros, o bombonas de aire atencional,  que dispones:

  • Si sabes que durante el día solo tienes 5 o 6 pomodoros (unas 3 horas) para hacer trabajo intelectual de calidad serás más cuidadoso con tu tiempo y asignarás a estos periodos las actividades más críticas para el éxito de tu trabajo.
  • Si dedicas pomodoros a actividades más rutinarias o administrativas, serás consciente de ello, porque en vez de dispersarlas anárquicamente durante el día estarán concentradas en periodos de 25 minutos.

Los pomodoros te hacen más consciente del uso del tiempo y hacen visibles los usos que le damos. Con la técnica pomodoro es mucho más difícil que acabes el día y tras observar escasos avances te preguntes «¿Dónde diablos ha ido mi tiempo?» o «Ya son las dos y se me ha ido la mañana, no sé en qué…».

Te permite ser mucho más realista: sabes que dispones de un número más o menos fijo, pero limitado, de pomodoros diarios y semanales. Puedes presupuestarlos entre todas las actividades y asuntos que demandan tu atención. Pero en vez de poner todas las actividades en tu lista de cosas que hacer –más bien una lista de deseos que una lista de acciones realizables–, solo introduces en tu agenda acciones para las que dispones  de suficientes pomodoros.

El número previsto en pomodoros para distintas actividades es incierto, pero con la práctica –a través de ciclos de planificación y revisión– puedes presupuestar con bastante precisión lo que razonablemente te va a llevar una tarea.

Turno de preguntas

Sospecho que te pueden quedar dudas, reticencias o sientes curiosidad por aspectos concretos de la técnica. En la sección de comentarios me ofrezco a responder a todas ellas.

[Para una descripción exhaustiva de la técnica pomodoro puedes consultar un artículo anterior en Homo Minimus]

Artículos de la serie «pon un tomate en tu vida»(técnica pomodoro):

fire-love-300x205Técnica pomodoro 
Técnica pomodoro y minimalismo existencial
Apología de la técnica pomodoro
Técnica de las cero alternativas
La pausa es bella
La pausa es bella y el cliffhanger
Lo que podemos aprender de Hemingway
Técnica pomodoro y atención plena

Cómo leer libros minima-listamente

Cualquier hombre que lee demasiado y usa su cerebro demasiado poco cae en hábitos perezosos de pensamiento.

— Albert Einstein

La riqueza de la información viene de la mano de la pobreza en la atención. Nuestra atención es limitada y los libros disponibles son prácticamente ilimitados. Es cada vez más importante el aprender buenos hábitos de gestión de la información. Para muchos, los libros son la principal fuente de información y conocimiento. Necesitamos maneras de gestionar la avalancha.

Day 4/365- Books Abound

Lo que sigue son tres principios  referentes a la lectura de libros cuando el fin es obtener información y conocimiento; es decir, cuando leemos como un instrumento para un fin, no como un fin en sí mismo.  No son principios aplicables a la lectura por simple placer o entretenimiento. Excluyo por tanto el ámbito de la literatura.

Principios de la lectura minimalista

Principio nº 1. Activa lo que lees. 

Lo que lees es inútil si no lo conviertes en algún tipo de acción.

El conocimiento  desconectado de la acción es un conocimiento inerte. Hemos de procurar activar lo que leemos tan pronto como sea posible, incluso en el mismo acto de la lectura.

Parto  de la base de que leemos para obtener conocimiento e información. Ese conocimiento o información solo será eficaz si encuentras manera de activarlo, de convertirlo en algún tipo de acción que tenga que ver con tus intereses, proyectos, necesidades.

Principio nº 2. Lee lo menos posible

Haz todo lo posible para no leer libros y para leer lo menos posible de cada libro. 

Los libros son solo una de las muchas maneras en que puedes aprender algo. Según lo que desees aprender y la fase del aprendizaje en la que te encuentres, puede ser o no ser la mejor manera de aprenderlo.

Si lees un libro, has de hacerlo por una buena razón. Todo el tiempo que dedicas a la lectura de un libro es tiempo que no dedicas a pensar por ti mismo,  hablar con gente, a emprender proyectos, a leer otros libros más importantes, a descansar, a escribir, a reflexionar, a solucionar problemas, a pintar, a jugar, a crear, a pasear, a descansar, a incubar ideas. 

Principio nº3. Lee orgánicamente

Todo libro o texto extenso forma parte de una red de textos y  significados más amplio.

Un libro no  tiene una realidad aislada. Un libro no es más que una parte de la red de conocimiento. No es el Santo Grial. No tiene entidad propia.  Se relaciona con otra red de textos, tiene una historia, se debe a otros textos. Nació en una comunidad de práctica y en una cultura más amplia de la que forma parte. Un libro se define por sus conexiones: por los textos de los que bebe, por los lugares a los que apunta,  por los fines que persigue, por las personas que lo escriben y lo leen.

En un próximo artículo expondré reglas operativas que permitirán aplicar estos principios  a la lectura de libros y textos largos.

Cien mini-meditaciones

Para tener buenas ideas hay que tener muchas ideas

–Linus Pauling

En mini-meditaciones propuse sustituir la meditación formal en periodos largos por pequeñas meditaciones de segundos o escasos minutos a lo largo del día.

Sugerí cuatro posibilidades. En este artículo sugiero diez decenas más.

Os pido que al final del artículo me aportéis al menos una mini-meditación adicional. Es justo: yo cien, vosotros una cada uno. O diez, si sois más imaginativos y audaces. O las que os plazca, que para eso tengo liberados los comentarios. Me da lo mismo que se repitan.

one hundred

  1. Por la mañana, al encender el ordenador, y mientras estás esperando sentado a que se encienda, respiras profundamente. 
  2. El primer bocado del desayuno, comida o cena. Sientes el tacto del alimento en la lengua. 
  3. Entras  por la puerta de casa. Pasado el umbral sientes el equilibrio de la cabeza sobre el cuello. 
  4. Suena el teléfono. En vez de apresurarte a responderlo, haces una respiración profunda consciente. 
  5. Al abrir una puerta observas detenidamente el giro de la llave. 
  6. Cuando esperas a que llegue el ascensor, sientes el peso del cuerpo sobre los pies. 
  7. Estás andando por la calle. En cualquier momento, te fijas en el movimiento pendular de los brazos. 
  8. Escribiendo en el ordenador. Pones el foco en el movimiento de los dedos mientras tecleas una frase. Como observador de los movimientos musculares simplemente. 
  9. En cualquier lugar y momento. Prestas atención al sonido más lejano que seas capaz de percibir. 
  10. Estás bebiendo un vaso de agua. Sientes el frescor del agua en la boca. 
  11. Sentado en una silla, enfocas la atención en el roce del respaldo sobre la espalda. 
  12. Delante de la pantalla del ordenador. Escuchas el sonido del teclado mientras escribes. 
  13. En cualquier momento, en cualquier lugar, paras y respiras profundamente tres veces.
  14. Nada más entrar al coche y antes de encender el motor. Haces dos respiraciones conscientes. 
  15. Estás en la cola del supermercado. Observas los pensamientos y emociones mientras esperas. 
  16. En cualquier momento, fijas la atención en el codo derecho y «escuchas» lo que sientes. 
  17. Mientras andas o estás sentado, sientes la inclinación del cuello y el peso de la cabeza. 
  18. Cuando has salido a correr, en vez de encender el iPod, te centras durante un minuto en las sensaciones de los pies golpeando la tierra o el asfalto. 
  19. Programas mindfulnessbell para que suene cada cierto tiempo. A la manera de los monjes budistas, cuando suene dejas de hacer lo que quiera que estuvieras haciendo respiras profundamente un par de veces y te centras en ser, en vez de hacer,  en el aquí y el ahora. Después retomas tu trabajo.  
  20. Sientes un picor. Observas con curiosidad el impulso de rascarte, lo inhibes y toleras el picor hasta que finalmente desaparece. 
  21. Estás intentando dar con una idea. Fijas la mirada en un punto de la pared y no piensas en nada. 
  22. Estás viendo la televisión. Quitas el volumen y durante tres minutos te fijas en los gestos de las personas que aparecen en la pantalla. 
  23. Ves a una persona de aspecto peculiar en la calle. Observas tu reacción emocional y las palabras que te dices. 
  24. Alguien dice algo que no compartes. Sientes la tensión en tu mandíbula o en cualquier otro lugar donde se manifieste. 
  25. Estás en el dentista haciéndote una limpieza y sientes el torno en los dientes. Observas la tensión de tus manos o en los ojos apretándose o en la mandíbula. 
  26. Estás en una conferencia, observas detenidamente el aspecto del conferenciante, sus movimientos, sus gestos, su mirada, la forma en que va vestido. Intentas centrarte en los detalles y en las sensaciones que la persona suscita. 
  27. Por la mañana, después de servirte la taza de leche o café. Sostienes la taza entre tus manos y durante unos segundos sientes su calor sobre tus dedos. 
  28. En cualquier momento o lugar, sin intentar cambiar nada, observas una de tus respiraciones. 
  29. Vas a acceder a un edificio oficial y hay un torno. Lo atraviesas y sientes la presión del torno sobre tu cuerpo. 
  30. Hay una conversación en la habitación de al lado. Durante unos segundos sientes el runrún o musicalidad de la conversación sin preocuparte de las palabras. 
  31. Por la mañana, nada más levantarte, sientes el agua fría o caliente sobre tu cara. 
  32. Miras el teclado, fijas la mirada en la esquina superior izquierda, alrededor de la tecla de escape, y observas las motas de polvo u otras partículas que se acumulan. 
  33. Comienzas a leer un libro. Lo abres por cualquier página y acercas tu nariz para percibir el olor de las páginas de un libro nuevo. 
  34. Estás cansado de leer una lista interminable. Paras cinco segundos y disfrutas de la sensación. 
  35. Estás cansado de leer una lista interminable. Tomas una hoja de papel o abres un documento de texto en tu escritorio y escribes tu propia lista de quince elementos. Luego compruebas si esos elementos estaban en la interminable lista del autor que estabas leyendo. 
  36. Vas a salir a correr y te estás poniendo la zapatilla derecha. Te centras en observar la automaticidad y agilidad con la que te anudas los cordones. 
  37. En cualquier momento y en cualquier lugar, acercas las yemas de tus dedos a la palma de la mano y te concentras en la sensación del roce cosquilloso sobre la piel. 
  38. Estás andando. Sientes durante unos instantes el movimiento del aire sobre tu piel, por ligero que sea, aunque estés en un lugar cerrado o no haya nada de viento, ni una ligera brisa.
  39. Tienes hambre, estás ya sentado a la mesa, a punto de devorar el primer plato. Te retienes un instante y sientes la salivación preparatoria. 
  40. Estás paseando por el parque. Escuchas el ruido de la arena producido por tus pisadas. 
  41. Enciendes o apagas una lámpara. Escuchas el clic.
  42. Estás incómodo en la silla. Te vas a acomodar. Inhibes el movimiento. Sientes los puntos de tensión en la espalda durante diez segundos. Entonces te acomodas.
  43. Te acabas de lavar las manos con jabón. Acercas el dorso de una mano a tu nariz y disfrutas del olor a limpio.
  44. Acabas de leer una frase o un párrafo inspirador. En vez de precipitarte en busca del siguiente, cierras el libro, haces una pausa y dejas que el sentido de lo que has leído reverbere en las bóvedas de tu cráneo y se expanda en asociaciones no forzadas.
  45. Tomas una hoja de papel y escribes una frase, la que sea, sintiendo el roce del lápiz en el papel.
  46. Abres la puerta de un armario viejo  y sientes el crujir la madera y las bisagras.
  47. Cierras un cajón y te enfocas en sentir la sensación del cajón encajando totalmente en su hueco.
  48. Remueves el azúcar en el café y disfrutas del tintineo de la cuchara sobre el vaso o la taza.
  49. Tomas un posavasos y recorres con un dedo toda su circunferencia.
  50. Es de noche, son las cuatro de la mañana. Durante unos minutos intentas localizar el mayor número de sonidos posible.
  51. Con el dedo dibujas una letra muy grande imaginaria en el aire, como si estuvieras en clase de tai chi.
  52. Te estás cortando las uñas. Cada vez que te deshaces de una sientes una parte de tu cuerpo separándose de ti.
  53. Estás ante una pared pintada al gotelé, acercas una mano y durante diez segundos acaricias la pared.
  54. Estás en el autobús. Cierras los ojos y sientes la aceleración, la presión del asiento sobre tu espalda, el  bamboleo y cambio de marchas del autobús.
  55. Estás intentando dar con más ideas para un informe y no aparece ninguna. Haces una pausa y observas la sensación de querer obtener ideas y sentir que el pozo mental está seco.
  56. Te acabas de levantar y estás bajo la ducha intentando desperezarte. Sal de tu cabeza y siente el agua resbalar sobre tu piel.
  57. Es verano y es un verano seco, pero echas de menos el sonido de la lluvia y la tormenta. Entras en SimplyRain y escuchas durante unos minutos el repiqueteo de la lluvia y el retumbar de los truenos.
  58. Entras en un bar o local desconocido por ti. Dejas de hablar contigo o con otras personas y sientes la sensación que la atmósfera suscita en ti.
  59. Abres un libro de haikus o buscas uno en la red. Tomas uno al azar y lo lees. Durante tres minutos te quedas con él. Lo lees. Lo reposas. Lo relees. A ser posible no lo pienses, dejas que genere asociaciones por sí mismo sin intelectualizarlo demasiado.
  60. Buscas todos los objetos de color rojo en el lugar donde te encuentras y te recreas en la diversidad de matices del rojo.
  61. Estás al aire libre. Tomas un objeto cualquiera y te fijas en la forma en que los rayos del sol se reflejan en él.
  62. Acaba de llegar un nuevo tweet. Ves el número indicador de nuevos tweets «1 nuevo tweet».  Observas el impulso de cliquear. Disfrutas del placer de negarte el capricho.
  63. Pides a tu mente que genere una palabra al azar. Te entrega casi inmediatamente la palabra. Por ejemplo, «sinagoga». La pronuncias pausada y entrecortadamente, como si fueras Humbert Humbert pronunciando Lolita : si-na-go-ga.  Sientes la sibilante ese, la nasal ene y la pareja de ges acercándose al velo del paladar.
  64. Cuando abres una puerta lo haces con mucho cuidado, giras el pomo con extremo cuidado y lentitud y cierras sin hacer ruido.
  65. En medio de la jornada laboral, en cualquier momento, o entre pomodoro y pomodoro, te levantas y miras a lo lejos a través de una ventana sin pensar en nada en especial.
  66. Te sientas en la silla con plena conciencia de tus movimientos.
  67. Estás en un gran almacén. Te diriges al departamento donde quieres comprar algo ignorando los vendedores, los reclamos de los precios rebajados y centras tu atención en caminar por los pasillos sin desvíar tu mirada hacia otros productos.
  68. Tomas una aceituna y durante tres minutos la observas sin comerla. La hueles, la tocas, la miras, notas sus formas.
  69.  Sales a una calle ruidosa y te centras en la variedad de sonidos. Pausadamente individualizas  uno por uno los distintos sonidos manteniendo como telón de fondo el resto.
  70. Subes un tramo de escaleras muy lentamente.
  71. Cuando alguien dice tu nombre, demoras la respuesta y observas el efecto que tiene sobre tu nivel de activación emocional.
  72. Oyes unos pasos en el pasillo y te fijas en su cadencia e intensidad.
  73. Te llevas la mano al cuello y la desplazas lentamente por él durante quince segundos.
  74. Un programa tarda en cargar. Cierras los ojos, haces una respiración y la observas. Vuelves a abrir los ojos.
  75. Empiezas a notar la respiración acelerada y la tensión. Te das cuenta. Paras de hacer lo que estás haciendo. Te sientas. Respiras tres veces con plena conciencia.
  76. Estás caminando y centras tu atención durante diez segundos en tu rodilla izquierda.
  77. Tomas una naranja y pasas la mano por su superficie para sentir su rugosidad.
  78. Estás comiendo. Te quedas delante del plato oliendo y mirando sin tocarlo.
  79. Estás en un bar o local de entretenimiento. Cambia la canción. Experimentas la transición y el distinto tono emocional que genera.
  80. Vas andando con ritmo algo agitado, te das cuenta. Deceleras durante unos segundos antes de volver a retomar el ritmo anterior.
  81. Estás en un restaurante. El camarero trae el menú. Observas en tiempo real el proceso mental de decisión de los platos intentando no interferir con él.
  82. Tomas un lápiz o bolígrafo y te pinchas en un dedo. Te quedas unos segundos observando como la sensación remite poco a poco hasta desaparecer.
  83. En un momento cualquiera, dejas lo que estás haciendo, e intentas escuchar tu respiración sin cambiarla.
  84. Suena a lo lejos una trompeta de celebración de un gol. Tomas nota y sigues haciendo lo que sea que estuvieras haciendo sin hacer ningún esfuerzo por enterarte del resultado.
  85. Dejas de teclear en el ordenador o portátil y durante veinte segundos escuchas el sonido del ventilador. Llevaba ahí todo el día, pero ahora te das cuenta.
  86. Saludas a alguien dándole la mano y te centras en la fuerza del apretón y la tonalidad emocional que ha transmitido con ese apretón de manos. Pero no intelectualizas o conceptualizas lo que has sentido. Lo dejas ahí.
  87. Tomas un lápiz y sobre una hoja escribes el símbolo con cuidado extremo, como si de tu precisión en el trazo dependiera el futuro de la humanidad.
  88. Te cepillas los dientes. Por una vez, observas el giro de muñeca mientras dura la operación.
  89. Escribes una larga lista como esta para resolver un problema o para generar opciones con un fin concreto: encontrar trabajo, aumentar las ventas, diseñar productos, etc. Escribiendo esta lista he experimentado un efecto de enfoque y calma general que es propio de los estados de meditación.
  90. Durante unos segundos te centras en escuchar el viento moviendo las persianas de tu habitación.
  91. Paseas por un parque público, te sientas en un banco. Cierras los ojos mientras el sol te acaricia la cara.
  92. Tomas una hoja de cualquier planta y durante cinco minutos la observas en todos sus detalles como si fuera la primera vez en tu vida que ves una hoja.
  93. Te subes a un columpio en un parque infantil  y te balanceas durante tres minutos dejándote llevar por la repetición y el movimiento.
  94. En el gimnasio, en cualquier aparato, te comprometes a hacer una serie de ejercicios con perfecta concentración.
  95. Estás en la cama a punto de acostarte. Recuerdas una cosa buena que te haya ocurrido en el día con todos los detalles posibles.
  96. Acabas de despertarte pero estás todavía en la cama. Te pones boca arriba, estiras los brazos y las piernas y permaneces dos minutos antes de levantarte sintiéndote descansado tras 7 horas de sueño.
  97. Escuchas música, a ser posible un fragmento instrumental,  evitas hacer nada más, te centras en la música y las sensaciones que produce.
  98. Estás en el autobús en un día lluvioso junto a la ventana. Observas acríticamente las gotas de agua reptar por el cristal y vibrar hasta desprenderse.
  99. Haces un sudoku sencillo. El mundo se convierte en una cuadrícula de números entre el 1 y el 9.
  100. Tomas un trozo de arcilla y durante unos minutos te recreas en su maleabilidad y el roce sobre tu piel.

Los tres hábitos que cambiarán tu vida

El primer hábito es fundacional: te  proporcionará la experiencia y energía suficiente  para construir otro conjunto de comportamientos saludables en tu vida. Es tu campo de pruebas en materia de creación de hábitos. Los resultados que obtengas serán visibles en un tiempo razonable: los emocionales, inmediatamente; los físicos, en el medio y largo plazo.

Hacer ejercicio físico moderado todos los días

El ejercicio físico es uno de los pilares de la salud física.  Es la base sobre la que se asienta la energía emocional, la mental y en última instancia la espiritual. En esencia, se trata de moverse, de aumentar el nivel de actividad diaria y evitar el sedentarismo. Andar todos los días un tiempo mínimo puede ser suficiente.

No vamos aquí a repetir todos los beneficios del ejercicio físico (gracias a Flames por el excelente enlace), pues es un lugar común, aunque poco visitado.

Las guías son: 

Hazlo muy simple. No unas al ejercicio a una ropa especial, unas instalaciones especiales o un deporte concreto. Yo elijo el andar o el correr. Pero puede ser cualquier actividad que te ponga en movimiento: bailar, nadar, bicicleta, hacer juegos malabares. Y si es una combinación, todavía mejor. Para mí andar o correr es lo más simple porque el equipo es mínimo y lo puedo hacer en cualquier lugar a cualquier hora del día.

Ponte un mínimo: mi mínimo es 10.000 pasos. Estos pasos incluyen los que hago a lo largo de todo el día, no solo los que hago al correr o al pasear.  Hay estudios que muestran que esos 10.000 pasos pueden ser una meta razonable de mantenimiento de la salud física. Son el equivalente a unos 8 kilómetros.

Puesto que lo que no se mide, no se controla, es importante monitorizar el nivel de actividad y escoger una métrica. Yo llevo siempre en el bolsillo un podómetro, que podéis adquirir por menos de 10 euros.

Dependiendo de tu nivel de partida puedes elegir una cifra inferior. Lo esencial es que sea una cifra que quieras y puedas mantener ocurra lo que ocurra en tu vida. Un mínimo innegociable.

Aprovecha tus actividades cotidianas para alcanzar ese mínimo: bájate dos paradas antes en el autobús, bájate en el ascensor en el sexto piso si vas al octavo, en tus descansos en el trabajo aprovecha para estirarte, hacer cortos paseos, etc.

Atención plena

El segundo hábito que te cambiará la vida es el de la plena presencia  o la atención plena. Sobre esto hay cientos de millones de palabras escritas a lo largo de  milenios.

Te permitirá pasar más tiempo en el presente, menos tiempo anticipando y menos tiempo lamentándote del pasado. Aumentarás la conciencia de tus estados mentales: pensamientos, emociones, impulsos. Desarrollarás un potente Yo observador. Estarás más conectado contigo y también con los demás.

Prefiero cultivar la atención plena a través de las  mini-meditaciones en vez de la meditación formal tradicional: esta última  proporciona una estructura ritualizada para el entrenamiento de la atención  que cuesta transferir a la vida cotidiana.

Tu memoria de trabajo, estados de ánimo, bienestar, rendimiento intelectual, empatía, autoconciencia y capacidad de autorregulación se verán tremendamente beneficiados. Empezarás a conjugar el tiempo presente como el modo por defecto de tu existencia. Harás breves incursiones al pasado, para revisarlo, reflexionar y obtener enseñanzas; y al futuro, para planear, anticipar, y organizar tu vida.

Strong Presence

Hazlo simple. Olvídate de técnicas esotéricas y escuelas milenarias o estructuras metafísicas complejas. Aunque tienen su valor y algunas son respetables, no son imprescindibles; en ocasiones, son contraproducentes, pues corres el riesgo de empantanarte en creencias morales, en teorías sobre la sociedad y el universo. El budismo no es más que una tradición de la meditación, y no podemos decir que la meditación sea budista más que lo que podemos decir que la ley de gravitación universal sea inglesa.

Empieza con acciones mínimas. Recomiendo la práctica de las  mini-meditaciones. Unos segundos de plena presencia mientras haces una o dos respiraciones en cualquier momento del día. Saborear el primer bocado de cada comida o el andar por la calle durante unos segundos siendo consciente del balanceo de tus brazos. Esto es suficiente. Es muy sencillo, es fácil crear un hábito con estas pequeñas prácticas. Poco a poco se irán acumulando.

Aprovecha tus actividades cotidianas. Tu campo de práctica es tu vida, no el dojo, el monasterio o tu cojín de meditación Zen. Con el tiempo, de manera natural, la atención plena se irá expandiendo y te encontrarás más y más presente en tu propia vida: empezarás a estar en la ducha cuando estás en la ducha, en vez de en la primera reunión de la mañana; en la conversación, estarás al 100% en las palabras, la mente y las emociones de la otra persona, en vez de pendiente del móvil o de tus pensamientos sobre el fin de semana; en el trabajo, te enfocarás con concentración de láser en lo que estás haciendo en cada momento, entrarás en flujo, o en «la zona», con mucha más asiduidad.

Hacer lo que determines hacer

Coraje es hacer lo correcto sin importar cómo te sientas. 

–Dr. Paul

El tercer hábito es el  de hacer lo que has determinado que vas a hacer en el momento, el lugar y en el modo en el que has resuelto. Es la capacidad de prometerse a uno mismo y hacer honor a esas promesas.  Este hábito  te pondrá en el asiento de conductor de tu propia vida. Desarrollarás tu sentido de agencia. Serás capaz de planear y de comprometerte contigo mismo.


True Grit

Paradójicamente, a muchos nos resulta más fácil hacer promesas a los demás y cumplirlas, que hacérnoslas a nosotros y cumplirlas. El compromiso con los demás, con la empresa, con tu equipo de trabajo, incluye un sistema de premios y recompensas casi inmediatos que  no incluye el compromiso con uno mismo.

La capacidad de hacer promesas y de cumplirlas creará estructura en tu vida, te volverá previsible, y te permitirá hacer planes con más garantía de cumplimiento. Al menos habrás removido parte de la incertidumbre de la ejecución, sabrás que siempre puedes contar con tu yo futuro.  Con el tiempo desarrollarás una reputación ante ti mismo y los demás de persona digna de confianza, cumplidora, y con la que se puede llegar a acuerdos y colaborar.

Muchos problemas de índole emocional, mental y social tienen que ver con la incapacidad para mantener nuestras determinaciones y autorregularnos. Entre ellos:

Las adiciones

La impulsividad

La procastinación

El fracaso académico

La dificultad de mantener la atención

El exceso de peso,  los malos hábitos alimenticios

El hedonismo radical, que privilegia el presente sobre el futuro

La incapacidad de sostener el esfuerzo una vez iniciado un proyecto

El abandono de nuestras ilusiones y actividades  y la volatilidad de nuestro comportamiento

La dificultad nunca o casi nunca está en la falta de conocimiento; si no lo tienes, lo puedes buscar; la verdadera dificultad está en saber lo que debes hacer, lo que es correcto, y no hacerlo.

La capacidad de hacer honor a las promesas personales es la marca que diferencia al hombre del niño.

Guías:

El concepto es tremendamente simple. Es un hábito sencillo de comprender, pero terriblemente difícil de lograr en la vida: ser una persona que hace lo que dice que va a hacer, sin importar como se siente en el momento en que hay que actuar.

Fortalece tu fuerza de voluntad gradualmente. Empieza con pequeñas cosas, creando hábitos sencillos; por ejemplo, sé puntual en todas tus citas. Jamás pongas excusas. Las acciones más importantes del día, comprométete con ellas en el mismo día. Y sobre todo, jamás te comprometas a aquello que no crees que quieras o puedas hacer. El hábito del ejercicio físico te habrá ayudado a tomar decisiones, determinar acciones graduales y de mínimos, monitorizar tus avances e instalar comportamientos saludables y eficaces.

Aprovecha tus actividades cotidianas. Una vez más, tu campo de entrenamiento es la vida. En cada día encontrarás decenas de oportunidades de practicar tu capacidad de autorregulación y de hacer lo que dices/te dices  que vas a hacer.

Piensa en algo fastidioso que debes hacer y que llevas días difiriendo, decide una fecha, momento y lugar para hacerlo. Hazlo. No tiene que ser grandioso, tiene que ser algo que requiera algo de tu esfuerzo; por ejemplo, vacíar la bandeja de entrada de correo, hacer esa llamada incómoda, barrer la cocina o hacer la declaración de la renta.

La plena presencia, que habrás desarrollado como segundo hábito esencial, te ayudará a detectar estas oportunidades de entrenamiento de tu carácter y a ser plenamente consciente de tus emociones y resistencias a hacer lo que debes hacer y has determinado hacer.

Recapitulando

Los tres hábitos que cambiarán tu vida de arriba abajo son:

  • Ejercicio físico. Aumentar tu actividad física hasta un mínimo innegociable, todos los días. En  mi caso, los 10.000 pasos.
  • Atención plena en tus actividades cotidianas. Aumentar poco a poco los periodos de intensa atención y conciencia. 
  • La habilidad de hacer lo que debes hacer y has determinado hacer en el momento en que has de hacerlo sin importar cómo te sientas. Fortalecer tu capacidad de prometer y cumplir lo que prometes.

Este artículo pertenece a la serie de tres artículos ‘Bloguero a la carta‘.

   Serie de artículos bloguero a la carta

La carta @Monvinic

Bloguero a la carta: 100 platos en el menú

Bloguero a la carta: menú de la semana

Los tres hábitos que cambiarán tu vida

Cómo convertir a tu mujer en minimalista

Un ramo de rosas para las más loca

 

Escribe o muere

No se me ocurre nada. O lo que se me ocurre me parece vacío o insignificante o milvecesvisto. Lo más difícil es empezar. Sobre todo cuando no tienes ninguna idea que parezca prometedora o estimulante. Y hasta me fastidia esta forma de empezar, porque el escribir lo que se te pase por la cabeza está también visto. Y tiene que ser aburrido para quien lo lee. ¿A quién le importa el ombligo del bloguero? Sobre todo cuando al bloguero no se le ocurre qué decir de su ombligo. No creo que publique esto. Pero estoy escribiendo de todas maneras. A ver si sale algo. ¿No hay semejanza entre esta situación del bloqueo del escritor con muchas otras situaciones en la vida? Ahora estoy aplicando la técnica de la escritura libre. Ya hablé hace semanas de mi aplicación mental asesina para el 2013: escribir todos los días al menos 500 palabras. ¿O era un artículo? No, eran 500 palabras. 500 palabras es algo alcanzable. Ahora, por ejemplo, llevo 164. Y me acabo de dar cuenta de que aunque no sabía de qué escribir al principio, ¡acabo de dar con una idea!; vaya, era cierto eso de que la inspiración te encuentra trabajando. Ya sé de qué va a ser este artículo. Este artículo va a ser sobre la aplicación que estoy empleando para escribir estas 500 palabras.

Write or die

Write or Die es un pequeño y sencillo programa cuyo nombre lo dice casi todo. Ha sido una gran ayuda para poner en práctica mi determinación de escribir al menos 500 palabras diarias. Lo único que puedes hacer con Write or Die es escribir en una pantalla en blanco. No hay barras de edición ni ninguna otra distracción. Es un programa perfecto para obligarte a escribir.

Abres la aplicación, determinas el tiempo que quieres escribir y el número de palabras que esperas escribir en ese tiempo. Yo, por ejemplo, he fijado para este artículo que estoy escribiendo 500 palabras en 15 minutos. Puedes experimentar con el ritmo que mejor te vaya, pero está bien que te exijas un ritmo de escritura exigente.

¿Qué más características tiene el programa?

Dos barras de progreso:

  • Progreso del tiempo, para saber cuánto tiempo de escritura te queda.
  • Progreso del número de palabras, para saber cuántas palabras te faltan para cumplir tu cuota.

Pero esto no es todo. Hay otra característica importante. Si te paras más de unos pocos segundos la pantalla se va enrojeciendo hasta que una bocina suena recordándote que no estás escribiendo. En vez de una bocina, puede ser un llanto de un niño, un sonido de violines diabólicos, un despertador o algún otro sonido desagradable. Los periodos de gracia sin escribir  tolerados son configurables.

En el modo gentle del programa, solo aparece un aviso en forma de ventana emergente que te recuerda la obligación de escribir. En el modo kamikaze, si pasas del periodo de gracia, el castigo es terrible:  pierdes  lo escrito.

Por eso no puedes dedicar casi nada de tiempo a corregir la ortografía o la gramática, ni volver hacia atrás para releer o recrearte en lo ya escrito. Incluso, hay una opción que seleccionada te impide  pulsar la tecla de retroceso.

Separación de la escritura  y la edición

Cuando acabas de escribir tienes un montón de palabras escritas. Aunque sientas que es básicamente basura, es un buen primer borrador sobre el que puedes hacer una revisión y construir un artículo aceptable.

La gramática , la estructura y hasta la ortografía serán malas, dependiendo del ritmo que te hayas fijado. Pero está bien que así sea, cuando escribes en régimen de escritura libre quieres desentumecer los músculos verbales y de la imaginación, no ser perfecto. Y este programa es maravilloso para ello, te obliga a escribir hasta cumplir la cuota de palabras fijada.

Una cosa sorprendente: lo que has escrito tan rápido y con tanta urgencia, con el alma siempre pendiendo de un hilo, a veces no es tan infecto. Hay algunos artículos escritos con este sistema que he tenido que retocar muy poco.

Otra ventaja adicional es que la obligación de escribir rápido y pensar rápido neutraliza al crítico interior: te estás centrando en la cantidad de ideas y palabras,  no en la calidad de lo escrito;  tienes licencia para escribir cualquier cosa y no tener remordimientos por ello. La perfección está bien, pero en el largo plazo; en el corto plazo es mejor centrarse en encender el fuego y mantenerlo.

Conclusión

Write or die es el método más eficaz que he encontrado para vencer el bloqueo del escritor y para favorecer la técnica de la escritura libre. Mis artículos más originales han partido casi siempre de sprints de escritura de entre 15 y 25 minutos.
Si queréis probar el programa, tenéis una versión gratuita en línea. La versión de escritorio con todas las características mencionadas se puede comprar por 10 dólares en el mismo sitio.

(Me había propuesto escribir 500 palabras. Una vez entrado en calor y adquirido momentum ha sido fácil seguir escribiendo por encima de la cuota fijada.)

Fin. 830 palabras.

Mini-meditaciones

Para fomentar la atención plena en la vida cotidiana, se recomienda  instaurar un ritual de meditación formal. Te has de levantar por las mañanas, quizá muy temprano; hay quien se levanta a las 5 de la mañana o alguna hora obscena similar y medita durante una hora. Para generar el hábito, te comprometes contigo mismo a practicarlo todos los días hasta que resulte automático y se haya convertido en segunda naturaleza.

 

meditation

Otra estrategia alternativa es acudir una o varias veces por semana a un centro de meditación en grupo. La práctica de la meditación con espíritus afines en un espacio preparado especialmente, tranquilo, con imágenes de Buda, incienso y un director de meditación ayuda a la concentración. También añade un elemento de camaradería que ayuda a vencer la incomodidad de meditar cuando las ganas no acompañan. Y todos sabemos que tarde o temprano las ganas dejan de acompañarnos.

Los retiros de meditación son la exacerbación de la meditación formal: reservas unos días exclusivamente para la práctica espiritual en un entorno idílico, generalmente en el campo, y con personas muy afines embarcadas en la misma búsqueda que tú.  Además, cuentas con maestros o guías que te ayudan, te aconsejan y organizan las actividades y los tiempos libres al milímetro para que la experiencia de desconexión con el mundo y la conexión con tu espíritu sea lo más profunda posible.

Dificultades con la meditación formal y los retiros

Los espacios de meditación en condiciones ideales son un  entrenamiento para la atención plena y el equilibrio en el resto de la vida. Como dice el lema de los marines americanos:

Lo que no sudas en la paz (los días tranquilos) lo sangras en la guerra (los días estresantes)

El ritual de meditación, la meditación el grupo y los retiros espirituales  proporcionan un espacio en el que puedes entrenar la atención plena  y luego aplicar lo aprendido en tu vida cotidiana.

La dificultad con este enfoque es que si solo entrenas en momentos tranquilos y circunstancias ideales tendrás poca experiencia de la aplicación de la atención plena en circunstancias adversas. Es más, es posible que con el tiempo llegues a asociar la meditación y la atención plena con entornos apacibles, en soledad, sin perturbaciones. Es por eso que los entrenamientos en casi todos los campos, no solo en el ejército, son más efectivos cuanto mejor reproducen las condiciones de la práctica real.

Todos conocemos a gente que lleva años practicando la meditación pero que en su vida cotidiana sigue perdiendo los nervios y enfadándose con facilidad –yo soy uno de ellos–:

Eckart Tolle, el autor de El poder del ahora, cuenta en una charla el caso de un meditador comprometido que se encierra en su «santuario» –una habitación de su casa especialmente reservada para la práctica meditativa– enciende incienso, toma su cojín especial  e inicia una meditación de amor y compasión: «Que el amor y la paz formen parte de mi vida», «Que sienta compasión por todos los seres vivos», «Que la amabilidad de mi sonrisa ilumine el mundo», etc.; y en esto que entra en la habitación su hija pequeña: «Papi, ¿qué estás haciendo?». El padre, incomodado por la interrupción  responde: «¿!!Por qué me molestas?!!, ¡acaso no me puedes dejar en paz ni por un minuto!, ¡no ves que estoy en mi meditación del amor y la compasión!».

La vida no se vive en compartimentos estancos

Esta separación entre la meditación formal y la vida cotidiana resulta algo artificial. Entendemos que el entrenamiento incluye empezar fácilmente, optimizando las condiciones de la práctica, y urbanizando el entorno y el tiempo para ello. Pero el caos termina alcanzándonos y es habitual que toda nuestra práctica anterior en el remanso de la soledad no se transfiera con facilidad al torrente del mundo. Lo que se empieza con muchas esperanzas de transformación e ilusión se  desdibuja o se termina abandonando.

Otro peligro acecha en la ritualización excesiva de la práctica. Si tienes la mala suerte de aprender la práctica en un entorno con mucha carga metafísica –en el entorno de alguna escuela de meditación milenaria, como el budismo tibetano–, es posible que pierdas de vista que la plena presencia –la conciencia de las emociones, pensamientos y sensaciones corporales– es el en fondo algo muy sencillo. La complicación teórica, sea de raíz budista o de cualquier otra tradición meditativa secular, puede alejarte de la experiencia directa; te hará difícil aplicar lo aprendido a entornos más prosaicos o vulgares (en los que vivimos la mayor parte del tiempo).

El incienso, las campanillas, las túnicas rojo y azafrán, los cráneos rapados y los lugares naturales están muy bien como parte de la puesta en escena y como señales del entorno que faciliten la práctica, pero con el tiempo pueden volverse automáticos, carentes de vida, y pierden su frescura inicial. Además, la mayoría de nosotros no quiere pasar el resto de su vida en un monasterio en las laderas del Himalaya.

Cualquier ritual personal, no solo los rituales espirituales, es susceptible de cosificación y pérdida de sentido. Por ello, es importante diseñar y rediseñar los rituales para mantenerlos frescos. La variación ayuda; la aplicación del ritual en distintas circunstancias y en formas más flexibles, también.

Las mini-meditaciones como alternativa a la meditación formal

Un enfoque alternativo, para fortalecer la plena presencia o la atención plena, consiste en no reservar ningún momento especial del día para practicar. En su lugar, convertimos el día entero en nuestro campo de práctica.  Pero como es difícil o imposible recordar siempre la intención y sería agotador, aprovechamos momentos o instantes durante el día para practicar la atención consciente, sea a nuestra respiración, las emociones , pensamientos o sensaciones físicas.

Ejemplos:

  • Estás esperando el ascensor, y en vez de impacientarte y contar los segundos, respiras profundamente una o dos veces. 
  • Te estás lavando las manos. En vez de pasar velozmente por el trámite, te demoras unos segundos mientras sientes el frescor del agua sobre tu piel. 
  • En la cola del supermercado, en vez de contar las personas que están por delante de ti y de maldecirte por haber elegido la caja más lenta, sientes el peso de tus pies sobre el suelo. 
  • En la comida,  tomas el primer bocado con actitud reverencial y te centras en las sensaciones táctiles que genera el trozo de pan o el arroz sobre tu lengua. Notas la rugosidad, su ablandamiento, el roce y el paso por la garganta. 

Las posibilidades para las mini-meditaciones  son casi infinitas; en cualquier momento del día, podemos practicar estos instantes de conciencia,  retomar el contacto con nuestro cuerpo y respiración, salir  de nuestros pensamientos, inhibir el modo reactivo y  retomar el equilibrio.

Las mini-meditaciones desperdigadas a lo largo del día son un enfoque complementario al de la meditación formal, no opuesto; no obstante,  si tenemos que elegir entre uno y otro, quizá sea mucho más eficaz y natural el limitarnos a las mini-meditaciones en detrimento de las sesiones de meditación formales.

[Ver también los artículos  Cien mini-meditaciones y Cien mini-meditaciones + para obtener más ejemplos e ideas]

Armas de distracción masivas

En relación a la propaganda, los primeros defensores de la alfabetización universal y la prensa libre visionaron dos posibilidades: la propaganda podría ser verdadera o podría ser falsa. No previeron lo que de hecho ha ocurrido, sobre todo en las democracias capitalistas occidentales: el desarrollo de un gran sector de medios de comunicación de masas, no preocupados en su mayor parte con la verdad o la falsedad, sino por lo irreal, por lo más o menos irrelevante. En definitiva, no tuvieron en cuenta el casi infinito apetito del hombre por las distracciones.

–Aldoux Huxley. 1958

Según vimos en Infoxicación e ignorancia selectiva, el sesgo de novedad y el carácter oportunista y exploratorio de la especie humana nos ponen en dificultades en un medio denso en información. Buscamos lo nuevo por lo nuevo porque  lo que resalta sobre el fondo de lo familiar y cotidiano es fuente de amenaza u oportunidad, y nos impulsa a alguna acción que percibimos beneficiosa. Está en nuestros genes. Nuestra historia evolutiva nos ha conformado en esta dirección.

 

31995408662_84d46226ef_z
Dickson Phua
Modern distractions

Los medios de comunicación, como empresas que son, fabrican o crean aquello que apela a alguna de nuestras necesidades humanas. No fabrican necesidades o deseos, como se suele decir; no instalan necesidades en nuestras psiques, sino que nos venden aquello que ya tiene valor subjetivo para nosotros. Las ofertas  comerciales, en concreto las informativas y de entretenimiento, no hacen más que llover sobre  el terreno mojado de necesidades y tendencias preexistentes en el ser humano.

A los medios de comunicación de masa tradicionales ahora podemos añadir las redes sociales, facebook, twitter y demás;   y los nuevos entretenimientos en línea: Youtube, Starcraft, Secondlife, juegos de rol, chats, etc. Nuestro instinto gregario se encuentra terriblemente  estimulado en estos entornos de virtualidad social.

Adaptación hedónica

Podríamos declarar la siguiente ley sobre la psicología humana:

 Cuanto más insatisfactorio es un estímulo más necesitamos aumentar su intensidad o variarlo.

El fenómeno de adaptación hedónica hace que cualquier estímulo varias veces repetido termine hastiando y nos impulsa a la búsqueda de otros diferentes o más intensos. Suele ocurrir que los estímulos recibidos pasivamente y que se basan en la novedad por la novedad son los primeros que nos cansan y nos decepcionan. Sobre ellos hemos de mantenernos especialmente vigilantes.

Privilegio de lo fácil y lo inmediato

Lo inmediato, lo nuevo y lo fácil tendrá un lugar siempre privilegiado en nuestras mentes. Lo arduo, lo que lleva tiempo, lo que necesita de una alta energía mental de activación, seguirá existiendo, pero probablemente sea siempre consumo de minorías. Esto es algo con lo que tenemos que contar.
No hemos de rasgarnos las vestiduras. Como siempre, el problema no es que haya una oferta de noticias o productos culturales estereotipados, rutinarios o de baja calidad, el problema está en el lugar que estos ocupen en nuestras vidas.

La comida rápida cultural, social,  informativa o de entretenimiento puede formar parte de nuestra dieta esporádicamente y nuestra vida no se verá muy afectada. Lo preocupante es cuando esa comida basura cultural se convierte en la norma y deja de ser la excepción.

¿Qué podemos hacer?

  • Desarrollar un criterio personal que se base en nuestras metas. Definir nuestros blancos informacionales y luego buscar los medios para alcanzarlos.
  • Mantener la consciencia de nuestras acciones en materia de información y entretenimiento. La inercia y la imitación social son  fuerzas muy poderosas; solo se pueden vencer mediante la conciencia de nuestras opciones y acciones.
  • Moderar nuestra exposición a los medios de comunicación de masas.
  • Urbanizar nuestro entorno para que nos expongamos a medios elegidos. ¿Es necesario tener una televisión en la casa? ¿Es necesario escuchar música cuando conducimos?
  • Favorecer la participación activa en materia cultural: escuchar música está muy bien, pero, ¿por qué no aprender a tocar un instrumento? Leer está bien, pero por qué no escribir un blog donde comentas sobre lo que lees o haces tus pinitos literarios. 
  • Convertirnos en «prosumidores», consumir información y también producirla . La web 2.0, los wiki, los blogs, los foros, y en general todos los medios que favorecen la participación y la colaboración 
  • Crear espacios en blanco o oasis informacionales libres de interferencias. Actualmente es muy díficil encontrar lugares y momentos para la contemplación si no los creas deliberadamente. 
  • Asumir la responsabilidad del consumo de información y entretenimiento. Hay multitud de opciones saludables y enriquecedoras proporcionadas por las empresas y organizaciones sociales: es tu responsabilidad buscarlas y elegirlas.
  • La riqueza informativa genera una pobreza en la atención. Es obligación nuestra el gestionar el recurso escaso de nuestro tiempo y atención.

Pacto entre caballeros

Creo que la lección que he aprendido es que no hay substituto para el prestar atención.

–Diane Sawyer

Una escena cada vez más corriente en  lugares públicos es ver a un grupo de amigos o una familia que se ha reunido para comer, cenar o tomar un café, y  la mayoría de ellos en un momento dado están consultando sus iPhones o envíando mensajes de texto, respondiendo llamadas, jugando con su iPad.

No es raro que de un grupo de seis amigos cuatro estén consultando sus aparatos electrónicos y los otros estén callados o mirando al tendido esperando que los demás acaben con sus asuntos. Todavía es más llamativo ver parejas de amigos o de novios donde ambos están sentados cada uno con su teléfono móvil sin hablar entre ellos.

iPhone Date (Causeway Bay)

¿Qué sensación produce esto desde fuera?  Para los que consultan sus aparatos hay un mundo más importante tras la pantalla, una posibilidad más incitante en cualquier mensaje, correo electrónico o llamada. Si están físicamente donde están es porque es su mejor opción solo provisionalmente, es como si quisieran mantener sus opciones abiertas gracias a un nuevo mensaje o aparición en su pantalla.

¿Y qué se puede sentir si estás en el grupo y no estás conectado virtualmente? El que espera a que sus amigos acaben de atender a sus comunicaciones tiene la sensación de ser un convidado de piedra a un banquete en el que de repente todos se han ausentado, se han llevado los manjares y le han dejado solo; es por eso que resulta conveniente que lleves  también tu iPhone para defenderte o contraatacar a la desconexión de tus compañeros.

La atención es la moneda de la comunicación humana

Quizá  presento la escena en términos bélicos o dramáticos, pero creo que es una situación tan cotidiana como seria. La moneda de la comunicación humana es la atención: la atención que nos prestamos mutuamente y nos hace sentirnos reconocidos. Cuando en contactos presenciales escatimamos esa atención prestada en beneficio de conexiones virtuales, estamos siendo cicateros, estamos traicionando nuestra parte del pacto comunicativo; estamos dejando de reconocer a la otra persona como importante en beneficio de otras personas ausentes y posibilidades.

Ya conocemos el irrefenable atractivo de la novedad y en general de la posibilidad. Un pico de dopamina salta ante cada mensaje de texto nuevo, notificación de correo o llamada: la sagrada llama de la posibilidad se presenta ante nosotros con todo su fulgor y hace muy difícil o imposible decir no. Lo nuevo desplaza a la conversación actual y a las personas físicas delante de nosotros; lo urgente y lo potencial desplaza a la importancia de las personas presentes.

El autocontrol personal es siempre frágil y los mecanismos sociales de control todavía están por desarrollarse. En materia de electrónica de consumo y redes sociales virtuales vivimos el síndrome del niño en la pastelería: abrumados por el deseo de mil posibilidades todas igualmente incitantes y sin saber a qué carta quedarnos.

¿Es aceptable esta situación?

Ciertamente es aceptada por la mayoría, pues la mayoría acaba participando.  Para mí es inaceptable,  un retroceso, una marcha atrás en nuestra capacidad de proporcionar nuestra atención individida a las personas que tenemos delante. Podemos resignarnos o no, pero esta situación de atención fragmentada, dividida, pendiente de un hilo y de un aparato electrónico es irreflexiva, contraproducente y nociva.

Una propuesta

He tenido noticia de un mecanismo de defensa del tiempo compartido. Un pacto entre caballeros para mantener la integridad del tiempo en compañía y la atención mutua. Es un sistema ingenioso que incorpora un castigo en forma de sanción al compañero de reunión que ose transgredir el pacto:

Al comienzo de la comida o reunión los contertulios o comensales depositan sus armas de distracción masiva en el centro de la mesa, a la manera de policías que se jubilan y devuelven el arma reglamentaria y la placa. Los iPhones, móviles, iPads, etc., quedan retirados de la circulación y nadie puede tocarlos durante el tiempo que dure la reunión.

Quedan a la vista de todos como un prohibido objeto del deseo, protegidos por las miradas de los demás. Si alguno osa responder una llamada, consultar un correo o un mensaje de texto, o usar el iPad, con la excusa que sea, la transgresión es rápidamente detectada; y la sanción inapelable:

El que infrinja el pacto tendrá que pagar la cena de todos, las copas o las consumiciones de los demás. Créedme, todo el mundo se lo piensa varias veces antes de recuperar su arma de distracción.

Dada la ubicuidad de  los medios de comunicación –quizá deberíamos llamarlos «de descomunicación»– las estructuras sociales, sus rituales y sus reglas tendrán que adaptarse para responder a las nuevas realidades. Las omnipresentes redes sociales solo tienen unos pocos años, aunque sintamos que han estado siempre con nosotros;  hace poco más de una década,  el uso del teléfono móvil no estaba todavía extendido. No hemos tenido tiempo de tomar conciencia de sus ventajas y sus inconvenientes, ni de crear una etiqueta o unas reglas de urbanidad tecnológica que nos permitan obtener lo mejor de los avances técnicos sin sacrificar nuestra sociabilidad.

Por el momento, tendremos que tomar  conciencia de nuestras costumbres, aplicar la fuerza de voluntad, disciplinarnos  y acoger con receptividad gozosa los pactos entre caballeros que nos vayan proponiendo a lo largo del camino.

Cómo escribir con claridad y corrección

Escribir es pensar. Escribir bien es pensar claramente. Por eso es tan difícil.

― David McCullough

Mi ideal comunicativo en este blog es que mi pensamiento sea claro, y  luego hacer visible mi pensamiento. Creo que muchos de vosotros podéis compartir este ideal de lenguaje llano, de lenguaje humano.

Asumo que no eres un escritor de literatura, donde las reglas de claridad no son más que una herramienta al servicio de tu arte. Un profesor de redacción y estilo te dirá que el ideal de escritura clara es aplicable a los textos no literarios. En los textos literarios, la claridad no es más que un ideal muy particular de algunos escritores y nunca el más importante.

Claridad

Cualquier persona escribe algún tipo de texto: e-mails, blogs, mensajes de texto, notas de prensa, artículos periodísticos o científicos, memorandos, actas, currículos, cartas o instancias, etc.  En este caso tiene un objetivo comunicativo que no es meramente estético o artístico: quiere comunicar un mensaje e influir sobre alguien; por tanto necesita ser claro. Escribir claramente es  un requisito deseable para la mayoría de los textos no literarios.

En Cómo escribir con claridad, un folleto en pdf de 15 páginas editado por la Unión Europea, podemos encontrar diez  consejos  sobre cómo escribir claramente:

  • Consejo 1: Piense antes de escribir
  • Consejo 2: Piense en el lector – sea directo e interesante 
  • Consejo 3: Dé forma a su documento
  • Consejo 4: BYS: ¡Breve Y Sencillo!
  • Consejo 5: Redacte con sentido – organice sus frases
  • Consejo 6: Elimine los sustantivos superfluos – las formas verbales tienen más vida
  • Consejo 7: Sea concreto y no abstracto
  • Consejo 8: Mejor activa que pasiva — y nombre al agente 
  • Consejo 9: Atención a los falsos amigos, la jerga y las siglas.
  • Consejo 10: Revise y compruebe.

Legibilidad

La escritura vigorosa es concisa. Una frase no debe contener palabras innecesarias ni un párrafo frases innecesarias, por la misma razón por la que una pintura no debe tener líneas innecesarias o una máquina piezas no necesarias.

–Strunk & White

Un concepto relacionado con la claridad, aunque no idéntico, es la legibilidad, que se refiere a la facilidad de lectura de los textos. La legibilidad depende de la extensión de los párrafos, número de palabras por frase y longitud de las palabras.

Jordi, de Simplicidad extrema, pasa todos sus textos, los del trabajo y su blog, por el programa INFLESZ que de manera automática le proporciona un índice numérico de legibilidad.

Para los ambiciosos

Si eres más ambicioso en tus esfuerzos de mejorar tu escritura y tu expresión hablada El libro del español correcto, claves para hablar y escribir bien en español  del Instituto Cervantes te puede servir como obra de referencia  para elaborar textos bien estructurados y eficaces.

La pausa es bella y el cliffhanger

En La pausa es bella acabé el artículo de forma algo abrupta:

[…] Bien, pues yo creo que estas maneras de hacer pausas o parar –tras un periodo extenso de trabajo (90 minutos, 2 horas, etc.), por cansancio o por no estar en la zona– son erróneas. Hay una manera distinta y mejor de hacer pausas o parar el trabajo. Y es la siguiente:

Algunos os preguntaríais si fue un error de transcripción del artículo, si es que se me traspapeló parte de él  o simplemente es que acabé el artículo ahí y lo dejé incompleto.
No, no fue un error, fue algo deliberado. No he hecho más que utilizar un conocido recurso de los guionistas de televisión, de cine y los escritores de novelas por entregas, como Charles Dickens.

Desert Cliffhanger

Os he proporcionado un momento álgido (un «bang» en la jerga) y en vez de resolverlo he cortado la escena/acción/artículo en ese mismo punto anunciando el desenlace en el próximo capítulo. A este cortar la escena en lo más interesante  se le llama en inglés «cliffhanger«, traducido al español sería «colgando del acantilado». Es el famoso «Continuará» que ha hecho que generaciones de radioyentes y televidentes hayan estado enganchados durante años a los seriales de radio y las comedias de situación en la televisión.

Un experto en marketing online y bloguero de éxito, Carlos Bravo, de Marketing de Guerrilla, recomienda  usar el cliffhanger dejando los artículos incompletos o anunciando series de artículos sobre un determinado tema. Con ello genera interés, curiosidad y expectación en sus lectores, que recibirán el siguiente artículo con inusitado alborozo.

Además, dado lo limitado de la atención del lector de blogs, puede divivir un tema largo o complejo en píldoras más digeribles.

¿Qué tienen que ver los acantilados con la organización del tiempo de trabajo y la elección de las pausas en la jornada de trabajo?

Podemos jugar estratégicamente con nuestros diversos Yoes temporales creando con el Yo Presente una expectativa de algo interesante para el Yo Futuro. Si hacemos la pausa en nuestro trabajo  cuando nos sentimos contentos y energéticos, cuando estamos inspirados o «en la zona» , conseguimos que nuestro Yo Futuro quiera volver a la tarea lo antes posible. Además lo hará con un buen estado de ánimo, con expectación, con motivación renovada.

Esta estrategia la empleaba Hemingway según vimos en Lo que podemos aprender de Hemingway:

La mejor manera [de escribir] es siempre parar cuando estás haciéndolo bien y cuando sabes que es lo que ocurrirá después. Si hace esto todos los días… nunca te quedarás bloqueado

–Ernest Hemingway

El novelista americano concluía su jornada de trabajo después de escribir un determinado número de palabras (un mínimo de 500, por ejemplo) y cuando estaba haciéndolo bien.  De esta manera lograba comenzar el siguiente día con ganas, energía y con un punto claro de partida.

Es justo lo contrario de lo que  solemos hacer: lo dejamos cuando estamos agotados o cuando hemos llegado  al punto de bloqueo.   La estrategia de la pausa en momentos en que todavía no hemos alcanzado nuestro límite de motivación y energía  no nos viene naturalmente; requiere una gran capacidad de autorregulación y conocimiento de uno mismo.

Supone sacrificar una satisfacción segura en el presente a cambio de un beneficio futuro; esto es, para parar tu trabajo tienes que renunciar a la sensación de fluidez, a las ganas de continuar la buena racha, la ola de energía y la perspectiva de lograr en poco tiempo una cantidad de trabajo de calidad. No es fácil hacerlo.

¿Por qué entonces hacer las pausas cada cierto tiempo cuando todavía tienes energía y motivación?

  1. Una de las razones es el efecto cliffhanger, que seducirá a tu yo futuro a retomar el trabajo. Y esto es muy importante para un escritor de novelas, un maratoniano de la literatura: para él es más imporante el asegurarse que al día siguiente estará otra vez sentado en su mesa de trabajo que escribir unos pocos cientos de palabras más un día concreto.
  2. El beneficio temporal de un arrrebato de creatividad en un par de días no compensa el beneficio en el largo plazo de mantener un ritmo continuo y evitar la pérdida de motivación y energía.
  3.  Las paradas en el trabajo permiten a la mente pasar del modo focalizado en la tarea a un modo más contemplativo; aunque creas que tu mente está descansando, sigue habiendo un ingente trabajo inconsciente que, al día siguiente o pasadas las horas, te hará retomar la escritura con ideas frescas y nuevas asociaciones.

¿Se aplica esto al trabajador del conocimiento del siglo XXI?

 Cualquier trabajador intelectual o del conocimiento, y esto cada vez incluye a más gente (diseñadores, programadores, periodistas, profesores, profesiones liberales, ingenieros, decoradores, etc.), puede aprovecharse de tomar pausas cada un cierto tiempo de manera sistemática.

La técnica pomodoro te ayuda  a tomar pausas estratégicas 

La técnica pomodoro es una maravillosa implementación de la idea de tomar pausas cada cierto tiempo de manera sistemática. No importa  que en el momento de tomarte la pausa estés inspirado y creas que estás especialmente productivo.

A veces, un par de minutos pueden suponer un gran descanso y el resurgir de energía y motivación. Además, cuando sabes que tras un determinado tiempo vas a hacer necesariamente una pausa, estás mandando el mensaje a tu cerebro de perseverar durante un periodo acotado en el que no vas a poder hacer otra cosa que trabajar intensamente.

Hay una fenómeno psicológico que justifica el uso del cliffhanger y las pausas que  dejan tareas inacabadas. Lo veremos en el próximo artículo.

Artículos de la serie «pon un tomate en tu vida»(técnica pomodoro):

fire-love-300x205Técnica pomodoro 
Técnica pomodoro y minimalismo existencial
Apología de la técnica pomodoro
Técnica de las cero alternativas
La pausa es bella
La pausa es bella y el cliffhanger
Lo que podemos aprender de Hemingway
Técnica pomodoro y atención plena

La pausa es bella

La arruga temporal es bella

–Homo Minimus

En la comunidad de blogueros especializados en productividad y organización del trabajo hay debate sobre el lugar y el valor de las interrupciones.
Iago Fraga, de Técnicas de Organización, en La vacuna contra las distracciones,  considera que una interrupción en medio del trabajo, cuando estás en «la zona», es contraproducente  porque volver a retomar la concentración requiere tiempo.

Pause-café à l'ancienne

Jeroen Sangers, de El Canasto, dice que la Técnica Pomodoro no funciona  porque interrumpe el trabajo cada 25 minutos (o algún periodo fíjo). Considera que la técnica pomodoro es una forma rígida de trabajar; de hecho, cree que es una variante  «sexy» de la técnica del bloqueo de tiempo (time boxing en inglés); esto es, de la técnica de asignar bloques de tiempo a las tareas más importantes.

Para estos dos expertos, que suspendas el trabajo a intervalos, por ejemplo de 25 minutos, parece artificial y contraproducente. Antes de refutar esta posición, voy a definir conceptos:

  • Distracción = interrupción, voluntaria o no, no útil del flujo de trabajo.
  • Pausa = interrupción voluntaria y útil del flujo de trabajo

Se entiende que yo defiendo la segunda variante de las interrupciones, las interrupciones voluntarias y útiles, las pausas.

Origen de las distracciones

Las distracciones pueden llevar a la parada en el flujo de trabajo. Las causas pueden ser externas e internas: 

  • Suceso interno: un pensamiento no relacionado con lo que estamos haciendo irrumpe en la conciencia: empiezo a fantasear con mis próximas vacaciones.
  • Suceso externo: una llamada de teléfono, un correo de entrada que suena en mi bandeja de correo o cualquier distracción visual.

Estas serían distracciones o  interrupciones no voluntarias y según cómo las gestionemos llevarán a parar el trabajo o a continuarlo. Algún estudio estima que el trabajador de oficina tiene una media de una interrupción del flujo de trabajo y concentración cada 3 minutos, con los costes que eso conlleva en términos de eficiencia.

La gente con buena capacidad de organización y concentración controla las distracciones internas y se enfoca en lo que hace. También tiene más o menos controlado el entorno de trabajo y las distracciones externas.

¿Cuándo elegir el momento de la pausa?

Los expertos escogen un periodo de trabajo lo suficientemente largo (90 minutos, una hora) para que cuando lleguen al final del periodo hayan hecho un trabajo significativo; para el momento de la pausa también ya ha aparecido el cansancio. Si están inspirados y con energía suficiente, probablemente seguirán trabajando pasado el periodo de trabajo inicial que se habían fijado. 

Otros menos sistemáticos escogen el momento de parar  cuando  ven que no están avanzando mucho o están agotados.Paran cuando se ha reducido el rendimiento y no están inspirados. En general la gente sigue trabajando hasta acabar la tarea si se lo puede permitir.

Bien, pues yo creo que estas maneras de hacer pausas o parar –tras un periodo extenso de trabajo (90 minutos, 2  horas, etc.), por cansancio o por no estar en la zona– son erróneas. Hay una manera distinta y mejor de hacer pausas o parar el trabajo. Y es la siguiente:

Continuará en… 

Artículos de la serie «pon un tomate en tu vida»(técnica pomodoro):

fire-love-300x205Técnica pomodoro 
Técnica pomodoro y minimalismo existencial
Apología de la técnica pomodoro
Técnica de las cero alternativas
La pausa es bella
La pausa es bella y el cliffhanger
Lo que podemos aprender de Hemingway
Técnica pomodoro y atención plena

Mi aplicación mental asesina para el 2013

Shark!

Una aplicación asesina es un programa tan exitoso que resulta ser el valor central de una tecnología más amplia.

[…] En la terminología del marketing, una aplicación asesina (comúnmente abreviada como «killer app») es cualquier programa de ordenadores que es tan necesario o deseable que resulta ser el valor central de una tecnología más amplia, como el hardware del ordenador,una consola de juegos,un lenguaje de programación, una plataforma de software o un sistema operativo.

Fuente: Wikipedia.

Un ejemplo puede ser un juego de ordenador tan adictivo y brillante que justifica por sí solo la compra de la consola. Si hablamos de Internet, un navegador es la aplicación asesina que aporta un gigantesco valor a la red informática  sobre la que funciona.

En otras palabras, los consumidores comprarían el hardware (usualmente mucho más caro) solo para poder hacer correr la aplicación. Una aplicación asesina puede aumentar sustancialmente las ventas de la plataforma en la que corre.

Mi aplicación mental asesina

¿Cuál es mi «killer app» para este año?

Escribir 500 palabras todos los días del año sin excepción en régimen de escritura libre.

Lo diré claro:  si no tuvieras un cerebro, sería bueno que te compraras uno solamente para poder instalar esta aplicación asesina; cuenta con una tradición de 10.000 años y ha permitido generar y transmitir los productos de la cultura humana.Hoy en día es más fácil que nunca escribir ya sea en formato físico o electrónico. Ya no tienes que inscribir en tablas de arcilla, pintar sobre papiros o economizar papel.

¿Por qué es tan importante el escribir?

La lectura proporciona conocimiento; la conversación, agilidad mental y reflejos; la escritura, precisión y estructura.

Escribir te proporciona una forma sencilla y rápida de acceder al tesoro que se esconde en tu mente.

Primero, tienes que hacer un esfuerzo de movilizar el saber que tienes almacenado en forma de experiencias y recuerdos. En el mismo esfuerzo de recordar datos o experiencias asociadas al tema sobre el que estás escribiendo, estás reforzando las asociaciones y mejorando la misma memoria.  En el acceso a tu mente, no sólo recuperas, también construyes.

Segundo, creas estructura y orden: no solo has fortalecido las asociaciones sino que has creado algunas nuevas y has creado conocimiento, has hecho emerger lo que sabías y has organizado tu conocimiento. La escritura libre, en la que escribes sobre un tema partiendo solo de las emociones y recuerdos que van surgiendo, es una especie de brainstorming (tormenta de ideas) contigo mismo.

Fundamentalmente, escribir es un ejercicio de recuperación, de creación y de conciencia. Te puedes sorprender de todo aquello que sabías y puedes hacer que aparezca nuevo conocimiento. Algunos escritores dicen que escriben para saber lo que piensan. Cuando le preguntaron a Saul Bellow cómo se sentía después de ganar el Premio Nobel, respondió: «No lo sé. Aún no escribí sobre eso.«

Propósitos particulares de la escritura

Las funciones de la escritura son muchas, ya escribas un diario, un blog, o sobre un tema de interés. Yo empleo la escritura con varios propósitos:

Escritura de blogs. Todos los días, publique o no, escribo un artículo de al menos 500 palabras para alguno de mis blogs . Este es uno de mis propósitos para el 2013 y la manera que tengo de hacer operativa mi intención de convertir a la escritura en mi aplicación asesina.

Cuadernos de bitácora de los proyectos que emprendo. Son diarios en los que, a la manera de un capitán de barco, comento los sucesos del día, considero el rumbo tomado y sus desviaciones, y  registro mis estados de ánimo a lo largo de la duración del proyecto.

Diario personal. Escribir en él es una forma de dar consistencia a las sombras interiores, de capturar el mundo subjetivo  y emocional, y, en el proceso, hacerlo más comprensible. Incluso tiene efectos terapeúticos: como dicen los budistas y los psicoanalistas, la conciencia es el camino hacia la liberación. Al menos lo es hacia la clarificación.

Hay muchas otras maneras de introducir la escritura como aplicación mental asesina en tu actividad cotidiana:

  • Al final de una reunión, escribir una pequeña acta con las conclusiones obtenidas, los siguientes pasos y los responsables de ellos. Sea oficial, para uso del equipo o para simple uso personal, es una manera de dar consistencia a lo hablado y acordado; es la mejor manera de que las «palabras no se las lleve el viento».
  • Pequeños informes de avance de los proyectos en curso, tanto en el ámbito laboral como en el personal.
  • Resúmenes de los libros que vayas leyendo. Aquí podrías aplicar la regla del 3+3+3 del aprovechamiento  de la lectura.
  • Síntesis de las presentaciones a las que acudas. Al final, cualquier evento, conferencia, charla, exposición puede quedar reducida a unas pocas ideas dignas de considerar y unas pocas acciones que hacer inmediatamente o en un futuro próximo.
  • Recopilación, agregación y resumen de notas dispersas. Lo puedes hacer con respecto a tus notas sueltas en cuadernos, tus apuntes de clase o plasmando en papel un conjunto de ideas sueltas y emociones sobre un tema que te preocupe u ocupe.

A semejanza de una aplicación informática, la escritura como aplicación mental asesina puede tener  algoritmos o procedimientos más eficaces o eficientes que otros; de esto hablaremos en sucesivos artículos.

 Pero lo más importante que tienes que recordar es que escribir –sea haciendo resúmenes, tomando nota de tus pensamientos, escribiendo artículos de blog, diarios o informes– es la mejor manera que tienes de acceder a tu mente y de comunicarte contigo mismo. Es además una forma de creación, de generación de ideas y de asociaciones.

Puede que pienses que tú no eres del tipo de persona que escribe, que no tienes habilidades literarias o que se te da mal escribir. No importa.

Escritura libre

Lo fundamental es que escribas en un régimen de escritura libre, en el que el énfasis está en generar ideas y asociaciones y ponerlas en forma de frases y párrafos, pero sin prestar mucha atención a la forma, la ortografía o la gramática; si te preocupa (y debería preocuparte) ya aprenderás a escribir según las reglas con el tiempo. Pero ahora la clave es que escribas de manera regular y que exteriorices parte de lo que hay en tu cerebro.

Un ejemplo personal de escritura libre lo tenéis en este blog; normalmente no publico las primeras versiones pero en Por qué no escribo más en este blog sí lo hice.

Un defensor y evangelista de la escritura libre es Bernardo Munuera (alias Blumm) en  su blog La manía de Leer. Bernardo explica mejor que yo la ventajas de la escritura libre. Y en su mismo blog predica con el ejemplo en su artículo seminal  Ni una más, ni una menos, 750 palabras.

Mi promesa

Te prometo que si escribes  durante 365 días todos los días ininterrrumpidamente un número mínimo de palabras (por ejemplo, 100, 500, 750 o 1000) sacarás un partido insospechado de tu cerebro y te alegrarás de tener uno.

Si no, yo te devuelvo tu dinero y tú cambias de cerebro.

La campana de la atención plena

La campana de la atención plena

dorje-and-bell-tsechu-rinpoche

Mindfulness Bell es una campana en línea que imita la campana que en los monasterios budistas suena en momentos concretos del día. Con ella se avisa a  los monjes para que suspendan momentaneamente la actividad que tienen entre manos: barrer suelos, acarrear agua, cortar leña, preparar la comida, etc. En la pausa respiran tres veces y toman conciencia del instante. Se convierten en seres humanos y no tanto en hacedores humanos. Es una forma de proporcionar al practicante budista ocasiones adicionales de plena presencia a lo largo del día.

Mindfulness Bell permite programar la campana en horas concretas; por ejemplo, al levantarse, a la hora de la comida o al comienzo del trabajo de la tarde. También puede sonar aleatoriamente en intervalos previamente fijados: podrías hacer que suene en cualquier momento en periodos de 40 minutos, y así acostumbrar a la mente a practicar la conciencia plena en cualquier instante del día.

Yo la programo para  que suene a los 25 minutos; señala el final de mi pomodoro y marca el paso al modo contemplativo o de descanso después de una sesión de trabajo con intensa concentración; esta es mi forma de practicar El paradigma del velocista. Después de la pausa señalada por el sonido de la campana, que puede ser el de una campana grande o una pequeña, descanso un par de minutos, vuelvo a mi mesa y dispongo el siguiente descanso en otros 25 minutos.

No es necesario bajar ninguna aplicación, es una simple página en línea con un fondo configurable con paisajes exóticos o bien con un blanco minimalista donde solo aparece el tiempo programado.

Anteriormente, usaba otros programas para implementar la técnica pomodoro. Me avisaban con sonidos del comienzo o el fin del pomodoro. En los últimos tiempos he migrado a esta sencilla página web. Me proporciona un aire minimalista y de plena presencia.

[Si te gustó este artículo de Homo Minimus, puedes recibir más cómodamente por e-mail inscribiéndote en el botón de arriba a la derecha]

Mindfull bell

Índice de claridad

El índice de claridad (Clarity rating) proporcionado por Infogineering.net es una excelente herramienta en línea para medir  la claridad de los textos. Usa un método de medición muy simple, casi minimalista, basado en un informe del ejército americano de los años 80  en el que se hacían recomendaciones para mejorar la comunicación entre los distintos departamentos y niveles de la organización.

Hay tres criterios para determinar la claridad de un escrito:

  1. Promedio de palabras por frase.
  2. Porcentaje  de palabras largas (con más de 8 letras)
  3. Promedio de frases por párrafo.

Con solo estos tres criterios se elabora el índice sumando los dos primeros criterios (1 + 2) con el 3 multiplicado x 5, y dividiendo la suma total entre dos.:  [1+2+(5*3)] / 2

Un índice razonable estaría entre 15 y 25;  eso supondría apuntar a las siguientes cifras en los criterios anteriores:

  • 10-20 palabras por frase.
  • 10%-20% en porcentaje de palabras largas
  • 2-4 frases por párrafo

La herramienta en línea de Infogineering  te permite introducir un texto de un máximo de 200 palabras y calcular el índice de claridad.

Pantalla clarity rating

Mis resultados en algunos párrafos escogidos al azar pueden verse más abajo.

En este no lo hice bien, me pasé en el número de palabras por frase:

Clarity Rating 2

En este lo hice mejor, bastó con reducir el número de palabras por frase:

Clarity Rating 4

¿Es una herramienta demasiado simple?

Deja al margen otros criterios de claridad también significativos y más sutiles: no tiene en cuenta la abstracción o concreción del lenguaje. Las palabras menos comunes son más difíciles de entender, con independencia de su número de letras. Existen ambigüedades en las frases y las palabras que no captura el Clarity Rating. Considera una frase como el espacio entre dos puntos, no tiene en cuenta los puntos y coma o dos puntos, que contribuyen a dividir y clarificar las frases.

Sin embargo, tiene la ventaja de que llama la atención sobre tres criterios clave de claridad y proporciona una cifra indicativa de ella. En mi opinión, es una herramienta suficientemente buena que te puede ayudar a desarrollar conciencia y corregir la tendencia a  usar un lenguaje innecesariamente complejo o un estilo alambicado. Es un paso más en el desarrollo de un «Lenguaje llano«.

Nota: Jordi de Simplicidad extrema nos proporciona la referencia de http://legibilidad.com, una página especializada en legibilidad en español. En ella podéis encontrar un programa descargable y también gratuito,INFLESZ, que emplea un índice similar al de Clarity Rating pero adaptado al idioma español. ¡¡Gracias, Jordi!!

¿Por qué no escribo más en este blog?

porque quiero hacerlo bien, creo que lo hago más o menos bien (realmente, muy bien), no quiero defraudar, no quiero «bajar el nivel», quiero hacer un buen artículo, me cuesta mucho hacer buenos artículos y tengo miedo de que si escribo más se darán cuenta de que no lo hago bien , de mí veo todos los errores que hay antes de entregar  un artículo acabado, de los demás que escriben sólo veo el producto final (y esto me descorazona), tengo 200 pre-artículos medio-empezados pero no acabados porque no son lo suficientemente buenos, me pongo el listón alto pero esto no significa más que tardo mucho en empezar y mucho en acabar, experimento poco (si experimentara más tendría material para escribir dos artículos al día), quiero escribir sin muchas faltas de ortografía o de sintaxis, creo que lo digo es principalmente banal, siento que estoy robando ideas a los demás y que pocas son genuinas, por eso quiero que el robo no se sienta demasiado y tengo que buscar maneras de disimular el robo, pienso que si escribo algo no puedo borrarlo, pienso que si hago alguna estupidez dejarán de leerme, creo que quien hace estupideces es estúpido, hablo de la mentalidad experimental y el sentido del ridículo pero no pongo mi dinero donde está mi boca, no me gusta que se noten los calcos del inglés y de otros que piensan y escriben, me lo pienso mil veces antes de decidirme por un tema, creo que este blog es una estructura que hay que planear cuidadosamente, aunque digo que el blog crece orgánicamente realmente crece según un diseño ideado hace mucho tiempo, porque no me separo de los planos, porque la improvisación se me da mal, porque creo que la improvisación es chapuza, porque es difícil decir cosas con pocas palabras, porque se supone que soy minimalista en la expresión, porque, según dice Rubén Arribas de Aviones desplumados que dijo Baltasar Gracián, más obran quintaesencias que fárragos, porque cada día me salen más palabras a pesar de que querer ser sintético, porque una vez que empiezo no sé dónde acabar

Revisión cumplimiento rituales 2011

Lo que no se mide no se puede controlar

Este es el resumen del grado de cumplimiento de mis rituales en el 2011. Los datos mes  a mes se pueden consultar clicando en la siguiente imagen:

-Los dato

Los rituales son hábitos creados conscientemente que permiten elegirse a uno mismo.

Mis rituales están lo suficientemente detallados como para saber si los cumplo o no los cumplo, y el grado en que lo hago.

Aunque están sometidos a una liturgia y son fijos en el corto plazo, también son susceptibles de evolución y cambios. Procuro mantenerlos frescos y llenos de sentido. En mi revisión del año 2011, repienso mis rituales; considero su eficacia y adaptación a mis valores, metas y circunstancias; y los modifico, mantengo o elimino de acuerdo a ello.

The Reaper List. Tus días están contados.

En un horizonte temporal suficientemente largo, la probabilidad de supervivencia de cualquier persona es igual a cero.

El Club de la lucha

 [2367]

En Mi vida sin mí , vimos un excelente ejemplo de gestión del tiempo; o mejor dicho, de gestión de la acción en el tiempo  disponible. Sara Polley (Ann en la película) va a morir en unos pocos meses y tiene que decidir qué hacer con ese tiempo. Por supuesto, tiene que elegir los más importante y significativo. Escribe una lista con las “Cosas que hacer antes de morir” y pasa las semanas que le quedan persiguiendo esas metas.

The Reaper List es un sitio web que te ayuda a generar ese sentimiento de urgencia de actuar  sin necesidad de ninguna enfermedad. Puedes hacer una lista de un máximo de 30 cosas que hacer antes de morir; me parece una buena idea porque obliga a priorizar.  Esa lista es pública. Puedes también conocer gente con listas parecidas y desarrollar un sentido de responsabilidad personal hacia tus sueños.

Por supuesto, podrías escribir esa lista de cosas que hacer antes de pasar a la otra vida  en un archivo de texto en tu ordenador;  pero repetimos  una  vez más: la visibilidad  pública ayuda a hacer más fuerte el compromiso.

Cuando al fin logras tu meta,  lo haces público, escribes una descripción de tu pequeño o gran triunfo y pruebas tu éxito con fotografías.  En  The Bucket List, un sitio similar, puedes añadir  videos,  narraciones, canciones –cualquier cosa que te ayude a mantener la meta vívida en tu mente y en la de los demás–  como motivación durante el camino y como prueba del logro.

De los éxitos ajenos y propios y de los sueños de otros soñadores obtienes inspiración y ánimos que te pueden acercar más a los tuyos.

Evitación vs aproximación

The Reaper List ayuda a ilustrar y aprovechar la fuerza del Memento Mori latino (“Recuerda que vas a morir”), el reverso del Carpe Diem, para proporcionarnos una motivación extra. Pero esta táctica no está exenta de críticas; Alquimista oscuro en un comentario anterior nos ofrecía esta estupenda analogía:

La lista de las cosas que hacer antes de morir sería el equivalente a mandar a todos los jugadores arriba en un partido de fútbol cuando quedan cinco minutos y el resultado es adverso; es una opción tentadora, pero demasiado arriesgada para usarla desde el principio.

—Alquimista Oscuro

 –

 El miedo, a pesar de su fuerza, no tiene el poder creador del soñador con los pies en el suelo o soñador despierto. La dinámica de evitación es muy distinta a la dinámica de aproximación; la primera se basa en escapar a ciertos resultados; la segunda,  en cambio, es generadora, busca acercarse a una visión interior de un resultado apetecido. Parte de una aguda percepción de la realidad actual para generar una tensión que nos impulse  a reducir el abismo entre lo que existe y lo que podría existir y consideramos deseable. La dinámica creadora se funda en un optimismo realista más que una ansiedad generada por una amenaza terrible.

En todo caso, a  pesar de las críticas –y con las consiguientes reservas–, si tenemos en cuenta el principio de flexibilidad, podemos usar la lista de cosas que hacer antes de morir para recordar  un hecho inexorable de la vida al que nadie escapa y suscitar la urgencia de actuar. Será una  fuerza de propulsión hacia nuestras metas. También nos permite ejercitar ese músculo a veces olvidado llamado imaginación.

– –

Stickk.com. Usa el palo y la zanahoria.

[2222]

Esta página lleva el compromiso público a un nivel más alto.  No se trata sólo de decir lo que vas a hacer  de palabra o mediante una entrada en tu blog; en su lugar vas a crear un contrato de compromiso por el que te comprometes a lograr un resultado en una determinada fecha. Tanto la meta como la fecha están claramente especificadas. Por ejemplo, perder 10 kg y  llegar a los 75 kg  el 31 diciembre del 2011.  También puede servir para  formar un hábito; por ejemplo, hacer ejercicio regularmente durante 12 semanas.

Has de nombrar un árbitro que se encargará de tomar nota de los progresos hacia tu meta y  juzgar si has logrado tu objetivo al final del plazo.

 Lo más novedoso:  determinas cuál será la sanción monetaria en caso de no lograr tu meta en el plazo previsto; esto es opcional, pero si fijas la sanción, proporcionas los datos de tu tarjeta de crédito y el nombre del beneficiario, de tal manera que si fracasas, ese dinero pasa automáticamente a la organización o persona que tú decidas; por ejemplo, Cáritas, OCW o Wikipedia.

Si se trata de acciones regulares –como perder  0,5 kg todas las semanas o salir a correr 3 veces todas las semanas– la semana en que no cumples la meta parcial se te carga la tarjeta de crédito y se transfiere al beneficiario.

 Si te gustan las emociones fuertes, puedes decidir donar ese dinero a alguna organización o individuo  por el que tengas especial aversión. Por ejemplo, donar 100 euros al club de fans de Bill Gates o hacer una generosa donación de 200 euros a la Reina de Inglaterra.

También te permite recabar el apoyo de tus amigos creando un grupo de animadores (“cheering group”) que podrán acceder diariamente a la página, comprobar tu grado de avance y animarte con mensajes de apoyo. –

El poder de los incentivos y la arquitectura de las decisiones

 La idea de stickk.com fue creada y desarrollada por Dean Karlan, economista de la universidad de Yale, que imaginó una especie de supermercado de los compromisos. El concepto básico es que los incentivos cuentan,  y,  si pones  dinero (u orgullo) en juego, es más probable que cumplas tus determinaciones. Dean consideró que el mercado estaba preparado para un servicio como stickK.com que ayudara a la gente a lograr sus metas.

 Se puede considerar esta página como una excelente aplicación de la arquitectura de la elección; en particular, de arquitectura en la implantación de decisiones ya tomadas. Ya vimos en Urinarios e imanes de la acción  que pequeñas acciones para diseñar el entorno de la decisión  pueden contribuir a elegir opciones más adecuadas. En este caso, la idea es simple también y nos sirve para urbanizar el entorno de nuestras resoluciones y concluir lo que empezamos.

Páginas para disciplinarte. Joe’s Goals.

La vida es bastante sencilla. Haces algo. En la mayoría fracasas. Algo funciona. Haces más de eso que funciona. Si funciona muy bien, otros rápidamente lo copian. Entonces haces otra cosa. El truco está en hacer otra cosa.

–Leonardo da Vinci

[2158]

En materia de disciplina y autorregulación cualquier  ayuda es poca. Más allá del “necesito voluntad” (la gran X que resuelve todas nuestras ecuaciones motivacionales), hay multitud de métodos sencillos que nos pueden ayudar a tomar determinaciones, iniciar hábitos, mantenerlos a pesar de las dificultades, motivarnos  durante el camino y llegar a buen puerto.

Ya hemos hablado sobre las claves del diseño de rituales, que son un tipo de hábitos especialmente deliberados, consistentes e integrados entre sí y con nuestra vida en general.

Ahora se trata de andar el camino en vez de simplemente  hablar sobre el camino.

Hay  gran cantidad de páginas web que nos pueden ayudar.  He seleccionado algunas de las más interesantes o divertidas.  No he encontrado páginas similares en español,  pero en todo caso podéis usar estas para vuestros fines. Todas son gratuitas.

 

Mi preferida:   Joe’s Goals. Las metas de Joe. Revisión + visibilidad pública.

 

Nos permite aplicar dos de las claves de la formación de hábitos y rituales: Revisión diaria + Compromiso público.

Joe’s Goals es una herramienta que  nos facilita el seguimiento de nuestras metas y compartir los resultados con amigos y familiares. El funcionamiento es sumamente sencillo: funciona en web, sin necesidad de bajar programas, sólo tienes que crear una cuenta. Obtienes una puntuación (“score”) en función del número de días que cumples el hábito. Además, te informa del número de días que has mantenido el hábito seguido (“chain” o cadena). Puedes añadir en la misma página un “log” o diario del hábito para detallar tu actividad o  añadir observaciones.  Como característica adicional, tienes la posibilidad de hacer seguimiento de vicios o hábitos negativos; por ejemplo, dejar de fumar. En este caso, la puntuación será negativa por cada incumplimiento y aparecerá una señal roja en vez de una verde.

Está en inglés, pero realmente eso no importa mucho, porque es una página muy sencilla.

En próximos artículos, mostraremos varios sitios web más que nos ayudarán a crear y mantener nuestras resoluciones.

Detalle de mis rituales a 28.9.11

Después de hacer públicos mis rituales y su grado de cumplimiento en un cuadro resumen, algunos lectores pidieron más información sobre la manera en que establecía su cumplimiento y los revisaba. Lo siguiente es el detalle de mis rituales. Están concebidos como rituales de recuperación y buscan el equilibrio entre las distintas áreas vitales. A excepción del ritual intelectual, y las revisiones diarias y semanales (rituales de productividad),  todos se podrían considerar rituales de recuperación o mantenimiento o equilibrio. En este aspecto sigo la filosofía del paradigma del velocista de Loehr y Schwartz.

mis rituales a 28.9.11

Primero hacemos a nuestros hábitos, y depués ellos nos hacen a nosotros.

–John Dryden

Aquí presento la versión a 28.9.11. Están en constante evolución. Tal y como señalé en los principios de diseño de rituales, estos han de mantenerse frescos, llenos de sentido y adaptados a las circunstancias personales.

Los reviso diariamente y considero sólo dos resultados posibles: cumplido/no cumplido. Para cumplirse tienen que haberse dado unas condiciones mínimas que detallo para cada ritual.

Al final del mes, obtengo los porcentajes para cada ritual. Por ejemplo, un 50% de cumplimiento en el ritual de revisión semanal significa que sólo una de cada dos semanas hice una revisión semanal respetando las condiciones mínimas (en este caso concreto, sólo esbozo estas condiciones en el artículo). –

FÍSICOS

Sueño

Disparador Temporal: despertador. Hora.

La regla operativa es levantarse a las 9:00 y dormir 7 horas 13 minutos todas las noches, con un sueño reparador y continuo. Uso posible de las siestas de recuperación y de preparación. Esto implica acostarse como muy tarde a la 1:30, quizá a las 2:00,  si hay una breve siesta al mediodía.

Podéis leer los detalles del diseño de este ritual aquí. Los principios de diseño de rituales se aplican siempre.

Alimentación

Disparador temporal-sensaciones:  hora de comer. Sensación de vacío estómago.

Cinco comidas al día. 5-8 raciones de vegetales y frutas. Alimentos integrales. Eliminación de azúcares puros y reducción grasas animales. Frutos secos. Eliminación o reducción estimulantes, café, coca-cola.

Ejercicio

Disparador temporal-acción : al anochecer,  ponerse las zapatillas, tomar las llaves y salir a andar.

3 días a la semana, L-X-V 40’ de correr. 2 días a la semana musculación en gimnasio mínimo 30’. Ampliable en el futuro el tiempo de musculación. Ando al menos 45’ el resto de los días que no corra. Aparte de esto aprovecho las oportunidades diarias de hacer ejercicio: subir escaleras, bajarse una parada antes, ir andando a hacer recados, etc. –

VINCULACIÓN

Remanso social

Disparador emocional: sensación de ansiedad o aburrimiento o malestar.

Objetivo: 3 remansos/semana día sí-día no.

Un día sí, un día no, 60 minutos mínimo de conexión social presencial. En todo caso, 3 remansos sociales a la semana. Puede incluir llamadas por teléfono a personas con las que no es posible otro contactos, pero es esencial que haya contacto directo, en persona. Se beneficiará del otro ritual de vinculación (amabilidad) y de la plena presencia, en especial de la variante de plena presencia en la conversación.

Puede favorecer también el saboreo del pasado al recordar con otras personas los buenos momentos. También el saboreo del presente, pues una experiencia compartida se intensifica y realza en compañía de otros seres humanos. Ambos tipos de saboreo contribuyen a aumentar el presente hedonista y el pasado positivo, y el optimismo de la memoria. –

Amabilidad

Disparador situacional: una persona necesita ayuda.

Objetivo: 3 acciones amables/semana en cualquier momento semana.

 Tres acciones altruistas o amables al azar durante la semana. Muy variado. Puedo hacer muchas más, pero me fijo el mínimo de 3. Un punto por cada acción altruista. Me ayuda a salir de mí mismo, a reducir el ego, a conectarme con otros seres humanos, con propósitos más grandes que uno mismo. Dimensión espiritual.

Si quieres hacer felices a otros, practica la compasión. Si quieres ser feliz, practica la compasión.

— Dalai Lama

EMOCIONALES

Meditación formal

Disparador temporal-situacional:  después de acabar una sesión de 4 pomodoros por la tarde.

Todos los días. 24’ de meditación formal.

MENTALES

Revisión diaria

Disparador temporal-situacional:  22:00 o después de correr o dar el paseo al final del día.

3 TMIs.  Elemento clave del proceso de mejora constante, mejora el ciclo OODA .

Favorece el saboreo futuro y el optimismo y puede crear sentimiento de anticipación, que es parte del placer de alcanzar una  meta (la felicidad no es un destino, es un proceso). También puede incluir la práctica de la gratitud y favorecer el saboreo del pasado, la amabilidad y conexión con otros seres humanos, viendo lo bueno que hay en la vida, tomando constancia de ello.

Incluye una limpia del entorno y un procesamiento de la bandeja de entrada.

Uso una versión minimalista. –

Revisión semanal

Disparador temporal: domingo noche, sobre las 9:00; si necesario, un disparador auditivo usando alarma móvil.

Elemento capital del sistema de organización de la acción.

Uso de la Hoja de control de rituales y proyectos.  Cinco grandes rocas (se coloca una gran piedra por día).Uso una versión minimalista.

Incluye las revisiones mensuales, trimestrales, semestrales y anual. Uso  la hoja de control de rituales y proyectos.

 La hoja de rituales y proyectos y la revisión semanal engarzan la revisión y planificación semanal con los objetivos anuales y a largo plazo.

Mensual:  Revisión y elaboración Hoja de control de rituales y proyectos mes. Fijo único objetivo mes. Lista simple de proyectos (máximo 3 proyectos). Los proyectos de esta lista no se mueven hasta que se acaben. Nuevos proyectos. Revisión extracto bancario. Calendarizar mes.

Trimestral:  PNI trimestre. Revisión trimestre. Plan general siguiente trimestre.  Calendarizar trimestre.Nuevos proyectos.

Semestral: Revisión año hasta el momento. Cambios estratégicos. Revisión financiera global.

Anual: PNI año. Revisión financiera global. Estrategia. Sistema de rituales. Integración áreas de responsabilidad. Revisión valores y recuerdo y actualización visión. Nuevos proyectos. Meta única año.

INTELECTUALES

Ritual de pensamiento

Disparador  temporal:  mañanas y tardes.

Objetivo : Completar al menos 2920 pomodoros al año (1460 horas).

8  pomodoros diarios en dos sesiones diarias  con la estructura (25+3) x 4. Este ritual fundará mis habilidades y será mi activo profesional más importante. La técnica pomodoro me permite cultivar el paradigma del velocista (intensidad + recuperaciones) y aplicar la filosofía de la práctica deliberada a mi trabajo intelectual. 

ESPIRITUALES

 Sabbat

Retiro espiritual los domingos. Duración variable: 4-8-24 horas.

Plena presencia

Disparador visual-táctil:  un post  it, el motiveaider programado cada cierto tiempo.

Está relacionada con una actividad felicitaria muy importante: saboreo sensaciones en su modalidad de presente.  Vivir en el momento, no en el futuro o en el pasado, el único momento para vivir la vida es éste.

Comienzo con lo más físico, sigo con lo mental, y acabo con lo interactivo (con los demás y con el subconsciente o fuerzas interiores).

Repito el ciclo 12 veces al año. Para otorgar variedad la quinta semana de los meses más largos la dedico a la práctica que considere más oportuna.

Libros de referencia: Full cathastrophe living de Kabat-Zinn y Mindfulness  de las Complete Idiot’s Guides.

4 variantes de la plena presencia. Una por semana:

Plena presencia en el comer

Disparador situacional: comidas.

Cinco oportunidades diarias de practicarla. Lentitud.  Elegancia.

Permite disfrutar más del presente, no sólo afinar la atención, disfrutar más de los sabores y de los olores y de las texturas, y es un ejercicio de plena presencia cotidiano. Sólo con este hábito te estás proporcionando al menos cinco momentos de placer todos los días durante el resto de tu vida. –

Plena presencia en el movimiento y la acción

Disparador visual-táctil: post it o motive-aider.

Incluye  plena presencia en el andar. Plena presencia al conducir. Se trata de realizar las actividades físicas, tareas cotidianas y movimientos con la máxima conciencia y atención. Y posiblemente con una lentitud superior a la habitual. El ejercicio físico podría beneficiarse de esta actitud. Estar en el ejercicio, no en otro lado. Permite una mayor conciencia del entorno, y posiblemente una mayor apreciación de la belleza de las cosas cotidianas y una mayor sensación de asombro.

Cualquiera que sea la tarea, hazla lentamente, con calma, con plena presencia, para que no hagas ninguna acción con la meta de acabar con ella. Acomete cada tarea trabajando de manera relajada, con toda tu atención.

—Thich Nhat Hanh

Plena presencia en las emociones y el pensamiento

Disparador visual o táctil:  post it o motive-aider

Es el equivalente mental de la lentitud deliberada en los movimientos. Se presta atención al paisaje mental  y la plétora de sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos que van apareciendo. Oportunidades continuas en las sesiones de pensamiento matemático y en general durante todo el día.

Imagen i: observador que ve pasar los barcos por el río desde la orilla. Es muy fácil dejarse llevar por la corriente.

Imagen ii: observador que desde el puente ve pasar los trenes del pensamiento, sentimiento e impulso (idea de la ACT) . Cada uno de esos trenes lleva una colección de vagones que pasan uno detrás de otro por debajo del puente.

 -Es muy fácil saltar a uno de esos vagones y quedarse atrapado en él.

 Es muy fácil saltar a uno de esos vagones y quedarse atrapado en él. Hay que observar los vagones de los trenes pasar sin dejarse llevar por ninguno de ellos.

 

Plena presencia en la conversación

Disparador situacional: contactos con personas.

Disparador temporal para el Sabbat:  domingos.

Busca promover la conexión con otros seres humanos y con uno mismo. El domingo incluye un Sabbat o retiro espiritual de 4, 8 o 24 horas, que coincide con las revisiones semanales y mensuales, y  contribuye a otorgarles perspectiva. Cada contacto con otro ser humano es una oportunidad para ello. Unido al ritual de amabilidad.

Serie artículos sobre rituales:

Rituales Mayas
El eslabón perdido entre la intención y la acción
Naturaleza de los rituales 
Intenciones de implementación
Detalle de mis rituales a 28.9.11
Diseño de rituales
Diseño de rituales, un caso práctico
Ritualiza el descanso y recogimiento con el Sabbat

Compromiso público y revisión diaria. Claves de la formación hábitos.

Compromiso público y revisión diaria. Claves de la formación hábitos.

[1312]

Para la formación de hábitos, hay dos claves fundamentales, tal y como vimos en Diseño de rituales:

1. Compromiso público

2. Revisión diaria

Sin estos dos elementos la formación del hábito o construcción del ritual es más improbable.

Un ritual es un tipo de hábito generado deliberadamente y de naturaleza adaptativa. Para un ejemplo de diseño de un ritual, podéis consultar mi ritual de sueño.

Mi cuadro de control de rituales sirve como una especie de panel de control vital que me ayuda a mantener el norte. Los rituales están divididos en categorías que coinciden aproximadamente con mis “Áreas de responsabilidad” (usando la terminología de David Allen). Los rituales intentan promover el equilibrio entre distintas áreas vitales. Son altamente concretos y operativos y están integrados entre ellos.

He decidido hacer públicos mis rituales del 2011 (11 rituales) con el nivel de resultados obtenidos en los 8 primeros meses. Muestro el cuadro resumen (haced clic arriba para ver en grande) con el nombre de los hábitos y las medias mensuales y globales de cumplimiento de cada ritual.

Los colores indican los niveles de cumplimiento:

 

Como podéis observar, estoy lejos de alcanzar un nivel adecuado. Por supuesto, no he formado todos los rituales este año; de hecho, sólo hay un ritual nuevo, todos los demás ya estaban formados tiempo atrás. No recomendaría a nadie que intentara formar 11 rituales a la vez, ni siquiera 2. Ha de hacerse uno a uno.

Meta en materia de rituales

El 31 de diciembre de 2011 tendré los indicadores  de rituales en verde (más de  90% de cumplimiento).

Acciones

Informaré en el blog mes a mes de los resultados obtenidos.

Responderé en los comentarios de este blog a cualquier duda  o pregunta sobre mi sistema de revisión y sobre los rituales.

Técnica de las Cero Alternativas

El noventa por ciento del éxito en la vida es hacer acto de presencia

—Woody Allen

El escritor de novelas tiene un tipo de trabajo autónomo y creador lleno de opciones.  Pero esa misma libertad tiene que gestionarla para no desembocar en el caos y la ineficacia. Lejos de responder al tipo bohemio e improvisador, el creador ha de disponer de  habilidades   de auto-regulación que le permitan trabajar durante meses y años en sus obras a pesar de las dificultades y los cambios de ánimo.  Ya vimos alguna de estas técnicas en Lo que podemos aprender de Ernest Hemingway.

Hoy presentamos otra técnica, la de las  Cero Alternativas.  Es una técnica de productividad personal formulada por Raymond Chandler, el escritor americano de historias de detectives, creador de personajes como Philip Marlowe; consiste en trabajar sin interrupción durante un número de horas, estipuladas previamente, en el proyecto de tu elección. Pueden ser 2, 3 , 4 horas o media hora, pero lo esencial es que ese tiempo  no se dedique más que a trabajar en ese proyecto, o bien… a no hacer nada. Este es el punto esencial y distintivo que expone Chandler:

[…] Yo espero a  que venga la inspiración… el escritor no tiene que escribir, y si no le apetece, no lo debería intentar.  Puede mirar por la ventana o hacer el pino o escribir en el suelo, pero no ha de hacer ninguna otra cosa: nada de leer, escribir cartas, hojear revistas o firmar cheques.

Es conveniente que sean siempre el mismo número de horas todos los días y a ser posible en el mismo periodo. Con esto es más fácil crear el hábito y convertirlo en una especie de ritual.

Es una técnica basada en una serie de principios  que favorecen un uso inteligente de la fuerza de la voluntad para lograr concentración e intensidad:

1. Urbanización del tiempo. Líneas de demarcación clara. Las horas del día que consideres más adecuadas. Es conveniente ser estratégico y escoger aquellas que dentro de las posibilidades te permitan disponer de la máxima energía mental y estar más libre de distracciones.

2. Urbanización del entorno. Cortas las distracciones, libros, revistas, navegación por internet, e-mail, móvil, twitter . Un lugar cómodo en el que no puedas hacer otra cosa que trabajar en el proyecto o dedicarte a la contemplación. Eso es esencial si quieres hacer un trabajo de calidad. Has de controlar el flujo de entrada de información.

3. Pre-compromiso. No decides cada día cuándo, dónde y en qué cantidad vas a trabajar en tu “obra maestra”. Es una decisión ya tomada y cuya implementación se convierte con el tiempo en automática. Ahorras fuerza de voluntad que puedes aplicar al trabajo en sí, no a su logística o preparación.

4. Uni-tarea. Una sola tarea cada vez. La multi-tarea es un mito. Estudios muestran que muy pocas personas pueden realmente hacer multi-tarea; lo que realmente hacemos es un cambio rápido entre tareas que puede generar la ilusión de estar haciendo varias cosas a la vez. Un trabajo intelectualmente complejo requiere concentración máxima.

5. Uni-proyecto. En el tiempo que has elegido sólo trabajas en este proyecto. Puedes tener proyectos paralelos, un trabajo de día paralelo, una afición paralela… pero has urbanizado tu tiempo para que en esa hora o par de horas elegidas sólo trabajes en el proyecto de tu elección.

6. Tiempo para la contemplación. No estás obligado a conseguir resultados; por ejemplo, a escribir 500 palabras al final del día –si eres un escritor— o alguna otra cuota si haces otro tipo de trabajo.

No hay que confundir agitación, frenesí o acción con eficiencia, y mucho menos con eficacia.  Permitiéndote no hacer nada conjuras el sentido de culpa o la frustración cuando tus proyectos no avanzan al ritmo que esperas. Te reconoces que cualquier trabajo que suponga la creación de algo nuevo tendrá puntos muertos  y momentos en que parezca no pasar nada, en que sientas  que no estás avanzando y has alcanzado una meseta.

Es justo en estos momentos cuando hay que persistir; las ideas han de sembrarse y con el tiempo germinar; es conveniente adoptar la actitud de un jardinero paciente que no se desespera cuando la semilla o el tallo no crece. Él se ocupa de procurar las condiciones de crecimiento de la planta.

La idea distintiva de esta técnica con respecto a otras técnicas de productividad personal es que te obligas a hacer lo que puedas (aceptando que quizá no hagas nada) en el tiempo fijado. Vedas otras opciones durante ese tiempo y de esa manera evitas la postergación.  Los procastinadores no suelen ser personas perezosas; de hecho, suelen ser gente que siempre está haciendo algo;  lo que ocurre es que hacen las cosas que no deberían estar haciendo para justificarse a sí mismos por su inacción.

 […] Escribe o no hagas nada. Es el mismo principio que el de poner orden en el colegio. Si haces que los alumnos se comporten, aprenderán algo sólo para evitar el aburrimiento. Encuentro que funciona. Dos reglas simples: a. no tienes que escribir b. no puedes hacer nada más aparte de escribir. El resto viene por sí mismo

Entorno profesional

En un entorno profesional, con un lugar de trabajo fijo y un horario fijo, se generan algunas de las condiciones de la técnica de las Cero Alternativas: tienes que estar durante 8 horas al día en un recinto en el que en principio no puedes hacer otra cosa que trabajar. El entorno sirve como disparadero de una serie de actividades y favorece la concentración. Empiezas a trabajar porque es la hora y porque es  lo que se espera de ti. Es la misma razón por la que muchos estudiantes prefieren estudiar en la biblioteca que en su casa.

La diferencia con el método de Chandler  es que tu jefe no vería con buenos ojos que estuvieras mirando por la ventana sin hacer nada o sentado en la mesa con los brazos cruzados.  Al menos tienes que simular que estás haciendo algo productivo… y esto es lo que muchas veces ocurre, que estás presente, pero quizá no  estés trabajando eficazmente. Además, cuando los objetivos vienen de fuera, impuestos por el jefe o la organización, nuestro grado de compromiso no es el mismo que si tenemos libertad para organizar el trabajo y fijar nuestros  objetivos.

 Un  trabajador autónomo —o  un trabajador del conocimiento que goce de mucha autonomía— tiene muchas más opciones  y por eso necesita una iniciativa y una disciplina especial que no necesita el trabajador típico por cuenta ajena. La técnica de las Cero Alternativas le puede ayudar: puede crear su propio entorno libre de distracciones donde sólo pueda hacer una cosa: trabajar en el proyecto que tenga entre manos o bien no hacer nada. El tiempo en que “no hace nada” también está permitido, porque es un tiempo de contemplación  y generación de ideas que además sirve para evitar la sensación de culpa o el postergar embarcándose en tareas poco eficaces. 

Aplicación

Aunque nuestro trabajo no sea tan definido  y solitario como el de un escritor, nos podemos beneficiar de la técnica de las Cero Alternativas para completar determinados proyectos profesionales o personales importantes. Por ejemplo, nos podemos reservar todos los días una hora y media, al comienzo del día o en medio del día, para hacer acto de presencia en alguna de nuestras metas y trabajar sin interrupciones, aislándonos de internet y otras distracciones, y sin permitirnos hacer otra cosa que trabajar intensamente o no hacer «nada».

Artículos de la serie «pon un tomate en tu vida»(técnica pomodoro):

fire-love-300x205Técnica pomodoro 
Técnica pomodoro y minimalismo existencial
Apología de la técnica pomodoro
Técnica de las cero alternativas
La pausa es bella
La pausa es bella y el cliffhanger
Lo que podemos aprender de Hemingway
Técnica pomodoro y atención plena

Motiveaider

Sorprendentemente, la mente no tiene ningún mecanismo de fábrica para mantener las intenciones —no importa lo importantes que sean— en el primer plano de la conciencia. El irónico resultado es que la misma mente que produce intenciones a menudo fracasa en tomárselas seriamente.

–Dr. Steve Levinson, autor de Following Through: A Revolutionary New Model For Finishing Whatever You Start e inventor de Motiveaider.

Es una herramienta simple y sencilla. Nos ayuda a mejorar nuestra capacidad de auto-regulación. Nos permite formar hábitos y rituales con más rapidez y seguridad.

Es un simple avisador electrónico que se coloca en el bolsillo del pantalón o en el cinturón. Se puede programar para que vibre a intervalos predeterminados (cada pocos  segundos o tan  espaciadamente como una vez cada 24 horas) y aleatoriamente en un rango de tiempo fijado.

Es, por tanto, silencioso y portable. El único que notará el aviso será el portador. El nivel de vibración también es graduable porque puede ser más fácil o difícil darse cuenta de ella según el entorno o la situación .

Justificación

Cuando formamos rituales o hábitos, nos encontramos con la dificultad de mantener nuestras intenciones iniciales. Somos seres oportunistas siempre atentos a la última novedad en el entorno. Cambiamos rápidamente de una tarea a otra, estamos expuestos  a la información externa y somos muy  vulnerables a la infoxicación .

 En este caos interno y externo es muy fácil que la intención inicial quede sepultada bajo el marasmo de los nuevos acontecimientos en capas cada vez más profundas de nuestra memoria.  No tenemos ningún mecanismo biológico  o “de fábrica” que nos permita recordar periódicamente una intención inicial.

Esto es un gran problema, porque recordar la intención inicial para ponerla en práctica es la única manera de formar un hábito o ritual. Es fácil que cuando llegue el momento no tengamos la intención en la superficie de nuestra mente o memoria de trabajo  y perdamos la oportunidad de poner en práctica el hábito y reforzarlo hasta que se convierta en una segunda naturaleza: ya no necesitaríamos pensar conscientemente en él y podríamos liberar memoria de trabajo.

Debido a ello tenemos que crear medios artificiales –no biológicos— para recordar nuestras intenciones. El Motiveaider es un instrumento para recordar periódicamente la intención que queremos convertir en hábito.

Cómo usarlo

Podemos usar el Motiveaider para formar hábitos o rituales.

Asociamos la vibración del artefacto a un recordatorio o mensaje que nos recuerde el hábito que queremos formar.

Por ejemplo, imagina que estás intentando desarrollar la conciencia de tus propios pensamientos y emociones. Esta habilidad o hábito es tremendamente importante para mejorar tu vida emocional, social y cognitiva.  Consideras que tendrá un efecto poderoso sobre tu eficacia laboral y tu bienestar.

Quieres ser consciente en tiempo real no sólo de lo que ocurre en tu entorno, para obtener la máxima información, sino que también crees que has de ser muy consciente de tus pensamientos y  de tus reacciones emocionales a los acontecimientos.

La dificultad de convertir una intención tan saludable —pero a su vez vaga o general— es  que la buena intención no se mantiene mucho tiempo en tu mente, pues en la vorágine del día a día pocas veces te acuerdas de ella.

La solución está en asociar la vibración a un mensaje específico que anime a una acción concreta que te permita desarrollar el  hábito: “Dedico 10 segundos a observar mi estado emocional y los pensamientos que pasan por mi cabeza de la manera más imparcial y desapasionada posible”.– 

 Programamos el aviso del Motiveaider para que vibre cada cierto tiempo

El intervalo elegido dependerá del tipo de hábito o ritual que quieres formar. Para el caso anterior, yo elegiría un intervalo al azar entre 15 minutos y una hora. Por supuesto, aquí no hay reglas fijas; si quiero habituarme a tomar descansos cada dos horas en el trabajo, lo programaría cada dos horas. Aquí podemos ser muy experimentales.

Asociamos la vibración con una sola intención y acción a la vez,  y repetimos el número de días necesario hasta que el hábito esté formado.

Esto también dependerá del hábito o ritual que estemos intentando formar pero lo normal es que la formación de un hábito dure entre 21 días y 2 meses.

El formar un hábito cada vez es fundamental. El principio de concentración es capital en la formación de rituales.

Aplicaciones

Los usos son casi ilimitados. Puede servir para formar cualquier hábito que pueda beneficiarse de la repetición a intervalos o al azar de una acción.

 En la página de Behavioral Dynamics  tenéis una lista muy completa de aplicaciones.

Entre ellas están: ceñirte a una dieta. Mejorar tu tenis o golf. Mejorar tu actuación en el trabajo. Intentar una nueva actitud o perspectiva. Mantenerte concentrado en el trabajo. Mejorar tu imagen. Desarrollar tus relaciones. Dejar de fumar. Organizarte. Ser un mejor compañero. Ser un padre más efectivo. Mejorar las habilidades de comunicación. Mejorar la postura. Reducir el estrés. Dejar de comerte las uñas. Convertirte en un orador más efectivo y seguro. Etc.

 Hoy en día, yo no lo uso para formar hábitos sino para medir los pomodoros de 25 minutos  de mis sesiones de trabajo, y  para avisarme de su fin de manera discreta dondequiera que me encuentre. Cuando vibra dejo lo que esté haciendo durante un par de minutos y después inicio un nuevo pomodoro de otros 25. Este es mi modo de implantar el paradigma del velocista: ciclos de sesiones intensas +  breves recuperaciones.

No es necesario que compres el Motiveaider, aunque es una muy buena inversión —conozco pocas herramientas  tan valiosas—.  En su lugar, puedes usar el móvil o algún reloj electrónico   que contenga  la función programable de aviso cada cierto tiempo. La única dificultad es que tienes que pulsar su inicio cada vez que te anuncie que el tiempo definido ha transcurrido. Con el Motiveaider se  inicia automáticamente otra cuenta atrás.

Lista de errores

Un experto es aquel que ya ha cometido todos los errores posibles en una materia muy concreta

–Niels Böhr

Es una herramienta de mejora personal  que he encontrado muy útil. Nada sorprendente, nada sofisticado, ningún programa informático necesario para usarla, coste monetario próximo a cero; sin embargo –lo diré de manera conservadora– si la empleas durante 30 días, no querrás volver a dejar de usarla nunca más y cambiarás tu vida.

Descripción

Inmediatamente después del error —o en su defecto, al final del día— escribe en un pequeño  cuaderno o libreta de errores el error cometido.

 Procura que el número de errores del que tomas nota al cabo del día no sea superior a 3. Lleva contigo todo el día esa libreta o cuaderno pequeño. Anota siempre la fecha de los errores.

Si un error se vuelve a cometer al siguiente día, vuelve a tomar nota de él.

Tras tomar nota del error, haz un breve análisis de él: en qué situación se ha producido, su aspecto, sus posibles causas, sus consecuencias, por qué es un error. Después, visualiza  una acción alternativa para la próxima vez que se presente la situación que motivó el error.

Procura que los errores sean distintos cada vez; es decir, céntrate en evitar los 3 errores del día anterior. Si se vuelven a producir, vuelves a tomar nota de ellos y mantienes el límite de errores diario del que tomas nota en 3 igualmente. No te fustigues si vuelven a aparecer día tras día,  pero no los niegues o encubras. Toma nota.

Si al día siguiente —o la siguiente vez en que la situación detonante del error se produzca— evitas el error y llevas a cabo una acción alternativa, vuelve sobre el registro de errores y tacha o rodea con un círculo el error en todos los días anteriores en que se produjo; reforzarás la sensación de logro, obtendrás un pequeño chute de dopamina.

Justificación

Hay decenas de acciones que sabemos que hacemos mal, pero que día tras día, mes tras mes, año tras año, seguimos repitiendo.

Es imposible afrontar todos esos pequeños o grandes errores a la vez. No tenemos ni fuerza de voluntad ni memoria suficiente para ellos. Sería demasiado abrumador.

La técnica permite poner en práctica el principio del Kaizen de mejora incremental. Los errores no tienen que seguir ningún orden; de entre los cientos de errores cotidianos, toma nota de los 3 primeros de los que tomes conciencia.

Permite aplicar los principios de la práctica deliberada en tu actividad diaria: limas  un elemento de la conducta cada vez, te enfocas en unos pocos elementos de tu comportamiento diario.

A su vez, resulta muy motivador ver que errores de años desaparecen en cuestión de días. Tras apuntar un error varios días seguidos, tu mente se centra  con concentración de láser en su resolución. Simplemente, no puedes aguantar el tener que escribir el mismo error día tras día: quieres quitártelo de encima

Aplicación

Especialmente para acciones cotidianas  y errores recurrentes.

Funciona mejor con errores de comisión que de omisión. Para que los errores de omisión se hagan conscientes, procura convertirlos en errores de comisión; desarrolla para ello una mentalidad más experimental y comete un buen par de errores todos los días.  Pero esto será aplicable en una segunda fase: al principio tendrás errores de sobra que corregir.

Al principio del artículo, dije que si la usas 30 días te enamorarás de esta herramienta. Pero 30 días son muchos. Propongo que hagas un prototipo y uses la técnica durante 3 días. Luego decide si merece la pena.

Práctica deliberada: un prototipo

 

 

Empecé a escribir El nombre de la rosa impulsado por una idea seminal: tenía ganas de matar a un monje.

–Umberto Eco

Mentalidad experimental

Cualquier  herramienta o técnica ha de probarse en la práctica para comprobar su efectividad y sobre todo para adaptarla al contexto en el que uno actúa. En este blog hemos escrito mucho sobre la práctica deliberada y la mejora continua. Tenemos los conceptos claros y algunas ideas sobre cómo poner en práctica la técnica. Pero la comprensión no será adecuada hasta que no hayamos experimentado por  nosotros mismos —y en nosotros mismos— la herramienta.

No es necesario dedicar 10.000 horas (el tiempo mínimo aproximado para alcanzar el expertismo en cualquier campo). Podemos emplear la práctica deliberada (PD) para alcanzar el nivel 10 en una escala del 1 al 10, pero también para alcanzar el nivel 4 en esa misma escala, si es que partimos de un nivel más bajo.

La PD puede emplearse para mejorar rápidamente en cualquier campo o tarea que uno se proponga. La clave es el compromiso, la motivación por conseguirlo, la práctica continuada y la intensidad y concentración de las prácticas.

Resuelvo crear un mini-proyecto que me sirva como prototipo de ejecución de la PD.

– 

Mini-proyecto

He decidido mejorar mi velocidad y precisión mecanográfica. Como muchas otras habilidades de la vida cotidiana, esta habilidad que aprendí hace ya años la realizo en moto automático, sin pensar en ella. Si quiero teclear  más rápido y cometer menos errores, tengo que romper los automatismos y entrenar deliberadamente.  No basta sólo con desear hacerlo mejor o simplemente concentrarse más cuando se escribe.

 No me propongo llegar a ser un mecanógrafo de talla mundial. Un mecanógrafo medio profesional puede alcanzar las 50 a 70 palabras por minuto, mientras que algunos puestos requieren llegar a las 80 o 95; algunos mecanógrafos avanzados trabajan a velocidades por encima de las 120 palabras por minuto. El récord mundial está alrededor de las 180 palabras por minuto.  Yo puedo estar alrededor de las 40 palabras por minuto.

Mi intención  es aumentar significativamente  mi velocidad y a la vez aumentar la precisión. Tengo la sensación de que cometo muchos errores y eso es molesto porque tengo que retroceder muchas veces en el texto para corregirlos. Si Umberto Eco empezó su novela por un motivo tan caprichoso como el de matar un monje, creo que yo puedo comenzar este proyecto para matar estos  errores que tanto fastidio me causan.

Para fortalecer la motivación y el compromiso con este mini-proyecto, me recuerdo que es una excelente manera de  practicar  y comprender mejor la PD. Las habilidades que aprenda me servirán para cualquier otro proyecto personal o profesional.  

He decidido emplear un programa gratuito, bastante sencillo, que me permite empezar desde cero: Mecanet  No he buscado demasiado (45’’ de tiempo de búsqueda); es el primero que encontré en una lista de programas gratuitos y seguro que es “suficientemente bueno”. Inspecciono rápidamente el programa y resulta adecuado para mis fines.

Sé que si busco  más programas, seguro que encuentro algunos mucho más completos, pero decido cortar de cuajo la búsqueda. Se trata de generar momentum rápidamente. Iré refinando iterativamente los instrumentos y las prácticas. Lo primero es ponerse en marcha.

Medida inicial.  272 pulsaciones por minuto. 93% de efectividad.

Objetivo final.  400 pulsaciones por minuto. 99% de efectividad.

Recursos: 10 días. Prácticas todos los días, incluido fines de semana. 4-8 pomodoros al día.

Un pomodoro es un segmento de 25 minutos. La técnica pomodoro encaja muy bien con la filosofía y práctica de la PD. Ver detalles de Técnica Pomodoro para más información

Diseño prácticas

Este es el elemento esencial.

Aunque soy un mecanógrafo experimentado y mi velocidad es aceptable, voy a empezar con las pulsaciones básicas, asdf  y jklñ,   y a partir de ahí iré construyendo. Empezaré con la lección 1ª y seguiré hasta la 20ª.

El programa lleva incorporado un sistema de evaluación de la lección de 1 a 100 en función de la velocidad y la precisión. Decido no pasar de nivel hasta haber conseguido  100 puntos  en cada una. No es  especialmente complicado –al menos en las primeras lecciones– .

Además,  llevaré  a cabo en paralelo prácticas  con los símbolos especiales, los que te encuentras en la fila superior del teclado: |@# ·$%&/()=’?¡¿ …

Decido entrenar a distintas velocidades: super-lenta, lenta, rápida y super-rápida. En la super-lenta y lenta el número de errores admisibles es 0. La super-lenta es como un taichí de pulsaciones.  En la rápida buscaré el equilibrio entre la velocidad y la precisión (98% mínimo). En la super-rápida me desentenderé de la precisión y buscaré la máxima velocidad.

Al final de cada sesión registraré  sistemáticamente los resultados, reflexionaré sobre lo aprendido e iré ajustando las prácticas para lograr los objetivos fijados.

Construye para aprender

 

Prototipización

Puesto que se trata de un prototipo, lo pongo en funcionamiento lo antes posible y voy refinando la práctica según los resultados que vaya obteniendo y las ideas que vayan surgiendo durante el camino.

Me pongo un límite de 10 días para conseguir la meta de 400 pulsaciones por minuto y 99% de precisión. Este objetivo es totalmente instrumental, para dirigir el prototipo y motivarme. Es bastante desafiante también. Serían unas 80 palabras por minuto. Creo que es muy difícil de conseguir en tan poco tiempo, pero puesto que me permito un 1% de errores quizá sea alcanzable.

Espero familiarizarme con el concepto de práctica deliberada a través de este mini-proyecto de 10 días. Para aprender, lo mejor es construir rápidamente una versión de lo que quieres aprender. Es una de las mejores formas de aprendizaje.

Comienzo las prácticas.

Mi pequeño himno para el 2011

 

himno.(Del lat. hymnus, y este del gr. ὕμνος).

5. m. Composición musical emblemática de una colectividad, que la identifica y que une entre sí a quienes la interpretan.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Éste es mi himno para el 2011. Martin Seligman lo propuso como himno de la psicología positiva y yo lo uso como  inspiración e integración de mis diversas partes y yoes  para el año en curso. El autor es David R. Walker. Todos somos caminantes.

On the road to narrow victory

Tendremos que encontrar un himno para el minimalismo existencial. ¿Alguna sugerencia?

 

El mágico número 3

Uso del 3 en diversos campos

Muchas de las reglas del minimalismo existencial tienen al 3  como protagonista.

El número 3 es muy conveniente por motivos cognitivos:  nuestra memoria de trabajo es muy limitada:  7 +/-  2 elementos.   Tres elementos son fáciles de recordar en la memoria a corto  plazo y  por eso puede transformarse con mayor facilidad en memoria a largo plazo, con lo que la difusión es mucho más rápida.

En la retórica, la oratoria y la literatura se usa abundantemente. Muchos grupos de personajes son 3:  los  3 cerditos, los 3 mosqueteros, los 3 reyes magos, el bueno, el feo y el malo; en el teatro:  introducción-desarrollo-desenlace;  en la oratoria tenemos la siguiente regla: “di lo que vas a decir, dilo, di lo que has dicho”; en religión:  Padre, Hijo y Espíritu Santo; en retórica muchas construcciones o frases: “vino, vio y venció”, “sangre, sudor y lágrimas”; también los eslóganes o divisas: “la Real Academia limpia, fija y da esplendor”, «Busque, compare, y si encuentra algo mejor, cómprelo.».

 En la comedia, muchos chistes se forman con esta estructura de 3: “Hay 3 cosas importantes en la vida: la primera es el   sexo, la segunda es  el sexo… y la tercera… no me acuerdo” . Los dos primeros elementos sirven para crear la pauta y generar tensión o acumulación ; el tercero, para quebrar la pauta y romper la tensión.

Uso en el minimalismo existencial

En las reglas del minimalismo existencial  también tiene presencia el 3. En su presentación hay 3 elementos: la descripción de la regla, su justificación y su aplicación.

 Además, muchas en su descripción incluyen el tres:

En resumen,  el 3 permite determinar claramente los límites en nuestras acciones y favorecer la poda minimalista,  para de esta manera obligarnos a priorizar, seleccionar y descartar. Es por lo tanto una ayuda para centrarnos en lo esencial  y poner  en práctica  la regla del 80/20 o ley de Pareto.

Juro  que todo lo que he dicho en este artículo es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Valores vs objetivos

Los objetivos no son fines en sí mismos

—Homo Minimus

Problemas con los objetivos

 Los objetivos son peligrosos. Si elegimos objetivos erróneos y los conseguimos, dejamos de hacer lo que realmente sería más importante. Los objetivos son imanes de la acción , herramientas, instrumentos de dirección y organización, pero mal elegidos nos pueden poner en aprietos.

Cuando hablábamos del Principio de Pareto o Regla 80/20  —uno de los pilares del minimalismo existencial— advertíamos que era más importante hacer las cosas correctas que hacer las cosas correctamente, y que “Si algo merece la pena, merece la pena hacerlo imperfectamente”.

Es mucho mejor hacer las cosas correctas mal que las cosas incorrectas bien; porque en el primer caso, si uno aprende terminará haciéndolas bien y estará mejor; pero en el segundo caso, si uno hace cada vez mejor lo incorrecto y aprende a hacerlo mejor, estará peor que al principio.

La inteligencia es lo que nos permite hacer las tareas  más eficientemente y lograr nuestros objetivos ; la sabiduría es la que nos permite elegir mejor las actividades y las metas que perseguir.

Nuestra elección de objetivos está muy influenciada socialmente.  Los objetivos suelen ser cuantitativos. Todo manual de organización personal te habla de la necesidad de concretarlos y cuantificarlos. Los objetivos   SMART (eSpecíficos, Medibles, Ambiciosos, Realistas, Temporizados) pueden ser muy TONTOS.  El dinero, la posición social, el tamaño del coche, o las ganancias personales son muy medibles, muy realistas, muy ambiciosos, etc. La gente se suele centrar en ellos porque son más visibles.

Además, la sociedad nos suele proponer objetivos que tienen valor de mercado, que son susceptibles de producir beneficios a quien los vende, y desarrolla toda una inmensa maquinaria publicitaria y cultural para promover que los elijamos y persigamos. Hemos de evitar confundir el precio con el valor de las cosas.

Mentalidad ganar-perder. Si los consigues eres un ganador y has triunfado; si no los consigues, eres un perdedor.  Estás haciendo depender tu felicidad y satisfacción personal de algo externo. Sustentar el sentido de uno mismo en los objetivos desplaza el centro de gravedad hacia fuera de nosotros y nos vuelve vulnerables.

Otra opción: los valores como organizadores e imanes de la acción

Normalmente, elegimos objetivos con la remota esperanza de que nos satisfagan —no solemos reflexionar mucho sobre ellos— , parecen evidentes;  pero el hecho de que cuando llegas a la cima del objetivo,  la satisfacción dure poco o  te sepa a poco o no te sepa, indica que esa esperanza no se cumple demasiadas veces.

Hay otra manera de seguir haciendo cosas, de seguir ilusionados y al mismo tiempo de no depender de los objetivos: los valores.

Elegimos los objetivos porque esperamos que nos aporten algún valor o  nos encaminen hacia otros objetivos que nos proporcionen los valores esperados. Por tanto, sería más sabio el comenzar intentando reflexionar sobre  el tipo de valores que buscamos en nuestras vidas , y la relación que tienen  entre ellos.

El camino es mejor  que la posada

–Miguel de Cervantes

 Es más, los valores no sólo nos ayudan a elegir  los objetivos, sino que esos valores pueden también ayudarnos a elegir los medios que seleccionamos para lograr los objetivos; es decir, el camino.

Después de todo, la mayor parte del tiempo nos vamos a encontrar en el camino, no en la posada; así que parece razonable el que disfrutes del camino y del proceso, y no sólo de la cima o la victoria. Convertir cada paso del camino en una realización de valores personales sería una manera más inteligente de enfocar nuestra actividad. Se trata de encontrar más  motivación intrínseca y depender menos de la motivación extrínseca.

De esta manera, la elección de objetivos es menos dramática: cualquier objetivo que genere un cierto resplandor en nuestro espíritu —por sentir que es una realización de nuestros valores personales más profundos— es una meta legítima que perseguir. Y si  no los logramos, no pasa nada: podemos encontrar mil metas alternativas que nos permitan cultivar los valores que más nos importan.

El apego o la obsesión por los objetivos —que nosotros hemos creado  y a los que hemos unido nuestro sentido de identidad— desaparece: las metas no son nosotros; de la misma manera que una llave no es nosotros, aunque nos abra la puerta de una casa acogedora. Nuestra identidad deja de estar unida a la consecución o no de los objetivos; esto permite mayor ligereza existencial y menos sentido del precipicio o miedo a la derrota. También mucha más audacia y experimentación.

 Los ángeles no vuelan porque tengan alas; vuelan porque se toman a la ligera.

–G.K. Chesterton

focus, de Leo Babauta. Traducción al español

Esta es mi traducción al español de focus, un manifiesto por la simplicidad en la edad de la distracciónel último libro de Leo Babauta, el autor de The Power of Less y del blog zenhabits, uno de los 25 blogs en lengua inglesa más importantes en el  2009 y   el 2010 según la revista Time.

DESCARGA focus en español (pdf)

-https://mailchi.mp/eec86ad39a29/focus-en-espanol-leo-babauta

El libro de Babauta, publicado en inglés, es uno de los libros —en toda su simplicidad y brevedad (121 páginas)— que considero fundamental en mi biblioteca minimalista y forma parte de mi lista de los 10 mejores libros minimalistas de todos los tiempos.

Si tuvierais que empezar por algún libro vuestro camino o exploración minimalista, éste sería sin duda el primero que recomendaría. Es más, si tuvierais que acabar en algún sitio vuestra búsqueda minimalista, también recomendaría este libro, pues considero que permite captar  lo que entendemos por simplicidad, minimalismo y vuelta a lo esencial.

Contenido de focus

Leo explica en forma condensada y práctica la manera de centrarse y con-centrarse en una época de comunicaciones ubicuas en que estas capacidades se han convertido en un bien escaso. El fin último es sencillo: ser más feliz y hacer que el trabajo sea más centrado y creativo y contribuya a la felicidad personal a la vez que se integra en el resto de tu vida.

El estilo es sencillo y claro —casi diría que transparente—, lo más cercano que he encontrado al ideal de lenguaje llano sin caer en la superficialidad, obviedad e insustancialidad. Creo haber respetado su espíritu y letra en la traducción al español.

Está lleno de métodos prácticos para conseguir los fines de la simplicidad en el trabajo y en la vida, pero no lo consideréis un libro de recetas, un método inflexible o la verdad última. Babauta no se cansa de repetir en todo el libro que sus ideas son sólo sugerencias que podéis probar y adaptar como mejor  convenga a vuestra situación y estilo.

Algunos de los temas que toca

  1. Un sistema minimalista de productividad personal. Si sólo leéis una sección de las 5 de la que consta el libro, leed la sección iv, donde Leo nos explica su método actual de trabajo. Para los freaks de la productividad personal, diré que éste es el sistema más simple que podréis encontrar. Es la quintaesencia de los métodos de organización personal y un prodigio de síntesis.
  2. Renuncia a los objetivos. Leo comenzó su carrera bloguera como experto en sistemas de productividad personal; después de absorber y poner personalmente en práctica muchos de esos sistemas, ha llegado a un punto de vista extremo y radical: ha renunciado a los objetivos como forma principal de organización y dirección vital. Está claro que ningún sistema extremo es para todos, pero hay mucha verdad tras las razones que aduce.
  3. Uni-tarea y atención plena (“mindfulness” en inglés). Frente a la extendida multi-tarea, de la que muchos están orgullosos, Leo defiende y recupera la idea de centrarse en una sola cosa  cada vez con atención completa y plena presencia en lo que se esté haciendo. Hay aquí ecos de algunas tradiciones orientales y mucho sentido común. Lo interesante es que el autor nos proporciona métodos operativos de alcanzar ese estrechamiento del foco o del punto de atención. Los capítulos “yendo más despacio” y “yendo con la corriente” apoyan la búsqueda de la atención plena y el sistema de uni-tarea.

Hay más, pero esto es lo más importante. Espero que disfrutéis del libro.

PD: agradezco cualquier sugerencia sobre la traducción al español o aviso de errores o erratas. Podéis contactar conmigo en homominimus@gmail.comcom

Relación de la técnica pomodoro con el minimalismo existencial y otros conceptos de productividad y excelencia

En este blog hemos hablado de muchos principios y conceptos del minimalismo existencial (Principio de Pareto o Regla 80/20, Principio del Kaizen, UPA’s, momentum, TMI…). Pero todo sistema teórico se suele encontrar con la dificultad de ponerlo en práctica. Tal como vimos en ‘El eslabón perdido entre la intención y la acción’ , hay un largo trecho entre la intención y la realidad de nuestro comportamiento.

Los rituales son una primera respuesta para vencer la dificultad de la puesta en práctica. Hemos hablado sobre su Naturaleza y hemos detallado los principios de su diseño.

 Las reglas del minimalismo, como la de empezar el día sacando, la regla de las tres líneas del e-mail, la regla de los 30 segundos de elección del menú, etc.  son altamente específicas y permiten generar una respuesta eficaz o eficiente en una variedad de situaciones.

Los principios  de la práctica deliberada,  presentados en tres brillantes artículos por Atilox,  forman  otro sistema conceptual esencial para cualquiera que quiera lograr el expertismo en cualquier disciplina.

Sin embargo, Alquimista Oscuro, en referencia a la práctica deliberada  comentaba que sentía que necesitaba más detalles y concreción; sugería, creo yo,  que sólo así las ideas teóricas podrían ser útiles. Lo mismo ocurre con cualquier sistema de organización personal o productividad, como el GTD de  Allen o el de  Stephen Covey: sólo funcionarán si encontramos  una manera sostenida y consistente de hacerlo operativo.

El paradigma del velocista  (ciclos de entrenamiento intenso seguidos de recuperaciones) de Jim Loehr y Schwartz es otra razonable y prometedora idea . También necesita métodos sencillos y cotidianos internalizados para poder apreciar todo su potencial.

La técnica Pomodoro  no es en sí un sistema completo de organización personal  pero en mi opinión puede llegar a ser el complemento operativo  de muchos de ellos dada su simplicidad y versatilidad; además, considero que permite aplicar  el paradigma del velocista y algunos elementos del sistema de la práctica deliberada; en concreto:

  •  Trabajo intenso y concentrado (25 minutos)  seguido de descansos (3-5 minutos )después de cada pomodoro  y de cada grupo de 4 pomodoros (15-30 minutos).  Esta dinámica proporciona una manera definida de programar los rituales de recuperación propios del paradigma del velocista.
  • Podemos salir de la  zona de confort . La concentración intensa durante 25 minutos permite que nos podamos desafiar para hacerlo mejor en cada pomodoro. La contabilidad de los pomodoros que nos lleva hacer una determinada actividad nos da una referencia para el futuro. La duración del pomodoro  facilita la intensidad.
  • La pequeña duración de las actividades que caben en un pomodoro también nos permite desagregar mucho más nuestro trabajo, ser más consciente de cada parte de él  e idear maneras concretas de mejorar cada una de esas partes.
  • Aumento del feedback (elemento esencial de la práctica deliberada). El registro de las actividades y los podomoros,  y la  revisión al final del día  aumentan la información disponible  y la reflexión sobre nuestro trabajo.
  • Podemos planificar mucho mejor las sesiones de entrenamiento o trabajo e ir aumentando su eficacia con el tiempo.

Artículos de la serie «pon un tomate en tu vida»(técnica pomodoro):

fire-love-300x205Técnica pomodoro 
Técnica pomodoro y minimalismo existencial
Apología de la técnica pomodoro
Técnica de las cero alternativas
La pausa es bella
La pausa es bella y el cliffhanger
Lo que podemos aprender de Hemingway
Técnica pomodoro y atención plena

Técnica pomodoro

El origen de este artículo se lo debo a Miguel Tato –coach profesional y formador–, que me descubrió la técnica y me la recomendó.

Propósito de la técnica Pomodoro

Recuerda, ¡el Tiempo es un jugador avaricioso que gana sin hacer trampa en cada ronda!

–Baudelaire en su poema ‘El reloj’

Es una técnica de productividad. Permite controlar el foco de la atención y trabajar en sesiones cortas de alta intensidad con descansos periódicos. El inventor de la técnica es Francisco Cirillo, un italiano que  en los años 80 tuvo la idea mientras se esforzaba en mejorar sus resultados en sus primeros años de universidad.

Según él los objetivos de la técnica del pomodoro son:

  • Proporcionar una herramienta sencilla para mejorar la productividad
  • Aliviar la ansiedad
  • Mejorar el foco y la concentración y reducir las interrupciones
  • Aumentar la conciencia de las decisiones y el uso del tiempo
  • Favorecer la motivación y mantenerla constante
  • Promover la determinación para lograr los objetivos
  • Refinar el proceso de estimación de tiempos  tanto cuantitativamente como cualitativamente
  • Fortalecer la determinación de seguir avanzando en situaciones complejas

 –

Descripción de la técnica

1. Hacemos un Inventario de acciones

Partimos de un inventario de acciones que hacer. Un cuaderno o lista  puede servir. Cada una de esas acciones va unida a un número determinado y previsto de pomodoros (ponemos el número junto a la acción o tarea). Un pomodoro es un segmento de atención de 25 minutos que dedicamos a una sola actividad.

2. Determinamos una  actividad y la ejecutamos

 Al inicio de la sesión decidimos qué tarea vamos a realizar (modo planificación). La añadimos a una lista de tareas del día. Después de hacerlo ponemos en marcha un contador de marcha atrás que nos indicará en 25 minutos que la sesión ha acabado y con ella el pomodoro. Durante ese tiempo nos centramos EXCLUSIVAMENTE en la acción programada (modo flujo o trabajo intenso).

  • Si surge alguna interrupción externa (una llamada, la señal luminosa de llegada de un e-mail, un saludo de un compañero, etc.) tomamos nota realizando una marca horizontal, ««,en nuestra lista de cosas que hacer y seguimos trabajando.
  • Si surge una interrupción interna (un recado que recuerdo que tengo que hacer,  una bajada de la intensidad del trabajo, un temor no resuelto, etc.) tomo igualmente nota de ello marcando una barra vertical, «|«, y sigo trabajando.
  •  Si esa interrupción sugiere alguna otra acción que realizar, entonces tomo nota de ella en la lista de tareas diarias o bien la añado al inventario general de acciones.

3. Descanso

Terminado el pomodoro, cuando suena la señal acústica, escribo un aspa «X» junto a la tarea indicando que he completado un pomodoro y  dejo todo lo que estoy haciendo inmediatamente (como máximo, puedo terminar de teclear la palabra que estaba escribiendo).

Entonces, me tomo un descanso de entre 3 y 5 minutos (modo descanso-relajación). Esto es aproximado, aquí no hay que ser exactos. Me levanto, estiro las piernas, tomo un vaso de agua, hago flexiones  o simplemente miro a lo lejos descansado la vista. Lo esencial es que me relaje y no siga pensando o trabajando mentalmente en lo que estaba haciendo.

4. Vuelta

Tras el breve descanso vuelvo a la mesa de trabajo, y decido qué haré en el siguiente pomodoro.

Vuelvo al modo planificación, revalúo mis prioridades, decido si seguir en la tarea previa o comenzar una nueva e inicio el nuevo pomodoro repitiendo el ciclo al menos 4 veces (esto supondría  100 minutos de trabajo de calidad cada dos horas).

No está mal.  Muchos lo firmaríamos con los ojos cerrados.

Pasadas dos horas ( 4 pomodoros) se recomienda hacer un descanso más grande de entre 10  y 20 minutos antes de volver a iniciar el ciclo de los pomodoros.

 5.  Revisión

En esta fase aprendo de la experiencia. Al final del día observo las acciones realizadas, los pomodoros que he necesitado y aprovecho esa información para anticipar con más precisión los la duración de las actividades.

  • Si una actividad va a llevar más de 8 pomodoros se recomienda que se divida en varias acciones de menos de esa duración. Con la técnica pretendemos enfocar la acción al máximo y obtener una sensación de logro o misión cumplida en un tiempo razonable que quepa en un día; no tendría sentido programar una actividad que llevara varios días completarla.
  • Si una actividad es muy pequeña y dejaría libre parte del pomodoro, une en un pomodoro varias actividades pequeñas relacionadas; por ejemplo, el responder varios e-mails, abrir cartas, devolver llamadas pendientes, etc.
  • Si finalizada una tarea queda libre tiempo, sigue trabajando en la tarea revisando y mejorando la tarea esos pocos minutos libres. Aquí aplicas el concepto de «overlearning» o hacer más de lo necesario, que es el camino al expertismo.
  • Si nada más empezar un pomodoro acabas la tarea, entonces quizá no tenga sentido hacer la revisión y mejora. No contabilices el pomodoro para la tarea concluida y comienza una tarea distinta.

También puedes dedicar unos minutos a evaluar y revisar el día para afinar tu organización. Al final actualizo el inventario de acciones y programo un par de acciones para el día siguiente; la tarea más importante del día ( TMI )como mínimo.

Justificación de la técnica

 Sencillez: sólo necesitas un avisador de tiempo, una hoja para la lista de acciones del día y una hoja para el inventario de acciones. El proceso es sencillo, recurrente y fácil de aplicar en cualquier entorno.

Líneas de división claras: se determinan y dividen claramente los periodos de trabajo y de descanso y relajación y los modos mentales flujo y planificación: o bien estás trabajando al máximo o bien estás planeando qué hacer y revisando tu trabajo. No son compatibles ambas actividades, so pena de reducir la eficacia de ambas. La conciencia de los estados mentales mejora.

Es un sistema versátil: los pomodoros no tienen que ser de 25 minutos. Podemos configurar el tiempo en función de nuestras características personales y el tipo de trabajo. Sin embargo, recomiendo que una vez decidida una duración la mantengamos durante dos semanas para ver su eficacia. Para poder realizar buenos registros y  estimaciones de la duración de las tareas, los pomodoros han de ser siempre de igual longitud.

Logramos  una atención intensa y centrada: mejoramos el control de la atención. Mucha más conciencia del lugar y modo de tu atención. Mucha más facilidad de entrar en el estado de flujo: se crea un anclaje temporal; es decir, sabes que en el pomodoro sólo te dedicarás a una cosa y que pasado ese tiempo te podrás dedicar a lo que consideres. Un método muy eficaz para gestionar las  interrupciones Internas y externas.

Aplicación del principio del Kaizen y algoritmo divide y vencerás: permite evitar la postergación generada por los proyectos y tareas muy largas. Empiezas con un pomodoro y tu compromiso con una tarea siempre es por la duración de ese pomodoro. Concluido el cual puedes revaluar tu trabajo.  

Favorece el aprendizaje: el sistema de registro permite  estimar la duración en pomodoros de tus actividades y mejorar la planificación. El sistema de revisiones incorporado a la técnica de pomodoro permite aprender todos los días y hacer pequeños cambios que mejoren la productividad y la organización del trabajo en general.

Aplicación

Pomodoro significa tomate en italiano. La técnica debe su nombre al tomate-avisador que hay en muchas cocinas y que se emplea para indicar cuando el tiempo programado de cocción u otra operación culinaria ha pasado.

Pero puedes emplear cualquier otro tipo de alarma. Por ejemplo, la que tienen la mayoría de los móviles y que es una cuenta atrás programable.

También hay muchos programas gratuitos en la red que pueden cumplir la misma función; por ejemplo, el Focus booster .

Es fundamental que los pomodoros sean segmentos de atención completa y continua; el pomodoro es una unidad indivisible de trabajo: si pierdes la concentración y te levantas o inicias una conversación con un compañero, consideramos que se rompe el pomodoro y no se marca como concluido. Después de la ruptura, te tomas un respiro e inicias un nuevo pomodoro.

Una recomendación final: no es necesario que pomodorices toda tu vida, ni siquiera todo tu trabajo. Yo, de hecho, hay muchas actividades que dejo fuera de los pomodoros,  pero cuando lo hago soy consciente de ello.

Referencias

Página oficial de la técnica Pomodoro (inglés). Podéis bajar un libro gratuito con la descripción detallada del método y con algunos desarrollos con respecto a los aquí presentados.

Artículos de la serie «pon un tomate en tu vida»(técnica pomodoro):

fire-love-300x205Técnica pomodoro 
Técnica pomodoro y minimalismo existencial
Apología de la técnica pomodoro
Técnica de las cero alternativas
La pausa es bella
La pausa es bella y el cliffhanger
Lo que podemos aprender de Hemingway
Técnica pomodoro y atención plena

Diseño de rituales: un caso práctico

¿Cuántas personas están atrapadas en sus hábitos diarios; en parte insensibles, en parte asustadas, en parte indiferentes? Para tener una vida mejor tenemos que seguir eligiendo cómo vivir.

–Albert Einstein

Para ilustrar los principios del  diseño de un ritual elijo uno de los primeros que creé: el de sueño.

Visión de los resultados

Me imagino conciliando el sueño en pocos minutos, durmiendo plácidamente todas las noches de una tirada. Me despierto sin necesidad de despertador tras una noche de descanso reparador. Mi mente ha consolidado los recuerdos de las experiencias del día anterior y me levanto sabiendo más de lo que sabía antes de acostarme.  Me siento lleno de energía y con ganas de comenzar el día, tengo  la sonrisa en la boca. Durante el día me siento despejado, con la mente clara y alerta y con capacidad de enfocar mi atención durante toda la jornada.

Sad man holding pillow

Beneficios

Salud física, energía durante todo el día, claridad mental, más retención de la información, más capacidad para resolver problemas, atención como el láser y un aumento general de la resiliencia o resistencia emocional a la adversidad y el estrés.

Ecología

Consistencia interna:

Bajo circunstancias normales, un sueño saludable es de largo el más poderoso determinante de la productividad y el rendimiento de alto nivel.

–William Demment

Es un ritual clave por sus efectos sobre la salud en general y en el resto de las áreas vitales.

El ritual de sueño forma parte de mi política general de procurar una salud física a través de un estilo de vida saludable. También es una prioridad para mi salud física: está estudiado que la calidad y cantidad del sueño es el pilar fundamental de la salud física; si la alimentación y el ejercicio tienen un nivel mínimo, es el elemento más importante . Aquí aplico el principio de Pareto o regla 80/20  y me centro en lo esencial. Este ritual es el primero que decidí formar.

Hay efectos muy importantes sobre otras áreas de mi vida:

  • Mejora el rendimiento intelectual
  • Aumenta el nivel de energía a lo largo del día
  • Reduce el estrés y elimina el peligro de usar  la comida como forma de reducir el estrés
  • Permite que me recupere tras los esfuerzos físicos y mentales. Dentro de mi política de cultivar el Paradigma del velocista es una parte esencial del bucle  Trabajo intenso-Recuperación. Es lo que me permite rendir al día siguiente.

Para diseñar este ritual me documenté. Leí,  entre otros libros  y páginas web, The Promise of Sleep, de William Demment, un especialista mundial en sueño. En Google encontré una conferencia suya en que resume sus descubrimientos e ideas.

Consistencia externa:

Este ritual no se puede mantener si tienes una vida nocturna muy emocionante o  jornadas de 14 horas de trabajo. Simplemente, no sería un ritual adaptado o ecológico. Tendrás que crear un ritual que sea armónico con el resto de tu vida y posiblemente tendrás que llegar a compromisos entre distintas partes de tu vida y actividades.

 Al final, serán los valores personales los que te permitirán realizar la elección. Vemos una razón más a favor de crear rituales ecológicos y armónicos. Un ritual es como un observatorio de tus valores, en ellos encarnas lo que más deseas y valoras en la vida.

Principios de implementación

Forma un ritual sólo a la vez: no intento mejorar mi alimentación a la vez que mejoro mis hábitos de sueño. Me centro en el hábito del sueño solamente.

Un ritual cada dos meses: dos meses dedicados a instalar hábitos saludables de sueño. Es un hábito de por vida. Bien merece la inversión en tiempo y esfuerzo.

Empieza ridículamente fácil: durante la primera  semana de formación  simplemente tomo nota de mi tiempo de sueño, incluyendo fines de semana y siestas. No hago nada por cambiar el hábito actual, sólo tomo nota de lo que estoy haciendo. La próxima semana me acostaré antes de la una de la mañana.  Tengo en mente la forma definitiva que adoptará el ritual, pero empleo las aproximaciones sucesivas basadas en el principio del Kaizen para no generar excesiva resistencia interna al cambio.

Defínelos muy concretamente y sé flexible: Características del ritual de sueño: duermo 7 horas 13 minutos todos los días (hice un estudio previo en que determine a lo largo de un mes que ese es el tiempo que necesito para estar bien). Me levanto a las 8 de la mañana todos los días, incluido fines de semana. Me acuesto a la hora necesaria para poder dormir lo necesario y levantarme a la hora programada. Evito comidas pesadas dos horas antes de acostarme. Evito cafeína (café, té, coca-cola) después de las 5 de la tarde porque la cafeína está en sangre entre 7 y 9 horas después de ingerirla y afecta a los ritmos de sueño.

 Planes de contingencia (para permitir adaptación a circunstancias):

  1. Siestas preparatorias: si un día preveo que voy a salir por la noche  y me acostaré más tarde,  alargo la siesta para estar despejado por la noche.
  2. Siestas de recuperación: si una noche salgo hasta muy tarde procuro levantarme a la hora programada, lo máximo a las diez de la mañana. Si tengo sueño durante el día, me echo una siesta para recobrar el sueño perdido.

Comprométete públicamente: comunico a cinco personas cercanas, familiares y amigos, las características generales de mi nuevo ritual de sueño. Escribo en el blog mi determinación de hacerlo.  [Respecto a la decisión de continuar escribiendo el blog un mes más yo hice lo mismo en https://homominimus.wordpress.com/2010/06/21/renovacion-del-compromiso-y-ii/  y https://homominimus.wordpress.com/2010/05/17/renovacion-del-compromiso/ ]

Establece disparadores: me pongo el despertador en el reloj  (mejor sería llamarlo ahora “adormecedor”) a la 01:00 para que me avise que tengo que irme a la cama, si es que todavía no estoy en la cama a esa hora.

Adicionalmente, realizo la revisión del día zanjando mentalmente asuntos y eliminando UPA‘s  de la memoria y convirtiéndolas en acciones o cosas que hacer para así acostarme sin preocupaciones y no tener la sensación de que hay cabos sueltos. Empleo el ritual de revisión diario como prólogo a mi ritual de sueño.

Disfruta del ritual: introduzco una ducha caliente al final del día como forma de incentivar todavía más el ritual de acostarme.

Urbaniza el entorno: evito leer en la cama. Bajo completamente las persianas para evitar luz que entre de la calle. Aparto  la televisión  y la radio del dormitorio. Hago el ejercicio a últimas horas de la tarde para evitar que interfiera con el sueño al activarme demasiado.

Revisa el cumplimiento: compruebo en mi revisión diaria si lo he cumplido poniendo un aspa si ha sido así. En el caso de no cumplirlo tomo nota de las razones para ello.  En las revisiones mensuales y semestrales reflexiono sobre la calidad de mi sueño y el estado de ritual por si hubiera que ajustarlo.

Mantén frescos tus rituales: dado el cambio del horario de mi trabajo, me he dado cuenta de que puedo levantarme a las 9 en vez de a las 8. Tras experimentar un par de semanas noto que es más cómodo, que es más natural para mí y que además me permite tener una hora más de vida social por las noches. Ahora me puedo ir a la cama a la 1:47  de la mañana si quiero y seguir durmiendo las 7 horas 13 minutos que necesito.

Debido a que actualmente tengo más vida social en los fines de semana, introduzco una siesta preparatoria el sábado de unas dos horas que me permite estar activo  hasta más tarde y seguir levantándome a las 9.

Leo sobre los ritmos circadianos (ritmos biológicos dentro del día) y averiguo que entre las 2 y las 4 el cuerpo humano naturalmente registra un descenso de los ritmos biológicos. Esto es independiente de la cantidad de comida (el mito popular es que tiene que ver con las comidas copiosas).

Experimento con una siesta de entre 10 y 20 minutos. Tiene un efecto reparador muy intenso, es como generar un segundo día dentro del día. Decido institucionalizarla y hacerla formar parte de mi ritual general de sueño.

Serie artículos sobre rituales:

Rituales Mayas
El eslabón perdido entre la intención y la acción
Naturaleza de los rituales 
Intenciones de implementación
Detalle de mis rituales a 28.9.11
Diseño de rituales
Diseño de rituales, un caso práctico
Ritualiza el descanso y recogimiento con el Sabbat

Diseño de rituales

El hábito sí que hace al monje; sobre todo si el protomonje corta y confecciona su propia indumentaria.

–Homo Minimus

En el eslabón perdido entre la intención y la acción veíamos como el problema de convertir nuestras determinaciones en acciones y resultados residía  en la capacidad de autorregulación. La dificultad está en sostener la motivación en el largo plazo y saber decir no a los impulsos y las ganas del momento en favor de las intenciones y metas a largo plazo.  Esto es más importante que las estrategias, la confianza en uno mismo o  las circunstancias.  Todos sabemos lo que queremos pero nos cuesta mantener nuestras determinaciones.

 Vimos en Naturaleza de los rituales  que los hábitos, concretamente los rituales (= hábitos diseñados y mantenidos conscientemente) son el puente entre la intención y la acción, un híbrido de intención y automatismo que libera energía de voluntad y memoria de trabajo.

En este artículo expondremos los principios de la creación de rituales; puede que parezcan un poco abstractos así que dedicaremos un segundo artículo a su ilustración con un ritual concreto basado en mi experiencia personal.

Mapa del diseño de rituales

Visión de los resultados buscados

Beneficios que aporta el ritual

Ecología

  •  Consistencia interna
  •  Consistencia externa

Principios de creación de rituales

  • Un solo ritual cada vez
  • Dedica  dos meses a su creación
  •  Empieza ridículamente fácil
  • Defínelos muy concretamente  y sé flexible
  • Comprométete en público
  • Establece Disparadores
  • Disfruta del ritual
  • Modela tu entorno
  • Revisa el cumplimiento
  • Mantén frescos tus rituales

Visión de los resultados

 En primer lugar, es fundamental tener una idea  del ritual que deseamos crear y  una visión de los resultados que queremos alcanzar con ese ritual.  El ritual es un medio para un fin, no un fin en sí mismo.

Un ritual ha de tener propósito. Sólo los rituales que han perdido su razón de ser, de los que hemos olvidado su origen, se esclerotizan y se vuelven maquinales y faltos de vida.

El ritual es una estrategia más que nos permite alcanzar la visión. Como vimos en proceso de creación, comenzamos en la visión, tomamos nota de la realidad actual y luego llevamos a cabo acciones que nos acercan a ella. Es una estrategia altamente focalizada e integrada en nuestra vida diaria.

Beneficios que aporta el ritual

Nos hemos de hacer conscientes de los beneficios concretos que obtendremos con el ritual.

Ecología

Un ritual ha de ser sostenible en el tiempo y adaptado al entorno interno y externo. Para ello ha de estar bien integrado y ser consistente:

  • Consistencia interna: con valores, otros rituales, actividades diarias.
  • Consistencia externa: con otras personas y circunstancias no controlables.

El ritual no es un parche o hábito aislado, una rutina que “estaría bien” o que alguien ha recomendado. Está diseñado personalmente por nosotros. Un ritual es un elemento fundamental de nuestra vida y ha de ser armónico con el resto de nuestras actividades. Está inmerso en una red de actividades y otros rituales.

No es gratuito, está pensado  de tal manera que genere sinergias con el resto de los rituales y contribuya a crear los valores que queremos ver  en nuestras vidas según nuestra escala de preferencias.  Permite reducir la fricción interna y externa y aerodinamizar nuestras actividades.

Si tenemos una visión de los beneficios que nos aportará; si esos beneficios están en sintonía con los valores que más apreciamos; si el ritual que queremos formar está relacionado con el resto de los rituales y los apoya y es apoyado, estamos en las condiciones necesarias –pero no suficientes—para verlo formar parte de nuestra vida. La instalación del ritual es una parte clave y en la que solemos fallar.

Principios de creación de rituales –

Forma un ritual sólo a la vez: Si intentas abarcar mucho dispersas tu atención y reduces las probabilidades de formarlo.  El foco es esencial, convierte tu atención en un láser que penetra en el fondo de tus hábitos y los modifica.

Hazme caso: uno cada vez. Este es el consejo más importante. Si tienes que quedarte con una idea de este artículo, quédate con esta: es la más importante. ¿Dije ya que es la más importante?

Un ritual cada dos meses: ten paciencia. Durante esos dos meses convierte al ritual en una prioridad.  Recomiendo crear  un ritual cada dos meses. En un año podrías tener instalados 6 rituales para toda la vida.

Empieza ridículamente fácil: gradualmente los irás enriqueciendo. Da pasos de bebé. Refrénate, modera tu entusiasmo (el de los inicios). No intentes instalar el hábito inmediatamente de una sola vez al 100%. Permítete el tener un pequeño éxito y construir sobre él. Poco a poco. Aplica el Principio del Kaizen.

Defínelos muy concretamente y sé flexible: has de tener una idea de la forma final que adoptará tu ritual. La concreción aumenta la posibilidad de cumplimiento al mejorar el recuerdo y favorecer el compromiso. El diseño implica justificar las características del ritual y hacer que sean funcionales y favorezcan la creación del hábito.

Ten planes de contingencia que te permitan adaptar el ritual a las circunstancias.

Comprométete públicamente: hacer pública tu determinación de creación de un ritual será un estímulo externo para su cumplimiento. Estarás convirtiendo en aliados a tus amigos y conocidos al aprovechar sus expectativas sobre ti. Además, si te desvías, posiblemente te avisen de ello. Si lo llevas a cabo, aumentarás la autoestima personal y amplificarás el orgullo de llevar a término tus determinaciones. Con este compromiso estás moldeando tu entorno para que favorezca tu ritual.

Establece disparadores: determina qué señal o disparador te  indicará que ha llegado el momento de practicar el ritual.

Disfruta del ritual: busca las partes más satisfactorias de él e intenta enfatizarlas . Es la única manera de que persistamos. Somos miopes y reaccionamos a las ventajas a corto plazo. Intenta allanar el trayecto. Disfruta del proceso. Considera la formación del ritual como una experiencia de aprendizaje más que como un lastre; que no sea  una carga más a nuestra larga lista de obligaciones y necesidades.

Supone un gasto de energía durante su creación. Esto es ineludible, pero podemos intentar enfocarnos en las partes más divertidas de él durante su formación. En el largo plazo disfrutaremos de sus ventajas, se sostendrá a sí mismo y habremos experimentado sus beneficios directamente. La familiaridad trae el confort.

Moldea el entorno: para que favorezca el ritual y sea más propicio.

Revisa el cumplimiento: mientras estás formando el ritual lleva un control sencillo de su grado de cumplimiento. Propongo que te hagas un cuadro en que las casillas sean los días. En ellas puedes poner un aspa si lo cumples, media aspa si lo haces a medias y nada si no lo haces. Tenlo en una pared visible para ti y para los demás (si has decidido hacerlo público). Un ritual se considera formado cuando lo cumples sin interrupción durante 30 días seguidos. 

Mantén frescos tus rituales: 

Lo malo de la rutina es que acaba perdiendo la t.

–Juan Bonilla. Escritor español.

Nuestro sistema de rituales es orgánico y evolutivo. Un ritual es un un ser vivo. Tiene un propósito que revisamos periódicamente –quizá semestral o anualmente– y se adapta a las circunstancias cambiantes de nuestra vida. Lo modificamos y le damos variedad para mantenerlo fresco.

Serie artículos sobre rituales:

Rituales Mayas
El eslabón perdido entre la intención y la acción
Naturaleza de los rituales 
Intenciones de implementación
Detalle de mis rituales a 28.9.11
Diseño de rituales
Diseño de rituales, un caso práctico
Ritualiza el descanso y recogimiento con el Sabbat

Naturaleza de los rituales

En El eslabón perdido entre la intención y la acción veíamos que la esencia del problema de conversión de intenciones en acciones está en la capacidad de autorregulación, en lo que Jose Antonio Marina –el filósofo y ensayista español– ha llamado  “la gestión inteligente de los motivos”, que es el equivalente técnico, más preciso y operativo, de la tradicional  fuerza de voluntad.

La dificultad está tanto en vencer la tentación de lo inmediato –los cantos de sirena de las ganas– como en recordar nuestras determinaciones e intenciones a largo plazo en el momento de actuar, cuando  sean relevantes. No siempre recordamos  nuestras determinaciones; y si lo hacemos, es muy fácil que se escurran de nuestra memoria de trabajo o bien que perezcan ante el poder de lo inmediato.

Síntesis del problema 

El presente es un poderoso dios.

–Johann Wolfgang von Goethe 

  • ¿Cómo conectar entonces nuestra acción presente-diaria-cotidiana con los valores pensados futuros, aquellos que consideramos dignos de perseguir, pero que no podemos sentir más que entrecortadamente con la imaginación?
  • ¿Cómo seguir actuando diariamente hacia nuestras metas teniendo en cuenta el hecho de que nuestra voluntad es escasa y se agota  con el uso?
  • ¿Cómo actuar consistentemente en distintos momentos a pesar de la inmediatez de las ganas, los impulsos y los deseos desconectados de nuestros propósitos?

Respuesta: los rituales 

El hábito  hace al monje.

–Homo Minimus

 La respuesta a los interrogantes anteriores está en una herramienta esencial de la gestión personal y de mi filosofía de minimalismo existencial: el ritual.

Un ejemplo de ritual: yo medito todos los días 24 minutos. Lo hago de manera regular. Está  pensado y he invertido tiempo en su creación y automatización. Ha pasado a formar parte de mí. Ya no me cuesta esfuerzo y es una segunda naturaleza: al principio yo tiraba del ritual obligándome a seguirlo, pero ahora  es él el que tira de mí, y me siento raro si no lo practico algún día. Obtengo  beneficios intelectuales y ventajas en el control de mi atención. Además, siento que soy mucho más aerodinámico emocionalmente de lo que era hace un año.

Crear rituales es el equivalente a construir obras públicas e infraestructuras.  Permiten conectar de manera consistente los terrenos personales de la intención y de la acción. Son un híbrido de intencionalidad y automatismo. Al igual que la autopistas y los puentes,  facilitan que nuestros actos  circulen con rapidez y armonía, y  conecten con  los motivos y determinaciones.

Son hábitos –de ahí su automatismo– consistentes con nuestros valores, metas y proyectos. Gracias a ellos  no tenemos que emplear una desproporcionada energía del ego o voluntad tomando decisiones. Simplifican nuestra vida y liberan fuerza de voluntad para otros usos más creativos. Piensa en el efecto que tendría sobre tu productividad personal y calma mental el tener que decidir día tras día si levantarte para ir a trabajar o no, lavarte los dientes o no, seguir con tu marido o mujer o no, etc.

Diseño de rituales

Pero no son meras rutinas:  incluyen un elemento de diseño, y éste es  clave, pues has tenido que pensar sobre tus valores, sobre tus pasiones, sobre lo que te gusta y lo que no te gusta, sobre tus metas a largo plazo y sobre el tipo de vida que quieres llevar. La mayoría de los hábitos que tenemos son como moscas que se han ido pegando accidentalmente –según nuestra educación y entorno– en el papel pegajoso de nuestro carácter. Los rituales son hábitos generados y mantenidos de manera consciente; en cierta manera, nos permiten elegirnos a nosotros mismos.

Entre sí han de estar integrados. Han de ser sostenibles. También flexibles. Son una forma de inversión  en infraestructuras personales, y sus beneficios son en el largo plazo. Quizá sean la mejor inversión personal que uno puede realizar, porque crean una consistencia diaria entre lo que hacemos y nuestros sueños; con los rituales, nos aseguramos de que nuestras metas  se construyen día a día con nuestros actos.

En un próximo artículo aprenderemos los principios de su diseño.

Serie artículos sobre rituales:

Rituales Mayas
El eslabón perdido entre la intención y la acción
Naturaleza de los rituales 
Intenciones de implementación
Detalle de mis rituales a 28.9.11
Diseño de rituales
Diseño de rituales, un caso práctico
Ritualiza el descanso y recogimiento con el Sabbat

El paradigma del velocista

(Este es el primero de una serie de artículos que tratan sobre el paradigma del velocista. He encontrado muy difícil sintetizarlo en uno solo y he preferido comunicar la idea en varios,  yendo contra mi costumbre de comprimir cada concepto  en una sola entrega)

Paradigma del velocista vs paradigma del maratoniano

Miremos la imagen de un maratoniano:

Delgado, casi esquelético, se le adivinan las costillas, parece exhausto, se arrastra casi al final de la carrera (llegue el primero o el último). Es la viva imagen del sufrimiento. Ciertamente muchos concluyen pero han pasado tres horas derramándose por la carretera. Su entrenamiento se basa en desarrollar resistencia a través del  esfuerzo de miles de  kilómetros  recorridos a lo largo de años de trabajo agotador.

Veamos ahora el aspecto de un velocista:

Musculoso, intenso, lleno de energía. Sólo 100 metros, ¡pero qué intensidad! Preparación y entrenamiento para darlo todo durante diez segundos. Cuando alcanza la meta, llega radiante, vibrante,  y se recupera con rapidez. Normalmente se entrenan en series  intensas seguidas de recuperaciones planeadas con precisión.

La literatura de la gestión del tiempo personal abraza implícitamente la primera versión: una organización del tiempo para llenar de actividades toda la jarra del tiempo del día con el mayor número de piedras-actividades, como si fuéramos un hombre gordo intentando embutir sus formas en unas ajustadas mallas de bailarina.  Así lo vimos, por ejemplo, en la técnica de las Cinco grandes rocas de Stephen Covey. El resultado final es que acabamos soportando jornadas larguísimas de esfuerzo sostenido llenas de tareas.

Jim Loehr y Tony Schwartz en El poder del pleno compromiso nos muestran otro sistema; lo llaman «El paradigma del velocista«: lo importante es  la administración de la energía, no del tiempo. Lo que nos permite dar lo máximo de nosotros mismos es el nivel de energía del que disponemos. ¿De qué sirve programar cuidadosamente actividades y priorizar nuestros asuntos si cuando vamos a llevarlos a cabo no tenemos el empuje necesario para ello?

Energía y recuperación

Los métodos tradicionales de gestión del tiempo enfatizan las tareas y las prioridades; el método de Loehr y Schwartz,  la energía y el equilibrio entre distintas dimensiones vitales; la dirección de los asuntos personales ha de tener en cuenta la energía de la que disponemos en todos los niveles: físico, emocional, mental y espiritual.

La esencia de su método está en encontrar la adecuada combinación de  trabajo intenso y recuperación. Es más, la recuperación es la condición necesaria para el trabajo intenso: de otra manera es tiempo de trabajo presencial, no realmente eficaz y centrado, y podemos acabar quemados con cierta facilidad.

El trabajo intenso es un trabajo enfocado, con plenitud de recursos, resolutivo,  con metas claras en la que ponemos el máximo de nosotros. No es incompatible con seguir teniendo en cuenta las prioridades; de hecho, puede ser combinado muy eficazmente con el Principio de Pareto o Regla del 80/20  para alcanzar así su máximo poder.

El escenario ideal sería, por tanto, éste: nos centramos en las tareas relevantes o tareas de valor que nos acercan más a nuestra visión o resultados apetecidos, al tiempo que disponemos del máximo nivel de energía cuando las desarrollamos.

Recuperar en distintos horizontes temporales

Este paradigma puede y debe aplicarse en distintos horizontes temporales; de hecho, de una manera u otra todos lo aplicamos inconscientemente o disponemos de estructuras que  lo facilitan: vacaciones para recargar las pilas, fines de semana para desconectar, una noche de sueño reparador, las comidas para descansar, la pausa del café a media mañana o simplemente el levantarse de la silla para estirar las piernas y fantasear un poco antes de volver a las obligaciones.

Pero como todos sabemos, hoy en día la tendencia es a que la profesión invada todas las áreas de nuestra vida; aumenta la dificultad –propiciada por las comunicaciones ubicuas– de diferenciar trabajo y ocio, familia y empresa, descanso y actividad laboral; soportamos larguísimas jornadas, flujo de trabajo continuo, plazos, ritmo vertiginoso de cambio;  sufrimos interrupciones (según un estudio americano sobre lugares de trabajo el empleado medio sufre una interrupción en sus tareas cada tres minutos); y para complicar todo mantenemos  metas y objetivos contradictorios a nivel personal y laboral que nos hacen sentir como un burro en una noria dando vueltas en círculo sin avanzar nunca.

El paradigma del velocista pretende sistematizar los métodos de recuperación de la energía en distintos horizontes temporales e  integrar sus distintas fuentes  para  procurar un uso más concentrado de nuestros recursos escasos: atención, tiempo y energía psíquica y física.

En un próximo artículo veremos la herramienta fundamental para lograrlo: los rituales de recuperación.

TMI.Tarea Más Importante del día.

 Es una herramienta minimalista del sistema de organización personal.  Supone una simplificación, cuasi-eliminación, de la lista de Cosas que hacer o el sistema de prioridades ABC u otros sistemas más complejos. La idea está extraída de Babauta, el autor de The Power of Less, uno de los Top 10 de mi biblioteca minimalista.

Por la mañana o por la noche el día anterior,  pienso en la acción que realizada me acercaría más a mis objetivos o haría avanzar más mis proyectos. Al comienzo del día y antes de hacer nada realizo esa acción  o tarea más importante del día.  Esto supone una aplicación extrema del Principio de Pareto o regla del 80/20. Supone centrarse en lo esencial.  De entre toda la cantidad de posibles cosas que hacer se elige una, y entonces nos centramos en ella hasta que quede concluida.

Si durante la revisión semanal hemos fijado las Cinco Grandes  Rocas de la semana será más fácil hacerlo. A su vez, estas cinco rocas de la semana habrán de estar elegidas buscando el máximo impacto en términos de hacer avanzar el proyecto o  proyectos, que no deberían ser más de dos, en todo caso  nunca más de tres, so pena de encaminarnos  hacia la dispersión.

Se puede considerar la TMI como el equivalente diario de la Gran roca semanal. Su tamaño ha de ser razonable; ni muy pequeña, para que permita obtener algo significativo; ni muy grande, para que no termine ocupando todo el día. Ha de definirse en términos de un resultado visible y definido.

Esa  TMI se puede escribir en un post-it y tacharla cuando se concluya, para obtener sensación de logro.  Sólo después de haber realizado esta TMI considero otras acciones. Cuando concluyo la acción me tomo un descanso o realizo una acción de carácter más rutinario o administrativo después del sprint que supuso realizar esa acción. Así implemento el “Paradigma del velocista”.

 Durante el día, surgirán en mi mente cosas que hacer e incluso urgencias. Para que no se conviertan en UPA’s que me distraigan, tomo nota de ellas en la parte posterior del post-it y las voy realizando en los espacios libres entre las TMI del día, o bien, si no hay posibilidad de hacerlas en el día las paso a mi lista general de cosas que hacer.  En todo caso, he despejado  mi “escritorio mental” de distracciones.

Después del descanso o la acción sencilla o administrativa,  pienso  en la siguiente TMI del día, que realizada me acercará a la realización de mis  objetivos o al avance de mis proyectos,  y repito la secuencia durante el resto del día.

Cinco grandes rocas

Las cosas que importan más nunca deben estar a merced de las que cosas que importan menos.

–Johann Wolfgang von Goethe

Siempre hay muchas más cosas que hacer que el tiempo disponible para hacerlas. Si acabamos con una tarea siempre aparecerán más. El flujo es inagotable.  Por lo tanto hay que buscar maneras de administrar el recurso escaso de nuestro tiempo y atención. Stephen Covey propone su técnica de “Las cinco grandes rocas” (“Five big rocks”).

Si intentamos meter todas las tareas en la jarra del tiempo disponible, es probable que los guijarros y la arenilla de la lista de cosas que hacer termine por llenar nuestra jarra de 168 horas, sobre todo si estamos acostumbrados a vivir en una mentalidad de urgencia. No queda entonces espacio en la jarra para las grandes rocas. Al final del día y de la semana, nos preguntamos qué hemos hecho con nuestro tiempo y vemos que las cosas importantes siguen sin hacerse.

Para centrarse en lo importante,  Covey propone el determinar en la Revisión semanal (una herramienta esencial de la organización personal) el domingo por la noche  cuáles son aquellos cinco acciones (cinco grandes rocas) que realizadas nos acercarán a nuestras metas a largo plazo. Esos cinco resultados son nuestra prioridad para la semana. Podemos incluso intentar realizar uno de ellos por día laborable, si es posible; en todo caso, todos los días debemos trabajar en alguna de esas cinco grandes rocas. Cada una de ellas se coloca en la jarra de la semana antes que cualquier otra tarea, y luego llenamos los espacios vacíos con los guijarros más pequeños y la arenilla.

De esta manera nos aseguramos que todas las semanas hemos hecho tareas que nos acercan a nuestras metas finales sin que la arenilla o  las minucias de nuestra lista de cosas que hacer se hayan comido nuestro tiempo.