Nunca antes te pedí un favor

Nunca te pido favores, pero esta vez voy a hacerlo, porque lo necesito y sé que puedo confiar en ti.

¿Podrías recomendar el blog Homo Mínimus a tres amigos tuyos que creas que pueden apreciar el minimalismo existencial y deseen conocerlo?

Reenvía, por favor, este correo a tres personas.

Para que tus amigos puedan hacerse una idea del contenido del blog, marco dos artículos representativos del blog:

 

Phillipe Stark y el diseño minimalista:

https://homominimus.com/2011/06/21/phillipe-stark-y-el-diseno-minimalista/

Una, grande y libre:

 https://homominimus.com/2013/07/28/una-grande-y-libre/

 

Gracias por anticipado, amigo lector

Homo Mínimus

 

P.D. Si no lo reenvías a al menos a tres personas en el plazo de tres minutos, tres años de pesares caerán sobre ti.

P.D.2 En caso de enviarlo, mi agradecimiento más profundo descenderá sobre ti y te bombardearé con tres artículos en los tres próximos días.

 

 

 

Sin ti no soy nada

Olvida mi última entrada en el blog.  No quería decir lo que dije. Al menos, no quise decirlo como lo dije y dar pie a malentendidos.

A decir verdad, me gusta escribir en este blog e interaccionar simbólicamente en los comentarios y en los podcasts con algunos de los amigos y lectores de este blog, ya sean casuales, que pasaban por aquí, o gente que acude al blog de forma periódica (semanal, mensual). NUNCA eres un lastre, una carga, una cortapisa, un obstáculo, una pejiguera, un fastidio, un peso muerto, un lector cansino, una piedrecilla en el zapato.

Este blog me ha convertido en mejor persona gracias a ti.

Pero por muy buena persona que sea o que parezca (que hablen de uno aunque sea bien), todavía tengo mucho recorrido; es más, me siento al principio del camino y con unas terribles ganas de aportar, agradar, instruir y ser instruido.

Siempre he dicho que este blog es un ejemplo de lo que deberían ser las redes sociales digitales: un mecanismo para generar conversaciones de calidad entre personas de calidad (sí, este público que tanto me quiere es superior a la media, muy superior a la media, al menos dos desviaciones estándar).  Estoy muy orgulloso de ti (fíjate en cómo hablo de ti, no de vosotros, no de los lectores, lo hago para que sientas que te hablo a ti, a la persona, no al nicho de mercado, al segmento, al “cluster”).

Soy un manipulador, ya lo sabes, te doy una de cal y otra de arena, me tienes calado (aunque también arenado), no quiero negarlo; de hecho, siempre he hecho gala de ello, mi comportamiento puede parecer cínico, pero a pesar de parecerlo, sí que lo es.  Lo que no reluce a veces es oro. La donna (y el divo)  è mobile.

Periódicamente, suelo animarte a darte de baja (por ejemplo: aquí, aquí y en otras entradas que no me digno a buscar),  ya sabes que mal se paga a un maestro permaneciendo siempre discípulo, por eso aprovecho la oportunidad para animarte –una vez más– a que pulses el enlace de “Cancelar la suscripción” (al final de este correo)  y solo entres en el blog cuando te acuerdes de Homo Mínimus o cuando te despiertes de una pesadilla temeroso y tembloroso buscando guía en una fría noche de invierno.

Si no lo haces, atente a las consecuencias: avalancha de correos promocionales, venta de libros de baja calidad escritos por el autor, autobombo, cursos de crecimiento espiritual en retiros de fin de semana en casas rurales donde solo crecerás tres o cuatro kilos,  riesgo de ser captado por una peligrosa secta neoludita y el escaso tiempo que te queda de vida buscando el vellocino de oro en el lugar equivocado.

Dicho esto, ya sabes: quien avisa no es Rajoy (aunque sí Mariano). ¡Vota a Vox! (con letra de El Genio).