
Llegado el ecuador de este año 2023, es importante para un minimalista existencial hacer balance del año en curso y quizá virar y reorientar la nave. He completado dos reencarnaciones [1] y me he bañado en las dos estaciones.
Esta revisión del semestre, en la mitad del 2023, es una más de mis estructuras de reflexión. Sin ellas, estaría perdido, desnortado, inmerso en el gran alboroto, sin tiempo para hacer balance y podar algunos de los muchos triviales, que como malas hierbas amenazan por monopolizar mis días.
Nos faltan, ¡me faltan!, más estructuras de reflexión, que son pausas tácticas y estratégicas en el camino, posadas donde reponer fuerzas y hacer descansar o cambiar de caballo. Nadie nos obliga a parar, quizá algún susto, alguna enfermedad que nos recuerda la mortalidad, un shock vital; aunque sé por «experiencia» (el nombre que doy a mis errores) que la ventana de oportunidad que abren estos accidentes es fugaz.
Nada nos vuelve más reflexivo que la desgracia o la calamidad, pero no hay suficientes calamidades en nuestra vida, ni se producen con la regularidad que sería necesaria para tomar conciencia, hacer recuento de pérdidas y ganancias, cambiar de rumbo, amortizar los proyectos zombies [2] y alentar nuevos afanes.
Algunas estructuras de reflexión sin las que no podría vivir, aunque sin duda seguiría existiendo, son:
- La revisión semanal, que es la diástole de la semana y me permite hacer recuento a corto plazo, anticipar lo próximo y recobrar el equilibrio.
- La revisión diaria, esa, en mi caso, gran olvidada, donde hago recuento, cuando se amontonan las cenizas de la jornada, y así cierro el día y alumbro el gato fénix del siguiente.
- El shabbat [3], dedicado a la familia, los placeres simples y la conexión con algo más grande que uno mismo. Sin el shabbat, sería un hacedor vivo, me habría olvidado de ser y de vislumbrar el infinito.
- Los libros, casi cualquier libro, me sirven para conectar conmigo, iniciar una meditación y entrar en un mundo de símbolos, abstracciones y sueños. De vez en cuando, me paro, me pregunto y conecto lo conocido con lo desconocido, lo interno con lo externo, la memoria con la anticipación, las gotas de mi conocimiento con el infinito océano de lo que está por conocer, el misterio.
- La revisión mensual y del ecuador del año, que en distintos marcos temporales, me permite contemplar, extender el shabbat unos dias, dejar de hacer y ser un poco más.
- Los artículos de este blog, que no dejan de ser recuento de ideas, balance de valoraciones, destellos reflexivos, esfuerzos por solidificar las sombras e intentos de capturar evanescentes fantasmas. Los comentarios y las reacciones son a su vez acicates para refinar y ponderar ideas cristalizadas.
- Los paseos [4], porque pienso mientras ando, y porque los grandes pensamientos y destellos suceden con las piernas en movimiento.
Reflejarme en el espejo, sumergirme en el agua de la memoria, valorar lo pasado, corregir lo errado, anhelar lo nuevo y mejor, esto es para mí una estructura de reflexión.
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[1] La reencarnación minimalista. La herramienta de productividad existencial definitiva
[2] Proyectos zombis: están muertos pero no lo sabes
Gracias por escribir.
Me ha llamado poderosamente la atención tu frase: «Sin el shabbat, sería un hacedor vivo, me habría olvidado de ser y de vislumbrar el infinito.»
Estás hablando de dejar de hacer tanto y sólo ser. Contrasta con mi forma de vivir que implica que siempre tengo que estar haciendo algo. No puedo parar. Si estoy quieto sin hacer nada, me inunda la culpa de estar perdiendo el tiempo, de no estar aportando algo. Aunque sea, tengo que salir a caminar para hacer ejercicio. Soy un ansias, un «hacedor vivo» como dices tú.
Por eso, por contraste, me parece interesante tu punto de vista: al hacer tanto te olvidas de ser. Pero ¿qué es ser? ¿Cómo se es?
Mi forma de vida es también la del hacedor más que la del ser. Esta es una de mis inquietudes actuales, realmente me he pasado la vida haciendo, quizá como una forma de calmar la ansiedad de no ser. ¿Qué es ser? Quizá significa pararse y mirar más allá de uno mismo y las metas, del reducido marco de los intereses cotidianos, no para permanecer en una situación de quietismo, sino para reordenar propósitos, permitir iluminaciones y apreciar lo que ya tienes.
Este tema me preocupa tanto que necesito explorarlo en más detalle. Creo que voy a empezar un proyecto al respecto en no mucho tiempo.
Gracias por el comentario.
Espero haber respondido un poco al menos a tu pregunta.
Gracias a tí por tu respuesta. Muy interesante lo que comentas.
Tu blog es siempre fuente de inspiración y hace pensar.
Un saludo.