Ley de las tres Oes del minimalismo existencial

La Ley de las tres Oes  es una de las leyes fundamentales del minimalismo existencial.  La ley es secuencial:

Primero y antes de nada,  Omitir; segundo,  Organizar;  tercero, y solo si procede, Optimizar

El orden es esencial. Habitualmente, intentamos organizarnos antes de eliminar, y, algunas veces, si tenemos una personalidad perfeccionista, intentaremos optimizar parcelas de nuestra vida que debido a la acumulación y el tiempo han crecido  sin control y están poco o mal organizadas.

Ley de las tres Oes y Ley de Pareto

La Ley de las tres Oes del minimalismo existencial está emparentada con la Ley de Pareto o regla del 80/20, que nos dice que en todo sistema natural o socio-técnico o humano  unos  pocos elementos, menos del 20%, producen más del 80% de los efectos.

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Estas cifras son orientativas, en muchas ocasiones el porcentaje es menor: 17%, 12% o 5%. Si estamos hablando de proyectos, de gastos, de clientes, es probable que más del 80%  de nuestros proyectos, gastos o clientes generen poco valor, satisfacción personal o margen; por tanto, lo mejor que podemos hacer es librarnos de ellos: matar proyectos, eliminar gastos y renunciar a clientes.

Por tanto, el primer paso, la primera O, es segar lo que aporta poco valor.

O de Omitir

Si tomamos el caso pedestre de tu vestuario, es muy probable que uses la mayor parte del tiempo un subconjunto pequeño del total de tu ropa, seguramente porque es más bonita, te produce mayor satisfacción o está más de moda. Entonces… ¿por qué no eliminar el resto y liberar espacio y reducir el tiempo que dedicas a decidir qué ponerte?

Objeción uno: podrás decir que es costoso eliminar o que si tienes espacio en los armarios  y tiempo es conveniente dejar en la reserva esa ropa, esos proyectos o esos clientes. Después de todo, la vida no está llena de clientes que quieran comprar nuestros productos o servicios, y el dinero que gasté en ropa no es cuestión de tirarlo, y en su día pusiste un montón de ilusión y tiempo en ese proyecto y hay que darle una oportunidad más.

Respuesta uno: los costes incurridos son pasados, están “hundidos”, ya tuvieron lugar y no deberían formar parte de nuestra decisión. Lo pasado, pasado; puede que gastaras mucho tiempo y esfuerzo en ese proyecto personal, en captar a esos clientes o en comprar esta ya-no-tan-estupenda-y-de-moda ropa. Estás atado psicológicamente, pero la lógica de la decisión racional  nos dice que hay que limpiar las cubiertas y empezar de nuevo considerando solo el futuro y  no los gastos pasados.

Respuesta dos: los bienes, los proyectos y  las actividades que se han convertido en rutina no solo tienen un coste de mantenimiento: el dinero, tiempo y esfuerzo que les dedicas; tienen, además,un “coste de oportunidad”: el mejor uso alternativo de tu dinero, tiempo y esfuerzo, lo mejor que podrías hacer con esos recursos liberados si no te aferraras al pasado.

Cuando nos quejamos o lamentamos o fingimos  que no tenemos tiempo o recursos para hacer las cosas que nos gustaría o los proyectos que nos ilusionan,  lo que verdaderamente  estamos diciendo es que ese tiempo y recursos los tenemos invertidos en otras actividades que por la razón que sea estamos prefiriendo más.  Todos tenemos 168 horas a la semana, tanto el presidente de los Estados Unidos  como el ocioso jubilado o el estudiante juerguista. La decisión está en  qué actividades, personas  y proyectos van a ocupar  esas 168 horas semanales a partir de ahora.

Si una mujer te dice que no tiene tiempo para salir con gente, lo que te está realmente diciendo es que no tiene tiempo para  salir contigo.  Todos tenemos el mismo tiempo, nuestra decisión es qué hacer y qué NO hacer con él.

omitir

La poda sistemática de tareas, objetivos, objetos, relaciones y compromisos es el primer paso imprescindible para el minimalista existencial en ciernes. Solo cuando hayamos dejado espacio físico y mental y hayamos liberado nuestros recursos financieros de actividades y objetos de bajo valor podemos empezar a diseñar y construir o reconstruir el edificio vital.

Presupuesto de base cero vital: justificándolo todo

El diseño de vida minimalista cuando aplica la Ley de las tres Oes se parece a lo que los contables o administradores llaman  gestionar mediante “presupuesto de base cero”.

El administrador que usa un presupuesto de base cero parte de un presupuesto en el que todos sus elementos han de ser justificados al comienzo del año.  No vale  actualizar el presupuesto anual añadiendo o reduciendo sobre los capítulos presupuestarios del año pasado (y por tanto anclando el presupuesto actual al del año pasado) .

Tanto los ingresos como los gastos se  han de volver a analizar y reconsiderar , no vale el hacer las cosas porque siempre se ha hecho así.

¿Encaja tal o cual gasto, tal o cual proyecto, tal o cual persona, en tu vida? Si no es así, elimínalo sin que te tiemble el pulso.  Di no y no mires atrás. No es la palabra más bella.

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En nuestras vidas podemos empezar de cero o de cuasi-cero, de muy poco, de mucho menos. La técnica de las reencarnaciones es un buen método para aplicar el presupuesto de base cero a tu existencia. También el ritual de purificación al final del año mediante la eliminación de las listas de cosas que hacer, proyectos y  compromisos.

La O de Omisión nos recuerda que en el diseño existencial lo más importante es omitir, decidir lo que no se incluye y lo que no añade valor o lo que añade valor pero genera comparativamente más coste.

Tres propiedades que omitir

Si ahora empezara mi vida de nuevo, omitiría tres propiedades: casa con hipoteca (y sin hipoteca), automóvil  y la ropa que he ido acumulando a lo largo de años. Las posesiones poseen:

La casa en propiedad te convierte en sedentario, apegado al terruño, es una de las formas de mantener riqueza menos flexible y las que más gastos tienen: impuestos a la propiedad inmobiliaria, gastos de mantenimiento, comunidad, tasas de basura, seguro de incendios, etc. Sin casa en propiedad podrías cambiar de lugar de residencia en tres días; con casa en propiedad pasarán meses hasta que la vendas, resuelvas todos los trámites legales y administrativos y hagas la mudanza.   La casa en propiedad te ata y evita que puedas aprovechar oportunidades profesionales o de otro tipo de inmediato. La alternativa es alquilar y variar tu gasto en vivienda en función de tus ingresos y posibilidades.

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El automóvil se vende como símbolo de libertad y estatus, pero es una de las cadenas más onerosas que te puedes imponer. Si compras uno de lujo, tendrás miedo a que lo arañen y dedicarás recursos ingentes a su conservación y cuidado, con un continuo goteo de seguros, impuestos, trámites administrativos, gasto en gasolina y reparaciones. Del coste total de propiedad de un automóvil, menos del 40% es el precio de adquisición; el resto del coste se distribuye a lo largo de su vida útil.  Piensa en el transporte colectivo o el taxi o uber como un sustituto mucho más barato y flexible.

Otra fuente de esclavitud consentida: la ropa, los zapatos, los pantalones, los calcetines, las decenas y a veces centenares de artículos que guardas en tus armarios. La ropa nunca hizo biografía, a pesar de lo que te vendan las marcas de moda. No uses la ropa para mostrar o crear tu identidad, que es lo que quieren las firmas, vive una vida de sentido y valores  para diseñar e inventar tu identidad, crea tu identidad a base de logros y proyectos vitales: tus hechos hablarán mucho más fuerte que la ropa más cara y estilosa del mundo.  NO hace falta que vayas desnudo o como un vagabundo, basta con que tires el 90% de la ropa que atesoras. Tu ropa es un tesoro oxidado.

Poda de relaciones

NO solo hablo de ropa o trastos físicos  o actividades o proyectos, también hablo de relaciones. ¿Cuántas mantienes por inercia? ¿Cuántas de esas relaciones las mantienes porque no te atreves a estar un tiempo solo? ¿Cuántas relaciones personales y profesionales se arrastran como zombis que ya están muertos pero no lo saben?

Las relaciones —al igual que las mujeres— son  a veces un mal necesario, pero nada te impide elegir las mujeres y otras relaciones que más bien te hacen y quitar tiempo a las que te hacen menos bien comparativamente.

Recomiendo podar la lista de amigos y conocidos periódicamente. Los amigos cercanos siempre cabrán en los dedos de una mano, quizá de dos, si eres muy extrovertido. Los conocidos seguirán  siendo conocidos, pero los puedes trasladar a una lista de conocidos-a-tu-pesar.  Los familiares, bueno…, siguen siendo familiares aunque no quieras, pero nadie te obliga a compartir mucho tiempo con ellos si no lo deseas.

Para acabar con una relación no necesitas matar a la persona solo has de ahogar  la relación; eso se hace reduciendo el tiempo de contacto, matando la relación de inanición. No alimentes al trol ni al amigo que ha dejado de serlo o al conocido que desearías que fuera des-conocido.

Poda de información

Algo fundamental que reducir: el flujo de entrada de información. Tres flujos que eliminaría  hoy mismo si no fuera ya un veterano minimalista y no estuvieran ya eliminados : smartphones (yo soy el inteligente de la pareja hombre-teléfono), televisión y redes sociales como twitter, Facebook o Pinterest.

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Yo ya renuncié hace tiempo a todos ellos. Los problemas del mundo, el último viaje a Vietnam de mi primo hipster,  las inundaciones, los videos de gatos y el teatro del absurdo político solo me llegan como un remoto y sordo rumor.

Si necesitas más argumentos, aquí tienes 33 razones para dejar Facebook.

O de  Organizar

Con las pocas personas significativas, proyectos centrales, objetos, fuentes de información  que hay en mi vida, ahora puedo empezar a organizarme. Está claro que organizar sobre menos elementos y menos complicación siempre es más fácil.

Si tengo menos libros, menos gastos, menos compromisos, menos relaciones, más tiempo de libre disposición, es más fácil organizarme.

Inicialmente, te basta con tres principios o técnicas de organización personal:

  • La revisión semanal. En la que estableces los objetivos de próxima semana y revisas la anterior para activar el proceso de mejora constante y acelerar el aprendizaje.  Puedes aplicar aquí la técnica de las  grandes rocas para limitar los objetivos y organizar las tareas de la semana.
  • La institución de la  reencarnación minimalista.  Cada 90 años (90 días) empiezas de nuevo, con la frescura de los comienzos, pero sin su ingenuidad; con la sabiduría acumulada por la experiencia de vidas anteriores, pero sin el lastre emocional que conllevan  los errores  o la complacencia en los logros que dificulta el progreso.  Al comenzar una reencarnación elige los proyectos en los que te vas a centrar y excluye el resto.
  • La aplicación de la regla de los tres: todo problema, situación, proyecto, sistema, conocimiento, argumentación, trabajo, estrategia vital,  , lo puedes reducir a tres elementos claves. Determina los elementos clave y trabaja en ellos.  Fíjate en que la Ley de las tres Oes tiene tres elementos y en que las actividades  o principios de la organización personal son también tres. Como has visto en la O de Omitir, hay tres propiedades de las que te deberías deshacer y tres flujos de información que deberías eliminar o controlar. También debería haber un máximo de tres tareas más importantes en cada día.

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O de Optimizar

Aspirarás a la optimización en aquellas áreas de tu vida en las que la maximización o minimización sea importante para lograr la excelencia.

  • Si quieres ser pianista profesional tendrás que optimizar el movimiento de tus dedos o su agilidad y practicar de manera deliberada cuatro horas al día sudando cada uno de los minutos.
  • Si quieres ser un corredor olímpico tendrás que optimizar tu dieta para el tipo de energía y músculos que necesitas para la distancia que hayas escogido: velocista, media distancia o maratoniano.
  • Si eres modelo profesional o actor no podrás dejar de estar al tanto de los últimos cosméticos o lo último en moda.

Pero si no eres nada de eso, podrás tocar el piano cuando te apetezca disfrutando de ello, comer de manera razonable sin contar calorías y obsesionarte,  y vestir de manera cómoda pero correcta en cada momento, sin aspirar a que las miradas se vuelvan hacia ti cada vez que entras en una sala.

¿Hay muchas áreas de la vida en que optimizar?

No, muy pocas.

En la mayoría de las áreas vitales basta con seguir una conducta satisfaciente: una conducta que produce resultados suficientemente satisfactorios.

Basta con que tengas un nivel de forma física razonable, a menos que seas un corredor olímpico; basta que tengas una renta suficiente, a menos que el objetivo de tu vida sea convertirte en millonario o  seas Warren Buffett; basta con que tengas un fondo de inversión indexado para asegurarte la jubilación, no es necesario que pases horas estudiando y eligiendo los mejores valores que maximicen tu patrimonio; basta con que consumas en ropa y en ocio lo imprescindible para procurarte un nivel de diversión y variedad suficiente, no es necesario que tengas 50 pares de zapatos o viajes todos los años a algún lugar exótico y caro, a menos que seas una estrella de cine y tu imagen sea fundamental para tu éxito en el trabajo.

Incluso, si necesitas organizar y optimizar algún campo de tu vida, es fundamental que empieces localizando los elementos esenciales, necesariamente muy pocos, y los organices adecuadamente antes de intentar siquiera optimizar los resultados.

La excelencia se construye iterativamente sobre los resultados de sistemas más simples. Solo se añaden nuevos elementos cuando  que el valor obtenido compense el esfuerzo de adquisición y el tiempo y atención necesarios.

Optimizar un sistema supone muchos costes de atención y esfuerzo. Ese esfuerzo podría dedicarse a otros usos más provechosos. Si quieres obtener lo máximo en algún área de tu vida, ten en cuenta que siempre estás renunciando a dedicar el tiempo y el esfuerzo en otras áreas  que también podrían generar satisfacción; incluso en el área de tu vida que quieres optimizar, tienes que elegir qué elementos optimizar, priorizar los más importantes y aceptar niveles satisfactorios pero no máximos en casi todo lo demás.

En materia de productividad personal, hasta que no estés trabajando en las cosas correctas,  no tiene sentido hacer las cosas correctamente,  eficientemente u óptimamente.

Resumen

La Omisión es la parte más importante la Ley de las tres Oes. Es la que más nos cuesta aplicar y es posiblemente la última que aplicamos, cuando debería ser la primera.

La inercia (la segunda fuerza más poderosa del universo), el sesgo del statu quo (queremos que las cosas sigan igual y nos cuesta aceptar los cambios) y el “por si acaso” conspiran contra la omisión.

Sé fuerte, sé duro y aplica la poda minimalista implacablemente.  Lo difícil no es priorizar, ni siquiera posterizar, lo difícil es nuncanizar, decir no, decir nada,  decir poco o decir nunca más.

Si quieres respirar con el aire de la libertad individual debes empezar ahora y eliminar el máximo número de elementos  de tu vida. Eres el jardinero de tus días, has de podar las malas hierbas, las flores no tan lozanas, los tallos mortecinos, para dejar espacio a lo nuevo y lo bueno.

Eres el Miguel  Ángel de tu existencia, has de quitar todo lo que sobra del bloque de mármol de tus horas para permitir que  emerja  la bella estatua  que se encuentra en la masa indiferenciada de objetos,  actividades y relaciones que poco o nada aportan.

La organización y la optimización tienen su lugar, pero subsidiariamente, siempre que hayamos omitido y organizado antes.

La organización  debería empezar siempre con una lista de cosas que NO hacer y preceder a la optimización.  Deberías optimizar solo  en las raras ocasiones en que no puedas conformarte con  lo suficientemente bueno porque ese campo sea muy competitivo o porque hayas decidido aspirar a la excelencia en él.

Y no te engañes a ti mismo: solo puedes aspirar a la excelencia y optimizar en unas pocas áreas de tu vida, una o dos a lo sumo;  en lo demás,  debes ser valerosamente mediocre y orgulloso de tu mediocridad.  Más de dos objetivos de excelencia son ningún objetivo de excelencia.

Ahora repite conmigo:

Omitir

Organizar

Optimizar

 

 

10 pensamientos en “Ley de las tres Oes del minimalismo existencial

  1. Melisa

    Omitir, Organizar, Optimizar. Yo ando omitiendo con fuerte determinación desde hace un tiempo, ahora me toca “organizar” y ahí me quiero ver!!! Gracias por darme ánimo, HM.

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  2. LO MENOS TE SUMA

    Me encanto; a parte me dio gusto probarme a mi mismo que facebook no es tan importante para mi y lo borre. Lo que me llevo a cuestionarme; como promueves tu blog si no tienes redes sociales?

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  3. MariPili

    El artículo está bien, pero algo me ha chirriado. “Las relaciones, al igual que las mujeres, son un mal necesario”. No soy ninguna feminista radical, pero entiendo que el 52% de la gente que lea tus artículos será mujer (de mujeres heterosexuales no sé el porcentaje). A lo mejor nos quieres excluir; si no es así no está mal cuidar un poco el lenguaje para no parecerlo. Gracias y un saludo.

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  4. Homo Minimus Autor de la entrada

    No vendo nada, así que puedo decir lo que quiera, cuando quiera e independientemente de la gente que me lea. Libertad para escribir y libertad para no leer. ¿No es acaso hermosa la libertad individual?
    Un saludo y gracias por el comentario.
    P.D. El 92% de mis lectores, hombres o mujeres, blancos o negros, tienen sentido del humor.

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  5. Pingback: Proyectos zombis: están muertos pero no lo sabes | Homo Mínimus

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