Somos gente con suerte

Este artículo es un extracto del libro Disparadores de Marshall Goldsmith, un excelente libro para comprender y  procurar el cambio personal.

Las provisiones de comida en Mali eran extremadamente limitadas, así que la Cruz Roja tuvo que introducir el triage*. Cualquier comida disponible sería entregada solo a niños de  entre dos y dieciséis años, con la justificación de que cualquier niño de menos de dos años moriría con toda seguridad y de que los mayores de dieciséis sobrevivirían por sí solos.

gratitud

La mujer de la Cruz Roja estaba midiendo los brazos de los niños para decidir quién comería y quién no. Si sus  brazos eran demasiado anchos, es que “no tenían hambre suficiente” y no se les daba comida. Si sus  brazos eran demasiado delgados,  ya no se les podía salvar y tampoco se les daba comida.  Si sus brazos estaban en un rango intermedio,  se les daba una pequeña porción de la comida disponible.

Habría necesitado de una personalidad sociopática para no conmoverme  con la experiencia. Pero cuando volviera  a casa a mi  vida “normal” había muchas posibilidades  de que el recuerdo, no importa lo intenso, gradualmente fuera perdiendo fuerza. A menos que tuviera esta foto.

La foto me suscita gratitud, como si mi yo de 1984 estuviera aconsejando al yo de hoy. Me envía un simple mensaje:

Agradece lo que tienes. No importa la decepción o tus supuestos tormentos, no lloriquees o te quejes, no te enfades, no molestes a otra persona para mostrar todo lo que mereces. No eres mejor que esos niños africanos. Su destino terrible, inmerecido y trágico, podría haber sido tu destino. Nunca olvides este día.

Y nunca lo hago. La foto viene a mi cabeza casi diariamente porque la vida está llena de supuestos tormentos. Por ejemplo, ¿has observado cómo la gente en los aeropuertos reacciona al anuncio de que su vuelo se ha retrasado?  Es una de las causas de turbación más seguras. La gente se agita. Se alteran, se ponen de mal humor y pierden su compostura, a veces delante de inocentes empleados de aerolíneas. Yo solía ser una de esas personas, no quizá uno de los que arman el espectáculo, pero ciertamente alguien que se sentía una víctima. No me gustaba ese sentimiento, porque después de mi experiencia con los niños que se morían de hambre en Mali sabía que no me había ganado el derecho a ser una víctima. Asocié ese sentimiento inmerecido con la foto.  Ya desde hace años, cuando oigo que mi avión se va a retrasar recuerdo la foto y me repito este mantra:

“Nunca te quejes porque el avión llega tarde. Hay gente en el mundo que tiene problemas que no puedes imaginar. Eres un hombre con suerte”.

*Triage:  asignación de grados de urgencia en función de lo severo de heridas
o enfermedades para decidir el orden de prioridad al tratar a un grupo grande de 
heridos o pacientes.

9 pensamientos en “Somos gente con suerte

  1. Flames

    Tremenda situación. Pero supongo que cuando tienes que tomar una decisión así, tienes que tomarla sin más. No haría falta ser un sociópata,,,,,, si no ser un poco más humilde (como apunta A. Hayworth) y apechugar con la decisión. Primero decides ir a ayudar y luego decides a quién. Del mismo modo si decides asignar unos recursos a unas personas, por la misma regla decides que personas de otra parte del Mundo no se beneficiarán de ello.

    Voy a echar un vistazo al libro.

    Responder
    1. A. Hayworth

      Estoy de acuerdo con Flames, la cuestión es saber cambiar el paradigma en función de los recursos de los que dispones para optimizarlos y adaptarte a lo que requieran circunstancias. Incluso si eso significa no poder ayudar a todo el mundo.

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  2. Marc Martí

    Este artículo me recuerda a un comentario que alguien me hizo alguna vez. Me dijo que por mucho que alguien este en una situación peor que la nuestra, esto no me debe hacer sentir mejor, porque es muy probable que siempre haya alguien que este peor que ti. En otras palabras, a parte de que su desgracia es incomparable con la nuestra, tampoco es bueno buscar consuelo de nuestros problemas en el hecho de que alguien este peor que nosotros. No es que cree o deje de creer en lo mismo que me dijo. Aún así me hizo pensar y lo escribo porque pienso que podía añadir al debate.

    Por otro lado, me hace pensar en como nos tendemos a mirar nuestro propio ombligo. Es evidente que no tendría sentido pensar más en lo que pasa en Africa que en lo que nos pasa a nosotros mismos. Pero si que es verdad es que pensamos demasiado en pequeños detalles irrelevantes que a veces nos frustran, ya sea que un avión vaya tarde o se nos quemen las tostadas por la mañana.

    Otra cosa que me viene a la mente al ver esto es la importancia de centrarse en lo verdaderamente importante. Nos pasamos el dia discutiendo minucias irelevantes con conocidos, ya sea que aquel político haya dicho algo o que ese famoso se haya casado. Quizás podríamos centrarnos a cuidar de nosotros mismos, nuestros amigos y familiares y abrir nuestras miras para ver como podemos contribuir a mejorar este mundo a pequeña (o no tan pequeña) escala.

    Quizás este comentario es variado y no tiene demasiada coherencia. Pero es lo que me ha venido a la mente al leerlo.

    Pero si, somos gente con suerte.

    Un abrazo.

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  3. atreverseacambiar

    Toc, toc…¿se puede?

    Más concretamente, ¿se puede ser el contrapunto porculero que todo blog que se precie tiene que tener?

    Bueno, leí esto hace unos días y me molestó algo pero no lo sabía identificar. No soy muy despierta para según qué cosas y además pensé, bah, con lo fácil que te hostilizas igual es una chorrada inmensa.

    Pero luego lo he visto más claro: las típicas fotos de tipos o tipas blancas de países donde el trauma mayor es no poderse comprar el último iphone (osea) haciendo su trabajo de samaritanos con los negritos del África (tropical o no). Vaya por Dios. Vamos allá, ayudamos en lo que podemos, tomamos situaciones difíciles de vida y muerte, veo la iluminación y me doy cuenta de lo afortunado que soy de haber nacido donde he nacido (alucinante que uno tenga que hacer un camino tan largo para ello, con lo fácil que es darse una vuelta por cualquier país del mundo, y preguntarle a cualquier persona que no entra en la definición de mayoría privilegiada). Luego lo cuentas en un libro, en una fiesta con una copa de vino, en plan “o sea, la experiencia cambió mi vida, ¿veis mi aureola?” Lo vi y me dije, algo así sólo puede pensarlo alguien que vive en los mundos de yupie y que no ha tenido ojos porque ha vivido con ciertos privilegios. Pero bueno, en esto, por desgracia somos muchos culpables, al fin y al cabo, qué culpa tenemos nostros de haber nacido donde hemos nacido y de ser privilegiados.

    Lo que me jode sobremanera es el paternalismo chungo y la ignorancia elegida. Hace poco leí/vi o lo que sea sobre un país africano de cuyo nombre no me acuerdo y que era de los pocos de la zona que estaban en paz, nadie se moría de hambre, etc, etc. Como decía un ciudadano de ese país: hemos tenido la inmensa suerte de no tener ningún recurso natural que interesa a vuestros países. Somos pobres pero estamos en paz. TOMA YA. Eso si es una hostia de realidad.

    En definitiva, si ha habido que tomar situaciones tan chungas como elegir a quién salvar o no de la muerte segura, es porque en la mayoría de las ocasiones eso se ha provocado desde el propio país de origen de la persona que tiene que tomar la decisión (u otros aledaños, da igual qué país sea). Yo era el negro y le escupía en la cara: cabrón, me has jodido la vida y ahora vas a decidir si me salvas o no? anda y que te den por donde amarga el pepino. Si quisieras ayudarme, harías algo para evitar que esto se produzca.

    Aumentar la consciencia de nuestra propia responsabilidad en todo esto es el primer paso. Si lo permitimos, somos cómplices. Pero claro eso duele, duele que eres responsable indirecto de la muerte de otra persona. En plan, tengo iphone y eso cuesta X vidas, pero me la pela porque yo tengo iphone y no puedo renunciar a eso.

    Sí, se acepta que sin la explotación-mafias igual pasaría lo mismo, porque no en vano, en los países de destino luego dos o tres “listos” son los que se apropian del negocio (rebajado) y son los que meten el terror, pero esto, como todo, ya sería trabajo de la nación en sí…cada cual elige su destino, ahora, que no me pongan la pierna encima como decía un ilustre personaje.

    En definitiva: estas afirmaciones en plan “no te quejes de que bla bla bla pasa, porque en otro lugar del mundo la gente se muere” es hipócrita si decides de forma consciente no ver la realidad y sigues con tus mismos hábitos de siempre. Si lo haces lo que haces en realidad es decir: me importa un huevo su suerte, ellos pierden en este juego y nosotros ganamos. Yo merezco el iphone, ropa x, etc, y el puto negro del áfrica no (o de donde sea).

    Las cosas por su nombre 🙂

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  4. Anónimo

    Demos gracias, por poder alimentar nuestro espíritu, mente y cuerpo… ¿aceptas invitación? 🙂

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  5. Pingback: Séneca a Lucilio: sobre el dolor. – Estoicismo Hoy

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