¡Al diablo con la autoestima!

Tengo un problema de baja autoestima; lo que es ridículo considerando lo maravilloso que soy.

–Homo Minimus

Vivimos en una cultura en el que sentirse bien, especialmente con uno mismo, es un valor muy apreciado. Valores y conceptos tradicionales como esfuerzo, vergüenza, culpa,  sacrificio o dolor virtuoso no tienen ya mucho lugar en el espíritu de los tiempos.

La autoestima es como el banderín de enganche de esta filosofía popular que considera que la misión en la vida es sentirse bien con uno mismo la mayor parte del tiempo, en detrimento de otros valores u otras metas. No es que sobre el papel  no se tengan en cuenta otras metas o que no sean importantes en la jerarquía de valores; sino que el “sentirse bien” toma un lugar inusitado y prioritario.

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Se considera que es la condición de posibilidad de la felicidad y sobre todo que es necesario sentirse bien con uno mismo  para poder moverse por la vida, trabajar, relacionarse saludablemente, esforzarse, actuar determinadamente, acometer proyectos, ser productivo y cualquier otra acción o causa valiosa.

Mi tesis es que la autoestima, aunque deseable (a nadie le amarga un dulce), no debe ser nunca el foco de nuestra atención; no es ni mucho menos importante para lograr cosas valiosas en la vida ni siquiera para llevar una vida razonablemente feliz o digna de vivirse. Lo diré de manera tajante:

Nos iría mejor si sacáramos la preocupación por la autoestima de nuestra vida y de  la ecuación de nuestros problemas.

3 razones contra la búsqueda de la autoestima

Hay una multitud de razones para esta idea tan a contracorriente y que deberíais considerar. Hoy aportaré las tres principales:

  1. La preocupación por la autoestima es ombliguista. Pone el foco en las emociones y en sentirse bien con uno mismo en vez de poner el foco en las personas, el entorno y el efecto de nuestras acciones sobre el mundo. A la mayoría de la gente con baja autoestima le iría mejor si se mirara menos el ombligo y  no dedicara tanto tiempo a analizar los matices infinitos de sus hierbas emocionales.  En vez de lacerarse y lacerar a los que les escuchan con lo mucho que sufren o la poca confianza que tienen, se harían un favor si  se dedicaran a crear algo real y tangible en su vida. La alta autoestima también pueder ser negativa: hay estudios sobre población joven universitaria en las últimas décadas que muestran una correlación entre el aumento de la autoestima y el narcisismo.                                                                                                                                   —– —-
  2. En toda la literatura de la autoestima subyace una orientación reactiva hacia el mundo; esto es, me siento mal, y tengo que hacer algo por remediarlo;  he de reaccionar cambiando lo que siento porque si no dejo de sentir lo que estoy sintiendo no podré soportarlo, no podré hacer nada, no podré ni siquiera empezar a hacer algo. Paradójicamente, ese intentar cambiar lo que sentimos, exacerba la emoción y el problema. En Campo de batalla de tu mente vimos una mejor opción y actitud vital  ante las partes “negativas” del mundo interior. jkkjdfdfkdfkddfkdf ddfdffd kfdfdfdfdfdff-.          — —
  3. Existe el peligro de que te conviertas en un yonki de la autoayuda y el “crecimiento personal“. Buscarás cualquier fórmula o método que te haga sentir, aunque sea temporalmente, menos miserable o insatisfecho contigo mismo. En vez de orientarte a la acción, a hacer cosas reales en el mundo real y con personas reales, deambularás por los cursos de crecimiento personal buscando el consejo de gurús, maestros, terapeutas o  expertos que prometan  resolver o disolver esas emociones tan poco atractivas. Te aconsejerán analizar hasta el último episodio biográfico en busca de la relación o acontecimiento traumático que trastornó tu identidad y minó tu amor propio, que bucees en tus recuerdos, que revuelvas en tus heces emocionales en el inodoro de tu subconsciente. Buscarás entre los libros y los expertos  como quien busca el santo grial en una tienda de chinos de todo a 1 euro.                                                                                              

Comprende: la solución  NO LLEGARÁ hurgando en tu psique. Cuanto antes aceptes esta verdad antes podrás dejar de poner tu vida a la espera y antes comenzarás a hacer algo. Lo que sea. Tú sabrás qué. Pero algo en el mundo externo, no en la habitación cerrada con olor a enfermo de la mente de un adicto a la autoestima. 

Conclusión

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La autoestima es sentirse bien con uno mismo sin tener en consideración los hechos

–Anónimo

En resumen, la búsqueda de la autoestima, interpretada como confianza en uno mismo, sentirse bien con uno mismo, o tener un sentido de la identidad correcto conduce a una orientación reactiva en la vida, en vez  de creativa; pone el foco desmesuradamente en el propio ombligo y no en las personas,  el mundo externo o sus acontecimientos;  te sumerge en un ciclo sin fin de persecución de fórmulas mágicas, y hace que  tu esfuerzo se dilapide en la búsqueda de  la X universal  que resolverá todas tus ecuaciones vitales.

Si no consigues lo que quieres, es porque no tienes las competencias necesarias o recursos para ello; toda la autoestima del mundo no va a cambiar esta situación; vive con ello, acéptalo y decide si vas a hacer algo al respecto.

Un pequeño éxito o un pequeño esfuerzo hacen más por tu confianza y auto-valoración que todos los cursos de autoestima del mundo.

Si las cosas van a cambiar y tú sentirte  algo mejor, será porque tu acción  personal cambie el mundo a tu alrededor y con ello tú cambies un poco. Y ni siquiera esto es seguro.

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16 pensamientos en “¡Al diablo con la autoestima!

  1. nueva lectora y seguidora

    Para una cosa que creo tener en buen medida… va y lo “desestimas”. Vaya chasco. Empezamos bien! (broma para romper el hielo)
    Más que nada, quería entrar aquí y dejar un comentario para agradecerte el trabajo que haces.
    Buscando teorías a poner en práctica para afrontar mis nuevos proyectos, encontré tu blog y te encontré a tí. Comulgo con algunas ideas que has planteado a lo largo de estos posts. Me estás haciendo un gran bien, por eso no quería que pasara ni un día más sin darte las gracias.

    Responder
    1. homominimus Autor de la entrada

      NO la desestimo; es solo que creo que es como el sueño o como la felicidad, que viene cuando menos la esperas y no la estás buscando.

      De todas formas, no tolero mensajes como el tuyo en esta página.
      A partir de ahora tus mensajes quedan bloqueados.
      Just kidding.

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  2. Pingback: Anuncio de la serie Minimalismo diabólico | Homo Minimus

  3. mlhardy

    Es MUY agradable leer gente que piense diferente en internet, sobretodo en idioma español ; ). Me diste en el clavo, me siento identificada con el peligro 3 … lo terrible es que entonces uno piensa “¡Eso lo tengo que arreglar!” patético , pero ni modo, a reírse de uno mismo qué más queda.

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  4. Thais

    “En la medida en que un ser humano, en vez de contemplarse a sí mismo y reflexionar sobre sí mismo, desea ponerse al servicio de una causa superior a él o amar a otra persona, se encuentra con la autotrascendencia -a mi juicio, una cualidad esencial de la existencia humana-. Todo esto tiene también una dimensión biológica. Por ejemplo, nuestros ojos son, en cierto modo, autotrascendentes. ¿Cuándo funciona normalmente el ojo? Cumpliendo su propia misión, consistente en percibir visualmente lo que ocurre en el mundo. Irónicamente, sólo puede cumplir su función en la medida que no se vea a sí mismo. ¿En qué momento un ojo percibe parte de sí mismo? Sólo cuando está enfermo. Si tengo cataratas, estoy percibiendo algo en mi propia vista; o si hay una gran tensión en cierta parte del ojo, síntoma de un glaucoma, veo los colores del arco iris en torno a las luces. El ojo normal no advierte nada de sí mismo.” (Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido)

    “Un ojo sano no se ve a sí mismo. Lo mismo ocurre con el hombre” (Viktor Frankl, “En el principio era el sentido)

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  5. mortiziia

    Estoy de acuerdo con lo que dices de fondo, pero no del todo con cómo lo dices: para mí autoestima no es sentirse bien con uno mismo, es tenerse en alta consideración a uno mismo con independencia de las circunstancias. No es igual; mi autoestima es la nota que yo le pongo a mi vida según me parece que es, puedo sentirme genial o muy mal conmigo misma. Tener alta autoestima es valorar tu vida por encima de lo que realmente es, L’ôreal, porque tú lo vales, básicamente. Y se puede ser un yonki lorealesco sin sentirse uno nada bien consigo mismo, es más, a veces sucede que uno se tiene en tan altísima consideración de sí mismo que se siente más desgraciado porque la vida o el resto de la gente no lo trata con la deferencia que uno se imagina que merece.

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    1. homominimus Autor de la entrada

      No acabo de comprender tu argumento. Consultaré con la almohada y a ver si mañana con la mente más clara lo entiendo. Salud.

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  13. Ramon Mora

    La autoestima, es la consecuencia de los hechos generosos que en tu vida has realizado hacia los demás, que los necesitan. Puede ser: Acompañar una señora de edad avanzada, a realizar su compra, durante dos o tres dias a la semana. Hacer de monitor o monitora este verano con niños y niñas, y si son discapacitados más merito, más autoestima. Hay que tener previsto, que mientras realizas estos actos positivos, en algún momento tendrás dudas: ¿Estoy perdiendo el tiempo, aqu´? Esto es inevitable, Por experiencia propia, te digo que no; con el tiempo tendrás un tesoro, tendras un pasado honrado en que disfrutarás al recordarlo, que estarás contento con tu conciencia y la palabra soledad personal la disfrutarás…Y la autoestima la tendrás elevada. No continuo pero por experiencia propia hay que se generoso hacia los demás, que lo necesiten…las personas que por comodidad quieren tu generosidad, hay que decirles que lo intenten y si no consiguen lo que pretenden, entonces ayudarles con efectivad y humildad.

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