Técnica de las Cero Alternativas

El noventa por ciento del éxito en la vida es hacer acto de presencia

—Woody Allen

El escritor de novelas tiene un tipo de trabajo autónomo y creador lleno de opciones.  Pero esa misma libertad tiene que gestionarla para no desembocar en el caos y la ineficacia. Lejos de responder al tipo bohemio e improvisador, el creador ha de disponer de  habilidades   de auto-regulación que le permitan trabajar durante meses y años en sus obras a pesar de las dificultades y los cambios de ánimo.  Ya vimos alguna de estas técnicas en Lo que podemos aprender de Ernest Hemingway.

Hoy presentamos otra técnica, la de las  Cero Alternativas.  Es una técnica de productividad personal formulada por Raymond Chandler, el escritor americano de historias de detectives, creador de personajes como Philip Marlowe; consiste en trabajar sin interrupción durante un número de horas, estipuladas previamente, en el proyecto de tu elección. Pueden ser 2, 3 , 4 horas o media hora, pero lo esencial es que ese tiempo  no se dedique más que a trabajar en ese proyecto, o bien… a no hacer nada. Este es el punto esencial y distintivo que expone Chandler:

[…] Yo espero a  que venga la inspiración… el escritor no tiene que escribir, y si no le apetece, no lo debería intentar.  Puede mirar por la ventana o hacer el pino o escribir en el suelo, pero no ha de hacer ninguna otra cosa: nada de leer, escribir cartas, hojear revistas o firmar cheques.

Es conveniente que sean siempre el mismo número de horas todos los días y a ser posible en el mismo periodo. Con esto es más fácil crear el hábito y convertirlo en una especie de ritual.

Es una técnica basada en una serie de principios  que favorecen un uso inteligente de la fuerza de la voluntad para lograr concentración e intensidad:

1. Urbanización del tiempo. Líneas de demarcación clara. Las horas del día que consideres más adecuadas. Es conveniente ser estratégico y escoger aquellas que dentro de las posibilidades te permitan disponer de la máxima energía mental y estar más libre de distracciones.

2. Urbanización del entorno. Cortas las distracciones, libros, revistas, navegación por internet, e-mail, móvil, twitter . Un lugar cómodo en el que no puedas hacer otra cosa que trabajar en el proyecto o dedicarte a la contemplación. Eso es esencial si quieres hacer un trabajo de calidad. Has de controlar el flujo de entrada de información.

3. Pre-compromiso. No decides cada día cuándo, dónde y en qué cantidad vas a trabajar en tu “obra maestra”. Es una decisión ya tomada y cuya implementación se convierte con el tiempo en automática. Ahorras fuerza de voluntad que puedes aplicar al trabajo en sí, no a su logística o preparación.

4. Uni-tarea. Una sola tarea cada vez. La multi-tarea es un mito. Estudios muestran que muy pocas personas pueden realmente hacer multi-tarea; lo que realmente hacemos es un cambio rápido entre tareas que puede generar la ilusión de estar haciendo varias cosas a la vez. Un trabajo intelectualmente complejo requiere concentración máxima.

5. Uni-proyecto. En el tiempo que has elegido sólo trabajas en este proyecto. Puedes tener proyectos paralelos, un trabajo de día paralelo, una afición paralela… pero has urbanizado tu tiempo para que en esa hora o par de horas elegidas sólo trabajes en el proyecto de tu elección.

6. Tiempo para la contemplación. No estás obligado a conseguir resultados; por ejemplo, a escribir 500 palabras al final del día –si eres un escritor— o alguna otra cuota si haces otro tipo de trabajo.

No hay que confundir agitación, frenesí o acción con eficiencia, y mucho menos con eficacia.  Permitiéndote no hacer nada conjuras el sentido de culpa o la frustración cuando tus proyectos no avanzan al ritmo que esperas. Te reconoces que cualquier trabajo que suponga la creación de algo nuevo tendrá puntos muertos  y momentos en que parezca no pasar nada, en que sientas  que no estás avanzando y has alcanzado una meseta.

Es justo en estos momentos cuando hay que persistir; las ideas han de sembrarse y con el tiempo germinar; es conveniente adoptar la actitud de un jardinero paciente que no se desespera cuando la semilla o el tallo no crece. Él se ocupa de procurar las condiciones de crecimiento de la planta.

La idea distintiva de esta técnica con respecto a otras técnicas de productividad personal es que te obligas a hacer lo que puedas (aceptando que quizá no hagas nada) en el tiempo fijado. Vedas otras opciones durante ese tiempo y de esa manera evitas la postergación.  Los procastinadores no suelen ser personas perezosas; de hecho, suelen ser gente que siempre está haciendo algo;  lo que ocurre es que hacen las cosas que no deberían estar haciendo para justificarse a sí mismos por su inacción.

 […] Escribe o no hagas nada. Es el mismo principio que el de poner orden en el colegio. Si haces que los alumnos se comporten, aprenderán algo sólo para evitar el aburrimiento. Encuentro que funciona. Dos reglas simples: a. no tienes que escribir b. no puedes hacer nada más aparte de escribir. El resto viene por sí mismo

Entorno profesional

En un entorno profesional, con un lugar de trabajo fijo y un horario fijo, se generan algunas de las condiciones de la técnica de las Cero Alternativas: tienes que estar durante 8 horas al día en un recinto en el que en principio no puedes hacer otra cosa que trabajar. El entorno sirve como disparadero de una serie de actividades y favorece la concentración. Empiezas a trabajar porque es la hora y porque es  lo que se espera de ti. Es la misma razón por la que muchos estudiantes prefieren estudiar en la biblioteca que en su casa.

La diferencia con el método de Chandler  es que tu jefe no vería con buenos ojos que estuvieras mirando por la ventana sin hacer nada o sentado en la mesa con los brazos cruzados.  Al menos tienes que simular que estás haciendo algo productivo… y esto es lo que muchas veces ocurre, que estás presente, pero quizá no  estés trabajando eficazmente. Además, cuando los objetivos vienen de fuera, impuestos por el jefe o la organización, nuestro grado de compromiso no es el mismo que si tenemos libertad para organizar el trabajo y fijar nuestros  objetivos.

 Un  trabajador autónomo —o  un trabajador del conocimiento que goce de mucha autonomía— tiene muchas más opciones  y por eso necesita una iniciativa y una disciplina especial que no necesita el trabajador típico por cuenta ajena. La técnica de las Cero Alternativas le puede ayudar: puede crear su propio entorno libre de distracciones donde sólo pueda hacer una cosa: trabajar en el proyecto que tenga entre manos o bien no hacer nada. El tiempo en que “no hace nada” también está permitido, porque es un tiempo de contemplación  y generación de ideas que además sirve para evitar la sensación de culpa o el postergar embarcándose en tareas poco eficaces. 

Aplicación

Aunque nuestro trabajo no sea tan definido  y solitario como el de un escritor, nos podemos beneficiar de la técnica de las Cero Alternativas para completar determinados proyectos profesionales o personales importantes. Por ejemplo, nos podemos reservar todos los días una hora y media, al comienzo del día o en medio del día, para hacer acto de presencia en alguna de nuestras metas y trabajar sin interrupciones, aislándonos de internet y otras distracciones, y sin permitirnos hacer otra cosa que trabajar intensamente o no hacer “nada”.

Artículos de la serie “pon un tomate en tu vida”(técnica pomodoro):

fire-love-300x205Técnica pomodoro 
Técnica pomodoro y minimalismo existencial
Apología de la técnica pomodoro
Técnica de las cero alternativas
La pausa es bella
La pausa es bella y el cliffhanger
Lo que podemos aprender de Hemingway
Técnica pomodoro y atención plena

16 pensamientos en “Técnica de las Cero Alternativas

  1. diego

    Este post ordena la idea que pretendo aplicar para el curso que comienza mañana.

    Había decidido asignar tiempos fijos en el horario semanal para mis diversas responsabilidades.

    Está técnica es lo que estaba buscando… A ver cómo me va…

    Gracias.

    Responder
    1. homominimus Autor de la entrada

      Estaría bien que nos contaras dentro de una semana o dos qué tal te funciona, y la manera concreta en que la has aplicado. Cualquier técnica tiene que ser testada y adaptada.
      Saludos.

      Responder
  2. http://www.minimoblog.com/

    Creo que esta técnica se puede aplicar muy bien a la práctica deportiva.
    Desde el 1 de septiembre voy de nuevo al gimnasio, todos los días a la misma hora. Tengo reservado un tiempo determinado al día para hacer ejercicio físico y sé que no lo puedo dedicar a otra cosa.
    Antes he pasado mucho tiempo haciendo deporte por mi cuenta. A veces entrenaba fuerte tres días seguidos y después me tiraba cinco días sin entrenar, era muy “disperso”.
    Las épocas de mi vida en que he estado en mejor forma física coinciden con las que he reservado de forma estricta un tiempo concreto a hacer deporte unos días concretos de la semana.

    Un saludo

    Responder
    1. homominimus Autor de la entrada

      Sí, creo que es lo mejor. Yo he experimentado lo mismo. Yo dedico sistemáticamente 3 días a la semana, lunes, miércoles y viernes, a correr 40′ por las tardes-noches. Llevo más de 150 semanas seguidas cumpliendo el hábito ininterrumpidamente. Ya es un hábito que tira de mí en vez de tener que tirar yo de él. La lucha contra uno mismo acaba.
      Una de las ventajas de “habitualizar” el comportamiento es que ahorras energía decisional y emocional que puedes dedicar a otros asuntos. Para ello es conveniente ser muy consciente del comportamiento deseado y planificar su implementación cuidadosamente, como si fuera un ritual. Pero un ritual lleno de sentido y contenido que se inserte armoniosamente en el esquema general de la propia vida.

      Responder
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