Segunda semana experimento desconexión digital

Hoy iniciamos la segunda semana del experimento de desconexión digital.

El registro de cualquier nuevo participante se puede hacer en la página de registro y compromiso público en este blog. Ahí tienes la forma de hacer de hacer el compromiso público y puedes inspirarte en los compromisos ya formulados. Como puedes ver, son todos muy diferentes y completamente personalizados (los define cada uno).

Por el momento, somos quince participantes. Los resultados en la primera semana son variables, a unos les ha ido mejor y a otros peor (mi caso, por ejemplo). De todos modos, el mero hecho de haberse atrevido a hacer un cambio importante en la vida ya es un éxito.

Es probable que muchos de los lectores de este blog no tengan problema alguno con las redes sociales y con el teléfono inteligente. La mayoría son gente concienciada y en comparación con el ciudadano medio estarán muy por encima en el uso saludable de dispositivos digitales.

Propuesta de experimento de concienciación digital

Sin embargo, siempre hay espacio para la mejora. Y en este blog estamos continuamente empujando nuestros límites.  Por eso, para los que no deseen participar en el experimento, tengo una propuesta de toma de conciencia: ¿tienes idea del tiempo que pasas actualmente en las distintas redes y aplicaciones de tu teléfono inteligente? Haz una estimación en horas y en número de interrupciones diarias para consultar tu teléfono. ¿Mucho? ¿Poco?

Lo mejor es siempre buscar una medida objetiva. Para ello propongo estas dos opciones:

1.Para el teléfono inteligente, Melisa, una de nuestras participantes en el experimento  y una de las personas más veteranas del blog, nos recomienda Quality Time:

[…] Por último, recomiendo descargar la app Quality time. Mide el tiempo diario que usamos cada aplicación y la cantidad de veces que desbloqueamos el teléfono. También permite bloquear el acceso de cierta aplicaciones durante el tiempo que decidamos. Funciona!

Esta aplicación mide el número de veces que accedes a cada red social y aplicación y te da estadísticas por hora, día y semana. Creo que podría ayudarte a tomar conciencia de tu uso y quizá desatar  alguna alarma.

En el mejor de los casos,  confirmarás tu uso moderado y saludable de redes y aplicaciones. En el peor de los casos (también bueno), te preguntarás si tiene sentido interrumpir tus actividades cien o doscientas veces al día  para consultar el teléfono.

2019-06-10 20_29_50-- QualityTime

2. Para controlar lo mismo que en la aplicación anterior pero en el computador, la aplicación gratuita de referencia es RescueTime

2019-06-10 20_40_10-RescueTime _ Time management software for staying productive and happy in the mo

Recomendación artículo de Marc Martí

Tengo que recomendar un excelente artículo de Marc con sus reflexiones sobre el experimento de desconexión y su intención de extenderlo a seis meses (!!!). Marc es tremendamente ambicioso además de ser minimalista y quiere reconfigurar completamente su relación con la tecnología digital.

Él, a diferencia de generaciones más viejas, ha vivido toda su vida inmerso en las redes y los teléfonos inteligentes y no sabe lo que era la vida antes de facebook, twitter y la conexión ubicua y constante.  Los más viejos conocemos la diferencia, sabemos lo que es el aburrimiento y sus frutos en creatividad y desarrollo de la personalidad.

Él no ha tenido esa experiencia, pero se la puede proporcionar. Aquí uno de sus jugosos comentarios:

[…] Sé que esto puede requerir algunos cambios importantes (no solo logísticos) en mi día a día, pero considero que es importante. Como Cal comenta, yo estoy en el grupo de los iGen, la primera generación que ha crecido con esto, con la distracción constante, con los móviles pegados en las manos y realmente no hemos calculado bien el beneficio-coste. Quizás porque no podíamos. Hasta ahora.

Cada uno de nosotros, debe evaluar su relación con todo. Si alguien ya esta bien y no le quiere dar más vueltas me parece estupendo. Pero yo le he dado vueltas, pero quiero darle algunas más ahora. Quizás otra oportunidad, pero esta vez con más razón.

Marc ha escrito un gran artículo que demuestra que ha adquirido un grado de conciencia y determinación no solo infrecuente (extraño, diría yo) para su edad sino para cualquier edad en la sociedad digital actual.

Otra perla:

Creo que está en lo correcto. Y sé que es lo mismo que (me) está pasando con las redes sociales. No hemos evaluado ni podemos ser conscientes del cambio brusco que esto ha supuesto y ni nadie casi, hasta ahora, nos había dado herramientas para que, desde el autoconocimiento cada persona hiciera sus propias decisiones, creyendo que todo se podía resumir en un “simplemente, esfuérzate para usar tu teléfono un poco menos”.

Y esta es la razón por la que voy a dedicar seis meses a este experimento. No al experimento en sí, pero si al encontrar mi propia respuesta o método general, hasta al punto que otra discusión sobre lo bueno o lo malo de las redes sociales me parezca irrelevante, porque ya sé mi propia respuesta.

Marc es conocido de este blog, pero os voy a enlazar a un podcast que hicimos ya hace algún tiempo sobre la búsqueda de la atención de láser en la era de la distracción.

Palabras finales

Por último, deseo a todos los participantes que perseveren en el empeño esta segunda semana del experimento y que aprovechen los comentarios de este artículo para comunicar sus impresiones y solicitar consejo y ofrecerlo durante la semana.

 

Serie Experimento desconexión digital:

 

Desconexión digital de trabajadores: las victimitas pidiendo ayuda a papá Estado

He tenido noticia recientemente de varias iniciativas de desconexión digital del trabajo en España y otros países europeos. Curiosamente, no en países asiáticos o en Estados Unidos, pero esa es otra historia.

La propuesta es que uno no debería estar sujeto a comunicaciones de trabajo fuera del tiempo oficial de trabajo, principalmente en fines de semana y noches, pero la iniciativa se extiende a cualquier momento en el que uno no esté presencialmente en la oficina. Quieren imponer por ley bajo sanciones y penas que un asalariado no pueda ser alcanzado digitalmente fuera del trabajo.

Me resulta curioso y sintomático de una sociedad de llorones, de perros de Paulov con indefensión aprendida y deseosos de amo,  que se tenga que recabar el auxilio de la ley y el Estado para hacer una cosa que cualquiera puede hacer por sí mismo: apagar el móvil o el computador.

Si no quieres recibir mensajes, apaga tus trastos digitales.  O al menos no los respondas. O comunica a tus compañeros y jefes que ellos pueden escribirte pero que no responderás en horas fuera de trabajo.

Se me dirá que el pobrecito trabajador no tiene opción y tendrá que hacer lo que le diga su jefe. Yo digo que sí tiene opción: irse del trabajo si su jefe o empresa no aceptan que no esté  localizable o no responda hasta el día siguiente de trabajo. Al menos, puede negociarlo. Si no lo hace es porque para él no tiene tanto valor el ocio sin interrupciones y no disponible para las demandas laborales.  Quiere ahorrarse la negociación y que sean otros los que impongan la ley a sus empleadores.

Lo mismo ocurre con la gente que dice no poder prescindir de su teléfono inteligente y su conexión wifi 24/7. Pueden hacerlo, es fácil desconectarse, terriblemente fácil: basta con no llevarse el teléfono cuando sales de casa o desactivar correo, redes sociales y demás. Los que no lo hacen es porque no valoran lo suficiente su tiempo sin estímulos digitales.

Vivimos en una sociedad de victimitas que no son capaces de tomar las riendas de sus vidas, que siempre esperan y exigen que sea el Estado y su coacción organizada los que le saquen sus castañas mentales del fuego digital.

De todos modos, aunque la iniciativa legal prosperara y consiguieran prohibir que un compañero o jefe se comunique con un trabajador, no creas que ese tiempo libre se va a dedicar a algo productivo vital o existencialmente, lo más probable es que lo dediquen  a subir más fotos de comidas y a ver más videos de gatos, mientras sus hijos inatendidos e inatentos yacen delante de una pantalla viendo dibujos de Pepa Pig.

Ejemplo de compromiso desconexión digital: Cristina

Las condiciones del experimento público de desconexion digital  las tienes en el anterior artículo.

Para participar en el experimento de desconexión digital debes registrarte en la página del experimento siguiendo el guión que ahí propongo.

 

El compromiso de Cristina

 

1. Cristina.

2. 4 semanas, del 3 de junio al 30 de junio.

3. Los elementos de mi vida digital que van a estar en tela de juicio estas 4 semanas son 2, Twitter y YouTube.

4. a) Twitter: con esta red quiero hacer un ayuno digital completo. No accederé a mi cuenta de Twitter hasta el 30 de junio.
b) YouTube: idealmente, no accederé a YouTube en los 30 días. Pero esto me parece más complicado que Twitter, ya que muchas veces uso YouTube para oír música (esto tiene fácil solución con muchas otras opciones) o charlas y entrevistas, especialmente por las mañanas a primera hora mientras me preparo para salir de casa. Así que este es el tiempo máximo que me permitiré, si no puedo evitarlo. Suele ser una media hora y el hecho de tener que salir de casa me sirve de límite seguro, un cortafuegos. Estará absolutamente prohibido por la noche que es cuando tengo riesgo de perder la noción del tiempo.

El tiempo que libere de estas plataformas lo dedicaré a estudiar e intentar estar más presente.

5. El motivo de las renuncias son:

a) Twitter: muchísimo ruido mediático. Creo que se aplaude más alto al que da el mejor “zasca”. Está muy lejos de ser una plataforma para intercambiar opiniones de manera respetuosa. Cada vez veo menos utilidad en ella y me planteo dejarla tras el experimento. Además, me doy cuenta de que muchas veces entro ahí sin un motivo definido, sino a vagar más tiempo del que inicialmente planeaba por el timeline para ver qué dice la gente.

b)YouTube: la descontrolada pérdida de tiempo que me supone. Esta plataforma de vídeos es la que tiene un mayor poder adictivo para mí. Suelo usarla para tomarme algún descanso del trabajo/estudios con algún vídeo breve. Pero el problema es que un vídeo acaba llevando a otro vídeo… Admito avergonzada que soy una presa fácil de los algoritmos y vídeos recomendados. Seguramente me dolería saber cuántas horas de mi vida he pasado en YouTube.

 


amish

 

Todos los artículos de la Serie Neoludismo