Por qué deberías dejar las redes sociales

Sigo mi cruzada contra las redes sociales y los teléfonos que son más inteligentes que vosotros. No pararé hasta que trece de los lectores de este blog me digan en los comentarios que han dejado las redes sociales gracias a Homo Mínimus.

Hoy traigo a un conferenciante invitado: Cal Newport, el autor de Deep Work. Esta es la  transcripción y mi traducción al español   de su conferencia TEDx  sobre las redes sociales.

P.D. Por favor, no olvidéis compartir este artículo en Twitter, Facebook, Linkedin o WhatsApp.

 

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Estamos exagerando los beneficios de las redes sociales y minusvalorando  las desventajas y sus costes

Probablemente no te estés dando cuenta de esto ahora, estás de hecho viendo algo raro. Porque soy un científico computacional, autor de libros y milenial, de pie en un escenario de TEDx, y, sin embargo, nunca he tenido una cuenta en las redes sociales.

El cómo ocurrió esto es hasta cierto punto producto del azar. Conocí las redes sociales cuando estaba en la universidad, en mi segundo año, en el tiempo en que Facebook llegó por primera vez a nuestro campus. En este tiempo, que fue justamente después de la explosión de la burbuja de internet, yo había tenido un negocio casero que había tenido que cerrar en la crisis, y entonces, de repente, este chico de Harvard llamado Mark saca un producto llamado Facebook y la gente se emociona con él. Así que yo, un poco por celos profesionales algo infantiles, me digo: «No voy a usar esta cosa. No voy a ayudar al negocio de ese chico sea lo que sea». Yo sigo con mi vida, no miro más, y veo como todos mis conocidos están enganchados a esa cosa. Y desde la claridad que tienes cuando tienes algo de objetividad, alguna perspectiva sobre ello, me doy cuenta de que parece un poco peligroso. Así que nunca abrí una cuenta. Desde entonces nunca he tenido una cuenta.

Así que estoy aquí por dos razones; quiero transmitir dos mensajes. El primer mensaje que quiero transmitir es que aunque nunca haya tenido una cuenta en redes sociales, estoy bien, no os tenéis que preocupar. Resulta que todavía tengo amigos, todavía sé que pasa en el mundo; como científico computacional sigo colaborando con gente de todo el mundo, todavía sigo expuesto accidentalmente a ideas interesantes y pocas veces me describiría como alguien al que le faltan opciones de entretenimiento. Así que estoy bien, pero iría más lejos y diría que no solo estoy bien sin redes sociales sino que de hecho estoy mejor sin ellas. Creo que soy más feliz, creo que encuentro más sostenibilidad en mi vida y creo que he sido más exitoso profesionalmente porque no usos las redes sociales.

Así que mi segundo objetivo aquí en el escenario es intentar convenceros de lo mismo. Veamos si puedo convenceros de que también estaríais mejor si dejarais las redes sociales. Así que siendo el tema de este TEDx el «Tiempo futuro», creo que esta sería mi visión del futuro, una en la que menos gente usa las redes sociales. Esta es una gran propuesta, creo que tengo que justificarla.

Así que creo que lo que voy a hacer es tomar las tres objeciones más importantes que oigo cuando sugiero a la gente que deje las redes sociales, y por cada una de estas objeciones intentaré quitar la exageración y ver si puedo poner más dosis de realidad.

Esta es la primera objeción más común que oigo. Esta no proviene de  un ermitaño, es realmente un desarrollador de páginas web modernillo de la calle octava; no estoy seguro, ¿modernillo o ermitaño? A veces es difícil de decir. La primera objeción es esta: «Cal, las redes sociales son una de las tecnologías fundamentales del siglo XXI. Rechazar las redes sociales sería un acto ludita extremo. Sería como cabalgar en el caballo hacia el trabajo o usar un teléfono con un disco con agujeros. No puedo tomar esa decisión en mi vida».

Mi reacción a esta objeción es que creo que es una tontería. Las redes sociales no  son una tecnología fundamental. Se aprovecha de algunas tecnologías fundamentales, pero es mejor comprenderlas como una fuente de entretenimiento, un producto de entretenimiento. El tecnólogo Jaron Lainer dice que estas compañías te ofrecen caprichos luminosos a cambio de minutos de tu atención y trozos de tus datos personales, que pueden ser empaquetados y vendidos. Así que no usar las redes sociales no debería ser una toma de posición social, solo es rechazar una forma de entretenimiento a favor de otras. No debería ser más controvertido que decir «No me gustan los periódicos, prefiero leer las noticias en las revistas» o « Prefiero ver series en la televisión por cable en lugar de ver series en las cadenas de televisión tradicionales». No es una toma de posición política o social decir que no usas este producto. Mi uso de la imagen de la  máquina tragaperras no es accidental porque si miras un poco más de cerca a estas tecnologías, no es para decir que son simplemente una forma de entretenimiento, sino que son hasta en cierta manera una fuente muy poco sabia de entretenimiento.

Sabemos que la mayoría de las empresas de redes sociales contratan a individuos llamados ingenieros de la atención que emplean los principios de, entre otros lugares,  los casinos de las Vegas para intentar hacer estos productos tan adictivos como sea posible. Este es el uso deseado de estos productos: que los uses de forma adictiva porque eso maximiza el beneficio que pueden sacar de tus datos y atención. Así que no es una tecnología fundamental, es solo una forma de entretenimiento, una entre otras muchas, y si miras un poco más de cerca es una forma poco sabia.

Aquí está la segunda objeción común que oigo cuando sugiero a la gente que deje las redes sociales. La objeción es esta: «Cal, no puedo dejar las redes sociales porque es vital para mi éxito en la economía del siglo XXI. Si no tengo una buena presencia en redes sociales y una marca la gente no sabrá quién soy, la gente no podrá encontrarme, no vendrán oportunidades y desapareceré de la economía».

Una vez más, mi reacción es pensar que también esta objeción es una tontería. Recientemente he publicado un libro que recoge distintas líneas de evidencia que explican que en una economía competitiva del siglo XXI, lo que el mercado valora es la habilidad de producir cosas que son raras y valiosas. Si produces algo que es raro y valioso, el mercado lo valorará. Lo que el mercado descarta en gran parte son las actividades que son fáciles de replicar y producen poco valor.

Bien, pues las redes sociales son el paradigma de una actividad fácil de replicar que no produce mucho valor; es algo que un niño de seis años con un teléfono inteligente puede hacer. Por definición, el mercado no va a dar mucho valor a esos comportamientos.

En cambio, va a recompensar el trabajo profundo y concentrado que se requiere para desarrollar habilidades reales y aplicar esas habilidades para producir cosas —como un artesano—  que son raras y valiosas. Por decirlo de otra forma: si puedes escribir un algoritmo elegante, si puedes escribir un informe legal que cambie un caso, si puedes escribir mil palabras de prosa que sean capaces de llevar al lector hasta el final; si puedes mirar a un mar de datos ambiguos y usar la inferencia estadística y extraer un conocimiento revelador que transforme la estrategia de un negocio, si puedes hacer este tipo de cosas que requieren un trabajo profundo, que produce resultados que son raros y valiosos, la gente te encontrará. Podrás escribir la cifra en el cheque y construir los fundamentos de una vida profesional exitosa y llena de sentido, sin importar el número seguidores que tengas en Instagram.

Esta es la tercera objeción que oigo cuando sugiero que dejen las redes sociales; de alguna manera, creo que podría ser una de las más importantes. Esta objeción dice «Cal, puedo estar de acuerdo, quizá tengas razón; no es una tecnología fundamental. Quizá usar las redes sociales no está en el núcleo de mi éxito profesional. Pero, ¿sabes?, son inofensivas, me lo paso bien , twitter es divertido, ni siquiera paso tanto tiempo en ello, soy un adoptante temprano, es una cosa interesante y podría perderme algo si no lo uso. ¿Qué hay de malo en ello?». De nuevo, miro hacia atrás y me digo: esta objeción es una tontería.

En este caso, lo que falla es lo que creo que es una realidad muy importante sobre la que necesitamos hablar más honestamente: que las redes sociales traen múltiples, bien documentados y significativos daños. Tenemos que afrontar de verdad estos daños a la hora de intentar tomar decisiones sobre si abrazar esta tecnología y dejar que entre en nuestras vidas.

Uno de los daños que sabemos que esta tecnología trae tiene que ver con el éxito profesional.

Acabo de argumentar que la habilidad para enfocarse intensamente para producir cosas que son raras y valiosas, perfeccionar las habilidades que el mercado valora, es lo que importa en nuestra economía. Pero justo antes de eso argumenté que las herramientas de las redes sociales están diseñadas para ser adictivas. El uso deseado para el que fueron diseñadas es para fragmentar tu atención tanto como sea posible en tus horas despierto; así están diseñadas estas herramientas.

Tenemos una cantidad creciente de estudios que nos dicen que si pasas grandes partes del día en un estado de atención fragmentada —grandes partes del día, rompiendo tu atención, para echar un vistazo, para revisar tus mensajes «Déjame que vea que hay en Instagram»—, que esto puede reducir permanentemente tu capacidad para concentrarte. En otras palabras, podrías reducir permanentemente tu capacidad para hacer exactamente el tipo de esfuerzo profundo que es más y más necesario en una economía cada vez más competitiva. Así que las redes sociales no son inofensivas, pueden de hecho tener un impacto negativo significativo en tu habilidad para prosperar en la economía.

Me preocupa especialmente cuando miro a las generaciones más jóvenes, que son las más saturadas con esta tecnología. Si pierdes tu habilidad para mantener la concentración, vas a ser cada vez menos relevante para esta economía. También hay daños psicológicos que están bien documentados que traen las redes sociales y que necesitamos considerar. Sabemos de la literatura científica que cuanto más usas las redes sociales más solo o aislado te vas a sentir. Sabemos que la exposición constante a las presentaciones  cuidadosamente embellecidas de tus amigos y sus vidas te puede hacer sentir mal contigo y aumentar la tasa de depresión.

Y una cosa que creo que vamos a escuchar más en el futuro próximo es que hay un desajuste fundamental entre la manera en que nuestros cerebros están construidos y este comportamiento de exponerte a estímulos con recompensas intermitentes a lo largo de todas tus horas despierto. Una cosa es gastar un par de horas en una máquina tragaperras en Las Vegas, y otra llevarte  la máquina contigo y pasarte todo el día tirando de la palanca  desde que te despiertas hasta que te vas a la cama: no estamos hechos para esto. Esto produce un cortocircuito en el cerebro y estamos empezando a ver que tiene consecuencias cognitivas reales, una de las cuales es ese telón de fondo continuo de ansiedad.

El canario en la mina de carbón respecto a estos asuntos está en los campus universitarios. Si hablas con expertos en salud mental en los campus universitarios, te dicen que en paralelo con el uso ubicuo de los teléfonos inteligentes y las redes sociales entre los estudiantes ha venido una explosión de trastornos relacionados con la ansiedad en esos campus. Ese es el canario en la mina de carbón. Este tipo de comportamiento supone un desajuste para el cableado de nuestro cerebro y te puede hacer sentir miserable.

Así que hay un coste real en el uso de las redes sociales; lo que significa que cuando estás intentando decidir «¿Debo usar esto o no?», decir que es algo inocuo  no es suficiente. De hecho, tienes que identificar un beneficio positivo claro y significativo que pueda compensar esos daños potenciales no completamente triviales.

La gente a menudo pregunta «De acuerdo, pero ¿qué es la vida sin las redes sociales?». Puede dar un poco de miedo pensar sobre eso. Según dice la gente que fue a través de este proceso de desconexión, puede haber semanas difíciles. Es realmente como un proceso de desintoxicación. Las dos primeras semanas pueden ser incómodas: te sientes un poco ansioso, te sientes como si hubieras perdido una extremidad. Pero después de eso, las cosas se estabilizan y de hecho la vida después de las redes sociales puede ser bastante positiva.

Hay dos cosas de las que os puedo informar desde el mundo del no uso de redes sociales. La primera: puede ser bastante productivo. Soy un profesor en un instituto de investigación, he escrito cinco libros, raramente trabajo más allá de las cinco de la tarde en días de diario. Parte de las razones por las que puedo lograr esto es porque resulta que si tratas tu atención con respeto (no la fragmentas, la dejas intacta, preservas tu concentración) cuando se trata de cosas de trabajo puedes hacer una cosa detrás de la otra y hacerla con intensidad, y la intensidad se puede cambiar por tiempo. Es sorprendente lo mucho que se puede hacer en un día de ocho horas si eres capaz de dar a cada cosa concentración intensa.

Otra cosa de la que puedo informarlos de la vida sin redes sociales es que fuera del trabajo las cosas pueden ser bastante apacibles. A menudo bromeo sobre que estaría muy cómodo siendo un granjero de los años treinta, porque en mi tiempo de ocio yo leo el periódico al atardecer; escucho béisbol en la radio; me siento en una silla de cuero y leo libros por la noche después que mis niños se hayan ido a la cama. Suena pasado de moda pero algo sabía la gente de tiempos pasados. Es realmente reparador, un modo apacible de pasar la vida fuera del trabajo. No tienes el estímulo constante  del zumbido de fondo ni la ansiedad que conlleva ello.

Así que la vida sin redes sociales no está tan mal. Si atas todos estos cabos, ves mi argumento completo, que no todos, pero ciertamente mucha gente ahora mismo, mucha gente no debería estar usando las redes sociales.

Para resumir, podemos primero descartar las preocupaciones de que las redes sociales son una tecnología fundamental que tienes que usar. Tonterías: es una máquina tragaperras en tu teléfono. Podemos descartar la idea de que no puedes tener un trabajo sin ellas. Tonterías: cualquier cosa que un niño de seis años puede hacer no es lo que el mercado va a recompensar. Y luego he enfatizado que hay daños reales con todo ello. Así que no es inocuo. Tienes que tener un beneficio real de peso antes de que puedas decir que este cambio merece la pena. Finalmente, he mostrado la vida sin redes sociales: hay verdaderas ventajas asociadas con ella. Así que espero que cuando muchos de vosotros hagáis el mismo cálculo al menos consideréis la perspectiva desde la que hablo: mucha gente estaría mucho mejor si no usara  esta tecnología. Algunos de vosotros no estaréis de acuerdo. Doy la bienvenida a los comentarios en contra. Solo os pido que hagáis vuestros comentarios en twitter.

 


amish

 

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10 comentarios sobre “Por qué deberías dejar las redes sociales

  1. Hey! Cómo estamos? Aquí Jaír, de EfectiVida.
    Una vez más, he disfrutado mucho leyendo el artículo.

    Creo que básicamente, la conferencia de este muchacho que no tengo el gusto de conocer se podría resumir en: “Sabes que las redes sociales son malas, pero inventas excusas para seguir usándolas”.

    Me hizo recordar a un comercial de la empresa donde trabajo. Un hombre afable, tranquilo, un caballero de los de antes. Huye de redes sociales y de la informática, aunque se resigna a hacer lo que le piden las exigencias de su puesto. Una vez me contó que conoció a un hombre de negocios muy importante. Le pidió su número de tlf. y éste le dijo que no tenía, que cualquier cosa, hablara con su secretaria. Mi compañero le alargó la mano, y le dijo: “Me rindo a sus pies, de mayor quiero ser como usted” (o algo así).

    En otras palabras, por mucha utilidad que tengan, y aún aprendiendo a usarlas bien, todos preferiríamos una vida más natural… todos sabemos que las redes son malas, como la comida procesada, la multitarea y mil cosas más. Pero seguimos dándonos golpes en la cabeza contra el muro.

    La pregunta que me gustaría plantear es: ¿cómo desconectamos?
    En mi caso, uso Twitter para ganar visibilidad en mi blog, Whatsapp (que es otra red social) y LinkedIn por “exigencias del trabajo”. Nada más. Ya expuse mi opinión sobre las redes en otro comentario anterior, pero por si interesa: https://efectivida.es/blog/redes-sociales-tiburones-y-pececitos/

    Lo de LinkedIn lo tengo fácil, porque la empresa pidió hacernos cuenta, y lo más gracioso es que, a fecha de hoy no ha publicado nada. De hecho, ya tengo más seguidores que la propia empresa. Le voy a dar margen, pero creo que está condendada. Además, no me aporta casi nada.
    Lo de Twitter, de momento, va a ser que no, porque me lleva mucho tráfico. Estoy trabajando el SEO, pero me llevará tiempo.
    (https://efectivida.es/blog/como-conseguir-seguidores-en-twitter/)
    Y lo de Whatsapp, más complicado, porque me está siendo muy útil.
    (https://efectivida.es/blog/como-usar-whatsapp-de-forma-efectiva/)

    No voy a poner excusas. De momento, no quiero quitar las pocas redes que uso. Pero, no se si te servirá, me comprometo a dejar de usarlas desde el momento en que no me traigan más utilidad que perjuicio.

    Un saludito desde Canarias!

  2. Muchas gracias por las reflexiones que compartes.
    Es complicado descartarlas totalmente si el entorno te induce de alguna manera a ello. No obstante si es importante, visto lo visto, reducirlo lo más posible a su minisma expresión.
    De nuevo gracias por todo.

  3. Realmente no sé si eres la causa de que haya dejado redes sociales, smartphone y las televisiones terrestres. Lo que es seguro es que has sido una influencia importante.

  4. “Por qué deberías dejar las redes sociales”
    “P.D. Por favor, no olvidéis compartir este artículo en Twitter, Facebook, Linkedin o WhatsApp.”

    Es muy gracioso!

  5. Las RRSS son el diablo. Nos acabaremos matando (algunos ya están empezando: https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20180315/441503755905/onu-acusa-facebook-difusion-mensajes-odio-violencia-rohingya.html)

    Como buena introvertida, me saturo antes con el intercambio sensorial que un extrovertido. Para mí el tema banderil de hace poco más de un año fue la gota que colmó el vaso. Bueno, en realidad actuó de trigger y me tuvo fuera de combate durante un tiempo.

    Opino que el cerebro humano no está preparado para interactuar con tantas personas a la vez y mucho menos para soportar la cantidad de noticias y mierda que se suelta en las RRSS. Eso mata el alma del más optimista. Y lo pero es que en realidad no haces nada, lo cual es horrible para el cuerpo. Te indignas, enfadas, etc. pero no hay movimiento. El cuerpo no sabe qué hacer con eso.

    La tecnología es fantástica y ha hecho nuestra vida mucho más fácil en muchos sentidos. Pero creo que va tocando que la humanidad haga los deberes y use la corteza prefrontral para las relaciones humanas. Sino moriremos de éxito.

  6. Estoy embarazada y sigo a algunas instagramers emprendedoras que tienen hijos. Me sorprendió el otro día una que dijo que había reducido su tiempo en redes sociales por su hija pequeña y su familia a la que quería dedicar más tiempo. Me parece curioso que un hecho como la maternidad nos haga pensar en reducir nuestra dieta digital. Quizá también es una oportunidad para abandonarlas. Yo también me lo planteo (el reducir el tiempo) porque tampoco quiero ser la típica madre que lo empuja a las pantallas o le pone el móvil para comer… pero no sé cómo hacerlo cuando yo trabajo online.. en fin, necesito un plan detox de redes.

  7. Hola
    Abrí mi cuenta de facebook en 2010 ante la insistencia de una persona cercana, al principio no lo usaba apenas y llegué incluso a tener mi cuenta desactivada durante tal vez un año o así. Después vino la hecatombe. En la universidad lo usaba a diario. Llegué a perder clases por irme a la sala de informática a jugar a esos juegos tan adictivos. Me avergüenzo de ello y es algo que no he reconocido con nadie de mi entorno.
    Hace ya bastante tiempo que vengo notando que estar en facebook aumenta mi depresión, parace que todos tengan una vida estupenda y que la mierda sea una mierda. A ver, estoy pasando un momento de mierda, estoy sin trabajo, hace un año que dejé una relación con la persona que pensaba que era el amor de mi vida, etc, etc, y sinceramente sentía (y probablemente sea cierto) que en facebook todo el mundo pasaba de mí. Así que, hace unas dos semanas, unos días antes de mi cumpleaños y sabiendo que recibiría unas 10-15 felicitaciones, casi todas de personas que solo saben que es mi cumpleaños porque se lo recuerda facebook y que hace mucho (o nunca) se han dignado a decirme de ir a tomar un café…. decidí borrar mi cuenta. No he mirado atrás. Era de las que se pasaba el día actualizando y actualizando, como una compulsión, y me hacía daño y me hacía sentir mal pero era como un/a drogadicto/a.

    Twitter lo usé bastante durante el año 2012 o así, luego me cansé. Me parecía limitante, aburrido, sensacionalista y la gente es muy pesada.

    Instagram tengo una cuenta pero no entro nunca. Sólo me la abrí para seguir a un par de amigos míos que tienen negocios.

    Así que, lo siento homo minumus, no he dejado las redes sociales por ti. Has llegado tarde jajajaja.

    Opino que es como todo. Si eres capaz de usar las RRSS con cabeza, tal vez no tienes por qué irte. Pero creo que la mayoría de personas tendemos a engancharnos a las cosas, y las RRSS están diseñadas basándose mucho en la psicología y saben demasiado bien cómo funcionamos ahí arriba.

    Dejar facebook para mí está siendo una desintoxicación. Me ha forzado a mirar dentro y también a mi alrededor, a darme cuenta de quienes son mis amigos de verdad y quienes no, a romper la barrera entre lo digital, lo imaginario y lo real, y también a retomar el camino de vuelta a mí misma. Paradójicamente, o no, me siento mucho más conectada con todo ahora.

    1. Esther, gracias por tu comentario. Gracias por tu sinceridad; es muy revelador lo que dices.
      Hay estudios que corroboran tu experiencia personal de sentirte más deprimida cuanto más entras a Facebook.
      Tengo una pregunta: ¿alguna de esas personas “amigas” de Facebook se ha puesto en contacto contigo para saber por qué has dejado Facebook?
      También tengo una petición: querría pedirte permiso para incluir tu comentario en un artículo de este blog, en todo o en parte. solo si te parece bien . Siéntete libre de decir que no, lo entendería.
      Un saludo y suerte en la vida real.

Comenta: los comentarios que no me matan te fortalecen.

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