Quinta semana del curso de perseverancia: Regla de los dos minutos

Una vez tomada una resolución voy directamente hacia mi objetivo, derribando cuanto me cierra el paso.

~Cardenal Richelieu

La regla de los dos minutos fue enunciada por el gurú de la productividad David Allen: cuando surge una acción en la mente, hay que hacerla inmediatamente, si va a llevar menos de dos minutos.

Resolute

Esta es una versión más inmediata, concreta y operativa del tradicional dicho: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Según David Allen, puede suponer un tremendo aumento de la productividad personal.

Los dos minutos son orientativos. Cualquier regla ha de ser concreta, pero también ha de ser configurable en sus parámetros para adecuarla a las distintas circunstancias. Puede haber contextos en que una interrupción de dos minutos repetida muchas veces sea un Trabajus Interruptus intolerable o puede ocurrir que en vez de esos dos  minutos nos podamos permitir realizar esas acciones si no pasan de cinco o de diez.

Una regla siempre tiene una estructura SI <CONDICIONES> ENTONCES <ACCIONES>.

Es importante que las condiciones queden claramente explicitadas para mover a la acción. La concreción aumenta el compromiso con la regla y la probabilidad de recordarla. Cuanto más concreción, más automatismo y menos fricción emocional.

Esta regla de los dos minutos es un buen ejemplo de “intención de implementación”: no solo defines una intención de meta (“ser más resolutivo”), además determinas las condiciones concretas de ejecución para así hacer más probable la acción y el logro de la meta. En el curso de atención plena, usamos intenciones de implementación cuando determinamos disparadores o desencadenantes de la acción deseada.

Con este ejercicio pretendo que desarrolles una actitud más resolutiva, que demores menos las acciones ligeramente incómodas.

 Como bien señala Raúl Hernández, la regla de los dos minutos no es la que yo he enunciado en una versión muy particular mía. Valga su corrección:

El planteamiento de Allen no es exactamente como dices… no es “cuando surja una acción en la mente”. Allen lo que dice es que cuando surja un pensamiento debemos capturarlo inmediatamente y seguir con lo que estuviéramos haciendo. Es después, durante la fase de proceso (cuando repasamos nuestros “inbox” y decidimos qué hacer con cada una de las cosas que hemos volcado allí) cuando aplica la regla de los 2 minutos en el sentido que dice Iván: si vamos a tardar más en clasificarlas que en hacerlas, mejor hacerlas YA.

20 pensamientos en “Quinta semana del curso de perseverancia: Regla de los dos minutos

  1. Ivan Entusiasmado

    A mí me gusta esta idea mucho Homominimus. Sin embargo creo que los 2 minutos que dice Allen es un tiempo excesivo. La idea de Allen es no tener clasificar las tareas que se pueden hacer directamente. Sin embargo 2 minutos es un tiempo que ya rompe la concentración en la clasificación. Yo prefiero hacer de inmediato lo que lleve 20 o 30 segundos y lo que lleve más hacerlo cuando toque.
    Un saludo.

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    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      Toda regla seguida ciegamente te vuelve ciego. Lo mejor es adaptarla a tus circunstancias personales. Para mí dos minutos está bien. Para otros será más tiempo o o más tiempo.
      Si estoy en medio de un pomodoro, no empleo la regla, lo más que hago es apuntar la acción para hacerla después.

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  2. Raúl Hernández González

    El planteamiento de Allen no es exactamente como dices… no es “cuando surja una acción en la mente”. Allen lo que dice es que cuando surja un pensamiento debemos capturarlo inmediatamente y seguir con lo que estuviéramos haciendo. Es después, durante la fase de proceso (cuando repasamos nuestros “inbox” y decidimos qué hacer con cada una de las cosas que hemos volcado allí) cuando aplica la regla de los 2 minutos en el sentido que dice Iván: si vamos a tardar más en clasificarlas que en hacerlas, mejor hacerlas YA.

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    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      Entonces es una regla que he adaptado. Yo cuando estoy en un pomodoro hago lo que dices que dice Allen. Pero cuando estoy fuera de los pomodoros (tiempo no focalizado) no pierdo el tiempo apuntando acciones que me van a llevar menos de dos minutos. Es más fácil hacerlo. Ya no sé si esto lo he leído en Allen o es una conclusión personal.

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  3. Herman

    La perseverancia tiene muchas caras, pero en definitiva se trata de hacer lo que hay que hacer y hacerlo cuanto antes.

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  4. Herman

    Yo tenía muy claro que la clave de la voluntad era la motivación, y ahora también que una de las mejores motivaciones es la recompensa. Pero he leído una cosa que me ha puesto a cavilar.
    Un tal James Clear dice en un artículo, que hay que soñar en grande y empezar en pequeño. Dice que los sueños que tenemos son muy distintos a las acciones que nos llevarán a ellos. Dice que enfocarse en la motivación es un error.
    Recuerda una cita de BJ Fogg, un profesor en Stanford, que resume bien esta idea: Si plantas la semilla correcta, en el lugar correcto, crecerá sin mayor persuasión. Dice que no hay que cambiar de vida, solo tenemos que cambiar nuestro estilo de vida. Como ejemplo dice que perder 20 kilos es cambiar de vida, pero beber ocho vasos de agua al día es un nuevo estilo de vida.

    Dice que las metas de vida son buenas porque brindan dirección, pero también pueden engañarte y hacerte tomar más de lo que puedes lidiar. Los hábitos diarios (pequeñas rutinas repetibles) es la forma en la que puedes convertir grandes sueños en realidad.

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    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      Totalmente de acuerdo. He leído a James Clear y creo que su propuesta de centrarnos en un sistema en vez de formular objetivos es mucho más potente. Hace años Babauta nos sorprendió con su decisión de mantener 0 objetivos: atacaba el pilar o axioma fundamental de los sistemas de productividad. Creo que James y Babauta han dado una idea muy importante.
      Gracias por la aportación Herman.
      (Aplicando regla de los dos minutos… 5 días después ((mejor tarde que nunca)) )

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  5. tomelin5

    Este desafío semanal me ha señalado la importancia de la atención plena como nunca antes: Ante cada interrupción pienso ‘¿Me va a llevar menos de 2 minutos?’ . Inmediatamente vuelvo a lo que estoy haciendo, con plena conciencia renovada.
    Voy a intentar anotar las interrupciones, para hacerlas luego de la tarea que planifiqué.
    Las interrupciones han sido hackeadas de un modo muy productivo…
    Respecto a las tareas ‘incómodas’, sé que todavía las estoy esquivando.
    Saludos!

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  6. Cristina

    A mi lo que me pasa es que termino con una lista de tareas de 2 min enorme y al final del día no he tenido tiempo de hacerlas todas, sólo algunas, y al día siguiente heredo la lista anterior… Para los 2 minutos se queda corto, soy más de 5 minutos.

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  7. antares

    La práctica de esta semana me está resultando más difícil de lo que pensé en un primer momento. La regla de los dos minutos la conozco de hace años y en ocasiones me ha funcionado muy bien, pero en estos momentos, no sé si por descontrol, desorganización o desconocimiento personal me resulta complicado calcular el tiempo que me llevará hacer una tarea. Algo que se puede realizar en 30 segundos se alarga más de 10 minutos. Mi cabeza es un verdadero caldero de ebullición y los pensamientos más inoportunos se pasean por ella con asombrosa inmunidad.
    Supongo que debería utilizar lo que aprendí en el curso de atención plena para concentrarme en el presente…pero ¡qué complicado acordarse de todo!

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  8. Tremendosky

    Desde hace unos meses hago una cosa muy simple, pero que me funciona. Cuando estoy trabajando en una tarea concreta, cada vez que me viene una idea a la cabeza —desde algo que tengo que comprar a consultar la cuenta del banco—, la anoto en un papel que he pegado con celo en la mesa (el bolígrafo está encima para no tener ni que buscarlo). Por un lado, eso me permite saber que esa idea no se pierde; por otro, en algún tiempo muerto, evalúo qué hago con lo que he ido anotando: ¿lo hago o lo clasifico de algún modo?

    Antes no me planteaba un umbral de tiempo más allá de si era una tarea rápida o lenta de ejecutar. Con la regla de Allen, al menos, dispongo de una medida para ese tiempo: 2 minutos.

    Me gusta esto de entrenarme para ser resolutivo; he sido un especialista en demorarme en tareas que podrían ser ejecutadas de manera más rápida (o en un mejor orden), y quiero romper con eso.

    PD. He intentado usar notas, worpads y demás para tomar nota de las ideas que se me ocurren mientras trabajo… Pero, por alguna razón, no me ha resultado igual de efectivo.

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  9. Herman

    Perseverancia: quinta semana. Hacer lo que hay que hacer y si se tarda poco hacerlo ya.

    La lista de asuntos y tareas pendientes es tan larga que me abruma, me desalienta y me paraliza. Empleo más tiempo en planificar la acción que en actuar. Pero el ejercicio de esta semana es bueno. En muchas ocasiones me ha movido a la acción.
    Tanto tiempo pendiente de estas cosas, me está volviendo más consciente, más paciente, más activo, más voluntarioso. Cambiar la vida es tan dificil, que es mejor pensar solo en crear pequeños hábitos positivos. Un estilo de vida positivo.

    Tan fácil que no necesite motivación para empezar.
    Y tan interesante que la recompensa me motive a perseverar.
    (Inspirado en escritos de Homo Mínimus y otros autores).

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  14. JORGE RICARDO VEGA GARCIA

    A dar inicio a una semana mas del curso con acciones concretas y a reforzar lo aprendido en semanas anteriores

    Buen camino

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  15. Carlos ZM

    Yo tuve algunos desatinos con esta regla, pues pasaba como bien dices del trabajus interruptus. Berto Pena de Thinkwasabi.com dio una buena idea al estar concentrado en una tarea y so surge una acción de 2 minutos, la pongo en un lado, termino lo que estoy haciendo e inmediatamente voy a la tarea de 2 minutos. No dejo que esas pequeñas tareas entren en mi sistema gtd. No se si sea algo bueno, pero me ha resultado

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