–Juan Bonilla, escritor español. El arte del yo-yo.
Como sabes, este es un blog sobre trucos minimalistas; esto es, pequeñas acciones, sencillas en su implementación y su concepto, pero que pueden tener un impacto desproporcionado en relación a su tamaño o complejidad aparente: esto es lo que buscamos siempre que aplicamos la ley de los pocos vitales y los muchos triviales.
Situación. Muchos de nosotros encontramos dificultad en establecer buenos hábitos. Las intenciones de cultivarlos y establecerlos en nuevas vidas acaban, desgraciadamente, rebosando por los bordes del día. No bastan buenas intenciones, con las que ya sabemos que se pavimenta el camino hacia el infierno; necesitamos intenciones de ejecución (cuando X, entonces Y).
Esta semana he descubierto, o quizá re-descubierto, una acción que me permite instaurar dos hábitos de un tiro: le lectura diaria y los paseos diarios.
¿Qué necesitas? Dos piernas. Un dispositivo de lectura electrónico tipo Kindle con luz incorporada. Quizá funcionaría con un teléfono inteligente, pero no lo he testado. En todo caso, no será tan cómodo como con un libro electrónico. Un libro físico también serviría si hay luz ambiental y si es de un tamaño que se pueda manejar cómodamente.
¿Cómo se ejecuta? Al final del día, o quizá durante del día, si tienes algún tiempo libre, puedes salir a una calle peatonal rectilínea y con pocos viandantes. Entonces, enciendes tu libro electrónico y te pones a leer. Puedes leer mientras caminas, sin peligro de coches o colisión con otros viandantes (si es de noche es más probable que haya poca gente).
He experimentado unos cuantos días con este nuevo sistema, quizá se convierta en un ritual en el futuro, y los resultados son prometedores.
Después de cenar, salgo a caminar durante una media hora y voy leyendo durante el camino en mi dispositivo de lectura. Me resulta extremadamente agradable y fácil. Con esta media hora diaria, puedo acabar un libro no muy denso de unas doscientas páginas cada diez días mientras forjo mi apolíneo físico.
Esta entrada me cae cómo un balde de agua fria y apoya totalmente mi pensamiento actualmente, muchas cosas en la cabeza y mucha inacción … Una de las cosas que haré sin duda es quitar de mi vida YouTube, en los últimos 4 meses he pasado 5 horas de mi vida ahí, viendo reels, videos largos, cortos, de juegos, de música, de arte, de ciencia, miles y miles de cosas que por si solos son interesantes, pero juntos, uno tras otro, son una pavada, una mierda, una bazofia.
Esta es mi acción, esto es lo que haré, adiós YouTube, por voluntad propia!!!.
Este mes de Elul 1, estoy dedicando una hora diaria al retiro contemplativo y reflexión moral para dedicarme a revisar mi comportamiento, mi vida, mis errores, con el fin de subsanarlos y alumbrar nuevas y mejores resoluciones y compromisos de mejora antes del nuevo año
A diferencia de otros años, que dediqué escasos días a revisar mis asuntos y a formular las tradicionales resoluciones del nuevo año, este me he concedido un periodo de cuarenta días para hacer la reflexión más pausada y dar más tiempo a que se desplieguen las implicaciones y quizá revelaciones de mi actividad contemplativa.
Mi tendencia habitual es primero reflexionar, darme cuenta de los errores, y, después de formular compromisos de cambio, esperar al nuevo año para dar el pistoletazo de salida y comenzar de cero.
Solemos creer que, para conseguir grandes cambios y significativas reformas morales, se requieren grandes ocasiones, oportunidades magníficas, espectaculares acciones que refuljan en el telón de fondo de la existencia. Pero el cambio no suele funcionar así, de manera espectacular o sorprendente, voluntariosa o corajuda. Es más probable que el cambio se produzca por evolución a lo largo del tiempo2 –haciendo pequeños ajustes y consolidando las pequeñas mejoras día a día– que a través de iluminaciones extáticas y bruscos golpes de timón..
Hay otra posibilidad más inteligente que diferir la acción al primer día del nuevo año : empezar ya con cualquier acción en la buena dirección.
Justo en el momento en que detectas un área de la vida o rasgo del carácter que necesita corrección y mejora, empiezas a buscar activamente oportunidades –por pequeñas o insignificantes que parezcan– para mejorar, aunque sea mínimamente, el área o rasgo del carácter en cuestión; tras haber encontrado esa acción mínima –no suele llevar mucho tiempo—la ejecutas sin dilación derribando cuanto te cierra el paso (principalmente, la inercia vital, la segunda fuerza más poderosa del Universo Psicológico).
Si yo no me ocupo de mí, ¿quién lo hará? Y si sólo me ocupo de mí, ¿qué soy? Y si no es ahora, ¿cuándo?
Hillel, Pirket Avot 1:14
Si imaginas la determinación de cambio como una esfera rodante, y la conciencia y el deseo de algo mejor como las fuerzas que llevan la bola hasta el borde del plano inclinado, entonces la Acción Consecuente Siguiente (A.C.S) es el empujón que permite que la bola empiece a desplazarse por la pendiente y adquiera momento.
Necesito una nueva palabra para este concepto: reflacción: la actividad de reflexión que conlleva, casi inmediatamente, una A.C.S, acción consecuente siguiente.
Esa primera A.C.S es como la excepción a la regla de mi mal comportamiento; y aunque la excepción no invalida la regla de mi corrupto carácter, sí que contribuye a crear la anti-regla de un mejor comportamiento, el comportamiento espejo que terminará desaprobando la vieja regla y consolidando la nueva.
No creo que un acto aislado de compasión o bonhomía desconfirme la regla de que soy una persona manifiestamente mejorable, pero ese acto aislado es un primer paso en la dirección correcta y permite vislumbrar, aunque sea de muy lejos, un carácter reformado.
A lo largo de estos últimos diez días, he detectado muchas áreas de mejora; además suele ocurrir que la A.C.S es muy evidente, y es fácil encontrarla; así que, en vez de esperar al inicio del año, he decidido empezar inmediatamente a ejecutarla.
Por ejemplo, resulta que no siempre mantengo contactos frecuentes con mis mejores amigos, resulta que pueden pasar meses sin saber de ellos o hacer algún esfuerzo de conexión. Ya sé que en teoría los mejores amigos retoman su amistad como si el tiempo no hubiera pasado, pero también creo que esto tiene parte de excusa cuando no has tenido la voluntad de hacer algún pequeño esfuerzo para mantener la llama comunicativa encendida.
A este amigo llevo sin verlo casi dos años. Aunque de cuando en cuando hablamos por teléfono, es inaceptable no haber tenido un encuentro en persona en tanto tiempo. Por eso, en cuanto tomé conciencia de esta aberración, me fui al calendario y establecí la tarea(-ritual-hábito-directriz) de tener una conversación profunda, larga y distendida, cada dos meses. Calendaricé inmediatamente esta acción para hacer más probable su cumplimiento; no solo eso, sino que además tomé el teléfono y llamé a mi amigo para concertar un encuentro en los próximos días.
La A.C.S es la esperanza en el fondo de la caja de Pandora3 de nuestros pecados: después de habernos aventurado en las profundidades de nuestro peor pasado y dejado salir a la luz del día nuestras fallas morales, lo siguiente es hacer lo mínimo evidente para cambiar de rumbo y dar el primer paso de un nuevo camino con un nuevo destino.
El 27 de enero de 1945, Auschwitz-Birkenau, el mayor de los campos de concentración nazis, fue finalmente liberado. Sesenta años después, el 1 de noviembre de 2005, el 27 de enero fue elegido Día Internacional de conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto por la Asamblea General de las Naciones Unidas. El objetivo era preservar la memoria del Holocausto, renovar la determinación de prevenir futuros actos de genocidio e instar a cada persona a honrar la memoria de los seis millones de víctimas judías del Holocausto.
Siguiendo el espíritu de apasionada experimentación con el que queremos impregnar este blog y dando un paso más en el proyecto El perdido arte de la conversación, he decidido implantar una nueva política de comentarios.
Mi intención es fomentar la participación, lograr que cada vez más este blog se parezca a una conversación. Ciertamente, una conversación en la que yo llevo la voz cantante, pero una conversación al fin y al cabo.
Me gustaría que los temas de los que escribo y que elijan los artistas invitados sean el resultado orgánico de una charla espontánea, natural, que fluye como un torrente zigzagueando por la ladera de una montaña: uno dice una cosa, en el otro resuena tal cosa, entonces dice algo que a su vez influye en el primero que dijo la cosa, lo que lleva a una variante del tema inicial, entonces otro se siente interesado por la variante y hace otro comentario que a su vez desata un pensamiento en otro y así sucesivamente.
Quiero que te sientas lo suficientemente a gusto como para decir lo que se te pase por la cabeza. Ya sabes que no censuro comentarios ni antes de publicarlos ni cuando están ya publicados, tampoco tienes que hacerlo tú. Yo maldigo a los blogueros que aprueban y reprueban comentarios, así que espero no tener que maldecirme.
No leo los comentarios y luego los autorizo. Tú escribes y yo leo lo que escribes, y ahí se queda, me guste o no (si escribes comentarios homófonos o racistas, por poner un caso, me aguanto: uno es dueño de sus palabras y sus silencios, y también el único responsable) .
Sabes que ni siquiera tienes que escribir tu nombre verdadero o correo electrónico, puedes ser completamente anónimo si así lo deseas.
Política de comentarios
Me comprometo a responder a las preguntas explícitas, no a los comentarios.
¿Por qué?
Porque en una conversación entre amigos los comentarios son como bengalas que se lanzan para señalar el interés sobre un tema. Son como ganchos atados a hilos de los que uno puede tirar o no. Un conversador deja caer un comentario y el amigo tiene la libertad de seguirlo o no, no necesita decir algo para llenar el silencio. Mis artículos son mis comentarios y tú puedes seguirlos o no. De la misma manera, yo puedo decidir seguir o no alguno de tus comentarios.
No es la única forma de participar en la conversación de este blog. Tienes varias más:
Me puedes escribir a mi correo electrónico (respondo usualmente en menos de tres semanas)
Puedes querer participar en un pódcast de este blog. Elige un tema que te estimule y me lo propones
Incluso, puedes tener una conversación conmigo fuera del pódcast vía Skype o Zoom (tengo varias personas desatendidas, pido disculpas, intentaré subsanarlo)
Puedes, por supuesto, escribir todos los comentarios que te vengan en gana
Si quieres, puedes hacer comentarios y preguntas en la «Caja de conversación» que tengo en la esquina inferior derecha. Si no estás suscrito al boletín informativo del blog, no olvides dejar tu correo electrónico para que así pueda responderte vía correo.
De cuando en cuando, estaré en directo y podremos charlar en la caja de conversación.
Supongo que la mayoría de los lectores querrán ser simples merodeadores, voyeurs de otras vidas y pensamientos, pero no es imprescindible que sea así. En cualquier momento puedes decidir dejar de mirar tras la cortina, salir a campo abierto y proferir un pensamiento.
El fotógrafo Manuel Bauer recuerda una anécdota de un personaje famoso al que acompañaba en muchos de sus viajes:
«Ocurrió el año pasado en Madrid. Estaba furioso con los encargados de los equipajes. Una hora después, cuando se arrepintió de su comportamiento, le dio un ataque de gastritis» [1].
Este personaje famoso era Tenzin Gyatso, el decimocuarto Dalai Lama. El líder budista entra en pánico cuando sube a un avión y ha de cerrar los ojos durante el despegue; nótese que lleva toda la vida predicando el desapego y el dominio del temor a la muerte.
También reconoce en entrevistas que se enfada con cierta frecuencia con sus asistentes, generalmente por cosas pequeñas como la falta de cuidado o pequeñas negligencias.
Si tras casi ochenta años de meditación (actualmente el Dalai Lama tiene 84 años), alguien con su experiencia y sabiduría se muestra tan humano, tan demasiado humano, ¿qué esperanza tenemos el resto de los mortales de controlar nuestras emociones y disfrutar de cierto bienestar espiritual?
Pero no desesperemos, el mismo Dalai Lama, después de reconocer sus debilidades, asegura que tras pocos minutos o segundos, recobra la compostura y transforma las emociones negativas en positividad y compasión.
Los desequilibrios mentales y emocionales van a estar siempre presentes porque somos humanos, pero podemos hacer mucho para suavizarlos, reducir su impacto y recuperarnos rápidamente después de haber tropezado. [2], [3], [4].
Cualquier tipo inteligente puede hacer las cosas más grandes, más complejas, más violentas. Se requiere un toque de genio y un montón de coraje para moverse en la dirección opuesta.
Ernst F. Schumacher
El sesgo de complejidad es la propensión a buscar soluciones complejas en vez de hacer lo que puedas con lo que tengas en este momento y optar por la simplicidad.
Se traduce en la preferencia irracional por la complejidad cuando enfoques más simples serían más rápidos, más baratos y más efectivos.
Un ejemplo andante de este sesgo es este blog: lleva meses paralizado por la búsqueda de la fórmula perfecta de escritura. Me siento como el ciempiés que un día intenta responder a la pregunta de cómo anda y en el proceso de buscar la respuesta se queda paralizado, incapaz de dar un paso:
¿Cuáles son los temas más adecuados ahora mismo? ¿Necesito un calendario de publicaciones?
¿Cuáles son mis metas u objetivos para este blog? ¿Debería tener metas?
¿Cuál es el orden óptimo de presentación de los temas? ¿Me vendría bien un libro de estilo para este blog y así proporcionar una experiencia de lectura más estable y previsible, más fácil de leer?
¿Cuál es el formato adecuado del artículo? ¿500 palabras o 1.500? ¿Escribo en corriente de conciencia o soy sumamente estructurado y sistemático?
¿Uso Word, la herramienta de WordPress o el sofisticado software para escritores Scrivener?
¿Cuál es el ritual perfecto para escribir? ¿Escribo a las cinco de la mañana o antes de cenar? ¿Tomo un té antes de empezar?
Etc.
Lo que digo sobre escribir en este blog se aplica a casi cualquier proyecto o asunto donde hay varias opciones, hay varias herramientas o mucha información disponible. Como siempre es posible optimizar el proceso, uno puede pasarse la vida buscando las condiciones más adecuadas de presión, humedad y temperatura antes de empezar. El sesgo de complejidad está muy relacionado con el fenómeno de parálisis por el análisis.
¿Por qué tenemos esta tendencia a preferir lo complejo sobre lo simple? Hay varias razones plausibles que probablemente te resultarán familiares:
Lo complejo vende más
La simplicidad es una gran virtud, pero lograrla requiere trabajo duro y educación para apreciarla. Y para hacer las cosas peor: la complejidad vende mejor.
Edsger W. Dijkstra
Preferimos lo complejo porque lo que no entendemos resulta más atractivo, pensamos que lo complejo no comprendido es mejor, que en la complicación hay profundidad, que es mejor que nuestro sistema tenga cien piezas en movimiento que solo diez.
Si tomas el sesgo de complejidad y lo unes al sesgo de novedad, tienes el terreno abonado perfecto para que los especialistas en marketing y ventas exploten tus vulnerabilidades y te intenten convencer de que tu sistema es demasiado simple, subóptimo y desfasado. Entonces aparecen ellos con la solución perfecta que resolverá tus problemas (eso sí, hasta que den con otro sistema mejorado que tampoco querrás perderte).
Después de todo, por poner un ejemplo, nadie podría hacer mucho dinero vendiendo salud y bienestar físico si te dijera que te dejes de dietas de última generación, métodos sofisticados de entrenamiento en gimnasios ultratecnológicos y dispositivos de monitorización de calorías y movimiento, y te recomendaran que simplemente salgas a pasear todos los días, evites el azúcar, procures dormir siete u ocho horas diarias, y te rodees de gente sana y con buenos hábitos.
El negocio se habría acabado.
Y resulta que para el 95% de la población esos consejos convenientemente seguidos son todo lo que necesitarían para mejorar su forma y bienestar físicos.
Pero es difícil ganar dinero aconsejando lo simple y lo obvio.
El gran beneficio de la complejidad: la postergación
Otra razón importante para preferir lo complejo está en que mientras estamos buscando el sistema o solución perfectos no estamos haciendo lo que deberíamos estar haciendo. Usamos la búsqueda de información como salida o escape al trabajo de hacer lo que en nuestro interior sabemos que tendríamos que estar haciendo.
Una definición de «coraje» es «Hacer lo que debes hacer sin importar cómo te sientes». El problema es que hacer lo que uno debe hacer suele ser lo menos cómodo y más difícil. Por ejemplo, para mí es mucho más fácil y satisfactorio ponerme a buscar consejos sobre escritura de blogs o talleres de escritura o libros sobre escritura creativa que ponerme a escribir.
Entonces, el diablillo me dice al oído que «Antes de hacer algo, debes saber lo que tienes que hacer, y es mejor que explores y planifiques un poco más antes de remangarte y ponerte manos a la obra».
Incluso, ese diablillo, citará a Homo Mínimus o Peter Drucker si es necesario, y me recordará que es mejor hacer las cosas correctas que hacer las cosas correctamente, y que sin ese conocimiento sobre lo mejor es estúpido ponerse a trabajar.
La eficiencia, que es el hacer las cosas bien, es irrelevante hasta que estés trabajando en las cosas correctas.
Peter Drucker.
Y esto nos lleva a otra causa generadora del sesgo de complejidad:
El mito de las pepitas de oro informacionales
A menudo sentimos como que nos falta algo (ya se encarga la publicidad de hacernos sentir así), siempre parecen faltar piezas pendientes de descubrir sin las cuales no podemos ni debemos empezar el rompecabezas.
Por ejemplo, conozco a gente que le gustaría bailar, pero que considera que no puede empezar a hacerlo hasta que haya ido a un curso de baile o hasta que haya aprendido los pasos. Muchos me dicen que les gustaría tener unas huellas en el suelo para memorizar los movimientos antes de ponerse a bailar y así sentirse seguros.
El gran error que cometemos muchos es el de siempre estar consumiendo más información, el estar buscando el método o solución perfecta para todo lo que hacemos, sea escribir, bailar, estudiar o relacionarnos con otros seres humanos.
Quizá estás leyendo este artículo porque buscando alguna solución a alguno de tus variados problemas y navegando por internet como pollo descabezado has acabado recabando en esta orilla del ciberespacio (¿me equivoco?).
La solución: AAA + Consejos vendo que para mí no tengo
Como hemos comprobado, el sesgo de complejidad es ubicuo en esta sociedad, quizá en cualquier sociedad, siempre buscando lo más complejo porque creemos que va unido a lo mejor, lo más rápido, lo más eficiente.
Tenemos las palabras «Finalizado es mejor que perfecto» pintadas en nuestros muros para recordarnos siempre estar haciendo entregas.
Mark Zuckerberg
Yo, al igual que Zucky, Tengo un antídoto en forma de mantra. Ya hablamos de la regla de las tres aes hace tiempo:
«Si tuvieras que dar un consejo a alguien como Homo Mínimus, pero que no fuera Homo Mínimus, ¿qué le aconsejarías hacer ahora mismo? , ¿cuál sería la mejor acción correcta siguiente?»
La respuesta que me ha venido a la cabeza primero, y que resulta ser la correcta, es esta:
Ponte a escribir.
Sí, la actividad crítica para alguien que quiere escribir un blog, sea Homo Mínimus o cualquier otro postergador similar, es escribir.
Escribir sin más. Nada sorprendente. El resto son detalles colaterales que ayudan a la escritura pero que no son la escritura.
Así que esto es lo que estoy haciendo ahora y espero seguir haciendo mañana.
Si bien el diablo está en los detalles, que dicen los anglófonos, también la santidad minimalista se encuentra en ellos. Diógenes de Sinope, el Santo Patrón del minimalismo solo tenía cuatro objetos personales: un bastón, una capa, un zurrón y una escudilla para beber, pero hasta de esta última llego a prescindir:
Un día vio como un niño bebía agua con las manos en una fuente: “Este muchacho, dijo, me ha enseñado que todavía tengo cosas superfluas”, y tiró su escudilla.
Santa Teresa de Ávila, la mística española fundadora de las carmelitas descalzas, aseguraba que «Hasta en los pucheros anda el Señor». Las mujeres saben mejor que nosotros que los detalles son importantes, aunque a primera vista parezcan insignificantes. Más de una familia se ha venido abajo por un aniversario olvidado o una prenda fuera de lugar.
En el gran Teatro del Mundo, las breves actuaciones de personajes secundarios, incluso de los figurantes, pueden dar la vuelta a la trama. Seguramente, porque en el fondo y en esencia, no haya figurante o extra que sea insignificante y el efecto mariposa se cierna sobre cada uno de nuestros batidos cotidianos de alas.
Deberíamos andar y conducirnos en todos nuestras acciones cotidianas con pies de plomo, como si el desastre (o la revelación) estuviera siempre a punto de ocurrir.
El tiempo que dedicamos a elegir una prenda de ropa por la mañana forma parte de estas aparentes insignificancias contra las que no solemos estar en guardia:
Esta mañana, cuando fui a buscar una camiseta (visto siempre con camiseta y pantalones vaqueros [tengo dos: uno para el Shabbat y otro para el resto de los días] ), me sorprendí tomando una camiseta que NO estaba en la parte superior de la pila (tengo tres pilas de camisetas: una para ocasiones especiales, otra para estar en casa y otra para salir a la calle en días de diario).
No sé por qué, pensé que una camiseta azul iría mejor que una blanca, la que me correspondía hoy (me pongo una distinta todos los días). Estuve a punto de tomar la tercera de la pila, una azul, pero cuando ya estaba retirándola, una sirena de alerta me avisó de la aberración que estaba a punto de cometer:
Siempre tomo la primera camiseta o prenda de la pila, sin elegir el color, pero esta vez estuve a punto de subvertir mi propia regla minimalista [1] : qué sentido tiene elegir los colores de la camiseta y dedicar unos segundos diarios a una actividad tan irrelevante; ¿por qué elegir el color de la camiseta si mi pantalón siempre es azul?, ¿por qué elegir camiseta si todas mis camisetas están suficientemente limpias y son suficientemente elegantes (al menos según mis poco exigentes criterios)?, ¿por qué permitirme esta leve fricción cotidiana?, ¿por qué dedicar mi escasa memoria de trabajo y mi escaso tiempo sobre la faz de la tierra eligiendo un color?, ¿acaso no había ya llegado a un acuerdo conmigo mismo?
El caso es que me di cuenta de que bastaba con tomar la primera camiseta de la pila y que ponerme a elegir una distinta era innecesario e irrelevante. El caso es que volví sobre mis pasos, devolví la camiseta azul a su lugar y tomé la que correspondía, la primera de la pila. Aliviado y satisfecho por mi repentina toma de conciencia seguí con mis asuntos cotidianos.
Empecé el día con un pequeño éxito cuyas repercusiones en mi organización personal, reducción de fricción y gozo de vivir son incalculables.
Olvida mi última entrada en el blog. No quería decir lo que dije. Al menos, no quise decirlo como lo dije y dar pie a malentendidos.
A decir verdad, me gusta escribir en este blog e interaccionar simbólicamente en los comentarios y en los podcasts con algunos de los amigos y lectores de este blog, ya sean casuales, que pasaban por aquí, o gente que acude al blog de forma periódica (semanal, mensual). NUNCA eres un lastre, una carga, una cortapisa, un obstáculo, una pejiguera, un fastidio, un peso muerto, un lector cansino, una piedrecilla en el zapato.
Este blog me ha convertido en mejor persona gracias a ti.
Pero por muy buena persona que sea o que parezca (que hablen de uno aunque sea bien), todavía tengo mucho recorrido; es más, me siento al principio del camino y con unas terribles ganas de aportar, agradar, instruir y ser instruido.
Siempre he dicho que este blog es un ejemplo de lo que deberían ser las redes sociales digitales: un mecanismo para generar conversaciones de calidad entre personas de calidad (sí, este público que tanto me quiere es superior a la media, muy superior a la media, al menos dos desviaciones estándar). Estoy muy orgulloso de ti (fíjate en cómo hablo de ti, no de vosotros, no de los lectores, lo hago para que sientas que te hablo a ti, a la persona, no al nicho de mercado, al segmento, al «cluster»).
Soy un manipulador, ya lo sabes, te doy una de cal y otra de arena, me tienes calado (aunque también arenado), no quiero negarlo; de hecho, siempre he hecho gala de ello, mi comportamiento puede parecer cínico, pero a pesar de parecerlo, sí que lo es. Lo que no reluce a veces es oro. La donna (y el divo) è mobile.
Periódicamente, suelo animarte a darte de baja (por ejemplo: aquí, aquí y en otras entradas que no me digno a buscar), ya sabes que mal se paga a un maestro permaneciendo siempre discípulo, por eso aprovecho la oportunidad para animarte –una vez más– a que pulses el enlace de «Cancelar la suscripción» (al final de este correo) y solo entres en el blog cuando te acuerdes de Homo Mínimus o cuando te despiertes de una pesadilla temeroso y tembloroso buscando guía en una fría noche de invierno.
Si no lo haces, atente a las consecuencias: avalancha de correos promocionales, venta de libros de baja calidad escritos por el autor, autobombo, cursos de crecimiento espiritual en retiros de fin de semana en casas rurales donde solo crecerás tres o cuatro kilos, riesgo de ser captado por una peligrosa secta neoludita y el escaso tiempo que te queda de vida buscando el vellocino de oro en el lugar equivocado.
Dicho esto, ya sabes: quien avisa no es Rajoy (aunque sí Mariano). ¡Vota a Vox! (con letra de El Genio).
Con motivo de la revisión del 2017 y el boceto del próximo plan 2018 he pergeñado una lista-recordatorio con los principales consejos e inspiraciones cinematográficas y literarias para re-crear mi vida en el 2018.
Son consejos que me doy a mí mismo, válidos para mí en este momento concreto de mi vida.
Las referencias son muy personales pero muchas son muy conocidas. Mis gustos literarios y cinematográficos no son nada sofisticados, la mayoría pertenecen a la cultura popular.
A) Fórmula del éxito: Ilusión + aprendizaje (Puedes inspirarte en el libro de Richard Bach Ilusiones)
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Nota: el éxito lo defino en mis propios términos, pero sean estos los que sean han de venir acompañados de ilusión (ese resplandor que genera la visión de los resultados que deseas) y de aprendizaje (cambio permanente en el comportamiento). La ilusión no significa éxtasis ni excitación, es más una brisa que un huracán. El aprendizaje no es el conocimiento inerte de los libros sino el cambio permanente en patrones de pensamiento, emociones o conducta. Para inspirarte vuelve a ver la película Gattaca, con Ethan Hawke y Uma (grande y libre) Thurman.
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B) Detecta los tres errores estratégicos más importantes del último año (o de los últimos años)y confabúlate para no volver a repetirlos en el 2018. Los míos en términos generales son:
a) deficiencias en el autocontrol y la capacidad de autorregulación emocional.
b) centrarme en los resultados en detrimento del proceso, esto genera impaciencia, volatilidad emocional y falta de perseverancia
c) pensar que el paso del tiempo es causa de cambio. ¡La esperanza no es una estrategia! ¡¡La esperanza es la fe de los cobardes!! (dijo el Genio). Me falta comprometerme con un sistema y ceñirme al sistema durante el tiempo suficiente para que genere frutos.
C) Diseña tres hábitos|rituales|comportamientos que te permitan subsanar esos errores estratégicos. En mi caso, podrían ser:
a) Recuperar el hábito de meditación. Es una suerte de higiene emocional que debería ser tan habitual y cotidiana como cepillarse los dientes. ¿Por qué diablos dejé de meditar?
b) Aprender a amar la meseta, la zona de resultados no visibles, y trabajar sostenidamente en un máximo dos o tres proyectos centrales todos los días. [Para una visión poética de lo cotidiano y el progreso lento, pequeño e invisible revisa la película Paterson, de Jim Jarmusch.
b’) «Antes del satori, cortar leña y acarrear agua; después del satori, cortar leña y acarrear agua».
c) Aplicar los principios de la práctica deliberada para avanzar y aprender; esto significa en mi caso: trabajar en problemas, proyectos y objetivos muy específicos que estén siempre un poco por encima de mi zona de confort y que generen el máximo de aprendizaje y resultados.
D) Un máximo de tres metas para el 2018. Mejor dos que tres. Mejor una que dos. Procura la unificación de la conciencia a través de una meta. Concentración. Recuerda una y otra vez el principio minimalista de concentración, esfuérzate por mantener concentradas tus fuerzas en unos pocos afanes. Pureza de corazón es querer una sola cosa.
E) Acepta la mediocridad en la mayoría de las áreas de tu vida y aspira a la excelencia en una sola.
F) Asegúrate de que las aréas de responsabilidad física|emocional|mental|relacional| profesional|financiera|intelectual|espiritual están equilibradas y actúán de forma sinérgica.
G) No necesitas trabajar hasta el agotamiento todos los días, necesitas trabajar un poco todos los días en la dirección adecuada. Si no estás haciendo las cosas correctas es indiferente que las estés haciendo correctamente o vayas muy rápido. De hecho, ser muy eficiente, rápido y eficaz en las direcciones erróneas te alejará todavía más de tus metas.
G’) Aplica el criterio de las tres horas semanales de Entusiasmado: «Si no trabajas tres horas en una semana en una meta o proyecto esa meta está muerta o es un zombi». A los zombis es mejor matarlos y a los muertos enterrados. Si pasas tres semanas seguidas sin trabajar en ese proyecto o meta no tienes meta ni tienes proyecto.
H) Busca la simplicidad continuamente. Lucha por hacer todo lo más simple posible. Los sistemas simples son más fáciles de recordar y es más probable que los mantengas. La ley de las tres Oes del minimalismo existencial ha de ser cumplida a rajatabla: 1º Omitir|eliminar 2º Organizar 3º Optimizar.
I) Ten siempre en mente la ley de Pareto: solo unas pocas causas explican la mayor parte de los resultados. Céntrate en esos pocos esenciales y prescinde de los muchos triviales.
J) Puesto que eres la media de las cinco personas con las que más tiempo pasas, selecciona implacablemente a las personas a las que dedicas tu tiempo. Esto puede ser duro, difícil, pero es imprescindible si quieres procurar un cambio positivo en tu vida.
J’) Viaja conociendo a unas pocas personas en profundidad, no viajando a Tailandia (el Benidorm de los hipsters)o dando la vuelta al mundo. Los viajes se miden en conversaciones con personas de carne y hueso (aunque hablen tu lengua), no en kilómetros o parajes exóticos. El paradigma del viaje se da para mí en la película Antes del amanecercon Etham Hawke y Julie Delphie y en sus secuelas en Antes del atardecer y Antes del Anochecer. Una conversación es un viaje.
K) Has de crear un sistema de organización propio, por primitivo, rudimentario o insatisfactorio que sea. Mejor un sistema personal imperfecto que uno perfecto, omnicomprensivo, enlatado, aprendido en un libro. Has de crear un sistema o serás esclavizado por el de algún otro.
En mi caso el sistema consiste en:
Una meta para el año 2018.
Un cuadro de mando vital. Incluye cuatro cuadrantes: I. Sentido existencia y propósito II. Relaciones III. Operaciones IV. Aprendizaje y desarrollo.
Creo varios apartados en cada uno de los cuadrantes con indicadores de estado (deficiente-normal-bien-excelente) para cada uno de ellos. Por ejemplo, algunos de los apartados para distintos cuadrantes son: nivel de gasto mensual|Nivel de foco pequeño (concentración en pomodoros y consecución tres tareas más importantes del mes)| Nivel de foco grande (grado cumplimiento objetivos mes) | Peso | Autonomía financiera (medido por el número de meses que puedo pasar sin ingresos |Satisfacción general con mi vida (medida cualitativamente, según mi sensación general)| Equilibrio trabajo-descanso (calidad de sueño y espacios de descanso), etc.
Un plan mes a mes revisable mes a mes.
Revisiones periódicas con base semanal, mensual y trimestral (reencarnaciones).
Una lista de hábitos|rutinas|rituales|iniciativas de cambio para cada una de las áreas de responsabilidad. Son la estática de mi vida; su revisión y actualización periódica me proporciona la dinámica de mi existencia.
L) El bien más preciado es mi atención. De su cantidad y calidad depende mi vida. Siempre he de preguntarme: «¿Merece esta persona|actividad|proyecto mi atención?». Si la respuesta es NO, he de ser implacable. Surfea las distracciones.
L’) La conexión es imprescindible, la distracción es una opción.
LL) El descanso es tan importante como el trabajo intenso. Sigue el paradigma del velocista en vez del del maratoniano. Los libros de Alex soojung-kim pang deben estar en tu mesilla de noche. Relee elmanifiesto por el descanso deliberado. , que es una parte integrante de la búsqueda de la excelencia a través de la práctica deliberada. Cultiva los espacios vacíos en tu vida, cultiva una habitación minimalista de la conciencia.
M) Respeta el shabbat. Desde el crepúsculo del viernes hasta la aparición de las tres primeras estrellas en el firmamento la noche del sábado.
N) Recuerda que has de procurar que tus proyectos sean colaborativos, que incluyan a otras personas. Aunque se va más rápido si se actúa solo, se va mucho más lejos si se actúa en compañía. Solo asegúrate de que tu entorno social sea el más adecuado para tus metas, valores y proyectos. Puedes consultar la película de Sofía Coppola Lost in translation. Siempre olvidas este consejo. Eres muy individualista y crees que lo que se aplica a los demás no se aplica a ti.
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N’) Por favor, relee Consejos vendo que para mí no tengo y pon en práctica los consejos que darías a algún otro similar a ti que estuviera en similares circunstancias a las tuyas. A eso se reduce la voluntad.
Ñ) Respeta a las personas pero sé lo más indiferente posible a su buena opinión.
O) Pablo Coelho tiene razón en parte: el universo conspira, pero no para que se cumplan tus sueños sino para succionar tu atención y tiempo en direcciones que no te convienen. Las redes sociales y los teléfonos inteligentes son las parte del universo que más nos aisla y estupidza.
P) Mantente a la defensiva respecto a la soberbia. Es tu pecado capital más importante. Sé humilde. Al final del día, recuerda tus pecados de soberbia y fustígate con cariño no exento de firmeza. Tough love. Quizá puedas escribir una serie de artículos sobre la soberbia, el pecado del que emana el resto de los pecados capitales.
P’) Revisa la película Amor sin escalas, de George Cloney. El minimalismo en las relaciones humanas es discutible.
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Q) No importa lo que ocurrió en el pasado ni que la mayoría de tus metas pasadas se encuentren en el cementerio de los sueños rotos. El 1 de enero de 2018 empiezas de nuevo.
Q’) No es que estés viviendo en el pasado es que el pasado vive en ti. Aprender equivale a lograr que el pasado viva un poco menos en ti.
R) La vida es un juego concreto, no de grandes principios. Ten reglas y principios como orientaciones o guías, no como verdades definitivas. Desarrolla una potente conciencia situacional y adáptate a las circunstancias. La meta y tus valores personales actúan como faro. Dicho esto, a veces hay que tener principios inamovibles (como el de no tener principios inamovibles o el no robarás).
S) Pon el contador a 0. Agua pasada no mueve molino. Let bygones be bygones. Para inspirarte vuelve a visionar El día de la marmota(Atrapado en el tiempo).
T) Sobre todo, ¡recuerda!, no tiene sentido que intentes cambiar a la gente, es agotador y un esfuerzo condenado al fracaso. No cambies a la gente, cambia de gente.
U) Despeja las cubiertas. Ejecuta un ritual de purificación de final de año en el que prescindes de metas obsoletas por las que ya no sientes cariño, entierra a tus proyectos Zombi, devuelve los libros que te han prestado, regala los libros que no has leído (ni seguramente leerás), salda deudas, cumple tus compromisos sociales demorados o declárate en bancarrota y no contestes a ningún correo pendiente del 2017, acaba con tu lista de favoritos en el navegador, tira la ropa vieja o que ya no usas; en resumen, arroja lastre y mantén en tu vida solo las pocas personas, proyectos, compromisos, metas, objetos, con más valor (un 20% aproximadamente)
V) Promete que en este año no saldrás del trabajo después de las 20:00 pm y a que esa hora desconectarás el computador y el móvil para conectar con personas cara a cara o para conectar contigo mismo.
W) Usa la técnica de la agenda fija (idea de Cal Newport, en inglés «fixed schedule» . El sistema funciona así: a) elige una franja de horas de trabajo que te proporcione el equilibrio ideal de esfuerzo y descanso. b) Haz lo que sea para evitar violar esa franja.
Por ejemplo: X horas diarias en una franja horaria definida para la meta A, Y horas para la meta B, Z horas para la meta C, épsilon horas para tareas administrativas, rutinarias y compromisos de poco valor, W horas para esparcimiento y vida social. Después de fijar esta agenda, haz todo lo humanamente posible para evitar que ese tiempo sea violado por interrupciones o distracciones.
W’) Para evitar la violación de tu agenda fija: a) empieza el día sacando (no e-mail hasta la hora de comer o el final del día) b)reduce proyectos y compromisos c) elimina redes sociales en franjas horarias que sean de trabajo d) sé muy deliberado sobre lo que pretendes conseguir en cada una de esas franjas horarias e) no estés siempre disponible ni respondas inmediatamente a las peticiones, requerimientos o exigencias sobre tu tiempo.
W’’) Si un día no estás con humor o energía para hacer lo que tienes que hacer con tu agenda fija, usa la regla de las 0 alternativas de Raymond Chandler , así evitarás procrastinar trabajo. Tendemos a evitar las actividades más difíciles, que suelen ser también las más necesarias, las de mayor valor.
X) Las horas en las que tengas más energía del día, si es posible, para tu meta anual.
Y) No confundas la agitación con la actividad. Haz solo las cosas correctas. Dedica tiempo a pensar cuáles son esas cosas correctas —las actividades de alto valor— y hazlas. No cometas el error de optimizar lo superfluo.
Z) Aunque es imprescindible enfocarse en los pocos esenciales, no suele ser necesario optimizar esos esenciales; muchas veces basta con un criterio de mínimos. Ejemplos: 10.000 pasos al día (no es necesario correr un ultramaratón)| Comer fruta y verdura todos los días (no es necesario ser vegano o vegetariano ni contar las calorías) | Un día de descanso y recogimiento a la semana (Shabbat, (no unas vacaciones en el Caribe o las islas Maldivas) | Meditar todos los días un mínimo de un 1 minuto (no necesitas pagar 1500 euros para pasar dos semanas en un retiro de meditación Vipassana meditando diez horas al día.
AB) Recuerda que aunque un día vas a morir el resto de los días vas a vivir. Carpe diem. Puedes revisar El club de los poetas muertos.
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AC) El Hombre es un bípedo implume de uñas planas, pero el Hombre se define más por ser alguien que es capaz de entrenarse. Puedes revisar el libro de Toni Nadal Todo se puede entrenar.
AD) Adopta una actitud condicional, experimental, empírica, científica. Al mismo tiempo, aprende a ser rígido en la ejecución, fanático. Recuerda que sueles usar la coartada de la flexibilidad para evitar lo difícil y aburrido.
AE) Puedes jugar a juegos finitos con reglas fijas, ganadores y perdedores, participantes fijos y metas claras, y puedes jugar a juegos infinitos con reglas cambiantes, con entrada libre de jugadores y que seguirán jugando el juego cuando te hayas ido. Encuentra la combinación adecuada entre juegos finitos e infinitos.
AF) Has de hacer un esfuerzo diario por reducir la fricción. Una buena aerodinámica existencial requiere pulir asperezas continuamente. Recuerda que la paz mental es el prerequisito más importante para la acción creativa.
AF’) tienes que escribir frases muy generales de vez en cuando para animar pequeños descubrimientos|experimentos, pero también tienes que hablar de|hacer cosas muy concretas esperando que alguna vez germinen en abstracciones o reglas.
AF’’) Sobre todo, no te tomes demasiado en serio. Ni demasiado en broma.
AG) Toda planificación (incluida la del 2018 y la del desembarco de Normandía) es inútil (ningún plan sobrevive al primer día de batalla) pero resulta imprescindible. Un plan es un conjunto de deseos y de hipótesis sobre el futuro. Tanto los deseos como nuestras creencias sobre el futuro cambian a lo largo del tiempo. Usa la idea de iteración en proyectos para planear y revisar y hazte adepto a los prototipos y versiones beta.
AH) Haz listas de ideas más habitualmente. La «lista» tiene ese nombre por algún motivo. Como dice Altucher, has de mantener tonificado tu músculo de ideas. Una lista tiene un título y un número indeterminado (recomiendo diez) de elementos. Por ejemplo, aquí va una. Diez pasos para hacer un plan para el 2018:
Para de hacer lo que estés haciendo.
Sueña en lo que quieres traer a la existencia (una sensación, un objeto, una relación, un negocio).
Asienta tus pies fuertemente en la realidad y desarrolla una potente conciencia situacional
Define en tres frases tu estrategia o líneas generales de actuación y haz una lista de Cosas que hacer|pensar|decidir.
Una vez que hayas calculdado el tiempo necesario para acometer y finalizar un proyecto, multiplica por tres esa duración. Ejemplo: si crees que tardarás seis meses en escribir un libro, modifica la estimación y ampliala a un año y medio.
Ten un plan B. Por si todo sale mal.
Valora los riesgos y ejecuta una premeditación de las desdichas listando todos los elementos que pueden salir mal.
Una vez tengas el plan inicial, déjalo reposar, consulta con la almohada durante un par de días antes de comprometerte con él.
Ten en cuenta que si el año pasado fracasaste en un objetivo no hay motivo para que este año triunfes en él a menos que hagas grandes cambios.
Tu plan no es una lista de deseos o una lista de la compra, tu plan es un deseo fuerte o propósito, una estrategia y una lista de primeras acciones.
AI) Nueva fórmula para el éxito: Un SÍ, un NO y una línea recta. La línea recta cambia de dirección y se torna sinuosa en tramos largos.
AJ) Releee el El manantial, de Ayn Rand. Basta con que leas el primer capítulo, hasta el fin de la entrevista de Howard Roark con el decano de la escuela de arquitectura (unas diez páginas). Ahí reside la esencia del libro y del mensaje que quiero que recuerdes. Aquí tienes el libro en pdf
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AK) Mentí en el título: esta lista para recrear mi vida en el 2018 es provisional, no definitiva, y en constante ebullicion, evolución. Todo sistema de organización personal ha de ser flexible, personal, abierto, dinámico y actualizado según cambian las circunstancias En materia de organización personal, al igual que en muchos otros temas existenciales, no hay lista ni sistema definitivo.
En la calle X, en un barrio residencial a las afueras de Y en Z, apareció hace unas pocas semanas un monolito que atemorizó a los viandantes que por allí pasaban.¿?
Empiezo de nuevo:
En la calle X, en un barrio residencial a las afueras de Y en Z, apareció hace unas pocas semanas un objeto que me recordó al monolito del inicio de la película 2001 Una odisea del espacio.
¿¿??
En esa película, los primates precursores del Homo Mínimus se acercaban al negro monolito con una mezcla de fascinación y reverencial temor; así me acerqué yo al misterioso objeto: una pequeña estantería con tejado de madera en el que había un letrero que rezaba «Intercambio de libros/Book exchange».
En dos pequeñas baldas se agolpaban libros de temática variopinta, muchos de ellos ya amarillentos. Pendiendo de una cuerda colgante del techo había un pequeño folleto que resultó ser un librito de poesía china; su contenido era similar al del Tao Te Ching o esos libros de aforismos moralizantes, filosóficos, a los que son aficionados los orientales.
Había novelas de Jane Austen, de Francisco Umbral, algunos libros de autores nacionales y extranjeros desconocidos para mí, una novela corta de Henry Miller, un libro de Introducción a la matemática moderna de Ian Stewart, otro de matemáticas para economistas y hasta un manual sobre las Cajas de Ahorro en Z.
Una joya del tesoro era un librito editado por algún organismo autonómico español donde se hablaba sobre sobre la idiosincrasia del niño de la región en la escuela. Los pocos segundos que lo hojeé fueron suficientes para quedar epatado por el hallazgo antropológico de que el niño de esa región tiene una autoestima más baja que el niño de otras regiones del país.
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¿Quién había dejado esos libros ahí y con qué motivo? Dado lo tosco e improvisado de la caseta —parecía obra de un aficionado al bricolaje—, no podía ser nada oficial o con origen en el ayuntamiento de Y.
Ese día me fui con la incógnita en la cabeza.
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Pocos días después regresé, quizá con la idea de buscar más a fondo y quedarme con algún libro interesante; no en vano, los economistas del comportamiento (behavioral economists) hablan de la irrefrenable atracción de lo gratuito: cualquier artículo de precio cero es un reclamo inevitable para el consumidor.
Cuando volví a la caseta, me encontré con que la mayoría de los libros que había visto hace unos pocos días habían desaparecido y no habían sido sustituidos, la palabra «intercambio» del cartel había caído en oídos rotos.
Me pensé dos veces si tendría sentido que dejara allí mi libro La niebla y la doncella de Lorenzo Silva; está ambientado en la Gomera y cuenta las aventuras de unos guardias civiles que intentan desentrañar un crimen en el que el principal sospechoso es un político local.
Me hacía ilusión hacer mi aportación y dejar el libro, pero al mismo tiempo deseaba que los demás también aportaran algo: no me gustan las iniciativas donde solo unos pocos colaboran y los otros se aprovechan (el famoso problema del gorrón en los bienes públicos).
Auguré escaso futuro a este lugar de intercambio de libros.
Melancólicamente, consideré que no existe suficiente conciencia cívica ni hábito de comportarse honestamente sin la presencia de alguna figura de autoridad que vigile nuestros actos.
Entonces leí un cartelito blanco pegado a la caseta y escrito en tinta azul con bolígrafo que no estaba la última vez:
Este espacio de intercambio de libros ha sido creado con mucho cariño para que todos los viandantes encuentren aquí una oportunidad para acceder de forma gratuita a libros y, que de la misma manera, puedan dejar alguno ya se hayan leído, alguno que quieran compartir o que puedan dejar todos los libros de los que se quieran desprender.
Si solo te llevas, pero no dejas ninguno, le estarás impidiendo a los demás disfrutar de la misma oportunidad.
Gracias por compartir.
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El contenido del cartel disipó mis dudas: aparentemente, el buen hombre que había erigido la caseta, alarmado ante la retirada de libros y su no reposición, se había visto obligado a escribir esa nota.
Aunque no había ningún libro que me atrajera —parece que se habían llevado ya los mejores—, me sentí impelido a dejar el libro que había traído, incluso cuando no encontrara ninguno suficientemente interesante para llevarme a casa.
Pocos días después volví y comprobé alborozado que el mensaje había calado y habían aparecido una remesa de libros nuevos aportados por anónimos contribuyentes.
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He reflexionado sobre este episodio y me he hecho varias preguntas: ¿a quién se le habrá ocurrido esta idea? Habiendo bibliotecas públicas con miles de libros a nuestra disposición, ¿qué sentido tiene que un anónimo espontáneo pergeñe un improvisado lugar de intercambio de libros? ¿Por qué la gente, a pesar de todo, ha terminado aportando libros y no solo llevándoselos?
Y más importante, ¿qué impulso anima a la colaboración de la gente en esta diminuta empresa común?
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Creo que mi extrañeza de mono burocrático-autonómico-estatista ante el monolito de una creación puramente civil al margen de titularidad pública es propia de quien vive en un lugar donde gran parte de las iniciativas no económicas (aunque desgraciadamente también muchas de las lucrativas) proceden o son amparadas por alguna administración.
No puedes dar un paso sin encontrarte un evento patrocinado por las autoridades locales o autonómicas: conciertos, pasacalles, actuaciones, romerías, museos de la ciencia y el cosmos, eventos deportivos, cuentacuentos, carreras de la mujer, etc.
Si a un ciudadano anónimo se le ocurre alguna iniciativa cultural, educativa, artística de interés general o no lucrativa, el reflejo habitualmente es preguntarse «¿Habrá alguna subvención?, ¿qué ente podría promover la idea?».
De la misma manera que hay un efecto expulsión de la inversión privada debida al aumento del gasto público, y un efecto expulsión moral, que hace que la gente ejercite menos su caridad o compasión cuando sabe que el estado benefactor está presente, también hay un efecto de expulsión cívica, que provoca que cualquier iniciativa privada autoorganizada de la sociedad civil quede empequeñecida, reducida o engullida por la omnipresencia del presupuesto público.
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La idea de crear lugares improvisados para compartir libros no es una idea nueva; en las paradas de autobús de muchos pueblos de Noruega se pueden encontrar este tipo de bibliotecas basadas en la honestidad que contribuyen a fortalecer la imagen de cultura y civilización de los países nórdicos, aunque probablemente sean promovidas por los ayuntamientos.
El encanto de esta pequeña iniciativa está en que es una propuesta que una persona anónima lanza a sus convecinos, y que estos pueden seguir o no seguir, colaborar o no; a nadie se la impone y quien quiere participar puede hacerlo con sus libros y su buena fe reponiendo los que se lleve.
El grupo de personas que contribuye es autoseleccionado: se eligen a ellos mismos y contribuyen a título individual, sin intermediarios. El éxito depende a su vez del pacto no escrito de ser honestos y reponer al menos lo que retiras.
Si a alguien la idea te parece una estupidez porque sabe que tiene varias bibliotecas públicas bien surtidas en la misma ciudad y acceso a miles de libros y películas también de forma gratuita, puede sonreír cínicamente y pasar de largo, nadie le obliga a financiar la iniciativa ni a colaborar con ella.
Hay ventajas adicionales: no se necesita que nadie apruebe un presupuesto, no se necesitan edificios, personal para gestionar las instalaciones, agua y electricidad; bastan unos pocos tablones y la buena voluntad de un puñado de vecinos que se unen voluntariamente y en sus propios términos a una mini-causa. A cambio, bien es cierto, nadie se pone galones de ciudadanía o de benefactor del bien común.
No es nada grandioso, nada que cambie el curso de la historia, ni tampoco un acto que nos redima de nuestros pecados.
Pero sí que es un acto moral: participar en el intercambio anónimo de libros es una acción humilde en el que un amante de la página escrita reafirma su interés por los libros y está dispuesto a entregar los que le sobran o tiene a bien compartir con otros ciudadanos anónimos.
Estos aparentemente insignificantes gestos de personas individuales que interaccionan libremente movidas por proyectos comunes son los que dan oxígeno y aliento a la sociedad civil, los que mantienen encendido el fuego —a veces mortecino— de la libertad individual.
Las relaciones espontáneas entre ciudadanos particulares o agrupaciones voluntarias de ellos son las que fortalecen el tejido social y actúan como dique de contención contra el pesado y monótono empuje de lo burocrático, que amenaza con asfixiar el espacio social y psicológico en el que transcurren nuestras vidas.
Como bien sabes, me importa un huevo tu opinión, pero al mismo tiempo me debo a ti.
Escribo para apuntalar mi decrépito ego, sentir que estoy vivo y pensar que a veces aporto algo a alguien.
Es por eso que hoy te pido ayuda y solicito humildemente que respondas a esta encuesta. Existe la posibilidad de que escribas otras opciones distintas a las que te proporciono.
P.D. Si no tienes tiempo para responder la encuesta, es que este blog ya no te aporta suficiente valor y es mejor que te des ahora mismo de baja; si así fuera yo te daría las gracias por acompañarme parte del camino y enjugaría una furtiva lágrima.
He creado expectación.
Pedí a los seguidores del blog que participaran en un crowdfunding proporcionando las preguntas que querían ver respondidas en el libro.
He recibido un montón de ánimos, ayuda y buenos deseos a lo largo del camino.
Tengo casi 2000 preguntas sobre el minimalismo formuladas por decenas de lectores de todo el globo en un documento de 80 páginas.
He puesto mucha ilusión en este proyecto.
He trabajado durante meses, leído 63 libros y escrito varios borradores con decenas de miles de palabras.–
Asistí a un curso de escritores para intentar mejorar mi estilo.
He escrito casi todos los días un mínimo de tres horas.
He descuidado el blog, todo por tener el libro a punto para hoy.
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Ha llegado el gran momento.
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-h
He fracasado
No he logrado concluir el libro. Podría dar montones de razones, pero todas sonarían a excusa.
Pido disculpas a todos los que creyeron en mí. Soy un gurú de pacotilla. No he sido capaz de aplicar mis reglas de productividad a mí mismo.
Por lo tanto, solo pido perdón y me declaro en bancarrota, ni siquiera en suspensión de pagos.
–
No tengo el libro y no prometo tenerlo.
Intentaré compensar a los seguidores del blog y participantes del crowdfunding de otra manera, pero no recibirán ni una fracción de lo que esperaban.
Me declaro en bancarrota
Quiero empezar la primera reencarnación del 2016 sin hipotecas, lastres o deudas. Por lo tanto, me declaro en bancarrota en todos las actividades del blog y en consecuencia:
No hay libro sobre el minimalismo existencial.
No responderé a los mensajes del correo de antes de 1.1.16. Ni siquiera me he podido poner al día en esto. Si quieres algo de mí, tendrás que volver a escribir.
No hay metas para este blog en el 2016. Es posible que este blog desaparezca, si no soy capaz de mejorar el silencio.
Adiós
Soy un fraude y mi vida es un caos.
Después de todo, era previsible: ¿cuándo he cumplido yo mi palabra?
Me gustó compartir contigo parte del camino. Ahora debes seguir el tuyo. Mal se paga a un maestro permaneciendo siempre discípulo.
Mis tres presentes para un incierto futuro
Para despedirme, te dejo con tres audios que intentan destilar el espíritu del minimalismo existencial tal y como yo lo he entendido.
No hay una conspiración
Steve Jobs sobre la televisión y las grandes cadenas:
Sin importar tus creencias religiosas o ausencia de ellas, te quiero felicitar este shabbat y desearte lo mejor para ti y tu familia y seres más queridos, y que pases tu shabbat o tu domingo o fin de semana de la mejor manera, quizá abriendo una pequeña ventana a la eternidad en tu particular palacio de tiempo.
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Para ello te dejo con tres hermosas canciones de Matisyahu, un cantante de reggae judío.
Jerusalem, canción basada en salmos de la Torah escrita por el mismo. A mí me parece maravillosa.
One day,una canción de esperanza y paz, y No woman no cry, una versión de una canción de Bob Marley.
Hoy tengo dificultad para escribir un artículo. Ninguna idea me parece buena. La frase «hoy tengo dificultad para escribir un artículo» me parece mala, francamente mejorable, fea. Pero he decidido aplicar una regla (-> no me gusta esta frase tampoco. Es una basura). He decidido aplicar una regla, la regla, el antídoto contra la postergación y contra la parálisis.
¿Cuál es la regla?
Simple: pon tu criterio de mínimos a la altura del betún.
NO pasa nada si el primer paso te hace llorar de vergüenza.
De hecho, este artículo me está humedeciendo los ojos. Vale que después lo puliré un poco, pero… esto es impresentable.–
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Este artículo «no está a la altura». Y si el artículo —o el primer paso que des en un proyecto o en una tarea— no es bueno, no te satisface… no deberías darlo. Deberías esperar a darlo, deberías esperar a que las condiciones de temperatura, presión atmosférica y humedad sean más favorables.
Pero no importa que no esté a la altura, no importa que este artículo —o el primer paso que des en un proyecto o en una tarea— hieda.
Todos tenemos estándares. Y nos dicen desde pequeños que tienen que ser altos, que «si algo merece hacerse, merece hacerse bien».
Pues no.
Te han engañado: «si algo merece la pena, merece la pena hacerse fatal».
Querer hacer las cosas bien desde el primer momento, sea escribir este artículo, iniciar un blog, hablar bien en público, escribir una novela, resolver ecuaciones diferenciales, pintar, esculpir, navegar, bailar (elige tu tema favorito –pero que no sea controlador aéreo, piloto de aviación civil o cirujano cardiosvascular–), etc., cualquier habilidad compleja NO puede, ¡ni debe!, hacerse bien ni siquiera razonablemente bien desde el principio.
Así que hoy, debido a mis limitaciones de tiempo (no podré pulir mucho esta primera versión de mierda, que además va a ser la última), tendréis que conformaros con este articulillo, este proto-artículo, este detrito en conserva que he parido a falta de algo mejor. Ya sé que hubiera sido mejor contratar un bloguero invitado, una madre de alquiler.
—
Al menos me he puesto a escribir y he pasado por encima de la falta de buenas ideas, de la falta de estilo atractivo, de mi crítico interior, que está chillando y saltando en mi hombro diciendo que no puede ser, que tengo que hacer algo mejor, que he de empezar de nuevo…
¡Y un huevo!
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NO voy a empezar de nuevo: esta es mi primera y última versión, esto es lo mejor de lo que soy capaz ahora mismo. ¿Algún problema, don Perfecto?
Ahora re-recuerdo que tenía una idea más o menos nebulosa que no creía que diera para un artículo de blog:
Baja los estándares. Ponlos a la altura del betún. Que salga lo que salga. Es más: haz que tus estándares sean muy bajos, ¡subterráneos!, y da el primer paso, no importa lo ridículo o insatisfactorio que parezca, y expón el resultado para que todos lo vean, se rían, te ridiculicen y pasen un buen rato sintiéndose mejores que tú.
Eso es:
BAJA LOS ESTÁNDARES, da UN PASO y EXPÓN LOS RESULTADOS.
Este es el bálsamo del fierabrás contra la postergación, contra el perfeccionismo. Esta es la punta de lanza de la mentalidad experimental.
…si no te ha movido a una buena acción en los últimos tres meses.
¿Cuál es tu tasa de conversión de conocimiento en acción? Por cada diez buenas ideas que encuentras en los blogs, en los libros, en tus conversaciones, ¿cuántas pones en práctica?
A veces oigo que la gente dice que si de un libro te llevas una buena idea, ya está justificada la lectura. O que si un blog tiene algunas interesantes, merece la pena seguirlo. O que de un curso de tres días siempre te llevas algo.
Pero esto es tremendamente pobre. No puedo creerme que leas 300 páginas y que solo te lleves un par de ideas. O que sigas durante meses a un bloguero y lo hagas porque una vez hace cuatro años tuvo un buen artículo. O que vayas a un curso, pagado o no, y simplemente te traigas algo.
Otra cosa sería si ese libro, curso, bloguero, te hubiera impulsado en una dirección inesperada. Si te hubiera inspirado a hacer algún un experimento, si ese libro-bloguero-curso hubiera tocado alguna tecla interior.
—
¿No estás cansado de ti mismo?¿No estás cansado de este blog? Yo también me repito más que el ajo. ¿No me has oído cien veces repetir la misma manida idea? ¿No crees que todos tus días se parecen? ¿Estás viviendo el día de la marmota y Homo Minimus es parte de tu paisaje?
No quiero ser parte de tu paisaje si algo no cambia, si en algo no cambio, si en algo no nos sorprendemos un poco todos los días.
Bien, te voy a ofrecer la píldora roja, la píldora azul y el botón de dejar de seguirme (lo tienes en la parte de abajo de este mensaje que, si eres suscriptor, has recibido por correo).
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Píldora azul: catatonia vital. Allá tú.
Píldora azul: sigue como hasta ahora. Lee, inspírate, sigue con las ideas inertes y espera el momento, no tan lejano, de tu expiración o la mía.
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La amarilla: cancela la suscripción a este blog
Píldora amarilla: si no tienes redaños para hacer algo nuevo, quizá sí los tengas para cambiar de bloguero, de blog y de inspiradores. ¿Vas a seguir aguantando a un tío —que no deja de ser el típico subcampeón del mundo— con delirios de grandeza y que no para de regañarte? Un poco de dignidad por lo menos: DATE DE BAJA DE ESTE BLOG. Ya. Ahora.
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Píldora roja: acaba de leer este artículo y escribe en los comentarios esa acción ridículamente fácil y sencilla que te moverá un milímetrohacia la vida que tanto ansías, el carácter que tanto necesitas o que pondrá tu pequeña muesca en nuestro gran universo. Luego HAZLO. Pero no mañana. Hoy. Ahora. YA.
El pasado año 2014 durante la tercera reencarnación propuse iniciar un curso de salud minimalista; constituyó el tercer hábito que cambiaría nuestras vidas.
De los tres cursos del año fue el que menos interés suscitó, o al que menos personas se comprometieron (que no es exactamente lo mismo). La atención plena es muy importante, la perseverancia también lo es, pero la salud, aunque sea en una versión minimalista, no lo es menos. No podemos olvidarla.
Como asesores del pasado curso tuvimos a Luis Andés, a Esto no es comida y a Robert Sánchez, en ellos me inspiré en mi curso de salud minimalista:
Luis Andés, para entrenamiento físico y filosofía del deporte y la salud en general. De él os recomendé su curso 12 meses 12 ejercicios, que sigue en marcha y ha llegado ya al séptimo mes. Yo lo estoy siguiendo y construyendo poco a poco una tabla de ejercicios diaria que no depende de aparatos o inscripciones a gimnasios, que siempre me han aburrido y me han parecido artificiales. Gracias a él, mis abdominales han mejorado en los últimos meses, mi piel es más tersa y brillante, la ropa me lava más blanca y he perdido siete kilos.
Esto no es comida, para cuestiones de alimentación y vida saludable con sentido del humor y buena energía. Os recomiendo, una vez más, su excelente blog.
De Robert Sánchez , hoy os traigo hoy un nuevo curso que va a desarrollar todo el 2015: Proyecto Re-movimiento.
Del ejercicio al movimiento
Con Robert y su proyecto aprenderemos mucho sobre conciencia corporal y salud en sentido amplio. Comulgo con casi todas sus ideas por su enfoque minimalista, lleno de sentido común y ausente de dogmas, con hipótesis de trabajo sujetas a cambio y a adaptaciones a la realidad de cada persona.
La conciencia del cuerpo es un ejercicio más de atención plena.
Para los que estamos más en nuestra mente que en nuestro cuerpo o hemos desconectado ambas partes de la persona, este curso puede ser el punto final a una vida sedentaria, el fin de nuestras desdichas, la piedra filosofal, el santo grial, la recuperación del niño interior, la panacea, el bálsamo de fierabrás, la sonrisa que todo lo inunda, el patio de recreo del ser, el nirvana…
Ok. Estoy bromeando, ni el mismo Robert cree en las soluciones mágicas y universales, sabe demasiado sobre la naturaleza humana para creer en recetas. Pero el curso promete. Yo confío en él.
Fíjate que no es un curso de ejercicios, sino un curso de movimiento, de conexión con nuestro cuerpo y de aprender a movernos más.
Supongamos que te convence el enfoque moverse frente al enfoque hacer ejercicio, supongamos que adoptas una visión integral, minimalista y evolutiva de la salud; entonces, puedes conocer los detalles en la presentación oficial del proyecto.
El proyecto Re-movimiento en tres párrafos
Robert Sánchez dice:
“El fin primordial del proyecto es integrar el movimiento en nuestra vida cotidiana, desde el micromovimiento hasta el macromovimiento –ya explicaré qué quiere decir esto. Hacer ejercicio no es suficiente, y tal como están las cosas parece bastante complicado poder dedicar la mayor parte de nuestra jornada a movernos, con todas las responsabilidades y obligaciones que implica nuestro día a día.
¿Cómo lo solucionamos? Impregnando de movimiento todo lo que hagamos, si hace falta incluso de forma sistemática, al menos al principio, con tal de crear el hábito.
El Proyecto Re-movimiento es un experimento individual y social. Es decir, es una idea de experimentación pura y dura, de práctica masiva, para la que yo tomo la iniciativa, al mismo tiempo que quiero compartirla y hacer partícipe al máximo de personas posible.”
A continuación aparecen los sesenta y seis participantes en el Reto de los treinta díasde noviembre con sus respectivos retos.
Es un artículo extenso de 5.939 palabras. Es muy interesante comprobar la diversidad de retos, motivaciones y técnicas de autorregulación que describen los aspirantes a habitólogos. Merece la pena leerlo solo por ello.
Cuando he creído que podía aportar algo, he añadido sugerencias y comentarios a los retos formulados por los habitólogos.
El héroe se aleja, avanza y tolera la incertidumbre.
—Ibsen
Frieden: “En el reto de los 30 días voy a lograr no comer harinas refinadas”.
Su plan para evitar la tentación cuando esté en un entorno social es decir que está en una dieta libre de gluten.
Alejandro Paciotti, inclaudicable: “30 días sin comer harinas refinadas. Y 30 días escribiendo al menos 30 líneas de código en un proyecto en el cual esto”.
Si no escribe 30 líneas de código no entra en redes sociales, ante cada tentación de comer pan, se bebe un vaso de agua o cereal en barrita. Estuvo madurando varios días el reto. Lo maduró tanto que dobló las apuestas y creó dos retos por el precio de uno. Solo los gladiadores muy entrenados a lo largo del año en Los tres hábitos que cambiarán tu vida se pueden permitir semejante audacia…
Annamm: “Me levantaré en cuanto suene la alarma”.
¡Suerte!
Lau, del blog Desde villa Kunterbunt : “Voy a hacer en NaNoWrimo (para el que no lo conozca: http://nanowrimo.org/whatisnano) … Se trata de escribir 1666 palabras al día para completar un libro de 50000 palabras en un mes”.
Tendrá que hacer encaje de bolillos para poder completar el reto en medio de varios viajes y otras obligaciones durante el mes. En este artículo, Desprendimiento educativo, hace público su compromiso con el reto de los treinta días y la escritura del libro. El compromiso público, como sabemos, es una excelente manera de generar incentivos para la compleción de nuestras resoluciones.
Amparo: para mí el reto será 30 días seguidos de bicicleta elíptica (tengo una en casa). A cualquier hora del día y un mínimo de 10 minutos.
Rectificación de Amparo: “El compromiso requiere de una certeza de la que carezco en este momento. Lo pensaré. De momento, no me comprometo al reto.”
No requiere “certeza”, requiere que sea importante para ti, que te aporte algo nuevo en tu vida y que sea un poco difícil. Es bueno que no tengas certeza de completar el reto, un 50-70% de probabilidad de tener éxito está bien.
Si no lo consigues, habrás aprendido algo y podrás asumir nuevos retos en el futuro.
Lo de los diez minutos me parece factible, a menos que tengas muchos dolores o algún impedimento físico. De todos modos, puedes esperar a un mejor momento. Tú decides, Amparo.
La diferencia entre nada y todo es un poco.
No es un juego de palabras.
Tienes un proyecto. No le dedicas tiempo. Pasan los días y tienes y no tienes nada.
Sin embargo, si le dedicas un poco cada día, al final tienes un proyecto terminado.
Entre nada y todo hay una diferencia muy grande.
Pero entre nada y un poco, la diferencia es un poco.
No supone un gran esfuerzo y representa un gran cambio.
Herman, gladiador incombustible: “Mi propósito para el mes de noviembre será tirar cinco cosas cada día. También daré por válidas, la realización de tareas eternamente postergadas.
Este propósito es preciso y medible. Genera mucha sensación de control. Los resultados inmediatos e interesantes harán que no se requiera “persuasión” para el cumplimiento. Aun así contaré con la motivación del compromiso público que en este momento realizo.
El trabajo en equipo es fundamental. Gracias Homo Minimus por hacerlo posible. Os deseo a todos mucho éxito con vuestros propósitos.”
Gracias a ti, Herman, por tus ánimos y por tu, para mí, legendaria perseverancia. 🙂
Lucecita, habitoloca: “En definitiva me apunto a este reto, siempre he luchado con el reloj, mi reto será madrugar de verdad y ser puntual, nunca lo he sido, siempre hago esperar a las personas… y obviamente no me gusta esperar…”
Lucecita, ¿qué significa “madrugar”?, ¿qué significa “ser puntual”? Si concretas, aumentas la probabilidad de éxito.
Marijota: “Me apunto a este reto, que ,por cierto , ya solo el mero hecho de comprometerme ante los demás y expresarlo por escrito, ya es un GRAN reto para mí!!!!.
Ahí va mi reto!!!: Dedicar diariamente, 15 minutos mínimo, a hacer ejercicios de estiramientos, sentadillas, etc. Animo a todos!!!!!”
Cierto, un compromiso público ya es un reto en sí mismo. Ánimo.
Tomelin5: “Me levantaré a la salida del sol, sin posibilidades de posponer ni ‘5 minutos más’. Lo sábados serán 2 horas posteriores a la salida del sol y los domingos libres.”. Por la noche preparará la alarma a la hora exacta, la ropa y las actividades de la mañana.
Richard: “Mi reto: Levantarme entre semana a las 5:45 a.m. para ir al gym sin pretexto alguno!!!!”
Ángela: “ COCINAR ALGO CADA DÍA EN LA NOCHE Y DEJAR LAVADOS LOS PLATOS.”
Un reto mayúsculo…
Saramber, nuestra escritora maldita, del blog Libres para nada: “Mi reto es como el de Lau: escribir entre 3 páginas al día de la novela que llevo casi 3 años procrastinando.”. Se ha apuntado a “lo loco”.
Espero que el reto le sirva para estructurar creativamente tanta locura.
Lleva tres años procrastinando la escritura de esta novela. Sería un gran éxito que en solo un mes le diera un gran empujón. Suerte.
Galvordentensa: “Aunar placer con deber y recuperar un viejo hábito que las tecnologías me están arrebatando ( o yo que me dejo llevar por la comodidad): leer una hora cada día”. Libera tiempo renunciando a tiempo de redes sociales o similares y lo sustituye por el viejo arte de la lectura.
Rosinuzza: “ Terminar de escribir un libro. He pensado en un número comprendido entre quinientas y mil palabras diarias. No creo que pueda hacer más de mil y no quiero hacer menos de quinientos.”. Su línea roja son las quinientas palabras diarias.
Olgacc: “Mi reto es tomar beber un vaso de agua con cada impulso que tenga que sé que lleva a actuar de manera desordenada”. [Habría que concretar que quiere decir Olga con impulso de actuar de manera desordenada…]
César: “Mi autorreto: Iniciar o provocar una conversación con un desconocido (o conocido solo de vista) cada día.
Para mí esto es algo ambicioso, no creáis. Me obliga a salir de la zona de confort, vencer timideces, echarle cara, hacer cosas que no suelen ir con la inercia de mi forma de ser. Como objetivo a largo plazo pretendo potenciar la parte “social” de mi salud minimalista.
Técnicamente, el disparador es el encontrarse con alguien en camino entre casa y el trabajo y viceversa, y paseos de fin de semana, en bares, semáforos, reuniones, salas de espera. Debo iniciar una conversación con temas intrascendentes como el tiempo, la hora, la calle tal. A continuación, hacer un comentario gracioso, hablar sobre alguna noticia, presentarme o alabar algo en el atuendo de mi interlocutor. Si se me olvida o no lo consigo deberé pagarlo con dos conversaciones el día siguiente. Para reforzar el asunto, me comprometo públicamente y mantendré una lista de impresiones.”
César, gran reto. Yo hace años me planteé un reto semejante.
Sugerencia: pon un criterio de éxito algo más bajo para la primera semana o dos primeras semanas: si inicias la conversación y la persona te responde ya has tenido éxito. Lo del comentario gracioso y la continuación de la conversación ya es para nota, pero no lo metas como criterio de éxito. Se trata de que des el primer paso y dejes que lo demás venga por añadidura.¡¡¡Gradualidad!!!
María del Carmen González de Uruguay: “Hola a todos: me apunto en el Reto de los treinta días. Mi reto es meditar lo siete días de la semana, diez minutos, inmediatamente luego de levantarme”.
Excelente.
Lilian: “Estaré tomando agua cada vez que me vea perdida en pensamientos negativos”.
Me gustaría discutir este reto con Lilian y ayudarle a rediseñarlo, porque no quiero que muera ahogada…
Sofía: “Mi reto va a ser el de trabajar las dos primeras horas de la mañana al llegar al despacho antes de mirar cualquier cosa en internet que no tenga relación con el trabajo.” Uno de los retos de productividad que nos podemos proponer. Ver mi artículo Empezar el día sacando.
Eduardo Laporte de El náufrago digital: “ Cien abdominales al día durante 30 días. Me interesa también ver si realmente eso tiene algún efecto, porque me interesa la idea de que cierta constancia deje sus frutos” + “Mira, voy a incorporar 20 fondos a mis 100 abdominales…”.
Mercè: “ He sido despedida y ahora eso que sé hacer tan bien lo voy a hacer por mi cuenta, por tanto, mi proyecto es escribirlo, buscar los proveedores y tener el escandallo listo para el 1 de diciembre.” . “Y diciembre presentación en las empresas. UAOOOOO, da vértigo y todo pero me encanta ver si soy capaz luchar con mis excusas y miedo.”
Recomiendo que Mercè se ponga un horario de trabajo diario. Ahora más que nunca hay que hacer uso de la disciplina.
El reto de treinta días es también útil para proporcionarte un empujón que te motive. Cuando trabajas para otros, ellos te dan los empujones y te ponen las fechas límites; cuando estás por tu cuenta, tienes que asumir la labor de dirección, proponerte metas, fechas límite y proporcionarte la motivación. Has iniciado el camino del héroe.
Oscarvisus: “Mi reto de los 30 días es escribir cada día un post de por lo menos 100 palabras en un nuevo blog que hace poco que he empezado. Lo publico anónimamente, de manera que prefiero no mostrar la URL. :-P”
Como gustes, Oscarvisus, pero motiva mucho que los demás puedan ver que vas completando el reto. Al menos, semana a semana, comenta si lo estás cumpliendo. Me parece perfecto lo de las cien palabras: la gente tiende a ponerse objetivos demasiado grandes al principio (500,1000,1500 palabras)
Salud y allá vamos.
Raquel: “No sólo haré cada mañana, al levantarme los estiramientos, si no que me comprometo a escribir aquí como me va y si noto cambios con el paso de los días y que tipo de cambios (físicos, emocionales, lo que sea que note diferente) y así, si a alguien le resulta interesante y quiere probar, pues le digo los estiramientos que he hecho….¡Risas, abrazos, amor y humor!”
Brújula: “Durante los 30 días de noviembre haré una serie de ejercicios con mis ojos”. Recomiendo que brújula determine claramente el tiempo mínimo de ejercicio diario. Si reduces la ambigüedad de las intenciones, es más probable cumplirlas y evitar las pendientes resbaladizas que nos llevan a abandonar nuestras en principio sólidas determinaciones.
Se permite el pan en el desayuno. Aprovecho para recomendaros que echéis un vistazo en su blog. a su reto físico de noviembre, para que completéis vuestras rutinas de ejercicios. También tiene un artículo reciente que me ha impresionado, Me estoy muriendo, que os puede motivar a los que necesitéis un empujón de energía e ilusión.
Nuria: “Mi reto de los 30 días , es que tengo que hacer ejercicio todos los días, yoga, andar, nadar… A ver si consigo bajar los kilos de más que puse desde que deje de fumar…uf…”
Nuria, has de concretar, quizá en tiempo. Y si partes de un nivel de ejercicio bajo, Luis Andés seguramente te recomendaría que empezaras a andar más, quizá los 45 minutos diarios que dice Eduardo Laporte. Luis Andés te hace más recomendaciones en la página del reto.
En el curso de salud minimalista tienes varios retos al respecto con recomendaciones. Échalos un vistazo por si te ayudan a concretar tu reto.
Cristina Font: “Allí va mi súper reto…. hacerme la cama cada día antes de salir de casa para ir a trabajar. Los días que no tenga que salir, tiene que estar hecha una hora después de haberme levantado.”
No hay reto pequeño. Excelente ejemplo del principio minimalista Piensa a lo pequeño:
Si piensas demasiado tiempo a lo grande, todo lo demás te sabrá a poco, cualquier acción diaria te parecerá prosaica, deslucida, indigna de tus sueños. Por eso, olvídate de la grandeza, de ser el número uno, de construir un castillo en el aire. Deja a tus sueños ahí, en el firmamento, donde deben estar, y seguidamente céntrate en algo reducido, quizá insignificante; y hazlo tan ridículamente bien que los ángeles del cielo lloren de emoción.
Pero no hay ángeles, nadie te mira, solo tú te miras, estás solo, con tu pequeño esfuerzo, con tu pequeña vida, con tus pequeños afanes, con tus sueños remotos, con la muesca que puedes hacer hoy en el universo.
Cualquier nuevo comportamiento que quieras mantener durante treinta días ya es de por sí desafiante. Te parece poca cosa, pero en mi opinión es un reto perfecto para tonificar la fuerza de voluntad o capacidad de autorregulación. Aprenderás a sostener determinaciones durante periodos extensos de tiempo y en el futuro aplicarás la técnica del reto de los treinta días a otras metas valiosas.
Nicolás: “Mi reto, meditar al menos una vez al día.” .” Me cuesta pasar de los 10 minutos, así que me parece que lo dejo en 10 como tope mínimo.”
Para quien quiera dar los primeros pasos en el mundo de la meditación, recuerdo que en el curso de saludo minimalista tenemos un reto de meditación 10×10 de diez días con audios de diez minutos para iniciarte.
Arte: “Mi reto: aprendo vocabulario alemán con el programa de tarjetas Anki. Durante 30 días, todos y cada uno de ellos, haré la revisión y el aprendizaje del día (unas 30 tarjetas más o menos, lo decide el programa según las vaya memorizando).”
30×31 son 930 palabras en un mes. Estas son muchas palabras. Con un pequeño esfuerzo diario se puede extender mucho el vocabulario. Ten en cuenta que el vocabulario básico en cualquier idioma suele estar en las 2000 palabras, y el hablante medio no usa más allá de 5000, aunque el total de palabras conocidas o reconocidas esté sobre las 15.000.
Omar Carreño, nuestro gurú de la productividad minimalista del blog Análisis Realista : “Pues hace algún tiempo que no he “publicado” ningún reto, lo que hago, lo hago de manera personal y eso me ha servido para lograr mis cosas, pero hoy quiero comprometerme a dejar de comer carbohidratos después de las 16:00 horas de lunes a sábado, solo con una ligera salvedad los domingos que es el día que a veces me doy un “gustito” de Yakimeshi con mi esposa a eso de las 19:00.”
Omar, está bien hacer alguna excepción , como lo del domingo (tu faturday), sobre todo si esas excepciones están definidas previamente. No es lo mismo renunciar a algo hasta la próxima semana que renunciar para siempre…
Rafael Tejado del blog Máster en independencia : “Pues… Después de mucho pensarlo, he decidido que mi reto va a ser dar un cumplido al día (tanto a conocidos como a desconocidos, aunque intentando que sean mayoría los segundos). Con él lograré dos cosas: estar más atento al mundo que me rodea y alegrar un poco la vida a los que me rodean :)”
Es un reto en el que haces algo por los demás, les haces sentir bien, y a su vez mejoras tu atención. Te ayuda a mejorar las relaciones sociales y te obliga a salir todavía más de la zona cómoda. Muy original y “ecológico”.
Vanessa del blog Viviendo el cambio: “Mi reto son 30 días de juego creativo. Es decir, en mi caso, dibujar, bocetear, pintar, esculpir y/o crear algo que no sea directamente “trabajo”, simplemente por el placer de disfrutar del proceso y dejar ir el resultado. No vale escribir, cocinar o hacer punto.
Todos los días, incluido fin de semana, un mínimo de 15 minutos.”
Un reto tremendamente interesante: el reto de desconectar, de otorgarte el placer del juego y de la creación libre, de la creación porque sí. ¡Leed su artículo en su blog anunciando y detallando el reto! Merece la pena:
“Para mí es abrirle la puerta a la diversión y soltar el perfeccionismo y el control y el tiene que servir para algo, cuestiones que todavía se hallan enganchadas en rinconcitos de mi conciencia. Creo que son las defensas de una niña que escondió parte de su brillo y se refugió en su cabeza.”
Mercedes: “Dejar de morderme las uñas a ver cuánto me crecen en 30 días.”
Una sugerencia: una técnica que te puede ayudar a sobrellevar el reto. Lleva contigo una hoja de papel o pequeña libreta y cada vez que tengas el impulso de morderte las uñas, haz una marca. Puedes dividir la hoja en días y semanas y así ver la evolución del número de impulsos a lo largo del tiempo.
Tu reto es un excelente ejercicio de conciencia. Y la conciencia es el inicio de la liberación…
Roberto Trivinyo: “Yo estudiare todas las mañanas (de lunes a domingo de 05:40 a 06:40) una hora de derecho laboral (tres artículos legislativos y una sentencia) después de meditar 12 minutos (esto ya lo hago).”
Roberto une un hábito ya formado, la meditación, con otro que quiere formar, el estudio. Usa como desencadenante un hábito para crear otro hábito. Esta es una técnica muy interesante llamada “apilado de hábitos”. Hablaremos de ella en algún artículo.
Mabel: “Reto de cero quejas por 30 días, con la finalidad de tomar consciencia plena de lo que digo, por cada día que no logre el objetivo colocaré un billete (cuya denominación aún no determino) en un pote y al final del mes donare ese dinero. Saludos!”
¿Puedo sugerir una variación?
Piensa en la organización social, política, etc. que más desprecias. Cada semana donas lo que haya en el bote a esa organización.
Esto es algo retorcido. Pero seguro que te motiva todavía más, por pequeña que sea la cantidad donada. 🙂
Petro: “Me gustaría que mi objetivo fuera algo así como “disminuir mi sensibilidad a los ruidos cotidianos”. Llevo una temporada que cada vez uso más los tapones para los oídos (para dormir, para estudiar…)…”
Mi consejo es que desarrolles una desensibilización progresiva. El ideal es que pudieras estudiar con ruidos porque estuvieras tan centrado en el estudio que nada te perturbara (siempre que los ruidos no sean objetivamente perjudiciales o demasiado altos, que no lo son, como dices).
¿Qué tal si intentas prescindir de los tapones 15 minutos al principio y después vas aumentando este tiempo?
Cada vez que te perturbe un ruido haces una señal en el papel y continúas. (si son muchos, te fijas en los que pasen un umbral alto).
Santacenero del blog @santacenero : “ Aún no lo tengo decidido al 100% pero creo entraré en el reto de los 30 días. Quiero retomar mi faceta de blogger, me apetece escribir, y creo que este reto es una buena oportunidad para volver a recuperar el hábito. “
Santacenero ha publicado su reto en su blog y lo ha titulado así: 30 días, 30 artículos.
“Por tanto, mi reto será escribir un artículo cada día durante este mes de Noviembre. Con esta práctica espero dar un buen empujón inicial al blog y continuar con el posteriormente pero ya a un ritmo más relajado de 2 o 3 artículos a la semana”
Este reto me parece una excelente manera de generar momentum para tu nuevo proyecto. Suerte.
Yolanda Merchante: “Me apunto, mi reto va a ser levantarme cuando suene la alarma. De lunes a Viernes a las 7.30 horas y los fines de semana a las 9 horas.”
Tener un buen ritmo de sueño es uno de los hábitos más saludables que podemos tener, como ya comenté en el curso de salud minimalista. Si tu nivel de ejercicio físico es aceptable, tu alimentación razonable, el sueño en cantidad y calidad es el elemento más importante para obtener un alto rendimiento y productividad, pero también para el bienestar físico y emocional.
Leo: “haré una mezcla de dos cosas, meditación y ejercicio. Lo haré al iniciar el día, me levantaré treinta y cinco minutos antes de lo normal y creare el hábito. “
Me parece un excelente ritual para iniciar el día. Creo que es tremendamente potente y que notarás sus beneficios en poco tiempo.
Narci: “El mío será organizar mi estudio-despacho. Auténtico ecosistema del desorden y de montón de cosas que he ido acumulando a lo largo del tiempo: apuntes de carrera, documentos de la casa que ya no sirven, revistas, cds que no ya no escucho (prefiero Spotify), colecciones, enciclopedias, etc., etc., Una habitación que pesa muchísimo y mentalmente más!! Necesito un lugar limpio y eficiente. Sé que tengo que tirar/limpiar un montón de cosas y superar mi permanente parálisis por análisis.. Es la hora de remangarse y ponerse las pilas!! “
Limpiar el despacho de trastos es una excelente metáfora para una actitud mental, emocional y existencial.
Solo te recomendaría que te pusieras una cuota diaria. ¿10 trastos u objetos eliminados u ordenados? Serían 300 en un mes. Si tienes ganas de más, más, pero ponte una cuota mínima. Eso ayudará a dar consistencia a tu compromiso.
María: “Yo también quisiera participar en el reto de Noviembre. En mi caso va a ser no comer a partir de las 8 de la tarde. A ver qué cambios produce!…me da que esto es como una ficha de domino que al mismo tiempo va tirando otros hábitos mal empleados…”
Este puede ser un hábito-llave para ti. Adelante.
Bettydran: “Mi reto es bajar de peso, al menos 5 kg, para ello voy a dejar de comer hidratos de carbono y bajar las escaleras todos los días (vivo en el piso 14). Excepto los fines de semana que voy al campo. Sábado y domingo me propongo bailar 30 min.”
Creo que sería más interesante que te centraras en el proceso en vez de fijarte en bajar 5 kg. Si quieres, al final del mes o cada dos semanas te pesas, pero creo que es más importante que te centres en aquello que vas a hacer.
De todo lo que te propones, creo que lo más potente para tu meta de bajar de peso es limitar los hidratos de carbono, aunque está muy bien complementado por el ejercicio. Mi recomendación: elige comprometerte con una sola cosa. En mi opinión, reducir la ingesta de carbohidratos. Aunque hagas también ejercicio, céntrate en la reducción de carbohidratos.
Astrid B.: “Después de revisar bien mis cinco posibles retos me quedo con el de meditación. Sus efectos son fantásticos . Todos los días durante un mes meditare antes de comenzar con mis proyectos y tareas diarias. Están incluidos los fines de semana. Gracias por los fantásticos audios del reto de los diez días.”
En los próximos mes haré recomendaciones de lecturas sencillas para cultivar el hábito de la atención plena.
Tremendosky, del blog literario Aviones desplumados : “Este será mi reto para noviembre… Tiene que ver con 2 hábitos que tengo en construcción:
Meditaré todos los días al menos 5 minutos….
Dedicaré al menos 20 pomodoros por semana a un proyecto importante para mí…
Cada fallo —día o pomodoro— penalizará en forma de serie de 20 abdominales (otro hábito que…).»
Sugerencia: medita cinco minutos antes del comienzo de tus sesiones de trabajo para el proyecto importante (a menos que ya tengas un hábito establecido en otro momento del día), así será más fácil recordar ambos compromisos y se reforzarán mutuamente. Así aplicarás la técnica de apilado de hábitos.
Patricia: “Mi reto es nada más levantarme hacer 20 sentadillas, 20 fondos en nivel 1 y 25 seg de plancha.”
Excelente ejercicio para desperezarte e iniciar el día.
Luca: “Mi reto va ser dejar pasar 2 minutos antes de empezar a comer, y masticar la comida saboreándola e ingerirla hasta que esté muy bien masticada. Es un mal hábito que tengo de tragar y como la primera digestión pasa por la boca…”
Yo voy a hacer algo parecido.
Homo Minimus: “MI reto va a ser el no ver tv, escuchar radio o estar con el ordenador cuando como. Espero conseguir lo mismo que Luca: masticar más, comer más despacio y hacerme consciente de mi nivel real de hambre para así alcanzar antes la sensación de saciedad. Así quizá consiga consolidar la práctica del Hara Hachi Bu del curso de salud minimalista.”
Ana Liz García: “Mi reto para va a ser comenzar el día con mis TMI. Ya me hice el hábito de escribir cada noche las del día siguiente, pero cuando llega la mañana me diluyo en cualquier tontería. Quiero superar eso.
Germán Nicolás Zabala: “Voy a escribir 1500 palabras por día, 45000 en total, para hacer de la escritura un estilo de vida para mí bienestar y desarrollo intelectual.”
Creo que escribir todos los días es una excelente herramienta de introspección y aprendizaje. Gran reto el tuyo si consigues convertirlo en un “estilo de vida”. Dependiendo de tu nivel inicial de escritura, yo sería un poco más gradual, pero tú decides.
Ángel: “ Mi reto va a consistir en leer uno de tus artículos al día durante 30 días y no más ni menos.
Llevo un cierto tiempo brujuleando inconsistentemente por tu blog y me fascina, pues me resuenan casi todos los temas que tratas y tu manera de acercarte a ellos que me suele sorprender. Enhorabuena.”
Ángel, te propongo una vuelta de tuerca al reto para que le saques más partido: escribe un comentario de al menos 4 líneas por cada artículo que leas. Así interiorizarás mejor los mensajes y podrás recibir algo de mi realimentación si haces alguna pregunta o comento sobre tus comentario.
“1.- Hacer deporte todos los días. No tiene por qué ser ir a correr o pegarme una paliza de gimnasio. Cuenta la escalada, rutinas de sentadillas/abdominales, salir en bici, senderismo. La cosa es romper con el estar sentado y hacer algo de ejercicio.
2.- Deshacerme de todo lo innecesario. Lo que los ingleses llaman declutter. Hice un intento y llené cajas con cosas, pero no llegué a deshacerme de todo. Este es el mes. Cada día he de repasar la utilidad de los objetos que me rodean y si no me son útiles, puerta.
¡Hermano!, lo que hacemos en la vida resuena en la eternidad.
Eshac: “yo he estado pensando y mi reto va a ser publicar un post cada día, con ello espero avanzar un proyecto de ensayo que tengo entre manos. No hay mínimo de palabras, quizá un máximo de 1000… Pero el post tiene que tener al menos un enlace a el trabajo ya hecho para que me sirva para ir enlazando y repasando ideas.”
Carmenchumaria: “Quiero hacer algo sencillo, pero cotidiano, que me brinda bienestar inmediato y que no me representa más tiempo que esfuerzo. Entonces, empezando mañana y cada día de la semana, escribir un texto a modo de poema cada día. “
Un reto muy creativo. Enhorabuena por la iniciativa.
Bernardo Munuera, alias Blumm, de La manía de leer: “Me reto a escribir 50.005 palabras en NaNoWriMo en noviembre y lo hago público aquí. Escrito queda.”
Bere: “Mi reto es prepararme de desayunar jugos variados con frutas y verduras. Ya lo había logrado por 15 días a principio de año pero luego lo dejé, así que es buen momento para retomarlo. “
Un reto muy saludable.
Cristina: “ Mi objetivo es reducir mi ansiedad en el trabajo pero no se me ocurre que sería más efectivo. Empecé por probar con la sugerencia de las primeras 2h trabajar sin mirar Internet, ni el correo, ni nada que me distraerse. Me funcionó un día con gran satisfacción pero al día siguiente me fue imposible por gestiones y reuniones. Así que ahora no se si seguir con ello aunque haya días que no pueda o probar algo distinto. Que me aconsejas?”
Cristina, podrías replantear el reto como dedicar tus dos horas primeras de trabajo “disponibles” a trabajo concentrado sin conexión a internet o redes sociales. Si un día solo puedes una hora, pues una hora. Si tienes una reunión a primera hora de la mañana, pues las dos horas después de la reunión, etc.
Recuerda: no necesitas la perfección todos los días, solo ir logrando que tus dos primeras horas estén lo más centradas posible.
Marta: “Mi reto es ir andando al trabajo todos los días. Son 50 minutos de trayecto, lo que implica levantarme antes para llegar a tiempo, y lo que implica también acostarme antes la noche anterior para dormir lo suficiente.”
Nurnpm: “Hola habitólogos! En el reto de los 30 días quiero consolidar el hábito de dedicar 2 horas todos los días al aprendizaje. Voy a empezar/seguir con el inglés (y después vendrá programar), los días de diario. Y los findes a dibujar. ¿Un consejo para ser consciente mientras y no distraerme?
Para mí los retos de salud minimalista fueron un éxito, el que más me cuesta es el de la regla hara hachi bu, pero creo que el conjunto fue el “hábito llave” “
Hola, habitante de tu cuerpo, a mí me gusta la técnica pomodoro. Si sabes que vas a tener 2 horas, unos 8 pomodoros de 25 minutos, podrías probarla para ver si aumentas el foco y la concentración.
“Me parece mejor plantearme como Reto establecer una organización horaria durante 30 días. Tengo la ventaja de trabajar por cuenta propia y combinar (dentro de lo posible) los horarios con mis clientes. Aprovechando eso quiero ver si respetando esa organización puedo focalizarme en lo que tengo establecido y así resolverlo…”.
“Armando este cronograma me di cuenta de que en Twitter pierdo una cantidad de tiempo impresionante. Confieso que regular mi tiempo tuiteando iba a ser mi Reto original, pero luego pensé que “recortar” mi tiempo de tuiteo no garantiza que me ordene automáticamente en todo lo demás, así que creo mejor ir directamente a un esquema de fondo.”
Jorge, en los comentarios, establece un cronograma para la semana con un montón de acciones y nuevos hábitos.
Una observación: Jorge, ¡creo que estás gravemente infoxicado! (¡más de 14 horas semanales en twitter!)
Una sugerencia: aunque quieras cambiar tantas cosas a la vez, te recomendaría que el reto de los treinta días se limitara a una sola cosa. Sé que cuando uno quiere dar una vuelta a su vida, cualquier espera se hace larga, pero también sé por experiencia que si vas más lento al principio, es más fácil y los avances se consolidan. Vas ganando confianza y en unos cuantos meses has dado un giro a tu vida. Pero hay que ir más lento.
¿Con cuáles de tus múltiples acciones te comprometes para el reto?
[Recomendación: reducir tu exposición a twitter y redes sociales. Así liberarás tiempo y energía que podrás dedicar a otras actividades más fructíferas. También lograrás más calma mental. Puedes intentar otros cambios simultáneamente, pero céntrate en uno para este reto]
Melina: “Me apunto al reto. Voy a dibujar media hora todos los días. Siempre he querido aprender. Y también voy a practicar yoga de lunes a viernes, ya lo hago pero hay días en que pongo pretextos”.
Me gustan los retos creativos. Adelante.
Mónica: “El 31 de Octubre ha sido mi cumpleaños y mi reto para esa fecha era comenzar mi primer blog. Estoy ya trabajando en ello, hace 2 días 😉
¿Cómo lo voy a hacer? Cómo detonante he elegido beber agua con zumo de limón en ayunas (lo tenía pendiente) y como recordatorio sobre mi mesa he colocado un frutero negro repleto de limones. ¿No son alegres?
Mi rutina pasa por dejar a mis hijas en el cole y al regresar a casa para trabajar en el blog/ configurar /escribir… Sólo 1 hora seguida.
Cómo no sé nada de blogs se me hace un lío todo, pero pasito a pasito, aprenderé.
Graciasssss. Publicarlo aquí me anima.”
Un reto impecable desde un punto de vista técnico: concreto, con detonantes y con acciones claras. Está muy bien que no sepas nada de blogs, aprenderás por el camino y todo será más emocionante. Si puedes y quieres, no dudes en decirnos cuál es tu blog.
Rafael Sarmentero: “Mi reto va a ser no hacer ningún comentario político en los próximos 30 días.”
Rafael Sarmentero con su disfraz de no-polemista.
Será lo más saludable que hagas en este año. Tendrás que poner en juego una gigantesca fuerza de voluntad y estar atento a los infinitos impulsos de quejarte, perorar y debatir. Tres retos en uno: atención plena, autorregulación e higiene mental. No esperaba menos de un genio.
María: “Mi reto muy meditado es no comer una sola gominola o chuche en noviembre. Soy adicta al dulce y mis hijas no me lo ponen fácil. Pero seré fuerte.”
Recomendación: elimina los dulces de tu casa, para no tener tentaciones. Permítete un “faturday” a la semana o al mes para comer chuches con tus hijas. Pero solo uno.
Uno de los primeros retos del curso de salud minimalista era eliminar el azúcar. Echa vistazo al artículo para motivarte un poco más. Después de completado el reto te lo vas a agradecer.
Desde que se fue, ella es un fantasma, y yo soy el lugar de sus apariciones.
—Juan Bonilla
Melisa: “Mi reto es el siguiente: NO voy a revisar ninguna de las redes sociales de un amigo mío (con quien tengo una especie de amor/obsesión unilateral e insensata). No sé cuántas veces al día reviso sus redes sociales, tal vez no sean tantas… pero sé que lo hago más veces de las que soy consciente. Creo que dejar de obsesionarme con eso me va a ayudar a enfocar mi mente en actividades productivas y en proyectos propios. La verdad es que pienso que el hecho de estar obsesionada con esa persona es una excusa que usa mi mente para no ocuparse de temas importantes.”
Melisa, lo de dejar de vigilar a tu amigo… y más en general reducir las redes sociales te va a hacer mucho más feliz. Liberará un montón de tiempo para relaciones con personas de carne y hueso.
Para ayudarte con ese amigo que no te puedes quitar de la cabeza, te recomiendo un libro de mi amigo Entusiasmado: Cómo olvidar a alguien en diez pasos.
Minimo Da Vinci: «Propongo hacer dos retos de 30 días:
No utilizar el facebook personal durante 30 días.
Comer una fruta todos los días.
Retos que a la vista parecen fáciles. Pero como siempre, el papel lo aguanta todo.»
El primero es muy desafiante. Suerte con él. Me gustaría que al final del reto (que vas a cumplir) nos cuentes tus impresiones y sensaciones. ¿Qué tal un pequeño diario de bitácora con tus sensaciones?
Hasta aquí los retos de sesenta y seis habitolocos. Venga, un abrazo.
Hermanos, ¡lo que hacemos en la vida resuena en la eternidad!
—Gladiator
Gladiadores del circo cotidiano (Ara Magdaleno), habitantes de vuestros cuerpos (nurnpm), exploradores del espíritu, incombustibles (¡Herman!), frikis a la carrera (Amparo), losanos (Joaquín), inclaudicables (Alejandro Paciotti), perseverantes (Astrid B.), ex-gordos :), jíbaros de vosotros mismos (Tremendosky), conseguidores (Blanca), navegantes de mil mares, chamanes del cambio, habitólogos (Daniel), y demás fauna del minimalismo existencial,
¡ha llegado el momento de mostrar y demostrar lo que hemos avanzado durante este año gracias al proyecto Los tres hábitos que cambiarán tu vida y los correspondientes cursos de Atención plena, de Perseverancia y Salud minimalista!
Estamos ya en la cuarta reencarnacióndel 2014. Tenemos veinticinco años. Ha sido un largo camino con venturas y desventuras, avances y retrocesos, alegrías y seguro que también nuestra buena dosis de frustración. Casi cuarenta propuestas de prácticas, misiones y retos que cada uno de vosotros siguió desde el interés y desde la acción. Sea cual sea vuestro grado de participación y satisfacción con los resultados, enhorabuena por haber llegado hasta aquí.
Cualquiera que durante este año haya probado, intentado, experimentado o convertido en acción —aunque sea unas pocas veces, aunque sea en una sola ocasión— alguna de las ideas que he presentado en el blog , o que se haya sentido inspirado por los comentarios, sugerencias y experiencias de nuestros compañeros de travesía, puede darse por satisfecho. Ya habéis hecho más que lo que la mayoría de la gente hace en un año. Posiblemente habéis vivido con más conciencia de lo que la gente vive usualmente sus vidas.
Walden Pond al atardecer. Henry David Thoreau vivió durante dos años, dos meses y dos días en Walden Pond desde julio de 1845 a septiembre de 1847. Su experiencia en Walden le facilitó el material para el libro Walden, La vida en los bosques, al que se le reconoce como inspiración de la consciencia y el respeto por el medio ambiente. Tim Hettler en flickr: https://flic.kr/p/aAJR9g
Decía Henry David Thoreau que la mayoría de la gente vive su vida en una silenciosa desesperación. Pero nosotros, parafraseando sus palabras en Walden, podemos decir que al comienzo de este año “nos fuimos a los bosques porque queríamos vivir sin prisas (¡pero sin pausa!), queríamos vivir a conciencia (¡y con ciencia!), y sacar todo el meollo a la vida (allá donde se esconda), para no descubrir, a la hora de la muerte, que no habíamos vivido”.
Este mes de octubre no he propuesto hasta el momento ningún reto. Quería que tuvierais un par de semanas para… descansar… para que los echarais de menos… y para… tomar impulso para lo que os propongo ahora.
¿En qué consiste el reto?
Durante el mes de noviembre acometeremos un reto personal. Puedes llamarlo también experimento, hábito, misión o práctica, etc., da lo mismo. Lo importante es lo siguiente:
Durante treinta días cada uno de nosotros se centrará en completar un reto libremente escogido.
¿Cuándo empieza el reto?
El 1 de noviembre.
¿Cuál es el propósito de este reto?
El reto de los treinta días es una poderosa herramienta de cambio personal y a la vez es la ocasión para que dejemos las ruedecillas de la bicicleta que han sido los cursos de este blog y probemos a diseñar nuestros propios retos. Cada uno tendrá que elegir su reto personal.
Durante este año, según avanzábamos en el plan diseñado en el libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida, nos fuimos dando cuenta de que todo nuestro entrenamiento en atención plena, perseverancia, autorregulación y salud minimalista tenía un tema común subyacente: la capacidad de diseñar comportamientos que nos hagan avanzar en nuestras vidas y convertirlos en hábitos. Estamos en el camino de convertirnos en habitólogos.
A la vez, sentirse inspirados por el cambio, atreverse a dar el salto y dar el salto requiere que seamos audaces, ambiciosos, que mantengamos una saludable mentalidad experimental y seamos… un poco locos. Es por eso que una de nuestras compañeras, Lucecita, propuso que nos autodenomináramos “habitolocos”.
¿Sobre qué tiene que ser el reto?
Sobre cualquier elemento de tu comportamiento que te haga avanzar.
Puede ser la creación de un hábito importante para ti, un experimento de aprendizaje de treinta días, un reto personal, una práctica, un proyecto, un trabajo temporal, alguno de los retos de los cursos de este blog, lo que sea.
En un próximo artículo proporcionaré algunas ideas o sugerencias, pero ahora simplemente quiero que pienses algo que te motive, que sea importante para ti.
¿Tiene que ser algo difícil o ambicioso?
No.
De hecho, no recomiendo que escojas algo muy complicado o duro como el Desafío de la ducha fría, porque el reto de mantener un comportamiento sin excepciones durante treinta días ya es suficientemente ambicioso. Poca gente es capaz de ser constante durante tanto tiempo y ceñirse a una determinación, por fácil que parezca.
Pero si quieres elegir el Desafío de la ducha fría o algún otro reto o experimento extravagante, adelante. No seré yo el que te corte las alas.
¿Con qué recursos o ayuda contaré?
Una página en este blog: Reto de los treinta días. En ella declararás cuál es tu reto de los treinta días y te comprometerás públicamente. Yo haré una lista con todos los participantes y sus retos. Tienes hasta el viernes 31 de octubre.
Los artículos sobre el reto de los treinta días que vayan apareciendo cada semana de noviembre y donde podrás ir comentando tus impresiones y experiencias.
Si te comprometes personalmente, y detallas en qué consistirá tu reto, yo te ayudaré a diseñarlo o te sugeriré alguna mejora, si es necesario. Me puedes escribir a homominimus@hotmail.com o simplemente usar la página del reto de los treinta días para pedirme opinión o pedírsela a tus compañeros.
¿Cómo me motivaré?
Eligiendo un reto que tenga profundo significado personal para ti y que, sacándote un poco de la zona cómoda, sea factible.
Repito: mantener un comportamiento treinta días ya es suficientemente difícil. Por eso, elige algo que te sea útil o interesante, aunque no sea espectacular.
Recuerda: esto es un maratón, una carrera de fondo. Este reto pondrás las bases de posteriores cambios personales más ambiciosos.
¿Cómo me motivará Homo Minimus?
Para todos los que completen el reto de los treinta días y así lo deseen, crearé reuniones virtuales vía skype o algún medio similar para comentar nuestros aprendizajes y experiencias y conocernos a través de la palabra hablada.
Como espero que seamos algunas decenas los que lo completemos, crearé grupos de tres personas y me iré reuniendo con todos a lo largo de varias semanas tras completar el reto.
Me aplico el cuento. Vivo en un 3º; a veces subo o bajo por las escaleras y a veces no. Confieso que después de llegar hecho polvo del gimnasio, suelo coger el ascensor. A partir de ahora voy a usar el ascensor solo cuando vaya tirando del carrito de la compra, nada más.
¡Soy un salmón!
~Luis José, del blog de minimalismo existencial Mínimo.
No obstante, ten en cuenta que el sedentarismo es lo que resta cuando quitamos el movimiento. No es en realidad un enemigo, sino más bien la ausencia de un buen amigo.
[El ojo agudo habrá percibido el hábil uso que hago del reencuadre para ludificar y quitar hierro a nuestros esfuerzos. A lo tonto, el reencuadre se está convirtiendo en una de las herramientas del minimalismo existencial más fructíferas. Le dedicaré un artículo próximamente]
Algunas observaciones
El hallazgo de la semana: “Soy un salmón”. Aunque no pensé en esta imagen como una consigna, gracias a Luis José, el minimalista existencial por excelencia, y su comentario, me quedé con el soniquete toda la semana: “Soy un salmón, soy un salmón…” me repetía cada vez que veía unas escaleras. Podía haber completado la consigna con la famosa «Esto es agua, esto es agua«, de David Foster Wallace, pero hubiera sido rizar el rizo.
También, me ha resultado muy útil para recordar el reto la goma elástica que he llevado en mi muñeca derecha.
Está en tu naturaleza remontar la corriente y subir. Eres un salmón.
Aunque ya había empezado a subir y bajar escaleras con regularidad antes del reto, esta semana no me he perdido casi ninguna oportunidad de subir escaleras. Si me encontraba con la elección entre escaleras normales y mecánicas, subía por las correctas sin casi pensarlo (“¡Soy un salmón!”).
Si solo había escaleras mecánicas, entonces no me quedaba quieto esperando que me llevaran cómodamente al final: subía o bajaba. En ese subir y bajar se me ocurrió otra imagen: las escaleras mecánicas son brasas; subir por ellas es como caminar por las brasas, no te puedes quedar parado porque te quemarías los pies: hay que subir las escaleras a paso acelerado y con una cierta dignidad ritual.
La guía para subir escaleras de Esto no es comida me ha inspirado esta semana a convertir en un juego remontar escaleras: he subido a gatas, arrastrándome (cuando nadie me veía), (“¡soy un gusano!”); he subido de dos en dos, de tres en tres; he cantado, he bailado bachata; he seguido la técnica de “dos pasitos pa’lante María, un pasito pa’trás” y por cada dos tramos que subía, bajaba uno, así hasta llegar al final.
La Utopía es el pais en el que la humanidad está continuamente desembarcando; tan pronto alcanza sus playas, mira a lo lejos, ve otra Utopía y zarpa en su búsqueda.
~Oscar Wilde
He desarrollado una técnica que sé que muchos corredores siguen en sus entrenamientos: cuando creen apreciar un bonito trasero femenino en la distancia se lo ponen como hito y aceleran el ritmo hasta que lo alcanzan; he hecho lo mismo en el metro, y cuando alcanzaba uno de ellos, enseguida (después de breves segundos de celebración y contemplación) alzaba la vista, intentaba atisbar el siguiente y volvía a acelerar el ritmo. («¡Soy un salido!»).
Son las 14:57, quedan 3 minutos para que me encuentre con un amigo. Hemos quedado a comer. Podría quedarme esperando mirando mi lista de cosas que hacer o revisando el correo, pero esas no son actividades de alto valor. Sí sería una actividad de alto valor que meditara tres minutos o que observara mis sensaciones físicas sin más o contemplara el paisaje.
La cuestión es que no hay minutos perdidos o «minutos de la basura«; el tiempo es como el cerdo, de él se puede aprovechar todo. ¡Oink!
Levanto la cabeza. Todavía no ha llegado, luego sigo escribiendo.
No creo que tenga que llenar de tareas todos los segundos de mi jornada. De hecho, cada vez creo más en llenar de espacio en blanco mi tiempo de trabajo. El poder de la contemplación y el modo mental difuso. De este hablaremos en unos días (efecto cliffhanger).
Levanto la cabeza otra vez. No ha llegado.
El artículo se alarga. Todos los instantes son preciosos… (lo que ahora escriba casi con seguridad será menos interesante que al principio)… ¡¡ha llegado!!
(como decía Gregorio Marañón, soy un trapero del tiempo que aprovecha todas las sobras, todos los retales que nadie quiere, y con ellos confecciono artículos de 208 palabras)
En esta época de búsqueda de la eficiencia, de la productividad personal y colectiva –que yo también profeso y a la que dedico parte no despreciable de este blog–, se corre el riesgo de confundir rapidez y acortamiento de tiempos con eficiencia.
Quizá es una rémora de nuestros tiempos de colegio pensar que cuanto más rápido leas, más rápido acabes las tareas, más veloz seas adquiriendo, deglutiendo y reproduciendo conocimientos, más aprendes y más rendimiento obtienes.
En el caso de la lectura, creo que he vivido gran parte de mi vida bajo este paradigma de la rapidez: más rapidez significa mayor eficiencia, aprendizaje y… brillantez, porque los tipos rápidos son tipos brillantes. Si vacilas en dar una respuesta o eres lento leyendo y absorbiendo información, es que eres torpe.
Habitualmente, empiezo un libro y, si me interesa, dedico todas las horas que puedo a su lectura hasta que lo agoto. A veces leo de forma obsesiva y compulsiva. No puedo dejar de leer, subrayo furiosamente y estoy deseando llegar al final del capítulo. Devoro el libro hasta que solo quedan los huesos, luego lo arrojo al pozo de nuncajamás y paso a la siguiente obsesión en forma de libro.
En ocasiones, pierdo el interés a mitad de camino, quizá por saturación de leer tanto en tan poco tiempo, y considero que ya sé lo suficiente (a veces esto es una racionalización) y abandono el libro, no sin un regusto de culpabilidad.
¿En qué consiste el reto?
Propósito del reto: espaciar mi tiempo de lectura y ralentizar mi ritmo de lectura.
Cómo: para hacer operacional esta intención, establezco que voy a leer un libro a razón de unas 20 páginas/día. Espero que el espaciamiento promueva también una lectura más atenta.
Qué: el libro elegido es un mamotreto que he querido leer hace mucho tiempo, The Constitution of Liberty,Los fundamentos de la libertad, de Friedrich Von Hayek, un economista y filósofo político. Siento interés por el tema y sé que será muy estimulante intelectualmente.
En principio había pensado en otros dos grandes libros: uno es La acción humana, de Ludwig Von Mises, que tiene 1029 páginas y que siempre me ha costado decidirme a empezar.
El otro es Infinite Jest, La broma infinita, la obra maestra de David Foster Wallace, el escritor postmoderno americano que los lectores de este blog conocen a través su discurso de graduación del Kenyon College y el video esto es agua, esto es agua, del que hablamos en el curso de atención plena en la primera reencarnación del 2014. Tiene 1248 páginas.
Parece una broma cuasi-infinita obligarse a leer 1248 páginas
Lo tengo comprado desde comienzo de año pero sigo intimidado por la magnitud de la lectura y el esfuerzo que tendría que dedicar: si Hayek me llevaría 25 días y Von Mises, 52, Foster Wallace me llevaría 63 días.
Como estoy empezando, creo que es mejor si tomo un paso gradual y aplazo la lectura de libros de 1000 páginas para más adelante, en un reto más ambicioso.
Recuerda algunos de los mantras de nuestro curso de perseverancia: “No importa lo lento que vayas siempre que no te detengas” y “Da un paso de bebé”. Este reto no es un paso de bebé, es más bien un paso de fornido adolescente, pero me siento preparado después de más de siete meses con los cursos de Los tres hábitos que cambiarán tu vida.
Duración: La duración del reto es, por tanto, 25 días, unas tres semanas y media. El libro tiene 500 páginas, sin contar las notas y bibliografía. Es un número redondo que me permite distribuir mi tiempo de lectura en 25 días a razón de unas 20 páginas por día.
Sistema de rendición de cuentas: voy a emplear una vez más el sistema de Beeminder, que me proporciona un colorido gráfico de progreso y me penaliza con dinero si fallo alguna semana con el reto.
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Declarar mi reto en este blog es una manera de fortalecer el compromiso personal y aumentar las posibilidades de completar el reto.
Obstáculos probables: sé que me va a costar limitarme a los 40 minutos-1 hora de lectura diarios, si me siento interesado. Al contrario, si pierdo motivación, puede que algunos días me resulte difícil llegar a las 20 páginas de lectura cuidadosa por cuestiones de tiempo o falta de energía, pero voy a intentarlo.
¿Qué deseo testar?
Hay estudios que muestran las ventajas del aprendizaje espaciado (spaced learning). Quiero explorar varios elementos:
Mi nivel de satisfacción a lo largo de la lectura cuando deliberadamente me restrinjo a unas pocas páginas al día.
Mi nivel de comprensión final en relación a lo que sería concentrar el esfuerzo en unos pocos días. Podría ser que cuando estuviera en la segunda o tercera semana hubiera olvidado lo leído en la primera y me costara dar sentido a las partes que dependan de los capítulos anteriores menos frescos en mi memoria.
Las ventajas, si las hay, para motivarme a lo largo de la lectura de un libro relativamente extenso y denso. Quizá vaya perdiendo la motivación por tener que cortar en partes interesantes la lectura, y tener que dejar y retomar el libro tantas veces.
¿Que relación hay entre el espaciamiento en la lectura de un libro y el grado de atención e intensidad con el que lo leo? Espero que la lectura sea más atenta, pero podría ser que la obligación de leer todos los días hiciera que la lectura fuera más superficial.
¿Aumentar el tiempo de deglución puede producir una mejor digestión e incorporación a largo plazo del conocimiento adquirido? Dedicaré el mismo tiempo total que dedicaría en unos pocos días de lectura, pero distribuiré ese tiempo en sesiones más cortas a lo largo de varias semanas.
Quiero agradecer a todos los que siguen activamente o en silencio, habitualmente o de pascuas a ramos, el blog de Homo Minimus o cualquiera de los cursos de atención plena, perseverancia o salud minimalista. Me siento honrado de haber podido interesarte con algo de lo que escribo.
Quiero agradecer a todos los que comentan y aportan sus opiniones e ideas. Este blog no sería ni la mitad de lo que es sin tu aportación.
Quiero agradecer la motivación que me proporcionáis para seguir escribiendo. No escribiría si no supiera que me estás leyendo.
Después de año y medio del comienzo, acabé el proyecto 52 comidas hace un par de semanas. Este proyecto consistía en comer con 52 personas distintas frikis, en su mayor parte desconocidas, a razón de una por semana.
Empecé alrededor de febrero del 2013, tras un accidente en el que resulté herido al atropellarme una moto de alta cilindrada. Estuve en el dique seco durante varios meses. A algunas de las comidas acudí con el brazo en cabestrillo y cojeando. En las primeras comidas el otro comensal me tuvo que cortar el filete o ayudarme a disponer los alimentos.
Aquí puedes ver la evolución del proyecto.
Evolución Proyecto 52
Me tomé descansos en agosto y en noviembre del 2013. Tuve que pagar varias multas de algunas decenas de euros a beeminder.compor las semanas que me salté el proyecto. Fue el método de autorregulación que empleé para mantener el ritmo y no abandonar el proyecto.
No es tan fácil encontrar frikis. Además, para mí ha sido salir de mi zona de confort social.
En resumen
Lo mejor que he hecho en el último año. Un éxito rotundo. 52 comidas en 52 semanas con 52 frikis que me permitieron aplicar la regla de las cuatro efes, F.F.F.F , de Tom Peters.
Aumento del coeficiente de socialización.
Aumento del coeficiente de variación social.
Me he convertido en un celestino que pone en contacto personas con intereses similares. Las conexiones surgen espontáneamente en mi mente: “según lo que me cuentas, seguro que te gustaría conocer a ….”
Consciente emocionalmente, no solo intelectualmente, de la diversidad de la especie humana y de la cantidad de conocimientos, habilidades, gustos y circunstancias vitales.
Me he hecho amigo de muchos de los comensales.
Ahora dicen que parezco extrovertido en la primera impresión inicial.
El proyecto ha sido una gran oportunidad para tener a mis compañeros de comida cautivos durante al menos una hora sin necesidad de cautivarlos.
He creado mi particular Universidad Personal, tengo un montón de gente a la que puedo recurrir para que me iluminen sobre todo tipo de temas.
Un friki es la puerta a un salón lleno de frikis. Friki llama a friki.
Todos los frikis se parecen.
Todos los frikis son distintos.
Mi propuesta de comida fue rechazada en al menos una decena de ocasiones.
Como consecuencia del proyecto, he desarrollado un cierto descaro social y soy capaz de invitar a casi cualquiera a un café o una charla conmigo. El NO ya lo tengo sin hacer nada. A partir de ahí solo puedo mejorar. Esta es una habilidad muy valiosa en la vida.
Foto de familia de los 52 + 1 participantes del proyecto 52
Todos los comensales . Yo soy el cerdo a la izquierda con capa vestido de azul.
Conocí a un chico que dejó el instituto a los 16 años (tenía 19 cuando le conocí) sin conseguir el título. En menos de tres años, por sus propios medios, de forma «interdidacta«, gracias a internet y la comunidad de artesanos del software se convierte en un programador de primera línea. También se ha convertido en mi amigo. Tuvimos largas charlas después de la primera comida.
Una economista que trabajaba en un fondo de inversión, pero que amaba la música, en especial el saxofón, y que deja su trabajo, se consagra al instrumento, trabaja de administrativa y dedica 8 horas al día al estudio y la práctica. Consigue una beca para estudiar el saxo en Estados Unidos en la universidad de Berklee. Ahora se acerca a su primer año allí. Yo la conocí un mes antes de iniciar la aventura.
Mi última comida, hace dos semanas, con un analista de sistemas amante del deporte, entrenador personal y maratoniano. Nos asesorará en el curso de salud minimalista. Un tipo interesante que abomina del deporte tal y como nos lo venden. Se trajo a sus dos hijos a la comida. Al niño, al que le gusta la lectura y la ciencia ficción, le recomendé El juego de Ender. La niña me mostró cómo hacer algunos ejercicios básicos para mantenerme en forma.
En una ocasión, comí en el suelo, descalzo, en la sede de los Hare Krisna en Malasaña en Madrid con una chica periodista zurda como yo. Se sintió algo decepcionada cuando –para no asustarla– no aparecí con capa roja y el pecho desnudo
Un alemán friki pero gilipollas. Sin comentarios. Bueno, con comentarios: hay frikis gilipollas.
Comí con un bloguero que en uno de sus últimos tuits ha declarado lo siguiente: “Sueños raros esta noche. Regurgitaba tiritas en un autobús. Levitaba en una silla en una clase de física.” Paradójicamente me pareció uno de los tipos más normales y sensatos.
Una chica colombiana que deja su país y se traslada a España para empezar una nueva y buena vida.
El proyecto 52 me ha enseñado que si te interesas cualquier persona puede llegar a ser interesante.
Comida con un arquitecto que aprovechó para presentarme su tesis doctoral. Una tesis pluridisciplinaria que trataba sobre la relación entre la arquitectura y el concepto de tiempo.
Un primo mío que se fue a trabajar a Qatar. Minimalista existencial como yo.
Un poeta y novelista que resultó ser un genio. Accedió graciosamente a escribir un artículo para este blog. Abrazar.
Otra comida con otro escritor amigo del genio que me habló de la ruleta-chat sexual cibernética que aparecía en un libro de Alberto Olmos, Ejército enemigo. No desvelaré si he jugado.
Un curioso y entrañable gurú del crecimiento personal que conocí en un grupo de teatro que dirigía el diputado Toni Cantó.
Otro gran amigo friki. Tenemos un montón de charlas regularmente sobre la mente y el comportamiento humano. También conocido como “Alquimista oscuro”.
Comida con mi actual casero. Personaje despreocupado, firma contratos con la palabra, me cae muy bien. Forma peculiar de ver el mundo. Indiferente a la buena opinión ajena.
Un psiquiatra que conocí en un club de debate y que me expuso una curiosa teoría sobre la sexualidad contingente o dependiente del entorno.
Un antiguo consultor que acaba de sacar un libro con el mismo nombre que su antiguo trabajo. Le conocí en una reunión de blogueros. Me confesó que le caí mal desde el principio. Él escribe sobre tecnología y yo empecé hablando sobre su exceso y a veces inutilidad.
Un consejero delegado de una importante empresa multinacional española. Solía leer todos los años El señor de los anillos. Humilde, inteligente, terriblemente sensato y buena persona. Unos 200 euros de factura de comida en restaurante de lujo que pagó él.
Una chica a la que invité después de leer su blog. No salió exactamente despavorida pero me enteré más tarde que había estado muy incómoda conmigo. Tengo que aprender a leer mejor el lenguaje no verbal de la gente. Quizá un próximo proyecto esté dedicado a ello.
Una ingeniera que estaba buscando el propósito de su vida. A fecha de hoy no sé si lo ha encontrado. La conocí en una universidad de verano friki un año antes y pensé en ella para el proyecto.
Un vecino que quería ser entrenador personal.
Una compañera del grupo de teatro que habla tropocientos idiomas y está aprendiendo chino.
Un ingeniero informático que había leído a Ayn Rand y cree por lo tanto en la aristocracia intelectual y profesional. El primer lector del blog que se ofreció a comer conmigo. Una frase suya: “siempre he pensado que la gente que hace cosas así es la gente que merece la pena conocer. La que desafía lo establecido, la que se cuestiona todo. Aquellos cuya afición es su obsesión, puedes coleccionar 30 chapas y eres un friki, pero si tienes una habitación en tu casa con 7633 chapas, entonces eres alguien especial”.
Otro de mis amigos de toda la vida. Le hablé sobre la analogía entre la planificación y la danza de la lluvia.
Comida con uno de los escritores anteriores y su amigo psiquiatra. Tema: nuevo negocio que tenían entre manos. Parece que no salió bien. Pero bien por intentarlo.
Un periodista libertario de temperamento apasionado que me habló de Cuba y de la trampa que los servicios secretos cubanos intentaron tenderle.
Una editora que ama los caballos y que me ofreció escribir un libro. Yo me ofrecí a escribir un prólogo a uno de los libros que editaba. No lo hice, y me siento mal.
El hermano de un escritor del proyecto 52. De espíritu emprendedor, vital y con el que conecté mucho. Después fuimos juntos a la presentación del libro 32 formas de saber que estás muerto, de Guzmán López, de la ganadería de la editora a la que no le escribí el prólogo del libro, y con el que al final no pude coincidir en Madrid para una comida del proyecto. En el cóctel conocimos a Guillermo Summers y su mujer y estuvimos departiendo largo rato.
Una especialista en administración de sistemas que además gusta de la psicología social y bitcoin.
Un gran amigo friki de toda la vida. Vitalista, transhumanista, hedonista, amante del eterno femenino y los martinis, agitados, pero no revueltos.
Otro gran amigo friki de toda la vida. Hace unos años me invitó a dar una conferencia en un congreso de neurología en su sección friki. Cuando le conocí a los 14 años le apodaban “El Físico”, por su estilo de peinado à la Einstein. Mi amigo más antiguo, uno de los más queridos.
Una informática que quiere dedicarse al coaching y que se prepara eternamente para ello. Está en camino. Me propuso una idea genial sobre un negocio en el Camino de Santiago. Hasta aquí puedo leer.
Un amigo amante de las artes marciales que a veces cae en la parálisis por el análisis. Me alojó en una masía de nombre Cau d’amor (Nido del amor) y fue el perfecto anfitrión. Estuve acompañado en el nido: yo y mis fantasmas.
Un amigo libertario y excomunista con el que tengo charlas siempre animadas.
Una mujer que conocí en un curso de crecimiento personal impartido por el gurú del crecimiento personal. Trabaja para Almodóvar. No me dejó pagar porque eso era machista y porque “ella dirigía su propia vida” (tampoco se ofreció a invitarme ella y dirigir un poco mi vida). Que la den por saco.
El director general de una empresa de seguros. Una de las personas de mentalidad más abierta que conozco. Como con él todos los años desde hace al menos diez. Me recomendó varias personas para el proyecto.
Una presidenta de una asociación de homeschooling que propugna la “desescolarización interior”. Educa a su hijo en la clandestinidad. Se ha convertido en mi amiga. Más de cinco horas de comida, café y charla.
Un cinéfilo liberal tan culto como humilde que me invitó hace poco a un cine-fórum en su casa. Vimos Tempestad sobre Washington. Que se repita.
El amigo de la abogada, religioso, culto y lo suficientemente aventurero para aceptar una invitación inesperada a través de su amiga.
Comida con una amiga con la que hablé sobre ludificación de la existencia.
Comida con un amigo que conocí en un taller de redacción y estilo y con el que mantuve un mastermind group durante un año.
El asesor científico de un think tank liberal.
Un amigo que toca la guitarra y viajó a Nueva Orleans para saborear el Jazz.
Un amigo con el que voy a crear el próximo proyecto que anunciaré en el blog para desarrollar la perseverancia y la fuerza de voluntad: Proyecto 50×20.
Mi profesor de redacción y estilo, que usa un nick con un nombre polaco y que es un comentarista habitual “tremendamente” brillante de homominimus.com.
Una mujer de temperamento artistoide que escribe en su blog como si siempre estuviera de subidón. Exuberante, rápida, brillante, simpática. Ha emigrado hace unos meses. De camino al lugar de la cena me despisté en el coche y la llevé a la Casa de Campo. Tenemos pendiente un podcast para que nos hable de parafilias sexuales.
Una abogada de empresas insomne, gaditana. Ama la música clásica y tocar el piano.
Un conocido que en una conferencia me interrumpió a los dos minutos indignado por mis palabras.
Una chica que viajó desde Bilbao (norte de España) para conocerme. Me conoció en un blog ajeno por un comentario que hice referente al idioma de los klingom. Amante del manga y de acudir a congresos disfrazada de personajes de cómics. Me recomendó un montón de buenas series.
Un ingeniero de telecomunicaciones experto en PNL y que pertenece a la comunidad de los PUAs (pick up artists o artistas de la seducción).
Un comensal que se ha convertido también en amigo y que es un experto en inversión en value investing. Lector voraz , está escribiendo una biografía de Charlie Munger, el socio de Warren Buffet. Es tremendamente curioso y amante del aprendizaje permanente.
Una profesora sevillana que se sintió muy atraída por mi concepto de nuncanización.
Más allá del proyecto 52 comidas
Gracias a todos los frikis participantes que comieron conmigo o quisieron comer conmigo.
Los que por distintas razones geográficas o de agenda han querido y no han podido participar en el proyecto podrán hacerlo si lo desean en mi siguiente iniciativa social presencial: Proyecto 52 paseos.
Somos diecisiete en el curso y estamos locos. Mi tío dice que ser diecisiete en un curso y estar locos son cosas que van de la mano. Cuando la gente os pregunte que cuántos somos en el curso, vosotros responded que somos diecisiete y estamos mal de la cabeza. A propósito, hemos sobrepasado el ecuador de la travesía que iniciamos el 2014 con Los tres hábitos que cambiarán tu vida.–
Ideas. Ideas locas. Cuantas más mejor. Quien pase de diez participará en un sorteo. Para quien no diga ni una, todo será crujir y rechinar de dientes. Están avisados.
Tengo diecisiete y estoy loco. Mi tío dice que ambas cosas van de la mano. Cuando la gente te pregunte la edad, me dijo, di siempre que tienes diecisiete y estás mal de la cabeza. ~Ray Bradbury
Nos vas a comer nada en un intervalo de 16 horas. Es decir, si cenas a las diez de la noche, no podrás probar un bocado hasta las dos de la tarde del día siguiente.
Empieza el lunes. Y si no, el martes. Si lo consigues una vez, prueba a intentarlo otra vez, todos los días de la semana que puedas. Luego pásate por homominimus.com y cuéntanos tus observaciones y descubrimientos.
Yo me comprometo a medio-ayunar todos los días de esta semana para liderar con el ejemplo.
¿Cuántos días de medio ayuno puedes soportar? El desafío está superado si esta semana logras medio-ayunar una sola vez.
Durante muchos años he tenido problemas de autocontrol respecto a las golosinas. Una vez que tengo una delante, me es muy difícil, casi imposible, inhibir el impulso y decirme que no. Las teclas evolutivas en favor del azúcar son presionadas ante la presencia del manjar. No resisto la tentación.
Este caballero sabe comer un chupa chups mejor que yo
–Hay evidencia anecdótica de que cuando uno tiene delante un plato de su gusto no ralentiza el ritmo, como sería lo razonable si lo que se pretende es prolongar el placer: si comes más despacio, haces que la comida entre en contacto más tiempo con las papilas gustativas y el olfato; de esta manera, el placer que obtengas de una porción dada aumenta.
Sin embargo, parece que es justo lo contrario: cuanto más te gusta un alimento, más rápido lo comes, menos tiempo pasa el alimento en la boca y de menos tiempo de degustación dispones.
Esta ha sido mi experiencia con el chupa chups, un trozo de caramelo en el extremo de un palito. La forma ortodoxa de tomar esta golosina es chupando el caramelo para que se humedezca y pase poco a poco a la boca. Es una manera lenta de comerlo. El resultado final suele ser una lengua coloreada por el caramelo.
Estas señoritas sí saben comer chupa chups
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Mi comportamiento nunca ha sido el ortodoxo. Hasta hace un par de años nunca tuve la paciencia de chupar el chupa chups y hacer que poco a poco se deshaciera en mi boca. Mi forma era más rápida, más expeditiva: simplemente lo mordía, lo trituraba en mi boca, sentía un festival de sabor en mis papilas, y en cuestión de segundos lo había deglutido y solo quedaba un triste palito sin caramelo.
Lo que podía haber sido un placer de varios minutos, cinco o seis por lo menos, se quedaba en una sensación de poco más de un minuto, si es que llegaba a ello.
Puedo atribuir este comportamiento a la impaciencia o a un temperamento impulsivo. También puedo achacarlo a la dificultad para extender el placer, o, incluso, a la creencia de que en cuestión de comida, cuanto más rápido mejor. Sea cual sea la razón de mi rapidez en devorar chupa chups, golosinas y postres, resulta ser un comportamiento muy revelador, un síntoma claro de una capacidad de autorregulación manifiestamente mejorable.
Del síntoma a la oportunidad
Siendo un problema o un comportamiento indeseado desde el punto de vista del autocontrol, también es una oportunidad de mejorar y entrenar mi autorregulación. Ninguna acción es insignificante como ocasión de entrenamiento.
He dicho que hace poco tiempo fui capaz de mantener un chupa chups en mi boca sin morderlo durante varios minutos, dejando que poco a poco se fuera diluyendo en mi boca. Fue una novedad sentir la sensación de que se iba haciendo más y más pequeño hasta desaparecer.
En materia de autorregulación, la conciencia del comportamiento es el primer paso, el segundo paso es la intención de crear un nuevo comportamiento que sustituya al indeseado. El tercer paso es aprovechar la primera ocasión que se presente para hacer honor a la intención.
Siguiendo este simple proceso de tres pasos he logrado reaprender la ingesta de chupa chups.
Cada nuevo hábito o comportamiento creado intencionalmente es un pequeño triunfo que fortalecerá la capacidad de autorregulación.
1. Si este blog, Homo Minimus, no conecta con tus metas y proyectos más importantes, estás perdiendo el tiempo. Estás infligiéndote comida basura para el espíritu.
2. Aunque este blog no sea precisamente “comida basura” para el espíritu, una colección de clichés o lugares comunes (y esto habría que demostrarlo), existe un coste de oportunidad en la lectura de mis artículos: toda las opciones de lectura alternativas más ventajosas, interesantes y enriquecedoras de las que dispones y a las que estás implícitamente renunciando.
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Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar…
3. Costes hundidos. Es posible que lleves meses e incluso años leyendo este blog. Tuvo sentido en el pasado, pero tu vida ha cambiado: tus prioridades, tus metas, las lecciones ya aprendidas. Sin embargo, sigues leyendo por inercia, porque te da pereza eliminar la suscripción (en cuyo caso te recomiendo que apliques la regla de los dos minutos), porque has desarrollado un vínculo afectivo con el que escribe (en cuyo caso tienes mis bendiciones para dejar de leer este blog). Puede ser que pienses que como has dedicado mucho tiempo a leer estos artículos, sería un desperdicio no seguir leyendo. Pero te engañarías: hay que mirar al futuro, no al pasado.
4. Todo el conocimiento del mundo no sirve de nada sin la acción. Leyendo y no haciendo no haces más que generar la ilusión de crecimiento, aprendizaje y desarrollo, deja de mirarte el ombligo o mi ombligo.¿No estaría tu escaso tiempo y limitada atención mejor empleada en algún otro lugar, en algún otra persona, en alguna acción digna de ese nombre?
5. Mi marketing es minimalista y depende de escribir artículos que lleven al centro capital de los problemas existenciales (ok, soy megalómano, otra posible razón para dejar este blog). Pero nada de lo que nadie escribe es para todos los públicos. Ser para todos los públicos es reducir tu mensaje a una perogrullada o a una tautología muy obvia. ¿Estás seguro de que eres el tipo de persona que puede beneficiarse de lo que escribo?
El minimalismo existencial requiere de una mentalidad de poda permanente. Piensa un minuto, consulta con tu corazón y tu razón y dale al botón de eliminar suscripción al final de este mensaje. O si no estás suscrito, pero sigues el blog, elimina este blog de tu agregador de blogs. Luego, no mires atrás o te convertirás en una estatua de sal. Nuncanízame.
Durante el día haz una pausa deliberada para observar tu nivel de ansiedad. A diferencia de otras emociones negativas, esta no suele tener una causa clara y puede ser muy difusa. Cuando pares para valorar tu nivel de ansiedad, escribe en un papel un número entre el 1 (calma beatífica) y 10 (extrema ansiedad, pánico).
¿Qué puede haberlo producido? ¿El comentario de tu jefe? ¿Demasiado café? ¿Hambre? ¿Un ritmo de trabajo frenético? ¿Malas noticias o pensamientos temerosos?
–Si puedes, haz una o dos respiraciones conscientes. Una respiración consciente es una respiración completa y relajada en la que llenas por completo los pulmones y luego dejas que el aire sea expulsado hasta que queden totalmente vacíos.
Para recordártelo lleva contigo una tarjeta con la pregunta “¿Estás ansioso?”, colócala en tu puesto de trabajo o llévala en un bolsillo. Otra posibilidad es que crees cuatro o cinco citas diarias contigo mismo en el móvil con el mensaje: “¿Cómo te encuentras ahora? ¿Qué nivel de ansiedad tienes?”.
No siempre estamos al tanto de nuestros niveles de ansiedad, pero siempre estamos influenciados por ellos. Cuanto más tiempo vivamos en el presente, menos ansiedad experimentaremos. El hecho de prestar atención a la emoción nos libera de la anticipación o el pensamiento o la situación que la generó.
En este trimestre nos centramos exclusivamente en entrenar la atención plena o mindfulness.
La atención plena es algo muy fácil de comprender pero muy difícil de practicar.
Herramientas para el entrenamiento de la atención plena
Disponemos de dos herramientas para el entrenamiento:
El cuaderno de bitácora. Un cuaderno, a ser posible físico, donde día a día vas anotando tus observaciones y experiencias. Hazte con uno y escribe todos los días un mínimo de una palabra. Basta con una. Si te animas, sigue escribiendo; si no, está bien. Yo suelo hacerlo al final del día, pero puedes llevarlo contigo y escribir cuando te plazca.
La práctica o mini-meditación de la semana. En este artículo puedes leer una descripción del concepto de mini-meditación y su diferencia con la meditación formal tradicional. En este blog presentaré todas las semanas una mini-meditación para que tú practiques durante la semana si así lo deseas.
Curso de atención plena
Si quieres seguir el curso de atención plena, recomiendo que te suscribas al blog (cuadro esquina superior derecha), para así recibir todas las semanas material adicional, reflexiones y consejos especiales para suscriptores y seguidores del curso.
Para reforzar tu determinación con el curso de atención plena, puedes hacer tu compromiso público en la página especial del curso. En esta página expresarás tu intención de comprometerte con el curso. Posteriormente elaboraré una lista pública con todas las personas que se hayan comprometido. Puedes usar tu nombre o un pseudónimo.
Mini-meditación: la campana de la atención plena
Voy a ser breve en la descripción de la práctica. No te voy a decir exactamente cómo hacerlo ni qué esperar de ella. La razón es que quiero que experimentes con un espíritu de apertura mental y curiosidad.
Casi todas las prácticas o mini-meditaciones que propongo son simples en apariencia. Pero como decía Yogi Berra, es sorprendente todo lo que puedes ver si miras atentamente.
Te animo a que durante la semana escribas tus comentarios en este blog.
1ª semana: La campana de la atención plena
Respira al menos una vez ante el sonido de una llamada de teléfono, la notificación de un mensaje de texto, el despertador o el timbre de la puerta. Antes de tomar el teléfono o abrir la puerta o levantarte, inhibe la agitación y el impulso de responder, ralentiza el ritmo y haz al menos una respiración profunda. Por la mañana, en la cama, haz tres respiraciones profundas.
El desencadenante de la acción es obviamente el timbre o zumbido del teléfono, el sonido del despertador y el timbre de la puerta. Puedes poner una pequeña nota en el teléfono o junto al despertador para recordarlo. También puedes tener a la vista y llevar contigo una tarjeta con la descripción de la práctica.
Esta es la tarjeta que emplea Carlos Miguel Franco para recordar la mini-meditación de la semana
Se trata de inhibir el comportamiento reactivo habitual de sobresalto y respuesta automática. La inspiración para esta mini-meditación la encontré en la campana que suena en algunos monasterios budistas de manera más o menos aleatoria. Es una excelente manera de recordarte a intervalos más o menos regulares respirar conscientemente a lo largo del día y conectar cuerpo y mente.
Puedes usar como desencadenante otros sonidos inesperados, como el claxon de un coche que te avisa amablemente de que el semáforo se ha puesto en verde.
Hay un proverbio africano que dice que “si quieres ir rápidamente, ve solo; si quieres ir lejos, ve acompañado”.
Nosotros necesitamos ir lejos rápidamente.
~Al Gore
En Los tres hábitos que cambiarán tu vida propongo comenzar un programa de un año para instalar tres hábitos fundamentales: atención plena o mindfulness, perserverancia o autorregulación y ejercicio físico.
Los tres hábitos que propongo son como infraestructuras o autopistas cerebrales que nos van a permitir mejorar en muchos aspectos de nuestras vidas: físico, emocional, mental y espiritual. En el libro, puedes aprender más sobre formación de hábitos y acceder a una descripción detallada del programa de entrenamiento que propongo
Los tres hábitos que cambiarán tu vida tienen como apoyo este blog y las cartas semanales a suscriptores y lectores.
Plan de trabajo
Los domingos publicaré un artículo con una breve descripción de la práctica para la semana entrante.
Durante la semana, compartes tu experiencia en el blog con otros lectores en el artículo con la descripción de la práctica semanal.
Durante la semana, practicas y escribes en tu cuaderno de bitácora tus observaciones y experiencias.
El domingo hago una síntesis de la práctica de la semana con los comentarios de los lectores que hayan aceptado el reto, con información adicional o reflexiones personales
Durante el primer trimestre del 2014 nos centraremos en la atención plena o mindfulness. Doce semanas con doce prácticas. Empezamos el 6 de enero.
Compromiso público
Para fortalecer la determinación, he creado una página especial, «Curso de atención plena», donde en la sección de comentarios puedes introducir tu nombre o pseudónimo y declarar públicamente que participas en el reto de crear durante el primer trimestre de 2014 el hábito de la atención plena.
La vigencia de ese compromiso será de un trimestre. Más adelante, si lo crees conveniente, lo podrás renovar para los siguientes hábitos: perseverancia y ejercicio físico.
Con todos los que se hayan aceptado el reto y declarado su intención, elaboraré una lista pública y así reforzaremos el compromiso.
Odio la palabra networking. Tiene un aire a predeterminado, previsible y red de telecomunicaciones con protocolos y servidores Apache que queda lejos de lo que se supone que son las conexiones genuinas. No es que me molesten las metáforas tecnológicas; yo las uso todo el tiempo. Pero es que la palabra networking, además de ser un anglicismo, palidece ante la riqueza del concepto de conexión entre humanos.
Por eso, cuando me dicen que mi proyecto 52 es una excelente manera de favorecer el networking o cuando lo intentan reducir a mero networking, me rebelo. El proyecto 52 es un generador cuasi-aleatorio de de sorpresas y de conexiones entre personas.
En una de las primeras comidas,Arturo Herrero me señaló una iniciativa similar, el proyecto 52 cups of coffees, en que una chica americana tomaba un café con un desconocido todas las semanas durante un año. Entre sus compañeros de café estaba Steve Wozniak (co-fundador de Apple) y algunos otros personajes famosos, además de personajes anónimos. También me parece una forma interesante y todavía más flexible de implementar la iniciativa. Yo desconocía este proyecto cafetuno cuando inicié mi proyecto 52.
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Megan, la saltarina chica del proyecto 52 cups of coffee
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La ventaja del proyecto 52 comidas respecto al proyecto 52 cups of coffee es que una comida es siempre algo más formal y su duración habitual es de al menos una hora y media. Dicho de otro modo: la gente no puede escabullirse fácilmente cuando me presento con el pecho descubierto y una capa roja. Tienen que apechar –neverbettersaid– con mi presencia durante un buen rato.
Hasta el momento llevo 34 comidas. Teniendo en cuenta que empecé en febrero, que tuve un accidente (atropello) que me dejó en el dique seco, y que el mes de agosto me lo concedí de descanso, el ritmo ha sido bastante bueno, casi una comida por semana, aunque he descarrilado al menos tres semanas.
En el gráfico de Beeminder muestro la evolución y la meseta del mes de agosto. Los puntos verdes que veis que no aumentan el número acumulado de comidas es porque son comidas repetidas o con personas de mi entorno habitual que no puedo considerar frikis. He pagado 15 dolares como multa por los tres descarrilamientos que he tenido a lo largo del año.
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Se me ha preguntado habitualmente por qué no actualizaba o relataba las comidas que iba teniendo, como hace la chica del proyecto 52 cups of coffees.
He escrito algo sobre ellas en términos generales en los artículos: Proyecto 52 comidas , Informe de avance del Proyecto 52 comidas al 19.3.13 y Proyecto 52, ¿con quién comeremos esta semana?. Pero no he dado detalles concretos ni de los comensales ni de las conversaciones. La razón es que el propósito del Proyecto 52 no es tener comidas y conversaciones para escribir sobre ellas o para proporcionarme material para el blog; el propósito del proyecto 52 es tener conversaciones estimulantes que aumenten mi coeficiente de variedad social e intelectual.
Consideré que si luego iba a tener que escribir sobre las comidas y las conversaciones, durante la comida estaría más pendiente de recopilar información y tomar notas (mentales) para luego escribir que de la persona que tuviera delante. Además, si mi compañero de charla sabe que es una conversación estrictamente confidencial, se sentirá más confiado y todo será más natural.
Algunas personas se muestran tímidas y me preguntan por los requisitos para ser candidatos. Lo de “comer con personas interesantes” les hace dudar sobre su idoneidad o sobre mis criterios de selección. Yo siempre respondo que si una persona es lo suficientemente aguerrida para querer comer con alguien desconocido después de leer un artículo u oír hablar de mí, entonces es lo suficientemente friki según mis estándares. –
Si no puedes escuchar el audio de arriba, pulsa aquí.–
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El minimalismo es una herramienta para eliminar los excesos de la vida y enfocarse en lo esencial
Si crees que ha llegado el momento de dar un giro de 360 grados y seguir haciendo lo que siempre has hecho para conseguir lo que siempre has conseguido, ni se te ocurrasuscribirte a este blog introduciendo tu e-mail y pulsando el botón superior derecho para así recibir cómodamente los artículos de Homo Minimus.
La infoxicación, la infobesidad y la desconexión con nosotros mismos son algunos de los efectos colaterales de las tecnologías de la información. Es sorprendente lo poco conectados que estamos con nosotros estando tan conectados con el mundo a través de redes sociales, medios de comunicación de masa y medios escritos.
El minimalismo existencial es un esfuerzo consciente de diseñar las condiciones de la existencia; forma parte del movimientolifestyle design o de diseño de vida. En vez de aceptar lo que hay o dejar al azar el entorno en el que vivimos, procuramos configurarlo para que se adapte a nuestras metas y proyectos vitales.
En este artículo, sugiero varias técnicas sencillas para asumir el control de la atmósfera informacional que respiramos.
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Confino la ingesta de información a periodos específicos del día. Preferiblemente al final del día y después de haber hecho el trabajo más demandante y creativo.
Ando en vez de correr como forma de mantenerme en forma. Antes corría porque así ahorraba tiempo. Corría 40 minutos y así ahorraba tiempo que dedicaba a trabajar o navegar. Ahora prefiero andar 1 hora y 20 minutos para cubrir la misma distancia y así tengo tiempo para la contemplación y la reflexión alejado de redes sociales, libros y páginas web. Fundamental: no llevo iPod o ningún otro aparato electrónico conmigo.
Reduzco al mínimo las redes sociales: Facebook la tengo eliminada desde hace mucho tiempo..
Aprovecho las oportunidades para aumentar el tiempo de reflexión. Un amigo que me llama para tomar un café es una oportunidad de estar más conectado socialmente de una forma genuina. Una charla inteligente hace que me esfuerce por expresarme de manera lógica y razonada . Mi proyecto 52 comidas, facilitado a través de este blog, ha sido una fuente de oportunidades de conexión con personas físicas, apertura a nuevas ideas y conversaciones inteligentes.
Tengo siempre muy presente la ley de Sturgeon; esto es, el 90% de todo es basura. Yo elevaría la cifra al 99%.
No tengo iPad, kindle, smartphone, guasap, ni ningún otro aparato que me permita llevar internet, redes sociales o información electrónica conmigo: así pongo en práctica la idea de desconectar de internet para conectar conmigo. La movilidad digital está sobrevalorada y puede ser contraproducente
Escribir en blogs ayuda a ordenar pensamientos y desinfoxicarnos. De hecho, mi “aplicación mental asesina” para el 2013 es la escritura diaria. Escribir es mucho más demandante intelectualmente que ver videos en YouTube o leer artículos de blog al azar. Incluso, puede ser terapéutico.
Me impongo “multas” o “peajes” como forma de auto-regularme. Por ejemplo, como peaje por ver videos de YouTube me obligo a acabar un capítulo del libro que llevo meses escribiendo. Como multa por ver películas o leer blogs al azar, me obligo a escribir una reseña en amazon.es sobre la película vista o comento los artículos de blog leídos que merecen la pena. Escribiendo ese comentario reflexiono sobre lo que el autor ha escrito y lo que yo pienso. También me siento menos predispuesto a consumir información si sé que luego tendré que hacer un esfuerzo consciente por asimilarla
Cuando vi este artículo: «¿Tienes una idea para TEDXSevilla 2014?» me dije: cómo c… es posible tener una sola idea. O tengo 0, o tengo 100, pero es imposible tener solo una idea en nada, si es que tienes un cerebro.
Así que me dije que había que volver a predicar con el ejemplo, como ya hice anteriormente en el artículo de mis Cien mini-meditaciones, en que inventé cien pequeñas meditaciones, a cual más ridícula; o el Cien mini-meditaciones +, en el que tomé las mini-meditaciones de los asiduos de este blog y las completé hasta llegar al místico número cien; o en Bloguero a la carta: 100 platos en el menú, en que propuse a los lectores que votaran por tres temas para que yo escribiera de un menú de cien que yo mismo propuse.
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«Hay que besar a muchos sapos antes de encontrar a tu príncipe azul» ~Doncella mística ,pero pragmática, con espíritu empresarial.
Siguiendo la idea de la doncella mística y de Pauli (el premio Nobel de Química) de que hay que tener muchas ideas para tener buenas ideas, y por tanto primar la cantidad sobre la calidad (esto parece poco minimalista, pero ya trataremos el tema en un próximo artículo), aquí van mis cien ideas para una conferencia TED, en concreto para la conferencia TEDxSevilla 2014, entre cuyos organizadores está mi buen amigo Joaquín López Lérida y al que le meto presión desde ya para que convierta el TEDxSevilla 2014 en algo memorable. ¿Para qué conformarse con menos? Si nos estrellamos, que sea al menos dirigiéndonos a las estrellas.
No sé si mis propuestas (bueno, mis futuras propuestas, porque cuando escribo estas palabras no tengo más que un par) serán factibles, viables, morales, legales, legítimas o se adaptarán al formato TED oficial y las restricciones que han de tener los organizadores, tanto de presupuesto como de contenido. Pero no importa. Ellos harán la criba y quizá como en el caso del romance y las relaciones entre personas, una cosa llevará a otra y algo sorprendente o sorpresivo ocurrirá.
Lo difícil no es tener ideas. Lo difícil es ponerlas en práctica y jugársela con algunas de ellas. Así que voy a hacer la parte fácil. La difícil la dejo para los organizadores.
Mis cien ideas para TEDxSevilla 2014
No se volverá a fichar bajo ningún pretexto a Josef Ajram (se ponga como se ponga) ni a ningún superhombre con tatuajes que nos diga que no sabe dónde está el límite o que persigamos nuestros sueños. De todos modos, Josef Ajram podría ser invitado como azafato o animador social, porque es un tipo majo. Ni un gramo de ironía.
Josef Ajram. De profesión, tatuado carismático y superhombre.
En lugar de Josef Ajram propongo a James Altucher, un emprendedor en serie, programador, maestro de ajedrez, , bloguero de tremendo éxito, escritor y en mi opinión un digno aspirante al club de la comedia. Será caro contratarle y traerle de los Estados Unidos, pero si tenéis que elegir a un hombre extranjero, este es vuestro candidato. Aquí podéis consultar su ridiculum vitae. Este es su aspecto. No es Ajram, vale, pero tiene muy buenas ideas y es divertido:
James Altucher. Nerd, programador, empresario en serie, millonario, escritor.
Que todos los ponentes sean andaluces o con un acusado acento andaluz, aunque sea impostado.
Que ninguno de los ponentes tenga acento andaluz, La mayoría debería tener acento del norte de Europa o en su defecto gallego o vasco.
Otra conferencia durará 4 horas y se hará a las doce de la noche. Los que resistan serán invitados al TEDxSevilla 2015.
En TEDxSevilla 2014 las conferencias serían anunciadas y no anunciadas: se anunciarán los ponentes, pero no se sabrá el orden de aparición ni la duración.
Si a algún organizador piensa, aunque sea por un instante, y en un momento de debilidad en Risto Mejide como ponente, se le pondrá mirando contra la pared durante 5 minutos y se le hará copiar cien veces: «Nunca me dejaré llevar por el afán de provocar por provocar».
En otra conferencia se escogerá al azar también a diez personas del público y en una hora prepararán una conferencia sobre el tema que ellos decidan. Cualquiera de ellos o todos a la vez podrán dar la conferencia.
Una conferencia será impartida por dos ponentes en vez de uno. Serán de campos distintos; por ejemplo, un empresario de Internet en serie y un zapatero de Valverde del Camino.
Una conferencia será una performance en la que el público tendrá que intervenir.
En otro acto TED se dividirá a la audiencia también al azar y en grupos de 5 a 15 personas crearán un plan de negocio para una startup o alguna iniciativa de interés social.
El equipo organizador de TEDxSevilla se dividirá en dos grupos que trabajarán independientemente hasta el mediados de noviembre, luego se fusionarán y crearán un programa común.
En todas o en alguna de las conferencias se retará al ponente a que no pronuncie las siguientes siete palabras: emprendedor, creatividad, startup, equipo, ilusión, pasión, «me encanta Sevilla». La dirección del evento puede sugerir sus siete palabras tabú.
Una conferencia TED tendrá lugar al aire libre. Aunque haga frío o llueva.
Pedir colaboración a Miguel Ángel Rodríguez Jiménez, alias «el Sevilla», el cantante de los mojinos escozíos, para que haga de maestro de ceremonias con traje de chaqué y sin permitirse una sola broma o gracia. Como bonus, se duchará el día del evento y se recortará la barba:
El Sevilla. Cantante de los Mojinos escozíos y showman.
Se contratará al menos a un 50% de personas que no sean conocidas ni conferenciantes profesionales.
Se primarán las conferencias sobre temas que nunca se hayan tratado en conferencias TEDxSevilla anteriores.
Una conferencia será oscura, pesimista y generará un cierto vacío existencial entre los oyentes. Un político venido a menos, probablemente socialista o de izquierdas, podría cumplir con cierta holgura la meta. Esta conferencia será una especie de contrapunto al carácter creativo, festivo y optimista general del evento TED.
A un ponente se le pedirá que sugiera cinco temas en orden de preferencia. Seguidamente se le exigirá que hable sobre el último de su lista.
En una de las conferencias intervendrá un carpintero, un panadero o algún representante de alguna profesión u oficio tradicional. Hablará desde la perspectiva del orgullo profesional, el trabajo bien hecho y el deseo de mejora continua. Intentará relacionar su trabajo con el de los artesanos del software o el craftmanship.
Como segundo contrapunto, se convocará a un burócrata de alguna administración pública para que nos explique cómo ser innovadores, creativos y cultivar el espíritu empresarial. A ser posible, esta persona debe haber sido regular estudiante, afiliado a un partido político desde su temprana juventud y haber tenido poca o nula experiencia vital fuera del sector público y la política. Estoy pensando, por ejemplo, en… bueno, pensad vosotros, que para eso os pago.
En otra conferencia se buscará el enfrentamiento entre dos formas radicalmente distintas de ver las cosas. Dos expertos con visiones opuestas mantendrán un debate en menos de 20 minutos. Cada ponente asumirá la postura contraria a la que verdaderamente mantiene o defiende.
El ponente con mejor valoración del evento será invitado para el 2015. El ponente con peor valoración o el más denostado también; de esta manera fomentaremos la asunción de riesgos y el mantener ideas impopulares. También podría servir para dar una segunda oportunidad al peor de los conferenciantes y que en el 2015 mostrará la capacidad de espíritu humano de aprender y sobreponerse a las dificultades. En el 2015 se repetiría la conferencia del 2014 (ANTES) y seguidamente la conferencia de ese año (DESPUÉS).
Se fomentará la interacción entre el público, toda presuntamente gente curiosa, con espíritu empresarial e inquieta. De estas interacciones tendrán que salir colaboraciones posteriores y nuevas empresas o, en su defecto, matrimonios.
Por cada conferencia en la que sepamos lo que va a decir el ponente desde el minuto 1 , deberá haber al menos una conferencia en la que no tengamos ni idea de lo que va a decir el ponente.
Habrá dos formas de acceder al recinto donde se desarrolle el evento TED:
a) Pagando la entrada con el precio habitual.
b) Aportando cien ideas para el evento TEDxSevilla 2014. Este pago tendría que hacerse antes del mes de diciembre, para que los organizadores pudieran aplicar alguna de estas ideas.
Se invitará a Anca Balaj, rumano-española, escridibujante y entrenadora en creatividad. Nos hablará sobre creatividad o sobre otra de sus especialidades, el coaching para niños.
Al menos una conferencia será pronunciada por una persona de 20 o menos años. Propongo a Katherine, de minimalcoin. Nos podría hablar sobre el valor del trabajo y la disciplina y su primacía sobre la pasión.
Al menos una conferencia será pronunciada por una persona de 70 o más años.
Al menos un conferenciante ha de tener barba, ser de Valencia, caerme simpático, gustarle los dinosaurios y dedicarse a la comunicación audiovisual. Gorka Pitarch, por ejemplo.
Gorka Pitarch. Amante de los dinosaurios y proto-gurú de la comunicación audiovisual.
Un ponente hablará sobre cómo convertir el potencial de las redes sociales para canalizar los afanes reproductivos –perdón: productivos– de los jóvenes y no tan jóvenes hacia el mundo de la empresa.
Alguien que trabaje en el mundo de las metodologías Agile, Scrum, Kanban, etc., hará una apología de estas técnicas y recomendará su extensión a otros sectores distintos del software o las empresas tecnológicas.
En un gran cartel de muchos metros de largo, en una especie de muro de las ilusiones, la gente escribirá una o varias ideas para aplicar el espíritu TED en las escuelas españolas.
Propongo a mi amigo @entusiasmado del blog entusiasmado.com para que imparta una conferencia sobre positividad, ilusión, entusiasmo y cómo sacar todo el meollo a la vida, desde la perspectiva de la psicología evolucionista y el buen vivir.
Se proyectarán películas inspiradoras en una sala anexa a la sala de conferencias. Pienso en películas del tipo En busca de la felicidad, El club de los poetas muertos, Footloose, La princesa prometida, Sonrisas y lágrimas,Caballero sin espada o Qué bello es vivir.
Contratar a Mario Vargas Llosa. Y que hable de lo que quiera.
Fichar para el evento a Raúl Hernández González. Un profesional todoterreno del mundo de la empresa: consultor, directivo, formador. Pondrá un toque de realismo y sensatez en el discurso habitual sobre la organización empresarial y el trabajo profesional.
Se contratará a una madre homeschooler o unschooler (educación al margen de la escuela) que crea en la educación fuera de la escuela y que relacione su experiencia con la creatividad, la libertad y el progreso social y personal. Estoy pensando en Laura Mascaró.
Propongo a Juan, de aprendizajeyvida.com, para que aplique su conocimiento sobre PNL y relaciones humanas (sobre todo en materia de seducción) al mundo de la enseñanza, el aprendizaje, la empresa y la creación en general.
Propongo que ningún ponente nos hable de un viaje a un país exótico y todo lo que aprendió en las faldas del Himalaya o en las playas de Tailandia. En su lugar, habrá alguien que nos hable del turismo en el lugar de residencia y cómo podemos viajar a lugares lejanos simplemente abriendo los ojos e interactuando con personas distintas con las que nos cruzamos todos los días.
Una ponencia TED será de un artista plástico, un bailarín o un mimo. En todo caso, no se podrán emplear las palabras.
Se hablará sobre aprendizaje y educación experimental. Alguien hablará de por qué no necesitamos ir a la universidad para hacer cosas útiles y las ventajas del movimiento uncollege.
Un artista nos hablará sobre cómo generar ideas. O un creativo de publicidad. O un guionista de televisión. O un escritor. O un poeta. O un niño. O una niña: Sara M. Bernard.
Alguien nos hablará de cinco personas geniales y por qué todas son distintas y por tanto no podemos imitarlas.
Propongo contratar a Nassim Nicholas Taleb, mezcla de culturista y filósofo de café o «flâneur«, trader de éxito, y el autor de Antifrágil, las cosas que se benefician del desorden y El cisne negro, para que nos explique sus ideas sobre la creación, la evolución, la economía y la supervivencia y muerte de empresas, culturas e ideas.
Nassim Nicholas Taleb. Trader, filósofo de café y ensayista de éxito.
Un experto en búsquedas nos hablará sobre cómo encontrar lo que necesitamos en internet y cómo gestionar el universo de información a nuestro alcance. Podría ser algún comercial o ejecutivo de DuckDuckgo o, si no es posible, y en su defecto, de google.
Alguien hablará sobre vida sana desde una perspectiva natural y minimalista. Estoy pensando en Robert Sánchez, del blog Escucha tu cuerpo.
Al menos uno de los ponentes ha de ser chino o indio.
Contratar a alguien especialista en gamificación. Propongo a una desconocida de Suecia llamada Louise Stigell, apasionada por el lifehacking , que nos hablará sobre cómo gamificar o diseñar la propia existencia y lo que podemos aprender los juegos de rol y los videojuegos. Es atractiva, exótica y sueca, lo que la convierte en incluso un mejor reclamo mediático que Josef Ajram.
Louise Stigell. Lifehacker, über nerd by heart and aspiring evil genius.
Un programador nos explicará el concepto de coding dojo, su aplicación a la empresa y el movimiento de artesanía del software y la ética del trabajo que implica. Estoy pensando en alguien, sí, pero no me permite que le presente de candidato. ¡Mala suerte!
Contratar al profesor Anxo Bastos, de la Universidad de Santiago de Compostela, en un incomprensible pero simpático acento gallego nos hablará sobre las ventajas de usar la sociedad civil y el mercado para generar innovación, riqueza y libertad. Es todo un personaje.
Un representante del gobierno actual español nos hablará de todas las cosas que van a dejar de hacer para que los empresarios estén estimulados y motivados.
El tema de una ponencia será «Mitos y errores intelectuales que dificultan la creación de empresas y la función empresarial en general». Propongo al profesor de la Universidad Juan Carlos I, Jesús Huerta de Soto, que tiene mucho empuje, vehemencia y es un refinado intelectual de estilo altisonante. Aquí tenéis una muestra de su estilo docente: se sube a una mesa y rompe un billete de 10 € en una clase.
Una de las personas seleccionadas será elegida al azar en un paseo por el centro de la ciudad de Sevilla.
Una conferencia durará 1 minuto. Podría ser un autor minimalista o alguien con poco que decir, pero que tuviera mucha convicción y presencia en el escenario. No, no estoy pensando en mí.
Otra tratará sobre la actitud correcta para iniciar aventuras empresariales y las herramientas de autorregulación emocional que podemos emplear.
Para fomentar la creatividad, generar suspense y promover la tolerancia y disfrute de la incertidumbre, se mantendrá en secreto el lugar y la hora de inicio de TEDxSevilla. Los asistentes que hayan comprado su entrada tendrán que averiguar vía internet o empleando cualquier otro medio los detalles del evento. No obstante, se podrá comprar una entrada a doble de precio que dará derecho a saber con toda seguridad el lugar y hora exacta de inicio y el programa de conferencias. Se enviará por correo electrónico a los que compren estas entradas más caras.
Un mago y showman nos hablará de cómo podemos usar la «misdirection«, el humor y otras técnicas psicológicas para cautivar a nuestros clientes. Estoy pensando en Dani Alés:
Dani Alés. Mágo, showman. Buen tipo en el buen sentido de la palabra bueno.
En al menos una de las presentaciones se pondrá de ejemplo al baile y cante de las sevillanas como ejemplo de esclerotización del arte y la innovación.
Un alpinista, motorista o piloto de pruebas nos hablará sobre la gestión del riesgo: cómo asumir riesgos inteligentemente, cómo lo hacen en su actividad deportiva y el equilibrio entre razón y pasión.
Una conferencia consistirá en un tipo en el estrado dirigiendo una sesión de meditación.
La conferencia TED del 2014 se suspenderá el último día y se sustituirá por dos conferencias en días sucesivos el 2015.
Una ponencia será una «pelea de gallos» rapera en que los dos raperos-ponentes lucharán por ganar una batalla de ideas.
A cada ponente se le dará la bienvenida con una música estimulante distinta y que no tenga nada que ver con el tema de su ponencia.
Se intentará fichar a David Bolton, americano, concertista de clavicordio, experto en aprendizaje de lenguas, astrólogo y actor. Es un personaje excéntrico, sabio y con gran sentido del humor. Ha vivido la mayor parte de su vida en España y Alemania. Podría hablar sobre las ventajas de una actitud cosmopolita y la futilidad de la planificación. Actualmente reside en algún lugar del planeta tierra. Habla un muy buen español. Como ejemplo de su mentalidad y espíritu, podeis leer una anécdota suya que relaté en este blog.
Se contratará al doble de ponentes necesarios y por sorteo solo participarán la mitad.
Cada ponente reducirá toda su exposición a un eslogan que quedará en la pantalla al final de su intervención.
Un experto en aprendizaje nos explicará por qué pasarse el día viendo conferencias de quince minutos en TED o en youtube no es la mejor manera de aprender y qué lugar debería tener TED en nuestra dieta informativa.
Se creará una wiki para que todos los que quieran intervenir en la organización de TEDxSevilla 2014 puedan hacerlo.
…
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[Llegado a este punto no se me ocurren más ideas, llevo solo 73 . Pero no puedo diferir más la publicación del artículo. Dejo la sección de comentarios para comentar las propuestas, ampliarlas y recolectar nuevas. Como incentivo, daré las gracias a todos los que hagan más sugerencias para una conferencia TED y así alcanzar las cien prometidas al comienzo del artículo.]
Aportaciones de los lectores (hasta llegar a cien)
Conferencia pronunciada por un gorrilla sevillano acerca de la importancia de la coacción y la dejación de las funciones municipales para prosperar.
un perriflauta pronunciará una conferencia acerca de la importancia de la tolerancia de las diversas culturas. Posteriormente será confinado en las 3000 viviendas donde habrá de convivir con una familia de gitanos hasta que haya sido robado o violado en 10 ocasiones. Lo que primero ocurra.
Propongo la contratación de Evo Morales, con una conferencia llamada “El fútbol y la alta costura”.
Los asistentes estarán atados a la silla y amordazados. Mientras una dominatrix profesional dará una conferencia práctica llamada “Por qué nadie debería leer 50 sombras de Grey”
Se pronunciarán tres conferencias. Se elegirá, por aclamación al conferenciante más agudo y brillante. Posteriormente será ajusticiado por el método de garrote vil. La conferencia acabará con gritos de muerte a la inteligencia.
Un experto en perder los miedos aleccionará a los asistentes antes de que estos realicen un salto de fe desde lo alto de la giralda. Los supervivientes serán invitados a una ronda de “flamenquitos”.
El último ciudadano que no salió en televisión dará una conferencia titulada ” cómo era el mundo cuando no veías a la misma gente hasta en la sopa”. La conferencia será patrocinada por una marca de sopas, y presentada por algún famoso.
Algún autor desconocido defenderá la independencia de un territorio de gran tamaño. Posteriormente otro autor aún más desconocido defenderá la independencia de un territorio incluido dentro del anterior, y luego otro que aún sea más ignorado de otra dentro de este. El último autor, que sólo se representará a sí mismo gritará “Libertad para mí” y haciendo un corte de mangas abandonará la sala.
Una clase magistral será pronunciada por un gato. El gato habrá de ser blanco, hembra, y el dueño del gato recibirá todos los beneficios de Ted Sevilla hasta 2406.
La conferencia será dada por un muerto. Para evitar bromas macabras y suplantaciones de personalidad, el cadáver habrá de estar fresco y presente. Al menos presente, si no es posible que esté fresco. Sólo se podrá hacer preguntas por los asistentes que bien estuvieran muertos al iniciar la conferencia o que hayan muerto durante la misma.
La última conferencia será dada por un gato muerto. En un claro ejemplo de superación, y de búsqueda del más difícil todavía. El gato no habrá de ser el mismo gato del número ocho. De hecho estará prohibido que sea blanco. También estará de cuerpo presente y como prueba de su defunción se exigirá que no maúlle ni mostrándole una sardina.
Después de acabar las conferencias de TED Sevilla 2406, se prohibirán por orden alfabético todos los Ted, borrando cualquier referencia a ellos digital o analógica, y se suprimirá en el cerebro de los asistentes cualquier remoto recuerdo. De hecho se prohibirá cualquier tipo de manifestación cultural o partido de solteros contra casados, y se impondrá al Real Madrid como eterno campeón, sin jugar, de Liga y Champions.
Se me resucitará para proporcionarme 100 vírgenes de colores de ojos no repetidos que satisfagan mi apetito de recién vuelto de la tumba y 100 más para servirme el alcohol y las comidas que desee.
Se me nombrará Padre Benefactor de la Patria, sea cual sea la Patria del momento, y se prohibirá el orgasmo a cualquier varón o cualquier hembra que no haya compuesto un endecasílabo en mi honor.
Posteriormente me retiraré a pedir a Dios, a los dioses, o a la Madre Naturaleza que a todos protege, que destruya el mundo y lo reconstruya a partir de un paramecio. Tengo curiosidad por saber si sale todo igual.
Mario (1 aportación):
Los participantes tendrán que resolver una ecuación para encontrar su fila y número de asiento. Aquellos que no recuerden matemáticas escolares o no puedan bajar alguna aplicación a tiempo, deberán ver la presentación de pie.
Carochan (1 aportación):
Se te pasó que una azafata monisima haga un mini streptease detrás del ponente más importante y después se pase una encuesta para observar los patrones de atención…XDD
Anónimo (1 aportación):
Mi idea para conferencia es la siguiente: que alguien de cualquier colectivo ciudadano supuestamente afectado por los “recortes” (profesores, médicos, investigadores, deudores de hipotecas, estudiantes profesionales -preferiblemente miembros de la tuna-, afectados por las preferentes,licenciados con dos carreras y un máster que trabajan de camareros…) dé una charla magistral sobre lo duro que es vivir en esta economía y como estamos retrocediendo a pasos agigantados en nuestros derechos (¿?) universales. Acto seguido aparecerá un ciudadano de a pie de un país menos favorecido por los dioses (cualquier país de Latinoamérica por ejemplo para que no haya problemas de traducción) y cuente cuáles son los derechos y beneficios socilaes con los que cuenta, puesto que terminará rápido, estimo que no más de 5 minutos, se dejará al público unos minutos para que reflexiones, compare y posteriormente diga en voz alta 100 veces: “apreciaré todo lo que me brinda el Estado y jamás volveré a ser un llorón que espera que le resuelvan todos sus problemas”.
No se ha hecho mención de la Semana Santa. ¿Qué pasa con el leadership de los capataces de pasos? Ahi tienes otra conferencia. Un costalero también podría hablarnos de team working y team morale. Los gorrillas, de emprendimiento en los márgenes de la administración.
Pues, según yo, no es justo que estemos todos en la conferencia TED y tu no te hayas incluido en alguna parte del espectáculo. Por ejemplo, con una maravillosa charla de como hacer tu vida productiva, eficiente y desarrollar la capacidad de ser irónicamente un cielo de ciberamigo que, casi siempre, te desea lo mejor. Y ya de paso, vístete con uniforme de sensei al estilo Pai Mei (Kill Bill V II), con el movimiento de barba incluido, a poder ser.A cachondeo o en serio, debe ser todo un espectáculo digno de ver
De esta idea tuya, se me ocurre otra: que después de cada ponencia salga un niño a dar su punto de vista sobre el asunto (ya sea tras haber escuchado la ponencia, ya sea sus propias ideas sin saber lo que ha contado el ponente).
Siguiendo el espíritu de experimentación con el que queremos dotar a las iniciativas de este humilde blog, me gustaría que me ayudaráis a dotar de más chispa al Proyecto 52 comidas. Como sabéis, se trata de comer todas las semanas con una persona desconocida que tenga un toque friki; un «toque» basta, no es necesario tensar la cuerda por tensar la cuerda. Mi regla de las cuatro efes, F.F.F.F, demanda un suministro de personajes que no es siempre fácil conseguir.
Por otro lado, nuestro enfoque experimental supone intentar cosas difíciles que no tienen ninguna garantía de éxito. Se trata de fracasar con gracia de cuando en cuando. Creo que al proyecto 52 le vendría bien un toque adicional de incertidumbre.
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Muchos de vosotros, ya me habéis proporcionado nombres de posibles candidatos u os habéis postulado como próximo comensal; unos cuantos habéis comido ya conmigo. Así que no pido que lo volváis a hacer.
Lo que ahora propongo es una pequeña vuelta de tuerca: me gustaría que sugirieráis personas que vosotros no conozcáis personalmente pero con las que os gustaría comer o tener una charla en profundidad. Pueden ser conocidas en general (¿famosos?), conocidas en ciertos círculos o simplemente conocidas por vosotros.
El proceso es el siguiente
Me dais el nombre de tres personas máximo (entre una y tres) con la que os gustaría comer vosotros, pero ni se os ocurriría invitarle a comer. Si es difícil, mejor, no os pongáis límites: una probabilidad de 1 entre 100 o entre 1000 de que lo consiga es asumible.
Yo me encargo de hacer lo posible por concertar una comida con esa persona.
Cuando lo consiga, me pongo en contacto con la persona que lo propuso, y le digo que lo he conseguido.
Opcionalmente, y solo si te apetece, entras a formar parte de la comida del Proyecto 52 con la persona que me habías propuesto. Comeríamos los tres. No es obligatorio, es solo una opción que tienes disponible si te sientes audaz y te viene bien el día en que finalmente tenga lugar la comida.
Además
Esta iniciativa no excluye ni entra en conflicto con todas las comidas que ya tengo previstas durante este año.
Por el momento y por cuestiones logísticas, esta iniciativa queda restringida a España.
Para proponerme el candidato o candidatos, puedes tanto usar los comentarios como escribir a homominimus@hotmail.com
Cuando estés con la moral baja, haz una lista de cosas que van bien en tu vida. Con diez cosas es suficiente, porque si buscas más cada vez cuesta más y podrías tener la sensación de que no hay tantas cosas que vayan bien en tu vida.
Si paras en diez tienes un número respetable, pero sin sentir que se te está agotando el fondo de cosas que van bien en tu vida. Podrías continuar sin mucho esfuerzo escribiendo otras diez más.
Esta es una píldora de automotivación que te permite remontar el ánimo bajo o las dificultades.
Este es otro proyecto-experimento colaborativo. Necesito un Pepito Grillo. Me tiene que señalar errores y posibilidades de mejora en el blog. En todos los aspectos del blog: desde el contenido de los artículos, hasta su estructura y estilo; desde la difusión y el marketing del blog, hasta su estética y su ética.
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A cambio, yo haré lo mismo en su blog. Los valores que uno y otro aportaremos, y que uno y otro prefiramos, pueden ser distintos; por eso, los términos del acuerdo son negociables. Sugiero la duración de un mes, cuatro semanas.
La idea en esencia es hacer de crítico inteligente o segunda mirada o espejo durante unas semanas (cuatro). Me gustaría que el Pepito Grillo me molestara un poco y pusiera el dedo en la llaga, pero Pepito puede querer de mí un tratamiento más amable o constructivo, y a mí me parecería bien también.
Mi Pepito grillo ideal
Un Pepito grillo ideal para mí sería alguien que no tuviera miedo de señalarme faltas de ortografía, inconsistencias y falacias lógicas. Que no tuviera miedo de dañar mi ego. Ha de creer que se aprende sobre todo de las verdades incómodas. Debería tener un talento especial para señalar lagunas del pensamiento y de la expresión. No me importaría que tuviera un cierto toque de sadismo instrumental que podría canalizar hacia la crítica constructiva.
Por ejemplo, ante un artículo sería capaz de transmitir inmediatamente su sensación o impresión general sin demasiadas explicaciones. Para alguien que escribe es difícil saber en qué se fija la gente, y es posible que lo uno valora poco otros lo vean con buenos ojos; y viceversa. Esas reacciones viscerales son difíciles de conocer.
También debería poder ser analítico para argumentar sus críticas y sus elogios: «¿Por qué este párrafo queda colgando?», «¿Por qué este planteamiento te parece tan original?». No siempre tendría que serlo, pero estaría bien que pudiera serlo si lo considera adecuado.
Sería bueno que publicara regularmente, al menos una o dos veces a la semana, para poder sacar partido de la colaboración, porque yo publicaré un mínimo de doce artículos en las cuatro semanas del experimento de colaboración y pediré realimentación de todos ellos.
Sería preferible que usara wordpress.com como plataforma de escritura de blog, porque así ambos podríamos usar la herramienta de feedback, pero no es en absoluto imprescindible.
La crítica está bien, pero está mejor todavía la apertura de posibilidades. No debería tener miedo de sugerir opciones, nuevas vías. Pepito Grillo podría actuar como una fuente de ocurrencias para el bloguero. No necesita ser experto en nada, no necesita saber hacer las cosas mejor que el bloguero, pero sí que debería aportar ideas desde su particular perspectiva.
Mi Pepito Grillo ideal sería un tipo desafiante, incluso retador en ocasiones, que me empujara más allá de la zona cómoda y que me sometiera a una cura de realidad y un baño de posibilidades.
¿Quieres ser mi Pepito Grillo (y que yo lo sea contigo)?
Si crees que puedes acercarte, aunque sea remotamente, a mi Pepito Grillo ideal, y tienes una idea del que necesitarías tú, entonces no tienes más que escribirme con el tipo de colaboración que desearías de mí.
Si creo que yo puedo actuar como la voz externa que tú necesitas, y si creo que tú tienes el compromiso de ser el mejor Pepito Grillo que puedas ser, entonces tenemos un trato y nos esperan por delante cuatro semanas de colaboración.
No me importa el nivel del que partas, no me importa si llevas años escribiendo blog, si has publicado libros o eres un gurú del marketing online o si empezaste hace un mes o empiezas mañana aprovechándote de este experimento. Lo importante es que te resulte estimulante la idea y quieras empeñarte durante cuatro semanas.
Para aumentar el coeficiente de variedad y dar más oportunidad al azar, tengo que restringir la promoción a gente que no haya hablado nunca conmigo. Esto excluye a unos cuantos lectores y amigos.
La primera persona que cumpla los requisitos mínimos anteriores –el principal, el entusiasmo y las ganas de experimentar–, y que ose escribirme contándome qué tipo de Grillo quiere que yo sea, será la elegida. Empezamos el lunes 1.7.13.
Soy consciente de que en la vida muchas de las cosas que en un momento dado hacemos no son fruto de la consideración racional. Quizá un día tomaste una decisión, y pasado un cierto tiempo no la has reconsiderado. La inercia de toda decisión con vigencia indefinida, como la de suscribirte a un determinado blog, es la que hace que sigas recibiendo y quizá leyendo los artículos de este blog.
No podemos estar continuamente replanteando nuestras decisiones. Está bien que sea así. Decidimos algo, obtenemos una cierta satisfacción, nos acostumbramos a nuestra decisión y se convierte en un hábito, como el hecho de recibir este artículo periódicamente en el correo.
Pero las circunstancias cambian, nuestros intereses cambian, otras posibilidades más atractivas aparecen, etc.
¿Te has planteado por qué después de un año o dos años o unos meses o unas semanas sigues suscrito a Homo Minimus? ¿De verdad has de mantener la suscripción? ¿Te aporta algo que no te aportan los demás? ¿Podrías obtener algo similar con menos palabras? ¿Por qué no darte de baja y entrar al blog de Homo Minimus cuando te apetezca o quieras inyectarte una dosis de minimalismo en vena?
La visión de Homo Minimus es muy idiosincrática, la decoración de interiores minimalista quizá no es del todo de tu gusto; quizá otro tipo de arquitectura existencial sea más adecuada para ti. Puede que sea el momento de buscar otros aires conceptuales.
Incluso, pudiera ser que mantengas la suscripción porque te caigo bien, y no querrías que me sintiera mal si te das de baja. O porque te caigo mal y estás aferrado al morbo de refutar unas ideas lejanas a las tuyas. Estas son razones emocionales muy legítimas, pero quizá también tengas que reconsiderarlas.
La infoxicación es un problema para todos, y cuando seleccionas no es porque detestes lo que rechazas, sino porque te quedas con lo que consideras mejor o prioritario: con el 20% que te produce el 80% de satisfacción, siguiendo la Ley de Pareto. ¿Estás seguro de que Homo Minimus forma parte del 20% que merece pasar la criba? No digo que no, solo digo que lo pienses. No es por alarmarte, pero según Sturgeon el 90% de todo es basura.
En todo caso, hay muchas posibilidades de que sigas suscrito a este blog irreflexivamente o por simple inercia. Yo quiero que la gente que lea este blog lo haga con convicción y que obtenga verdadero valor, satisfacción, diversión, conocimiento, habilidades, materia de reflexión, alimento para el pensamiento…
Mi propuesta
Así que hoy te voy a animar a que consideres brevemente si merece la pena seguir suscrito a este blog y si sería conveniente aplicar la poda Minimalista también aquí.
La actitud minimalista es una actitud de poda, de estar siempre dispuesto a replantearse nuestras decisiones, actividades o hábitos; y cortar o decir adiós a lo viejo para dar entrada a lo nuevo; o simplemente centrarse en unas pocas cosas más esenciales y eliminar las triviales.
Por eso, te voy a pedir una cosa: piensa brevemente si merece la pena seguir recibiendo artículos como estos en tu bandeja de entrada. Después, toma una decisión: sigue o date de baja. Te aseguro que tanto si decides una cosa como otra estaré contento.
Si sigues tendré más seguridad de que el blog te aporta algo; si no sigues estarás haciendo un pequeño homenaje al minimalismo existencial y la actitud de poda.
A los que se queden y a los que se vayan: gracias por acompañarme parte del camino.
He dispersado más la actividad física durante el día. Las calorías consumidas dependen del número de pasos y el movimiento en general. En un día habitual anterior al experimento este era el perfil de calorías consumidas:
[IMAGEN]
Durante el experimento, en un día típico el perfil de actividad física ha pasado a ser este:
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Observaciones
He dormido mucho menos por las noches. Me he levantado casi todos los días entre las 5 y las 6 de la mañana. Estaba descansado y no tenía ganas de seguir en la cama. Ciertamente, después de comer, he experimentado un sopor mucho más grande de lo habitual. Y por la noche me he dormido mucho más rápido.
No hemos de confundir correlación con causalidad, así que no me precipitaré a sacar la conclusión de que el mayor ejercicio físico ha cambiado mi pauta de sueño. Puede haber sido una variación aleatoria no relacionada con el ejercicio.
Por la necesidad de tener que andar más de lo habitual, he caminado más por parques. Me doy cuenta de que me siento mucho más relajado como consecuencia de ello. En términos generales, puedo decir que he experimentado una leve mejora en la estabilidad emocional a lo largo del día.
No he apreciado un aumento en las ganas de comer.
Durante los paseos, cuando no escuchaba la radio o música, he tenido muchas ideas (han surgido) sobre cuestiones de trabajo. Tengo la sensación de que mi mente sigue trabajando inconscientemente en mis problemas y los resuelve espontáneamente. Como ya vimos en ‘Experiencias ajá’, el pensar menos deliberadamente nos puede hacer más inteligentes.
Aunque ha sido un aumento significativo en el tiempo de ejercicio físico, no he tenido que esforzarme mucho para cumplir el objetivo de 13.000 pasos.
Siguientes pasos (valga la redundancia)
Mantener los 13.000 pasos diarios y la distribución de la actividad física a lo largo de todo el día.
Observar si el cambio en la pauta de sueño se mantiene. No voy a forzar ningún cambio. Dejaré que se estabilice sola.
Procurar caminar sin más música que la de mi propio pensamiento. Aprovecharé los paseos para la contemplación, las mini-meditaciones o la observación inteligente.
–Bueno, más o menos –dijo Pooh–. No es cerebro… sino que a veces me viene ella sola.
–¡Ah! –dijo Conejo, que nunca esperaba que las cosas llegaran por sí solas sino que siempre iba a buscarlas.
A. A. Milne, La casa del rincón de Pooh.
Una última oportunidad: leed de nuevo el acertijo que planteé el jueves de la semana pasada: Juego sucio en la fontana. Dadle tres minutos más de contemplación o pensamiento. Luego podéis volver a este artículo y leer la solución. O, si sois más impacientes, id directamente a por la solución.
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En los últimos seis días he recibido muchas respuestas de lectores del blog planteando respuestas. Han sido imaginativas y algunas incluso alambicadas. Gracias a todos por participar.
Muchas de las respuestas eran plausibles, porque eran buenas historias que podían dar cuenta del extraño suceso de la chica en la fontana y el personaje de aspecto sospechoso que la seguía blandiendo un cuchillo.
El viernes pasado recibí la primera respuesta plenamente correcta del acertijo:
Hola, Homo Minimus.
Está claro: la chica tenía hipo. Y no lo digo yo, me lo sopló, casi sin pensarlo, mi hija Matilda de 10 años cuando en la cena les pedí que pensaran cada día un poco en el acertijo que les iba a contar. Su respuesta fue inmediata. Mi mérito es que enseguida supe que era cierta.
Alberto
La segunda respuesta correcta vino de Mario Tomelin tres días después:
Hola,
Anoche di con la respuesta, o al menos una respuesta razonable.
La muchacha tenía hipo, se lo había comentado al cocinero del hotel, supongamos, ya que tomar agua no había funcionado para ella. El cocinero la asustó para curarla.
Realmente fue muy revelador. Había aceptado el desafío sin mucha fe en poder resolverlo, porque generalmente soy de encontrar respuestas rápidamente. Anoche fui desarmando el problema desde el punto de vista de cada protagonista, de cada objeto y cada causa-consecuencia, hasta que la respuesta emergió [las negritas son mías].
Enhorabuena a Matilda (y a su padre Alberto por plantear al problema a su familia y por reconocer la respuesta inmediatamente) y a Mario. Con Alberto y Matilda tengo pendiente una comida del Proyecto 52 en Barcelona este año en la primera ocasión que se presente.
Ajá, inspiración
El acertijo lo encontré hace un par de años en un libro de pensamiento matemático de Martin Gardner llamado ‘Aha, insight’, que en español podríamos traducir por ‘Ajá, inspiración’. Insight no significa exactamente inspiración. En este contexto, es una mezcla de intuición y de comprensión súbita.
Como dije al plantearlo, no es probable que des con la respuesta enseguida, no es en absoluto obvia. Matilda dio con ella casi inmediatamente, pero esto es poco común. Podríamos debatir por qué una niña de 10 años es más capaz de dar con una respuesta rápida y sencilla que varias decenas de adultos, pero eso lo dejaremos para otro artículo en este blog.
Si que es posible dar con “una” respuesta casi al principio: varios de los lectores me escribieron con una respuesta, para algunos esa respuesta fue casi inmediata, no tuvieron que pensar mucho.
Hubo respuestas muy imaginativas, varios de los lectores de este blog son escritores, poetas, pintores o simplemente gente despierta e inquieta. Por ejemplo, me enteré a través de Rafael Sarmentero, el autor de Qwerty Vintage, de que en películas de bajo presupuesto se hacen tomas en que interviene gente que no es consciente de que está en la película:
[…] Están rodando un corto de bajo presupuesto. Juan está distraído leyendo el periódico y no se ha dado cuenta. En la primera toma, el tío del cuchillo no sale en el encuadre, por lo que no hace falta que actúe en esa toma. En la segunda, sí sale en el encuadre, por lo que es necesario que aparezca con el cuchillo. Juan cree que la cosa va en serio y grita. El actor del cuchillo baja el arma y la chica se ríe ante la metedura de pata de Juan.
Cristóbal Luque también me informó del uso que algunos directores hacen de las tomas con cámara oculta para lograr más realismo:
[…] Mi teoría es que la chica y el tipo de aspecto poco tranquilizador eran actores rodando una película de terror con cámara oculta. Algunos directores (como Clint Eastwood en el desembarco de «Banderas de nuestros padres») prefieren ocultar las cámaras para que los actores novatos no sepan dónde están y así la toma sea más realista.
Otra posibilidad apuntada por Sara Bernard fue la de una broma:
[…] Magnífico hotel en Marbella» evoca imágenes reales de vestíbulos y recibidores con fuentes de agua potable.La joven es trabajadora en el hotel, puede ser la recepcionista o la azafata de un congreso. Aprovecha para darse un mini-paseo, beber en la fuente y mirarse en el espejo.
El hombre del enorme cuchillo también es trabajador del hotel (¿cocinero?) y aprovecha el efecto del espejo para gastarle una broma a su compañera.
La broma tiene un elemento de simulación y sorpresa que está cercana al susto que realmente pretendía el personaje del cuchillo. Quizá si Sara hubiera perseverado un poco más en esa línea hubiera terminado llegando a la solución.
Lo bonito de este acertijo es que si das con la respuesta plenamente correcta (no vamos a descartar otras alternativas) entonces parece obvia y sabes que no hay duda de que lo has resuelto: de repente todas las piezas encajan. Alberto y Mario no tuvieron duda. Yo tampoco tuve duda de que la respuesta era que la chica tenía hipo y el personaje sospechoso quería darle un susto para quitarle el hipo.
Sin embargo, a diferencia de Matilda, Mario y yo tuvimos que dedicarle varios días antes de dar con la respuesta. Y esto es lo más interesante del desafío que os propuse: antes de solucionar el problema teníais que haber pasado vuestra particular travesía del desierto intelectual.
No es que yo sea listo, es sólo que yo insisto más tiempo en los problemas.
–Albert Einstein
Hay que mantener el problema en la mente durante un par de días, y si lo haces, la respuesta termina “emergiendo”, habitualmente en un momento de inspiración, y probablemente cuando no estés pensando en el problema. En mi caso, fue una mañana justo después de levantarme cuando salía de mi dormitorio, lo recuerdo vívidamente: sin saber por qué, la respuesta apareció en mi mente y experimenté la iluminación.
Fue un momento de intuición pura, cuando de repente todo el esfuerzo y pensamiento deliberado y consciente que había dedicado los días anteriores precipitó en una respuesta. Es como si mi mente hubiera estado trabajando en un segundo plano en el problema. Es habitual que estas experiencias ajá tengan lugar cuando estás haciendo otra cosa, en la ducha, corriendo, paseando o no dedicando la mente a nada en particular.
Cerebros de liebre
Desde el punto de vista del minimalismo, las experiencias ajá tienen mucho interés. En una cultura de búsqueda de satisfacción inmediata, de resultados rápidos y de culto a la productividad, lo habitual es que alabemos a los que piensan rápido y bien, los tipos brillantes, de alto coeficiente intelectual, que son capaces de aprender y captar todo muy rápidamente y dar con soluciones rápidas a los problemas: los que destacan en la modalidad analítica y rápida del pensamiento, los que tienen cerebros de liebre, por decirlo así.
Yo hasta hace no mucho tiempo, y quizá también todavía, mantenía la creencia de Conejo en la Casa del rincón de Pooh: si quieres algo, lo tienes que buscar, y tienes que ir a por ello inmediatamente.
Esta actitud proactiva está bien en principio. La cuestión es: ¿qué ocurre cuando las soluciones no son obvias, la respuesta no es inmediata, o requiere asociaciones remotas que no se prestan a un mero pensamiento deliberativo, sistemático y conceptual? En este caso una persona brillante en el pensamiento directo y analítico se encuentra con una gran dificultad. Es probable que no soporte la tensión y que se conforme con las primeras ocurrencias y no siga buscando.
Lo habitual es que sintamos frustración, empecemos a dudar de nuestra capacidad y abandonemos la búsqueda. Para mantener nuestra autoestima, nos decimos que es un problema tonto, que no tiene ninguna importancia y lo terminamos olvidando. Einstein –que siempre nos sirve tanto para un roto como para un descosido– decía que la mayoría de los problemas sufrían por falta de atención. Atribuía más su habilidad a su curiosidad y su capacidad de mantener los problemas en mente que a su genio.
También necesitamos los modos lentos del pensamiento
Interrogué a Mario Tomelin sobre su proceso de pensamiento y la forma en la que resolvió el problema. Accedió amablemente a que transcribiera parte de su respuesta:
[…] Creo que fue el sábado en la mañana que leí tu entrada. Pensé unos minutos arduamente y no encontré la solución, lo más acertado que pensé fue en una obra de teatro. No pude resolverlo. Entonces, lo copié en un pedazo de papel con la idea de llevarlo el resto de la semana en la billetera, o pensar el problema en el autobús camino al trabajo.
El domingo por la tarde, ví el papel sobre el teclado y pensé en él unos minutos mientras encendía la PC, tratando de imaginarme la situación desde el punto de vista del espectador, y desde la muchacha. Tampoco encontré la solución.
Finalmente el Domingo por la noche, junto con esos pensamientos antes que llegue el sueño, recordé el problema. Entonces, apliqué un enfoque como el anterior, pero más profundo. Pensé en el espectador, si leía el diario, si tenía una mirada parcial de lo que estaba pasando. Pensé en sus suposiciones, suponer que la muchacha era preciosa, suponer que tenía sed, que la persona era de poco fiar, que fuera a lastimarla. Separé los actos, de las interpretaciones, de los objetos.
Creo que ahí comenzó a gestarse la respuesta. Iba pasando de objeto en objeto y tratando de analizarlos independientemente de la situación, o relacionarlos con otros objetos por medio de preguntas.
[…] Mientras hacía estas preguntas, no buscaba directamente la solución, sino llegar a las ramificaciones de las ideas y eliminar todas las suposiciones que estaba haciendo.
Es interesante observar que la solución le llegó a Mario al final del día, con la guarda mental un poco baja, y posiblemente un poco cansado; es en estas condiciones cuando modalidades más asociativas del pensamiento pueden ocurrir. También es revelador el comprobar que llevó el problema con él durante un par de días a pesar de no poder resolverlo: había decidido que era importante o interesante y siguió perseverando.
Al final, Mario concluye con un comentario que capta la creencia básica del cerebro de libre y de una cultura que celebra o enfatiza las modalidades más rápidas del pensamiento:
[…] Por eso te repito que ha sido muy revelador para mí, no pensé que la solución a ciertos problemas necesitara ‘tiempo de maduración’ [las negritas son mías]. Del mismo modo, si bien mi proceso mental de preguntas tenía como objetivo resolver el problema, el camino hacia la resolución no estaba definido, sinó que fue abarcando muchas alternativas. Ahora estoy repensado el papel de estas alternativas inútiles (pensar que el cuchillo fuera falso, por ejemplo) en la búsqueda de la solución. No es un problema de cálculo o álgebra, donde rápidamente hacemos diagnóstico-herramienta-resolución
La moraleja de este pequeño experimento es que a veces necesitamos conducirnos como tortugas y privilegiar un pensamiento más lento, pausado o contemplativo. La liebre mental que llevamos dentro quiere soluciones rápidas y éxitos inmediatos, y para ello probablemente hará uso de procedimientos e ideas que funcionaron bien en el pasado y del pensamiento analítico y conceptual.
Si bien es muy necesario el uso del pensamiento analítico y siempre tenemos que echar mano mental de la memoria directa de nuestros éxitos pasados, es igualmente cierto que la asimilación y generación de nuevas ideas requiere tiempo. Así que haremos bien de cuando en cuando en aumentar los espacios en blanco y la contemplación en nuestras vidas.
Durante una semana aumentaré el nivel actual de actividad física un 30%. Pasaré de los cerca de 10.000 pasos diarios actuales hasta los 13.000 pasos, unos 10,4 km.
Debido a mi tipo de trabajo, he de pasar mucho tiempo sentado, delante de una pantalla. Hago pausas de 2-3 minutos cada 25 minutos y descansos cada 2 horas; también ando cerca de 10.000 pasos diarios, pero mi actividad física está muy concentrada en unas pocas horas del día. Creo que un aumento significativo del ejercicio físico y una dispersión de este a lo largo de la jornada podría tener efectos beneficiosos físicos y mentales.
Usaré fitbit, un podómetro con sensor de movimiento, que registrará mis pasos diarios así como el nivel de actividad física diaria a lo largo del día. Este aparato permite envíar los datos recogidos a una página web en la cual puedo acceder a gráficos con las estadísticas personales.
Mis datos de la última semana indican que apenas alcanzo los 9.000 pasos por día y que mi nivel de actividad a lo largo de la jornada es muy bajo. En el 80% del tiempo la actividad es casi nula.
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Algunos elementos que quiero observar
¿Mejorará mi estado de ánimo?
¿Dormiré mejor o tardaré más tiempo en dormirme?
¿Qué efectos tendrá sobre el rendimiento mental ?
¿Se producirán más experiencias ajá?
¿Aumentará la fluidez de ideas?
¿Puedo emplear el tiempo de paseo para pensar sobre problemas?
¿Debería dedicar el tiempo de paseo solo para descansar mentalmente o para la contemplación?
¿Aumentarán o disminuirán mis ganas de comer?
¿Qué actividades quedarán desplazadas como consecuencia de hacer más ejercicio físico?
¿Seré capaz de encontrar tiempo para alcanzar la meta de los 13.000 pasos diarios?
El Proyecto 26 se llevó a cabo en el plazo establecido. Durante 26 días escuchamos 26 canciones anfetamínicas todas las mañanas. Cada día sugerí una a través de twitter.
Muchas de las canciones fueron aportadas por los lectores, así que la variedad es grande.
La variedad de las sugerencias de los lectores fue todavía más grande que la mía, pero mi selección de sus selecciones redujo un poco esa variedad. Por ejemplo, el «Missä miehet ratsastaa» de Teräsbetoni, grupo de heavy metal finlandés, propuesto por nuestra adorable Mortizzia, quedó descartado, aunque ella asegurara que «no hay nada como empezar la mañana cantando en finlandés inventado».
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Mantuve el compromiso 26 días, a pesar de que algunas mañanas no me venía bien tener que entrar a twitter a poner el vínculo a la canción. Fue un pequeño ejercicio de voluntad continuada.
Ese ejercicio de voluntad durante 26 días me ha servido para entrenar la capacidad de iniciar, mantener y llevar a término pequeños proyectos con duración de varias semanas. Es habitual que proyectos personales prolongados queden diluidos o se vayan abandonando poco a poco. Sobre todo si no son prioritarios o no hay una presión externa importante para finalizarlos.
Descubrí algunas canciones o grupos totalmente desconocidos.
Escribiendo los comentarios a las canciones y seleccionando canciones de los lectores, me di cuenta de lo difícil que es quedarse sin ideas. Realmente es muy fácil conseguir ideas, propias o ajenas, lo difícil es evaluarlas y seleccionarlas.
Conseguir ideas para proyectos personales es también facilísimo. Lo difícil es elegir proyectos que sean interesantes, que te hagan avanzar, que empujen tu zona de comodidad, que estén integrados con el resto de tu vida.
Este blog es principalmente un intento de empujar las fronteras personales un poco más lejos.
Quiero dejar de escribir para mí mismo y escribir para vosotros. Y para haceros la vida fácil, os voy a dar un menú de artículos. Me gustaría que eligieráis vuestro menú para la próxima semana. Tres temas para tres artículos. Elegid un primero, un segundo y un postre. Los que más repita la gente, sobre eso escribiré. El menú es largo, son 100 platos. Si yo fuera vosotros, emplearía la regla de los treinta segundos de elección del menú. Pero afortunadamente (para vosotros) no soy vosotros. Así que haced de vuestra capa un sayo.
Estos son los 100 platos:
Qué hacer en una noche de apagón.
Cómo convertir a tu mujer en minimalista.
Las 10 mejores maneras para hacerte la vida imposible.
Los 3 hábitos que cambiarán tu vida.
Cómo viajar ligero de equipaje y no morir en el intento.
La vida tiene sentido, la vida tiene sentido, la vida tiene sentido.
El arte por helarte.
¿Es homo minimus minimalista?
Por qué volverte minimalista
Los 3 blogueros que más han influenciado.
El buen artista copia, el genio roba.
Qué haría si me quedara un día de vida
Cena con extraños
La insoportable pesadez de la autoayuda
7 mitos de la autoayuda
En el término medio está el vicio
Todo lo que proclamo es mentira
Rizando el rizo.
Sociedad de perdedores
Estado mínimo
Por qué has de sacar a tus niños del colegio
La irresistible seducción de la mentira
Si no vienes a mí, la montaña irá a Mahoma.
Nunca es pronto si la dicha es mala.
Ante la duda, quédate con todo
Elogio del materialismo
La cantidad es el antepasado de la calidad
Minimalismo mal entendido
Sinrey, sindios, sin alma
Todo o nada
La asertividad es para monjas
Nos encontraremos en el campo de batalla
Rivaliza con el mismo diablo.
Pon puertas al campo
El agua de regaliz nunca nos hizo felices
Por qué te odio sin haberte nunca conocido
Cómo escribir titulares que espanten
El demonio es nuestro dios
Si te cansas, des-cansa.
Todo está por inventarse
El tipo más genial que nunca he conocido
Un ramo de rosas para la más loca
Sembrando tempestades crecen buenos rosales
Un alma alambicada hace buenos versos
Loquiloquio.
Amanece en la bocacalle de un verso.
Senderos de gloria
Menos es mucho menos.
Rumorosos recuerdos
Palabras verdes burbujeantes sestean
Elogio de la ociosidad
Lento pero inseguro
Lo que no está no existe
El poder del NO
Nunca se escribió nada de los cuerdos
Violines diabólicos en la madrugada
Remando en el cieno
Lo pequeño es hermoso.
Ni tirios ni troyanos
¿Cuántas velas has soplado?
Lo único que necesitas para ser un empresario
Por qué detesto la palabra emprendedor
Sin guarnición, por favor.
4 razones para ser casto
15 razones para casarse
Tres libros imprescindibles
Si empezara de nuevo
El poder del compromiso
Quema las naves
Práctica, practica.
Me fugué con el carrito de los helados
Por qué jamás te pueden faltar ideas
Lo mejor de todo
Actos aleatorios de grandeza
Agradece todo lo que te da miedo
Bucanero de ti mismo.
3 consejos para la posteridad
De lo que estoy orgulloso
Jamás esperes que te den las gracias
Truco para memorizar números
La falacia de las 10.000 horas
Vida deliberada
Una vida examinada no vale la pena vivirse
Director del Universo Sociedad Anónima
Lógica y mística minimalista
Por qué no puedes esperar ni un minuto
Cómo convertirte en una máquina de hacer salchichas
Sangrando agujas por los poros de tus neuronas
Nunca faltan ideas si no tienes vergüenza
Los tres autores minimalistas en español que más aborrezco
Hay cosas que deseamos fervientemente en la vida. Cosas, situaciones, que no existen ahora y que queremos traer a la existencia. No simplemente las deseamos. Las queremos de verdad. El mundo sería mejor si esa situación existiera.
Estoy hablando de cualquier cosa, cualquier situación: un libro, una familia, un ascenso profesional, un negocio en marcha, una invención tecnológica, una nueva casa. Lo que sea.
Repito: el mundo sería mejor si esa cosa, situación, existiera. Y ahora no existe. Ahora existe lo que existe. Estoy donde estoy. Me guste o no. Vivo en la situación actual, vivo en lo que hay a mi alrededor. Me guste o no. Hay cosas que me gustan, cosas que no. Tengo algunos recursos, carezco de otros. Hay ciertas ideas en mi mente; algunas completas, otras a medio hacer. Y muchas emociones.
¿Cuál es el paso siguiente?
El paso siguiente es contemplar la diferencia entre lo que existe y lo que quiero que exista, aunque eso que quiero que exista apenas esté esbozado. No tiene que ser una visión completa, nítida, acabada, perfectamente definida. Basta con que sea una visión suficiente para ilusionarte y moverte a la acción. Y al mismo tiempo asegúrate de que estás percibiendo nítidamente lo que está ocurriendo.
Despréndete de lo que está pasando, olvídate de ello, y tienes una alucinación, una visión que no puedes sostener sobre nada tangible. Despréndete de la visión y limítate a tener los pies en el suelo, y no crearás nada nuevo. Quizá tampoco nada bueno. Sigue igual que ahora.
El creador vive suspendido entre dos mundos: su visión de lo que quiere traer a la existencia, y su aguda percepción de lo que está ocurriendo actualmente. Ambos lados de la ecuación son necesarios y ambos han de mantenerse en la mente al mismo tiempo para generar la tensión creativa necesaria para ponerte en marcha.
¿Y el siguiente paso?
La tensión ya está creada y ahora busca la resolución. Así que haz algo, lo que sea, en la dirección de lo que quieres que exista en tu vida y todavía no existe.
¿Eso es todo?
No, solo es el principio. A un primer paso le sucede otro paso, y otro, y otro… Lo importante es que generes momentum, la fuerza que existe en el movimiento. Te pones en marcha, aumenta tu energía, y esa energía genera más energía. Poco a poco irás cerrando la brecha entre lo que existe y lo que quieres que exista; irás resolviendo la tensión.
¿Basta con dar pasos?
No, no hemos de confundir el movimiento con la acción. Lo que buscamos no es agitación, estar en movimiento sin más, lo que buscamos son acciones-pasos en la dirección correcta. Así que a nuestros pasos unimos pausas en el camino para recobrar fuerzas, para reflexionar sobre lo vivido y para considerar si necesitamos algún cambio de rumbo. A la acción que va resolviendo la tensión, le unimos la estrategia. Y somos estratégicamente flexibles.
Pero no siempre será un camino de rosas, hay obstáculos y a veces experimentamos frustración.
Algunas veces lo que no existe está muy lejos, otras más cerca; a veces es más difícil, a veces menos. Cuando más novedoso sea el proyecto, más grande será el salto al vacío. Y eso genera dudas, temor, miedo. Cuenta con ello.
Pero no me siento preparado, no estoy seguro de tener éxito, no quiero fracasar.
No te sientes preparado. No estás seguro de tener éxito. No quieres fracasar. Bien.
Toma nota de ello. Es lo que estás sintiendo, no hay que negarlo. Esas emociones forman parte de tu realidad actual. El valor no es la ausencia de miedo, sino el actuar a pesar de él. Vive con él. Convive con tus miedos. La teoría del campo de batalla de tu mente te puede ayudar. Puedes seguir actuando a pesar de la falta de confianza, el temor o la baja autoestima. El foco de la creación está siempre en la obra que queremos crear, no en el creador.
Dolor, dificultades, miedo, frustración. ¿Vale la pena todo esto? ¿No sería mejor que apuntara menos alto?
Eso solo tú lo puedes saber. Tus fines, solo tus fines, justifican tus miedos.
Con motivo de la llegada de la primavera, y en virtud del principio de apasionada experimentación con el que queremos dotar a nuestro Club de los Minimalistas Muertos, anuncio el comienzo del Proyecto 26.
La inspiración
@entusiasmadocom nos proporcionó una serie de consejos para dar de desayunar al ánimo. Si sois capaces de poner en práctica algunos de ellos, vuestros días serán mucho más chispeantes y energéticos.
El comienzo del día, cómo pases la primera hora, afecta poderosamente tu estado de ánimo durante el resto del día. Es sorprendente que el tono que proporciones al inicio del día tenga el poder de transformar o sacudir como una onda expansiva el resto de la jornada.
Para ningún minimalista existencial que se precie, este dato debería escapar sin ser aprovechado. Siempre buscamos aplicar el principio de Pareto: aquellas intervenciones, acciones, palancas, que con un mínimo esfuerzo, sean capaces de generar un máximo beneficio psíquico.
Empezar el día con una canción estimulante
Yo voy a intentar desarrollar uno de los varios consejos de entusiasmado.com.
Creo que la meditación que él propone es tremendamente potente, pero la energía de activación que requiere y el tiempo de construcción del hábito hacen este ritual de meditación muy costoso en el corto plazo.
Así que he preferido escoger como punta de lanza del proyecto 26 otro de sus platos fuertes: la canción motivante de inicio del día.
¿Cómo pondré en práctica el proyecto?
A lo largo de 26 días a través de mi cuenta de twitter, @homominimus, a las 8:59 de la mañana hora española, os proporcionaré el vínculo a un clip musical de carácter anfetamínico que os ayudará a poneros en marcha con el estado de ánimo adecuado. Si es posible, pondré otro twett unas 5 horas después para nuestros minimalistas de hispanoamérica.
Os animo, por tanto, a que los que tengáis cuenta de twitter me añadáis a vuestros amigos de twitter. Por favor, no me sigáis, no quiero seguidores, que yo también ando perdido.
Para muchos, esa hora corresponderá aproximadamente con el encendido del ordenador o portátil y servirá para dar el toque de corneta que os lance al trabajo diario con la actitud correcta.
Características de las canciones o fragmentos musicales
Idealmente han de ser cortas, entre 2 y 4 minutos.
Han de ser alegres, épico-alegres o épicas (en este orden de preferencia).
Han de tener un efecto expansivo para el espíritu.
Petición colaboración
Yo tengo ya algunas ideas, y mi colega @entusiasmadocom también tiene otras; además, es probable que él publique una lista completa en el futuro. Pero necesitamos ayuda.
Así que los que tengáis alguna sugerencia, os ruego que las enviéis lo antes posible a: homominimus@hotmail.com o me las hagáis llegar vía twitter a @homominimus. No las pongáis en los comentarios, porque quiero que haya un cierto efecto sorpresa y que durante 26 días recibáis una canción nueva e inesperada a través de twitter. Para los que no tengáis twitter o no queráis tenerlo, publicaremos la lista completa al final de los 26 días.
Yo seleccionaré las mejores según los criterios de elección comentados arriba: 2-4 minutos, alegres, épico-alegres,épicas, de carácter expansivo.
Fecha de inicio: el primer twett del Proyecto 26 será el lunes 25 de marzo de 2013 a las 8:59 hora peninsular española.
¿Cuál sería vuestra canción motivante de la mañana? (sugerencias a @homominimus o homominimus@hotmail.com)
–Casi dos meses después del inicio del Proyecto 52 estos son los resultados provisionales. He celebrado 8 comidas, alrededor de una por semana, con un «friki» distinto cada vez siguiendo mi regla de las cuatro efes, F.F.F.F.
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Algunas notas sobre el proyecto
El anuncio del proyecto fue el 5.2.13, pero ya lo había iniciado informalmente dos semanas antes.
Alguna semana podéis ver dos puntos en el gráfico de avance, pero a efectos del proyecto 52 solo contabilizo como uno. Esas son semanas en que he he comido con alguna persona con la que previamente había comido. Puesto que busco la variedad, no tendría mucho sentido que repitiera una y otra vez con las mismas personas de mi círculo actual. Puedo hacerlo, pero no computan.
No voy a entrar en el detalle de ninguno de los encuentros, pues una de las característisticas del proyecto 52 es la confidencialidad. No obstante, la persona que participe en el proyecto puede escribir lo que quiera sobre el encuentro en su blog o donde le plazca.
La confidencialidad es mi política por defecto: a menos que la otra persona explícitamente me diga que no es necesaria la confidencialidad o que no la desea, yo no daré detalles personales en mis comentarios en el blog y fuera del blog.
Tengo 4 candidatos a más de 400 km. de distancia y con los que espero encontrarme a lo largo del 2013.
Algunos comentarios al azar
Las personas con las que me he encontrado han sido de origen diverso:
Dos compañeros de mi clase de teatro.
Un amigo de un compañero de mi grupo de teatro.
Una persona que conocí en un bar a través de mi hermano.
Dos lectores del blog. Aunque uno de ellos me conocía de una ocasión en la que coincidimos hace dos años y medio, pero no habíamos vuelto a tener contacto.
Una persona a la que conocí en un curso de verano el año pasado.
Un amigo «friki de toda la vida», que vino a visitarme después de un accidente que tuve en febrero.
Cuatro personas han sido participantes conscientes en el proyecto y cuatro han sido participantes inconscientes en el proyecto. A estos les he mantenido en la inconsciencia porque una vez que estaba con ellos pensé que no añadía nada el decirles que estaban comiendo conmigo porque participaban en un proyecto personal, por muy experimental y simpático que quisiera hacerlo parecer.
Otro encuentro, resultante del proyecto, que no cuenta a efectos del proyecto 52, pero que quiero reseñar, fue el de una «degustación de creatividad» vía skype (no, no penséis cosas sucias, ahora me explico). Puesto que los encuentros del proyecto 52 han de ser necesariamente presenciales no computa para el proyecto.
Estas degustaciones de creatividad , talleres de creatividad gratuitos para una sola persona vía internet, fueron inspiradas por mi Proyecto 52 según su autora, una entrenadora en creatividad y escridibujante. También he tenido noticia de algunas personas que espoleadas por el proyecto 52 han concertado cafés o charlas con personas desconocidas «ignorando el factor psicópata», que –seamos realistas– no es incompatible con el factor friki.
Mis comensales o contertulios han sido extremadamente puntuales, el retraso más grande ha estado en unos diez minutos. Ciertamente, yo siempre he estado allí para comprobar que eran puntuales. En todos los casos su puntualidad no ha sido una virtud inútil.
Las conversaciones han sido sin excepción fluidas y muy animadas. En varias ocasiones extendimos la comida a una tertulia con café después de la comida. Los temas han sido variopintos.
Mensajes en una botella
En una de las comidas mi interlocutor me sugirió una idea para captar participantes en el proyecto. Propuso introducir una nota al final de un libro que me gustara en una biblioteca pública, y dejar mi e-mail o teléfono para que la persona que la encontrara me escribiera o llamara. Después nos encontraríamos para comentar o charlar sobre el libro. Me parece una excelente idea que incorporaré a mi repertorio de técnicas de captación de sujetos para el proyecto 52.
La ventaja de este método es que me permite tener una selección de frikis más amplia: no serán gente de mis círculos sociales o virtuales, será gente que haya disfrutado con los libros que yo he disfrutado. También tendrán un cierto espíritu aventurero que les permitirá concertar una entrevista con un extraño y tomar la iniciativa para ello. Además, me facilita el trabajo: me dedico a sembrar y después espero a que llegue la cosecha de encontradores de notas en libros.
El inconveniente es que la cosecha será muy incierta, no tengo ni idea qué porcentaje de personas accedería a una propuesta como esta. Por ello, será necesario que lance al mar de los libros de la biblioteca muchas botellas con mensaje.
El límite entre lo atractivo y lo alarmante es borroso. No querría ahuyentar individuos aptos con un exceso de excentricidad ni parecer un naúfrago social. Creo que sería bueno incorporar a mi nota en el libro la referencia al artículo del blog donde anuncio el Proyecto 52.
Una cosa llevó a la otra
En varios de mis encuentros, he pedido o han surgido referencias para otras reuniones. En una de ellas, mi contertulio me sugirió hasta tres posibilidades distintas entre sus conocidos y familiares. Hace un par de días me ha puesto en contacto vía e-mail con un amigo suyo al que tengo que conocer.
En una comida surgió el nombre de una persona que conocía a través de lectura de un libro de ensayos. Como mi compañero de comida la conocía, me ofreció el ponerme en contacto para concertar una comida o reunión. La persona en cuestión educa a sus hijos en casa, fuera del sistema educativo formal en régimen de homeschooling. Yo soy defensor y evangelista del unschooling, así que sería interesante conocer a una persona que también se atreve a asumir una posición impopular y ser consecuente con ella.
En otra ocasión, escribí un e-mail a una persona relativamente conocida en su campo (de renombre internacional) y le invité a comer. Me respondió amablemente diciendo que nunca comía fuera de casa, pero que podía ir a su despacho. Me pidió que me pusiera en contacto con su secretaria para concertar la entrevista. Me lo he estado pensando durante varias semanas y todavía no me he decidido. No me acaba de agradar del todo que la gente me conceda audiencias, por muy friki que sea el personaje. Creo que va un poco contra el espíritu del proyecto 52, pero no lo descarto. En la variedad está el gusto.
En otra comida, pedí a una persona que ofreciera a un amigo suyo escritor el participar en el proyecto 52. Me dijo que lo haría. No he vuelto a tener noticias.
En varias de las comidas han surgido oportunidades de colaboración que a priori nunca se me habrían ocurrido. En todas las comidas surgieron ideas que catalizaron o encendieron ideas previas.
¿Y ahora qué?
Es probable que en las próximas semanas tenga una cena privada con un friki del Congreso de los Diputados español. Pero será una cena en grupo, así que por muy friki que sea el sujeto no contabilizará para el proyecto 52.
Sigue habiendo slots de sobra a lo largo del 2013 para que los lectores del blog me propongan candidatos, o –si son más audaces– se postulen ellos mismos.
Si tratas de enseñar a tocar el violín a un cerdo, perderás el tiempo e incomodarás al cerdo.
–Proverbio ruso
Siempre me ha molestado que algunos blogueros interpongan barreras de entrada a los que quieren comentar los artículos. Teniendo en cuenta que menos del 5% (yo creo que ni el 1%) de los lectores de un blog hacen comentarios, es ponérselo todavía más difícil. La mayoría de los lectores de blogs son casi por naturaleza lurkers, voyeurs en el mejor de los casos, durmientes en el peor. Los obstáculos consiguen disminuir todavía más la participación.
Las barreras en orden de fastidio son:
Introducir el nombre, e-mail y/o página web.
Tener que demostrar que no eres un robot intentando descifrar unas letras o números.
Registrarte en la página web o blog.
Quedarte pendiente de aprobación por parte del moderador del blog o página.
Gracias a todas estas barreras, los que hacen comentarios son menos de los que podrían ser. Esto ya está mal, pero mi fastidio se troca en ira en el cuarto apartado: aprobación de comentarios.
Hasta el bloguero más marginal de la red –no voy a dar nombres– (no a estas alturas del artículo. Quizá cambie de opinión dentro de un par de párrafos.) puede querer controlar el acceso a los comentarios; porque si no siente que todos los troles del mundo, todo la plaga del spam, toda la maledicencia del universo, todos los enemigos de la moral y las buenas costumbres, todos sus enemigos del alma, se aprovecharán de su candidez, de su dulce inocencia, y le injuriarán, le difamarán, dirán palabras feas o quizá hasta osen ponerle en un aprieto y pensar diferente.
Me cuesta meterme en la mente de los que ejercen la censura previa (eufemísticamente llamada «aprobación de comentarios»). Seguro que hay multitud de razones, algunas legítimas, pero teniendo en cuenta que el miedo es libre, inmenso y activable por las amenazas más improbables, las razones pueden ser peregrinas. Además, si tanto miedo tienes de la libertad de expresión de la gente deberías dejar el blog y escribir un diario secreto de quinceañera virgen o una hoja parroquial o una nota de prensa de cualquier partido político. Que los demás también opinen es el precio que has de pagar por pasarte el día escribiendo impúdicamente sobre tu ombligo.
Durante meses (¿años?) intermitentemente me he rebelado contra esta situación y he confrontado a los blogueros inquiriendo por la razón de su falta de confianza en la persona que hace comentarios (¿has de desconfiar y castigar preventivamente como hace el Gobierno español gravando con un impuesto especial la compra de DVDs vírgenes por si te dedicas al pirateo?). Lo gracioso es que muchos se creen defensores de la libertad y elevarían la voz contra la censura en la prensa tradicional o en los medios de comunicación de masas. Vemos la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el nuestro. Tengo la impresión de que no son más malos porque no pueden, no porque no quieran.
Las razones esgrimidas siempre son relativas a temores, la mayoría de ellos infundados. Esos temores suelen encubrir la necesidad de controlar la conducta del prójimo y de aniquilar la incertidumbre. ¿Por qué no prueban una semana a dejar sin moderación su blog y comprueban que la vida continúa y para sorpresa suya la gente está más interesada en sus propias vidas que en escupir en el ombligo del bloguero?
Algunos de mis colegas blogueros cercanos siguen la política de aprobación previa. Así que quien se sienta aludido y tenga algo que argumentar que use los comentarios de este artículo (LIBRES-SINCENSURAPREVIA-ABIERTOSDEPARENPAR-SINOBSTÁCULOS) para exponer su caso, interponer alegaciones y pedir clemencia.
Fricción y elección de las batallas
Leyendo a mi colega de entusiasmado.com en su último artículo sobre la importancia de elegir las batallas me he dado cuenta de que yo elijo muy mal mis batallas y que –esta entrada es la prueba– pierdo una energía preciosa echando pestes, discutiendo, rebatiendo, corrigiendo errores y hasta corrigiendo erratas. Y mi compromiso público de aplicar mis intenciones de implementación al deseo de no discutir no sirve para nada, se queda en agua de borrajas ante mi iracundia mal contenida.
¿Y por qué sigo perdiendo el tiempo luchando contra la corriente? No sé. Supongo que soy como el escorpión de la fábula de la rana y el escorpión: es mi naturaleza.
Pero bien pensado, esa respuesta es una triste racionalización. ¿Por qué infligirme esta fuente de fricción que yo mismo genero con mi incapacidad para el autocontrol y el deseo de gratificarme instantáneamente con una batalla más en mi particular cruzada contra los moderadores de comentarios?
El minimalismo existencial es –en mi nada modesto entender– una especie de aerodinámica vital y, por tanto, un buen ingeniero aeronaútico de la existencia ha de procurar limitar, limar, reducir las fuentes de fricción. Es estúpido que escriba este artículo si no es como un desahogo o como forma de exorcizar el diablo iracundo y vengativo que llevo dentro.
Así que, a la vez que maldigo a los que moderan sus blogs y deciden restringir los comentarios mediante la aprobación o reprobación, estoy comprometiéndome públicamente a dejar de hacerlo. No entro más en esa batalla. No entro en su juego ni para derrotarlos por mil goles a cero. No es que sea una batalla perdida, porque al final estoy seguro que ganaré la guerra; es simplemente una batalla que ya no me interesa más, que no me proporciona beneficios, que solo me genera coste psíquico y que me hace golpear una y otra vez la cabeza contra el muro de los cabezas de alcornoque.
Este artículo es una catarsis, un mecagoentodoyentodos, y una solemne declaración de que a partir de ahora –juro solemnemente ante vosotros, hermanos– no volveré a clamar contra los blogueros que practiquen la censura previa. Que con su spam se lo coman.
En su lugar, sonreiré levemente desde mi olímpica distancia moral, me retiraré silencioso y compasivo por sus decrépitas almas (perdónalos, diablo de la libertad, porque no saben lo que hacen) y rezaré por ellos.
Considero que hay un aspecto de la poda minimalista que a menudo queda olvidado o que ni siquiera es reconocido: los lastres mentales y el exceso de teorías sobre el cambio personal. No necesitamos más teorías, necesitamos muchas menos. Aquí también hemos de pasar la guadaña y segar lo que sobra.
En Fracasa más, fracasa con gracia comencé criticando y replanteando la idea de fracaso y propugné la necesidad de cometer muchos errores de manera consciente. Incluso, emprendí un proyecto personal de 5 semanas para aumentar el número de errores. Algunos lectores comentaron que no veían necesidad de buscar los fracasos y que la idea era inútil, casi ridícula.
El mismo rechazo o extrañeza provocó ¡Al diablo con la autoestima!. Esto me ha llevado a pensar que hay un montón de ideas generalmente aceptadas sobre el desarrollo humano que actúan a manera de lastres o de corsés para la expansión vital.
Inversión de valores
Con la serie de Minimalismo diabólico comienzo una serie de artículos que podría considerarse un sacrilegio para muchos ciudadanos bienpensantes-biensintientes. Voy a proponer una inversión de valores, voy a enaltecer antivalores. De ahí la etiqueta de Minimalismo diabólico.
Lo que os encontraréis en las próximas semanas será una purga de valores y creencias sobre la naturaleza humana y el cambio. Algunos de estos artículos os producirán extrañeza, incomodidad y en ocasiones rechazo. Si es así, habré logrado mi meta y os habré mostrado que la luz puede ser oscura y que en lo oscuro podemos encontrar la luz. Nuestro conocimiento de las tinieblas puede irradiar un cierto resplandor.
Se abre el telón
Bienvenidos a un viaje por el lado oscuro del minimalismo existencial. De los espacios en blanco del minimalismo oficial vamos a pasar a la materia oscura y los antivalores del minimalismo diabólico.
Guardad vuestros rebaños, encerraos en vuestras casas, esconded a vuestras mujeres; las próximas víctimas podrían ser vuestras almas.
Tú sabes que yo soy partidario de los grandes fracasos. Que prefiero siempre un fracaso estrepitoso a cien éxitos mediocres; creo que deberíamos medir lo fructífero de un día por el número de fracasos cometidos.
En Fracasa más, fracasa con gracia inicié un proyecto para aumentar mis fracasos durante 35 días. Me hubiera gustado que mis fracasos hubieran sido espectaculares, pero fueron fracasos del montón y además se parecían mucho. El resultado del proyecto fue decepcionante, fue un fracaso en toda regla. Por lo que al fin y a la postre me sentí contento.
Esto podría llevaros a pensar que defiendo una posición megalomaniaca indigna de un minimalista existencial. Pero no es así. Creo que aunque los fracasos tengan que ser estrepitosos los éxitos pueden ser moderados.
Reunión para contar éxitos
Hace unos días, en un curso, se nos puso la tarea de contarnos un éxito reciente en un grupo de cinco personas. Fue desasosegante comprobar que por mucho que buscara en mi memoria no encontraba un triste éxito que llevarme a la boca. Nada de lo que sentirme especialmente orgulloso. Mis otros compañeros tenían éxitos considerables en sentido social o en sus propios términos, pero yo no encontraba nada digno de reseñar. Escuché los éxitos de cada uno, algunos grandes, otros significativos personalmente. Cuando me llegó el turno una chispa se encendió: sí, tenía un éxito.
Mi ridículo éxito
Habitualmente uso zapatillas deportivas, a menos que la etiqueta requiera zapatos. Llevo mucho tiempo usando zapatillas y día tras día me encuentro con que cuando voy por la calle la lazada se descompone y tengo que parar, quizá pedir a mis acompañantes que paren también, y agacharme para volverme a atar las zapatillas. Esto puede ocurrirme varias veces durante un día. ¿Por qué tolero esta pequeña pero pertinaz fricción?
Sería muy sencillo hacerme una doble lazada cada vez que me ato las zapatillas, pero mi impulsividad hace que me conforme con una. Sé que con una lazada simple podré tirar durante algún tiempo. Así que un poco más tarde, poco más de una hora, se deshace el nudo y tengo que volver a hacerlo.
Me he comportado así durante años. Hasta hace unos pocos días en que observé mi perezoso comportamiento y decidí hacer el esfuerzo de hacer una doble lazada. Como resultado, no he vuelto a tener que parar y agacharme en la calle para atarme las zapatillas.
¿Un éxito Insignificante? Quizá. Pero fue significativo.
Actualización del éxito
Javier (ver los comentarios) me hace ver por qué se me desataban tanto las zapatillas: nunca he sabido atármelas. Después de todo no necesito una doble lazada.
«Te voy a pasar un video de TED de tres minutos que me cambió la vida en este aspecto, hay que ver cómo las soluciones más sencillas las tenemos al alcance de la mano…»
En este blog vamos de obsesión en obsesión. Y ahora le ha tocado el turno al sexo intelectual. Me explico, quiero decir que cuando se trata de involucrarse al máximo y acelerar el ciclo de aprendizaje, la interacción con otros seres humanos es capital.
En la regla de las 4 efes de Tom Petersya vimos lo importante que es añadir variedad en la vida social y los beneficios que se derivan de ello. Sin embargo, ya sabéis que las buenas intenciones, mientras no se concretan en acciones y se aplican, son meras hipótesis de trabajo, poco más. La mentalidad experimental requiere de iniciativa, acción y resolutividad
¿Cómo haré que la regla de las 4 efes se traduzca en acción real?
El proyecto 52 es la respuesta.
Propósito del proyecto
Aumentar las conversaciones con seres humanos de carne y hueso. Hacer operativa la regla F.F.F.F. Obtener más variedad y apertura mental. Pasarlo bien.
Objetivo del proyecto
Durante el año 2013 voy a tener 52 comidas con 52 personas distintas a razón de una por semana.
Estas personas han de cumplir al menos uno de estos requisitos ordenados en orden de importancia:
Ser personas desconocidas o poco conocidas por mí. Cuanto más desconocidas y más lejanas mejor.
Ser personas que me resulten interesantes por el motivo que sea. No necesitan ser frikis necesariamente, pero a mis ojos deberían tener un toque de excentricidad.
Ser personas con las que haya una cierta química o sienta simpatía. De esta manera la conversación será más fluida y de doble dirección.
Los requisitos anteriores no excluyen a amigos actuales, pero evitaré que la mayoría de mis comidas sean con amigos actuales.
¿Cómo conseguir localizar y reclutar a 52 personas?
Esta es la parte más complicada. Pero creo que es un obstáculo superable.
Tormenta de ideas
Preguntar a mis amigos y conocidos: «¿Cuáles son las tres personas más interesantes que conoces? «. Después de eso pedirles el e-mail o teléfono y contactar con alguna de ellas e invitarla a comer.
En la vida cotidiana siempre encuentras personas con un cierto resplandor. Aprovecharé estos encuentros para concertar comidas con esas personas.
Poner un anuncio en el periódico en una sección que no sea la de masajes invitando a comer a cualquier persona interesada en X , Y o Z (siendo X,Y,Z asuntos legales, lícitos y de contenido intelectual, social o empresarial).
Usar mi blog para invitar a comer a cualquier lector que esté a menos de 300 km. de mí. Como pienso moverme mucho, este círculo puede terminar abarcando a casi cualquier persona de España, y a muchas personas de Hispano América. También espero que pueda cubrir otras partes de Europa en algunos periodos del 2013.
Que los lectores de Homo Minimus me proporcionen ideas para reclutar a estas 52 personas o que algunos se ofrezcan voluntarios.
¿Me podéis sugerir alguna idea más para llevar a cabo el Proyecto 52? Os estaría muy agradecido.
Tras cinco semanas, estos son los resultados del proyecto para aumentar los fracasos que inicié el 18.12.12 con el artículo Fracasa más, fracasa con gracia. Han sido 5 semanas en los que he cosechado 28 fracasos.
He cumplido con el objetivo fijado.
Lecciones aprendidas y otras notas
En el Informe de fracasos al 14.1.13 hice algunas observaciones sobre el desarrollo del proyecto. Lo más relevante es la dificultad de encontrar acciones destinadas al fracaso. Se necesita de una cierta imaginación; ¡no solo es cuestión de coraje! Me ha sorprendido comprobar que muchos de mis fracasos han sido de un mismo tipo.
La causa de la cierta monotonía en mis fracasos no ha estado tanto en la dificultad para asumir riesgos como en mi imaginación para inventar acciones novedosas, conectadas con mis metas y propósitos y con un cierto grado de incertidumbre.
Me he vuelto más resolutivo. Me he familiarizado con la sensación de emprender acciones con resultado incierto.
En el artículo Algunas ideas para fracasar con gracia propuse siete ejemplos de fracasos, también describí los rasgos principales de lo que entiendo por fracasos. No todos los fracasos que he elegido en estas últimas semanas tienen esos rasgos, pero sí muchos de ellos.
Me he divertido. El carácter semi-lúdico de este proyecto-experimento ha disminuido la ansiedad.
He fracaso repetidas veces y he desarrollo algo más de resilencia o capacidad de recuperarme de los reveses.
Creo que ha sido un proyecto fructífero que me ha familiarizado con la asunción de riesgos y la aceptación de la incertidumbre. Ha sido una forma de testar y desarrollar mi concepto de mentalidad experimental.
Pretendo que en adelante muchos de mis proyectos se aprovechen de las lecciones de este experimento y contengan acciones más audaces que aceleren el ciclo de aprendizaje.
Gastón Ramos comentaba, a raíz de mi Informe de fracasos, que querría practicar la idea de fracasar con gracia, pero que no se lo ocurrían formas de hacerlo. Este es mi caso también, es una de las revelaciones o enseñanzas más importantes de mi experimento con los fracasos: me cuesta fracasar o encontrar acciones destinadas al fracaso.
Recordemos las característicasde los fracasos anunciados:
Tienen un grado alto de incertidumbre.
Están relacionadas con algún proyecto o meta o inquietud personal.
Son nuevos. No son fracasos cotidianos, cosas que simplemente no van bien o me hacen fracasar. De estas tengo multitud en mi vida; son fracasos nuevos activos (de hacer, no de no hacer).
Me hacen salir de la zona cómoda. Es decir, requieren esfuerzo, generalmente suponen una cierta incomodidad. Como dicen los marines, «el dolor es la debilidad saliendo del cuerpo».
Son experimentos de los que puedo aprender algo, tanto si los resultados son los apetecidos como si no. Al ser su grado de incertidumbre alto, cualquier resultado no esperado me hará descubrir algo importante que no sabía.
Tiene bajo coste o un coste muy limitado. No obstante, el coste psíquico inmediato de la incomodidad o del sufrimiento del ego es alto; no te vas a sentir bien en el corto plazo, pero es probable que un poco después sí, como resultado de haber empujado tus límites un poco más lejos.
No todos los fracasos buscados han de tener todos los rasgos de arriba, pero muchos de los fracasos a los que me estoy refiriendo tienen varios de ellos. Yo tengo debilidad por los que me hacen salir de la zona cómoda. Voy a sugerirsiete:
Lees un libro interesante, buscas los datos del autor en Internet y le escribes un correo felicitándole por el libro e invitándole a comer un día de esta semana para charlar sobre algunas dudas que tienes sobre el libro y para conocerle personalmente.
Estás en la parada del autobús y ves a una chica atractiva a tu lado. Te diriges a ella, le dices, «Hola, soy Minimus; Homo Minimus (o tu apellido; tu nombre y apellido)» y entablas conversación.
Si eres del tipo de personas que se lo piensa mucho antes de hacer las cosas, decides que en el restaurante hoy pedirás un plato al azar. O bien, si ves un curso interesante sobre una materia de tu gusto, en vez de aplicar la regla de los 7 días de las compras, decides inscribirte inmediatamente en el curso sin «enconmendarte ni a Dios ni al Diablo».
Es sábado, en vez de salir con tus amigos vas a una reunión de Citas rápidas y conoces a 10 mujeres en 1 hora y media .
Se te da mal escribir, crees que no tienes nada que decir, entonces decides abrir un blog en WordPress y te confabulas para escribir durante un mes todos los días en ese blog al menos 750 palabras.
Imagina que deseas aprender algo; por ejemplo, a usar WordPress, fotoshop o técnicas avanzadas de búsqueda de información en Internet. Como has oído que la mejor manera de aprender algo es enseñándolo, pones un anuncio diciendo que das clases muy baratas o bien escribes a todos tus amigos diciendo que vas a enseñar la habilidad elegida a cualquiera de ellos que esté interesado. Conciertas el día y la hora para la primera clase y te pones a aprender a toda prisa la habilidad que vas a enseñar (y que en un principio tú deseabas aprender).
No escribes comentarios en los blogs que te gustan, porque no crees tener nada que decir. Hoy haces una excepción y escribes una pregunta o comentario sin intentar ser perfecto, original o genial. Aceptas la incomodidad.
Cambiar de ordenador es como cambiarse de casa. Es algo que hay que hacer periódicamente por diversas razones: familiares, de trabajo o simplemente para mejorar las condiciones de vida.
En el caso del ordenador, suele ser porque el que tenemos se vuelve pequeño, lento u obsoleto en relación al nuevo software que aparece en el mercado; o debido a que queremos usar nuevos programas.
Las aplicaciones empiezan a ir más lentas. El «ilimitado» disco duro de hace 3 o 4 años ya no es tan ilimitado: uno va acumulando a lo largo del camino documentos, videos, audios y todo tipo de material más o menos necesario; hasta que un día se da cuenta de que tiene poco espacio y que ha de deshacerse de algunos archivos.
Esto suele ser doloroso, pues pocas cosas hay en la vida tan difíciles como el purgar de objetos materiales, psicológicos o virtuales las habitaciones físicas, la memoria personal o el disco duro. Siempre está el «por si acaso» o «quién sabe» que nos lleva a querer mantener todo lo que podamos al alcance de la mano, del pensamiento o del ratón.
Mudanza virtual
Para mí ha llegado ya el momento –tras más de 4 años– de cambiar el portátil.
Hay un peligro en querer llevarse todo con uno. Los archivos informáticos son una mezcla de material obsoleto y funcional donde predomina lo que algún día fue pero que hoy ya no es: montones de videos y audios; documentos y libros electrónicos; listas interminables de favoritos; centenares y hasta miles de correos electrónicos que nunca volveremos a leer.
Es posible que lo antiguo interfiera con lo nuevo; por eso es mejor empezar con un lienzo en blanco. Mi mudanza electrónica seguirá las siguientes reglas:
Iré instalando solo los programas que vaya necesitando; no todos los que podría usar algún día o los que usé en algún momento. Será una buena ocasión para replantearme si de verdad es conveniente seguir usando word o si google docs o wordpad son ya lo suficientemente buenos.
Transferiré al nuevo disco duro solo los archivos que vaya a usar en la semana. El tiempo dirá si necesito algo de lo que tenía acumulado. Aprovecharé para reorganizar mis carpetas de una manera más adaptada a mi situación actual y sistema de organización personal.
De las carpetas de proyectos, sólo traeré la de los proyectos en curso. El material viejo pasará a un desván al que solo acudiré para alimentar la nostalgia o practicar la arqueología informacional.
En definitiva, solo mantendré aquello que esté vivo, que orgánicamente forme parte de mis proyectos, planes y acciones presentes. Con esto espero volver a moverme con agilidad, como un pionero en tierra salvaje para el que lo mejor está siempre por llegar y que deja paso a lo nuevo despidiendo a lo antiguo.
Aumenta considerablemente el flujo de entrada de información. Ya tenemos e-mail, anuncios publicitarios, televisión, mensajes de texto, teléfonos móviles, twitter. Es suficiente.
Es un tremendo ladrón del tiempo. Interfiere con el trabajo y el ocio presencial. No es fácil poner límites al tiempo que pasamos en facebook. Su coste de oportunidad es alto: más tiempo en facebook, menos tiempo en contactos sociales presenciales. Recuerda la ecuación fundamental de la experiencia vital.
Exacerba el natural comportamiento de mejora de la propia imagen (“self-enhancing behavior”). En facebook creamos una imagen, en mi opinión idílica, de lo que es nuestra vida, una especie de mensaje publicitario de nosotros mismos. Todas las fotos son de gente sonriendo, pasándolo bien, en situaciones divertidas o amables (ok, soy un poco Mr. Scrooge). Tanto tiempo dedicado a cultivar la propia imagen o contemplando las maravillosas vidas de los otros nos deja con menos tiempo y más insatisfechos con nuestras vidas. –
¿Necesitas más razones? Aquí van 33–
La vida es corta para aprender alemán o para pasar parte del tiempo en facebook.
Facebook nos permite ser solitarios mientras mantenemos la ilusión de compañía o contacto social.
Es un signo de distinción decir que no estás en facebook; mucho mejor todavía es decir que nunca has estado en facebook.
No malgastarás tiempo averiguando quién es esa persona que quiere ser tu amiga.
Tu intimidad estará algo más protegida.
Facebook no se puede desenchufar. Es un escaparate permanente.
Un e-mail personalizado es mejor que escribir en el muro.
Un e-mail con varios receptores sustituye al muro. Es más laborioso quizá, pero eso está bien porque así te lo pensaras dos veces antes de contar algo.
¿De verdad es importante que los demás vean tus fotos pasándolo bien?
¿De verdad te apetece pasarlo mal viendo a los demás pasándolo bien?
En facebook, pocas veces verás a los demás pasándolo mal. En consecuencia, pocas veces te sentirás tú mejor por comparación.
Facebook te vuelve más expuesto a los medios de comunicación de masas; siempre alguno de tus amigos publicará el último video viral. No digo que ninguno sea bueno o digno de ver; digo que si tiene mucha difusión es porque apela al máximo común denominador de la población en general. ¿Necesitas facebook para más de lo mismo?
¿Cuándo fue la última vez que a través de facebook obtuviste información valiosa para alguno de tus proyectos personales o profesionales?
¿Es conveniente que tus amigos estén conectados indirectamente a través de ti? A veces es mejor que estén en compartimentos estancos.
Facebook puede ser adictivo.
En facebook el tiempo pasa más rápidamente. ¿Quieres una vida más corta?
Si alguien verdaderamente quiere ver fotos de tu último viaje a Malasia, te las pedirá, irá a tu casa a verlas o se las podrás enviar por e-mail.
Si te sientes solo, facebook no es la solución. Es el sucedáneo.
Facebook promueve el sedentarismo. Sal a correr o pasear. Mejor con un amigo todavía.
Más libros, más libres; más facebook, más cosmética en tu imagen personal.
Facebook nos introduce en el negocio de la auto-presentación personal. Puede ser agotador.
En facebook estás en el escaparate las 24 horas del día. Un e-mail, una llamada telefónica, un contacto cara a cara, te exponen unos minutos, unas horas, pero no es una exposición continua.
Sin facebook asumirás más el control de tu vida, estarás menos expuesto a las modas. Te servirá para constatar que puedes no estar a la última (o la penúltima) y seguir viviendo tranquilamente.
Facebook puede promover el narcisismo y la superficialidad en las relaciones.
En la gente más joven, cuyos niveles de narcisismo y sensibilidad a la presión grupal son mayores, facebook puede ser como echar gasolina al fuego.
Adquirirás una reputación de intelectual (no sé por qué, pero es así).
Si estás aburrido, facebook es una mala solución.
El aburrimiento (suponiendo que te hayas librado de la televisión, el trabajo, etc.) es creativo. Con facebook te privas de emplear el tiempo en crear algo nuevo.
Muchos de los “amigos” de facebook son verdaderamente pseudo-amigos.
No te encontrarás en una situación incómoda cuando alguien te pida tu facebook y tú no quieras añadirle como amigo (pseudo-amigo).
Facebook no destruye amigos, pero tampoco los crea. Con facebook no sueles crear nuevos amigos; por el contrario, lo que haces es traer a tus ya existentes amigos a facebook. No aumentas el número de tus conexiones sociales.
Facebook genera una ilusoria sensación de intimidad o cercanía .–
Seguro que hay 333 razones más para dejar facebook. ¿Se te ocurre alguna?
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Aviso: He de decir que yo nunca he estado verdaderamente en facebook. Abrí una vez una cuenta, pero por problemas de mi navegador (cuestión de cookies) no llegué a usarla nunca, aunque sí que accedí en varias ocasiones a los perfiles de otras personas; por tanto mi conocimiento es principalmente de oídas y en el mejor de los casos de furtivas y fugaces miradas a las pantallas de ordenador de otros. Desde que dejé facebook definitivamente, hace más de dos años, las cosas pueden haber cambiado algo, pero sospecho que para mal.
Cada día estamos sujetos a miles de mensajes,
de ruidos, de estímulos,
de obligaciones,
de inmediatez.
Recuperemos el tiempo para pensar.
Pensar…
Pensar es lo que nos hace grandes.
Pensar es lo que nos convierte en lo que somos.
Pensar es, en definitiva,
lo que nos hace decidir.
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Yo suelo prestar poca atención a los anuncios en la calle (porque sé que luego se declaran insolventes y no me devuelven la atención prestada), pero ayer el espacio vacío en uno de los paneles de una parada de autobuses captó de inmediato mi atención.
La última campaña de ING Direct es rompedora: vallas publicitarias vacías que patrocinan tu pensamiento; anuncios en televisión en los que no ocurre casi nada (solo aparecen unas pocas letras sobre el fondo naranja); anuncios en prensa con un escaso texto naranja sobre fondo blanco.
A propósito, el poema de inicio de este artículo no es un poema, es el texto publicitario de uno de los anuncios de ING.
La imagen del banco se basa en la sencillez, facilidad, innovación y un cierto sosiego (pocos productos, fáciles de comprender, web amigable); los publicitarios han transmitido de manera original esta imagen. Echa un vistazo al video del anuncio:
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Hasta aquí bien.
La cuestión es: ¿te patrocinas espacios libres de ruido y distracciones en los que puedes estar contigo mismo, quizá pensando, quizá sumido en la contemplación? ¿Cultivas una habitación minimalista de la conciencia?
Espero que no dependas de un banco para que esos espacios existan en tu día.
¿Existen? Si no existen, ¿a qué esperas para hacerlos existir?
¿Quieres que te dé una fórmula para el éxito? En realidad es muy sencillo. Dobla tu tasa de fracaso. Estás pensando en el fracaso como el enemigo del éxito. Pero no lo es en absoluto. Puedes sentirte desanimado por el fracaso o puedes aprender de él, así que adelante, comete errores. Comete todos los que puedas. Porque recuerda que es allí donde se encuentra el éxito.
–Thomas J. Watson. Fundador de IBM—
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Todos sabemos (intelectualmente) de la virtud de los fracasos, de los errores, de intentar cosas nuevas e improbables. A veces es el sentido del ridículo el que nos disuade de intentar cosas nuevas (= buenas) y de ir forjando un buen Ridículum Vitae. Otras veces es el simple miedo a no conseguir lo que uno quiere. Pero… ¿cuántos de nosotros actúamos realmente de acuerdo a este conocimiento? Yo no, desde luego.
Hubo un tiempo en que no escribía aquí para no hacer el ridículo. Hubo un tiempo en que no decía cosas para no parecer ridículo. Y todo eso me volvía todavía más ridículo (en el mal sentido de la palabra, que también existe). Pero esto ha de cambiar. Pero este ha de cambiar.
Del dicho al lecho, hay mucho trecho, como decía Juan Bonilla en uno de sus cuentos. Así que he creado una nueva regla, una más, que haga operativa mi decisión de aumentar mis fracasos. Pretendo cometer consciente y deliberadamente un buen número de fracasos todos los días.
Intención de implementación para mi intención sobre la meta de aumentar los errores
Empezaré con una cuota limitada de fracasos-errores-pifias-resultadosinesperados; pongamos 1/día (aplico el principio del Kaizen). A partir de ahí podré ir aumentando gradualmente la dosis, para que no me mate (me canse, aburra, me eche atrás).
La primera semana, para habituarme a este cambio, la cuota será cero. En la segunda semana, ya estaré obligado a cometer el error pactado diario y los 7 semanales.
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No tengo que cometer un solo error por día, pueden ser más; si un día no cometo un error, tendré que compensar otro día de la semana de tal manera que el número de fracasos semanal sea como mínimo de 7.
Para aumentar el compromiso, iré informando de mis resultados semana a semana.
Este experimento durará 5 semanas. Después de ello, y de manera darwiniana, mantendré el objetivo, o bien lo eliminaré despiadadamente y se convertirá en un cadáver más de mi poblado cementerio de experimentos fallidos.
Para hacer una terapia de choque similar, cada uno puede elegir su medio anti-favorito preferido. Obviamente.
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Justificación
Escuchar opiniones que a uno le repelen y tener que callar obligatoriamente porque no puedes interrumpir al periodista que las profiere, puede ser una excelente manera de insensibilizarse ante la opinión contraria o errónea, mantenerse en silencio y aumentar el espacio entre estímulo y respuesta.
Las actividades diarias cotidianas pueden ser un excelente gimnasio para el carácter.
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Nota: este artículo se escribió entre grandes sufrimientos mientras escuchaba el programa Hora 25 de la Cadena Ser.
Joe Frost, famosa por el programa SuperNanny en el Reino unido, da el siguiente consejo en relación al número de juguetes en la habitación de un niño:
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[…] El niño que se encuentra rodeado de cientos de juguetes, se enfrenta literalmente a cientos de opciones en formato sólido. No pasa nada porque tengan muchos juguetes, pero no deben tenerlos fuera todos a la vez. La rotación de juguetes permite al niño pequeño, que no es capaz de decidir entre demasiadas opciones, centrarse un poco más en el juego y desarrollar su capacidad de concentración. De este modo, no se sentirá tan abrumado por la oferta. Más adelante, puedes sacar los juguetes que habías guardado, y el niño los recibirá con tanta emoción como si fueran nuevos. Una de las ventajas adicionales de esta estrategia es que recoger resulta mucho más fácil.
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Creo que los adultos podríamos hacer algo parecido con los libros, discos, DVDs, programas de televisión, proyectos en paralelo, carpetas, ropa y demás.
«Tienes una hipoteca a 30 años, un coche en leasing a 5 años y una suscripción de por vida a un gimnasio… ¿pero tienes miedo al compromiso?»
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Compromisos con los lectores de este blog y conmigo mismo
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Estoycomprometido conmigo mismo a publicar entre 1 y 3 artículos semanales cualquier día de la semana. Estoy comprometido a publicar cuando me plazca.
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Asimismo, mantengo un compromiso de respuesta en menos de 48 horasa los comentarios y preguntas de los lectores.Responderé en el mismo momento en que lea los comentarios… o no.
porque quiero hacerlo bien, creo que lo hago más o menos bien (realmente, muy bien), no quiero defraudar, no quiero «bajar el nivel», quiero hacer un buen artículo, me cuesta mucho hacer buenos artículos y tengo miedo de que si escribo más se darán cuenta de que no lo hago bien , de mí veo todos los errores que hay antes de entregar un artículo acabado, de los demás que escriben sólo veo el producto final (y esto me descorazona), tengo 200 pre-artículos medio-empezados pero no acabados porque no son lo suficientemente buenos, me pongo el listón alto pero esto no significa más que tardo mucho en empezar y mucho en acabar, experimento poco (si experimentara más tendría material para escribir dos artículos al día), quiero escribir sin muchas faltas de ortografía o de sintaxis, creo que lo digo es principalmente banal, siento que estoy robando ideas a los demás y que pocas son genuinas, por eso quiero que el robo no se sienta demasiado y tengo que buscar maneras de disimular el robo, pienso que si escribo algo no puedo borrarlo, pienso que si hago alguna estupidez dejarán de leerme, creo que quien hace estupideces es estúpido, hablo de la mentalidad experimental y el sentido del ridículo pero no pongo mi dinero donde está mi boca, no me gusta que se noten los calcos del inglés y de otros que piensan y escriben, me lo pienso mil veces antes de decidirme por un tema, creo que este blog es una estructura que hay que planear cuidadosamente, aunque digo que el blog crece orgánicamente realmente crece según un diseño ideado hace mucho tiempo, porque no me separo de los planos, porque la improvisación se me da mal, porque creo que la improvisación es chapuza, porque es difícil decir cosas con pocas palabras, porque se supone que soy minimalista en la expresión, porque, según dice Rubén Arribas de Aviones desplumados que dijo Baltasar Gracián, más obran quintaesencias que fárragos, porque cada día me salen más palabras a pesar de que querer ser sintético, porque una vez que empiezo no sé dónde acabar
Un mapa del mundo que no incluya la Utopía no merece la pena ni mirarlo, porque deja fuera el país en que la Humanidad está siempre desembarcando.
–Oscar Wilde
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Se acerca el fin del año y llega el momento de hacer recuento. También se acerca el momento de mirar un poco más lejos de uno mismo y de la situación actual, sin excluir las direcciones insospechadas. Después de todo, «si no esperas lo inesperado, no lo reconocerás cuando aparezca ante ti». Es el momento de no poner puertas al campo de las ganas y mirar el futuro con ojos nuevos.
No quiero que esto parezca afán de grandeza o un sentimiento exagerado de uno mismo; no quiero decir que sea necesario cambiar radicalmente de vida o de entorno o de trabajo o de forma de vivir; sólo quiero decir que podemos hacer algo nuevo con lo que tenemos, con lo que somos y donde estamos. Puede ser el 22 de diciembre, el 1 de enero o el 14 de agosto. Cualquier momento es bueno para empezar. A mí me gusta el 1 de enero porque hay fuegos artificiales.
Ahora debemos ser más existenciales o existencialistas que minimalistas. ¿Cuándo fue la última vez que te sorprendiste a ti mismo? ¿Te estás acostumbrando demasiado? ¿Has tomado un camino distinto para ir al trabajo hoy? Si no… ¿lo harás para volver? ¿Te has puesto calcetines de distinto color para ver qué pasa? ¿Has pensado qué quieres para el próximo año? ¿Hay algo que sea tan bueno que necesariamente tenga que hacerse real?
Queridos Reyes Magos (vosotros ya sabéis quiénes sois):
Este año mi lista de deseos es corta. He decidido que no quiero ningún objeto; realmente no necesito nada que ya no tenga, aunque se me podrían antojar mil cosas si me pongo a pensar.
Pero quiero que alguien reciba el regalo.
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Así que he resuelto que el importe del regalo lo donéis a una de estas tres organizaciones (o lo distribuyáis entre las tres en la proporción que sea). Propongo que se haga al azar porque las tres son merecedoras de la donación:
Justificación: el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), una de las mejores universidades de Estados Unidos, ha puesto en internet más de 1800 cursos gratuitos a disposición de cualquier persona en el mundo; es la totalidad del currículum que imparten en esa universidad. Nunca fue más fácil tener una educación de primer nivel. Creo que es una de las mejores causas a las que uno puede contribuir. Yo ya he seguido varios de sus cursos, y puedo atestiguar que son de una excelente calidad.
Justificación: «La confederación oficial de las entidades de acción caritativa y social de la Iglesia católica en España, instituida por la Conferencia Episcopal. Cáritas desarrolla dentro de España una importante labor de apoyo y promoción social a diversos grupos sociales en situación de precariedad y/o exclusión social.»
Creo que Cáritas –en parte porque es una entidad no pública y en parte porque pertenece a la Iglesia Católica– proporciona una de las mejores relaciones entre coste y beneficio respecto a la ayuda social. Se nutre principalmente de aportaciones y donaciones voluntarias.
Compromiso público y revisión diaria. Claves de la formación hábitos.
[1312]
Para la formación de hábitos, hay dos claves fundamentales, tal y como vimos en Diseño de rituales:
1. Compromiso público
2. Revisión diaria
Sin estos dos elementos la formación del hábito o construcción del ritual es más improbable.
Un ritual es un tipo de hábito generado deliberadamente y de naturaleza adaptativa. Para un ejemplo de diseño de un ritual, podéis consultar mi ritual de sueño.
Mi cuadro de control de rituales sirve como una especie de panel de control vital que me ayuda a mantener el norte. Los rituales están divididos en categorías que coinciden aproximadamente con mis “Áreas de responsabilidad” (usando la terminología de David Allen). Los rituales intentan promover el equilibrio entre distintas áreas vitales. Son altamente concretos y operativos y están integrados entre ellos.
He decidido hacer públicos mis rituales del 2011 (11 rituales) con el nivel de resultados obtenidos en los 8 primeros meses. Muestro el cuadro resumen (haced clic arriba para ver en grande) con el nombre de los hábitos y las medias mensuales y globales de cumplimiento de cada ritual.
Los colores indican los niveles de cumplimiento:
Como podéis observar, estoy lejos de alcanzar un nivel adecuado. Por supuesto, no he formado todos los rituales este año; de hecho, sólo hay un ritual nuevo, todos los demás ya estaban formados tiempo atrás. No recomendaría a nadie que intentara formar 11 rituales a la vez, ni siquiera 2. Ha de hacerse uno a uno.
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Meta en materia de rituales
El 31 de diciembre de 2011 tendré los indicadores de rituales en verde (más de 90% de cumplimiento).
Acciones
Informaré en el blog mes a mes de los resultados obtenidos.
Responderé en los comentarios de este blog a cualquier duda o pregunta sobre mi sistema de revisión y sobre los rituales.
Gato negro o gato blanco, poco importa si caza ratones.
–Proverbio chino
–Si tienes calcetines de varios modelos y colores, es probable que tengas dificultades emparejándolos después de lavar, o encontrándolos en el cajón, si están revueltos.
Una solución sencilla es reducir el número de modelos y hacer que cada modelo tenga distinto color; así sólo tendrás que fijarte en el color o en el modelo para encontrar el par.
Mi solución particular consiste en tener sólo dos tipos de calcetines: para hacer deporte, blancos, todos del mismo modelo; para el resto de las funciones, negros, también de un solo modelo.
En los días fríos, podría echar de menos un tercer tipo: algunos calcetines más gruesos. Eso lo remedio fácilmente poniéndome un doble par de calcetines negros o bien calcetines de deporte blancos, que son más gruesos, debajo de los habituales calcetines negros.
Desde hoy 15.8.11 y hasta el 31.12.11, elimino de mi vida la TV, la radio y los periódicos.
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Recompensa
Si alguien me ve hojeando un periódico, viendo la TV sentado en un sofá o escuchando la radio en mi casa o en la calle con unos pequeños auriculares, basta con que me lo haga notar para recibir una recompensa de 25 euros. La segunda y sucesivas veces que me avise de la transgresión de mi compromiso, serán 50 euros.–
Propósito
Reducir el nivel de infoxicación. Liberar recursos de tiempo y atención para usos más provechosos. Aumentar el nivel de energía. Asumir un ritmo más pausado, deliberativo y contemplativo.–
Contexto de la decisión
En un artículo anterior hablé de los peligros de la infoxicación o la ansiedad generada por el exceso de información y la necesidad de practicar la ignorancia selectiva. El intento de beber de las fuentes disponibles de información es parecido al intento de beber de una manguera de agua a presión.
Soy un ser ávido de novedad y de noticias, busco cantidad y variedad de información constantemente. Soy especialmente vulnerable a la infoxicación; incluso, creo que me expongo a los medios de comunicación de masas como medio de calmar la ansiedad o regular las emociones.
En la sociedad actual, la publicidad, los medios de comunicación, la industria de la diversión y el entretenimiento pugnan por nuestra atención, que es el principal recurso escaso.
Los impactos de información a los que estoy sometido no siempre están alineados con mis propósitos y metas principales. De hecho, la mayor parte del tiempo son una distracción o desviación. Mis intereses actuales son lo suficientemente especializados como para que la información de los medios de masas no tenga valor para mí.
Estar completamente abierto a la información que viene del exterior ha dejado de ser adaptativo. Hay un tremendo nivel de redundancia y de ruido. Es esencial establecer filtros.
Si ocurre algo verdaderamente importante, como una guerra, un cambio de gobierno o un descubrimiento científico revolucionario, me enteraré igualmente a través de conversaciones o comentarios.
En el pasado, practiqué un experimento de ayuno informacional de una semana con buenos resultados. Espero que los beneficios observados se repitan y que sea capaz de consolidar mi frugalidad en materia de información.
–Favorece la sencillez. Es un objeto menos al que aferrarse. Un paso más en la reducción de las posesiones. No podrás perderlo. No tendrás que perder tiempo buscándolo. No gastarás en pilas. No emplearás tiempo comprándolo, eligiéndolo.
El reloj de pulsera es redundante. Hay relojes en cualquier lado: en el ordenador, en el portátil, en el móvil, en los relojes de la calle, en las muñecas de las personas que tienes cerca. El reloj es un objeto con una única función; por economía de medios, prefiero llevar otro objeto que incorpore esa función, si es que realmente tengo que estar informado continuamente de la hora que es.
Te volverás más flexible en el uso del tiempo. Dejarás de intentar poner límites artificiales a las tareas. Durarán lo que tengan que durar, sin apriorismos. Quizá mucho menos de lo que esperabas, quizá mucho más. –
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La hora es ahora y ahora es la hora
—Maestro Jocho
Más razones
No llevar reloj permite que me guíe o organice más por los ritmos internos que por los externos. No controlarás tu tiempo al minuto, pero a cambio controlarás más tu vida.
Favorece la simplificación en la organización. Te disuadirá de segmentar tus actividades excesivamente. Reducirás la sensación de estar perdiendo el tiempo.
Puede ser un signo de distinción. El presumir de que estás muy ocupado o de que no tienes ni un minuto libre no es ya más una señal de estatus. Lo distinguido, lo difícil, lo llamativo, lo asombroso, es poder tener un rato libre cuando lo desees, el poder estar charlando con un amigo sin que se te haga nunca tarde, porque no tienes ningún lugar al que ir o nada que hacer urgentemente. Ser dueño del propio tiempo es un lujo al alcance de muy pocos. No llevar reloj fortalecerá esa impresión.
Generarás la sensación de ser una persona que se centra absolutamente en las personas que tiene delante y en las tareas que tiene entre manos. Los interlocutores no se sentirán nunca ninguneados, sentirán que les concedes tu individida atención.
Podrás preguntar la hora como excusa para dirigirte a una persona. Aumentará tu vida social, podrás multiplicar el número de interacciones con otros seres humanos.
Te harás más consciente del entorno natural. Podrás guiarte temporalmente por la posición del sol.
Asumirás un ritmo de vida más relajado. Combinada la costumbre de no llevar reloj de pulsera con la regla de las citas lograrás un efecto de ralentización de tu vida y liberación del estrés. No apurarás hasta el último momento para salir hacia la reunión, el aeropuerto o la cita. Necesariamente saldrás con mucho más tiempo y te liberarás de una fuente de estrés.
Si no estás en un entorno urbano habrá menos relojes disponibles. Pero en un entorno no urbano o en vacaciones, ¿para qué quieres saber qué hora es?
El reloj pesa. Dificulta el movimiento de la muñeca. El reloj puede ser molesto.
Ahorraras 2,5 días de tu vida. Me lo tengo que poner todas las mañanas y quitar todas las noches. Pongamos 5 segundos por cada operación. Pongamos dos veces al día, 365 días al año en una vida de 60 años. Esto es 5 x 2 x 365 x 60 = 219.000 segundos, unas 60 horas, 2,5 días de tu vida.
Mejoraras tu intuición. Una vez que te acostumbres a no llevar el reloj, puedes jugar —de cuando en cuando— a adivinar la hora que es. Puedes comprobar con qué precisión eres capaz de intuir la hora aproximada. Pregúntate: “¿Qué hora es ahora?”, y, en vez de pensar o calcular, espera una respuesta emocional que no se base en ninguna consideración o recuerdo. Lo mejor es que digas lo primero que te venga a la cabeza. Con el tiempo, serás capaz de saber la hora sin reloj con una precisión de +/- 5 minutos.
Dejarás de ver programas de televisión que empiecen a una determinada hora. Reducirás tu ingesta de medios de comunicación de masas, reduciendo la infoxicación.
Lo puedes probar como un experimento, sólo para ver qué sientes y qué descubres. Es una manera más de cultivar una mentalidad experimental.
Hoy he decidido cambiar el formato de fecha de este blog y sustituirlo por uno en mi opinión más elegante e igual de minimalista: en vez de «28/6/11» escribiré «28.6.11».
He observado en mí mismo que cuando acabo una tarea me lanzo a tacharla con una cierta fuerza explosiva, mezcla de alivio y de venganza.
Tachar de esta manera puede indicar que quiero librarme para siempre de la tarea y pasar a otra cosa. Supone una cierta animadversión contra algo que sentía que tenía que hacer, un poco obligado. Ahora que está cumplido el trámite, tiene que desaparecer de la faz de mi mente. Acabé. Cubrí el expediente. Liberado por fin. Paso a algo mejor.
Pero esa tarea fue parte de mi vida durante algún tiempo, y poco o mucho ha contribuido a lograr algunas de mis metas en el largo plazo. Y si todo lo que hacemos deja huella –o puede dejar huella– ha entrado a formar parte de mí. El proceso es al menos tan importante como el resultado; sobre todo porque en el proceso, en el camino, es donde pasamos la mayor parte del tiempo. La posada es el pretexto para comenzar el camino.–
Auto-propuesta
En adelante, no tacharé lo que he acabado. Podría poner una simple muesca, como indicando la acción completada. Pero quiero ir más allá: dibujaré una pequeña elipse alrededor de la tarea en señal de aprecio a su contribución, no importa lo minúscula que parezca.
Tachar es agresivo. Rodear con una elipse es un reconocimiento.
Empecé a escribir El nombre de la rosa impulsado por una idea seminal: tenía ganas de matar a un monje.
–Umberto Eco
Mentalidad experimental
Cualquier herramienta o técnica ha de probarse en la práctica para comprobar su efectividad y sobre todo para adaptarla al contexto en el que uno actúa. En este blog hemos escrito mucho sobre la práctica deliberada y la mejora continua. Tenemos los conceptos claros y algunas ideas sobre cómo poner en práctica la técnica. Pero la comprensión no será adecuada hasta que no hayamos experimentado por nosotros mismos —y en nosotros mismos— la herramienta.
No es necesario dedicar 10.000 horas (el tiempo mínimo aproximado para alcanzar el expertismo en cualquier campo). Podemos emplear la práctica deliberada (PD) para alcanzar el nivel 10 en una escala del 1 al 10, pero también para alcanzar el nivel 4 en esa misma escala, si es que partimos de un nivel más bajo.
La PD puede emplearse para mejorar rápidamente en cualquier campo o tarea que uno se proponga. La clave es el compromiso, la motivación por conseguirlo, la práctica continuada y la intensidad y concentración de las prácticas.
Resuelvo crear un mini-proyecto que me sirva como prototipo de ejecución de la PD.––
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Mini-proyecto
He decidido mejorar mi velocidad y precisión mecanográfica. Como muchas otras habilidades de la vida cotidiana, esta habilidad que aprendí hace ya años la realizo en moto automático, sin pensar en ella. Si quiero teclear más rápido y cometer menos errores, tengo que romper los automatismos y entrenar deliberadamente. No basta sólo con desear hacerlo mejor o simplemente concentrarse más cuando se escribe.
No me propongo llegar a ser un mecanógrafo de talla mundial. Un mecanógrafo medio profesional puede alcanzar las 50 a 70 palabras por minuto, mientras que algunos puestos requieren llegar a las 80 o 95; algunos mecanógrafos avanzados trabajan a velocidades por encima de las 120 palabras por minuto. El récord mundial está alrededor de las 180 palabras por minuto. Yo puedo estar alrededor de las 40 palabras por minuto.
Mi intención es aumentar significativamente mi velocidad y a la vez aumentar la precisión. Tengo la sensación de que cometo muchos errores y eso es molesto porque tengo que retroceder muchas veces en el texto para corregirlos. Si Umberto Eco empezó su novela por un motivo tan caprichoso como el de matar un monje, creo que yo puedo comenzar este proyecto para matar estos errores que tanto fastidio me causan.
Para fortalecer la motivación y el compromiso con este mini-proyecto, me recuerdo que es una excelente manera de practicar y comprender mejor la PD. Las habilidades que aprenda me servirán para cualquier otro proyecto personal o profesional.
He decidido emplear un programa gratuito, bastante sencillo, que me permite empezar desde cero: Mecanet. No he buscado demasiado (45’’ de tiempo de búsqueda); es el primero que encontré en una lista de programas gratuitos y seguro que es “suficientemente bueno”. Inspecciono rápidamente el programa y resulta adecuado para mis fines.
Sé que si busco más programas, seguro que encuentro algunos mucho más completos, pero decido cortar de cuajo la búsqueda. Se trata de generar momentum rápidamente. Iré refinando iterativamente los instrumentos y las prácticas. Lo primero es ponerse en marcha.
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Medida inicial. 272 pulsaciones por minuto. 93% de efectividad.
Objetivo final. 400 pulsaciones por minuto. 99% de efectividad.
Recursos: 10 días. Prácticas todos los días, incluido fines de semana. 4-8 pomodoros al día.
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Un pomodoro es un segmento de 25 minutos. La técnica pomodoro encaja muy bien con la filosofía y práctica de la PD. Ver detalles de Técnica Pomodoro para más información
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Diseño prácticas
Este es el elemento esencial.
Aunque soy un mecanógrafo experimentado y mi velocidad es aceptable, voy a empezar con las pulsaciones básicas, asdf y jklñ, y a partir de ahí iré construyendo. Empezaré con la lección 1ª y seguiré hasta la 20ª.
El programa lleva incorporado un sistema de evaluación de la lección de 1 a 100 en función de la velocidad y la precisión. Decido no pasar de nivel hasta haber conseguido 100 puntos en cada una. No es especialmente complicado –al menos en las primeras lecciones– .
Además, llevaré a cabo en paralelo prácticas con los símbolos especiales, los que te encuentras en la fila superior del teclado: |@# ·$%&/()=’?¡¿ …
Decido entrenar a distintas velocidades: super-lenta, lenta, rápida y super-rápida. En la super-lenta y lenta el número de errores admisibles es 0. La super-lenta es como un taichí de pulsaciones. En la rápida buscaré el equilibrio entre la velocidad y la precisión (98% mínimo). En la super-rápida me desentenderé de la precisión y buscaré la máxima velocidad.
Al final de cada sesión registraré sistemáticamente los resultados, reflexionaré sobre lo aprendido e iré ajustando las prácticas para lograr los objetivos fijados.
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Construye para aprender
Prototipización
Puesto que se trata de un prototipo, lo pongo en funcionamiento lo antes posible y voy refinando la práctica según los resultados que vaya obteniendo y las ideas que vayan surgiendo durante el camino.
Me pongo un límite de 10 días para conseguir la meta de 400 pulsaciones por minuto y 99% de precisión. Este objetivo es totalmente instrumental, para dirigir el prototipo y motivarme. Es bastante desafiante también. Serían unas 80 palabras por minuto. Creo que es muy difícil de conseguir en tan poco tiempo, pero puesto que me permito un 1% de errores quizá sea alcanzable.
Espero familiarizarme con el concepto de práctica deliberada a través de este mini-proyecto de 10 días. Para aprender, lo mejor es construir rápidamente una versión de lo que quieres aprender. Es una de las mejores formas de aprendizaje.
Éste es mi himno para el 2011. Martin Seligman lo propuso como himno de la psicología positiva y yo lo uso como inspiración e integración de mis diversas partes y yoes para el año en curso. El autor es David R. Walker. Todos somos caminantes.
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La vida es aquello que nos ocurre mientras estamos haciendo planes.
–Atribuido a John Lennon
–Es una expresión que viene del baloncesto americano. Son los últimos cuatro o cinco minutos del partido, cuando ya está todo decidido, no hay nada en juego y los entrenadores aprovechan para sacar a los novatos o a los veteranos mal conservados. Se juegan porque tienen que jugarse, porque lo dice el reglamento.
Minuto viene del latín, Minutus, que significa pequeño. Con esos minutos de la basura estamos realmente hablando sobre los pequeños de la basura…
En la vida tenemos un montón de esos minutos de la basura: limpiando la mesa, preparándonos un bocadillo rápido, esperando a que alguien llegue, esperando el autobús, esperando las vacaciones, esperando el volver al trabajo, esperando que algo empiece, esperando que algo acabe…
De hecho, muchas veces vivimos como si gran parte de lo que hacemos fuera una espera de que ocurra algo mejor o más importante o de que empiece la verdadera acción. Perdemos la paciencia con esos minutos. Pero forman parte de la acción.-
¿Y si hubiera algo más?
La vida es realmente ese “entre-medias”, las cosas que pasan cuando parece que no está pasando nada o cuando estamos preparando para que algo pase. Lo que ocurre entre los grandes sucesos, o lo que llamamos “grandes sucesos”, es siempre lo más abundante. En una novela, por genial que sea, hay pocos momentos álgidos; en una vida también.
En la búsqueda de la excelencia hay momentos, ¡los más!, en los que parece que no está pasando nada. Vivimos en una meseta la mayor parte del tiempo. Parece entonces mal negocio el despreciar lo que pasa la mayor parte del tiempo.
El principio del ojo de cerradura, del que tendremos que hablar más adelante, también nos aconseja tomar nota de cualquier suceso, por insignificante que sea. De ellos podemos aprender mucho. Si esos minutos de la basura son realmente “minucias” –es decir, insignificancias– quizá debamos ser más minuciosos.
Ya lo estoy oyendo: “Pero, Homo Minimus… esto parece contradecir el principio de Pareto y tu prescripción minimalista de centrarnos en lo importante”.-
Bueno, el problema con “lo importante” es que a veces está donde menos te esperas. Por eso una actitud receptiva y atenta, incluso con las minucias, pueda hacernos detectar lo importante; o mejor, convertir en importante lo que no lo parece, al conferir a lo pequeño la importancia a través de una mirada interesada.
¿Y qué tal si rehabilitamos a esos momentos de la basura y les damos su importancia aunque parezca que no la tengan? Quizá no la tienen. Pero… ¿y si la tuvieran?
Quizá debamos dejar de matar el tiempo, aunque sea en forma de minutos, y prestar atención a esos periodos que parece que no van a ninguna parte ni tienen razón de ser.-
Experimento: la próxima vez que estés en un ascensor (o donde sea) deseando que pase rápido el tiempo y llegue a la planta quinta (o la que sea) párate a pensar en esos minutos (o segundos) de la basura, sé consciente de ellos, y haz un esfuerzo por saber qué hay en ellos. También has de aprender a jugar esos minutos de la basura.
En términos generales ha sido un gran éxito. Nunca me había mantenido voluntariamente en un ayuno de medios de comunicación tan prolongado.
Observaciones sobre el experimento:
Al principio una cierta sensación de vacío. Pudo derivar en una leve angustia en algunos momentos.
Mucha más claridad mental según pasaban los días. En cierta manera, creo que el flujo constante de input externo genera una especie de embotamiento mental. Es como estar estimulando constantemente el cerebro, y como si éste para defenderse se sumiera en un estado semi-narcotizado.
Sensación de que me concentraba con más facilidad y con más intensidad.
Más capacidad para establecer prioridades.
Sensación de que mi mente inconsciente podía trabajar más intensamente sobre problemas de trabajo gracias a la reducción del input informacional externo.
Muchas tentaciones de volver abrir el grifo de la información. Pero remitían rápidamente.
Necesidad de sustituir el input perdido por otros inputs. La sustitución fue en general provechosa, pues lo sustituí por algo más de vida social en 3D.
Aunque llevo apenas dos días de ayuno, ya he notado algunos efectos:
Más calma mental.
Más concentración. Reducir el gran alboroto me permite prestar más atención a lo importante.
Después de correr sin música o radio, me he sentido más descansado de lo habitual. La mente ha podido descansar durante los 40 minutos habituales de carrera.
Presto más atención al entorno.
Soy más consciente de mi vida mental.
Por la mañana, la primera hora es más tranquila y relajada y me permite comenzar el día a un ritmo más pausado.
Los resultados de estos dos primeros dos días de ayuno informacional han sido muy prometedores. Veremos qué pasa en los próximos 4.
En moverse rápido y viajar ligero hablaba de un viaje con mínima preparación y poco equipaje, y establecía los siguientes desafíos en materia de viajes minimalistas.
He conseguido completar uno de esos desafíos:
–
«Ser capaz de cambiar de ciudad de residencia dentro de mi país en menos de tres días».
–
Aunque la idea ya me venía rondando desde hace semanas, la ejecución de la acción ha sido en menos de tres días. De hecho, puedo decir que la preparación de la maleta y documentación, el viaje a la ciudad y la búsqueda de un apartamento para vivir me ha llevado poco más de 24 horas. Esto supera mis sueños más salvajes y me anima a seguir minimalizando mi existencia.
–
Lecciones aprendidas y otras consideraciones
Me resulta curioso el que gran parte de las barreras mentales al cambio sean de raíz logística o de ejecución material.
Experimenté una cierta pereza que casi me hace postergar la acción. De todas maneras, una vez dado el primer paso y después de hacerlo público, el proyecto ganó momentum rápidamente y se consumó en pocas horas.
El proceso de decisión referente a la vivienda fue muy rápido. Comencé determinando mis necesidades y mis prioridades en materia de alojamiento y entorno físico, y en función de eso decidí. Miré unas pocas páginas web. Hice sólo dos llamadas y realicé dos visitas con dos empresas distintas. En la primera vi un apartamento y en la segunda 4.
La primera visita ya me proporcionó un lugar suficientemente bueno, pero decidí ver un par de opciones más.
El haber visto 5 viviendas distintas generó una cierta tensión. Unas eran mejores en unos aspectos y otras en otros. Es un caso típico en la vida de decisión multi-objetivos con opciones que puntúan distinto en distintos elementos. El instinto maximizador y perfeccionista me llevaba a seguir buscando y analizando.
Recordé que más opciones a veces es peor (Ver La paradoja de la elección) y que el aumentar las opciones retrasaría la decisión y consumiría más de mi tiempo y atención, que también son recursos escasos
Decidí adoptar un enfoque satisfaciente y quedarme con la opción que parecía intuitivamente más interesante, aun siendo consciente de que debía de haber por ahí opciones mejores.
Los estudios afirman que –paradójicamente– alguien con menos opciones está más satisfecho con sus decisiones después de tomadas que alguien que tenga muchas opciones. Reduje conscientemente las opciones a considerar para reducir el tiempo de decisión y para mejorar mi satisfacción con la decisión final. Barry Schwartz y su libro The paradox of Choice sirvieron para abrirme los ojos.
Para evitar el «remordimiento del comprador» he decidido no fijarme en anuncios de viviendas y apartamentos y vivir con la decisión tomada.
La decisión no tiene una gran transcendencia y por tanto considero que la rapidez en la decisión y el vivir con la decisión es más importante que tomar la mejor decisión u optimizar el proceso de decisión analizando a posteriori si tomé la decisión correcta.
La felicidad es una suma de pequeñas satisfacciones menos una suma de pequeños fastidios cotidianos.
Una estrategia para aumentar la felicidad es eliminar esos fastidios cotidianos y aumentar el flujo de las pequeñas satisfacciones.
Busca algo que te fastidie todos los días: elimínalo o neutralízalo.
Ejemplo: me fastidiaba la publicidad que enviaban a mi casa. Siempre me había fastidiado pero la tomaba como una ley de la naturaleza o una plaga bíblica sobre la que no tenía control. Un día averigüé que existe una Lista Robinson en la que uno se puede dar de alta y dejar de recibir correo postal y electrónico o llamadas telefónicas no deseadas. Me di de alta y el flujo se ha reducido hasta casi quedar eliminado. También renuncié en mi banco a recibir correo postal de información de cuentas y de fondos de inversión y lo sustituí por el electrónico. Actualmente me siento como un Robinson informacional que de cuando en cuando elige conectarse con la civilización en vez de que la civilización le obligue a conectar con ella.
Busca algo simple y pequeño que te proporcione satisfacción: crea un ritual con ello e incorpóralo a tus días.
Ejemplo: hace tiempo que observé que el ejercicio físico, aunque fuera ligero, mejoraba mi estado de ánimo y estabilidad emocional. Decidí ritualizar el ejercicio. Desde entonces todos los días sin excepción corro 40 minutos o ando un mínimo de 45 minutos.
Siempre que puedo me echo una siesta después de comer. Para no entrar en sueño profundo, hago que la siesta no dure más de 45 minutos; así evito un exceso de somnolencia al despertarme. Lo ideal es que dure entre 15 y 30 minutos.
Me despierto lleno de energía, descansado, y es como si disfrutara de un segundo día dentro del día.
Justificación
Entre las 2 y las 4 de la tarde el cuerpo experimenta un bajón natural de los ritmos biológicos; esto es independiente de la ingesta de alimentos: ocurre igual aunque te saltes la comida. Los ritmos circadianos (dentro del día) son naturales, todos estamos sometidos a ellos.
Según un estudio de la NASA, una siesta en medio del día puede ayudar a incrementar la productividad más del 30% y el nivel de alerta en un 100%, así como mejorar la memoria y la concentración.
Una siesta mínima puede ser muy útil. Un estudio alemán mostró que el comienzo del sueño sirve para desatar procesos de activación de la memoria y que estos siguen siendo efectivos incluso si el sueño se limita a unos pocos minutos. Otro estudio británico ha llegado a sugerir que simplemente el saber que la siesta es inminente es suficiente para bajar la presión arterial.
Aplicación
Puedes usar un despertador.
Otra posibilidad es tomarte un café justo antes de la siesta. Puesto que la cafeína tarda en surtir efecto entre 20 y 30 minutos, probablemente te despertarás después de ese tiempo o al menos te será más fácil levantarte; lo harás mucho más alerta y descansado al combinar el efecto de la cafeína y el poder reparador del sueño.
Cuando escribo esto acabo de demostrar-me que soy capaz de prepararme para un viaje de un par de días dentro de mi país en menos de 30 minutos; es lo que me ha costado sacar el billete de tren por internet, anotar el localizador y preparar una mochila pequeña con lo necesario para pasar unos pocos días fuera de casa.
Los pasos siguientes son:
Ser capaz de prepararme para un viaje de unos pocos días fuera de mi país en un día.
Ser capaz de cambiar de ciudad de residencia dentro de mi país en menos de tres días.
Ser capaz de cambiar de ciudad de residencia y establecerme fuera de mi país en menos de una semana.
Si soy capaz de hacer esto, significará que tengo pocas posesiones, que tengo rapidez de actuación, que necesito realmente poco, que soy autónomo e independiente –sobre todo de cosas– y que realmente podría estar en cualquier lugar.
Ayer eran las doce de la noche y todavía no había meditado. La meditación diaria de 24 minutos es uno de mis rituales. Era ya tarde y realmente se me hacía difícil ponerme a hacerlo a esas horas. En 30 segundos fui capaz de darme 5 buenas razones para dejarlo para el día siguiente (como bien sabéis, mañana siempre es el día más ocupado de la semana):
Por un día no pasa nada.
Mañana haces doble sesión.
Mejor una buena meditación que una a medias.
Olvídate, hoy has trabajado ya mucho. Te mereces un descanso.
Hay que ser flexible, aerodinámico, espontáneo; la disciplina es rígida, robótica. Tú eres un artista.
Si hubiera dispuesto de más tiempo, se me hubieran ocurrido diez razones más; pero fui consciente en tiempo real –gracias al desarrollo de mi cada vez más potente Yo Observador– de que había una parte en mí que no quería meditar y estaba empleando los recursos mentales para argumentar a su favor. Mi Yo negociador salió al quite:
–Bien, no es necesario que medites 24 minutos, ciertamente es tarde.– dijo en tono conciliador. Luego continuó: –Lo que creo es que 4 minutos sí que podrías hacerlo…–. Aquí hizo una pausa valorativa.
–Mejor 4 minutos que nada, y con eso habremos cumplido y evitaremos el desagradable sentimiento de culpa por fallarnos a nosotros mismos. ¿No es cierto?
El Yo Negociador actuó magistralmente. Consiguió convencerme –a mí o a alguna de mis partes– y terminé meditando esos 4 minutos. Además, fueron muy intensos y tuve la sensación de que había pasado más tiempo.
Hace más de un mes decidí leer una obra literaria que llevaba mucho tiempo en mi lista de deseos (había aplicado de sobra la Regla de los siete días de la compra). Por fin me permití comprarla, pero cuando iba a hacerlo me pregunté si habría una manera minimalista de disfrutar de su lectura.
¿Por qué comprarlo? ¿Qué coste tiene la compra de un libro?
Está el gasto de la compra, unos 20 euros. Está el coste de oportunidad del tiempo y esfuerzo dedicado a leerlo, el mayor coste probablemente. Además, tengo el inconveniente de incorporar un nuevo elemento a mis posesiones: almacenamiento, más espacio dedicado a literatura en una casa ya saturada de objetos, una posesión más que me quita flexibilidad geográfica (los libros se acumulan y si quiero cambiar de residencia tengo que transportarlos), apego a un nuevo objeto físico, más distracciones en mi entorno…
Concluí que sí que quería leer la obra deseada: es muy conocida y sentía curiosidad por ella desde hace tiempo; me había retenido lo suficiente durante meses antes de adquirirla y seguramente merecía el esfuerzo y la atención; y si no, siempre podía echarle un vistazo y dejarla si no me gustaba o no respondía a mis expectativas.
¿Hay otras opciones aparte de comprarlo?
Querer leer algo no significa necesariamente tener que comprar un ejemplar y guardarlo en propiedad.
Decidí que lo sacaría de una biblioteca pública. Fui a la más cercana y me encontré con que tendría que esperar hasta principios de agosto para poder retirarlo, ya que lo tenía otro lector. Sentí entonces que ya estaba legitimado para pagar por él: después de todo había hecho lo posible por obtenerlo gratuitamente.
Pero enseguida reparé en que la lectura no era urgente, y bien podía esperar un mes a leerlo; apunté la fecha en que estaría disponible en mi agenda. Hoy, por fin, lo he sacado de la biblioteca; cuento con un mes para leerlo.
Creo que hay muchas opciones alternativas a la compra de libros físicos que reducen el coste monetario de la adquisición y la posesión:
Bibliotecas públicas
Libros electrónicos
Pedir prestado a un amigo
Compras de segunda mano
Intercambio de libros con gente interesada en temas similares
Clubes de lectura en que cada miembro aporta libros a un fondo común
Etc.
¿Por qué necesitamos comprar y tener la propiedad?
La mayores motivaciones para comprar libros quizá sean la costumbre, el afán de sentirse propietario del bien físico y la sensación de que necesitas que sea tuyo para poder disfrutar plenamente de él. Nos movemos por una mentalidad de “¿Y si…?” o “Por si acaso”, que supone que hemos de tener el texto en papel siempre a mano por si surge la necesidad. Sin embargo, ¿cuántas veces has leído dos veces un mismo libro?, ¿cuántas veces vuelves a consultar uno ya leído? Adivino que no muchas.
También hay un elemento de búsqueda de la gratificación instantánea y poca tolerancia a la espera. Nos gusta saber que las cosas son nuestras porque así están a nuestro alcance en el lugar y momento en que las deseamos.
Tampoco podemos olvidar el sentimiento algo fetichista, como de objeto sagrado, que muchos tenemos con los libros: es un pecado tirarlos a la basura o estropearlos, incluso escribir en ellos. Más que un medio para un fin, para muchos son un símbolo de identidad al que unimos sentimientos y memoria, y por ello los llegamos a considerar parte de nosotros. Desprenderse de un libro genera un sentimiento de pérdida.
No tenemos en cuenta que las posesiones terminan poseyéndonos, en el sentido de que añaden costes ocultos monetarios y no monetarios en nuestras vidas, y un apego que aumenta la fricción en nuestra acción y nuestras decisiones.
En una sociedad de la información lo importante no es la posesión y propiedad de los bienes , sino el acceso a los bienes en el momento en que los necesites. No importa el formato de libro que emplees (digital o en papel) ni la propiedad de él. Nuestro deseo de mantener libros físicos es una reminiscencia de épocas no muy lejanas en que la información y el entretenimiento estaban inextricablemente unidos a objetos materiales.
Quizá llegue el día en que el apego a la propiedad resulte tan chocante como hoy resulta la danza de la lluvia, la pluma de ganso en la escritura o los coches de caballos.
Cualquiera que trabaje con distintos ordenadores y que tenga que manejar distintas copias de un mismo trabajo sabe que mover archivos de un lugar a otro, a la vez que llevas el control de las distintas versiones, es una complicación.
Ni siquiera es necesario que manejes varios ordenadores: el mero hecho de mantener copia de seguridad ya obliga a hacer copias periódicamente y mantener versiones distintas de los mismos documentos .
Si a eso añades el cada vez más común trabajo en grupo a través de Internet, el problema crece. Esto es cada vez más corriente: grupos de trabajo virtuales, compartir archivos que sufren modificaciones, revisiones por personas distintas de los que escriben, etc.
La solución tradicional es usar un pendrive que llevas siempre contigo del trabajo a casa y de casa al trabajo, o enviarte por correo electrónico esos archivos a ti mismo o a las personas que los comparten; y todo esto a la vez que haces un seguimiento cuidadoso de las versiones.
Resulta entonces que muchas veces te encuentras en un soporte -ordenador, pendrive o archivo de correo electrónico- con trabajo del que dudas si tienes versiones más recientes y si están actualizadas con los últimos cambios. Un verdadero embrollo.
La herramienta de simplificación ya apareció hace tiempo; es una combinación de almacén virtual y servicio de sincronización de archivos:
En el almacén virtual en la red puedes conservar tus copias de seguridad y disponer de ellas en cualquier lugar del mundo, si dispones de una conexión a Internet.
Estos archivos se sincronizan en línea con el ordenador u ordenadores donde trabajas habitualmente. De esta manera te aseguras que están siempre actualizados a la última versión y te desentiendes de realizar más copias de seguridad, porque sabes que están no sólo en tu ordenador, sino también en la red en el almacén virtual y con las últimas versiones: cada vez que conectas tu ordenador a la red, el almacén virtual sincroniza todo automáticamente.
De esta manera puedes acceder a tu trabajo siempre que tengas una conexión a Internet y desde cualquier ordenador propio o ajeno. Si lo deseas, puedes incluso prescindir del ordenador propio. Esto es muy útil si viajas por el mundo con el mínimo equipaje y quieres librarte de llevar un portátil o notebook contigo. Además, algunos servicios como Dropbox mantienen en línea no sólo la última versión del documento, sino las anteriores.
He decidido hacer migrar mis archivos digitales a la red, concretamente a Dropbox (a propósito: me encanta la línea minimalista de la página inicial de Dropbox), que proporciona almacenamiento gratuito hasta 5Gb. Con esto genero simplicidad en la gestión de mi trabajo, personal y en grupo, y creo paz mental, al no tener que preocuparme nunca más por las copias de seguridad o las versiones no actualizadas.
No obstante, y habiéndose informado previamente al interesado de la posibilidad de solicitar de antemano la cuenta de la pensión que le fuere reconocida en su momento, de acuerdo con lo que dispone el artículo 47 de la Ley 31/1990, de 27 de diciembre, el citado funcionario desea acogerse a este derecho, habiendo cumplimentado y firmado el modelo CPA/2 que se adjunta…
En lenguaje llano:
El funcionario se acoge al derecho de solicitar un anticipo a cuenta de la pensión que se le reconozca en su momento, de acuerdo con el artículo 47 de la Ley 31/1990, de 27 de diciembre. Para ejercerlo, ha cumplimentado y firmado el modelo CPA/2 que se adjunta.
El movimiento por el lenguaje llano, plain language, comenzó en la administración pública en Estados Unidos y el Reino Unido en los años setenta y se ha extendido a otras áreas, como la legal, la técnico-científica y la comunicación empresarial. También sería aplicable al lenguaje político y al lenguaje oral en general.
Este estilo llano está diseñado especialmente para transmitir información con claridad y concisión. Busca comunicar ideas de la manera más directa y sencilla posible. Por ello, empezamos pensando en la audiencia a la que nos dirigimos y organizamos el mensaje en función de ella y del contexto en el que se desarrolla la comunicación.
Nos adaptamos a las peculiaridades del canal empleado; por ejemplo, el estilo llano en la web supone frases más cortas, más encabezamientos, más listas e incluso más espacio en blanco para facilitar la búsqueda rápida de los datos relevantes.
La meta es que el lector lea una sola vez el mensaje, y lo comprenda, recuerde y –en su caso– actúe de acuerdo a él. Cuando empezamos a leer un texto escrito con sencillez y concisión nos sentimos animados a seguir leyendo y la comunicación es eficaz.
Este es el tipo de lenguaje que mejor se adapta a mi proyecto de Minimalismo existencial porque sigue el principio de Menos es más y emplea el mínimo número de palabras. He decidido practicarlo en todas mis comunicaciones escritas. En concreto, enfatizo estos elementos en mis textos:
Tono
Uso un tono directo y natural. Evito la formalidad, pero también la excesiva informalidad.
Escribo con el tono con el que hablaría a una persona que estuviera cara a cara, uso un tono personal.
Organización ideas
Separo nítidamente los temas e ideas en párrafos y frases respectivamente.
Los párrafos son cortos, contienen entre dos y cuatro frases, y entre unas 50 y 90 palabras.
Busco la cohesión dentro del párrafo y entre los párrafos, que haya transiciones suaves y que la estructura sea fácilmente comprensible.
La idea más importante la coloco al inicio del párrafo. Los detalles, en el medio y al final.
Los elementos visuales (cursivas, negritas, espacios en blanco, mayúsculas, guiones, listas, cuadros, etc.) están al servicio del mensaje, como un sistema de señales que facilita la navegación del lector en el texto.
Empleo los marcadores textuales (palabras como además, sin embargo, por otro lado) para facilitar transiciones y vínculos entre frases y párrafos.
Promuevo la claridad con una adecuada puntuación. Uso los signos estrictamente necesarios para que la lectura sea fluida.
Frases
Uso frases cortas, como regla general no más de 20 palabras.
Empleo la voz activa y preferentemente la estructura SVO (Sujeto-Verbo-Objeto).
Reduzco las oraciones subordinadas. No más de una o dos por frase.
Prefiero las formas personales del verbo, en las que el sujeto queda localizado.
Vocabulario
Utilizo las palabras más cortas, sencillas y conocidas, a la vez que mantengo la precisión.
Evito palabras innecesarias.
Uso palabras concretas, evito la abstracción y hago uso de comparaciones o metáforas, si permiten comunicar la idea con más expresividad y claridad.
Si hay algún término técnico desconocido por la audiencia, lo explico.
La escritura llana es pensamiento claro puesto sobre el papel. Escribir con precisión y sencillez implica un esfuerzo previo de clarificación y organización de las ideas. No es algo que venga naturalmente. Por eso, hay que dedicarle atención y esfuerzo. Yo me comprometo a aplicar los principios del lenguaje llano.
En Reduzco el input ya tomaba determinaciones sobre las principales fuentes de infoxicación y las reducía o eliminaba. Pero hay algunos inputs que no se pueden eliminar y que son un flujo constante de infoxicación o interrupciones a menos que se tome alguna medida.
Por tanto, he decidido limitar la frecuencia de algunos de ellos:
E-mail.
Móvil (voz, sms’s y mensajes de voz).
Blog (comentarios, lectura).
Sólo los revisaré una vez al día. He pensado que lo mejor es hacerlo al final de la jornada, para así llevar un paso más allá la filosofía de trabajo ya iniciada en Empezar el día sacando, y para facilitar la implementación de la técnica de la TMI (Tarea Más importante).
Con esto reduzco la reactividad, disminuyo las interrupciones y promuevo la política general de centrarme en una sola cosa a la vez. Yo soy unitarea, en vez de multitarea, y si algún día hablas conmigo te aseguro mi atención individida (Prometido. Si me muestro ausente en una conversación contigo y no eres una mujer unida a mí por vínculos sentimentales, puedes envíarme a tus abogados ).
Al final del día, proceso todos mis correos, mis mensajes de texto, el buzón de voz y leo los comentarios del blog. Con todos ellos sigo la política de convertir el input en acción y responder inmediatamente según la Regla de los dos minutos, o bien anotar la acción diferida en mi sistema. Puesto que en general las acciones de respuesta al buzón de voz o al e-mail no requieren gran esfuerzo, el final de la jornada es un buen momento para hacerlo. En cuanto al e-mail, aplico la Regla de las tres líneas, para así promover las respuestas rápidas y evitar la postergación.
Ésta ha sido mi evolución en la minimalización del formato de fecha empleado en mis diarios y otros documentos:
28 de junio del año del Señor 2010
28 de junio de A. D. 2010
28 de junio del 2010
28 de junio de 2010
28 de junio 2010
28 junio 2010
28/06/2010
28/06/10
28/6/10
Todo con números. Prescindo de especificar si el año es de esta era o de antes de Jesucristo. El año con las dos últimas cifras solamente; servirá para todo este siglo, hasta el 2099. El mes y el día sin el 0 delante.
Observaciones:
Este es un buen ejemplo de poda minimalista, de reducción a la mínima expresión.
No es trascendente el que escriba “28 de junio de 2010” o que opte por el más compacto y minimalista “28/6/10”, pero mantener el interés por la compacidad y la síntesis, y seguir buscando desarrollos y aplicaciones, mantiene el Proyecto Minimalismo existencial vivo.
Me gusta mucho la idea de ser también minimalista en mi Proyecto Minimalismo. Según el principio del ojo de cerradura, lo global se puede ver a través de lo pequeño; también, creo yo, lo grande se puede invocar o cultivar en lo pequeño, en lo aparentemente insignificante. Cualquier esfuerzo aislado puede parecer sin importancia en sí mismo, pero dentro de un contexto, un proyecto y unos valores adquiere significado. La suma de acciones infinitesimales es significativa.
Esta idea está emparentada con el camino del Kaizen, filosofía de la acción basada en pequeñas mejoras realizadas de manera constante. Estas pequeñas mejoras mantienen y hacen crecer el momentum del proyecto.
El minimalismo existencial es un esfuerzo continuo. Es una filosofía que impregna todos los aspectos de la vida. Direcciones: simplificación, sencillez, compacidad, síntesis, elegancia, economía de medios, espacios libres físicos y mentales, estilización de las formas.
En el aeropuerto de Ámsterdam estaban molestos por la suciedad de los urinarios y la gran cantidad de tiempo y personal que necesitaban para realizar la limpieza.
Cansados de los derramamientos de orina que se producían, dieron con una solución muy sencilla: colocaron una pequeña pegatina con la imagen de una mosca junto al sumidero del urinario. Como consecuencia de ello, los derramamientos bajaron en más del 80%.
Sencillo, barato y eficaz.
Parece que la mosca apeló al mecanismo de seguir objetivos que los hombres llevamos incorporado y proporcionó una meta clara durante ese corto intervalo de tiempo en el que pasamos vaciando la vejiga. De otra manera, la acción es más caótica y el líquido se derrama en todas las direcciones. Una meta como la de la pequeña mosca al borde del sumidero, más específica que simplemente eliminar la tensión física al orinar, proporcionó la motivación para dirigir la acción y logró el efecto colateral de la mayor limpieza en la operación.
Para Richard Tahler, profesor americano de Behavioral Finance , éste es su ejemplo favorito de “nudge”, que se puede traducir por “acicate” y que significa literalmente el codazo con el que más o menos sutilmente buscas influir sobre alguien para que actúe de una determinada manera. Nudge: Improving Decisions about Health, Wealth, and Happines es de hecho el título de su último libro sobre el concepto deChoice Architecture o arquitectura de la elección.
Es un ejemplo del poder de los Imanes de la acción, en este caso en forma de pegatina de mosca en un urinario. La pegatina sirvió como imán para las limaduras de la acción, algo descontrolada, que se suele producir en los servicios públicos.
Podemos verlo también como un ejemplo de acción mínima, pequeña, económica, inteligente y simple, pero con grandes efectos. Si a esta acción mínima, con su economía de medios, le añadimos lo ingenioso y elegante de la solución encontrada tenemos un verdadero modelo de acción minimalista.
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Cambios:
Minimizado la cinta de opciones, sólo aparece si tengo que usarla.
Eliminado la mayoría de los iconos de la barra de herramientas. He dejado los tres que más uso: deshacer, guardar todos los documentos y abrir documentos. No he echado de menos el resto de las decenas de iconos que antes tenía en la barra de herramientas.
Respecto a la barra de estado (la barra inferior) he dejado sólo tres elementos: el número de página, el zoom y la barra deslizante de zoom.
Queda mucho espacio libre y tiene el aspecto que tiene el Word cuando se usa la opción de lectura en pantalla completa.
La infoxicación es sobre todo una cosa que nos hacemos a nosotros mismos.
–Homo Minimus
Está en nuestras manos controlar el flujo de entrada de información.
Tres acciones:
– Reviso el correo y el buzón de voz máximo dos veces al día. No más. Nunca al comienzo del día [Razón: ver Empezar el día sacando]. No uso correo móvil, Blackberry o similares, ni llevo el móvil encendido. Si es posible convierto el móvil en un teléfono fijo.
– Elimino TV, Radio y periódicos. Sustituyo ese tiempo por el silencio, el contacto presencial con seres humanos, el ejercicio físico o la observación inteligente.
-Elimino el cine indiscriminado. Sólo veo películas comerciales en compañía y por motivos sociales. Elijo películas «distintas», que aporten algo.
Lo importante no son los detalles concretos de estas acciones, más o menos discutibles, sino la intención subyacente de no aceptar el estado de cosas y el tomar conciencia del tipo y frecuencia de información que quieres que haya en tu vida.
–Se cuenta que en cierta ocasión un colega le pidió el teléfono a Einstein, y éste se puso a buscar su propio teléfono en la guía telefónica, pues no se lo sabía. El colega, estupefacto, le pregunto que cómo era posible que no supiera su propio teléfono, y él respondió que puesto que sabía como encontrarlo no necesitaba memorizarlo. Otros relatos de la anécdota cuentan que respondió que no tenía la costumbre de llamarse a sí mismo.
–
—
Einstein era también conocido por su costumbre de no usar calcetines, incluso en las ocasiones más solemnes, y ocultaba este hecho usando botas altas. La razón que esgrimía era que no es sólo más cómodo sino que había observado que el dedo gordo de su pie siempre terminaba haciendo un agujero en el calcetín, y para evitar esto había decidido no usar calcetines.
También cuentan que sólo tenía tres trajes iguales con camisas idénticas para no tener que dedicar tiempo todas las mañanas a decidir qué ponerse. Esta es una anécdota probablemente apócrifa, a juzgar por las fotografías, sobre todo después de casarse con su segunda esposa, la que según parece tenía voz y voto en el atuendo de Albert. En todo caso, la simplificación seguía existiendo, pues la función de selección del atuendo estaba externalizada en su mujer, que tenía que dedicar tiempo de computación a pensar qué podría conjuntarle mejor al sabio.
¿Qué otros trucos conocéis o utilizáis para simplificar vuestras vidas?
Yo siempre pago la consumición en un bar inmediatamente después de pedir, así evito el tener que volver a intentar captar la atención del camarero para pagar en el momento de marcharme.
Cuando tengo que elegir el menú sigo la regla de los treinta segundos, que consiste en elegir en menos de ese tiempo, con lo que ahorro tiempo computacional, que puedo dedicar a observar el local, hablar con los comensales, o simplemente quedarme tranquilo sentado sin pensar en nada en especial.
Mis correos electrónicos no tienen asunto, no tienen mi nombre al final, puesto que ya figura en mi dirección de correo, y aspiro a no superar las tres líneas en el mensaje. También me estoy replanteando la necesidad de decir hola y adiós.
Hoy he eliminado mi cuenta en el Facebook. Un paso más en el camino minimalista.
No nos engañemos, nadie puede tener 376 amigos y tener tiempo, atención y energía para llevar una vida productiva y mantener la salud mental.
Biológicamente, estamos diseñados para interacciones físicas cara a cara y con un número pequeño de congéneres. El tamaño habitual de los grupos de cazadores-recolectores, en los que la especie humana ha vivido la mayor parte de su historia evolutiva, ha sido de entre 50 y 150 individuos.
Con el advenimiento de la agricultura hace 10.000 años y la creación de los primeros asentamientos urbanos, las cosas cambiaron; pero en términos evolutivos no ha habido tiempo suficiente para que nuestros cerebros se hayan adaptado para manejar interacciones con cientos de personas, y mucho menos para que se adapten a tecnologías cuya difusión ha tenido lugar en los últimos diez años.