Tercera  semana: ¿Qué estás oyendo?

Esta es nuestra tercera semana del curso de atención plena. A continuación va la descripción de la práctica. Recuerda que puedes escribir tus comentarios durante la semana en la sección de comentarios de este artículo.

Varias veces a lo largo del día párate y escucha todos los sonidos que hay a tu alrededor, tanto los cercanos, como los remotos; los externos y los que proceden de tu respiración o el interior de tu cuerpo; de aparatos electrónicos o del aire acondicionado o de animales o el
viento o fenómenos naturales. Escucha a tu alrededor como si una pieza musical estuviese interpretándose especialmente para ti.


Parry Sound at Dusk

Como disparador, podrías disponer una alarma que sonara a intervalos regulares inusuales como cada 47 minutos o así. O siempre que entres en un ascensor o cuando paseas por la calle o el parque.

Es posible que la mayor conciencia del sonido te haga estar más atento a él y a su efecto sobre tus estados de ánimo. Al ser más consciente quizá decidas variar la intensidad o el número de fuentes de sonido en tu vida. Por ejemplo, puedes decidir no estar siempre oyendo música y centrarte más en sonidos ambientales.

61 pensamientos en “Tercera semana. ¿Qué estás oyendo?

  1. Ainhoa

    Acabo de hacer mi primera esucha consciente e, inconsciente, he sentido también mi postura. Me encanta que estos pequeños hábitos se vayan acumulando. Creo que vamos por muy buen camino.

    Responder
    1. Jesús Velázquez

      Tres semanas ya… Respirando, sintiendo la postura y ahora oyendo-escuchando. Parece una chorrada al leerlo pero cuando lo haces atentamente es una experiencia.

      Responder
  2. carlosmiguelf

    ¡Adelante!

    Una sinfonía de sierras, grupos electrógenos y compresores me está amenizando la mañana. Quizá me ponga a Tote King un rato…

    Creo que cada una de estas prácticas tiene mucho de enriquecedor, además de componer un “entrenamiento”. ¿Será posible ir acumulándolas todas en nuestro día a día? ¿Cada uno escogeremos el “truco” que mejor nos funcione para recuperar la atención cuando acabe este curso?

    Un abrazo a todxs.

    Responder
    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      Tras doce semanas tendremos un repertorio amplio de maneras de mantener la plena presencia en nuestras vidas; muchas de ellas serán ya naturales. Parte de los ejercicios del curso de perseverancia y autorregulación del segundo trimestre se benefician y refuerzan las prácticas de atención plena.

      (Carlos, a ver si puedes responder a Vicki Muns sobre una pregunta que te hizo en el artículo ‘Segunda semana: hazte consciente de tu postura’)
      Te transcribo su petición:

      […] Hola Carlos Miguel ¿Qué tal la silla ergonómica de rodilla? Estuve mirando para comprar una pero me faltan datos, me gustaría saber tu opinión.
      Un saludo,
      Vicki.

      Responder
      1. carlosmiguelf

        ¡Buenos días!

        Perdón, Vicki, obviamente no leí tu pregunta.

        Esta mañana la he montado, no me había llegado todavía. Elegí la más barata que encontré en Internet porque es una prueba (Homy.es), sin respaldo, sin reposabrazos, sin balancín, sin apoyo cervical.

        En realidad sólo le encuentro una “pega” y es que este modelo tiene el asiento casi horizontal, lo que me hace un poco difícil mantener la postura ideal en la silla. Mejor sería que estuviera inclinado para que la pelvis se situara correctamente. Ahora mismo estoy comprimiendo mis isquiotibiales contra el asiento y menos los glúteos… En fin, como dice un amigo: “lo barato, a veces, sale caro pero lo caro siempre sale caro” 🙂

        Llevo toda la mañana en ella y siento que mis lumbares están trabajando un poco para mantener la postura. Ni dolor ni “agujetas” ni nada de eso. Estoy cómodo. Quizá en una silla convencional me hubiera estado removiendo bastante más.

        Pero dadme más días y os responderé con algo más de experiencia.

        Respecto a la atención a los sonidos, lo que más me centra es intentar diferenciar e identificar los sonidos lejanos entre los más obvios. Es interesante.

        Un abrazo a todxs.

        Responder
      2. Ara Magdaleno

        Hola a todos:
        Me dirijo en especial a Vicki ,dado que es un foro abierto, y tengo experiencia con la silla en cuestión- no quiero ser entrometida -,así que permítanme dar mi opinión.
        Yo hace años la había visto en revistas de salud natural,donde promocionaban artículos de ergonomía, así que en una oportunidad que la vi en un bazar me hice de una,que realmente no utilizaba en casa .
        Mi impulso para probarla fue cuando me empezó a molestar terriblemente el nervio ciático derecho,por pasar mucho tiempo sentada en la oficina,así que tomé mi silla y me la lleve al trabajo, ya para ese tiempo había probado todas las sillas que había en la empresa, y ninguna me ayudaba a tolerar , de manera que noté la diferencia , me dejó de doler casi al 100% ( también seguí con los estiramiento y terapéutica previamente instalada ), pero la mejora con la silla es tangible, marcó un antes y un después. Tiene sus detalles interesantes,como la capacidad de regular el ángulo de flexión, según la propia longitud de piernas, al no tener apoyo de lumbar, es tu propio cuerpo el que se equilibra, En resumen , la recomiendo sin duda.

        Responder
      3. vicki muns (@vickimuns)

        Gracias Carlosmiguelf y Ara Magdaleno por vuestras opiniones sobre la silla ergonómica. Encontré el momento para leer los comentarios del curso y ponerme al día.
        En mi caso Ara, parece que se descarta la ciática y todo apunta al Síndrome piramidal que me acecha ya hace un tiempecito y aunque he empezado con entrenadora personal sesiones de Pilates y sigo con mis sesiones mensuales osteopáticas, creo que voy a valorar la silla ergonómica, ya que cada vez más paso más tiempo sentada. Carlosmiguelf en unos días te volveré a preguntar y le pego una ojeada a la web que proporcionas.
        Un abrazo y a seguir “atentos”.

        Responder
  3. Flames

    Me había “cortado” de comentar el tema de los sonidos en anteriores posts, pero es que ahora viene muy a cuento. Leyendo el post de la atención plena me di cuenta de que a veces trabajo con programas de radio como “música” de fondo. Y eso me altera mucho; no sólo es discrepar con tertulianos, es atender también a diferentes modulaciones y volúmenes de voz, temas que uno escucha pero no atiende del todo. Me va mejor cuando me pongo una música ambiente, clásica sobre todo (desde luego no ópera).

    Al mencionar las campanas budistas me acordé de una “grabación” que tengo en formato m3u y que consiste en una música de campanas que nunca repite la misma secuencia. Lleva sonando desde hace 14 años y para reproducirla hay que estar conectado a la red. Por si a alguien le sirve:

    http://longplayer.org/

    Debería de ser una música ideal para meditar ya que tiene cierta monotonía pero nunca es total. Espero que a alguien le valga.

    Responder
  4. Flames

    Sí; pero me he matriculado como oyente. En mi línea. 😉

    Y ya que preguntas…. me pareces un “fenómeno” como se dice por mi tierra.

    Responder
  5. Jesús

    Deteniéndome a escuchar. Minimeditación consciente tb gracias a mindfulness bell. continúo con las prácticas sintetizándolas.

    Responder
  6. Tremendosky

    Flames:

    Yo ni siquiera soy ya capaz de escuchar música ambiente mientras trabajo: me desconcentro. Quién me ha visto y quién me ve…

    Antes era de los que usaba la música o la radio a todas horas; es más: me parecía casi herético no hacerlo, en especial mientras trabajaba. Bien pensado —me decía—, 8 o 10 horas currando dan mucho juego para “hacer otras cosas”: escuchar mis discos, estar al día en las noticias, etc. Sin embargo, cuando me atascaba con el curro, veía que sin música, radio o lo que fuese rendía más, me concentraba mejor.

    Fue un palo descubrir eso, en serio, y me llevó meses quitarme de la música y la radio. Incluso juraría que salgo a correr para poder vengarme de eso y escucharme del tirón un par de discos, je, je.

    Responder
  7. Herman

    Como dice el minimalista Roberto Sánchez “todo es mentira excepto lo que esperimentamos”, así que a experimentar.

    Responder
  8. Flames

    Tremendosky; soy muy consciente de lo que dices. Ahora se trata de cortar con ello. Aunque una vez experimenté que con algún tipo de música (gregoriano, por ejemplo) no me daba cuenta de que pasaba el tiempo. La música clásica sin sobresaltos (barroca, laud, etc.) creo que me da buenos resultados para el trabajo.

    Espero que me pase como a Vd. con lo del ejercicio y así moverme más. Además Homo Mínimus creo que nos va a hacer sudar de lo lindo el tercer trimestre.

    Responder
  9. Tremendosky

    Qué curioso, Flames: ayer una amiga, que es profesora de música para niños, me recomendó música barroca para mis sobrinos de 3 años… En fin, tomaré esa coincidencia como una señal del destino y probaré. Es más: ya he buscado «música barroca» en Google y he visto que en YouTube hay varios vídeos que incluso llevan por título: «música para estudiar», «música para concentrarse» y similares. Será cuestión de probar.

    Responder
    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      Hace años leí un libro sobre el método Lozanov de superaprendizaje; en él recomendaban usar música barroca como fondo durante el aprendizaje.

      Responder
  10. Herman

    Queridos compañeros de viaje.
    Con el ánimo de sacarle partido al trabajo en equipo y potenciar el sentido de pertenencia, el compromiso y todos los beneficios que nos puede aportar un grupo, me he tomado la libertad de hacer un recuento de los caminantes que después de dos semanas continuamos la travesía.

    Según mis cuentas, la segunda semana hemos llegamos al punto de destino veinticuatro exploradores y nuestro entrenador y capitán. Aquí os dejo los nombres.

    La mujer semilla, Nora, Sonia, Jesús, Ivan entusiasmado, Cyn Aware, Carlos Miguel, Vicki Muns, Soru, Anónimo, Isidro, Mabe, Ainhoa, Marco Antonio, Karin, Val, Laura, Tremendosky, María del Carmen de Uruguay, Ra, Inclusa, Aniceta, Roberto Trivinyo, vuestro servidor Herman y nuestro capitan Homo Minimus. Felicidades a todos.

    Muchos desaparecidos en la selva, pero con eso ya contábamos. Pero no os preocupéis que aún tenemos que atravesar el desierto y nadar en lagos helados. Puede ser que encontremos a algún rezagado o que se incorpore alguien por el camino. Aquí seguiremos.

    Un abrazo a todos.

    Responder
    1. Flames

      Yo no quería que nadie me hiciera un “seguimiento”.

      Pero no me importa ser incluido en la lista.

      PD: en adelanto al próximo paso, me anticipo a comentar a HOMO MÍNIMUS que los pasamanos son muy sensuales y su contacto es más prolongado que el de las manillas y picaportes.

      Responder
    2. Homo Minimus Autor de la entrada

      Herman, muchas gracias por la recopilación. Es todo un detalle por tu parte y te lo agradezco mucho. A mí me parece bien como forma de reconocimiento y generación de grupo, como tú ya apuntas, y creo que animará a muchos.

      De todos modos, los que no intervengan en el foro también pueden estar haciendo su trabajo en atención plena de una forma más callada, así que no vamos a asumir que han sido sepultados por las arenas del desierto o tragados por las frías aguas heladas 🙂 . Solo son compañeros de viaje que van a su propio ritmo o que se mantienen en silencio hasta que lo consideren oportuno. ¡Puede ser incluso que crean que no pueden mejorar el silencio!

      En este curso se puede participar de muchas formas: simplemente suscribiéndote al blog y recibiendo artículos semanales y tomando lo que más te interese (más de 700 suscriptores) , como oyente sin intervenir en los foros (y eso está bien), asumiendo un compromiso público en la página del curso (ya somos más de 100) y haciendo todo lo anterior y además escribiendo regularmente sobre las experiencias y avances en el artículo de la práctica de la semana (los 24 exploradores locuaces cuyos nombres nos proporcionas).

      Lo importante es que cada uno elija su nivel de implicación libremente y que asuma un compromiso personal a su medida.

      Otra vez gracias, Herman, por tu implicación, comentarios y esfuerzo.

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    3. Anónimo

      Bueno Herman, todos los que no contestamos no quiere decir que estemos desaparecidos en la selva… quizás vaya más con nosotros el observar y no hablar, o el respirar, estar y escuchar… hablo por mi claro.
      yo estoy sin estar si tu forma es seguirme…
      Mercè

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    4. Aniceta

      Suma a Aniceta, que sigo aquí y como cada viernes/sábado a dar el parte de guerra de la semana, que pondré debajo jeje 🙂

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    5. meryneitElena

      Estimado Herman, yo soy una de las que podrías calificar como desaparecidos en la selva, pero no es así. El no realizar comentarios sobre nuestras experiencias durante la semana, puede ser debido a muchas circunstancias, y no por ello, habernos perdido en una maraña de situaciones en las que la presencia en el presente se haya dejado postergada u olvidada.
      Yo sigo las prácticas de la semana, sigo el diario, pero aún no he realizado ningún comentario sobre mi experiencias, eso si, hago para mi, unas valoraciones de cual ha sido mi “disposición” a lo largo del día o de la semana.
      Leo cuando puedo vuestros comentarios, coincidiendo con vosotros en muchos aspectos y vislumbrando ideas par poder cada día que pasa, ser más consciente del presente.
      Antes de conocer este proyecto, con su compromiso, me había comprometido conmigo misma a ser más consciente de muchas de las situaciones que se han planteado esta semana.
      La respiración, la cual me ayuda a relajar situaciones emocionales, en las que me engancho y me retroalimento yo sola.
      La postura, cuando hace años, me dí cuenta que en la ducha, no sentía el suelo y la postura de mis pies era completamente antinatural y con muchas posibilidades de tener una caída, o cuando me iba a dormir, cerraba los puños, con total dureza y presión.
      El sonido, la música, el parloteo… parar un momento esa conversación interna, intentar no pensar y dejarse llevar sin más por algunos de los sonidos que antes eran solo un envoltorio a lo que mi cabeza seguía rumiando. Ahora escucho mi respiración pausada al ir a dormir, mientras abro mis manos sintiendo la suavidad de las sábanas mientras mis músculos se relajan.
      El tacto, la piel, me produce una relajación plena y llena de sensaciones, por ejemplo con el agua.
      Estas tres semanas, han sido una vivencia refrescante y conciliadora con algunas de las cosas que ya hago para estar en el presente. Encontrarme gente que coincide en esto, ha sido muy gratificante y vuestra compañía acogedora.
      Intentaré comentar cuales han sido mis experiencias y compartirlas con vosotros, igual que lo hacéis vosotros y así, juntos, estar en el presente.

      Un saludo y gracias por todo.

      Responder
  11. helenaklara33

    Es interesante hacerlo en el metro, o escuchando el tráfico desde tu casa, y cuando suena el teléfono me deleito a que suene y no ser impulsiva, lo que me cuesta es atender a mi postura corporal, intentó provocarme inestabilidad en el metro cuando está en marcha sin agarrame a nada y observar como se desplaza mi centro de gravedad para compensar el movimiento y no caerme

    Responder
    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      En esta semana, es mejor que nos concentremos en los sonidos. Más adelante hay otra práctica que nos volverá a poner en contacto con el equilibrio.

      Pero de manera espontánea está muy bien que nos sigamos fijando en el equilibrio y la postura corporal. Yo estoy haciendo muchos ejercicios de cuello: cierro los ojos y lo muevo lentamente hacia los lados y hacia delante y hacia atrás; es muy relajante.

      De lo que me doy cuenta es que gracias a la mayor percepción de los sonidos, de la postura corporal y de la respiración paso mucho menos tiempo rumiando y anticipando. Y esto me genera mucha más calma.

      También he empezado a darme cuenta de mis pensamientos y de mi sensación de ansiedad, aunque todavía no hemos llegado a las semanas en que nos enfocaremos en ellos.

      Es llamativa la cantidad de formas de conciencia en distintas situaciones cotidianas que entre todos estamos descubriendo.

      Responder
  12. Anónimo

    Mucho más difícil esta semana para mí, interesante ver lo acostumbrada que estoy al ruido que no puedo distinguir uno entre tantos, de hecho mi atención se para cuando oigo silencio…
    pero cuando lo intento veo que respiro, que estooy y que oigo todos esos ruidos que me acompañan.
    sigo y sigo… gracias super homo con capa

    Responder
  13. alfredofluir

    Atento imbécil también sigue en la lucha. He tenido que apagar el sonido del cuenco en el trabajo porque la atención plena era en mi persona 🙂 Lo que mas me está costando es escribir en el cuaderno; la semana que viene lo voy a incluir como una atención plena personal, esperemos que resulte. Animo a todo el grupo.

    Responder
  14. Tremendosky

    Por si te sirve de algo, Alfredofluir… Yo tengo el cuaderno siempre abierto en un lugar visible de una mesa auxiliar a la de trabajo. Así, en algún momento del día, lo veo y recuerdo mi compromiso: anotar algo sobre cómo me está yendo con la consigna semanal. He fallado un par de días, pero los demás he cumplido.

    Quizá más adelante, cuando haya terminado de construir el hábito de escribir en ese cuaderno, me anime a guardarlo en algún lado y ya no lo mantenga a la vista… Pero por ahora, ahí está.

    Responder
    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      Sí, basta con tenerlo a la vista para reunir el ánimo para escribir una palabra en algún momento a lo largo del día. Buen consejo.

      Responder
  15. Maria Antònia

    Buenas noches…….Que oigo, ahora? solamente el ruido del motor del ordenador, el ruido que hacen las teclas del ordenador…el ruido del motor de un coche…..mi perra que se mueve para colocarse cómoda…su respiración….la mia….Por ahora estoy disfrutando con todas las pràcticas. El cuaderno diario poco a poco va llenandose de palabras, las respiraciones profundas ya estan incorporadas a la rutina diaria, la que se ha hecho mucho más agradable y tengo mucho mas en cuenta mi postura corporal.
    feliz fin de semana y a disfrutar con la experiencia de la cuarta!
    Maria Antònia

    Responder
  16. Homo Minimus Autor de la entrada

    Creo que es importante, para aumentar la calidad e intensidad de la percepción sonora, no conceptualizar el tipo de sonido ni pensar sobre su origen. A ser posible, escuchar los sonidos con los oídos desnudos de teoría o narración.

    Responder
  17. mabel

    Bueno, semana difícil para todo, respirar, colocarme y escuchar…. estoy un poco dispersa.
    Lo consigo algunas veces pero, no siempre y eso que noto muchísimo los efectos sobre todo en el tema de rumiar (en lo que soy experta jejeje). Mejor en el trabajo que en casa,
    la verdad, pero lo que si noto mucho es al llegar a casa, no voy con la ansiedad que tenia antes, que llegaba y me ponía a comer lo primero que pillase antes de hacer la comida.
    Tarea pendiente : el cuadeeeeerno, me apunto la idea de tenerlo abierto y visible.
    Gracias!!

    Responder
  18. jliarte

    A mí me pasa un poco como a Mabel, cuando llego a casa he notado que me relajo muchísimo (principalmente de las minimeditaciones, no necesariamente del resto ;)), y me salto algunos disparadores.

    Esta semana me está costando el escuchar, aunque lo consigo más de una vez al día, pero noto que presto menos atención comparado sobre todo con la primera semana. Creo que no tengo disparadores claros, me pasó la pasada con la postura, pero como otros, estoy utilizando los de la campana para aunar todo. También me he hecho un postit discreto que tengo delante en la pantalla de la oficina: LISTEN! 😉

    Aún no sé por qué, pero a pesar de que con las notificaciones de mensajes o mindfulness bell, consigo hacer saltar el disparador, el sonido del teléfono y el del timbre de la puerta (en casa), me sobresaltan y no consigo frenar… en ocasiones lo hago a posteriori, pero no siempre.

    Noto también como a lo largo de la semana, voy perdiendo consciencia de la práctica, o quizá sea motivación o cansancio, y necesito algún refuerzo de algún tipo, pero al menos con el cuaderno (salvo el primer día), he cumplido escribiendo todos los días, estoy contento con ello 😀

    Saludos!

    Responder
  19. Homo Minimus Autor de la entrada

    Aunque no tiene que ver con las prácticas anteriores y de esta semana, me he sorprendido hoy detectando un cierto estado de ansiedad de fondo, quizá fruto del cansancio y varias horas de trabajo seguidas; he sentido el impulso de abandonar o entrar en modo de trabajo en piloto automático (mecánico, con poco pensamiento, estereotipado).

    He decidido parar y observar sonidos, pensamientos, emociones, posición corporal, sensaciones físicas durante unos minutos.

    Cuando he vuelto al trabajo he sentido que las aguas emocionales estaban más calmadas y he conseguido obligarme a hacer un trabajo más intenso que unos minutos anteriores intentaba postergar o evitar.

    Responder
  20. Aniceta

    Esta semana estoy practicando la escucha al menos una vez al día en diferentes sitios (bar, calle, metro…) Un día en la calle por la noche tuve una sensación… casi “revelación”, fue como parar todos los pensamientos automáticos y por unos instantes darte cuenta de lo que es estar viviendo el momento presente… la sensación duró muy poco pero dio un poco de vértigo…

    Responder
  21. Herman

    Tercera semana. ¿Qué estoy escuchando?

    Bitácora.
    Escribo todos los días. Escribo para aclarar y fijar mis ideas. Y comparto lo que escribo para trabajar en grupo y para que el entrenador o cualquiera pueda darme su opinión y ayudarme a mejorar. Por ejemplo, la primera semana Homo Minimus comentó que no debía preocuparme por los resultados, que el cambio sería un efecto colateral. Una excelente idea que reduce la ansiedad de la práctica.

    Disparadores: alarmas, posiciones y sonidos.
    Acciones: observar las alarmas, la postura y los sonidos.
    Reacciones deseadas: respirar, ponerme derecho y escuchar.
    Efectos colaterales: Calma, cambio en la dirección de los pensamientos y en palabras de Homo Minimus “Es posible que la mayor conciencia del sonido te haga estar más atento a él y a su efecto sobre tus estados de ánimo.”

    He añadido como recordatorio (disparador), la aplicación de las campanas en el móvil. Las campanas me recuerdan los ejercicios pero sin la ansiedad del teléfono. Es como meditar en la paz de un monasterio o meditar en el campo de batalla. Todo suma y todo ayuda a crear el hábito de la atención plena, el hábito de darme cuenta de lo que pienso y lo que hago.

    Conclusiones.
    Escuchar los sonidos me motiva menos que respirar o ponerme derecho.
    No se si al escuchar los sonidos he tomado conciencia de mi estado de ánimo. Necesito seguir practicando.

    Responder
  22. Sandamaya

    La segunda semana del curso fue muy complicada,tomar conciencia de la postura ha sido casi imposible…creo no he sabido hacerlo,pero sigo intentándolo.Esta semana de los sonidos ha sido increíble,no recordaba ya lo que era escuchar y abandonarte a los sonidos.En más de una ocasión me he quedado inmersa en una sensación placentera gracias a un sonido.Tomando café en un hotel he tenido la sensación de estar de vacaciones.El lugar era muy bonito,la decoración,la luz,el café,pero el sonido era lo que le daba ese toque especial.Volveré
    Un saludo

    Responder
  23. vicki muns (@vickimuns)

    informando sobre mi tercera semana. Intensa y productiva.
    Aunque la idea primordial del curso sólo sea tomar atención, irremediablemente surgen acciones y “efectos colaterales” como cuenta Herman.
    Sigo con mis post-it en el ordenador, en la cocina, en mi agenda de papel, además de la mindfulness bell en el móvil y mis anotaciones en el cuaderno diarias aunque sea una palabra.

    Al segundo día me di cuenta de lo poco atenta que estoy a los sonidos y la poca música que escucho últimamente. El ventilador del ordenador llegó por un momento a irritarme por completo, salí a la terraza, tomé aire y respiré profundamente para luego volver.
    También ha habido momentos “flow”, esperando en un portal y atender al sonido de la lluvia impactando en el suelo o mientras tomaba el café de la mañana y oí el sonido de una lavadora, me senté, respiré y me quede pillada, sin juicios.

    Y a por la cuarta. Un abrazo.
    Vicki

    Responder
  24. Nora

    Último día de la semana….pues haciendo recopilación yo también he sentido que a medida que avanzaban los días me iba “dispersando” y las veces que me acordaba a lo largo del día de respirar, postura o escuchar cada vez eran menos, como comentabais también algunos de vosotros. La práctica me ha gustado mucho, yo la verdad que siempre suelo tener sonido de fondo y esta semana parece que me ha costado menos vivir con el “silencio ambiental”.¡ A por la cuarta!

    Responder
  25. Cyn Aware

    La magia de la música y las vibraciones del rastro del viento. Escucho a mi cuerpo que constantemente me habla y amo el silencio. Los latidos del corazón y el sonido de la piel. Y redescubro el amor en un ronroneo 🙂

    Responder
  26. Tremendosky

    Mi descubrimiento, epifanía, revelación o como queramos llamar al asunto ha sido el sonido del cuchillo al restregar la mantequilla sobre el pan tostado. Han pasado másde 72 horas y aún lo “escucho”. Eso me ha dado la pauta de que soy capaz de aprehender instantes de atención plena (y sin estar ‘drogao’ de café o té, je, je, que aún no había tomado nada de nada; estaba en plena faena del desayuno).

    De momento, el efecto colateral es que recordar ese sonido me pone de buen rollo.

    Responder
  27. Roberto Trivinyo

    Yo esta semana lo he tenido realmente fácil, ya que mi cuerpo ha desarrollado un bonito tapón de cera en mi oído derecho que me ha echo más sencilla la tarea, porque cerrando los ojos escuchaba parte del mundo y parte de mi mundo.

    Cada semana que pasa, soy más consciente de todo, sigo equivocándome pero sigo mejorando, sin prisa pero sin pausa ya estamos en la cuarta semana.

    Responder
  28. inclusa

    Tercera semana.

    Voy por la calle sientiendo mis pies sobre el suelo, huelo el aroma del humo de los coches, escucho mis patadas al andar, siento la mano de la niña en mi mano… vaya…

    Voy acumulando enfoques.

    Me está sirviendo para controlar el estrés, relajarme, respirar cada vez que suena la campana. Siento que voy progresando muuuuuy poquito a poco.

    Responder
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  34. CB

    Voy estando algo más consciente, aunque enseguida veo que se me va la mente con mucha facilidad, al menos ha habido un momento dentro de toda la semana que lo he sentido con tranquilidad.

    Responder
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