El escribidor y su personaje

“No me sigas, que yo también ando perdido”

Si sigues a  Homo Mínimus desde hace tiempo te  puedes haber preguntado a quién estás siguiendo: al artista que se hace llamar Homo Mínimus o a Homo Mínimus, un personaje tan real como el artista, con su estilo, personalidad y agenda propia.

Yo ahora me estoy preguntando, cuando escribo estas palabras, quién es el que está escribiendo el texto. ¿A quién se refiere el  yo empleado en este párrafo?

Difícil decirlo. Quizá, ahora que lo pienso, sepa quién es, me digo a mí mismo “soy yo”. Pero claro, eso no significa que te lo vaya a decir ti o que pueda decírtelo  y desvelar el misterio.

Para mí no está claro, mucho menos para ti.

Dejemos esta pregunta sin responder por ahora.


Hay otra pregunta que me hago y también requiere respuesta. Esta pregunta es una auto-pregunta, aunque puedo hacerte también partícipe a ti, quien quiera que tú seas: 

“¿Es mejor escribir para uno mismo o es mejor escribir para una audiencia (exista esta o no exista)?”

 ¿Me puedo creer a quien dice que escribe para sí mismo y luego publica en un blog? ¿Me puedo creer a la mujer que dice que se viste y se maquilla para ella misma?

Quizá, si escribiese y luego no publicase nada, estaría “escribiendo para mí mismo” (para  el artista conocido como Homo Mínimus o para el mismo Homo Mínimus). Quizá me creyese a la mujer  que se viste y maquilla para sí misma, si viviera recluida en su casa y no en la discoteca.

Pero resulta que publico de cuando en cuando en este blog, luego no estoy escribiendo meramente para mí y entrando en el terreno de los diarios (o delirios) personales. Pero incluso si escribiese un diario personal sin pretensiones de publicación o de adquirir difusión, pudiese ser que luego terminara publicándose. Cualquier escritor que se precie escribe para un público; aunque crea que está escribiendo para sí mismo está escribiendo con vistas a la mirada futura de otros. Puede que esté escribiendo con vistas a la mirada  de su Yo futuro.

El infierno sois vosotros

Parece que estamos condenados por la mirada ajena. Dependemos de ella incluso en nuestros momentos más herméticos, en nuestros soliloquios. Soy como el actor vestido de negro contemplando la calavera en su soledad brumosa  declamando el ser o no ser mientras es muy consciente de que hay mil ojos ahí en la oscuridad de la sala mirando.

Por otra parte, ¿qué sentido tendría entonces la vida si no existieran otros? Dejaríamos de estar condenados por el otro, pero entraríamos en un solipsismo de facto: solo existiríamos nosotros, o como diría el castizo: yo mismo y mi mecanismo: podríamos acabar siendo como la máquina de salchichas de Bertrand Russell, [Pulsa aquí si quieres escuchar la fábula]

Ser independiente o indiferente a la mirada ajena y a los lectores potenciales me daría alas, al menos me liberaría de muchas cadenas, pero entonces, ¿por qué querría escribir? ¿hacia dónde querría volar?

Como dijo David Bolton1, mi profesor americano de inglés, “sería liberador que no existieran (o no necesitáramos) las mujeres, porque entonces podría consagrar mi vida al estudio, el crecimiento personal, aprendería cuatro o cinco idiomas, obtendría varias licenciaturas más, exploraría mis inquietudes y pasiones siempre aplazadas… pero entonces… si no hubiera mujeres mirando…, ¿para qué estaría haciendo todos esos esfuerzos?”

(I just Wanna Be) Your Steve McQueen2

En el Tao de Steve3, el tema de la película es una combinación  de las máquinas de salchichas de Russell y la no necesidad del sexo opuesto (porque fueran ellas las que te necesiten): cómo sería la vida de un hombre que tiene satisfechas sus necesidades básicas, esto es:  éxito con las mujeres y que puede permitirse una vida muelle.

Este hombre es inteligente, ingenioso, cínico, filosófico, despreocupado, pero está estancado, pasado de peso, sin norte vital. No siente interés por nadie ni por nada que no tenga que ver consigo mismo, con sus mecanismos y sus hermosas cuchillas, no le interesan los cerdos.

Ha muerto de éxito, tiene sus objetivos conseguidos y trabaja de profesor de párvulos seduciendo mujeres a base de carisma y técnica depurada, que despliega con la indiferencia profesional con que un dentista a tres años de jubilarse practica endodoncias.

Ha convertido su vida en fachada al servicio de sus objetivos hedónicos, y hasta sus inclinaciones filosóficas forman parte de una pose con la que busca impresionar a sus presas y sus amigos. Lo que se relaciona con la segunda regla del Tao de Steve: sé excelente en algo.

Un actor busca ser excelente en su papel, hacer lo mejor que puede con los medios de los que dispone en un escenario o situación social. El artista conocido como Homo Mínimus, a su manera, y quién sabe con qué oscuros fines, también quiere ser excelente en algo y por eso se afana (¿me afano?) por epatar, no  a la burguesía, pero sí a cualquier incauto que se topa con el blog. Lo conseguirá o no lo conseguirá, pero puedo asegurarte que lo intenta (¿quién está asegurando algo sobre alguien?)

No te lo vas a creer… me acabo de encontrar con una voz del pasado que ha reaparecido de la forma más inesperada posible…

Interludio

…Lo extraordinario es que, mientras escribía la primera parte del artículo, estaba leyendo comentarios a uno de mis haikus del 2013 (a la dispersión narcisista dentro de la escritura  le llamo investigación o documentación).

Hoy caminando

Toqué el alma del suelo

¡Cuán sólida es!

Sensei Mínimus

…y según leía el comentario al haiku4 de un tal Flames del 2013 y su aportación en forma de anécdota, aparece la campanilla de comentario en el blog, ¡y es el mismo John Flames!, quien acababa de comentar5 mi último artículo sobre productividad lenta. ¿Debería decir el “artista conocido como John Flames”?

Ahora no usaré la palabra en la que sé que estás pensando, no, no la usaré. Mejor muerto que trillado.

En todo caso, Flames, gracias por pasarte por aquí, se echan de menos tus comentarios., algunos como este que robo y uso para mis fines diez años después :

Por cierto –y por si te sirve de algo– recuerdo una anécdota de Zweig que decía que el quería que sus escritos tuvieran un ritmo, una continuidad en la que nada sobrara. Como lector no soportaba los bajones ni los párrafos vacíos o de relleno. Una vez se levantó de la cama emocionado porque había dado con una solución para un párrafo. Su mujer le preguntó si es que se le había ocurrido algo, y el contestó que no, que había logrado quitar una frase y que mejorara el párrafo. 

John Flames en un comentario 6del 17.12.13 a las 7:17

John Flames, amigo del artista conocido como Homo Mínimus, me recuerda otra conexión importante con el tema de hoy: no actuamos solos, incluso Homo Mínimus necesita de otros para su actuación, para salir a escena y para ejecutar su pieza necesita a otros: no como audiencia, sino como compañeros de tablas. En este caso, John Flames, o el artista conocido como John Flames, quién sabe.

A propósito, John Flames es quien creó el primer y único video de YouTube sobre minimalismo existencial de Homo Mínimus.

Teatro clásico o improvisación teatral

Esto de escribir en un blog se parece más a una escena de teatro de improvisación que a una plan quinquenal soviético para una novela. Acaba de entrar Flames y ha dicho algo, ha irrumpido en mi corriente de conciencia. Estaba entrando en disquisiciones cuasi-filosóficas sobre el escribidor y su personaje y ya empezaba a oler a viciado, a habitación de enfermo (la de mi aislada y solipsista conciencia), cuando se cuela de rondón un visitante, sube al tablado (¿va a bailar flamenco?) , se sube al escenario, digo, y me hace girar, cambiar de tercio (¡torero!), y  pasar al de banderillas, ¡o al de muerte!

Actores suecos actuando en theatresports, una forma competitiva de la improvisación teatral. Fuente: Wikipedia

El sociólogo Erving Goffman en su obra seminal La presentación del yo en la vida cotidiana7 plantea una teoría dramatúrgica en la que se conciben las interacciones sociales como representaciones teatrales. Divide el mundo social en dos partes: el escenario y entre  bambalinas, lo que hay tras el escenario, donde los actores se preparan, ensayan y esperan su aparición. Dice Shakespeare, “Todo el mundo es un escenario, y todos, hombres y mujeres, son meros actores. Todos tienen sus entradas y salidas, y cada hombre en su vida representa muchos papeles”.

Como una extraña nave arrojada por el mar, con su bandera roja de pirata en el palo mayor, [el teatro The Globe] se levanta allí, anclado en el fondo cenagoso. En la platea el pueblo llano se agolpa ruidoso como en el puerto; desde las galerías el mundo elegante sonríe y charla con los actores de abajo.

Impacientes, los espectadores piden que empiecen. Patalean y alborotan, con el pomo de la espada golpean estrepitosamente contra las tablas, hasta que al fin, por primera vez, el escenario se ilumina con cuatro bujías vacilantes que alguien ha traído, y aparecen unos personajes más o menos disfrazados para interpretar una comedia al parecer improvisada.

Y entonces… estalla de repente la tempestad de las palabras, aquel mar infinito de la pasión que, desde los límites de las tablas, lanza a todas las épocas y a todas las zonas del corazón humano sus olas sangrientas, incansables, alegres y trágicas, con todas sus variantes y hechas a la imagen del hombre por excelencia: el teatro de Inglaterra, el drama shakespeariano.

Stephan Zweig, Confusión de sentimientos. Citado en Balló, Jordi; Pérez, Xavier. El mundo, un escenario: Shakespeare, el guionista invisible

En la escritura también opera esa presentación del yo, la conciencia acerada e ingeniería literaria de la imagen del artista, que pretende lograr un determinado efecto en su público o pretendida audiencia.

Lo que estás leyendo ahora parece el ensayo entre bambalinas, un relato de lo que ocurre antes de que alguien presente su ego o su alter ego  al mundo y salga a escena, pero esto no deja de ser un artificio literario: lo que estás leyendo es la actuación, la representación, el producto final en forma de artículo de blog que se ha gestado, forjado, ensayado previamente en un borrador. Puede que este texto te esté pareciendo una  descripción del proceso de gestación de una representación, pero no lo es, es el final, el fruto de muchas modificaciones, ocurrencias y refinamientos que han culminado en el texto que ahora lees. Lo descriptivo está al servicio de la retórica, del efecto que el escritor quiere producir en quien lo lee.

En Cómo convertirte en el Stanley Kubrick de tu propia mente8, Homo Mínimus planteaba la teoría dramatúrgica en un nivel inferior:  hablaba de la psique humana, y de cómo la conciencia individual –al igual que las interacciones sociales– se puede conceptualizar como un escenario donde entran y salen personajes que esperan entre bambalinas;  o incluso un espectáculo donde los espectadores, otros entes psíquicos dotados de agenda, procesos y funciones, pueden irrumpir en la conciencia, subiendo al escenario y formando parte del número, la obra, la escena que en cada momento se esté representando. Podríamos hablar de una «sociedad de la mente».

Según el científico cognitivo Douglas  Hofstadter9, la conciencia podría considerarse como los pliegues que surgen cuando diversos procesos psíquicos distribuidos de un sistema altamente complejo interaccionan y crean «arrugas» que llamamos elementos de la conciencia. Estos pliegues aparecen y desaparecen generando la corriente o flujo de la conciencia.

A Douglas le debemos la ley de Hofstadter, que podría haber incluido en el artículo sobre Productividad lenta10:

Hacer algo te va a llevar más tiempo de lo que piensas, incluso si tienes en cuenta la ley de Hofstadter.

Ley de Hofstadter
¿Somos extraños bucles? Referencia y autoreferencia

Pero volvamos al teatro de la sociedad y subamos un nivel en estas matrioskas conceptuales, pasemos otra vez a la sociedad como interacción de seres humanos y sucesos comunicativos conceptualizados como interpretaciones teatrales.

En el blog Homo Mínimus, hay elementos de ingeniería literaria propias del teatro clásico con detallados libretos creados en el escritorio y ensayados entre bambalinas; a la vez, hay mucho lugar para la improvisación, como cuando “ahí arriba” , o “antes” (¡el espacio-tiempo del texto!) irrumpió en la escena-texto Flames e hizo su contribución, interpretó su papel.

Los comentarios, conversaciones, suscripciones y des-suscripciones de los lectores forman parte de la actuación y contribuyen a su éxito o fracaso. Los amigos del blog tienen sus propias agendas que combinan con la de Homo Mínimus para producir la representación teatral que es este blog, una muy fragmentada y extendida en el tiempo, pero representación al fin y al cabo.

En la vida todo es actuación y es difícil distinguir el yo verdadero del personaje, el actor de su máscara; es revelador que  el origen etimológico de la palabra “persona” sea “máscara”:

La palabra persona viene del latín persona, o sea máscara usada por un personaje teatral. El latín lo tomó del etrusco, phersu y este del griego πρὀσωπον (prósopon = máscara). «Máscara» en griego está formada de προς (pros = delante) y ωπος (opos = cara), o sea «delante de la cara».

Etimología de persona.11

El poeta es un fingidor

Vista la persona como personaje o como máscara, el “yo real” queda  desdibujado, ese núcleo capital de uno mismo adquiere toques fantasmales, es como una sábana que arrastra sus cadenas y que cuando vas a tocarla se desvanece entre los dedos.

No me resisto a transcribir el poema de Benedetti Suburbia:

En el centro de mi vida                   
en el núcleo capital de mi vida           
hay una fuente luminosa                   
un surtidor que alza convicciones de colores
y es lindo contemplarlas y seguirlas       
en el centro de mi vida                   
en el núcleo capital de mi vida           
hay un dolor que palmo a palmo             
va ganando su tiempo                       
y es útil aprender su huella firme         
en el centro de mi vida                   
en el núcleo capital de mi vida           
la muerte queda lejos                     
la calma tiene olor a lluvia               
la lluvia tiene olor a tierra             
esto me lo contaron porque yo             
nunca estoy en el centro de mi vida.

Suburbia. Mario Benedetti.

Esto se lo contaron, porque Mario Benedetti, el poeta que adivinamos tras los versos, está demasiado ocupado escribiendo poemas y generando efectos sobre el lector como para distinguirse de la imagen que proyecta.

El yo es entonces un proceso más que una entidad, más que un resultado, más que un ser u origen del devenir. Puede que el alma de Homo Mínimus, el artista conocido como Homo Mínimus, no sea tan sólida como el alma del suelo y se confunda con su máscara o se convierta en su máscara. 

Algunas personas que me conocen bien, que conocen bien al artista, dicen que mi blog es una pose, que yo (el artista) no soy el que plasmo en el blog, que Homo Mínimus es como un ideal del yo o como una versión idealizada de mí o, peor,  un impostor. Quizá tengan razón, quizá la tengan a medias, quizá estén muy descaminados  y se equivoquen.

Es difícil distinguir entre la táctica y la estrategia.

Pero qué diablos , tú estabas leyendo este artículo para llevarte algo a la boca existencial. Te dejo aquí lo que sé que estás buscando: el secreto de la felicidad12.

Referencias

  1. Mentalidad experimental y sentido del ridículo. Artículo-anécdota en Homo Mínimus donde aparece el personaje de David Bolton. ↩︎
  2. (I just wanna be) Your Steve McQueen. Canción de Eytan Mirsky. Video en YouTube. ↩︎
  3. El Tao de Steve. Película. (2000) ↩︎
  4. Comentario de John Flames al Haiku del suelo (2013) ↩︎
  5. Flames comenta en el artículo Productividad lenta mientras estoy escribiendo este articulo ↩︎
  6. Comentario de John Flames al «Haiku del suelo». Blog Homo Mínimus. ↩︎
  7. La presentación del yo en la vida cotidiana. Erving Goffman (1959) ↩︎
  8. Cómo convertirte en el Stanley Kubrick de tu propia mente. Artículo en Homo Mínimus. ↩︎
  9. Douglas Hofstadter, científico cognitivo y filósofo. Wikipedia. ↩︎
  10. Productividad lenta. Artículo en Homo Mínimus. ↩︎
  11. Etimología de persona. Página web. ↩︎
  12. El secreto de la felicidad. Minicuento en podcast Homo Mínimus. ↩︎

Mirando atrás

Es curioso lo sensato y razonable que era el Homo Mínimus de hace años.

En los últimos tiempos, cuando busco consejo e inspiración o simplemente refrescar lo que me gustaría pensar sobre un determinado tema, vuelvo a este blog y busco en el índice o en mi memoria un artículo que tenga que ver con la pregunta a la que busco respuesta. Luego le quito el polvo para poder leerlo mejor y me encuentro asintiendo a lo que escribí, redescubriendo alguna perspectiva nueva o deleitándome en la formulación de una idea que, si bien es obvia, conocida y simple, olvido poner en práctica.

Es curioso lo razonable y sensato que era el Homo Mínimus de hace años.

Lo incompleto es bello

El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio; si puedes simular eso, lo has conseguido.

Groucho Marx

[Alerta: artículo ombliguista, puedes pasarlo sin pérdida importante]

Una de las razones por las que escribo tan poco en este blog es porque siempre me gusta tener ideas completas y detalladas antes de escribir y publicar algo. Tiene algo que ver también con el desear un artículo muy desarrollado (¿perfecto?) .

Por supuesto, la pereza y el coeficiente de rozamiento estático [1], que implica ponerse a escribir o cualquier otra tarea que no tiene satisfacción inmediata, tienen mucho que ver. Siempre hay cosas más placenteras, cercanas y fáciles que ponerse a escribir. Además, no tengo ninguna obligación externa que me fuerce a tomar la pluma. Por lo tanto, es natural que en mi lista de cosas que hacer siempre quede muy por debajo la de ponerme a elaborar un artículo.

Otra barrera es que hay montones de cosas sobre las que reflexionar y cuesta mucho elegir la mejor o la que más te motiva. Buscando lo mejor o lo que más me motiva suelo perder motivación. Cuando el objetivo es aumentar la probabilidad de producir un artículo de blog, sería deseable tener solo un tema o una propuesta. Una vez más, se trata de una situación cercana a la del asno de buridán [2]

Pero todo esto se resolvería si me aplicase mis propios consejos sobre… la mentalidad experimental y el sentido del ridículo[3] , el poder de la mediocridad [4] , las primeras versiones de mierda[5] y la necesidad de desarrollar un buen Ridículum Vitae [6] .

Al final, ocurre lo de siempre, que consejos vendo pero para mí no tengo [7]

Me sabe mal acabar este desahogo sin resolver o disolver parte de la tensión, así que creo que, a partir de mañana y sin que sirva de precedente para los siguientes días, me comprometo a escribir como si nadie me fuera a leer [8] (por lo tanto, el compromiso solo dura un día).


Referencias de este artículo:

Todo llega a su fin

Llegó el día que tanto temías: estás despedido.

No volverás a recibir mis artículos.

Creo que no tiene sentido para casi nadie recibir artículos diarios o semanales de un blog; por muy bueno que sea, no tienes la capacidad de procesamiento ni mucho menos la capacidad de ejecución para aplicar en tu vida lo leído. Además, te conviertes en una rata reactiva que sigue la agenda (y también los caprichos) del que envía los artículos, no la tuya propia. En la mayoría de los casos, estarías mejor leyendo un libro que encaje con tus intereses actuales, conversando con un amigo o simplemente cultivando el perdido arte de la contemplación.

Alguien dirá que le gusta recibir los artículos cómodamente en su bandeja de entrada y elegir libremente qué leer o no leer. Pero creo que es mejor que cuando sientas las ganas o te acuerdes, entres en el blog y busques los últimos artículos, en vez de recibirlos automáticamente. Además, me preocupa que los momentos de aburrimiento o de no saber qué hacer los llenes leyendo material que puede no encajar con tus intereses actuales.

Te he animado muchas veces a darte de baja de este blog. Lo he conseguido con unos cientos de personas pero no contigo. Hoy tomo las riendas de tu vida y dispongo que este sea el último artículo que recibas vía correo electrónico.

Pero no todo está perdido

Sustituyo el envío de artículos por el envío de un boletín informativo de minimalismo existencial. La frecuencia será de un mínimo de una entrega por mes y un máximo de dos por mes.

En contadas y justificadas ocasiones, podré vulnerar la regla y no enviarte nada durante el mes o hacerte más entregas, pero serán excepciones que confirman la regla (aunque más bien la desmientan).

Después de recibir este último artículo, recibirás pocos segundos después en tu bandeja de entrada mi bienvenida al boletín informativo del Homo Mínimus. Seguramente, ese mensaje sea el siguiente en la linea de correos.

Ahí tendrás otra oportunidad de darte de baja del boletín. Creo que la mejor opción es esa: que te des de baja inmediatamente y que solo vuelvas al blog o te suscribas al boletín si lo echas de menos.

A partir de mañana

Seguiré escribiendo artículos en el blog, pero me sentiré más libre de escribir lo que quiera y al ritmo que quiera sin necesidad de inundar tu bandeja de entrada. En el boletín informativo, haré referencia a los mejores artículos que escriba y a otros asuntos. Quizá haga un resumen minimalista (aunque no mínimo) de lo ocurrido en el último mes en el blog y te indique las herramientas minimalistas que más eficaces me parezcan.

No habrá «contenido exclusivo» para suscriptores al boletín informativo, pues no pienso guardarme nada para incitarte a que sigas suscrito al boletín; como mucho, tendrás una versión más condensada y organizada de mi teoría del minimalismo existencial. Siempre he deseado seguir el principio de diseño de complejidad por capas y creo que el boletín te puede ayudar a encontrar mejor tu camino.

Y esto es todo.

Gracias a todos lo que durante estos años recibieron en su bandeja de correo los artículos de este blog. Me motivasteis a escribir y desenredar nudos vitales, y, con vuestros comentarios, a corregir y mejorar mis ideas.

Ahora empieza una nueva etapa.

Y ya sabemos que todos los inicios son hermosos.



Juegos serios

Hay una idea que me ronda en los últimos tiempos (sí, ya te he fastidiado con estas divagaciones varias veces este año): no estoy siendo lo suficientemente arriesgado. No, peor, peor todavía: estoy teniendo miedo.

Tengo la meta de deleitarte como lector, pero cuanto más me aferro a esta meta, más paralizado me siento. Este miedo es tan grande que he terminado recurriendo a emplear refritos de artículos ya publicados en otros lugares (mea culpa), como si todo mi pasado de escritor fuera mejor y  no fuera capaz de escribir(te) algo digno de leerse.

En Cartas a un joven bloguero aconsejaba al joven minimalista que escribiera como si nadie le fuera a leer —lo que en su caso era muy cierto, pues estaba empezando un blog-, así podría experimentar con mayor libertad y menos sensación de precipicio y liberar los jugos creativos.

Cartas a un joven bloguero


Consejos vendo que para mí no tengo: es obvio que no me aplico mis recetas, y que ya hace mucho tiempo perdí la chispa —si es que alguna vez la tuve— y  me lo pienso mucho antes de empezar a escribir —mucho más me lo pienso antes de enviarte un nuevo artículo—.

O sí, quizá sí aplico mis recetas, porque en una carta subsiguiente prescribía al joven bloguero lo contrario: que escribiera de tal modo que sintiera una punzada en el estómago antes de publicar un nuevo artículo, que el miedo escénico se apoderara de él antes de osar legar al mundo alguna de sus palabras, para que esas palabras legadas fueran dignas de ser dejadas en herencia.

Ya tengo otro nudo gordo (gordiano, dirían los clásicos): por un lado quiero ser espontáneo, ocurrente y juguetón, y por otro lado siento que el temor a defraudar(te) debería ser lo suficientemente fuerte como para obligarme a  mantener altos mis estándares de calidad y no convertir este blog en lo que tanto odio: un blog ombliguista donde el autor fascinado con su personalidad e idiosincrasia solo busca la autoexpresión y el desahogo, y termina elevando a categoría transcendente cualquiera de sus banales experiencias y sus fugaces excrecencias semánticas.



O peor, podría terminar transformando este blog en uno de esos blogs clónicos e insulsos, casi higiénicos, con olor a invernadero, de mear y no echar gota,  que tanto abundan y tanto aburren, llenos de listas de consejos tan bienintencionados como prescindibles:

He visto a las mejores mentes de mi generación arruinadas por los gurús de la productividad y las redes sociales al seguir los dictados de google analytics, la corrección política y la madre que los fundó. El día en que elija un titular basándome en los criterios de optimización de buscadores y  escoja las palabras clave más convenientes para no despertar suspicacias os autorizo a que me busquéis por los barrios bajos de la ciudad  y sin necesidad de optimizar vuestro revólver me descerrajéis cuatro tiros en un oscuro callejón y pongáis fin a mi miseria.

Por el momento (nueve años y sumando), he decidido no ganar dinero contigo vendiendo libritos de usar y tirar o recomendando libros o productos o haciendo marketing de afiliados o de cualquier otra manera legítima pero aburrida, porque siempre he creído que terminaría comprometiendo mi alma de bloguero minimalista y sometido al democrático veredicto del mercado. El foco en resultados monetarios terminaría erosionando mi honestidad intelectual y mi integridad de escritor y mi constante pero frágil deseo de aportar algo que no hayáis nunca visto.

Quizá esté equivocado y esta renuencia mía a ser un mesías de pago o para suscriptores solo sea una racionalización de otro de mis miedos: que verdaderamente no tenga nada que aportar. Si el precio al que vendo mi producto sigue siendo cero, la demanda no será infinita, tal como dicen los economistas, pero al menos no será cero y mi ego se mantendrá a flote.

Quizá esté equivocado y el vil metal podría proporcionarme alas que me obligaran a pensar en los deseos de quienes me leen y escribir algo de valor. Después de todo, Dostoievski, escribió Crimen y Castigo para pagar deudas de juego. Quién soy yo para criticar los motivos si estos conducen a valiosos resultados. Después de todo, quién soy yo para criticarme a mí mismo*.

Quizá esté equivocado y el vil bitcoin pudiera darme las alas financieras que, al bloguero minimalista más famoso y más calvo, Leo Babauta, le proporcionaron la motivación para escribir miles de artículos y varios libros, y en el camino alimentar a sus seis hijos (¿o ya son siete?).

Todo lo anterior es la descripción de mi nudo gordiano actual.

El hacha que corta este nudo y el gélido hielo de vuestra indiferencia está en el título de este artículo. **. Ciertamente, es perdonable tener miedo a perder, pero es intolerable tener miedo a jugar el juego.


* Frase acuñada por el genial Genio Rafael Sarmentero. ** Frase adaptada y robada a Franz Kafka. *** Hay otras frases en este articulo similarmente robadas y/o adaptadas, pero, como no son de amigos o creo que nadie se dará cuenta, no las atribuyo. **** Los buenos blogueros copian, Homo Mínimus roba [¿De quién es esta? Responde en los comentarios]

¿Qué haría Homo Mínimus?

Tras tantos años escribiendo en este blog, era previsible que tarde o temprano tropezara,  me acometiera la desazón, me atacaran las dudas y quisiera tirar todo por la borda.

A veces la vida te toma por sorpresa y te golpea sin piedad cuando menos lo esperas. Te creías inmune a ciertas debilidades, por encima de ciertas tentaciones, protegido de las tempestades…; pero desgraciadamente  todo esto acaba un aciago día  y quedas desnudo, inerme y derrotado por tu propia estupidez y tu soberbia, naufragando, una vez más, ante la sonora carcajada de los dioses.

Sin embargo,  ahora que me arrastro en el cieno, intentando levantar la cabeza y no ahogarme, me encuentro con que poseo recursos y dones, algunos inesperados,  acopiados lentamente a lo largo de años prescribiendo sabios y certeros consejos:

Cuando el camino se hace díficil, cuando la vida aprieta y amenaza ahogarme, cuando paseo mi triste estampa en la noche oscura del alma y no sé qué rumbo tomar,  siempre puedo hacerme esta pregunta:

¿Qué haría Homo Mínimus?

Sin ti no soy nada

Olvida mi última entrada en el blog.  No quería decir lo que dije. Al menos, no quise decirlo como lo dije y dar pie a malentendidos.

A decir verdad, me gusta escribir en este blog e interaccionar simbólicamente en los comentarios y en los podcasts con algunos de los amigos y lectores de este blog, ya sean casuales, que pasaban por aquí, o gente que acude al blog de forma periódica (semanal, mensual). NUNCA eres un lastre, una carga, una cortapisa, un obstáculo, una pejiguera, un fastidio, un peso muerto, un lector cansino, una piedrecilla en el zapato.

Este blog me ha convertido en mejor persona gracias a ti.

Pero por muy buena persona que sea o que parezca (que hablen de uno aunque sea bien), todavía tengo mucho recorrido; es más, me siento al principio del camino y con unas terribles ganas de aportar, agradar, instruir y ser instruido.

Siempre he dicho que este blog es un ejemplo de lo que deberían ser las redes sociales digitales: un mecanismo para generar conversaciones de calidad entre personas de calidad (sí, este público que tanto me quiere es superior a la media, muy superior a la media, al menos dos desviaciones estándar).  Estoy muy orgulloso de ti (fíjate en cómo hablo de ti, no de vosotros, no de los lectores, lo hago para que sientas que te hablo a ti, a la persona, no al nicho de mercado, al segmento, al «cluster»).

Soy un manipulador, ya lo sabes, te doy una de cal y otra de arena, me tienes calado (aunque también arenado), no quiero negarlo; de hecho, siempre he hecho gala de ello, mi comportamiento puede parecer cínico, pero a pesar de parecerlo, sí que lo es.  Lo que no reluce a veces es oro. La donna (y el divo)  è mobile.

Periódicamente, suelo animarte a darte de baja (por ejemplo: aquí, aquí y en otras entradas que no me digno a buscar),  ya sabes que mal se paga a un maestro permaneciendo siempre discípulo, por eso aprovecho la oportunidad para animarte –una vez más– a que pulses el enlace de «Cancelar la suscripción» (al final de este correo)  y solo entres en el blog cuando te acuerdes de Homo Mínimus o cuando te despiertes de una pesadilla temeroso y tembloroso buscando guía en una fría noche de invierno.

Si no lo haces, atente a las consecuencias: avalancha de correos promocionales, venta de libros de baja calidad escritos por el autor, autobombo, cursos de crecimiento espiritual en retiros de fin de semana en casas rurales donde solo crecerás tres o cuatro kilos,  riesgo de ser captado por una peligrosa secta neoludita y el escaso tiempo que te queda de vida buscando el vellocino de oro en el lugar equivocado.

Dicho esto, ya sabes: quien avisa no es Rajoy (aunque sí Mariano). ¡Vota a Vox! (con letra de El Genio).

 

 

 

 

Hacia atrás para tomar impulso

Siempre pensé que a una persona  se la entiende más sabiendo hacia dónde va que sabiendo de dónde viene. Por lo tanto, nunca me he ocupado mucho del pasado. Ahora me doy cuenta de que el lugar del que uno viene suele ser  muy parecido al que  uno se está dirigiendo.

Si ese lugar del que venimos fuera inmutable, estaríamos condenados a repetirnos una y otra vez, y el cambio solo sería producto del azar y las modificaciones del entorno; por ejemplo: me toca la lotería o estoy obligado a emigrar a un país o región muy distintos. Pero si ese lugar del pasado, del que provengo, fuera reconfigurable, interpretable retrospectivamente, entonces habría posibilidad de avance y progreso.

Nuestro pasado, más que un lugar o un tiempo o una colección de sucesos,   es la historia que nos contamos:  la trama de hechos seleccionados,  ordenados e  interpretados subjetivamente a lo largo del tiempo y del espacio . Somos más creadores que notarios del pasado.

Las historias que nos contamos sobre nuestra vida pasada se proyectan como una sombra sobre los actos y decisiones de nuestro futuro. La retrospección reflexiva es la manera de cambiar la sombra,  modificar las historias personales e impulsar el cambio.

Por tanto: miremos hacia atrás para encontrar una mejor historia.

¿Por qué no escribo más en este blog?

porque quiero hacerlo bien, creo que lo hago más o menos bien (realmente, muy bien), no quiero defraudar, no quiero «bajar el nivel», quiero hacer un buen artículo, me cuesta mucho hacer buenos artículos y tengo miedo de que si escribo más se darán cuenta de que no lo hago bien , de mí veo todos los errores que hay antes de entregar  un artículo acabado, de los demás que escriben sólo veo el producto final (y esto me descorazona), tengo 200 pre-artículos medio-empezados pero no acabados porque no son lo suficientemente buenos, me pongo el listón alto pero esto no significa más que tardo mucho en empezar y mucho en acabar, experimento poco (si experimentara más tendría material para escribir dos artículos al día), quiero escribir sin muchas faltas de ortografía o de sintaxis, creo que lo digo es principalmente banal, siento que estoy robando ideas a los demás y que pocas son genuinas, por eso quiero que el robo no se sienta demasiado y tengo que buscar maneras de disimular el robo, pienso que si escribo algo no puedo borrarlo, pienso que si hago alguna estupidez dejarán de leerme, creo que quien hace estupideces es estúpido, hablo de la mentalidad experimental y el sentido del ridículo pero no pongo mi dinero donde está mi boca, no me gusta que se noten los calcos del inglés y de otros que piensan y escriben, me lo pienso mil veces antes de decidirme por un tema, creo que este blog es una estructura que hay que planear cuidadosamente, aunque digo que el blog crece orgánicamente realmente crece según un diseño ideado hace mucho tiempo, porque no me separo de los planos, porque la improvisación se me da mal, porque creo que la improvisación es chapuza, porque es difícil decir cosas con pocas palabras, porque se supone que soy minimalista en la expresión, porque, según dice Rubén Arribas de Aviones desplumados que dijo Baltasar Gracián, más obran quintaesencias que fárragos, porque cada día me salen más palabras a pesar de que querer ser sintético, porque una vez que empiezo no sé dónde acabar

Homo Minimus 1.0

Todos los inicios son hermosos

—Rainer Maria Rilke

Tengo la paciencia de un buey

—Van Gogh.

 

Homo Minimus 1.0 es sólo una primera versión que ha de crecer y desarrollarse orgánicamente. Las líneas de actuación son las definidas por los módulos de más abajo. Durante el 2011 escribiremos y re-escribiremos el código de todos estos módulos para alcanzar una versión más integrada, equilibrada y minimalista. Intentaremos encontrar la quintaesencia de todos los temas y reducirlo a las formas más simples y elegantes. Lo testaremos para considerar su practicidad. Llevaremos el sistema a sus límites para comprobar su robustez y aerodinamismo ante los cambios de circunstancias. Descubriremos bugs y errores del sistema.

En Teoría veremos :

Principios. Serán los principios generales que guiarán el establecimiento de reglas minimalistas. Tendrán el doble carácter de matrices de reglas y acciones minimalistas, y de síntesis de experiencias y experimentos.

Conceptos . Ideas generales interpretadas desde el punto de vista del minimalismo existencial.

Otros minimalismos. Cajón de sastre.

En Práctica veremos:

Reglas del minimalismo existencial. Reglas operativas para poner en práctica la filosofía del minimalismo existencial.

Herramientas. Herramientas mentales, de organización y tecnológicas que pueden ser útiles.

Acciones minimalistas. Porque el movimiento se demuestra andando.

En el Metablog relataremos aspectos más concretos sobre la génesis de las ideas del blog y mis reflexiones más personales y cotidianas.

Módulos Homo Minimus 1.0

[Aviso: a partir de aquí usted lee bajo su propia responsabilidad. Homo Minimus no se hace responsable de la saturación e infoxicación que pueda producirse.]

Escribir el código de cada uno de los módulos y submódulos de Homo Minimus 1.0 sería materia de un libro de al menos 300 páginas. En la línea de simplificación minimalista que  mantengo,  usaré en este artículo una manera telegráfica, casi críptica, de comunicación. Para ello, usaré el equivalente a titulares de prensa, aforismos y hasta refranes, que de manera plegada den una idea mínima de las funcionalidades del módulo. Asimismo, presentaré algunas de las fuentes  de inspiración.

Aquí introduzco los módulos de la versión 1.0 de Homo Minimus . Presento las funcionalidades básicas de cada uno de ellos.  Servirá para orientar la acción  e investigación minimalista de este blog durante al 2011.

——————————————————————————————————————————————————————————————————————Homo Minimus 1.0

1/1/11

Detalle de las funcionalidades de los  módulos de Homo Minimus 1.0

Módulos:

NÚCLEO DEL SISTEMA. C.O.S (Sistema Operativo de Creación). ORGANIZACIÓN DE LA ACCIÓN.  I+D+i. CONSUMO-FINANZAS. SALUD. RELACIONES. INTELECTUAL.  ESPIRITUAL

———————————————————————————————————-NÚCLEO SISTEMA

Mentalidad de crecimiento.  En oposición a una mentalidad fija.  Visión dinámica de la inteligencia y de las capacidades humanas. La imagen de nuestras capacidades determina en gran parte nuestro comportamiento y resultados.   Inspirado por Carol Dweck y su libro  Mindset: The new psychology of success.

Actitud experimental  y experimentadora. “Preparados, ¡disparen!, apunten.” “Si no está roto, rómpelo.”.

Motivación intrínseca.  Para la creación y la satisfacción duradera es mejor que la motivación extrínseca o basada en recompensas y castigos.  Componentes: autonomía, maestría, propósito. Inspirado por Daniel Pink y su Drive, the surprising truth about what motivate us.  Ideas sobre el estado de  flujo de Mihalyi Csikszentmihalyi.

Auto-regulación. Fenómeno de «agotamiento del yo». Un recurso escaso que tenemos que gestionar. Cuello de botella del cambio personal y social.

Modelo inteligente de asunción de riesgos. Inspirado por Tyler Tervooren y su  blog Advanced Riskology.

 

———————————————————————————————————-C.O.S (SISTEMA OPERATIVO DE CREACIÓN)

Estructura dinámica Visión-realidad actual. Génesis y dinámica del proceso creativo: la generación  de visiones que contienen valores que apreciamos  unida a la  percepción aguda y precisa de la situación real genera  una tensión que busca la resolución mediante las acciones creativas. Inspirado por Robert Fritz y su  The Path of least Resistance.  ACT (Acceptance and Commitment Therapy) .

Pensamiento lateral. «Para tener buenas ideas hay que tener muchas ideas». Pensamiento divergente, generación de ideas. Opciones. Inteligencia como capacidad para hacer cosas y habilidad que se aprende. Inspirado por Edward De Bono.

Prototipos.  Inspirado por Serious play,  de Michel Schrage.

———————————————————————————————————-ORGANIZACIÓN DE LA ACCIÓN

Principios de organización:

Principio de Pareto o Regla 80/20. Principio de los pocos esenciales frente a los muchos triviales.

Principio del Kaizen o de mejora incremental.

Paradigma del velocista. programación del tiempo trabajo en ciclos de trabajo intenso y recuperación.  Inspirado por  Jim Loehr y Tony Schwartz, El poder del pleno compromiso. (The power of full engagement)

Simplificación. KISS (Keep It Simple Idiot!). Navaja de Ockam. Simplicidad en las comunicaciones: lenguaje llano.

Biblioteca de reglas minimalistas. Reglas prácticas y concretas que permiten aplicar los principios de simplificación minimalistas.

Generación momentum.

Sistema de rituales. Conversión de intención en acción y hábito.

Técnica Pomodoro. Herramienta para poner en práctica el Paradigma del velocista y los principios de la práctica deliberada.

Modelos de organización de la acción. Híbrido con elementos de Sthepen Covey  y David Allen . Equilibrio entre dos modelos de organización personal. Organización minimalista, uni-tarea, búsqueda del foco, equilibrio e integración, dirección por valores y no por objetivos. Inspirado por Leo Babauta y sus libros The Power of Less y focus (traducción al español gratuita que podéis obtener en este blog).

Uso de reglas sencillas de aprendizaje y organización y para la vida cotidiana en general. Uso de «fast and frugal heuristics». Es uno de los pilares del minimalismo existencial en mi opinión. Inspirado por los trabajos de Gerg Gigerenzer y en concreto por libros como Gut feelings: the Intelligence of Unconscious y Rationality for mortals: How people cope With Uncertainty.

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I + D + i

Generación de ideas y prototipización.

Gestión adecuada de la memoria de trabajo (Working Memory). La memoria de trabajo como el cuello de botella de la atención. Uni-tarea.  Herramientas para lograr foco. Control de la infoxicación. Dietas informacionales.

Práctica deliberada. El expertismo y la excelencia dependen de un determinado tipo de práctica continua y sistematizada. Regla de las 10.000 horas o los 10 años. El genio se hace. Inspirado por Geoff Colvin (Talent is Overrated),  Malcom Gladwell (Outliers), Daniel Coyle (The Talent Code) y Ericsson, inventor del concepto de práctica deliberada.

Aumento de la rapidez del ciclo de innovación y cambio. Búsqueda y aprovechamiento del feedback. Prototipos y experimentos para aceleración del aprendizaje. Re-encarnaciones.

Sistema de reflexión sobre la experiencia. «En las horas de ocio encuentra su sabiduría el escriba». Sabiduría vs inteligencia.  Rituales de reflexión. Diarios. AAR (Revisiones después de la acción). Sabbath. Retiros digitales.  Rumspringa (“El patio de recreo del diablo”). Revisiones diarias, semanales, anuales.

Gestión del  aprendizaje y el conocimiento.  Fertilización cruzada. Polinización de ideas. Grupos de desarrollo. Redes sociales.

Gestión de proyectos.  Inspirado por Tom Peters.

———————————————————————————————————-CONSUMO Y FINANZAS

Modelo de consumo satisfactorio en oposición a un  modelo de maximización del consumo.  Consumo sostenible, economía budista, inspirado por Schumpeter y su libro Lo pequeño es hermoso. Neutralización de el poder de las marcas y su capacidad para definir nuestra identidad, inspirado por  el libro de Naomi Klein  No Logo. Preocupación ecológica, natural y social.

Consumo responsable. En una sociedad de mercado nuestras compras son nuestros votos: decidimos qué se va a producir y en qué cantidades. Nuestro estilo de consumo ha de corresponderse con nuestro estilo de vida y creencias personales. Nuestras acciones individuales influyen en el sistema. Conciencia intensa y precisa del efecto de nuestras decisiones personales en lo cercano y lo lejano, en lo inmediato y en el largo plazo.  

Conciencia y control de los «círculos de comparación».  La búsqueda del estatus como motivador que nos pone en aprietos. Concepto Bienes posicionales; valor intrínseco y posicional de los bienes. «Carrera armamentística» de consumo. Consecuencias individuales y sociales. Aprender a elegir «la charca correcta». Inspirado por el economista Robert Frank y sus libros Luxury Fever y Falling Behind: How Rising Inequality Harms the Middle Class.

Modelos de comportamiento satisfaciente vs maximizador, idea de Herbert Simon;   análisis psicológico de estos modelos y sus repercusiones sobre el bienestar humano  de Barry Schwartz en  The Paradox of Choice: why more is less 

 

Ingresos. Convertir vocación en vacación. Obtención de flujo. Trabajar en aquello o que amas y amar aquello en lo que trabajas. Trabajar en algo que harías aunque no te pagaran.

Ciclos virtuosos y viciosos de la prosperidad y la riqueza.  Libertad financiera. El dinero es en el fondo algo muy emocional. Control del gasto en relación a ingresos. Ahorro. Generación de ingresos pasivos. Inspirado por Kiyosaki y su Padre rico, padre pobre.

Modelo de inversión minimalista.  Inspirado por The Little book of Common Sense Investment, de John Bogle y por Jason Zweig y su Your money or your brain, sobre la psicología y neurociencia  de la inversión, el riesgo y el dinero.

———————————————————————————————————-RELACIONES

Familia. Amigos. Elemento esencial del sistema. Personalidad íntegra. Ideas de la  Psicología Positiva y distintas religiones y filosofías. También inspiración de la psicología evolucionaria.

Fomento del sistema  neurológico de compasión y empatía frente al sistema de logro y defensa contra las amenazas. Inspirado por Paul Gilbert en su The Compassionate Mind y por  muchos otros. La compasión se puede entrenar. La compasión en el sentido de preocupación por  el sufrimiento ajeno y propio  y la actitud activa y el deseo de mitigarlos.

Colaboración. Encontrar la tribu adecuada, inspirado por Ken Robinson y su libro The Element.

 Redes sociales. Web 2.0.Aprovechamiento del poder de internet. Inspirado por Wikonomics, de Dan Tapscott.

Equilibrio entre vida en 3D y vida virtual. Presencialidad vs virtualidad, sincronía vs asincronía. Preferencia por la presencialidad y las comunicaciones humanas directas cara a cara. Límites y peligros. Número de Dunbar, «el misterioso número 150».

 

———————————————————————————————————-SALUD

Salud en sentido amplio: física y mental y social.

La salud es algo muy sencillo: depende de unos pocos comportamientos simples realizados consistentemente. No hay ningún secreto que no conozcamos. Pocas reglas, pero esenciales.

4 pilares de la salud:

Sueño.  Sueño regular y nº de horas necesario. No es flexible el nº de horas  de sueño. No depende de la voluntad. Principal indicador buena salud. Causa y efecto de ella.

Ejercicio. Ejercicio regular aeróbico, muscular y de flexibilidad.  Integración del ejercicio en la vida cotidiana. Efectos sobre los estados de ánimo y sobre el fitness mental.

Alimentación . Modelo de alimentación frente a modelo de “nutrición”. inspirado por Michael Pollan en  sus libros  In Defense of food: an eater’s manual y Food rules.

Socialización. El número y calidad de las relaciones personales es el mejor predictor de la salud y la felicidad humanas.

———————————————————————————————————-INTELECTUAL

Mentalidad condicional. “Podría ser que… “ , “Busquemos varias opciones…”, “Qué pasaría si…” etc. Apertura mental a las nuevas ideas. Flexibilidad. Evitación del «compromiso cognitivo prematuro».  Inspirado por Ellen Langer y su The Power of Mindful Learning.

Uso equilibrado de las modalidades deliberadas e intuitivas o contemplativas de aprendizaje y conocimiento.  Inspirado por Cerebro de liebre, mente de tortuga, de Guy Claxton.

Pensamiento sistémico. Complemento del pensamiento analítico. Conexiones. Todo está relacionado con todo. Hay consecuencias lejanas en el tiempo y en el espacio de las acciones. La estructura del sistema determina el comportamiento de sus agentes y los resultados obtenidos por el sistema. Búsqueda de puntos de apalancamiento para intervenir en el sistema. Colaboración. Coordinación. Inspirado por Donatella Meadows en su Thinking  on systems: a primer,  y por muchos otros autores «sistémicos».

Capacidad para soportar “la meseta” cuando parece que no hay avance y no parece pasar nada. La mayor parte del tiempo estaremos ahí. Inspirado por  Mastery, de George Leonard.

Honestidad intelectual.

Humildad intelectual.

———————————————————————————————————-ESPIRITUAL

Integrador de las distintas áreas.  Sistema de valores finales e instrumentales integrado y consistente. Propósito. Ecología personal, social y natural.

Mindfulness. Budismo. Técnicas de meditación. Integración mindfulness en vida cotidiana.   ACT (terapia de aceptación y compromiso). Jon Kabbat-zinn y su Full Catastrophe Living.  Leo Babauta y Focus.

Movimiento de la Psicología Positiva. La felicidad como hábito o habilidad.    Sobre nuestra dificultad para prever nuestro futuro emocional y recordar nuestro nivel de satisfacción en el pasado el autor es Daniel Gilbert y su libro Tropezando con la felicidad.

Movimientos por la simplicidad. «Simplifica, simplifica, simplifica…».  «La perfección no se alcanza cuando no hay nada más que añadir, sino cuando no hay nada más que quitar». Inspirado por Mathieu Ricard y su En defensa de la felicidad;   Walden, de Henry David Thoureau; y  Elogio de la lentitud, de Carl Honore.

Preocupación sistémica. Social.  Ecológica en sentido amplio: personal, grupos, sociedad, naturaleza. Pertenencia, integración y participación personal en algo más grande que uno mismo.

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Renovación del compromiso (y II)

Un hombre se define por su capacidad de prometer.

-Nietzsche

 

Han pasado dos meses desde que di la Orden de inicio y comencé  este blog,  y un mes desde la primera renovación del compromiso con el blog.

Llegado este momento constato que he cumplido lo prometido en los dos meses: he escrito tres artículos a la semana los lunes, miércoles y viernes sin excepción durante estos meses. Me congratulo por ello.

Y ahora… renuevo el compromiso por otros treinta días.

Renovación del compromiso

Antes de comenzar este blog, hace exactamente un mes, decidí darme una semana antes de dar la Orden de inicio y comprometerme con él. Una vez comenzado consideré que las intermitencias del deseo son muy grandes, y era probable que en una semana o en unos días lo dejara y se convirtiera en un proyecto muerto. Es por ello que decidí comprometerme durante treinta días y decidir que mantendría el proyecto al menos durante ese tiempo, pasado el cual podría hacer lo que quisiera: mantenerlo o continuar.

Un mes después, decido renovar el compromiso por otros treinta días y seguir escribiendo artículos de manera regular todas las semanas.

Orden de inicio

 Inicio el blog Homo Minimus. Son las 5:00 del 23/4/2010. Este blog servirá para:

  1. Registrar mis esfuerzos minimalistas dentro de mi Proyecto Personal Minimalismo Existencial.
  2. Obtener realimentación de cualquier persona interesada en  Minimalismo Existencial.
  3. Experimentar con el blog como herramienta para desarrollar proyectos personales.