Cómo cambiar el mundo (1 de 4)

Cuando eres joven quieres cambiar el mundo. Cuando no eres tan joven te das cuenta de que la gente no quiere ser cambiada (y menos por ti), entonces recuerdas el proverbio ruso: “Si intentas enseñar a tocar el violín a un cerdo perderás el tiempo y molestarás al cerdo” y sonríes con una mezcla de superioridad (2/5)  y melancolía (3/5).

Yo he molestado a mucha gente (y a algunos cerdos) intentando enseñarles a tocar el violín cuando realmente querían tocar la armónica o el contrabajo o rebozarse gozosamente en el barro.

¿Quién soy yo para imponer mi instrumento al mundo?

8 pensamientos en “Cómo cambiar el mundo (1 de 4)

  1. Anónimo

    Bb… ¿Haz pensado alguna vez, cuantas personas han podido cambiar, influenciadas por vos indirectamente?
    Ayer mismo, estaba “aconsejando” a mi hijo, teniéndote en mente, y al número de Denver. ( De eso me entere por ti)
    Si lo sabes, es porque lo cuento aquí… ¿y a cuantas personas influenciará mi hijo gracias a vos, de eso no me enteraré ni yo?
    😉

    A parte, te leemos porque queremos, y porque te queremos, y porque amas escribir, y es un placer leerte, porque más allá de tus letras, está tu esencia.
    Y mola.
    🙂

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  2. A. Hayworth

    Yo empecé a ser feliz el día que acepté que la gente que es gilipollas, en el fondo lo es por libre elección. No merece la pena enfadarse por lo que no depende de una. Además, si le señalas a alguien su equivocación en un tema, tratas de convencerle, etc… lo más probable es recibir hostilidad, por muy buena voluntad que se tuviera.

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  3. Ángel Lorenzo

    ahh. ¿este blog tiene el propósito de imponer? Recuerdo una vez enseñé a un amigo tu vídeo sobre que es el minimalismo existencial, emocionado yo y pensando que contenía la receta de la felicidad, y su respuesta fue: -Cada uno es feliz a su manera.
    Yo añado; cada uno es feliz a su manera, manera que elige libremente. Y nosotros elegimos libremente leerte, tomando lo que nos sea útil y descartando lo que no, pero nunca con el sentimiento de que nos sea impuesto.

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  4. Alejandra Bello

    “¿Quién soy yo para imponer mi instrumento al mundo?”
    Un mantram para repetir, recordar y aprehender.
    Gracias HH! Tus planteos y reflexiones me hacen compañía. 🙂
    Muy buen fin de semana!

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  5. Anca Balaj

    Bufff… no sabes qué crisis interna tuve respecto a esto. Porque educar es eso, es enseñar a tocar el instrumento que a ti te viene en gana. Puedes tener mucha ética en el proceso y abrir varias puertas/opciones (pocos tienen esa ética), pero al final siempre estás enseñando algo. El único modo de no enseñar nada es aislándote por completo de cualquier ser vivo.
    Pero, por suerte, imponer es opcional.

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  6. Jesi

    Gracias por compartir tus reflexiones, interesa te proverbio “Si intentas enseñar a tocar el violín a un cerdo perderás el tiempo y molestarás al cerdo”

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