Aerodinámica existencial

He definido el minimalismo existencial como una aerodinámica de la acción en la que pretendo reducir la fricción cotidiana.  En este blog proporciono las herramientas.

Uno de los beneficios que estoy obteniendo del entrenamiento en  los cursos  de atención plena y  de  autorregulación y perseverancia es la toma de conciencia de mis emociones y el control de mis reacciones en tiempo real.

En los últimos días me he sorprendido gratamente por haber controlado reacciones habituales que en otras ocasiones me habrían alterado, metido en discusiones o desvíado de mi camino y mis metas. Tres muestras:

Camarero en un bar

11:11 El camarero se demora en atenderme cuando no hay nadie más en el bar. Me sirve y ni siquiera me mira a los ojos.

Antes:

-> Sensación difusa de fastidio-> Rumia mental “este tío es antipático”, “no sabe hacer su trabajo”, “que se dedique a otra cosa si no es capaz de hacer sentir bien a un cliente”, “no me gusta su calva”, etc. -> esperando a nuevas señales de indolencia o de falta de atención -> con nuevas señales o sin ellas le digo: “No veo nadie en el bar. Llevaba cinco minutos esperando. Lo menos que puede decirme es que ahora viene. No sé por qué contratan a gente como usted”, etc. -> sensación de victoria. Le he puesto en su lugar -> Me he alterado y no me concentro en el informe.

Hoy :

-> Sensación difusa de fastidio -> conciencia de la sensación, siento acelerarse la respiración cuando empiezo a rumiar, me concentro en mi respiración acelerada, dejo que mis emociones y pensamientos estén, los observo con curiosidad de entomólogo.

-> Pausa -> me calmo, la emoción sigue ahí, pero aparecen otros pensamientos: “decirle lo que pienso de él solo va a aumentar mi fastidio”, “ELIGE BIEN TUS BATALLAS” (mantra de control), tengo que concentrarme en preparar el informe -> Tomo la coca cola, hago mi trabajo. Cuando he acabado, limpio la mesa, llevo mi vaso a la barra, le miro a los ojos y le pido la cuenta, le doy las gracias y me voy a paso lento aprovechando para hacer una pequeña meditación andando y hacerme consciente de las plantas de mis pies.

Empleado público en el gimnasio municipal

13:42 Voy a hacer algo de ejercicio. El tipo de la recepción (dumbworker) al que tengo que presentarle la tarjeta  está consultando su smartphone.

Antes:

-> Pienso: “verás como no levanta la mirada” -> me pongo a un metro de él. Le miro impasible. Sigue consultando su teléfono. Sigo parado impasible -> me exaspero,  me siento despreciado, “funcionario indolente, vago, maleducado” -> la vena palpita en mi sien
-> Digo: “No sé a qué esperan a poner tornos automáticos para que a tipos como usted pasen a la cola del paro y sigan siendo tan inútiles como siempre pero al menos no les tenga que ver la cara” -> Disputa verbal -> Posible escalada -> Le pido su nombre y le digo que voy a hablar con su jefe y presentar una queja formal.

Hoy:

-> Pienso: “verás como no levanta la mirada” -> me pongo a un metro de él. Le miro impasible. Sigue consultando su teléfono. Sigo parado impasible -> me exaspero, me siento despreciado, “funcionario indolente, vago, maleducado” -> la vena palpita en mi sien

-> Observo el pálpito en mi sien y la respiración acelerada -> Tomo nota de mis pensamientos que pasan del empleado público indolente a la ineficiencia del estado y a su coacción organizada.

-> Pausa -> Respiro. Me doy la vuelta y miro por la ventana del gimnasio para retomar la compostura. -> Vuelvo a la mesa de recepción: “buenos días, ¿sería tan amable de pasarme la tarjeta para entrar al gimnasio””, “Gracias” -> Me siento dócil, pienso: “alguien debería poner en su lugar a esta gente”. -> Mantra de control: “ELIGE BIEN TUS BATALLAS”. -> Entro en el gimnasio y me desfogo en una carrera a un ritmo algo más elevado de lo habitual en la cinta.

Twitter

20:02 Como no he agotado mi cuota asignada de 30 minutos de redes sociales entre las 8:00 am y las 8:00 pm, me concedo un respiro después de una sesión de cuatro pomodoros y entro en twitter.

Leo lo siguiente:

Editoriales

Antes:

-> Sensación aguda de fastidio, deseos intensos de demostrarle que es un ignorante -> Rumia mental: “no tiene ni idea de economía”. “¿por qué no crea él una editorial, un sistema de distribución y marketing y se lleva el 100% de los beneficios (si sabe hacer todo eso y tiene beneficios)?” , “me fastidian los lugares comunes, que no piensen antes de hablar”, “que escriban para creerse justicieros y morales”.

-> Respuesta encendida a su twitter. -> Guerra incendiaria. -> Me altero, se me van 18 minutos en réplicas y contrarréplicas, me siento superior intelectualmente -> Alteración. He perdido la calma mental -> Me cuesta retomar la siguiente tanda de pomodoros y cuando lo hago, mi mente es como un río de aguas turbulentas.

Hoy:

->Sensación aguda de fastidio, deseos intensos de demostrarle que es un ignorante -> Rumia mental: “no tiene ni idea de economía”. “¿por qué no crea él una editorial, un sistema de distribución y marketing y se lleva el 100% de los beneficios (si sabe hacer todo eso y tiene beneficios)?” , “me fastidian los lugares comunes, que no piensen antes de hablar”, “que escriban para creerse justicieros y morales”.

-> Escucho retumbando en las bóvedas mentales de mi cráneo: “SÉ COMO EL SÁNDALO..” -> Marco como favorito su tuit.   -> Echo un vistazo a los tuits de amigos, leo un artículo interesante y un rato después vuelvo al trabajo dueño de mí mismo.

Sé como el sándalo que perfuma el hacha que le corta.

Rabindranath Tagore

6 pensamientos en “Aerodinámica existencial

  1. Petro

    Me gusta mucho tu blog.Incluido el diario.
    Voy a intentar aplicar la técnica pomodoro + creación de rituales a mi nueva vida opositoril (que se resiste a convertirse en lo que debe ser)

    ¿Ya has leído La caverna de las ideas, de Somoza? Twitter adicto 😉

    Gracias por tus artículos, disfruto leyéndolos.

    Responder
    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      Gracias, Petro.
      El libro que me recomendaste lo tengo en mi lista de deseos y creo que le va llegando el turno. Cuando lo lea, te escribiré para contarte mis impresiones.
      Saludos y suerte en la carrera opositora.

      Responder
  2. Ivan Entusiasmado

    Interés por el artículo > Gran admiración por lo novedoso del formato> Sensación de identificación con el autor > Leve molestia por la referencia al Sándalo> Aceptación de la molestia> Admiración> Deseo de transmitir este artículo a otras personas > RT> Deseo de transmitirle al autor mi admiración por su artículo> comentario> recuerdo de que he comido y no he recordado dejar pasar dos minutos > remordimiento > autoperdón > agarro la mente de mono que salta> escribo el comentario > sensación de tarea realizada.

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  3. Pingback: ¿El hábito que cambiará tu vida? | Homo Mínimus

  4. Melisa

    Me pareció todo ridículo y gracioso. Perdón.
    Sinceramente te felicito por tu autocontrol. Yo también quiero ser como el sándalo. Voy a probar.
    Saludos.

    Responder
  5. Javi

    Elige bien tus batallas. Sé como el sándalo. Mis nuevos mantras, proximamente en todos mis enfados. Gracias Homo minimus.

    Responder

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