Décima semana: ¿cómo estoy de ansioso?

Durante el día haz una pausa deliberada para observar tu nivel de ansiedad. A diferencia de otras emociones negativas, esta no suele tener una causa clara y puede ser muy difusa.  Cuando pares para valorar tu nivel de ansiedad, escribe en un papel un número entre el 1 (calma beatífica) y 10 (extrema ansiedad, pánico).

¿Qué puede haberlo producido? ¿El comentario de tu jefe? ¿Demasiado café? ¿Hambre? ¿Un ritmo de trabajo frenético? ¿Malas noticias o pensamientos temerosos?

Anxiety

Si puedes, haz una o dos respiraciones conscientes. Una respiración consciente es una respiración completa y relajada en la que llenas por completo los pulmones y luego dejas que el aire sea expulsado hasta que queden totalmente vacíos.

Para recordártelo lleva contigo una tarjeta con la pregunta “¿Estás ansioso?”, colócala en tu puesto de trabajo o llévala en un bolsillo. Otra posibilidad es que crees cuatro o cinco citas diarias contigo mismo en el móvil con el mensaje: “¿Cómo te encuentras ahora? ¿Qué nivel de ansiedad tienes?”.

No siempre estamos al tanto de nuestros niveles de ansiedad, pero siempre estamos influenciados por ellos. Cuanto más tiempo vivamos en el presente, menos ansiedad experimentaremos. El hecho de prestar atención a la emoción nos libera de la anticipación o el pensamiento o la situación que la generó.

16 pensamientos en “Décima semana: ¿cómo estoy de ansioso?

  1. Herman

    La ansiedad es la madre del cordero, el quid de la cuestión, la que secuestra la atención.
    Y esto es otra oportunidad para tomar conciencia, reconsiderar y reconducir.

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  2. Marco

    Yo noto que estoy ansioso cuando a la hora de comer en vez de “comer” engullo y/o tengo mucha hambre y sigo teniendo hambre después de comer.
    En la semana que practicamos el ser conscientes a la hora de comer me di cuenta que en determinadas ocasiones me pasa lo que anterior.
    Buena semana a todos y a por este ejercicio!!!!

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    1. Nora

      No eres el único Marco 😉 pero con constancia todo se puede, yo si que he notado que estas semanas mis comidas suelen duran más de lo normal, y no porque coma más cantidad, jeje.

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  3. Toni Ribes

    El nivel de ansiedad es inversamente proporcional a “no vivir en el presente”. A mayor nivel de ansiedad menos consciente y presente estás en el aquí y ahora. Estarás anclado en las experiencias o heridas del pasado o angustiado por la incertidumbre del futuro. De una forma u otra se acaba dando cabida a una sola cosa en el presente: la enfermedad.

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  4. Cyn Aware

    Impulsos y ansiedad van muchas veces de la mano. No me había dado cuenta que se reflejan en mi mandíbula. Ahora entiendo porque mi dentista me mando a hacer el protector nocturno jajaja.

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  5. Nora

    Lo que he notado estos días, es el efecto que produce en mi la música, que quizás no había sido tan consciente de ello. Escuchando música mi nivel de ansiedad es 0. Las respiraciones que comencé gracias a este curso también ayudan. Aunque esta semana tampoco es que este siendo muy estresante…habrá que ir viendo la evolución.Un saludo!

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  6. Herman

    Décima semana. Observar la ansiedad.

    A mayor ansiedad, menor conciencia de la ansiedad y de todo. Cuando estoy tranquilo, a toro pasado, me doy cuenta de las cosas.
    Mi aparato de medición de la ansiedad es muy tosco. No soy capaz de medir del cero al diez sin riesgo de inventarme la medida. Mi aparato solo marca, “muy ansioso” o “poco ansioso” y en la zona intermedia se vuelve loco.

    Mientras tanto, sigo aquí, escribiendo cada día y leyendo todos los comentarios. Me digo a mi mismo que “hay que pagar por adelantado” y “trabaja que algo queda”.

    Las causas de la ansiedad mas frecuentes que observo son, el miedo al futuro, la acumulación de tareas y el descontrol y las telarañas mentales.

    Un abrazo a todos.

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  7. Tremendosky

    Esta consigna me gusta… porque juraría que se me da bien, qué va a ser, je, je. Suelo tener bastante claro cuándo estoy ansioso y en qué grado —diría que mi medición en tiempo real al respecto es bastante fiable—; otra cosa es mi habilidad para apaciguar las aguas y no descentrarme. Que mida bien no quiere decir que siempre logre poner bajo control a la bestia.

    Como dijo Marco, a veces la comida me sirve de medidor: si estoy acelerado, suelo comer de manera acelerada. En ese aspecto, la consigna de la comida —la que más me ha costado hasta ahora— me está ayudando mucho como toma a tierra. Si me veo engullir en vez de comer, automáticamente empiezo a tomar un bocado, dejo el cubierto en la mesa, mastico despacio, etcétera. Me está funcionando: bajan mis revoluciones enseguida.

    Entre las causas de la ansiedad, y sin querer exhaustivo ni ponerme en plan catártico, diría que las hay físicas (en general, porque he dormido mal y entonces me cuesta más gestionar cualquier percance) y las hay ‘metafísicas’ (problemas laborales, incertidumbre en el futuro, dinero, etc.).

    A este respecto, este curso me ha ayudado a incorporar nuevas herramientas a mi batería tradicional de medidas antiansiedad (salir a correr, darme un paseíto, tratar de dormir bien, cocinar algo rico y saludable, etc.). Por ejemplo, la campana budista me está funcionando bien como moderador de aquellas ansiedades tendentes a aplazar tareas que no me gustan o en las que puedo demorarme siglos haciéndolas de lo aburridas que me resultan en ese momento. La campana me ayuda a no ‘desparramarme’ tanto… y hacer foco.

    Si veo que estoy disperso y la ansiedad me gobierna porque me doy cuenta de que estoy avanzando muy poco en mis tareas, también uso los otros disparadores del curso. Uso el primero que me acuerdo —puertas, sonidos, posición del cuerpo…— y trato de aferrarme a ellos como si fueran un flotador en mitad de mi marejada mental. Como mínimo, consigo que el desparrame no vaya a mayores; y en ocasiones incluso logro un rato de concentración notable.

    En fin, que estoy contento: el curso me está ayudando a tener más autocontrol cuando las cosas vienen mal dadas. Seguiré atento esta semana a mi ansiedad.

    Hasta aquí mi informe. 😉

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  8. Sandamaya

    El nivel de ansiedad ha fluctuado mucho durante la semana.Esas diferencias han sido agotadoras mental y psicológicamente… Me ha resultado muy interesante la práctica de la autocompasión que cita entusiasmado en su último artículo.Será una vía más para la reducción de la ansiedad.

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  9. vicki muns (@vickimuns)

    Aunque voy siguiendo el curso y tomo notas en el cuaderno de bitácora diariamente, aunque sólo sea una palabra, llevo semanas sin pasar mi “parte” semanal. Hoy me reengancho.

    Esta semana creo que ha sido una de las mejores para practicar mi grado de ansiedad. Dos proyectos a finalizar la misma semana, otro de hoy para ayer, sesiones anuladas, situaciones familiares incómodas, las sensaciones me han delatado.

    Delante del teclado y en blanco, un pedazo de chocolate, un chicle… Paro, anoto el numero, respiro, escucho mi cuerpo, cambio la postura, suelto, camino, podo las plantas, me escaneo… vuelvo a anotar el grado. Bien, ha bajado.

    Me ha ido genial anotar el grado, he sido más consciente de mis momentos ansiosos y he podido bajar su intensidad.

    Gracias por este curso Homo Minimus. Cada día aprendo un poco más de mi misma.
    ¡Saludos a todos!

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  10. Cyn Aware

    La dificultad principal fue el poder graduar los estados de ansiedad. Clasificarlos cualitativamente ayudo y de manera general me asigne las siguientes categorías: extremadamente (10), muy (9), visiblemente (8), regular (7), perceptible (6). Las categorías de 5 hacia abajo las sigo clasificando…
    De manera general determine que este ya era el umbral de lo “apenas perceptible” y eso fue el regalo de la práctica, porque aunque conscientemente no me asumía ansiosa mi cuerpo si reflejaba tensión, es así como descubrí que aprieto la mandíbula, rechino los dientes y los músculos de mi espalda se ponen tensos. Invariablemente la emoción se refleja en el cuerpo y atender tu cuerpo es también una forma de reorientarte y regular la emoción.

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