Novena semana: sentimientos de disgusto o aversión

Esta semana vas a centrarte en tus emociones o sentimientos negativos hacia cosas o personas o actividades. Estos pueden ser moderados, incluso casi imperceptibles, como en el caso de la incomodidad o una remota irritación, o muy fuertes, como en el caso de la ira, los celos o una fuerte aversión hacia una persona o cosa o actividad. No hagas nada por eliminarla o bloquearla, simplemente siente su aparición, toma nota de ella y obsérvala lo más imparcialmente posible, con un cierto desapego y a la vez con apertura mental y curiosidad, como si fueras un entomólogo observando con lupa una araña o algún otro curioso insecto.

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El disparador es emocional. Tienes que sentir la emoción surgir y apoderarse de ti. A veces, solo podrás detectarla cuando esta haya dominado tu conciencia, pero es posible advertirla cuando está surgiendo. Puede ser producida por una persona, por una cosa, por algo que oyes o por una actividad que estás realizando o a punto de realizar.

En una tarjeta puedes escribir “Aversión y sentimientos de disgusto” y llevarla contigo durante toda la semana. Poco a poco serás más consciente de tus emociones y aumentarás el hiato entre estímulo y acción. La emoción podrá convertirse o no en algún tipo de acción, pero el proporcionarte aire mental o espacio mejorará con el tiempo tu forma de reaccionar y tu bienestar. Una de las habilidades más importantes de inteligencia emocional es la  conciencia de las propias emociones y sentimientos. Esta habilidad facilita o mejora otras habilidades como la empatía por los sentimientos ajenos y la capacidad de autorregulación.

19 pensamientos en “Novena semana: sentimientos de disgusto o aversión

  1. Roberto Trivinyo

    Creo que esta semana se presenta retadora, porque ese tipo de sentimientos siempre aparecen aunque intentes evitarlo.

    Ánimo para tod@s.

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  2. Anónimo

    Vamos a ello. Una enfermedad que me obliga a guardar reposo me permitirá ir repasando todas las “tareas” que llevamos hasta ahora. En este caso se me plantea difícil porque, a pesar de la imagen que yo tenía de mi suelo tener de forma constante sentimientos de digusto o aversión, hacia cosas, situaciones y personas..¡Valor y al toro¿

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  3. Mercè

    dice Anthony de Mello que no vemos las cosas como son, sino como somos. y estoy de acuerdo con él, al menos en esto. No vemos las cosas ni las acciones objetivamente sino desde nuestros hábitos, costumbres y creencias y esto nos genera mucho sufrimiento. cualquier cosa que no satisfaga nuestros deseos o ‘deberías’ va a generar una emoción negativa y nos va a mantener en nuestro ego, tenemos razón! A mi me gusta mucho pensar sobre la impermanencia y la vacuidad de las cosas, nada es para siempre y todo cambia. Para qué narices tomarse tan en serio? Lo que está claro es que la vida samsárica, del deseo, crea sufrimiento y no hay nada malo en ello. observar la aversión y el sufrimiento pero viéndolo como algo pasajero que va y viene, te da ligereza y tolerancia hacia los demás. No es ser un robot, las cosas molestaran pero pára, mirálas de frente, piensa que va a pasar y suelta.
    ahí estoy… sufriendo cuando me apego y ligera cuando me alejo.

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  4. Homo Minimus Autor de la entrada

    Creo que es útil etiquetar esta emoción. Porque ocurre muchas veces que no eres consciente en el momento en que la estás sintiendo. El mero hecho de etiquetarla te permite poner distancia y no identificarte tanto con ella o no sentirla como un juicio definitivo sobre la persona, actividad o cosa.

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  5. Soru

    Todas las mañanas observo una aversion a madrugar, creo que es la aversion mas clara que he visto hasta ahora. El resto me pasan muy desapercibidas, si es que existen.

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  6. Herman

    Un buen despertador es algo que me recuerda y me obliga.

    Ejemplos. El entrenador de un equipo, un preparador de oposiciones, un padre que está encima de un hijo para que estudie, un compromiso público, una apuesta, el trabajo en equipo, el sentido de pertenencia, las etiquetas y las autoetiquetas, un peligro, una amenaza, un premio, un examen…etc.

    En este caso el trabajo a realizar es observar las emociones negativas y el despertador es este curso con su correspondiente compromiso público.

    Puede ser que no seamos capaces de apagar un fuego, pero si somos capaces de llamar a los bomberos. El trabajo consiste en saber rodearse de los despertadores adecuados. Y el mejor despertador, sin duda, es el trabajo en equipo.

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  7. Tremendosky

    Me gusta lo de etiquetar las emociones como una manera de poner distancia con ellas. Eso no me cuesta, aunque sean estas de aversión o disgusto… Me cuesta más impedir que a veces monopolicen mi parloteo interior. Llegados a ese punto trato de usar cualquiera de las otras consignas para reencauzarme y no morir devorado por tanta palabrería interna.

    Por cierto, sigo sin grandes resultados con la consigna de la comida… Pero al menos 2 o 3 veces por comida/cena me acuerdo de soltar el cubierto y no volverlo a coger hasta haber terminado mi bocado.

    Ah, ayer fallé con mi diario… Así que hoy me toca purgar públicamente esa falta. 😉

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  8. Toni Ribes

    Esta pràctica puede ser un arma de doble filo. Me explico. Poner el foco en una emoción negativa y más si es en muchas ocasiones la misma, puede hacernos adictos a esa emoción.
    Debemos “canalizarla”. Efectivamente, no hay que negarla y sí observarla, pero ojo aquí se trata de observarla “desde fuera”. Entendamoa bien que la palabra clave es “DESAPEGO”.

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    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      No se trata de regocijarse o recrearse en ella, se trata de detectarla y observarla. Te guste o no, la aversión y el disgusto van a aparecer en tu vida. Eso no es una opción. La opción está en si quieres ser consciente de ello o no, y qué vas a hacer con esas emociones. En mi opinión, no hay nada que hacer con las emociones, solo invitarlas a entrar, tomar el té y que se vayan cuando quieran irse. Eso sí, no es necesario darles conversación o invitarles a quedarse a cenar.

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  9. Herman

    Novena semana. Observar las emociones negativas.

    Sigo trabajando la atención para crear instantes de consciencia, para interrumpir el discurso mental, para caer en la cuenta de lo que pienso y de lo que hago y para darme una oportunidad de reconsiderar y cambiar de dirección.

    Pero los árboles, es decir, las preocupaciones, no me dejan ver el bosque. Por cada vez que me acuerdo y observo mis emociones negativas hay muchas más ocasiones en las que soy engullido por ellas. A veces recuerdo el trabajo, el deseo y el compromiso y entonces digo, esto se llama no tengo tiempo, esto se llama no sé a donde acudir, esto se llama estoy preocupado, esto se llama ansiedad, esto se llama miedo, esto se llama tristeza, enfado,…etc. y puede que algún efecto colateral me haya hecho reaccionar y me haya puesto derecho.

    Salga bien o salga mal, yo sigo aquí. Escribo cada día, leo todos vuestros comentarios y mando el mío. Pero para estar motivado es preciso que vosotros también sigáis ahí.

    Un abrazo a todos.

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  10. inclusa

    Ufff, sorprendido de la cantidad de emociones negativas.

    Ahí estan, no he hecho nada, ¿qué voy a hacer? Se dan, están. Me salgo del río para ver la corriente, contemplo y sigo.

    Me está resultando muy útil ir poniendo filtros a las cosas pues, voy siendo más consciente. ¿Siguiente paso? No lo sé, por ahora miro, traigo a la consciencia ya veré cómo digerir i reorientar, ahora sólo escuchar…

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