Ejemplo de compromiso desconexión digital: Cristina

Las condiciones del experimento público de desconexion digital  las tienes en el anterior artículo.

Para participar en el experimento de desconexión digital debes registrarte en la página del experimento siguiendo el guión que ahí propongo.

 

El compromiso de Cristina

 

1. Cristina.

2. 4 semanas, del 3 de junio al 30 de junio.

3. Los elementos de mi vida digital que van a estar en tela de juicio estas 4 semanas son 2, Twitter y YouTube.

4. a) Twitter: con esta red quiero hacer un ayuno digital completo. No accederé a mi cuenta de Twitter hasta el 30 de junio.
b) YouTube: idealmente, no accederé a YouTube en los 30 días. Pero esto me parece más complicado que Twitter, ya que muchas veces uso YouTube para oír música (esto tiene fácil solución con muchas otras opciones) o charlas y entrevistas, especialmente por las mañanas a primera hora mientras me preparo para salir de casa. Así que este es el tiempo máximo que me permitiré, si no puedo evitarlo. Suele ser una media hora y el hecho de tener que salir de casa me sirve de límite seguro, un cortafuegos. Estará absolutamente prohibido por la noche que es cuando tengo riesgo de perder la noción del tiempo.

El tiempo que libere de estas plataformas lo dedicaré a estudiar e intentar estar más presente.

5. El motivo de las renuncias son:

a) Twitter: muchísimo ruido mediático. Creo que se aplaude más alto al que da el mejor “zasca”. Está muy lejos de ser una plataforma para intercambiar opiniones de manera respetuosa. Cada vez veo menos utilidad en ella y me planteo dejarla tras el experimento. Además, me doy cuenta de que muchas veces entro ahí sin un motivo definido, sino a vagar más tiempo del que inicialmente planeaba por el timeline para ver qué dice la gente.

b)YouTube: la descontrolada pérdida de tiempo que me supone. Esta plataforma de vídeos es la que tiene un mayor poder adictivo para mí. Suelo usarla para tomarme algún descanso del trabajo/estudios con algún vídeo breve. Pero el problema es que un vídeo acaba llevando a otro vídeo… Admito avergonzada que soy una presa fácil de los algoritmos y vídeos recomendados. Seguramente me dolería saber cuántas horas de mi vida he pasado en YouTube.

 


amish

 

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Ejemplo de compromiso desconexión digital: Gavroche

Las condiciones del experimento público de desconexion digital  las tienes en el anterior artículo.

Para participar en el experimento de desconexión digital debes registrarte en la página del experimento siguiendo el guión que ahí propongo.

 

El compromiso de Gavroche

 

1-2 Hola, me llamo Gavroche y me propongo asumir el reto durante el mes de junio (aunque en el fondo espero que el cambio de hábitos sea definitivo).

3-4-5. No tengo Facebook, Twitter ni Instagram (phew!), pero soy adicta a los periódicos digitales. Paso mucho más tiempo del que desearía navegando de noticia en noticia, y ni siquiera estoy bien informada, pues las leo por encima, sin profundizar en los contenidos. El tiempo que malgasto “poniéndome al día” con la actualidad se lo robo a la lectura de ensayos que realmente me apetece leer.

Así que ese es mi objetivo: dejar de deambular sin rumbo por los sitios de noticias y terminar al menos tres de los libros que tengo en cola antes de que termine el mes. También me gustaría dejar de llevarme el móvil al cuarto de baño y a la cama, aunque esto último va a ser más complicado porque escuchar audios monótonos y aburridos me ayuda bastante a conciliar el sueño. En fin, poco a poco. ¡Buena suerte a todos mis compañeros!

 


amish

 

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Ejemplo de compromiso desconexión digital: Homo Mínimus

Las condiciones del experimento público de desconexion digital  las tienes en el anterior artículo.

Para participar en el experimento de desconexión digital debes registrarte en la página del experimento siguiendo el guión que ahí propongo.

 

El compromiso de Homo Mínimus

 

1. Hola, soy Homo Mínimus.

2. Mi experimento durará del lunes 3 de junio al domingo 30 de junio, cuatro semanas.

3.  Practicaré el Shabbat digital (política estricta de cero pantallas en el Shabbat).

El resto de los días (todos menos en el shabbat) mi política de navegación web  es restringir la entrada en páginas web hasta las 8 pm. Esta es mi línea roja.  Esta prohibición incluye: correo electrónico web, blog Homo Mínimus, otros blogs, YouTube, bajada de libros electrónicos, amazon.es, amazon.com, periódicos digitales, podcasts.

4. Como excepción al Shabbat digital, permito usar el libro electrónico en Shabbat, pero estrictamente para leer libros de literatura o de temática  religiosa, espiritual o existencial, nada relacionado con el trabajo o los estudios. No me permito tampoco entrar en la Wikipedia ni en la tienda Kindle para consultar más libros.

Me permito ver el viernes por la noche alguna película previamente elegida en compañía. También me permito entrar en la página sefaria.com para leer un fragmento del Talmud o en cursos online sobre temas permitidos en el Shabbat y que no sean profesionales ni de trabajo ni pertenezcan a ningún proyecto intelectual que desarrolle durante la semana.

En cuanto a la política de navegación web, solo me permitiré entrar fuera del horario señalado para seguir con los cursos online que tengo en marcha. Como es seguro que necesitaré entrar para buscar libros, artículos, referencias, etc., pero al mismo tiempo no quiero perder una cantidad absurda de tiempo en búsquedas y disperso (estrategia que uso para evitar el trabajo duro, el más eficaz también), tomo nota en un papel de cada búsqueda necesaria según vaya surgiendo y solo al final del día, a partir de las 8 pm, me permito hacerlas. Tendré el incentivo de la cena y volver a casa para que estas búsquedas y lecturas online se acaben lo antes posible.

Para reforzar esta política, dejo la consulta del correo electrónico vía web también para las 8 pm y así evitar tentaciones de saltar del correo a algún vínculo o referencia interesante o lanzarme a responder un correo electrónico que puede esperar o que aunque no sea respondido interfiera con mi foco generando interrupciones internas.

Como algunos días acabo antes de las 8 pm, dedicaré el tiempo sobrante a la contemplación, los paseos o las conversaciones tranquilas. Una vez más, solo a las 8 pm me estará permitido entrar en la web.

Las pausas tácticas y los descansos estratégicos durante el día no podrán en ningún caso dedicarse  a entrar en páginas webs.

Para monitorizar mi grado de cumplimiento usaré el programa RescueTime en su versión gratuita; es más que suficiente para saber cómo empleo mi tiempo en web y aplicaciones en el portátil.

Para bloquear webs usaré el complemento de google Chrome  Block Site.  Es fácilmente desactivable pero es una barrera más que pongo a las distracciones.

Usaré un folio de papel para anotar las búsquedas y entradas a web pendientes. Los artículos que quiera leer van a una carpeta especial de pendientes de leer. Si quiero leer artículos necesarios para el trabajo, asignaré un bloque de tiempo exclusivo el día anterior.

Semana a semana iré informando de la evolución del experimento y las lecciones aprendidas. También intentaré ayudar a las personas que se han inscrito en este experimento público y compartir experiencias con ellos en la página habilitada Experimento público desconexión digital.

5. Elijo este experimento por varios motivos:

A) Quiero reforzar mi ritual más importante, el Shabbat. Existe el peligro de contaminarlo con la navegación web, aunque sea por motivos legítimos.

B) Habiendo ya eliminado redes sociales, teléfono inteligente y navegación al azar en páginas web, mi próximo desafío está en aprovechar mejor mi jornada de trabajo desarrollando una concentración de láser en una pocas actividades de alto valor. La búsqueda en internet y las lecturas de artículos al azar  son por término medio  actividades de bajo valor, requieren poca energía y amenazan mi concentración, por lo tanto las relego al final del día para desactivar sus efectos negativos y el peligro real de que actividades profesionales e intelectuales de bajo valor desplacen o expulsen a actividades de mayor valor (ley de Gresham de la productividad) .

 

 

 


amish

 

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