En algún lugar de este blog de cuya dirección web no quiero acordarme, digo que la edad a la que se debería permitir a un joven el acceso a un teléfono inteligente es a los 31 años (cuando ya no es joven y ha alcanzado la madurez en el desarrollo cerebral).
Soy el loco clamando en el desierto. Pero me he encontrado a otra loca que clama con un altavoz más alto que el mío. Ella sugiere retrasar el móvil individual hasta los 25 años, aunque permite un uso familiar de un dispositivo común para usos muy limitados. Tiene un hijo de 20 años que no tiene teléfono inteligente; este es identificado por sus conocidos o cuasi-conocidos como el «chaval que no tiene smartphone».
Esta loca que también clama en el desierto, Catherine L’Ecuyer, es la autora de un estupendo libro donde defiende que la mejor preparación para el futuro, incluso en un mundo digital, es el mundo real, en tres dimensiones, con seres humanos de carne y hueso.
El libro es Educar en la realidad. Deberían leerlo TODOS los padres y todos los que quieran educarse o re-educarse a sí mismos.
Es uno de los libros que más he regalado (con acogida variable, ciertamente).
Creo tanto en el mensaje de este libro que voy a regalar dos en formato digital (Kindle) y dos en formato papel. Los libros en papel solo puedo regalarlos a los que vivan en España (lo siento, pero de todas formas puedes pedirlos en versión digital). Solo tienes que escribir a homominimus@gmail.com, decir qué formato quieres, y estar entre los primeros cuatro solicitantes. Si lo pides en papel, me tienes que dar tu dirección de envío. Si no tienes kindle, dímelo. Voy a regalar solo cuatro, así que tienes que ser rápido (que me los quitan de las manos).
Usaré las últimas donaciones a este blog para regalar los libros.
Si luego te apetece, me puedes escribir un email con tus impresiones del libro, y, si eres más audaz, proponerme una conversación en el podcast de Homo Mínimus.
Te dejo con una entrevista con la autora del libro y su pensamiento. Podrás ver que resuena completamente con los contenidos de este blog.
El episodio reúne nuevamente a Homo Mínimus y José Ramón Martínez Salio, autor de El Narrador, para una conversación tan técnica como filosófica sobre los Large Language Models (LLMs) y su influencia en la mente, la educación, la privacidad y la cultura. El tono alterna entre el asombro tecnológico y la preocupación antropológica. José Ramón habla desde su experiencia directa en desarrollo de IA; Homo Mínimus, desde su reflexión humanista, sobre la externalización del pensamiento. El resultado: una disección lúcida del pacto faústico entre el hombre y la máquina.
Homo mínimus: una vez más, gracias por tu tiempo y conversación, José Ramón.
Origen y evolución de los LLMs José Ramón explica cómo la tecnología de los transformers cambió radicalmente el desarrollo de modelos lingüísticos y cómo su avance ha sido vertiginoso desde los primeros experimentos hasta las herramientas actuales, mucho más fiables y omnipresentes.
Usos personales y profesionales Ambos detallan cómo usan estas herramientas: desde apoyo en programación, escritura técnica y traducción, hasta aprendizaje, organización del conocimiento (Obsidian) o incluso decoración de interiores mediante IA. Se subraya la línea entre usar la IA como asistente o como sustituto cognitivo, y la inquietud de delegar funciones esenciales del pensamiento.
Dependencia y demencia digital (“Brain Rot”) Se aborda el concepto reciente de brain rot o demencia digital, entendido como deterioro mental por consumo de contenido trivial o por abuso de IA. Se compara con la pérdida de orientación al depender de los GPS: una metáfora del deterioro de la autonomía mental.
Privacidad y control La conversación deriva hacia la recopilación masiva de datos personales y la cesión voluntaria de privacidad. José Ramón describe cómo intenta vivir “en los intersticios del sistema”, evitando rastreadores, cookies y entrega de datos, aunque reconoce que escapar totalmente del control es casi imposible.
Educación y aprendizaje con IA Ambos coinciden en que los modelos pueden ser extraordinarios tutores si se usan con criterio, pero no sustituyen la interacción humana. Hablan de la importancia del aprendizaje encarnado: mirar, conversar, leer gestos, recibir correcciones. La IA ofrece “sucedáneos de aprendizaje”, no experiencias plenas.
Libertad, elección y voluntad Surge una crítica profunda: hemos confundido la libertad con la ausencia de restricciones, cuando lo esencial es la capacidad de elegir conscientemente. La tecnología ofrece mil opciones, pero desactiva la voluntad. José Ramón recuerda a Cajal y su idea del “elixir de la voluntad”: sin disciplina ni esfuerzo, no hay creación.
Nativos digitales e infancia Ambos denuncian el uso precoz de pantallas. Citan escuelas Waldorf o Montessori, que las prohíben hasta la adolescencia y defienden el aprendizaje manual, lento y relacional. Coinciden en que los niños hiperconectados muestran menos habilidades comunicativas y sociales.
Manipulación y sesgos de la IA José Ramón introduce los ataques adversarios y el envenenamiento de datos, formas de manipular sistemas de IA. Se reflexiona sobre cómo los modelos pueden incorporar ideologías, censuras o sesgos culturales (especialmente de origen estadounidense).
El sentido crítico y la educación mediática Ambos lamentan que las escuelas no enseñen a pensar ni a interpretar los medios. Proponen una educación que fomente el análisis de noticias, el reconocimiento de sesgos y el pensamiento autónomo.
La interacción humana como insustituible Concluyen que la comunicación no verbal, el contacto presencial y la conversación auténtica siguen siendo el corazón del aprendizaje, la forja y mantenimiento de lazos humanos, y la creatividad.
Una muestra de frases brillantes de José Ramón
“El ser humano confunde los medios con los fines: vestir era abrigarse; ahora es identidad.”
“La IA puede ser tu novia, puede ser un Jesucristo digital.”
“Delegamos funciones, pero ¿en qué usamos los recursos liberados?”
“Vivimos obsesionados con nuestra libertad, pero nunca elegimos nada.”
“Somos los mismos que salimos de una cueva y golpeábamos un palo […] golpeamos pantallas con un dedo…”
“No puedes devolver a los sueños lo que se ha traído a la realidad.”
Conclusiones y temas abiertos
El diálogo deja claro que la IA no es solo una herramienta técnica, sino un espejo antropológico: refleja nuestras debilidades cognitivas, nuestra pereza para elegir y nuestra fascinación por lo cómodo. El desafío, dicen, no es tecnológico sino moral y educativo: conservar la autonomía mental y la densidad humana en un mundo de algoritmos. Quedan abiertas cuestiones sobre la regulación, la educación crítica, la ética del diseño de IA y la posibilidad de mantener una humanidad plena dentro del nuevo ecosistema digital.
José Ramón ve un futuro de “business as usual”. La mayoría seguirá consumiendo IA como entretenimiento o ayuda pasiva; una minoría —los técnicos y autodidactas— aprenderá a dominarla y sacarle partido. Como con Internet, la mayoría se quedará en TikTok; unos pocos escribirán los algoritmos y la usarán para enriquecer su mente, su espíritu y su círculo social.
Homo Mínimus, en cambio, vislumbra una fractura más radical: el surgimiento o intensificación de una élite cognitiva, formada por quienes mantengan disciplina, pensamiento crítico y dominio técnico, frente a una plebe cognitiva entregada a la delegación mental. La IA amplificará lo que ya somos: los que piensan, pensarán más; los que no, se hundirán más rápido.
Ambos coinciden en que el riesgo no es la rebelión de las máquinas, sino la rendición silenciosa del intelecto humano.
Analogía final
La conversación se parece a dos fareros frente al mar digital: uno ha añadido su gota de agua al océano, el otro ha vivido encerrado en el faro leyendo Moby Dick; ahora ambos observan la costa. Saben que la marea de la inteligencia artificial no se puede detener, pero sí iluminar para que los navegantes no se estrellen contra las rocas del shock y la desesperación.
Nota de Homo Mínimus
Cada hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro
– Santiago Ramón y Cajal
El resumen de esta charla ha sido elaborado con ChatGPT 5. No es algo que quiera repetir en el futuro, pero dado el tema de la charla me ha parecido pertinente.
Ciertamente, ChatGPT tiene la indicación de imitar algo de mi estilo (el del artista conocido como Homo Mínimus) y su resumen está modificado por mi gusto personal, varias iteraciones y algunos añadidos como el de la analogía final. Esto me permite preservar un mínimo de sentido de autoría intelectual y no autodespreciarme en exceso.
Os expongo mi opinión: usar la IA, incluso para un resumen de una genuina charla entre dos seres humanos, es el comienzo de lo que podría ser una peligrosa pendiente resbaladiza hacia la pérdida del sentimiento de autoría o de agencia sobre la vida cognitiva y la comunicación interpersonal; es, en definitiva, una amenaza a nuestra humanidad.
Hay tres cuestiones que planteo para los comentarios:
¿Es legítimo el uso de ChatGPT o sistemas similares para sustituir o «facilitar» la generación de ideas y la comunicación humana?
¿Qué uso haces y qué auto-regulaciones te impones o no te impones en tu uso de la IA en el trabajo, tu vida personal, tu familia, tu aprendizaje, etc.?
Haz de adivino: ¿qué futuro crees que nos espera en los 2-5 próximos años en referencia al impacto de la IA en la sociedad en general y en tu vida en particular?
He sentido el impulso (rapidamente contenido, cierto) de crear una imagen artificial sobre el aforismo, pero prefiero que resuene un poco más en las bóvedas de mi cráneo y expanda su onda neuronal; tampoco quiero canalizar tu interpretación, mejor dejémosla correr salvaje y que cree su propio surco.
‘El narrador’ es una novela de temática filosófica-existencial-costumbrista. Hablamos sobre la escritura de un libro, la creación, la transcendencia, la identidad, ChatGPT, los LLM, el impacto de los cambios tecnológicos, la literatura, las analogías, la inmortalidad y otros temas refrescantes y ligeros propios del verano. La conversación es emergente: tan emergente –y a veces dispersa– que el autor tiene que recordarme que él ha venido a hablar de su libro. Disfrutad del autor y su personaje.
Tema: Shemá (שמע) significa “Escucha”. En la tradición judía es mucho más que oír: es atender con todo el ser, dejar que las palabras entren en el interior y se hagan carne.
👂 Esta semana se centra en entrenar la escucha atenta y clara. Escuchar bien no es solo oír palabras, sino percibir lo que hay detrás: matices, intenciones, pausas. Aquí se trata de reducir el ruido interno y externo para poder recibir mejor la información y responder con calma y precisión. El silencio se convierte en una herramienta práctica para aclarar ideas, comprender mejor a los demás y tomar distancia de reacciones automáticas. Escuchar bien es un ejercicio de claridad, orden y respeto.
Día 1
👂 Cita: «No es lo que entra por los oídos lo que importa, sino lo que logra quedarse en el interior.»
👂 Práctica: Siéntate 10 minutos en silencio. Escucha todos los sonidos que puedas percibir a tu alrededor. Primero ponles nombre en voz baja: pájaro, respiración, motor. Luego deja de nombrarlos y escucha como si cada sonido fuera una carta enviada para ti.
👂 Reflexión guiada:
¿Qué sonido se repitió más?
¿Qué descubriste cuando dejaste de poner nombre a los sonidos?
¿Qué ruido interior apareció cuando todo lo exterior se calmó?
¿Cómo podrías escuchar así a otra persona esta semana?
👂 Registro: Anota una frase o imagen que se te haya quedado grabada de este rato de escucha.
📅 Día 2
👂 Cita: “Escuchar es un arte más que un sentido.”
👂 Práctica: En una conversación, concéntrate solo en entender. No interrumpas ni pienses en tu respuesta.
👂 Reflexión guiada: ¿Qué descubriste en el otro cuando bajaste tu propio volumen?
👂 Registro: Hoy bajé mi ruido interior para escuchar a…
📅 Día 3
👂 Cita: “El silencio es la antesala de una escucha verdadera.”
👂 Práctica: Antes de responder, haz una pausa de 5 segundos. Observa qué cambia.
👂 Reflexión guiada: ¿Dónde notas la urgencia de contestar demasiado rápido?
👂 Registro: Hoy esperé antes de hablar cuando… _
📅 Día 4
👂 Cita: “Escucha a tu cuerpo: él también habla.”
👂 Práctica: Haz un escaneo corporal de pies a cabeza en silencio. ¿Qué te dice cada parte?
👂 Reflexión guiada: ¿Qué parte de ti ha estado susurrándote sin que la oigas?
👂 Registro: Hoy atendí a mi cuerpo cuando…
📅 Día 5
👂 Cita: “Escucha sin filtro: no juzgues lo que llega.”
👂 Práctica: Pon música que no te guste y escúchala sin rechazarla. Observa.
👂 Reflexión guiada: ¿Qué barreras saltan cuando no censuras lo que escuchas?
👂 Registro: Hoy me abrí a algo que no quería oír cuando…
📅 Día 6
👂 Cita: “Escucha las palabras no dichas.”
👂 Práctica: Observa un lugar público: ¿qué historias escuchas sin que nadie hable?
👂 Reflexión guiada: ¿Qué murmullos invisibles reconoces en los gestos?
👂 Registro: Hoy escuché el silencio de otros cuando…
📅 Día 7
👂 Cita: “D-os susurra en la brisa suave.” — 1 Reyes 19:12
👂 Práctica: Siéntate en silencio en la naturaleza. Escucha todos los sonidos sutiles.
👂 Reflexión guiada: ¿Qué diferencia hay entre oír y dejar que la realidad te atraviese?
👂 Registro: Hoy escuché la voz pequeña y suave cuando…
🌟 Reflexión de la Semana:
¿Qué voces internas y externas merecen ser escuchadas más profundamente? ¿Qué ruido en mi vida puedo bajar para escuchar de verdad?
Hay una técnica extremadamente sencilla y barata de conocer otras historias que no sean librescas o cinematográficas, que no estén contaminadas por la impostura comercial y que sean genuinas y verdaderas. No tienes más que buscar una cafetería o salón de té no demasiado ruidoso donde haya parejas de personas hablando e invertir uno o dos euros . Entonces, localizas la pareja más prometedora y buscas una mesa cercana donde puedas escuchar a hurtadillas la conversación.
Ahora se abre ante ti un espectáculo de confidencias y conversación real en tiempo real entre dos seres humanos del que puedes aprender y quizá disfrutar mucho. Es sorprendente la sensación de impunidad con la que gente habla en los lugares públicos sin que parezca importarles que los estén escuchando o puedan escucharlos. Actúan como si hubiera un contrato tácito en el que el vecino no presta atención a quienes tienen a dos metros de distancia.
En el espacio público abierto la gente se cree impune y libre del escrutinio ajeno. He sido testigo de rupturas sentimentales, discusiones de pareja, flirteos de dudoso gusto, discusiones familiares, conversaciones más o menos filosóficas sobre el sexo de los ángeles, meditaciones existenciales y un largo etcétera de situaciones cotidianas que habitualmente se producen en la privacidad o la intimidad.
En una cafetería de un hotel, he visto y escuchado negociar a un presidente de Comunidad Autónoma española recién elegido y al jefe del partido aliado de gobierno sobre cómo repartir cargos y acordar iniciativas de gobierno. Estaban a dos metros de mí, pero no parecía importarles que hubiera alguien oyendo, quizá pensaban que era un turista de paso. Ciertamente, se habían sentado en una mesa apartada, pero no repararon o no dieron importancia a que yo estuviera muy cerca, a tiro de oído, tecleando en un portátil aparentemente metido en mis cosas.
Restaurante la Chalana. Reunión de Koldo García y asociados
Creo que el fenómeno de hablar de temas íntimos, delicados o sentimentales sin miedo a ser oídos, es similar al de hablar con un desconocido en un tren o avión y contarle tu vida, quizá revelando actitudes y creencias insospechadas para la mayoría de la gente con que convives diariamente. El anónimo compañero de viaje sirve como una forma barata y potencialmente terapéutica de tener un interlocutor cautivo durante unas horas, desahogarte y sacar a la luz temas que no te atreverías a compartir con alguien más cercano o que incluso no te atreves a contarte a ti mismo. Luego os despedís y su cara se pierde en el mar de tu olvido. Se lava la culpa y se borra la confidencia.
Tradicionalmente, la confesión es el sacramento que ha permitido desnudarse y mostrar lo oscuro o incontable de uno mismo y experimentar el perdón y la catarsis o purificación del alma. Debilitado el sentido religioso católico, el extraño en el tren es ahora el potencial confesor, quizá el potencial cómplice en tu siguiente crimen.
Extraños en un tren. Alfred Hitchcock. 1951
A falta de sentimiento religioso o ritual de purificación o redención y un director espiritual, la conversación privada en un ámbito profesional puede satisfacer esa necesidad. Los psiquiatras, psicólogos o abogados son los profesionales que hoy en día asumen la función del sacerdote en la confesión. Un amigo receptivo o persona de confianza en una cafetería puede servir al mismo propósito.
Escuchar una conversación real, íntima, genuina –en la que no participas– es una de las formas más eficaces de entrenar tu capacidad de escucha, que es a su vez la habilidad esencial de un buen comunicador. Relevado del peso de tener que hablar, preguntar o intervenir, te puedes centrar en percibir los aspectos sutiles, verbales y paraverbales, de la conversación. No eres parte, pero sí juez, puedes evaluar sosegadamente el significado, intenciones de los interlocutores y dinámica conversacional con precisión de entomólogo.
Conversaciones de negocios
Hubo un tiempo en que iba a leer a un Starbuck en una zona de ejecutivos de grandes empresas y consultoras de negocios. Allí me familiaricé con los manierismos y jerga de ejecutivos intermedios. Por ejemplo, me hacía gracia cuando decían que habían hecho un negocio de 100.000 “pavos”(euros), palabra coloquial que solo había oído en películas de detectives americanos de los años 50. Aparentemente, en los últimos tiempos usaban ese término para darle un toque castizo-informal a sus conversaciones. No es un término que hubiera oído en otros estratos sociales o profesionales.
Las conversaciones de negocios pueden aburrir desde muy pronto, pero si prestas atención a los protocolos, expresiones, saludos, despedidas y fases de la conversación, enseguida descubres una plantilla comunicacional muy clara. Obviamente, los temas suelen tener que ver con gestión de equipos, la cuenta de resultados, proyectos y la minucia diaria de los clientes y los plazos de entrega.
m. Conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad.
Pantomima full tiene un video muy ilustrativo de este lenguaje y ethos de los ejecutivos de multinacional y los aspirantes de bajo nivel que los imitan para integrarse en el mundo corporativo. Cualquiera que haya frecuentado esta tribu profesional reconocerá la veracidad de este estilo comunicativo, incluyendo no solo palabras sino tambien gestos y apariencia personal.
Cómo escuchar de incógnito y no perturbar a los escuchados
El principal obstáculo a esta técnica de escucha es que puedas despertar recelo en los escuchados, que vean que “tienes puesta la antena”. En este caso, tu observación etnográfica queda viciada, pues en las comunicaciones humanas opera el principio de indeterminación de Heisenberg: los sujetos observados cambian su comportamiento en el momento en que se sienten observados; dicho de otro modo, los observados conscientes de la observación se comportan de manera distinta que si creyeran que están hablando en privado de manera confidencial. Es inevitable, somos animales teatrales.
Pero a diferencia de la física cuántica, en que no podemos engañar al electrón y evitar su cambio de momento, cuando se trata de especímenes del zoo humano, podemos evitar la perturbación de nuestra observación si hacemos creer que no estamos escuchando.
Recomiendo usar un portátil para tomar notas y colocarte unos auriculares como si estuvieras oyendo música; es conveniente que solo mires de cuando en cuando de reojo, que tengas abierta alguna hoja de cálculo o presentación de powerpoint y que asumas un gesto serio, concentrado y por momentos preocupado, como si lo que estuvieras haciendo fuera de importancia capital para el futuro del planeta.
También, y para relajar la pose, puedes canturrear imperceptiblemente o seguir el ritmo de una música inexistente con movimiento de dedos o ligero movimiento de cabeza. En definitiva, has de hacer pensar a los escuchados que estás metido en tu mundo, que tienes algo importante que hacer y así evitarás despertar sospechas.
Una de las cosas que he aprendido escribiendo libros es que la economía es más complicada de lo que pensaba. En un sistema de ideas tan intrincado, señalar cada una de las conexiones haría casi imposible seguir el análisis. Tú tendrás que hacer gran parte del trabajo de rastrear cómo y dónde los distintos hilos están conectados. Esto no es algo totalmente malo. Mi experiencia es que solo comprendo algo cuando lo he averiguado por mí mismo. Leer un libro te puede decir la respuesta. Pero hasta que hayas ajustado el patrón lógico por ti mismo, dentro de tu cabeza, lo que lees son solo palabras.
David Fridman. Hidden Order, The Economics of Everyday Life.
Cada vez tengo más claro que la lectura (por sí sola) está sobrevalorada. La palabra es como el proverbial dedo que señala a la luna, pero un dedo no es la luna. La mayoría de nosotros confunde la formulación verbal con la idea, de la misma manera que los niños confunden el numeral con el número o el percepto con el concepto. La formulación verbal es un indicio de que puede haber una idea en la mente del que profiere las palabras, pero no es ni garantía ni certeza de ello.
Siempre digo que el conocimiento ha de seguirse o unirse a algún tipo de acción. Ahora además no solo digo que debes ejecutar alguna acción externa, sino que además–si quieres que la lectura sea provechosa– debes conectarla con otro conocimiento dentro y fuera de tu cabeza.
Para conectar conocimiento interno y externo con lo que lees, debes hacer conexiones. En este blog proporciono enlaces a artículos relacionados para completar, matizar, relacionar, comparar y extender el contenido del artículo. También animo a dejar comentarios que no sean solo laudatorios sino también discordantes, o que contrasten la experiencia y conocimiento personal del lector con lo que he intentado comunicar.
Mi esperanza es que los artículos generen algún pensamiento que necesite ser expresado abajo en comentarios y me permita enzarzarme en un debate o discusión. Pocas veces lo consigo, pero es mi peremne deseo.
Creo que una de las mejores maneras de establecer conexiones es saltar desde el espacio mental personal al interpersonal, so pena de que la habitación cerrada del pensamiento termine enrarecida, oliendo a habitación de enfermo. El proyecto (todavía vigente) El perdido arte de la conversación [1] es mi forma de generar conexiones externas; va camino de convertirse en una sección de este blog más que quedarse en un simple proyecto con objetivos fijos y fecha de caducidad.
Cuando tienes alguien a quien preguntar, preguntas. La lectura es una alternativa cuando no hay nadie a quien preguntar.
Roger Schank en su artículo Leer no es forma de aprender [2]
Podríamos decir que preguntar a otro ser humano es una de las mejores maneras de atizar la conversación y generar conexiones; otro recurso es hacer un comentario incompleto que pueda suscitar comentarios o preguntas, callarse soportando el silencio, y esperar a que algo se revuelva dentro del oyente y lluevan palabras.
Siguiendo el espíritu de apasionada experimentación con el que queremos impregnar este blog y dando un paso más en el proyecto El perdido arte de la conversación, he decidido implantar una nueva política de comentarios.
Mi intención es fomentar la participación, lograr que cada vez más este blog se parezca a una conversación. Ciertamente, una conversación en la que yo llevo la voz cantante, pero una conversación al fin y al cabo.
Me gustaría que los temas de los que escribo y que elijan los artistas invitados sean el resultado orgánico de una charla espontánea, natural, que fluye como un torrente zigzagueando por la ladera de una montaña: uno dice una cosa, en el otro resuena tal cosa, entonces dice algo que a su vez influye en el primero que dijo la cosa, lo que lleva a una variante del tema inicial, entonces otro se siente interesado por la variante y hace otro comentario que a su vez desata un pensamiento en otro y así sucesivamente.
Quiero que te sientas lo suficientemente a gusto como para decir lo que se te pase por la cabeza. Ya sabes que no censuro comentarios ni antes de publicarlos ni cuando están ya publicados, tampoco tienes que hacerlo tú. Yo maldigo a los blogueros que aprueban y reprueban comentarios, así que espero no tener que maldecirme.
No leo los comentarios y luego los autorizo. Tú escribes y yo leo lo que escribes, y ahí se queda, me guste o no (si escribes comentarios homófonos o racistas, por poner un caso, me aguanto: uno es dueño de sus palabras y sus silencios, y también el único responsable) .
Sabes que ni siquiera tienes que escribir tu nombre verdadero o correo electrónico, puedes ser completamente anónimo si así lo deseas.
Política de comentarios
Me comprometo a responder a las preguntas explícitas, no a los comentarios.
¿Por qué?
Porque en una conversación entre amigos los comentarios son como bengalas que se lanzan para señalar el interés sobre un tema. Son como ganchos atados a hilos de los que uno puede tirar o no. Un conversador deja caer un comentario y el amigo tiene la libertad de seguirlo o no, no necesita decir algo para llenar el silencio. Mis artículos son mis comentarios y tú puedes seguirlos o no. De la misma manera, yo puedo decidir seguir o no alguno de tus comentarios.
No es la única forma de participar en la conversación de este blog. Tienes varias más:
Me puedes escribir a mi correo electrónico (respondo usualmente en menos de tres semanas)
Puedes querer participar en un pódcast de este blog. Elige un tema que te estimule y me lo propones
Incluso, puedes tener una conversación conmigo fuera del pódcast vía Skype o Zoom (tengo varias personas desatendidas, pido disculpas, intentaré subsanarlo)
Puedes, por supuesto, escribir todos los comentarios que te vengan en gana
Si quieres, puedes hacer comentarios y preguntas en la «Caja de conversación» que tengo en la esquina inferior derecha. Si no estás suscrito al boletín informativo del blog, no olvides dejar tu correo electrónico para que así pueda responderte vía correo.
De cuando en cuando, estaré en directo y podremos charlar en la caja de conversación.
Supongo que la mayoría de los lectores querrán ser simples merodeadores, voyeurs de otras vidas y pensamientos, pero no es imprescindible que sea así. En cualquier momento puedes decidir dejar de mirar tras la cortina, salir a campo abierto y proferir un pensamiento.
Mal se paga al maestro si se permanece siempre discípulo.
Así habló Zaratustra
Hace cinco años, decidí crear una iniciativa de micromecenazgo para escribir un libro sobre minimalismo existencial. La anuncié a bombo y platillo en el artículo Putos no faltan, lo que faltan son financistas.
Daniel González, entonces un estudiante de instituto, se presentó voluntario para ser uno de los primeros lectores y correctores del libro; me preguntó que qué debería hacer si quería ser elegido para tan magna función. Le dije que debería darme el coñazo en el correo electrónico durante más de un mes.
En una de esas preguntas, me preguntó sobre la relación entre minimalismo y estoicismo, a lo que respondí, muy adecuadamente, que estaban muy relacionados, que eran «primos-hermanos». Después leyó en este blog una referencia al libro de Ryan Holiday El obstáculo es el camino. Esa fue la chispa que le hizo virar hacia el estoicismo.
Ha llovido desde entonces. Este muchacho fue una especie de hikikomori,ひきこもり o 引き篭り, existencialista; pasó parte de su adolescencia en su habitación hablando con una calavera.
Daniel y su confidente
Su futuro, por decirlo de una manera eufemística, podía haberse considerado francamente dudoso.
De la calavera a la feria en YouTube
Pero como lo que no mata fortalece, y puesto que hay que llevar un caos dentro de uno para alumbrar una estrella danzarina, Daniel fue evolucionando, comenzó estudios universitarios, y durante ese tiempo creó un canal en YouTube sobre estoicismo con toques minimalistas y con vocación sostenible.
Su canal ha crecido hasta más de 3.000 suscriptores. Aloja vídeos de mucha calidad y sentido común, principalmente sobre estoicismo, pero también sobre cuestiones existenciales, minimalismo y sostenibilidad en el consumo y el movimiento 0 Desperdicios.
Su voz es fresca y el tono con el que aborda los temas es jovial y enérgico, así que te recomiendo que lo visites.
Siguiente paso
Invitaré a Daniel a un podcast en el canal de Homo Mínimus para hablar sobre estoicismo. El estoicismo no es un tema que haya tocado explícitamente en este blog, pero sí que está en el telón de fondo de muchas de mis ideas minimalistas y existenciales.
También será una buena ocasión para conocer su trayectoria personal y sus motivaciones para emprender una línea de pensamiento y acción no muy común en los post-milenarios o generación Z.
En las conversaciones, como en casi cualquier otra área de las relaciones humanas, nos encontramos habitualmente con comportamientos y opiniones incomprensibles e inexplicables.
Dicho de forma simple: muchas veces no tiene sentido lo que otros dicen o hacen.
Mi primera reacción, y seguramente también la tuya, es pensar que el otro o bien es idiota o bien es malvado, posiblemente ambas cosas al mismo tiempo.
Dicho de una manera más compasiva y menos extremista: mi primera reacción es pensar que el otro tiene desafíos cognitivos relacionados con el procesamiento de información o bien no está actuando en buena fe.
Por tanto, hay dos casos (no excluyentes): el interlocutor está pensando incorrectamente o es malvado.
En el primer caso, entramos en modo profesoril e intentamos sacarle del error; en el segundo, confrontamos al sujeto y pasamos a alguna forma de argumentación ad hominem: atacamos a la persona más que a sus argumentos, porque sus intenciones son malvadas y por tanto explican que sus opiniones y acciones sean erróneas.
En resumen, pasamos a educar o aleccionar al ignorante, o a confrontar al malvado.
Sabemos por experiencia que ninguna de esas opciones suele llevarnos muy lejos. Como dice el proverbio ruso: «Si intentas enseñar a tocar el violín a un cerdo, perderás el tiempo e importunarás al cerdo».
El cerdo resulta que también es un burro que no atiende a razones y probablemente reaccione con una coz o un gruñido.
¿Qué podemos hacer? ¿Cuál sería nuestra reacción inteligente ante situaciones de incomprensión (sus opiniones no son correctas) o conflicto (hacen lo que no deben hacer)?
Cuchilla de Hanlon
En una primera aproximación, una buena regla práctica es no apresurarnos a tildar de malvados a los que no piensan o actúan como creemos adecuado; es mejor tratar a todos los animales (bípedos implumes de uñas planas) que entablan conversación con nosotros como burros y no como cerdos:
Según la cuchilla o principio de Hanlon, «Nunca atribuyas a la malicia lo que es adecuadamente explicable por la estupidez»,
O bien, esta otra expresión del filósofo Denis Diderot: «Condenar a un hombre por malos razonamientos es olvidar que es un imbécil para tratarle como a un malvado».
Esta regla comunicativa, a pesar de su aparente crudeza, nos orienta en el buen camino. En vez de partir de la base de que el otro es un ser corrupto moralmente, es mejor pensar que algo falla en su capacidad de procesamiento de información, lo que le lleva a opinar o hacer erróneamente
Este es el enfoque que adoptan muchos liberales políticos: atribuyen las ideas de los progresistas y socialistas más a la estupidez y la ignorancia que a la maldad:
«No son gente malvada, es solo que están equivocados»·.
Los progresistas y socialistas, suelen adoptar la otra perspectiva: atribuyen a la malicia el comportamiento y opiniones contrarias de sus opositores políticos:
«Están actuando siguiendo agendas egoístas e individualistas o intereses de clase,
no es que sean especialmente idiotas».
La corrupción que atribuyen a los no-socialistas se refiere a sus valores, a su falta de corazón, a su aparato moral, no a su aparato cognitivo. Sus razonamientos están viciados de origen, porque solo tratan de engañar al otro y promover su agenda política de explotación o supremacía de clase.
La cuchilla de Halon es un heurístico (una regla útil que no siempre funciona) y por tanto no significa que no haya gente que alguna vez actúe de manera malvada o con desconsideración por los demás.
Esta regla ayuda a evitar asumir automáticamente que el otro es malvado.
Sin embargo, la regla de Hanlon entraña una cierta soberbia intelectual y falta de caridad cristiana: damos por hecho que el otro es idiota, pero pasamos por alto que nosotros probablemente también seamos idiotas en ciertos asuntos en algunos momentos. Después de todo, un idiota no tiene criterio para saber quién es idiota o no en un momento dado.
Es aquí donde la idea de racionalidad limitada es muy útil.
Racionalidad limitada
La hipótesis de que los seres humanos son «burros» —actúan irracionalmente o sin seguir las leyes de la lógica— se puede matizar más.
Sería mejor decir que los seres humanos somos agentes inteligentes con racionalidad limitada; no es que seamos burros, irracionales; resulta que es difícil ser racional en términos absolutos, en todas las ocasiones y dadas nuestras limitaciones cognitivas.
Por tanto, pocas veces podemos llegar a la solución óptima y la opinión correcta.
Somos todo lo racionales que podemos ser dados la escasez de tiempo para pensar y decidir, y lo finito de nuestros recursos cognitivos.
Es más realista suponer que las personas están sometidas a limitaciones derivadas de la escasez de información y lentitud de procesamiento mental de esa información
De hecho, los burros biológicos actúan dentro de ese marco de limitación cognitiva y han sobrevivido a lo largo de miles de años; es por esto que los burros no son «burros» en el sentido anterior de torpes o idiotas, simplemente hacen lo que pueden y sobreviven con su limitada inteligencia.
Sin necesidad de ser malvados o sostener valores inmorales, ni de ser «burros» o especialmente torpes, podemos mantener opiniones erróneas y comportarnos inadecuadamente.
Está hipótesis de la racionalidad limitada está apoyada por muchos de los hallazgos de la psicología cognitiva y la relativamente nueva escuela de economía llamada «Economía del comportamiento o conductual» (Behavioral Economics), que ha socavado muchas de las hipótesis de racionalidad en las que se basan los modelos matemáticos de la Economía estándar.
Mejor solución: la burbuja lógica de De Bono (no el cantante)
En 1979, en su libro Futuro perfecto, el experto en enseñanza del pensamiento y creatividad Edward De Bono, presentó por primera vez su el concepto-herramienta mental de la burbuja lógica.
La idea es sencilla: en una situación dada cada persona actúa en función de sus percepciones del momento (incluyendo a las emociones como una forma de percepción) y sus marcos de referencia y creencias, lo que De Bono llama «burbuja lógica».
Dicho de otro modo, las opiniones y el comportamiento de una persona, no importa lo absurdos que parezcan al observador externo, resultan explicables cuando conoces su burbuja lógica, porque esta es la que permite llegar a esa opinión o comportamiento.
Dentro de cualquier burbuja, para quien está dentro de ella, los comportamientos propios resultan perfectamente lógicos.
El concepto-herramienta mental de burbuja lógica es también una regla de comportamiento falible: es posible, casi inevitable, que la gente no aplique siempre las reglas de la lógica e incorpore la evidencia disponible para llegar a conclusiones.
A pesar de ser una regla que no se cumple siempre, la idea de burbuja lógica es útil para poner el foco en las circunstancias de la persona (que se pueden alterar) en vez de su inmoral carácter o falta de racionalidad (difícilmente modificables).
El terrorista suicida y su burbuja lógica
Pongamos un ejemplo extremo de aparente irracionalidad y sinsentido: los terroristas suicidas.
¿Hay alguna racionalidad o lógica en este comportamiento manifiestamente criminal y absurdo?
Nuestra primera reacción es la de encuadrar al joven terrorista en la categoría del mal en estado puro.
Si vencemos nuestra repugnancia al terrorista, podemos llegar como mucho a intentar quitarle parte de la responsabilidad atribuyendo su comportamiento a la manipulación religiosa o su entorno socioeconómico de pobreza y exclusión social.
Pero cuando uno investiga y conoce el dato de que muchos de los terroristas vienen de familias acomodadas con vidas confortables, la explicación del terrorista como un ser agitado por el ambiente donde le ha tocado vivir, simple víctima de las circunstancias, tiene menos verosimilitud.
Decir que el terrorista suicida es malvado o simplemente víctima de la irracionalidad o la presión de su entorno —económica, social o religiosa— no nos lleva muy lejos.
Pero si vemos el comportamiento terrorista desde el punto de vista del yihadista e intentamos hacer un doloroso esfuerzo de empatía intelectual (no compasiva), podemos resolver que sus actos tienen perfecto sentido:
El mártir yihadista cree en un paraíso eterno donde será recompensado con 72 vírgenes y la felicidad eterna.
Cree que su causa es justa y es reforzado y adoctrinado por una comunidad de creyentes.
Su familia, cuando muera, será ayudada por la comunidad, y sus amigos y familiares se sentirán orgullosos con su heroico acto y perdurara en la memoria de todos.
La muerte en acto de combate proporciona un sentido heroico a su vida.
Si uno conoce su burbuja lógica —las creencias del terrorista, su comunidad de apoyo y un relato de resentimiento e indignación—, su comportamiento resulta más comprensible y se pueden empezar a pensar en acciones que cambien su burbuja lógica y eviten el crimen.
Por ejemplo, se podría debilitar a su comunidad de apoyo, contrarrestar mediáticamente el relato victimista o combatir policial y militarmente a las células de entrenamiento terrorista.
Conclusiones
La regla dela cuchilla de Hanlon es muy eficaz porque nos hace ir más allá de la reacción visceral inicial («Es malvado») y nos conduce más a la idea más probable («Es idiota»), condición que en ciertas ocasiones tiene remedio o es subsanable a través de la educación o la persuasión.
En cambio, la maldad es una condición más difícil de manejar y requiere probablemente la intervención divina.
Es mejor pensar en términos de burros que de cerdos.
—
La idea de racionalidad limitada es más potente porque nos permite conceptualizar al ser humano como un ser imperfecto con inteligencia finita y siempre con información limitada.
No se trata de que el ser humano sea necesariamente un asno, más bien es un agente capaz de comportamientos inteligentes pero con capacidad de procesamiento finito y tiempo escaso.
De hecho, todos estamos en esa situación de fragilidad cognitiva, no es patrimonio de ningún grupo de seres humanos en concreto.
Es mejor ver a los demás y a uno mismo como seres humanos con limitaciones que como burros, y así promover la humildad intelectual, la conciencia de ser falibles y la autocrítica, que es la mejor forma de crítica.
—
Por último, el concepto de burbuja lógica de De Bono nos lleva todavía más lejos: podemos hacer un esfuerzo por comprender qué marco de referencia y percepciones hacen que sus opiniones y comportamiento tengan sentido.
En vez de etiquetar al contrincante como un idiota irracional o simplemente alguien al que le falta la información y el tiempo para procesarla, indagamos en las bases de su razonamiento y acciones, en sus supuestos de partida.
—
En el marco más restringido de unaconversación racional, la exploración de la burbuja lógica de la otra persona nos permite comprender de manera emocional e intelectual las posiciones contrarias y nos proporciona varias palancas desde la que podemos llegar a un acuerdo o una mejor comprensión de la posición contraria.
También podemos llegar a ver y tomar conciencia de nuestra propia burbuja lógica y analizarla críticamente, quizá descubriendo maneras alternativas de ver las cosas.
¿En qué consiste mi SubProyecto 52 conversaciones?
En mantener 52 conversaciones vía skype o telefóno con 52 lectores del blog, amigos o conocidos sobre su relación con los hábitos.
–
Contexto
En este blog somos interdidactas [1] (aprendemos autónomamente con otros) y presumimos de una mentalidad experimental [2] (hacemos cosas nuevas que pueden no salir bien), así que voy a aplicarme los consejos que doy a los demás («consejos vendo que para mí no tengo») e iniciar un nuevo SubProyecto dentro del Proyecto El Perdido arte de la conversación [3] que me pondrá en contacto con la gente del blog y me permitirá tratar un tema crítico para el crecimiento personal.
Justificación del tema de conversación
Para que la conversación tenga foco, elijo el tema de los hábitos porque es suficientemente amplio y complejo, y porque es un tema recurrente en el blog. No en vano, dediqué un año al Proyecto Los tres hábitos que cambiarán tu vida [4] y he escrito decenas de artículos relacionados.
Sin embargo, siento que mi conocimiento de los hábitos es deficiente: por un lado demasiado personal (hablo de lo que funciona para mí y de lo que he experimentado) y por otro lado muy general y teórico (hablo de lo que he leído en libros y artículos científicos).
Siento que para seguir aportando valor en este tema en el blog, necesito hablar con personas concretas, con individuos, sobre su relación específica e idiosincrática con sus comportamientos frecuentes.
No conozco mejores interlocutores que los lectores y comentaristas de este blog.
Marco y condiciones de la conversación
Duración. Entre 20 y 40 minutos.
Tema principal: tu relación personal con los hábitos.
Ojo, no tu opinión general sobre los hábitos, que, aunque interesante, me parece secundaria respecto a tu experiencia personal y tus dificultades y éxitos formando buenos hábitos, modificándolos y eliminando malos hábitos.
Canal comunicación: skype o vía telefónica si es que no tienes acceso a skype. Yo puedo llamarte.
Modo audio, porque me desconcentro si te tengo que ver además de hablar. Además, tomaré alguna nota sobre lo que me cuentes.
Foco de la conversación: estará en ti, no en mí. Yo ya tengo el blog para explicar en detalle mis experiencias y creencias. En esta conversación, aunque no es una encuesta ni una entrevista propiamente dicha, el foco serás tú,
Tono: conversacional con toques de entrevista; eso sí, aunque el foco está en ti, no es una encuesta, simplemente quiero conocer tu experiencia concreta, saber lo que piensas y sientes respecto al mundo de los hábitos.
Confidencialidad: es una conversación estrictamente privada, no escribiré sobre ti en el blog ni te nombraré a menos que me des permiso o lo solicites. Esto es importante si es que queremos que la conversación sea fresca, espontánea y personal.
Escríbeme a homominimus@hotmail.com esta semana (o la próxima) diciéndome que quieres conversar conmigo y qué días y horas serían las mejores para ti. En función de tu disponibilidad, te propondré un día y una hora en las cuatro próximas semanas.
Y las cosas de los hombres, el amor y la vida se las dejo a mis criadas.
—Madame de Champollion, filósofa de alcoba y noble francesa del siglo XVII.
Hola, soy el doctor Amor. Estoy aquí para ayudarte.
Seguramente, como casi todaslas mujeres, te has pasado la vida buscando el amor de tu vida.
Desde la adolescencia, y puede que antes, cuando jugabas a las casitas y las cocinitas, estás obsesionada con encontrar a tu príncipe azul otu latin lover moreno o a tu danés de pelo amarillootu gurú de ojos azules, para terminar, como siempre, topándote con el enésimo sapo verde.
Tus amigas han sido las aliadas más implacables en el fuego del amor, el juego de la conquista, de la caza…; perdón, de la pesca, olvidaba que los hombres somos los que cazamos y las mujeres las que echáis la caña y esperáis a que piquen los peces gordos.
Te han dicho que siempre hay un roto para tu descosido. Y has perseverado. Has buscado sin encontrarlo. Sin encontrarlo del todo. Creyéndolo encontrar pero decepcionándote a las dos o tres estaciones de haber subido al tren del romance.
Tus amigas, si es que se puede hablar de amistad entre mujeres, (y entonces también tendríamos que hablar de inteligencia militar, del níveo carbón o del tiburón samaritano), tus amigas digo, han sido tus confidentes y tus guías en esta búsqueda del santo grial.
Desde que tienes diez, once, doce años a lo sumo, has consagrado tu vida a captar la atención, el interés, la decisión y la acción de tu caballero de la brillante armadura.
Ya, ya sé que tú eres una chica de tu tiempo, una mujer de hoy, que eres muy libre, que eres muy mujer, que estás por encima de los mitos románticos, que conoces mucho mundo y has viajado a Tailandia o Turquía o Albacete y vivido al máximo… Ya. Lo sé, eres astuta, tienes inquietudes, eres más lista que los ratones colorados, no te has caído de un guindo, no naciste ayer.
No dudo que el sexo débil es también el sexo listo. O el sexo listillo, más bien, por lo que expondré a continuación.
Ya, ya sé que los hombres no se enteran de nada, que no entienden nada, que son cerdos cuando no son príncipes, que todos van a lo mismo: a lo suyo en vez de a lo tuyo, ¡cuán egoístas!, tú en cambio siempre vas a lo mío, ¿a que sí, princesa?
Serán pánfilos, no se enteran de nada, serán zorros disfrazados de corderos, serán la repanocha o el objeto de tus desvelos. Los hombres son un mal, pero un mal necesario, te guste o te disguste, los adores o los maldigas. Están aquí para quedarse, son un mal imprescindible (¿no es así? Dime, ¿de qué hablas con tus amigas cuando no hay hombres delante?) y seguirán ocupando las pantallas mentales de tu cráneo hasta el primer embarazo o la menopausia. Hasta la menopausia y más allá que dijoLucy Lightyear. ¿O era Buzz? Es verdad, Lucy era la mona. Aunque te vistas de seda, mona te quedas.
Lucy
Estoy aquí para comunicarte una verdad desagradable: todo lo te han enseñado sobre los hombres en tus conversaciones con tus pares, lo que has leído en las revistas femeninas y aprendido en algunas películas románticas, es erróneo.
Verdades incómodas
En el principio…
Empezaré por el principio, amiga, (¿puedo llamarte «amiga», ahora que te sientes más cómoda en mi presencia y te estás ciscando en mis muertos?). Empezaré por el principio:
En el principio, creé los cielos y la tierra…
La tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y mi espíritu se movía sobre la faz de las aguas…
Y dije«¡Sea la luz!», y fue la luz.
¿Pretencioso? ¿Me estoy pasando? ¿Acaso no soy un Dios solo por ser un hombre?
¿He captado tu atención?
Pues deja ese puto té verde con pastas y lee con atención lo que tengo que decir.
El té es para las mujeres de verdad, no para las niñas sin cerebro. Y hasta que no entiendas lo que he venido a decirte no tienes derecho a despegar tus ojos de esta página. ¿Capisci?
Así me gusta, que seas obediente. Necesitas una voz con autoridad en tu vida. ¿Acaso no te gustaban los hombres un poco canallas?
Sigamos.
Cómo NO captar la atención de los hombres
Crees que haces lo necesario para captar la atención, el favor y los recursos atencionales, materiales y afectivos del hombre que te gusta. Consultas las revistas, los blogs de chicas listas que te hacen sentir una mujer liberada de hoy en día, y todo lo que dicen resuena como cierto en tu corazón. Y sobre todo, confías en el juicio de las mujeres de tu grupo de referencia: crees que has de vestir así o asá, dejarte el pelo así o asá, hacerte la dura o la blanda así o asá, y crees que tu aspecto es el elemento fundamental para captar a un hombre, o, si eres más «espiritual», que todo depende de tener mucha autoestima y quererse mucho.
Por eso dedicas desde que tienes uso de razón a buscar la prenda que más te favorece a desfallecer por tu peso yel 80% de tu tiempo libre consciente a fantasear y diseñar tácticas y estrategias para seducir a tus víctimas ymantener tu control una vez que lo has conseguido.
Pero no te lo reconoces, no te lo reconoces porque todo lo que haces es por amor; y en el amor y en la guarra todo está permitido, te sale solo, porque sí. Te molesta ser objeto del engaño y la manipulación pero tú te pasas la vida manipulando tu aspecto para conseguir el favor de los hombres.
No estoy aquí para moralizar, soy un simple notario de la realidad. Soy del gobierno, estoy aquí para ayudarte. Lo que importa es lo siguiente: ¿Lo estás haciendo bien para alcanzar tus fines?
Pues sí, en parte lo estás haciendo bien. Tienes razón en una cosa: el atractivo físico es el elemento número uno en la lista de prioridades del hombre. La biología y la psicología evolucionaria te dan la razón. Si quieres dejar de leer pornografía emocional para mujeres (50 sombras de Paco, por ejemplo) y culturizarte, te recomiendo que leas un libro, un solo libro, que cambiará tu visión ingenua, diría que infantil, sobre las relaciones entre hombres y mujeres; ¿es pedir mucho que leas un libro?
Ese libro sustituiría con éxito la comida basura pseudopsicológica que llevas oyendo y leyendo toda tu vida.
Pero este artículo no es un tratado,este artículo es una llamada a las armas. A las armas de mujer. Y no son las que crees. No son SOLO las que crees.
Te señalo un grave error: te vistes o cuidas o adaptas tu personalidad para gustar a tu competencia, a tus «amigas», a tus conocidas.
Por supuesto, crees que te vistes para gustar a los hombres, pero si lo piensas bien sigues el dictado de la moda, de los modelos femeninos que te rodean y desperdicias gran parte de tu hacienda y tu tiempo en ello, en adaptarte al ideal de tus amigas y de las revistas femeninas.
Quizá me digas que no, que te vistes para «gustarte a ti misma», para sentirte bien. Entonces, si dices esto, tienes un gran problema, Houston, tienes un gran problema: no te conoces, no sabes nada depsicología femenina, te falta capacidad introspectiva, te falta la empatía con la persona que más lo necesita: tú misma.
Deberías buscar gustar al hombre que elijas, NO intentar estar a la altura de las mujeres con las que compites, ni aunque lo disfraces de «gustarte a ti misma». Este es tu primer error.
¿No me estoy contradiciendo? Por un lado te digo que el atractivo físico es lo fundamental, y por otro lado te digo que seguir los dictados de la moda y de tus competidoras es un error. ¿Por qué?
Cómo captar la atención de los hombres
Porque a los hombres les trae al pairo que estés a la última, que uses tal o cual marca de pantalón o de maquillaje o que seas un poco más elegante que tu vecina o tu amiga o tengas unos pechos algo más voluminosos. El atractivo físico para un hombre es una simple cuestión de mínimos, es un umbral o límiteque tienes que superar. Los amigotes suelen decir que no hay mujer fea sino falta de copas, todos sabemos que según pasan las horas de la noche bajamos los estándares…
Pero si estás buscando una pareja estable, el amor de tu vida, o simplemente «un» amor (y esto significa también estable), no vas a ir bares de copas yesperar a las cinco de la madrugada hasta que tu objetivo baje los estándares. Quieres que cuando te despiertes por la mañana, el dinosaurio siga estando allí y no haya huido quemando rueda porque tiene una cita urgente en San Petersburgo.
La industria de la moda y el marketing conspiran contra ti y te intentan convencer de que necesitas el cuerpo perfecto, los zapatos maravillosos, el bolso cool, los pantalones superajustados. Tus amigas y otras competidoras refuerzan ese concepto y te convencen de que para gustar tienes que gustarles: a ellas y al diseñador homosexual que no conoce mujer (en sentido bíblico). Si no, te critican, te vilipendian y dañan tu reputación.
Y no me digas que esto que digo es para mujeres vacías distintas a ti, porque ocurre lo mismo en cualquier grupo social: me da lo mismo que seas geek, que seas emo, que seas gótica o una chica progre creativa y liberada.
Nadie está exento de la influencia social. Nadie. Yo no lo estoy, tú no lo estás, ellas no lo están. En algunas mujeresserá la ropa, en otras será la conducta sexual desinhibida, en otras los viajes a lugares exóticos, pero todos nos guiamos por el estilo de vida que fabrican para nosotros las marcas y la cultura de nuestro nicho social.
Basta ya. Se acabó.
Tienes que gustar a un hombre de carne y hueso: un hombre que tiene unos estándares mínimos de atractivo, por supuesto, pero estos son mucho más simples de lo que crees: quiere que estés sana, que seas agradable, que estés razonablemente en forma, que estés viva en cuerpo y espíritu, no que seas una modelo de revista o tengas la técnica sexual de una oiran (temas a los que las revistas femeninas dedican el 90% de su espacio).
Y poco más necesitas desde el punto de vista del atractivo físico. Cada hombretendrá el umbral en un punto más o menos alto, pero pasado el umbral el atractivo deja de ser lo relevante en una relación con vocación de largo plazo.
Hay una gran verdad que quizá olvidas: los hombres son personas. No son simples animalitos simplones que hay que someter a tus encantos.
Los simples estamos de moda
Los hombres son personas con anhelos, con deseos, con creencias, sentimientos, con temores y vulnerabilidades y con curiosidad, no solo sexual, también intelectual. Quieren tener a su lado a una mujer con la que hablar y conversar, sorprenderse de cuando en cuando, y con la que aprender y sentirse a gusto.
Es cierto que la mayoría de los hombres parecen no buscar eso. Puede que no lo busquen porque se sentirían inferiores o porque no tengan mucha seguridad en sí mismo. Pero… este no es el tipo de hombres que deseas para ti. ¿Me equivoco? Por supuesto que no.
Lo más habitual es que los hombres no lo busquen, no porque no lo deseen, sino porque es difícil encontrarlo, porque es terriblemente extraño encontrar una mujer que no sea del montón.
Pregunta del millón: ¿qué haces para acicalar tu mente?
Y aquí está la pregunta del millón: ¿qué haces para acicalar tu mente? ¿Dedicas tanto tiempo a cultivar tu espíritu como el que dedicas a tu pelo o a tu trasero o a la ropa que vistes o las técnicas de manipulación psicológica que lees en el Cosmopolitan o el blog de turno?
Si quieres conquistar a un hombre necesitas más armas. El físico solo no te sirve. Necesitas ser interesante. Y para ser interesante tienes que interesarte por algo más que tu ombligo y tu tempestuosa (pero aburrida) vida emocional oafectiva.
Por ejemplo, ¿qué sabes de transhumanismo y la singularidado de Kierkegaard y el existencialismo o de tratamiento de residuos orgánicos o sobre el concepto de ikigai o sobre ciencias de la complejidad y urbanismo?¿Nada? ¿Algo?.
Transhumanismo
No importa que sepas de tal o cual disciplina en concreto, lo que importa es que seas una mujer inquieta que sienta curiosidad por lo que pase en el mundo y que pueda hablar e interesarse por un montón de temas más allá de los viajes, los lugares de moda, las comidas y quién se acuesta con quién.
Esa curiosidad se reflejará en tus palabras y tu estilo, yhará que el dinosaurio quiera despertarse en la cama de la dinosauria y quedarse un rato.
Conozco pocas mujeres que lean libros antes de salir de marcha, en cambio todas pasan horas arreglándose y cuidándose hasta el último detalle. ¿Por qué no lees más libros o haces más actividades creativas como calentamiento o preparación para el sábado noche?
—
No lo haces porque nadie te dice que lo hagas, nadie te mira mal si no sabes quién es Karl Popper o si no sabes tocar el piano o si no dibujas un cuadro o si no escribes un blog o si no tienes ideas propias. La mayor parte de las veces crees que te sirve con ser simpática, sonreír y mostrar tus encantos físicos. Pero me temo que estos solo te servirán durante un tiempo, uno muy corto.
Hay una razón importante por la que nadie te exige que tengas una conversación interesante y seas interesante: no te lo dicen tus amigas y competidorasporque son en general mujeres normales, no te lo dicen tus amantes porque no esperan que seas su mejor amigo, no te lo dicen las revistas femeninas porque se quedarían sin lectoras, no te lo dicen las firmas de moda porque no sabrían quévenderte una vez que fueras una persona inquieta y curiosa que necesita muy poco o nada de dinero y de objetos físicos o viajes a Vietnam para sentirse viva.
Explorar el mundo es muy barato. Los libros están en las bibliotecas disponibles, la cultura es casi gratis, las causas sociales y políticas están ahí fuera, las conversaciones con gente interesantelas tienes a tu disposición, si empiezas a mirar más allá de lo epidérmico. Etc. Ya me sigues.
La respuesta: sé singular
Dicen que las mejores cosas de la vida son baratas. Sí, lo son, pero no son fáciles. Requieren esfuerzo.
Y este es mi reto para ti: conviértete en alguien singular con el que otro ser humano le guste conversar, sé algo más que un manojo de hábitos y una colección de lugares comunes.
Empieza a vivir para alguna causa elegida por ti, ocúpate por algo más que tu bienestar emocional o tu éxito o deséxito con los hombres, y un mundo nuevo aparecerá ante ti.
Interésategenuinamente por la realidad externa y serás interesante.
Puede que te quedes para vestir santos si sigues mi consejo. No lo descarto. Pero al menos serás alguien con quien apetezca tomar un café y mantener una larga conversación.
Y si lo piensas, ¿no es acaso el amor una larga conversación?
Las condiciones del experimento público de desconexion digital las tienes en el anterior artículo.
Para participar en el experimento de desconexión digital debes registrarte en la página del experimento siguiendo el guión que ahí propongo.
El compromiso de Cristina
1. Cristina.
2. 4 semanas, del 3 de junio al 30 de junio.
3. Los elementos de mi vida digital que van a estar en tela de juicio estas 4 semanas son 2, Twitter y YouTube.
4. a) Twitter: con esta red quiero hacer un ayuno digital completo. No accederé a mi cuenta de Twitter hasta el 30 de junio.
b) YouTube: idealmente, no accederé a YouTube en los 30 días. Pero esto me parece más complicado que Twitter, ya que muchas veces uso YouTube para oír música (esto tiene fácil solución con muchas otras opciones) o charlas y entrevistas, especialmente por las mañanas a primera hora mientras me preparo para salir de casa. Así que este es el tiempo máximo que me permitiré, si no puedo evitarlo. Suele ser una media hora y el hecho de tener que salir de casa me sirve de límite seguro, un cortafuegos. Estará absolutamente prohibido por la noche que es cuando tengo riesgo de perder la noción del tiempo.
El tiempo que libere de estas plataformas lo dedicaré a estudiar e intentar estar más presente.
5. El motivo de las renuncias son:
a) Twitter: muchísimo ruido mediático.Creo que se aplaude más alto al que da el mejor “zasca”. Está muy lejos de ser una plataforma para intercambiar opiniones de manera respetuosa. Cada vez veo menos utilidad en ella y me planteo dejarla tras el experimento. Además, me doy cuenta de que muchas veces entro ahí sin un motivo definido, sino a vagar más tiempo del que inicialmente planeaba por el timeline para ver qué dice la gente.
b)YouTube: la descontrolada pérdida de tiempo que me supone. Esta plataforma de vídeos es la que tiene un mayor poder adictivo para mí. Suelo usarla para tomarme algún descanso del trabajo/estudios con algún vídeo breve. Pero el problema es que un vídeo acaba llevando a otro vídeo… Admito avergonzada que soy una presa fácil de los algoritmos y vídeos recomendados. Seguramente me dolería saber cuántas horas de mi vida he pasado en YouTube.
Las condiciones del experimento público de desconexion digital las tienes en el anterior artículo.
Para participar en el experimento de desconexión digital debes registrarte en la página del experimento siguiendo el guión que ahí propongo.
El compromiso de Gavroche
1-2 Hola, me llamo Gavroche y me propongo asumir el reto durante el mes de junio (aunque en el fondo espero que el cambio de hábitos sea definitivo).
3-4-5. No tengo Facebook, Twitter ni Instagram (phew!), pero soy adicta a los periódicos digitales. Paso mucho más tiempo del que desearía navegando de noticia en noticia, y ni siquiera estoy bien informada, pues las leo por encima, sin profundizar en los contenidos. El tiempo que malgasto “poniéndome al día” con la actualidad se lo robo a la lectura de ensayosque realmente me apetece leer.
Así que ese es mi objetivo: dejar de deambular sin rumbo por los sitios de noticias y terminar al menos tres de los libros que tengo en cola antes de que termine el mes. También me gustaría dejar de llevarme el móvil al cuarto de baño y a la cama, aunque esto último va a ser más complicado porque escuchar audios monótonos y aburridos me ayuda bastante a conciliar el sueño. En fin, poco a poco. ¡Buena suerte a todos mis compañeros!
Las condiciones del experimento público de desconexion digital las tienes en el anterior artículo.
Para participar en el experimento de desconexión digital debes registrarte en la página del experimento siguiendo el guión que ahí propongo.
El compromiso de Homo Mínimus
1. Hola, soy Homo Mínimus.
2. Mi experimento durará del lunes 3 de junio al domingo 30 de junio, cuatro semanas.
3. Practicaré el Shabbat digital (política estricta de cero pantallas en el Shabbat).
El resto de los días (todos menos en el shabbat) mi política de navegación web es restringir la entrada en páginas web hasta las 8 pm. Esta es mi línea roja. Esta prohibición incluye: correo electrónico web, blog Homo Mínimus, otros blogs, YouTube, bajada de libros electrónicos, amazon.es, amazon.com, periódicos digitales, podcasts.
4. Como excepción al Shabbat digital, permito usar el libro electrónico en Shabbat, pero estrictamente para leer libros de literatura o de temática religiosa, espiritual o existencial, nada relacionado con el trabajo o los estudios. No me permito tampoco entrar en la Wikipedia ni en la tienda Kindle para consultar más libros.
Me permito ver el viernes por la noche alguna película previamente elegida en compañía. También me permito entrar en la página sefaria.com para leer un fragmento del Talmud o en cursos online sobre temas permitidos en el Shabbat y que no sean profesionales ni de trabajo ni pertenezcan a ningún proyecto intelectual que desarrolle durante la semana.
En cuanto a la política de navegación web, solo me permitiré entrar fuera del horario señalado para seguir con los cursos online que tengo en marcha. Como es seguro que necesitaré entrar para buscar libros, artículos, referencias, etc., pero al mismo tiempo no quiero perder una cantidad absurda de tiempo en búsquedas y disperso (estrategia que uso para evitar el trabajo duro, el más eficaz también), tomo nota en un papel de cada búsqueda necesaria según vaya surgiendo y solo al final del día, a partir de las 8 pm, me permito hacerlas. Tendré el incentivo de la cena y volver a casa para que estas búsquedas y lecturas online se acaben lo antes posible.
Para reforzar esta política, dejo la consulta del correo electrónico vía web también para las 8 pm y así evitar tentaciones de saltar del correo a algún vínculo o referencia interesante o lanzarme a responder un correo electrónico que puede esperar o que aunque no sea respondido interfiera con mi foco generando interrupciones internas.
Como algunos días acabo antes de las 8 pm, dedicaré el tiempo sobrante a la contemplación, los paseos o las conversaciones tranquilas. Una vez más, solo a las 8 pm me estará permitido entrar en la web.
Las pausas tácticas y los descansos estratégicos durante el día no podrán en ningún caso dedicarse a entrar en páginas webs.
Para monitorizar mi grado de cumplimiento usaré el programa RescueTime en su versión gratuita; es más que suficiente para saber cómo empleo mi tiempo en web y aplicaciones en el portátil.
Para bloquear webs usaré el complemento de google Chrome Block Site. Es fácilmente desactivable pero es una barrera más que pongo a las distracciones.
Usaré un folio de papel para anotar las búsquedas y entradas a web pendientes. Los artículos que quiera leer van a una carpeta especial de pendientes de leer. Si quiero leer artículos necesarios para el trabajo, asignaré un bloque de tiempo exclusivo el día anterior.
Semana a semana iré informando de la evolución del experimento y las lecciones aprendidas. También intentaré ayudar a las personas que se han inscrito en este experimento público y compartir experiencias con ellos en la página habilitada Experimento público desconexión digital.
5. Elijo este experimento por varios motivos:
A) Quiero reforzar mi ritual más importante, elShabbat. Existe el peligro de contaminarlo con la navegación web, aunque sea por motivos legítimos.
B) Habiendo ya eliminado redes sociales, teléfono inteligente y navegación al azar en páginas web, mi próximo desafío está en aprovechar mejor mi jornada de trabajo desarrollando una concentración de láser en una pocas actividades de alto valor. La búsqueda en internet y las lecturas de artículos al azar son por término medio actividades de bajo valor, requieren poca energía y amenazan mi concentración, por lo tanto las relego al final del día para desactivar sus efectos negativos y el peligro real de que actividades profesionales e intelectuales de bajo valor desplacen o expulsen a actividades de mayor valor (ley de Gresham de la productividad) .
Las condiciones del experimento público de desconexion digital las tienes en el anterior artículo.
Para participar en el experimento de desconexión digital debes registrarte en la página del experimento siguiendo el guión que ahí propongo.
El compromiso de Verónica
1-2. Hola, soy Verónica y me propongo desconectar desde mañana, 3 de junio, hasta final del mes.
3. He decido desactivar mis cuentas de Facebook y de Instagram. También limitar el tiempo de uso del ordenador y del móvil.
4. Cada día usaré el móvil un máximo de 40 minutos. Tengo un programa que hace un seguimiento del tiempo de uso que hago. Intentaré que sea menos tiempo pero no quiero limitarme tantísimo porque el móvil lo puedo usar para otras cosas aparte de navegar… Trabajo en casa, con el ordenador, pero usaré un bloqueador de aquellos sitios webs que son mis agujeros negros para no caer en ellos mientras trabajo. No podré usar el móvil ni en el baño ni en el dormitorio. E intentaré que no sea necesario usar ni ordenador ni móvil a partir de las 19:30.
El tiempo que gane espero ser capaz de aprovecharlo en hobbies que tengo abandonados además de en leer y cocinar. Esos ratos de espera en los que recurro al móvil, intentaré sobrellevarlos sin tener que hacer nada o leyendo.
5. He intentado varias veces reducir mi consumo diario de contenido digital pero acabo cayendo siempre en la misma dinámica, así que tengo que reconocer que si quiero hacerlo y no puedo es porque tengo una adicción. Quiero ese tiempo de vuelta y quiero evitar las emociones y estado de desconcentración que me provoca este exceso de exposición pero a la vez me da miedo no estar al día, no enterarme de nada, etc… Siendo realistas, tampoco es que lo que me vaya a perder sea vital así que voy a probar algo más drástico que de costumbre y espero que tener la posibilidad de rendir cuentas me pueda ayudar…
Las condiciones del experimento público de desconexion digital las tienes en el anterior artículo.
Para participar en el experimento de desconexión digital debes registrarte en la página del experimento siguiendo el guión que ahí propongo.
El compromiso de Tania
1. Soy Tania y soy adicta a internet.
2-5. Primero los blog, luego Facebook, luego YouTube, ahora Instagram… Esto me ha llevado a tener muchos problemas en el trabajo, pq en vez de trabajar me pongo a ver cosas por internet, muchas veces cosas que tienen que ver con la productividad en el trabajo, absurdo, he ignorado a mis hijos y a mi pareja para ir a YouTube canales de otras familias y sus hijos; absurdo y así podría continuar pero me da hasta vergüenza. Estoy haciendo terapia pq por supuesto detrás de algo así hay un problema detrás. Me ha parecido un buen momento para hacer este experimento.
Yo voy a intentar nada de YouTube, nada de redes sociales e incluso limitar cualquier búsqueda en Internet a no ser que no haya forma de encontrar respuestas por formas tradicionales o sea algo importante (que lo dudo)
Mantendré WhatsApp ya que los grupos y la gente que tengo interactúa de una forma muy aceptable.
Al día me meteré por aquí y pondré mis impresiones.
Las condiciones del experimento público de desconexion digital las tienes en el anterior artículo.
Para participar en el experimento de desconexión digital debes registrarte en la página del experimento siguiendo el guión que ahí propongo.
El compromiso de Melisa
Tu nombre o apodo: Hola, soy Melisa.
Cuándo inicias el experimento: el lunes 3/6.
Qué elementos de tu vida digital o mediática has decidido eliminar: la consulta de periódicos digitales, sitios de comercio online y similares.
Cuáles son las condiciones específicas de tu experimento:
durante mi jornada laboral me comprometo a no chequear el celular cada vez que tenga un momento ocioso. En cambio, voy a intentar estar más presente y consciente.
por la tarde no usaré el celular para chequear sitios web y ocuparé ese tiempo para meditar y para dormir una siesta breve antes de continuar con mis actividades.
por la noche, continuaré dándome el permiso de chequear Facebook siempre que haya cumplido antes con todos los hábitos diarios autopropuestos. Vengo haciendo esto desde hace bastante tiempo con muy buenos resultados.
5. Por qué eliges esta renuncia: porque aunque logré eliminar gran parte de este tipo de distracciones de mi vida sigo notando el gran impacto que tienen sobre mi mente los chequeos periódicos (y de forma inconsciente) a sitios web.
Un poco sobre mi situación actual:
Personalmente, decidí vivir sin televisor desde hace dos años y mi calidad de vida mejoró muchísimo. No lo extraño ni lo necesito.
Momentáneamente estoy sin conexión wifi en casa. Me mudé hace un mes y todavía no siento la necesidad de dar de alta el servicio.
Pienso que gracias a este experimento tal vez pueda continuar así hasta fin de junio. Aunque confieso que se me está haciendo dura la vida sin spotify.
Por último, recomiendo descargar la app Quality time. Mide el tiempo diario que usamos cada aplicación y la cantidad de veces que desbloqueamos el teléfono. También permite bloquear el acceso de cierta aplicaciones durante el tiempo que decidamos. Funciona!
Las condiciones del experimento público de desconexion digital las tienes en el anterior artículo.
Para participar en el experimento de desconexión digital debes registrarte en la página del experimento siguiendo este guión:
Tu nombre o apodo.
Cuándo inicias el experimento (idealmente, el lunes 3 de junio) de cuatro semanas (hasta el 30 de junio). Pero podrás incorporarte en cualquier momento durante las cuatro semanas.
Qué elementos de tu vida digital o mediática has decidido eliminar. Por ejemplo: el uso de WhatsApp, la opción nuclear (para los que gusten de emociones fuertes: eliminación del smartphone), el consumo de películas o periódicos digitales o en papel, o todas las redes sociales o alguna en concreto que te genera menos valor e interfiere más con tu vida. Tú decides.
Cuáles son las condiciones específicas de tu experimento: en qué franjas horarias o para qué actividades haces excepciones, si es que las haces; cómo vas a llenar el tiempo libre casi oceánico del que vas a disponer en estas cuatro semanas, por ejemplo: qué harás cuando estés en el autobús aburrido sin nada qué hacer o qué harás por las noches si no ves la televisión o las series, etc.
Voy a iniciar este experimento tal cual está propuesto, desde el 3 de junio hasta el 30.
Voy a eliminar el uso de Twitter e Instagram, Youtube, las series y el anime. En cuanto a las tres primeras, restringiré su apertura a enlaces de interés que me envíe mi entorno (véase que sigo conservando medios de comunicación como Whatsapp y Telegram), aunque borraré las aplicaciones de mi teléfono para no sentir la urgencia. Solo podré ver un capítulo al día, sea de lo que sea.
Mi tiempo libre irá principalmente dirigido a convivir con mis propios pensamientos, meditar, y volver a alcanzar un nivel en el que me encontraba a gusto conmigo mismo sin necesidad de estar entretenido todo el rato. También aprovecharé para darle un impulso a mi lista de libros pendientes, avanzar en mis estudios y dedicarle un rato (si no diario, semanal) a la escritura.
Esta renuncia es algo que llevaba planeando durante algunos días hasta que me topé con el post. Últimamente he estado saturado de contenido multimedia, a todas horas y en cualquier lugar. Por más series o animes que vea, más crece mi lista de pendientes. Twitter y Youtube se transformaron en un círculo vicioso que podía captar mi atención tanto en el autobús como en la cama a las dos de la mañana. He llegado a cerrar Twitter para volver a entrar a Twitter. En caso de recaída, me marcaré una raya y empezaré de nuevo. La meta, como he dicho antes, es abandonar la dependencia hacia contenido ajeno y volver a sentirme entero conmigo mismo.
Saludos!
Las condiciones del experimento público de desconexion digital las tienes en el anterior artículo.
Para participar en el experimento de desconexión digital debes registrarte en la página del experimento siguiendo este guión:
Tu nombre o apodo.
Cuándo inicias el experimento (idealmente, el lunes 3 de junio) de cuatro semanas (hasta el 30 de junio). Pero podrás incorporarte en cualquier momento durante las cuatro semanas.
Qué elementos de tu vida digital o mediática has decidido eliminar. Por ejemplo: el uso de WhatsApp, la opción nuclear (para los que gusten de emociones fuertes: eliminación del smartphone), el consumo de películas o periódicos digitales o en papel, o todas las redes sociales o alguna en concreto que te genera menos valor e interfiere más con tu vida. Tú decides.
Cuáles son las condiciones específicas de tu experimento: en qué franjas horarias o para qué actividades haces excepciones, si es que las haces; cómo vas a llenar el tiempo libre casi oceánico del que vas a disponer en estas cuatro semanas, por ejemplo: qué harás cuando estés en el autobús aburrido sin nada qué hacer o qué harás por las noches si no ves la televisión o las series, etc.
3-4. Las limitaciones en mi experimento van a ser las siguientes:
Me voy a permitir seguir usando las redes sociales y similares en mi ordenador durante 30 minutos. Voy a usar un bloqueador para el resto del tiempo. Esto es algo que he estado haciendo y sé que funciona.
Voy a programar mi teléfono móvil al estado de máximo ahorro de energía, que te fuerza a limitar a 8 las aplicaciones que puedes usar. Entre ellas no estará Internet ni ninguna red social, solo aquello que necesito. Estoy seguro que hacer esto va a reducir considerablemente las horas que paso con mi móvil.
Considero necesario mencionar que en el caso que haga un “recaiga” de algún modo, me levantaré y lo volveré a intentar. No quiero partir de una mentalidad de que tengo cosas a perder si fallo, sino que tengo mucho a ganar si así lo intento.
5. Hago esta renuncia por la simple razón que no me siento en control de las redes sociales que uso, y estoy seguro que beneficiaré de la cantidad de tiempo que tendré para dedicar a otras actividades o simplemente a dormir y descansar más. Y lo más importante, dejaré de ser como aquella nariz pegada a un hombre pegada; en este caso, aquél smartphone pegado a un hombre. Necesito volver a escuchar el silencio.
Cuándo inicias el experimento (idealmente, el lunes 3 de junio) de cuatro semanas (hasta el 30 de junio). Pero podrás incorporarte en cualquier momento durante las cuatro semanas.
Qué elementos de tu vida digital o mediática has decidido eliminar. Por ejemplo: el uso de WhatsApp, la opción nuclear (para los que gusten de emociones fuertes, la explico más abajo), el consumo de películas o periódicos digitales o en papel, o todas las redes sociales o alguna en concreto que te genera menos valor e interfiere más con tu vida. Tú decides.
Cuáles son las condiciones específicas de tu experimento: en qué franjas horarias o para qué actividades haces excepciones, si es que las haces; cómo vas a llenar el tiempo libre casi oceánico del que vas a disponer en estas cuatro semanas, por ejemplo: qué harás cuando estés en el autobús aburrido sin nada qué hacer o qué harás por las noches si no ves la televisión o las series, etc.
Por qué eliges esta renuncia
Después de la inscripción y el compromiso público en los términos apuntados arriba, escribiré un artículo-resumen con los compromisos de todos los inscritos.
Durante la duración del experimento, podrás ir escribiendo tus impresiones, dificultades y descubrimientos en la página del experimento con el fin de motivarte y motivar a los demás a perseverar en el empeño.
Al final del experimento, podrías incluir un pequeño informe. Yo recopilaré las experiencias y lecciones aprendidas y las resumiré en un artículo final.
A partir de ahí, en función de los resultados del experimento, podrás darlo por terminado o decidir incorporar algunas de las renuncias y cambios en tu consumo digital a tu vida.
Condiciones del experimento
Comienzo: lunes 3 de junio de 2019.
Duración: cuatro semanas, hasta el domingo 30 de junio 2019.
Durante cuatro semanas haremos un experimento de renuncia a toda o parte de nuestra vida digital.
Los candidatos para este ayuno digital con vocación de permanencia son varios; la opción que recomiendo, aunque casi nadie tendrá los bemoles para seguirla, es la opción nuclear: eliminación del teléfono inteligente sustituido por un teléfono idiota con solo llamadas. Podrías hacerte con un teléfono tonto o simplemente capar todas las aplicaciones y redes sociales de tu teléfono móvil.
Dirás que esto es ilusorio, inviable, utópico, etc. No, no lo es, y yo soy la prueba viviente: jamás he tenido un teléfono inteligente y funciono desde hace décadas con un teléfono extremadamente torpe que solo es capaz de enviar y recibir llamadas y mensajes de texto. Esta es la opción que recomiendo para el experimento porque es la que contribuirá de manera más dramática a cambiar tu concepción de lo posible y lo imposible.
Hay otras opciones más conservadoras que no necesitan tantos redaños pero que son francamente desafiantes para la mayoría de los bípedos implumes: por ejemplo, bloqueo y renuncia de redes sociales como WhatsApp, twitter, Instagram, Facebook.. Incluso, el mismo correo electrónico consultado compulsivamente por mucha gente a lo largo del día podría ser un candidato para este ayuno y desconexión.
El experimento de renuncia digital también podría aplicarse a servicios de distribución de contenidos de alto poder adictivo como por ejemplo YouTube o Netflix o sitios de noticias o cualquier otra plataforma similar. Mucha gente que llena sus horas de ocio con la comida basura de la televisión tradicional a la manera de gallinas que reciben su pienso (contradicción en los términos) diario de lo que sea que echen haría bien en apuntar a la televisión como objeto del experimento.
Los más modernos, que tienen plataformas digitales de pago, podrían considerar si los centenares de horas que dedican a lo largo del año viendo series en modo adictivo-compulsivo son el legado que quieren dejar para la posteridad. Muchos solo podrán escribir en su tumba: “Dediqué 73 noches de mi vida a lo largo de 7 años a seguir la serie Juego de Tronos; las noches de esos años que no vi Juego de Tronos vi Breaking bad, Perdidos, True Detective… y un largo etcétera”. Triste epitafio.
Si quieres conocer la experiencia de alguien que ya no ve cine ni series por las noches y motivarte a emularle, puedes leer el artículo de Anca Balaj sobre su renuncia a la televisión y las películas. Su experimento convertido en una forma de vida ocurrió de manera casual cuando un buen día se le estropeó la televisión y decidió no repararla ni comprar otra. Transcribo un extracto, el resto del artículo puedes leerlo en su blog.
¿Cómo es posible que, sin utilizar nunca la televisión por las mañanas o por las tardes éstas también sean diferentes? La respuesta es simple: silencio y descanso. La televisión, la radio o incluso las películas o series vistas en Internet producen nerviosismo. Aquí hay algunas explicaciones científicas, pero yo voy a hablar de mis percepciones en esta semana.
En mi casa ya no hay voces estridentes, mujeres llorando, gritos de personas asustadas, bombas o coches que explotan, sirenas de la policía, etc. En mi casa nadie mata a nadie. Nadie sufre. Y no hay conflictos que atender. Las películas (y toda historia que se precie) tienen como motor el conflicto, es decir, el deseo de alguien que entra en conflicto con el deseo de otro alguien y que queremos saber cómo acabará resolviéndose. Esto mantiene nuestra atención pero también nos provoca tensión. Así pues, cuando estamos viendo una película o una serie, estamos viviendo (creando en nosotros) esta tensión. La próxima vez que veas una película, despégate del argumento por un momento y revisa tu cuerpo, observa si estás relajado/a o tenso/a.
Dejando aparte las estridencias sonoras y las emociones dramáticas que se recrean, hay otro factor muy importante, tal como explica el artículo que he enlazado más arriba: el ritmo con el que se suceden las cosas en una película es vertiginoso, en una hora y media ocurren acontecimientos que en la vida real tardarían semanas, meses o años en producirse, con el estrés mental que esto nos supone. También la técnica usada es importante, pues hay gran interés por parte de los autores de atraer nuestra atención y mantenerla hasta el final.
Todo este nerviosismo provoca ansiedad. La rapidez de los estímulos nos crea dependencia de nuevos estímulos y así es cómo acabamos aumentando nuestra dependencia de otros aparatos que puedan proporcionarnos estos estímulos cuando ha acabado la película o incluso de maneara simultanea. Y cuanto más estimulo, más necesitamos y más se sube el ritmo en las películas de reciente creación (compara el ritmo de una película de los años 40 con el ritmo de una actual; ¿ha tenido tiempo nuestro cerebro de evolucionar de la misma manera?).
¿Cómo elegir el tipo de desconexión digital?
Tú sabes o al menos intuyes qué parte de tu vida digital es contraproducente para tu salud mental o para tu eficacia profesional o para la calidad de tus relaciones personales. ¿Hay alguna red, algún artilugio digital, alguna plataforma tecnológica de distribución de contenidos de alto poder adictivo cuya renuncia podría contribuir a mejor tu bienestar vital y liberar tiempo y atención para destapar y desarrollar potencialidades?
Tú conoces tu fuerza de voluntad, tu afán de exploración y las facturas que los medios digitales están pasando a tu vida, por eso este experimento es flexible, no es el mismo para todos, la filosofía y motivación es la misma pero las condiciones de aplicación son elegidas por ti.
Recomiendo la opción nuclear (=teléfono estúpido con solo llamadas y mensajes tradicionales de texto, no vale WhatsApp) , y si no puedes o no quieres aplicar la opción nuclear, decide qué elementos eliminas, por ejemplo: Facebook o WhatsApp o YouTube o una combinación de ellos.
Recomiendo que tu eliminación abarque las cuatro semanas las 24 horas del día; pero una vez más, puedes decidir abrir una ventana al día para consulta de medios digitales, una hora o media hora o simplemente decir que no usarás esos medios más que por las noches o usarlas para un determinado fin en exclusiva, por ejemplo , por motivos de trabajo.
Lo más fácil de gestionar es eliminar todo y durante todo el tiempo, pero tú solo conoces tus circunstancias y limitaciones.
Eres libre de elegir tus cadenas o de cambiarlas por otras
Soy consciente de que tienes la sensación de que el uso o no uso de medios digitales, WhatsApp, Facebook, correo electrónico o las series no es una opción; después de todo “esto es lo que hay, no puedo luchar contra la corriente” o bien “en mi trabajo es imposible decir que no a las redes sociales y usamos WhatsApp para comunicarnos” o bien “sin Facebook no puedo hablar con mis familiares de Perú o Argentina” o bien “sin un móvil no puedo calmar a mi niño de dos años mientras come o cuando salimos de casa” o bien “me siento vacío si no me relajo por la noche con un episodio de sexo y violencia de Juego de Tronos”, etc.
Pero la buena nueva que vengo a traerte y que te incito a seguir es que hay opción , que eres libre para decidir tu uso, abuso y desuso de los medios digitales. Este experimento te ayudará a descubrir qué es posible, y sobre todo a saber qué se siente cuando uno deja de ser una miserable rata de Skinner sometida a los refuerzos intermitentes de los likes y las últimas frases graciosas y gilipolleces de la línea de Twitter o el muro de Facebook.
He dedicado toda una serie de artículos en este blog a los peligros de las tecnologías digitales. La he llamado serie Neoludismo. Los luditas fueron obreros de telares en Inglaterra que en los comienzos de la revolución industrial quemaban telares y aterrorizaban a sus propietarios como amenaza y represalia ante la pérdida de sus trabajos sustituidos por máquinas.
El filósofo cínico Diógenes de Sinope fue nombrado el Santo patrón del minimalismo existencial hace ya varios años por sus simpatías neoluditas. Este personaje se burlaba de los atenienses con sus actuaciones públicas; por ejemplo, caminaba en la dirección contraria de la multitud a la salida del teatro como ilustración de su iconoclastia e inconformismo. Todas sus posesiones eran un manto, una escudilla para beber agua y un bastón, pero un día observó a un niño beber agua de una corriente con el cuenco de sus manos y renunció desde entonces a la escudilla. Cuando Platón definió al hombre como un “bípedo implume”, Diógenes desplumó a un pollo y gritó “ahí va un hombre”. Desde entonces, la definición tuvo que ser cambiada a “bípedo implume de uñas planas”.
Yo soy una suerte de Neoludita filosófico militante, me parezco más a Diógenes que a los quemadores de telares anticapitalistas o a los ecologistas tipo Unabomber, mi reacción es menos violenta pero también potencialmente más efectiva: tolero que los filisteos sigan usando y abusando de sus teléfonos inteligentes y redes sociales; cuando observo al ciberzombi arrastrar su dedo por la línea de Twitter o WhatsApp mi represalia física no va más allá de un furtivo gesto de desprecio y una sensación de superioridad moral ; mi venganza son mis invectivas y peroratas en un oscuro blog en un callejón perdido de internet.
Sin embargo, mi secreto desprecio y mis sonoras exhortaciones escritas hacia una vida liberada de la tiranía autoinfligida de los medios digitales no es suficiente.
Hemos de dar un paso más. Hemos de predicar con el ejemplo en nuestras vidas. Todos podemos ser todavía más minimalistas y andar el camino del que hablamos. Si nuestro ejemplo cunde, habremos transmitido nuestro mensaje y vivido nuestras creencias.
Homo Mínimus responderá a las preguntas, dudas y consultas sobre este experimento en los comentarios de este artículo.
En los próximos días anunciaré un experimento minimalista en el que podrán participar los lectores de este blog.
La motivación de este experimento está en la irrazonable pero generalmente aceptada presunción de que no podemos oponernos a la corriente tecnológica digital y tenemos que asumir irremisiblemente los cambios en nuestros hábitos de comunicación y formas de relacionarnos.
Sirva este video como aperitivo para el experimento y para establecer un marco mental propicio que te permita animarte a participar.
Los lectores del blog que pertenezcan a la generación postmilénica quizá no conozcan otra cosa y este experimento les resulte no un viaje al pasado sino un viaje a otro mundo.
Hay dos temas de conversación que las buenas costumbres y la educación proscriben: la religión y la política. Por lo tanto, hoy voy a hablar sobre ellos.
La religión, según dice un amigo mío, ya no interesa a nadie, ni siquiera es un tema polémico, es simplemente indiscutido por aburrido e irrelevante, al menos en la esfera pública en la Europa occidental cuando se refiere a la religión católica o el cristianismo en general.
La política, en cambio, desata pasiones, y por eso mismo las reglas de urbanidad prescriben con más razón todavía evitar los temas políticos. El debate político racional y respetuoso es la esencia de la cultura democrática, pero las convicciones políticas son defendidas hoy en día con más fe arrojadiza que las religiosas y por eso uno debería pensárselo dos veces antes de sacar un tema de conversación que tenga que ver con la política.
La ventaja de no vender nada en este blog (por el momento) es que podría pasar por encima de las buenas costumbres y las reglas de urbanidad. Mi ventaja es que no tengo a nadie a que contentar para conseguir su favor monetario.
El capitalismo suaviza el carácter y evita los temas polémicos que pueden predisponer negativamente al potencial consumidor. Al estar este blog fuera de la esfera de intereses monetarios, me podría permitir ofender impunemente a una buena parte de la audiencia de este blog con mis opiniones religiosas y políticas, que puede que no sean muy convencionales o generalmente aceptadas.
Hablar de religión o política en este blog podría resultar chocante, fuera de contexto, podría tocar el centro de la identidad de mucha gente y lograr por fin mi objetivo declarado —y parcialmente impostado— de que te des de baja definitivamente del blog.
Después de todo, entras a este blog para mejorar tu vida, no para que te adoctrinen o te violenten con opiniones políticas o ideología extraña.
Sin embargo, a pesar de lo que puedas pensar, este blog es también sobre religión y política, sobre los medios que tiene el ser humano de lograr una mejor vida en un entorno social donde debe encontrar los medios de coordinación y cooperación con otros seres humanos.
Los blogs similares al mío, minimalistas o no. propugnan una ética de la autonomía, del individuo intentando mejorar su vida de manera esencialmente independiente y desprovisto de —o al menos no sujeto a— valores transcendentes o políticos. Es la ética liberal del vive y deja vivir, sin mayores complicaciones; es la ética del haz lo que quieras mientras no hagas mal a nadie o interfieras con los planes o valores de otras personas, que probablemente serán distintos en una sociedad pluralista como la nuestra. Esta ética es simplificadora, realista, pragmática y podemos decir que también minimalista, al menos en un sentido superficial. En todo caso, es profundamente actual y la corriente principal hoy en día, no tanto en las creencias y valores declarados por la gente como en las creencias y valores practicados por la gente.
Los asuntos sociales nos exceden, nos superan y están fuera de nuestra esfera de control y de influencia, es por eso que mi prescripción minimalista existencial ha sido casi siempre tomar como dado el entorno social, político y religioso, y adaptarse a él: no maldecir el territorio sino hacerse con un buen mapa de él y usarlo para navegar las vicisitudes vitales de la manera más aerodinámica posible. Es por esto que gran parte de mis escritos tratan de productividad, efectividad y organización personal
Pero junto a la ética individual, liberal y relativamente desvinculada, existen otras variantes éticas valiosas que también deberíamos tener en cuenta: la ética de la comunidad y la ética de la divinidad o quizá la ética «desde» la divinidad. Estas dos éticas o filosofías morales son necesarias y aportan dimensiones morales fundamentales para comprender, entender y dirigir convenientemente la acción individual y colectiva.
—
Hay un libro muy recomendable que te podría ayudar a comprender mucho mejor la psicología del debate político actual y los fundamentos evolucionistas y morales de él: La mente de los justos, del psicólogo moral Jonathan Haidt. Desde un punto de vista psicológico y evolucionista explica el meollo del escenario político y el profundo impacto de las emociones para configurarlo.
Este libro es una admirable síntesis de psicología social, análisis político y razonamiento moral. Mejor que cien años de lectura de periódicos o de blogs y opiniones superficiales y apresuradas, este libro te ayudará a comprender por qué el mundo social de la política y la religión es como es y por qué no deberías apresurarte a desechar los sentimientos religiosos, ideológicos, nacionalistas o de pertenencia a una comunidad cultural.
En esencia, Haidt explica que el ideal democrático del discurso racional o racionalista como forma de dirimir conflictos y favorecer el consenso se convierte en racionalización de emociones y predisposiciones previas al discurso: defensa del grupo o identidad, de la comunidad con la que uno se identifica y convicciones religiosas o ideológicas. Los argumentos, la mayor parte de las veces, son soldados, armas arrojadizas para defender y justificar las posiciones propias, no medios de exploración o descubrimiento.
Pero no me entiendas mal, cuando Haidt explica —y yo reconozco— la función de las emociones y el sentimiento de pertenencia a una comunidad, no es para desacreditarlos, para hablar desde una torre de marfil intelectual o moral, desde la posición privilegiada del iluminado, del ser racional inmune a este sarampión de la humanidad que debe ser superado y al que yo soy inmune.
Creo que la comunidad, el sentido religioso y las emociones de pertenencia y amor por el propio grupo y su cultura son parte de nuestra naturaleza, elementos que hay que describir adecuadamente y no apresurarse a desestimar o despreciar como propios de gente burda, primitiva o menos evolucionada moralmente.
En nuestros escritos, discursos y conversaciones, queremos frases memorables que con economía de medios nos proporcionen el máximo sentido.
En los aforismos, podemos encontrar este tipo de frases breves, sentenciosas y llenas de significado.
Hay gran variedad: invocaciones, imprecaciones, reconvenciones, órdenes, máximas de contenido moral o edificante, comentarios humorísticos y muchas otras variaciones.
Me gusta leer libros de aforismos de escritores y personajes públicos: Baltasar Gracián y su Arte de la Prudencia, Nietzsche, Oscar Wilde, Pascal, Ciorán, Montaigne o La Rochefoucauld están entre mis favoritos.
—
Defendí hace años en un artículo que Twitter es el gimnasio del escritorporque en 140 caracteres estás obligado a flexionar tus músculos verbales y transmitir lo máximo con lo mínimo. La limitación de espacio te lleva naturalmente a escribir aforismos.
Durante mi incursión en Twitter, la única red social digital a la que he pertenecido, escribí algo más de 10.000 tuits en algo más de dos años. A una media de 10 palabras por tuit (cifra conservadora) escribí 100.000 palabras, el equivalente a una novela de 350 páginas (en extensión, no en valor o contenido).
Podemos decir que la mayoría de esos tuits son exabruptos, pensamientos reactivos y banalidades varias salpicadas con alguna perla retórica digna de conservarse (quizá un 1% del total, dejaré una muestra al final de este artículo).
—
En Twitter conocí en primera persona el poder adictivo de las redes sociales y también algunos de sus beneficios.
Por ejemplo, gracias a Twitter conocí a Rafael Sarmentero, El Genio, al que he dedicado varios artículos en este blog y que ha colaborado con varias intervenciones. Raúl Hernández González, otro habitual de mis podcasts, también está entre las mejores aportaciones de Twitter a mi red social.
También afilé mi habilidad para responder de manera rápida, en casi tiempo real, a los ataques verbales, y di rienda suelta a mi egocentrismo narcisista y afán propagandístico en temas políticos y culturales. El sentimiento de pertenencia a un grupo (el mío es por supuesto uno de élite) se exacerba en Twitter y también los impulsos de confrontar a los extraños equivocados con el insulto, el ingenio y el dato.
Pero, como bien sabemos los minimalistas digitales, una tecnología no se justifica solo por sus beneficios —después de todo, cualquier tecnología aporta algo— sino que hay que ponderar los costes al igual que los beneficios.
Es por esos costes que a pesar de las satisfacciones que me producía Twitter, su capacidad para enganchar mi atención de forma relativamente productiva (“Twitter como gimnasio del escritor”) y la posibilidad para interaccionar con personas interesantes, terminé dejando la red de los trinos.
De esta experiencia, quedaron los tuits, que antes de abandonar la red fueron convenientemente archivados.
Muchos de esos tuits rescatables del olvido son aforismos, frases ingeniosas, dardos envenenados, refranes, proverbios, respuestas con retranca, pensavientos, trinos varios. Esa práctica tuvo como beneficio más evidente el que haya aprendido a intercalar más frases potentes en mis textos y conversaciones.
—
Te dejo con una muestra de algunos de estos aforismos a pie de impulso para que consideres si dos años perdiendo el tiempo en Twitter, distrayéndome de asuntos más importantes y envuelto en guerras incendiarias, son justificados por estos residuos verbales.
Mi conclusión es que no, que fue una miserable pérdida de capital vital e intelectual, pero espero que al menos te sirva como advertencia.
Mal de muchos, buen rayo me parta.
La puntualidad es la más inútil de las virtudes: casi nadie llega a tiempo para apreciarla.
Yo no soy un friki. Soy un verso suelto.
El Hombre es una teoría de la felicidad con patas.
No hay que confundir el orden con la simetría.
El precio de la vida es la muerte.
La mejor manera de convocar a las musas es darles el día libre.
La metáfora es un observatorio.
El fanfarrón expide cheques que su talento no puede pagar.
El problema con los postmodernos es que están de vuelta de todo sin haber salido nunca de casa.
Era un tipo educado, buena persona y amigo de sus amigos; se llamaba don Bostezo.
En los bordes se puede apreciar mejor el fondo.
Un sabio en pos de la verdad en los libros es como un romántico buscando el amor en un prostíbulo.
Ninguna mujer tiene sueños lúbricos con un hombre muy simpático.
Preguntar qué tal estás debería estar prohibido por la convención de Ginebra.
El símil es el hijo tonto de la metáfora.
Ni todos los placeres nos convienen, ni todos los dolores nos perjudican.
Si solo habláramos cuando tuviéramos algo que decir, pasaríamos más tiempo haciendo cosas dignas de contar.
La mujer: ese leviatán con medias de seda.
Nada hay más importante que refutarse un poco todos los días.
A veces solo estamos despiertos cuando estamos dormidos.
El increíble hombre normal: por mis obras me ignoraréis.
Es un hombre hecho a sí mismo: empezó desde cero y ha acabado en la más absoluta de las miserias.
La sonrisa es la brisa del alma.
Aquí una reflexión interesante en forma de audio y artículo de Jaír Amores sobre aforismos y frases famosas:
Hay un dicho en el mundo de la escritura que reza: «Escribe de lo que sabes».
El problema que encuentro con esta regla es que si ya sé de lo que voy a escribir no tengo gran motivación para escribir.
Por ejemplo, de este articulo tengo el título: «Escribe sobre lo que no sabes de lo que sabes». En mi mente tengo la idea ya formada. Y creo que me va a llevar como tres minutos desplegarla y expresarla decentemente. Tengo la sensación de que la idea no da más de sí. Esto hace que me esté costando escribir este artículo. No me siento terriblemente motivado.
Así que siguiendo la dirección del título, me tendría que preguntar: «¿Qué no sé sobre el hecho de que es bueno escribir sobre lo que no sé de lo que sé?».
¿Te estás liando, amigo lector? Yo también.
Bien… Es una buena señal que yo me esté liando porque eso significa que hay algo que no domino del todo en este asunto de escribir sobre lo que no sé de aquello que sé.
¿Qué no sé? Intentaré desentrañar el significado de la frase para ver si hay algo que no tengo claro:
La frase, el título de este artículo, significa que cuando tenga algo claro tengo que partir de la base de que no está del todo claro y que hay cabos sueltos.
Difícilmente tendremos un conocimiento cristalino sobre nada medianamente complejo o ambiguo: la escritura es una habilidad compleja y los criterios de evaluación son borrosos, si los hay. El proceso de escribir es un proceso cognitivo sumamente complicado,tanto que muchos escritores describen su actividad en términos mágicos, casi-místicos, como si fuera un proceso sobre el que no tuvieran ni conocimiento ni poder.
Por tanto, es claro que puedo encontrar muchas zonas grises en cualquier prescripción o principio que enuncie sobre el proceso de escritura.
De lo que acabo de decir sobre la escritura, podría dar un salto lógico y generalizar que escribir sobre lo que no sé de lo que sé es casi siempre posible. El mundo es grande y nuestro conocimiento escaso, luego en cualquier asunto sobre el que escriba puedo encontrar zonas grises, o puedo relacionar lo que sé con algún elemento desconocido y en el camino… ¡motivarme!
Si escribo sobre lo que no sé de lo que sé voy a estar motivado: al ponerme a escribir ya tengo un aliciente, algo que descubrir, algo que puede generar curiosidad: descubro lagunas en mi conocimiento.
El problema de seguir esta prescripción estriba en hacerse preguntas que uno no sepa responderse inmediatamente y hacérselas partiendo de situaciones o temas de los que sepa lo suficiente como para encontrar algo relacionado que no sepa, porque si sabes poco o no sabes nada, es difícil o imposible encontrar preguntas interesantes.
De esta manera, la escritura se convierte en un proceso mental exploratorio, de descubrimiento de cabos sueltos y de esfuerzos por escrito de atarlos con nuevas relaciones, datos, o inferencias.
Ajá.
Parece que tengo una aproximación a mi tesis:
Si sigo esta regla tengo materia sobre la que escribir, porque hay algo que sé, y tengo motivación porque estoy desentrañando lo que sé para encontrar lo que no sé, y eso genera curiosidad, una cierta tensión que busca resolución. La clave está en las preguntas que me muestran lo que todavía no sé de lo que sé.
La sombra paralizante del cierre cognitivo prematuro
Hummm. La cuestión es que entonces no siempre podré seguir la regla:
Si no sé nada, imposible seguirla; si sé todo o demasiado, muy difícil seguirla;
Pero.. si sé algo pero no todo… puedo seguirla. ¿Parece fácil?
Lo parece, si no fuera porque las personas, incluidos los escritores, que también somos personas, creemos saber casi todo lo importante sobre todo lo importante. Los psicólogos llaman a esto «cierre cognitivo prematuro».
No pongas la última pieza demasiado pronto
La propensión sicológica es a ese cierre cognitivo puesto que no queremos las creencias para perfeccionarlas eternamente en un proceso de refinado constante que consuma nuestras vidas; queremos las creencias para orientarnos «suficientemente bien» en el mundo para hacer algo en el mundo, para comenzar la acción.
Cuando una creencia cumple su función, aunque esta sea meramente lenitiva, dejamos de buscar y nos ponemos a hacer y nos ocupamos de otro asunto… Habitualmente lo hacemos demasiado pronto.
Los escritores de ficción o no ficción creativa son seres especiales. No escriben tanto para mostrar lo que saben como para descubrir lo que no saben: ¡solo así pueden descubrir algo y ser creativos!
El miedo a la hoja en blanco y el aprendizaje condicional
Así que parece que muchas veces no me pongo a escribir porque ya creo saberlo todo o porque no quiero complicarme la vida con nuevas incógnitas, aunque sospeche que no sé todo sobre lo que quiero saber.
Ellen Langer, la psicóloga americana, habla de que el profesor debe mantener una actitud condicional, una actitud abierta a las posibilidades, sin encastillarse en ninguna, por muy probable o razonable que parezca.
Por ejemplo, en vez de presentar a sus alumnos tal o cual principio o hecho como algo taxativo, indiscutible, cerrado, ha de enunciarlo de manera condicional.
Ejemplo: el maestro no debería decir «El principio X es correcto» sino más bien «Podría ser que el principio X fuera correcto». Con esto da a entender que el principio o hecho que enuncia es uno entre varios, que podría ser otro. De aquí entonces la idea de «aprendizaje condicional».
Presentando la información de esta manera, el maestro consigue que la mente del alumno no se fije en una solución o guión cognitivo y mantenga abierta la mente a nuevas posibilidades y siga explorando en vez de limitarse a memorizar el conocimiento empaquetado y distribuido por el profesor. Y eso aumentará la involucración del alumno en su aprendizaje.
El aprendizaje condicional en la escritura
Extrapolemos la idea de aprendizaje condicional de Ellen Langer a la escritura:
Cuando inicie un nuevo texto de ficción o de no ficción creativa debo decirme: «Podría ser que X… y también que Y… y quizá Z…» y «no veo claro si X o W… vamos a explorarlo…» y «¿Qué pasaría si fuera J, K o L? Es solo un suponer…» y… «aunque me decanto por H… todavía hay varios flecos o contradicciones Ñ, O y P que no sé cómo soslayar..». Etc. Y esto involucrará al escritor en su texto.
Es decir, siempre que empiece a escribir me pondré a buscar lo que no sé en lo que sé para:
A) motivarme con la exploración.
B) buscar y encontrar algo nuevo que no sabía antes de empezar y que desafía o complementa o sustituye a lo que creía saber al principio. En el camino puedo crear algo nuevo tanto en contenido como en forma.
C) crear una narración con la estructura de una búsqueda.
D) llevar de la mano al lector en un esfuerzo conjunto de comprensión.
¿Qué paralelismos podríamos definir entre la escritura creativa y la conversación de calidad?
Esto es materia para otro artículo, pero así, a botepronto, se me ocurren los siguientes:
Usa las conversaciones para explorar asuntos o personas, no para repetir o ensayar lo que ya sabes.
Pavo hembra
Adopta una saludable actitud condicional. Esta actitud limará asperezas, señalará una actitud amable y colaborativa que propiciará la mejor posible reacción del interlocutor.
Haz uso y abuso de la pregunta. La ventaja de una conversación es que puedes obtener respuestas inesperadas que pueden alimentar tu propio proceso cognitivo.
En lugar de una actitud confrontacional, aplica una exploratoria. No tiene mucho sentido conversar para reafirmarte en tu opinión inicial; además, no suele gustar.
Anima al interlocutor a incorporarse a la búsqueda que inicias con tus preguntas.
Si no consigues involucrar al interlocutor en algún tipo de búsqueda —interna o referente a algún asunto externo— quizá te tengas que replantear el sentido de la conversación: quizá tengas que aceptar que se trata de una conversación ligera, sin pretensiones, para crear vínculo o simplemente protocolaria. Una vez aceptada esta última opción, puedes intentar escabullirte lo antes posible.
No confundas una conversación con una regurgitación. Si estás accediendo continuamente a la memoria caché (los conocimientos rápidamente disponibles y mil veces repetidos) no has iniciado la exploración.
Adopta la creencia de que toda persona tiene algo interesante que aportar y que en sí misma puede ser un un objeto de exploración y descubrimiento. Esto te ayudará con las personas más cerradas, menos expresivas, locuaces y brillantes exteriormente.
A diferencia de la escritura, en la que uno no se siente motivado a escribir de lo que ya domina o sabe, en la conversación uno suele estar muy motivado para mostrar el plumaje verbal aunque no explore o aprenda nada. Ten en cuenta esto especialmente si eres hombre.
Este es otro artículo invitado de Roger Schank. Apareció originalmente en el 2015 en su blog.
Con este artículo no quiero tanto añadir argumentos (una vez más) contra la lectura sino en favor de la conversación directa cara a cara con personas de carne y hueso en tiempo real, sincrónicamente, sin posibilidad de editar lo que uno dice, con la posibilidad de ser retado por el interlocutor y sin posibilidad fácil de escapar o de distraer la atención.
Lo que quiero decir, más específicamente, es que leer artículos de este blog, porque te interesan los temas que toco, es la segunda o la tercera mejor alternativa a hablar directamente conmigo o con una persona similar a mí. Pero una alternativa bastante deficiente en comparación.
Aunque argumentar sobre las deficiencias o inconvenientes de los libros no es algo común, es conveniente hacerlo. Un amigo de este blog, Jaír Amores, de EfectiVida,tiene un artículo reciente sumamente interesante en el que también argumenta contra la lectura de libros y fantasea con no leer más libros.
Las negritas en el artículo de Schank son mías. Aquí está:
Leer no es forma de aprender
Esta es una columna que ataca la lectura. Nadie ataca la lectura. Supongamos que estoy loco y sigamos adelante.
Leer es una idea bastante reciente en la historia de la humanidad. No ha salido bien. Nos ha dado algunas cosas bastante buenas, como la literatura, por ejemplo, o la posibilidad de comunicarme con mi audiencia ahora mismo. Pero estas cosas van a desaparecer bastante pronto y será una buena cosa.
Durante años fue el consejero al presidente de la junta de directores de la Enciclopedia británica. Mi trabajo era cenar con él cada varios meses. En cada cena me preguntaba si habría todavía libros en cinco años. Le decía que los habría pero no su libro. «Las enciclopedias desaparecerán» afirmé.
Estaba pensando sobre esto en una llamada de negocios el otro día. El hombre con el que estaba hablando estaba preocupado por cómo se estaba formando a la gente en su empresa de ingeniería. Estaba preocupado con razón sobre «la muerte por Power Point». Usó el ejemplo de que quería entrenar gente que aprendiera a cambiar una rueda cambiando una rueda y continuó describiendo con bastante precisión cómo aprendemos en tales situaciones (practicando, cosa que no puedes hacer en Power Point). Pero empezó su explicación diciendo que el primer paso para cambiar las ruedas sería sacar el manual de instrucciones sobre cómo cambiar una rueda y leerlo.
Le dije que yo nunca he leído un manual de instrucciones y que estos no habían estado mucho tiempo con nosotros en la historia de la humanidad. Cuando un joven quería aprender a cazar leones no leía un manual de instrucciones ni iba a una clase. A través de la historia hemos aprendido mirando a alguien más viejo que nosotros mismos, intentando emular a esa persona, intentando ser parte de un equipo y entonces intentando cosas por nosotros mismos y pidiendo ayuda cuando fallamos. No es tan complicado. Esto es lo que el aprendizaje ha parecido siempre. Y entonces alguien inventó el manual de instrucciones y todos olvidamos lo que sabíamos sobre el aprendizaje. Sustituimos mentores humanos por lecciones con Power Point y preguntar por leer.
Estupendo. Y ahora nos preguntamos por qué tenemos problemas enseñando a la gente habilidades complejas. No hay nada difícil en ello. Cuando necesitas lograr algo que quieres lograr, necesitas tener a alguien que sepa cómo hacer esas cosas que te supervise y necesitas tener a alguien cuyo trabajo puedas observar y copiar. Necesitas poder intentar cosas y fallar y necesitas poder practicar. La lectura no es necesaria.
Cuando digo cosas como estas, la gente se vuelve loca. El otro día tuve una conversación con una mujer en la que aseguré que ningún aprendizaje tiene lugar sin conversación. Me objetó diciendo que ella podría buscarlo en la Wikipedia en cualquier momento que quisiera y aprender algo así.
No, dije. No puedes. Ella se quedó estupefacta.
Primero, preguntémonos por qué existe Wikipedia. En parte existe porque la Enciclopedia Británica no pudo mantenerse a la altura. Pero también existe porque vivimos en un mundo donde no sabemos a quién preguntar. A mí se me pregunta casi todos los días lo que significan ciertas palabras o sobre qué son ciertas ideas. Me preguntan porque la gente con la que interacciono sabe que lo podría saber y sabe que siempre estoy contento de enseñar. Pero sobre todo me preguntan porque la gente sabe que doy rápidas y cortas respuestas a sus preguntas. Cuando tienes alguien a quien preguntar, preguntas. La lectura es una alternativa cuando no hay nadie a quien preguntar.
Supongamos que siempre tienes alguien a tu disposición un grupo de expertos a quienes les puedes hacer cualquier pregunta que necesites hacer. ¿Leerías alguna vez? (Este grupo de expertos va a llegar pronto). Esta mañana tenía una pregunta médica. No había nadie a quien preguntar. Así que empecé a leer. Pero esta es raramente la primera alternativa.
El segundo problema con el modelo «Siempre puedo leerlo en algún lugar» es simplemente esto: no recordarás lo que leíste. Bien es cierto que tenemos un montón de práctica intentando recordar lo que hemos leído. Esa práctica se llama colegio. Leemos. Estudiamos. Hacemos exámenes. Y de alguna manera todos nos convencemos de que hemos recordado lo que leímos.
Todos los años pregunto el primer día de clase a mis estudiantes en Yale y Northwestern si podrían aprobar los exámenes que pasaron el año anterior en ese momento. Nunca nadie ha pensado que podría. Estudiaron. Escucharon. Memorizaron. Y entonces lo olvidaron. No aprendemos leyendo ni aprendemos escuchando.
Aprendemos de verdad hablando. Suponiendo que estamos hablando con alguien que es más o menos igual y tiene ideas que no son idénticas a las nuestras, aprendemos desafiándolos a ellos y a nosotros a pensar esforzadamente. Reflexionamos sobre las ideas. Probamos ideas. Incluso después de una buena conversación es difícil recordar sobre lo que estábamos hablando. Si las recordamos, significa que hemos sido cambiados por la conversación de alguna manera. Tenemos ahora una perspectiva diferente sobre algo que creíamos. Y hemos permitido la práctica. Practicar hablando es como practicar una habilidad física. No aprenderás a encestar una canasta al menos que practiques lanzamientos durante años. Lo mismo es cierto de las ideas o los hechos. Un estudiante puede memorizar temporalmente hechos pero si no los usa de nuevo los olvidará. Necesitamos practicar lo que sabemos hasta que apenas nos demos cuenta de que lo sabemos, hasta que lo sabemos sea segunda naturaleza. Por ejemplo, no sabemos el mecanismo por el que hablamos, pero podemos hablar, porque aprendimos a hablar y lo practicamos todos los días.
Nuestro mundo se ha obsesionado con leer. Los exámenes de admisión son al menos la mitad sobre lecturas. Las personas se imponen unas sobre las otras citando los libros que han leído. Si no has leído uno que creen que es importante te pueden mirar con desdén(pero es realmente improbable que recuerden mucho del libro). Podrían recordar lo que estaban pensando o hablando después de leer el libro.). Estos son los tiempos modernos. Las cosas han sido así desde la invención de los textos. Dar clases siguió a la invención de los textos (así el texto se te podría leer). Pero todo esto se va a acabar pronto. Sócrates advirtió esto cuando discutía la invención de la lectura y la escritura:
[…] Porque esta invención producirá olvido en las mentes de esos que aprendan a usarla, porque no practicarán su memoria. Su confianza en la escritura, producida por caracteres extraños que no son parte de ellos desanimarán el uso de su propia memoria dentro de ellos. Habéis inventado un elixir, no de memoria, sino para que os recuerden; y ofrecéis a vuestros alumnos la apariencia de sabiduría, no verdadera sabiduría, porque ellos leerán muchas cosas sin estar instruidos y por tanto parecerá que saben muchas cosas, cuando en la mayor parte son ignorantes y difíciles de tratar, porque no son sabios, solo parecen sabios. (Fedro 272c-275c).
La lectura va a acabarse. Los libros van a desaparecer. Ya hay mejores formas de diseminar el conocimiento. Pero las escuelas son difíciles de cambiar. El entrenamiento es difícil de cambiar. La gente que ahora usa internet no puede imaginar una vida sin las herramientas que hay ahora. Pero nuevas herramientas van a venir.
La principal ventaja de leer es que podemos hojear y pasar a lo que nos interesa. Hojeamos más que leemos. Es difícil hojear cuando alguien está hablando. Y un día puede que no lo sea.
Muchos escritores declaran escribir para ser queridos. Sin llegar a este extremo, casi todos actuamos para obtener la atención positiva de otros seres humanos.
Entonces, el escritor inconscientemente puede suponer que para ser querido ha de hacer las cosas que hace habitualmente para ser querido por su familia, amigos o personas cercanas sobre las que quiere influir. Puede inferir que puesto que con sus amigos y familia busca los puntos comunes, las cosas que les unen, ha de hacer algo parecido en el papel escrito.
Eso es un tremendo error para un escritor:
¿Por qué alguien iba va a cederte el precioso regalo de su atención, si solo le vas a dar lo que ya conoce, si no vas a reforzar más que lo que ya siente, sabe o quiere? ¿Por qué leer a alguien que tiene la misma visión del mundo que tú? Para eso la lectora ya tiene a su esposo, a sus hijos, a sus amigos, a su compañero de baile, al que reza y canta en la iglesia junto a ella. Para eso el lector tiene sus amigotes del bar, sus familiares y el cuñado pesado del que sabe lo que va a decir antes de que abra la boca.
Gran parte de la literatura es escapista, al menos la más popular. ¿Por qué alguien querría escapar con los familiares pero banales episodios cotidianos que tan bien conoce? Si te dan la oportunidad de pasar unas horas con una persona nueva de tu elección, ¿por qué ibas a querer conocer a alguien que fuera como tú, de tu barrio, de tu estatus socioeconómico, con tus mismas ideas? No tiene sentido. Si quiero escapar placenteramente, he de hacerlo a mundos que nunca pisaré o con los que solo puedo soñar.
Y luego está la literatura más sublime, la que pretende no solo entretener y proporcionar unas horas al margen de tus miserias cotidianas, de tus mil repetidos días de la marmota; la literatura que, además de sorpresa y trama, transmite significado, alguna verdad sutil y emoción sublime que solo se puede experimentar emocional e intelectualmente en forma de historia. ¿Crees que para ello has de dorar la píldora al lector? ¿Crees que tienes que ganarte su simpatía acariciando el concepto que ya tenga de sí mismo, el punto de vista que ya mantiene, su sistema de creencias? Esto también es absurdo.
El lector que te lea cuando oses escribir quiere alguien distinto a sí mismo, quiere tu punto de vista, sí, pero no el punto de vista común que os une, sino todo lo lo que os separa, lo que te hace diferente, justamente lo que no te conviene mostrar, lo que escamoteas o de lo que te avergüenzas en tu vida cotidiana. Quiere tu mirada desviada, quiere saber que no eres alguien de cartón piedra, quiere acceder a otro mundo gracias a tu magia.
Si yo te voy a leer, te voy a leer por lo que nos separa, no por lo que te haría gustarme; por lo que me choca, no por lo que me agrada; por lo que asquea, no por lo que me hace sentirme cómodo en tu presencia; por lo que me refuta, no por lo que me da una palmadita en la espalda.
Te voy a leer, si tienes la loca suerte de que algún día te lea, por todo aquello que te convierte en un verso suelto, en un pendón desorejado, por todo aquello que haría que estuviera a disgusto en tu presencia.
—No, no pasa nada. A veces me viene bien salir del mundo platónico de las ideas y ponerme en contacto con las sombras.
—¿Por qué dices eso?
—Lo digo porque tengo la sensación de que abuso de mí mismo, de que leo demasiados libros.
—Pero no llegas a los tres diarios de Bastos, ni eres una enciclopedia ambulante tipo Huerta de Soto o Juan Ramón Rallo, tipos poco atractivos por otra parte.
—No, no, ni siquiera en eso soy un fuera de serie… mal que me pese. Pero sí, leo muchos libros, soy un librófago.
—Se dice que leemos poco. ¿Hablas de ti mismo como si estuviera mal leer mucho?
—No, no es que esté mal ni tampoco es que el bien esté en el justo medio ni nada de eso, es que a veces tengo la sensación de que mis funciones creadoras están atrofiadas por leer tantos libros, por la arbitrariedad de mis lecturas, por su superficialidad, por su exceso, por su desconexión con mi vida. Creo, en cierto modo, que los límites del mundo son los límites de los libros (aquí parafraseo y deformo a Arturo Schopenhauer).
—Si no entiendo mal, me parece que estás sometiendo a crítica tu vida.
—Sí y no. Estoy orgulloso de ser un «miralibros», de ser un intelectual, no me importa «haber leído todos los libros» (que no lo he hecho ni lo haré), pero sí ser un tipo de cartón-piedra, separado del mundo, seco de ideas que no sean prestadas. Cuando escucho a sociólogos o postmodernos intelectuales o profesores de universidad siento que hablan con palabras prestadas y que no hay referencia para mucho de lo que hablan, los veo ridículos. Pues bien, puede que yo sea la parte ridícula de la persona más amplia a la que pertenezco.
—¿Siempre fue así?
—No, creo que no. Esta esterilidad es algo que se ha ido fraguando. Quizá en el momento en que decidí que leer era más importante que escribir o que hablar o que crear algo con las manos empecé a cavar mi tumba intelectual. Quizá cuando fui capaz de leer y memorizar sin necesidad de repetir lo leído con mis palabras (y por tanto verbalizar y transformar y hacer más mío lo leído) empecé a cavar mi tumba intelectual (dos veces «cavar», ya). Además, no siempre estuve expuesto a tantos libros ni tenía los recursos para acumular tantos libros; ten en cuenta que nací en el siglo pasado, en los tiempos pre-internet, en la generación X, la anterior a los millenial. Leía lo que caía en mis manos, sin mucho criterio, no fue hasta pasados los veinte años cuando pisé una biblioteca . Al final de los 90, con la irrupción de internet la tendencia a la lectura compulsiva y la búsqueda del conocimiento en los libros o documentos escritos se exacerbó. Me gusta esta frase de Homo Mínimus (ya sé que es de mal gusto citarse a uno mismo): «Un sabio en pos de la verdad en los libros es como un romántico buscando el amor en un prostíbulo». Yo creo que he estado buscando el amor en un lupanar.
—Pero yo creo que el mundo de los libros es uno de los mejores lugares para «encontrar el amor».
–Creo que es un complemento, como un ramo de flores y un anillo de diamantes, pero no la esencia del amor ni el vehículo del amor. El lugar genérico es la conversación en sus distintas calidades y formas, pero la conversación que puedes mantener con un libro, con un autor posiblemente ya muerto o que esté muerto a efectos prácticos (sin capacidad de realimentación e intercambio bidireccional), es muy limitada. La mente necesita de estímulos externos, pero es mejor si esos estímulos pueden ser «rebatidos», contestados, cuestionados, si hay un toma y daca intelectual, también afectivo.
—Quizá tu problema es que no has encontrado nunca interlocutores que emitieran en tu misma longitud de onda y has recurrido a los libros como un sucedáneo.
—Si, exacto. Pero hay una interpretación menos soberbia y menos atractiva para mi persona: quizá es que haya despreciado la conversación fragmentaria, imperfecta, lenta, con personas de carne y hueso. Quizá es que no he tenido paciencia para escuchar las historias de los individuos. Siempre he endiosado al autor ideal del libro pero he despreciado a las personas de carne y hueso. Creo que podría haber aprendido mucho más de personas de carne y hueso. Puede incluso que al tener modelos intelectuales en mentes muy potentes o muy grandes haya minusvalorado a las personas en mi entorno. Sí, creo que una suerte de soberbia intelectual y una admiración muy grande por ciertas personas ideales me ha conducido a despreciar a las personas cercanas; algo parecido a lo que le ocurre al hombre de hoy en día cuando compara las mujeres de carne y hueso de su alrededor con las diosas de la pantalla, con las estrellas de cine.
—Sabes, creo que esa es parte de la historia, pero no toda la historia.
—¿Qué tienes en mente?
—Lo diré sin miramientos: creo que no piensas mucho, que eres perezoso y que haces cualquier cosa por no pensar, incluso anegarte en libros.
—Te responderé sin miramientos: cierto, tienes toda la razón. Nunca he pensado, no he hecho nada digno de ese nombre. Soy un loro de repetición, pero no he practicado nunca nada parecido al pensamiento profundo. Anegado en películas, libros, periódicos, televisión, radio, etc., jamás he tenido el espacio mental para pensar de verdad, por mí mismo.
—Tampoco es cierto del todo… ¡Escribes! Y eso es una forma de pensamiento.
—Sí, es lo más cercano que he hecho a pensar, pero creo que nunca he explorado ningún tema en profundidad, nunca me he metido en el fango y he excavado intentando comprender algo al 100%. Bueno, quizá lo he intentado, pero creo que no lo he conseguido, pues siempre he dependido demasiado de la lectura de libros.
—¿Me puedes poner algún ejemplo de esas ocasiones o periodos de tu vida en que has hecho un trabajo intelectual digno de ese nombre, al menos algo que se aproxime remotamente?
—Así, a botepronto, se me ocurre el periodo en que decidí estudiar lógica matemática y teoría de la demostración; lo hice en unos meses que pasé en Santiago de Compostela. Fue un intento, que después no tuvo continuidad, por el trabajo, el flujo de la vida, etc. Siempre he tendido a acumular libros antes de ponerme a estudiar, y si empezaba a estudiar, me anegaba en ellos, sin casi pensar, sin reflexionar, sin ponerme a implementar lo aprendido o explorar por mi cuenta.
—¿A qué atribuyes ese comportamiento tan contraproducente y tan repetido a lo largo de tu vida pseudo-intelectual?
—Creo que no tengo paciencia; en principio, es un defecto del carácter, un vicio, una laguna en el carácter, un bache, un boquete, una sima más bien. Necesito resultados rápidos, no convivo fácilmente con las «meseta», tengo que estar sintiendo que obtengo algo, aunque sea ilusoriamente. Un nuevo libro, una nueva lectura, algún pensamiento inspirador encontrado en algún recoveco del libro. Cambiar de libro, cambiar de materia incluso, lo que sea para tener otra vez la novedad y alguna brizna formal o de contenido que me mantenga ilusionado o al menos motivado.
—Tengo entendido que esa pauta de empezar, acumular información, ilusionarse con la perspectiva, sufrir las dificultades de avanzar poco, redoblar los esfuerzos bibliográficos esperando el libro perfecto o la pepita de oro informacional general y abstracta, abandono de esfuerzos, cambio por otros, frustración, nuevas búsquedas, nuevas frustraciones, y progresiva erosión de las metas hasta el abandono y la conversión a «proyecto zombi» es recurrente en tu biografía.
—Sí, tristemente he de decir que sí. A pesar de ser consciente del proceso, lo repito una y otra vez, como un jugador compulsivo que pierde y sigue jugando, y que está al borde de la bancarrota, o ya ha caído en ella, pero vuelve a usar la misma técnica, la misma estrategia, el mismo truco(sin esperanza).
—Decía Alberto (Einstein) que «es de locos hacer lo mismo una y otra vez y esperar que los resultados sean distintos y las cosas mejoren».
—Pues soy un loco, un loco de remate, de atar. Hoy, por ejemplo, para muestra un botón, empecé el día con buenas intenciones: cumplir la agenda fija; pero el echar vistazo al libro de Sertillanges, La vida intelectual, me ha hecho descarrilar. Comencé a eso de las diez y no he parado hasta las ocho con búsquedas bibliográficas, búsquedas que irónicamente han confluido en la certeza de que no elijo bien mis lecturas, que no reflexiono sobre lo leído, que no me paro, que leo compulsivamente, que lo que leo no germina en mi alma, posiblemente porque nunca penetra muy hondo.
—Pero esta noche anterior estuviste soñando con ideas de álgebra lineal.
—Sí, cierto, esta semana he comprendido algunos conceptos gracias a unos muy buenos videos, Essentials of linear algebra, en youtube. Muy buenos y clarificadores, pero me he distraído sobremanera buscando más libros de predictive analytics y de cristianismo y virtue ethics. Es desesperanzador, más teniendo en cuenta que el objetivo principal de esta semana era cumplir la agenda fija. Ese era el objetivo y voy camino de cumplir la peor semana del año respecto a horas efectivas de estudio. Te daré otro dato: tengo actualmente 34 proto-proyectos, que son básicamente carpetas con decenas de libros cada una sobre algún tema que me haya interesado. Es realmente terrible ver mi dispersión y lo estéril de mis estrategias intelectuales. Básicamente se reducen a esto: interesarme por algo – ilusionarme rápidamente y dejar todo lo que tuviera entre manos – buscar libros básicos, leer- emocionarme un poco más – entrar en una espiral destructiva de búsqueda y exploración de más libros – evito como la peste la reflexión o el trabajo intenso – busco más libros, como un borracho que busca más bebida – me frustro más, pues llega un momento en que no hay fruta en las ramas bajas – pierdo el interés y, por último, — surge algún nuevo objeto de interés que desplaza al anterior — convierto en proyecto zombi al proyecto y empiezo un nuevo ciclo.
—Tremendo.
—Tremendo, sí. Y no sé cómo salir de este pozo en el que yo mismo me meto, que yo mismo excavo. Creo que me falta carácter.
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir que mi vida intelectual no puede ser un compartimento estanco separado del resto de mi vida. Lo bueno, la vida buena, es condición de la vida intelectual, de la búsqueda de la verdad. Verdad y bondad son conceptos afines.
—Esto me recuerda a la teoría platónica de las ideas, las esencias o formas perfectas, y la idea superior: el bien, la forma o esencia superior, organizadora de las demás. En su momento me sorprendió el juego de manos intelectual de Platón pasando de los problemas epistemológicos del origen, naturaleza y fundamentación del conocimiento al campo moral: estaba hablando de la relación entre el mundo de las sombras en la caverna Platónica, la experiencia y la opinión con las ideas en sí, con el mundo ideal, el campo abierto a plena luz del día, el mundo del conocimiento, para acabar hablando de moral, de ética.
—Pues a mí me recuerda a la vida emocional de Wittgenstein en Cambridge cuando aparecía a cualquier hora en casa del lógico matemático y filósofo Russell y hablaba durante horas, caminando como un tigre enjaulado en la habitación donde se reunían, atormentado, pensando intensamente, echando humo intelectual; Bertry en un determinado momento le pregunta si está pensando en lógica o en sus pecados, y Ludwig responde «¡en ambos!». Pecados y verdad lógica.
—Desarrolla esa conexión, por favor.
— «¡Cómo puedo ser un lógico si no soy todavía un hombre!» escribía Wittgenstein en su diario secreto durante la primera guerra mundial. Tener una vida intelectual, del pensamiento, significa subordinar el resto de la vida a esa empresa, significa coordinar todos los esfuerzos y organizar todos los asuntos cotidianos para que contribuyan al fin de la búsqueda de la Verdad. La Verdad en sentido epistemológico y en sentido religioso, moral.
De los hábitos, las virtudes, las rutinas diarias depende la consecución de las metas intelectuales. Esta coordinación entre la vida moral y la vida intelectual o del pensamiento se expone muy clara y pragmáticamente por el monje dominico Antonin-Dalmace Sertillanges en su libro de 1920 La vida intelectual. Su espíritu, condiciones y métodos..
—Supongo que, por ser un religioso, Sertillanges considera que la verdad es la «Verdad», una emanación de Dios, una manifestación, su mensaje moral.
—Cierto, y es sorprendente la forma en que fundamenta la vida intelectual en la idea de Dios, abstracta, grande, magnífica, absoluta, y al mismo tiempo expone a nivel microscópico, de acciones cotidianas, cómo debería organizarse la jornada del trabajo, el cuidado del cuerpo, la toma de notas, la elección de libros y todos los aspectos diarios relevantes que permiten a una persona llevar una intensa y dedicada vida intelectual y convertirse en un atleta del intelecto, un atleta del intelecto dedicado a Dios.
—El carácter se forma a través de acciones repetidas coordinadas hacia un determinado ideal de vida buena. Se forma también, más habitualmente, por el azar de las circunstancias personales biográficas y los impactos ambientales, en especial los sociales; pero en un contexto moral, ético, religioso, el carácter es una elección personal, es una personalidad elegida, un proyecto moral.
—Y es sobre todo en la idea de proyecto moral y personalidad elegida donde fallo. No es que no tenga un ideal de yo al que aspire, que lo tengo, sino que este es muy pobre, pequeño, mezquino, narcisista. Sertillanges tiene un ideal grandioso, un ideal de santificar su existencia siguiendo el ideal cristiano, la figura de Jesús, el hombre más perfecto de la historia. En comparación, mi ideal es egoísta, interesado, un ideal ombliguista, autosuficiente, esencialmente hedonista, nietzschiano quizá.
—Supongo que la calidad de experiencia intelectual, las motivaciones y los logros que posibilita un ideal tan restringido son insuficientes.
—Así es, parece que la vida intelectual movida exclusivamente por fines de autoengrandecimiento o gloria personal, sin conexión con otros fines más amplios y otras personas, es como el vicio o el pecado de la ira: un aparente gigante, pero con pies de barro. Faraday (el padre del electromagnetismo) decía que no podía concebir un hombre de ciencia movido por intereses de gloria personal o vanidad, que ese no era el talante que animaba la exploración científica; Bertrand Russell decía que si uno buscaba simplemente la fama abandonaría muy pronto porque no tendría paciencia para sostener el esfuerzo durante tanto tiempo, tiene que haber un amor por la verdad muy profundo, por el objeto de la exploración y posiblemente también por la exploración en sí misma. Russell formulaba en términos seculares lo que Sertillanges presenta en términos cristianos de glorificación de Dios y santificación de la existencia.
—Voy a resumir lo que he entendido sobre el problema de la acumulación de libros y la voracidad lectora. Hay elementos inesperados que no suponía que tuvieran relación y que creo que son las causas del problema y quizá el mismo problema, siendo la voracidad bibliográfica no más que una manifestación y efecto colateral, un epifenómeno quizá.
Olvida mi última entrada en el blog. No quería decir lo que dije. Al menos, no quise decirlo como lo dije y dar pie a malentendidos.
A decir verdad, me gusta escribir en este blog e interaccionar simbólicamente en los comentarios y en los podcasts con algunos de los amigos y lectores de este blog, ya sean casuales, que pasaban por aquí, o gente que acude al blog de forma periódica (semanal, mensual). NUNCA eres un lastre, una carga, una cortapisa, un obstáculo, una pejiguera, un fastidio, un peso muerto, un lector cansino, una piedrecilla en el zapato.
Este blog me ha convertido en mejor persona gracias a ti.
Pero por muy buena persona que sea o que parezca (que hablen de uno aunque sea bien), todavía tengo mucho recorrido; es más, me siento al principio del camino y con unas terribles ganas de aportar, agradar, instruir y ser instruido.
Siempre he dicho que este blog es un ejemplo de lo que deberían ser las redes sociales digitales: un mecanismo para generar conversaciones de calidad entre personas de calidad (sí, este público que tanto me quiere es superior a la media, muy superior a la media, al menos dos desviaciones estándar). Estoy muy orgulloso de ti (fíjate en cómo hablo de ti, no de vosotros, no de los lectores, lo hago para que sientas que te hablo a ti, a la persona, no al nicho de mercado, al segmento, al «cluster»).
Soy un manipulador, ya lo sabes, te doy una de cal y otra de arena, me tienes calado (aunque también arenado), no quiero negarlo; de hecho, siempre he hecho gala de ello, mi comportamiento puede parecer cínico, pero a pesar de parecerlo, sí que lo es. Lo que no reluce a veces es oro. La donna (y el divo) è mobile.
Periódicamente, suelo animarte a darte de baja (por ejemplo: aquí, aquí y en otras entradas que no me digno a buscar), ya sabes que mal se paga a un maestro permaneciendo siempre discípulo, por eso aprovecho la oportunidad para animarte –una vez más– a que pulses el enlace de «Cancelar la suscripción» (al final de este correo) y solo entres en el blog cuando te acuerdes de Homo Mínimus o cuando te despiertes de una pesadilla temeroso y tembloroso buscando guía en una fría noche de invierno.
Si no lo haces, atente a las consecuencias: avalancha de correos promocionales, venta de libros de baja calidad escritos por el autor, autobombo, cursos de crecimiento espiritual en retiros de fin de semana en casas rurales donde solo crecerás tres o cuatro kilos, riesgo de ser captado por una peligrosa secta neoludita y el escaso tiempo que te queda de vida buscando el vellocino de oro en el lugar equivocado.
Dicho esto, ya sabes: quien avisa no es Rajoy (aunque sí Mariano). ¡Vota a Vox! (con letra de El Genio).
Hoy gozamos en el podcast de Homo Mínimus de la presencia de un extraordinario invitado: Rafael Sarmentero, novelista, poeta, bloguero y genio profesional. Su última obra: Violencia Zen.
00:25 ¿Cómo decir no a las solicitudes de conversación cuando uno es tan famoso y pretendido como usted ? (me pregunto por qué ha accedido a esta entrevista).
Algunos personajes públicos repugnantes. “¿Los prejuicios son malos? Solo cuando se equivocan.”
03:47 ¿Cómo es la conversación ideal de un genio?
“Corriendo por la orilla del mar a las ocho de la noche con una persona inteligente a la que aprecia con voyeurs escuchando y preguntas interesantes que hacen dar vueltas a las cosas y deje alguna enseñanza y conduzca a otros caminos”. La acción es elocuencia.
05:06 ¿Escucha deliberadamente conversaciones ajenas para inspirarse en la escritura de novelas o poemas?
No las busca deliberadamente. Pero sí escucha alguna…: “Él no estaba implicado pero se enamoró al sexto año…”. Perro ladrando.
El genio, para divertirse, toma nota de palabras repetidas de pijos (= pitucos, fresas…).
10:50 Tengo entendido que usted crea las novelas en su mente antes de escribirlas, ¿le ayuda contar la historia a alguien antes de escribirla o solo lo hace después de haberla escrito (si es que lo hace)?
Solo alude a grandes temas: su visión del amor, el juego, etc.
12:19 ¿Qué relación hay entre la escritura y la conversación? ¿El oficio de escribir mejora la calidad de sus conversaciones? ¿Cuál es su experiencia?
Existe una relación complicada. Es amigo de los anacolutos. Puede estar mucho tiempo buscando la palabra adecuada.
14:36 ¿Se puede conversar de verdad con un niño (niño definido como bípedo implume de uñas planas de entre 6 y 12 años)?
Sana praxis. No tratarlos como si fueran tontos, como hacen muchos padres.
16:30 ¿Puede inferir la profesión de alguien solo por su forma de hablar? (suponiendo que la forma de vestir o el contexto no proporcionen información decisiva).
No lo sabe. En general, es difícil.
17:25 ¿Cómo tener buenas conversaciones fuera del nicho profesional o de intereses? ¿Es posible? ¿No cree que vivimos en burbujas intelectuales y de valores que dificultan las conversaciones genuinas con miembros de otras tribus?
Se salta la charleta protocolo que precede a la conversación real. Hacer afirmaciones más que preguntas para ver por dónde respira el interlocutor.
20:27 ¿Advierte alguna diferencia en forma y calidad entre las conversaciones con hombres o mujeres? (je, je, je, ya sé que sí).
Una diferencia muy grande. Temas. Ellas se implican en tus problemas y te dan un consejo que no te va a servir. Su idea de lo que les gusta no coincide con lo que realmente les gusta. Los hombres no tienen desarrollada la conversación de los afectos. Adecuado “uso de amistades”.
24:33 ¿Hasta qué punto sus conversaciones están determinadas o influidas por el ruido o la agenda de los medios de comunicación o el ambiente social del momento?
Es difícil evadirse. El Genio prescinde de la actualidad y solo lee blogs atemporales. Ahorra tiempo.
26:47 ¿Recuerda la última conversación que le hizo cambiar de opinión sobre algún asunto social, político o intelectual? (en el supuesto de que alguien alguna vez le haya hecho cambiar de opinión en una conversación).
00:00 Por qué escribo tan buenos artículos. Justificación del tema de hoy.
01:29 Presentación del invitado de hoy: Raúl Hernández , bloguero veterano y reciente youtuber . Por qué mejorar las conversaciones. Hay un nivel básico y hay un nivel avanzado que requiere atención y esfuerzo.
08:40 ¿Está la conversación en declive? Medios digitales desplazan las conversaciones cara a cara. Raúl quiere conversaciones cara a cara o en teléfono planeadas, no informales e invasivas. Sensación de control se pierde en conversaciones en persona, no puedes editar las conversaciones como puedes hacerlo en Facebook o en WhatsApp.
13:15 Conversación como baile. Anécdota de Raúl sobre una reunión de trabajo en que las cosas no fueron como planeadas, no estaban en el guion. La esencia de la conversación es el flujo, lo que orgánicamente se vas construyendo, la creación. El equilibrio entre estructura y espontaneidad o improvisación.
17:40 Referencias literarias y de cine. La trilogía Fundación de Isaac Asimov y la tecnología conversacional. Referencia a la película Hair. Referencia al Secreto de sus ojos. La necesidad de conversación humana. Tom Hanks en Náufrago. Raúl: “No podemos vivir en permanente monólogo”. El juego de Ender y los insectores, que se comunicaban por telepatía.
22:15 Estamos hablando de conversaciones con sustancia, no necesariamente transcendentales, pero sí con cierto grado de profundidad. Los elementos de racionalidad y de emoción (“A calzón quitado”, dice Raúl). Más allá de las conversaciones epidérmicas. “Se trata de rascar”. Analogía con los pozos de petróleo. Analogía con los datos y los metadatos. ¿Dónde están los metadatos? Lo explícito y declarado vs lo implícito y escondido o no declarado verbalmente.
31:00 ¿Cómo poner el cascabel al gato? ¿Cómo desciframos los metadatos? A través de la pregunta, el arte de las preguntas poderosas. Saber escuchar. Trabajo de detective. Referencia al podcast con Miss Sunshine . El coaching nos puede ayudar a ser mejores conversadores.
36:25 Paul Ekman y la expresión facial de las emociones. Emociones sutiles, microexpresiones. Desarrollo de la empatía. ¿Se pueden emplear los gestos o expresiones faciales para manipular al oyente? Sonrisas fingidas vs genuinas. Entrenamiento capacidad detectar expresiones sutiles . Serie Miénteme basado en estudios de Ekman.
46:00 “Todo se puede entrenar” dice Raúl. Análisis coste-beneficio del entrenamiento en conversación. Suponemos que la gente ya viene motivada de casa (en este podcast). Nos centramos en técnicas para mejorar las habilidades conversacionales.
Primer consejo: “Sigue el camino de baldosas amarillas”. Hay métodos y expertos que son suficientes para empezar, no es necesario crear el propio método. Práctica deliberada. Método DiSSS de Tim Ferris. Una buena explicación del método en el blog de Entusiasmado.
Esquema método DISSS, cortesía de Entusiasmado.com
52:10 Cosas que no sé sobre la conversación, paso preliminar al iniciar cualquier proyecto de aprendizaje. Método KWL. Explicación en blog de Raúl. Aprendizaje preventivo. Mención en comentarios del blog de Raúl. Importancia de las preguntas, esencia del aprendizaje. Enfoque calabobos (lluvia fina que termina permeando) vs enfocado. Digresión sobre twitter y preguntas y posibilidad de uso para entrenar conversaciones. Artículo Speakers corner de Raúl.
Twitter como gimnasio del escritor. Raúl piensa que twitter no perjudica la conversación en general. Homo Mínimus cree que hay un coste de oportunidad de twitter: las conversaciones profundas cara a cara que dejas de tener. Raúl cree que sus 50.000 tuits le han convertido en un mejor conversador.
1:05:10 “Tener conversaciones profundas cansa” dice Raúl, para quitar peso al argumento del coste de oportunidad. Homo Mínimus dice que la única opción alternativa a twitter no es una conversación profunda, hay otras opciones de más valor: descansar, leer, pasear, hacer ejercicio. El shabbat como un buen ritual de recuperación. Anécdota de Raúl sobre una conversación que justificó toda la semana. Necesidad de buscar activamente esas conversaciones profundas. Mejora a través de la práctica deliberada, enfocándose en microhabilidades. Revisión conversaciones en podcasts como revisión después de la acción. La conciencia es el principio de la liberación.
1:13:40 Raúl se ha acostumbrado a su voz escuchándose en los podcasts y grabando videos. Se ha vuelto menos reactivo y más tolerante con sus errores. Revisar las conversaciones como un escritor revisa sus escritos. El tiempo, energía y frustración son consustanciales a la mejora en cualquier habilidad. Para llegar al 5% superior en cualquier habilidad necesitas mucho menos esfuerzo que para estar entre el 1% superior. Fijación objetivo de nivel deseado. Referencia a las 20 primeras horas, cómo aprender cualquier cosa de Kaufman. “Yo soy menos mediocre que la mayoría de los mediocres” dice HM. Metaaprendizaje. “El metaaprendizaje es un superpoder” dice Raúl.
1:22:45 Proyecto 52 comidas. Qué me aporto: artículo resumen. Proyecto 52 paseos. Batería de preguntas de Raúl sobre mi experiencia. La gente inspira. Aprender a jugar en campos conversaciones distintos aumentando la variedad de contertulios. Conversaciones “a ciegas”. Hacer algo distinto en cada conversación. Necesidad de dedicar tiempo. Articulación aprendizaje a través de proyectos. Agresividad en el aprendizaje: gimnastas, Rosalía, etc.
1:33:00 Más ideas: tertulias. Meetup, una plataforma para organizar reuniones. Raúl grababa conversaciones de coaching y luego escuchaba y comentaba con una tercera persona, un mentor o entrenador. After Action Review de los marines americanos. Uso de listas de comprobación para estructurar la revisión de las prácticas y fomentar conciencia. “Lo excelso es tan difícil como raro” (Francisco de Quevedo).
1:41:20 Theodore Zeldin. Menús conversacionales . Idea Raúl: crear repertorio de temas para iniciar y llevar conversaciones. Citas rápidas. Referencia a El día de la marmota como modelo del metaaprendizaje. Creación de escenarios similares al día de la marmota, los guiones mentales propios y ajenos no cambian demasiado de día a día, de mes a mes, de año a año. Cena con extraños en Edimburgo de HM. ¿Fue HM a esa cena con extraños? Creación de un blog. Crea un diario de aprendizaje o bitácora. Por dónde voy y por dónde voy a seguir. Preparación de historias y anécdotas. Caja de herramientas: el riesgo de convertirte en un robot social. Anécdota de Iñaki Gabilondo: repite la misma historia una y otra vez. Ejemplo: entrevistas promocionales. Raúl: “Hay que saber leer las situaciones”
1:57:10 Técnica del hilo en la conversación. Hilo con ganchos desde los que puedes tirar los temas que te interesen. Las notas pueden ayudar para mantener memoria de esos ganchos que pueden surgir en cada momento. Otra técnica: acudir a entrevistas de trabajo que no te interesan. Entrevistar al entrevistador. Acudir a terapia. Escuchar entrevistas en profundidad, sobre todo a través de podcasts, que permiten este tipo de entrevistas.
2:04:30 ¿Escucha la gente podcasts de dos horas como este? “No estamos acostumbrados a consumir contenidos largos”. Mejor: “No estamos acostumbrados a concedernos el espacio para escuchar podcasts largos”. Grupos de debate: ¿son útiles para mejorar conversaciones? ¿son conversaciones en el sentido en que estamos hablando aquí? Ejercicio de empatía forzada. Test de Turing ideológico: simulación posición contraria antes de estar legitimado a exponer la opinión propia. Hombre de paja. Hombre de acero. Ganar y perder en los debates: ¿ha habido transformación o cambio?
2:14:10 Postmortem. Premortem. “Todo el mundo tiene un plan hasta que le dan un puñetazo”.
Técnica de la Premeditación de las desdichas de los estoicos. Conversación negociación.
2:16:40 ¿Cuándo se debe acabar una conversación? Conclusiones, recapitulación sobre mejora conversaciones. Iterar y mejorar. La tecnología intelectual definitiva: la conversación. Ser interesante. Para tener conversaciones interesantes, tienes que interesarte por la gente. Interés genuino. Agradecimientos y despedida.
Conversa todo lo que puedas. A la calidad no se llega sin la cantidad.
Busca personas interesantes y curiosas que sean buenas conversadoras y propicia ocasiones para conversar con ellas.
Mira este anuncio para recordarte que no vas a vivir siempre y que no siempre vas a poder tener conversaciones con la gente que te importa.
Parte de la base de que cualquier persona sabe más que tú en algo o tiene una experiencia que tú no has tenido, y que si exploras puedes encontrar muchas cosas interesantes en ella. Las personas se vuelven interesantes con una mirada interesada.
«En mis paseos, toda persona con la que me encuentro es superior a mí en algún aspecto, y es en eso de lo que aprendo de ella».
―Ralph Waldo Emerson
Procura conversar con todo tipo de gente y en todo tipo de situaciones. Esto te permitirá ser versátil y aprender a usar los distintos tipos de registros lingüísticos.
No olvides entablar conversaciones con niños.
Ten conversaciones en un idioma que no domines. Así aprenderás a obtener la máxima comunicación con un lenguaje básico.
Introduce las conversaciones regulares con personas cara a cara en tus procesos de aprendizaje y en tu desarrollo profesional. Dominar el arte de la conversación redundará en más y mejores conversaciones y en beneficios en muchos aspectos de tu vida, que a su vez te animarán a mejorar la calidad de tus conversaciones.
Aprovecha las comidas y las cenas para tener conversaciones con tu familia. No hace falta decir (por supuesto que hace falta decirlo) que la televisión y los teléfonos móviles han de estar apagados y fuera de la vista.
En el trabajo, procura no comer siempre solo y hazlo con compañeros diversos.
Desarrolla la meta-conciencia en las conversaciones, en tiempo real: asume una posición objetiva e imparcial sobre el desarrollo de la conversación, como si estuvieses viéndola desde fuera. Pregúntate constantemente: ¿qué objetivo tengo con esta conversación? ¿Lo estoy logrando? ¿Qué no está funcionando? ¿Que debo corregir?
Observa cómo una conversación es en esencia un intercambio de historias. Procura que tus historias y anécdotas sean relevantes para el tema y objetivos de la conversación. No hay signo más claro de poca habilidad conversacional que no conectar lo que dices con lo que han dicho.
Colecciona historias y anécdotas personales. Puedes llevar un archivo con ellas.
Lleva un Bitácora o Diario de aprendizaje cuando estés intentando desarrollar explícitamente el arte de la conversación.
Aplica losprincipios de la práctica deliberada a las conversaciones: mantén una conversación larga, grábala y luego escúchate tomando notas de tus principales errores e impresiones generales. Pide comentarios sobre tu estilo conversacional a gente que te conozca. Pide comentarios sobre tu estilo conversacional y sensaciones después de tener una conversación con alguien. Como es algo no habitual, explica previamente que quieres mejorar tus habilidades conversacionales y que necesitas ayuda. La gente normalmente se siente halagada porque valores su opinión. En la siguiente conversación, concéntrate en corregir uno de los puntos de mejora observados en la revisión anterior. Repite.
La conversación es una negociación continua sobre el tema, los objetivos, el tono y su desarrollo. Fija tus objetivos antes de comenzar una conversación profunda. Revisa tus objetivos y condiciones de la conversación a lo largo de la conversación.
Haz un pre-mortem antes de tener una conversación seria: no es un simple «¿qué puede salir mal?», sino que partiendo de la hipótesis de que algo realmente va a salir mal intentas dar con las razones de ese fallo: ¿qué generó ese fallo conversacional? ¿qué podría hacerse para evitar que se produzca otra vez?
Para las conversaciones críticas o cruciales, con mucho en juego, extiende el pre-mortem y conviértalo en la técnica estoica de la premeditación de las desdichas, el «Praemeditatio malorum»: imagina hasta el extremo todo lo que puede ir mal y familiarízate con las sensaciones, así rebajarás la ansiedad y estarás preparado cuando lo malo ocurra.
Observa debates o tertulias en televisión sin sonido y céntrate en los comportamientos no verbales. Escucha programas de radio sin sonido y… no, esto no.
Acude a entrevistas de trabajo cuando no estés buscando trabajo. Entrevista al entrevistador. Puedes leer mi artículo Debilidades y fortalezas.
Trabaja de dependiente o de vendedor.
Trabaja de teleoperador. Al limitarse la comunicación al oído, te centrarás en ese canal sensorial y aprenderás a captar los matices emocionales de la voz con mucha más precisión. También aprenderás a usar el tono de voz adecuado según la situación y el tipo de cliente al que atiendas.
En general, exponte a situaciones donde tengas objetivos claros (vender, generar satisfacción en el cliente, informar, etc.), obtengas realimentación rápida sobre los resultados (ventas, muestras de satisfacción, problemas resueltos) y dispongas de mentores, supervisores, compañeros o profesores que te corrijan.
Observa tertulias de tema social y político en la televisión y úsalas como modelo negativo de lo que no debe ser una buena conversación. Apunta todos los elementos y aspectos en que las tertulias políticas no son buenas conversaciones.
Lo más importante para mejorar una conversación es lo que debes omitir: los sucedáneos de las redes sociales, las guerras incendiarias virtuales o en persona, las discusiones no racionales.
Elimina las redes sociales para favorecer las conversaciones cara a cara y el tiempo en soledad libre de impactos informacionales.
Si es necesario implanta la técnica del «Pacto entre caballeros» al comienzo de la comida o de la reunión.
Evita monopolizar la conversación.
No vayas a una conversación a «hablar de tu libro» a menos que vayas explícitamente a «hablar de tu libro», lo hayas acordado y los otros estén de acuerdo.
Dedica los cinco primeros minutos de una conversación a preguntar y escuchar.
Elige con cuidado a las personas con las que conversar. Dos conversan solo si los dos quieren. El coste de una mala conversación o una no-conversación es una buena conversación.
Lee un libro sobre argumentación o el arte del debate.
Lee un libro sobre falacias formales e informales en el discurso.
Lee un libro de retórica.
Acude a un curso de cuentacuentos.
Toma un curso de teatro de improvisación, te ayudará a introducir espontaneidad, creatividad y ritmo en tus conversaciones.
Visiona comedia en vivo de calidad. Aprenderás a desarrollar el sentido del humor, el ritmo conversacional y a contar historias y anécdotas.
Habla más a menudo de religión y política para así entrenar tu capacidad de autocontrol y el arte de disentir y argumentar racionalmente. Puedes consultar el artículo Principios para una conversación racional.
Invita de cuando en cuando a algún amigo o conocido a comer. Así te procurarás una conversación larga en un entorno agradable. Yo hice eso en mi proyecto 52 comidas.
Varía el tipo de conversaciones que sueles tener. Puedes cambiar tanto el tipo de personas con las que hablas como el tipo de temas. Lo más fácil es cambiar de personas para cambiar de temas.
Invita a alguien a pasear. Pasear y hablar es uno de los placeres más baratos y satisfactorios que te puedes procurar. Yo inicié el Proyecto 52 paseos con este fin.
Crea un entorno adecuado para la conversación. Elimina los teléfonos móviles y dispositivos digitales del campo visual y auditivo. Bloquea tiempo solo para conversar. Evita los entornos ruidosos.
Libera tiempo de redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram, WhatsApp) y dedícalo a conversaciones cara a cara con personas. Los costes de oportunidad de las conversaciones digitales superficiales son las conversaciones profundas cara a cara, la conversación con uno mismo y el descanso.
Nunca veas películas o documentales solo. Conviértelo en un acto social. Después de ver una película, dedica media hora a comentarla con la persona con la que la has visto. Observa la regla: «Nunca ver una película, serie o documental solo».
Si puedes, lee libros a la vez con amigos o conocidos, y luego dedica reuniones a comentarlos. Puedes crear tu propio club de libros.
Twitter puede usarse intencionalmente para mejorar tu capacidad de ser conciso y entrenar la capacidad de generar fases memorables que puedes introducir en las conversaciones orales. Twitter puede ser una especie de gimnasio del conversador y del escritor. Pero ten cuidado porque tiene un gran poder adictivo y es fácil caer en guerras incendiarias. Twitter saca lo peor de uno mismo y favorece el pensamiento de nicho. No es un lugar para tener buenas conversaciones.
Entra en un chat solo de texto e intenta mantener una conversación profunda. Un chat escrito tiene características de la conversación oral (espontaneidad, inmediatez, naturalidad, intimidad) pero con la ventaja de poder medir mejor tus palabras y editarlas antes de emitirlas. Sirve como entrenamiento para la conversación oral en tiempo real.
Usa tus correos electrónicos para entrenar la capacidad de la comunicación concisa y significativa pero correcta. Revisa dos veces tus correos antes de enviarlos. El cuidado con la palabras escrita te ayudará a tener más conciencia y cuidado con la palabra habladas.
Escribe regularmente. La precisión en la escritura es en parte extrapolable a las conversaciones orales en tiempo real.
Lee regularmente. Un buen lector es un mejor conversador.
Conversa regularmente. La agilidad en la conversación depende de haber practicado mucho.
La lectura te hace profundo, la escritura preciso y la conversación ágil.
Aprovecha cualquier interacción personal para pulir tu arte de conversar.
Para hacerte una idea del efecto de las emociones sobre las palabras y el comportamiento, visiona la película Del Revés. La película está basada en las investigaciones de Paul Ekman. Aquí tienes un fragmento:
Visiona uno o varios capítulos de la serie «Miénteme» (Lie to me), que también contó con el asesoramiento de Paul Ekman. Trata sobre un consultor especializado en detectar la honestidad o mentiras en las conversaciones a través de la expresión facial de las emociones:
Desarrolla tu capacidad de percibir las emociones en los demás a través de sus gestos y microexpresiones. Si estás muy motivado puedes hacer un curso de Paul Ekman.
Entra en un grupo de debate. Aprenderás a argumentar, rebatir y observar los principios de una conversación racional.
Acude a un club literario o de libros.
Crea un «mastermind group»: un grupo de ayuda mutua para resolver problemas y dar consejos y reunirse periódicamente.
Entra en meetup.com y busca un grupo de reunión sobre algún tema que te interese. Acude a una cita en tu ciudad. Busca una donde se reúnan para hablar, no para escuchar una ponencia o conferencia.
Acude a una «Cena con extraños» donde no conoces a nadie y nadie se conoce entre sí.
Observa tus motivaciones en las conversaciones. Fíjate especialmente en tu necesidad de brillar, convencer o tener la última palabra para autoafirmarte en tus posiciones o para mostrar estatus.
Ve a una cafetería tranquila con un ordenador portátil o teléfono inteligente y ponte los auriculares pero sin estar escuchando nada, solo como tapadera o coartada. Busca un grupo de personas pequeño, idealmente solo dos o tres personas, y sitúate lo suficientemente cerca para oír lo que dicen y lo suficientemente lejos para que no se sientan escuchados. Escucha su conversación y toma notas sobre la calidad de esas conversaciones, el comportamiento no verbal, los temas, etc.
Evita los clichés o lugares comunes en las conversaciones. En toda buena conversación hay elementos imprevistos y creativos.
Mantén conversaciones con tema predefinido y prepárate previamente, como mínimo haciendo una lista de ideas que quieres exponer o explorar. No tengas miedo a las digresiones, pero mantén en mente el norte de la conversación.
Propón a Homo Mínimus un tema de conversación para charlar con él en uno de sus podcasts. Hasta fin del 2018, a ser posible, algún tema remotamente relacionado con el perdido Arte de la Conversación; a partir de 2019, lo que tú quieras.
Enseña a alguien el arte de la conversación. Enseñar es una de las mejores maneras de aprender.
Enseña el arte de la conversación mediante el ejemplo.
Desarrolla la conciencia de tus conversaciones interiores a través de la meditación. Observa con curiosidad y sin juzgar tu diálogo interior.
Crea un blog y escribe, escribe, escribe. Cuando tengas mil suscriptores tendrás una fuente inagotable de conversaciones.
Si tienes un blog, contesta a todos los comentarios que puedas. Yo tengo que mejorar en esto, estoy perdiendo parte del potencial generador de conversaciones por ser perezoso para responder comentarios.
Acude a tertulias y solo escucha.
Acude a tertulias e interven si crees que tienes algo que aportar.
Si vives en Oxford o cerca de Oxford, acude a una de las cenas de conversaciones del Oxford Muse Project.
Si eres católico, ve a confesarte una vez a la semana, para practicar la conversación íntima desde el corazón. Si eres argentino, concierta una cita con el psicoanalista.
Contrata a un coach profesional y aprende de él el arte de escuchar y de hacer buenas preguntas. Puedes escuchar mi podcast con Miss Sunshine y los usos de las técnicas de coaching en las conversaciones cotidianas.
Si tienes el mínimo problema psicológico acude a un psicólogo clínico, terapeuta o psiquiatra y habla de asuntos existenciales y personales de los que no sueles hablar nunca. Como todos tenemos algún tipo de tara, no tienes excusa no monetaria para no hacerlo.
La conversación es una manera que tienen ambos sexos para evaluar el carácter, inteligencia y valores de la potencial pareja. La conversación o plumaje verbal es el equivalente al plumaje de los pavos reales. Dedica a mejorar tu vocabulario y tu cultura al menos el tiempo que dedicas a la higiene personal, tu peinado y tu vestuario. Esto es lo que recomendaba a las mujeres en este artículo.
Conoce el mundo de los pickup artists o artistas de la seducción y aprende algunas de sus técnicas conversacionales. Si estás buscando pareja tienes una motivación especial para desarrollar tus habilidades conversacionales.
Acude a un evento de Citas rápidas para aprender a romper el hielo y generar sintonía rápidamente. Concéntrate solo en eso, no en lograr un objetivo romántico o de amistad.
[…] Servicio permanente de Orientación por teléfono. Funciona las 24 horas del día, durante los 365 días del año, atendido por voluntarios especializados en la escucha y formados para activar las capacidades de las propias personas para superar sus problemas.
[…] La ayuda más eficaz es la que proviene entorno personal: familiares, amigos, compañeros, etc. Por ello, el Teléfono de la Esperanza ofrece una formación específica a todos aquellos que desean desarrollar sus cualidades para la ayuda. Entre otros, ofrece los siguientes programas de formación: Programa de Formación del voluntariado y desarrollo personal» que está compuesto por dos cursos (Conocerse para Crecer y Crecer para ayudar) y el Taller «Aprender a ayudar» (Formación en Relación de ayuda). Curso de formación de directores de grupos de autoayuda. Cursos de formación permanente para voluntarios.
Aprende a estar solo contigo mismo, sin aparatos electrónicos, sin hacer nada. El talento y la personalidad interesante se forma en el remanso de la soledad, no en el torrente del mundo.
Observa el shabbat para favorecer las conversaciones lentas.
Escucha este fin de semana el podcast de Homo Mínimus con Raúl Hernández sobre cómo entrenar el arte de la conversación. Es una conversación de dos horas y media con técnicas y consejos para mejorar las conversaciones.
Aportación de Guil Delg: «Quería hacer una aportación, como idea 101 propongo, conversar con uno mismo en voz alta, por ejemplo en los viajes en coche al trabajo: uno se da cuenta de muchas cosas al expresar las rumiaciones en voz alta»
Anotación a la aportación de Guil Delg: para aplicar la idea fuera del automóvil y no parecer un lunático, yo me pongo unos auriculares que parecen unidos a un teléfono móvil y así puedo hablar conmigo en alto impunemente dando la sensación de que estoy hablando con otra persona.
Una de las primeras experiencias interesantes que me proporcionó en Princeton este proyecto fue la de conocer a grandes hombres. Antes no había tenido ocasión de conocer a muchos. Pero había una comisión evaluadora, cuya función era la de ayudarnos a salir adelante, y en última instancia, concretar cuál sería el procedimiento a utilizar para la separación del uranio. Formaban parte de esta comisión hombres como Compton, y Tolman, y Smyth, y Urey, y Rabi, y Oppenheimer. Yo asistía a las sesiones, porque comprendía la teoría del funcionamiento de nuestro proceso de separación de isótopos, por lo que me hacían preguntas y tenía que hablar de él. A lo mejor, en una de estas reuniones, uno de los participantes defendía una opinión. Entonces Compton, por ejemplo, iba y exponía un punto de vista diferente. Esto debería ser así, decía, y desde luego tenía toda la razón. Y entonces otro añadía, bueno, quizá, pero tenemos que considerar en contra tal otra posibilidad.
Estaba claro que todos los reunidos en torno a la mesa tenían su opinión, y que no había acuerdo. Lo que más me sorprendía e inquietaba era que Compton no hacía hincapié en su tesis. Finalmente, Tolman, que era el presidente, iba y decía: «Bueno, oídos todos los razonamientos, me parece cierto que el de Compton ha sido el mejor, y ahora tenemos que proseguir».
Me resultaba muy chocante ver que una comisión de personas tan importantespudiera presentar todo un montón de ideas, que a cada una de ellas pudiera ocurrírsele un nuevo aspecto, al tiempo que recordaba y tenía presente lo que habían dicho los demás, y que al final se pudiera llegar a concluir cuál de las ideas presentadas era la mejor —resumiéndolo todo— sin tener que repetir cada punto de vista tres veces por lo menos. Eran verdaderamente muy grandes hombres.
—Richard Feynman en ‘¿Está usted de broma, Sr. Feynman?’
Si un hombre empieza con certidumbres acabará con dudas; pero si se contenta con empezar con dudas acabará con certidumbres.
–Francis Bacon
A pesar de ser un territorio tan familiar, hay muchas cosas que no sé sobre el arte de mantener buenas conversaciones.
Voy a elegir diez aspectos de las conversaciones y voy convertir las zonas de ignorancia en preguntas; las preguntas son redes que lanzamos para pescar respuestas y aumentar el conocimiento.
Respecto a la diferencia entre cuestiones de hecho y cuestiones de valor. ¿Se puede debatir sobre valores o los valores son un punto de partida inamovible? ¿Se puede aprender a tener mejores valores? ¿Cómo separar la discusión sobre hechos respecto a la de valores? ¿Se pueden separar? ¿Qué relación hay entre hechos y valores?
Respecto a la elección de interlocutores. ¿Cómo debemos elegirlos? ¿Todo el mundo es apto para mantener una conversación? ¿Se puede conversar con alguien que no sabe nada del tema sobre el que hablas? ¿Cómo conocer las áreas de competencia de alguien? ¿A quién deberíamos excluir de las conversaciones? ¿Deberíamos/podemos debatir con nosotros mismos? ¿Cómo tantear y conocer al conversador? ¿Cómo saber de lo que quiere y no quiere hablar? ¿Cómo negociar la conversación?
Sobre el momento de la conversación. ¿Cuál es el momento apropiado para cada tipo de conversación? ¿Cuándo se debería dejar una conversación? ¿Qué puedo aprender de la retórica clásica (especialmente del elemento del kairos) respecto a este problema?
Sobre la calidad y el valor de las conversaciones. ¿Hay una jerarquía de conversaciones? ¿Cuál es esa jerarquía? ¿Cómo tener conversaciones de más valor y reducir las de menos valor? ¿Qué lugar tienen las conversaciones en el aprendizaje, en el desarrollo personal, en el desarrollo moral? ¿Cuáles son los elementos controlables en una conversación? ¿Cómo añadir valor a una conversación? ¿Cómo es un interlocutor de calidad? ¿Qué estándares de racionalidad y funcionalidad debería tener una buena conversación?
Sobre el fin de las conversaciones. ¿Qué motivaciones puede uno tener para mantener una conversación? ¿Qué razones hay para tener una conversación? ¿Qué analogía podríamos establecer entre los juegos y las conversaciones?
Sobre el medio de la conversación. ¿Qué lugar tienen los medios digitales en las conversaciones? ¿Cuándo deberíamos tener conversaciones cara a cara respecto a conversaciones a distancia y/o asincrónicas? ¿Qué otros tipos de conversaciones no cara a cara hay? (por ejemplo, las digitales, las que tienes con los libros, las que hay en tu cabeza) ¿Cómo adecuar el medio al fin? ¿Qué maneras tenemos de generar conversaciones? ¿Qué elementos del entorno mejoran las conversaciones?
Sobre el arte de la conversación. ¿Cómo practicarlo? ¿Como valorar la calidad de una conversación? ¿Cómo entrenar y mejorar la habilidad de mantener buenas conversaciones? ¿Es necesario preparar las conversaciones? ¿Qué proporción de estructura y de espontaneidad o emergencia debería haber? ¿Cómo adecuar el medio al propósito de la conversación? ¿Qué reglas básicas de entrada, salida y desarrollo de conversaciones podríamos establecer? ¿Cuándo emplear analogías? ¿Cuándo intervenir? ¿Cuándo escuchar? ¿Cuándo preguntar? ¿Cómo estar en desacuerdo? ¿Cómo entrenar la escucha? ¿Cómo hacer mejores preguntas? ¿Cómo decidir cuál es el registro adecuado para una conversación concreta?
Sobre los accidentes e incidentes en las conversaciones. ¿Qué genera que haya malas conversaciones? ¿Qué puede aconsejar abandonar una conversación? ¿Qué circunstancias aconsejan variar el tipo de conversación? ¿Cuándo cambiar de tema?
Sobre la estructura de una conversación. ¿Qué protocolos existen? ¿Qué protocolos son recomendables? ¿Cuál es la secuencia óptima de temas? ¿Por dónde empezar? ¿Por dónde acabar? ¿Cómo acabar y empezar? ¿Ha de haber una agenda? ¿Hay series de conversaciones? ¿Cómo enlazar unas conversaciones con otras? ¿Cuáles son los protocolos necesarios para conversaciones con muchos interlocutores? ¿Se necesita una coreografía, una estructura mucho más compleja en este caso?
Sobre la ciencia como una conversación. ¿Cómo prepararse para una conversación en un área especializada concreta? ¿Cómo escuchar el torrente de conversaciones que es una disciplina científica?¿Cuándo uno está preparado para empezar a hablar y dejar de escuchar en un ámbito especializado?
00:00 Presentación de Miss Sunshine. Presentación del tema de hoy: la relación entre el coaching y las buenas conversaciones.
¿Qué es el coaching? Los coachs no son psicólogos ni psiquiatras ni psicoanalistas (aunque sean argentinos). Mirada al futuro, no «remueven» el pasado, enfoque pragmático, orientado a la acción. Hacia el pasado solo se va para tomar impulso.
08:00 Sócrates y su mayéutica: precursor del coaching. Los coachs son expertos en preguntar, hablan poco. Necesidad de generar confianza, de romper el hielo, para profundizar en los problemas del cliente.
«Disculpe… señorita… perdone que le moleste… una pregunta: ¿cuánto pesa aproximadamente un oso polar? … ¿¿?? No sé… ¿700 kg?… ¡No!, mucho menos, lo suficiente para romper el hielo»
[Esta era la gracieta que HM quería hacer, pero no que no le salió del todo bien]
12:20 Diferencia entre una sesión de coaching y una charla informal con un amigo. «El coach no es un amigo y te va a incomodar». Obligación moral del coach de mostrar las incoherencias o las cosas que no cuadran en el relato del cliente. El cliente marca la agenda y la dirección de la conversación. Dinámica coaching: Dónde estoy – dónde quiero estar – generación de un reto. El coach facilita este proceso.
18:20 Concepto de «quiebre»: ¿en qué quiere trabajar el cliente? ¿Qué ha pasado que le ha llamado la atención que le hace ver qué no está funcionando o no le cuadra y genera el deseo de cambiar?
Aclaración de palabras. Esfuerzo de clarificación.
23:00 Más diferencias del coaching con conversaciones informales. Papel de la escucha. Escuchar para entender. Ver a través de qué gafas está mirando el cliente. Ampliar la perspectiva, considerar otras posibilidades que le ayuden a mejorar su situación. La solución la propone siempre el coachee, él tiene los recursos interiores para resolver la situación, no se trata de dar pastillitas. Platón y la facilitación del descubrimiento de teoremas a través de preguntas. Diferencia del coaching con la mayéutica filosófico apuntada por Miss Sunshine: «No es que yo conozca el teorema y le guíe con preguntas a la solución que yo conozco» «Quien controla la sesión es el cliente, porque el que mejor le conoce es él mismo».
La solución la tiene el cliente. Cada uno es el experto en su propia vida. Coach ayuda a descubrir puntos ciegos.
31:00 Verborragia de clientes. La analogía entre el cliente contando cosas y los indios dando vueltas alrededor de las carretas antes de empezar a disparar. El cliente da varias vueltas antes de llegar al núcleo del problema o preocupación.
Otra analogía: poner al cliente delante del espejo.
Evaluación del desempeño versus coaching. El feedback del coach no está teñido de juicio o sentencia, solo se da o emplea en cuanto pueda aportar alguna luz o alternativa. «El feedback se da desde el hacer, no desde el ser». El coach dice lo que percibe o siente ante el relato del cliente, se lo hacer ver al cliente para que lo tenga en cuenta y lo emplee como quiera o lo descarte, si no le sirve.
39:20 Ejercicio de la identidad pública. Definición de feedback. Diferencia entre el feedback del coach y el del jefe o capataz. Tendencia actual al coaching directivo: fijar las reglas del juego y delimitar el campo de juego, pero enfatizando la responsabilidad personal del empleado.
45:15 Uso de metáforas y analogías en el coaching. Imágenes memorables.
Referencia a Cangrejo Ermitaño y el arte de contar historias. El coach actúa como test de la historia del cliente: la historia tiene que ser más lógica y creíble si se la cuentas a alguien.
48:13 Una herramienta clave en el coaching: Escuchar como coach: poner el espejo y dejar que el coachee «cabalgue sus propias contradicciones». Ejercicios de cambio de tono o género o cuentista o punto de vista de la historia. Romper el cuento o la historia.
53:50 «¿Ha cambiado el coaching tu forma de conducirte en tu vida profesional o personal?».
«Ya no vuelves a escuchar y preguntar como antes». Comunicación no violenta. Evitar espiral. Preguntas para aclarar significados. Burbuja lógica. Ponerse el gorro de coach en situaciones cotidianas. Evitar presuposiciones. «Distinciones». Logomaquias.
1:03:35 La herramienta del «Señora, ponga un y en su vida». Abrir opciones y buscar alternativas. Ley del tercero excluido.
1:06:40 Atención plena y conversación. La conversación como un artefacto creado entre dos o más personas y que es configurable, manipulable, se evita la idea de una conversación como algo que ocurre y a la que solo reaccionamos. La anécdota del ejecutivo que «escuchaba» a sus subordinadosmientras escribía sus informes o correos. Te pierdes mucha información por no escuchar al 100%. Ejercicio de entrenamiento como coach: en los primeros 5/7 minutos NO puedes abrir la boca, solo escucharlo, solo gestos de asentimiento. Tampoco generas confianza en la otra persona porque no se siente escuchada.
Aclaración: nuestra invitada Miss Sunshine usa varias veces la palabra «sarasa», que según la RAE significa:
En el español de argentina, sarasa significa palabrería.
Ejemplo: «el novio le dijo que la amaba pero que también era consciente de todo lo que implicaba asumir el compromiso de un matrimonio, compromiso que él se tomaba muy en serio pero para el cual no se sentía lo bastante maduro». Esto es un ejemplo de sarasa por parte del novio.
Referencia a John Flames y su opinión en un podcast anterior de que las conversaciones profesionales son más centradas, que se pierde menos el tiempo y son más eficaces.
«Si tienes un minuto para hablar con alguien, que sea un minuto de atención individida»
1:14:40 Aplicamos Regla del tres a los consejos y técnicas que nos ha dado Miss Sunshine.
1) Pararte y hacer preguntas para conocer supuestos.
2) Técnica del «Señora, ponga un y en su vida».
3) Ponerse el sombrero de coach en las conversaciones habituales.
Miss Sunshine añade dos técnicas más:
4) Cuando algo te resuena dentro es algo que tienes que trabajar. Si algo te molesta, es por algo, por qué me está molestando, autocoaching, preguntarse. Analizarse a uno mismo más que poner etiquetas.
5) Si no se genera la confianza, la conversación no puede ser fructífera.
El coach evita crear dependencia. Máximo de sesiones por reto. El cliente siempre debe llevarse algo de cada sesión para cuando le surja una situación similar emplee la técnica o herramienta que aprendió con el coach.
1:21:00 La responsabilidad última es del individuo. El coaching promueve esto.
Este es un curioso podcast que pone de manifiesto un rasgo ideal de las buenas conversaciones: la espontaneidad, el estar abierto a las digresiones y cambios de tema, a pesar de que en principio hubiera un tema de debate fijado o acordado por ambos conversadores.
Podría haberlo titulado de otro modo: Conversación con Entusiasmado: de la poesía al apocalipsis acabando en la esperanza.
Nuestro invitado, el señor Entusiasmado, y yo empezamos hablando sobre lenguaje galante, flirteo y seducción, pero la charla derivó hacia temas más graves y de gran actualidad social: la corrección política y la ideología de género, las políticas identitarias y su substrato: el marxismo cultural.
Lo que en principio iba a ser un tema ligero, frívolo aunque interesante, se convirtió en una animada charla sobre política, control ideológico y el futuro de la civilización occidental. No está mal para una conversación de sobremesa mientras tomas el café.
—
Advierto que este no es un podcast apto para todos los públicos y sensibilidades. Quizá te choque y digas que es impropio de un blog sobre minimalismo, buenos hábitos y productividad, que no esperabas esto de mí y que te he decepcionado, que te devuelva tu confianza y tu dinero.
Si estabas buscando una excusa o razón para darte de baja definitivamente de este blog, esta conversación puede ser la gota que colme el vaso de tu tolerancia y paciencia con Homo Mínimus.
En varios artículos anteriores, te he recomendado que te des de baja del blog, espero que con este podcast lo consiga definitivamente.
Este podcast está dividido en dos partes, quizá porque nos resultó imposible ser sublimes sin interrupción.
00:00:00 Poema declamado por el artista conocido como Homo Mínimus.
00:01:20 Presentación del tema de hoy: lenguaje galante, flirteo y seducción
El lenguaje solo en pocas ocasiones es para transmitir información, normalmente sirve a otros objetivos. ¿Ha empleado Entusiasmado el arma cargada de futuro de la poesía para flirtear o seducir? ¿Es útil la poesía?
00:07:28 ¿Prefieren las mujeres a los poetas?Artículo en blog de Entusiasmado. Explicación del estudio por parte de Entusiasmado. Valoración superior de hombres que hacen comentarios metafóricos sobre los que los hacen literales. Lo mismo sobre comentarios sobre cualidades vs posesiones.
10:30 Estrategias evolutivas y preferencias femeninas. Crítica general de las investigaciones.
12:25 Lenguaje novedoso, uso más creativo del lenguaje ante expectativas de citas con mujeres atractivas. ¿Por qué? ¿Por qué el «lenguaje florido» produce el efecto de atracción sobre las mujeres? Entusiasmado dice que cuidado con el lenguaje florido, ampuloso, que no es necesariamente novedoso, la poesía es una arma cargada de futuro… pero también de ridículo. Se trata más de mostrar creatividad e inteligencia a través del lenguaje que de usar un lenguaje artístico, florido, ampuloso.
17:15 [Y aquí empieza la deriva…] Las mujeres buscan los hombres que sean capaces de proporcionar más recursos. Es una estrategia o propensión evolutiva inscrita en las psiques de las mujeres. «Nuestro cerebro fue hecho en un determinado momento… para responder a las necesidades del momento… aunque las condiciones hayan cambiado…»
19:00 Referencia a Satori time. [Referencia] [Cuña publicitaria] No confundir con la famosa escena de Lost in translation de Suntory time, el güisqui .
19:30 Qué es lo que hace que surja la poesía, el arte. Referencia a Geoffrey Miller, un psicólogo evolucionista, el autor de The Mating Mind. Escribió en el 2013 el siguiente tuit:
«Dear obese PhD applicants: if you didn’t have the willpower to stop eating carbs, you won’t have the willpower to do a dissertation #truth»» [Traducción: Querido obeso aspirante a PhD: si no tenías la fuerza de voluntad para parar de comer carbohidratos, no tendrás para la fuerza de voluntad para completar una tesis #verdad]. Consecuencias para Geoffrey Miller.
Dice Entusiasmado: «En un mundo de mentiras, decir la verdad es un acto revolucionario», «Dos tipos autores: los polémicos y los falsos».
24:12 [Cambio de rumbo, viramos en la conversación hacia la cuestión de la corrección política]. Alegato a favor de la libertad de expresión. Ofendiditos. Cualquier juicio o valoración puede dañar las personas. Se necesitan personas con la fuerza suficiente para aceptar opiniones que no les favorezcan.
26:20 ¿Por qué las mujeres no llegan a puestos de responsabilidad y hay menos premios nobel mujeres? ¿Es la discriminación el único factor explicativo? Referencia a James Damore, el empleado de google que explicó la presencia de menos mujeres en tecnología. Masculinismo de Entusiasmado.
Feministas de tercera ola vs sufragistas. Vuelta de tuerca: grupos humanos (asiáticos o judíos ashkenazi) con media de CI superior a la media. «El hombre blanco es el causante de todos los males… y de todos los bienes». Ataque a la diferencia de tratamiento legal de hombres y mujeres. El problema del entorno acolchado para mujeres y minorías.
38:40 Inteligencia no es una magnitud fija. Menos exigencias con determinados grupos desincentiva a esos mismos grupos y realmente los perjudica. Thomas Sowell y el estado protector. Familias monoparentales.
42:20 Homo Mínimus decide emplear este podcast para filtrar a sus lectores y audiencia. Cambio definitivo del tema del podcast: corrección política y censura.
47:40 «Conspiranoia» de Entusiasmado. Hembrismo. Imposición de pronombres de género. Políticas identitarias. Ataque a la racionalidad. «Hay gente que se siente gato». Postmodernismo. «El método científico es machista». Marxismo cultural: la revolución por otros medios. Representación en los medios de la lectura y la inteligencia.
Se pierde la conexión. Se retomará en la parte II.
00:00 Homo Mínimus no cree que haya una conspiración. Entusiasmado cree que hay una multitud de pequeñas guerras pero forman parte de una guerra general para minar la civilización occidental.
06:15 La novedad no está en que haya intereses ocultos sino en la negación de la razón.
12:20 Llamamiento de Entusiasmado a la racionalidad y el pensamiento crítico. Homo Mínimus añade la necesidad del pensamiento exploratorio y creativo.
13:45 La negación de la naturaleza humana. La educación como solución universal a los problemas de la sociedad(HM lo pone en duda). El debate naturaleza vs crianza.
Programaciones mentales vs programación genética.
20:00 Por qué Entusiasmado es de derechas. Cincuenta sombras de Grey. Conflict of visions, de Thomas Sowell. Visión trágica y visión utópica.
Mao Tse Tung o Trujillo (dictador República Dominicana) se parecen más a Genghis Khan que al ideal de hombre nuevo socialista. Mesianismo tradicional vs mesianismo actual. Creerse propias mentiras. Entusiasmado dice que «nadie que tenga dos o más hijos piensa que todas las personas son iguales».
30:30 Somos una sociedad cobarde. Defensa de la libertad de expresión. ¿Por qué parece que es ahora la derecha o el conservadurismo los que defienden la libertad de expresión? Imposición de una visión de la historia. Pánico a expresarse. Una persona puede perder su trabajo por sus opiniones. También puede acabar en la cárcel. Crímenes de odio (excusa para la censura).
34:20 Apocalipsis. Homo Mínimus dice que la guerra está perdida. La opción benedictina. Entusiasmado dice que «Las guerras perdidas son las únicas que merece la pena luchar». Clark Gable acudiendo a luchar con los confederados.
36:40 Cierre del podcast «apoyados contra las puertas del castillo resistiendo los embates del ariete del ejército de orcos que quieren invadir los restos que quedan de la civilización occidental» (imagen vívida del señor Entusiasmado).
38:26 Poema de cierre declamado por el presentador.
Veo adolescentes que no saben conversar cara a cara porque encuentran más seguro teclear en la pantalla. Veo jóvenes que temen la charla telefónica y andan por las calles con la cabeza inclinada. Veo parejas en las noches del sábado que no cruzan palabra y escriben mensajes mientras esperan la cena. Veo adultos jugando a derribar casas de cerdos lanzando pájaros.
Veo lo que hacen con sus hijos, los someten a pantallas con dibujos, colores y ruidos. Veo mujeres con lactantes más atentas a la línea de mensajes que al bebé que tienen en sus brazos. Veo infantes que toman su papilla anestesiados con dibujos animados. Veo a niños narcotizados adictos a las pantallas. Veo una sociedad de idiotas, ahogándose en un mar de irrelevancia, viviendo vidas vacuas.
En esta conversación con Cangrejo Ermitaño exploramos la relación entre la conversación y el arte de contar historias. La señorita Cangrejo desgrana la estructura de «El camino del héroe» de Joseph Campbell, que es la estructura de los mitos e historias en todas las culturas y en todos los tiempos.Lo relacionamos con historias literarias, del cine y hasta del marketing.
00:00 Presentación de la invitada y el tema de hoy.
Cangrejo Ermitaño. Por qué la conversación (incluyendo los diálogos internos) está relacionada con los relatos, con las historias.
3:35 Definición de historia o relato. Inserción en las conversaciones. Estructura clásica de los tres actos de Aristóteles: planteamiento, nudo y desenlace. Anécdota con la sobrina de Homo Mínimus: los seres humanos llevamos «de fábrica» la gramática de las historias.
7:30 Doctrina de la tabla rasa. Implicaciones en la educación.
10:18 El camino del héroe del mitólogo Joseph Campbell. El héroe de las mil caras . La guerra de las galaxias.
12:50 Etapas del viaje del héroe. Tres grandes actos (iniciación, partida y retorno) con subdivisiones. Uso en Hollywood. Suceso detonante, llamada al héroe. Renuencia, «El destino insiste» dice nuestra invitada. Aceptación del reto. Guía, maestro, mentor, en forma de persona o de objeto o carta. «El maestro aparece cuando el aprendiz está preparado». «El héroe se aleja, avanza y soporta la incertidumbre». El bosque oscuro. Ejemplo de El mago de Oz. El punto de no retorno.
A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar
— Franz Kafka
23:00 Entrada en el mundo mágico. El reto puede estar en el interior. El inconsciente de Jung.
Viaje físico y/o transformación interior. Mención de Del Revés. Noche oscura del alma. Iluminación, muerte metafórica, muerte del ego tras la crisis. Muerte y resurrección.
«Los niños entienden el lenguaje simbólico muy fácilmente», dice la señorita Cangrejo.
31:20 Mundo nuevo. Pruebas, aliados y enemigos. Cualquier historia habla de nosotros, de nuestra existencia, de nuestras propias historias. Cosmovisión. Unidad de la especie humana. Recomendación del libro La tabla rasa. Charla TED de Steven Pinker sobre el libro, si no quieres leer (todavía) el libro.
40:00 [CUÑA NEOLUDITA, digresión] Crítica de las redes sociales. Contribuyen al sesgo de confirmación. Pensamiento de nicho. Homo Mínimus es un neoludita (¿alguien lo dudaba?). Las redes sociales y apps no son «herramientas», tienen una agenda, la de los programadores y sus jefes. Una app no es un martillo, es un agente que tiene una meta: succionar tu atención. Señorita Ermitaño apunta que los creadores de estas tecnologías limitan el uso a sus propios hijos. Sección neoludismo en el blog de Homo Mínimus.
45:40 Uso de las historias en el marketing. Por qué son eficaces. Ejemplos anuncio de lotería de Navidad. Distinción entre «Historia» e «historia». Las historias personales mueven más, impactan más, que la mera narración aséptica de datos y hechos. Ejemplo: documental sobre la II Guerra Mundial vs La lista de Schindler. Empatía, identificación con personajes, poder de la narración. Nota macabra de nuestra invitada: «La muerte de una persona es una tragedia, la muerte de un millón es una estadística». Nota macabra de Homo Mínimus: «transformar la anécdota trágica en número». Marketing político. Predominio del pathos sobre el logos.
58:00 Disección de historias. ¿Pierdes el placer de leer, ver o escuchar la historia si la analizas mucho?
1:01:15 Referencia a Nassim Nicholas Taleb.Artículo de Cangrejo Ermitaño con resumen de ideas de Antifrágil. Falacia de la narratividad. Doña Cangrejo dice. «El cerebro humano no soporta no entender algo; si no lo sabe, se lo inventa». Importancia de la Estadística como antídoto contra la falacia de la narratividad y el poder sobregeneralizador de las historias. Cisnes negros.
1:08:00 Historias y realidad. A veces no hay historias, la realidad no siempre es historiable. Nuestra invitada: «No es contar cualquier historia… historias egocéntricas de éxito», porque pierde capacidad de emocionar y persuadir. Reivindicación de las historias personales como herramienta de aprendizaje: intercambio, almacenamiento y modificación de historias. Mención de Roger Schank y sus «scripts» como esencia de la inteligencia humana. Necesidad de la vulnerabilidad del héroe en el viaje del héroe.
Recomendación El guión, de McKee. Disponible en amazon.es en ebook por un precio módico.
Las historias como procesamiento y codificación experiencias. La importancia de la cultura oral.Socrates. La conversación filosófica, la mayéutica o método socrático.
1:20:40 Historias que nos contamos a nosotros mismos e identidad.
«El ser humano enloquece si no cuenta su historia», dice la señorita Ermitaño. Meditación. Espacios libres de ruido. Mensajes interiores. Necesidad del aburrimiento para fomentar la creatividad. Ver el artículo invitado de Roger Schank en este blog: El aburrimiento espolea la creatividad.
«Hay algo que te quiere decir algo y le tienes que dar espacio», dice Doña Cangrejo. También hay llamadas interiores al héroe.
[…] La narración es también una necesidad humana de darnos coherencia a nosotros mismos, de justificarnos o racionalizarnos. Siempre nos estamos contando algo. Todos tenemos algún tipo de discurso interno acerca de nuestra vida que solemos repetirnos. Esto nos da sensación de entendimiento(incluso cuando es falso). La conversación puede ayudar a construir o poner a prueba esta narrativa.
—Cangrejo Ermitaño
1:24:15 Capacidad de contar historias e inteligencia. Signo y esencia de la inteligencia. Conexión esencia situación con historia. Pensamiento analógico. A nuestra invitada le vienen a la cabeza las conversaciones entre Sancho y Don Quijote. Sancho era muy refranero, viniera a cuento o no. ¿Cuándo sabremos si hemos construido un ordenador inteligente? Evolución y antifragilidad de las historias.
El juego del teléfono escacharrado. Reivindicar las historias cara a cara, la tradición oral. Dispositivos digitales ahora son muy «individualistas». Se neutraliza o narcotiza a los niños con tablets y teléfonos inteligentes (más inteligentes que los padres). Nativos digitales y conocimiento de tecnología. «Gran baza: la capacidad de controlar la atención», ventaja competitiva en el futuro.
Trastornos de déficit de la atención. Principio de precaución. Enseñanza de la paciencia. La realidad no funciona como las pantallas y los juegos digitales.
1:41:50 Lo mejor que puedes hacer por tu hijo: contarle cuentos, historias. El elemento retórico-afectivo de la educación se pierde con las pantallas. Docere, delectare et movere.
1:45:30 Revisión de la charla, congratulaciones varias y despedida.
La racionalidad es una condición indispensable para las conversaciones en que las cuestiones de hecho son importantes. Cuando se debaten cuestiones de hecho, es esencial que nuestros métodos de optimización de creencias (racionalidad teórica) sean los mejores posibles y produzcan las creencias más cercanas a la realidad objetiva.
En paralelo a la distinción de Kant entre razón teórica y práctica, Jesús Mosterín habla de racionalidad teórica y práctica (también llamada epistémica e instrumental) [1]
[…] La racionalidad teórica se puede decir más propiamente que regula nuestra aceptación de creencias más que nuestras creencias. La racionalidad práctica es la estrategia para vivir la mejor vida posible, logrando las metas más importantes y satisfaciendo las propias preferencias lo más posible.
Para el filósofo español, razón y racionalidad son conceptos distintos; el primero es la facultad común a todos los seres humanos, las funciones cognitivas que hacen posible razonar y conocer el mundo; el segundo son los métodos de optimización de las creencias y de la acción. Según esta distinción, todos los seres humanos tenemos razón pero no todos racionalidad, es decir, no todos empleamos métodos de optimización de creencias y acción, o los empleamos en distintos grados.
La racionalidad práctica (métodos de optimización de la acción individual y colectiva) se beneficia de un sistema de creencias los más cercano posible a la realidad objetiva del mundo logrado a través de la racionalidad teórica y permite obtener los resultados mejores posibles de acuerdo a las preferencias que tienen los sujetos racionales.
El proyecto de la Ilustración del siglo XVIII, la era de la razón o el siglo de las luces [2], era principalmente un proyecto de racionalidad en el que se perseguía que el sistema de creencias estuviera basado en la coherencia lógica y la evidencia empírica, en vez del poder de la autoridad, fuera esta la del monarca absoluto o la eclesiástica. De esta racionalidad teórica y unos ciertos valores éticos y preferencias se nutrió la racionalidad práctica y se derivaron innovaciones políticas y sociales tales como el estado constitucional, la democracia y la tolerancia con las minorías.
La razón ilustrada es una idea reguladora de la inteligencia, de las facultades cognitivas del ser humano , es un proyecto en construcción que no acaba nunca, que ha de perseguirse todos los días y en todos los asuntos, no es un producto acabado.
En ciencia buscamos la aproximación continua a la verdad, como si fuera un límite asintótico al que nos podemos acercar más y más pero sin nunca tocarlo —o solo tocarlo en el infinito—. En los asuntos personales y sociales, también buscamos el acercamiento al mayor bien individual y colectivo posible con los recursos disponibles.
El proyecto de racionalidad se convierte en racionalidad práctica y por tanto en acción comparativamente óptima cuando va de la mano de las virtudes intelectuales de emoción, pensamiento y acción que lo hacen posible.
Las conversaciones, especialmente las conversaciones en las que se debaten cuestiones de hecho, han de ser guiadas por principios de racionalidad encarnados (o más bien espiritualizados) en virtudes intelectuales.
—
Uno de los filósofos más importantes del siglo XX, Karl Popper, escribió en un 1981 [3] una serie de doce principios para la ética profesional de los intelectuales. Esos principios son extrapolables a cualquier sujeto racional, no son exclusivos, ni mucho menos, del intelectual profesional, el académico o el hombre de ciencia. Es más, sería un gigantesco paso (a la vez que desconocido) si estos principios permearan más allá de la actividad académica profesional hacia los espacios de debate social, políticos, organizativos y personales.
Transcribo estos doce principios para una nueva ética profesionl del intelectual , las negritas son mías.
Nuestro saber conjetural objetivo va siempre más lejos del que una persona puede dominar. Por eso no hay ninguna autoridad. Esto rige también dentro de las especialidades.
Es imposible evitar todo error o incluso tan sólo todo error en sí evitable. Los errores son continuamente cometidos por todos los científicos. La vieja idea de que se pueden evitar los errores, y de que por eso se está obligado a evitarlos, debe ser revisada: ella misma es errónea.
Naturalmente sigue siendo tarea nuestra evitar errores en lo posible. Pero precisamente, para evitarlos, debemos ante todo tener bien claro cuán difícil es evitarlos y que nadie lo consigue completamente. Tampoco lo consiguen los científicos creadores, los cuales se dejan llevar de su intuición: la intuición también nos puede conducir al error.
También es nuestras teorías mejor corroboradas pueden ocultarse errores, y es tarea específica de los’ científicos el buscarlos. La constatación de que una teoría bien corroborada o un proceder práctico muy empleado es falible puede ser un importante descubrimiento.
Debemos, por tanto, modificar nuestra posición ante nuestros errores. Es aquí donde debe comenzar nuestra reforma ético-práctica. Pues la vieja posición ético-profesional lleva a encubrir nuestros errores, a ocultarlos, y así a olvidarlos tan rápidamente como sea posible.
El nuevo principio fundamental es que nosotros, para aprender a evitar en lo posible errores, debemos precisamente aprender de nuestros errores. Encubrir errores es, por tanto, el mayor pecado intelectual.
Debemos, por eso, esperar siempre ansiosamente nuestros errores. Si los encontramos, debemos grabarlos en la memoria: analizarlos por todos lados para llegar a su causa.
La postura autocrítica y la sinceridad se toman, en esta medida, deber.
Porque debemos aprender de nuestros errores, por eso debemos también aprender a aceptar agradecidos el que otros nos hagan conscientes de ellos. Si hacemos conscientes a los otros de sus errores, entonces debemos acordamos siempre de que nosotros mismos hemos cometido, como ellos, errores parecidos. Y debemos acordamos de que los más grandes científicos han cometido errores. Con toda seguridad no afirmo que nuestros errores sean habitualmente perdonables: no debemos disminuir nuestra atención. Pero es humanamente inevitable cometer errores.
Debemos tener bien claro que necesitamos a otras personas para el descubrimiento y corrección de errores (y ellas a nosotros); especialmente personas que han crecido con otras ideas en otra atmósfera. También esto conduce a la tolerancia.
Debemos aprender que la autocrítica es la mejor crítica; pero que la crítica por medio de otros es una necesidad. Es casi tan buena como la autocrítica.
La crítica racional debe ser siempre específica: debe ofrecer fundamentos específicos de por qué parecen ser falsas afirmaciones específicas, hipótesis específicas o argumentos específicos no válidos. Debe ser guiada por la idea de acercarse en lo posible a la verdad objetiva. Debe, en este sentido, ser impersonal.
Como síntesis, son una excelente guía para cualquier tipo de debate racional, nos pueden ayudar a construir mejores estrategias de optimización de creencias y de acción personal y colectiva. Están muy unidos a sus ideas sobre epistemología (teoría filosófica del conocimiento) y se pueden condensar todavía más en estos tres principios, que son a la vez principios éticos y epistemológicos:
1) Principio de falabilidad. El error es inevitable. Yo puedo estar equivocado, tú puedes estar equivocado, las dos partes podemos estar equivocadas.
2) Principio de debate racional. Debemos criticar y poner a prueba nuestras teorías mediante argumentos racionales evitando el ataque personal (argumentos ad hominem y sus variantes).
3) Principio de aproximación a la verdad. Podemos acercarnos a la verdad mediante el debate racional y mejorar nuestro entendimiento.
El desafío para cualquier sujeto racional es grabar en el espíritu muy profundo estos principios y convertirlos en hábitos intelectuales y morales de pensamiento, emoción y acción que apliquemos consistentemente —con las inevitables recaídas y olvidos— en nuestras conversaciones habituales.
Me gustaría saber si esta ética intelectual-profesional se puede entrenar y cómo hacerlo. ¿Alguna idea?
[3]Extracto de la conferencia «Tolerancia y responsabilidad intelectual» pronunciada el 26 de mayo de 1981 en la Universidad de Tubinga, Alemania. Repetida el 16 de marzo del año 1982 en el Ciclo de Conversaciones sobre la Tolerancia en la Universidadde Viena, Austria.
Diálogo en el espíritu de Bohm (conversaciones exploratorias)
Del “Solo sé que no se nada” al “tengo que decantarme por alguna creencia para actuar» (razón teórica vs práctica) (analogía cartas descartadas y mantenidas)
Conversación con el Doctor Martínez: analogía entre el método científico y las conversaciones
Estilo confrontacional vs exploratorio (posición vs pregunta investigación)
Reglas de la racionalidad de Karl Popper
Confirmar vs corroborar
Mejor interpretación posible (regla discusión).
Regla salida discusión
Elige un rival de tu talla. (regla entrada en discusión)
Logomaquias
Algunas reglas para la conversación
El club de la conversación
Conversación como intercambio de historias
Conversaciones femeninas y masculinas
¿Podemos conversar con cualquiera?
Corrección política: ¿hay temas prohibidos?
Conversaciones bayesianas
Conversaciones kafkianas
Conversaciones de besugo
La técnica del detective Colombo
Desconferencia o conferencia de espacio abierto: coreografía de la conversación
Un excelente podcast entre John Flames y Homo Mínimus sobre el malestar en la conversación: estado actual de las conversaciones, causas de las malas conversaciones, naturaleza y sentido de la conversación. Cómo pasar de la autopsia al diagnóstico y la revitalización de las conversaciones.
00:00:00 Presentación del invitado. John Flames es el autor de la historia gráfica del video sobre el minimalismo existencial que aparece aquí.
00:01:30 Presentación del tema: frustración en las conversaciones. Impedimentos. Trabas. Vía teológica negativa. Conversaciones públicas, familiares, profesionales (¿son mejores estas últimas?).
00:06:45 Más errores en la conversación. Referencia al artículo Cómo mostrar al desacuerdo. Niveles más bajos del desacuerdo: insultos, menosprecios, hombres de paja, argumentos ad hominem, argumentos ad hitlerum. Digresiones. Políticas identitarias y argumentos ad hominem.
00:15:45 Muletillas inadecuadas en la conversación. [Curioso ver la malinterpretación de Homo Mínimus sobre la muletilla «No» a la que alude el señor Flames. HM habla de «¿No?…», una muletilla de estilo. cuando Flames hablaba de la muletilla «No» como corte o bloqueo del opositor. El peligro de usar mismas palabras con distintos significados. Conversaciones de besugo.]
00:20:05 ¿Es Homo Mínimus agresivo en su estilo conversacional? El señor Flames, muy caritativamente, dice que no.
00:22:00 El tratamiento de usted (no habitual en España, sí en hispanoamérica). Homo Mínimus decide empezar a ustear a su invitado John Flames. Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre. Tuteo al subdito, usteo al Rey España. Asimetría conversacional. El caso de Emmanuel Macron, presidente de Francia, riñendo a un estudiante que le había tuteado. Tratamiento a los profesores y a los padres.
00:27:35 Vuelta a la cuestión del tono empleado en la conversación. ¿Si pierdes los papeles pierdes la razón? Argumento contra el tono (una de las formas más bajas de estar en desacuerdo).
00:28:35 El lenguaje y las políticas e ideologías identitarias. Campo minado de la conversación pública y política. Micromachismos. Machoexplicación (mansplaining).
00:32:00 Más impedimentos y trabas en la conversación. Distintas palabras o formas de expresión de mismas ideas. Poca racionalidad en las conversaciones. Marco racional de las conversaciones: evidencia empírica y conexión lógica.
00:36:45 Más elementos de dificultad en las conversaciones en redes sociales y a través de medios digitales. El caso de twitter: pensamiento de nicho y guerras incendiarias. El caso de facebook: postureo (pavoneo) y promoción personal. Referencia al Show de Truman y al programa de televisión Españoles por el mundo.
00:45:10 Causas o etiología de las malas conversaciones. No escuchamos. ¿Por qué no escuchamos? Flames: nos encerramos en nuestro ego. Razones últimas que apunta Homo Mínimus: búsqueda del estatus y falta del marco racional en la conversación. Plumaje verbal y búsqueda de la atención.
00:57:25 Educación y buenas conversaciones. Reglas básicas de comportamiento. ¿Dónde se aprenden? Libros, películas, modelos de conversación. Instituciones que favorecen la conversación.
1:11:20 Sentido de la conversación. Cómo es una conversación ideal.
Sr. Flames: «Conversar es pensar entre dos o más personas»
1:14:00 Conversación de ideas vs conversación de experiencias (versión masculina vs femenina)
1:17:00 «No me gusta generalizar». ¿Podemos pensar sin generalizar? «Uno de los errores de las conversaciones es generalizar». Estereotipos, lugares comunes, clichés, prejuicios: parte oscura de la generalización.
1:20:30 Agradecimientos mutuos estilo Groucho Marx.
1:21: 00 Referencia a Sócrates. Origen de la filosofía occidental. Dialéctica. Mayeútica: buscar entre dos las verdad. Aplicación al coaching.
1:25:00 Qué hacer para que el diagnóstico en la conversación no se convierta en autopsia. Cómo revivir al muerto.
Los hombres somos seres diseñados por la evolución para las distancias cortas y los contactos cara a cara con unas pocas personas generalmente conocidas.
La irrupción en las últimas décadas de las comunicaciones telemáticas ha modificado dramáticamente el entorno de nuestras interacciones personales. Ahora podemos mantener comunicaciones sincrónicas bidireccionales a larga distancia con miles de personas, muchas de las cuales desconocemos y no conoceremos nunca en persona.
Los mecanismos habituales de realimentación en una conversación, el lenguaje no verbal (gestos, posturas, expresiones faciales de las emociones) y el lenguaje paraverbal (inflexiones de voz, ritmo, volumen, tono), desaparecen en las conversaciones en redes sociales, en el correo electrónico y los chats.
Por falta de estos mecanismos, perdemos la información que nos permitiría ponernos en el lugar de los otros, considerarlos como seres humanos y quizá suavizar nuestros mensajes.
La percibida falta de consecuencias, como la potencial reacción física violenta del interlocutor y las expresiones emocionales de tristeza, disgusto o humillación ante nuestras palabras, hace que demos rienda suelta a nuestro afán de imponernos, la desconsideración y a veces la violencia verbal.
Es mucho más fácil abandonar a tu pareja por whatsapp que tomando un café y mirándola a los ojos. Es mucho más fácil sentirse benefactor de la humanidad retuiteando una frase indignada que clama por la justicia social que ayudando a fregar los platos a tu madre. Es mucho más fácil denigrar y humillar a las víctimas del holocausto o del terrorismo escribiendo un comentario humorístico que informarse sobre la historia del nazismo y el comunismo.
Reaccionamos a las palabras cuando deberíamos reaccionar a las personas. Ten en cuenta todo esto este fin de semana cuando estés tentado a entrar en guerras incendiarias en la red.
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.
—Antonio Machado
Una de las dificultades más importantes en la conversación está en cómo manejamos la diferencia de opiniones o creencias. Dependiendo de la importancia de la disensión, el grado de excitación emocional puede turbar, e incluso impedir, la conversación: no es lo mismo disentir sobre si América fue descubierta en 1492 o en 1592 que disentir sobre la existencia de Dios o las maldades relativas del capitalismo y el socialismo o si deberíamos cerrar las fronteras a la inmigración.
He encontrado muy iluminadora una jerarquía establecida por Paul Graham sobre los niveles de desacuerdo en una discusión [1][2]:
ND0: insulto.
«Eres un socialista de mierda»
ND1: argumento ad hominem.
«Tú eres un funcionario, luego todas tus opiniones sobre el tamaño óptimo de la administración no tienen validez. Nadie cuyos medios de subsistencia dependan del Estado cambiará de opinión sobre la conveniencia de la reducción del Estado.».
ND2: argumento contra el tono.
«Te alteras, me ofendes con tu arrogancia (luego tu opinión queda descalificada, no te puedo tener en cuenta)».
ND3: contradicción.
«Tú piensas que hay que defender lo público, pero el mercado y el libre intercambio es siempre superior moralmente y económicamente»
ND4: contraargumento.
«No creo en la superioridad del servicio público ni creo que los servidores públicos sirvan al público más que los servidores privados: los funcionarios, como cualquier hijo de vecino, buscan principalmente su interés propio».
ND5: refutación.
«Dices que ‘la enseñanza pública es más barata’; pero la evidencia empírica, según datos de la propia administración española, indica que el coste de la enseñanza pública es más del doble del coste de la educación en centros privados concertados. En concreto, en el 2014-2015 cada alumno en escuela pública costó de media 6.940 euros mientras que en los colegios concertados el coste medio por alumno estuvo por debajo de los 2.900 euros. Por tanto, el uso de los recursos es mucho más eficiente en centros concertados» [3]
ND6: refutar el punto central:
El punto principal del autor X parece ser Y. Como él dice:
<cita del artículo original>
Pero esto esta equivocado por las siguientes razones:
A, B y C.
—
Estos siete niveles de desacuerdo forman una jerarquía sobre la forma de los argumentos: los niveles ND0 a ND3, además de ser los más bajos, no tienen ningún poder de convencimiento racional; pueden ser excelentes armas retóricas de gran contenido emocional, pero no ayudan a dirimir el asunto objeto de la discusión y encontrar la creencia más verdadera a la luz de los criterios de coherencia lógica y fundamentación empírica.
Que uno se mueva en los niveles ND4 a ND6 no garantiza que tenga razón, solo indica que se mueve en un nivel del discurso superior (más racional) y que es más probable que los argumentos tengan peso y la conversación sea fructífera.
Hay dos grandes problemas con el nivel ND2 (argumento contra el tono) :
a) el tono adecuado en una conversación es algo subjetivo y alegar problemas con el tono puede ser una maniobra de evasión o distracción. Lo que para el que expone una tesis puede ser vehemencia, para la parte contraria puede ser arrogancia o agresividad.
b) un tono inadecuado no descalifica una opinión, solo la hace, por contagio, menos aceptable o rechazable subjetivamente, pero no añade ni quita razones objetivas a favor o en contra.
El nivel ND3 (contradicción) puede ser útil para plantear posiciones iniciales, pero tampoco prueba o demuestra nada.
El nivel ND4 (contraargumentación) nos introduce en el marco racional de la conversación: opiniones + argumentos lógicos con base empírica. Un peligro habitual es el de estar hablando con las mismas palabras de distintos conceptos o, si nos hacemos conscientes de ello, discutir sobre el significado de las palabras (logomaquias), como si las palabras tuvieran una esencia semántica o significado unívoco o definitivo.
El nivel ND5 (refutación) es el uso de la contraargumentación con la suficiente base empírica y la suficiente coherencia lógica.
Existe el riesgo de centrarse en refutar solo puntos débiles de la posición contraria pero que no son esenciales o claves en el asunto discutido, como cuando se discute un dato marginal o se hace referencia a un error menor.
En el peor de los casos, podrías estar argumentando contra un «hombre de paja», una posición inventada y simplificada fácil de refutar pero que no se corresponde con la posición más sutil y compleja de la parte contraria.
El nivel ND6 (refutar el punto central) es el nivel superior y requiere captar la esencia del asunto entre manos además de alcanzar un cierto consenso sobre cuál es esa esencia. En temas complejos, es posible que para llegar a este nivel se necesiten muchos rodeos y clarificaciones y aproximaciones parciales a través de los niveles ND3 a ND5.
—
Esta jerarquía de niveles de desacuerdo es útil para evaluar la potencia de los argumentos propios y ajenos en términos de racionalidad, pero desgraciadamente los argumentos más altos en la jerarquía pueden no ser los más eficaces en una situación comunicativa dada.
Los argumentos ad hominem, los hombres de paja, los eslóganes, las digresiones, las discusiones sobre significados de las palabras e incluso los menosprecios e insultos son en muchas ocasiones más eficaces para «ganar» las discusiones e influir en las personas, para mostrar la lealtad al grupo con el que uno se identifica o para satisfacer la autoestima, mostrar estatus y satisfacer otras necesidades psicológicas. Después de todo, alcanzar o aproximarse un poco más a la verdad es sola una de las motivaciones por la que una persona desea debatir y mostrar su desacuerdo.
¿No tienes la sensación de escuchar una y otra vez las mismas frases hechas, lugares comunes y conversaciones enlatadas?
¿Alguna vez no te has dado dolorosamente cuenta de que has puesto el piloto automático en la conversación y te has sentido aburrido de ti mismo? (imagina el hastío del interlocutor)
La conciencia es el camino de la liberación (cliché budista, psicoanalítico y minimalista existencial).
Somos seres de rutinas. No pasa nada. Solo hay que tener cuidado de que a la rutina no se le acabe cayendo la t (he repetido este chistecito hasta la extenuación en el blog)
FILÓSOFO. —Nada más. Y todo lo que no está en prosa está en verso; y todo lo que no está en verso, está en prosa.
JOURDAIN. —Y cuando uno habla, ¿en qué habla?
FILÓSOFO. —En prosa.
JOURDAIN. —¡Cómo! Cuando yo le digo a Nicolasa: «Tráeme las zapatillas» o «dame el gorro de dormir», ¿hablo en prosa?
FILÓSOFO. —Sí, señor.
JOURDAIN. —¡Por vida de Dios! ¡Más de cuarenta años que hablo en prosa sin saberlo! No sé cómo pagaros esta lección…
Resulta cuando menos extraño que tenga que crear un proyecto para fomentar-aprender-entrenar algo tan natural y sencillo como la conversación entre seres humanos. Después de todo, casi todos podemos y sabemos hablar, y lo hacemos desde los dos, tres o cuatro años.
Nos pasamos el día hablando y escuchando, entrando y saliendo de decenas o centenares de conversaciones orales, escritas, divagaciones mentales entre las distintas personas en nuestra mente, diálogos propiamente dichos entre personas de carne y hueso, discusiones, tertulias, intercambios verbales corteses, saludos con añadido, chistes, charlas improvisadas, comentarios a pie de evento, conversaciones de ascensor (sobre el tiempo y la salud de la familia principalmente).
Nada más cotidiano que el intercambio verbal y paraverbal entre seres humanos. Sin embargo, pocas veces nos ponemos a reflexionar sobre esa actividad tan ubicua en nuestras vidas. Somos como el burgués gentilhombre de Molière [1], que un día advirtió que, sin saberlo, llevaba toda la vida hablando en prosa
Llevamos toda la vida inmersos en conversaciones, podríamos decir que la mente es una conversación continua, que las relaciones humanas son conversaciones, que la cultura es un determinado tipo de conversación y que la sociedad en conjunto es una amalgama de millones de conversaciones. ¿Por qué entonces no pensamos en la conversación? ¿Por qué no la fomentamos? ¿Por qué no la perfeccionamos? ¿Acaso ya sabemos todo lo que hay que saber sobre la herramienta de la conversación?
Arte
El ser humano transmuta lo meramente computacional, funcional y rutinario en estética; el algoritmo, en guía general llena de excepciones; la pragmática en Ética; la información en conocimiento; el contacto físico en espiritual.
Tengo un alto concepto o ideal de lo que debería ser, de lo que puede ser la conversación, y por ello me refiero a ella como un Arte, un arte perdido o en desuso, pero Arte al fin y al cabo. A este tipo de Conversación con vocación —o ínfulas— de Arte me refiero y consagro este nuevo proyecto. Pero es un arte especial, no el fruto del genio solitario, es un arte que es co-arte, co-creación de varios seres humanos reunidos que dan a luz a algo distinto de aquello con lo que empezaron. Allá donde hay dos o más dos personas existe la posibilidad —solo la posibilidad— de que salte la chispa y se encienda el fuego de la conversación.
La conversación es una habilidad que está cayendo en desuso y en mal uso, es una herramienta oxidada.
Un tema recurrente en este blog es cómo las tecnologías digitales, en especial las redes sociales digitales, están pasando factura a la calidad y cantidad de nuestras conversaciones personales. El ritmo acelerado de nuestras vidas, el impacto de los medios de comunicación de masa y las redes sociales digitales fragmentan nuestras conversaciones, las acortan, las empequeñecen, las banalizan.
Si nos alimentamos de excrementos de pensamiento y de sucedáneos de conversaciones es razonable deducir que nuestra excrecencias verbales y paraverbales no serán mucho mejores.
Quizá estoy exagerando, quizá mi visión es muy sesgada, quizá cada día hay más y mejores conversaciones, pero todo apunta a que no es así.
Cuando hablo de arte de la conversación, voy más allá de la presunta pobreza de nuestro vocabulario (dos o tres mil palabras son las que empleamos habitualmente) o lo tosco o degenerado de nuestra sintaxis o la superficialidad conceptual o la ausencia de argumentos racionales.
Cuando hablo de conversación, me estoy refiriendo a un resultado y a un proceso de comunicación genuino, lento, centrado y concentrado, multidireccional, entre unos pocos seres humanos; a un proceso cuidadoso, al que se le dedica tiempo, atención, esfuerzo y al que se le da importancia. Estoy proponiendo que cada conversación puede ser una pequeña obra de arte que con poco logra mucho, que crea un significado, un sentido, una novedad —por minúscula que parezca— emocional, afectiva, intelectual o espiritual, que no estaba en ninguno de los conversadores antes de entrar en la conversación y que se crea, se desarrolla y emerge durante el acto de la conversación.
Aprender- entrenar- fomentar el Perdido Arte de la Conversación.
Alcance
Conversaciones con mayúscula, dignas de tal palabra. Tendré que delimitar el concepto de conversación.
Si es cierto, a la manera de Diógenes de Sinope [2], que «el movimiento se demuestra andando», también será cierto que la conversación se demuestra conversando; por lo tanto, este proyecto incluye la conversación como medio y como fin del proyecto.
Algunas de estas conversaciones serán metaconversaciones, dirigidas a discernir la naturaleza y rasgos de una conversación ideal. Las metaconversaciones servirán para orientar el proyecto.
Duración
Del 11 de septiembre de 2018 al 31 de diciembre de 20182019 [ampliacion oficial a 6.4.19] 2020 [ampliación oficial a 8.12.19]. [ampliación sine die a 24.7.25]
Estrategia
Visionaria y emergente [3]
Siguiente paso
Tener una conversación sobre la idea de Conversación —es decir, una metaconversación—. La grabaré y la colgaré en el podcast de Homo Mínimus [4]. El invitado será Escépticus Máximus.