Leer y conectar

Una de las cosas que he aprendido escribiendo libros es que la economía es más complicada de lo que pensaba. En un sistema de ideas tan intrincado, señalar cada una de las conexiones haría casi imposible seguir el análisis. Tú tendrás que hacer gran parte del trabajo de rastrear cómo y dónde los distintos hilos están conectados. Esto no es algo totalmente malo. Mi experiencia es que solo comprendo algo cuando lo he averiguado por mí mismo. Leer un libro te puede decir la respuesta. Pero hasta que hayas ajustado el patrón lógico por ti mismo, dentro de tu cabeza, lo que lees son solo palabras.

David Fridman. Hidden Order, The Economics of Everyday Life.

Cada vez tengo más claro que la lectura (por sí sola) está sobrevalorada. La palabra es como el proverbial dedo que señala a la luna, pero un dedo no es la luna. La mayoría de nosotros confunde la formulación verbal con la idea, de la misma manera que los niños confunden el numeral con el número o el percepto con el concepto. La formulación verbal es un indicio de que puede haber una idea en la mente del que profiere las palabras, pero no es ni garantía ni certeza de ello.

Siempre digo que el conocimiento ha de seguirse o unirse a algún tipo de acción. Ahora además no solo digo que debes ejecutar alguna acción externa, sino que además–si quieres que la lectura sea provechosa– debes conectarla con otro conocimiento dentro y fuera de tu cabeza.

Para conectar conocimiento interno y externo con lo que lees, debes hacer conexiones. En este blog proporciono enlaces a artículos relacionados para completar, matizar, relacionar, comparar y extender el contenido del artículo. También animo a dejar comentarios que no sean solo laudatorios sino también discordantes, o que contrasten la experiencia y conocimiento personal del lector con lo que he intentado comunicar.

Mi esperanza es que los artículos generen algún pensamiento que necesite ser expresado abajo en comentarios y me permita enzarzarme en un debate o discusión. Pocas veces lo consigo, pero es mi peremne deseo.


Creo que una de las mejores maneras de establecer conexiones es saltar desde el espacio mental personal al interpersonal, so pena de que la habitación cerrada del pensamiento termine enrarecida, oliendo a habitación de enfermo. El proyecto (todavía vigente) El perdido arte de la conversación [1] es mi forma de generar conexiones externas; va camino de convertirse en una sección de este blog más que quedarse en un simple proyecto con objetivos fijos y fecha de caducidad.

Cuando tienes alguien a quien preguntar, preguntas. La lectura es una alternativa cuando no hay nadie a quien preguntar.

Roger Schank en su artículo Leer no es forma de aprender [2]

Podríamos decir que preguntar a otro ser humano es una de las mejores maneras de atizar la conversación y generar conexiones; otro recurso es hacer un comentario incompleto que pueda suscitar comentarios o preguntas, callarse soportando el silencio, y esperar a que algo se revuelva dentro del oyente y lluevan palabras.

Referencias de este artículo:

[1] Anuncio proyecto El perdido Arte de la Conversación.

[2] Leer no es forma de aprender. Artículo de Roger Schank traducido por HM

Proyecto El perdido Arte de la Conversación:

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Todos los artículos de la serie El perdido arte de la Conversación

Nueva política de comentarios

Siguiendo el espíritu de apasionada experimentación con el que queremos impregnar este blog y dando un paso más en el proyecto El perdido arte de la conversación,  he decidido implantar una nueva política de comentarios.

Mi intención es fomentar la participación, lograr que cada vez más este blog se parezca a una conversación. Ciertamente, una conversación en la que yo llevo la voz cantante, pero una conversación al fin y al cabo.

Me gustaría que los temas de los que escribo y que elijan los artistas invitados sean el resultado orgánico de una charla espontánea, natural, que fluye como un torrente zigzagueando por la ladera de una montaña: uno dice una cosa, en el otro resuena tal cosa, entonces dice algo que a su vez influye en el primero que dijo la cosa,  lo que lleva a una variante del tema inicial, entonces otro se siente interesado por la variante y hace otro comentario que a su vez desata un pensamiento en otro y así sucesivamente.

Quiero que te sientas lo suficientemente a gusto como para decir lo que se te pase por la cabeza. Ya sabes que no censuro comentarios ni antes de publicarlos ni cuando están ya publicados, tampoco tienes que hacerlo tú. Yo maldigo a los blogueros que aprueban y reprueban comentarios, así que espero no tener que maldecirme.

No leo los comentarios y luego los autorizo. Tú escribes y yo leo lo que escribes, y ahí se queda, me guste o no (si escribes comentarios homófonos o racistas, por poner un caso, me aguanto: uno es dueño de sus palabras y sus silencios, y también el único responsable) .  

Sabes que ni siquiera tienes que escribir tu nombre verdadero o correo electrónico, puedes ser completamente anónimo si así lo deseas.

Política de comentarios

Me comprometo a responder a las preguntas explícitas, no a los comentarios.

¿Por qué?

Porque en una conversación entre amigos los comentarios son como bengalas que se lanzan para señalar el interés sobre un tema. Son como ganchos atados a hilos de los que uno puede tirar o no. Un conversador deja caer un comentario y el amigo tiene la libertad de seguirlo o no, no necesita decir algo para llenar el silencio. Mis artículos son mis comentarios y tú puedes seguirlos o no. De la misma manera, yo puedo decidir seguir o no alguno de tus comentarios.

No es la única forma de participar en la conversación de este blog. Tienes varias más:

  • Me puedes escribir a mi correo electrónico (respondo usualmente en menos de tres semanas)
  • Puedes querer escribir un artículo y yo publicarlo en el blog. Tengo una sección en el blog para artículos invitados.
  • Puedes querer participar en un pódcast de este blog. Elige un tema que te estimule y me lo propones
  • Incluso, puedes tener una conversación conmigo fuera del pódcast vía Skype o Zoom (tengo varias personas desatendidas, pido disculpas, intentaré subsanarlo)
  • Puedes querer comer conmigo y extender mi Proyecto 52 comidas
  • Puedes querer dar un paseo conmigo y extender mi Proyecto 52 paseos
  • Puedes, por supuesto, escribir todos los comentarios que te vengan en gana
  • Si quieres, puedes hacer comentarios y preguntas en la «Caja de conversación» que tengo en la esquina inferior derecha. Si no estás suscrito al boletín informativo del blog, no olvides dejar tu correo electrónico para que así pueda responderte vía correo.
  • De cuando en cuando, estaré en directo y podremos charlar en la caja de conversación.

Supongo que la mayoría de los lectores querrán ser simples merodeadores, voyeurs de otras vidas y pensamientos, pero no es imprescindible que sea así. En cualquier momento puedes decidir dejar de mirar tras la cortina, salir a campo abierto y proferir un pensamiento.

Proyecto El perdido arte de la conversación

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Todos los artículos y podcasts del Proyecto El perdido Arte de la Conversación




Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

Daniel González y el estoicismo

Mal se paga al maestro si se permanece siempre discípulo.

Así habló Zaratustra


Hace cinco años, decidí crear una iniciativa de micromecenazgo para escribir un libro sobre minimalismo existencial. La anuncié a bombo y platillo en el artículo Putos no faltan, lo que faltan son financistas.

Daniel González, entonces un estudiante de instituto, se presentó voluntario para ser uno de los primeros lectores y  correctores del libro; me preguntó que qué debería hacer si quería ser elegido para tan magna función.  Le dije que  debería darme el coñazo en el correo electrónico durante más de un mes.

Siguiendo mi indicación, me bombardeó a preguntas durante varias semanas. La perseverancia rindió frutos y decidí escribir un artículo respondiendo a sus 23 preguntas: Diez consejos que considero que Homo Mínimus debería seguir.

En una de esas preguntas, me preguntó sobre la relación entre minimalismo y estoicismo, a lo que respondí, muy adecuadamente, que estaban muy relacionados, que eran «primos-hermanos». Después leyó en este blog una referencia al libro de Ryan Holiday El obstáculo es el camino. Esa fue  la chispa que le hizo virar hacia el estoicismo.

Ha llovido  desde entonces. Este muchacho fue una especie de hikikomori,ひきこもり o 引き篭り, existencialista; pasó parte de su adolescencia en su habitación hablando con una calavera.

Daniel González, estoicismo y minimalismo
Daniel y su confidente


Su futuro, por decirlo de una manera eufemística, podía haberse considerado francamente dudoso.

De la calavera a la feria en YouTube

Pero como lo que no mata fortalece, y puesto que hay que llevar un caos dentro de uno para alumbrar una estrella danzarina, Daniel fue evolucionando, comenzó estudios universitarios, y durante ese tiempo creó un canal en YouTube sobre estoicismo con toques minimalistas y con vocación sostenible.

Pero será mejor que os lo cuente él en este vídeo reciente con el título 7 lecciones que aprendí gracias al minimalismo y en el que referencia generosamente a este blog:


Su canal ha crecido hasta más de 3.000 suscriptores. Aloja vídeos de  mucha calidad y sentido común, principalmente sobre estoicismo, pero también sobre cuestiones existenciales, minimalismo y sostenibilidad en el consumo y el movimiento 0 Desperdicios.

Su voz es fresca y el tono con el que aborda los temas es jovial y enérgico, así que te recomiendo que lo visites.

Siguiente paso

Invitaré a Daniel a un podcast en el canal de Homo Mínimus para hablar sobre estoicismo. El estoicismo no es un tema que haya tocado explícitamente en este blog, pero sí que está en el telón de fondo de muchas de mis ideas minimalistas y existenciales.

También será una buena ocasión para conocer su trayectoria personal y sus motivaciones para emprender una línea de pensamiento y acción no muy común en los post-milenarios o generación Z.



Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.