La letra que se le cayó a la inspiración

Sobreinspiración:

La experiencia de sentir tanta inspiración que no resulta en ganancia alguna en creatividad. Ejemplo: “Este fin de semana  vi más de una docena de TED talks de una tacada y me sentí sobreinspirado; luego fui a la nevera, me puse un tazón de helado  y vi una  temporada entera  de Breaking Bad”.

~Michael Harris, The End of Absence

Expresiones como “sigue tus sueños”, “enciende la pasión”, “el cielo es el límite”, “vive al máximo”, etc. , atestan los libros de autoayuda y los blogs de crecimiento personal. En twitter abundan las citas inspiradoras de todo tipo, desde Mahatma  Gandhi, Luther King, Emerson, Henry David Thoureau a Josef Ajram,”no sé dónde están mis límites, pero se dónde no están”,

JosefAjramTrader

 Y Pablo Coelho, Alejandro Jodorowsky  y demás fauna  hipersoñadora y supermotivada. Just do it! Vete al muro de facebook y verás decenas de videos, textos y referencias a artículos de superación personal, sobre todo si el dueño del muro tiene tendencias idealistas y piensa en positivo (esto último lo sé de oídas, me lo han contado,  no estoy  en facebook).

Las conferencias TED son eventos en que los conferenciantes te transmiten la esencia de una filosofía de vida, una experiencia vital, una llamada a la acción  o un concepto científico en menos de 20 minutos. Los conferenciantes pueden prepararse durante semanas para la breve intervención. Usualmente son brillantes, anfetamínicas y uno acaba de verlas a ritmo acelerado, superhiperconvencido de la verdad de la idea, ultraconmovido por la experiencia personal megahumanista solidaria, extrailuminado por la revelación social que acabas de contemplar ante sus ojos segundos antes.

Sir Kenneth Robinson te habla de la revolución en la educación con un discurso exquisito y perfecta dicción inglesa que mezcla en las proporciones justas la ironía, la simpatía, la densidad conceptual, la profundidad y la urgencia de actuar.

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Tony Robbins, el hipergurú de la autoayuda, en un discurso de veinte minutos te impele a  buscar las razones para encender y hacer explotar la pasión en tu vida y lanzarte en estampida a perseguir tus sueños. Tengo que reconocer que cuando veo a este tipo de 190 cm, hiperventilado, aspecto imponente y voz atronadora perorando con vitalidad norteamericana ultrapositiva no puedo dejar de sentirme enaltecido, esperanzado, extramotivado…

robbin

Y los videos virales. El discurso de Steve Jobs en la universidad de Stanford al que dediqué un artículo en este blog, un modelo de concisión, de contador de historias y de seducción de masas. “Don’t settle, stay hungry, stay foolish” (No te conformes, sigue hambriento,  mantente estúpido). O el extraordinario discurso de mi escritor grunge preferido (el Kurt Kobain de la literatura, que se suicidó en 2008), David Foster Wallace y su discurso del Kenyon college, ‘Esto es agua, esto es agua…’.

Y en un nivel más pedestre, Tim Ferris, escritor y bloguero,  el chico maravilla que deja su trabajo, viaja por el mundo, se convierte en campeón nacional de tango en Argentina en solo seis meses, aprende idiomas exóticos en cinco,  y escribe un libro en que nos vende el sueño de trabajar 4 horas… a la semana. Un tipo vivaracho, vitalista , enérgico y del que cada gesto emana posibilidad y cambio.

 ferriss

O vuelvo a mis películas preferidas de todos los tiempos, El club de los poetas muertos, para recordar al gran Robin Williams como el profesor Keating arengando a sus alumnos delante de las fotos de antiguos alumnos del aristocrático colegio Welton:

[…]Porque estos muchachos están ahora criando malvas ¿comprenden señores? Pero si escuchan con atención podrán oír cómo les susurran su legado. Acérquense, escuchen… caaaarpe, caaarpee diem; aprovechad el momento, chicos, haced que vuestra vida sea extraordinaria.

Y la conmovedora imagen de los chicos subidos en sus pupitres, ‘Oh capitán, mi capitán’ al final de la película rindiendo homenaje a su maestro:

 ¿Quién no se siente inspirado, animado, revolucionado por muchos de estos discursos y personajes ? Solo una ameba o un cínico sin corazón  pueden no conmoverse.

El hueco que la obra genial ha producido a nuestro alrededor es un buen lugar para encender nuestra pequeña luz. De allí la inspiración que irradian los genios, la inspiración universal que no sólo nos impulsa a la imitación.

~Kafka

Lo mismo ocurre con las biografías de los grandes hombres, con algunos artículos de blogs, con algunos poemas, con la música, oh, la música “la vida sin música sería un error”, dijo Nietzsche. Y  Kafka lo dijo de la literatura: “un libro ha de ser el hacha que rompa el mar de hielo que llevamos dentro”.

Esta es la esencia del arte después de todo, su capacidad de conmovernos y de encender la luz que llevamos dentro ¿no es así?

Sobreinspirados

¿Y qué problema encuentro en todo esto? ¿por qué tengo que ser un cenizo que vea peligros hasta en los productos más excelsos del ingenio y la comunicación humana?

La respuesta está en que demasiado de una cosa buena puede ser malo. Sí que puede haber demasiado de algo bueno. El problema está en la proporción.

Leemos una cita, escuchamos un discurso, una canción, una frase ingeniosa, una historia exquisitamente trabada, surge en nosotros un resplandor y sentimos la punzada de la motivación hacia una vida más grande, más noble, más humana.

Leemos una cita, escuchamos un discurso, una canción, una frase ingeniosa, una historia exquisitamente trabada, surge en nosotros un resplandor y sentimos la punzada de la motivación hacia una vida más grande, más noble, más humana…

Leemos una cita, escuchamos un discurso, una canción, una frase ingeniosa, una historia exquisitamente trabada, surge en nosotros un resplandor y sentimos la punzada de la motivación hacia una vida más grande, más noble, más humana…

Leemos una cita, escuchamos un discurso, una canción, una frase ingeniosa, una historia exquisitamente trabada, surge en nosotros un resplandor y sentimos la punzada de la motivación hacia una vida más grande, más noble, más humana…

Leemos una cita, escuchamos un discurso, una canción, una frase ingeniosa, una historia exquisitamente trabada, surge en nosotros un resplandor y sentimos la punzada de la motivación hacia una vida más grande, más noble, más humana…

Leemos una cita, escuchamos un discurso, una canción, una frase ingeniosa, una historia exquisitamente trabada, surge en nosotros un resplandor y sentimos la punzada de la motivación hacia una vida más grande, más noble, más humana…

Acaba el día, la semana, el año y todo sigue igual. Estábamos sobreinspirados, pero nos falta una c en la inspiración,  nos falta  acción a la altura de tanta emoción excelsa.

Quizá tuvimos que dosificar tanta inspiración. Así como nos restringimos el chocolate y el azúcar y no aprovechamos toda oportunidad para consumirlos –porque sabemos que, aunque deliciosos en lo inmediato, son letales en el largo plazo–, lo mismo deberíamos hacer con los discursos y expresiones artísticas y comunicativas excelsas. De lo contrario, corremos el peligro de sufrir una variante ideológica, semi-cutre y digital del síndrome de Stendhal y enfermar por exceso de verdad, bondad o belleza.

Lo que necesitamos es más inspiracCión y menos fuegos artificiales, dejemos estos para los días de fiesta y el carnaval;  ¿te ha inspirado el curso de salud minimalista de este blog? ¿te gustó el mensaje visionario de Los tres hábitos que cambiarán tu vida? Pues haz esa sentadilla o ese fondo de brazos o levanta el culo de la silla y sal a pasear. Ahora. Ya. ¿A qué esperas?

Haz lo que tienes que hacer –lo que llevas eones demorando–, ten esa conversación difícil, inicia ya el proyecto personal que llevas años aplazando, apúntate a clases de bailes de Bollywood, cómprate unas botas e inicia el Camino de Santiago,  sé el toro enamorado de la luna,   corre  desnudo en la noche por el bosque  y aúlla tus intenciones, haz claqué al filo del abismo…

¿Estás ya inspiracCionado?

¡Convierte la inspiración en transpiración!

~Robert Sánchez del blog Escucha tu cuerpo.

8 pensamientos en “La letra que se le cayó a la inspiración

  1. Juan Carlos

    Maravillosa entrada. A veces pienso que tanto estímulo vital, inspirador, determinante, no deja de ser un tipo de estimulo más de entre todos los que recibimos a diario -un mes actual puede equivaler a una vida del siglo XV-, y, por tanto, su impacto está limitado, porque momentos después nos llega otro estímulo, y otro, y otro… Y no somos capaces de procesarlos, o de desconectar y centrar los esfuerzos en eso que nos ha convencido, entusiasmado. Estamos inmersos en mil conversaciones simultáneas cuando sólo tenemos capacidad para “estar” en una, y algo nos impide renunciar, quedar fuera, perdemos “algo”. Internet es una caja menos tonta, pero al final, si no somos capaces de centrar la atención en lo que queremos y “hacemos” por conseguirlo, no deja de ser una tele 2.0

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  2. Amparo

    Gracias, Homominimus. Me apunté a estos cursos que nos regalas tan generosamente en junio. Estoy aprendiendo pero en tres meses mi vida a empezado a cambiar, despacito, casi podría pasar desapercibido visto desde fuera. Minutos “mágicamente” encontrados para la meditación, evitar algunos ascensores, contar pasos, estar “atenta”(aunque nada de eso lo tenga totalmente incorporado), ese objetivo presente de las muescas en el universo, tantos diminutivos generan otros pasos enormes: arriesgar, atreverme, involucrarme, mostrarme y claro, equivocarme, fracasar, tener un ridiculum tan extenso que asustaría a algunos, y la certeza de saber que ése es mi camino para sentirme bien. Y todo lo logrado pasa por esa palabra en la que hoy insistes: acción. Antes, artículs como el tuyo me sobrecogían y me extasiaban, pero no hacía nada (reflexionar y pasividades similares). Hoy es para mí un nuevo ánimo para seguir adelante con mis pasitos, con mis sentadillas, con mis meditaciones y con todo lo que arrastra: valor para actuar, no para pensar. Te lo agradezco mucho. A tí, Homominimus, profesor de gladiadores, un don nadie cualquiera aparentemente, un hombre extraordinario capaz de embarcar a mucha gente en ese gran proyecto de hacer muescas al universo. Un abrazo, Homominimus.

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  3. rosana

    Buenos días Homo Mínimus, me gusta leerte siempre nos aportas algo nuevo. Estoy de acuerdo en que los discursos si no provocan acción y pequeños cambios se convierten en bellos discursos y nada más. Si embargo solo por escuchar esas perlas comunicativas tu corazón se inflama y sientes un gran placer. Solo por eso vale la pena escuchar. Miraré los enlaces que nos recomiendas, que seguro me sirven de inspiración como siempre. Eres bueno escogiendo. Gracias.

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  4. Ivan Entusiasmado

    Estoy de acuerdo en varias cosas:
    Existe una sobreinspiración.
    Es más facil, escuchar que leer, leer que escribir, escribir que pensar, pensar que hacer.
    Todo conocimiento sin acción no sirve más que para el Trivial Pursuit.

    Pero además de eso, muchas de esas fuentes que cites, son un brillante ejercicio de mentiras y fuegos artificiales, de frases de galleta china de la suerte, de brindis al sol, cuando no directamente negativas, por ignorar el elemento más importante de todos que es el esfuerzo.

    Muy interesante la entrada.

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  5. MinimoDavinci

    Acción y dosificar la inspiración, tienes mucha razón. Desde hace tiempo he ido dando pequeños pasos. Evito ascensores, voy andando al traabajo (20 min.) Cada vez salgo más a andar. Hoy 15 flexiones, las sentadillas las retomo hoy.

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  6. Juan

    …como dice un pasaje bíblico: “siempre están aprendiendo, pero no llegan a la verdad” Timoteo 3:7. buena y digna reflexión.
    Gracias.

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