Revisión reto-experimento 20×25

El reto-experimento 20×25  iniciado el 8.8.14 y acabado el 29.8.14 consistía en leer un libro de 500 páginas en 25 días a razón de 20 páginas/día: Los fundamentos de la libertad (The Constitution of Liberty), de Friedrich A. Hayek.

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foto flickr, por Kamel Porembinski: https://flic.kr/p/7JGpz4

Observaciones

Unos días tenía ganas de seguir leyendo, pero al no poder ir mucho más allá de las 20 páginas, tenía que cortar, con lo que estaba siguiendo algo parecido a la técnica de Hemingway de dejarlo en un momento interesante para así volver con más ganas al siguiente día.

Pero también ha ocurrido  lo contrario: que no tuviera ganas de continuar y me obligara  a leer unas cuantas páginas más hasta acercarme a las 20 de cuota diaria.

No todos los días cumplí la cuota exacta y solo un día estuve sin leer. Los días que leía un poco de más, se han compensado con los días que leía de menos, con lo que puedo decir que he cumplido el espíritu del experimento de espaciar la lectura en un periodo de tiempo prolongado.

Reto-experimento 20x25

Evolución del reto-desafío 20×25

Al demorarse la lectura sobre casi cuatro semanas, ha habido más oportunidades para relacionar lo que iba leyendo con acontecimientos del día a día, otras lecturas y otros temas sobre los que espontáneamente surgían asociaciones.

Por ejemplo, los temas de derecho constitucional en los que abunda el libro se conectaron sorpresivamente en mi mente con el Curso de Perseverancia y algunos de los temas sobre la autorregulación y la voluntad que vienen ocupándome en los últimos meses.

Analogía que surgió en mi mente entre temas aparentemente no relacionados:

  1. Por un lado, en una democracia liberal, la separación de poderes y el sometimiento  del ejecutivo y el legislativo a la Ley constitucional, como forma de restricción de su poder y garantía de los derechos inviduales.
  2. Por otro lado, en el ámbito de un individuo,  la clarificación de unos valores y metas vitales claras —una especie de constitución personal— que enmarca e informa proyectos, acciones y formas de tomar decisiones.

En términos generales, me he sentido más relajado a pesar de tener que restringirme un poco. El ritmo de lectura más pausado ha sido también más satisfactorio.

Es probable que si hubiera leído de una forma más concentrada, en unos pocos días, no hubiera emergido la analogía entre la Constitución en una democracia liberal y una constitución o código moral personal.

Leer este libro me ha proporcionado una comprensión del derecho y parte de la historia jurídica  de Europa Occidental y Norte América que no hubiera obtenido en años de ver programas de televisión, debates o tertulias políticas.

Empecé leyendo todas las notas de página, pero  hacia la mitad del libro fui más laxo y solo las leía detenidamente si intuía que podían ser aclaratorias y no simples referencias o aclaraciones eruditas.

Después de completar el experimento, creo que he interiorizado un poco más la necesidad de los pequeños avances graduales y el sentido de uno de mis mantras preferidos para la tenacidad y la perseverancia: “No importa lo lento que vaya siempre que no me detenga”.

Un peligro de este método es que durante el extenso periodo de lectura (varias semanas) aparezcan otros intereses que resulten más brillantes que el libro entre manos y como consecuencia aumente la  tasa de libros abandonados/libros empezados.

Lecciones aprendidas

  • Este método, si se dispone de la disciplina y motivación necesarias, es una buena forma de acometer libros muy extensos que se sienten como una montaña imposible de escalar.
  • La sensación de avance es más lenta, tienes más piezas desconectadas durante más tiempo. El  espaciamiento  genera una cierta frustración cuando quieres ir más rápido y cuando quieres ir más lento.
  • Sin embargo, ese espaciamiento permite que entre sesión de lectura y sesión de lectura las ideas se asienten más profundamente y aparezcan conexiones con otros temas o intereses, con lo que el aprovechamiento global de la lectura es mayor.
  • Me resulta un poco rígido el ponerme una cuota de páginas, pues esas mismas páginas, en función de la densidad conceptual o el grado de análisis que desee aplicar pueden leerse en una cantidad de tiempo muy diferente. Había días que leer 20 páginas me llevaba media hora; otros días necesitaba casi dos horas.
  • La solución al inconveniente anterior me la sugirió Cyn Aware y la expongo en el siguiente apartado.
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I love to read, por Carlos porto en flickr: https://flic.kr/p/2bux9E

Posibles mejoras y extensiones

Perseverancia y autorregulación, lo entrené en la segunda reencarnación. En mi caso particular me pasó al revés… el hecho de fijarme (durante muchos años) las páginas por día era justamente lo que me tenía atascada de establecer el hábito de leer los libros que deseaba.

Después de los ejercicios de la segunda reencarnación decidí fijarme tiempos en vez de páginas, y ajustar la velocidad según mi interés y voilá… ¡el hábito es un hecho! He leído al menos unos 5 libros desde entonces, cosa que no hubiera hecho si siguiera insistiendo en las páginas 🙂

~Cyn Aware

  1. La experiencia de Cyn Aware me resulta muy reveladora. Y estoy totalmente de acuerdo con su técnica. Creo que lo mejor es ponerse una cuota de lectura en tiempo, no en páginas, así puedes graduar la velocidad en función del texto y el interés particular que tenga la lectura en cada momento. El único inconveniente es que no puedes fijar una fecha final de lectura, pero esto no tiene mucha importancia. Creo que en general abusamos de los objetivos S.M.A.R.T, en especial de la T(eSpecíficos-Medibles-Alcanzables-Relevantes-Temporizados).
  2. En vez de leer todos los días, podría leer solo los fines de semana o cada varios días. El espaciamiento sería más grande y el esfuerzo de recuperación de lo leído algo mayor, pero precisamente por tener que recuperar material no tan reciente, podría fortalecer todavía más la memorización de los puntos principales y proporcionar más tiempo a mi mente para que extraiga analogías con sucesos cotidianos y otras lecturas.
  3. Una medida complementaria para el enriquecimiento de la lectura es pararse después de cada capítulo o sección e intentar rememorar los principales puntos. También es conveniente hacerlo al final del libro. Si dedico 25 horas a un libro, es muy razonable dedicarle 2 o 3 horas reflexionar sobre él y extraer conclusiones.
  4. El último punto se puede incorporar sin más que seguir la Regla 3+3+3 de la lectura de libros.
  5. Siento que necesitaría una metodología de lectura más sistemática y precisa. Ya que leo tanto, es importante sacar el máximo partido a mis lecturas. Quizá esta inquietud sea la desencadenante de un próximo proyecto sobre lectura de libros eficiente.
  6. Habitualmente escribo y publico mis artículos del blog en el mismo día. ¿Qué pasaría si extendiera la escritura a lo largo de varios días o de una semana? ¿Surgirían nuevas conexiones, analogías, asociaciones sorpresivas que mejorarían la calidad e interés de los artículos?

3 pensamientos en “Revisión reto-experimento 20×25

  1. Anónimo

    Entiendo que esto no aplica a novelas u otros libros que no necesitan una “digestión” tan profunda como Hayek.
    Por otro lado, quizás establecer un periodo diario de cumplimiento haga el sistema más rígido y por tanto susceptible de abandono. En mi caso yo prefiero fijar metas semanales así si hay días que no puedo leer lo compenso con otros que leo el doble.

    Responder
    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      No, no lo aplico a libros de literatura, que supongo que tienen que leerse por placer puro, a menos que seas crítico literario o académico.
      Lo de la cuota semanal proporciona más flexibilidad, sí. También es buena idea.

      Responder
      1. Amparo

        Estaba expectante con este reto; me interesa mucho la idea de aplicar una metodología determinada a la lectura. Me pregunto si, a causa de mi mala educación, me he planteado durante años la lectura como una carrera de velocidad y que, una vez iniciada, hay que acabarla y pronto. ¿Consumir libros, devorarlos? Ya no me suena bien, ahora diría paladear o algo similar. Hace poco tiempo, leyendo un relato corto (ocupaba escasas tres o cuatro páginas del libro) me di cuenta de que el contenido era tan sutil, intenso, humano, sencillo y hermoso, que me “obligaba” a leer muy, muy despacio, como cuando queremos saborear algo al máximo. Y eso me llevó a pensar que si conseguía desprenderme de mi avidez consumista con la lectura, con todo lo que evoca en mí el aprendizaje, tal vez podría leer de esa manera intuitiva y llevar así un ritmo que no está marcado de antemano sino que dependerá de factores que desconocemos previamente porque están en el libro y sólo al leerlo los descubriremos. Y ¿por qué no aplicar el mismo sistema a lo que no es literatura? Al fin y al cabo, todos leemos los libros que nos atraen.
        Creo que tu reto y los resultados y reflexiones que comentas son muy interesantes. De momento, me queda muy claro que la lectura pausada de un libro que nos atrae y nos interesa, pero que no es literatura, es muy positiva y permite realmente aprender y eso pasa siempre por reflexionar, establecer relaciones, dudar, replantearnos. Enhorabuena, un trabajo excelente. Perdón, me he enrollado mucho. Me falta todavía mucha técnica minimalista.

        Responder

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