Por qué un ayuno de 24 horas te hará más fuerte

Probablemente, es algo que nunca antes habías hecho. Es la misión de esta semana en nuestro Curso de Perseverancia. Esta prueba solo es apta para los que están verdaderamente comprometidos con el cambio. La acción es elocuencia, amigos. 

Aviso: la propuesta es para personas con un razonable nivel de salud. Si tienes dudas, consulta a tu médico. Aunque no he oído nunca de que alguien haya salido dañado por dejar de comer un solo día.

El ayuno se asocia a la religión o las prácticas ascéticas y no es una costumbre muy extendida en el mundo occidental. El concepto de privación voluntaria, no importa la que sea, no está en boga; es casi un anatema en la sociedad de consumo que prima la satisfacción inmediata de deseos y necesidades. 

Fast?

Reacción de un participante en el curso de perseverancia ante la propuesta de ayuno de esta semana.

 La inspiración  de esta misión ha estado en el último libro de Nassim Nicholas TalebAntifrágil: las cosas que se benefician del desorden,  que hace referencia –entre otros muchos temas relacionados con la gestión de riesgos y la probabilidad–  a los efectos benefactores de la variabilidad y el estrés sobre el cuerpo humano. Según argumentos expuestos muy convincentemente en el libro, los seres humanos, y los entes biológicos en general, somos “antifrágiles”, y prosperamos en condiciones de volatilidad o variaciones.

La tríada que se expone en el libro Antifrágil es la siguiente: frágil – robusto – antifrágil.

  • Lo frágil es lo que es muy afectado por las condiciones del entorno y es por tanto dañado por la variabilidad. El ejemplo sería un jarrón chino.
  • Lo robusto es lo que es resistente a la variación y el cambio. Mantiene sus propiedades en dificultades y ante el estrés. Un ejemplo sería el de un diamante.
  • Lo antifrágil es lo que ante las variaciones y la volatilidad, no solo mantiene su integridad, sino que mejora o prospera. Esto se puede decir de los seres vivos. Estamos diseñados por la evolución para prosperar y hasta “desear” un cierto estrés; dentro de unos límites, lo que nos daña, al someter a presión o estrés al sistema, contribuye a mejorarlo.

La vida moderna nos expone a condiciones de alimentación y actividad física muy regulares. Así que introducir un cierto nivel de variabilidad puede tener efectos beneficiosos. A su vez, un exceso de regularidad, puedes dañarnos. Esta es una de las razones para iniciar este pequeño experimento. La otra razón es, por supuesto, el entrenamiento de la autorregulación, uno de los temas centrales de nuestro Curso de perseverancia. 

Entrenamiento de la autorregulación

Sentir hambre es una sensación a la que el hombre de las sociedades occidentales no está muy acostumbrado. Podemos sentir apetito y comer con muchas ganas, pero no estamos acostumbrados a pasar más de unas horas sin ingerir alimento.

En cuanto uno siente hambre, si no está sumergido en el trabajo o en alguna actividad altamente inmersiva, el reflejo habitual es buscar rápidamente algo que comer para mitigar la incomodidad. Dado que es muy fácil satisfacer el deseo, raramente pasamos más de diez horas sin comer nada.

Creo que somos unos blandos. Bueno yo no soy un blando, yo ya hice mi ayuno de 24 horas hace dos días.

¿Eres tú un blando?

¿Te vas a quedar ahí mirando?

¿Crees que se ha escrito algo bueno de los cobardes?

15 pensamientos en “Por qué un ayuno de 24 horas te hará más fuerte

  1. Ale Paciotti

    Arranqué anoche a las 22:30, si bien había ayunado a pan y agua muchas veces por una cuestión religiosa, esta vez el desafío es mayor porque no hay pan que calma el hambre y la ansiedad. Desde temprano el sentir hambre o apetito o ansiedad por ingerir me hizo reflexionar sobre esa sensación como disparadora de hábitos y me pareció muy bueno poder aprovechar ese disparador para tratar de sentirme a gusto con la incomodidad.

    He tratado de seguir al pie de la letra cada uno de los retos semanales y si bien con varios no he podido, como por ejemplo cuando intenté controlar los impulsos me he encontrado mas impulsivo que de costumbre; creo que hoy soy otra persona que no pensé que podía llegar a ser.

    Gracias!

    Responder
  2. Sofi

    Estoy contenta de haberlo conseguido una vez ya en esta semana. Para mi sorpresa no pasé realmente mucha hambre, sentía más el deseo de parar a comer por costumbre o por desconectar del trabajo. Es verdad que tuve un día bastante ocupado, así que creo que eso ayudo. Ahora mismo no me parece que me haya ayudado a ser una persona más fuerte o que me sepa controlar un poco más, pero espero que a la larga y junto a todas las demás propuestas esté cambiando algo en mi.

    Responder
    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      Es un paso más. Contribuye a derribar nuestras barreras mentales y aumentar nuestra tolerancia a la incomodidad. Gracias por tu comentario, Sofi.

      Responder
  3. Amparo

    A mí me ha sorprendido detectar pequeños cambios en asuntos muy importantes. Tal vez ayunar 24 horas me ha recordado que soy capaz de realizar pequeñas grandes proezas. Parece muy interesante el libro que comentas, Homo Minimus. Gracias una vez más. Y ánimo para todos los que se lo estén pensando; cada quien recogerá frutos diferentes pero será muy provechoso en cualquier caso.

    Responder
    1. Amparo

      ¡Emocionante artículo! Actuar de ese modo debe ser la felicidad. ¡Qué alegría, qué paz! Poner lo mejor de nosotros, nuestros mejores yoes en acción y sin prisa, sin ningún objetivo, sólo centrados en este pasito, en este párrafo de este informe, en esta croqueta, en esta instrucción del programa. Ya sólo necesito multiplicar por diez mil o por un millón los instantes en que me he comportado así. Voy a poner el cronómetro a cero y apuntaré cada muesca que haga en el universo, y siempre tendré una entre manos. ¿Será ése el truco?

      Responder
    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      Me parece una excelente idea. Voy a ponerla en la lista de sugerencias. Podría pedir más sugerencias y luego hacer una votación popular.
      ¿Podrías hacer tú el Ramadán?

      Responder
  4. Bosco Soler

    Hola HM, me ha gustado la idea. La pondré en práctica.

    Sólo quería comentar que el término de “antifragilidad” como lo ha descrito Taleb se conoce como “resiliencia”. La RAE lo define como la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

    Un abrazo y que siga el curso 😉

    Bosco

    Responder
    1. Bosco Soler

      Quizás la diferencia, como bien comentas, sea que mientras la resiliencia es la capacidad de sobreponerse, la antifragilidad no solo es sobreponerse sino mejorar sus aptitudes.

      Responder
      1. Homo Minimus Autor de la entrada

        Así es, Bosco. Antifragilidad es un término inventado por Taleb para describir no solo la capacidad de sobreponerse, sino la de prosperar en situaciones difíciles.

        Responder
  5. Pingback: ¿El hábito que cambiará tu vida? | Homo Mínimus

Si comentas recibirás treinta latigazos; si no comentas recibirás treinta latigazos.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s