Cómo convertir a tu mujer en minimalista

Un lector minimalista de este blog preguntó una vez a Homo Minimus: “Maestro, ¿cómo puedo convertir a mi mujer al minimalismo?”.

El maestro se quedó mirando fijamente la taza  mientras removía los posos del té con la cucharilla. Pasaron unos segundos –que al novicio se le antojaron minutos– en que solo se escucharon los chirridos de los grillos en la noche y el tintineo del metal sobre la porcelana. Una sonrisa infinitesimal  se esbozó en la comisura de los labios del escritor de blogs.

Hands clasped

Finalmente, Homo Minimus levantó la mirada, se incorporó con un inopinado salto que hizo temblar la mesita, y ya de pie profirió un alarido que retumbó en toda la estructura de bambú: “¡¡Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!”.

El corazón del novicio dio un vuelco y su mirada congelada, como la de un venado deslumbrado por los focos de un camión en la noche,  se clavó en los ojos del maestro.

Homo Minimus miró al discípulo  de manera inexpresiva. Sin atisbo de emoción. Se dio la vuelta con  extraña parsimonia, y salió de la estancia.

El lector del blog, perplejo por la reacción de su guía espiritual, quedó meditabundo delante de la mesita con el té derramado y se sirvió un vaso de sake.  Tras unos minutos de desconcierto, consideró que necesitaba más tiempo para asimilar el suceso. Apuró el vaso de coraje líquido, se levantó,  tomó su cojín de meditación y lo acomodó en  una esquina del dojo. Apagó todas las velas excepto una, y la estancia quedó en  penumbra.

Se sentó asumiendo la posición del loto. Fijó su mirada en la pared y entornó los ojos. Imágenes de su esposa y de mil episodios domésticos le aseteaban en rápida sucesión como un enjambre de avispas mentales. El teatro del absurdo de su vida  pasaba vertiginosamente por su mente: el día que la conoció y le rozó el dorso de una mano, escapadas de fin de semana con cuatro o cinco maletas, noches de amor y temblor, la suave piel y el olor a jazmín del pelo de su amada, las estanterías atestadas de adornos, el olor a tierra mojada mientras se besaban bajo la lluvia…

Una sensación cálida y confortante, que atribuyó al sake, se apoderó de él.

El minimalista proselitista, ajeno a la sombra que había aparecido en la pared, los grillos de la noche y el aviso de notificación de un nuevo correo en su smartphone, terminó sumiéndose en un profundo estado contemplativo.

Aunque había logrado retomar la mente en blanco mientras esperaba el satori del entendimiento, de repente algo le inquietó. Un perceptible temblor le acometió y  recorrió su espina dorsal. La pregunta obsesiva  volvió a retumbar en la bóveda de su cráneo: “Pero maestro, ¿cómo puedo convertir a mi mujer al minimalismo?”

Entonces oyó un fiuuuuuuuu que cortó el aire tras su espalda, y enseguida sintió un terrible y agudo dolor en el hombro derecho. Solo acertó a emitir un sordo quejido.

Se dio la vuelta, dolorido, sin levantarse. Alzó la mirada y allí estaba Homo Minimus, en la penumbra, inmóvil,  con una vara de bambú todavía cimbreante.

El marido minimalista, mirando de abajo arriba, juntó ceremoniosamente las palmas de sus manos en posición de rezo, bajó la cabeza, cerró los ojos y, con un rictus de dolor, susurró: “Gracias, maestro.”

Algunos términos útiles para comprender la parábola:

Mu – (japonés/coreano), Wu (chino tradicional:無, simplificado: 无 pinyin:wú), Vô (vietnamita) es una palabra que toscamente puede ser traducida por “ninguno”, “sin”. Aunque se usa como prefijo para indicar la ausencia de algo (ej., 無線 musen para “inalámbrico”), es más conocida por ser la respuesta de ciertos koanes y otras preguntas de la tradición budista zen para indicar que la pregunta a la que se responde es incorrecta, y, posteriormente, por haber sido reciclada en el folclore esotérico hacker como respuesta a otras preguntas del estilo de la falacia de las muchas preguntas.

El famoso kōan Mu es como sigue: Un monje preguntó a Zhaozhou, un maestro zen chino (en japonés, Jōshū): “¿Tiene un perro la naturaleza de Buda o no?”, Zhaozhou respondió: “wú” (en japonés, Mu).

http://es.wikipedia.org/wiki/Mu_(zen)

Keysaku – vara del zen (gracias a @Entusiasmadocom).

La palabra Keisaku puede ser traducida como Vara de alarma o estimulante. En Soto Zen, el Kyosaku se utiliza a petición de quien medita, quien arquea la cabeza y hace la señal de Gassho con las manos exponiendo después cada hombro para recibir los golpes.

En el Zen Rinzai, la vara se pide de la misma forma, pero puede ser también utilizada a discreción del Ino, la persona encargada de esta tarea en la sala. Incluso en estos casos, no se considera un castigo, si no un revigorizante para quien medita, que puede estar cansado de tantas sesiones de zazen.
http://es.wikipedia.org/wiki/Keisaku
Aquí podéis ver una foto: http://photo.net/photodb/photo?photo_id=1096776

Sake – Bebida alcohólica japonesa. http://es.wikipedia.org/wiki/Sake

Dojo – Lugar de meditación y práctica del Budismo zen, y de las artes marciales tradicionales del Japón, o gendai budo http://es.wikipedia.org/wiki/Dojo

Satori – Un término japonés que designa la iluminación en el budismo zen.http://es.wikipedia.org/wiki/Satori

Posición del loto – Una postura sentada con las piernas cruzadas: cada pie ubicado encima del muslo opuesto. En el hinduismo y el budismo está relacionada con la práctica de la meditación.http://es.wikipedia.org/wiki/Posici%C3%B3n_de_loto

Smartphone – Un teléfono inteligente, también denominado teléfono táctil (smartphone en inglés) es un teléfono móvil construido sobre una plataforma informática móvil, con una mayor capacidad de almacenar datos y realizar actividades semejantes a una mini computadora y conectividad que un teléfono móvil convencional. http://es.wikipedia.org/wiki/Smartphone

 

   Serie de artículos bloguero a la carta

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12 pensamientos en “Cómo convertir a tu mujer en minimalista

  1. Anónimo

    Me gusta el toque oriental que le das a la fábula, desmitificador ejemplo.

    El minimalismo como filosofía no se aprende en ninguna escuela oriental ni budista, aunque puede que alguien lo haga.

    Tampoco se “puede convertir” a nadie como si fuera una secta.
    El minimalismo NO es una secta.

    Al minimalismo SOLO se accede por convencimiento.

    En el minimalismo, el proselitismo no es contemplado salvo por el ejemplo de vida y de sus beneficios para la persona.
    Solo creo admisible el compartir experiencias para que el que se inicie en esta filosofía, o simplemente tenga curiosidad, “curiosee” un poco, y siempre con nobles propósitos.

    Y el varazo dado por “el gurú Homo minimus” al proselitista, muy bien dado como reprimenda por no saber lo anteriormente apuntado por mí.
    Un saludo
    Ávalon

    Responder
  2. Ivan Entusiasmado (@Entusiasmadocom)

    Hasta el final estaba echando de menos el Keysaku ( la vara del zen). Yo creo que todo el zen es una excusa para ese momento perfecto en que se golpea de manera implacable al novicio despistado con un vara.
    Al novicio no le gusta claro. Pero inevitablemente durante el tiempo posterior se queda rumiando, a pesar de su dolorida cabeza.
    Vamos a apostar, a ver cuanto tarda la sección femenina de las SS en decir que estás a favor de los malos tratos.
    Un saludo.

    Responder
  3. homominimus Autor de la entrada

    Algunos términos útiles para comprender la parábola:

    Mu – (japonés/coreano), Wu (chino tradicional:無, simplificado: 无 pinyin:wú), Vô (vietnamita) es una palabra que toscamente puede ser traducida por “ninguno”, “sin”. Aunque se usa como prefijo para indicar la ausencia de algo (ej., 無線 musen para “inalámbrico”), es más conocida por ser la respuesta de ciertos koanes y otras preguntas de la tradición budista zen para indicar que la pregunta a la que se responde es incorrecta, y, posteriormente, por haber sido reciclada en el folclore esotérico hacker como respuesta a otras preguntas del estilo de la falacia de las muchas preguntas.

    El famoso kōan Mu es como sigue: Un monje preguntó a Zhaozhou, un maestro zen chino (en japonés, Jōshū): “¿Tiene un perro la naturaleza de Buda o no?”, Zhaozhou respondió: “wú” (en japonés, Mu).

    http://es.wikipedia.org/wiki/Mu_(zen)

    Keysaku – vara del zen (gracias a @Entusiasmadocom).

    La palabra Keisaku puede ser traducida como Vara de alarma o estimulante. En Soto Zen, el Kyosaku se utiliza a petición de quien medita, quien arquea la cabeza y hace la señal de Gassho con las manos exponiendo después cada hombro para recibir los golpes.

    En el Zen Rinzai, la vara se pide de la misma forma, pero puede ser también utilizada a discreción del Ino, la persona encargada de esta tarea en la sala. Incluso en estos casos, no se considera un castigo, si no un revigorizante para quien medita, que puede estar cansado de tantas sesiones de zazen.
    http://es.wikipedia.org/wiki/Keisaku
    Aquí podéis ver una foto: http://photo.net/photodb/photo?photo_id=1096776

    Sake – Bebida alcohólica japonesa. http://es.wikipedia.org/wiki/Sake

    Dojo – Lugar de meditación y práctica del Budismo zen, y de las artes marciales tradicionales del Japón, o gendai budo http://es.wikipedia.org/wiki/Dojo

    Satori – Un término japonés que designa la iluminación en el budismo zen. http://es.wikipedia.org/wiki/Satori

    Posición del loto – Una postura sentada con las piernas cruzadas: cada pie ubicado encima del muslo opuesto. En el hinduismo y el budismo está relacionada con la práctica de la meditación. http://es.wikipedia.org/wiki/Posici%C3%B3n_de_loto

    Smartphone – Un teléfono inteligente, también denominado teléfono táctil (smartphone en inglés) es un teléfono móvil construido sobre una plataforma informática móvil, con una mayor capacidad de almacenar datos y realizar actividades semejantes a una mini computadora y conectividad que un teléfono móvil convencional. http://es.wikipedia.org/wiki/Smartphone

    Responder
  4. mortiziia

    Sección femenina apareciendo, pero no para poner el grito en el cielo, sino para desear que hubiese una forma de convertir al señor esposo al minimalismo. Previa contratación del TíoLaVara si hiciera falta, pero resignada a la cruda realidad. Los millones de papeles, pares de zapatos jamás utilizados, decenas de camisas fuera de uso amontonadas en maletas, pesas decorativas, pequeños electrodomésticos y equipamiento deportivo agenciado en un calentón seguirán entorpeciendo nuestras mudanzas por siempre jamás.

    Responder
    1. Ávalon

      Caes en el mismo error que el proselitista vareado, no existe una varita mágica para convertir a nadie, salvo el ejemplo constante.
      ¿Tienes tu misma un comportamiento minimalista para mostrarle el camino?
      Mientras armada de paciencia “franciscana” sigue con tu ejemplo y al mismo tiempo tomando de él enseñanza de su “anti-ejemplo”.
      Te saludo como víctima colateral…
      Ávalon

      Responder
      1. mortiziia

        Fíjate bien en el comentario y verás que no caigo en el mismo error. Saludos también para ti y ánimo; yo me quejo, pero no se me escapa que vosotros lo tenéis generalmente mucho peor.

        Responder
  5. Pingback: Un ramo de rosas para la más loca | Homo Minimus

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