Cualquier hombre que lee demasiado y usa su cerebro demasiado poco cae en hábitos perezosos de pensamiento.
— Albert Einstein
La riqueza de la información viene de la mano de la pobreza en la atención. Nuestra atención es limitada y los libros disponibles son prácticamente ilimitados. Es cada vez más importante el aprender buenos hábitos de gestión de la información. Para muchos, los libros son la principal fuente de información y conocimiento. Necesitamos maneras de gestionar la avalancha.
–
––
Lo que sigue son tres principios referentes a la lectura de libros cuando el fin es obtener información y conocimiento; es decir, cuando leemos como un instrumento para un fin, no como un fin en sí mismo. No son principios aplicables a la lectura por simple placer o entretenimiento. Excluyo por tanto el ámbito de la literatura.
Principios de la lectura minimalista
Principio nº 1. Activa lo que lees.
Lo que lees es inútil si no lo conviertes en algún tipo de acción.
El conocimiento desconectado de la acción es un conocimiento inerte. Hemos de procurar activar lo que leemos tan pronto como sea posible, incluso en el mismo acto de la lectura.
Parto de la base de que leemos para obtener conocimiento e información. Ese conocimiento o información solo será eficaz si encuentras manera de activarlo, de convertirlo en algún tipo de acción que tenga que ver con tus intereses, proyectos, necesidades.
Principio nº 2. Lee lo menos posible
Haz todo lo posible para no leer libros y para leer lo menos posible de cada libro.
Los libros son solo una de las muchas maneras en que puedes aprender algo. Según lo que desees aprender y la fase del aprendizaje en la que te encuentres, puede ser o no ser la mejor manera de aprenderlo.
Si lees un libro, has de hacerlo por una buena razón. Todo el tiempo que dedicas a la lectura de un libro es tiempo que no dedicas a pensar por ti mismo, hablar con gente, a emprender proyectos, a leer otros libros más importantes, a descansar, a escribir, a reflexionar, a solucionar problemas, a pintar, a jugar, a crear, a pasear, a descansar, a incubar ideas.
Principio nº3. Lee orgánicamente
Todo libro o texto extenso forma parte de una red de textos y significados más amplio.
Un libro no tiene una realidad aislada. Un libro no es más que una parte de la red de conocimiento. No es el Santo Grial. No tiene entidad propia. Se relaciona con otra red de textos, tiene una historia, se debe a otros textos. Nació en una comunidad de práctica y en una cultura más amplia de la que forma parte. Un libro se define por sus conexiones: por los textos de los que bebe, por los lugares a los que apunta, por los fines que persigue, por las personas que lo escriben y lo leen.
En un próximo artículo expondré reglas operativas que permitirán aplicar estos principios a la lectura de libros y textos largos.
