«La velocidad puede darte un sentimiento de excitación, y hay lugar para ello en la vida y en la música», dice Kliemt. «Pero tienes que dibujar la línea y no siempre hacer uso de la velocidad. Es tonto beber un vaso de vino rápidamente. Y es estúpido interpretar una pieza de Mozart demasiado rápido.
–Carl Honoré, en Elogio de la lentitud: desafíando el culto a la rapidez
Durante siete días vas a ralentizar el ritmo al que haces las cosas. En esta práctica no establecemos disparadores concretos para acciones particulares, a diferencia de las anteriores. Se trata de que asumas una actitud general de lentitud, de parsimonia incluso.

Para recordártelo, lleva contigo todo el día una tarjeta con el nombre de la práctica o ponte un anillo o una pulsera que te recuerde ralentizar el ritmo al que haces las cosas.
Este reto te sacará de la zona cómoda
Esta práctica es especialmente difícil. Te la propongo para mostrar un ejemplo de un principio o intención general en el que tienes que buscar y detectar las ocasiones en tu vida cotidiana para aplicarlo. Podría convertir esta actitud en un conjunto de reglas o intenciones de implementación, pero en esta semana te dejo el trabajo a ti.
En la primera reencarnación, en el curso de atención plena, llevamos a cabo la práctica de conducción minimalista: con plena atención, con cierta parsimonia, sin querer adelantar a nadie, sin apresurarse por arañar unos metros o unos minutos a los otros conductores. Esa práctica te sirvió para conocer los placeres de la lentitud.
Date cuenta de que saborear los momentos puede ser tanto un ejercicio de de atención plena, como uno de voluntad y autorregulación. Según veremos más adelante, el control de la atención y la perseverancia y la voluntad están inextricablemente unidos. Los tres hábitos que cambiarán nuestras vidas son sinérgicos, se apoyan mutuamente y afectan a casi todas nuestras experiencias vitales.
Durante todo el año 2014 seguiremos entrenando la atención plena y la perseverancia mediante misiones, prácticas y desafíos semanales.