Una persona de carácter se recupera de los fracasos; una personalidad frágil jamás se recupera de los éxitos.
La psicóloga Carol Dweck en su libro Mindset: How You Can Fulfil Your Potential y en sus artículos científicos habla sobre dos mentalidades o paradigmas que la gente usa para interpretar el aprendizaje personal y el cambio:
- La mentalidad fija
- La mentalidad de crecimiento
Mentalidad fija
La mentalidad fija defiende que el talento lo es todo y si no logras algo es porque no eres bueno en ello. O eres bueno, o no eres bueno; si no lo eres, no puedes hacer nada. Es una especie de predestinación calvinista en el ámbito del aprendizaje: Dios señala a las personas con talentos; el éxito es una prueba de que al creyente le ha sido concedida la gracia de Dios y es conducido por la mano divina hacia los resultados positivos.
–
–
La mentalidad fija corresponde a una teoría de la inteligencia fija, donde uno poco puede hacer por mejorar su inteligencia. “Yo soy inteligente” o “Yo soy bueno en tal o cual área” y eso determina todo.
El fallo y el fracaso, los intentos infructuosos, la torpeza, son interpretados rápidamente como indicios de que la persona en cuestión no tiene talento. Muchos profesores y entrenadores piensan que pueden detectar el talento en niños pequeños y determinar con mucha seguridad los que valen y los que no valen solo con verlos empuñar una raqueta de tenis, escribir una redacción o un poema o tocar un instrumento un par de veces.
El resultado positivo rápido y sin esfuerzo es interpretado como prueba del talento. Obviamente las personas que viven en esta mentalidad fija van a esforzarse por resultar brillantes en todo momento, no cometer errores y evitar campos que no dominen desde un principio o que se les den mal.
Es posible que uno se sienta muy capaz porque en las primeras etapas de una disciplina, deporte o de la carrera académica le ha ido bien, pero casi inevitablemente llegarán los cursos o las divisiones superiores en que la facilidad inicial desaparezca. Es en estos momentos cuando las personas que viven en la mentalidad fija se encuentran en dificultades: no están preparadas para enfrentarse al fracaso y todo lo que les sale mal lo interpretan como un signo de que no son buenos, de que después de todo no eran tan talentosos como pensaban sus padres, sus entrenadores y ellos mismos, y que son por tanto un fraude.
Una persona que vive en la mentalidad fija abandonará con más facilidad el esfuerzo y el trabajo cuando lleguen los primeros signos de dificultad, porque cualquier fallo o fracaso no es solo un testimonio de que no son buenos en este momento haciendo algo, sino de que no son buenos en general, de que no tienen lo que hay que tener y que son casos perdidos.
El reflejo habitual es por tanto evitar todo aquello en lo que uno no resulte bueno inmediatamente o en poco tiempo, abandonar o evitar todo área de actividad en la que muestre dificultades. La persona que vive en el paradigma fijo sufre de cierta fragilidad del ego y estará constantemente comparándose con otros intentando atisbar síntomas de inferioridad o superioridad.
Mentalidad de crecimiento
Según estudies este libro y continúes con la programación, recuerda que cualquier cosa que merezca la pena hacerse es difícil al principio. Quizá tú eres del tipo de personas que tiene miedo del fracaso, así que abandonas al primer signo de dificultad. Quizá nunca aprendiste auto-disciplina y no puedes hacer nada que sea “aburrido”. Quizá te dijeron que tienes “talento” así que nunca intentas nada que te pueda hacer parecer tonto o que no eres un prodigio. Quizá eres competitivo y te comparas injustamente con alguien como yo que ha estado programando más de 20 años.
–
—Zed A. Shaw en Learn Python The Hard Way.
La mentalidad de crecimiento es el paradigma contrario.
Una persona con mentalidad de crecimiento sostiene una teoría de la inteligencia dinámica, en vez del “Yo soy inteligente” se dice “Yo estoy siendo inteligente en esta tarea y en este momento dado”. La inteligencia es una habilidad que se puede desarrollar más o menos y la habilidad es el producto del esfuerzo y la concentración. Esta mañana puede estar siendo muy inteligente (porque me he esforzado en algo mucho y he obtenido un buen resultado), después de comer estar siendo un torpe aprendiz, y por la noche del montón.
El fallo y el fracaso se interpretan como sucesos normales en cualquier proceso de aprendizaje. Si en un momento dado detectan que están haciendo algo con facilidad y brillantez lo atribuyen no a su prodigioso talento, sino a todas las horas anteriores de práctica. La facilidad no es tanto un trofeo o un símbolo de distinción como una señal de que están en una zona familiar que dominan y en la que han dejado de aprender. Después de todo, si estuvieran aprendiendo algo, les resultaría desafiante, complicado y el camino no sería tan sencillo.
Una persona que vive en una mentalidad de crecimiento será siempre más esforzada, no estará pendiente en todo momento de lo que los resultados dicen de él, o de lo arriba o debajo que está en un ranking de comparación con otros. Al contrario, se centrará en el trabajo entre manos, pondrá su foco en la habilidad y en los resultados que quiere producir; cuando vengan las inevitables dificultades, se mostrará más resiliente y tendrá más propensión a continuar, será más perseverante.
Estilo parental para promover la mentalidad de crecimiento
Según Dweck, hay un estilo parental que promueve la mentalidad de crecimiento en los niños. La forma en la que damos nuestros mensajes de ánimo e interpretamos el éxito y el fracaso marcan toda la diferencia.
Si quieres desarrollar una mentalidad de crecimiento y la perseverancia en un niño es mejor que tus comentarios sean sobre resultados concretos, no que califiques toda la personalidad en su conjunto. Cuando el niño haga algo bien debes hacer referencia a la manera o el método empleado y el esfuerzo que puso en ello. Justo lo contrario de lo que haría un estilo parental de mentalidad fija: alabaría a la persona por el resultado positivo, lo atribuiría a sus dotes especiales (”eres un niño muy listo”) y no haría demasiada referencia al método o el esfuerzo.
Un niño que viva en una mentalidad fija tendrá miedo a resultar un fraude y mostrará más ansiedad ante los malos resultados y más intolerancia al error o el fracaso.
Un niño educado con mensajes que trasladen el concepto de una inteligencia dinámica, que no ponga el énfasis en la personalidad talentosa, será más proclive a probar cosas nuevas, a tolerar las dificultades del aprendizaje y no estará preocupado constantemente por cuidar su imagen y aparentar infalibilidad o perfección.
