/ Aceptando el reto de la puntualidad a \
\ las 19:36 h /
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|| ||~Inclusa
La segunda misión del curso de perseverancia ha sido relativamente fácil para mí. Soy generalmente puntual, aunque tengo tendencia a salir en el último momento posible para llegar a la hora acordada. Si hay algún imprevisto por el camino, atasco en la carretera, retraso de autobús, etc., puedo retrasarme algunos minutos y eso me genera una cierta tensión.
Lo más fácil es salir con un cierto margen de seguridad para estar en la cita un poco antes. El tiempo antes de la cita o entrevista se puede dedicar a relajarse o a movilizar en la memoria toda la información relevante.
La puntualidad genera ante los demás –y también ante uno mismo– una imagen de persona que cumple sus compromisos y que es concienzuda y previsible. Si estás en el ámbito profesional esta imagen es un poderoso activo. Pero el efecto más importante es el efecto que genera en tu autoimagen: alguien que cumple lo que dice, que es capaz de empeñar su palabra, que está bien organizado y que controla su acción y su tiempo. Solo por esto ya merecería la pena ser puntual.
Hacer un esfuerzo consciente por puntual –si no lo eres todavía o no lo has convertido en un hábito– es una excelente entrenamiento para la autorregulación y el autocontrol. Has de observar tu comportamiento, los obstáculos que se interponen en tu camino hacia la puntualidad, definir planes de antemano para evitar la impuntualidad y reforzar periódicamente la intención.
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¿Qué he aprendido o re-aprendido esta semana sobre autorregulación?
1. La gente, al menos en hispanoamérica y en España, no suele ser muy puntual. En Perú hace 7 años el gobierno promovió una campaña por la puntualidad llamada «La hora sin demora». En una de las presentaciones oficiales de esta campaña el representante del gobierno… llegó tarde.
Suelo ser bastante puntual y tiendo a llegar casi siempre antes de la hora, no me preguntéis por qué, creo que es una manía. He observado la puntualidad de los demás a lo largo de la semana y cuál ha sido mi sorpresa de que sólo una persona de 6 ha sido puntual…más que yo incluso..:-)
~Sandamaya
2. Es importante saber por qué haces las cosas, cuáles son tus motivos para hacerlas. Es el famoso «Si sabes el porqué, encontrás el cómo». A diferencia de las prácticas de atención plena que propuse en el primer trimestre, las misiones o desafíos de esta reencarnación no tienen que convertirse necesariamente en hábitos (la puntualidad sí que sería un buen hábito, pero el quedarse mirando al plato antes de empezar a comer dos minutos no).
El propósito de las misiones es fortalecer el músculo de la voluntad poco a poco con misiones de dificultad ascendente. Ten en cuenta, durante el resto de esta reencarnación que los esfuerzos semanales van a tonificar tu capacidad de autorregulación y en ocasiones van a profundizar atención plena o se van a valer de las habilidades de atención plena que ya dispones.
3. Es importante establecer recordatorios o señales que nos recuerdan las intenciones. Estas pueden adoptar muchas formas: el diario de bitácora o comentar en el blog es una manera. Esta semana yo he llevado conmigo una goma elástica en mi muñeca izquierda y cuando durante el día he sido puntual una vez la he pasado a la muñeca derecha.
4. Hay que tener planes de contingencias para poner en práctica las intenciones o para lograr las metas que te has propuesto; quiero decir: no basta con marcarse una meta u objetivo o decir «voy a hacer X», es importante también definir a priori cómo vas a hacerlo, estas son las intenciones de implementación, una técnica fundamental de la capacidad de autorregulación.
No te limites a decir «voy a ser puntual», además crea un plan de contingencia o alguna regla sencilla que te diga cómo ser puntual, por ejemplo: «30 minutos antes de la reunión (señal temporal que puedes establecer con una alarma), recogeré mis cosas y saldré por la puerta (acción que facilitará que cumplas tu meta última de ser puntual)».
5. En el test de perseverancia que proporcioné en la carta a suscriptores mi puntuación fue de 1,83 sobre 5. Tengo un largo, muy largo camino por delante.
