Tim Ferriss ha hablado del faturday, literalmente «día del gordo», para referirse al día de la semana, usualmente el sábado, en que se permite saltar todas sus normas sobre alimentación sana y dieta equilibrada. Por ejemplo, en un faturday Ferriss se permite comer decenas de piezas de pizza, helados y otros alimentos muy sabrosos pero no saludables.
También se le puede llamar «día loco» o algún término similar que haga referencia a su excepcionalidad o carácter de liberación de las propias reglas o normas.

–Tiene mucho sentido que nos permitamos un escape ante una regla estricta de difícil cumplimiento como es la eliminación de alimentos no saludables o un programa de ejercicios exigente. No es solo un día de descanso sino también una especie de liberación de la disciplina que nos hemos impuesto; es una especie de carnaval personal que nos permitimos antes o después de la abstinencia de nuestra cuaresma personal.
¿Decir no para siempre o decir no hasta el próximo faturday?
Es mucho más fácil mantener una determinación difícil si sabes que la privación no será para siempre; si sabes que hay una válvula de escape que te permitirá satisfacer tus deseos instintivos y bucear en el placer inmediato. Si la renuncia es de por vida, la lucha interior es mucho más grande; si sabes que el «tormento» de la renuncia a la gratificación inmediata tiene fecha de caducidad, conseguirás navegar la ola de la tentación con mayor facilidad.
Con el día loco, evitamos los movimientos pendulares que se producen cuando la fuerza de voluntad o la motivación decae; esos momentos de bajón emocional o motivacional siempre aparecen y pueden echar por tierra todo el esfuerzo anterior.
Efecto bola de nieve y erosión de las metas
Es muy común que tras semanas o meses de esfuerzo intenso, la motivación decaiga, sintamos que hemos avanzado y nos sintamos legitimados para hacer una excepción. El problema con estas excepciones no planeadas es que tienden a multiplicarse y hacer más fácil volver a caer en la excepción: si ayer comiste postre azucarado en la comida o no vas al gimnasio porque no tienes ganas, es más fácil que en los sucesivos días te sientas más legitimado para volver a vulnerar tus propias reglas. Creas un precedente que te hace más fácil vulnerar la norma.
El faturday es una excelente manera de conjurar la pendiente resbaladiza que suponen las excepciones no planeadas y de hacer más soportable la privación.
Es importante cumplir escrupulosamente los faturdays y relegarlos a un día especial dentro de la semana o del mes. Este día puede servir además de acicate adicional para perseverar. Sabes que en un día loco no existe la culpa, que tienes licencia para transgredir todas las reglas, incluso las propias, como en el carnaval, y es una válvula de escape que te reconcilia con parte de tu falible naturaleza humana: el presentismo, la espontaneidad del momento, el instinto.
El día loco fortalece nuestras determinaciones, hace más llevaderas las privaciones y nos ofrece un aliciente adicional para hacer esfuerzos de voluntad.