Revisión octava semana curso de perseverancia

Octava semana. Una semana desconectado. Ni radio cuando me ducho, ni televisión, ni facebook, ni blogs, ni libros, etc. Me ha encantado la experiencia. Ha ido bien. Entrenamiento del autodominio y otros efectos colaterales positivos.

~Herman

Toda una experiencia. En esta semana el reto era hercúleo: una semana de ayuno de  redes sociales , medios de comunicación social (tv, radio, periódicos, etc.), internet, incluso de libros. Con esto nos  asegurábamos que íbamos a sentir el aburrimiento o  tener que usar la imaginación para evitarlo.

Muchos de nosotros, exceptuando algunas vacaciones  en algún lugar aislado en la montaña o en una playa desierta,  no habíamos tenido jamás una semana así en nuestras vidas.

 Esta misión me ha permitido seguir experimentando en el minimalismo existencial mientras que progresaba en la creación de uno de los tres hábitos propuestos en  el libro Los tres hábitos que cambiarán tu vida:  la perseverancia y la autorregulación.

Algunas observaciones

  • El experimento ha sido un rotundo éxito. La mayor parte del tiempo he estado fuera de las redes sociales. He ido al cine y he usado el teléfono móvil como vía de escape, pero ha sido solo un par de veces.
  • He andado 103.321 pasos, casi un 50% más que mi objetivo semanal: 70.000 pasos.  Antes, el reflejo habitual era entrar en twitter, leer artículos  o echar un vistazo a mi  blog. Esta semana la alternativa fue estirar las piernas o quedarme mirando pasar la vida por la ventana.

Actividad física del 26 mayo al 1 de junio

  • He hablado algo más por teléfono. No había prohibido esta posibilidad y por eso la he empleado más, a pesar de que no me gusta hablar mucho por teléfono.
  • Las noches se han hecho más largas.  No podía ver películas, escuchar música  o consultar páginas web así que ha habido más tiempo para la contemplación.
  •  He tenido mucho para no hacer “nada”.  Pero es difícil no hacer nada, así que como es habitual me he lacerado con  acontecimientos pasados y anticipaciones futuras. Eso fue sobre todo al principio; según pasaban los días mi mente se ha estabilizado y he puesto en práctica algunas de las ideas de la atención plena: contemplación sin juicios, de forma abierta y con curiosidad de mis productos mentales, sin intentar eliminarlos, transformarlos o querer que permanezcan, simplemente dejándolos estar.
  • Han surgido muchas ideas relacionadas con el trabajo y con el no trabajo.  El tiempo de no actividad explícita y liberado del fragor de las redes sociales me ha permitido considerar con mayor perspectiva mis actividades diarias. He obtenido una visión de pájaro estratégica sobre muchos  asuntos.
  • Han surgido multitud de tentaciones, en especial en los primeros días. Una vez que me he acostumbrado,  la tentación de volver a internet o las redes sociales ha remitido.
  • Tras el experimento he comprendido el artículo de Anca BalajSilencio y descanso, en el que anuncia su decisión de dejar de ver películas por la noche tras sentir cómo el tiempo se transforma si disminuyes el ruido:

[…] Desde que no veo esta película diaria, el tiempo se ha trasformado (sí, el tiempo, toda mi percepción del tiempo, no sólo el tiempo que ocupaba la película) y mi estado general ha cambiado por completo, por supuesto a mejor. He vivido de manera distinta: me he pasado una hora y media observando atentamente cómo duermen mis gatos, he conocido a un frutero políglota-mentalista y he cocinado a fuego lento, siendo que yo odio pasar mis horas en la cocina.

  •  Menos tiempo en las redes sociales, leyendo y sujeto a los impactos informacionales ha significado menos procrastinación.  Era una consecuencia esperable, puesto que a menudo usamos la inmersión en la vida social virtual y no virtual como forma de evitar nuestras responsabilidades, obligaciones o bien como forma de diferir su comienzo.
  • Cuando la niebla informacional y social se disipa y te quedas a solas contigo mismo, el camino es claro y la decisión ineludible: das un paso hacia adelante o lo das hacia atrás. Es más difícil engañarse respecto a lo que quieres o no quieres, o a lo que te atreves o no te atreves.
  • Siento que he vivido más esta semana. Siento que  parte de la neblina vital se ha disipado.

En adelante

He comprendido emocionalmente no solo intelectualmente el argumento de Anca Balaj sobre la relación entre el silencio y la creatividad:

[…] ¿Y qué tiene que ver todo esto con la creatividad? Tiene que ver con el fluir. En tensión no fluimos. En estado de nerviosismo y deseosos de nuevos estímulos no prestamos atención a los detalles, que son los nutrientes de la creatividad. No descansamos y perdemos concentración. Para crear se necesita silencio y descanso.

He decidido aumentar los espacios en blanco en mi vida. Ya tengo el shabbat, así que añadiré  a partir de hoy algunas tardes-noches en la semana como espacios de silencio y contemplación.

Y ahora es tu turno, si aceptaste el reto en todo o en parte, ¿qué has observado y sentido durante el tiempo libre de redes sociales y medios de comunicación de masas?