Centro de gravedad permanente

Busco un centro de gravedad permanente

Que no varíe lo que ahora pienso de las cosas,

de la gente

Io necesito un centro di gravità permanente

Che non mi faccia mai cambiare idea sulle cose,

sulla gente.

Over and over again.

 

Franco Battiato. Centro de gravedad permanente.

 

“Centro de gravedad”  es un término de la Física que se emplea también en ciencia militar. El primero que lo usó fue el estratega prusiano Karl Von Clausewitz.

En algunas  interpretaciones militares, es “la fuente de poder que proporciona fortaleza física o moral, libertad de acción o voluntad de hacer”. Por lo tanto, en este sentido sería una fuente de poder, o una capacidad básica.

En el sentido clásico de Clausewitz, se trataría más bien de un punto de apoyo. Estaría más próximo al concepto actual de la mecánica: sería el elemento dentro de la estructura o sistema que tiene la fuerza centrípeta suficiente para mantener la estructura unida. Clausewitz escribió que un golpe dirigido contra el centro de gravedad del enemigo tendría el efecto más grande.

En el minimalismo existencial adaptamos el término para nuestros propósitos  y lo podemos emplear  en todos los sentidos definidos; incluido el sentido más poético de Franco Battiato.

Por un lado, es una fuente de fuerza o poder o capacidad básica; por otro lado, es el punto central de una estructura  –en este caso nuestra vida o nuestra personalidad–  que mantiene unidas las partes, les proporciona integridad y equilibrio. Tomando también el sentido de Battiato sería un punto de referencia o de estabilidad en el caos de los asuntos humanos que nos proporciona consistencia, continuidad y permanencia.

Los centros de gravedad permanente personales pueden basarse en muchas cosas: la familia, una ideología sólida, una vocación, una pasión sostenida, Dios. Es cualquier elemento  que unifica la conciencia y proporciona equilibrio mental, emocional y social.  Es  algo espiritual, en el sentido de unir propósito  y vida (o acción práctica) en un nivel coherente e integrado.

Crisis existenciales

Las crisis existenciales se producen cuando se pierde el equilibrio; normalmente porque el centro de gravedad vital ha sido golpeado o agitado por algún acontecimiento externo. En estos momentos el golpe tiene efectos multiplicadores y produce una reacción en cadena. Ha golpeado el centro neurálgico del ser, aquel sobre el que descansaba el propósito y el significado:  algún objetivo vital importante que se reconoce fútil; una relación que te sustentaba, daba sentido y que se pierde, como en la muerte de un ser querido; la pérdida del trabajo de toda la vida, alrededor del cual organizabas tu existencia;  o simplemente un sueño o esperanza futura que te daba fuerza, otorgaba significado a las dificultades y te hacía continuar.

Dijo el filósofo:  “Si tienes el porqué soportarás cualquier  cómo”.  Muchas veces si no toleras el cómo es porque no has encontrado o has perdido tu porqué. –

Construcción del centro de gravedad permanente

El hombre no se limita a existir; él es quien decide  siempre cómo será su existencia, qué ocurrirá en el momento siguiente.

–Victor Frankl

Victor Frankl en El hombre en busca de sentido contaba sus experiencias en un campo de concentración y relata cómo el encontrar  sentido en esa  experiencia y  mantener una meta era fundamental para  sobrevivir;  en el momento en que el prisionero perdía  ese centro de gravedad, ese pilar fundamental,  las fuerzas caían, se desmoronaban y era  cuestión de días  que el impulso de vivir desapareciera y con ello las posibilidades de supervivencia.

Según Frankl,  en última instancia no podemos elegir las circunstancias, pero sí nuestra actitud ante ellas.  Frankl encontró su razón de ser o existir en su propósito de salir vivo para  contar su historia y la del resto de los prisioneros del campo de concentración.

El centro de gravedad, como el sentido de nuestra  vida,  es una obra en construcción.  Sólo nosotros podemos construirlo. No podemos delegar.

6 comentarios sobre “Centro de gravedad permanente

  1. Hola,
    Te leo/escucho, de vez en cuando, desde el podcast sobre procrastinación. No hace mucho me he suscrito a tus news letters. Acabo de leer este texto y no pude resistir saludarte y advertirte de una F sobrante. … algún objetivo vital importante que se reconoce fútil…

    Buen día!

    1. Gracias por el aviso. Pero no he corregido la efe de “fútil”, sino la efe de “física”, que debería estar en mayúscula por tratarse de una ciencia o disciplina.

      fútil
      Del lat. futĭlis.

      1. adj. De poco aprecio o importancia.

      Real Academia Española © Todos los derechos reservados

      Creo que la frase podría funcionar también con “útil”, si se interpretara de otra otra manera; pero en ella me quería referir a un objetivo que ha dejado de tener importancia, a algo que se ha reconocido “fútil” y por ello ha dejado de ser vital y ya no sustenta el propósito y el significado.

      Gracias por leer con tanta atención.

  2. Y..
    Si sabes a dónde vas,
    caminarás con firmeza.

    Gracias. Siempre me gustan las reflexiones que compartes.
    Me gustaría que fuesen más frecuentes.

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