¿Quién es Máximo?

Máximo es un hombre como tú y como yo pero con más problemas.

Se levanta por la mañana estresado, con falta de sueño; desayuna aceleradamente y sale de su casa todavía arreglándose la corbata. En el trabajo, pasa el tiempo reaccionando a las exigencias del jefe, las peticiones de los colegas y una avalancha de información que llega en forma de correos, WhatsApp y tareas urgentes.

Ha perdido el control de su vida, siente como si su jornada fuera un continuo día de la marmota en el que siempre se levanta en el mismo escenario y tiene que ejecutar una y otra vez la misma pieza existencial.

Llega al final del día derrotado, sin casi ganas de charlar con su mujer y sin energía para jugar con sus hijos.

Se dice: ¿es esto la vida? ¿Soy algo más que un operario en la cadena de montaje de la empresa o el organismo público para el que trabajo? ¿Estoy haciendo con mi vida acaso un mínimo de lo que podría? ¿Qué es lo que no marcha bien?

Un día, mientras navega con ojos vidriosos durante la jornada laboral y apura su cuarto café de la mañana se topa con el blog de Homo Mínimus y descubre el maravilloso mundo del minimalismo existencial.

Homo Mínimus le cuenta la historia de un americano calvo llamado Leo Babauta que, con sobrepeso, ahogado por el trabajo y las deudas y con cinco hijos, un buen día decidió cambiar para siempre.
Luego conoce a otros blogueros minimalistas, lee libros y tiene noticia de mucha gente que un día dijo «hasta aquí»: ya basta de trastos, de girar en el tiovivo existencial, sin tiempo para la familia y para cultivar el yo interior, conectado con el mundo las 24 horas del día pero desconectado por completo de uno mismo.
El minimalismo existencial es el arte de sacar el meollo de la vida volviendo a lo esencial y descartando lo trivial. Lo trivial son las tareas y la productividad sin sentido, el trabajo sin alma, el consumo como escape de una existencia profundamente insatisfactoria, la dispersión de la atención en mil direcciones y el avance de un milímetro en todas ellas.

Lo esencial es la vida saludable, la atención serena y relajada que se pone en las cosas que cada uno encuentra fundamentales en la vida: la familia, los amigos, los viajes, un trabajo con sentido; una vida no exenta de sorpresas pero donde hemos recuperado el control. Lo vital es diferente para cada uno y lo es en distintas proporciones. No puedes delegar este esfuerzo de exploración. Has de convertirte en el Sherlock Holmes de tu alma y tu corazón.

El minimalismo existencial es una plantilla para definir tu propia vida en tus propios términos, y se basa en la simplicidad, la sencillez y la conexión con tus necesidades más profundas.

El minimalismo existencial es una obra en curso donde nunca hay victorias decisivas. El lema no es meramente «Menos es más» sino «Menos es suficiente». Hay un continuo e inacabable esfuerzo de poda y de simplificación.

Máximo se siente inspirado por este estilo de vida y decide iniciar el camino. Busca inmediatamente una lista de tareas que hacer, una hoja de ruta, pero Homo Mínimus le dice que si quiere una receta, mejor que vaya al médico, que tiene que inventar su propio camino y aprender sobre la marcha.

Máximo se siente aterrado: observa todo lo que anhela y lo lejos que se encuentra. Está condenado a elegir y ya no es capaz de decir no a su responsabilidad, ha abierto demasiado los ojos.

Hay otro gran monstruo que amenaza a Máximo: el mundo está hecho para ofrecer más y mejor de todo. Si no construyes límites —barreras contra el exceso de opciones— puedes quedar consumido por la exuberancia de posibilidades: las posesiones acaban poseyéndote, la información tiraniza, y las infinitas opciones de nuestros teléfonos superinteligentes y redes sociales terminan marcando la agenda.

Sin espacio en nuestras casas ni tiempo para conectar con nosotros mismos, nuestra capacidad de dirigir la vida sufre y nos convertimos en patéticas ratas de Skinner reaccionando y esperando la siguiente dosis de diversión e información.

En el blog de Homo Mínimus, Máximo aprende a concentrarse en una sola acción cada vez y evitar la multitarea. Homo Mínimus le habla de la importancia de aprender a fracasar y desarrollar una saludable mentalidad experimental, la capacidad de intentar cosas nuevas y aprender de las experiencias; por ejemplo, lleva a cabo un experimento de ayuno de 24 horas, consigue eliminar el azúcar casi por completo de su dieta y logra la meta de andar 10.000 pasos diarios.

Con Homo Mínimus, Máximo aprende que colaborar y compartir con otros minimalistas existenciales hace el camino del minimalismo más gozoso. Inspirado por el Proyecto 52 paseos con 52 frikis de Homo Mínimus, decide salir a pasear todas las semanas con frikis minimalistas y otros amigos, inicia un diario personal para registrar sus avances y se compromete públicamente con su mujer e hijos a iniciar algunos cambios en su estilo de vida. Se anima a seguir cursos de atención plena, perseverancia y salud minimalista a través del blog, y a lo largo de muchos meses —lento pero seguro— crea nuevos hábitos y reglas de conducta diaria que le convierten en una versión mucho más saludable y vibrante de sí mismo.

Al principio, los hábitos, estructuras o reglas de vida que recomienda Homo Mínimus le parecen robóticas, rígidas, ¿por qué decidir a cada paso cómo vas a comportarte? ¿No le hará perder la alegría y la espontaneidad?

¿Por qué la regla de no dejar entrar un nuevo objeto sin salir otro?, ¿por qué reducir la exposición a las redes sociales (facebook, twitter, instagram)? , ¿por qué instaurar un toque de queda a partir de las doce de la noche en el que no se permite ver televisión o trabajar en el computador? , ¿por qué practicar un shabbat digital un día los fines de semana y prohibir el correo electrónico o la televisión para centrarse en su familia y amigos y dar tiempo al descanso contemplativo?

¿Acaso no se pueden hacer excepciones? ¿No es ir demasiado lejos?

La respuesta que recibe de Homo Mínimus es que si no creamos nuestro propio sistema de consumo, si no imponemos nuestras propias reglas, seremos esclavizados por la publicidad o el comportamiento gregario, resultado de imitar lo que vemos en la sociedad o los clubes y grupos sociales a los que pertenecemos.

En síntesis, Máximo comprende una verdad sorprendente: «Las cadenas que elegimos deliberadamente nos hacen libres».

Gracias a los hábitos de organización personal, financieros, las limitaciones que nos imponemos y las decisiones sobre lo que consumimos y cómo pasamos el tiempo, nos volvemos libres interiormente y dejamos para siempre la frenética carrera de la rata.

Una vez que Máximo entiende que está «condenado a elegir» (como nos aseguran los filósofos existencialistas) y ha asumido la responsabilidad de dirigir su propia vida, ya no tiene marcha atrás, decide que quiere iniciar el camino, tirar las certidumbres vitales que le sirvieron hasta entonces y comenzar de nuevo.

Empieza a vivir una vida por diseño en la que toma las riendas y comienza a eliminar los muchos triviales para centrarse en los pocos vitales.

Máximo construye una visión ilusionante de su vida futura, logra conciencia de sus prioridades y deseos, y da pasos pequeños y graduales hacia una nueva vida guiada por una intensa conciencia situacional y la simplificación de la existencia.

P.D. puedes empezar tu travesía minimalista existencial leyendo el libro del americano calvo con sobrepeso: focus.

15 pensamientos en “¿Quién es Máximo?

  1. Pingback: Homominimus ataca de nuevo – Estoicismo Hoy

    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      Hay una página, “Todos los artículos” con con todos los artículos en orden cronológico. Puedes buscar el primer día de los cursos de atención plena, perseverancia o salud minimalista, y empezar por tu cuenta, siguiendo un reto o misión por semana. También, puedes leer el librito ‘Los tres hábitos que cambiarán tu vida’, que te explica el funcionamiento de los tres cursos y su justificación.
      Todo está en esa página que te he dicho (la única que hay en el blog).
      Saludos y buena suerte.

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  2. Juan Luis

    Muchas gracias. Necesitaba leerlo. Las tres últimas semanas me he desviado de la ruta sin darme cuenta. Ahora a rectificar y dedicarme de nuevo a lo verdaderamente importante y trascendente desde mi punto de vista. Parece que lo hubieses escrito para mi… de nuevo muchas gracias y éxitos en tus proyectos

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  3. Nacho

    Estoy hasta las narices de ser Máximo y de ser consciente de ello, día tras día sentado enfrente de un inerte ordenador, en un bullshit job cualquiera…. quiero el cambio pero estoy demasiado atrofiado para moverme, como esperando a que llegue esa última gota que colme el vaso….. en fin. Gran artículo, y con la fuerza para revolverte.

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  4. Germán

    Acabo de llegar a tu blog por casualidad. Desde hace tiempo veo que mi vida es un poco caótica. Tengo malestar interior y estoy bastante descontrolado, los pensamientos van y vienen y no soy capaz de centrarme en una única cosa. Cuando empieza a realizar alguna tarea termino dandome cuenta que estoy haciendo otra distinta y aún no he terminado la que me planteaba hacer en un principio. Todo ello me hace estar estresado todo el día y no estar en paz conmigo mismo. Supongo que voy en estado multitarea y que abarco y me comprometo con más de lo que está en mi mano hacer y termino agotado y muchas veces frustrado. Quiero hacer mil cosas a la vez pero no termino nunca de hacer ninguna.
    Tu blog me da cierta esperanza de que las cosas pueden cambiar y que es posible coger las riendas de mi vida. Voy a intentar, no sin un poco de excepticismo, comprometerme conmigo mismo para conseguirlo.
    Enhorabuena por tu blog.

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