Toque de queda digital: política de 0 pantallas

En la última semana he observado lo siguiente:

  • Los días que me acuesto sin haber estado sometido previamente a distracciones digitales o pantallas,  me despierto tranquilo, descansado y sin necesidad de despertador.
  • Los días que me quedo mirando twitter, viendo vídeos en youtube o escuchando audiolibros inmediatamente antes de dormirme, tengo sueños agitados y me levanto ansioso.

A veces escucho programas de radio antes de acostarme, tertulias principalmente, y me quedo dormido con ellos. Es frecuente que en sueños me introduzca en el debate y discuta como un tertuliano más con el resto de los expertos. Irremediablemente el sueño no es profundo y a la mañana siguiente me siento cansado mentalmente, aunque haya dormido las 7 horas 13 minutos de rigor (mi tiempo óptimo de sueño según mi último estudio de eficiencia personal).

En septiembre de 2014, me impuse un toque de queda digital a partir de las doce de la noche para evitar redes sociales. En el artículo en que anuncié mi intención, fantaseé con una versión más estricta del toque de queda digital: no solo eliminar las redes sociales y teléfonos móviles después de las doce, también evitar todo tipo de pantallas.

Voy a seguir la estela de Anca Balaj de eliminar radio, televisión, películas y series por completo. Yo me las prohibo solo después del toque de queda, Anca las ha eliminado totalmente por las noches y solo se permite unas pocas películas al año.

Ha llegado el momento. Esta es mi intención, la hago pública con la esperanza de que el compromiso quede reforzado:

A partir de las 0:00 quedan prohibidas las pantallas. Solo me permito la lectura en libros en papel.

Esto no se aplica al shabbat, en el que cualquier exceso está permitido y muchas reglas prácticas de conducta quedan suspendidas. Sin embargo, es conveniente que un día de recogimiento lo dedique a algo más estimulante que ver películas después de las doce de la noche.

Referencias del artículo:

5 pensamientos en “Toque de queda digital: política de 0 pantallas

  1. Anca Balaj

    Bravo. No lo vas a echar en falta más que las primeras tres semanas, luego ni te acuerdas de que existe eso.
    Una pregunta: ¿la pantalla de tinta electrónica cuenta como pantalla aunque no tenga luz y sea como el papel?

    Y me quedo con una duda enorme: ¿cómo narices haces para medir las 7 horas y 13 minutos exactos? Porque tú puedes controlar el minuto en el que te despiertas, pero no puedes controlar el minuto en que te duermes.

    Responder
    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      Es una media que obtuve después de pagar toda mi deuda de sueño. Es la media de un mes de sueño saludable en la que podía dormir todo lo que deseaba. Por supuesto, en ese mes había cierta varianza pero todas las medidas rondaban sobre esa cifra de 7 horas 13 minutos.

      Responder
    2. Homo Minimus Autor de la entrada

      Como no tardaba mucho en dormir, suponía que la hora en que me quedaba dormido era la de acostarme más unos 5 minutos. Si veía que estaba tardando más una noche en particular, volvía a mirar el reloj y lo apuntaba para luego sumarle los 5 minutos más. Así todas las veces que fuera necesario.

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    3. Homo Minimus Autor de la entrada

      Como por el momento no tengo kindle, no lo había pensado. Pero creo que lo permitiría. Un libro electrónico se parece mucho a uno en papel.

      Responder
  2. Pingback: Los tres ingredientes del aprendizaje | Homo Minimus

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