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Hace unos días me sugirieron el que recomendara libros o referencias sobre minimalismo. En virtud del principio de apasionada experimentación, voy a hacer algo mejor: entre hoy y el viernes traduciré al español un libro de uno de mis autores preferidos. Lo proporcionaré en este mismo blog de manera gratuita. El autor lo permite y por ello no tenemos que preocuparnos por los derechos de autor.

Esto implica que los próximos artículos en este blog serán algo cortos. Más de una cosa, menos de otra.

9 pensamientos en “Anuncio

    1. homominimus Autor de la entrada

      Me encanta esa estampa cuasi-romántica del pasado: “lomo vencido, hojas arrugadas llenas de subrayados y anotaciones”.
      Ahora me he pasado al libro electrónico y esa imagen se repite menos.
      Me alegro de que te guste el blog y espero que también aportes comentarios e ideas. De hecho, creé el blog para aumentar la interacción.
      Un saludo y hasta la vista.

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    2. erierd

      ¿Cuantas veces se debe repasar un texto que uno ha escrito? Si el texto es de cierta complejidad es fácil caer en una espiral de repaso-corrección-nuevo repaso… ¿Hasta donde? Porque a pesar de los sucesivos repasos siempre puede sobrar alguna conjunción o tener algún color cambiado. ¿Merece la pena hacer el enésimo repaso para descubrir esa pequeña errata?

      Siguiendo el espíritu mínimo y si la trascendencia del texto lo permite me decanto por 1 ciclo repaso-corrección. Es probable que tras 1 solo ciclo queden conceptos que puedan explicarse mejor o faltas de ortografía, pero el texto ganará en espontaneidad y nos habituaremos a escribir bien a la primera. La regla de los 30 segundos del menú aplicada a la escritura.

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      1. atilox

        Yo creo que el tiempo que debe dedicarse es el que dedicó Goethe a Fausto: 60 años. Si suponemos un ciclo de 10 repasos por año, el número óptimo serían 600 repasos

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      2. homominimus Autor de la entrada

        Yo suelo repasar hasta los mensajes de texto que envío por móvil, así que no sé si soy un buen ejemplo.
        El repaso puede no tener fin. Eso ocurre con cualquier obra o proyecto. Todo proyecto necesita una orden de parada. Picasso acordó con su marchante que una obra estaría terminada cuando él decidiera que estaba terminada, pues era consciente del proceso infinito de mejora potencial que hay en cada creación (lo que dice Atilox de Fausto es un buen exponente de ello).
        Adoptando una posición intermedia entre Atilox (10 veces al año durante 60 años) y Erierd, diría que en cada caso la orden de parada ha de ser distinta y que el juicio y el sentido común y las limitaciones prácticas son las que han de poner el fin de la revisión.
        También he de decir que he comprobado que revisar mucho hace perder frescura o espontaneidad a lo escrito y muchas veces no merece la pena intercambiarla por la corrección formal o la elaboración.

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