Arquitectura y decoración de interiores del minimalista  existencial

La casa  y el  entorno físico de un minimalista existencial son  un modelo tridimensional de su mente  y filosofía de vida. Una arquitectura y decoración minimalistas  promueven   y reflejan los principios de su actitud.

Muebles funcionales y escogidos

La agenda de un minimalista  no está atiborrada de acciones. Al comienzo del día  establece el número de actividades que razonablemente puede realizar.

Durante el día, a un paso lento pero seguro,  realiza tareas una tras otra  en ordenada sucesión. A su vez es flexible y se adapta a las circunstancias siempre cambiantes. No se obsesiona con llenar de muebles-tareas todo el espacio, elige bien los muebles: pocos, armónicos y de calidad. Emplea el Principio de Pareto o Regla del 80/20 en la elección de sus actividades.

Espacios libres y vacíos

El espacio entre las notas musicales, el silencio, forma parte de la música. De la misma forma, lo que no se hace, lo que no se dice, revela lo que somos. Hay tiempo para la  no acción, tiempo de descansos entre actividades. Hay tiempo vacío de tareas para la  reflexión y la contemplación.  Los espacios de no acción permiten cultivar el paradigma del velocista (trabajo intenso + recuperaciones). El minimalista es un hacedor humano, pero también un ser  humano. Logra generar una habitación minimalista de la conciencia.

Construye  en su vida espacios libres de información, de compromisos, de llamadas, de  e-mail, de gadgets, de noticias, de twitter, de black berry,  de medios de comunicación de masas.

Pocos objetos a la vista.

Lo que no se va a usar está guardado y sólo se saca cuando se va a emplear.

 La mente del minimalista es diáfana. Aborda  cada actividad  de una en una, y lo que no  necesita no aparece en su mente. Así, su memoria de trabajo    puede afrontar el flujo de información y tareas sin que se produzca sobrecarga informativa.

No hay objetos rotos o por reparar

 Lo que deja de ser funcional lo elimina, no se  aferra  a recuerdos u objetos. Los reconoce y acepta como parte de su  vida pasada, pero los deja ir; es un  ser en crecimiento.

 No somos nuestros objetos físicos o mentales. No somos nuestros recuerdos.

Los armarios y cajones no están nunca llenos

Hay espacio en los cajones.  Hay perchas libres, hay espacio libre entre las perchas y al lado de ellas. Esto permite localizar y extraer con facilidad las prendas.

Un minimalista existencial no llena sus agendas y listas de proyectos al 100%. No intenta embutir en el día todo lo que cabe en él.  No se siente culpable  si no está haciendo algo productivo en todo momento; evita  confundir la agitación con la acción y el movimiento con la actividad.

Permite que siempre haya espacio físico y mental para más; porque es selectivo respecto a lo que entra en su vida y sabe dejar ir las cosas del pasado para dar paso a lo nuevo. Puede priorizar con facilidad porque, al tener sus metas y valores claros, la elección es siempre más sencilla.

Trasteros y sótanos limpios, ventilados y ordenados

En ellos suele acumularse fácilmente la  basura y trastos viejos. Son la metáfora de nuestro subconsciente, de los apegos que dejaron de ser funcionales, los conflictos irresueltos, las asignaturas pendientes.

Periódicamente revisa su contenido y deja ir; resuelve los problemas y los disuelve.  Cuando el minimalista mira a sus demonios interiores lo hace mirándoles a los ojos, y siempre es el último en parpadear. También se da cuenta de que vistos a la luz del día parecen menos imponentes y peligrosos.

Evita la acumulación de episodios irresueltos y otros UPA’s.  Para ello desarrolla una conciencia  nítida de sus  emociones y pensamientos y los integra en la corriente de su  vida.  El minimalista existencial tiene los necesarios periodos introspectivos que le permiten estar en contacto consigo mismo.

Mesas, encimeras cocina, mesita del café, suelos…  liberados de objetos.

Las superficies planas son lugares de acumulación de trastos de todo tipo. Son lugares de estancamiento de la energía.

El minimalista  no permite que su bandeja de entrada del correo crezca inmoderadamente ni que se acumulen las acciones pendientes de respuesta o  compromisos todavía no atendidos.

Sigue la regla de los dos minutos de la acción de David Allen. No asume más compromisos que los que sabe que puede y quiere cumplir.  Practica cotidianamente una Poda minimalista de eliminación de lo innecesario y lo no esencial.

Ausencia de ruidos. Ambiente tranquilo.

El rumor del arroyo o el chapoteo de los peces en el estanque como únicos sonidos de fondo.

Un minimalista existencial ha aprendido a evitar  el “gran alboroto”.  Controla  los impactos externos.  Sabe que en la sociedad de la comunicación actual corre el peligro de que su mente se convierta en una “superficie lunar de la conciencia” donde los meteoritos de la información externa ponen en peligro su equilibrio. No permite que lo ruidoso y estridente pase por encima de sus valores y metas personales.

Para él,  la infoxicación es una cosa que nos hacemos a nosotros mismos y considera  que está en su mano controlar y dirigir el flujo de impactos informacionales. Él abre y cierra el grifo según sus necesidades para evitar la sobrecarga cognitiva.

El salón como lugar de reunión y centro de la vida familiar y social

La televisión no es el centro del salón. Si hay una, está en un lugar apartado y no invasivo.

Los medios de comunicación no son los que dirigen su vida, prefiere el contacto presencial con seres humanos al virtual. Es consciente en todo momento de la ecuación fundamental de la experiencia vital.

Está en guardia contra el poder de  la publicidad. Sabe que ésta crea artificialmente   conciencia de lagunas y necesidades para generar una insatisfacción con la propia existencia. Después de crear la tensión y el desagrado con nuestra vida, nos ofrece la solución en forma de consumo. Pero todo el consumo pasivo defrauda, y el ciclo de publicidad-insatisfacción-compra comienza de nuevo.

Es muy consciente del instinto de comparación que todos llevamos dentro y de la búsqueda de status. La publicidad intentará exacerbar este instinto y aprovecharse de él.  Él acepta sus instintos, pero no se somete a su dictadura.

Un minimalista existencial pone  las actividades siempre por  encima de las pasividades  y el consumo; y las personas,  por encima de las cosas.

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11 pensamientos en “Arquitectura y decoración de interiores del minimalista existencial

  1. Pingback: Regla de las citas « Homo Minimus

    1. Jorge

      A simple vista, se nota con una selclniez, y la posibilidad de cargar me1s post sin abrir de nuevo la pe1gina completa, me encanta. Lo tendre9 en cuenta para futuros proyectos.Gracias por compartir.

      Responder
  2. Saramaria MR

    Me encanta tu blog, tus conceptos y tu experiencia… definitivamente el minimalismo está cambiando vidas y yo quiero ser una de ellas.

    Amo el interiorismo, la sensación de lo confortable, la armonía, una habitación airada y soleada… definitivamente los lugares no necesitan estar atiborrados para verse mejor, vivir la experiencia de paredes y pisos desnudos es increíble y la mayoría mata esos bellos momentos.

    Felicidades, por acá nos veremos.

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  3. Pingback: Homo Minimus

  4. Pablo

    Interesante reflexión.

    La vida podría ser más simple si elimináramos muchos aspectos en el plano físico, mental y espiritual.

    Esa es la actitud!

    Gracias.

    Responder
  5. Danny Perez

    Bno la verdad yo si llevo al minimalista existencial,es un estilo de vida creo q a sido toda mi vida…y ahora que estoy compartiendo mi vida con mi novio,empiezo a vivir el minimal con mayor interes en lo fisico, mental y accionar en mi apartamento.

    Responder
  6. Danny Perez

    Hola,me parece importante pero mi pareja gay quiere saber quien tu eres para exponer estos argumentos, tu preparacion…si eres profesional o que tipo de fuente eres. Gracias

    Responder
  7. Pingback: El minimalismo existencial en 100 frases | Homo Minimus

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