Inspirado por @entusiasmado en su artículo sobre las 10 cosas que aprendí de mi gato, yo hice lo propio con una de las patas de mi mesa, pero como soy minimalista aprendí solo 5, las más importantes.
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- A trabajar en equipo. No he conocido a una pata de mesa eficaz que sea individualista. Si lo es, la mesa queda coja. Ha de trabajar en coordinación con las otras patas de la mesa.
- A ser perseverante. Día tras día, sin queja, sostiene su parte alícuota del peso de la mesa, sin quejarse, venciendo la gravedad de lo material.
- A ser firme, pero no estirado. Una cualidad del carácter que siempre he admirado.
- A no venirme abajo ante la presión. Por muchos objetos y peso que ponga encima de la mesa, la pata de la mesa de la que hablo y sus compañeras mantienen el tipo, No se preguntan: “¿por qué me ha tocado este peso a mí?”, sino que siguen su esfuerzo callado esperando a que escampe, estoicamente.
- A usar palabras que signifiquen distintas cosas (incluso palabras homófonas, ojo; no homófobas): pata (de mesa), pata (mujer del pato), pata (del pato o la pata), pata (de gallo), pata (como cuando metes la ídem), Pata-ki (Elsa).
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