Lo que he aprendido de una de las patas de mi mesa

Inspirado por @entusiasmado en su artículo sobre las 10 cosas que aprendí de mi gato, yo hice lo propio con una de las patas de mi mesa, pero como soy minimalista aprendí solo 5, las más importantes.

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Little party

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  1. A trabajar en equipo. No he conocido a una pata de mesa eficaz que sea individualista. Si lo es, la mesa queda coja. Ha de trabajar en coordinación con las otras patas de la mesa.
  2. A ser perseverante. Día tras día, sin queja, sostiene su parte alícuota del peso de la mesa, sin quejarse, venciendo la gravedad de lo material.
  3. A ser firme, pero no estirado. Una cualidad del carácter que siempre he admirado.
  4. A no venirme abajo ante la presión. Por muchos objetos y peso que ponga encima de la mesa, la pata de la mesa de la que hablo y sus compañeras mantienen el tipo, No se preguntan: “¿por qué me ha tocado este peso a mí?”, sino que siguen su esfuerzo callado esperando a que escampe, estoicamente.
  5. A usar palabras que signifiquen distintas cosas (incluso palabras homófonas, ojo; no homófobas): pata (de mesa), pata (mujer del pato), pata (del pato o la pata), pata (de gallo), pata (como cuando metes la ídem), Pata-ki (Elsa).

5 pensamientos en “Lo que he aprendido de una de las patas de mi mesa

  1. Kate

    ¿Aprender cosas de una mesa? No termino de verlo.
    ¿No será más bien que esas cualidades te gustan y las tienes o quieres tenerlas y a su vez se las atribuyes a la mesa?
    No se, no termino de ver lógico que todo eso lo hayas aprendido el otro día que te dio por examinar tu mesa.

    Responder
    1. Homo Minimus Autor de la entrada

      ¿Tú no aprendes de los libros? También son objetos inanimados.
      Observando y pensando podemos aprender hasta de las piedras.
      Para más información sobre el tema te recomiendo que visites el blog de creatividad de Anca Balaj:
      http://creatividad.ancabalaj.com/ y sus artículos últimos sobre los disparadores creativos.

      Responder
      1. Kate

        No es el aprender gracias al objeto lo que no me cuadra, no me he expresado bien.
        Lo que no veo claro es que en toda tu vida no hayas aprendido a trabajar en equipo o a no ser estirado por ejemplo y lo aprendieses el otro día mirando la mesa. Creo que esas cosas tu ya las sabías.
        No hace falta haberte leído mucho tiempo para notar que en el uso de las palabras ya eras muy bueno. Por tanto, las propiedades que nombras, se las atribuyes ahora al objeto pero ya las tenías cultivadas de antes… Ergo, no lo has aprendido de la mesa, esta sólo resulta ser un buen ejemplo de la cualidades que ya posees.

        PD: Visitando ese blog en 3, 2, 1… 😉

        Responder
  2. Anca Balaj

    De la pata de una mesa también se puede aprender a tener un poco de juego si alguien mueve el tablero, para no romperte en el movimiento (que es lo que te pasaría si fueras una pata rígida).

    Gracias 🙂

    Responder
  3. Ivan Entusiasmado (@Entusiasmadocom)

    En realidad no aprendes de la pata de la mesa. Aprendes de todas las experiencias de tu vida y de todos tus conocimientos reflejados en la pata de la mesa cuando te detienes a pensar. Y el saber algo no impide aprenderlo de nuevo, porque lo que sabes lo olvidas una y mil veces, y has de reaprenderlo cada poco tiempo.

    Responder

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