Cómo acometer un proyecto

Tres requisitos.

Compromiso.

Asegúrate de que tienes un proyecto, no una línea más en la lista de la compra. Busca en tu  interior, no en google:

¿De verdad lo quieres? ¿Cuánto lo quieres? ¿Más que cualquier otro objetivo alternativo? ¿Seguirás motivado cuando ya no estés motivado o cuando la hierba del vecino resulte más verde o cuando surja la siguiente cosa brillante?

Si no respondes con completa seguridad y afirmativamente a todas las preguntas anteriores, olvida el proyecto. No es más que un deseo.

Por escrito

Ponlo por escrito.

No es necesario que la meta o el propósito del proyecto esté perfectamente definido, puede ser borroso, pero ha de ser lo suficientemente claro para que si haces algo sepas si te acercas o alejas. No está tampoco mal que formules una estrategia (con tres líneas bastan)  y te impongas una fecha límite para declararte triunfante o en bancarrota.  Luego da el primer paso.

Ponlo por escrito.

Ponlo por escrito.

Rendición de cuentas

El tercer requisito es imprescindible. Si no tienes alguien ante el que responder personalmente de caminar todos los días hacia tu proyecto, tus posibilidades se reducen a la mínima expresión. No confíes en ti, la carne es débil, tu mente es incluso más débil que tu cuerpo.  Si no tienes jefe que se enfade cuando no avanzas en el proyecto, cuéntale tu proyecto a alguien de confianza y pídele que lo revise contigo cada dos semanas.  Cuando fracases, cuando no avances, cuando abandones, el dolor de reconocerselo a otro ser humano te volverá más precavido a la hora de iniciar proyectos.