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Uno de mis rituales en el área espiritual es la plena presencia o la atención plena en la vida cotidiana. Una intención para una acción o comportamiento tan general tiene pocas posibilidades de llevarse a cabo de manera regular a menos que tengamos alguna intención de implementación que permita recordar y hacer operativa la intención.
Para aumentar la probabilidad de convertirlo en un verdadero hábito (automático, sin esfuerzo), este ritual necesita ser mucho más concreto. Por eso, he dividido mi ritual de plena presencia en 4 rituales:
- Plena presencia en el comer,
- en la acción y el movimiento,
- en el pensamiento y la emoción,
- y en la conversación.
Es un paso importante, pero siguen siendo intenciones demasiado generales. Por ello, he creado reglas simples que permiten recordar y poner en práctica cada uno de estos subrituales.
Por ejemplo, en el ritual de plena presencia en la conversación (también llamado «Escucha profunda») he diseñado la siguiente regla, que es más bien una sucesión de reglas.
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Regla de la opinión en la conversación–
Cuando durante una conversación surge la posibilidad de dar una opinión, nunca soy el primero en darla. Siempre espero a que otra persona dé la opinión primero.
Tanto si estoy de acuerdo como si no estoy de acuerdo, hago una pregunta previa para indagar sobre el significado profundo o sobre las razones que hacen que la persona en cuestión mantenga esa opinión. Lo mismo hago con cualquier otra opinión que surja en la conversación. Sólo después me permito dar mi propia opinión.
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Justificación
Es una forma de procurar la escucha activa y obtener información. Tomarse un tiempo en descifrar los pensamientos y emociones de los demás e inhibir los impulsos de expresar lo primero que nos viene a la cabeza puede mejorar la comunicación.
También es una manera elegante de comportarse. Confrontar una opinión ajena con una propia o intentar rebatir una creencia distinta es mejor si conoces previamente el alcance de la opinión y las bases que la fundamentan. Una opinión que se contrapone a otra opinión suele acabar en una lucha de egos que no beneficia a nadie. Al final, cada uno suele quedarse con su propia opinión, se ha reafirmado en su idea inicial y no ha aprendido mucho.
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Aplicación
Es necesario mantener la atención activa en la conversación y en uno mismo y detectar los impulsos cuando aparecen. No es fácil. Esta regla de manera indirecta logra aumentar la plena presencia.
La regla de oro de la conversación, aunque de distinta naturaleza, puede reforzar y facilitar esta regla.
Ha de ser una pregunta curiosa, interesada, no una pregunta capciosa o que busca la refutación.
La regla de la entrada en discusión es una parte de esta regla.
Otro de mis rituales es el ritual de remanso social (contacto humano presencial). Este ritual se puede beneficiar sobremanera de la plena presencia en la conversación y de la regla de la opinión en la conversación
