La mentalidad experimental y el aprendizaje rápido chocan contra el escollo del perfeccionismo. Queremos hacer las cosas bien y queremos hacerlas bien desde el primer momento. Pero esto es contraproducente.
En este blog hemos hablado de fracasar más y con fracasar con gracia. Aunque a muchos les parece que la idea es de locos, exagerada o una salida de tono para llamar la atención, tengo que replicar que no hay otra manera de acelerar el aprendizaje y aumentar la productividad y producir cosas de valor que cometiendo muchos y nuevos errores.–

–La diferencia entre los que aprenden rápido y los que no es la aversión que los aprendices lentos tienen a empezar sin estar preparados, cuando no disponen de una idea perfecta; y la reticencia a mostrar el trabajo en los primeros estadios, cuando todo lo que uno hace hiede y da vergüenza mostrarlo.
El mejor momento para empezar fue el año pasado. El segundo mejor momento para empezar es ahora.
~Seth Godin
Metodologías de trabajo más o menos vanguardistas como Scrum resaltan la necesidad de crear un producto visible y funcional lo antes posible, aunque tenga unas pocas características, e iterar el proceso en sucesivas versiones beneficiándose de la realimentación que nos proporcionen los clientes o usuarios. No es nuevo, es lo que ha hecho todo artista o artesano que se precie desde hace siglos: toda obra de arte y no de arte necesita de versiones previas, lo que yo llamo «primeras versiones de mierda».
La paradoja
El letraherido de llanto fácil y orgullo frágil, el poeta putativo, el bailarín quieroynopuedo, el novicio en el convento, el rookie en la NBA, el becario el primer día de oficina, el emprendedor con gafas de pasta y barba de tres días, el aprendiz de seductor, el novato en el oficio –todos ellos– van a cometer muchos errores si quieren dejar de ser patéticos payasos, patosos, torpes y risibles seres humanos.
Es paradójico: para dejar de producir risa tienes que arriesgarte y soportar el resbalar y caerte muchas veces. Si quieres no parecer patético tienes que resultar patético un montón de veces. Los mejores artistas del patinaje artístico son los que más tiempo han pasado en el suelo intentando piruetas que estaban más allá de sus posibilidades.
Esta es la elección: o cometes errores dispersos y no buscados a lo largo del tiempo y poco a poco, lenta y trabajosamente aprendes; o bien, empiezas a cometer errores rápidamente, doblas, triplicas o quintuplicas tu tasa de fracasos, y soportas el ridículo, la vergüenza y la vindicta popular.
Dolor disperso en el tiempo o mucho dolor concentrado que echa por tierra tu confianza y te hace dudar de tu valor como ser humano.
Pero qué coño, ¡al diablo con la confianza!, lo que queremos es competencia, no engañarnos a nosotros mismos y diferir o postergar el dolor y el aprendizaje.
Los prototipos o primeras versiones de mierda
El primer borrador de cualquier cosa es siempre una mierda
~Ernest Hemingway
Vamos a usar un nombre que dé algo de dignidad a las meteduras de pata, a la actuación ridícula: el prototipo.
El prototipo es una primera versión de mierda que usamos como forma de exteriorizar y materializar nuestras ideas y hacer que choquen contra el duro muro de la realidad. En ellas conocemos el alcance de nuestras maravillosas concepciones y sus limitaciones. De repente, los castillos en el aire se desmoronan y hacen añicos nuestros sueños. Entonces, todavía envueltos en el llanto, recogemos los pedazos, aprendemos de los errores y corregimos lo que hay que corregir.
Las buenas primeras versiones de mierda son herramientas de comunicación con el mundo y con otros seres humanos: clientes, compañeros, lectores, compradores, usuarios, etc. Son el inicio de una conversación, son la forma de acceder a otra mirada humana para que nos diga qué es lo que piensa o cómo lo ve. Son la manera de acceder a la realidad física para que nos diga si la idea inicial, la visión con vocación de realidad, el bebé de nuestra imaginación, tiene visos de convertirse en un hombre sano y fuerte.
Un escritor tiene que escribir muchas primeras versiones de mierda, y segundas, y terceras, y cuartas, y exponerlas a la mirada ajena. Y un pintor, y un artista, y un programador, y cualquier ser humano que quiere aprender y hacer algo de valor para otro ser humano.
Mi petición
Este humilde artículo ha pasado por al menos tres versiones de mierda y ahora está a la vista de todos. Ahora tengo que conocer la reacción, lo más probable la no reacción, la indiferencia. Y tengo que vivir con el resultado, cualquiera que sea.
También he escrito una primera versión de mierda de un libro corto sobre mindfulness (atención plena) y otros temas que publicaré en este blog antes de que suenen las doce campanadas de fin de año. Este fin de semana completaré una segunda versión de mierda y en la siguiente semana tendré una tercera versión de mierda que seguramenta hieda y me dé vergüenza publicar.
Si quieres ayudarme a mejorar, solo has de decírmelo en los comentarios de abajo o vía e-mail y te enviaré la segunda versión de mierda este próximo fin de semana para que si tienes a bien me hagas críticas o sugerencias de mejora.
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