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He de crear mi propio sistema o seré esclavizado por el de algún otro.
–William Blake
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El mejor sistema no está en ningún libro, y a su vez puede beneficiarse y alimentarse de todos los libros.
Mi sistema es minimalista; es decir, está basado en la reducción de compromisos y tareas, y en un esfuerzo constante y consciente por podar las metas y las actividades reduciéndolas a su mínima expresión según el principio de Pareto o regla del 80/20.
Mi norte está en la aerodinámica o aerodinamismo vital; la vitaldinámica reside en la flexibilidad y adecuación a los fines que me he propuesto, y en la concordancia con mis valores y el entorno.
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No creo mucho en la educación: cada uno debe ser su propio modelo aunque éste sea desastroso.
–Albert Einstein
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Mi sistema tiene, por tanto, dos patas: una subjetiva y otra objetiva.
La primera viene dada por mis valores y mi idiosincrasia: mis recursos físicos, emocionales y cognitivos; la segunda, por las condiciones particulares del entorno en que me estoy moviendo, y por la naturaleza de las distintas metas y proyectos que me propongo y sus condiciones de logro.
Esas dos patas varían en cada persona y por ello cada uno ha de encontrar su propio modelo. La educación es en general una “talla igual para todos”: nivela por arriba, por abajo y por los lados; es como un lecho de Procusto para la inteligencia y la emoción.
Un sistema estándar sólo será el mejor por una feliz casualidad para unas pocas personas.