La oportunidad baila con los que ya están en la sala de baile.
~H. Jackson Brown
Te concentrarás en detectar microaversiones, y el impulso de evitar tareas. Una vez que las detectes, harás aquello que te molesta, incómoda o te genera un cierto temor.
Todo el fenómeno de la procrastinación puede superarse si nos acostumbramos a hacer lo que tenemos que hacer, nos guste o no, en el momento en que hay que hacerlo.

–La práctica de la regla de los dos minutos de David Allen en la quinta semana te habrá servido para prepararte para este desafío. La práctica de la novena semana del curso de atención plena te habrá preparado para detectar los sentimientos de aversión que suelen acompañar a las actividades que diferimos porque son incómodas.
Me estoy refiriendo a pequeñas evitaciones, a microevitaciones, a las que nos generan acciones que van unidas a una pequeña incomodidad:
- Responder a un e-mail en el momento en el que lo leo y no diferir la acción solo porque no me apetece.
- Meditar diez minutos. Meditar un minuto.
- Escribir un comentario en un blog .
- Usar las escaleras en vez del ascensor o las escaleras mecánicas en el metro o en un gran almacén.
- Lavar los platos inmediatamente después de comer, sin postergar la acción.
- Cepillarme los dientes, aunque no pase nada por no hacerlo un día.
- Salir a dar un paseo, porque hoy no he andado nada.
- Pedir un plato de verduras.
- Etc.
Al igual que en el caso de la misión contra las microtentaciones, apúntate un punto por cada vez que logras vencer una microevitación o evitación y actúas a pesar de la incomodidad.