Regalos al yo futuro

–¿Qué desea de postre, señor?

Imagina que estás ante  la tentación de comerte un postre en un día de diario. Forma parte del menú del día y puedes elegir entre manzana y tarta de chocolate. El yo presente quiere la tarta de chocolate, el impulso es fuerte. El presente es un poderoso Dios. Es difícil que el yo presente renuncie a la tarta .

Pero el yo presente forma parte de una cadena de yoes temporales: sus ascendientes, sus descendientes, sus hijos . Quiere tener hijos fuertes, sanos, con cintura de avispa. Al mismo tiempo desea fuertemente el azúcar y el chocolate.

Un deseo o impulso solo puede vencerse con otro impulso o deseo de signo contrario.  El yo presente siente compasión y afecto por sus yoes futuros. Se siente altruista, paternal, quiere lo mejor para sus hijos y nietos.

El yo presente recuerda a los yoes futuros y decide hacerles un pequeño regalo en forma de sacrificio actual: “voy a comer manzana para beneficiar a mi yo futuro (o muchos de los yoes futuros)”.  “Cuando ellos   recojan el fruto de mi sacrificio yo ya no estaré ahí viéndolos crecer sanos y fuertes; pero quiero lo mejor para ellos.”

–Manzana, por favor.

 

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Gift boxes, por Futundbeidl en flickr: https://flic.kr/p/djuY4m

Regalos intergeneracionales

Podríamos concebir a nuestra persona como una sucesión de yoes temporales. Tras la etiqueta Homo Minimus, o Pedro Guerra o Matilde Fernández no se escondería solo  una persona compleja, dinámica, diversa y con distintas propensiones o preferencias; podríamos dar un paso más allá y considerar que tras esa etiqueta  se ocultan infinitos yoes en momentos del tiempo separados, una sucesión de yoes relacionados pero diferenciados, un conjunto de yoes temporales.

Mi yo del 4.6.14 a las 14:26 sería el antecesor del yo del 8.7.15 a las 18:43 y, sin duda, tendrían algo que ver, pero no serían el mismo ente. Compartirían una parte de la biografía del yo que llamamos en general Homo Minimus,  pero ambos serían individuos con derecho a veto: cada uno de ellos tiene la voz cantante en el preciso momento en el que vive.

La única manera de integrar al conjunto de yoes temporales del artista conocido como Homo Minimus es convertir a ese grupo variopinto y egoísta carente de empatía temporal y compasión intergeneracional  en miembros de una misma familia.

Habría que  recordarles su historia constantemente: ellos recibieron el relevo de muchos yoes temporales anteriores que se sacrificaron  y permitieron que se convirtiera en el  bloguero minimalista  de éxito , gigante intelectual y galán de ensueño que existe ahora, en este preciso momento.

Ese sentimiento de estar en deuda con las anteriores generaciones de yoes y el amor a la familia venidera pueden ayudar al yo presente a ser más sacrificado, a dejar de postergar o procrastinar acciones tan valiosas como esforzadas o difíciles.

A partir de ahora, cada vez que venzas la incomodidad, la falta de energía, la desgana, incluso el sufrimiento, piensa que lo estás haciendo por tus yoes-hijos-futuros , para que crezcan más sanos, felices y fuertes.

El fruto del amor bien entendido está creciendo ahora mismo.  Y se recoge mañana mismo. Qué digo mañana… y pasado mañana, y dentro de diez años, y dentro de diez minutos.