Esta es una respuesta al artículo Tu dinero, mi dinero, el dinero de mi proto-amigo Pablo, del blog Historias Minimalistas.
No comparto la extendida idea de que sea necesario, aconsejable o virtuoso “devolver» a la sociedad el dinero o valor que has generado en el mercado invirtiendo, o vendiendo tus productos, servicios o trabajo, por mucho que sea lo que hayas ganado.
Esta idea parte de un error conceptual: parece que si lo devuelves es porque lo has cogido de algún sitio, te quedas con lo justo y devuelves el resto a la corriente general.
Mi visión alternativa: el dinero que ganas con tu trabajo o inversiones es una medida o indicador de que verdaderamente has creado valor para otros seres humanos.
Si ganas mucho dinero vendiendo un libro o un video, pongamos un millón de euros, es porque has creado al menos valor por ese millón de euros en mucha gente (de otra manera, no te habrían dado voluntariamente ese dinero).
Lo normal es que hayas creado mucho más valor que el que has obtenido: para los miles de compradores del video o libro o lo que sea que hayas vendido a través de tu página web, la satisfacción obtenida por la experiencia del visionado o lectura de tu libro seguramente valía más que los 5 euros pagados.
Por lo tanto, no se trata de tomar dinero o valor de una corriente de riqueza comunal que fluye naturalmente en el mundo, quedarte con lo que consideras justo o correcto o suficiente, y devolver el resto.
Se trata de generar mucho valor para otros seres humanos, generar una corriente de bienes y servicios que otras personas valoren, recibir valor a cambio al venderlos –habitualmente menos que lo que has creado– y luego decidir qué hacer con ese valor obtenido en forma de dinero.
Te lo quedas todo, y lo gastas en consumo o lo inviertes para generar más valor en el futuro, o lo repartes entre tu familia, o lo donas, si eso te hace feliz. Pero esto ya es lo de menos: el acto de satisfacer necesidades y deseos de otros seres humanos y obtener dinero a cambio (vendiendo pan, videos, libros o programas informáticos, etc.) ya es un acto generador de valor.
No se trata tanto de devolver como de crear valor. Cuando uno crea valor para otro ser humano no se lo está quitando a nadie. Por otra parte, si no has creado valor, difícilmente vas a devolver (si es que aceptas la idea de que hay que devolver valor o repartir dinero para ser más virtuoso).
En resumen: cuando ganas dinero en el mercado es porque has creado valor para otros seres humanos, lo hagas conscientemente o no, con el fin de repartir o de quedártelo, seas altruista o solo busques tu propio interés. El mercado es estructuralmente altruista, aunque sus agentes no lo sean.
No hay nada pecaminoso ni sospechoso en ganar mucho dinero ni tampoco en quedárselo una vez que lo has ganado, no hay que nada que devolver, a menos que lo hayas robado; por el hecho de haberlo ganado en negocios voluntarios con otros seres humanos, ya has hecho el bien, fuera esa tu intención inicial o no.
Este concepto del dinero y del valor me diferencia bastante de la corriente general minimalista. A mí me parece correcto y virtuoso ganar dinero: cuanto más mejor. Desde un punto de vista individual acumular dinero quizá no es siempre la mejor forma de ser feliz, pero desde el punto de vista social, es una de las mejores maneras de crear valor para otros seres humanos y saber qué realmente lo estás creando: el dinero ganado es un indicador de creación de valor.
Por poner tres ejemplos que todos puedan comprender:
- Bill Gates generó más satisfacción y valor para la humanidad cuando ganaba su inmensa fortuna que ahora que se dedica a repartirla o donarla. Posiblemente su esfuerzo y dinero esté mejor invertido creando valor con Microsoft en un mercado que conoce que haciendo cientos de donaciones desconectadas. Además, Bill Gates solo puede dedicarse ahora a lavar su conciencia regalando millones de dólares porque antes pasó décadas ganándolos vendiendo software que la gente valoraba.
- Amancio Ortega, el creador de Zara, hace más bien a la humanidad dedicándose a ganar dinero e invertirlo en crear tiendas de moda y sistemas logísticos que produzcan ropa de calidad a bajo precio que creando fundaciones para causas «sociales». Tan social es la ropa de calidad que hace feliz a la gente como el dinero regalado a una ONG para que defienda el medio ambiente o los derechos de los grandes simios (en este último caso me parece más social la ropa).
- Steve Jobs, a diferencia de Bill Gates, nunca estuvo interesado en devolver su fortuna a la sociedad, sino en crear productos de electrónica de consumo bellos y funcionales. Sin embargo, a juzgar por el dinero que muchos de vosotros estáis dispuestos a pagar por tener un iPad, un iPod, iMac, un iPhone o un iSuputamadreenconserva, estoy seguro de que ha creado un montón de valor y satisfacción en millones de consumidores y de que su tiempo y esfuerzo estuvo mejor empleado centrándose en ganar dinero en Apple que en dilapidar su talento haciendo obras filantrópicas.
Ni el dinero ni el valor “rebosan” en el sistema, no son frutas silvestres que tomamos libremente, sino que son creados con esfuerzo, creatividad y recursos materiales por individuos u organizaciones.
Creo que sería mejor concentrarse en las maneras de crear valor y riqueza más que en las maneras de distribuirla o devolverla; quizá esto no genere tan buena conciencia en quien no ha reflexionado sobre la magia del intercambio entre seres humanos y está más interesado en en su buena imagen que en los efectos de su trabajo, pero sí que genera más valor y felicidad en el mundo.
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