Puntillismo minimalista

Tarde o temprano al escritor de blogs –a este escritor de blogs al menos– le asedian las dudas sobre su actividad. En una noche en que los demonios interiores te cogen con la guardia baja, uno se pregunta sobre el sentido de lo que hace y escribe, y a veces siente su futilidad e insignificancia.

 

 

Durante meses uno escribe sus artículos para explorar un tema o para comunicar una visión de un tema. En textos de entre 500 y 1500 palabras intentas día a día expresar tu visión del mundo o de una parte del mundo. Y cuando echas la mirada atrás y contemplas lo escrito puedes ver un montón de letras inconexas que balbucean lo que no eres capaz de expresar o captar.

El escritor es siempre un ser que balbucea, esto es algo inevitable. El escritor de blogs es alguien que balbucea y, además, tartamudea: repite una y varias veces las mismas sílabas, se repite hasta que alguien diga basta o el lector retire la mirada; se entrecorta, pierde el ritmo, vuelve a tomarlo, se agota y agota a quien le lee.

Para un autor minimalista, la escritura debería ser la quintaesencia del pensamiento, de una tupida red de asociaciones que precipita en un sedimento simple, claro y profundo. Ese era mi ideal cuando comencé a escribir. Pero ahora vuelvo la vista atrás y solo veo torpes y fragmentarios pasos, intentos de decir algo que nunca fructifican; es decir, la vida misma retorciéndose.

Pero hay una esperanza

Pasado el vértigo existencial y posmoderno tras haber dormido nueve horas, en la mañana, ya lejos los ansiolíticos vahídos de la noche, me despierto descansado y más tranquilo. Entonces pienso que esos artículos desperdigados a través de mil días y mil noches esconden un secreto, que las asociaciones existen; que, a pesar de la variedad de temas y perspectivas, hay una figura o sensación que emerge y quizá haya unidad. La fragmentación puede tomar forma, y lo que no era más que un síntoma de una personalidad desintegrada, azarosa, que pensaba y hacía a salto de mata, emerge como un submarino de las profundidades.

Después de todo, había algo coherente, algo consistente, tras el torrente de palabras: había una forma, había algo que decir.

Minimalismo puntillista

Los puntillistas de finales del siglo XIX, vanguardia  del movimiento impresionista, buscaron expresar la realidad a través de puntos de color puro. El término puntillismo, igual que el de impresionismo, fue usado por los críticos en un principio tanto para describir el nuevo movimiento como para mofarse de él. La ridiculez de «puntear» la pintura, en vez de expresar las formas  según las técnicas clásicas, era demasiado evidente.

En la pintura clásica el efecto de color se lograba mediante la combinación de color en la paleta; en el puntillismo puntos de color puro se arraciman unos junto a otros, y el ojo y la mente del espectador se encargan de integrar esos puntos simples en una combinación con una variedad de tonos.

El puntillismo aprovecha los efectos de la Gestalt de la percepción para a partir de puntos simples  crear un efecto conjunto expresivo y estético. Los artículos de este blog ahora pretenden lo mismo: ser puntos de comprensión más o menos pura que, contemplados desde la distancia y en su conjunto, se asocien en la mente del lector como una imagen integrada en una variedad de combinaciones y matices distinta de los puntos simples que la conforman.

Para ello, habrá que tomar distancia y habrá que leer muchos artículos hasta que emerja el efecto.

La mente humana es puntillista

Pero lo que digo de la pintura puntillista y de la lectura de un blog que aparentemente es una colección inconexa de ocurrencias, lo podríamos decir también de un pensador aforístico como Nietzsche o Ciorán y de otros pensadores asistemáticos. Y quizá de todo nuestro esfuerzo mental por hacer transitable la realidad.

connect-the-dots

Y bien pensado, lo podríamos decir también de nuestra existencia en su conjunto: podríamos usar la analogía de Steve Jobs en su famoso discurso en Stanford en que comparaba la vida a un diagrama de puntos en que el dibujo final solo se ve después de unir los puntos:

[https://www.youtube.com/watch?v=HHkJEz_HdTg&ab_channel=012prime]

[…] De nuevo, no puedes conectar los puntos mirando hacia adelante, solo los puedes conectar mirando hacia atrás; por eso tienes que confiar en que los puntos de alguna manera se conectarán en el futuro, tienes que confiar en algo,  tu dios, destino, vida,  karma, lo que sea;  porque creer que  los puntos se conectarán a lo largo del camino, te dará la confianza para seguir a tu corazón, incluso cuando te lleve fuera de los caminos trillados. Y eso marcará toda la diferencia.

–Steve Jobs. Discurso de apertura del curso de Standford 2005.

Vivimos anticipando, pero comprendemos la vida –y cualquier cosa– retrospectivamente. Incluso, nos comprendemos a nosotros mismos y lo que escribimos al cabo del tiempo y viendo la figura que emerge de los puntos que fuimos marcando con cada una de nuestras acciones.

Confiad, amigos,  se hará la luz al final del camino.

[La analogía entre puntillismo y minimalismo se la debo a mi amigo mínimamente minimalista Iván, de http://entusiasmado.com/]