Por qué no llevo reloj de pulsera

Favorece la sencillez. Es un objeto menos al que aferrarse. Un paso más en la reducción de las posesiones. No podrás perderlo. No tendrás que perder tiempo buscándolo. No gastarás en pilas. No emplearás tiempo comprándolo, eligiéndolo.

El reloj de pulsera es redundante. Hay relojes en cualquier lado: en el ordenador, en el portátil, en el móvil, en los relojes de la calle, en las muñecas de las personas que tienes cerca. El reloj es un objeto con una única función; por economía de medios, prefiero llevar otro objeto que incorpore esa función, si es que realmente tengo que estar informado continuamente de la hora que es.

Te volverás más flexible en el uso del tiempo. Dejarás de intentar poner límites artificiales a las tareas. Durarán lo que tengan que durar, sin apriorismos. Quizá mucho menos de lo que esperabas, quizá mucho más. –

La hora es ahora y ahora es la hora

—Maestro Jocho

 Más razones

 No llevar reloj permite que me guíe o organice más por los ritmos internos que por los externos. No controlarás tu tiempo al minuto, pero a cambio controlarás más tu vida.

Favorece la simplificación en la organización. Te disuadirá de segmentar tus actividades excesivamente. Reducirás la sensación de estar perdiendo el tiempo.

Puede ser un signo de distinción.  El presumir de que estás muy ocupado  o de que no tienes ni un minuto libre no es ya más una señal de estatus. Lo distinguido, lo difícil, lo llamativo, lo asombroso, es poder tener un rato libre cuando lo desees, el poder estar charlando con un amigo sin que se te haga nunca tarde, porque no tienes ningún lugar al que ir o nada que hacer urgentemente. Ser dueño del propio tiempo es un lujo al alcance de muy pocos. No llevar reloj fortalecerá esa impresión.

Generarás la sensación de ser una persona que se centra absolutamente en las personas que tiene delante y en las tareas que tiene entre manos. Los interlocutores no se sentirán nunca ninguneados, sentirán que les concedes tu individida atención.

Podrás preguntar la hora como excusa para dirigirte a una persona. Aumentará tu vida social, podrás multiplicar el número de interacciones con otros seres humanos.

Te harás más consciente del entorno natural. Podrás guiarte temporalmente por la posición del sol.

Asumirás un ritmo de vida más relajado. Combinada la costumbre de no llevar reloj de pulsera con la regla de las citas lograrás un efecto de ralentización de tu vida y liberación del estrés. No apurarás hasta el último momento para salir hacia la reunión, el aeropuerto o la cita. Necesariamente saldrás con mucho más tiempo y te liberarás de una fuente de estrés.

Si no estás en un entorno urbano habrá menos relojes disponibles. Pero en un entorno no urbano o en vacaciones, ¿para qué quieres saber qué hora es?

El reloj pesa. Dificulta el movimiento de la muñeca. El reloj puede ser molesto.

Ahorraras 2,5 días de tu vida. Me lo tengo que poner todas las mañanas y quitar todas las noches. Pongamos 5 segundos por cada operación. Pongamos dos veces al día, 365 días al año en una vida de 60 años. Esto es 5  x 2 x 365 x 60 = 219.000 segundos, unas  60 horas,  2,5 días de tu vida.

Mejoraras tu intuición. Una vez que te acostumbres a no llevar el reloj,  puedes jugar  —de cuando en cuando—  a  adivinar la hora que es. Puedes comprobar con qué precisión eres capaz de intuir la hora aproximada. Pregúntate: “¿Qué hora es ahora?”, y, en vez de pensar o calcular, espera una respuesta emocional que no se base en ninguna consideración o recuerdo. Lo mejor es que digas lo primero que te venga a la cabeza.  Con el tiempo, serás capaz de saber la hora sin reloj con una precisión de +/-  5 minutos.

Dejarás de ver programas de televisión que empiecen a una determinada hora. Reducirás tu ingesta de medios de comunicación de masas, reduciendo la infoxicación.

Lo puedes probar como un experimento, sólo para ver qué sientes y qué descubres. Es una manera más de cultivar una mentalidad experimental.