Simplificaciones

Se cuenta que en cierta ocasión un colega  le pidió el teléfono a Einstein, y éste  se puso a buscar su propio teléfono en la guía telefónica, pues no se lo sabía. El colega, estupefacto, le pregunto que cómo era posible que no supiera su propio teléfono,  y él respondió que puesto que sabía como encontrarlo no necesitaba memorizarlo. Otros relatos de la anécdota cuentan que respondió que no tenía la costumbre de llamarse a sí mismo.

Einstein era también conocido por su costumbre de no usar calcetines, incluso en las ocasiones más solemnes,  y ocultaba este hecho usando botas altas. La razón que esgrimía era  que no  es sólo  más cómodo sino que había observado que el dedo gordo de su pie siempre terminaba haciendo un agujero en el calcetín, y para evitar esto había decidido no usar calcetines.

También cuentan que sólo tenía tres trajes iguales  con camisas idénticas para no tener que dedicar tiempo todas las mañanas a decidir  qué ponerse. Esta es una anécdota probablemente apócrifa, a juzgar por las fotografías, sobre todo después de casarse con su segunda esposa, la que según parece tenía voz y voto en el atuendo de Albert. En todo caso, la simplificación seguía existiendo, pues la función de selección del  atuendo estaba externalizada en su mujer, que tenía que dedicar tiempo de computación a pensar qué podría conjuntarle mejor al sabio.

¿Qué otros trucos conocéis o utilizáis para simplificar vuestras vidas?

Yo siempre pago la consumición en un bar inmediatamente después de pedir, así evito el tener que volver a intentar captar la atención del camarero para pagar en el momento de marcharme.

Cuando tengo que elegir el menú sigo la regla de los treinta segundos, que consiste en elegir  en menos de ese tiempo,  con lo que ahorro tiempo computacional, que puedo dedicar a observar el local, hablar con los comensales, o simplemente quedarme tranquilo sentado sin pensar en nada en especial.

Mis correos electrónicos no tienen asunto, no tienen mi nombre al final, puesto que ya figura en mi dirección de correo, y aspiro a no superar las tres líneas en el mensaje. También me estoy replanteando la necesidad de decir hola y adiós.

El camino del Kaizen

 

 

 

Un viaje de mil Li empieza con un primer paso.

-Lao Tse

 

Cuando intentamos dar un golpe de timón  en nuestra vida nos solemos encontrar  con la inercia, la tendencia de todos los sistemas a mantenerse en su posición de equilibrio. Esto ocurre en las organizaciones y en los individuos. Todos conocemos personalmente la duración y eficacia de los buenos propósitos de comienzo de año, por poner un caso, o de los proyectos faraónicos de cambios de sistema en las empresas,  y su tendencia a  convertirse en zombis o proyectos muertos que se arrastran moribundos durante meses y años  hasta desaparecer.

En el mundo occidental el enfoque es «Más es más»: cuanto más esfuerzo realicemos más conseguiremos, y se considera de pobres de espíritu o poco ambicioso el orientarnos hacia  modestos avances. Cuando queremos progresar buscamos las grandes innovaciones y los cambios de paradigma. Tendemos hacia los cambios cuánticos.

La filosofía de Kaizen es igual de ambiciosa en sus metas finales, pero elige un enfoque centrado en el proceso y en el poder de los pequeños ajustes  para progresar. Se trata de realizar un cambio incremental. «Menos es más» ( al menos en el largo plazo).

El Kaizen, traducido del japonés como «mejora», supone un proceso de mejora constante e incremental desarrollado con pequeños pasos acumulativos, que pueden parecer insignificantes en un principio, pero que sostenidos de manera constante en el tiempo pueden alcanzar resultados extraordinarios. El sistema de productividad japonesa está organizado alrededor de este principio.

 La eficacia de este modo de pensamiento y acción  reside en su capacidad para pasar por debajo del radar del sistema de protección del organismo. Cuando nos enfrentamos a algo nuevo las alarmas se disparan y el miedo aparece. Cualquier modificación que queramos realizar en nuestra vida es potencialmente un peligro.  Para unos pocos, este miedo es transformado en energía y entusiasmo, pero para muchos de nosotros el miedo es paralizante, nos hace entrar en visión de túnel y termina por conspirar contra nuestras intenciones iniciales. Si en vez de orientarnos hacia un salto cuántico decidimos variar un solo elemento del sistema, el temor es más manejable.

Esta filosofía de la acción tiene por tanto un trasfondo minimalista: si queremos lograr algo mantenemos la meta a largo plazo,  pero nos centramos en el siguiente paso: pequeño, gradual y en apariencia modesto.

Regla del 3 de la acción

Ante una situación nueva (no rutinaria, no repetitiva)  en la que no sé qué hacer o cómo reaccionar, defino el problema lo más claramente y pienso en tres opciones. Ni una más ni una menos. Miro sus pros y sus contras, y después de ello decido y ejecuto.

Esta regla está basada en la regla del  tres de los marines estadounidenses: cuando un soldado se encuentra en una situación difícil en que tiene que tomar una decisión rápida debe definir el problema lo más claramente posible,  para a continuación proponer  tres posibles caminos para alcanzar el objetivo, y después de considerar los tres elige uno de ellos  y  ejecuta la acción resueltamente.

 Permite al soldado disponer de un método claro y sencillo de toma de decisiones que evita la confusión y el pensamiento poco claro, y le ayuda a hacer frente al caos de la guerra y las circunstancias constantemente cambiantes.

 

¿Por qué tres?

  •  Más de tres opciones puede hacer que el soldado quede paralizado por la indecisión (parálisis por el análisis).  Es difícil mantener más de tres ideas en la cabeza,  sobre todo en condiciones de estrés.
  • Una sola opción sería posiblemente la opción más familiar y estereotipada, la primera que nos viniera a la cabeza .
  •  Con dos opciones posiblemente la segunda  sería la opuesta a la primera opción, con lo que no habría ningún esfuerzo creativo.
  • Con tres opciones ya estamos obligados a buscar una tercera, quizá la síntesis entre la tesis y la antítesis de las dos primeras opciones, y posiblemente esto requiera un esfuerzo creativo de búsqueda de equilibrio y de conciliación de contrarios.

Con este procedimiento se equilibra el tiempo de búsqueda de soluciones con el tiempo disponible, lo que permite una cierta creatividad que puede mejorar la calidad de la decisión.

Empezar el día sacando

 

En tenis  no es lo mismo tener el servicio y sacar,  que recibir. Las probabilidades de llevarse el punto disminuyen si no tienes el servicio.

Hay una gran diferencia entre empezar el día a merced de los sucesos, y empezar el día tomando la iniciativa. Las probabilidades de hacer lo esencial y llevarte el punto se reducen incluso más que en el caso del tenis.

Si empiezas el día mirando la correspondencia,  viendo las noticias, respondiendo a un e-mail, etc, estás cediendo la iniciativa a las circunstancias y es muy probable que termines haciendo tareas no esenciales.

El antídoto consiste en comenzar el día eligiendo aquella tarea más importante del día, la que te acerca más a tus metas a largo plazo, y ejecutarla. Después de ello, con la satisfacción del trabajo importante  hecho, puedes tomarte un descanso, iniciar la siguiente tarea importante del día o ocuparte de tareas de mantenimiento, rutinarias y más secundarias.

Elimino mi cuenta en el Facebook

 

Hoy he eliminado mi cuenta en el Facebook. Un paso más en el camino minimalista.

No nos engañemos, nadie puede tener 376 amigos y tener tiempo, atención y energía  para  llevar una vida productiva y  mantener la salud mental. 

Biológicamente,  estamos diseñados para  interacciones físicas cara a cara y con un número pequeño de congéneres.  El tamaño habitual de los grupos de cazadores-recolectores, en los que la especie humana ha vivido la mayor parte de su historia evolutiva,  ha sido de entre  50 y 150 individuos.

Con el advenimiento de la agricultura hace 10.000 años y la creación de los primeros asentamientos urbanos, las cosas cambiaron; pero en términos evolutivos no ha habido tiempo suficiente para que nuestros cerebros se hayan adaptado para manejar interacciones con cientos de personas, y mucho menos para que se adapten a tecnologías cuya difusión ha tenido lugar en los últimos diez años.

Orden de inicio

 Inicio el blog Homo Minimus. Son las 5:00 del 23/4/2010. Este blog servirá para:

  1. Registrar mis esfuerzos minimalistas dentro de mi Proyecto Personal Minimalismo Existencial.
  2. Obtener realimentación de cualquier persona interesada en  Minimalismo Existencial.
  3. Experimentar con el blog como herramienta para desarrollar proyectos personales.