Como en los viajes en el espacio, en los que a veces intentamos escapar de una realidad imperfecta, siempre nos llevamos a nosotros mismos a lo largo del tiempo. No podemos hacer borrón y cuenta nueva, ni podemos borrar de un plumazo nuestra personalidad y biografía. Somos como somos, y con estas cartas tenemos que jugar. No podemos volver al puerto y cambiar el barco o reconstruir el barco o borrar todas las millas náuticas recorridas. Solo podemos hacer pequeños ajustes en el aquí y el ahora.
#contrastar con la @imagen_del Barón de Münchassen sacándose del pantano_ de José Antonio Marina:
Ciertamente, podemos partir de una «irrealidad», una ilusión (en el sentido aspiracional) y catapultarnos, impulsados por nuestro propio brazo, tirándonos de los pelos, y elevarnos con caballo y todo, y sacarnos del pantano. José Antonio Marina emplea esta metáfora o imagen como una ilustración poética de la inteligencia creativa movida por irrealidades o futuros imaginados.
Totalmente de acuerdo . Yo creí que era posible y, montada en esa fantasía , estudié algo nuevo y me puse a trabajar en ello . Era buena en lo que hacía , pero todo el mundo , profesional y personal , me valoraba y preguntaba por mi ocupación anterior . Fracase y fue muy frustrante .
En la vida se suceden crisis personales que nos obligan a reinventarnos. La de la adolescencia, la de la vida independiente de los padres, la de los 40 en que uno cuestiona trabajo o pareja, la de la jubilación. Enfermedades, golpes de mala suerte o incluso éxitos que nos vienen grandes…
Entiendo que en cada crisis lo que se desmorona es la propia imagen personal, el Ego que había construido con lo recibido y con lo aprendido. Lo normal es recoger muchos de esos retazos para volver a coserlos añadiendo algo de experiencia con un punto de escarmiento o de cansancio.
Pero lo ideal sería darse cuenta de lo que se nos cae con cada crisis es nuestra cómoda careta y nos deja con el culo al aire. El sabio asume que, detrás del Personaje, hay una Consciencia que renuncia a las etiquetas antiguas y que no se afana en buscar nuevas poses para complacer a nadie.
Eso no sería «partir de cero», sino dejar de lado lo superfluo, lo superficial para vivir más libres.